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1951• Edificio «Nuevo Circo»

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1951•  El Sr. Luis R. Branger, propietario en ese momento del Nuevo Circo de Caracas, construye un edificio rental en una franja de terreno ubicado al oeste de la plaza de toros, con frente hacia la avenida Sur 9, en San Agustín del Norte, dándole por nombre «Edificio Nuevo Circo».
La nueva construcción, de 4 pisos (dos comerciales y las otras dos rentales) tenía su frente hacia los terrenos en donde se construyó el Distribuidor La Hoyada.

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1981• Conjunto Residencial Las Danielas

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1981•  Se concluye la construcción del Conjunto Residencial Las Danielas, proyecto de 40.300 m2, ubicado en el Barrio Las Minas de Baruta, Caracas.
El conjunto de 6 torres de 17 pisos cada una, fue proyectado por Héctor Puche y Máximo Rojas (FAU UCV, promoción 11A/1961), utilizando un sistema prefabricado a base de muros portantes desarrollado por Vivienda Venezolana, S.A.
Las Residencias Las Danielas tienen 600 apartamentos de 73 y 75 m2 . Los mayores provistos de sala-comedor, tres habitaciones, dos baños y balcón. El conjunto residencial fue complementado con un preescolar, un centro comercial, una playa de estacionamiento, áreas deportivas y áreas verdes.

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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 148

El edificio Santa María, ubicado en la avenida México, Caracas, proyectado por el arquitecto de origen alemán Klaus Heufer (1923) con la participación del joven venezolano Francisco Pimentel para la firma Arquitectos Asociados (recién fundada en sociedad con Klaus Peter Jebens), constituye una de las obras en las que de manera temprana se utiliza en Venezuela un elemento que permitirá a lo largo del mundo generalizar los códigos del Estilo Internacional, tanto en edificios de oficinas como institucionales: el “curtain wall” cuya traducción al español es “muro cortina”.

La foto que ilustra nuestra postal del día de hoy da cuenta de la elegante presencia de esta correcta edificación en fechas recientes a su puesta en servicio y de la absoluta limpieza con que es tratada su volumetría, integrada por un cuerpo bajo y una torre, donde de esta última resalta la cuidadosa modulación de su fachada sur, impecablemente resuelta con una piel vidriada de diferentes tonos, sostenida por perfiles de aluminio e independiente de la estructura, contenida entre los muros laterales ciegos que la delimitan y dan respuesta a las orientaciones este y oeste. Esta manera de mostrarse al exterior recuerda sin lugar a dudas referentes tales como la Lever House (1952) de Gordon Bunshaft trabajando para Skidmore, Owings & Merril y el Seagram Building (1958) de Mies van der Rohe ambos en Nueva York, pioneros en la utilización de este recubrimiento que empezó a darle a las fachadas un acento característico.

Ya antes en Caracas, con la realización de la Torre Polar (1953) de Vegas & Galia Arquitectos Asociados, el “curtain wall” hizo por primera vez su aparición recubriendo por igual los cuatro frentes de un edificio a todas luces emblemático que buscaba, dada su localización, impactar y constituirse en símbolo recogiendo la tradición de los rascacielos newyorkinos. Esta atrevida y polémica decisión de tratar indiscriminadamente las cuatro fachadas de la edificación con un material de comportamiento uniforme ante el asoleamiento, se enfrentó provocadoramente a las enseñanzas que con relación a las consideraciones climáticas había ido mostrando Carlos Raúl Villanueva en el desarrollo de la Ciudad Universitaria de Caracas y los mismos Vegas & Galia a través de su propia obra temprana.

