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Hoy volvemos a encontrarnos con el grato compromiso de redactar una nota sobre una de las casas que podrían considerarse icónicas dentro de las realizadas en el territorio venezolano, pese a no tratarse de una obra maestra de su creador. Nos referimos a la quinta Alto Claro, proyectada por el afamado arquitecto de origen austríaco, que emigra a los Estados Unidos en 1923, Richard Neutra (1892-1970) para el abogado, economista, académico, banquero y empresario, amén de importante funcionario público entre 1936 y 1966, José Joaquín González-Gorrondona (1910-1988).
Ubicada en el Sector Pajaritos, Parque Nacional Waraira Repano, Caracas, la edificación estuvo envuelta desde muy temprano por la polémica de su localización y de los vericuetos que terminaron por permitir su construcción en la más importante área verde de la capital (para lo cual se logró asignarle al propietario en 1963 el cargo de “guardaparques honorario”).
Como inicio de nuestro recorrido que nos llevará a encontrarnos con la obra construida, es oportuno recordar que el proyecto de la quinta le había sido encargado inicialmente en 1957 por J.J. González-Gorrondona y su esposa Margarita Centeno Vallenilla a otro reconocido arquitecto, el milanés Gio Ponti, del cual tenían clara referencia por haber edificado en Caracas la Villa Arreaza (Caracas Country Club, 1955), y por encontrarse en la etapa final de construcción la Villa Planchart, terminada en 1957.


La propuesta que le presenta Ponti a los González-Gorrondona, absolutamente emparentada con las dos villas caraqueñas anteriormente proyectadas (como puede apreciarse de la información que sobre ella ha trascendido gracias a lo publicado por Hannia Gómez en El Cerrito. La obra maestra de Gio Ponti en Caracas -2009-), no satisfizo a los clientes por lo que recurrieron a la contratación de Richard Neutra a quien habían conocido 1955 cuando, acompañado de su esposa Dionne, visitó Caracas para participar como invitado internacional (junto a Marcel Breuer y Pierre Vago) en el IX Congreso Panamericano de Arquitectos. El arquitecto austro-norteamericano ya para entonces tenía una vasta trayectoria centrada fundamentalmente en el diseño de viviendas unifamiliares en el estado de California, donde había demostrado absoluta maestría en manejo de la escala doméstica. Justamente en aquel viaje Armando Planchart, quien había puesto a los González-Gorrondona en contacto con Ponti, presentaría a Neutra a la pareja pasando a ser el diseñador de la casa que terminaría de construirse en 1965, dos años después de finalizado el proyecto. Cabe destacar que, entre tanto, hubo de sortearse el proceso que significó el haber sido decretado el Ávila como parque nacional en 1958 en el que, paradójicamente, Gonzalez-Gorrondona, participó y ayudó a impulsar.
Como relata Gómez en “Estas rocas eran para mí”, capítulo dedicado a Neutra de Our architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975 (2017), quizás el punto de discrepancia que hizo a los González-Gorrondona decantarse por Neutra en detrimento de Ponti (inclinado siempre a enmarcar las vistas), haya sido la importancia de contar con un gran ventanal corrido para poder apropiarse de la extraordinaria panorámica al sur sobre el valle de Caracas. De resto “mucho de esa arquitectura con dos patios y una marquesina … su emplazamiento en el sitio, su forma de paralelepípedo, la ubicación de la piscina…”, presentes en la propuesta de Ponti, será asimilada por Neutra.





