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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 349

Cuando el 10 de marzo de 2014 la Alcaldía de Baruta convoca a participar en el Concurso Público para presentar propuestas para el diseño del Bulevar Río de Janeiro, lo dirige “a firmas personales o personas jurídicas, con experiencia en diseño urbano, arquitectura, ingeniería y paisajismo”.

Se unían así las autoridades de ese municipio a una tendencia que por aquellos años mostraba una clara preocupación de parte de los gobiernos locales por atender el espacio público cuya primera referencia podría encontrarse en 2012 cuando la Alcaldía del Área Metropolitana de Caracas y el Cabildo Metropolitano, junto a los Colegios de Ingenieros y Arquitectos de Venezuela, 50 instituciones representativas de la sociedad civil, la academia, gremios, las alcaldías de Baruta, Chacao, El Hatillo y Sucre, y la Gobernación del estado Miranda, unieron esfuerzos para convocar a un Concurso Público de Ideas bajo el lema “La Carlota decisión de todos”, para transformar la Base Aérea “La Carlota” en Parque Verde Metropolitano.

A tono con el clima altamente politizado que el país vivía (y aún vive), el importante y amplio llamado hecho por la Alcaldía Metropolitana trató de minimizase cuando casi de inmediato la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales y FundaCaracas organizaron el Concurso Recinto Ferial de Caracas, a ser construido justamente en el mismo lugar, cuyo alcance se quedaba muy corto con relación a la iniciativa ante la cual se reaccionaba.

No obstante, será el programa “Espacios Sucre”, destinado a la recuperación de espacios públicos en barrios del Municipio Sucre para la calidad de vida de sus ciudadanos, que desde 2020 ya había impulsado esa Alcaldía, el que, tras dar como resultado la construcción de casi 30 parques ubicados en su mayoría en asentamientos informales de las comunidades de Petare, La Dolorita, Caucagüita y Mariches, se convertirá en significativa contribución a la sensibilización ciudadana sobre el tema y en ejemplo a seguir por otros gobiernos locales. De esta experiencia se derivó tanto una exposición como una publicación editada el año 2013 por la Fundación Espacio ambas tituladas «Intervenciones de Espacios Públicos en barrios del Municipio Sucre», donde se exponen ampliamente los resultados obtenidos siendo la segunda una obra cuya consulta es fundamental.

1. Convocatoria publicada por la Alcaldía de Baruta para el concurso Bulevar Rio de Janeiro y vista cenital de Las Mercedes con la franja verde objeto del concurso a la derecha.

Sin tratarse de un sitio de las características de los abordados por el programa “Espacios Sucre”, pero si enmarcado dentro de una preocupación similar referida a otra escala, el objeto del concurso que hoy nos ocupa no era otro que el de proponer para el tramo de aproximadamente 1.3 kilómetros comprendido entre el Puente Veracruz y el Centro Comercial Las Mercedes, siguiendo el borde del río Guaire paralelo a la avenida Río de Janeiro, intervenciones dirigidas fundamentalmente a dar vuelta a la relación peatón-vehículo buscando, aunque sea de manera limitada, paliar el déficit de espacio público en la zona e incrementar la dinámica urbana de la ciudad que podría tomar los resultados como modelo replicable en otras partes. El área a ser tratada (estrecha y larga) cuenta con una superficie cercana a los 22.500 m2. con un ancho máximo de 16,44 ml y un ancho mínimo de 10,29 ml en su sentido transversal (norte-sur) y 1.341 ml en el sentido longitudinal (este-oeste), con un perímetro aproximado de 3.000 ml.

El llamado hecho por la Alcaldía de Baruta, cuya fecha de entrega se pautó para el 7 de abril, fue atendido por un total de trece empresas y firmas personales. La evaluación de las propuestas entregadas (que debían ser presentadas en dos láminas), realizada por un jurado integrado por 10 personas que representaron el sector académico, la sociedad civil y el Poder Municipal, favoreció con el primer premio al Grupo Vodo Arquitectos (Eduardo Izaguirre, Gustavo Jiménez y Edgardo Rojas) en asociación con la constructora Global-Cret, quienes ya tenían en su haber su participación en el programa “Espacios Sucre” y el haber ganado el concurso para diseñar el Bulevar El Carmen en Petare (construido). El anuncio donde se conocieron los ganadores lo hizo el alcalde de Baruta Gerardo Bryde en acto público el 14 de mayo de 2014.

2. Las dos láminas entregadas por el equipo ganador del concurso que fueron sometidas a la evaluación del jurado.
3. Estrategias proyectuales publicadas por el equipo ganador en su página web.

La propuesta entregada para el concurso por el equipo triunfador (publicada en https://entrerayas.com), que aparece ya desarrollada luego de obtener el premio en https://vodoarq.com/proyectos/bulevar-rio-de-jaineiro/, manifiesta desde el primer momento la intención de convertirse en un “modelo piloto y vanguardista en la construcción de un Nuevo Paradigma Urbano Local, que alteraría favorablemente la forma de relacionarnos con los elementos que conforma nuestro paisaje urbano y promovería la real democratización del espacio público al ser accesible para todos, inclusivo y común. Una operación eficaz en este tramo concurriría en un cambio detonante para otras zonas, replicando sus estrategias de diseño y gestión a lo largo de toda la longitud del Guaire o cualquiera de los cauces de agua que en el desembocan, al igual que en otros corredores urbanos que se entretejen en la consolidación de una malla de conectividad y encuentro a los diversos fragmentos de la ciudad. La proliferación progresiva de este tipo de intervenciones tendría un impacto contundente en el desarrollo de nuestras ciudades”.

Las estrategias fundamentales planteadas por el trabajo fueron: 1) la creación de un paseo verde peatonal que no es otra cosa que el espacio público equipado de 18.000 m2 con usos culturales, deportivos y recreativo al borde del rio Guaire; 2) la generación de un sistema de transporte público y alternativo consistente en 1420 ml de ciclovía y renovación de las paradas de transporte; 3) el reforzamiento del sistema de movilidad peatonal mediante un nuevo sistema de aceras, señalización, accesibilidad en las avenidas y calles colindantes; y 4) la construcción de 3 puentes peatonales (uno junto al puente Veracruz, otro para conectar con El Rosal pasando sobre la autopista y el río, y el tercero conectando Chacao con Las Mercedes.

4. El área objeto de intervención.
5. La descomposición de la propuesta en sus diferentes tramos.
6. Tramo A.
7. Tramo B.
8. Tramo C.
9. Tramo D.
10. Tramo E.
11. Tramo F.
12. Tramo G.

Siguiendo lo que se encuentra publicado en la web de Vodo Arquitectos, se puede observar que el segmento de la avenida Rio de Janeiro objeto del concurso, tratado bajo un criterio de unidad en cuanto a la presencia de áreas verdes, utilización de materiales y tratamiento de pisos, se dividiría en siete tramos en sentido oeste-este (uno más de los previstos inicialmente), que contemplarían los siguientes usos: Tramo A (entre la entrada de Las Mercedes y la avenida Jalisco), Terminal de Transporte a escala local; Tramo B (entre la avenida Jalisco y la calle Monterrey), Acceso Oeste, Mercado y Ferias Itinerantes; Tramo C (entre las calles Monterrey y Mucuchíes), Módulos Comerciales y Ludoteca Tercera Edad; Tramo D (entre las calles Mucuchíes y Trinidad), La Plaza del Agua; Tramo E (entre las calles Trinidad y Nueva York), Centro Cultural de Baruta – Gradería, Café, Librería y Galerías; Tramo F (entre las calles Nueva York y Caroní), Ludoteca y parque infantil más puestos para comercios; y Tramo G (entre las calles Caroní y Veracruz), Gimnasio a Cielo Abierto, Acceso Este y Módulo de Información y Seguridad – Conexión futuro Metro. La imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy se trata de un render que ilustra algunas de las actividades a realizarse en el Tramo D, siendo profusa la cantidad de imágenes de este tipo dedicadas a prefigurar las actividades contempladas para cada segmento, sugeridas al momento de la entrega del concurso y complementadas por el producto del desarrollo del trabajo presente en la web.

