El Real Instituto de Arquitectos Británicos (RIBA) anunció el pasado mes de enero que el arquitecto, educador y escritor irlandés Níall McLaughlin recibirá la Medalla de Oro Real 2026 de Arquitectura. Otorgada en nombre de Su Majestad el Rey, la Medalla de Oro Real es una de las distinciones internacionales más importantes en arquitectura, y reconoce una contribución constante al avance de la disciplina a través de la obra construida, la educación y el discurso crítico. Al anunciar el premio, el RIBA destacó la dilatada influencia de McLaughlin en la práctica y la pedagogía arquitectónicas, citando una trayectoria profesional de más de tres décadas que refleja un compromiso constante con las dimensiones culturales, ambientales y sociales de la arquitectura.
The Fishing Hut, Hampshire, England, 2011-2014.Saltmarsh House, Isle of Wight, 2023.
A lo largo de más de 30 años de trayectoria profesional, McLaughlin ha desarrollado una cartera diversa que abarca proyectos culturales, educativos, religiosos, sanitarios y de vivienda. A pesar de las variaciones en escala y tipología, su obra se caracteriza por una meticulosa atención al lugar, la materialidad, la artesanía, la luz y la calidad espacial, así como por un interés en las geometrías elementales y las paletas de materiales sobrias. El jurado de los Premios RIBA Honors 2026, presidido por el presidente del RIBA, Chris Williamson, e integrado por Kazuyo Sejima de SANAA, Anna Liu de Tonkin Liu, Isabel Allen y Victoria Farrow, lo describió como una figura clave en la arquitectura contemporánea, destacando que sus proyectos desafían los enfoques convencionales de la arquitectura y la regeneración urbana, al tiempo que priorizan las consideraciones ambientales y culturales y la experiencia de los usuarios.
The International Rugby Experience, Ireland, 2022.Magdalene College Library, Cambridge, 2021.
Entre los proyectos citados por el RIBA se incluyen el quiosco de música de Bexhill (2001), el Centro de Respiro para Enfermos de Alzheimer en Dublín (2011), la Capilla del Obispo Edward King en Oxford (2013) y la Nueva Biblioteca del Magdalene College de Cambridge (2021), galardonada con el Premio Stirling del RIBA en 2022. Si bien difieren en ambición y programa, estas obras comparten un enfoque que concibe la arquitectura como un proceso colectivo e iterativo, en lugar de la producción de objetos singulares. Esta postura también se evidencia en el proyecto de viviendas de McLaughlin en Darbishire Place para Peabody en Londres (2014), finalista del Premio Stirling en 2015 y frecuentemente citado en debates sobre el futuro de la vivienda social en el Reino Unido.
The Sultan Nazrin Shah Centre, Oxfordshire, 2017.House at Goleen, Cork, Ireland, 2009.
Además de su obra construida, ha impartido clases en la Bartlett School of Architecture durante más de 25 años y ha sido profesor visitante en la Universidad de California, Los Ángeles (2012-2013), y en la Universidad de Yale como Profesor Visitante Lord Norman Foster de Arquitectura (2014-2015). El RIBA también destacó su defensa de los arquitectos noveles, la transparencia en la práctica profesional y la apertura en torno a las condiciones laborales y la salud mental, posicionando su labor pedagógica como estrechamente alineada con su enfoque práctico.
Bishop Edward King Chapel, Oxfordshire, 2013.
A través de la práctica, hemos aprendido que la arquitectura no es la producción de objetos singulares, sino un proceso continuo de desarrollo, transformación y reinvención a través de la experiencia vivida. En una época de acelerado cambio tecnológico en el diseño y la construcción, seguimos insistiendo en los rituales humanos y las prácticas materiales que constituyen la esencia de nuestra disciplina. Construir es un acto, no un objeto. La arquitectura reside en su creación y en la forma en que moldea el aprendizaje, la cultura y la vida comunitaria. – Niall McLaughlin
McLaughlin ofreció una conferencia pública en Londres el 30 de abril de 2026. Entre los recientes galardonados con la Medalla de Oro Real se encuentran SANAA, premiada en 2025 por sus contribuciones a la arquitectura contemporánea a través de la claridad, la luz y el refinamiento espacial; Lesley Lokko, homenajeada en 2024 por su influencia como educadora, curadora y defensora de la descolonización del discurso arquitectónico; Yasmeen Lari, reconocida en 2023 por su trabajo en viviendas autoconstruidas con cero emisiones de carbono para comunidades desplazadas; y Balkrishna Doshi, quien recibió la medalla en 2022 por su trayectoria profesional dedicada a la arquitectura y el urbanismo, integrando los principios modernistas con las tradiciones locales.
