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¿SABÍA USTED…

… que en 1973, en la V edición de la Bienal Nacional de Arquitectura se otorga el Premio Nacional al arquitecto José Miguel Galia por la obra Edificio Seguros Orinoco, ubicado en el ángulo noreste de la esquina de Socarrás, avenida Este 2 con avenida Fuerzas Armadas, Caracas?

1. Edificio sede de Seguros Orinoco, esquina de Socarrás, avenida Fuerzas Armadas, Caracas. José Miguel Galia en colaboración con Adolfo Maslach y Luis Martínez, 1971

Cuando en 1968 José Miguel Galia (1919-2009) proyecta Seguros Orinoco, en colaboración con Adolfo Maslach y Luis Martínez (arquitectura) y Paúl Lustgarten y Gilberto Bourgeot (estructura), ya habían transcurrido diez años de la disolución de Vegas & Galia, sociedad que entre 1952 y 1958 se constituyó, como dirá Alberto Sato en José Miguel Galia. Arquitecto (2002), en “uno de los equipos conductores de la arquitectura moderna venezolana, con sus 35 proyectos y 26 obras construidas, donde se han hecho presentes la normativa urbana, la tipología edilicia, el dispositivo ambiental, los materiales constructivos de las edificaciones, los detalles y acabados, con la maestría de quienes, por la vía de un riguroso profesionalismo, han dado verdaderas lecciones de arquitectura”.

Así, Galia deja su sociedad con Vegas a los 39 años con 11 años de labor profesional y se convertirá en una de las figuras más importantes dentro del panorama arquitectónico venezolano. A la vez, continuará siendo uno de los profesores de mayor valía dentro de la Escuela de Arquitectura de la UCV de cuya Facultad fue miembro fundador en 1953.

A partir de 1958 para Galia comenzará también una etapa en la cual Sato abre dos importantes vertientes: la de su participación en el desarrollo de un numeroso grupo de edificios de vivienda en propiedad horizontal, que constituyen en sí mismos una clara tipología; y otra, que denomina como “Protagonismo”, en la que tiene cabida el edificio que hoy nos ocupa, donde “una doble articulación de su poética se juega ante cada proyecto: por una parte la subyacencia de ideotipos con geometrías angulosas, en planta y elevación; por otra, la realidad del medio profesional, el gusto y el reconocimiento del cliente, que en general termina por dominar el proyecto”. A lo que valdría la pena agregar cómo “las nuevas tendencias arquitectónicas por una parte, y una realidad abierta y permeable a nuevas imágenes, estéticas y modos de abordar los temas de la arquitectura y de la ciudad, se hacen presentes en la obra de Galia”.

2. Izquierda: Fotomontaje de la propuesta inicial para la sede de Seguros Orinoco. Derecha: Edificio construido según el proyecto definitivo

Seguros Orinoco forma parte de uno de los dos “nuevos palacios del trabajo” (el otro será la sucursal del Banco Metropolitano en Sabana Grande de 1976) en los que, según Sato, Galia busca romper “la casi inevitable homogeneidad que en apariencia exige el edificio de oficinas” atacando “el problema desde un ángulo inesperado, desde el lugar, desde cómo acceder y qué buscar en la escala de la ciudad de Caracas” a modo de estrategias proyectuales fundamentales que llevan a desplazar una imagen que se había considerado como recurrente, y a la que una compañía aseguradora en franco crecimiento que buscaba constituirse en referencia dentro de una dura competencia apostó, considerando la importancia de que su sede se convirtiese en su símbolo y señal de identidad.

Si bien el primer anteproyecto de 1966 era en hormigón visto con un tratamiento volumétrico de gran potencia desde el punto vista plástico, muy diferente al que finalmente se construyó, cobra relevancia el hecho de que la aprobación de dicha propuesta por los clientes ocurriese el año anterior al que se produjera el terremoto de Caracas de 1967, cuyos efectos obligaron a repensar por completo los sistemas estructurales en el país y por ende a descartar el primer proyecto. Sato, quien recoge con cuidado todos los detalles que rodearon el proceso que condujo la solución definitiva, señala cómo “en el segundo proyecto, la inestabilidad estructural y visual de la pirámide invertida se transforma en una sólida pieza de envigados ortogonales”, complementada “con cerramientos prefabricados de hormigón en placas de una pieza que salvaban la distancia entre la viga y la placa maciza”, derivando en una imagen donde predominaba la obra limpia.

