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TAL DÍA COMO HOY…
… 23 de febrero de 2017 se dio a conocer el veredicto de la XII Bienal Nacional de Arquitectura (BNA), organizada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) y montada en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca Central de la Universidad Simón Bolívar.

Cuando en 1963, por iniciativa del Ministerio de Educación, se crea el Premio Nacional de Arquitectura, le correspondió a la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) convocar aquel mismo año la Primera Bienal Nacional, evento en cuyo marco se otorgaría el galardón que reconocía tanto la obra más destacada del período como la labor de su autor o autores. De esa manera y durante las siguientes ocho ediciones (realizadas en un lapso de treinta y cinco años), los edificios seleccionados como la mejor obra sirvieron, además, como patente para que sus creadores se alzaran con el Premio Nacional.

Si bien la primera bienal organizada por la SVA premió a Carlos Raúl Villanueva por el conjunto de su obra, desde la segunda de 1965 se escogería una pieza en particular, correspondiéndole a Julián Ferris como diseñador del Edificio de la Aduana de Puerto Cabello (1965) el privilegio de ser el ganador del Premio Nacional de Arquitectura de aquel año.

La III Bienal de 1967, convocada ahora por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), que sustituyó a la SVA desde 1966, otorgó el Premio Nacional a Tomás José Sanabria por el Edificio del Banco Central de Venezuela (1965). A partir de la IV Bienal (1971) comenzarían a distanciarse los períodos para otorgar la premiación recayendo en esa oportunidad la distinción en Bernardo Borges, Francisco Pimentel y George Wilkie por el edificio sede del diario El Universal (1969). Así, de forma sucesiva pero intermitente le serían otorgados los Premios Nacionales a José Miguel Galia (V Bienal, 1973) por el edificio sede de Seguros Orinoco (1971); Carlos Gómez de Llarena, Manuel Fuentes y Moisés Benacerraf (VI Bienal, 1976) por la Torre Europa (1975); Felipe Montemayor, Luis Sully, Joseba Pontesta, Etanislao Sekunda, Leopoldo Sierralta y Joaquín Leniz (VII Bienal, 1980) por el Terminal Internacional del Aeropuerto de Maiquetía (1974-1978); y a la División de Arquitectura de la C.A. Metro de Caracas con Max Pedemonte a la cabeza (VIII Bienal, 1987) por el trabajo de infraestructura y recuperación urbana asociado a la construcción de la Línea 1 del Metro de Caracas (1983).

Será desde 1987, tras la finalización de la VIII Bienal, que se recomendará al Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) el otorgar anualmente el Premio Nacional de Arquitectura en el marco de la designación de los Premios Nacionales de Cultura como una mención dentro de ellos, cosa que asumió favorablemente. De esa manera, se separaría el reconocimiento a toda una trayectoria de la premiación otorgada dentro de las bienales, dirigidas a reconocer una particular obra construida. En ese marco, la IX Bienal realizada en 1998 el ahora denominado “Gran Premio” recaería en la Abadía Benedictina ubicada en Güigüe, estado Carabobo proyectada por Jesús Tenreiro con la colaboración de Salvatore Anzalone, Manuel Delgado Arteaga, Ana Díaz Rodríguez, Luis Ocanto y Ninoshka Ruiz de Bodas (1990).

En los once años que separaron una bienal de otra, el CONAC ya había otorgado el Premio Nacional de Cultura, mención Arquitectura, a: Fruto Vivas (1987), Henrique Hernández (1988), Gustavo Wallis Legórburu (1989), Cipriano Domínguez (1990), Jesús Tenreiro Degwitz (1991), Juan Pedro Posani (1992), Jimmy Alcock (1993), Juan Andrés Vegas (1994), Graziano Gasparini (1995), Jorge Romero Gutiérrez (1996), Edmundo Díquez (1997) y Martín Vegas Pacheco (1998), saldándose así una deuda importante con figuras fundamentales en la historia de nuestra arquitectura de la segunda mitad del siglo XX.
Dentro de la irregularidad en la convocatoria a bienales, el año 2001 el CAV llamará a la décima, y el Gran Premio se le dará a la totalidad de los 10 Proyectos presentados para la recuperación y desarrollo de Vargas, elaborados después de la tragedia de 1999, que abordaban diversos problemas a diferentes escalas, llevados a cabo por una amplia gama de instituciones, equipos profesionales y grupos docentes.
De allí, 14 años después, en un intento por normalizar de nuevo la realización de eventos cada dos años la XI Bienal (2014) otorgará el Gran Premio al Centro Nacional de Acción Social para la Música (2011) de Tomás Lugo, seguido de la Restauración patrimonial del Jardín Botánico de Maracaibo de Carla Urbina y María Villalobos (XII Bienal, 2016), la Clínica IDB Cabudare (2018) de Gustavo Adolfo Sánchez Muñoz (XIII Bienal, 2018) y el Conjunto Parque Profesional del Este de Francisco Pimentel Malaussena, Óscar Capiello y Gustavo Luis Legórburu (XIV Bienal, 2024).

