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El edificio Las Fundaciones, cuya fotografía tomada en fechas cercanas a su inauguración en 1955 engalana nuestra postal del día de hoy, es uno de los primeros trabajos realizados por Diego Carbonell Parra (1923-2000), tras disolverse la sociedad que mantuvo con Tomás José Sanabria entre 1949 y 1953, la cual dejó una fructífera producción entre obras y proyectos. También es la segunda edificación de importancia realizada por el empresario Eugenio Mendoza Goiticoa (1906-1979) en la avenida Andrés Bello. La primera, de 1945, fue el Hospital Ortopédico Infantil, proyectado en un terreno aledaño por Carlos Guinand Sandoz en conjunto con la firma norteamericana conformada por Wallace Harrison, Jacques-André Fouilhoux y Max Abramovitz. El hospital está vinculado a la Fundación Venezolana para la Parálisis Infantil creada en 1942 por Mendoza, primera de dos que hallarían cobijo y se beneficiarían de la rentabilidad del edificio diseñado por Diego Carbonell que hoy nos ocupa.

La labor filantrópica de Mendoza, compartida con la creación de empresas de diferente tenor, seguirá con la gestación en 1951 junto su esposa Luisa Rodríguez Planas de la Fundación Eugenio Mendoza (la segunda vinculada a la obra de Carbonell) dedicada a 3 fines primordiales: la ayuda al niño, a la agricultura y a la cultura y, en 1958, con la creación de la Fundación de la Vivienda Popular, completada en 1961 con el Banco Hipotecario de la Vivienda. Más adelante, en 1964, Mendoza se convertirá en el principal propulsor y partícipe en la Declaración de Responsabilidad Social de la Libre Empresa, que daba piso principista a la organización y al concepto del Dividendo Voluntario para la Comunidad, basado en la participación del empresariado nacional, mediante el aporte de un tanto por ciento de los beneficios anuales de cada empresa, a fin de llevar a cabo con más posibilidades una acción social de mayor alcance para resolver los problemas de la población más necesitada. Anteriormente, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Mendoza había sido llamado por el presidente de la República general Isaías Medina Angarita, para encargarse del Ministerio de Fomento (1942-1943) y en 1958, a la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez, es designado miembro de la nueva Junta de Gobierno pero renuncia a los pocos meses.


El edificio proyectado por Carbonell para Mendoza, situado al lado norte de la avenida Andrés Bello entre la plaza dedicada al prócer (inaugurada en 1956) y el Hospital Ortopédico Infantil, se concibió basado en dos cuerpos: el bajo, alargado a lo largo del eje oeste-este del terreno (lo que acentúa su horizontalidad); y una torre de oficinas de planta rectangular, con el eje mayor también en sentido oeste-este, ubicada en el extremo oeste. Los criterios que justificaron la asunción de este partido arquitectónico están aclarados plenamente en la Memoria Descriptiva publicada en el nº 4 de la revista Integral (junio de 1976) junto al resto del proyecto. Allí se explica que las masas generales del edificio “fueron definidas por las condiciones del subsuelo formado sustancialmente por grandes rellenos provenientes de la construcción de la Avenida. Así, en el extremo oeste se colocó la torre de oficinas, la cual comprende sótano, planta baja y mezanine, ocho plantas de oficinas y departamento ejecutivo en la planta superior. En el extremo este el relleno alcanza un máximo de dieciocho metros, lo que planteaba un difícil problema en el aspecto relativo a fundaciones; en ese extremo se desarrolla una planta comercial con mezanine parcial, y para solucionar el problema de las fundaciones se adoptó una estructura liviana, constituida por losas onduladas de seis centímetros de espesor”.