Con la expectativa de empezarse a construir el año 2016 y habiendo sido entregado el proyecto a nivel de detalles para su ejecución, el Bulevar Rio de Janeiro, que fuera presentado en 2015 por sus autores para participar en la 4ta edición del Concurso CAF en la categoría de Desarrollo urbano e inclusión social (junto a otras 126 propuestas), no llegó a concretarse pasando a engrosar los casos de concursos que han corrido la misma suerte. Desconocemos las razones para que ello haya ocurrido.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11 y 12. https://vodoarq.com/proyectos/bulevar-rio-de-jaineiro/

  1. https://www.monteelena.com/2014/03/alcalda-de-baruta-concurso-pblico/ y https://www.pinterest.com/pin/384917099381312644/

3. https://entrerayas.com/2014/05/propuesta-ganadora-del-concurso-para-el-bulevar-rio-de-janeiro/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 348

Para 1938, momento en el que el empresario León J. Taurel le encarga su casa a Carlos Guinand Sandoz (que luego terminaría de construirse en 1940), la avenida México, denominación que adopta la avenida Este 4 a partir del Parque Carabobo (esquina de “Pele el ojo”) y que remataba en la plaza que por entonces aún se denominaba Mohedano, marcaba una especie de puerta que daba salida a la ciudad hacia el este. Un poco más allá, sobre el mismo eje, se estaban terminando de construir los Museos de Bellas Artes (1935-1938) y de Ciencias Naturales (1936-1939) con el espacio circular que les daba acceso y establecía el inicio de la avenida Mosquera, ruta que atravesaba el antiguo Parque Sucre que ya era conocido popularmente como “Los Caobos”. Cabe añadir que el Parque Sucre, creado en 1925 durante el mandato de Juan Vicente Gómez, fue considerado hasta 1930 el límite de Caracas al este. También que la continuación de la avenida Mosquera se uniría a la Calle Real de Sabana Grande cuya continuación hasta Los Dos Caminos daría pie a partir de 1947 a la inauguración de la Carretera del Este.

1. Detalle del Plano Plano de Caracas Monumental, 1936. Departamento de Publicidad del Club de Turismo Venezolano.
1. Detalle del plano ESSO. Mapa del Norte de los Estados Unidos de Venezuela. Caracas, 1946.
2. Vista aérea de la plaza Mohedano -luego Morelos- (c.1940)
4. Plaza Morelos (c.1950).

Así, a los ya mencionados museos habría que agregar que el parque Carabobo (en la acera sur de la avenida México) se había terminado en 1936, la Escuela Experimental Venezuela (del lado norte) se inauguraría en 1939 y un poco más tarde, en 1945, al lado del Parque Carabobo se abriría el Liceo Andrés Bello, año en el que la plaza Mohedano comenzaría a denominarse plaza Morelos en honor al prócer mexicano José María Morelos y Pavón (1765-1815), cuando el gobierno de ese país dona la escultura que la presidiría, lo cual reforzaría el nombre dado un poco antes a la avenida. Por otra parte, en 1944 la Creole Petroleum Corporation se instalaría en un edificio que construyó como su sede frente a la plaza Mohedano el cual ocuparía hasta el año 1955 cuando pasaría a ser el centro de operaciones de la Seguridad Nacional, policía política de la dictadura de Pérez Jiménez.

5. La avenida México en fechas cercanas a 1950.
6. La quinta Ramia (izquierda) y el Museo de Bellas Artes visto desde la plaza Morelos (derecha).

El trecho donde se ubicó la casa Taurel, por tanto, mostraba una clara vocación cultural, educacional y recreacional lo que lo convertía en sitio atractivo e idóneo para quienes, queriendo estar cerca del centro de la ciudad por razones de trabajo, podían tener su vivienda en un lugar colindante con las afueras. De hecho, la avenida estuvo delimitada por quintas que, como la que hoy nos ocupa y la Ramia (finalizada en 1941 según proyecto de Rafael Bergamín en el borde norte de la plaza Morelos y a partir de 1958 sede del Ateneo de Caracas), entre otras, la proveían de un indudable valor ambiental. Viviría de esta manera la México más de 30 años en los que se respiraba un apacible ambiente muy lejano del que hoy en día conocemos.

En cuanto a la casa Taurel en sí, habría que decir que fue incorporada dentro de la curaduría hecha por la Fundación Museo de Arquitectura para la exposición “La casa como tema” (Museo de Bellas Artes, 1989) y dentro del catálogo como parte del capítulo “La casa como tema de abstracción. Inicio de la modernidad”, siendo considerada como uno de los principales exponentes del art-déco dentro de la arquitectura residencial caraqueña.

De la escasa información con la que se cuenta podemos deducir que se diseñó con base a una cuidada composición geométrica que produjo como resultado la clara volumetría cilíndrica que se puede apreciar a través de la fotografía que engalana nuestra postal del día de hoy.

7. Casa Taurel. Planta baja.

Su planta evidencia una doble axialidad. El primer eje (norte-sur) se inicia en el acceso y une una serie de espacios de carácter social rematando en un jardín al fondo de la parcela; el segundo recoge perpendicularmente en un sentido la escalera principal que conecta con la planta alta, y en el otro la secuencia proveniente de un acceso lateral al exterior techado para cuando se llega en carro. El espacio central circular, donde ocurre la intersección de ambos ejes, fue techado por una cúpula que incorpora luz cenital inyectándole una condición escenográfica y teatral próximas a lo barroco. A su vez, todo ello se ve enriquecido con el juego de dobles y triples alturas que acompañan el recorrido del eje principal.

8. Casa Taurel. Fachada hacia la avenida México.

Por otro lado, el uso de grandes ventanales curvos habla de la consideración, aún incipiente, de la integración del espacio interior con el exterior como rasgo claro de modernidad. La existencia de balcones y terrazas que brindan protección climática a su interior, los efectos de la luz y penumbra, los cuidados detalles constructivos (pisos y rodapiés de mármol, pasamanos de la escalera de aluminio anodizado -material usado por primera vez en el país-) e impecable carpintería metálica, se sumarán para que, entendida como una totalidad articulada, la casa fuese apreciada por críticos extranjeros como “palacio urbano destinado a convertirse en modelo en un vecindario residencial”.

Al mismo tiempo que diseñaba la casa Taurel, Guinand trabajaba, ya consolidado como importante arquitecto, en los proyectos para el Sanatorio Antituberculoso (1939) y el Teatro Boyacá (1940, demolido en 1969), este último otra hermosa pieza de art-déco al igual que el edificio sede para la empresa Taurel & Cía. Sucrs C.A. que Guinand diseñaría en 1945 en el Litoral Central.

9. La avenida México en la actualidad.

Lamentablemente, con el transcurrir del tiempo el perfil que una vez tuvo la avenida México se transformó por completo debido a la modificación sufrida por la ordenanza de zonificación del sector, encontrándonos hoy en día con una imagen degradada y caótica. La casa Taurel, como tantas otras, fue demolida en los años 80 para construir un taller mecánico y estacionamiento.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 7 y 8. Catálogo de la exposición “La casa como tema” (Museo de Bellas Artes, 1989)

  1. http://guiaccs.com/planos/de-pueblo-ciudad-caracas-monumental/

2. http://guiaccs.com/planos/petroleo-automovil-y-turismo/

3. http://hanniagomez.blogspot.com/2019/03/primera-fila.html

4. https://www.pinterest.com/pin/83387030581560332/ y https://www.facebook.com/groups/24371473543/posts/10158196096928544/?locale=ms_MY

5. https://twitter.com/caracascuentame/status/1244707593764982787?lang=ca, https://www.pinterest.com/pin/384917099383041098/ y https://www.pinterest.com/pin/384917099383886253/

6. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

9. https://es.foursquare.com/v/av-m%C3%A9xico/4e763b35aeb780be0a93886e?openPhotoId=54f4cb11498ee691432cea59

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 347

La empresa Duplex Industrial C.A., líder en el país desde 1950 en el diseño, fabricación e instalación de butacas y asientos para auditorios, centros deportivos, áreas al aire libre y áreas de recepción y espera, que ofrecía, además, apoyo en la interpretación, adaptación y asesoría a los autores de los proyectos, con cuya propaganda aparecida en la revista Espacio nº3 de 1988, ilustramos nuestra postal del día de hoy, brindó sus servicios hasta los primeros años del presente siglo cuando se vio obligada a cesar sus actividades.