Alto Claro, quizás la residencia unifamiliar de mayor tamaño realizada por Neutra en su dilatada carrera, es de las pocas que llevaría a cabo fuera de los Estados Unidos y la única que se tenga registro realizada en Suramérica. Iván González Viso en la nota dedicada a la quinta dentro de Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) apuntará: “Emparentada con las casas californianas de Neutra …, la espaciosa vivienda moderna posee una estructura constituida por dos cuerpos; uno destinado a áreas sociales y habitaciones, y otro a los servicios. Las áreas sociales se orientan hacia la ciudad con grandes balcones y terrazas en volado unas sobre otras, como bandejas soportadas por vigas metálicas; mientras que los servicios se ubican en un cuerpo vertical de mayor altura ubicado en la parte posterior, con balcones orientados al este. Neutra contrasta la horizontalidad de los niveles con planos verticales revestidos en piedra e introduce brise soleil verticales de aluminio con mecanismos móviles que van de piso a techo. La casa no se funde con el paisaje y pone de manifiesto su capacidad de artificio, exhibiendo en sus formas puras superficies lisas y pulidas, así como grandes muros acristalados, que contrastan con otros revestidos de piedra, otorgándole un alto grado de abstracción plástica. El mobiliario moderno, con muebles de la casa italiana Cassina, acompaña el rico mundo interior. El paisajismo, obra de Eduardo Robles Piquer, completa el potente marco natural de la única vivienda privada permisada en el Ávila…”. El proyecto estructural fue realizado por el Ing. Anastasio Labropoulos y la inspección durante su construcción estuvo a cargo del Ing. Sergio De Ambrogio.



Sin llegar a los niveles de calidad de muchas de sus realizaciones, de las cuales destacan la Lovell House (1929, Los Ángeles, California) considerada por Keneth Frampton como la apoteosis del “estilo internacional”, o la Kaufmann House (1946, Palm Springs, California) valorada por William Curtis por su condición de modelo de la casa lujosa y saludable de suburbio estadounidense de los años 50, la quinta Alto Claro se podría sumar a la valoración que hizo en su momento Leonardo Benévolo de la totalidad de la producción por parte de Neutra de viviendas unifamiliares, ejemplo a seguir en cuanto al adecuado uso de los materiales, clara funcionalidad y positivas implicaciones que cubren exigencias emotivas, psicológicas y ambientales.

Por otro lado, la casa puede considerarse “como una obra correcta y digna, elaborada con la pulcritud y elegante eficiencia” que eran características del estilo de su creador, tal y como comentaría en su momento Juan Pedro Posani en el texto “La Casa González Gorrondona de Richard Neutra. El estilo internacional sube al Ávila” aparecido el 3 de octubre de 1992 en el encartado Arquitectura HOY. También agregará Posani que, guardando algunas distancias con sus obras más emblemáticas, la casa caraqueña de Neutra no deja de mostrar, pese a no haber explotado al máximo su formidable ubicación, su diálogo y respeto con el paisaje al cual exalta en sus características “mediante el método del contraste acentuado, del uso preciso y contundente de los materiales artificiales, de las líneas rectas, de los volúmenes elegantes y exactos, estructurados con el admirable virtuosismo de sus composiciones dinámicas y asimétricas”.
Aunque de Neutra se conoce fundamentalmente su obra construida que lo llevó a ser considerado, según Posani, además de proyectista experto y eficiente, como “el arquitecto de las divas de Hollywood, de las casas preciosas y refinadas, relucientes de aluminio y vidrio, volando ligeras sobre las piedras del desierto”, no deja de ser importante resaltar su condición de teórico del diseño y profuso escritor. Su libro Survival through design de 1954 (traducido en 1957 como Planificar para sobrevivir), contentivo de los elementos fundamentales de su filosofía arquitectónica, lo coloca como pionero entre quienes han incorporado la reflexión pertinente y necesaria sobre el diseño ambiental ante las agresiones crecientes que ya venía sufriendo la naturaleza y nuestro golpeado planeta. También se presenta como creyente de un diseño centrado en el ser humano, atento a las condiciones naturales del sitio y sensible a las necesidades sociales.