En las bibliotecas que recogen documentación planimétrica antigua, pocos personajes evocan tanto respeto como Jacques-Nicolas Bellin (1703-1772), primer ingeniero hidrógrafo de la marina francesa y cartógrafo oficial del rey Luis XV.
1. En noviembre de 1720 Luis XV y su Conseil de Marine (Consejo de Marinos) crearon el Dépôt des cartes et plans de la Marine (Depósito de los mapas, planes y periódicos de la Marina) donde Jacques-Nicolas Bellin ingresó con apenas 17 años.
A diferencia de muchos cartógrafos de su época que trabajaban de manera independiente o comercial, Bellin desarrolló casi toda su carrera dentro del aparato militar e institucional francés al servicio del Dépôt des cartes et plans de la Marine (el Archivo oficial de mapas navales de la Marina) donde ingresó en 1720 con apenas 17 años. Fue el responsable directo de dotar a la armada francesa de la cartografía oficial necesaria para sus rutas comerciales, su expansión colonial y sus operaciones de guerra durante el Siglo de las Luces.
2. Jacques-Nicolas Bellin (1703-1772).
Su monumental obra abarca más de 1.400 mapas y cartas náuticas, además de cientos de textos enciclopédicos. Su corpus completo de publicaciones se divide principalmente en tres grandes categorías: sus atlas marítimos esenciales, sus obras de geografía regional y sus aportaciones científicas-literarias.
Dentro de primera categoría nos interesa resaltar tres obras fundamentales:
3. Carátula y página de presentación de la versión original de Le Neptune François ou Atlas Nouveau des Cartes Marines, publicado en 1693 bajo el reinado de Luis XIV (el Rey Sol), impulsado por el ministro Colbert que Bellin actualizaría en 1753 desde el Dépôt des cartes et plans de la Marine.4. Dos de las cartas de 650 x 540 mm incluidas en Le Neptune François publicado por el Dépôt de la Marine en 1753.
Le Neptune François (1753): Atlas de gran formato especializado en las cartas de navegación costera de Francia y las potencias europeas vecinas. Es el trabajo con el cual Bellin une a las dos grandes épocas de la cartografía naval francesa, ya que la obra original nació en 1693 bajo el reinado de Luis XIV (el Rey Sol) impulsada por el ministro Colbert, correspondiéndole a Bellin, cuando ya lideraba el Dépôt de la Marine, intervenirla y actualizarla en 1753 convirtiéndola en una herramienta científica de vanguardia para el siglo XVIII. Comprende las costas de Europa sobre el Océano Atlántico, desde Dronthem en Noruega, hasta el Estrecho de Gibraltar.
5. Dos de las cartas de 650 x 540 mm que forman parte de L’Hydrographie Française (1753).
L’Hydrographie Française (1753): Se trata de su obra cumbre y más ambiciosa en términos de navegación pura recopilada a lo largo de décadas: un atlas monumental con cartas de gran formato destinadas al uso real en los barcos de guerra, eliminando distorsiones geográficas previas basándose en nuevas mediciones astronómicas. Este proyecto no nació como un libro cerrado, sino como una colección viva y dinámica que el Dépôt de la Marine iba publicando y actualizando bajo la estricta supervisión de Bellin. Puede considerarse como la pareja perfecta (el «volumen complementario») de Le Neptune François.
6. Los cinco tomos de Le Petit Atlas Maritime, 1764. Las dimensiones entre 31 y 34 cm de alto por 24 y 26 cm de ancho, varían ligeramente entre ejemplares debido al proceso artesanal de encuadernación del siglo XVIII.