Así, el cuerpo bajo contiene en planta baja 13 locales comerciales 12 con mezzanina y sólo ocho de ellos con sótano de tal forma que hay dos que por no tener sótano son de mayor tamaño en planta baja. También el programa contemplaba una “sala expositiva de arte” (sin mezzanina) ubicada entre los locales 9 y 10 con la misma área que éstos en planta baja pero con un amplio sótano donde se podían realizar exposiciones. La cubierta ondulada de concreto que los cubre se encuentra inclinada de menos a más en sentido norte-sur para permitir la existencia hacia la avenida Andrés Bello de las ya mencionadas mezzaninas que a su vez protegen un pasillo abierto al exterior que comunica los comercios entre sí. El extremo este fue rematado por un local de mayor tamaño (el nº13) que originalmente estuvo destinado a ser concesionario de automóviles de la marca DeSoto (fabricada por Chrysler Corporation de 1928 a 1960). El local nº1, ubicado en el extremo oeste, con mezzanina, sótano, una amplia vitrina a doble altura y la cubierta ondulada colocada en sentido perpendicular a la del resto del cuerpo bajo, contribuye a definir el atrio que da acceso al edificio. En él, en algún momento funcionó otro concesionario de vehículos en este caso de la marca Renault. Por otra parte, la “sala expositiva de arte” estuvo ocupada durante muchos años por la Sala Mendoza vinculada directamente a los intereses filantrópicos del propietario del edificio. Los estacionamientos de todo el edificio fueron resueltos al aire libre, al norte, en la parte posterior del terreno donde también se colocó un jardín de infancia.




El acceso a la torre de oficinas (en cuyo pent house se encontraba la sede de las dos fundaciones) tiene la particularidad de que está marcado por un atrio conformado por el cambio de sentido de la cubierta ondulada del que se beneficia igualmente el local nº1, como ya se indicó.


De la Memoria Descriptiva publicada en Integral también se recoge lo siguiente: “Toda la torre de oficinas está dotada de aire acondicionado. En el sótano se instaló el equipo de enfriamiento de agua, la cual es bombeada a los equipos de ventiladores instalados en cada piso. Los ductos son exteriores y están colocados en la fachada norte, formando los antepechos de las ventanas y sirviendo de protección contra la lluvia y el sol”. Ese particular tratamiento de la fachada norte estuvo acompañado de una preocupación climática similar para la fachada sur pero en este caso más cuidadosa de mostrar el carácter de una edificación ubicada en el trópico. Así, “para controlar el soleamiento en la fachada sur, se estudiaron unos dispositivos especiales formados por láminas verticales de asbesto, de sesenta centímetros de profundidad y un centímetro de espesor, y bóvedas horizontales de aluminio de dos milímetros de espesor y ciento veinte centímetros de profundidad, que unen las láminas verticales de asbesto”. Cabe destacar que todas las ventanas (en las que se colocaron cristales “Solex”) pueden abrirse en caso de que se presenten fallas en el sistema de aire acondicionado.


En 1979, año que coincide con el de la muerte de Eugenio Mendoza, se concluye la construcción del proyecto de Bernardo Borges, Francisco Pimentel y Pablo Lasala, para ampliar en 20.000 m2 el edificio Las Fundaciones. La ampliación, que eliminó el atrio de acceso de la edificación original desvirtuando su concepción arquitectónica, y añadió una escalera contra incendios en el extremo este del volumen diseñado por Diego Carbonell, está conformada por una torre adosada de 19 pisos que no contempló transición formal alguna con la obra preexistente.
El edificio Las Fundaciones fue expropiado por Fogade como parte de la crisis bancaria que afectó el sistema financiero venezolano a finales de los años 1990. Actualmente es la sede del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 12. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
2. http://viejosrecuerdos.eklablog.com/plaza-andres-bello-a127262154 y Revista Integral nº 4, junio de 1976.
3. https://twitter.com/materialesamv/status/1116063605215170562
4, 5, 6, 7, 9 y 10. Revista Integral nº 4, junio de 1976.
11. Mariano Goldberg. Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980

1980• Luego de cuatros años de obras se concluye la construcción del conjunto Centro Profesional Santa Paula, ubicado en la avenida Principal Circunvalación del Sol, urbanización Santa Paula, Baruta, Caracas, proyectado por el arquitecto Oscar Solorzano Sierralta (FAU UCV donde validó su título formando parte de la promoción 20C/1972).
Los tres edificios que integran el conjunto fueron construidos entre los años 1977 y 1980 bajo la coordinación y dirección del ingeniero Moisés Niremberg.
El primero de ellos, el Edificio INELECTRA, tiene un piso de uso comercial y 8 pisos de oficinas de la empresa. El segundo de los edificios del conjunto cuenta con dos pisos de comercio y 9 pisos de oficinas; y el tercer edificio y último, tiene 13 pisos, uno de ellos de comercio y 12 de oficinas. Los pórticos de las fachadas de los tres edificios del conjunto se resolvieron utilizando ventanales que descansan sobre elementos prefabricados de concreto, que internamente producen espacios para almacenamiento en cada oficina. Por el color del concreto en obra limpia utilizado y su textura, se logra unificar fuertemente la imagen de los edificios que integran el conjunto, los cuales descansan sobre un sótano de estacionamiento.
HVH

