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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 315

Productos de Acero Lamigal, C.A., ubicada en Valencia, Estado Carabobo, es una empresa metalmecánica venezolana, productora a gran escala de acero galvanizado en bobinas, mediante el proceso de galvanización en continuo. La página de publicidad que la firma colocó en el nº100 de la revista entre rayas de julio-agosto 2013 ilustra nuestra postal del día de hoy.

1. De izquierda a derecha: Paul-Jacques Malouin, Luigi Galvani y Stanislaus Sorel, personajes claves dentro de la historia que dio origen al proceso de galvanización.

Entendida como una respuesta que se encontró para proteger el acero frente a la corrosión, la galvanización se trata de un proceso químico que fue descubierto en 1742, cuando el químico-farmacéutico y físico francés Paul-Jacques Malouin (1701-1778) demostró que la inmersión del acero en zinc fundido proporcionaba un recubrimiento protector contra la corrosión de gran eficacia, dándose así origen al principio de la “galvanización en caliente”. Sin embargo, la palabra proviene del nombre del inventor Luigi Galvani (1737-1798), físico y médico italiano cuyos estudios le permitieron en 1780 descifrar a partir de la electricidad producida por el contacto de dos metales diferentes sumergidos en un líquido la propiedad de la corriente eléctrica de provocar contracciones en los nervios y músculos de los seres vivos o de organismos muertos, fundando de esta manera la ingeniería electroquímica y la biofísica.

Del artículo escrito por Carles Romea titulado “La galvanización, una respuesta a la corrosión, publicado en https://www.e-zigurat.com/blog/es/galvanizacion-respuesta-corrosion/, sabemos que “los posteriores desarrollos de Stanislaus Sorel y la puesta a punto en 1836 de un procedimiento económico para decapar el acero abrieron la puerta a la utilización industrial de la galvanización en caliente. Fue el propio Sorel quien puso de manifiesto el efecto de ‘protección galvánica’, además de la protección de tipo barrera, que proporcionan los recubrimientos de zinc y que garantizan la inalterabilidad del acero de base mientras quede zinc remanente sobre la superficie del mismo. (…) La galvanización en caliente es, por tanto, un procedimiento de protección acreditado a lo largo de más de casi 200 años de empleo, cuya utilidad y eficacia están sobradamente probadas”.

2. Etapas del proceso de galvanizado por inmersión en caliente.

La información que hemos obtenido en https://www.ateg.es/revistas/revista_113/index6.html nos aporta que “el acero puede ser galvanizado mediante procesos con características muy diferentes entre sí. Sin embargo, no todo lo conocido como galvanización significa lo mismo. Los diferentes procesos de galvanización varían fundamentalmente en el espesor de la capa de zinc que se origina y los medios con los que es creada. Ambos factores tienen una enorme influencia tanto en la durabilidad de la protección como en la capacidad de soporte de carga mecánica. Los procesos más importantes son: galvanización por inmersión en caliente en continuo, en discontinuo, electrozincado (o galvanización fría) y pulverización térmica de zinc”.

Por tanto, los productos ofrecidos por Lamigal corresponden a uno de los dos procesos diferentes para aplicar recubrimiento de zinc al acero mediante el método por inmersión en caliente. En particular, se trata del “que involucra la aplicación de zinc sobre una banda o lámina continua de acero a medida que pasa por el baño de zinc fundido a alta velocidad –de aquí el término galvanizado continuo por inmersión en caliente. A medida que un rollo es procesado a través de la línea de recubrimiento, otro es soldado a su extremo final. El proceso es verdaderamente ‘continuo’ a medida que la línea opera durante días sin interrupción”, información esta última obtenida de https://latiza.zinc.org/wp-content/uploads/sites/10/2017/02/GalvInfoNote2_3.pdf.

3. Galvanización en caliente de chapa por procedimiento continuo. Esquema del proceso.

Sin pretender entrar a detallar en qué consiste el proceso de galvanizado continuo, sólo añadiríamos que una de sus características más importantes “es la formación de un fuerte enlace entre el acero y su recubrimiento de zinc. A las velocidades de procesamiento usadas en las líneas de galvanizado continuo, la plancha enrollada sólo está en el baño de zinc entre 2 y 4 segundos. Durante este breve tiempo, el metal fundido y el acero deben reaccionar para formar un fuerte enlace metalúrgico por difusión. La región del enlace es un compuesto ínter metálico, llamado la ‘capa de aleación’. (…) Esta delgada zona de enlace de aleación, la que tiene usualmente de sólo 1 a 2 micrómetros de espesor, es muy importante porque una vez que el recubrimiento es aplicado y la plancha se ha enfriado a temperatura ambiente, es re-enrollado y embarcado a los clientes para moldear a la forma deseada. Por ejemplo, la plancha puede ser profundamente embutida para formar una caja, puede ser estampada en una defensa de auto, o puede ser enrollada en un panel de construcción para techos”.

4. Planta industrial y gama de productos que ofrece Productos de Acero Lamigal, C.A.

Fundada en 1964, Productos de Acero Lamigal, C.A., de acuerdo a su portal https://www.lamigal.com.ve, nace “con 23 hombres emprendedores, quienes con visión proyectan lo que años después sería la plataforma de producción a gran escala de acero galvanizado: la Línea Continua de Galvanizado (LCG)”. La firma “tiene una capacidad de producción de 200.000 toneladas/año de Bobinas y Láminas de Acero Galvanizado”, siendo “la única empresa del sector metalúrgico de este ramo en Venezuela”. Hoy ya ha cumplido 58 años.

Comprometida con la preservación y cuidado del ambiente, Productos de Acero Lamigal, C.A. ofrece en la actualidad los siguientes productos: bobinas, láminas lisas y flejes que se utiliza como materia prima en la industria de refrigeración, construcción, automotriz y metalmecánica en general; Aceral, lámina para techos de acero galvanizado por inmersión en caliente; Aceral 1.5”, lámina galvanizada de gran formato ideal para plantas industriales, grandes desarrollos comerciales y almacenes, entre otros; Normal, lámina para techos de acero galvanizado en forma ondulada, capaz de soportar condiciones ambientales severas, gracias a la extraordinaria resistencia a la oxidación que ofrece; Normal Plus, lámina galvanizada para techos de forma ondulada, con espesor 0.20 mm en longitudes de 2,44m, 3,05 m y 3,66 m, producida en la nueva línea de Corrugación Continua Normal; y Losacero, láminas de acero galvanizado (G-60) estructural, creadas para encofrar entrepisos, placas y techos.

Los productos de acero galvanizado dentro de la industria de la construcción tuvieron un importante repunte desde que en los años 1970 se descubrieron las propiedades cancerígenas del asbesto cemento, material utilizado durante años para ser colocado en cubiertas de todo tipo y particularmente en naves industriales y viviendas de interés social. Hoy el fibrocemento que sustituyó al asbesto-cemento eliminado al primero de su composición, debe competir con una industria metalúrgica poderosa que ha copado buena parte del mercado.

5. IDEC FAU UCV. SIEMA (Sistema IDEC de Estructura Metálica Apernada).
6. IDEC FAU UCV. SIPROMAT (tecnología basada en el uso de lámina delgada de acero galvanizado para la producción de paneles estructurales autoportantes de lámina corrugada).
7. IDEC FAU UCV. Izquierda y centro: SITECH (sistema de techo en lámina metálica donde se hace énfasis en factores de confort térmico, producción y ensamblaje). Derecha: ENTRETECH (sistema de lámina de acero galvanizado para techos y entrepisos de construcción progresiva).

