1953• Se concluye la construcción del Edificio Mariscal Sucre, ubicado en la avenida Francisco de Miranda, Chacao, proyectado para el señor Joaquín Villegas por la empresa Arquitectura-Ingeniería-Construcción ARINCO, integrada por Jan Gorecki (1914-2019) arquitecto graduado en la Universidad Técnica de Varsovia, 1939, revalida en la FAU UCV promoción 12B/ 1962 y el ingeniero civil Samuel Zabner (1922-2011) FI UCV 1948). Este fue el primer edificio proyectado y construido en la avenida Miranda utilizando la nueva Ordenanza de Zonificación elaborada por la Dirección de Obras Municipales (1953).
Fuente: Arquitectura Sencilla. Jan Gorecki. Editorial Arte, Caracas, 2001.
1. Portada del folleto de promoción para la venta en propiedad horizontal del edificio «Excelsior», ubicado frente a la plaza Altamira (1956).
Desde hace más de dos años hemos guardado en los archivos de la Fundación una valiosa información proveniente del intercambio con algunos de nuestros asiduos lectores que hoy hemos decidido compartir.
El punto de partida fue el envío por parte de nuestro querido amigo, el arquitecto Álvaro Rodríguez Muir, del folleto que el año 1956 promocionaba la venta del edificio “Excelsior”, ubicado en la Plaza Altamira, donde hoy funciona OFC Proyectos C.A., empresa de la que Álvaro es uno de los socios-gerentes.
A raíz del aporte inicial realizado y con el objeto de obtener la mayor cantidad de información posible que complementara la ofrecida por el dossier promocional, nos comunicamos el domingo 29 de marzo de 2020 con otro entusiasta seguidor de estas páginas, el también arquitecto e investigador Orlando Marín Castañeda, de quien sabíamos estaba realizando un meticuloso trabajo de indagación acerca de los edificios realizados en el Municipio Chacao en la década de 1950, a partir de información obtenida directamente de los archivos de la Ingeniería Municipal y de los reportes que periódicamente aparecían en la revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela. La idea no era otra que la de saber la identidad del profesional que había proyectado el “Excelsior” y obtener de su parte algún dato adicional.
2. Planta tipo del edificio «Excelsior» donde se muestran los cinco tipos distintos de apartamentos que posee en cada nivel.
Siempre atento y generoso, el día siguiente (30 de marzo de 2020), Orlando nos respondió literalmente en los siguientes términos, los cuales no tienen desperdicio:
“Estimados amigos de la FAC:
Muchísimas gracias por el documento que me envían. Efectivamente, junto con el equipo de Arquitour Chacao he tratado de documentar en la Ingeniería Municipal los edificios que se encuentran en el municipio y, en particular, en los alrededores de la Plaza Altamira.
Sobre el “Excelsior”, aparece bajo el permiso municipal N°9.286 del 23/12/1955, a nombre del ingeniero Manuel Fernando Mejías. El propietario, la «Promotora Horizontal Financiera Inmobiliaria C.A.», PRHO-FIN-CA, y el Dr. Giovanni Galantei como representante. En el expediente también aparece el nombre de Atilio E. Molteni como gerente general. El estudio de suelos lo hizo la empresa «López y Valles Rodas-LOPVALCA», con el ingeniero Eudoro López. El rótulo de los planos (supongo que como oficina encargada de hacer el proyecto) está encabezado por las siglas «E.T.S.A.», que gracias a su folleto me entero que significa «Edificadora Técnica S.A». El proyecto fue elaborado en noviembre de 1955. La habitabilidad se otorgó en noviembre de 1956.
Sobre el ingeniero Mejías, he encontrado que se graduó como Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas en la UCV en el año 1934 y se dedicó toda su vida al tema hidráulico y el saneamiento ambiental. Incluso en el propio año 1956 era consultor técnico del Dpto. de Estudios y Proyectos del INOS, cargo que aún conservaba a finales de 1960, según he podido revisar en varios textos por internet. Su nombre sólo lo he visto en un solo permiso de construcción adicional, de 1955, por lo que creo que no participó directamente en el proyecto de arquitectura del edificio (acaso en el cálculo de estructuras y/o instalaciones).
Por los nombres de los representantes de PRHO-FIN-CA, pareciera que se trata de un grupo de italianos el que promovió la obra, aunque en el año 1957 aparece como presidente de la empresa un venezolano, Henrique Eduardo González Gragirena, justo cuando ésta era acusada de ser propiedad del exdictador de Argentina Juan Domingo Perón (ver cronología comentada anexa).
Tengo que revisar nuevamente los planos del “Excelsior” que están en la Ingeniería Municipal. Viendo la expresión gráfica que aparecen en la planta incluida en el folleto (en particular la textura de rectángulos de los corredores y las plantillas de las piezas de «bidet» de los baños). parece haber sido producida por el mismo (o mismos) diseñador(es) integrante(s) luego, entre los años 1956-57, de la «Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados», encabezada por el ingeniero Luis Eduardo Iriarte Sánchez (ULA, 1950), de quien he documentado varios edificios en Los Palos Grandes (Res. «María Laya», y Res. «Imperio») y Bello Campo (Edf. «Mara»). De estos «Arquitectos Asociados» tampoco hay rastros en los planos que he revisado. Los clientes de esta Oficina eran siempre italianos, y presumo que estos arquitectos también lo eran.