Sin embargo, teniendo como telón esta firma que equipó buena parte de las salas de cine del país que fueron abiertas dentro del boom que dichos espacios de entretenimiento tuvieron durante las décadas de 1950, 60 y 70, no estaría de más llevar a cabo un somero repaso de la evolución que dicho equipamiento ha sufrido a través del tiempo.

Sería el teatro, primero realizado al aire libre, luego ocupando espacios improvisados simplemente techados y luego funcionando en salas destinadas especialmente para tal fin, el primer lugar donde harían acto de presencia las primeras butacas que evolucionarían a los confortables asientos que hoy conocemos. Inicialmente el público se sentaba sobre el terreno tallado o sobre incómodas sillas a disfrutar de eventos que normalmente tenían una larga duración y donde la incomodidad siempre hacía acto de presencia.

1. Teatro de Dionisio en Atenas, Grecia, siglos V y VI a.C.
2. De izquierda a derecha: el Teatro Olímpico de Vicenza (1580), el Teatro all’antica de Sabbioneta (1590) y el Teatro Español, Madrid (1735).

Por otro lado, se conoce que el primer teatro construido fue el dedicado a Dionisio en Atenas, Grecia, entre los siglos V y VI a.c. Se dividía en tres partes la orquesta, el lugar para los espectadores y la escena. Los primeros teatros griegos constaban de dos formas: un espacio circular donde se alzaba la estatua de Dionisio y el hemiciclo para los espectadores. Sin embargo, no será sino hasta el Renacimiento cuando se construyan en Italia los primeros teatros cerrados modernos. “Su estructura era similar a la de los teatros antiguos, con una cavea y una escenografía arquitectónica que representaba una calle de la ciudad. Los ejemplos más antiguos que se conservan de este estilo son el Teatro Olímpico de Vicenza (1580) -de Andrea Palladio- y el Teatro all’antica de Sabbioneta (1590) -de Vincenzo Scamozzi- (…) El primer teatro de ópera abierto al público fue el Teatro San Cassiano (1637) de Venecia. Los teatros de ópera italianos fueron el modelo para los posteriores teatros de toda Europa”, encontramos en Wikipedia.

En España el Teatro Español (también llamado Corral del Príncipe o Teatro del Príncipe), ubicado en Madrid junto a la Plaza de Santa Ana, es considerado el más antiguo y uno de los más viejos de Europa. Remontándose sus orígenes al momento en que fue un corral de comedias medieval, pasando a ser conocido en el siglo XVI como Corral de la Pacheca, el solar donde se encontraba sirvió para llevar adelante la construcción de un teatro de forma estable en 1582 identificado popularmente como el Corral del Príncipe, debido a la calle de su ubicación, con ese mismo nombre. El 21 de septiembre de 1583 abrió sus puertas y fue el lugar donde los mejores autores del Siglo de Oro estrenaron sus obras. Posteriormente, en 1735, el arquitecto Pedro de Rivera construyó con base a un proyecto el edificio cuya planta y estructura coinciden exactamente con la actual.

3. Jean Nicolas Louis Durand. Recueil et parallèle des édifices de tout genre, anciens et modernes… (1800). Página de presentación (izquierda) e índice (derecha).
4. Plantas y alzados de teatros a la misma escala registrados en el libro de Durand.

Es en su monumental libro Recueil et parallèle des édifices de tout genre, anciens et modernes: remarquables par leur beuté, par leur grandeur, ou par leur singularité, et dessinés sur une même échelle (1800), donde Jean Nicolas Louis Durand, en su afán de ofrecer desde la recién fundada Escuela Politécnica de París (1794) una enseñanza basada en la economía, la funcionalidad y la racionalidad de la arquitectura (jugando la estandarización un papel fundamental), realizaría la primera recopilación tipológica importante de espacios para teatro desde la antigüedad hasta ese momento que, expresada a través de plantas a la misma escala, muestra la disposición del público en las salas sin dar mayores detalles sobre su equipamiento.

Quizás sea Charles Garnier quien dedique mayor atención al tema que nos ocupa en el libro Le Théatre (1871), publicado mientras se construía su proyecto para la Ópera de París (1861-1875), institución creada en 1669.

5. Portada e índice del libro Le Théatre (1871) de Charles Garnier.
6. Interior de la Ópera de París.

Tal y como apuntáramos en nuestro Contacto FAC nº 297 (6 de noviembre 2022): Cuando Garnier publica su libro, estructurado en una serie de reflexiones sobre teatros en general, admitiendo que esto fue un argumento para su propio diseño, enfocará su mirada ya no en términos de geometría abstracta (como lo haría Viollet-le-Duc), sino más bien desde el espectador que atiende a un espectáculo y hacia aspectos estrictamente funcionales los cuales permitieron a partir de entonces incorporar al teatro como un tipo de edificación que podía ser perfectamente “caracterizable” en función de la adecuación al uso al que estaba destinada. Las partes que lo conforman son: «Prefacio»; un bloque de 21 apartados titulados “Utilidad de los teatros”, “Accesos cubiertos”, “Vestíbulos”, “Escaleras”, “Foyers y galerías”, “Cámaras del Jefe de Estado”, “Salas y dependencias”, “Encendido de la sala”, “Acústica”, “Calefacción y ventilación”, “Telón del teatro”, “Escenario”, “Maquinaria teatral”, “Logias en el teatro”, “Encendido del escenario”, “Departamento de decoración y montaje”, “Administración y servicios diversos”, “Cuerpo de bomberos”, “Luces”, “Alrededores del teatro”, “Arquitectura de teatros”; y, al final, “Conclusión” y “Apéndices”.

Ya para aquel momento el equipamiento de la sala estaba constituido por elementos en los que la madera si bien seguía siendo el material fundamental de la estructura, del asiento y del respaldo, se contemplaba la utilización de productos que permitían minimizar los efectos del estar sentados de una manera prolongada.

El siglo XIX también marcará la presencia incipiente de otros dos usos en los cuales, al igual que en el caso de los teatros, ameritarán cuidado en cuanto al confort de quienes disfrutarán de sus instalaciones durante tiempos dilatados: el cine y los eventos deportivos, estos últimos con claros antecedentes en la antigüedad.

7. Diversos gráficos vinculados al diseño y producción de butacas, sus medidas, características y disposición.

Durante el siglo XX se producirá gracias a la incorporación como asunto fundamental a considerar la ergonomía en el diseño, los nuevos materiales y las normas que pautan las dimensiones tanto de las butacas como de su disposición en los lugares públicos donde se deben utilizar, la proliferación de firmas dedicadas a la fabricación venta e instalación de este elemento.

Hoy en día es numerosa y muy variada la oferta de butacas diseñadas para diversos usos, las cuales variarán de acuerdo a las características y exigencias de los mismos privando en ello las prestaciones y el tipo de material a emplearse en su elaboración, diferenciándose los modelos ofrecidos para cines o teatros (donde, además del confort, la acústica se convierte en variable de primer orden) de los que se destinan a espacios de masiva concurrencia.