En cuanto al uso del acero galvanizado en proyectos que han surgido de investigaciones realizadas en la academia, en el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la FAU UCV se registra su presencia en los siguientes trabajos relacionados con el diseño y desarrollo de sistemas constructivos: SIEMA (Sistema IDEC de Estructura Metálica Apernada), formulado inicialmente en 1978 por la ing. Gladys Maggi cuyas losas de entrepiso y techo son de concreto armado vaciado en sitio sobre láminas de acero galvanizado como encofrado no colaborante (con evaluación y actualización de Nelson Rodríguez el 2008 y adaptación a su uso como vivienda progresiva por Beverly Hernández en 2011); SIPROMAT: tecnología basada en el uso de lámina delgada (de 0,60 y 0,45 mm de espesor) de acero galvanizado para la producción de paneles estructurales autoportantes de lámina corrugada. Su componente universal es un panel preformado de forma simétrica que permite la construcción de paredes portantes, entrepisos y cubiertas mediante el solapamiento de sus extremos para la fabricación de espacios habitables. Está fundamentalmente dirigido a producir vivienda progresiva para sectores de bajos ingresos. Surgió del Trabajo de Grado para Magister Scientiarium en Desarrollo Tecnológico de 1991 con el cual su creadora, la arq. Alejandra González obtuvo en 1995 el Premio Nacional a la Investigación Tecnológica otorgado por el CONICIT (en la misma línea de trabajo participaron posteriormente Mailing Perdomo y Velquis Velandria y se elaboró en 2005 con la participación de González, Perdomo y Velandria el Manual de producción, uso y aplicaciones de la tecnología SIPROMAT); ENTRETECH: sistema de lámina de acero galvanizado para techos y entrepisos de construcción progresiva desarrollado por la arq. Rebeca Velasco en 1995; y SITECH: sistema de techo en lámina metálica donde se hace énfasis en factores de confort térmico, producción y ensamblaje, diseñado por la arq. Beatriz Hernández en 1995.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://es.wikipedia.org/wiki/Paul-Jacques_Malouin, https://es.wikipedia.org/wiki/Luigi_Galvani y https://galvanizeit.org/hot-dip-galvanizing/what-is-galvanizing

2. https://www.catedraavicola.com.ar/el-proceso-de-galvanizado-esta-cada-vez-mas-presente-en-la-produccion-pero-en-que-consiste-es-tecnica/

3. https://www.construmatica.com/construpedia/Procedimientos_de_Galvanizaci%C3%B3n_en_Caliente

4. https://www.lamigal.com.ve

5, 6 y 7. https://es.slideshare.net/rubenmedios/propuestas-idec y Colección Crono Arquitectura Venezuela.

¿SABÍA USTED…

… que el 6 de mayo de 1953 se inauguró el Pasaje Zingg?

1. Foto tomada el día de la inauguración del Pasaje Zingg. En el centro el empresario Gustavo Zingg propietario del edificio y a su lado derecho Marcos Pérez Jiménez.

La palabra “pasaje” tiene, según el Diccionario de la Lengua Española (DLE), hasta trece acepciones. De la que nos interesa hablar hoy para dar inicio a nuestra nota es de aquella que lo define como “paso público entre dos calles, algunas veces cubierto” estrechamente relacionada con otras dos: “acción de pasar de una parte a otra” y “sitio o lugar por donde se pasa”.

Para evitar confusiones pensando que cualquier calle pueda ser considerada un pasaje, hay que tomar en cuenta que, como mínimo, debe cumplirse la condición de que se haya aparecido a modo de añadidura a la trama original de cualquier ciudad, si es que no forma parte de su razón de ser. En tal sentido otras de sus características, el que sea cubierto o a cielo abierto y el que sea peatonal o vehicular, ha permitido con el tiempo acotarlo aún más privando para la segunda situación el hecho de que predomine lo peatonal, sumándosele otra que en cierta medida garantice su animación: el uso comercial.

Es así como este particular espacio público que puede ser detectado desde muy temprano dentro de la trama histórica de las ciudades, irrumpe con fuerza como hecho impuesto fundamentalmente a finales del siglo XVIII en Europa, convirtiéndose a partir de entonces en toda una tipología que dio pie a espacios memorables, apareciendo en muchos casos estrechamente vinculado con la noción de «galería» la cual, a diferencia de su pariente no siempre conecta dos calles sino que puede ser un espacio confinado.

Si nos quedamos con que un pasaje “es una calle generalmente estrecha y peatonal, que pasa por debajo o entre varios edificios y enlaza dos o más calles entre sí”, podemos confirmar parte de lo que hemos adelantado e ir precisando no sólo su identidad sino la manera como históricamente se hace presente en las ciudades. Si partimos de la ciudad medieval como el modelo, en el que el pasaje surge de manera espontánea por necesidad de dar acceso a más viviendas o aquellas que por su emplazamiento no tenían acceso desde una calle, encontramos que no será sino desde fines de 1700, cuando al aparecer la preocupación por introducir el espacio público dentro del bloque de la manzana, que el pasaje empieza a ser un elemento planificado. En este sentido, no es de menor importancia recordar que este concepto era totalmente ajeno a la planificación que imperó en toda Latinoamérica basada en el damero regulado según las Leyes de Indias, otro importante modelo que vale la pena considerar y estudiar a la luz de lo expresado.

2. Dos galerías del siglo XIX europeo. Izquierda: Galleria Vittorio Emanuele II, Milán (1861-1877). Derecha: Galleria Umberto I, Nápoles (1887-1890)

Así, como bien señala María Marta Lupano en “Ruptura de la trama urbana: los pasajes y las calles cortadas”, artículo publicado en 1998 en el nº98 de Seminario de Crítica, revista del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas (IAA), Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, Universidad de Buenos Aires, “desde fines del 1700, en Europa comenzó una preocupación por el diseño de nuevos tipos arquitectónicos, a partir del trabajo integral sobre sus células: los bloques amanzanados. Se edificaron entonces los ‘pasajes’ que se introdujeron como calles semipúblicas en el bloque cerrado, para llevar el frente hasta el rincón más alejado a través de patios o jardines que a la manera del Palais Royal de Paris quedaron en el corazón de la manzana y la transformaron en el centro de su espacio. Las pequeñas manzanas paralelas con calles o plazoletas, mejoraron la relación frente-fondo y el asoleamiento de los edificios”.

La evolución y transformación de pasajes en galerías techadas de carácter eminentemente comercial (los “passages” franceses, las “galleries” italianas o los “passagem” alemanes), entendidas como calles cubiertas para peatones, va de la mano con el desarrollo del intercambio de mercancías a nivel internacional y tienen su apogeo entre 1790 y 1860. En París, por ejemplo, “la gran mayoría fue inaugurada en los quince años siguientes a 1822, utilizándose techos de cristal”, convirtiéndose en centros de mercaderías suntuarias e instaurándose como tipología en casi todo el mundo.

3. Dos pasajes bonaerenses: el General Paz (izquierda) y el Santamarina (derecha).
4. Dos pasajes en el centro de Santiago de Chile.