3. El edificio «Excelsior» en los años 1960.
De interés es la presencia de la «fachada libre» y las «ventanas corridas» en las fachadas del “Excelsior”, utilizando planchas de vidrio y cerámicas mate en los antepechos. En la Plaza Altamira, el primer edificio que hizo esto fue el «May Flower» (1954-55), ubicado justo al lado Sur, y cuyo promotor fue un tal Josep W. Ferenc, propietario de la constructora «Feran C.A», quien también figura como proyectista, aunque el permiso fue otorgado al ingeniero húngaro Andre Reti (reválida UCV, 1954). También el edificio «Mónaco», de Beckhoff (1955-57) utiliza este tipo de acabado en las fachadas.
Me llama la atención el sistema de ventas en propiedad horizontal, cuando aún no existía la ley que reguló este tipo de ventas. También se hizo lo mismo con el edificio «Mónaco». En otro correo les enviaré (si no lo tienen) el «dossier» usado para la venta del «Mónaco», un instrumento de venta que veo se usó simultáneamente en el «Excelsior».
Saludos y seguimos ‘en Contacto’ !
Orlando”
4. Decreto nº 365 del 15 de septiembre de 1958 y su publicación en la Gaceta Oficial como Ley de Propiedad Horizontal.
La muy completa información enviada por Orlando, a la que sólo cabría añadir que el edificio “May Flower”, por él indicado, le es atribuido también a Federico Beckhoff y Klaus Heufer (según la curaduría hecha por Rafael Pereira para la exposición realizada en los espacios del Centro Cultural BOD a finales de julio de 2014 dedicada al segundo), no solo colmó nuestras aspiraciones sino que se vio complementada, como se señala, con el dossier del edificio Mónaco de Beckhoff, permitiéndonos detectar que este mecanismo empezaba a convertirse en importante instrumento que sería utilizado por los promotores de inmuebles durante una época en la que comenzaba a despuntar la venta en “propiedad horizontal” dirigida al “segmento” muy particular de los potenciales compradores de apartamentos. Para el momento en que se publica el folleto del “Excelsior”, ya se manejaba abiertamente la venta bajo dicha modalidad cuyo primer paso quedó oficialmente registrado en la denominada “Ley de Propiedad de Apartamientos” del 17 de junio de 1957, que se proponía completar las escasas disposiciones del Código Civil sobre la materia, y terminaría de perfeccionarse con la aprobación por Decreto de la Junta de Gobierno que se instauró a raíz de la caída de Marcos Pérez Jiménez, de fecha 15 de septiembre de 1958, de la “Ley de Propiedad Horizontal”.
5. «Detalles de la construcción» y «Lista de precios» contenidos en el brochure del edificio Excelsior».6. Parte de la información contenida en el folleto promocional del edificio «Mónaco».
Los folletos que se preparaban, de los cuales tanto el del “Excelsior” como el del “Mónaco” son una clara muestra, estaban por lo general encabezados por una impactante perspectiva o fotografía del edificio en cuestión junto a los datos fundamentales de la inmobiliaria encargada de vender los apartamentos y, a veces, detalles de la localización dentro de la ciudad y de la urbanización a la que pertenecían. Luego aparecían los “Detalles y características de la construcción” en las que se mencionaban las empresas y equipos profesionales participantes, la calidad de los materiales utilizados y de los acabados empleados en los diferentes ambientes públicos y privados junto a las especificaciones de los mismos, sin dejar de lado el resaltar las ventajas competitivas con otros inmuebles de similares rasgos. Otro aspecto interesante de la publicación era la presentación de los diversos tipos de apartamentos que se ofrecían, que en el caso del” Excelsior” era de cinco por cada planta tipo y en el del Mónaco llegaron a ser hasta de 11 modelos diferentes distribuidos en los tres cuerpos o bloques del edificio. Una de las informaciones de mayor interés para el potencial comprador la constituía la presencia de cuadros con la lista de precios de cada unidad de vivienda en función de la superficie, ofreciéndose en cada caso los correspondientes planes de pago que podían estar acompañados, como en el caso del “Excelsior”, de la firma, junto al contrato de compra-venta, de un seguro de vida que permitiría cubrir, en caso de fallecimiento del propietario, la totalidad de las cuotas pendientes con la inmobiliaria y así dejarle a la familia un lugar donde vivir libre de deudas.
En una nota posterior del 18 de octubre de 2020, Orlando Marín nos precisaría lo siguiente, cuando nos enviara una “Cronología comentada” y un documento en PowerPoint como apoyo, con relación al edificio “Excelsior”:
7. Información extraída del Power Point enviado por Orlando Marín, complementaria a la aportada para el edificio «Excelsior», y que forma parte de su trabajo de investigación sobre edificaciones del Municipio Chacao de la década de 1950.