1. Izquierda: Lever House, Park Avenue, New York. Skidmore, Owigs & Merril, 1952. Derecha: aviso publicitario de la empresa que realizó el revestimiento del Edificio Polar de Vegas & Galia (c.1954)

Sin que nos conste que en el caso del edificio Santa María haya sido así, vale la pena recordar que para resolver el cerramiento definitivo del Polar, Vegas & Galia, cuando la estructura ya estaba concluida y se disponían realizar las fachadas según el proyecto original (a semejanza del edificio El Municipal), convocaron a representantes y vendedores de los cristales Saint-Gobain (ofrecidos como aislantes y absorbentes de la radiación solar) y de ACO, S.A. distribuidores y también representantes de la compañía norteamericana ALCOA (Aluminum Company of America), quienes les ofrecieron utilizar sus productos, siendo estos últimos con quienes finalmente se concluyó la obra no sin antes tener que sortear importantes inconvenientes técnicos tanto de instalación como de filtración del agua cuando llovía. De esta manera, entre 1953 (cuando se termina el Polar) y 1959 (fecha de apertura del Santa María), aunque tímidamente varios edificios asumieron esta manera de envolverse que daba protagonismo a la superficie vidriada (Centro Comercial del Este -1953- de Diego Carbonell, Cámara de Comercio de Caracas -1954- de Julio Volante, Edificio de Radio Continente -1956-, Edificio del Rectorado del Colegio San Ignacio de Loyola -1958- de Erasmo Calvani y Juan Capdevila Elías y Palacio Municipal de Maracaibo -1959- de Miguel Casas Armengol, por citar algunos), ninguno lo hará con la maestría y contundencia con que Heufer la maneja, para lo cual debe haber contado con la asesoría de los proveedores de productos importados de los Estados Unidos tal y como lo hicieran Vegas & Galia en su momento.

En adelante, proliferará el uso del “curtain wall” en Caracas, desatando, como lo hiciera el edificio Polar, una encendida discusión acerca de su conveniencia y adecuación en climas tropicales (traducida a los tiempos actuales en “sostenibilidad”), más allá del recato con que durante un buen tiempo los proyectistas lo usaban destinándolo a las fachadas norte y/o sur, hasta que se liberaron de tal condición a medida que se lograban, sin conseguirlo del todo, mejoras en los índices de polarización de los cristales.

Por otra parte, no estaría de más recordar que Klaus Heufer, formado como arquitecto en la Universidad Tecnológica de Braunschweig (la más antigua universidad tecnológica de Alemania), de donde egresa en 1950 bajo la tutoría del profesor Friedrich Wilhelm Krämer, viene a Venezuela en 1952 para incorporarse junto a su compañero de estudios Friedrich Beckhoff a la oficina Malaussena & Silveira, donde desde hacía ya un año trabajaba Klaus Peter Jebens también condiscípulo de ellos. Casi de inmediato comienza su participación en los proyectos para el Círculo de las Fuerzas Armadas y los hoteles Guaicamacuto y Maracay de la CONAHOTU, apareciendo la utilización del “muro cortina” de forma clara tanto en este último como en el Salón Venezuela del club militar lo que le permite a la firma, junto a otros atributos propios de un enfoque diferente desde lo proyectual, dar un giro hacia el uso de códigos modernos que se sumarán a los de corte académico que Luis Malaussena manejaba con maestría.

2. Klaus Heufer. Quinta Loma Baja, 1960. Arriba: vista exterior. Abajo: vista interior

Radicado definitivamente en Venezuela, independizado de la oficina de Malaussena & Silveira, Heufer desarrolla en su firma Arquitectos Asociados una prolífica carrera profesional de más de 30 años donde se realizaron aproximadamente 150 proyectos y anteproyectos arquitectónicos, de entre los cuales han quedado piezas memorables, mostrando en ellas un claro interés por la perfección en los detalles acompañada de la impecable utilización de materiales y acabados los cuales siempre pone a prueba antes de decidir su incorporación a un proyecto. Desde muy joven Heufer mostró una gran habilidad para el dibujo y de su formación junto a Krämer aprendió a integrar la madera en sus propuestas de acuerdo con las prácticas y modos de uso de la arquitectura escandinava, de la cual también absorbió, tras su pasantía por Malmö, Suecia, la importancia de incorporar el diseño del mobiliario integrado a los ambientes. Su aclimatación a nuestro país pasó del primer impacto producido por la luz, el color y la exuberancia vegetal de Caracas a la asimilación paulatina de valores y elementos locales como el patio, el corredor y el alero, que le permitieron hacer una verdadera exploración en torno a la arquitectura doméstica de donde destaca su integración al medio ambiente, la continuidad espacial entre el interior y el exterior y el combinado equilibrio entre lo tradicional y lo moderno.