Diseñada por Celina Wiesenfeld de Bentata para la Constructora Sambil (donde trabajó durante 27 años y formó allí el Departamento de Arquitectura), lo que permite afirmar que se trata de la arquitecta venezolana que tal vez tiene mayor cantidad de metros cuadrados construidos, la Torre La Primera constituye su primera obra de importancia y la que refleja con mayor fidelidad los principios con los que fue formada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, de donde egresó en 1961.

El edificio ocupa la esquina este de una de las cuadras de mayor calidad de las que conforman la avenida Francisco de Miranda, tanto por la condición coral como por la calidad individual que aporta cada una de las piezas que la componen. El segmento al que nos referimos, que transcurre al norte del importante eje vial entre la avenida Los Cortijos y la Segunda Avenida de Campo Alegre, comenzó a conformarse en 1957 con la construcción en el centro y casi al unísono de las torres Seguros Venezuela (Eugene F. Renger) y Roraima (Natalio Yunis) las cuales dictaron la pauta en cuanto a tipología, escala, altura y alineamiento que posteriormente fue seguida al completarse por la obra que hoy nos ocupa (1973) y finalmente por la Torre Europa (Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes, 1975), siendo de todos ellos el edificio proyectado por Bentata el único que transgrede ligeramente el orden urbano al retirar su cuerpo vertical y a la vez mantener la continuidad con su volumen bajo destinado a albergar la sede principal de la Entidad de Ahorro y Préstamo que le dio nombre.
Una aproximación descriptiva a la Torre La Primera, apoyada en lo publicado en la revista PUNTO nº 51 (abril 1974), nos permite decir que cuenta con 2 sótanos (que albergan 190 vehículos); un semi-sótano (para otros 20 automóviles) que además tiene capacidad para un restaurant y cafetería con acceso directo desde la calle y varios locales comerciales; planta baja y mezzanina (donde opera la agencia bancaria); una primera planta tipo, con terraza (pensada como futura ampliación de la entidad financiera); catorce plantas tipo de 700 m2 cada una que conforman la torre (con posibilidad de ser subdivididas en 2, 4, 6 u 8 partes según sea necesario), y como remate un pent-house.

Por otro lado, el núcleo de circulación y de servicio del edificio fue colocado en el centro de la planta, decisión que facilitó la subdivisión de las oficinas e hizo eficiente el uso de los 3 ascensores más uno de carga, la escalera, ductos de basura y los sanitarios que contiene.
En el diseño de la envolvente exterior, Bentata recurre a plantear un sistema de protección solar para los ventanales del edificio correspondientes a las fachadas sur y norte, el cual opera como una segunda piel, separada del prisma habitado y se apoya sobre el entramado estructural que ocupa el primer plano. Las dos fachadas restantes son ciegas y hacia ellas se dispusieron dos pequeños núcleos de sanitarios como apoyo a cualquiera de las subdivisiones que se decidan hacer en la planta tipo.

Pensada bajo criterios de máxima racionalidad constructiva, sobriedad y corrección, la Torre La Primera fue construida en concreto armado obra limpia utilizando una retícula estructural de 8,40 x 6,65 mts lo que le ofrece máxima flexibilidad a las plantas de oficinas.
El ingreso al edificio desde la Av. Miranda está planteado con la finalidad de resolver la esquina a través de escalinatas y jardineras dispuestas a manera de transición entre la calle y la planta baja.
Perteneciente a una etapa de su trayectoria en la que Bentata se movía, según sostiene William Niño Araque en “Celina Bentata. Tránsito de la modernidad, cuestionamiento de un lenguaje”, artículo aparecido en el nº 49 de la revista C.A.V. (abril 1986), en la dialéctica forma-función donde la “funcionalidad de lo bello” se soporta “en la creencia de una resemantización inmediata e independiente de convenciones culturales”, en la Torre La Primera se maneja un lenguaje que le “confirió a la eficiencia de lo moderno, la capacidad de expresar a través de la arquitectura, los valores de una época y sus referencias iconográficas, visualizadas todas por medio de los objetos de alto nivel de acabado”.
Unos años más tarde, al ser entrevistada por la periodista Yasmín Monsalve, Bentata le manifestó lo siguiente con respecto a la manera como procedía al hacer arquitectura: “Hay algo que está amalgamando todo el eclecticismo para ofrecernos una arquitectura propia… Yo soy moderna por formación y quizá por modo de ser. Indiscutiblemente nadie es ajeno a las influencias de las diferentes tendencias que existen en todas partes del mundo. Pero siempre prevalece el vocabulario propio que forma parte de lo que uno ha estudiado y desarrollado y de su modo particular de ser”.