“Por lo que veo, el edificio fue contratado por promotores argentinos, quienes al final trataron de desvincularse al ser relacionados públicamente con el exdictador Perón.
Como les comenté antes, por la expresión que tienen los planos del folleto que ustedes me enviaron (textura de pisos en corredores con trama rectangular; plantilla de piezas sanitarias y de mobiliario; relleno en negro de paredes), junto con el estilo de caligrafía de los rótulos (en particular la letra “T” estirada siempre hacia abajo y la expresión “Los Palos Grande” [sin la “S al final de la última palabra] al señalar esta urbanización, que podría denotar una dificultad en el manejo del idioma castellano), y la eventual inclusión de muy buenas perspectivas en algunos expedientes (aunque aparentemente hechas «al ojo»), me parece que el edf. “Excelsior” ha sido proyectado por el mismo autor del edificio “Mara” de la urb. Bello Campo (Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados-I.A.C., 1956) y los edificios “María Laya” (Oficina Técnica Iriarte y Arquitectos Asociados-I.A.C., 1956), «San Gabriel» (ing. Eduardo García Coll (anteproyecto) / Ing. Conrado Knierim (proyecto), 1957) y «Texas» (AIC-ing. Eduardo García Coll) estos últimos en la urb. Los Palos Grandes. Este proyectista anónimo, probablemente italiano (al considerar la nacionalidad de casi todos los clientes involucrados) habría trabajado bajo la sombra de los ingenieros mencionados. En anexo algunos planos recopilados para la investigación, para que también puedan hacer la comparación”.
“Revisando el material enviado no es difícil percatarse del valor que puede adquirir esta manera de documentar la arquitectura, cuando haciendo ‘arqueología’ en los registros municipales, aflora información y nombres que jamás habíamos escuchado, pero que están detrás de edificios conocidísimos e incluso piezas admirables”, nos comentaría Álvaro Rodríguez al recibir de vuelta lo que Marín nos preparara.
A Orlando Marín, quien ya había colaborado con esta página aportando valiosa información relacionada con el edificio Philips de Colinas de Bello Monte y su proyectista, el arquitecto Santiago Goiri, para el Contacto FAC 250 del 14 de noviembre de 2021, nuestras más expresivas gracias por su desprendimiento y estimulante labor. Con la publicación de buena parte de lo que nos enviara esperamos retribuirle aunque sea en una mínima proporción su desprendimiento y colaboración en medio de la investigación que lleva adelante. A Álvaro Rodríguez otro tanto por ofrecernos el detonante necesario para la elaboración de esta nota que bien podía haber sido encabezada por un ¿Sabía usted…?
ACA
Procedenia de las imágenes
1, 2 y 5. Folleto que el año 1956 promocionaba la venta del edificio “Excelsior”, plaza Altamira. Cortesía de Álvaro Rodríguez Muir.
3. Cortesía de Álvaro Rodríguez Muir.
4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
6. Folleto que en los años 1950’s promocionaba la venta del edificio “Mónaco”, plaza Altamira. Cortesía de Orlando Marín Castañeda.
El desarrollo de la urbanización El Rosal a finales de los años 30 del siglo XX antecedió al de Las Mercedes, y se constituyó en el globo de ensayo que impulsó la decisión de abrirse paso hacia el sureste con la construcción del puente sobre el río Guaire que las comunica por parte de la la empresa VICA (Venezolana de Inversiones Compañía Anónima), urbanizadora y constructora que nace de la asociación entre el ingeniero civil mexicano Gustavo San Román y la familia Eraso, dueños de las haciendas Las Mercedes y Valle Arriba. El Rosal, por otro lado, tenía la ventaja, por encontrarse al norte del río, de contar con fácil acceso desde la Carretera del Este que comunicaba el centro de la ciudad con Petare.
1. Izquierda: Extracto del plano de Caracas y sus alrededores publicado por la Esso a finales de los años 1940 donde se puede observar el trazado de El Rosal y la zona de Las Mecedes aún sin urbanizar. Derecha: Vista general de la urbanización El Rosal en los años 50 del siglo XX.
Resultado de la venta de lo que fuera una antigua hacienda de caña de azúcar, al urbanizarse, El Rosal fue concebida como una zona de uso residencial para clase media alta. Colindaba al este con el que se conocía como el “estado Leal”, al norte con la ya mencionada Carretera del Este, al oeste con la quebrada Chacaíto y al sur con el Guaire. Será con la aprobación del Plano Regulador de 1951 cuando se establezca, dada su excelente ubicación, la posibilidad de incluir el uso comercial y de oficinas al norte de la avenida Guaicaipuro, particularmente en las avenidas Tamanaco y Venezuela y sobre la avenida José Martí, continuación de la principal del Country Club y que comunica con Las Mercedes, así como en el frente a la Carretera del Este, que ya estaba a punto de convertirse en la avenida Francisco de Miranda en el tramo de Chacaíto a Petare. Sobre este eje ya se había inaugurado el cine Lido (1946) y se construirán sucesivamente los edificios Easo (1952), Galipán (1952, hoy demolido) y Canaima (1955).