“Sus reflexiones se ampliaron a incluir la percepción de la forma y los juicios estéticos sobre la belleza en 1962 con la publicación del libro Life and Shape en que desarrolló en diversos ensayos que reflejan la consolidación de sus ideas sobre arquitectura y su filosofía de realismo biológico. Propuso comprender la percepción de la arquitectura desde las funciones neurológicas; inclusive aboga por comprender a la forma y la percepción de la belleza en términos de funciones cerebrales”, apuntará Catherine Ettinger en el interesante artículo titulado “Diseño desde el ser humano. Richard Neutra y su proyecto para América Latina”, publicado en la revista Contexto de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2018 accesible en https://www.redalyc.org/journal/3536/353659380003/html/.
Regresando a la casa que hoy nos ha ocupado, la misma se vio inmersa dentro de los problemas que tuvo que afrontar González-Gorrondona cuando en 1978 fue intervenido y liquidado por el gobierno nacional el Banco Nacional de Descuento (entidad que había fundado en 1954), debido a problemas de liquidez e insolvencia que afectaban la actividad del instituto. Así, Alto Claro en 1975 llega a ser expropiada siendo devuelta a la familia décadas después. Por otro lado, es bueno decir que a González-Gorrondona le fue reconocida su labor académica al ser designado individuo de número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales (1975) y de la Academia Nacional de Ciencias Económicas (1988).
Incomprensiblemente excluida (al igual que la casa Borges de Athos Albertoni en Petare) en la excelente exposición “La casa como tema” realizada en el Museo de Bellas Artes entre octubre y noviembre de 1989, Alto Claro fue declarada por el Instituto de Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N. 38 234 de fecha 22 de julio de 2005 como una de las manifestaciones tangibles registradas en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano, encontrándose actualmente en buen estado de conservación.
Tal y como ya apuntáramos en el segmento de VISITAS MEMORABLES dedicado a Neutra en el Contacto FAC nº 97 del 7 de octubre de 2018, “la terminación de ‘Alto Claro’ se inscribe dentro del último período de la obra de Richard Neutra quien falleció en Alemania, el 16 de abril de 1970, a la edad de 78 años, durante una gira de conferencias. También que quizás por la relevancia de su presencia en Venezuela, Punto publicó en su número 22 (marzo-abril 1965) el texto ‘El diseño y la metrópoli’ tomado de la revista Urbe de México”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 4. http://guiaccs.com/obras/alto-claro/
1. Hannia Gómez, El Cerrito. La obra maestra de Gio Ponti en Caracas (2009)
3, 5 y 6. Hannia Gómez, Our architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975 (2017)
7. https://www.ccscity450.com/otras_obras/quinta-alto-claro/ y https://arquitecturayempresa.es/noticia/casa-gonzalez-gorrondona-o-alto-claro-caracas-venezuela-obra-del-arquitecto-richard-j-neutra
8. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/a.1790071744541496/1798812433667427/?type=3 y https://arquitecturayempresa.es/noticia/casa-gonzalez-gorrondona-o-alto-claro-caracas-venezuela-obra-del-arquitecto-richard-j-neutra
9. https://www.pinterest.com/pin/832110468661679549/, https://iamvenezuela.com/2017/10/casa-gonzalez-gorrondona-un-privilegio-en-el-avila/ y https://arquitecturayempresa.es/noticia/casa-gonzalez-gorrondona-o-alto-claro-caracas-venezuela-obra-del-arquitecto-richard-j-neutra
10 y 11. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

1957• La empresa Arinco, C.A. (Arquitectura-Ingeniería-Construcción, C.A.), integrada por Jan Gorecki (1914-2019) arquitecto graduado en la Universidad Técnica de Varsovia en 1939, quien revalido su título en la FAU UCV -promoción 12B/ 1962 y el ingeniero civil Samuel Zabner (1922-2011) graduado en la FI UCV en 1948, concluyen el diseño y construcción para el señor J. Carrillo La Roche, de la Quinta Mirtha, ubicada en calle Alfredo Jahn, entre la 5ta y 6ta transversal de la urbanización Los Palos Grandes, Caracas.
La quinta, de tres niveles, fue edificada en un terreno de forma irregular. En el nivel inferior, un sótano, se situó un garage para tres automóviles con acceso directo desde la av. Jahn; adicionalmente esta planta tiene dos habitaciones de servicio compartiendo un baño, el lavandero, un amplio patio de servicio y una escalera que conduce a la cocina en el nivel superior. Hay un jardín de forma triangular al sur de la parcela a la que solo se le puede llegar desde la calle.
A la casa se le ingresa a través de una suave rampa que llega a su acceso principal, luego a un hall, suerte de espacio que distribuye a una biblioteca, la cocina, la sala, un baño auxiliar y al comedor, el cual está protegido visualmente por un tabique. Al fondo, el arquitecto ubicó un estar familiar con un bar y una terraza cubierta, rodeada de un área verde.
En el nivel superior hay un estar y cuatro habitaciones. Tres de ellas con baño incorporado. La principal, con orientación oeste, tiene una pequeña terraza cubierta que busca mitigar el sol de la tarde.
Los techos de la casa son a dos aguas, cubiertos con teja española.
La quinta se encuentra hoy día muy bien conservada.
HVH

