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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 109

Cuando el año 1939 el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) organiza un concurso para seleccionar el anteproyecto que permitiría la construcción de su sede en Los Caobos, habían transcurrido 78 años de su fundación, datada el 28 de octubre 1861 en medio de la Guerra Federal, adscrito inicialmente al Ministerio de Guerra y Marina. Durante ese lapso, en el que logra reforzar su talante de asociación cívica de apoyo al Estado y la Nación (potenciada desde su cambio de adscripción en 1881 al Ministerio de Educación), pasó de ocupar el Colegio de Santa María, situado entre la esquinas de Veroes y Jesuitas, a luego hacer lo propio en los salones de la Cámara de Comercio donde se reinstaló en 1922, para ubicarse finalmente en la vieja casa de la Universidad Central de Venezuela.

Siendo quizás la institución gremial más poderosa del país, el llamado que hace el Ministerio de Obras Públicas (MOP) y en particular el ministro Enrique Jorge Aguerrevere (descendiente del primer director del CIV, el Comandante de Ingenieros Juan José Aguerrevere, discípulo de Juan Manuel Cajigal), principal promotor del certamen, obligaba a dar un efecto de demostración que se tradujese en claridad organizativa, cumplimiento de los lapsos establecidos, pulcritud en la selección y garantías para que el desenlace desembocara en la efectiva construcción del edificio galardonado. En tal sentido, no sería exagerado decir que este concurso, en virtud de las entidades que involucró, es el primero que se organiza en el país siguiendo todos los parámetros que citas de este tipo imponen: desde la elaboración de las bases, el llamado abierto y la selección del jurado hasta la posibilidad de que la opinión pública conociese los resultados gracias a la importante difusión que se le dio.

Sin duda, el documento que mejor permite apreciar la envergadura y alcance de la contienda es el número que la Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela le dedicó casi en exclusiva: el 135, año XVIII, Caracas, abril-mayo-junio 1940. Allí nos encontramos desplegada una valiosa información que facilita hacerse una cabal idea de las expectativas generadas desde la convocatoria hasta su desenlace final, que tuvo en Luis Eduardo Chataing (1906-1971) a su ganador.

Así, de las bases del concurso elaboradas con suma sencillez y claridad, se desprende la intención de contar con un edificio austero, de medianas proporciones, con base en un programa de áreas que, a modo de referencia, establecía las dimensiones de sus espacios totalizando todos ellos 570 m2 de donde destacan la sala de sesiones para 120 personas y una biblioteca para 6.000 volúmenes como los más relevantes, acompañados por las áreas administrativas y los servicios de apoyo. Como datos no menores se indican: “El volumen del edificio no debe pasar de 2.500 m2 y el costo de la construcción se estima en 50 Bs/m2”. Y también: “la topografía del terreno y la vista sobre el Parque Los Caobos son factores que deberán tenerse en cuenta en la composición arquitectónica del edificio”.

En las bases se establecen los requisitos de entrega, la fecha tope en que serán recibidos los proyectos (31 de marzo de 1940), el premio (que ascendía a la suma de un mil bolívares -Bs. 1.000-), y el hecho de que “el proyecto premiado servirá de base para la elaboración de los planos de construcción, de acuerdo con el autor, quien además, si lo desea, ejercerá ad honorem la supervisión de las obras durante la construcción”. El jurado, estuvo integrado “por los doctores Oscar Augusto Machado, Gustavo Wallis y arquitecto Alfredo Jahn Jr.”.

1. Sala del Museo de Bellas Artes donde se expusieron las propuestas presentadas a concurso

Cumplidos los lapsos se recibieron un total de 14 propuestas de manos de lo más granado de la arquitectura venezolana del momento, que fueron presentadas el 17 de abril en los espacios del Museo de Bellas Artes, resultando ganadora la acompañada del Lema “Círculo-Triángulo-Cuadrado” del ya mencionado Luis Eduardo Chataing. Así mismo, se otorgaron 5 menciones a: Roberto M. Henríquez (Lema “Tridente”), Carlos A. Guinand (Lema “Colón”), Erasmo Calvani (Lema “Trébol”), Carlos Raúl Villanueva (Lema “S.O.S”) y Rafael Bergamín (Lema “RA”), las cuales pueden ser apreciadas en el número de la Revista del CIV a la que ya hemos hecho mención.