2. Plan de Desarrollo Urbano Local (PDUL) del Municipio Chacao, 1998
Paulatinamente, tras la aprobación de sucesivas ordenanzas que culminan con la actual de 1973 (reformada parcialmente en 1998), El Rosal se ve afectado por un desarrollo vertiginoso y desordenado que altera su condición original y da pie a la concentración en la zona a partir de la década de los 90 de buena parte del sector financiero, en virtud de haberse convertido prácticamente en el centro geográfico de la ciudad.
Así, a mediados de la década de los 80 la empresa inmobiliaria más antigua, de mayor experiencia y trayectoria del país, fundada en 1940 por Félix Ferrer Palacios (la Agencia Ferrer Palacios), ubicada desde su creación en el centro de Caracas, decide en virtud del crecimiento de su cartera de clientes construir su nueva sede al oeste de El Rosal sobre la avenida Venezuela. El proyecto será realizado por el joven arquitecto José Antonio Sánchez Basalo (egresado de la UCV en 1983), quien contará con la asesoría de la reconocida oficina DGR (Díquez, González y Rivas) con quienes ya había trabajado.
3. Derecha: Perpectiva del proyecto. Derecha arriba: Vista del edificio desde la avenida Venezuela. Derecha abajo: Planta baja
Dentro de la vorágine de edificios corporativos de todos los tipos, envergaduras y envolventes imaginables, construidos en su mayoría en terrenos producto de la integración de parcelas, la Agencia Ferrer Palacios no destaca dentro del paisaje de El Rosal precisamente por su tamaño o por su altura sino por su sobriedad, elegancia, controladas proporciones, cuidadoso diseño, atinada escala, sabia escogencia de los materiales y excelente ejecución, todo lo cual permitió cumplir, dentro de las limitaciones impuestas por un terreno de área si se quiere reducida al cual venía atado el porcentaje de construcción, con el cometido de convertirse en ícono de la empresa que lo encargó y en una voz afinada dentro de un lugar donde cada solista desentona por su lado.
De la nota que acompaña su publicación dentro del catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (1987) cuando optó por el Premio Metropolitano (jurisdicciones del Distrito Federal y Distrito Sucre), tomamos lo siguiente: “El edificio en sí, es muy sencillo en cuanto a distribución; cuenta con un solo núcleo de circulación que relaciona a todas las plantas… Está conformado por una planta Sótano II, destinada a archivos muertos; una planta Sótano I destinada a estacionamiento; una Planta Baja de acceso a la torre y a las dependencias públicas que se encuentran en este nivel; una Mezzanina que está relacionada directamente con la planta baja y cuatro plantas tipo, de concepto “Espacio Abierto” para la utilización de la parte administrativa de la agencia; (y) una última planta sin techo que sirva como desahogo a la edificación, en este caso se planteó una cancha de paletas por sugerencia del propietario”.
El material preponderante escogido para resolver su envolvente (ladrillo en obra limpia) le permitió al arquitecto Sánchez lograr lo que él llama “el concepto de edificio ‘IMAGEN’”. La diversidad de maneras en que el ladrillo y las tablillas de arcilla son manejados para enriquecer la volumetría y responder a las variables climáticas permiten, además, una mayor relación en el tratamiento de la parte interna y externa de la edificación.
4. Páginas centrales del número 3 del encartado Arquitectura HOY del 3 de octubre de 1992.
No está de más destacar que cuando en 1992 apareció el encartado Arquitectura HOY en la edición sabatina del diario Economía HOY y a partir del número 3 del 3 de octubre, sus editores deciden “dedicar las páginas centrales … a mostrar obras construidas, no publicitadas, de alta calidad y proyectadas por arquitectos jóvenes que se desempeñen independientemente o adscritos a organismos, consorcios u oficinas reconocidas”, se seleccionó, no por casualidad, el edificio sede de la Agencia Ferrer Palacios para dar inicio a esa manera de mostrar buena arquitectura. “Un buen ejemplo, sin duda, para ilustrar otra vía que no es la del derroche o el enorme volumen construido, con la que se puede mejorar la ciudad desde la intervención individual, y la vez convertir a ésta en un hito”.
Desde la construcción del edificio hasta el día de hoy han transcurrido 36 años en los que José Antonio Sánchez Basalo (ampliamente conocido como “Totón” Sánchez) primero se asoció en 1987 con el también arquitecto y afamado diseñador de modas Ángel Sánchez para crear la firma Sánchez & Sánchez Proyectos y luego, en solitario, ha llegado a convertirse en uno de los más destacados diseñadores de espacios interiores comerciales, empresariales y residenciales de Venezuela.
En entrevista publicada el año 2015 en https://www.tendencia.com/2015/toton-sanchez/, Totón Sánchez expresará con respecto a cómo enfoca su trabajo en el diseño de interiores lo siguiente: “La clave de mi éxito es tratar de entender qué busca el cliente, ya sea en su casa o negocio y a quién se va a proyectar, saber hacia dónde va. Y hacer un trabajo con la mayor calidad posible que pueda hacerse en Venezuela”. Su cuidadoso manejo de todas las variables y detalles que derivan en el impecable resultado final de los encargos que realiza, demuestra que ello ha sido así desde aquel momento en que le correspondió diseñar la Agencia Ferrer Palacios en El Rosal.
3. Catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987), http://agenciaferrerpalacios.com/gallery/ y Colección Fundación Atquitectura y Ciudad
Diseñada por Celina Wiesenfeld de Bentata para la Constructora Sambil (donde trabajó durante 27 años y formó allí el Departamento de Arquitectura), lo que permite afirmar que se trata de la arquitecta venezolana que tal vez tiene mayor cantidad de metros cuadrados construidos, la Torre La Primera constituye su primera obra de importancia y la que refleja con mayor fidelidad los principios con los que fue formada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, de donde egresó en 1961.
1. La cuadra al norte de la Av. Francisco de Miranda que transcurre entre la Av. Los Cortijos y la 2ª Avenida de Campo Alegre. De izquierda a derecha: la Torre Europa, la Torre Seguros Venezuela, la Torre Roraima y la Torre La Primera (en primer plano).
El edificio ocupa la esquina este de una de las cuadras de mayor calidad de las que conforman la avenida Francisco de Miranda, tanto por la condición coral como por la calidad individual que aporta cada una de las piezas que la componen. El segmento al que nos referimos, que transcurre al norte del importante eje vial entre la avenida Los Cortijos y la Segunda Avenida de Campo Alegre, comenzó a conformarse en 1957 con la construcción en el centro y casi al unísono de las torres Seguros Venezuela (Eugene F. Renger) y Roraima (Natalio Yunis) las cuales dictaron la pauta en cuanto a tipología, escala, altura y alineamiento que posteriormente fue seguida al completarse por la obra que hoy nos ocupa (1973) y finalmente por la Torre Europa (Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes, 1975), siendo de todos ellos el edificio proyectado por Bentata el único que transgrede ligeramente el orden urbano al retirar su cuerpo vertical y a la vez mantener la continuidad con su volumen bajo destinado a albergar la sede principal de la Entidad de Ahorro y Préstamo que le dio nombre.
Una aproximación descriptiva a la Torre La Primera, apoyada en lo publicado en la revista PUNTO nº 51 (abril 1974), nos permite decir que cuenta con 2 sótanos (que albergan 190 vehículos); un semi-sótano (para otros 20 automóviles) que además tiene capacidad para un restaurant y cafetería con acceso directo desde la calle y varios locales comerciales; planta baja y mezzanina (donde opera la agencia bancaria); una primera planta tipo, con terraza (pensada como futura ampliación de la entidad financiera); catorce plantas tipo de 700 m2 cada una que conforman la torre (con posibilidad de ser subdivididas en 2, 4, 6 u 8 partes según sea necesario), y como remate un pent-house.
Por otro lado, el núcleo de circulación y de servicio del edificio fue colocado en el centro de la planta, decisión que facilitó la subdivisión de las oficinas e hizo eficiente el uso de los 3 ascensores más uno de carga, la escalera, ductos de basura y los sanitarios que contiene.
En el diseño de la envolvente exterior, Bentata recurre a plantear un sistema de protección solar para los ventanales del edificio correspondientes a las fachadas sur y norte, el cual opera como una segunda piel, separada del prisma habitado y se apoya sobre el entramado estructural que ocupa el primer plano. Las dos fachadas restantes son ciegas y hacia ellas se dispusieron dos pequeños núcleos de sanitarios como apoyo a cualquiera de las subdivisiones que se decidan hacer en la planta tipo.
3. Torre La Primera. Izquierda arriba: Planta tipo. Izquierda abajo: Detalle del sistema de protección solar. Derecha: Fachada sur.
Pensada bajo criterios de máxima racionalidad constructiva, sobriedad y corrección, la Torre La Primera fue construida en concreto armado obra limpia utilizando una retícula estructural de 8,40 x 6,65 mts lo que le ofrece máxima flexibilidad a las plantas de oficinas.
El ingreso al edificio desde la Av. Miranda está planteado con la finalidad de resolver la esquina a través de escalinatas y jardineras dispuestas a manera de transición entre la calle y la planta baja.
Perteneciente a una etapa de su trayectoria en la que Bentata se movía, según sostiene William Niño Araque en “Celina Bentata. Tránsito de la modernidad, cuestionamiento de un lenguaje”, artículo aparecido en el nº 49 de la revista C.A.V. (abril 1986), en la dialéctica forma-función donde la “funcionalidad de lo bello” se soporta “en la creencia de una resemantización inmediata e independiente de convenciones culturales”, en la Torre La Primera se maneja un lenguaje que le “confirió a la eficiencia de lo moderno, la capacidad de expresar a través de la arquitectura, los valores de una época y sus referencias iconográficas, visualizadas todas por medio de los objetos de alto nivel de acabado”.