3. Klaus Heufer el dia en que cumplía 87 años, en el patio de su casa de Los Palos Grandes

Sobre la obra de Heufer, Alonso Ayala publicó La arquitectura interior y exterior de Klaus Heufer (Armitano Editores, 2005) y en un tono más personal, con motivo de la celebración de sus 90 años, Lorenzo Davalos le dedicó un hermoso reportaje en su blog caracas 10N, 67W titulado “Klaus Heufer y su persistente pasión por los detalles”, aparecido el 27 de agosto de 2013 (https://caracas1067.wordpress.com/2013/08/27/la-persistente-pasion-por-los-detalles-de-klaus-heufer-1/), que vale la pena consultar.

4. Vista de una sala de la exposición Klaus Heufer Arquitecto. Arqueología de la modernidad. Centro Cultural BOD. 2014
5. Poster de la exposición Klaus Heufer Arquitecto. Arqueología de la modernidad. Centro Cultural BOD. 2014

Sin embargo, el mayor reconocimiento a su trayectoria como arquitecto clave para entender la modernidad venezolana se le rindió en 2014, cuando bajo la curaduría de Rafael Pereira, se montó en los espacios del Centro Cultural B.O.D., La Castellana, Caracas, la exposición “KLAUS HEUFER, Arquitecto: Arqueología de la modernidad” donde se pudieron apreciar maquetas, planos originales, fotografías y documentos personales del arquitecto, “a partir de los vestigios documentales rescatados, de sus edificaciones de mayor significación para nuestro acervo arquitectónico» simulando una «labor arqueológica”, como dirá el propio Pereira.

6. Izquierda arriba y abajo: Edificio Santa María en fechas próximas a su inauguración en 1959. Derecha arriba y abajo: Edificio Santa María en la actualidad

Hoy, diluido entre la vorágine del centro de la ciudad, intervenido sin compasión alguna (coloreando artificialmente su fachada, pintando de rojo el mármol verde alpi y otras superficies, añadiéndole grafismos fuera de tono y clausurando su zona comercial en planta baja), desvirtuado en cuanto a la sobriedad de su planteamiento original a favor de una visión populista de la cultura (cuyo ministerio hoy alberga), el edificio Santa María resiste al igual que toda una sociedad a la espera de la llegada de tiempos mejores.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 6. https://entrerayas.com/2018/06/edificio-santa-maria-abusiva-intervencion/

1 izquierda. https://www.som.com/projects/lever_house

1 derecha. Revista CIV, nº 217, abril 1954

2. https://coleccioncisneros.org/es/editorial/cite-site-sights/la-villa-moderna-en-caracas

3.https://caracas1067.wordpress.com/2013/08/27/la-persistente-pasion-por-los-detalles-de-klaus-heufer-1/

4. https://twitter.com/ZonArquitectur/status/754720717904744448/photo/1

5. https://traficovisual.com/2014/07/23/exposicion-klaus-heufer-arqueologia-de-la-modernidad/

¿SABÍA USTED…

… que en 1955 está fechado el permiso de construcción del edificio Royal Castle, ubicado en el bulevar de Sabana Grande con Av. Santos Erminy?

En un interesante artículo titulado “ ‘El Especialista’, mito historiográfico o realidad histórica?” aparecido el 7 de septiembre de 2015 en el portal El Estilete. Crítica/Pensamiento/ Arte (http://www.elestilete.com/dossier/el-especialista-mito-historiografico-o-realidad-historica/), los profesores Orlando Marín y Blanca Rivero dan cuenta de una minuciosa pesquisa que emprendieron con la finalidad de corroborar si la autoría de “algunos edificios caraqueños catalogados hasta entonces como ‘anónimos’ gracias a una publicación del Instituto de Arquitectura Urbana: La Vivienda Multifamiliar en Caracas entre 1940 y 1970, editada por Fondur, en 1983”, eran efectivamente de la autoría del “arquitecto proyectista” Narciso Bárcenas, a quien se le había colocado el mote o alias de “El Especialista” debido “a la maestría del diseñador en producir un sinnúmero de efectos distintos en una misma edificación, a pesar de que su planta fuese exactamente la misma la que se repitiese en todos los niveles”.

