
1921• A principios del siglo XX, el intercambio de productos e insumos en Porlamar se realizaba en condiciones de total precariedad e insalubridad, razón por la cual el general Juan Vicente Gómez, ordena dotar a la ciudad de una infraestructura higiénica y moderna para centralizar el abasto.
El 7 de agosto de 1921, durante el mandato del General José María Bermúdez (1921–1925) como Presidente del Estado Nueva Esparta, se inaugura oficialmente el emblemático Mercado Público de la Calle La Marina (bautizado en su momento como Mercado Central o Mercado Municipal de Porlamar).
La obra se ubicó estratégicamente entre las calles Guevara y Gómez, en la Calle La Marina, la arteria vial más activa de Porlamar por su contacto directo con el frente marítimo, los muelles de cabotaje que recibían la mercancía proveniente de tierra firme (Cumaná, Carúpano y La Guaira), así como de las islas vecinas como Coche y Cubagua, y de las rancherías de los pescadores. Allí llegaban los cargamentos de pescado fresco que venían de los peñeros y las hortalizas que bajaban de las zonas agrícolas que se colocaban en el suelo o en tarantines improvisados cerca de la orilla del mar.
La propuesta para edificar el mercado fue realizada por el reconocido y versado constructor Rafael Sordo, el mismo que construyo el Hospital de Margarita localizado en el Sector La Punda, de Porlamar. Con su proyecto se levantó una edificación de planta rectangular, amplia y despejada, que combinaba muros de mampostería sólida con columnas de hierro que a su vez sostenían armaduras de techumbre elevadas, con techos altos buscando ventilación cruzada y lucernarios para la salida del aire caliente y la entrada de las brisas marinas del lugar. Todo ello para controlar las altas temperaturas y preservar el pescado, las carnes y verduras en buenas condiciones antes de que se contaran con plantas de refrigeración.
La planta interior del edificio se organizó con mesones fijos de concreto, dispuestos en sectores delimitados: la pescadería (la más activa por su cercanía al mar), las carnicerías, las áreas para hortalizas y frutas, y como complemento los espacios para la venta de víveres secos y artesanías de cogollo.
Este mercado operó como el corazón de la ciudad hasta que el crecimiento demográfico y comercial derivado del Puerto Libre en los años 70 obligó a mudar el flujo principal de abasto hacia el Mercado Municipal en el sector Los Cocos.
Fotografía: Gonzalo Trujillo Hernández.
HVH