El efecto que trajo la tendencia a irrumpir en las manzanas para crear pasajes llega a Latinoamérica a finales del siglo XIX teniendo una particular repercusión en ciudades como Buenos Aires y Santiago de Chile donde prevalecerá la denominación tradicional incorporándose en Buenos Aires el término “cortadas”. Las galerías, por su parte, pasarán a estar asociadas a la opulencia.

En Venezuela, dado el rezago que el país vivió durante el siglo XIX, no será sino hasta 1891 que verá en Caracas la aparición del primer paseo comercial a cielo abierto: el Pasaje Linares, comentado en el Contacto FAC nº266 del 3 de abril de 2022.

5. Pasaje Capitolio, Caracas, c.1930.

Sólo será finalizando los años 1920 que se detecte, siempre en Caracas, la tímida llegada de otro espacio de estas características, el Pasaje Capitolio, que comunicó la avenida Oeste 2 (hoy bulevar Capitolio) con su paralela avenida Oeste, permitiendo recortar camino entre Padre Sierra y la esquina El Conde. La operación que dio origen a la concreción final de este espacio nace cuando la familia Boulton adquiere la casona que perteneció al Conde de la Granja (ubicada al sureste de la esquina El Conde) para, luego de demolerla, destinar una parte del terreno a completar el segmento norte del Pasaje, quedando el resto destinado a la construcción del hotel El Conde en 1948.

Dada su condición entre medianeras, su presencia como espacio público, su uso comercial y su condición techada-acristalada soportada en una estructura de cerchas metálicas que aporta luz natural al espacio, podría decirse que el Pasaje Capitolio fue la primera galería caraqueña, aunque no contó con la fastuosidad de sus pares europeos. Sin embargo, cabe agregar, como se señala en el Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. Municipio Libertador. 2004-2007 del Instituto del Patrimonio Cultural IPC, que “la fachada principal refleja la función volumétrica de los locales comerciales que se encuentran a los lados, como también del pasaje urbano en su espacio central. Este espacio queda resaltado por un portal de mayor altura decorado con rejas forjadas al estilo Art Nouveau. Estas rejas son de figuras curvas alusivas a formas vegetales. En este portal también se pueden apreciar grandes ventanales con marcos metálicos, herrería decorada, y cornisas con molduras en su borde superior”.

5. El edificio Zingg visto desde la Avenida Este 4 (hoy Universidad) en fechas cercanas a su nauguración en 1940

Será más de veinte años después de que se popularizara el Pasaje Capitolio, que se dará otro evento importante en la hasta entonces breve historia de los espacios caraqueños con esta tipología. Sin que la precisión nos acompañe del todo, nos aventuraríamos a decir que cuando en entre 1951 y 1953 se construye bajo el edificio Zingg (inaugurado en 1940) el pasaje que lleva el mismo nombre, se produce un importante impulso y un punto de inflexión en lo que a galerías comerciales se refiere en la ciudad capital.

En el momento en que el empresario alemán Gustavo Zingg decide trasladar a Caracas en 1932 la sede central de su reconocida casa comercial G. Zingg & Co. fundada en 1930, radicada inicialmente en Maracaibo, contrata en 1939 al ingeniero Oskar Herz el proyecto para construir una edificación corporativa exclusiva entre medianeras, a ubicarse entre las avenidas Este 6 (entre las esquinas Camejo y Colón) y Este 4 -hoy Av Universidad- (entre las esquinas de Sociedad y Traposos), la cual fue ejecutada por la Oficina Técnica Blaschitz e inaugurada en 1940. La edificación contaría con dos cuerpos que dan frente hacia cada una de las dos avenidas dejando entre ellos un espacio libre usado para los estacionamientos.

El sobrio edificio de rasgos clásicos, acabados de primera y fachadas recubiertas en mármol, supuso para el momento de su construcción un avance dentro de la incipiente modernidad arquitectónica del país, ya que fue la primera edificación de acero planificada para resistir sismos en Caracas.

6. El edificio (visto desde la Avenida Este 6) y el Pasaje Zingg en fechas cercanas a su apertura

Once años después de su puesta en funcionamiento, el edificio Zingg volverá a sacudir a la capital, ahora en un sentido distinto al de su novedad estructural, al liderizar una importante operación urbana que se puso a tono con el impacto que incorporó la realización de la avenida Bolívar. Dicha operación consistió en modificar las plantas bajas del edificio, ocupar el área de estacionamientos y salvar el desnivel entre las avenidas que lo confinan, con un novedoso pasaje comercial, conectando así el corazón de la capital con las obras que venía realizando el Centro Simón Bolívar. Le corresponderá al arquitecto de origen turco Arthur Kahn (1910-2011) realizar la propuesta y concretar el proyecto.

El planteamiento resolvió el recorrido en dos tramos y en dos secciones que, como ya se señaló, implicaron modificar las plantas bajas originales de los dos cuerpos del edificio sede y ocupar el resto de la parcela. La primera sección, nivelada con la avenida Universidad, se encuentra techada en su parte central por una cubierta a dos aguas que la provee de luz cenital natural, relacionándose espacialmente con la segunda sección, el nivel inferior que se comunica con la avenida Este 6, mediante un espacio central que posee una cúpula acristalada. Para vencer la diferencia de altura entre las calles se recurrió a la utilización de las primeras escaleras mecánicas de Caracas (otra novedad), que hoy permanecen y caracterizan este espacio.

7. Pasaje Zingg. Planta
8. Tres tomas del interior del Pasaje Zingg.

El Pasaje contenía 40 locales comerciales (librerías, papelerías, venta de plumas fuentes, cafeterías, barberías, perfumerías, agencias de viaje, tiendas de modas) y servicios complementarios, tales como: un correo, telégrafo, radio y teléfonos, un restaurante, sanitarios públicos (con elegantes y lujosos tocadores para damas) y la agencia bancaria de The Royal Bank of Canada.

“La publicidad de la época promovía al Pasaje Zingg como un verdadero centro comercial, que contaba con cuarenta de las tiendas más lujosas de Caracas lo cual lo aproximaba en gran medida a una galería parisina. Esta estrategia tuvo gran impacto urbano, generando una nueva vía pública peatonal. Para mediados de los cincuenta, había llegado a ser un icono urbano”, señalarán Iván González Viso y María Isabel Peña en la nota dedicada al Pasaje Zingg en Caracas del Valle al Mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015).

Por su parte, Lorenzo González Casas en “Compraventas en CCS: De la bodega esquinera al mall”, ubicable en http://www.ccscity450.com.ve/ensayo/compraventas-en-ccs-de-la-bodega-esquinera-al-mall/, afirmará lo siguiente: “La llegada de la escalera mecánica tuvo su acto inaugural en el Pasaje Zingg de la avenida Universidad, de Arthur Kahn, entre 1951 y 1953. Amén de las novedosas escaleras, allí se establecieron baños públicos, como había hecho cuatro décadas antes Harry Gordon Selfridge en sus almacenes, con intención de prolongar la estadía del público, en especial el femenino. Junto con el Pasaje Zingg, a inicios de la década de 1960 existían en Caracas otros 21 pasajes comerciales cubiertos, lo cual indica la expansión de esta tipología”.

9. Foto del 2015 del edificio Zingg visto desde la avenida Universidad con la entrada al pasaje cerrada.
10. Fotos recientes del edificio y el Pasaje Zingg.