Marín y Rivero, siguiendo la estela dejada a mediados de los noventa por un grupo de profesores y estudiantes de arquitectura de la Universidad Simón Bolívar, al indagar en torno a Narciso Bárcenas, descubren a través del Diccionario biográfico de Venezuela (1953) que era nativo de Cumanacoa (estado Sucre) donde había nacido el 6 de junio de 1925 (fallece en 2008), Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas graduado en 1946 en la Universidad Central de Venezuela y que como ingeniero civil contaba entre sus realizaciones el cálculo del Puente Los Caobos y la Iglesia Nuestra Señora de Coromoto, en El Pinar. Además, al contactarlo directamente recibieron la tajante respuesta de que nada tenía que decir sobre las obras que se le endilgaban como “El Especialista” (sobrenombre que rechazaba y por el que nadie lo conocía en el medio profesional), las cuales habían sido diseñadas “por unos arquitectos y artistas italianos con los cuales había trabajado”. Por otro lado, al ser contactados los ingenieros Santos Michelena y Pedro de la Rosa, compañeros de promoción, “negaron de manera categórica cualquier relación de Bárcenas con el diseño arquitectónico de edificaciones, e incluso algún tipo de sensibilidad o inclinación artística; más bien recalcaron su extraordinaria habilidad en el cálculo estructural y los retos constructivos, disciplinas propias de la ingeniería civil”, acotarán los autores del artículo.

El trabajo de Marín y Rivero, esclarecedor por demás de la manera como se fraguó el amplio y ambiguo término “estilismo anónimo”, utilizado por William Niño Araque para encabezar todo un capítulo de 1950. El espíritu moderno (1998), transcurre a través de las páginas de la Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela donde se publicaban mensualmente los permisos otorgados en el área metropolitana de Caracas por las ingenierías municipales a lo largo de la década de 1950, para finalmente develar cómo “Bárcenas estuvo a cargo de la construcción de, al menos, veintidós edificios multifamiliares entre los años 1953 y 1959, dieciséis de los cuales se ‘permisaron’ en el año 1955, entre ellos los edificios Canaima y Humboldt. No obstante, resultó sorprendente descubrir que en proyectos que parecían ser indudablemente salidos de la mano de ‘El Especialista’, como el edificio Royal Castle, ubicado en el bulevar de Sabana Grande; el Mediterráneo, frente al Centro Comercial El Recreo, o residencias Capri en Altamira, no aparecía su nombre como profesional responsable, sino el de los ingenieros Leopoldo Sucre Figarella, José Behar y Héctor Cardazzi, respectivamente”.

De allí la pregunta que se hacen de inmediato: “¿Serían también Sucre Figarella, Behar y Cardazzi otros ingenieros ‘Especialistas’?”, la cual se responden con asombrosa precisión al detectar que los 201 permisos en los que aparecen como proyectistas Bárcenas (22), Sucre Figarella (64), Behar -quien fuera socio de Bárcenas- (50) y Cardazzi (65) estaban conformados por obras que, tras ser visitadas por Marín y Rivero, se pudo verificar que “no todas presentaban el lenguaje arquitectónico de carácter plástico y la audacia formal que reconocíamos en ‘El Especialista’; incluso, muchas carecían de atributos formales y espaciales, lo que demostraba que estos profesionales trabajaron con diferentes proyectistas y debieron asumir, más bien, el rol de calculistas estructurales y de responsables, ante las autoridades locales, del desarrollo de las obras”.

Por tanto, la presencia oculta en buena parte de la multitud de edificios construidos en Caracas durante los años 50 de la mano de un grupo de profesionales vinculados a la arquitectura que, por no haber obtenido la reválida de sus títulos, trabajaban para ingenieros que si podían firmar los planos, pasa a ser no sólo un capítulo aparte dentro de la historia de la ciudad sino la excusa para que Marín y Rivero hayan llegado a la conclusión provisional de que tras muchos de los que poseían los atributos propios de “El Especialista” se encontraba quizás el delineante italiano H. Ferrato (cuyas iniciales H. F. aparecían en los “cajetines” de los planos de los proyectos “permisados” hechos siempre a mano con “un mismo modelo de rótulo, con igual tipo de letra y caligrafía, y un mismo monograma que se repite siempre en el espacio destinado a la firma del dibujante”), o que en todo caso “más allá de una ‘invención’ historiográfica, quizá ‘El Especialista’ sea un estilo desarrollado por muchos ‘especialistas’ que, como Ferrato, marcaron la imagen de la edilicia urbana caraqueña en el momento de su mayor crecimiento”.