De allí que su obra posterior a la Torre La Primera se vea afectada, según Niño Araque, ya no por la dialéctica forma-función sino por la dialéctica forma-figura que empezará a incorporar “la influencia de la crítica internacional de final de los setenta”, evidente en los proyectos de tres edificios de vivienda multifamiliar realizados en 1982: “Aldoral”, “Doralta” y “Negrín”. “La relevancia que en esos proyectos adquiere la construcción de la planta va ligada a una doble y contradictoria opción previa; por una parte el plano como generador de la arquitectura, por la otra, la imagen exterior de constantes más trascendentes que las transmitidas por los cánones de la modernidad”. De allí a que Bentata asumiera en buena parte la representatividad del fachadismo posmoderno en la arquitectura residencial caraqueña sólo había un paso.
Celina Bentata fue uno de los Directores fundadores el año 1988 de la Fundación Museo de Arquitectura junto con Hélène de Garay, William Niño, Martín Padrón, Juan Pedro Posani, Jorge Rigamonti, José Miguel Roig, Leszek Zawisza y Fernando Tábora.
En 1988 Celina Bentata creó su propia oficina asociada con su hija Tania Bentata de Aserraf que se conoce como «Arquitectura Bentata» desde la cual obtuvo un éxito inmediato y el reconocimiento del gremio por ser una de las pioneras en su género junto a Maricarmen Sánchez y Hélène de Garay. Bajo su firma personal aparecen, entre otros, el Centro Lido (1989), La Torre Shell (1990, actual torre BFC) y la Torre Banesco (1991), además de un sinnúmero de conjuntos habitacionales.

Es de resaltar el hecho de que en 1999 el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber realiza la exposición “Celina Bentata. Arquitectura, Proyectos y Obra” en la sala 11 durante los meses de agosto y septiembre cuyo catálogo es adquirido en 2004 por la T.E.C.H. University Library de Texas y por la Berkeley Library University of California, U.S.A.
Bentata fue seleccionada con otros cinco arquitectos venezolanos para el capítulo dedicado a Venezuela en el libro America Latina. Architettura, gli ultimi vent’anni de Jorge Francisco Liernur, publicado por Ediciones Electa en 1990. También fue postulada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) para el Premio Nacional de Arquitectura que otorgaba el CONAC en dos oportunidades 2004-2005 y 2006.
En 2010 «Arquitectura Bentata» participó en la exposición organizada por el CAV, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, la Universidad Simón Bolívar y Espacio Capuy, titulada “5 décadas de Arquitectura Venezolana” siendo el panel presentado seleccionado para ser expuesto en la ciudad de Medellín, Colombia. En 2014 recibió la condecoración Orden Carlos Raúl Villanueva del CAV.
Por la Torre La Primera la arquitecto Bentata obtuvo el premio Municipal del Distrito Sucre en la V Bienal de Arquitectura de Venezuela en 1973. También el edificio fue registrado en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005 por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005 como una de las manifestaciones tangibles.
ACA
Procedenia de las imágenes
Postal y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela
2. Torre La Primera. Revista PUNTO nº 51 (abril 1974)
3. Torre La Primera. Revista PUNTO nº 51 (abril 1974) y https://www.sosbrutalism.org/cms/18832098
4. Colección Crono Arquitectura Venezuela y https://www.constructorasambil.com/centro-lido/