En resumen, tal y como la conocemos hoy en día, una butaca es una clase de silla diseñada para permitirle al usuario apoyar sus brazos y cuyo respaldo presenta una cierta inclinación, encontrándonos con que esta condición incorporada al diseño permite variaciones que van de los 15º a los 25º. A diferencia de otros mobiliarios con brazos, la butaca no es demasiado ancha. Puede estar hecha con diversos materiales diferenciándose claramente aquellos que conforman su estructura (generalmente en madera, acero o pvc) de los que conforman el asiento, el respaldo y los apoyabrazos que toman la consistencia de un almohadón o cojín en los dos primeros, con densidades distintas en cuanto al uso del material que los integra, para que sean más confortables. También es posible encontrar butacas de aluminio, plástico y otros materiales. En el caso del asiento y el respaldo, también es frecuente que estén confeccionados o revestidos con cuero.

Sería bueno señalar que el término con el cual se identifica al mueble es mayormente usado cuando se trata de salas de cine o de teatro siendo en este caso sinónimo de «asiento disponible». Puede decirse, por lo tanto, que los espectadores se sientan en butacas.

El diseño de butacas, en la actualidad, presenta entre sus variantes aquellas que poseen reposabrazos fijos o móviles que a su vez pueden albergar un espacio para posar una bebida con la forma de la botella o vaso. Así mismo, la carcasa suele hacerse en pvc moldeado de una dureza a prueba de impactos, con resortes que funcionan como muelles y amortiguan el peso. Otros detalles importantes tomados en cuenta desde que se produjeron los primeros modelos de butacas han sido, además de las consideraciones atinentes a permitir la mejor visibilidad en función de su disposición en el espacio, la fijación al suelo y la condición plegable del asiento. Con respecto al segundo, se trata de un factor que permite optimizar la distribución de los locales y minimizar la circulación en las salas donde las butacas hacen acto de presencia. La rapidez en el replegado es considerada hoy en día un ítem de importancia y un avance ya no sólo en cuanto al ahorro de espacio sino como variable en la velocidad de desalojo de cualquier sala tanto en condiciones normales como ante cualquier eventualidad o emergencia. La utilización de materiales resistentes al fuego o que no produzcan gases tóxicos en caso de combustión ha pasado a ocupar, en la actualidad, un lugar preponderante en el diseño de butacas para espacios públicos. Huelga decir que con las normas de seguridad hoy imperantes la mayor parte de las salas de cine o de teatro de vieja data han debido actualizar su mobiliario ajustándose a las condiciones que la reglamentación exige.

8. Izquierda: Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, Carlos Raúl Villanueva (1953). Derecha: butacas de la Sala Simón Bolívar, del Centro Nacional de Acción Social por la Música (Cnaspm), Tomás Lugo (2011) tapizadas según diseño de Carlos Cruz-Diez.
9. Cartel inaugural del Teatro Caribe, Centro Comercial Mata de Coco, Chacao, del 25 de mayo de 1960, donde aparece la lista de diversas empresas que estuvieron involucradas en su construcción, equipamiento e instalaciones. La dotación de las butacas estuvo a cargo de Duplex Industrial C.A.

Finalmente, sólo decir que tras la desaparición de Duplex Industrial C.A. son numerosas las firmas, particularmente extranjeras, que han cubierto el vacío por ella dejado, en un ramo de apoyo a la industria de la construcción donde competir y estar al día es fundamental y al que la situación país no ha favorecido en lo más mínimo.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Athen_Theatre_of_Dionysus_BW_2017-10-09_14-29-49.jpg

2. http://www.agoramagazine.it/index.php?option=com_k2&view=item&id=39608:el-teatro-olimpico-de-vicenza&Itemid=737, https://twitter.com/MiguelBorrallo/status/1372305270957871110 y https://madridfilmoffice.com/en/localizacion/teatro-espanol/

3 y 4. https://socks-studio.com/2016/07/03/j-n-l-durands-divers-edifices-publics-dapres-le-champ-de-mars-de-piranese-in-recueil-et-parallele-des-edifices-de-tout-genre-anciens-et-modernes-1800/

5 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6. https://www.meer.com/en/71516-glory-years-of-the-paris-opera-house

8. Colección Crono Arquitectura Venezuela y https://www.pinterest.com/pin/851813717004623222/

9. https://www.pinterest.com/pin/179299628886625406/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 346

Cuando el Instituto de Arquitectura Urbana (IAU) organiza en 1985, con el auspicio de la empresa Cerámica Carabobo, el programa “Encuentros con la Arquitectura”, ya tenía una amplia experiencia acumulada en la realización de eventos y actividades de diversa índole entre los que figuraban simposios con la participación de invitados internacionales, montaje de exposiciones, asesoría a entes del estado, realización de proyectos y elaboración de publicaciones.

Creado en 1979 por un grupo de 26 arquitectos de reconocida trayectoria: Eva Arredondo, Moisés Benacerraf, Sonia Benassy, Carlos Brillembourg, Miguel Carpio, Francisco Carrillo, Abraham Coriat, Krina Costa, Manuel Delgado, Carlos Gómez de Llarena, Hannia Gómez, Jacobo Koifman, Pablo Lasala, Alberto Manrique, Bernardo Mazzei, Pedro Mendoza, José Luis Mesejo, Ramón Paolini, Max Pedemonte, Carlos Peña, Joel Sanz, Doménico Silvestro, Alejandro Stein, Jesús Tenreiro, Manaure Trujillo y Federico Vegas, el IAU se constituyó como fundación sin fines de lucro buscando promover la discusión sobre la arquitectura y la ciudad con el objetivo de “participar en la creación, transformación y optimización de los espacios arquitectónicos y urbanos”. Oscar Tenreiro define al IAU en su blog Entre lo cierto y lo verdadero del 01/02/2014, como “institución de carácter gremial-cultural … en cierto modo calcada del IAUS (Institute for Architecture and Urban Studies) que funcionaba en Nueva York por esos tiempos y disfrutó de un considerable éxito”.

1. Kenneth Frampton, Aldo Rossi y Oriol Bohigas.

Así, serían traídos como invitados al país por el IAU figuras de la talla de Kenneth Frampton, Aldo Rossi y Oriol Bohigas a los que se sumarán Anthony Vidler, Mario Gandelsonas, Diana Agrest, Ignasi de Solá-Morales y Manuel de Solá-Morales.

Frampton, por ejemplo, participaría en 1979 en una serie de conferencias organizadas por el Instituto como acto demostrativo de que en poco tiempo y con limitados recursos había tareas importantes que realizar, constituyéndose así en la contrafaz de un desdibujado y debilitado Colegio de Arquitectos. El arquitecto, crítico e historiador inglés volvería en 1981 para formar parte como “consultor” en la elaboración del trabajo “Criterios de Diseño para el Casco Central de Caracas” que la Fundación Caracas (FUNDACARACAS), con el auspicio de la Gobernación del Distrito Federal le había contratado al IAU en el mes de marzo a instancias del arquitecto Francisco Pimentel, para la fecha importante funcionario de esa dependencia. Cabe añadir que, para enfrentar el encargo, el IAU organizó el grupo “Ciudad de Caracas. Casco Central”, dirigido por el arquitecto Manuel Delgado Arteaga, el cual conformó un equipo integrado por los arquitectos: Mariela Provenzali, Eva Arredondo Olivo, Maciá Pintó, Jesús Tenreiro Degwitz (asesor) y 18 calificados colaboradores, el cual, una vez entregado en el mes de julio, también ofreció como producto la publicación CIUDAD DE CARACAS/CASCO CENTRAL. Criterios de diseño urbano estructurada en nueve partes donde se explicaba el proceso seguido en la elaboración de la propuesta y se mostraban los resultados. Frampton para la citada publicación elaboró el “Epílogo” resumiendo el compromiso del equipo con un enfoque muy afín a los postulados de Aldo Rossi (quien ya había venido al país en 1980), donde el diseño urbano y el “hacer ciudad” con base en la consideración del espacio público prevalecía por sobre la planificación vinculada al zonning de raigambre norteamericana, que se había impuesto con el transcurrir de los años en el desarrollo de Caracas.

