1973• Se concluye la construcción del Museo de Arte Moderno Jesús Soto, ubicado en la avenida Germania, Ciudad Bolívar, estado Bolívar, proyectado por el Maestro Carlos Raúl Villanueva (1900-1975) dos años antes. La colección del Museo está integrada por más de 1.000 obras de Soto y de 130 notables artistas internacionales, con tendencias distintas del cinetismo, como lo son el estructuralismo, el neoplasticismo, la vanguardia histórica rusa, la abstracción geométrica, el arte óptico, monocromático, geométrico y concreto que formaban parte. La creación del museo fue decretada por el gobernador Carlos Eduardo Oxford-Arias y la construcción se realizó bajo la administración del siguiente gobernador, arquitecto Manuel Garrido Mendoza (FAU UCV 1960-promoción 10), quien fue alumno del Maestro Villanueva.
El museo, que se encuentra ubicado entre la ciudad histórica y la ciudad nueva. nace por el deseo del Maestro Soto de donar la colección de obras de arte que el armó durante sus primeros años de estadía en Europa (los años 50 y 60). Obras de diversas tendencias del siglo XX todas ellas de unos 130 reconocidos artistas internacionales complementan las más de más de 700 obras aportadas por él mismo.
La edificación está compuesta de 6 volúmenes sueltos, seis salas, unidas por corredores techados abiertos hacia un patio central protegidos de la lluvia frecuente de la ciudad con secciones provistos de bloques de ventilación, complementadas con jardines con esculturas. Dos de las salas del museo fueron destinadas a la exhibición exclusiva de obras de Soto. El maestro Antonio Estévez (1916-1988) compuso para el Museo de Arte Moderno Jesús Soto una obra musical que tituló Microvibrafonía Múltiple, con seis movimientos, uno para cada sala del museo.
La obra fue Inaugurada por el presidente de Venezuela Rafael Caldera (1969-1974) el 25 agosto, con la presencia del artista Jesús Soto, el gobernador del estado Bolívar, Manuel Garrido Mendoza, Carlos Cruz Díez y un nutrido grupo de reconocidas personalidades del arte e intelectuales nacionales. Alfredo Boulton, al presentar el museo en el acto, afirmó que era «un desafío a lo sedentario y arcaico… un grito en la plaza pública para gente joven de espíritu que quiera lanzarse a su propia y suprema aventura creadora». En la ceremonia Jesús Soto recibió la Orden Andrés Bello. El costo de la construcción fue de 1 millón 300 mil bolívares.
El Maestro Villanueva dispuso colocar tres volúmenes del museo ortogonalmente en el terreno, y los restantes con diferentes ángulos de implantación, logrando un contorno dinámico con el patio central. Entre los 6 volúmenes se destacan: uno alto, cerrado, que evoca la solución que usó en el Pabellón de Montreal (1967), con marcadas líneas verticales producto de los elementos prefabricados con los cuales fue construido, que crean un juego de sombras; otros dos volúmenes, de dos niveles internos cada uno, que tienen ventanas en la parte superior protegidas por aleros del sol y de la lluvia. En algunas de las obras del Maestro Soto exhibidas del museo se intenta que el espectador forme parte de las propuestas artísticas, como los penetrables y las estructuras metálicas móviles que al detectar la presencia de visitantes varían sus formas.
El maestro Carlos Raúl Villanueva y Jesús Rafael Soto. tuvieron una estrecha amistad construida a través de colaboraciones realizadas entre ellos. La primera data del año 1957 cuando se incorporó en la colección de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo UCV su obra «Estructura Cinética», una de las primeras incursiones del artista en el arte cinético; luego participa en uno de los cubos del Pabellón de Venezuela para la Expo de Montreal (1967); y finalmente en 1969 en la propuesta para la Casa del Estudiante (Maison du Vénézuéla) de la Ciudad Universitaria de París, que nunca se llegó a construir.
En la fotografía de Paolo Gasparini, el maestro Villanueva en 1970 en su última visita al museo Soto, que fue inaugurado después de su muerte.
Paolo Gasparini acompañó al Maestro Villanueva en su última visita al Museo de Arte Moderno Jesús Soto antes de su inauguración dejándonos un hermoso recuento fotográfico de la ocasión.
Quienes se han aproximado al estudio de la obra de Carlos Raúl Villanueva coinciden en establecer su última etapa en los años que transcurren entre el fin de la experiencia de la Ciudad Universitaria de Caracas y poco antes de su fallecimiento en 1975. Más allá de la estimación cronológica y de la detección de algunas características propias de un período que ofrece una limitada cantidad de obras de diversas escala y temáticas, lo que más resalta del lapso señalado es la incesante inquietud del Maestro por experimentar y el compromiso por innovar dando cabida al uso de nuevos materiales y técnicas constructivas vinculadas con la industrialización de sistemas y componentes. Así, búsquedas de diversa índole dentro de esta actitud son las que se presentan, por ejemplo, tras el brutalismo acompañado del postensado como parte del sistema estructural, propios de la segunda ampliación del Museo de Bellas Artes de Caracas (1966-1976), o el minimalismo alcanzado gracias a la ligereza del acero y el revestimiento modular en aluminio de los tres cubos que conforman el Pabellón de Venezuela para la Expo de Montreal (1967).