La modificación de la segunda imagen en pro de la definitiva provino de la poca experiencia que existía para la época en la utilización de elementos prefabricados (en particular por parte de la empresa Edificaciones C.A. perteneciente al grupo Orinoco), los cuales si iban además destinados a una obra en particular significaban, paradójicamente, aumento del tiempo de ejecución dada su complejidad constructiva y, en consecuencia, de su costo.

“Así, luego de intentar otras soluciones de cerramiento, Galia se decidió por el empleo de piezas de alfarería como material de revestimiento, manteniendo el sistema distributivo original”, nos dirá Sato. “De este modo, pese a la notable diferencia de estructura, forma e imagen de los proyectos, la constante distributiva define el ‘qué’ frente al ‘cómo’ de la proposición kahniana”.

3. Vista desde la avenida Fuerzas Armadas del edificio sede de Seguros Orinoco
4. Planta baja del edificio sede de Seguros Orinoco
5. Dos tomas interiores de la planta baja del edificio sede de Seguros Orinoco

Deteniéndonos en aspectos más precisos, cabe señalar que el edificio fue construido en una parcela rectangular de 650 m2 (con frentes sur y oeste de 20 y 32,5 mts., respectivamente), ocupa el 100% del terreno en la planta baja y las dos mezzaninas, para luego elevarse en una torre de 10 niveles, con 59% de ocupación de la parcela y rematar con 3 niveles adicionales para los equipos de aire acondicionado, sala de ascensores y aviso luminoso. En total un 528% de construcción que se traducen en 6.640 m2. Su ejecución se realizó en 24 meses (1969-1971) a un costo de Bs. 7.500.000,00.

El programa arquitectónico buscó, además de cumplir con las exigencias funcionales, lograr una edificación que diera una flexibilidad de utilización y ubicación de los espacios internos necesarios para una entidad cambiante y en transformación. Los arquitectos resolvieron el edificio con una volumetría dinámica en la que se juega con los llenos y vacíos que explota la condición de esquina, produciendo secuencias espaciales positivo-negativas continuamente cambiantes que en cierto momento engañan en cuanto a la apreciación real de sus dimensiones. Además, del revestimiento de las fachadas ya descrito, logrado con piezas de alfarería en medidas especiales que sirven para obtener la trabazón vertical y horizontal con junta continua, los proyectistas dejaron las vigas y columnas de concreto a la vista en el interior del edificio recubriendo los pisos de las zonas públicas y escalera con mármol travertino. Por otro lado, la solución estructural, acatando las nuevas normas, se define con base en un sistema de hormigón armado aporticado, conformando placas macizas y de fundación sobre pilotes.

6. Izquierda: Acceso al edificio donde se aprecia la puerta-reja tridimensional de Carlos González Bogen (1920-1992). Derecha: Corte

Henrique Vera en la nota que acompaña la presentación del edificio publicada en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), buscando resaltar los valores espaciales y ambientales que la obra posee, apunta: “al ubicar el núcleo de circulación vertical opuesto al acceso, se generan espacios internos flexibles, silenciosos, con jardines y terrazas cerradas, apergoladas o caladas.(…) El acceso a la triple altura desde la avenida se produce a través de la hermosa puerta-reja tridimensional de Carlos González Bogen (1920-1992)”.

Con la intención de entender Seguros Orinoco como parte de un continuo que se inicia en la la época de Vegas & Galia, particularmente en cuanto a su potente imagen y al uso tradicional del ladrillo de alfarería que Galia refuerza, perfecciona y hace parte suya, Sato nos recuerda cómo se puede “trazar un recorrido de veinte años desde las fachadas laterales de El Municipal, el primer proyecto de la Torre Polar, los muros del Teatro del Este, la pequeña Torre de Servicios de Anglo.-Ven y los edificios de propiedad horizontal. Éstos conformaban una identidad tectónica, que en el caso de la sede de Seguros Orinoco, empleado como revestimiento, institucionalizó un modo de recubrimiento que se ha hecho frecuente en la arquitectura caraqueña, acogiéndose a una imagen construida al calor del debate latinoamericano sobre la identidad regional, pero que no puede ocultar procedencias internacionales, llámense aaltianas o kahnianas. Estos aspectos constituyen en Galia detalles de un ‘procedimiento’, que si bien nunca ha sido impermeable a los acontecimientos de la arquitectura internacional, permite explicar más ajustadamente el significado de su obra.”