Muy vinculado a este proyecto se encontraba la propuesta de diseño urbano que el IAU hiciera para el desarrollo del Bulevar de Catia, el cual interesó al Centro Simón Bolívar que emprendió, basado en las orientaciones del Instituto, la construcción de tres torres de vivienda sobre el bulevar (que no tuvieron la repercusión deseada) y de la Jefatura Civil de la parroquia Sucre, ambos trabajos de 1984.

Al igual que Frampton y Rossi vendría a Venezuela en 1981, con la ayuda de los ingresos que se fueron generando a través de los proyectos, Oriol Bohigas, quien para entonces era delegado del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona cargo que ejerció hasta 1984 y, por ende, conocedor de un área que para el IAU era de máximo interés.

2. Anthony Vidler, Mario Gandelsonas y Diana Agrest, Manuel de Solá-Morales e Ignasi de Solá-Morales.

La presencia de Anthony Vidler, Mario Gandelsonas, Diana Agrest, Ignasi de Solá-Morales y Manuel de Solá-Morales estaría vinculada a asesorías y organización de diferentes eventos por parte del Instituto entre 1980 y 1982.

De entre las exposiciones organizadas en su sede de Las Mercedes vale la pena recordar la que permitió observar los resultados del concurso del Centro Cívico de San Cristóbal realizado en 1979, ganado por Alejandro Stein, y que contó con una amplia participación de miembros del IAU. Las propuestas mejor calificadas mostraron una idea de ciudad acorde a los planteamientos impulsados por la entidad (lo cual le otorgaba legitimidad) y fueron vistas en Caracas, pasada la euforia inicial que se generó en la capital andina, en 1980.

Otra interesante exposición organizada por el IAU, conjuntamente en este caso con la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, fue la dedicada a “Karl Friedrich Schinkel” llevada a cabo entre el 25 de mayo y el 10 de junio de 1982, la cual contó con un modesto pero significativo catálogo en el que se reprodujo el ensayo “Karl Fridrich Schinkel. El Patrocinio real y lo pintoresco” de David Watkin publicado en Architectural Design, vol. 49, nº8-9, 1979, traducido por el propio IAU.

En cuanto a las publicaciones producidas por el Instituto dos destacan de manera particular. En primer lugar libro editado en 1983 La vivienda multifamiliar/Caracas 1940-1970, que recoge una valiosa investigación realizada por los arquitectos Hannia Gómez, Ramón Paolini y Federico Vegas, cuya vigencia se mantiene hasta nuestros días ya que permitió visibilizar una importante cantidad de edificios dispersos en la ciudad de los que se tenía poca información, para los que se realizaron fichas y comentarios críticos de cuidada elaboración.

3. Dos destacadas publicaciones salidas del Instituto de Arquitectura Urbana.

La segunda es la que recoge los resultados del ya mencionado trabajo «Ciudad de Caracas. Casco Central». El libro en formato facsimilar, como también se señaló, llevaría por título CIUDAD DE CARACAS/CASCO CENTRAL. Criterios de diseño urbano y estaría estructurado en nueve partes donde se explicaba el proceso seguido en la elaboración la propuesta y se mostraban los resultados. Al «Prefacio» de Francisco Pimentel y «Prólogo» de Jesús Tenreiro D. seguirían: 1. Propósito del estudio (a modo de introducción); 2. Consideraciones de Orden Metodológico; 3. Análisis Histórico; 4. Análisis Morfológico y Tipológico; 5. Análisis Espacial; 6. La Proposición; 7. Intervenciones específicas por parte de los Organismos del Estado (en donde se detallaban aquellas que deberían realizarse en Quinta Crespo, el Foro Libertador, el Centro Simón Bolívar y otras renovaciones urbanas menores a ser ejecutadas en el Casco Central); 8. Estudio preliminar acerca de la Zonificación; y 9. un «Epílogo» preparado por Kenneth Frampton.

Es en medio de este marco que conviene entender el programa “Encuentros con la Arquitectura” de 1985 que hoy nos ocupa, ya que se trató, además, del último evento de importancia realizado por el IAU en su corta vida de 6 años.

Integrado por una serie de seis charlas dirigidas al público en general, las mismas, englobadas bajo el rótulo “La Primera Arquitectura Moderna en Venezuela”, tendrían la particularidad de que serían dictadas en el mismo espacio tratado en la disertación, enfoque que permitió visitar y conocer edificios notables de nuestra arquitectura.

4. Las seis obras pertenecientes a «La Primera Arquitectura Moderna» que formaron parte del programa «Encuentros con la Arquitectura».

El 29 de agosto, se inició el programa con Cipriano Domínguez, Carlos Gómez de Llarena, Juan Andrés Vegas y William Niño Araque teniendo como tema “La sede del Consejo Supremo Electoral y las Torres del Centro Simón Bolívar”.

El 18 de septiembre Alfredo Guinand, Juan Carlos Parilli y Fruto Vivas hablaron sobre “La Capilla del Colegio San José de Tarbes de El Paraíso”.

Silvia Hernández de Lasala, Lila Malaussena de Salas y Francisco Pimentel Malaussena tuvieron como tema, el 3 de octubre, “El Gran Salón de la Academia Militar”.

El 21 del mismo mes Juan Pedro Posani, Oscar Tenreiro y Paulina Villanueva, abordarían “El Museo de Ciencias Naturales”, ubicado en Los Caobos.

El 14 de noviembre Domingo Álvarez, Maciá Pintó y José Sigala dedicaron su charla a “La Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, Campo Alegre”, terminando el programa con Julián Ferris, Joel Sanz y Gustavo Wallis hablado sobre el edificio que ocupa “La Gobernación de Caracas” en la Plaza Bolívar.

Sin lugar a dudas se trató de un acontecimiento pionero que despertó un enorme interés y produjo una movilización y curiosidad por conocer obras destacadas de nuestra arquitectura como pocas veces se había dado hasta aquel entonces.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 3 y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

1, 2 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 345

Con el ejecútese del decreto que dio inicio a la nacionalización petrolera el 1 de enero de 1976, había quedado atrás no sólo el período en el que los hidrocarburos en Venezuela fueron explotados por empresas extranjeras, sino también el aporte a la cultura que algunas de ellas llegaron a hacer a través de sendas publicaciones periódicas.

En el caso concreto de la Creole Petroleum Corporation es recordada la continuidad, riqueza de contenidos y calidad gráfica de la que fue su revista: El Farol, cuya aparición entre 1939 y finales de 1975 dejó el listón en un nivel que parecía difícil de superar. (ver Contacto FAC nº222 del 2 de mayo de 2021).

Transformada la Creole en Lagoven y, por ende, convertida en una de las dos filiales más importantes de Petróleos de Venezuela, quienes asumieron su dirección no quisieron dejar pasar mucho tiempo sin atender el vacío originado por la desaparición de la revista de su antecesora. Es así como se dieron a la tarea de explorar cuál debía ser la línea y tipo de publicación que debía crearse, en medio de un clima que siempre se asumió de competencia e igualdad en cuanto a calidad y eficiencia del manejo de las empresas nacionalizadas y todo lo que ellas representaban.

Es así como el Departamento de Relaciones Públicas de Lagoven puesto a trabajar en el asunto y luego de evaluar diversas proposiciones, decide elevar a la junta directiva un proyecto de publicación periódica que tendría por nombre “Cuadernos” al cual se agregaría la denominación de la empresa, lo que le permitiría contar con un claro sello de identidad.

Pareciera que con relación al perfil de la revista no había mayores dificultades con respecto a que debía dedicarse a tratar con profundidad temas culturales y petroleros que contribuirían con el esfuerzo educacional que se realizaba en el país, manteniendo en este sentido una gran proximidad con la línea marcada por El Farol.