1. Carlos Raúl Villanueva. Izquierda: Pabellón de Venezuela en la Exposición Universal de Montreal, Canadá (1967). Derecha: Segunda Ampliación del Museo de Bellas Artes de Caracas, Venezuela (1966-1976).
Como parte de este último trecho transitado por Villanueva, se encuentra la propuesta para la Casa del Estudiante (Maison du Vénézuéla) de la Ciudad Universitaria de París (1969) de la cual hemos tomado un corte esquemático para ilustrar nuestra postal del día de hoy.
Tres son los aspectos que pondremos de relieve en nuestra aproximación al edificio: el primero tiene que ver con el sitio donde le correspondía ubicarse: la Cité Internationale Universitaire de Paris (CIUP); el segundo con las particularidades del encargo, las características del lote asignado y las variables urbanas que debían ser consideradas; y el tercero con la propuesta propiamente dicha y el partido arquitectónico asumido, apareciendo como datos importantes la respuesta al lugar y al programa, las referencias de las que Villanueva echa mano presentes en su propia trayectoria, y la actitud que se asume con respecto a su imagen y materialidad. Para abordar el primero nos apoyaremos en el artículo “La constitution du domaine de la Cité internationale universitaire de Paris”, publicado por Brigitte Blanc en el nº17 de la revista In Situ de 2011. El segundo y el tercero los trabajaremos con el valioso apoyo del texto “Explicando la caja brillante de Villanueva: El proyecto de la Fundación Fina Gómez (Maison du Venezuela) para la Cité International Universitaire de Paris, 1969” de José Javier Alayón González, incorporado en arquiteturarevista, Vol. 14, nº1, enero-junio 2018.
2. Plano de los bastiones 81, 82 y 83, entre la Porte de Gentilly y la rue de la Tombe Issoire, cedidos por la ciudad de París al Estado para la creación de la Cité Universitaire, 1921.
Brigitte Blanc nos explica que “La Cité Internationale Universitaire de Paris se creó inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial para fomentar el intercambio y la interacción entre estudiantes de todo el mundo. De acuerdo con el convenio firmado en 1921 entre la ciudad de París y la Universidad de París, se construyó en los límites del Parc Montsouris, en terrenos ubicados en el emplazamiento de las antiguas fortificaciones de Thiers. (…) …fue diseñada para ofrecer alojamiento digno a miles de jóvenes de todo el mundo. Esta iniciativa filantrópica, concebida para facilitar la vida estudiantil, fue también un proyecto educativo que buscaba contribuir a la paz entre las naciones; sus fundadores asignaron a este ‘mundo en miniatura’ un papel fundamental en la formación cívica de los jóvenes. Más de 5500 estudiantes convivieron en estrecha proximidad, fomentando la comprensión y la amistad, en una comunidad que abarcaba más de 130 nacionalidades”.
3. Plano general que representa el emplazamiento inicial de la Cité con el diseño del parque y la Fundación Deutsch de la Meurthe, en BECHMANN, L. La Cité universitaire de Paris, 1923.4. La Fundación Émile y Louise Deutsch de la Meurthe: el pabellón central flanqueado por un campanario y el pabellón Poincaré.
El meticuloso trabajo de Blanc permite establecer que el lote inicial de 9 hectáreas asignado en 1921 empezó a ocuparse a partir de 1923 cuando se colocó la primera piedra de la Fundación Deutsch, y que para 1927 la mitad de la finca estaba subdividida. Para 1929 ya se encontraban construidas las casas de Canadá, Argentina, Bélgica, Inglaterra y Japón y en construcción el Instituto Agronómico, alcanzando entre todos a albergar 1200 estudiantes, ocupando casi 4 hectáreas de las 9. “Sin embargo, la Fundación Nacional fue recibiendo múltiples solicitudes -de Estados Unidos, Italia, España, Suecia, Países Bajos, Checoslovaquia, Grecia, Brasil, Colombia y Venezuela- sin mencionar los proyectos desarrollados para estudiantes franceses, a los que parecía imposible dar seguimiento si el campus no se ampliaba de inmediato”.
5. Plano general de la Ciudad Universitaria con sus sucesivas ampliaciones, 1929; en 1930, el terreno del depósito de remonta (E) se integrará a la finca, que entonces abarcará algo más de 42 ha; solo la parcela C quedará pendiente de anexión. Justamente, el terreno del depósito de remonta (E) será el destinado para ubicar la Maison du Vénézuéla.6. Plano general, circa 1960; el trazado de la futura circunvalación se muestra en rosa; los edificios, ya terminados o proyectados, ocupan el bloque oriental y el antiguo terreno «Gentilly» al sur. El terreno en el que se proyectaría la Maison du Vénézuéla (arriba a la izquierda) se encontraba ocupado por la École de Sevres o École Normale Supérieure de Jeunes Filles (construida en 1949) y tenía proyectado al lado el Nuevo Hospital Universitario.