Si se quiere ampliar la información sobre este importante edificio, además de los textos señalados, recomendamos consultar las revistas Arquitectura e Ingeniería, enero 1972; Punto nº 47, diciembre 1972; y CAV nº 35, 1973, así como el libro Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1 de Mariano Goldberg (1980) y el catálogo de la VII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar  (1987).

7. Edificio sede de Seguros Orinoco, Puerto Ordaz. José Miguel Galia, 1976

 Como demostración de que “nunca segundas partes han sido buenas”, en 1976 la misma compañía de seguros inaugura en Puerto Ordaz, estado Bolívar, un segundo edificio proyectado igualmente por Galia sin la compañía de Maslach pero si del mismo equipo en cuanto a estructura e instalaciones, siguiendo las directrices volumétricas y de recubrimiento de la sede caraqueña, en este caso sobre un terreno de 2.350 m2 lo cual arrojó 16.450 m2 de construcción. La desproporción que terminó alcanzando la propuesta guayanesa abarcó incluso al portal del acceso principal del edificio el cual, diseñado también por Carlos González Bogen, alcanzó 8 metros de ancho y 12 metros de alto, y está compuesto de dos hojas pivotantes fabricadas en hierro.

8. Vista de la sala del MoMA, Nueva York, en la que se puede apreciar la maqueta del edificio sede de Seguros Orinoco (Caracas) como parte de la exposición “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980″, marzo-julio 2015

Para finalizar no olvidemos que Seguros Orinoco fue uno de las obras seleccionadas para representar a Venezuela en la importante exposición “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980”, montada en los espacios del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) del 29 de marzo al 19 de julio de 2015, y que la maqueta allí presentada había sido elaborada para la muestra “José Miguel Galia. Arquitecto”, organizada por la Fundación Museo de Bellas Artes y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, abierta en el Museo de Bellas Artes de Caracas en marzo de 1992.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 4. Alberto Sato, José Miguel Galia. Arquitecto (2002)

2, 3 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

5 y 6. Revista Punto nº 47, diciembre 1972

8. https://www.moma.org/calendar/exhibitions/1456/installation_images/10535

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 203

Cuando en 1949 la sucesión Casanova, dueña de los terrenos, planificó el desarrollo de Colinas de Bello Monte y a comienzos de los años 50 se comienzan a urbanizar con el promotor cultural Inocente Palacios a la cabeza y el arquitecto italiano Antonio Lombardini como su mano derecha, se plantea hacerlo en dos etapas: la primera que ocuparía las áreas más planas próximas al río Guaire estaría conformada principalmente por edificios residenciales con comercio en la planta baja regidos de acuerdo a las ordenanzas vigentes; y la segunda, destinada a la vivienda unifamiliar, que se ubicaría en la zona de más escarpada topografía, lo cual obligó a hacer una importante modificación de la normativa en asuntos tales como: la reducción del ancho de las vías, la eliminación de las aceras y tener la posibilidad de estacionar sólo a un lado de la calle.

Sin embargo, en lo que se conoce como la Avenida Principal de Bello Monte (prolongación hoy de la Río de Janeiro), paralela a río, se registra la aparición, eventual si se quiere, de algunas edificaciones de oficinas, otras destinadas al comercio y las menos a la actividad industrial ligera que irán ocupando también las avenidas Leonardo Da Vinci, Beethoven y Miguel Ángel.

1. En amarillo el eje correspondiente a la Avenida Caurimare de Colinas de Bello Monte desde su inicio en el lugar donde se construyó el edificio Philips (señalado en rojo) hasta su remate en la Concha Acústica (también señalado en rojo)

Asimismo, cuando se emprende el desarrollo de la zona intermedia entre la parte más plana y las colinas propiamente dichas, y a la vez se busca dar cabida a la actividad cultural que tanto apasionaba al urbanizador Palacios, se trazan dos ejes paralelos noreste-suroeste constituidos por las avenidas Caroní y Caurimare los cuales vincularían el sector de mayor densidad y movimiento con la Concha Acústica, uno de los proyectos promovidos por Palacios con mayor afán. Pero sin duda es la avenida Caurimare la que asume el verdadero protagonismo como puerta de llegada al imponente anfiteatro, diseñándose con una ancha isla arbolada en el centro y canales de circulación amplios a ambos lados, condición que se prolonga hasta su propia entrada. No es de extrañar, por tanto, que, marcando su inicio, en la Caurimare se hayan ubicado tres elementos que buscaban darle el lustre necesario: una pequeña plaza, un cine-teatro (el Colinas) acompañado de un edificio multifamiliar de alta densidad (el Yoraco) y lo que sería la sede en Venezuela de una de las firmas transnacionales de mayor peso: la neerlandesa Royal Philips.

