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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 259

Parque Central es de por sí una estupenda excusa para realizar no uno, sino varios trabajos de investigación. De allí la dificultad de abarcar desde aquí la totalidad de temas sobre los que invita a hablar y reflexionar este complejo que buscaba convertirse, como se señala en la propaganda que ilustra nuestra postal el día de hoy, en “el nuevo centro para la Caracas del futuro”.

Proyectado desde 1969 por dos jóvenes arquitectos, Henrique Siso y Daniel Fernández-Shaw, al sur de la avenida Bolívar, en una extensión de 30 hectáreas sobre la que otrora fuera la urbanización El Conde, Parque Central para 1971 (fecha en que sale publicado el aviso publicitario que hoy nos acompaña) llevaba un año construyéndose para el Centro Simón Bolívar (presidido por Gustavo Rodríguez Amengual) por Delpre C.A. (empresa del ingeniero Enrique Delfino) y, como puede notarse en el montaje, aunque los edificios residenciales ofrecen su perfil y alturas definitivos, las que finalmente serán las dos torres que por mucho tiempo ostentarían el primer lugar entre los edificios más altos realizados en concreto armado del hemisferio occidental, ofrecían (a través de una de ellas) una imagen muy distante a la que finalmente tuvieron. Se trataba de la primera versión que derivará luego en la definitiva que hoy todos conocemos.

1. Propaganda promocional destinada a la venta de Parque Central publicada en fechas cercanas a su terminación.

Si bien la polémica siempre acompañó la realización de Parque Central, desde la propia demolición de El Conde y el procedimiento que se siguió, hasta su compaginación con los diferentes visiones que se tenían para la avenida Bolívar; desde las propuestas que lo antecedieron para el mismo lugar hasta la decisión que le permitió construirse con una altísima densidad que sin duda impactó el sector donde se implantó, lo cierto es que fue proyectado con un elevado profesionalismo, afrontando la complejidad del caso, tomando y resolviendo todas las previsiones técnicas necesarias que involucraba el estar en presencia de una ciudad dentro de la ciudad. Se buscó ofrecer los servicios y el confort que hicieran sentir a sus residentes que salir de sus confines no era necesario lo cual se acompañó de una alta calidad en el diseño arquitectónico. “En Parque Central todo está a la puerta de su casa, caminandito. El fascinante mundo que ofrece una esplendorosa ciudad moderna, como una alfombra se extiende a sus pies, invitándole a ser protagonista de una emoción sin igual”, será la frase que aparecerá en el folleto propagandístico “Cómo vivir mejor en una ciudad moderna”, publicado alrededor de 1975 por el Centro Simón Bolívar.

De tal forma, en el complejo, además de viviendas, oficinas y comercios (1.170 locales), se puede encontrar un enorme estacionamiento desarrollado en sus 3 sótanos con capacidad para 8.000 vehículos, y en sus áreas comunes (las abiertas tratadas paisajísticamente según proyecto de Roberto Burle Marx) se cuenta con museos, piscina techada, gimnasio, escuela, iglesia y centro parroquial, salas de cine, salas de teatro y espacios destinados a convenciones y eventos, usos algunos que no estaban previstos en el proyecto original.

2. Proyecto para el Centro Residencial El Conde de la oficina BMPT (Bemergui, Menéndez, Posani y Tobito), 1966
3. Arriba: Vialidad en El Conde y sus alrededores (1956). Abajo: Reestructuración de la vialidad asociada a la construcción de Parque Central (1981)
4. Conjunto Parque Central. Dibujo axonométrico.
5. Las dos etapas de Parque Central

Pensado para desarrollarse por etapas, está conformado por ocho edificios residenciales de 44 pisos y 127 metros de altura (uno de los cuales se destinó posteriormente al uso de hotel) con 317 apartamentos cada uno para albergar 3.500 familias, y dos torres gemelas de oficinas de 60 pisos y 225 metros de alto que buscarían desplazar al Centro Simón Bolívar como símbolo de la ciudad y además albergarían buena parte de la administración pública central (alrededor de 16.000 personas).