Ante la presión, el terreno creció en 10 años, luego de tres adquisiciones sucesivas, a un poco más de 29 hectáreas quedando delimitado “al oeste por la rue Émile-Faguet, al este por las calles Alexandre-de-Humboldt y Benoît-Malon, al norte por el Boulevard Jourdan y al sur por una ‘ruta de aislamiento’ que separa el área de la comuna de Gentilly, (…) Esta fase de extensión termina después de la Segunda Guerra Mundial y la creación del bulevar periférico amputa la Ciudad por dos hectáreas en su fachada sur”.
7. Vista aérea desde el noreste de la Ciudad Universitaria hacia 1950 (parte central): los «terrenos de Gentilly» todavía están vacantes; más allá de la rue de Montrouge, la Maison des Arts et Métiers (inaugurada en noviembre de 1950) está en construcción.8. Le périphérique (la circunvalación) de París en plena construcción, c.1956. Arriba a la izquierda el borde sur de la Ciudad Universitaria.
Las gestiones (mencionadas por Blanc) adelantadas por el gobierno de Venezuela para construir una residencia en los terrenos del campus, datan de 1926 y, como señala José Javier Alayón, en 1947 a ellas se sumaron los gobiernos de Ecuador y Colombia, para promover “La Maison de la Grande Colombie”, renombrada como “Fondation de Bolivar” a instancias de André Honnorat, Presidente de la CIUP para ese momento, “para poder ajustarse a las normas de la Cité y salvar la dificultad de una residencia financiada por varios países”.
Finalmente, aquellos fallidos intentos tomarán un nuevo impulso a comienzos de los años 60 bajo la batuta de la Fundación Fina Gómez, institución cultural y de mecenazgo dedicada a facilitar el intercambio cultural entre artistas latinoamericanos y europeos, especialmente entre Francia y Venezuela, a través de becas de estudio, constituida en junio de 1951 en Ginebra por la destacada fotógrafa, coleccionista y filántropa venezolana Josefina «Fina» Gómez Revenga (1920–1997), nieta del general Juan Vicente Gómez.
9. Lugar que se destinaría para ubicar la Maison du Vénézuéla. Izquierda: Plano del depósito de remonta, que muestra, a un lado, los barracones del centro de alojamiento y, al otro, los potreros, establos y picadero. En azul, la parcela afectada por el trazado; circa 1930. Derecha: Detalle del Plano general de la de la CIUP, circa 1960.
Así, el proyecto para la “Maison du Vénézuéla”, que Alayon reconstruye con datos provenientes de los archivos de la CIUP y de la Fundación Villanueva, le será encargado por la Fundación Fina Gómez a Carlos Raúl Villanueva quien contará con Juan Pedro Posani como su colaborador. Alayón precisa que “para 1962, la Cité ya tenía comprometida las últimas cuatro plazas dentro del ámbito que había ocupado desde sus inicios. Por ese motivo y ante otras solicitudes, el Consejo de la CIUP tenía previsto extender el campus en dos terrenos próximos. El más viable sería el ocupado por la École Normale Supérieure de Jeunes Filles, en el número 48 del bulevar Jourdan, frente a la esquina noroeste del campus”. Se situaría así en una parcela de 15.680 m² dentro de un lote de 4,63 ha, entre el bulevar al sur, la calle de la Tumba Issoire al oeste y la avenida Reille, que ya había sido asignado a la Cité en 1929.
A las imprecisiones con relación al terreno (un levantamiento fiable nunca fue entregado), se sumarán las relativas al programa: “No hay constancia del encargo de la Fundación a Villanueva. Como dijimos, al inicio de la negociación el proyecto agrupaba a tres gobiernos. Ronze, director del ‘Grupo de Universidades y Grandes Escuelas de Francia para las relaciones con América Latina’, proponía un número de 100 habitaciones, que sin embargo el presidente Honnorat creía conveniente aumentar a 125 o 150, además de biblioteca y salas de reunión comunes, cuyo presupuesto calculaba estaría entre los 70 y 80 millones de francos franceses del momento”.
10. Carlos Raúl Villanueva. Boceto de posible alternativa para la Maison du Vénézuéla. c.1968.11. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Esquema de configuración eficiente.
“A finales de octubre de 1968, Villanueva ya se encuentra trabajando en el ‘plan d’ensemble’ y, en carta del 15 de febrero del año siguiente, explica a Pierre Marthelot, Delegado general de la CIUP, que (…) ‘la solución debe ser económica de implementar, y el plan debe ser muy flexible, permitiendo cualquier cambio necesario, en caso de que usted lo considere pertinente’, previendo una respuesta favorable”.
12. Carlos Raúl Villanueva. Boceto del emplazamiento de la Maison du Vénézuéla. c.1968.13. El proyecto de la Fundación Fina Gómez en la implantación prevista, París, 1969.14. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Planta de conjunto.