Por otro lado, desde 1999, con saltos en la periodicidad anual inicialmente respetada, se les ha otorgado el Premio Nacional de Cultura, mención Arquitectura, a: Jorge Castillo Blanco (1999), Joel Sanz (2000), Óscar Tenreiro Degwitz (2004), Jorge Rigamonti (2006), Gorka Dorronsoro (2008), Doménico Silvestro (2010), Domingo Álvarez (2012), Francisco Sesto (2015), José Matamoros (2016-2018), John Stoddart (2019-2020), Américo Faillace (2021-2022) y, recientemente, Domingo Acosta González (2023-2024).


Pues bien, luego de todo este extenso recorrido nos toca hoy detenernos en la premiación de la XII Bienal Nacional de Arquitectura (convocada en octubre de 2016 bajo el tema “Arquitectura en positivo, compromiso con el país”), ya que justamente el 23 de febrero de 2017 el jurado evaluador, presidido por Marco Negrón (compuesto por dieciséis destacados profesionales y académicos con formación en diferentes campos de la arquitectura y provenientes de varias regiones del país), dio a conocer el veredicto que otorgaba por unanimidad el Gran Premio al trabajo titulado “Paisajes urbanos botánicos en Maracaibo como escuelas vivas: lecciones desde el jardín botánico de Roberto Burle Marx”, presentado por las arquitectas Carla Urbina y María Villalobos, convirtiéndose en la primera ocasión en la que se daba el máximo reconocimiento a un proyecto de restauración patrimonial.
Cabe destacar, también, que en aquella ocasión atendieron a la convocatoria «más de sesenta (60) trabajos, entre proyectos construidos, no construidos, tesis de pregrado, productos de investigación y publicaciones» y «se entregaron premios y menciones honoríficas de quince (15) categorías cuya ubicación de las obras se distribuyó ampliamente en Venezuela, a saber, nueve (9) en Caracas, quince (15) en el interior y uno (1) en el exterior. Ello demostró, como lo dice el veredicto, que ‘la calidad arquitectónica no solo se centra en la capital, pues la mayoría de los reconocimientos están dedicados a obras ubicadas en el interior del país'», de acuerdo a lo publicado en el portal del CAV (https://cav.net.ve/xii-bienal-y-premio-nacional-de-arquitectura-xii-bienal/).
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Antes de comentar el trabajo ganador es necesario saber que el Jardín Botánico de Maracaibo (JBM), inaugurado en 1983, y que curiosamente no se encuentra registrado como obra relevante (que lo era) en revistas y publicaciones de la época, y tampoco se presentó a participar en VIII Bienal de 1987 donde sin duda hubiera tenido una relevante figuración, nace como proyecto a finales de la década de 1970 cuando, con el antecedente de haber trabajado juntos en el proyecto del Parque del Este en Caracas (inaugurado en 1961), el célebre arquitecto paisajista brasileño Roberto Burle Marx (1909-1994) y el botánico venezolano Leandro Aristeguieta (1923-2012), desde sus respectivas ópticas, unen de nuevo esfuerzos “para la creación de un jardín botánico en pro de la preservación de un tipo particular de ecosistema que se encontraba amenazado. Se trataba del bosque seco tropical, el cual, en aquel momento, por un lado, sufría amenazas botánicas como consecuencia del indiscriminado crecimiento urbano de la ciudad de Maracaibo, mientras por otro lado enfrentaba las consecuencias de una percepción negativa generalizada de la sociedad para con su flora local. (…) Tal situación y preocupación botánico-cultural, claramente expresada por Aristeguieta en Llegó la hora de sembrar cujíes (1980), encontró rápido eco en un Burle Marx, que había dedicado toda una vida a transmitir a través de su trabajo cómo la naturaleza, especialmente la local, ofrece a los ciudadanos la oportunidad de descubrir dimensiones inesperadas de sus propias identidades”, señalarán Carla Urbina y María Villalobos en “Rehabilitación integral del Jardín Botánico de Maracaibo. Recuperación del paisaje cultural como patrimonio, obra de Roberto Burle Marx”, ponencia presentada en la Trienal de Investigación FAU UCV de 2014.