Cuando en 1962 se termina la construcción y comienza la venta de los apartamentos de las Residencias Dálmata, edificio proyectado por el arquitecto Federico Guillermo Beckhoff (1919-1982), ubicado en el inicio de la Cuarta Transversal de la urbanización Los Palos Grandes, hacía cuatro años que se había promulgado la Ley de Propiedad Horizontal, novedoso instrumento que establecía (cosa que hoy nos parece natural) que “los distintos apartamentos de un inmueble podrán pertenecer a diversos propietarios” y que, a los efectos de la Ley “sólo se considerarán apartamentos las construcciones independientes que tengan salida a la vía pública, directamente o a través de determinado espacio común, sea que ocupen todo o parte de un piso, o más de uno”. Se superaba así un período de más de treinta años donde lo común era que los edificios pertenecieran a un solo propietario y los apartamentos se ofrecieran en régimen de alquiler, práctica que aún podemos constatar en algunos inmuebles de la capital.

Beckhoff, por su parte, nacido en Lage (Alemania), egresado en 1950 de la Universidad de Carola-Wilhelmina en Brunswich, (Alemania), tal y como señala Beatriz Meza Suinaga en la nota biográfica preparada para el Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Empresas Polar sobre el arquitecto, a fines de 1949 había sido escogido para trabajar por un año con la firma Malaussena y Silveira en Venezuela a donde viaja en 1951 encargándose de los detalles en la obra del Círculo Militar y de anteproyectos como el de la Base Aérea Internacional de Palo Negro, en Maracay (estado Aragua)”. También participará formando parte de la misma firma en el diseño de los hoteles Guaicamacuto (luego Macuto Sheraton) y Maracay ambos de 1955, encargados por la CONAHOTU.
Cuando en 1952 decide radicarse en el país, se independiza y funda poco después la Oficina de Arquitectura Beckhoff, dedicándose básicamente a la construcción de edificios residenciales con un particular sello distintivo siempre respetuoso de los cánones de la arquitectura moderna: amplias terrazas que acentúan la horizontalidad de las fachadas, integración franca interior-exterior, fluidez espacial, clara funcionalidad e incorporación de la vegetación, además de uso de materiales nobles, estructura en obra limpia, revestimientos y acabados de primera e instalaciones de calidad que incluían espacios generosos, tanto para los apartamentos como para los usos comunes.

Es decir, Residencias Dálmata se ubica entre las primeras obras en las que Beckhoff ya comenzaba a despuntar como arquitecto reconocido y reconocible de las que se podrían señalar, entre otras, los edificios: Palic, Altamira (1952), sede del Ministerio de Comunicaciones, Carmelitas (1957), nueva sede del Colegio Humboldt, Alta Florida (1957), Mónaco, Altamira (1959), un pequeño Centro Comercial en Chacaíto (1959), Mochima, La Florida (1960), El Trapiche, Las Mercedes (1962), Edoval, Esquina de Mijares (1963), Albona (1962) y Karamata (1964), ambos en San Román.