La propuesta, consistente en un edificio en altura de 67 metros (21 niveles), previsto para contener 760 habitaciones (destinadas a alojar estudiantes de 4 nacionalidades), que Villanueva había desarrollado tomado en cuenta el Plan d’Urbanisme Directeur (PUD) de París y los dictámenes provenientes de la Carta de Atenas para justificar su concentración y magnitud, más allá de sus bondades, dejó atónito a Marthelot, quien la sometió al consejo directivo de la CIUP siendo rechazada. “Parte de las objeciones técnicas de los directivos de la CIUP estaban fundamentadas justamente en aspectos higienistas y el problema que significaría para el vecino Hôpital International Université de Paris una torre de tal envergadura, además del riesgo de deshumanización que supondría un edificio para 700 personas. Con esos argumentos le emplazan a que respete el programa propuesto y los lineamientos generales de la Cité, en tanto lo ideal sería la construcción de cinco pequeñas residencias, con un planteamiento común, pero sin caer en la monotonía”, apuntará Alayón.
15. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Maqueta.
Ante la desaprobación, Villanueva manifestó su disconformidad señalando en carta enviada el 22/04/1969 “que todos estamos perdiendo una magnífica oportunidad de construir algo nuevo, juvenil y emocionante, algo que habría honrado su Campus Universitario, el nuevo urbanismo emergente y, sobre todo, la ciudad de París, a la que todos amamos”. En la misiva también ofrecía enviar “a través de la Sra. Fina Gómez dos nuevas propuestas, que se presentarán en forma de bocetos”, de las cuales no quedó constancia de su entrega. “En noviembre de 1974, se retoman los contactos entre Marthelot y Fina Gómez, ante la inminencia del desalojo de los terrenos de la École normale, hecho que nunca llegó a producirse”.
16. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Esquema de sección.
La entrega de los documentos que se conservan de la propuesta estuvo acompañada de una “memoria explicativa” de 11 páginas firmadas por Villanueva “redactada de una manera secuencial, como declaración de los criterios seguidos en la concepción arquitectónica. El discurso gráfico es prueba de la jerarquización equilibrada de los principios básicos vitruvianos que Villanueva evocaba, primando en este caso claramente el vector de la funcionalidad sobre la forma y la construcción, aunque el espacio, el gran espacio interior que siempre fue su principal interés, condensa y articula todas las variables”, subrayará Alayón.
17. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Esquema de distribución por piso.
El edificio concentraba el programa habitacional, compuesto por cuatro alas idénticas organizadas en torno a un patio central, en un solo prisma de base cuadrada, suspendido, soportado por los volúmenes ubicados en sus cuatro esquinas que contienen los núcleos sanitarios y cuyo apilamiento refuerza la verticalidad.
18. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Unidad básica y su agrupación.
Los niveles inferiores (planta baja y mezzanina) en los que el volumen se amplía, contendrían, con acceso directo desde el bulevar Jourdan, una plaza cubierta con cafetín, facilidades para reuniones, convenciones y recitales, servicios, restaurante, museo y una sala de exposiciones.
Del piso 2 al 19 se ubicarían las habitaciones colocándose en el piso 1 las áreas administrativas y en el remate (piso 20) un grupo de talleres con lucernarios en forma de sierra, orientados al noreste. Las circulaciones horizontales de cada piso del edificio se ubicaron en torno al vacío del espacio central.
19. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Esquema de sección.
Este espacio central se cerraría con una claraboya soportada por una estructura metálica cubierta de vidrio que permitiría el paso de la luz del día. Su condición de plaza cubierta o patio de proporciones urbanas, lugar de la sombra y propiciador del encuentro, recuerda la experiencia adelantada con sabiduría en el conjunto central de la Ciudad Universitaria.
20. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Habitación.
Las habitaciones, que contemplaban espacios para dormir, estudiar, reunirse y aseo personal, podrían ser arregladas por cada estudiante a su conveniencia. “Una vez definidas en sus dimensiones interiores de 4,5 x 2,75 m (12,38 m²), la suma de diez, más un núcleo de ascensores, una cocina colectiva y un núcleo de aseo para duchas e inodoros estandarizados configurará ‘una unidad’ de crujía simple”, complementará Alayón.
21. Carlos Raúl Villanueva. Izquierda: Maison du Vénézuéla, 1969. Esquema de sección con «Penetrable» de Soto. Derecha: Croquis del Cubo Dos del Pabellón de Montreal que muestra el protagonismo de la escultura de Soto al centro del espacio, rodeada por una rampa y suspendida sobre un espejo de agua.22. La escultura de Soto expuesta en el interior del Cubo Nro. 2, 1967. Expo 67, Montreal, Canadá.
Se previó la participación de artistas, tanto venezolanos como extranjeros, en una propuesta de integración del arte al edificio, previéndose para el espacio central la instalación de una obra cinética (penetrable) de Jesús Soto, reminiscencia de la colaboración artista-arquitecto experimentada en el Pabellón de Montreal.
La toma de partido por una configuración cerrada, concentrada, que se sumerge en la parcela respetando su geometría y no una abierta, de volúmenes articulados, que se adapte a ella, se encuentra claramente ilustrada a través de bocetos que acompañan la “memoria”, mostrando el proceso reflexivo seguido para decantarse por el conjunto cerrado en función de su economía y eficiencia.