Pasaje, galería, bulevar techado, centro comercial, apelativos todos que se le han endilgado al Pasaje Zingg, permiten, sea como sea, detectar también, como subraya Henry Vicente en “Pasaje de ida y vuelta”, artículo aparecido en el encartado de El Nacional “Todo en domingo” el 16 de junio de 2002, uno de los primeros casos en los que un edificio caraqueño evolucionó con el tiempo calificando la intervención hecha por Kahn, junto a su respuesta a la topografía, “como una simple caverna o un túnel inseridos en el edificio precedente, cuyos límites y bordes, tanto laterales como verticales, no sufren mayor variación”.

Allí, Vicente concluirá, con plena vigencia: “Hoy en día, en el que conceptos como evolución nos resultan tan de capa caída, la situación del Pasaje Zingg nos remite a un previsible desgaste en el tiempo, que preserva en sí, quizás desfigurados, los rasgos que le dieron prestigio urbano en el marco de una Caracas ávida de modernidad. (…) No deja de perseguirnos la frase con la que Susan Sontag sentenció la modernidad: ‘La modernidad es un mundo cuyo pasado se ha vuelto caduco y cuyo presente produce antigüedades instantáneas’”.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 9. http://guiaccs.com/en/obras/pasaje-zingg-2/

2, 3, 4 y 10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

5. http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/05/datos-sobre-el-pasaje-zingg-caracas.html

6. http://mariafsigillo.blogspot.com/2011/05/datos-sobre-el-pasaje-zingg-caracas.html y http://guiaccs.com/en/obras/pasaje-zingg-2/

7. Henry Vicente. “Pasaje de ida y vuelta”, El Nacional. Todo en domingo, 16 de junio de 2002.

8. Henry Vicente. “Pasaje de ida y vuelta”, El Nacional. Todo en domingo, 16 de junio de 2002 y https://www.helpmecovid.com/ve/56346_pasaje-zingg

¿SABÍA USTED…

… que en 1952 se concluye la construcción de la avenida Andrés Bello?

1. Avenida Andrés Bello, sector Sarría-Guaicaipuro, años 1950. Vista hacia el este. A la derecha se distingue el Santuario Nacional de María Auxiliadora y la entrada al Colegio San Francisco de Sales de la Congregación de los Salesianos.

La apertura definitiva de la avenida Andrés Bello en 1952 colaboró de manera importante al descongestionamiento del centro de la ciudad de Caracas y a conectarlo con las urbanizaciones que comenzaron desde 1929 a desarrollarse hacia el noreste: La Florida (1929), San Bernardino (1939) y Los Caobos (1939). En tal sentido, se concibió como la prolongación de la avenida Este-Oeste 1 que casi simultáneamente se estaba ampliando y transformando en la avenida Urdaneta, inaugurada pomposamente en 1953.

Sobre el trazado de la que sería la avenida ya se habían comenzado a construir desde finales del siglo XIX (1897), en Sarría, el Colegio San Francisco de Sales de la Congregación de los Salesianos (cuya primera edificación terminada el mismo año fue proyectada por el padre Gerónimo Gordini), y el Santuario Nacional de María Auxiliadora (de Pedro S. Castillo y Luis B. Castillo, terminada en 1909), vinculado al Colegio que, entre 1940 y 1942, construye el edificio escolar, el más voluminoso del conjunto. Más adelante, en la misma zona, la Cruz Roja Venezolana (que ya funcionaba desde 1931 en el antiguo hospital Linares, inaugurado en 1892 sobre la avenida Este 0), decide levantar su sede en 1947 según proyecto del arquitecto Diego Carbonell.

2. Avenida Andrés Bello, años 1950. Dos tomas, una hacia el norte y otra hacia el este que muestran el encuentro con la avenida Vollmer de San Bernardino.
3. Avenida Andrés Bello, años 1950. Vista hacia el oeste que muestra el punto de contacto con la avenida Urdaneta.

Como referencia de lo que sería el lugar de llegada de la vía se tomó en cuenta la existencia desde 1930 de la sede del Club La Florida (atribuido a Manuel Mujica Millán, para el que Carlos Raúl Villanueva había presentado un proyecto a concurso en 1928), donde posteriormente, en 1958, se erigiría la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá y luego el colegio San Antonio de La Florida. También a mitad de camino, a la altura de Maripérez, se construyó en 1946 la sede de otro club social, el Casablanca, que posteriormente se convertiría en la Hermandad Gallega.

4. Plano de Caracas y sus alrededores, 1941, donde puede observarse la propuesta de prolongación directa de la avenida Andrés Bello hacia el este.
5. Plan Municipal de vialidad, 1951. Gobernación del Distrito Federal. Dirección de Obras Municipales. Hacia el centro en la parte superior se puede observar la propuesta de conectar la avenida Andrés Bello con la Cota Mil.
6. Plano Regulador de Caracas, 1951. Comisión Nacional de Urbanismo.

Con los indicios que aportaban las incursiones más antiguas sobre el sector, que ya habían sido tomadas en cuenta en el “Plano general de la distribución de las nuevas avenidas, calles y carreteras” de 1936 (anexo al Plan Monumental de Caracas de 1939), no sería casual que la avenida Andrés Bello fuese incorporada por el Plan Municipal de Vialidad de 1951 como una de las 9 obras imprescindibles dentro de las 19 que allí se incluían y por el Plano Regulador de Caracas de aquel mismo año, como elemento importante de uno de los seis sistemas internos estructurantes (el este), junto a las avenidas Libertador, Lincoln y Francisco de Miranda. En particular, la Andrés Bello, como ya se ha dicho, se pensó para desahogar el casco central, pero además para enlazar y servir los sectores de San Bernardino, La Candelaria (este), Guaicaipuro, Maripérez, Los Caobos, Colina de Los Caobos (La Colina), Las Palmas y La Florida y para conectar de forma directa con uno de los sistemas de circunvalación pensado desde entonces para servir la ciudad: la avenida Cota Mil.

La avenida, que marcaba su inicio en la intersección con la Vollmer de San Bernardino, donde se conformaba una redoma que en algunas de las numerosas postales de la época se denominaba como “Plaza Estrella”, fue considerada dentro de las 19 obras imprescindibles establecidas por el señalado Plan Municipal de Vialidad de 1951. Sin embargo, como acota Juan José Martín Frechilla en Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004), la Andrés Bello hizo perder “el característico ambiente de zona residencial a las urbanizaciones ‘Guaicaipuro’, ‘La Florida’, ‘Los Caobos’ y ‘Country Club’”, y quizás por ello mismo fue ejercida una importante presión para que, según Pedro Pablo Azpúrua (respaldado en el Acta de la sesión nº 210 del 19 de junio de 1951 de la Comisión Nacional de Urbanismo), citado en el mismo libro, al presentarse el Plan ante dicho ente “varios miembros de la Comisión emitieron opinión al respecto y después de larga deliberación sobre el particular, la Comisión resolvió aprobarlo y recomendarlo al ciudadano Gobernador del Distrito Federal por estar todo lo proyectado en él tal y como ha sido previsto en el Plano Regulador elaborado por esta Comisión con la salvedad de agregar la prolongación de la Avenida Andrés Bello hasta su empalme con la Cota Mil”. Es aquí donde se encuentra el origen del final abrupto y sin mayores consecuencias de la avenida y la razón por la que nunca se haya llevado a cabo su prolongación, cosa que sin duda afectaría de forma determinante a La Florida, La Campiña, el Country Club y demás urbanizaciones al este, tal y como se puede observar en el Plano de Caracas y sus alrededores de 1941.

