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LA RED HOTELERA NACIONAL

1. Hotel Cumanagoto. Vista desde el acceso. Circa 1960

Hotel Cumanagoto

El Cumanagoto forma parte de las instalaciones para las que ya en 1953 el Ministerio de Fomento inicia los estudios preliminares con miras a su realización. Un año más tarde, el mismo organismo gubernamental deja constancia en su Memoria y Cuenta que “se contrató con los Arquitectos José Tomás Sanabria y Julio Volante, un proyecto a un costo de Bs. 122.000, para la construcción de un hotel en la ciudad de Cumaná, y con la Oficina Técnica Bernardo Nouel los trabajos de campo y pruebas de terreno a un costo de Bs. 70.000, para la construcción de una isla artificial en el Golfo de Cariaco, para asiento del referido hotel.”

Curiosamente este edificio, a pesar de lo señalado, no se encuentra registrado dentro del catálogo de la obra proyectada o construida de Tomás José Sanabria por lo que asumimos que en la medida que se adelantaron los trabajos de diseño (por razones que habría que indagar) fue Julio César Volante quien asumió en solitario los mismos, razón por la cual hoy se le atribuye su autoría. Tampoco se ha podido averiguar en qué momento preciso se abandona la idea de ubicarlo en la “isla artificial” mencionada y se decide finalmente su localización en la Av. Universidad, Sector San Luis, Cumaná, estado Sucre. Sin embargo, en la Memoria y Cuenta de 1955 ya se habla más bien de “… estudios de selección de  terrenos para los Hoteles que se están planeando, que son, aparte de Barinas, los de San Cristóbal … Cumaná (Estado Sucre) y Santo Domingo…”.

Del repaso de las rendiciones de cuenta gubernamentales se desprende, también, que el Cumanagoto es uno de los últimos edificios construidos por el régimen perezjimenista perteneciente a la Red Hotelera Nacional cuya finalización, a cargo de la ya señalada Oficina Técnica Bernardo Nouel a un costo estimado de Bs. 6.550.280,48, data de 1958. Tardó, por tanto, al menos dos años en terminarse, tiempo si se quiere dilatado para la media que privaba en la época, en virtud de que ya en 1956 se afirmaba: “Para la próxima etapa está prevista la terminación del Hotel ‘Santo Domingo’, en el Estado Mérida; el ‘Hotel Guaicamacuto’, en el Departamento Vargas del Distrito Federal; el Hotel ‘Cumaná’, en la Capital del Estado Sucre, encontrándose igualmente en proyecto, hoteles para Puerto La Cruz, Maturín, Calabozo y Gran Sabana”.

2. Hotel Cumanagoto. Plano de ubicación
3. Hotel Cumanagoto. Perspectiva del proyecto

Como ya señaláramos en el Contacto FAC nº 71 del 08-04-2018, el finalmente bautizado como hotel Cumanagoto (a veces nombrado previamente como “hotel ‘Cumaná”), cuya administración es tomada por la Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU), asume junto al Trujillo, al Miranda, al Maracay, al Guaicamacuto, a El Tamá, al Bella Vista e incluso al Humboldt, “… la tipología imperante a nivel internacional compuesta de un volumen prismático que destaca en altura conteniendo las habitaciones al que se articulan una serie de cuerpos bajos donde se congregan las actividades recreacionales y de servicio complementarias”. También, acompañado en este caso del Guaicamacuto (Litoral Central) y el Bella Vista (Isla de Margarita), forma parte de los únicos hoteles de playa levantados dentro de la política emprendida por el gobierno de dar impulso al turismo nacional.