23. Izquierda: Le Corbusier proyectó dos residencias estudiantiles en la Ciudad Universitaria de París, (arriba) el Pabellón Suizo con Pierre Jeanneret (1930-1933) y (abajo) la Maison du Brésil junto a Lucio Costa (1952-1959). Siendo dos edificaciones de talante absolutamente moderno no sobrepasaron una altura mayor a los 6 pisos. Derecha: La Maison de l’Iran proyectada por Claude Parent, Lossem Foroughi y Hedar Ghiai (1967-1969), aunque alcanzó los 38 metros de altura, sirvió de patrón para establecer una cota máxima de 37 metros para los edificios ubicados en la periferia de la Cité por el Plan d’Urbanisme Directeur. Recordemos que la Maison du Vénézuéla se preveía que tuviera 67 metros aproximadamente, prácticamente el doble.
En torno a la decisión de proponer un edificio alto y autónomo que altera el perfil circundante, Villanueva muestra una clara vertiente moderna en medio de un campus tradicional sumándose a los dos ejemplos planteados por Le Corbusier dentro del conjunto de la Cité: el Pabellón Suizo (1930-1933) y la Casa de Brasil (1952-1959). También remite a la condición de hito que ya poseía el rascacielos proyectado para la zona rental de la Ciudad Universitaria de Caracas.
Por otro lado, para Alayón, “la recuperación de la unidad habitacional -largamente implantada en Caracas dos décadas antes- y su agrupación en una unidad superior en París, mucho más densa y alta, es un paso más en su investigación tipológica en el tema de la vivienda colectiva”.
24. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Elementos de fachada y baños para los que se recomienda «aprovechar la experiencia y el talento de un eminente tecnólogo de la construcción: Jean Prouvé».25. Jean Prouvé. Izquierda: Sistema de cerramiento de la CIMT (Compagnie Industrielle du Matériel de Transport) en Neuilly sur Seine 1. c.1964. Derecha: Institut de l’environnement de París, 1969.
Pese a algunos atisbos relacionados con la voluntad de incorporar sistemas prefabricados como apoyo a la construcción del edificio (incontrastables con la información encontrada en los archivos y deducible sólo a partir de las fotos de las maquetas), Alayón resalta cómo “la única referencia constructiva de la memoria es un dibujo de elementos prefabricados de fachada y una cápsula sanitaria, señalando su intención de ‘aprovechar la experiencia y el talento de un eminente tecnólogo de la construcción: Jean Prouvé’. (…) En efecto, el elemento de fachada se asemeja mucho al desarrollado por el ingeniero francés en 1963, en aluminio (280 x 120 x 6,5 cm), para la CIMT (Compagnie Industrielle du Matériel de Transport) en Neuilly sur Seine, y también al de 1969, en aluminio y vidrio (268 x 178,5 x 6 cm), para el Institut de l’environnement de París. No obstante, ni los dibujos ni la maqueta tienen el nivel de detalle para identificar un cerramiento de ese tipo. Aunque podría tratarse de una doble piel, con cámara ventilada, como la que acababa de implementar Prouvé con gran éxito en el muro cortina de la Tour Nobel, en el distrito de La Défense. Lo que sí muestra la maqueta con claridad es el acabado brillante del cerramiento, propio de materiales reflectantes como el aluminio y el vidrio, otra excepción en la trayectoria moderna de Villanueva, construida en hormigón mate. Una caja brillante por fuera y vibrante por dentro”.
26. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Maqueta.27. Carlos Raúl Villanueva. Maison du Vénézuéla, 1969. Fotomontaje de la maqueta sobre una vista de la época.
Para finalizar, sólo añadir junto a Alayón, que el proyecto para la Maison du Vénézuéla en la Cité internationale universitaire de Paris ofrece una excelente oportunidad de constatar “una poética de la construcción que en Villanueva siempre estuvo opuesta tanto a la forma casual como a la ideal, centrado en el espacio interior. (…) Alejado del hormigón opaco que moldeó de múltiples formas bajo la luz tropical, este edificio septentrional explora una nueva tecnología, pero su reflexión sigue siendo sobre el espacio -verdadero conocimiento trascendente-, sobre cómo relacionarse con el perfil de París, pero sobre todo cómo vivir bajo su cielo gris y mate. Como afirma Carlos Martí, la ciencia trata de explicar el mundo, el arte de comprenderlo. La caja brillante de Villanueva pareciera un último, inacabado, y en cierto modo fallido, intento por explicar científicamente su mundo artístico”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 10-20, 24, 26 y 27. José Javier Alayón González. “Explicando la caja brillante de Villanueva: El proyecto de la Fundación Fina Gómez (Maison du Venezuela) para la Cité International Universitaire de Paris, 1969”, arquiteturarevista, Vol. 14, nº1, enero-junio 2018 (https://revistas.unisinos.br/index.php/arquitetura/article/view/arq.2018.141.05/60746277).