Le Petit Atlas Maritime (1764): Su obra más famosa y accesible. Consolida todo su conocimiento acumulado en cinco volúmenes enfocada en planos urbanos, bahías y fortificaciones costeras de todo el mundo, pensada para la portabilidad y la estrategia militar.
Sobre la última de las señaladas cuyo título completo es Le Petit Atlas Maritime: Recueil De Cartes et Plans Des Quatre Parties Du Monde(El Pequeño Atlas Marítimo: Colección de Mapas y Planos de las Cuatro Partes del Mundo), vale la pena añadir que fue publicada en París y es considerada una de las piezas cumbres de la cartografía náutica e hidrográfica del siglo XVIII, destacando tanto por su monumental escala técnica como por su belleza estética. Y es justamente el equilibrio entre la cartografía a gran escala y el detalle del plano urbano-portuario lo que hace del Petit Atlas Maritime una obra extraordinaria que muestra perfiles de costa para la navegación con sus respectivas rosas de los vientos y líneas de rumbo, permitiendo a Bellin introducir una ingente cantidad de material nuevo y actualizaciones de mapas anteriores en formatos reducidos.
7. Muestras de las escalas que abarca Le Petit Atlas Maritime.
El atlas también es famoso por sus minuciosos planos de bahías, ensenadas y ciudades fortificadas. En una sola mirada, un navegante o un estratega militar podía entender la profundidad de un canal de acceso, la ubicación de los bancos de arena y la disposición de los baluartes y baterías de artillería que protegían los puertos caribeños o asiáticos. Las cartelas o cartouches decorativas que acompañaban cada mapa ocupando un lugar destacado, grabadas magistralmente por artesanos, añadían un elemento artístico característico de la obra de Bellin, priorizando la claridad de la información técnica y la legibilidad de la tipografía.
8. Cartas correspondientes al Tomo I de Le Petit Atlas Maritime.9. Cartas correspondientes al Tomo III de Le Petit Atlas Maritime.
A pesar del adjetivo «Petit» en su nombre (que hacía referencia a su formato de lectura en cuarto, más manejable y portátil que los pesados atlas de folio utilizados en los escritorios oficiales), la obra es colosal. Conformado por 581 cartas que abarcan las costas y las principales ciudades portuarias del mundo conocido, Le Petit Atlas Maritime se dividió (como ya se adelantó) en cinco tomos: el primero dedicado a “América del Norte y el Caribe”; el segundo a “América del Sur: México continental, Brasil, Perú, Chile”; el tercero a “Asia y África”; el cuarto a “Europa y sus Estados constituyentes”; y el quinto a “Las Costas de Francia”. Fue comisionado formalmente por el Duque de Choiseul, Ministro de Guerra y Marina de Francia en un contexto de intensas rivalidades coloniales y comerciales anglo-francesas, donde contar con un registro exacto de las líneas de costa, las entradas de los puertos y las fortificaciones del mundo entero era un asunto de estricta seguridad nacional y estrategia comercial.
10. Carta del Golfo de México y de las Antillas correspondiente al Tomo II de Le Petit Atlas Maritime. Abarca también Centroamérica y el norte de Sudamérica como parte de la costa del Mar Caribe.
Es en ese marco que, formando parte del Tomo II del Petit Atlas Maritime y más específicamente bajo el número 23, la “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria” (Carta de las Provincias de Caracas, Cumaná y Paria), que hoy presentamos ilustrando nuestra postal, no solo es un objeto de colección, sino un testimonio gráfico de una era donde la precisión técnica comenzó a desplazar a la fantasía en los mapas del Nuevo Mundo. Sus características permiten afirmar que se trató del mapa que definió el Caribe venezolano en el siglo XVIII y, además, de una verdadera joya para quienes surcaban el Mar de las Antillas. El ejemplar original tiene unas dimensiones de 21 x 30 cm, una escala de 1:3,067,313 y se encuentra catalogado en las colecciones más prestigiosas del mundo, incluyendo el National Maritime Museum.