4. Hotel Cumanagoto. Planta baja
5. Hotel Cumanagoto. Fachadas

El programa original del hotel estuvo conformado por 42 habitaciones y dos suites todas con vista al mar y amplios balcones, distribuidas dentro de un edificio de 4 pisos, acompañadas de los respectivos servicios de apoyo y áreas recreativas, cifra que empieza a quedarse corta debido a la alta demanda de usuarios que origina su excelente ubicación y ambientación. De tal manera, en fecha tan temprana como 1960 ya se registra en la Memoria y Cuenta del Ministerio de Fomento cómo “la Administración anterior acordó la construcción de un ala nueva en el Hotel Cumanagoto. En cumplimiento de dicho acuerdo, esta Corporación construyó, mediante licitación, un nuevo cuerpo de 4 pisos con 48 habitaciones, para dos y tres camas, con sala de baño y aire acondicionado, y también realizó otras reformas en varias dependencias de los servicios del hotel, tales como lavandería, cocina y depósitos”. Sin tener mayores detalles sobre el proyectista de esta primera ampliación (que presumimos pudo haber sido el propio Julio Volante y que consistió en convertir el proyecto original de una crujía en una de dos con habitaciones sin balcón), una segunda ampliación articulada a la primera por un pasillo, diseñada en este caso por Julián Ferris, termina de construirse en el año 1972, incorporando otro cuerpo de cuatro pisos, doble crujía y 73 habitaciones (7 suites, 33 que miran al mar y 33 que miran a la montaña), dotadas todas de balcones.

Para 1991 el informe elaborado por el FONDO DE INVERSIONES DE VENEZUELA titulado Privatización de los hoteles el Tamá, Cumanagoto, Trujillo y Miranda, recoge cómo para ese momento nos encontramos (con relación al Cumanagoto) en presencia de un conjunto clasificado como de cuatro estrellas, ubicado en un terreno de 8 hectáreas “con más del 40% del mismo aprovechable para expansiones mayores que le den una mayor capacidad y diversidad de servicios como para lograr una mayor categoría y una posible alta rentabilidad de la inversión”. Cuenta entonces con 9 locales comerciales, salones de conferencias (con capacidad para 400 personas), restaurant, tasca-bar con sus respectivos servicios de apoyo, a lo que se suma el área recreativa (piscinas, jardines, parque infantil y fuente de soda) y un amplio frente de playa. Se precisa que los dormitorios se encuentran en dos edificaciones de cuatro pisos: la primera con tres suites y 84 habitaciones (42 con vista al mar y 42 con vista a la montaña) y la segunda con 7 suites y 66 habitaciones (33 con vista al mar y 33 con vista a la montaña), dando un total de 160.

6. Hotel Cumanagoto hoy. Vista desde la piscina

La administración del Cumanagoto ha pasado por varias etapas destacando el momento en que, al caer en manos de la empresa Interpuente y ésta declararse en quiebra en abril de 1981, el hotel se vio en la necesidad de cerrar sus puertas por un lapso de 5 años. Más adelante, la privatización emprendida en 1991 arrojó como resultado que en 1992 lo adquiriera la empresa Cumantur Inversiones, quien decide suspender de nuevo el servicio para emprender durante aproximadamente seis años obras que implicarán trabajos de demolición y reconstrucción, hasta que en 1998 reabre sus puertas completamente remodelado de manos de la operadora multinacional española Hesperia alcanzando la categoría de cinco estrellas. En 2005 y hasta hoy pasa formar parte de la cadena Premier International Hotels.

7. Hotel Cumanagoto hoy. Piscina

Los avatares sufridos en el tiempo por la planta física del Cumanagoto dificultan manejar con precisión los datos relativos al crecimiento y conformación definitiva que en la actualidad presenta y saber en manos de quiénes ha estado el proyectar y construir el total de 205 habitaciones, suites y villas que los operadores hoteleros manejan hoy en día para promocionarlo como destino turístico.

8. Hotel Cumanagoto hoy. Vista aérea

Sólo hemos podido encontrar que en 1992 la oficina del arquitecto Fernando Lugo, a solicitud del arquitecto Julio Volante, registra el haber realizado un proyecto para la renovación completa del hotel de 180 habitaciones y una propuesta de conjunto que incluye un campo de golf de 18 hoyos (par 3) y posibles ampliaciones, lo que nos hace pensar que aquí se encuentra el punto de partida y la clave para entender el cierre que se produjo en 1992 y permitió su renovada apertura en 1998. También se registra en 2002 la presentación de parte de la empresa Bolívar y Rodríguez Ingenieros estructurales de un presupuesto por 15.000 m2 (3. 409.000 $) solicitado por Arquitectura Volante, Monaldi & Asoc. que desconocemos si dio como resultado una nueva intervención. Como se verá, la accidentada historia del hotel Cumanagoto, tal vez más compleja pero no muy diferente a la de muchas instalaciones de la Red Hotelera Nacional, deja la sensación de encontrarnos ante una nueva demostración de lo visionario que resultó aquel plan que entendió el turismo como una industria fundamental para el país y, a pesar de ello, lo corto que se quedó y la poca repercusión alcanzada por la forma ordenada en que se abordó.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2, 3, 4 y 5. De Ascençao J.M. “Arquitectura hotelera estatal en Venezuela: 1952-1958”, Trabajo de Grado de la Maestría en Historia de la Arquitectura, FAU UCV, 2005