1 y 22. Juan Pedro Posani. «Expo 67. Villanueva, Soto. Un cubo, dos cubos, tres cubos»», Boletín del CIHE, nº8, octubre 1967; y Revista PUNTO, nº40-41, enero-marzo 1970.
2-9. Brigitte Blanc. “La constitution du domaine de la Cité internationale universitaire de Paris”, revista In Situ, nº17, 2011 (https://journals.openedition.org/insitu/855).
1996• Como parte del Plan “Un cariño para mi ciudad” puesto en práctica por el Presidente Rafael Caldera, se coloca en un área del Distribuidor Santa Cecilia de la Autopista Francisco Fajardo de la capital «La Esfera de Caracas», obra del artista plástico venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005). La instalación de la obra fue modificada en 2005 por el rediseño del citado distribuidor y restaurada en el 2014 por PDVSA Centro de Arte La Estancia.
Está compuesta por un conjunto de 1.800 varillas de aluminio hueco de ¾ de pulgada, sujetas por guayas de acero inoxidable de 2,5 milímetros de espesor que se encuentran suspendidas en una estructura metálica tipo pórtico de 12 metros de altura sobre una base de concreto armado.
El Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto, ubicado en la avenida Germania, Ciudad Bolívar, estado Bolívar, fue inaugurado por el presidente de la República, doctor Rafael Caldera, el 27 de agosto de 1973. Es la última obra realizada por Carlos Raúl Villanueva (nacido en 1900 y fallecido en 1975) como homenaje a su entrañable amigo Jesús Rafael Soto (1923-2005).
1. Inauguración del Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto por parte del presidente Rafael Caldera, Jesús Soto y el gobernador del estado Bolívar, Manuel Garrido Mendoza.
También sirvió para albergar la excelente colección particular de piezas reunidas por el artista guayanés en los años 1950 y 1960 durante su estadía en Europa, algunas de ellas de creadores de renombre mundial, con quienes trabajó y compartió en el transcurso de su larga vida artística, a las que se sumó una importante selección de obras suyas representativas de toda su trayectoria. Dentro de lo coleccionado por Soto se encontraban realizaciones representativas del arte abstracto, cinético, geométrico, óptico y contemporáneo en general de autores tan importantes como: Víctor Vasarely, Kasimir Malevich, Robert Jacobsen, Alberto Magbelli, Kenneth Snelson, Jean Arp, Carlo Battaglia, Gianni Colombo, Sonia Delaunay, Jean Dewasne, Amadeo Gabino, Francois Morellet, Jean Kubicek, Julio Le Parc, Paternostro, Paolo Patelli, Eusebio Semper, Francisco Sobrino y Gunter Uecker, entre otros.
2. Carlos Raúl Villanueva junto a Jesús Soto, Caracas, Venezuela, (c.1973). Foto de Paolo Gasparini.
La idea de proyectar una sede, nace a partir de la creación de la Fundación Museo de Arte Moderno Jesús Soto el 27 de octubre de 1969 presidida por Jesús Soto e integrada por Miguel Arroyo, Alfredo Boulton, Hans Neumann, Guillermo Meneses, Miguel Otero Silva y Simón Alberto Consalvi, quienes nombraron como su primer director a Armando Gil Linares. Villanueva llevó adelante el diseño de la edificación entre 1970 y 1972 construyéndose en dos etapas, de las cuales sólo la primera (compuesta por seis edificios y terminada en 1973), sería dirigida y supervisada plenamente por su autor, quedando las instrucciones formuladas para una segunda fase que entre 1978 y 1987 se ejecutaría bajo la responsabilidad de los arquitectos José Carlos Villanueva y Edgar Parra y se inauguraría el 22 de noviembre de aquel año 87.
3. Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto. Primera etapa. Planta baja del conjunto (izquierda). Perspectiva aérea del conjunto (derecha).4. Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto. Primera etapa. Sección transversal a través de las salas de exposición, fachada principal en proyección.
Por lo general es a la primera etapa a la que se han dedicado las más importantes reseñas arquitectónicas publicadas sobre el Museo. En ellas se resalta su parquedad, su austeridad y su condición de contrapunto y contenedor neutro adecuado a la variada colección que debía alojar. Para resumir la más esencial aspiración de Villanueva con respecto al edificio viene como anillo al dedo la siguiente cita de su propia cosecha: “Construir sin necesidad de utilizar materiales sería lo ideal. El edificio tiene importancia sólo por el contenido viviente que abriga. Uno quisiera construir una forma ideal, sin nada de inútil, tan lógica y tan pura que ya existiera apreciable diferencia entre cubiertas, muros y espacios naturales”.
5. Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto. Primera etapa. Dos vistas del patio central. Fotografías de Paolo Gasparini que formaron parte de la muestra “Villanueva y el Museo Soto” (1993).6. Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto. Primera etapa. Detalle del cubo central desde el patio. Fotografía de Paolo Gasparini que formó parte de la muestra “Villanueva y el Museo Soto” (1993).7. Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto. Primera etapa. Vista nocturna del conjunto. Fotografía de Paolo Gasparini que formó parte de la muestra “Villanueva y el Museo Soto” (1993).