Revista entre rayas
nº 134
Desde el pasado 20 de abril se encuentra a la venta la edición nº 134 de la revista entre rayas dedicada a Arquitectura de Oficinas.
Es el primer número del año y en 184 páginas de contenido trae:
– Información técnica de las empresas patrocinantes, tanto a través de sus avisos publicitarios (al inicio de la revista) como en seis artículos técnicos realizados por destacadas empresas del área (al final de la revista).
– Las secciones: Entre Datos, realizada por Mariano Rodríguez Saglimbeni; Arquitectos, realizada por el Arq. José Luis Colmenares y Dossier, dedicado a Oficinas 2, realizada por el Arq. Martín J. Padrón.
– Un proyecto de arquitectura interior (una tienda en Las Mercedes).
– Trece proyectos de oficinas, por construir y construidos, realizados en Bolivia, Curazao, Ecuador y diferentes partes de Venezuela.
También se supo que desde el 26 de abril los editores de entre rayas ya comenzaron a trabajar en el nº 135, meses mayo-julio 2021, dedicado al tema Arquitectura Residencial Multifamiliar. En tal sentido invitan a participar a todos aquellos profesionales que tengan proyectos (construidos o por construir), en cualquier parte de Latinoamérica.
ACA
… 4 de abril pero de 1973 se inaugura el World Trade Center de Nueva York.

Por cumplirse el próximo 11 de septiembre veinte años de su destrucción mediante un atentado terrorista que conmocionó al mundo, para el World Trade Center se estableció sin duda un antes y un después marcado por la tragedia: el antes corresponde al proyecto original inaugurado tal día como hoy en 1973 y el después a otro conjunto de edificaciones que asumió el mismo nombre y ocupó el mismo lugar del anterior, cuyo proyecto y realización se emprendió muy poco tiempo después y que hoy se encuentra prácticamente finalizado.

Así, el World Trade Center “original” estuvo conformado por las que se conocieron como las “Torres Gemelas” norte y sur (identificadas como WTC 1 y 2) y otras cinco edificaciones que continuaban la misma nomenclatura. Si la construcción de los emblemáticos rascacielos se inició el 5 de agosto de 1966, finalizándose el primero en diciembre de 1970 y el segundo en julio de 1971, los otros cinco componentes se ejecutaron entre 1975 y 1987. En total, sobre una supermanzana de 65.000 m2, se levantaron 1.240.000 metros cuadrados de oficinas de las cuales cada torre albergaba 350.000. El costo de realización para entonces fue de 900 millones de dólares. El propietario del complejo era la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey.
Una vez concluidas, las torres de 110 pisos cada una pasaron a ocupar el primer lugar como las edificaciones más altas del mundo desplazando el que para entonces y durante cuarenta años había ostentado dicha posición: el Empire State Building (1931). Trabajaron allí tras su apertura cerca de 50.000 personas y se calculaba un desplazamiento en general por sus espacios de unas 200.000 diarias dada su estratégica ubicación en el corazón del distrito financiero de Nueva York.
La idea de establecer un “Centro Mundial del Comercio” en el Bajo Manhattan se remonta a 1943 cuando se inician los planes para el proyecto manteniéndose en suspenso durante casi 20 años en los que se le dio prioridad al desarrollo del centro de Manhattan. Cuando a comienzos de los años 60 se retoma la propuesta comenzaron negociaciones ligadas a alcanzar la mejor localización, encontrándose una dura resistencia de parte de la Gobernación de Nueva Jersey por motivos relacionados con el desplazamiento de pasajeros desde esta localidad que tenían en el frente que ocuparía inicialmente el complejo su lugar de llegada. El impasse se destrabó cuando la Autoridad Portuaria decidió trasladar el proyecto del World Trade Center al sitio del edificio de la Hudson Terminal, en el lado oeste del Bajo Manhattan, una ubicación más conveniente para los pasajeros de Nueva Jersey que llegaran por el PATH (nombre del ferrocarril de la Autoridad Portuaria Trans-Hudson). El consenso que se debía alcanzar entre las diferentes autoridades involucradas tuvo que ver, también y muy especialmente, con asuntos relacionados con los impuestos.