6 y 7. https://venezuelatuya.com/hoteles/mostrarhotel.htm?Hotel+Paradise+Cumana&HOTCode=gG-y6qCnpWh

8. https://www.tripadvisor.com.mx/Hotel_Review-g316083-d482234-Reviews-Hotel_Cumanagoto_Premier_International_Hotel-Cumana_North_Eastern_Region.html

LA RED HOTELERA NACIONAL

1. Vista de la fachada norte desde las áreas recreacionales

Hotel El Tamá

El hotel El Tamá (nombre tomado de un conocido páramo tachirense), es una de las instalaciones que forma parte del grupo cuya planificación y administración asume la Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU) desde su creación en 1955.

Junto al Trujillo, al Miranda, al Maracay, al Guaicamacuto, al Cumanagoto, al Bella Vista e incluso al Humboldt, el Tamá asume la tipología imperante a nivel internacional compuesta de un volumen prismático que destaca en altura conteniendo las habitaciones al que se articulan una serie de cuerpos bajos donde se congregan las actividades recreacionales y de servicio complementarias.

Considerado durante un buen tiempo como una deuda del régimen para con la zona del país donde había nacido su cabeza visible, el diseño de El Tamá, cuyos estudios preliminares se inician en 1953 (según la Memoria y Cuenta del Ministerio de Fomento), finalmente se le encarga en 1955 al arquitecto Julio César Volante quien ya había participado en los proyectos de los hoteles Cumanagoto (Cumaná) y Prado Río (Mérida), con la clara intención de que fuese inaugurado el 2 de diciembre de 1956. Sin embargo, no pudo abrir sus puertas como “hotel de turismo” de tres estrellas, debido a demoras en el equipamiento de la instalación, sino hasta el 12 de enero de 1957.

2. Vista de la fachada sur

Como en muchos otros de los casos de la red de la CONAHOTU, El Tamá se distingue por la generosidad de sus áreas de apoyo que lo convirtieron en el lugar de encuentro de la sociedad tachirense y de realización de eventos nacionales e internacionales. Su piscina, que terminó tomando dimensiones “olímpicas” por orden de Pérez Jiménez ante las “pequeñas” dimensiones de la del proyecto original, hace de su localización y del esparcimiento alrededor de ella su centro de atención.

Tiene El Tamá un área total de construcción de 12.012,74 m2 y está constituido por 129 habitaciones, de las cuales 112 son dobles y 16 suites (ubicadas en un cuerpo de 9 pisos) y una suite presidencial localizada en el pent-house (con la que se remata el décimo nivel). Cuenta, además, con locales comerciales, comedor, fuente de soda, tasca bar, sala de fiestas, cuatro salones de usos múltiples, cocina principal, salón de juego, talleres, depósito, lavandería y otros servicios que se suman a la mencionada piscina, la piscina para niños y las áreas de jardines. Posee un estacionamiento para 150 vehículos.

3. Planta tipo

La planta tipo de las habitaciones obedece al esquema de una sola crujía lo cual, gracias al clima fresco de montaña que se disfruta todo el año en el área y la ventilación cruzada lograda, no hizo necesario la instalación de un sistema de aire acondicionado. Todas las habitaciones aprovechan desde sus generosos balcones que ven al norte, unificados a nivel de fachada por la continuidad de sus antepechos lo que le da al volumen una marcada horizontalidad, la vista a la ciudad y a las áreas de recreación. La fachada correspondiente a los pasillos de acceso se resuelve a través de un juego muy bien logrado de planos rectangulares que contrastan por su dinamismo con la sobria y elegante fachada principal.