6. Arriba: Corte general del conjunto mostrando los edificios residenciales. Abajo: plantas tipo con modelos de uno de dos de los apartamentos duplex de los edificios residenciales de Parque Central
7. Fachada estrutural, planta y vista exterior de una de las torres de oficinas de Parque Central

Tal y como apunta Nancy Dembo en el artículo dedicado al conjunto dentro de Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015): “Los edificios de vivienda… fueron concebidos con sistemas de extracción de basura al vacío, suministro de agua por tuberías de cobre y aire acondicionado integral con agua helada, de avanzada para su época. La mayor parte de las fachadas están orientadas al sur o al norte”. Fueron construidos utilizando el “sistema túnel” el cual, pese a sus limitaciones, fue aprovechado para sacarle el máximo provecho logrando ofrecerse una amplia diversidad de apartamentos siendo tratado de manera inteligente al momento de resolver su llegada a las plantas inferiores. Están rematados con espacios que finalmente, a diferencia de lo proyectado inicialmente, se destinaron a guarderías. “Las torres de vivienda fueron diseñadas con un pasillo central y apartamentos a ambos lados, que combinan 28 tipos de residencias, simples o dúplex, de entre 60 y 140 metros cuadrados”. Se ofrecían soluciones de un dormitorio (46 m2), de dos (80 m2), de tres (121 m2) y de cuatro (141 m2).

Por su parte, “los edificios de oficina se construyeron con encofrados deslizantes con los cuales se levantaron los cuatro núcleos externos de circulación que, unidos entre sí por macrovigas, cada 12 ó 14 pisos, constituyen enormes pórticos. La estructura interior de los edificios es de acero, y crean un sistema de soporte de estructura liviana, muy conveniente para la condición sísmica de Caracas”, nos apuntará Dembo.

Como señala Henrique Vera en el artículo “Parque Central: un símbolo de Caracas”, aparecido en la revista CAV, nº 58 (2011), “el diseño y cálculo de la estructura de los edificios de vivienda estuvo a cargo de Mario Paparoni y Sergio Holoma. (…) La estructura de las dos torres de oficina fue calculada por el mismo Enrique Delfino, utilizando como base aportes realizados por Paparoni, Holoma, Andrés Ruiz, Castro Taguada y José Luchsinger”.

La primera de las tres etapas contempladas para la construcción de los 1.123.533 m2. de Parque Central se culminó en 1973, dándose inicio un año antes a la promoción y venta de apartamentos (de gran éxito entre profesionales y familias de la clase media), y cumplimiento a una de las condiciones que había impuesto el gobierno para otorgar su aval a la obra. Esto nos lo explica con claridad David Myers en el interesante libro Toma de decisiones sobre la renovación urbana en El Conde (1974): “Consciente de que su triunfo al terminar una década de gobierno de A. D. se debió a la división del partido de gobierno, y con la esperanza de fortalecer su partido COPEI, el nuevo Presidente buscaba oportunidades para contrastar su administración en forma favorable con la anterior… El Presidente Caldera nombró a su amigo personal y conocido contratista, Gustavo Rodríguez Amengual, como Presidente del Centro Simón Bolívar…[quien] inmediatamente re-examinó la posibilidad del complejo de vivienda multifamiliar para la clase media en El Conde… recibió instrucciones de que cualquier proyecto relacionado con El Conde debería reunir tres condiciones: (a)…retornar una ganancia sustancial y así colocar al CSB en una posición financiera fuerte; (b) la construcción tendría que realizarse lo más rápidamente posible para asegurar que sus elementos principales fueran terminados antes de las elecciones de 1973; y (c) el financiamiento tendría que hacerse aparte del presupuesto regular, para de esta manera lograr que el Congreso, controlado por la oposición, no tuviera poder para retardar o rechazar el proyecto. Dentro de éstos parámetros, Rodríguez Amengual tenía completa libertad para ejercer su criterio en cuanto a solicitud y análisis de proyecto, por cuanto el CSB constituye legalmente una compañía anónima”.

Rodríguez Amengual entra en contacto con Enrique Delfino, experimentado constructor a quien conocía desde sus tiempos colegiales, para ofrecerle la ejecución del conjunto quien le hace una tentadora propuesta que eximía al Centro Simón Bolívar de financiar la obra debiendo asumir “únicamente” el préstamo hipotecario, como propietario y beneficiario. El proyecto suponía que el conjunto llegaría a autofinanciarse, y que su administración, condominio y mantenimiento debían pasar a manos privadas en algún momento; pero esto no ocurrió nunca. Meyers agregará: “Rodríguez Amengual eligió el plan integral preparado por Enrique Delfino… Delfino propuso un proyecto en tres etapas con torres de 54 pisos, 6.800 apartamentos de clase media, espacios para oficinas y centro comerciales. El costo total, excluyendo los terrenos, ascendía a unos 500 millones… ofreció financiamiento internacional con la condición de que los activos del Centro fueran dados en garantía para respaldar los préstamos a DELPRECA, la cual era su compañía de construcción privada. A fines de 1969, Rodríguez Amengual presentó el proyecto Delfino como proyecto del CSB, iniciándose una nueva etapa en la vida urbana de la clase media de la capital”.