11. La imágen de nuestra postal del día de hoy: “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria” (Carta de las Provincias de Caracas, Cumaná y Paria).
Sobre Bellin, debe agregarse que no fue un cartógrafo cualquiera. Como Ingeniero de la Marina Real de Luis XV, su misión era dotar a la flota francesa de herramientas exactas para navegar por territorios que, aunque bajo dominio español, eran vitales para el equilibrio de poder en Europa. Este mapa, como todos los del Petit Atlas Maritime, grabado originalmente en cobre, es un ejemplo perfecto de la estética de la Ilustración: limpio, racional y desprovisto de los monstruos marinos que poblaban los mapas de siglos anteriores.
Para entender cómo Bellin y sus contemporáneos lograban esa precisión sin satélites, debemos imaginar los barcos de la época como laboratorios flotantes. En 1764, determinar la posición en mar abierto era una mezcla de matemáticas puras, observación astronómica y resistencia física.
Los dos pilares de esa «magia» científica eran la latitud y la longitud. Calcular la latitud (la posición Norte-Sur) era la parte «fácil» gracias a la geometría. Los navegantes utilizaban el sextante o el octante para medir el ángulo exacto entre el horizonte y un cuerpo celeste. Mientras que de día se medía la altura del Sol al mediodía (su punto más alto), de noche se tomaba como referencia la Estrella Polar en el hemisferio norte. Con el ángulo obtenido y unas tablas matemáticas llamadas náuticas, aplicaban una fórmula de trigonometría esférica que les daba su posición con un margen de error sorprendentemente bajo.
12. Mapa Mundi de Bellin, 1778. Aunque Bellin falleció en 1772, esta carta náutica mundial es una evolución de las realizadas en 1753 y 1754 por el cartógrafo francés y representa la culminación de sus planchas matemáticas actualizadas y revisadas, sirviendo como un atlas definitivo para la Marina Real Francesa.
Por otro lado,, calcular la longitud (la posición Este-Oeste) era el mayor reto científico del siglo XVIII. Como la Tierra gira 360 grados cada 24 horas, cada hora de diferencia respecto a un punto fijo equivale a 15 grados de longitud. El problema era: ¿cómo saber qué hora es en París o Cádiz mientras estás en mitad del Caribe? En la época de este mapa, coexistían dos métodos: utilizar las distancias Lunares es decir, medir la distancia entre la Luna y ciertas estrellas que requería horas de cálculos manuales complejos; o mediante una pieza de tecnologia, el Cronómetro Marino, que no se desajustaba con el balanceo del barco ni los cambios de temperatura.
Dicho lo anterior, es importante notar que Jacques-Nicolas Bellin rara vez subía a los barcos. Su genialidad residía que recibía los «diarios de bitácora» de cientos de capitanes que regresaban de América. Si tres capitanes reportaban que un cabo estaba en una coordenada y un cuarto decía algo distinto, Bellin aplicaba un filtro de veracidad basado en la reputación del navegante y la calidad de sus instrumentos. Así, con puntos y trazos de tinta, se construyeron joyas como este plano: un rompecabezas de miles de observaciones individuales unificadas por la lógica de un hombre en una oficina de París.
13. Detalle de la cartela decorativa de la “Carte des Provinces de Caracas, Comana, et Paria”.
El documento destaca por su cartela decorativa, un recuadro elegante donde se lee el título, y por el uso de pequeños trazos de sombreado para representar el relieve montañoso de la Cordillera de la Costa.
Esta pieza resulta clave para entender la administración de las provincias de la Capitanía General de Venezuela. El mapa delimita con precisión las regiones de Caracas, Cumaná y Paria, áreas que en 1764 eran los uno de los motores económicos del imperio gracias a la exportación de cacao y tabaco. Así, identifica numerosos asentamientos y accidentes geográficos, como el Golfo de Paria, y precisa accidentes como ríos y cadenas montañosas.
14. Plano de la ciudad de San Francisco de Quito registrado con en nº 84 del Tomo II de Le Petit Atlas Maritime de Bellin.