El edificio residencial que nos ocupa, cuya imagen engalana nuestra postal del día de hoy, se levantó en un terreno de 2.500 m2 de superficie, tiene planta baja con vestíbulo de acceso y cuatro apartamentos, 9 pisos con dos apartamentos cada uno, un PH con un solo apartamento de 411 m2 y dos semi-sótanos para estacionamiento con ventilación natural.
La obra y los detalles constructivos son característicos de los proyectos y especificaciones de construcción de este arquitecto: paredes de ladrillos macizos; Travertino Romano importado, en planchas regulares, para los antepechos; cerámica importada de 2×2 cms. en parte de las fachadas; en el hall de acceso mármol de Carrara, Travertino Romano y Verde Alpi; los pisos de los apartamentos llevan mármol paladiano negro, gris oscuro y verde en las áreas sociales, parquet de vera en las habitaciones y granito con cemento gris y piedra blanca en las cocinas, bateas y áreas de servicio; el revestimiento de los baños es en cerámica importada de 2×2 cms.; cuenta con ductos especiales para tuberías con puertas de control en cada piso; y un dato muy significativo para los tiempos que vivimos: posee dos tanques subterráneos de 159.000 litros (con su respectivo sistema de bombeo), dos tanques elevados de 40.000 litros y una reserva de agua por apartamento de aproximadamente 5.000 litros diarios, datos todos que hemos obtenido del folleto promocional preparado especialmente para la venta en 1962, donde destaca el rol de Beckhoff de arquitecto y propietario el edificio.

Beckhoff se nacionaliza en 1954, en 1957 revalida su título de arquitecto en la Universidad Central de Venezuela y en 1968 se asocia con el grupo Neue Heimat International de Alemania, acotará Meza Suinaga. A partir de entonces desarrollará importantes conjuntos urbanísticos como Camurí Mar en el Litoral (1970), Conjunto Residencial La Montaña, Alta Florida (1974) y La Pirámide-Prado Humboldt, Prados del Este (1978-1982). También proyectará los edificios: Capricornio, La Florida (1970), Clínica La Floresta, La Floresta (1971) y Panaven, Altamira (1975).
Al igual que en otras de sus obras, la forma y tectónica del edificio Dálmata muestran una arquitectura sobria, bien implantada y en armonía con el entorno que ha logrado resistir el paso del tiempo por no haber recurrido a excesivos formalismos. Junto al resto de su producción constituye una gran lección para quienes quieren mirar un excelente ejemplo de vivienda multifamiliar.

Recordando lo dicho por Jimmy Alcock, Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), señalará que “Beckhoff rompió con el esquema de apartamentos de pequeño y mediano tamaño, regulados por el mercado inmobiliario en pleno apogeo de la propiedad horizontal en los 60 y 70, para proponer viviendas de mayor metraje, nuevos estándares de modernidad, calidad y lujo, que lograron que su arquitectura se posicionara como una marca en Caracas, que perdura en el tiempo”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 3, 4 y 5: Folleto promocional de Residencias Dálmata. Cortesía de Orlando Marín Castañeda
2. Colección Crono Arquitectura Venezuela
6. Victor Pastore (@vpastore) on Instagram: “Residencias Dálmata«
7. Colección Crono Arquitectura Venezuela y https://www.sosbrutalism.org/cms/19037071
8. Colección Crono Arquitectura Venezuela y http://guiaccs.com/obras/residencias-mochima/

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Algo alejada, pero a la vez integrada vialmente al trazado que terminó estructurando la urbanización El Paraíso, así como pieza importante en el empuje que se dio para emprender su poblamiento, Villa Zoila está estrechamente ligada, no sólo con la primera expansión de la ciudad hacia el sur al otro lado del río Guaire que rompió con el patrón de damero asumiendo el modelo de ciudad-jardín, sino con la historia política del país.

Claro ejemplo de la vivienda aislada caraqueña de comienzos del siglo XX, el inmueble comenzó a construirse a finales del año 1900 como vivienda personal por el doctor Julio Torres Cárdenas, secretario de la presidencia tiempo después, quien adquirió el terreno en noviembre de aquel año y casi de inmediato ordenó la construcción del edificio. Posteriormente, en 1903, Cipriano Castro adquiere la estancia otorgándole el proyecto para convertirla en la residencia presidencial a “el gran constructor del régimen”: el ingeniero y arquitecto Alejandro Chataing (1873-1928). A partir de allí es rebautizada como “Zoila” en honor a la esposa del presidente Castro, Doña Zoila Rosa Martínez de Castro.
La pareja presidencial habitó la casa hasta 1908, cuando Castro sale de la presidencia y del país. Las reformas realizadas por Chataing, registradas por Iván González Viso y Gregory Vertullo en el texto dedicado a la mansión aparecido en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), tuvieron que ver, entre otras, con “el acceso a la villa, la inserción de las escalinatas a ambos lados del eje central, los jardines y la vialidad interna”.