Unos años más tarde, al ser entrevistada por la periodista Yasmín Monsalve, Bentata le manifestó lo siguiente con respecto a la manera como procedía al hacer arquitectura: “Hay algo que está amalgamando todo el eclecticismo para ofrecernos una arquitectura propia… Yo soy moderna por formación y quizá por modo de ser. Indiscutiblemente nadie es ajeno a las influencias de las diferentes tendencias que existen en todas partes del mundo. Pero siempre prevalece el vocabulario propio que forma parte de lo que uno ha estudiado y desarrollado y de su modo particular de ser”.
4. Cinco edificio de Celina Bentata realizados en diferentes momentos, todos en Caracas. Arriba izquierda: Residencias Aldoral, Los Palos Grandes, 1984. Arriba derecha: Conjunto residencial Doral Castellana, La Castellana, 1988. Abajo izquierda: Torre Shell (hoy BFC), El Rosal, 1990. Abajo centro: Centro Lido, Av. Francisco de Miranda, El Rosal, 1989. Abajo derecha: Torre Banesco, El Rosal, 1991.
De allí que su obra posterior a la Torre La Primera se vea afectada, según Niño Araque, ya no por la dialéctica forma-función sino por la dialéctica forma-figura que empezará a incorporar “la influencia de la crítica internacional de final de los setenta”, evidente en los proyectos de tres edificios de vivienda multifamiliar realizados en 1982: “Aldoral”, “Doralta” y “Negrín”. “La relevancia que en esos proyectos adquiere la construcción de la planta va ligada a una doble y contradictoria opción previa; por una parte el plano como generador de la arquitectura, por la otra, la imagen exterior de constantes más trascendentes que las transmitidas por los cánones de la modernidad”. De allí a que Bentata asumiera en buena parte la representatividad del fachadismo posmoderno en la arquitectura residencial caraqueña sólo había un paso.
Celina Bentata fue uno de los Directores fundadores el año 1988 de la Fundación Museo de Arquitectura junto con Hélène de Garay, William Niño, Martín Padrón, Juan Pedro Posani, Jorge Rigamonti, José Miguel Roig, Leszek Zawisza y Fernando Tábora.
En 1988 Celina Bentata creó su propia oficina asociada con su hija Tania Bentata de Aserraf que se conoce como «Arquitectura Bentata» desde la cual obtuvo un éxito inmediato y el reconocimiento del gremio por ser una de las pioneras en su género junto a Maricarmen Sánchez y Hélène de Garay. Bajo su firma personal aparecen, entre otros, el Centro Lido (1989), La Torre Shell (1990, actual torre BFC) y la Torre Banesco (1991), además de un sinnúmero de conjuntos habitacionales.
5. Izquierda: Poster de la exposición “Celina Bentata. Arquitectura, Proyectos y Obra”, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, 1999. Derecha: Portada del libro America Latina.Architettura, gli ultimi vent’anni de Jorge Francisco Liernur, 1990
Es de resaltar el hecho de que en 1999 el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber realiza la exposición “Celina Bentata. Arquitectura, Proyectos y Obra” en la sala 11 durante los meses de agosto y septiembre cuyo catálogo es adquirido en 2004 por la T.E.C.H. University Library de Texas y por la Berkeley Library University of California, U.S.A.
Bentata fue seleccionada con otros cinco arquitectos venezolanos para el capítulo dedicado a Venezuela en el libro America Latina.Architettura, gli ultimi vent’anni de Jorge Francisco Liernur, publicado por Ediciones Electa en 1990. También fue postulada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) para el Premio Nacional de Arquitectura que otorgaba el CONAC en dos oportunidades 2004-2005 y 2006.
En 2010 «Arquitectura Bentata» participó en la exposición organizada por el CAV, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, la Universidad Simón Bolívar y Espacio Capuy, titulada “5 décadas de Arquitectura Venezolana” siendo el panel presentado seleccionado para ser expuesto en la ciudad de Medellín, Colombia. En 2014 recibió la condecoración Orden Carlos Raúl Villanueva del CAV.
Por la Torre La Primera la arquitecto Bentata obtuvo el premio Municipal del Distrito Sucre en la V Bienal de Arquitectura de Venezuela en 1973. También el edificio fue registrado en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005 por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005 como una de las manifestaciones tangibles.
ACA
Procedenia de las imágenes
Postal y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela
… que el 11 de agosto de 1945 es inaugurada la que se conoce actualmente como la Plaza Francia de Altamira?
1. Vista de la Plaza Altamira hacia el sur en fechas cercanas a su inauguración.
Tras la historia de la Plaza Altamira y lo que ella significó y significa para el urbanismo caraqueño se encuentran diferentes protagonistas. El primero y más nombrado es Luis Roche (1888-1965) empresario, promotor inmobiliario y urbanista autodidacta, quien luego de los afortunados emprendimientos llevados adelante, asociado con Juan Bernardo Arismendi, en Caño Amarillo (1924) y San Agustín del Norte (1925), luego participa con el Banco Obrero en San Agustín del Sur (1928) y, finalmente, en el desarrollo de las urbanizaciones caraqueñas de La Florida (1929), Don Bosco (1935) y Los Caobos (1939) para culminar en 1943 con Altamira.
