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Contra los rascacielos anodinos

Nadie olvida el nombre de torres como la Chrysler, que representaban a empresas, aunque hayan dejado de hacerlo. Con los nuevos rascacielos sucede lo contrario: muy pocos son memorables

Anatxu Zabalbeascoa

Rascacielos del número 432 de Park Avenue, en Nueva York.

Tomado de: https://elpais.com/elpais/2018/05/15/del_tirador_a_la_ciudad/1526409195_622309.html

24 de julio 2018

Es difícil recordar un detalle, uno, del diseño del nuevo rascacielos neoyorquino 432 Park Avenue que, con 425 metros y 96 plantas útiles, disputa el récord de altura al flamante One World Trade Center al sur de Manhattan. El edificio del uruguayo-americano Rafael Viñoly se encuentra entre la calle 56 y la 57, pero despunta como una pértiga sobre el fondo cercano de Central Park y su diseño cartesiano -una retícula de hormigón con ventanales de diez metros- parece mejor pensado para sus inquilinos que para el resto de los ciudadanos. En ese gran poste habitable, se suceden los huecos de ventanas en una estructura externa de hormigón visible desde casi cualquier rincón de la ciudad.

Además de haberse convertido, por su esbeltez o raquitismo en uno de los inmuebles más visibles, el edificio resulta también -justamente por eso, por ser tan visible y disfrutar de vistas inigualables- uno de los más anodinos de la ciudad. Posee, sin embargo, otro récord, el de ser el inmueble residencial más alto del hemisferio occidental. Y su autor, el arquitecto Rafael Viñoly, -que ya recibió fuertes críticas por un mastodóntico rascacielos en la City londinense que fue bautizado consecutivamente como The toaster (el tostador) y el Walkie talkie- llegó a admitir, en un debate, que metió la pata en el diseño. Sin embargo, no tardó en corregir que se refería a errores en el aprovechamiento del espacio: los gruesos marcos de las seis ventanas que permiten observar Manhattan desde los apartamentos roban demasiado espacio del interior.

Torre Generali de Zaha Hadid en Milan. Huffton & Crow

Así, a pesar de devorar la ciudad por cada una de sus ventanas, el diseño del rascacielos, vamos a decir estilizado, de Viñoly carece, por lo menos en la distancia, que es como se juzgan los rascacielos desde el punto de vista ciudadano, de relación alguna con la ciudad. Eso se debe a la falta de dos elementos fundamentales en las torres: su remate superior, su coronación -parece carecer de remate como si se tratara de una estructura que pudiera crecer eternamente- y de lo contrario, de arranque o anclaje: la manera en la que llega al suelo y/o se relaciona con su contexto deja una huella irrelevante en la arquitectura.

Este hecho -la falta de principio y fin-, sumado a su gran altura, confiere al rascacielos un aspecto a la vez desubicado, desproporcionado y además enigmático me temo que en el peor sentido de la palabra. Uno se pregunta qué hay detrás de un edificio así: quién se siente representado por él o a dónde busca pertenecer. Si es que le preocupa lo más mínimo. Ese es el problema, que el rascacielos de 432 Park Avenue no está solo en la ciudad que tanto le gusta mirar. O puede que esa sea la cuestión: que no necesita mirarse a sí mismo.

¿Qué está pasando en las grandes ciudades del mundo? ¿Por qué los edificios que despuntan en Manhattan tienen un eco en las torres que están construyendo el nuevo Chicago? ¿Asistimos a una nueva versión del homogeneizador Estilo Internacional o es que las nuevas torres eligen como identidad el anonimato?

La carestía de los terrenos, las prisas por rentabilizar las inversiones y los avances en la ingeniería (la torre de Viñoly puede ser atravesada por el viento y eso le confiere mayor anclaje estructural y mayor posibilidad de altura sobre menos superficie) hacen que cada vez sean más los promotores y arquitectos dispuestos a construir en terrenos en los que antes no se hubiera pensado en levantar un rascacielos. No lejos del de Viñoly, en la calle 57, lado Oeste, Shop Architects ha ideado una torre, con previsión de que mida 441 metros de altura, que se levantará en un terreno de tan solo 13 metros de ancho.

También Norman Foster trabaja la extrema delgadez junto al mítico Seagram en Park Avenue pero, más allá de producir la densificación de la ciudad, y de multiplicar los precios de las viviendas, un ciudadano, como un visitante, se puede preguntar qué aportan tan insignes arquitectos a la ciudad. A quién o qué representan. Si la construcción de la ciudad o una transformación en la que la identidad ha pasado a ser irrelevante.

Uno de los últimos rascacielos que trabajó brillantemente la identidad en el sur de Manhattan fue la torre en Spruce Street que ideó Frank Gehry. Un rascacielos póstumo de Zaha Hadid ha dado identidad a una zona reconvertida al norte de Milán. Algo parecido sucedió en Shanghái. La, en su momento tildada de postmoderna, torre Jin Mao proyectada por SOM hoy define el hermoso perfil que el barrio de Lujiazui proyecta sobre el río Huangpu. ¿Qué necesita un rascacielos para no parecer mera especulación inmobiliaria y colaborar en la construcción de una ciudad? Tal vez los arquitectos deberían planteárselo.