González Viso y Vertullo también aportarán lo siguiente: “Su estructura corresponde al sistema constructivo conocido como ‘Pan de Bois’, compuesto por esbeltas estructuras de madera articuladas con elementos dispuestos en sentido horizontal y diagonal, con un núcleo de mampostería de ladrillos. Las cubiertas de madera a cuatro aguas están soportadas por cerchas, protegidas inicialmente por láminas metálicas. La Villa está rodeada por corredores que articulan las tres crujías que componen el inmueble: la primera crujía alberga las áreas sociales, la segunda contiene las habitaciones y al centro la escalera de acceso a la torre, mientras que la última crujía (colindante con un alto muro de contención) alberga los servicios. La torre-mirador, similar a una pagoda con un distintivo techo a cuatro aguas, emerge del segundo cuerpo. Sobre las fachadas, con cerramientos apoyados sobre un antepecho con diagonales a modo de cruces, destacan pequeños vanos con calados de madera de diseños alegóricos al Art Nouveau”.
Con acceso desde la que se dio por llamar en aquel entonces como “avenida Castro”, que luego pasó a nombrarse “avenida de El Paraíso” y hoy se denomina José Antonio Páez (en el sector próximo a Puente Hierro), Villa Zoila está precedida por un amplio jardín definido por una avenida central arbolada que la comunica con la calle.

Villa Zoila, indirectamente, estuvo vinculada a dos hechos si se quiere anecdóticos dentro de la historia del país a comienzos del siglo XX. El primero se relaciona al momento cuando, a raíz del terremoto del 28 de octubre de 1900, Cipriano Castro deja de utilizar la Casa Amarrilla como despacho y residencia presidencial cosa que había hecho desde su entrada triunfal a Caracas el 23 de octubre de 1899. Hasta entonces Castro había transformado el histórico edificio, según un cronista de la época, en centro de suntuosas fiestas: “La Casa Amarilla fue convertida en un palacio encantado. Cuatro mil lámparas incandescentes ordenadas de una manera artística y veinte y seis focos de arco voltaico, impresionaban a primera vista de una manera deslumbradora. Los salones eran fuente de maravillas, sobre todo el salón azul que contenía dos grandes escudos de Venezuela hechos de flores naturales. Todo era derroche de belleza que rayaba en lo incomparable”, se recoge en https://haimaneltroudi.com/historias-y-anecdotas-de-la-casa-amarilla/. Castro, el segundo mandatario que destinó el emblemático inmueble como su morada (el primero fue Francisco Linares Alcántara en 1877), aquel día en que la tierra tembló “se lanzó a la calle con un paraguas desde uno de sus balcones”, tal y como menciona Carlos Maldonado-Bourgoin en La Casa Amarilla: enclave histórico de Venezuela (1994). Es así como toma la decisión de ubicar una edificación con estructura antisísmica para fijar su nueva residencia y a la vez trasladar, buscando condiciones de seguridad similares, el despacho presidencial al Palacio de Miraflores alquilándoselo a Doña Jacinta de Crespo (viuda del general Joaquín Crespo). Para lo primero, mientras reside en Miraflores, localiza la villa que nos ocupa el día de hoy, construida en la naciente y aristocrática urbanización El Paraíso, dándole la oportunidad de acondicionarla, como ya se mencionó, a Alejandro Chataing para habitarla a partir de 1903.

El segundo hecho ubica a Villa Zoila como una de las primeras (si no la primera) quintas que tuvieron que contar con vialidad interna y prever un espacio para estacionar un vehículo en el país. El hecho, aportado por Luis Alberto Perozo Padua en el artículo “Fue en 1904 cuando llegó el primer vehículo a Venezuela”, aparecido en El Impulso el 20 de febrero de 2021, se vincula con la noticia de que, luego de ser junto a Clementina Velutini Couturier una de las contadas venezolanas que subieron a un automóvil en Europa, Doña Zoila Martínez de Castro importó uno al regresar de aquel viaje: un Panhard Levassor, traído en 1904, sumándose a los pioneros en hacer una adquisición de ese tipo en Venezuela.