El conjunto inicial, de 5.600 m2 de construcción y 11.400 de áreas verdes y estacionamiento, está formado por 6 edificios: “el del acceso, dirección y administración, de dos plantas, el cubo de hormigón para albergar la obra de Soto, y cuatro salas de exhibición, una de ellas más importante con dos plantas y las otras tres más pequeñas y de una planta, con loggias exteriores en uno de sus extremos y algunos planos tratados con celosías verticales movibles, concebidas como auténticas cajas vacías y cerradas, están sólo cortadas por una larga línea de luz cenital entre las paredes y las cubiertas”, señalarán, Paulina Villanueva y Maciá Pinto en Carlos Raúl Villanueva (Alfadil Ediciones, 2000).
8. Algunos de los croquis elaborados por Villanueva de las primeras ideas para el Museo Jesús Soto correspondientes al año 1970, que formaron parte de la muestra “Villanueva y el Museo Soto” (1993).9. Algunos de los croquis elaborados por Villanueva de las primeras ideas para el Museo Jesús Soto correspondientes al año 1971, que formaron parte de la muestra “Villanueva y el Museo Soto” (1993).
El proceso de diseño seguido por Villanueva para esta ocasión fue registrado a través de numerosos croquis que denotan la evolución alcanzada desde la idea inicial hasta la propuesta final. En ellos se percibe desde un principio la voluntad de componer un conjunto de “varios edificios, con los bloques de las salas inicialmente sumados en un cuerpo compacto y un volumen cilíndrico para la cafetería, que luego desaparece. Al final, las salas terminan por desplegarse de manera relativamente aleatoria, circunscribiendo un patio de forma irregular, al conectarse y comunicarse entre sí por medio de galerías bajas en las que se alternan los bloques calados de concreto y las aberturas que dan paso al recinto interior”, apuntarán Paulina Villanueva y Maciá Pinto.
10. Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto. Primera etapa. Vista interior de uno de los pasillos de conexión entre salas (izquierda) y vista de una de las salas de exposiciones (derecha). Fotografías de Paolo Gasparini que formaron parte de la muestra “Villanueva y el Museo Soto” (1993).
Otro dato de importancia lo ofrece la integración en la obra de la experiencia constructiva de la prefabricación, lo cual remite a la segunda ampliación del Nuevo Museo de Bellas Artes (1966-1976). Ello se evidencia en las losas de entrepiso, en las cubiertas de las salas y particularmente en el cubo que funge de elemento jerárquicamente más importante del conjunto. En este último, “las vigas prefabricadas de hormigón son utilizadas en posición vertical, con los nervios al exterior, lo que junto con las sombras acusadas, repite el tema de las líneas paralelas contra las que se recortan las figuras de las obras cinéticas de Soto”.
11. Localización del Museo Soto en Ciudad Bolívar y vista aérea actual donde pueden apreciarse las dos etapas que lo conforman.
La ampliación o segunda etapa, de 7.000 m2, se levantaría sobre un terreno adquirido por la Gobernación del Estado Bolívar concedido en préstamo gratuito por noventa y nueve años a la Fundación, para lo cual se firmó el comodato correspondiente el 5 de mayo de 1977. La Corporación Venezolana de Guayana asumió su ejecución, y la obra se concluyó en 1987 incluyendo las siguientes áreas: vestíbulo, biblioteca, sala de usos múltiples, oficinas, depósitos, taller de restauración, cafetín, estacionamiento y áreas verdes.
12. Visita del Maestro Carlos Raúl Villanueva al museo en fechas cercanas a su inauguración. Fotografías de Paolo Gasparini.13. Museo de Arte Contemporáneo Jesús Soto. Primera etapa. Vista interior de una de las salas de exposición. Fotografía de Paolo Gasparini que formó parte de la muestra “Villanueva y el Museo Soto” (1993).
Pasados veinte años desde la inauguración del museo, como parte de las celebraciones de ese aniversario caracterizado por una amplia programación, el día 26 de agosto de 1993 se inauguró en el espacio correspondiente a la Sala Múltiple la muestra “Villanueva y el Museo Soto”, con curaduría y montaje de Ana María Marín, William Niño Araque y José Luis Sánchez. La exposición que estaría abierta hasta el 31 de octubre, estuvo compuesta de bocetos originales del Maestro Villanueva, fotografías de Paolo Gasparini y modelos tridimensionales. Fue posible gracias a los auspicios de la Galería de Arte Nacional, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, la Fundación Museo de Arquitectura y la Familia Villanueva. La portada del catálogo preparado para la exposición, cuya imagen ilustra nuestra postal del día de hoy, ya anuncia parte de lo que allí se mostró.
Aquel mismo año también sería publicado por la Fundación Museo de Arte Moderno Jesús Soto el libro La construcción de la mirada. XX años del Museo de Arte Moderno Jesús Soto (Monte Ávila Editores).