Posteriormente, al terminarse los trabajos de construcción de la Cota Mil (hoy avenida Boyacá) a la altura de La Florida a finales de los años 60, parte del plan se retoma al decidirse que sea la avenida Los Mangos la que dirija de manera directa hacia el norte el tráfico proveniente de la Andrés Bello, pero sin resolverse de forma clara y firme la conexión entre ambas. Con relación a una posible unión expedita hacia el este con la Libertador (avenida terminada en 1965), más allá de su enlace directo a la altura del Mercado Guaicaipuro, ella se fue diluyendo a través de las transversales que comunican ambas arterias: Principal de Maripérez, Santiago de Chile y Buenos Aires (Los Caobos), Principal de Las Palmas, y Las Acacias, Los Samanes y Los Jabillos (La Florida).

7. Avenida Andrés Bello. Vista hacia el este del sector Sarría-Guaicaipuro, posterior al año 1957 cuando ya se había abierto la conexión con la
avenida Libertador.
8. Avenida Andrés Bello. Dos tomas similares de la avenida Andrés Bello en el sector Sarría-Guaicaipuro mirando hacia el oeste, posteriores a 1953 y con pocos años de diferencia entre sí.
9. Izquierda: Colegio Salesiano y Santuario Nacional de María Auxiliadora en la actualidad. Derecha: interior del Mercado Guaicaipuro.
10. Edificio sede de la Cruz Roja Venezolana.
11. De izquierda a derecha: sede del Banco Provincial, Torre Mercantil y Centro Financiero Confinanzas

Tras su apertura “oficial” en 1952, la avenida Andrés Bello además de cortar el terreno de la escuela y del oratorio del Colegio de los Salesianos, empezó a mostrar un comportamiento muy dispar en su desarrollo y vitalidad urbana. Al comienzo, en el sector oeste (San Bernardino) se produce un aumento significativo de la densidad y la aparición de una serie de sedes corporativas e institucionales: la del Banco Provincial (Gustavo Machado, John Machado y Félix Paván, 1982, al sureste en el cruce con la avenida Vollmer) y la Torre Mercantil (Manuel Fuentes y Tony Mas Lara, 1983, al norte en el cruce con la avenida El Lago). A ello se sumó al suroeste el Centro Comercial Sambil La Candelaria en 2008. Más tarde sobre la acera norte, al lado de la Torre Mercantil, se construirá el inconcluso Centro Financiero Confinanzas (Enrique Gómez Arquitectos Asociados, 1994, mejor conocido como “Torre de David”), y más hacia el este los edificios de la Fundación del Niño (actual Fundación Nacional “El Niño Simón», ARQUINA, S.R.L., 1982) y de la Contraloría General de la República, este último frente al Mercado Periférico (hoy Municipal) de Guaicaipuro (proyecto de la Oficina Técnica Carlos Blaschitz, 1953).

El Mercado, que junto al colegio de los salesianos se vio afectado por la conexión abierta hacia la avenida Libertador en 1957, marca dentro del sector de Sarría-Guaicaipuro un límite donde a partir de él se mantuvo una densidad baja con viviendas unifamiliares que con el tiempo han sufrido un proceso creciente de degradación.

12. Izquierda: Hospital Ortopédico Infantil. Derecha: Edificio Las Fundaciones
13. Plaza Andrés Bello con el edificio Las Fundaciones a la derecha y el Centro Diagnóstico Integral Andrés Bello (antigua Tienda por Departamentos VAM) junto al edificio Andrés Bello a la izquierda.

Es la construcción en la acera norte, primero del Hospital Ortopédico Infantil (Carlos Guinand Sandoz asociado con los profesionales norteamericanos Wallace K. Harrison, Jacques-André Fouilhoux y Max Abramovitz, 1940-1945), y luego del edificio Las Fundaciones (Diego Carbonell, 1955 y ampliación de Bernardo Borges, Francisco Pimentel y Pablo Lasala de 1979, donde funciona actualmente el Ministerio de Alimentación) -iniciativas ambas del empresario Eugenio Mendoza Goiticoa- lo que le dará al sector próximo a Maripérez un nuevo impulso que estará acompañado al sur por el Centro Diagnóstico Integral Andrés Bello (lo que en los años 60 y 70 fue la Tienda por Departamentos VAM y en los 80 la Proveeduría OCP). También al norte en la misma zona en 1956 se inaugurará la Plaza Andrés Bello, espacio público que marcará el acceso mediante la avenida Trujillo a Pinto Salinas y a la Unidad Vecinal Simón Rodríguez, desarrollo proyectado para el barrio Tiro al Blanco en el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO) por José Manuel Mijares, bajo la supervisión de Carlos Raúl Villanueva, construido justamente en 1956. Frente a la plaza, al sur, se levantará años más tarde el edificio Centro Andrés Bello (arquitecto Raúl Garmendia e ingeniero Luis Alfonso Oberto, 1957-1969).

14. Vista al sur del encuentro de la avenida Andrés Bello y la Principal de Maripérez. A la izquierda el Parque Arístides Rojas. A la derecha la Hermandad Gallega.
15. Izquierda: Torre Andrés Bello. Derecha: edificio Cattleya.

Adentrándonos en el sector de Maripérez aparecen al norte, en el cruce con la avenida principal que termina desembocando en la estación del teleférico, la ya mencionada sede de la Hermandad Gallega y el Parque Arístides Rojas (Luis Jiménez Damas, 1961-1963), uno de los espacios verdes más interesantes y poco publicitados de la capital. Más hacia el este, en la urbanización Los Caobos se ubica al sur la sede del Colegio Nacional de Periodistas y en la urbanización Las Palmas al norte, ya en zona residencial, se encuentran la Torre Andrés Bello (Manuel Rodríguez del Villar con la colaboración de Nikolajs Sidorkovs, 1969), la Policlínica Méndez Gimón y el Colegio Cervantes en el cruce con la Principal de Las Palmas. Hacia el final, en la urbanización La Florida, en la esquina suroeste con la avenida Los Samanes, destaca el edificio de vivienda multifamiliar Cattleya (José Miguel Galia, 1967).

16. Postal de la avenida Andres Bello, años 1950.
17. La iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá y el Colegio San Antonio de La Florida.

El fin de la vía, como ya hemos dicho, lo marca la presencia entre las avenidas Los Samanes y Los Jabillos, en los terrenos que fueron del Club La Florida hasta 1942 y luego del Instituto Escuela hasta 1945, de la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá (proyecto de Edgar Pardo Stolk con la colaboración de Frederich Schwertle Stegerer) y el Colegio San Antonio de La Florida.