4. Izquierda: El hotel en plena construcción. Derecha: Acto de inauguración el 2 de diciembre de 1956

En el artículo dedicado al hotel El Tamá que aparece en la página de Facebook “Cien años de historia” (https://www.facebook.com/cienanos.dehistoria.75/posts/1789649031296478/), donde se puede seguir todo el proceso que llevó a la construcción de la edificación, se recoge lo siguiente: “Desde la década de los cincuenta se consideró la necesidad de dotar al Táchira de un confortable hotel comparado con los mejores de Caracas. Los notables para entonces eran el Royal, inaugurado en 1932 y el Bella Vista de 1943. Los comerciantes Rodolfo Isea Luzardo, Cayetano Grimaldos Ruiz y José Gabriel Benedetti, se reunieron en diciembre de 1950 ‘para formar una Junta Promotora del Hotel de Turistas de San Cristóbal’. Nada surgió de allí, pues no se contaba con el suficiente capital para realizar semejante pretensión. Una crónica de Vanguardia, reflejaba en enero de 1955 semejante falta, diciendo que ‘cuanto viajero llega por estos contornos se queda asombrado al no hallar un hotel de primera categoría en nuestra capital… debe ser un hotel tipo internacional, nada de ‘taguaras’ a la usanza antigua’, haciendo el llamado a los inversionistas privados que nada hicieron en ese sentido. Sólo el ministro de Fomento, Silvio Gutiérrez, se interesó en el proyecto asomando la participación del 50% de capital oficial, a la vez que reservó a la familia Georgi Cárdenas 40 mil metros cuadrados ‘en la parte alta, allá por Pirineos’, donde se iniciaba la Urbanización Los Pirineos S.A.”

5. El hotel y su entorno
6. Planos de ubicación

Así, El Tamá se terminó ubicando sobre la avenida España (hoy 19 de abril) de la mencionada urbanización ocupando aproximadamente el 30% de un lote prácticamente plano de 54.032 m2 con vista panorámica sobre la ciudad. Terminados de adquirir los terrenos en 1955 y entregado el proyecto, para dar inicio a su construcción se llevó a cabo un proceso de licitación. Los sobres entregados por los participantes se abrieron a finales de abril de 1956, resultando ganadora de dicho proceso, que concluyó el 29 de mayo, la empresa C. A. Constructora Esfega (de los ingenieros José Rafael Ferrero Tamayo, Edgar Asís Espejo y Pedro Emilio García), dándose de inmediato inicio a la obra, cuyo costo sería de 7 millones de bolívares los cuales ascenderían finalmente a Bs. 11.328.074,71 (según Memoria del Ministerio de Fomento) con la inclusión del equipamiento (muebles y accesorios). Debía ser entregada en seis meses o, en otras palabras, el 30 de noviembre. Los responsables de la empresa constructora declaran al diario Vanguardia a finales de mayo “que el movimiento de tierra será de unos veinticinco mil metros cúbicos y que ya la maquinaria entró en actividad”.

Para finales de julio se estaba construyendo el sexto piso del total de diez del cuerpo de habitaciones registrándose un avance “record” del 55%. Muy a tono con lo que fue la vorágine constructiva de la época y la presión por entregar a tiempo se señala que para ello se contaba con “250 hombres, que cumplen ejemplarmente sus tareas repartidos en tres turnos diarios, laborando 18 horas de las 24 del día.”

7. Izquierda: Vista de las áreas sociales del último piso. Derecha: Vista de la piscina desde el cuerpo de habitaciones

Una vez puesto en funcionamiento El Tamá cubrió todas las expectativas pasando a ser el más importante de toda la región, seguido del Aguas Calientes, también de la extinta CONAHOTU, ubicado en la población de Ureña. Su excelente localización y poderosa imagen moderna hicieron que se convirtiera en referencia para los habitantes de San Cristóbal, habiendo llegado a alcanzar la categoría de cuatro estrellas en 1974. El hotel pasó a manos de Corpoturismo a partir del año 1974 por traspaso de la Procuraduría General de la República y fue objeto de una remodelación integral en 1988. Tras el proceso de privatización emprendido por el Fondo de Inversiones de Venezuela en 1991 (quien reportaba para esa fecha el excelente estado de conservación del inmueble), en 1993 fue comprado por el Consorcio Integral Andino 92, C.A y funcionó con este consorcio hasta el año 2002. Entre 1992 y 2002, el hotel cae en una profunda crisis financiera debido a que se dejan de pagar los impuestos correspondientes, creando así una deuda de aproximadamente mil quinientos millones de bolívares de la época. A esto se le sumaría otra deuda de aproximadamente quinientos cincuenta millones de bolívares por motivos de liquidación de empleados en el año 2002, cuando decide cerrar y dejar de prestar sus servicios al publico. Desde ese momento hasta la fecha, el hotel El Tama pasó a una Depositaria Judicial hasta tanto la deuda fuera cancelada. Tras sucesivos intentos por rescatarlo y anuncios gubernamentales de que “volverá a brillar para seguir siendo el templete del turismo tachirense”, El Tamá sigue a la espera.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2, 3, 6 y 7. De Ascençao J.M. «Arquitectura hotelera estatal en Venezuela: 1952-1958», Trabajo de Grado de la Maestría en Historia de la Arquitectura, FAU UCV, 2005