Así, es bueno recordar que a comienzos de la década de los años 40 del siglo XX la ciudad ya mostraba una marcada tendencia a crecer hacia el este del valle tal y como lo demuestra el «Plano de Caracas y sus alrededores» de 1934 dibujado por Eduardo Röhl. Allí se señalan los pueblos de origen colonial de Chacao y Petare y las urbanizaciones de Los Caobos, La Florida, el Country Club, Campo Alegre, Los Palos Grandes, Sebucán y Los Chorros, cuyos variados trazados salpicados de edificaciones aisladas se encuentran conectados por la Carretera del Este que llevaba del centro hasta Petare.
Altamira para entonces aún estaba ocupada por la hacienda agrícola El Paraíso (aunque hay quienes añaden otras dos: Quintero Serrano y Los Dolores), propiedad de las señoras Ana Cecilia Branger y Teresa Sagarzazu cuya extensión de 110 hectáreas era bañada por las quebradas Pajaritos, Quebrada Seca y Quintero o quebrada de Chacao, afluentes del río Guaire, que descendían de norte a sur desde la montaña. Roche, siempre un paso adelante en cuanto a visión de lo que un sector de la ciudad potencialmente podía ofrecer (sin descartar su correspondiente comercialización), compra la hacienda en 1943, crea en 1944 la empresa Altamira, C.A. con el objeto de desarrollar la urbanización y solicita autorización al Concejo Municipal para realizar el parcelamiento. En 1950, ya parcelada, se procedió hacer entrega formal de los espacios públicos de la urbanización ante la Municipalidad.
2. Maqueta de la urbanización Altamira realizada durante los años 1940 para promover la venta de parcelas3. Vista aérea de la Plaza Altamira en fechas cercanas a su inauguración.
La particularidad que hizo de Altamira un desarrollo diferente y atractivo estuvo, justamente, en proponer como gran frente hacia la vía que la conectaba con el resto del valle un espacio abierto de grandes proporciones (el de mayor tamaño en la ciudad de entonces), del cual partirían dos ejes principales en sentido norte-sur que a su vez distribuirían hacia el resto de la red vial interna. Se trataba del nacimiento de la Plaza Altamira.
En cuanto al trazado de la urbanización de inspiración neobaroca, donde, según Lorenzo González, Orlando Marín y María Moleiro en “Enrique García Maldonado: entre el olvido y la persistencia de la modernidad venezolana” (texto presentado en la Trienal de Investigación de la FAU UCV -2011-), “se experimentó nuevamente el esquema de creación de un nodo sobre ejes perpendiculares, ensayado con éxito en Los Caobos”, se ha señalado que participan acompañando a Roche tanto la firma Martin Hermanos Co., formada entre 1942 y 1943 por los hermanos Julián y Luis Martín, como el propio García Maldonado quien ya había realizado para el mismo promotor el proyecto para la urbanización Los Caobos (1939).
4. Izquierda: Aviso con el recorrido de la ruta de autobuses Santa Teresa-Altamira, años 1940. Derecha. Arriba: una parada de autobús típica de la urbanización Altamira en fechas próximas a la inaguración de la plaza. Abajo: Foto tomada el día de su inauguración (11 de agosto de 1945)
El inicio de la venta de terrenos en Altamira fue un proceso que tuvo que lidiar durante algún tiempo con el problema de la lejanía del casco histórico. Por ello estuvo acompañado de una imaginativa y activa campaña que llevó a la incorporación de una ruta de transporte publico que la conectaba con el centro de Caracas, la cual dio pie al diseño de unas muy características paradas diseminadas por la urbanización e hizo de la visita a la zona un obligado paseo dominical para quienes no lo hacían en automóvil. Los precios del metro cuadrado sobre las dos avenidas principales de 24 metros de ancho denominadas entonces como El Ávila -al este- y El Parque -al oeste- (hoy Luis Roche y San Juan Bosco, respectivamente) y sobre la Transversal 6 eran de 25 bolívares, mientras que en el resto se colocó en 20.
Por otra parte la plaza, entendida como monumental puerta de entrada, se prefiguraba presidida por la presencia de un obelisco que debía “ser más alto que la Catedral de Caracas” tratándose el resto del espacio con áreas para caminar, lugares de descanso con bancos, jardines y un espejo de agua. Su inauguración formal data del 5 de julio de 1944.
La Plaza Altamira y su diseño nos permiten incorporar a un segundo protagonista en la figura del arquitecto Arthur Kahn (1910-2011), nacido en Estambul y llegado a Venezuela en 1942, a quien algunos le atribuyen ser su proyectista cosa que otros rebaten dado el ecléctico estilo neovasco empleado en los detalles decorativos, los brocales de los jardines, caminerías, escaleras y las dos paradas de autobús ubicadas en el perímetro oeste y este del espacio, diciendo que más bien corresponde a Manuel Mujica Millán (1897-1963), sin que ninguna de las dos versiones tenga asidero firme. Lo cierto, por un lado, es que Henry Vicente (estudioso de la obra de Kahn), afirma categóricamente que la Plaza Altamira no fue proyectada por el arquitecto de origen turco y, por el otro, que la construcción sí estuvo a cargo de la ya citada firma española Martín Hermanos, que ha corrido mejor suerte en cuanto a ser considerada como diseñadora (de manos de Luis Martín) tanto de lo ya mencionado como de la fuente conformada por un espejo de agua con boquillas o chorros, las farolas de hierro colado, las astas para banderas y el propio obelisco de 24 metros de altura erigido en piedra artificial, quedando aún abierta la duda sobre si el diseño de éste último corresponde a Mujica Millán, quien definitivamente no tuvo nada que ver con el resto del espacio público.