ACA

1968• Biblioteca Pío Tamayo, Barquisimeto

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1968•  Durante la gestión del Dr. Miguel Romero Antoni como gobernador del Estado Lara se concluye la construcción e inaugura la Biblioteca Pío Tamayo, ubicada en la calle 19A, entre las carreras 29 y 30, Barquisimeto. proyectada por el arquitecto Amado Agüero Ramos quien validó su título en la FAU UCV (promoción 8/1958).
La institución había sido creada el 18 de abril de 1910 con el nombre de Biblioteca Pública Bolívar, desarrollándose exitosamente en la prestación de servicios durante 54 años hasta que durante la gestión del Gobernador Dr. Argimiro Bracamonte se decidió construir una nueva sede para albergar la creciente demanda de usuarios
En 1964 se inició la construcción de la nueva sede actual.
El edificio con estructura de concreto armado, de dos pisos, alberga los siguientes espacios: sala de referencia, sala técnica de información, sala de ciencias, sala infantil, sala larense, depósitos, servicio de sanitarios y auditorio. Cuenta con amplios espacios verdes a su alrededor.
La biblioteca lleva el nombre del insigne político y poeta larense Pío Tamayo (1892-1935).

HVH

1958• El Ateneo de Caracas muda su sede a la Casa Ramia, Plaza Morelos

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1958•  A la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el Ateneo de Caracas muda su sede desde la casa que ocupaba en la esquina Las Mercedes, en la Parroquia Altagracia, a la Casa Ramia, ubicada en la Plaza Morelos, urbanización Los Caobos, edificada y proyectada por la empresa Velutini y Bergamín, C.A. (ingeniero Rafael Emilio Velutini -1911-1987- y arquitecto Rafael Bergamín – 1891-1970-).
Poco tiempo después del fin de la dictadura de Juan Vicente Gómez un grupo de intelectuales progresistas que solían reunirse para leer y discutir ideas, congregados bajo el nombre de «República Libre de Intelectuales», fundan en 1937 al Ateneo de Caracas, siendo María Luisa Escobar su primera presidenta. Desde entonces la institución ha sido presidida por Anna Julia Rojas, Alicia Larralde, Ana Mercedes de Morales, Carmen Boza, María Teresa Castillo y Carmen Ramia.
La Casa Ramia fue la sede del Ateneo desde 1958 hasta que estrenaron en 1983 el edificio que por iniciativa del Presidente Rafael Caldera se comisionó al arquitecto Gustavo Legorburu. Un edificio proyectado para dar respuesta a los programas y el crecimiento desarrollado por esta institución.

HVH

1948• Casa Velutini

Casa Velutini

1948•  Se concluye la construcción de la casa para la familia Velutini, ubicada en la urbanización Los Palos Grandes, Caracas, proyectada en estilo neocolonial por el arquitecto de origen español Rafael Bergamín (1891-1970) (arquitecto egresado de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, 1918; reválida en la Universidad Central de Venezuela, 1938) para su socio Rafael Emilio Velutini (1911-1987) (ingeniero graduado en la Universidad Central de Venezuela en 1936). Estos exitosos profesionales habían creado en 1938 la firma «Velutini, Manrique y Bergamín, C.A.», la cual se convirtió en «Velutini y Bergamín, C.A.» poco tiempo después al retirarse José María Manrique.
Para el momento en que se concluyó la Casa Velutini, el arquitecto Bergamín había proyectado y «Velutini y Bergamín, C.A» construido, el Cine Hollywood en La Candelaria (1940); la Casa Ramia en Los Caobos (1941), el Edificio Mercaderes en la esquina Mercaderes (1942); el Edificio Crisol entre las esquinas de Conde y Carmelitas (1943); y el Edificio El Profeta, en la esquina de Sociedad, por solo mencionar los más conocidos.

HVH

1946• Edificio La Francia

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1946•  Se termina de construir en la esq. Las Monjas, frente a la Plaza Bolívar (diagonal a la sede de la Alcaldía del Municipio Libertador y al frente de la Asamblea Nacional (AN), el Edificio La Francia, según proyecto del ingeniero P. Rojas, hijo. El edificio tiene planta baja, con accesos en el Sur y en el Este, más nueve plantas irregulares entre sí, destinadas a locales comerciales. En su diseño se pueden observar influencias Art Deco. El edificio fue propiedad de la Universidad de Oriente desde 1961 hasta febrero del 2010, momento en el cual fue expropiado por el gobierno nacional. Desde esa fecha el edificio en donde se había consolidado el arte de la joyería del país ha sido ocupado por una tienda por departamentos, refugio de familias damnificadas, sede de una organización juvenil y oficinas de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).
Recientemente el edificio La Francia ha sido sometido a un largo proceso de reahabilitación por parte de la Alcandía de Caracas.

 

HVH