4. https://www.facebook.com/cienanos.dehistoria.75/posts/1789649031296478/

5. https://vymaps.com/VE/Hotel-El-Tama-110883/

1977• Hotel flotante en Puerto Ordaz

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1977•  Con la instrumentación del IV Plan de Sidor durante el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, se inició el crecimiento sostenido de Ciudad Guayana. Todo estaba en construcción. Sin embargo, la nueva ciudad no estaba en condiciones de absorber el incremento de población, sobre todo la de los técnicos y profesionales llamados a trabajar en el Plan.
Por tal motivo en 1975 el gobierno nacional negocio la compra por seis millones de dólares de un «hotel flotante» con la Compagnia Italia. El barco adquirido, el Cristóforo Colombo, había sido fabricado entre 1953 y 54. Desplazaba 29.191 toneladas, tenía de eslora 213 metros y capacidad para 1350 pasajeros y 570 tripulantes. Había sido buque insignia de la flota italiana navegando durante más de 20 años el Adriático y diferentes rutas del Atlántico.
Bajó su ancla por primera vez frente al puerto de Sidor, Matanzas, en septiembre de 1977 y estuvo anclado en ese muelle dando alojamiento a 1.200 personas, rebautizado con el nombre de “Residencias Cristóbal Colón”.
Estuvo en funcionamiento durante varios años hasta que la oferta hotelera y las facilidades existentes en la ciudad, así como el mantenimiento del buque, hicieron inviable la operación. Fue vendido en 1981 y desguazado en otoño del año siguiente en Kaohsiung, ciudad portuaria al sur de Taiwan.
De las “Residencias Cristóbal Colón” solo quedó en Ciudad Guayana el altar de la capilla del barco, donado por SIDOR a la Diócesis de Guayana, utilizado para la multitudinaria misa del papa Juan Pablo II del 29 de enero de 1985 en la cual cantó el niño Adrián Guacarán, retablo que actualmente reposa en la sede de la citada Diócesis.

HVH

1956• Hotel Llano Alto, Barinas

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1956•  La Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU) culmina la construcción y equipamiento del hotel Llano Alto, ubicado al sur de la ciudad en Barinas, diseñado por los arquitectos Oscar Carpio (egresado en la primera promoción de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Ingeniería UCV en 1948) y Guillermo Suárez (FAU UCV, validez 8va promoción, 1958).
El hotel, construido en un terreno arbolado con vista hacia la ciudad y las montañas, consta de 30 habitaciones con baño incorporado, 2 suites, 17 bungalows, un salón principal, comedor techado y comedor al aire libre, cocina, fuente de soda, piscina y piscina para niños, sala de juegos, tiendas, administración y servicios, así como de un club hípico provisto de caballerizas.
Los arquitectos asumieron una solución horizontal para el conjunto del hotel, planteando ventilación cruzada a través de ventanas altas por encima de las circulaciones y utilizaron materiales de construcción de la región: madera, empleada al máximo; alfarería, tejas, adobes y panelas; así como canto rodado recogido de los ríos cercanos.
Hoy día el hotel y sus instalaciones forman parte de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ).

HVH

LA RED HOTELERA NACIONAL

1. Hotel Bella vista. Vegas & Galia. Vista del conjunto desde el mar donde se muestra la fachada sur

Hotel Bella Vista

Retomando el repaso al grupo de edificios gestionados directamente por la CONAHOTU que engrosaron la Red Hotelera Nacional durante la dictadura perezjimenista encontramos, dentro de los que toman como punto de referencia ya no tanto las raíces tradicionales que pudiesen dar cuenta de lo nacional sino el lenguaje procedente de corrientes internacionales, como caso digno de ser resaltado, el del hotel Bella Vista.