De esta última publicación hemos extraído la siguiente cita del texto “Arquitectura: Oportunidad y Desafío” escrito por William Níño Araque relacionada con la obra que hoy nos ha ocupado: “Desde la escena internacional, y fundamentalmente en su esencia, el Museo Jesús Soto pertenece a esa generación de instituciones museísticas concebidas durante los años setenta: la complejidad del programa espacial y funcional; la superación de la idea del espacio flexible por la idea tradicional de recintos fraccionados en galerías; la evolución de las condiciones para la conservación, exposición e iluminación de los objetos y sobre todo el papel urbano representado como un ‘monumento ‘ y como ‘contenedor’ de arte, representan algunos de los rasgos iniciales que hacen del Museo una empresa constante, inacabada y en plena evolución”.
14. Fotos recientes del interior del museo.
Aquella institución que hace más de 30 años representaba para Niño Araque “…una insólita aventura continental. Una odisea capaz de promover en el tiempo un Centro de Investigación sobre el arte estructural, geométrico y cinético. Una experiencia única en el mundo debido a que su concepción (esencialmente consagrada a la poética del constructivismo)” se presentaba “como un desafío al futuro: estableciendo los temas por estudiar y promover para una mejor comprensión y desarrollo de las artes”, fue intervenida el año 2011 por la gobernación del estado Bolívar argumentando una “revisión integral” administrativa y de funcionamiento, así como de su inventario físico, documental y valoración de obras.
15. Acceso actual al museo.
Como era de esperarse, ello derivó en un proceso creciente de deterioro de los edificios, de espacios museísticos y de muchas de sus obras a lo cual se suma la incertidumbre con respecto a la suerte que podría correr la valiosa colección que posee, de lo cual no ha podido recuperarse hasta el día de hoy.
4, 5 y 13. Paulina Villanueva y Maciá Pinto. Carlos Raúl Villanueva (Alfadil Ediciones, 2000)
6 y 7. Fundación Galería de Arte Nacional. Carlos Raúl Villanueva. Un moderno en Sudamérica. 1999.
8 y 9. Colección Espacio y Forma, nº 16, 1972.
10. Paulina Villanueva y Maciá Pinto. Carlos Raúl Villanueva (Alfadil Ediciones, 2000); y Fundación Galería de Arte Nacional. Carlos Raúl Villanueva. Un moderno en Sudamérica. 1999.
11. Capturas de Google Earth.
12. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y Fundación Galería de Arte Nacional. Carlos Raúl Villanueva. Un moderno en Sudamérica. 1999.
Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.
1969•El maestro Carlos Raúl Villanueva concluye, por encargo de la Fundación Fina Gómez, su propuesta para el Edificio para Estudiantes de la Ciudad Internacional de París, Francia. La edificación concebida para albergar 750 estudiantes, divididos en 5 grupos de igual número de nacionalidades, sería construido en un terreno con frente al Boulevard Jourdan.
Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.
El Maestro Villanueva, quien desarrolló su anteproyecto con la colaboración del arquitecto Juan Pedro Posani, concentró en un solo prisma de 18 niveles, suspendido, de base cuadrada, apoyado solo en sus aristas por los núcleos de circulación vertical. Las circulaciones horizontales de cada piso del edificio se ubicaron en torno al vacío del espacio central.
Vista de la maqueta. Fotografía de Paolo Gasparini.
Este espacio central se cerraría con una claraboya soportada por una estructura metálica cubierta de vidrio que permitiría el paso de la luz del día. El edificio se ensancha en la parte baja, aumenta en dimensión a medida que se acerca a su base, permitiendo más área para el desarrollo de las actividades colectivas.
Corte esquemático del edificio.
En el nivel inferior se desarrolla, con acceso directo desde el Boulevard, una plaza cubierta con cafetín, facilidades para reuniones, convenciones y recitales, servicios, restaurante, museo y una sala de exposiciones. En el nivel inferior de la torre se encuentra la dirección y la administración de la institución. Las habitaciones se ubicaron en los pisos superiores sucesivos, dejando el ultimo nivel para talleres colectivos.
Un croquis de los elementos propuestos para fachada y baños en donde sugiere la necesidad de aprovechar la experiencia del tecnólogo francés Jean Prouvé.
Las habitaciones, que contemplaban espacios para dormir, estudiar, reunirse y aseo personal, podrían ser arregladas por cada estudiante a su conveniencia.
Croquis indicando el arreglo y mobiliario sugerido para las habitaciones.
Se previó la participación de artistas, tanto venezolanos como extranjeros, en una propuesta de integración del arte al edificio.
Croquis con un corte esquemático indicando la colocación de un penetrables del artista venezolano Jesús Rafael Soto (1923-2005) en el patio central techado del edificio.
Fuentes consultadas: “Explicando la caja brillante de Villanueva: El proyecto de la Fundación Fina Gómez (Maison du Venezuela) para la Cité International Universitaire de Paris, 1969”. José Javier Alayón González (Pontificia Universidad Javeriana, Colombia), Arquitetura Revista, vol. 14, núm. 1, pp. 48-58, 2018.
Archivo Villanueva.
HVH
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