Un detalle que suele sorprender a los entusiastas es la referencia al Meridiano de París. En aquel entonces, la hegemonía científica se disputaba en cada línea de longitud, y Bellin, fiel a su corona, situaba el «punto cero» en la capital francesa, décadas antes de que la convención internacional se rindiera ante el Meridiano de Greenwich.
Más allá de la frontera terrestre, el mapa es una herramienta náutica. Las anotaciones de profundidad (sondas) y la disposición de las Antillas Menores —como Granada y Trinidad— revelan la preocupación de Bellin por la seguridad de las rutas comerciales. Es una obra que permitió a los navegantes de la época cruzar el Atlántico con confianza, reduciendo los riesgos de naufragio en una costa tan rica como peligrosa.
15. El puerto de La Guaira (izquierda) y el curso del río Orinoco (derecha) también fueron recogidos en el Tomo II de Le Petit Atlas Maritime de Bellin.
Este mapa es, en definitiva, un puente entre dos mundos. Nos recuerda que la geografía, fue el lenguaje del poder, el comercio y la exploración científica que unió a España y América. Al igual que el resto de los planos de Bellin se trata de un documentos histórico primario insustituible para los investigadores de la evolución urbana y portuaria de América y Europa y para entender cómo eran los trazados de las ciudades coloniales y sus sistemas defensivos antes de las transformaciones del siglo XIX.
1921• A principios del siglo XX, el intercambio de productos e insumos en Porlamar se realizaba en condiciones de total precariedad e insalubridad, razón por la cual el general Juan Vicente Gómez, ordena dotar a la ciudad de una infraestructura higiénica y moderna para centralizar el abasto. El 7 de agosto de 1921, durante el mandato del General José María Bermúdez (1921–1925) como Presidente del Estado Nueva Esparta, se inaugura oficialmente el emblemático Mercado Público de la Calle La Marina (bautizado en su momento como Mercado Central o Mercado Municipal de Porlamar). La obra se ubicó estratégicamente entre las calles Guevara y Gómez, en la Calle La Marina, la arteria vial más activa de Porlamar por su contacto directo con el frente marítimo, los muelles de cabotaje que recibían la mercancía proveniente de tierra firme (Cumaná, Carúpano y La Guaira), así como de las islas vecinas como Coche y Cubagua, y de las rancherías de los pescadores. Allí llegaban los cargamentos de pescado fresco que venían de los peñeros y las hortalizas que bajaban de las zonas agrícolas que se colocaban en el suelo o en tarantines improvisados cerca de la orilla del mar. La propuesta para edificar el mercado fue realizada por el reconocido y versado constructor Rafael Sordo, el mismo que construyo el Hospital de Margarita localizado en el Sector La Punda, de Porlamar. Con su proyecto se levantó una edificación de planta rectangular, amplia y despejada, que combinaba muros de mampostería sólida con columnas de hierro que a su vez sostenían armaduras de techumbre elevadas, con techos altos buscando ventilación cruzada y lucernarios para la salida del aire caliente y la entrada de las brisas marinas del lugar. Todo ello para controlar las altas temperaturas y preservar el pescado, las carnes y verduras en buenas condiciones antes de que se contaran con plantas de refrigeración. La planta interior del edificio se organizó con mesones fijos de concreto, dispuestos en sectores delimitados: la pescadería (la más activa por su cercanía al mar), las carnicerías, las áreas para hortalizas y frutas, y como complemento los espacios para la venta de víveres secos y artesanías de cogollo. Este mercado operó como el corazón de la ciudad hasta que el crecimiento demográfico y comercial derivado del Puerto Libre en los años 70 obligó a mudar el flujo principal de abasto hacia el Mercado Municipal en el sector Los Cocos.
1966• Se concluye la construcción del Edificio Trébol, ubicado en la Av. Araure, urbanización Chuao, Baruta, estado Miranda, proyectado por el arquitecto José Miguel Galia (1919-2009).