8. La vida en Parque Central después de su apertura
9. Imágenes del deterioro en el que se encuentra sumido Parque Central

Puesta en servicio la segunda etapa en 1979 cuando se entrega la Torre Oeste y finalizado en su totalidad en 1983 cuando se concluyó la Torre Este, año en el que durante el mes de febrero se produjo el llamado “viernes negro” (momento en el que la fortaleza del bolívar empezó a debilitarse), el funcionamiento de Parque Central fue durante más de dos décadas demostración de que el concepto original era viable. Sin embargo, el hecho de que ningún gobierno haya cedido el mantenimiento del conjunto dándolo sólo como pagos políticos a terceros en medio de una alta corruptela, aunado a su incapacidad para autofinanciarse a partir del cobro regular de las cuotas de condominio comenzó a hacer mella en la calidad de vida de sus ocupantes afectando indirectamente a sus visitantes, estando hoy en día prácticamente abandonado por el Estado a su propia suerte. Vicente Lecuna en “El nuevo modo de vivir. Violencia informal en ‘Nocturno’ de Lucas García y Parque Central”, artículo aparecido en el nº 24 de Voz y Escritura. Revista de estudios Literarios (2016) afirmará: “El Estado no pudo mantener en pie un proyecto que, entre otras cosas, daba al traste con su vecino, el barrio, y con la ciudad tradicional que nunca llegó a colonizar”.

Henrique Vera, producto de la entrevista que le realizara a Daniel Fernández-Shaw en la revista CAV, nº 58 ya citada, concluirá su artículo (escrito hace 10 años) afirmando: “Hoy día, el conjunto tiene muestras evidentes de deterioro las cuales no son irreversibles. Se requiere colocar en manos de los propietarios residentes el manejo del mantenimiento, que está a cargo del CSB, sujeto a los avatares que dicta la política, a subcontrataciones ineficientes y a corruptelas. Hay que sanear los estacionamientos, reparar los ascensores, restituir el paisajismo y otras tareas, algunas mayores y otras no, que de realizarse devolverían el esplendor de ese símbolo caraqueño que alberga diariamente una población de 50.000 personas”.

Ya el CSB desapareció y el deterioro ha continuado acrecentándose a pesar de intervenciones siempre esporádicas y desarticuladas que buscan solucionar problemas cuando llegan al límite. A ello deben añadirse los inconvenientes derivados de la inseguridad, la falta de agua y los cortes eléctricos los cuales suman puntos a la imposibilidad de ver la deseada recuperación hecha realidad.

10. Vista aérea del conjunto de Parque Central y sus alrededores en 2015

En todo caso, queda como consuelo el que Parque Central fuera seleccionado en representación de Venezuela (junto a otras importantes obras) por los curadores para estar presente en la exposición «Latin America in Construction: Architecture 1955-1980» realizada el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York entre marzo y julio de 2015.

Nota

Para tener una visión más completa sobre este complejo y sus antecedentes, así como para encontrar las fuentes de las imágenes remitimos a consultar, adicionalmente a las citadas en la nota, las siguientes referencias:

  • Revista PUNTO, nº 29 (1966)
  • Revista CAV, nº 33 (1971)
  • Revista CAV, nº 35 (1973)
  • Revista ESPACIO, nº 2 (1988)
  • Newton Rauseo, “Intervenciones urbanas en la parroquia San Agustín: de la gestión privada (Urb. El Conde) a la gestión estatal (Parque Central), 2013 (http://saber.ucv.ve/handle/123456789/3364?mode=full).
  • Oscar Tenreiro, Blog Entre lo cierto y lo verdadero, “Una pequeña historia necesaria” (13 entregas más una de conclusiones publicadas entre el 21/12/2013 y el 19/03/2014)
  • Iván González Viso, María Isabel Peña y Federico Vegas, Caracas del Valle al mar. Guía de Arquitectura y paisaje, 2015
  • Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980