2. Algunas de las propuestas que obtuvieron mención honorífica en el Concurso. Arriba izquierda: Carlos Guinand Sandoz. Arriba derecha: Erasmo Calvani. Abajo izquierda: Roberto Henríquez. Abajo derecha: Rafael Bergamín

Chataing, es bueno apuntarlo, era hijo del más importante arquitecto de comienzos del siglo XX venezolano, Alejandro Chataing, con quien trabajó hasta su muerte en 1928 y de quien recibió la responsabilidad de concluir algunas obras y proyectos ya iniciados por la oficina de su padre para luego pasar a trabajar en el MOP a partir de 1930. Graduado en la UCV como Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas (1928), fue el primer director de la Escuela de Arquitectura de la UCV (1941), Miembro Fundador y Vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (1945), uno de los Miembros Fundadores de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV (1953), Primer Vicepresidente del CIV y posteriormente Presidente del mismo, y Ministro de Obras Públicas del régimen de Marcos Pérez Jiménez (1952-1953).

3. Propuesta ganadora del Concurso presentada por Luis Eduardo Chataing

La solución presentada por Chataing al concurso para la sede del CIV (la cual hemos decidido mostrar acompañando la foto de la fachada sur hacia el parque Los Caobos del edificio construido que engalana nuestra postal del día de hoy), según palabras de su autor, siguió “tres normas principales (…) el buen funcionamiento del instituto, los niveles naturales del terreno y su magnífica ubicación. De igual manera hemos atendido en la composición general a las tres principales funciones del Colegio de Ingenieros, a saber: actividades profesionales, científicas y sociales ó de relación entre sus miembros, tratando de agrupar los distintos elementos de tal manera que, manteniendo la necesaria relación entre ellos, permitan el desarrollo de las diferentes actividades anotadas sin que interfieran entre sí”.

4. Planta de la propuesta ganadora del Concurso presentada por Luis Eduardo Chataing

Se trata de un planteamiento claramente conservador, que obedece a la intención de combinar reglas compositivas propias del academicismo con ciertas concesiones a la arquitectura del momento respaldadas por los criterios asumidos tanto en la composición de la planta como de las fachadas en función de su valor representativo. Chataing lo expresará de la siguiente manera: “Los elementos principales, por sus dimensiones y por su carácter o destino, están sobre la fachada que da al parque. Además es ésta, según nuestro criterio, la fachada que dará carácter arquitectónico al edificio y fue por esto y dada la índole del Colegio de Ingenieros, que dicha fachada y los elementos con ella relacionados los hemos tratado en un estilo que hoy quizá podríamos llamar ya neo-clásico, que sin dejar de ser moderno está muy lejos de la arquitectura hoy tan en boga y que por estar en completa evolución consideramos poco conveniente para un edificio que es de esperarse durante mucho tiempo será la sede del instituto”. Luego continúa: “En cambio la fachada Este la hemos proyectado en un estilo francamente moderno pero en correcta ligazón con el resto del edificio, tratando de acusar así la diferencia entre la parte representativa y social y la parte puramente funcional de la construcción”, toda una declaración del enfoque que se creía debía ser utilizado en el diseño de edificios institucionales.