La desigual avenida Andrés Bello (como gran parte de las principales arterias de Caracas) hoy muestra signos claros de un deterioro muy distante a las imágenes que las apacibles postales tomadas durante sus primeros años presentaban. Al total desfiguramiento de su contacto con la avenida Urdaneta protagonizado por un lamentable “elevado”, sus aceras e importantes espacios públicos (la plaza Andrés Bello y el parque Arístides Rojas) sufren de un preocupante abandono que se traduce en inseguridad, dejando en la boca, una vez más, el sabor de la espera por la llegada de tiempos mejores.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.pinterest.com/pin/453667362444923170/

2. https://twitter.com/GuerreroPablo9/status/655900462646996992 y VIEJOS RECUERDOS – Eklablog

3. https://twitter.com/caracasdelayer/status/570030155256750080?lang=es

4. http://guiaccs.com/planos/caracas-mitad-del-siglo/

5. Juan José Martín Frechilla. Diálogos reconstruidos para una historia de la Caracas moderna (2004)

6. http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-zonificada/

7. https://twitter.com/caracascuentame/status/1364946715393073156

8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

9. https://www.facebook.com/ColegioSFSccs/photos/breve-rese%C3%B1a-hist%C3%B3rica-de-nuestro-colegioel-20-de-noviembre-de-1894-llegaron-a-v/299093670797007/ y Colección Crono Arquitectura Venezuela

10, 11, 12 y 15. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

13. https://twitter.com/caracascuentame/status/1266449895512248320?lang=ar-x-fm

14. Captura de Google Earth

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17. https://www.pinterest.com.mx/pin/280560251766190801/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 299

El material definido por el DLE (con o sin acento) como “1. f. Conglomerado de papel impregnado y revestido de resina artificial, que se adhiere a ciertas maderas para protegerlas», y conocido con el nombre genérico de “laminado decorativo”, al igual que muchos otros productos, viene asociado con la denominación comercial de la firma norteamericana que en 1922 lo registró con el nombre de Formica®.

Los antecedentes y desarrollo de Formica, tal y como se recoge en https://www.formica.com/es-es/campaigns/history, se remontan a 1913 cuando “Daniel J. O’Conor presenta una solicitud de patente para un proceso de fabricación de aislantes laminados mientras trabajaba en Westinghouse Electric & Manufacturing Company (Westinghouse). O’Conor y Herbert A. Faber dejan Westinghouse y junto con el banquero John G. Tomlin se unen en sociedad como ‘Formica Products Company’. Los tres socios planean producir anillos V para conmutadores en los que el laminado sustituye a la mica. El primer pedido de la compañía lo realiza Chaimers Motor Company”. De la idea inicial de sustituir a la mica con el nuevo producto es el origen del nombre formica.

Izquierda: Daniel J. O’Conor y Herbert A. Faber fundadores de la sociedad Formica Products Company. Derecha: Logo original de Formica creado en 1917.
Izquierda: En 1922 Formica se convierte en marca registrada. Derecha: 1927: Formica crea crea el primer laminado decorativo.

En 1917 Formica Insulation Company establece sus primeros contactos con la incipiente industria radiofónica y desarrolla los primeros componentes de comunicación para la Marina y el Cuerpo de Comunicaciones del ejército estadounidense y, tras su conversión en marca registrada en 1922, será en 1927 cuando la compañía “crea el primer laminado decorativo con resinas amino y una capa de barrera opaca para bloquear el interior oscuro”, lo cual supone el comienzo de un cambio de enfoque de los productos industriales a los decorativos.

En 1931 se inventa “el laminado a prueba de cigarrillos agregando una capa de aluminio”, comenzándose a usar desde entonces en las mesas de cafeterías, bares, clubes nocturnos y restaurantes populares y, desde el año siguiente en “los interiores de los trasatlánticos, zepelines y vagones de ferrocarril, además de estaciones, vestíbulos y salones”.

A modo de complemento Wikipedia añadirá: “Durante la Segunda Guerra Mundial, (la compañía) manufacturó hélices de avión de madera impregnadas en plástico. Después de la guerra, su uso técnico decayó, hasta cesar en 1970, en favor de los laminados decorativos y los usos meramente domésticos”.

Aunque aterriza en Europa en los años cuarenta, es a partir de 1952 cuando el uso del laminado marca Formica® se expande considerablemente a nivel internacional pasando a ser “el material más reconocido para equipar la cocina moderna”. Las novedosas “técnicas de posformado” que permiten a los fabricantes doblar los laminados son introducidas en 1953.

Será en 1970 cuando Formica Corporation funda la Junta Asesora de Diseño (Design Advisory Board, DAB) con un grupo de arquitectos y diseñadores influyentes “para trasladar el laminado de la marca Formica de los años 60 al presente”.

Izquierda: En 1950 Brooks Stevens crea la primera invención gráfica de la compañía: el icónico diseño «Skylark» rebautizado «Boomerang» en 1954. Derecha: 1953: Formica inventa nuevas técnicas de postformado para doblar laminados.
Izquierda: Propaganda de Formica en el catálogo de la Feria Mundial de Nueva York de 1965. Derecha: En 1978, la Comisión Federal de Comercio (FTC) de los Estados Unidos intentó retirar la marca registrada de Formica alegando que la palabra “Formica” se había convertido en un término genérico.

Una situación realmente llamativa de produce en 1978 cuando la Comisión Federal de Comercio (FTC) de los Estados Unidos intentó retirar la marca registrada de Formica alegando que la palabra “Formica” se había convertido en un término genérico, generándose un gran revuelo en la comunidad empresarial, “que ve en ello un intento de destruir la función de las marcas registradas en la economía”. Finalmente, la acción de la FTC fue suspendida.

Para 1989, momento en que aparece la propaganda que ilustra nuestra postal del día de hoy publicada en la revista ESPACIO, ya hacía siete años que la compañía había presentado ColorCore®, material de revestimiento de alto rendimiento completamente homogéneo en toda su masa, tanto en la superficie como en el núcleo idóneo para superficies de alto tránsito, cualidades que son resaltadas en el aviso dado su uso en variados locales y edificios de Caracas.

Izquierda: En 1982 Formica presenta ColorCore®, material de revestimiento de alto rendimiento completamente homogéneo en toda su masa. Derecha: En 1990 se presenta la colección internacional de laminados de metal que en 2001 ya tendrá marca propia: Formica DecoMetal®.
Izquierda: Con motivo de la celebración su 75 aniversario, Formica publica Formica & Design (Formica y diseño) a cargo de Susan G. Lewin, editado por Rizzoli. Derecha: Al arribar a los 100 años en 2013 se publica Formica Forever (Formica para siempre), producido por Formica Corporation y diseñado por Abbott Miller, de la firma Pentagram

Por otro lado, hay dos interesantes publicaciones que lanza la compañía a lo largo del tiempo. La primera de 1988, cuando celebraba su 75 aniversario, titulada Formica & Design (Formica y diseño) a cargo de Susan G. Lewin y editada por Rizzoli, en la que se examina todos los aspectos de la influencia artística y cultural de la marca así como la evolución, aplicaciones y diversidad de usos que se le han dado al material, que en la década de los años 1930 ya adornaba los interiores del trasatlántico Queen Mary y el Radio City Music Hall, entre otros.