ACA

1990• William Curtis en Caracas

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1990•  En los días 3, 4 y 5 de diciembre el reconocido historiador y crítico de la arquitectura inglés William Curtis ofrece tres charlas en la Sala Plenaria de Parque Central, Caracas: ”Alejandro de La Sota y la arquitectura moderna en España”, “La arquitectura moderna y la idea de región” y “Le Corbusier y la India”.
Su presencia en el país así como el evento público que contó con nutrida asistencia, fue organizado y auspiciado por Nave, las Escuelas de Arquitectura de las universidades Simón Bolívar, José María Vargas y Central de Venezuela, con la colaboración de Eurobuilding y el Centro Simón Bolívar.
Para esa fecha William Curtis había publicado entre otras obras: “Modern Architecture since 1900”, Phaidom Press, 1982, Inglaterra; «L.C. Ideas & Forms», Phaidom Press, 1986, Inglaterra; y «Balkrishna Doshi. India», Rizzoli, 1988, Italia.
Posteriormente la editorial española Gustavo Gili, le publicó en el año 2004 “Barcelona 1992-2004”.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 178

En el año 1920, del 1 al 7 de marzo, se realizó en Montevideo, Uruguay, el primer Congreso Panamericano de Arquitectos (CPA) dando pie a que se pueda hablar de uno de los eventos de este tipo más longevos que existen, habida cuenta que, por ejemplo, los célebres Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna (CIAM) se fundaron en 1928 perdurando hasta 1959.

Proyectado inicialmente para realizarse en 1916 y postergado hasta 1919, momento en el que el gobierno uruguayo asume el auspicio y expide las correspondientes invitaciones a los demás estados americanos, al encuentro inaugural (celebrado finalmente un año después) asistieron, además del país anfitrión, representantes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, Estados Unidos y Paraguay.

Así, en Montevideo se le dio por primera vez forma a la estructura general de estos eventos teniéndose como ambicioso temario: el embellecimiento de la ciudad típica americana; el alojamiento rural; la enseñanza de arquitectura en escuelas dedicadas a su estudio; la creación de centros de arte panamericanos para la instrucción de arquitectos en todas las fases de su profesión; materiales de fabricación apropiados para los respectivos países americanos; la regulación de la profesión; el modo de fomentar la cultura artística y la comprensión de la arquitectura; y la responsabilidad profesional.

También durante la pionera cita uruguaya se constituyó el Comité Permanente de los Congresos Panamericanos, siendo en 1950, durante el número VII celebrado en La Habana, donde se aprobó la creación de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (FPAA), con el cometido de “reunir formalmente a los arquitectos de todos los países americanos sin distinciones raciales, religiosas o políticas”. Desde entonces corresponde a la FPAA, quien cuenta con sede propia justamente en Montevideo (donde funciona la Secretaría General), logo que la identifica y una clara estructura organizativa, convocar y montar, en concordancia con el país que los acoja, los eventos que con periodicidad fluctuante se han podido realizar hasta la fecha.

1. Recopilación de posters de los diferentes Congresos Panamericanos de Arquitectos realizados desde 1920 (Montevideo)
2. Posters de los Congresos Panamericanos de Arquitectos números XXIV y XXVI realizados en Brasil (2012) y Perú (2020) respectivamente

En tal sentido, quizás valga la pena refrescar que al de 1920 siguieron los Congresos de 1923 (Santiago de Chile, donde participa por primera vez Venezuela), 1927 (Buenos Aires), 1930 (Río de Janeiro), 1940 (Montevideo), 1947 (Lima, primero realizado fuera del Cono Sur), 1950 (La Habana), 1952 (Ciudad de México), 1955 (Caracas, en el que las ciudades universitarias como recintos de la modernidad asumen claro protagonismo -ver Contacto FAC nº 27 del 14-05-2017-), 1960 (Buenos Aires), 1965 (Washington, primera cita en territorio norteamericano), 1968 (Bogotá), 1970 (Puerto Rico, donde se reestructura la FPAA), 1972 (Sao Paulo/Asunción), 1975 (México), proponiéndose en 1980 Caracas como sede por segunda vez en esta ocasión para celebrar el encuentro número XVI. A continuación de Caracas le correspondió a Panamá (1984), La Habana (1988), Montevideo (1992), Brasilia (1996), México (2000), Isla de Guadalupe (2004), Copán, Honduras (2008), Brasil (2012) y Paraguay (2016). Al día de hoy, como se habrá visto, van 25 ediciones previéndose para el próximo año 2020 la celebración en Lima del Congreso XXVI con el cual se conmemorará el año centenario bajo el lema “Arquitectura y ciudad para el siglo XXI. De la historia hacia el futuro”.