Inaugurado el 4 de diciembre de 1955 y puesto en funcionamiento pleno en 1956, el Bella Vista, ubicado al final de la Av. Santiago Mariño en Porlamar (Isla de Margarita), es la única contratación que la oficina de Vegas y Galia hizo con el Estado durante el tiempo que duró una sociedad (1951-58), cuyas conexiones eran más bien con la promoción privada. También se trata del único edificio construido por esa exitosa sociedad profesional fuera de Caracas lo cual lo convierte en singular. Sin embargo, tanto en su concepción como en su ejecución no se rompen varios de los criterios que permitieron dotar a esta importante firma de una cierta marca de fábrica: máxima racionalidad constructiva, clara expresividad de los componentes funcionales de la edificación, atinada escogencia de los materiales, cuidadosa ejecución de la obra, solución rigurosa de los detalles y consideración de las variables del contexto. Como muestras de ello ya para aquel entonces Vegas y Galia habían realizado el edificio El Municipal, el conjunto Polar y el edificio del Banco Mercantil y Agrícola. De estas tres experiencias el Bella Vista continúa la exploración relacionada al tema de la descomposición funcional y volumétrica de la edificación. También se apega a la idea de que el entorno sea el que provoque la reacción del arquitecto en cada caso particular, muy alejada de una actitud premeditada hacia la valoración a través del uso de los materiales y el carácter expresivo proveniente de las condiciones locales.

2. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Fachada norte donde se ubica el acceso.
3. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Planta tipo

El hotel se organiza con base en el aprovechamiento máximo de las visuales que hacia el sur el paisaje ofrece. De allí el claro esquema de un bloque alargado de habitaciones todas mirando a la playa conectadas por una crujía sencilla que permitía la ventilación cruzada sin requerirse de aire acondicionado, resuelto bajo el criterio de ubicar en los dos primeros niveles (base) las dependencias administrativas, el lobby y la recepción, en el cuerpo de siete pisos las habitaciones propiamente dichas (49 dobles más siete suites dando un total de 56) y en el remate algunas áreas recreacionales y sociales. La recesión de la base, la utilización de los balcones como elementos de protección de la incidencia directa del sol sobre los dormitorios, la cubierta con que se techa la azotea y el no abrirse ni al este ni al oeste, nos muestran el cuidado que se ha tenido por tomar en consideración las variables climáticas. La modulada proporción de la fachada gana al incorporársele como pausa el lleno texturado del núcleo de circulación y servicios. El resto de las dependencias sociales, rentales, recreacionales y de apoyo se resuelven en un cuerpo bajo extendiso hacia el oeste correctamente articulado al bloque principal.

4. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Áreas sociales en planta baja
5. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Vista interior de una suite
6. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Habitación tipo

El acceso ubicado al norte y definido por una marquesina, se halla en contacto directo con el área de estacionamientos. La piscina, punto de encuentro obligado y de animación permanente se colocó entre el edificio y la playa, dotándola de un ambiente que perfectamente se puede catalogar de tropical: pérgolas, pasillos cubiertos y techos de formas libres hacen aquí acto de presencia protegiendo algunas actividades de apoyo: el bar, la fuente de soda, la pista de baile. La propuesta estructural en todos los casos es a base de concreto armado, material de comprobada resistencia a los rigores del mar.

7. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Fachada sur
8. Hotel Bella Vista. Vegas & Galia. Fachada sur desde las áreas recreacionales

Las influencias exógenas que en el Bella Vista se notan con mayor claridad proceden de la arquitectura brasileña, en particular de la carioca (que como se sabe le rinde a su vez tributo en gran medida a Le Corbusier), ajustadas si se quiere al medio playero en que el edificio se desarrolla. Es así como la liberación de las columnas en los dos pisos inferiores de la torre, tornándose a la vez cilíndricas, recuerda la escala monumental incorporada por Lucio Costa y Oscar Niemeyer en el Ministerio de Educación de Río de Janeiro (1936-45) y desarrollada en proyectos posteriores (el Pabellón de Brasil de 1939 en Nueva York y el complejo de Pampulha de 1940 al 42). También las remembranzas de esa arquitectura se leen en el tratamiento de las áreas exteriores y las cubiertas del cuerpo bajo de apoyo, las utilizadas en las áreas recreativas y la que remata el propio bloque de habitaciones. Ya con anterioridad Cipriano Domínguez a la hora de proyectar el Centro Simón Bolívar y Carlos Raúl Villanueva al hacer otro tanto en la Ciudad Universitaria habían bebido de la misma fuente, lográndose resultados igualmente memorables.