El empeño puesto en que la sede del CIV fuese una realidad concreta de parte de los agremiados se ve reflejado también dentro del nº 135 de la Revista del CIV a través de dos páginas que recogen la “Cuenta de las contribuciones para el edificio del Colegio de Ingenieros de Venezuela cobradas hasta junio de 1940”, la cual totaliza Bs. 24.080 en montos que oscilan entre los 100 y los 1.000 bolívares, aportados por 147 personas (15% de los agremiados para la fecha), constituyendo ello casi la quinta parte del costo estimado de la obra, lo cual no es poca cosa. Semejante esfuerzo, sumado al apoyo del MOP, permitió que el edificio se concluyese e inaugurase en 1941 a poco más de un año de la realización del certamen dando como resultado una obra muy bien ejecutada, a tono con la imagen solemne y a la vez actual que se le buscó imprimir, respaldada por la selección de nobles materiales y cuidados detalles, que tuvo en el aporte artístico brindado por Francisco Narváez un excelente aliado en lo relacionado a realzar los diferentes espacios que la conforman pero muy particularmente el que fuese durante mucho tiempo su acceso principal desde el Parque Los Caobos. Consolidado como sede gremial, centro social, y en sitio donde funcionan 4 Fundaciones con personalidad jurídica propia, conexas a la ingeniería o a la salvaguarda de los intereses del gremio, y 5 asociaciones gremiales ingenieriles especializadas, el edificio con el tiempo se hizo insuficiente y tuvo que ser ampliado para lo cual se recurrió, de nuevo, a convocar un Concurso Nacional en 1964 ganado por los arquitectos Jimmy Alcock y Carlos Gómez de Llarena, que bien podría ser en otro momento objeto de nuestra atención.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura venezuela

1, 2, 3 y 4: Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela, nº 135, 1940

1960• Se inaugura el Hospital Universitario de Maracaibo

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1960•  El Presidente de la República Romúlo Betancourt, inaugura el día 18 de noviembre, luego de 10 años de proyecto y construcción, el Hospital Universitario de Maracaibo, ubicado en la Avenida 16 (Guajira), vía a Ziruma, frente a antiguo Rectorado LUZ, Maracaibo, estado Zulia, diseñado por el arquitecto sueco Hakon Ahlberg (1891-1984) y la empresa Svenka Entreprenad AB «Sentab», de su país.
Para la realización de su proyecto se iniciaron los primeros contactos en 1946 entre la empresa sueca, especializada en la elaboración de «paquetes» asistenciales y los Ministerios de Sanidad y Asistencia Social (MSAS) y el de Obras Púbicas (MOP), que incluyeron el intercambio de información de índole constructiva y técnica.
Poco tiempo después el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social fija el programa del Hospital destacando que debe ser concebido «como un hospital público, un centro médico educacional (de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia), de investigación, postgrado y asistencial para una zona extensa»
El experimentado arquitecto Ahlberg, quien había sido fundador y primer presidente de la Asociación de Arquitectos de Suecia (SAR), diseñador de varios hospitales, clínicas y hospitales psiquiátricos, propuso un esquema de cuatro áreas: la primera, enfermos adultos (cirugía, medicina, maternidad y aislamiento); la segunda, pediatría; diagnóstico, terapia e investigación; la tercera y la cuarta, servicios, que se organizaban y vinculaban en forma lineal, uniendo los diferentes servicios con pasillos, caminerías y patios, dando gran vitalidad a este funcional y moderno hospital.
El hospital de 75.000 m2 inició sus servicios con 605 camas: 170 para pediatría, 254 para cirugía y sus especialidades, 181 para medicina y sus especialidades.
Su estructura se concibió como un sistema estructural, compuesto de una fachada portante con columnas separadas a 1,20 m, complementadas con columnas internas, conectadas por losas nervadas armadas en un sentido y losas planas armadas en dos sentidos.
El hospital cuenta con servicios básicos de Medicina Interna, Cirugía general, Pediatría y el anexo de Maternidad «Castillo Plaza» construido posteriormente.
En 1967 el doctor Bernardo Rodríguez Iturbe realizó en el Hospital Universitario de Maracaibo, el primer trasplante de riñón hecho en el país.
Adicionalmente al diseñar el Hospital Universitario el arquitecto Hakon Ahlberg realizó en Venezuela el anteproyecto del conjunto de edificios ubicados en Altos de Pipe, estado Miranda, que integraron el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales -IVNIC-, (luego transformado en el IVIC), que fue desarrollado a nivel de proyecto por el arquitecto Arthur Khan e inaugurado en diciembre de 1955 por el presidente Marcos Pérez Jiménez.
En 1973 Ahlberg fue galardonado con la Medalla Alvar Aalto.