Como toda operación de gran envergadura se requirió para el World Trade Center de un cuidadoso proceso de planificación y construcción que no sólo cumpliese con los requerimientos del propietario, la complejidad del programa y las ordenanzas de la ciudad sino que lograse resolver los problemas técnicos y logísticos inherentes al diseño de edificaciones de una altura para entonces no enfrentada. Es así como a comienzos de la década de los años 1960 al equipo conformado por Minoru Yamasaki y Asociados y Emery Roth e Hijos se le encarga la realización del proyecto que permitirá a Minuro Yamasaki (1912-1986) arquitecto norteamericano de padres japoneses, asumir el liderazgo del mismo. El ingeniero estructural sería Leslie Robertson de la firma Worthington, Skilling, Helle & Jackson, y la construcción estaría a cargo de Tishman & Consruction Company.
Según Wikipedia, “el diseño de Minoru Yamasaki para el World Trade Center, revelado al público el 18 de enero de 1964, mostraba para las torres una base cuadrada de aproximadamente 63 metros de cada lado. Los edificios fueron diseñados con ventanas estrechas de 46 centímetros de ancho en las oficinas, lo cual reflejaba el miedo a las alturas de Yamasaki así como su deseo de que los inquilinos se sintiesen seguros dentro de los edificios. El diseño de cada torre contaba con fachadas revestidas en aleación de aluminio, cuyas piezas se ensamblaban una a una a medida que las torres ganaban altura.”

Uno de los escollos que tuvo que sortear Yamasaki y su equipo fue el relacionado con la necesidad de alcanzar los 110 pisos de altura con un sistema eficiente de ascensores ya que en la medida que más alto sea un edificio mayor número se necesitan para servir al mismo y mayor área de planta ocupan. La innovadora solución adoptada consistió en un nuevo sistema con dos vestíbulos especiales (ubicados en los pisos 44 y 78 de cada torre), que permitían a los usuarios pasar de ascensores expresos de alta capacidad (que se detenían solo en ciertos pisos) a un ascensor local (que se detenía en todos los pisos de una sección). Sin embargo, a pesar del incremento de espacio utilizable por piso que se logró, en conjunto el World Trade Center llegó a contar con 95 ascensores entre expresos y locales.

El diseño estructural fue el otro gran desafío que se hubo de afrontar para lo cual se utilizó el sistema de “tubo dentro del tubo” con un centro conformado por el núcleo de ascensores, escaleras y servicios de 27 por 41 metros que contenía 47 columnas de acero que se amarraba a una fachada conformada, según recogemos de Wikipedia, “por fuertes y resistentes columnas de acero perimetrales, conocidas como celosías Vierendeel, que se encontraban a poca distancia una de otra, formando así una estructura de pared fuerte y rígida… La estructura perimetral, que contenía 59 columnas por lado, fue construida con el uso de piezas modulares prefabricadas, cada una compuesta de tres columnas, de tres pisos de altura, conectadas por placas de antepecho”. Justamente, el análisis del comportamiento de la estructura a raíz del impacto causado por el atentado del 11 de septiembre de 2001 ha sido ampliamente documentado para explicar el colapso que posteriormente devino.
Tras unos primeros años donde la ocupación no alcanzó las expectativas esperadas es sólo a parir de 1979 que el WTC logró alquilarse completamente. “Durante la década de 1990, aproximadamente 500 compañías tenían oficinas en el complejo, incluyendo a muchas compañías financieras… La confluencia del sótano del World Trade Center incluía al Centro Comercial … junto con una estación del PATH. La Torre Norte se convirtió en la sede corporativa de Cantor Fitzgerald, al igual que en la sede de la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey«. De esta manera las torres pasaron a convertirse en símbolo del sistema capitalista y elemento infaltable del perfil de la ciudad lo cual las convirtió desde muy temprano en objetivo del terrorismo internacional.
Previo al fatídico desenlace que llevó a su total destrucción en 2001, el WTC sufrió anteriormente otros tres incidentes: el 13 de febrero de 1975 se desató un incendio en el piso 11 de la Torre Norte que se extendió a los niveles 9 y 14 no registrándose daños estructurales ya que el acero estaba recubierto por un material resistente al fuego. Asombrosamente, para entonces el edificio no contaba con sistema de rociadores para incendios; el 26 de febrero de 1993 ocurrió un atentado con carro bomba en el estacionamiento subterráneo también de la Torre Norte que produjo importantes daños abriendo un agujero a lo largo de 5 subniveles y cuyo objetivo era derribarla; en un tono diferente, en enero de 1998 “Ralph Guarino, miembro de la Mafia que había obtenido un acceso de mantenimiento al World Trade Center, formó una pandilla de tres hombres para robar más de 2 millones de dólares, que eran trasladados de un camión de la empresa Brinks al piso 11 del WTC.”