El segundo libro, de edición limitada, aparece en 2013 con motivo de la conmemoración del centenario de la marca y se titula Formica Forever (Formica para siempre). Producido por Formica Corporation y diseñado por Abbott Miller, de la firma Pentagram, en sus 408 páginas contiene más de 400 imágenes y fue inspirado en un muestrario de laminados de la marca Formica de la década de 1960. De la nota de presentación de la publicación extraemos los siguiente: A través de Formica Forever “conocerá los orígenes de la fórmica como material industrial desarrollado como aislante eléctrico sintético (en sustitución de la «mica»), su evolución hasta convertirse en un material de acabado duradero y decorativo en barcos, trenes y, sobre todo, su uso en las casas norteamericanas de la posguerra. Fue entonces cuando y donde el ‘mundo de limpiar con un paño’ alcanzó su pináculo, con Formica salvando a la humanidad de eones de suciedad, mugre, gérmenes y olores, y luciendo genial, también, debido a su belleza indestructible. El espectro de colores, láminas, vetas de madera, patrones y acabados están bien representados mediante magníficos gráficos”.

Siempre según https://www.formica.com/es-es/campaigns/history, la evolución de Formica registra, además de un creciente mejoramiento de sus propiedades resistentes, practicidad y adaptabilidad a diversos usos, otros dos momentos importantes: en 1990 se presenta la colección internacional de laminados de metal que en 2001 ya tendrá marca propia: Formica DecoMetal®; y en 2017 se produce el lanzamiento de Formica Infiniti® “un resistente laminado mate, y se añaden 20 nuevos laminados decorativos a la gama TrueScale”.

Izquierda: Las fábricas que producen el laminado marca Formica obtienen en 2011 la certificación GREENGUARD® de calidad del aire interior. Derecha: En 2012 Formica Group “se convierte en el primer fabricante de laminados en el mundo que recibe la etiqueta Carbon Trust de reducción de carbono”.

Acorde con los tiempos que transcurren las fábricas que producen el laminado marca Formica obtienen en 2011 la certificación GREENGUARD® de calidad del aire interior y en 2012 Formica Group “se convierte en el primer fabricante de laminados en el mundo que recibe la etiqueta Carbon Trust de reducción de carbono”.

Con el tiempo han aparecido en el mercado otros laminados decorativos en busca de competir con la marca Formica® pero la calidad y niveles de diseño de este producto siempre han prevalecido. También ha debido lidiar con una frecuente confusión con la melamina, debiéndose aclarar que mientras ésta es el nombre genérico de los laminados a baja presión (LPL), la formica se trata de un laminado a alta presión (HPL). Quizá esta ambigüedad esté también asociada a la definición que de formica hemos encontrado en el Diccionario panhispánico de dudas (https://www.rae.es/dpd/formica), que dejamos como cierre de la nota para nuestros lectores:

«formica o fórmica. Este sustantivo femenino, que designa cierta resina sintética utilizada para recubrir muebles, deriva del nombre de una marca registrada, de patente norteamericana. En español se emplea con dos acentuaciones, ambas válidas. La forma llana formica [formíka] es la usada mayoritariamente en casi todo el ámbito hispánico: «Puso los vasos sobre una horrenda mesita de formica» (Díaz Piel [Cuba 1996]); pero en el área andina y en los países del Río de la Plata se usa con preferencia la forma esdrújula fórmica: «Sentado a la mesa de fórmica del boliche de Corrientes» (Andrade Dios [Arg. 1993]). Debe evitarse en español la pronunciación inglesa [formáika]».

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. https://www.formica.com/es-es/campaigns/history

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Stories from Architecture
Behind the Lines at Drawing Matter

Philippa Lewis

MIT Pres

2021

Idioma: inglés

Las historias imaginadas de veinticinco dibujos y maquetas arquitectónicas, contadas a través de reminiscencias, relatos, conversaciones, cartas y monólogos.

Incluso cuando un dibujo arquitectónico no muestra ninguna figura humana, podemos imaginar muchos personajes diferentes justo fuera de la página: arquitectos, artistas, espectadores, clientes, constructores, desarrolladores, filántropos, trabajando, observando, admirando, discutiendo. En Stories from Architecture, Philippa Lewis captura algunas de estas personalidades a través de reminiscencias, anécdotas, conversaciones, cartas y monólogos que colectivamente ofrecen las historias imaginadas de veinticinco dibujos arquitectónicos.

Algunas de estas historias no contadas son fácticas, como la correspondencia de Frank Lloyd Wright con una bibliotecaria de Wisconsin sobre la casa de sus sueños de $5,000, o las cartas escritas por el arquitecto inglés John Nash a su irascible cliente aristocrático. Otros relatan un escenario ficticio, aunque creíble, al colocar estos dibujos, y con ellos a sus personajes, en su contexto social inmediato. Por ejemplo, los dilemas que enfrenta una pareja Regency que está considerando mudarse a una villa suburbana; una solicitud de la oficina de Richard Neutra de un asistente para medir el Rolls-Royce de Josef von Sternberg para que el amado vehículo del director pudiera caber en el garaje que estaba diseñando su arquitecto; un adolescente que sueña con una vida lejos de la supervisión de sus padres mirando un piso de soltero lleno de artilugios en la revista Playboy; incluso un policía grabando los planos de la casa de la escena de un crimen. Los dibujos, reproducidos en color, provienen todos de la colección Drawing Matter en Somerset, Reino Unido, y son objetos fascinantes en sí mismos; pero Lewis desvía nuestra atención más allá de la imagen hacia otras posibles historias que perduran, invisibles, más allá de la página, y en el proceso anima no solo una serie de documentos de archivo, sino también la escritura de la historia de la arquitectura.

ACA

TEXTOS FUNDAMENTALES

LA GUAIRA

Orígenes históricos. Morfología urbana

Graziano Gasparini – Manuel Pérez Vila

Ernesto Armitano Editor

1981

LA GUAIRA. Orígenes históricos. Morfología urbana, tal y como menciona Graziano Gasparini en el Prólogo y agradecimiento, “es el primero de una serie que se propone investigar sobre los orígenes históricos y destacar los valores morfológicos de algunas ciudades venezolanas”. Dentro de la prolífica producción de Gasparini este libro sería el número 24 que publicaría desde que apareciera Templos coloniales de Venezuela en 1959. La salida del libro en 1981 coincidiría con el de la segunda edición de La arquitectura colonial en Venezuela que como se sabe vio luz por primera vez en 1965.

Realizado conjuntamente con los reconocidos historiadores Manuel Pérez Vila y Carlos Duarte, el libro «tapa dura» de 424 páginas cuya diagramación y selección de fotografías fueron responsabilidad de Gasparini, fue impreso en papel Camedo Dull 120 gramos siendo la selección del color realizado “por Computadora y Rayos Laser” en los talleres de Gráficas Armitano. Se terminó de imprimir el 29 de junio de 1981 “día de La Guaira”. La cubierta de la portada, se encuentra bellamente ilustrada con un detalle del Plano de Agustín Crame, fechado el 15 de mayo de 1778, indicando “Todos sus castillos y baterías” en los cerros” que está contenido en las páginas 220 y 221 del libro.

1. Izquierda: Tapa dura sin cubierta de LA GUAIRA. Orígenes históricos. Morfología urbana. Derecha: Página del Contenido
2. Izquierda: Felipe II pintado por Alonso Sánchez Coello antes de 1582. Museo del Prado, Madrid. p. 35. Derecha: Navío de línea español. S. XVIII. p. 91.
3. La Guaira colonial en un grabado del siglo XIX. p. 111.
4. Calle de La Guaira según un grabado del año de 1893. p. 116.