9. Hotel Bella Vista. Fachada norte una vez realizada la remodelación y ampliación según proyecto de Julián Ferris y Jaime Hoyos
10. Hotel Bella Vista. Fachada sur una vez realizada la remodelación y ampliación según proyecto de Julián Ferris y Jaime Hoyos

Este hotel de proporciones generosas para la época, de vocación cosmopolita, equipado con mobiliario de firma de los más afamados diseñadores nacionales y extranjeros, y aspecto claramente tropicalizado, hecho con la ambición de atraer el turismo a la hermosa Isla de Margarita, cumplió su cometido de forma tal que debió ser objeto de una remodelación y ampliación que lo llevó en 1974 a alcanzar el nivel de 5 estrellas, elevando a 239 las habitaciones y a 12 las suites, proyectada por Julián Ferris y Jaime Hoyos. Entre las importantes transformaciones que sufrió la obra original de Vegas y Galia se encuentra la eliminación de la ventilación cruzada en el bloque original de habitaciones y por ende la incorporación plena del aire acondicionado debido a la conversión de la planta tipo de crujía sencilla a doble. También se añadió un nuevo cuerpo de dormitorios ubicado hacia el norte cuya volumetría y lenguaje alteraron de manera radical la percepción original que se tenía desde su acceso principal (presidida por una gran piel de bloques calados que a modo de celosía protegía los pasillos que conducían a las habitaciones) y el antiguo Salón Principal, en el cual Marcos Pérez Jiménez celebró en diciembre de 1955 la finalización de su construcción con una gran fiesta, se transformó en el Gran Salón Restaurante Guayamurí. El Bella Vista durante años cubrió todas las expectativas, convirtiéndose además en una de las pocas inversiones rentables de la CONAHOTU, en hito dentro de la región y en obligada referencia por su adecuada respuesta al medio dentro de los hoteles de playa del país. Hoy intenta competir con las grandes cadenas internacionales aprovechando su inmejorable localización, el contar con una excelente playa y vistas hacia una de la más hermosas bahías de la isla, amén de poseer la solera que el tiempo le ha otorgado.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 a 8. Sato A. José Miguel Galia. Arquitecto, 2002

9 y 10. Colección Crono Arquitectura Venezuela

LA RED HOTELERA NACIONAL

1. Hotel Moruco. Corredor de acceso a las habitaciones que conecta con las áreas sociales

Hotel Moruco

Cuando Juan Pedro Posani dedica un capítulo de la segunda parte de Caracas a través de su arquitectura (1969) a lo que denominó “La arquitectura populista”, centra fundamentalmente su atención en la “quinta”, protagonista principal de las nuevas urbanizaciones caraqueñas, reconociendo en algunas de sus mejores soluciones el interés por recuperar los “elementos plásticos utilizados en defensa contra los elementos (sol y lluvia)” así como los valores permanentes de la arquitectura colonial que Carlos Raúl Villanueva precisó con tanto tino en “El sentido de nuestra arquitectura colonial” (1952). Posani tiene además en mente el ir delimitando lo que podría denominarse como “el ‘carácter’ nacional ” a partir, no sólo de la aproximación hecha por Villanueva a lo que se edificó en la Colonia, sino muy especialmente desde la arquitectura popular, fuente desde donde empezaban a nutrirse algunas experiencias realizadas en la Escuela de Arquitectura de la UCV y algunas casas proyectadas por Carbonell y Sanabria o por Fruto Vivas, señalando así un rumbo y búsqueda distintos al patentado a través del «cliché» que mostraban las viviendas unifamiliares diseñadas para la clase media de la capital. No obstante, tras hacer dicho reconocimiento, Posani no tiene dificultad en afirmar, muy a tono con una actitud que buscaba mas que “reconstruirnos un pasado” el de “inventarnos un futuro”:  “que si las intenciones eran básicamente sanas no puede decirse lo mismo de los resultados: la arquitectura populista se equivoca al tratar problemas actualísimos con medios pretéritos”.