1. Algunos de los números pertenecientes a diferentes series de Cuadernos Lagoven.

La más importante diferencia estribaría en que cada ejemplar de lo que dio en llamar Cuadernos Lagoven sería monográfico y que se agruparía a su vez en series temáticas coleccionables, lo cual otorgaba cierta flexibilidad en lo que se refiere a la periodicidad y número de páginas que cada número podría tener. Se mantendría la condición de gratuidad del producto, se conservaría el cuidado en el diseño gráfico y diagramación, se contaría con los mejores fotógrafos, se seleccionarían reconocidas imprentas y se buscaría a los más connotados escritores y estudiosos del país para que fuesen abordando la pauta que los editores fueron estableciendo. El formato seleccionado sería de 21×21 cms.

La propuesta presentada fue aprobada por unanimidad por la junta directiva de la empresa, decidiéndose dar inicio a la materialización del proyecto de inmediato de manera que el mismo año 1976 debía estar el la calle el primer número.

El responsable de llenar de contenido la revista inaugural fue el reconocido historiador, investigador y pedagogo español radicado en nuestro país Manuel Pérez Vila (Girona, 1922, Caracas, 1991). El tema seleccionado: “Ciudades cuatricentenarias”, daría salida a indagaciones llevadas a cabo por el autor por aquel entonces. Se iniciaba así, además, la serie “El hombre y su gente”. Su portada, que recoge una hermosa panorámica de Caracas tomada seguramente desde lo más alto de Colinas de Bello Monte, ilustra nuestra postal del día de hoy.

Ampliamente reconocido por ser el biógrafo más importante del Libertador Simón Bolívar, de quien organizó y clasificó el archivo existente en su Casa Natal entre 1950 y 1955 bajo la dirección de Vicente Lecuna, Pérez Villa sorprendió como lo había hecho en otras oportunidades tocando en el nº1 de Cuadernos Lagoven una temática si se quiere alejada de su línea de trabajo fundamental que, sin embargo, trata con todo el rigor y profundidad de los que era capaz contando para ello con un valioso apoyo documental.

El ensayo elaborado por Pérez Vila invita a analizar la idea que nos hemos forjado sobre la historia hispánica, siguiéndole los pasos a los fundadores de las primeras ciudades venezolanas. Refiriéndose a la generación de primer orden en el desarrollo de la historiografía nacional, Pérez Vila ofrece un interesante matiz sobre los ejes de penetración y los núcleos de poblamiento urbano.

En un comentario sobre el texto de Pérez Vila del 8 de septiembre de 2019, ubicable en http://www.diarioelinformante.com.ve, Henry Vargas Ávila expresará cómo en él se describe la España del siglo XVI que acomete la tarea de ocupar un inmenso continente, el Nuevo Mundo, como una nación en la que se superponen diversos planos temporales. “A medio camino entre el Medioevo y la modernidad es España una nación excéntrica y particular. En 1492 expulsa a los árabes, unifica bajo una corona su territorio y comienza su expansión ultramarina. Sin embargo, un rasgo premoderno acompaña este período de esplendor: el fervor proselitista de la Evangelización. Convertir a la fe verdadera a los infieles es una firme idea española que convive y se imbrica con otras de más reciente factura, el Renacimiento, la ampliación del conocimiento geográfico y de la ecúmene, la Contrarreforma católica. Se trata de una España que vacila por situarse entre lo medieval y lo decididamente moderno la que llega al Nuevo Mundo en el siglo XVI”.

Así, “la fundación de las ciudades hispanoamericanas y las formas diversas de penetración a través de la conquista y poblamientos, están en estrecha relación con la acción predicadora de los misioneros y el surgimiento de las llamadas doctrinas. Las comunidades religiosas y entre ellas principalmente los dominicos, los franciscanos, los agustinos y los jesuitas realizaron una importante labor misionera alrededor de las doctrinas”.

Con la intención de remarcar los ejes de penetración seguidos por los conquistadores: el de Oriente, originado en Cubagua-Margarita, que tiene por base a Cumaná en tierra firme y se extiende luego por el Orinoco hacia Guayana; en Occidente, desde la costa, que penetra por Coro hasta El Tocuyo, se abre en abanico hacia Trujillo, Maracaibo, Barquisimeto, Carora y se extiende hacia la región central, nombres y fechas de ciudades fundadas a inicios del proceso de colonización antes de 1577 y que aún hoy persisten son descritas por Pérez Vila: Cumaná, 1521-1522; Coro, 1527-1529; Puerto de Mar (Porlamar) o Villa del Espíritu Santo, iniciada hacia 1528, fundada oficialmente en 1536; Maracaibo, en sus tres fundaciones, empezando por la de Alfinger en 1529; El Tocuyo en 1545; Barquisimeto, en 1552; Valencia 1553; Trujillo, en 1557; Mérida, 1558; San Cristóbal, 1561; La Asunción, 1564-1567; Caracas, 1567; Caraballeda, 1567, Carora, 1569; La Grita, 1576; Barinas –o Altamira de Cáceres- 1577. También algunas otras que no han llegado hasta el presente: Nueva Cádiz de Cubagua, La Borburata, El Collado, San Miguel de Neverí o la Villa de San Francisco.

Emparentado con el texto que posteriormente elaborara para el libro La Guaira. Orígenes históricos. Morfología Urbana (1981) en el que también participaron Graziano Gasparini y Carlos Duarte, Pérez Vila nos dejó en “Ciudades cuatricentenarias” no sólo un valioso aporte a la historia del poblamiento del país sino, además, un texto de obligatoria consulta para los estudiosos de temas urbanos.

2. Ciudado diseño gráfico en dos de las portadas de Cuadernos Lagoven.

Roto el celofán del compromiso asumido con la salida del número 1, Cuadernos Lagoven aparecería ininterrumpidamente entre 1976 y 1997. Allí se publicaron más de 250 textos distribuidos en algo más de 100 entregas, algunas abordadas por un solo autor y otras compartidas que, a pesar de ser editadas en su mayoría a modo de revista y en español, se abrió a la presencia de algunos ejemplares con tapa dura y traducidos al inglés, lográndose una alta calidad impresa. Definidos como una aproximación a las múltiples y diversas expresiones del quehacer humano y concebidos con un claro sentido de utilidad, cada número buscó la armonía entre el valor mismo del tema, el interés del público, la seriedad y amenidad del tratamiento y la riqueza gráfica y de diseño, cumpliendo con creces los objetivos iniciales trazados por la empresa.

3. Dos de los ejemplares de la serie «Bicentenario» (1983).
4. Dos de los ejemplares de la serie «Cuatro Repúblicas» (1988).

Sin necesariamente mantener una periodicidad fija se podría decir que en promedio Cuadernos Lagoven apareció bimensualmente, dándose los casos especiales correspondientes a los años 1983 (dedicado a celebrar los 200 años del nacimiento del Libertador mediante la serie que llevó el nombre de “Bicentenario”) de seis números y de 1988 cuando se lanza la serie “Cuatro Repúblicas” de siete entregas, ambas, por cierto, de corte histórico. Otras series dignas de ser mencionadas son “Siglo XXI” concentrada en los años 1985 y 1986 y “Medio Milenio” aparecida el año 1992 cuando se cumplían 500 años de la llegada de Colón a América.