Caracterizados por centrar el debate y la discusión sobre temas previamente seleccionados, que han buscado no descuidar aspectos tales como la formación del arquitecto y el rol que deben desempeñar las asociaciones gremiales y las universidades, los Congresos Panamericanos de Arquitectos han buscado poner sobre el tapete tópicos que en cierta forma sintonizasen con preocupaciones compartidas y a la vez acordes con la actualidad del momento en que les tocó realizarse. Si lo cultural y lo social vistos de forma amplia caracterizaron las primeras jornadas, impregnados luego por el debate ideológico de entreguerras, con el tiempo aparecieron asuntos asociados al cambio de escala, la renovación urbana y la planificación propios de los años 50 y 60, el compromiso social del arquitecto, el subdesarrollo, la dependencia y el medio ambiente tratados durante los años 70 y 80, la oportunidad de centrarse en temas específicos como la salud (La Habana, 1988), regresándose a aspectos esenciales como el redescubrimiento de la identidad cultural americana, mayormente discutida durante los años 90, el mestizaje, la cultura y la creación o la vinculación de la arquitectura con los derechos humanos y la sostenibilidad propios de lo que va de siglo.

3. Poster del XVI Congreso Panamericano de Arquitectos realizado en Caracas en abril de 1980

El XVI Congreso realizado en Caracas del 19 al 25 de abril de 1980, cuyo logo ilustra nuestra postal del día de hoy, se realizó en los espacios de Parque Central (donde previamente estuvo instalado el Comité Organizador presidido por el arquitecto Ernesto Fuenmayor) promovido por la FPAA, el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) con el acompañamiento de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) y patrocinado por Sanitarios Maracay. El evento fue cubierto ampliamente por la revista CAV en sus números 45 (marzo 1980) y 46 (mayo-agosto 1980), los cuales son referencia obligada para conocer con lujo de detalles lo allí sucedido.

De acuerdo a lo que se recoge en el nº 148, año 1980, de ARQUITECTURA (revista de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay -SAU- https://www.sau.org.uy/arquitectura-248-1980/, la cual también cubrió el acontecimiento, “El Congreso fue abierto por el Presidente de la República de Venezuela Luis Herrera Campins, quien expuso conceptuosas ideas sobre el problema del Hábitat y la Ciudad Capital y cerrado por el Ministro de Desarrollo Urbano Ingeniero Orlando Orozco”.

Asistieron al evento, junto a la venezolana, delegaciones de Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay, Cuba, Jamaica, Puerto Rico, EE.UU., Canadá, Trinidad y Tobago, Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá, Paraguay, Rep. Dominicana y Costa Rica (22 países del total de 27 miembros de la FPAA), resultando ausentes México, Bahamas, Barbados, Nicaragua y Guyana. Estuvieron presentes como observadores un grupo de arquitectos españoles, registrándose un total de 1257 delegados del continente.

4. Conjunto de Parque Central, Caracas, sede del XVI Congreso Panamericano de Arquitectos. Derecha: Arquitectos Julián Ferris de Venezuela, Presidente saliente de la FPPA, y Casal Rocco, nuevo Presidente, durante la plenaria del del XVI Congreso Panamericano de Arquitectos.

Cabe señalar que para la fecha era el destacado arquitecto venezolano Julián Ferris quien desde 1975 presidía la FPAA y que justamente por decisión de la plenaria de este Congreso le daría paso a la designación del uruguayo Juan José Casal Rocco como nuevo presidente para el período 1979-1983, eligiéndose por unanimidad para la Secretaría General al también uruguayo Julio C. Zuppardi, lo cual dejaba en dicho país una importante responsabilidad internacional si se tiene en cuenta que para la fecha las secciones regionales ya aglutinaban a cerca de 80.000 profesionales de la arquitectura.

El evento y sus debates giraron en torno al tema “El hábitat y sus condicionantes”, el cual se sustentó en las ponencias centrales presentadas por tres de los cuatro órganos regionales (RAGA -Regional de Arquitectos del Grupo Andino-, CECA -Región Centro América y Caribe- y CONO SUR -Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay-), que dieron origen a la “DECLARACIÓN DE CARACAS. El hábitat y sus condiciones”. Venezuela aportó a las discusiones previas que originaron el documento presentado por la RAGA el trabajo «Caracas, su problemática urbana», preparado conjuntamente entre la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU) y el Instituto de Urbanismo (IU) de la FAU UCV. También es relevante señalar que la no participación de la Región Norte (Canadá, EE.UU. y México) presentando su correspondiente ponencia central, se vió influenciada por la decisión de la Federación de Colegios de Arquitectos de la República  Mexicana de retirarse de la FPAA el mes anterior a la realización del Congreso argumentando «la necesidad de una fuerte coordinación o fusión entre la III Región de la Unión Internacional de Arquitectos y la FPAA, a fin de lograr los objetivos comunes de los arquitectos de este continente».