Alcanzada la convergencia de intereses y voluntades en cuanto a la importancia de emprender el proyecto, y localizada la zona para la realización del mismo, se busca la necesaria articulación institucional que permitiera su materialización. Es así como en 1973 se consolida la disponibilidad de los terrenos para el desarrollo del JBM, en el corazón de la concentración de bosque seco más importante de la región zuliana, en las proximidades del área urbana de la ciudad de Maracaibo, al suroeste, en la vía que conduce al aeropuerto internacional La Chinita. Ello fue posible gracias a la intermediación del Rotary Club de la capital zuliana y a la primera donación de terrenos realizada por parte de las compañías Shell y Maraven a la recién creada (el 9 de enero de 1973) Fundación Jardín Botánico de Maracaibo (FJBM), una organización sin fines de lucro y presidida en sus orígenes por el doctor Rafael Casas.

Una vez que se obtienen los terrenos (los cuales sumarían en total 123 hectáreas), se consolida un grupo de profesionales encabezado Aristeguieta y Burle Marx quienes trabajaron a su vez con un connotado equipo integrado por José Tabacow, Haruyoshi Ono, George Bunting, Robert Haywards, Ernesto Foldats, Pablo Emilio Colmenares, Francisco Arboleda, Alicia Ferrer y Germán Ferrer, entre otros. Planteado como centro de investigación, docencia y recreación pasiva el JBM fue concebido como Jardín Escuela para la preservación del Bosque Seco Tropical y como sede de la primera Escuela de Horticultura en América Latina.


Es así como, tras casi una década de trabajo, ya para 1980 todo está listo para la inauguración del penúltimo jardín botánico construido en Venezuela y el último jardín botánico que, junto a sus colaboradores de siempre, Burle Marx ejecutaría en vida. El plan propuesto para desarrollar 108 hectáreas, estaría estructurado contemplando siguientes zonas: acceso, servicios y estacionamiento, centro hortícola, cuadro filogenético, botánica económica, zona de juegos infantiles (“El Castillito”), Crassuletum, umbráculo, área de plantas trepadoras, sistema de lagunas, bosque tropical seco tropical y zona de reserva, todas interconectadas por un sinuoso sistema de caminerías.


Finalmente, el 24 de octubre de 1983 se inaugura el JBM. “No fue aquella una inauguración ordinaria. En aquel momento presenciaba Maracaibo la creación de un jardín-escuela, de un modelo de vida-escuela de subversivo poder. El acto de inauguración del JBM … fue diseñado como la ceremonia de grado, de la que sería la primera y única promoción de la Escuela de Horticultura del Zulia. Esta fue concebida no con un elemento más en el programa del jardín, sino como la razón de ser, el mecanismo de vivir y la misión de vida de esa nueva clase de jardín botánico, donde el aprendizaje era pensando y motivado desde la acción y la interacción con lo vivo, lejos de la lógica de un remoto y estático laboratorio o biblioteca y cerca de una estética y una botánica en constante transformación”, expondrán Urbina y Villalobos en su ponencia.


“Tras un breve período de esplendor, sobrevino una historia de inestables permanencias, una secuencia de vicisitudes, efímeros goces y dramáticas transformaciones físicas, botánicas y programáticas (…) Luego de años de violencia institucional, abandono e incomprensión del valor del patrimonio natural, una decisión intempestiva gubernamental acabó por clausurar el jardín en 2011, queriendo convertirlo en parque de recreaciones acuáticas de dudosos beneficios estéticos y científicos, que atentan contra el patrimonio que el jardín representa”, momento en el que germina la inquietud que funda el interés y experiencia del trabajo de rescate emprendido por Urbina y Villalobos, reconocido en la XII Bienal Nacional de Arquitectura del 2017, que contempló tanto la restauración patrimonial del JBM como la propuesta del Master Plan de la Avenida 5 de Julio que extrapola y aplica criterios aprendidos durante la restauración.

Urbina y Villalobos son egresadas de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Rafael Urdaneta (1997) y posteriormente de la Maestría en Diseño Urbano de la Universidad Metropolitana (2000). Ambas “inician en 2009 trabajos de investigación para la elaboración del Plan de Rehabilitación Integral del Jardín Botánico de Maracaibo (JBM). Ello incluyó, junto a un gran equipo de trabajo la concreción de la Fundación Jardín Botánico de Maracaibo, la recuperación de planos, gráficos y dibujos de Burle Marx y de los cuadros fitogenéticos de Aristeguieta, la búsqueda de recursos e interés por recuperar el JBM progresivamente y la reapertura del mencionado jardín en 2013 restaurado parcialmente, luego de más de dos (2) décadas de cierre y desmantelamiento”, transcribimos de la nota de prensa elaborada tras darse el veredicto de la XII Bienal. Tras la recuperación inicial y cuidadosa de 20 hectáreas el proceso todavía continúa.