5. Número de Cuadernos Lagoven titulado “Arquitecturas de Villanueva” (abril 1978) con textos de Juan Pedro Posani, fotografías de Paolo Gasparini e ilustraciones de Kees Verkaik de la serie «El hombre y su ambiente».
6. Otros dos ejemplares de la serie «El hombre y su ambiente»

Al ensayo de Manuel Pérez Vila publicado en el número 1 se sumaron, dentro de la serie “El hombre y su ambiente” (la de mayor amplitud en cuanto a ejemplares dedicados a través del tiempo), otros autores y temas que podríamos considerar afines a los que desde estas páginas promovemos. Así, vale la pena recordar el muy cuidado ejemplar titulado “Arquitecturas de Villanueva” (abril 1978) con textos de Juan Pedro Posani, fotografías de Paolo Gasparini e ilustraciones de Kees Verkaik, obra que posteriormente se editaría en tapa dura y en inglés el año 1985. Del mismo año 1978 data “La Ciudad Transfigurada”, con textos de Augusto German Orihuela y fotografías de Luis H. Doguis. En 1996, como número 100, aparecerá “Arborización y su mantenimiento en áreas urbanas” del biólogo y especialista en botánica Jesús Hoyos Hernández, Premio Nacional de Divulgación Científica y, previamente, dentro de la serie Siglo XXI, con el número 54, “El Futuro de las Ciudades Venezolanas” del sociólogo Roberto Briceño-León.

7. Dos de los ejemplares de la serie «Siglo XXI» (1985-1986).
8. Tres de los ejemplares de la serie «Medio Milenio» (1992).

De tal manera, con la firma de connotados autores entre los que vale la pena citar a Arturo Uslar Pietri, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Pedro Grases, Pedro Cunill Grau, Armando Rojas Guardia, Efraín Subero, Tomás Polanco Alcántara, R. J. Lovera De-Sola, Aníbal Romero, Orlando Albornoz, Diego Bautista Urbaneja, María Elena Ramos, José Luis Salcedo Bastardo, Alfredo Armas Alfonzo, Germán Carrera Damas, Elías Pino Iturrieta, Ramón Escovar Salom y Luis Castro Leiva, la crítica, el ensayo histórico, la investigación antropológica, el pensamiento venezolano, la geografía del país, la ecología, la ciudad y su atmósfera, la tecnología, la literatura, la música,  la relación mantenimiento y ambiente, el lenguaje, la zoología, el arte y la arquitectura se dieron cita a través de las páginas de Cuadernos Lagoven dejando un importante legado de parte de la empresa a la cultura venezolana y una demostración de una de las tantas maneras en que el petróleo puede ser sembrado.

9. Portada del nº50 de Cuadernos Lagoven.

Tal y como se recoge del artículo de Wikipedia dedicado a la publicación que hoy nos ocupa, “el buen grado de aceptación y veracidad de sus temas se vieron recompensados en el año de 1986 cuando se le otorgó el Premio Nacional de Periodismo a los Cuadernos Lagoven. (…)  También en el año 1986 Cuadernos Lagoven llegó a su publicación número 50, (llevando) por título “La poesía de los pueblos con sed” escrito por la pluma del Maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa”. A ello cabe agregar que recibió por cinco años consecutivos el premio del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional como mejor publicación en su estilo.

Adicionalmente a las publicaciones periódicas e impulsada por el reconocimiento alcanzado, la empresa petrolera tomó la decisión de dar luz verde a la creación de la serie audiovisual de Cuadernos Lagoven, lográndose la producción de documentales diversos entre los que destacó la correspondiente a historia venezolana titulada «Cuatro Repúblicas», constituida por nueve videos. Como bien señala Manuel Bermúdez Romero en “El petróleo sembrado. Cuadernos Lagoven es un valioso legado cultural” (2021) publicado en http://petroleumag.com: “Del mismo modo fue satisfactoria en esta modalidad la divulgación televisiva de las biografías y contribuciones plásticas de los artistas Juan Lovera, Arturo Michelena, Francisco Narváez, Carlos Cruz-Diez, Emerio Darío Lunar y Jacobo Borges”.

Los Cuadernos Lagoven audiovisuales “eran transmitidos por la Televisora Nacional, canal 5, los sábados a las ocho de la noche. Venezolana de Televisión los proyectaba los martes a las once y treinta de la mañana”, acotará Bermúdez Romero.

A partir de 1998, la publicación fue rebautizada como Cuadernos PDVSA, a consecuencia del cese de actividades de la filial petrolera. El cambio radical en el enfoque que se le dio al nuevo producto editorial, lamentablemente, dejó atrás lo que fue una de las experiencias más notables dentro de las publicaciones periódicas culturales del país durante el siglo XX.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 3, 4, 6, 7, 8 y 9. https://www.venciclopedia.org/index.php?title=Cuadernos_Lagoven

1. http://petroleumag.com/el-petroleo-sembrado-cuadernos-lagoven-es-un-valioso-legado-cultural/

5. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 344

La decisión de la Royal Dutch Shell de cambiar su sede de San Bernardino, donde se había instalado en 1950 en el edificio diseñado por Clarence Badgeley y Charles Bradbury cuatro años antes, la convierte en la segunda empresa que engrosa el segundo “distrito petrolero” que, a partir de mediados de los años 1950, Henry Vicente ubica en el eje que va desde Los Chaguaramos a Chuao al sur del río Guaire.

Al igual que otros consocios dedicados a la extracción de hidrocarburos, tras casi 40 años de presencia en el país caracterizados por la dispersión de sus dependencias y la ausencia de sedes realmente corporativas, la Shell (que había llegado a Venezuela en 1912) se ubica durante las décadas de 1920 y 1930 en la esquina de Mijares de la capital venezolana instalando allí en una modesta edificación existente una división más de la compañía.

Dicha situación cambiará a partir de la promulgación de la Ley de Hidrocarburos de 1943, la cual (en concordancia con la coyuntura de la Segunda Guerra Mundial), impulsará una modificación sustancial de las relaciones de las petroleras con el país. Producto de ello será, por un lado, la construcción de refinerías (Cardón por parte de la Shell en 1949 y Amuay por la Creole en 1950) y, por el otro, la decisión de centralizar en Caracas la dirección de las empresas y la consecuente construcción de sendas sedes.

1. Clarence Badgeley y Charles Bradbury. Primer edificio sede de la Royal Dutch Shell, San Bernardino, Caracas (1950) -hoy Comandancia General de la Armada-

Serán La Candelaria y San Bernardino, como bien señala Henry Vicente, los epicentros de lo que considera el primer Distrito Petrolero detectado en la ciudad y el lugar donde, como ya mencionamos, la Shell, luego de adquirir en 1945 un terreno de 12.132 m2, decidirá levantar su flamante centro de operaciones de 14.430 m2 de construcción y tres niveles que, siguiendo un esquema beauxartiano, remataría el eje de la arbolada avenida Vollmer de la primera urbanización que desarrolló un esquema de ocupación territorial diametralmente opuesto al del casco histórico. Considerado en su momento como “el edificio de oficinas más grande de la ciudad”, las demoras para su apertura definitiva en 1950 fueron achacadas por W. L. Forster, gerente general de la Shell, a la dificultad para obtener los materiales debido a la escasez ocasionada por la guerra.

Tras la mudanza en 1955 de la Creole a su nueva sede en Los Chaguaramos (proyectada por Lathrop Douglass en 1949), a ocho años de haber dejado la anterior (que ocuparía la Seguridad Nacional) en la Plaza Mohedano -denominada Plaza Morelos a partir de 1953-, se daría el primer paso para la conformación del segundo Distrito Petrolero a lo largo de la ribera sur del Guaire.  Siguiendo los pasos de la Creole, la Shell hará otro tanto cuando, por “‘la falta de adecuados estacionamientos para automóviles, imperdonable para un arquitecto norteamericano y un cliente petrolero’, como decía Rafael Valery, y las carencias del edificio obligaron a buscar otras sedes, como la Casa de Italia (1958), obra de Doménico Filippone, mezcla de usos de oficinas, comercio y actividades propias de un centro social de inmigrantes”, en 1960 se mudaría al este de la ciudad.

2. Dos fotografías de la maqueta de la segunda sede de la Shell a construirse en Chuao.
3. El segundo edificio sede de la Shell y su entorno en fechas cercanas a su inauguración en 1960.