5. Declaración de Caracas, documento final del del XVI Congreso Panamericano de Arquitectos

De dicha Declaración, digna de un estudio particular que podría abarcar diferentes planos, que puede consultarse en la revista CAV nº 46, podría decirse que estuvo conformada por una introducción en la que se exponía la idea central que le daba sentido al Congreso consistente en resaltar el impacto producido por el hombre en su hábitat y, en particular, en la ciudad, dando como resultado importantes alteraciones comprensibles tras una serie de rasgos que asemejan a la mayoría de los países latinoamericanos: dependencia, subdesarrollo, desigualdad, pobreza y centralismo. 

Bajo este marco se pasan a detallar las características de la estructura regional y urbana propias de nuestro países, para darle cabida de seguidas a una serie de consecuencias de tipo económico, social y físico, que a su vez permitirán formular un grupo de interrogantes que se pueden resumir en si existe la superficie necesaria en torno a las ciudades para soportar las demandas próximas, a qué costo, y si las estructuras urbanas actuales tienen capacidad de absorber el excedente de población a que están sometidas. En otras palabras, se preguntará (con plena vigencia al día de hoy) “¿Hasta cuándo el ser humano  la naturaleza misma soportarán el creciente y constante deterioro ambiental?” o “¿Qué tiempo soportarán las Ciudades en condiciones de deterioro y descomposición hasta su destrucción?”.

Teniendo a la participación de la comunidad y a LA TIERRA como puntales, los arquitectos centran su participación desde los gremios y las universidades con especial énfasis en la formación de arquitectos como frentes fundamentales a la hora de tomar conciencia y enfrentar la gravedad de los problemas señalados. 
Finalmente quedarán formuladas una serie de recomendaciones de “Política y planificación” y “Técnicas” que permitirán a los Arquitectos del continente demandar “que el sistema económico internacional cambie sustancialmente, y que los países desarrollados colaboren activamente con los países subdesarrollados, haciéndose eco de los llamamientos que en este sentido se han hecho en la Naciones Unidas”.

A modo de conclusión reproducimos lo señalado por los editores de ARQUITECTURA: “Podemos decir que los Poderes públicos, el Sector Privado y la comunidad venezolana en general, participaron con mucho interés en el esclarecimientos de los problemas que plantean las urbes metropolitanas. Esta ubicación dentro del problema, es tal vez, el aporte más valioso que nos ha dejado el Congreso junto con el compromiso de estudiar los graves problemas que afectan la calidad de vida del hombre americano, al punto de comprometer su propia supervivencia”.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://issuu.com/wilgomez1/docs/congresos-pan-arquitectos

2 izquierda. https://www.grupoconstruya.com/notas/Informes_Detalles?CCTN=3404&CINF=314

2 derecha. https://www.facebook.com/CAPcn/posts/-resultado-del-concurso-de-afiches-y-logotipo-del-xxvi-congreso-panamericano-de-/2659321250767608/

3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

4. ARQUITECTURA (revista de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay -SAU- nº 148, año 1980, https://www.sau.org.uy/arquitectura-248-1980/

5. Revista CAV, nº 46 (mayo-agosto 1980

1990• Espacios complementarios al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas

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1990•  El Presidente de la República, Carlos Andrés Pérez, inaugura el día 20 de mayo, varios espacios que complementan al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, ubicado en Parque Central, avenida Bolívar, Caracas: el hermoso Jardín de Esculturas, diseñado por Nicolás Sidorkovs (arquitecto FAU UCV, promoción 19B/ 1971); la ampliación de la Biblioteca Pública de Arte Sofía Ímber; el comedor para los empleados del museo; la residencia para los custodios del MACC; y una cafetería pública.
La construcción del Jardín de Esculturas fue dirigida por el arquitecto Nelson Quintero (FAU UCV, promoción 22B/ 1975). En él se colocaron piezas de Moore, Miró, Lobo, Narváez, Botero y Marisol, entre otros artistas.
La Biblioteca Pública, de 1.000 m2, en una sola planta, ofrecería más de 15.000 títulos a 160 usuarios simultáneamente.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 122

Teniéndose como primer antecedente la realización en 1967 en la Sala «C» de la Universidad Central de Venezuela del «Foro sobre Caracas» organizado por la Dirección de Cultura y el «Estudio de Caracas», y como detonante más cercano el llevado a cabo en 1976 en la ciudad de Barquisimeto, bajo los auspicios  del Concejo Municipal del Distrito Iribarren, el Colegio de Ingenieros del estado Lara, FUDECO y el Taller Simbiosis, de un Foro que se denominó “En defensa de la ciudad”, y en virtud de que en el mismo participaron representantes de las Facultades de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) y de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV), se hizo la solicitud formal a las máximas autoridades de dichas entidades académicas de asumir la organización de un encuentro homólogo en y para la ciudad de Caracas dada la importancia y magnitud de los problemas que ya para entonces la aquejaban.