Convertido en un lugar de referencia para los habitantes de los tres municipios que le rodean: Maracaibo, San Francisco y Jesús Enrique Lossada, el Jardín Botánico no cuenta con una asignación gubernamental, se mantiene con ayudas y con los ingresos de los servicios que allí se prestan, pero es necesario innovar en los tipos y calidad de servicios ofrecidos. Desde el 20 de enero de 2014 la FJBM tomo la decisión de denominarlo “Jardín Botánico de Maracaibo Dr. Leandro Aristeguieta”.

La labor de concientización iniciada y sostenida desde la FJBM y que el galardón obtenido en 2017 por Urbina y Villalobos ayudó a reforzar, requiere de una sostenida actividad divulgativa (apostólica, dirían otros), de investigación y de búsqueda permanente de recursos que no debe bajar la guardia a objeto de preservar la huella y la memoria de quienes fueron los creadores de este importante reservorio de la flora venezolana.
ACA
Procedencia de las imágenes
1. Revista entrerayas (https://entrerayas.com/xii-bienal-nacional-de-arquitectura/)
2, 3 y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
5 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
7 y 8. LALI. Iniciativa Latinoamericana del Paisaje (https://laliniciativablog.wordpress.com/2017/05/11/premio-nacional-de-arquitectura-xii-bienal-venezuela/)
9. Capturas de Google Earth; y Biennal Internacional del Paisatge Barcelona (https://landscape.coac.net/preservacion-del-jardin-botanico-y-su-expansion-al-paisaje-urbano-y-regional-lecciones-del-jardin)
10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 y 20. Biennal Internacional del Paisatge Barcelona (https://landscape.coac.net/preservacion-del-jardin-botanico-y-su-expansion-al-paisaje-urbano-y-regional-lecciones-del-jardin)
19. @arquitecturavzl; Google Earth; y Facebook de la Fundación Jardín Botánico de Maracaibo.
CONTACTO FAC 394
TAL DÍA COMO HOY…
… 17 de noviembre, en 1944 nace el arquitecto neerlandés Rem Koolhaas.

Considerado por muchos como el arquitecto más influyente de su generación, Remment Lucas «Rem» Koolhaas arriba hoy a los 80 años, sin haber perdido un ápice del tono polémico y a la vez reflexivo que ha caracterizado tanto sus intervenciones arquitectónicas como sus entrevistas, conferencias y textos escritos. Si algunos lo ven como uno de los pensadores arquitectónicos y urbanos verdaderamente importantes de finales del siglo XX y comienzos del XXI, otros lo consideran un iconoclasta engreído que personifica como pocos al arquitecto-hombre-estrella. Lo cierto es que Koolhaas no pasa desapercibido en cada una de las ocasiones en que tiene oportunidad de intervenir públicamente.
Sus biógrafos indican que nació en Róterdam (Países Bajos) y “vivió durante cuatro años de su adolescencia en Indonesia. Terminados sus estudios escolares, hijo de un escritor y nieto de un arquitecto, absorbe ambas profesiones para desarrollarlas a lo largo de su vida”.
Antes de iniciar sus estudios de arquitectura en 1968 en la Architectural Association School of Architecture de Londres (AA), Koolhaas a los diecinueve años, se dedicó al periodismo, trabajando en el Haagse Post un rotativo de La Haya. En la AA presentó en 1972 su proyecto de tesis titulado Exodus or the voluntary prisioners of architecture (en español, Éxodo o los prisioneros voluntarios de la arquitectura) el cual realizó junto con Madelon Vriesendorp, Zoe Zenghelis y Elia Zenghelis, quienes después serían sus primeros socios en la O.M.A (Office for Metropolitan Architecture) a partir de 1975.
Después de presentar la tesis, Koolhaas realizó estudios en la Universidad Cornell en Ithaca, Nueva York, donde cursó con Oswald Mathias Ungers, y luego en el Instituto de Arquitectura y Estudios Urbanos en la ciudad de Nueva York en momentos en que su fundador Peter Eisenman aún lo dirigía.

En 1975 regresó a los Países Bajos donde estableció su despacho de arquitectura asociado con sus compañeros de estudios en la AA Elia Zenghelis, Madelon Vriesendorp (con quien se casaría) y Zoe Zenghelis, al que, como ya señalamos, le dio el nombre de Office for Metropolitan Architecture (OMA) que alcanzó proyección internacional en el campo de la arquitectura, el urbanismo y el análisis cultural. Posteriormente Koolhaas creó AMO para desarrollar la rama de investigación de OMA cuyo pensamiento teórico ha sido aplicado en libros y otros proyectos que van más allá del ámbito de la arquitectura, como los medios de comunicación, la política, las energías renovables y la moda.