El nuevo edificio de la Shell, a diferencia del anterior incorporado en una trama bien estructurada, se ubicaría en un sector vacío de la urbanización Chuao destinado a comercios y oficinas apareciendo como primer elemento de importancia en una zona que se poblará posteriormente de edificios corporativos y en la que privará el valor de cada pieza como solista en detrimento de un verdadero valor coral.

También a diferencia de la sede anterior, el nuevo edificio será diseñado por arquitectos radicados en Venezuela. Corresponderá a Diego Carbonell y Miguel Salvador Díaz junto a José Lino Vaamonde llevar adelante entre 1957 y 1958 el proyecto arquitectónico que, además de resolver las insuficiencias de espacio y unificar la dispersión de sus funciones en la ciudad, devolvía a la empresa una imagen corporativa contundente. Así, proponiendo un elegante prisma moderno de correctas proporciones, líneas y colores sobrios, que funcionaba eficientemente y se elevaba imponente en el entorno, quedaban atrás las reminiscencias academicistas del edificio anterior.

La torre de 17 pisos estaría equipada con diez ascensores, aire acondicionado central en todas sus áreas, servicios de última generación para los empleados (entre los cuales destacaba un consultorio médico ubicado en la planta baja), una amplia sala de cine para cien personas y un estacionamiento con capacidad de 1.030 puestos, clara señal de que se privilegiaba el acceso por automóvil, en virtud de que el lote de terreno sobre el cual se construyó es una “isla” en medio de Chuao, como asomáramos anteriormente.

4. Diego Carbonell y dos de sus obras. El Centro Comercial del Este (1953) y la sede del Colegio de Médicos del Distrito Federal (1955).

Diego Carbonell Parra (Rio de Janeiro, 1923-Caracas, 2000), arquitecto egresado del Massachusetts Institute of Technology (MIT), al regresar a Venezuela proyectó en 1947 la sede de la Cruz Roja Venezolana para, posteriormente, conformar junto a Tomás José Sanabria entre 1949 y 1953 una de las primeras oficinas de arquitectura del país de cuya sociedad destacan, por un lado, una serie de casas notables impregnadas de un funcionalismo ligado a la tradición y, por el otro, su participación en los proyectos para el edificio de oficinas Pardo e hijos (1951), la sede de la Electricidad de Caracas en San Bernardino (1951-53) y el Grupo Escolar Carlos Delgado Chalbaud (1952-53), entre otros. Luego, en solitario, diseñará en Caracas: el Centro Comercial del Este (1953, sobre la avenida Casanova); la sede del Colegio de Médicos del Distrito Federal (1955, Plaza Las Tres Gracias); el edificio Las Fundaciones (1955, Avenida Andrés Bello); el edificio La Hacienda (1957, Las Mercedes); y la Casa Club del Junko Golf Club (1958, El Junko), por citar algunas de sus obras, a las que habría de sumarse el trazado y diseño de viviendas tipo para las urbanizaciones Santa Marta y Santa Cecilia contratado por Venezolana de Inversiones -VICA- (1955) y, entre 1976 y 1982, el Centro Ciudad Comercial Tamanaco (CCCT), Chuao, con el arquitecto norteamericano Chris Ramos.

5. Miguel Salvador Díaz y dos de sus obras. El Instituto Nacional de Tuberculosis (1950) y el Mirador El Vigía (1954).

Por su parte, Miguel Salvador Díaz, nacido en Madrid en 1926, hijo del arquitecto exiliado Fernando Salvador Carreras de amplia trayectoria en Venezuela en el área médico-asistencial, egresará de la UCV en 1948 como parte de la 1ª promoción de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ingeniería. Diseñaría como sus obras más destacadas: el Instituto Nacional de Tuberculosis, El Algodonal, Antímano, Caracas, inaugurado en 1950; el Mirador El Vigía, Ciudad Vacacional Los Caracas, Litoral Central (1954); y la Casa Parroquial junto a la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, Las Mercedes, Baruta (1955).

6. José Luino Vaamonde y dos de sus obras. El Edificio de oficinas de la refinería Cardón (1959) y el Club Manaure (1953).

José Lino Vaamonde (Orense, 1900-Caracas, 1986), director de Arquitectura de la Shell para cuando es proyectada la segunda sede de Caracas, exiliado político a causa de la Guerra Civil española, también diseñaría para la petrolera: el Edificio Shell para el Agricultor, Cagua, estado Aragua (1952), el Centro de Entrenamiento Artesanal de Lagunillas, estado Zulia (1953); el Club Manaure, Cardón, estado Falcón (1953); la Unidad de quemaduras del Hospital Shell, Maracaibo, estado Zulia (1955); el Plan Regulador de Lagunillas, estado Zulia (1958); el Edificio de oficinas de la refinería Cardón, estado Falcón (1959), y las Estaciones de Servicio Blandín, La Castellana, Caracas (1954) y Las Mercedes, Caracas (supervisando a Carlos Augusto Gramcko, 1955). En solitario, proyectaría el Colegio Claret, Los Dos Caminos, Caracas (1957).

7. Vista general de la fachada norte del edificio La Estancia -hoy sede de la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas -UNEFA- (c.2015)

El “cuartel general” de la Shell en Chuao, conocido también como edificio La Estancia, se planteó, como señala Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “con el núcleo de circulación ubicado en la fachada sur, permitiendo liberar la fachada norte. Ambas fachadas están protegidas por brise soleil de aluminio, elemento que le otorga al edificio su especial carácter”. Y añade: “Los pórticos ubicados en planta baja otorgan escala al visitante”. Por otro lado, las fachadas este y oeste, ciegas, cobran escala gracias a la presencia de las ligeras escaleras de emergencia, contrastantes con relación a la solidez del volumen.

A modo de complemento, Hannia Gómez en Suite Iberia. La arquitectura de influencia española en Caracas, catálogo de la exposición del mismo nombre montada en la Sala TAC entre julio y agosto de 2015, apuntará: “La adusta y enorme torre de oficinas, un verdadero ícono moderno, atracó en el este de la ciudad derrochando severidad con su escala asombrosa. En ella se entretejen ‘la rígida batuta geométrica producto de la saga académica del MIT’ de Carbonell, la mano del airoso diseño de Miguel Salvador Díaz y el amor por las cubiertas plegables de concreto de Vaamonde”.

8. Fachada sur (izquierda arriba y abajo) y detalles del acceso y la fachada norte del edificio La Estancia.

Es tal vez la caracterización del edificio lograda a través de la piel de aluminio que lo envuelve y funge de protección solar, lo que sin duda nos permite concluir que, a pesar del cambio de uso y de los elementos añadidos al sur del terreno y la planta baja al que ha sido sometido para albergar un centro educativo, Carbonell, Salvador y Vaamonde tenían muy claro donde estaba el norte, condición que hoy hemos reavivado con la transcripción del texto de Posani.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1. http://guiaccs.com/obras/comandancia-general-de-la-armada-antiguo-edificio-shell/

2. Catálogo de la exposición Suite Iberia. La arquitectura de influencia española en Caracas (2015)

3. https://www.facebook.com/photo/?fbid=904990736207624&set=diego-carbonell-parra-con-miguel-salvador-diaz-edificio-la-estancia-en-construcc

4. https://www.facebook.com/photo/?fbid=904990736207624&set=diego-carbonell-parra-con-miguel-salvador-diaz-edificio-la-estancia-en-construcc y Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. https://www.facebook.com/photo/?fbid=664130150293685&set=a.592640707442630

6. https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Lino_Vaamonde y https://www.instagram.com/p/CnQse8HL_-P/

7. https://www.flickr.com/photos/juliocesarmesa/34026217440

8. https://elgrangestor.com/c-venezuela/unefa/, https://www.vtv.gob.ve/tag/unefa/, https://twitter.com/Edcruzideas/status/1507043862329667586/photo/1, https://twitter.com/ArquitecturaVzl/status/315205588676141056 y http://guiaccs.com/obras/edificio-la-estancia-antiguo-edificio-shell/