Correspondió a Pérez Vila la primera parte dedicada a los “Orígenes históricos” (pp. 9-127), la cual, siguiendo un orden si se quiere cronológico, está dividida a su vez en: Leyenda y realidad; El marco geopolítico: mar, tierra y hombres; Las primeras fundaciones hispanas en el Litoral; Orígenes y decadencia de Caraballeda; La ciudad de Caraballeda y el puerto de La Guaira; Unas atarazanas, un fuerte y una caleta; La Guaira y Arrecifes: una breve e intensa rivalidad; Fue el pueblo; y La Lucha por la autonomía.

La segunda parte (la más voluminosa, pp.129-379) estuvo a cargo de Gasparini y se enfoca en desarrollar la “Morfología urbana” de la ciudad apelando a una profusa y muy bien seleccionada información gráfica, donde la evolución que muestra la ciudad en el tiempo es el tema que ocupa la parte inicial, dedicándose al final a llevar adelante una descripción más próxima al momento en que el libro se publica. Abarca: El pueblo fortificado. El siglo XVII; Comienzos del siglo XVIII; La relación de Olavarriaga; Desde Gayangos Lascari al Conde Roncali; González Dávila, Agustín Crame y Fermín de Rueda; Las fortificaciones hoy; Descripción de La Guaira; y La morfología urbana.

Cierra el libro Carlos Duarte con “Las artes en el puerto de La Guaira durante la época colonial”, colocando en manos del lector una importante cantidad de piezas de orden utilitario y reliquias atesoradas en casas e iglesias de la ciudad producto de la acuciosa labor que como conservador y estudioso del arte de ese período ha llevado adelante durante mucho tiempo.

5. Carlos Duarte y una obra de Abraham Bosse de su colección de arte colonial.
6. Manuel Pérez Vila y una de sus obras Simón Bolívar. El Libertador (Síntesis
biográfica).

Manuel Pérez Vila nacido en Gerona en 1922 y fallecido en Caracas en 1991 fue director de la primera edición del Diccionario de historia de Venezuela. Según se recoge en el artículo dedicado a su persona publicado en la edición digital de esta obra, elaborado por Astrid Avendaño Vera, tras exilarse en Francia a causa de la Guerra Civil Española, Pérez Vila se formará en las universidades de Burdeos y Toulouse casas de estudio con tradición en los estudios hispánicos, que “le proporcionarán no solo una rigurosa formación para el análisis crítico, sino también una sólida formación intelectual que se preocupará por ampliar y profundizar a través del tiempo. Esos 2 elementos serán característicos de su aproximación al estudio histórico: rigurosidad analítica y una amplitud de criterios que solo proporciona una vasta formación cultural”.

Su llegada a Venezuela se da a fines de 1948 y desde entonces “no tarda en irse abriendo campo en la docencia, ya como profesor particular y en el colegio América (1949-1955), y como investigador, iniciándose como tal, a través de Pedro Grases, con la localización de la obra de Andrés Bello existente en la Biblioteca Nacional y en las academias de la Historia y de la Lengua (1949)”. Dedicado a profundizar en la temática bolivariana y a conocer a fondo la historia del país, Pérez Vila desarrollará una intensa carrera que le llevó a desarrollar bajo la dirección de Vicente Lecuna “la organización y clasificación del Archivo de Simón Bolívar existente en la Casa Natal del Libertador (1950-1954) a fin de elaborar índices, los estudios de historia a nivel universitario daban sus primeros pasos y faltarían 8 años para la creación de la Escuela de Historia en la Universidad Central de Venezuela (1958)”.

Para cuando Pérez Vila realiza con Graziano Gasparini el libro que hoy comentamos, aún era director del Boletín Histórico de la Fundación John Boulton y ya había publicado, fruto de su trabajo con los archivos del Libertador, una biografía de José Rafael Revenga (1953) y Vida de Daniel Florencio O’Leary, primer edecán del Libertador (1957), considerada su primera gran obra, y más tarde producto del conocimiento y experiencia adquirida en temas bolivarianos y su minuciosa labor de documentalista Pensamiento político venezolano del siglo XIX (1960-1962) y los Escritos del Libertador (1964-1981). En 1983 con motivo de la celebración del bicentenario del natalicio del Libertador Simón Bolívar, le tocará ejercer como asesor histórico de la exposición preparada en su homenaje y dos años más tarde, será electo individuo de número de la Academia Nacional de la Historia (marzo 1985).

De tal manera, el aporte de Pérez Vila al libro LA GUAIRA. Orígenes históricos. Morfología urbana convierte el segmento al que se dedicó en una pieza de gran valor por la riqueza de la documentación que llega a manejar que se ve reflejada en las 421 notas a pie de página que la acompañan.

7. Fragmento de la parte superior del plano de Santiago de León de Caracas que acompañó la relación del gobernador Juan de Pimentel en 1578, el cual muestra sólo una parte de la costa. En la toponimia ya aparece «puerto de la guaira» en fechas anteriores a la fundación de la ciudad (p. 139)
8. Vista de La Guaira desde el mar. Año 1700 (p.147)
9. Grabado que ilustra el ataque a La Guaira por la flota inglesa al mando del Cap. Charles Knowles, el 2 de marzo de 1743 (p.170)
10. Plano de la Serranía entre Caracas y La Guaira por Agustín Crame. Caracas, 15 de
mayo de 1778 (pp. 226-227)
11. La Guaira a comienzos del siglo XX y La Guaira hoy

Profusa y ricamente ilustrado con material proveniente del Archivo General de Indias en Sevilla, el Archivo de Historia Militar de Madrid, el Archivo Fotográfico de Graziano Gasparini, las colecciones de Luis E. Doguis, Carlos F. Duarte, Dirección de Cartografía Nacional, Fundación Boulton, Graziano Gasparini, Paolo Gasparini, Pedro Grases, Leopoldo Morillo, Museo del Prado, Museo Naval de Madrid y Servicio Geográfico del Ejército, Madrid, para lo cual la curaduría llevada a cabo por Graziano Gasparini fue fundamental, LA GUAIRA. Orígenes históricos. Morfología urbana se convierte en una obra de consulta obligada no sólo por lo allí escrito sino particularmente por las fotografías, dibujos, grabados y planos que contiene.

De la serie dedicada a ciudades venezolanas anunciada por Gasparini al momento de publicar el libro comentado, que sepamos, sólo apareció Coro: patrimonio mundial en 1994, por lo quedó truncada una bonita iniciativa que hoy en día sería de agradecer, lo cual no desmerece en lo más mínimo la gran labor que como investigador y divulgador Gasparini llevó a cabo durante toda su vida.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 1, 2, 4, 4, 7, 8, 9, 10. Graziano Gasparini – Manuel Pérez Vila. LA GUAIRA. Orígenes históricos. Morfología urbana. Ernesto Armitano Editor. 1981

5. https://colonialart.org/archives/locations/venezuela/ciudad-de-caracas/carlos-f-duarte-collection#c3058a-3058b y https://www.anateresatorres.com/2015/04/homenaje-a-carlos-duarte/

6. https://josefinaweidner.wixsite.com/laweidnercosmica/single-post/2020/09/21/entrega-xix-y-final-del-libro-de-roberto-lovera-de-sola-bol%C3%ADvar-el-gran-se%C3%B1or-de-la-pala y https://www.cervantesvirtual.com/obra/simon-bolivar-el-libertador-sintesis-biografica–0/

11. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.