Observando la volumetría en la fotografía y la disposición de los cuatro apartamentos por piso en la planta podemos inferir que el arquitecto Galia utilizó la forma de cruz para: ofrecer vistas largas al Ávila y a la ciudad; ubicar las áreas de servicio enfrentadas así como dos de las habitaciones de la tres que tiene cada apartamento; alinear el salón-comedor y los balcones ubicándolos en los extremos con muy buena iluminación natural y ventilación cruzada. Galia, como en muchas otras edificaciones proyectadas por él para ser vendidas bajo la figura de la propiedad horizontal, colocó la estructura por fuera logrando reducir interferencia de esta en los espacios interiores. Sobre la implantación urbana debemos recalcar que el edificio no tiene ningún cerramiento o superficie paralela a la calle ya que está virado a 45 grados lo cual en opinión de algunos aligera su percepción volumétrica.
1968• Se termina la construcción de la Torre Phelps, ubicada en la Plaza Venezuela entre las Av. Lima y Av. La Salle, diseñada por el arquitecto José María Puig (FAU UCV promoción 8 /1958). La edificación tiene 30 pisos de altura y 30.000 m2 de construcción.
Por lo alto del edificio se concibió un proceso constructivo para no tener que usar andamiaje para la fabricación de las fachadas. Los encofrados metálicos, diseñados por J. M. Puig, disminuían de dimensión a medida que se subía de altura de acuerdo con la reducción del tamaño de las columnas. Éstas tienen forma de pentagrama en el exterior y hexágono en el interior. Los elementos de fachada fueron vaciados en sitio y los bloques de concreto empleados en su construcción fabricados por la empresa catalana PACA, hoy desaparecida.
En las áreas públicas el edificio tiene vitrales de Francisco Carretero artista andaluz, y la puerta del acceso principal es una Transcromía de Carlos Cruz-Diez, de 4,50 m por 3 m de altura (hoy perdida).
En el año 1963 se inicia el diseño de este nuevo edificio con el nombre de la familia Phelps, homónimo del ubicado en la avenida Urdaneta. La parcela en la que se levantó tenía 3.000 m2 con frente sobre la Plaza Venezuela, vecina a la Torre Polar, diseñada por Vegas & Galia en 1954. En el terreno escogido había existido una edificación comercial para la exhibición de automóviles de 400 m2 diseñada por el arquitecto norteamericano Don Hatch en 1952 y demolida en 1962. Para el diseño de la nueva edificación el joven arquitecto José María Puig A. se enfrenta a dos situaciones que definirán su proyecto. La primera de ellas, que la Plaza Venezuela se consideraba la puerta de acceso al este de la ciudad y a la Ciudad Universitaria de Caracas, hecho que llevó a las autoridades a crear una Reglamentación Urbana Especial para las parcelas con frente a la plaza. En consecuencia, la nueva edificación debería estar apoyada sobre un cuerpo bajo de 13,5 metros de altura y la torre no debería exceder los 100 m. de alto. La segunda situación a considerar fue la situación política y económica existente en el país, que exigía que una construcción de esta complejidad y tamaño debía ser extremadamente racional en su diseño y proceso de construcción, toda vez que consistía en el mayor ensayo de inversión en un edificio de oficina realizado por la empresa privada hasta ese momento. La edificación de 30 pisos de altura y 30.000 m2 de construcción es de planta cuadrada con el núcleo de circulación y de servicios en el centro. En las oficinas se utilizaron plafones ventilántes para el aire acondicionado y no ductos ni difusores. La implantación del edificio en el terreno dejó un amplio espacio público hacia la Plaza Venezuela debajo del cual el arquitecto había diseñado un pequeño cine con acceso independiente que nunca se construyó. Al término de la construcción el edificio pasó a ser el más alto de Caracas. La tecnología constructiva empleada, la claridad y simetría de la estructura, la eficiente protección solar de las fachadas, la austeridad y elegancia de su diseño, hacen de este edificio un notable ejemplo de la arquitectura moderna venezolana.
Torre Phelps, Plaza Venezuela. José María Puig. El edificio al ser concluida su construcción fue coronado con una valla publicitaria de dos niveles de altura en las cuatro fachadas.Planta tipo de la Torre Phelps proyectada por el arquitecto José María Puig.
HVH
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.