5. Dos imágenes de la Plaza Altamira durante los años 1950 que muestran dos momentos del desarrollo de la urbanización.
Otra clara certeza señala a Arthur Kahn como autor del emblemático, elegante y estupendo edificio que cierra el extremo norte de la plaza: el edificio Altamira, finalizado en 1947, “soberbio ejercicio Beaux Arts” (según palabras de Vicente) e inseparable compañero del espacio público al que se suma, mejora y complementa, segunda obra que Kahn realiza a través de su firma Arquidec C.A. creada en 1945. También había proyectado con anterioridad la fachada del Edificio 5 ubicado al suroeste de la plaza.
Conocida desde su construcción como Plaza Altamira, el importante espacio es rebautizado en 1967 como “Plaza Francia” sin que aún haya podido borrarse su nombre anterior del habla cotidiana de los ciudadanos. El cambio surgió como parte del convenio suscrito por las máximas autoridades metropolitanas de París y Caracas, capitales de Francia y Venezuela, donde se decidía designar a un espacio público en cada una de estas ciudades con los nombres de los países signatarios del acuerdo. Se dice que dados los ancestros franceses de Luis Roche fue la Plaza Altamira la seleccionada en Caracas al momento en que Marcos Paredes del Gallego y Luis Henrique Nuñez solicitaron a la Cámara Municipal el cambio de nombre.
6. La Plaza de Venezuela en París luego de que en 1976 se colocara la obra “Physichromie double face” del maestro Carlos Cruz-Diez.
La Plaza de Venezuela en París, más allá de su céntrica ubicación, no tiene ni punto de comparación con la calidad, envergadura y significado de la Plaza Francia caraqueña y sólo posteriormente, en 1976, cuando en ella se coloca la obra “Physichromie double face” del maestro Carlos Cruz-Diez (obra de 3 mts de altura x 18 mts de largo inaugurada en 1978), pasa a tener cierta relevancia. Más adelante (1989) el escultor francés Bernard Pages emularía a Cruz-Diez cuando la pieza La deliee, es colocada en la Plaza Francia de Altamira para conmemorar el bicentenario de la Revolución Francesa.
Es de destacar, como parte de otra adición de muchas que la plaza ha sufrido con el pasar de los años, la colocación en 2002 en el sector oeste del monumento religioso dedicado a la Virgen María Auxiliadora, el cual hoy, vandalizado e intervenido, se encuentra en franco estado de deterioro.
7. Dos momentos en los que la Plaza Altamira, ya rebautizada como Plaza Francia, ha sido objeto de intervenciones. Izquierda: Años 1970. Construcción de los puentes elevados sobre la avenida Francisco de Miranda. Derecha: 1988. Resultado de los trabajos asociados a la realización de la estación, diseñada por el arquitecto Gustavo Legórburu.
También vale la pena señalar cómo durante los años 70, cuando se intentó “remediar” el problema del tránsito entre la Autopista Francisco Fajardo y Altamira, al buscarse como solución la construcción de puentes metálicos “provisionales” o “elevados” que sortearan el paso a nivel de la avenida Francisco de Miranda, el perfil de la plaza sufrió un importante impacto que perduró a lo largo de la construcción de la estación Altamira perteneciente a la línea 1 del Metro de Caracas, abierta en abril de 1988. Los trabajos asociados a la realización de la estación, diseñada por el reconocido arquitecto Gustavo Legórburu, aunque buscaron ser respetuosos con el espíritu de la plaza, trajeron una significativa modificación a su sector sur a ambos lados de la Francisco de Miranda entre los que destaca la construcción de una “cascada” que refuerza la entrada del subterráneo desde el norte y el diseño de un anfiteatro con diferentes funciones junto a jardines laterales al sur.
Equidistante entre Plaza Venezuela y Petare, la Plaza Francia de Altamira sería “el espacio público de mayores dimensiones en la capital de Venezuela hasta que se construyó en la década de los 50 del siglo pasado el paseo de Los Próceres”. Rodeada en la medida que ha transcurrido el tiempo por edificio de valor que han colaborado a la definición del recinto y, más recientemente, de otros que lo han alterado, la plaza, con sus 75 años recién cumplidos, no sólo marcó un hito en la expansión de la ciudad de Caracas hacia el este a comienzos de la década de 1940 sino que se mantiene como uno de los referentes urbanos de su tipo más importantes de la capital. Mantenida con cierta regularidad y utilizada para la realización de diversos eventos hoy la plaza y su obelisco se erigen con dignidad como importantes emblemas del Municipio Chacao y de toda la ciudad.