Cuando OMA aún daba sus primeros pasos, Koolhaas publica en 1978 Delirious New York: A Retroactive Manifesto for Manhattan (traducida al español como Delirio de Nueva York y publicado por Gustavo Gili en 2004), libro fundamental y pieza clave dentro de la producción teórica del último cuarto del siglo XX, que Koolhaas calificó “manifiesto retroactivo” y en el que, en forma novelada, analiza Manhattan a lo largo de su historia, centrándose específicamente en la primera mitad del siglo XX, para desentrañar lo que el autor llama la «cultura de la congestión», fenómeno que ve plasmado en la urbe norteamericana. En su disertación habla de la evolución física de la ciudad, que va inevitablemente ligada a su evolución social, política, económica, artística y arquitectónica.

Para algunos críticos como José M. Torres Nadal en su artículo “Arquitectura …a pesar de Delirio de Nueva York”, publicado en Arquine el 8 de septiembre de 2022, “El proyecto como sistema de exclusiones fue formulado de una manera tan contundente que ha convertido desde su publicación a Delirious New York en mucho más que solo un libro: es un proyecto metapolítico que ha instituido gran parte de las formas de gobernanza del espacio público de la ciudad. Sobre sus enunciados culturales y políticos se han apoyado, hasta muy recientemente, gran parte de las prácticas culturales arquitectónicas y urbanas contemporáneas, y han instituido buena parte de la agenda académica para la docencia de la arquitectura”.

Pero si de alguna manera Delirious New York tuvo para Koolhaas y su oficina una repercusión clara sobre lo que significa pensar de una manera nueva la ciudad contemporánea, ello se vio plasmado al ganar en 1988 el concurso para Euralille, Lille, Francia, convocado para realizar propuestas para una nueva zona de la ciudad en proceso de transformación a raíz de la nueva línea del TGV y del túnel Inglaterra-Continente, que incorporaba un centro internacional de negocios, equidistante de Londres, Bruselas y París.

Josep María Montaner y Zaida Muxi en “Ciudad-estación: Lille, Euralille, Centro Internacional de Negocios”, artículo publicado en ARQA el 17 de octubre de 2006 precisarán cómo aquel trabajo ofreció a Koolhaas y OMA la “oportunidad de pasar a escala metropolitana las teorías del caos, el azar y la incertidumbre. La gran escala y la complejidad eliminaban la posibilidad del mega-objeto, que también entonces Koolhaas estaba experimentando. No se trataba de hacer edificios sino de prever procesos, proyectar estrategias urbanas, crear sistemas de objetos. Para ello OMA preparó unos nuevos mecanismos urbanos que lograsen la unicidad con la heterogeneidad y la multiplicidad. (…) Ningún elemento es independiente; cada uno se debe interpretar en función de los otros y de las relaciones generadas por los flujos”.


También, para Montaner y Muxi, “Euralille fue la ocasión para que Rem Koolhaas afrontara la gran escala, siguiendo las ideas de su manifiesto Delirio de Nueva York (1978). En algunos proyectos anteriores, no realizados, había ensayado una solución de escala urbana similar: para el concurso del Nuevo Ayuntamiento de La Haya (1986), planteó un gran edificio como si fuera un fragmento espontáneo de diversos rascacielos de Manhattan; y en la propuesta para la Ville Nouvelle de Melun-Sénart (1986) trazó una ciudad dispersa y experimental, proyectada como un gran ideograma chino conformado por bandas y archipiélagos de islas”.

Desde Delirious New York, Koolhaas ha seguido abonando ideas que le han permitido continuar su particular interpretación del mundo contemporáneo, las cuales ha plasmado en textos como “La ciudad genérica” (1997) o “Espacio basura” (2005) claves dentro de la crítica urbanística del nuevo milenio. Ya anteriormente al primero había publicado S, M, L, XL (1995) y entre ambos había participado en Mutations (2001), un proyecto conjunto de Rem Koolhaas OMA y el Proyecto Harvard sobre la Ciudad, y había lanzado Content (2004) como resultado de la exposición del mismo título que se inauguró en 2003 en la Neue Nationalgalerie de Berlín.

Del lado de las propuestas, todas ellas muy publicitadas, destacan, entre otras: el temprano Teatro de la Danza de Países Bajos (1980-1987, La Haya), Viviendas Nexus (1991, Fukuoka, Japón), Villa Dall’Ava (1991, Saint-Cloud, París), el Museo de Arte Kunsthal (1992, Róterdam), Lille Grand Palais (1994, Lille), Edificio multifuncional Educatorium Universidad de Utrecht (1992-1997, Utrecht, Países Bajos), Casa unifamiliar en Burdeos (1996-1998, Burdeos, Francia), Embajada de los Países Bajos en Berlín (1997-2003, Berlín, Alemania), Biblioteca Central de Seattle (1999-2004, Seattle, USA), Casa da Música (2011-2005, Oporto, Portugal), Sede de la Televisión Central de China (2004-2009, Pekín, China), Shenzhen Stock Exchange (2006-2013, Shenzhen, China), De Róterdam, (2009-2013, Róterdam), la Sede Central y Centro de Estudios Estratégicos Fundación Qatar (2012-2017, Doha, Catar), la Biblioteca Nacional de Catar (2018, Catar) y Grandes almacenes Galleria (2016-2020, Gwanggyo, Corea del Sur).