Punzante por demás es la descripción que hizo Mariano Picón Salas en Los días de Cipriano Castro (1953) del edificio que hoy comentamos. Citado por Juan Pedro Posani en Caracas a través de su arquitectura (1969), Picón Salas expondrá: “Un reflejo de toda la bizarría decorativa de comienzos de siglo, de aquel estilo híbrido de las exposiciones universales, comienza a invadir la pequeña metrópoli. Para los ocho años de gobierno que ya le garantiza la Constitución, el propio Don Cipriano se está haciendo en El Paraíso -que las crónicas sociales de ‘El Constitucional’ apodan ‘Los Campos Elíseos’ de Caracas- una casa que con sus retorcidos techos y su abundancia de pintado hierro ornamental, tiene algo de pagoda y de pajarera de los trópicos. Pequeños kioskos esparcidos en los prados, con enredaderas de trinitarias y albricias servirían para agasajar a las visitas en los ‘garden-parties’ que puso de moda la época. Allí la bondadosa Doña Zoila recibe a las señoras caraqueñas y les ofrece inocentes sorbetes, merengadas, tisanas y pastas dulces, mientras a su terrible marido le asaltan más complejos o diabólicos pensamientos”.
Tras la salida de Castro en 1908, la casa fue adquirida por su hermana Doña Laurencia Castro De Lázaro, quien vivió allí poco tiempo para posteriormente venderla al Estado. Durante el gobierno de Juan Vicente Gómez estuvo deshabitada hasta 1921, momento en que es convertida en escuela para varones, siendo designada posteriormente como escuela de enfermería exclusiva para mujeres. Esta última institución no perduraría mucho allí, ya que en el año 1936 el general Eleazar López Contreras dispone que en las instalaciones de la casona de Puente Hierro funcione de común acuerdo con el gobierno de España la primera Escuela de Agentes de Seguridad Pública, bajo la supervisión del Capitán Don Cecilio Marrero Suárez y el Brigadier Don Ramón Moreno Ayape. Este cuerpo de seguridad posteriormente dará vida a lo que hoy en día se conoce como la Guardia Nacional de Venezuela.
La página https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/villa-zoilaen-1903-es-inaugurada-villa-zoila-siendo-dise%C3%B1ada-por-el-arquitecto-a/1805120076369996/ señala lo siguiente: en 1957, Villa Zoila, que había sido hasta entonces la sede de la Guardia Nacional “es ocupada por el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, (pasando) los peores momentos de su historia, ya que le fueron agregados varios edificios anexos sin valor alguno, fueron destruidos sus jardines y los interiores de la antigua Casona y no conforme con eso en 1977 pretendieron demolerla para construir la sede del Ministerio de Transporte y Comunicaciones, acto en la cual intervino el ministro de la Defensa quien ordenó detener la demolición de la antigua vivienda Presidencial. (…) Durante años la Guardia Nacional tuvo varias batallas legales con el Ministerio de Transporte para que le fuera devuelta Villa Zoila como cuna de esta institución, y no fue hasta el año 1985 cuando por fin fue devuelta, en muy mal estado y casi por colapsar”.

Luego de una rigurosa restauración, la casa es decretada Monumento Artístico e Histórico de la Nación el 7 de octubre de 1985 (según Gaceta Oficial 33.323), pasando a ser el Museo Histórico de la Guardia Nacional en el año 1991, uso que mantiene actualmente.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
2. Captura de Google Earth y http://guiaccs.com/obras/villa-zoila/
3. http://wikimapia.org/2091981/es/Villa-Zoila#/photo/509618
5. https://twitter.com/tachirense89/status/1292240052798533632?lang=zh-Hant y https://www.misrevistas.com/asia/lectura/5690/fue-en-1904-cuando-llego-el-primer-vehiculo-a-venezuela
6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
7. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/villa-zoilaen-1903-es-inaugurada-villa-zoila-siendo-dise%C3%B1ada-por-el-arquitecto-a/1805120076369996/, https://iamvenezuela.com/2016/07/villa-zoila/ y https://www.pinterest.com.mx/pin/384917099381269405/