La mala fortuna relacionada con el destino final de sus edificios pareciera que persiguió a Yamasaki. Si el World Trade Center, el que le dio mayor notoriedad, tuvo el final que todos conocemos, otro gran proyecto urbanístico desarrollado entre 1954 y 1955 en la ciudad de San Luis, Misuri, los edificios residenciales Pruitt-Igoe, luego de ser diseñados y construidos siguiendo los cánones emanados de los CIAM, se vieron afectados por un descenso dramático del nivel de vida de sus ocupantes para convertirse en una zona con altos índices de criminalidad y segregación. Así, sumido en un creciente deterioro que estuvo acompañado por bajos índices de ocupación, en 1972 menos de 20 años después de su construcción el primero de los 33 superbloques de 14 pisos fue demolido por el gobierno federal. Los otros 32 restantes fueron derruidos en los siguientes dos años en momentos en que inauguraba el WTC.
El fracaso de Pruitt-Igoe le dio alas a Charles Jencks para utilizarlo como elemento central en la introducción de la primera parte de El lenguaje de la arquitectura posmoderna titulada “La muerte de la Arquitectura Moderna”, cuando de manera efectista manifestó lo siguiente: “La Arquitectura Moderna murió en St. Louis, Missouri, el 15 de julio de 1972 a las 3:32 de la tarde (mas o menos), cuando a varios bloques del infame proyecto Pruitt-Igoe se les dio el tiro de gracia con dinamita. Previamente habían sido objeto de vandalismo, mutilación y defecación por parte de sus habitantes negros, y aunque se reinvirtieron millones de dólares para intentar mantenerlos con vida (reparando ascensores, ventanas y repintando) se puso fin a su miseria. Bum, bum, bum.”

Como se sabe, Nueva York quiso pasar lo antes posible la página del atentado a las torres gemelas hasta el punto que el proceso de limpieza y recuperación del sitio llevó ocho meses, finalizando en mayo de 2002. Desde ese momento se acometió la recuperación del predio dándose origen, no sin innumerables tropiezos, a la concepción de un “nuevo” World Trade Center convocándose un concursos de ideas para el Plan Maestro que fue ganado por Daniel Libeskind. El complejo tendrá cinco nuevos rascacielos, cuatro de los cuales se han completado, un memorial y museo a las víctimas de los atentados y un centro de transporte o Transportation Hub. El edificio principal del nuevo conjunto es el One World Trade Center, el edificio más alto de los Estados Unidos desde su finalización en noviembre de 2014 diseñado según las directrices conceptuales de Libeskind con la colaboración en el proyecto de David Childs de Skidmore, Owings & Merril.

A Yamasaki aún se le puede recordar a través de la Rainier Tower de Seattle (1977) y en Madrid con su calco, la Torre Picasso (proyectada en 1974 y terminada de construir en 1988), que, habiendo sido con sus 43 plantas el edificio más alto de la capital española, posee la estampa, proporciones y reminiscencias clásicas que poseían las desaparecidas torres gemelas. De nuevo, es Wikipedia quien nos informa sobre la Torre Picasso y el estigma Yamasaki al publicar lo siguiente: “La banda terrorista ETA confesó en 2002 que derribar este rascacielos era el destino que habían planeado para los 1700 kg de explosivos cargados en dos furgonetas bomba que conducían a Madrid, interceptadas a finales de 1999 cerca de Calatayud (Zaragoza) por la Guardia Civil (la primera en ruta el 21 de diciembre y la segunda al día siguiente abandonada no lejos de allí), suceso conocido como la ‘caravana de la muerte’ ”.
ACA
Procedencia de las imágenes
1, 3, 4 y 5. https://es.wikipedia.org/wiki/World_Trade_Center_(1973-2001)
7. https://es.wikipedia.org/wiki/World_Trade_Center_(2001-presente)
8. https://twitter.com/alejandrocsome/status/1399200642086981635 y https://www.epdlp.com/arquitecto.php?id=178