Así, el Royal Castle, edificio interesante si los hay, cuyo proyecto se podría atribuir transitoriamente a Ferrato y que está firmado por el ingeniero Leopoldo Sucre Figarella (1926-1996), de quien hay que recordar que durante los gobiernos adecos, partido al que pertenecía, fue Gobernador del estado Bolívar (1960-1962) y desarrolló una exitosa gestión como Ministro de Obras Públicas (1962-1969) y Presidente de la Corporación Venezolana de Guayana (1984-1993), denota, como buena parte de ese racimo de obras que pudieron salir de la misma mano, un buen manejo de las proporciones, sensibilidad en la respuesta al contexto donde se inserta, dinamismo y plasticidad en el diseño de las fachadas desde una planta tipo similar, cuidado en la diferenciación de las actividades que lo conforman y en la manera como se produce el contacto con el suelo, manejo acertado de la escala y en la forma de definir los accesos, siempre en el marco del máximo aprovechamiento de lo permitido por las ordenanzas, la racionalidad constructiva, la eficiencia funcional y un uso desprejuiciado de códigos propios de la modernidad arquitectónica.

Más allá del “estilismo” al que se puede sumar, el Royal Castle es, dentro del hoy recuperado bulevar de Sabana Grande, muestra de una edificación que no sólo ocupa dignamente una de sus despejadas esquinas sino que evidencia a las claras una particular maestría en cuanto a la forma como se puede responder a esta condición. Es, por tanto, la obsesiva necesidad de dar cuenta del lugar más importante del terreno lo que da origen a la mayor parte de la carga expresiva de esta particular pieza arquitectónica. De este hecho se origina, por un lado, el manejo de elementos verticales lineales y murales que se componen, con la ayuda del color aportado por el mosaico vitrificado de 2 x 2 cms, con pequeños balcones en voladizo plegados y superficies vidriadas, y, por el otro, el realce de la actividad comercial enmarcada con una sutil marquesina de concreto. Este inusitado despliegue de expresividad hace olvidar que estamos en presencia de un eficiente edificio residencial que se posa sutilmente en el suelo y que maneja con sabiduría la transición volumétrica de los usos que contiene, la relación de lo horizontal con lo vertical y la escala urbana; o que también existía un importante compromiso con la esquina norte del terreno o con el resto de sus fachadas que no fue debidamente atendido.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Archivo Fundación Arquitectura y Ciudad

1952• Cine Metropolitano

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1952•  Se concluye la construcción, equipamiento y decoración del Cine Metropolitano, ubicado entre las esquinas Miranda y Puerto Escondido, Caracas, el cual abre sus puertas para su primera función pública el 30 de julio.
El Teatro fue edificado en el terreno en donde estuvo el Circo Metropolitano de Caracas, plaza de toros diseñada por el arquitecto Antonio Malaussena Levrero, inaugurada en 1896 y cerrada en 1945.
El cine fue considerado el más amplio y lujoso de la época, con excelentes acabados en todos sus espacios y servicios complementarios.
Para su planteamiento espacial los proyectistas aprovecharon el desnivel del terreno resultante de la demolición del coso taurino, lo que condujo a configurar el balcón a nivel de la calle con un gran foyer, que a su vez, conducía al vestíbulo del patio ubicado en el nivel inferior.
Estas áreas podían ser apreciadas desde la calle a través de los grandes ventanales de la fachada.
El volumen del edificio, de seis pisos de altura más terraza, construido sobre la sala de cine, se dispuso en una esquina, lo cual permitió resolver funcionalmente el acceso por una fachada y las salidas de la sala de cine por la otra.
Actualmente el edificio y su cine, que había sido uno de últimos inaugurados en el centro de nuestra capital, está fuertemente intervenido.

HVH