Tan variada producción confirma lo expresado en la página epdlp.com (https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=84): “La arquitectura que realiza Koolhaas es, quizá, más difícil de identificar que la que practican muchos de sus colegas contemporáneos. El holandés, al que le interesan sobre todo los proyectos a gran escala, siempre ha defendido la libertad de modelos. Su arquitectura es una arquitectura de lo esencial, ideas a las que se da una forma constructiva. Es un profesional que se siente manifiestamente a gusto con el futuro y en estrecha comunicación con su ritmo acelerado y sus cambiantes configuraciones. En sus proyectos se deja sentir la intensidad de un pensamiento que da cuerpo al armazón que termina por ser una casa, un centro de congresos, el proyecto de un campus o un libro”.

Koolhaas ha ganado varios premios internacionales, incluido el Premio Pritzker de Arquitectura en 2000, el Praemium Imperiale en 2003, el León de Oro a la trayectoria en la Bienal de Venecia de 2010, el Premio RIBA Charles Jencks en 2012 y el Premio Johannes Vermeer en 2013. En 2008, Time lo colocó entre las 100 personas más influyentes del mundo. Fue elegido director de la Biennale di Venezia y la American Philosophical Society en 2014. Desde 2000 es profesor invitado en la Universidad Harvard.
En la actualidad OMA está dirigida por Rem Koolhaas y siete socios más: Reinier de Graaf, Ellen van Loon, Shohei Shigematsu, Iyad Alsaka, Chris van Duijn, Jason Long y el socio gerente y arquitecto David Gianotten, y tiene oficinas en Róterdam, Nueva York, Hong Kong, Doha y Australia. Los edificios diseñados por OMA actualmente en construcción son la renovación de Kaufhaus des Westens (KaDeWe) en Berlín, The Factory en Manchester, Hangzhou Prism, CMG Times Center en Shenzhen y Simone Veil Bridge en Burdeos.

Por otro lado, como se señala en Metalocus (https://www.metalocus.es/es/autor/office-metropolitan-architecture) “AMO a menudo trabaja en paralelo con los clientes de OMA para fertilizar la arquitectura con inteligencia de esta variedad de disciplinas. Este es el caso de Prada: la investigación de AMO sobre identidad, tecnología en la tienda y nuevas posibilidades de producción de contenido en la moda ayudó a generar los diseños arquitectónicos de OMA para las nuevas tiendas del epicentro de Prada en Nueva York y Los Ángeles”.
Para finalizar cuatro citas de Koolhaas que queremos compartir:
«Si uno no cambia, no evoluciona y termina por dejar de pensar».
«Habla sobre la belleza y obtendrás respuestas aburridas, pero habla sobre la fealdad y las cosas se vuelven interesantes».
«La sostenibilidad se ha convertido en un adorno».
«Cuanto más fuerte es la identidad, más encierra, más resiste la expansión, la interpretación, la renovación, la contradicción».
ACA
Procedencia de las imágenes
1. OLIVARI (https://www.olivari.it/en/designer/koolhaas-rem/)
2. Estudoprevio. The lost history of the City of the Captive Globe Project (https://www.estudoprevio.net/the-lost-history-of-the-city-of-the-captive-globe-project/)
3, 4 y 9. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
5 y 6. OMA. Euralille (https://www.oma.com/projects/euralille)
7. OMA. Dutch Parliament Extension (https://www.oma.com/projects/dutch-parliament-extension)
8. OMA. Ville Nouvelle Melun Senart (https://www.oma.com/projects/ville-nouvelle-melun-senart)
10, 11 y 12. Rem Koolhaas (https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=84)
13. designboom (https://www.designboom.com/architecture/amo-graphic-piazzas-prada-2020-fall-winter-womenswear-show-02-21-2020/)
CONTACTO FAC 386
TAL DÍA COMO HOY…
… 22 de septiembre, con diez años de diferencia, aparecen dos disímiles artículos de Juan Pedro Posani en la página de arquitectura de Economía HOY

La página de arquitectura del diario Economía HOY, por volumen, continuidad y amplitud de temas abordados la más importante de entre las numerosas manifestaciones que se dieron dentro de la prensa venezolana durante la década de 1990, estuvo siempre bajo la responsabilidad del profesor, historiador y reconocido crítico Juan Pedro Posani.
Objeto de un interesante proceso de transformación en el tiempo, la manera como fue apareciendo este importante espacio puede ser dividido en tres etapas:
- La primera, que abarca desde el 5 de mayo de 1990 hasta el 6 de marzo de 1993, con la coordinación de Posani en solitario, conformada en su mayoría por una sola página ubicada dentro de la sección de cultura de la edición sabatina del periódico, de la cual se registraron en total 142 apariciones.