La Philips, hoy en día una de las empresas de tecnología más grandes e importantes del mundo, cuyas oficinas principales se encuentran en Amsterdam y en otras ciudades de los Países Bajos, fue creada, según hemos podido recoger de internet, en 1891 por el ingeniero físico Gerard Philips, su hermano Anton y su padre Benjamin Frederik David (primo hermano de Karl Marx), con formación comercial, con la finalidad de producir lámparas incandescentes en la zona de Eindhoven, provincia de Brabante (Países Bajos). Como el negocio funcionó muy bien gracias a la calidad de sus lámparas y a la habilidad comercial de Anton, en 1918 la compañía introduce al mercado un tubo de rayos X y un servicio de reparación de máquinas para radiografías de donde surge otra importante rama que desde entonces empiezan a cubrir: la dedicada a sistemas médicos. En 1925, se realizan los primeros experimentos de la compañía en materia de televisión y en 1927, se inicia la producción de radios, focos, combinados y otros pequeños electrodomésticos. En 1940, cuando llega la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos de la Luftwaffe destruyen las fábricas del país. Entre tanto, la empresa se instala en Bélgica, Estados Unidos y Reino Unido.

La empresa tiene en Eindhoven uno de los laboratorios de investigación más importantes del mundo, donde ha creado tendencias mundiales con productos innovadores como el casete, el CD, el DCC, el CD-ROM, el vídeo, el DVD y el blu-ray. A partir de 2016, Philips está organizada en dos subdivisiones: Philips Personal Health, que agrupa los productos de cuidado personal y para el hogar, cuidado del bebé y salud bucal, entre otros; y Philips Health Systems, donde convergen las líneas de negocio de imagenología (rayos X, resonancias y ultrasonidos), cuidado al paciente y otras soluciones tecnológicas para hospitales, como HealthSuite. Su tercera subdivisión era Philips Lighting, la cual al listarse en la Bolsa de Valores Euronext N V inició satisfactoriamente operaciones como empresa independiente a partir de mayo de 2016. En 2018, cambió su nombre a Signify.

2. Diferentes vistas aéreas de la urbanización Colinas de Bello Monte tomadas durante la de´cada de 1950 que muestran su trazado y los avances de su ocupación. Con un círculo rojo se señala el edificio Philips una de las primeras obras de envergadura construidas tal y como puede observarse en la fotografía de arriba

Para el momento en que se termina la construcción de su sede en Caracas (a comienzos de la década de 1950), la Philips promocionaba fundamentalmente (tal y como podemos constatar en la propaganda que hoy ilustra nuestra postal) sus equipos de sonido, intercomunicación, telefonía y alumbrado que comercializaba en todo el país y exponía en un amplio local que ocupaba la planta baja de su sede caraqueña. Lamentablemente, de esta edificación tenemos pocos datos en cuanto a su autoría y documentación que apoye su arquitectura que nos puedan ayudar a ampliar la información necesaria para rendirle un justo reconocimiento.

No obstante, con la ayuda de la imagen procedente del anuncio y algunas tomas aéreas de la zona realizadas en fechas cercanas a su inauguración (en las que hemos señalado el edificio dentro de un círculo rojo), se puede inferir que se trataba de una obra correctamente resuelta, de tres plantas, en forma de “V”, compuesta por dos volúmenes: el principal (que probablemente albergaba el uso administrativo y comercial) alineado con la avenida Caurimare, reconocía el cruce con la Chama retirándose para dejar allí un jardín en pendiente. El secundario, un poco más alto y grueso (que seguramente contenía las áreas de servicio y almacenes), con frente hacia la avenida Chama, alineado con la parcela vecina, se desplaza y se abre ligeramente con relación al principal generándose entre ambos un espacio articulador cubierto de dos niveles. En su techo se ubicó el anuncio que identificaba a la compañía propietaria del edificio.

Existían dos accesos: uno desde la avenida Caurimare que se ofrecía para llegar a la zona administrativa y a la tienda que ocupaba la esquina en planta baja el cual estaba acompañado de una reducida área de aparcamiento; y otro desde un cómodo estacionamiento destechado situado al norte donde se ubicaba el núcleo de circulación vertical que servía a los dos volúmenes.