Las dos facultades mencionadas, encabezadas para el momento por los decanos Américo Faillace (FAU) y Rangel Crazut (FACES), aceptan el reto y con el apoyo del rector de la UCV, Miguel Layrisse, organizan del 13 al 16 de octubre de 1977 en los espacios culturales de Parque Central el que se conoció como “I Foro en Defensa de la ciudad de Caracas”, concebido como punto de encuentro para funcionarios, profesionales, organismos e instituciones, asociaciones de vecinos, pobladores y, tal y como se señala en la convocatoria, “para todos aquellos que estén interesados  en discutir sobre la ciudad que les ha tocado vivir y sufrir”.

El temario que sirvió para estructurar el evento abarcó los siguientes tópicos: 1) La ciudad que vivimos; 2) La acción del Estado sobre la ciudad; 3) La ideología urbana y las prácticas sociales ligadas al urbanismo; y 4) La participación de la comunidad en el destino de la ciudad. El Comité Organizador, integrado por Rodolfo Quintero, Marta Vallmitjana, Francois Benko, Josefina Baldó, Maruja Acosta, Oscar Olinto Camacho, Raúl Herrera, Frederick Mallé, José Agustín Silva Michelena y Roberto Briceño León, fue el encargado de elaborar “un documento de fondo” y de solicitar la redacción de las ponencias centrales para cada uno de los temas que se presentaron en Sesión Plenaria, así como de conocer y seleccionar, con la colaboración de una Comisión ad-hoc, el resto de las ponencias (solicitadas o de iniciativa particular) que fueron presentadas, las cuales debían inscribirse antes del 31 de agosto junto a un resumen “que no exceda las cinco (5) páginas” y la identificación completa del autor, para luego ser entregadas en su versión definitiva “antes del 15 de septiembre en cinco (5) ejemplares escritos a máquina, en tamaño carta y a doble espacio” con “un límite máximo de 50 páginas”. El Comité Organizador se responsabilizaba también de reproducir la totalidad del material consignado para el momento en que fuera expuesto en el seno del Foro.

El número 60 de la revista PUNTO dedicado plenamente a cubrir el evento y a recoger los documentos fundamentales presentados en él, se convierte en toda una referencia para palpar las expectativas, entusiasmo y efervescencia que se produjo durante aquellos 4 días en los espacios de Parque Central. Valga transcribir los títulos que finalmente tuvieron las diferentes ponencias y sus respectivos firmantes para darse una idea del compromiso con que se asumió aquel reto y del clima intelectual e ideológico, cuestionador por demás del statu quo, que para aquel momento arropaba a buena parte del mundo académico.

Así, el “Documento de Fondo” a cargo del Comité Organizador y firmado en conjunto por las dos Facultades responsables de la organización del evento, llevó por título “La Ciudad para el hombre”. Estaba, a su vez, dividido en cuatro capítulos: La calidad de la vida; El modelo de desarrollo del país y la estructura urbana de Caracas; Reproducción de la fuerza de trabajo, consumo colectivo y políticas de vivienda; y, El futuro desarrollo de Caracas. Su objetivo no era otro que “provocar una discusión creativa alrededor de algunos aspectos claves de la problemática urbana (…) teniendo en cuenta dos parámetros que determinan el contenido de (dicha) problemática… y el carácter de las políticas correctivas de la misma formuladas por el Estado: a) El ser Venezuela frontera de la expansión del capitalismo mundial; y , b) El ser el Estado venezolano eje del proceso de acumulación de capital”.

La ponencia central del Tema 1, “Rasgos fundamentales de la reproducción de la estructura urbana de Caracas”, fue elaborada por el Instituto de Urbanismo (IU) de la FAU y se estructuró en tres partes: Elementos de la dinámica del Área Metropolitana de Caracas y sus tendencias actuales; Rasgos fundamentales de la reproducción de la estructura urbana de Caracas, subdividida a su vez en “El Marco nacional”, “Caracas. Un modo de reproducción rentista”, “Reproducción de la estructura urbana y de la fuerza de trabajo” y “La calidad de la vida”; y, Crisis urbana e intervención del Estado.