HVH

1958• Viaducto La Cabrera

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1958•  Las compañías «Empresa Nacional de Edificaciones, Concreto y Asfalto, C.A. ENECA» y «Pilotaje, C.A.», contratadas por el Ministerio de Obras Públicas (MOP), concluyen la construcción del Viaducto La Cabrera, el cual forma parte del tramo Tejerías-Valencia de la Autopista Regional del Centro.

HVH

1959• Escuela Normal Nacional Dr. Columbo Silva Bolívar, Ciudad Bolívar

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1959•  La Oficina de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (MOP) concluye en dos años la construcción de la Escuela Normal Nacional Dr. Columbo Silva Bolívar, ubicada en la Calle Silva, Ciudad Bolívar, estado Bolívar, donde se inician las actividades educativas el 15 de octubre.

HVH

1968• Túneles gemelos de El Valle

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1968•  El Ministerio de Obras Públicas (MOP) concluye la construcción de los Túneles gemelos de El Valle, ubicados entre la urbanización del mismo nombre y la barriada El Cementerio, los cuales tienen aproximadamente 1.200 metros de longitud cada uno.
Los citados túneles gemelos tienen un ancho neto de 9,25 metros, con dos canales de tránsito vehicular de 3,60 metros y dos aceras de ancho asimétrico con 1,50 y 0,55 metros, medidas establecidas en una normalización establecida por el MOP para aquellos que se debieran construir en las autopistas urbanas de Caracas.

HVH

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 77

“Caracas ha necesitado hace años de un centro cultural que estuviese en relación con el enorme desarrollo de la ciudad. Se piensa en la actualidad situar este centro hacia la parte final de la Avenida Bolívar, integrando en esa área los ya existentes Museos de Bellas Artes y de Ciencias Naturales, la Escuela de Artes Plásticas y un conjunto de nuevos edificios, tales como el Planetarium, la Biblioteca Nacional y otros similares”.

1. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Localización inicial donde se propusieron los trabajos entregados


Con este texto y varios diagramas que colaboran a ubicar el sitio destinado al “centro cultural” en general y la “Biblioteca Nacional” en particular (al sur de los museos, como remate de la avenida Bolívar, colindando al este con el parque Los Caobos y coincidiendo con el emplazamiento actual del complejo Teresa Carreño), el nº 16 de la revista Integral -1959- (el que casualmente marcó la desaparición de esta importante publicación periódica), dedica un generoso espacio a mostrar las cuatro propuestas presentadas en el concurso de anteproyectos destinados a esta importante obra, organizado por el Ministerio de Obras Públicas el año 1958 en momentos en que se comenzaban a respirar nuevo aires democráticos en el país.

2. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Propuesta del equipo integrado por los arquitectos Guido Bermúdez y Pedro Lluberes. Maqueta
3. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Propuesta del arquitecto Erasmo Calvani. Maqueta
4. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Propuesta ganadora presentada por el equipo integrado por los arquitectos Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Maqueta

Los equipos participantes integrados por Guido Bermúdez y Pedro Lluberes; Erasmo Calvani; Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos como arquitecto colaborador; y José Miguel Galia con Richard Banggeli, ofrecen a través de las soluciones presentadas la oportunidad de detectar la adscripción a los paradigmas del momento mediante diferentes maneras de organizar un edificio que, programáticamente, demarcaba con claridad la existencia de elementos funcionalmente característicos: salas de lectura, depósitos de libros, oficinas administrativas y de personal técnico especializado, áreas públicas complementadas con actividades culturales, zonas de servicio y estacionamientos.

5. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Propuesta del equipo integrado por los arquitectos José Miguel Galia y Richard Banggeli. Perpectiva