- La segunda, correspondiente al lanzamiento de los 4 primeros números del suplemento-encartado Arquitectura HOY, aparecidos en cuatro momentos diferentes entre mayo y diciembre de 1992, cuyas dimensiones oscilaron entre 12 y 16 páginas, a cargo de un Comité de Redacción encabezado por Posani más un grupo de colaboradores, lapso en el que cabe señalar que Posani continuó publicando la página de arquitectura sabatina.


- La tercera relacionada al momento en que se fusionan la página sabatina de arquitectura y el encartado Arquitectura HOY a partir de su número 5, manteniéndose la figura de un Comité de Redacción y diversos colaboradores bajo la coordinación general de Posani. Esta etapa tiene a su vez dos facetas: la comprendida entre el 13 de marzo de 1993 y el 25 de marzo de 1995, que abarca del número 5 al 100, donde se mantiene la figura de suplemento encartado ahora de 4 páginas; y la comprendida entre el 1 de abril de 1995 y el 13 de octubre de 2000, que va del número 101 al 358, donde Arquitectura HOY abandona el formato de encartado, se reduce a la mitad y pasa a ocupar las dos páginas centrales del diario Economía HOY, vinculadas siempre a la sección cultural, pudiéndose resaltar que a partir del número 146 (22-03-1996) al dejar de circular el periódico los sábados, Arquitectura HOY empieza a aparecer los viernes.
Hecho este breve resumen hemos podido detectar una curiosa coincidencia motivada a la importante continuidad que tuvo la página y al fortuito cambio de día de salida que hubo de darse en la tercera etapa: el sábado 22 de septiembre de 1990 y el viernes 22 de septiembre de 2000 la página de arquitectura aparece en circunstancias muy distintas que permiten develar no sólo cambios de diagramación sino claras diferencias en la manera como Posani se expresó en cada momento.
Así, refiriéndonos al primer caso, hay que mencionar que se trató de la presencia nº 21 desde que Posani inició su andadura gracias a la confianza depositada en él por María Di Mase. Ya para entonces, habiendo asumido en 19 de las ocasiones la responsabilidad de redactar en su totalidad el contenido de la página (las otras dos ocasiones bajo su coordinación estuvieron a cargo de Oscar Olinto Camacho y Alberto Sato), el espacio se había consolidado y ocupaba un lugar privilegiado dentro de las lecturas sabatinas de los arquitectos cuando con expectativa se esperaba la llegada a los kioskos de la edición color salmón de Economía HOY.

Los variados contenidos tratados por Posani en aquel primer año, que sin duda se convirtieron en una pauta para los tres años siguientes, venían cargados de un importante tono reflexivo y crítico en los que evidenciaba la presencia y conformación de una línea de pensamiento. También, acompañados de un cuidado diseño gráfico, variaban en su temática sin abandonar los territorios propios de la arquitectura y la ciudad, apareciendo con mucha frecuencia disertaciones sobre grandes tópicos y comentarios sobre arquitectos u obras. Con el tiempo, más allá de la participación como articulistas de otros profesionales nacionales o internacionales de habla hispana o la ocupación en vez de una de dos páginas, se fueron incorporando: reseñas informativas (comentadas) de eventos, seminarios, exposiciones, libros o películas; cartas enviadas por lectores sobre temas abordados en alguna columna; y traducciones de opiniones, segmentos de libros o artículos escritos en publicaciones extranjeras.

De tal forma, la página correspondiente al 22 de septiembre de 1990 Posani la dedicó, a través del artículo titulado “De los bancos a las sillas”, a resaltar la figura del arquitecto norteamericano residenciado en Venezuela Emile Vestuti (1927-1998), de quien en el breve resumen de presentación señala: “La ciudad y su supuesto progreso, desgraciadamente han borrado o deformado muchas de las hermosas e importantes obras realizadas por Emile Vestuti. Ahora que este arquitecto norteamericano trasplantado en Venezuela desde hace muchos años está diseñando unos muebles encantadores, quizá su huella, en el ámbito individual, sea más permanente”.