El Tema 2 tuvo como documento principal el titulado “La acción social del Estado sobre la ciudad en materia de tierra urbana y vivienda en la actual coyuntura (1974-1977)” y fue realizado por Luis Lander, Oscar Moreno y Alberto Urdaneta.

“Acerca de una ideología urbana”, a cargo de Maruja Acosta y Roberto Briceño León, profesores de la Cátedra de Sociología y Antropología, fue la ponencia central del Tema 3 la cual estuvo dividida en “La producción del espacio ideologizado” y “A modo de ejemplo: ideología urbana y el manejo del mercado inmobiliario”.

Por último, el texto fundamental del Tema 4 le fue encargado al colectivo de la Unidad Docente 11 de la FAU y llevó por título “Por una ciudad de hombres libres”. Estaba dividido en dos partes: La ciudad (que a su vez incluía “Ciudad del trabajo. Ciudad del capital” y “Los responsables el crecimiento urbano”) y Los ciudadanos (compuesto por “Las condiciones de vida en la ciudad” y “Las luchas de los ciudadanos”).

El resto de las ponencias presentadas ampliaron el debate y le abrieron la puerta a la aparición de asuntos como: ampliar la comprensión de los diferentes entes, políticas y actuaciones que forman parte y permiten entender la dinámica de la ciudad (Francoise Hure de Socorro), la consideración de la arquitectura como elemento destructivo del ambiente humano (Ilmar Lucks), la importancia social del transporte (profesores y alumnos del IV Curso el Postgrado en Urbanismo Opción Transporte del IU), el impacto de la ciudad sobre el ambiente (Eduardo Genatios-Geny de Genatios), la participación y despertar de las comunidades a la problemática urbana (Centro Cultural Gustavo Meyrink) y la necesidad de pensar en la formación de “un arquitecto de nuevo tipo” traducida de la orientación que le imprimían a la docencia los integrantes de la Unidad Docente 11 de la FAU.

Más allá del tono universitario que envolvió toda la organización, habría que decir que este evento cumplió plenamente con el cometido de constituirse en espacio de encuentro ciudadano en el más amplio sentido del término y en germen de muchas iniciativas que posteriormente tomaron cuerpo. Sin duda, se respiraban los aires cuestionadores de las políticas públicas que el Estado impulsaba en medio de “La Gran Venezuela” liderada por Carlos Andrés Pérez, plasmadas en el V Plan de la Nación. También se reflejaba el impacto que dejó la Renovación Académica en el seno de la FAU UCV. En tal sentido, no es casual que en el mismo número 60 de PUNTO aparezca una reseña elaborada por Leszek Zawisza del nº 19 de la Colección Espacio y Forma donde se recoge el texto elaborado por Manuel López titulado “Historia de la arquitectura y lucha de clases”, y que el programa de la Unidad Docente 11 contemple la formación de un arquitecto “comprometido”, “que pueda enfrentar las necesidades del país, un arquitecto de nuevo tipo que sirva al pueblo, que luche por la liberación nacional y la independencia tecnológica”.

La lectura del material recopilado colabora a comprender buena parte de los aspectos que caracterizaban la ciudad venezolana de mediados de los años 70 (de la cual se hacen acertados diagnósticos) apuntándose hacia un necesario cambio del modelo sobre el que se soportaba. Sin embargo, aunque persiste en el fondo una difusa idea de ciudad que se buscaba proteger y se aspiraba a otra que tampoco era posible vislumbrar con claridad, lo allí expuesto y discutido puso también en evidencia enfoques socio-político-económicos que, de manera distorsionada, han servido de soporte a los discursos de quienes desde 1998 nos han llevado donde estamos.

Si la «defensa» de aquella urbe aún pujante se asumía como un reto inaplazable a ser abordado con tiempo por delante, la de la ruinosa y abandonada que hoy padecemos se ha trastocado en condición de urgente supervivencia. A 451 años de su fundación a Caracas no sólo debemos «defenderla». Toca, además y por sobre todo, reconocerla, reinventarla, rescatarla y reconstruirla.

ACA

1983• Piscina del Parque Central

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1983•  El 28 de febrero se inaugura la piscina del Parque Central, construida en el nivel Lecuna del edificio Tacagua (Zona Dos), debajo de lo que es hoy el Museo de los Niños. Esta piscina semiolímpica (25 x 12 metros), temperada, fue creada atendiendo a una propuesta formulada por los hijos del reconocido deportista venezolano Teo Capriles (1907-1882), quienes recibieron en concesión del Centro Simón Bolívar el espacio, donde construyeron la piscina, sus vestuarios y las instalaciones para la academia que la maneja y dicta lecciones de natación.

HVH