Las propuestas de los tres primeros equipos señalados apelan a la utilización del cuerpo que contendría el depósito de libros como elemento vertical que pudiese fungir de identificación del conjunto y remate visual al eje de la avenida Bolívar, el cual se ve acompañado, con matices, por un cuerpo bajo (compacto o a su vez subdividido en piezas o bloques funcionales), que contendría el resto de las actividades de la biblioteca, destacándose en general el sector en que se localizarían las salas de lectura. Si la opción de Bermúdez-Lluberes se decanta por desarrollar una propuesta donde se exploran diversas soluciones estructurales asociadas a las partes que forman el conjunto, que la dotan de una expresividad propia donde priva la fragmentación, y la de Calvani apela a la articulación de tantos volúmenes como funciones reconocibles posee el programa con la aspiración de que el cuerpo más alto se convierta en una especie de puente sobre un jardín, la de Ferris-Dupuy y Hoyos toma partido por la severidad compositiva, el equilibrio y buena proporción de las partes que la conforman reforzando un claro juego entre horizontalidad y verticalidad, amén de tratar con absoluta sobriedad las superficies que las envuelven. Sólo el cuarto equipo (Galia-Banggeli) apuesta a una solución totalmente horizontal controlada por una rasante superior, integrada más bien al parque que tiene como vecino, trabajada explotando al máximo su riqueza espacial interior, donde los libros en depósito se ocultan y ubican en sótanos minimizando su importancia como elemento visualmente resaltante.

Resultó ganador de la contienda el anteproyecto presentado por Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos (cuya maqueta fotografiada ilustra la postal del día de hoy), que suma a lo ya señalado el hecho de haber colocado la torre del depósito de libros como remate de la avenida Bolívar en franca orientación este-oeste (recordando, sin duda, el planteamiento hecho por Villanueva para la Biblioteca Central de la UCV), de generar como contrapunto a ella el volumen cuadrado de la hemeroteca y de desarrollar el cuerpo bajo que los articula adaptándose al declive que se produce hacia el Parque Los Caobos.

6. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Plano de conjunto

Posteriormente, una vez comenzado el desarrollo del anteproyecto, la localización de la Biblioteca Nacional se altera (ver “Nueva Biblioteca Nacional. Arquitectos Julián Ferris h. Carlos Dupuy y Jaime Hoyos” en la revista Punto nº 2, marzo 1961). El nuevo lote, siguiendo la propuesta de la “Oficina Municipal de Planeamiento Urbano”, se mantiene dentro del sector denominado como “conjunto cultural”, y se ubica al noreste del Museo de Bellas Artes, colindando ahora al sur con el Parque Los Caobos y accediéndosele desde lo que hoy se conoce como el bulevar Amador Bendayán (calle real de Quebrada Honda). Si bien las condiciones contextuales varían no así el esquema y disposición de los volúmenes del conjunto al cual se añade como componente adicional el edificio para el “Archivo Nacional”, el cual se ubica (sujeto a ser desarrollado posteriormente) hacia el norte sobre la avenida Libertador y se articula con la biblioteca a través de una plaza que contendría un estacionamiento en el subsuelo ampliando la capacidad del originalmente planteado, manteniéndose, sin embargo, la independencia de cada uno.

7. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Planta baja
8. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Fachadas
9. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Fachadas
10. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Maqueta

La sensación de que simplemente se procedió a implantar casi literalmente la propuesta ganadora del concurso, respetando únicamente criterios de orientación sin recoger las variables que el nuevo entorno sugería tomar en cuenta, debilita enormemente esta segunda versión de tan importante edificio una vez que sale de nuevo a la palestra, más allá de que la programación haya sido aumentada por el M.O.P. y se haya adaptado a las recomendaciones técnicas provenientes  de “diversas fuentes especializadas”. Finalmente, transcurrido el tiempo, el proyecto de Ferris, Dupuy y Hoyos, como dicta la tradición en Venezuela, no se construyó. En los dos lugares donde fue ubicado inicialmente se desarrollaron actividades culturales de otra índole una de las cuales (el Teatro Teresa Carreño) fue objeto de un concurso posterior. Cuando se decide retomar la idea de realizar los edificios para la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación se incorporan a la propuesta hecha por Tomás José Sanabria para el Foro Libertador (1973-1993), próximos al Panteón Nacional, sin que conozcamos el por qué se dejaron de lado los ganadores en buena lid del concurso inicialmente convocado a la hora de llevar a cabo la realización de los correspondientes proyectos. Pero esto forma parte de una historia que pertenece a un contexto diferente al que nos interesa.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1-5. Revista Integral, nº 16, 1959

6-10. Revista Punto, nº 2, marzo 1961