En el texto, que puede considerarse como una de las primeras semblanzas realizadas sobre Vestuti, se repasan sus orígenes y su formación, se reflexiona sobre la escasa memoria que ha caracterizado al desarrollo urbano caraqueño y la presencia en él de la obra de Vestuti en los años 1950 como parte de la oficina de Guinand & Benacerraf (el hotel-residencias Montserrat en Altamira -1953-, la sede del Banco Unión en Sabana Grande -1954-, el edificio Gran Avenida en Plaza Venezuela -1955-, las oficinas de Cauchos General en Chacao -1955-, o el edificio de oficinas “29” en la avenida Universidad -1950-1960-); y se asoman las influencias que recibirá de los grandes maestros modernos dentro de una misma actitud proyectual, donde “siempre aparece la perspicacia y la sensatez funcionales y constructivas, el buen gusto y la finura en los materiales y acabados y, sobre todo, una extraordinaria mesura en las decisiones fundamentales de diseño”.

La actitud señalada será trasladada por Vestuti al diseño de muebles, la otra actividad que llegó a ocupar parte importante de su faceta creativa, que Posani también repasa resaltando sus tempranos contactos con firmas como Herman Miller y Knoll, y luego tras incorporar el lejano recuerdo de piezas clásicas de Frank Lloyd Wright y referencias más próximas y concretas procedentes de los muebles de paleta criollos derivarán como acabada síntesis en la mecedora Easy Rocker de 1989, sobre cuyo diseño Posani transcribirá una estupenda descripción de boca del propio Vestuti que no tiene desperdicio.

Como ya anotamos, 20 años más tarde, el 22 de septiembre de 2000 en el nº 353 de Arquitectura HOY (a menos de un mes de que dejara de circular), Posani publicará “¡No a las ciudades improvisadas!”, articulo en el que luego de reconocer “transformaciones importantes en el aspecto urbano” impulsadas por el gobierno bolivariano (calificado como la naciente “gerencia política del país”), con el que siempre se mostró afín, desde donde “se programan, se proyectan, se construyen ciudades nuevas”, se lamenta de la escasa difusión recibida y por ende su desconocimiento y falta de discusión.
Sin embargo, reiterando que ya se comenzaba a “disponer de una visión de conjunto del país… de cara a los retos ingentes que nos plantea este nuevo siglo”, Posani no deja de mostrar un tono crítico ante iniciativas como CIUDAD MIRANDA, experiencia urbana de envergadura desarrollada desde cero en las proximidades de Charallave, en la detecta un preocupante sesgo “inmediatista”, carente “justamente de lo que es indispensable, de lo único que garantiza su eficiencia en términos de realidad social, cultural y política, de las herramientas que únicamente proporciona, precisamente, el diseño en todos sus niveles, desde la concepción macro-urbanística hasta el detalle de las alcayatas”.

El reclamo de Posani, que señala el uso de los arquitectos como meros decoradores que sólo diseñan “fachaditas” una vez tomadas equívocas decisiones urbanísticas, estructurales y constructivas, significará poner sobre el tapete en fechas muy tempranas una “práctica eficientista cuyo único norte parece ser cumplir con la tarea cuantitativa, en el menor tiempo y al menor costo”, que luego se verá elevada en su máxima expresión a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela.
Esa “pésima concepción de la ‘eficiencia’ en instituciones clave del Estado, a pesar de las indiscutibles buenas intenciones en el campo de lo social, ha hecho que se haya llegado a la idea tácitamente aceptada de que, por ejemplo, en el nivel uno de los programas de vivienda (o en el correspondiente en las edificaciones escolares) no hay espacio para el diseño porque las limitaciones económicas no lo permiten”.
Tras rescatar los programas impulsados en aquel año por el CONAVI, vinculados a la rehabilitación física de barrios, que dieron origen a diversos concursos atendidos de manera entusiasta por los arquitectos del país, lo cierto es que con el transcurrir del tiempo, como se sabe, el alerta señalado por Posani se convirtió en costumbre sumiendo a todas las iniciativas estatales en un mismo modus operandi signado por el clientelismo y la corrupción, derivando en un estrepitoso y decepcionante fracaso.
Premonitoriamente, sin que ello minimice su fidelidad cómplice con un proyecto político que nunca alcanzó los niveles esperados, Posani cerraba el artículo señalando: “Duele decirlo, pero la advertencia es imperativa: con mecanismos signados por las buenas intenciones pero marcados también por un horizonte cultural limitado, no construiremos nunca los espacios emocionantes de una nueva ciudad para un nuevo ciudadano”.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 2, 3, 4, 5, 6, 9 y 10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
7. Colección Crono Arquitectura Venezuela; y flickr (https://www.flickr.com/photos/juliocesarmesa/25045051851)
8. Mecedora Easy Rocker (https://www.analitica.com/entretenimiento/mecedora-easy-rocker/)