2. Hotel Moruco. Vista exterior

Hecho el necesario preámbulo, luce muy acorde con los rasgos atribuidos a “la arquitectura populista” el sumar las experiencias que desde la CONAHOTU se emprendieron en Barinas y Mérida a través de los hoteles Llano Alto (ver Contacto FAC nº 44 del 10-09-2017) y Prado del Río (ver Contacto FAC nº 48 del 08-10-2017), respectivamente. Pero es el proyecto de Fruto Vivas para el hotel Moruco (1955-56) en Santo Domingo (Estado Mérida), el que sin dudas se apropia plenamente de tal calificativo. Aunque cuando Posani acuña el mencionado apelativo tiene en mente (entre otras obras) las casas que Vivas proyectó durante la década de los 50, es el Moruco el edificio público al que mejor le calza y, en consecuencia, no es casual que haya sido un hotel (lugar igualmente residencial) el que se haya prestado para ello.

3. Hotel Moruco. Conjunto

Así, el Moruco, a pesar de contar con 19 habitaciones dobles, una suite, un conjunto de tres dormitorios con baño central para ocho personas y adicionalmente con 6 cabañas (todos con los respectivos servicios de apoyo), ha sido tratado, justamente, como una casa grande, pero en este caso incluyéndose como referente la vivienda popular andina y no la casona de hacienda como lo hicieran Sanabria y Volante, proyectistas del Prado Río.

4. Hotel Moruco. Ubicación en la zona de Santo Domingo, estado Mérida

Vuelve aquí el lugar a tener un rol protagónico en la toma de diferentes decisiones: un paraje montañoso ubicado a 2.250 metros sobre el nivel del mar, rodeado de vegetación arbórea en su mayoría, desde donde se puede apreciar el panorama de las altas cumbres andinas, los cultivos y las aguas que descienden hacia el río Santo Domingo. Climatología, topografía, visuales, materiales, sistemas constructivos son elementos que el sitio provee y que se intentarán aprovechar al máximo.

Con la actitud con que el campesino se une a la naturaleza en mente, pero a la vez con el talento de quien conoce las ventajas que ofrece la modernidad, Fruto Vivas logra, con el apoyo del Maestro Rodríguez de Lobería, cultor-artesano a cargo del trabajo en madera, resolver una edificación absolutamente integrada al paisaje, relativamente compacta, en la que el sabio manejo del espacio y la iluminación propician con frecuencia el encuentro entre sus ocupantes y mitigan la inevitable segregación de funciones que todo hotel impone.
El esquema de edificio es sencillo: dos cuerpos desplazados sobre un eje longitudinal, articulados por el área de recepción y lobby desde la cual se aprecian los salones recreacionales. El cuerpo anterior, más ligado a la llegada desde la carretera, contiene el salón-comedor para convenciones con sus servicios y el posterior, culminación y remate del eje, las habitaciones, claramente separadas de la circulación general mediante un muy bien logrado espacio de transición integrado a un jardín exterior.

5. Hotel Moruco. Área de acceso

Sin embargo, es tal vez en la decisión de asumir como solución tecnológica plena el uso de la riqueza forestal que el país provee (la madera fue traída del bosque, ya extinto, de San Francisco de Macaira del estado Guárico) lo que aproxima con mayor fuerza este edificio a la línea que ya para ese entonces Fruto Vivas ha emprendido en búsqueda de una expresión cultural propia e independiente o, en otras palabras, de una “arquitectura nacional”. En el Moruco, al igual que en la Casa Palacios de Río Chico, la madera es trabajada no sólo como armazón de las cubiertas o como acabado en pisos, barandas, puertas y ventanas, sino además como esqueleto estructural conformador del entramado de vigas y columnas. Esta circunstancia junto a la combinación equilibrada de la piedra, el friso liso blanco y la panela de arcilla dotan a su fluido espacio del sabor inconfundible de lo autóctono. La crítica a que somete Posani esta actitud basada en el hecho de «que el contexto popular de donde se extraían los modelos formales estaba tan lejos de la Venezuela contemporánea como los contextos culturales europeo o norteamericano», sumada a la afirmación citada en el primer párrafo de esta nota, exagera el peso formalista que sin duda se asume pero pasa por alto la calidad de la arquitectura que mediante el procedimiento se logra. Obviamente la emblemática y genial figura de Fruto Vivas tiene mucho que ver en ello. El error ha sido pretender convertirlo en un estilo.

ACA

Procedencia de las imágenes

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3 y 4. https://google-earth.com

4. Colección Crono Arquitectura Venezuela