El cuerpo principal, que como ya dijimos presumimos contiene las oficinas, está resuelto con base a criterios claramente corbusianos: se eleva la caja contenedora de actividades sobre una estructura que libera las fachadas, se retrae la planta baja a nivel de los ejes estructurales acristalándose para contrastar con el cuerpo superior y se remata con una terraza cubierta que se abre hacia la esquina. Además de adaptarse a la topografía, la planta baja deja un leve respiro vertical con la caja suspendida resuelto mediante el uso de un alero. Tampoco es de menor importancia la consideración que se le da a la fachada oeste la cual presenta un largo ventanal que remarca la horizontalidad del volumen protegido por un saliente que contiene quiebrasoles verticales a modo de una gran persiana. Al norte las ventanas no se protegen y al sur el cuerpo se remata con el elemento vertical del núcleo de circulación.

3. Torre Phelps, Plaza Venezuela, con el anuncio que por años la identificaba con la empresa Philips la cual había fijado su sede allí a mediados de la década de 1980
4. Diversas tomas del Centro Caroní, Colinas de Bello Monte, diseñado a partir de la remodelación del antiguo edificio Philips

La Philips ocupó el edificio hasta mediados de la década de los años 1980 momento en el que sus oficinas se trasladan a la Torre Phelps de la Plaza Venezuela donde la compañía ya se identificaba ocupando la enorme valla que remató el edificio durante más de 20 años (recordemos que a la Torre Phelps con frecuencia se le llamaba la Torre Philips). A partir de entonces la valla fue desplazada por el logo y gran tazón de Nestlé.

La sede original de Colinas de Bello Monte es vendida y se remodela a finales de los 80 transformándose en lo que hoy se conoce como Centro Caroní. La intervención hecha al edificio original, aprovecha el planteamiento existente para producir un espacio central a cuatro alturas cubierto por una estructura tridimensional hacia donde viven los comercios de la planta baja y las oficinas de los niveles superiores que ocupan los dos volúmenes que lo componen. Dicho espacio tiene su acceso principal hacia la avenida Chama y funge  a su vez de pasaje al permitirse su salida hacia la avenida Caurimare sobre la cual se abren comercios que ocupan la planta baja y se ubican unos escasos puestos para estacionar vehículos. Los proyectistas echaron mano al uso al recubrimiento con tablilla de ladrillo de las fachadas externas y del courtain wall hacia las fachadas internas que dan hacia el espacio central.

Como otras tantas empresas transnacionales que vieron en la década de los 50 a Venezuela como el país donde, dada su prosperidad, se podía invertir y sentar bases, la Philips dejó de operar en nuestro suelo hace varios años. Durante décadas fue quizás la empresa que en mayor porcentaje equipó los hogares venezolanos hasta la aparición de la potente competencia japonesa primero y coreana después. A nivel mundial se mantiene como una de las firmas de tecnología más grandes e importantes del mundo enfocada principalmente, como ya dijimos, en los sectores de la electrónica y la asistencia sanitaria. “Es líder (tal y como reza en su portal web) en cuidados cardíacos, cuidados intensivos y cuidados de la salud en el hogar; en soluciones de iluminación energéticamente eficientes y nuevas aplicaciones de iluminación, así como en afeitadoras, cuidado personal y salud bucal.”

Nota

Si alguno de nuestros lectores posee mayor información sobre el edificio que le sirvió de sede a la Philips entre los años 50 y 80 en Colinas de Bello Monte, mucho le agradeceríamos nos la haga saber para completar debidamente esta reseña.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2. https://elcolinero.org

3. Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas de Venezuela. CARACAS. Parte 1, 1980

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

TAL DÍA COMO HOY…

… el primero de diciembre de 1977 se constituye PEQUIVEN, Petroquímica de Venezuela, S.A.

1. Logo original en blanco y negro de Pequiven diseñado en 1975 por Jesús Emilio Franco

PEQUIVEN S.A. es una de las muchas empresas estatales que surgen como consecuencia de la reestructuración de la industria petrolera venezolana a raíz de la puesta en marcha efectiva de la nacionalización el 1 de enero de 1976. Recordemos que en el momento en que asciende al poder Carlos Andrés Pérez (1973) existía todo un conjunto de condiciones favorables para tomar las medidas que dejaron en manos del Estado Venezolano todo el aparato petrolero. Pero no es sino hasta el año 1975, cuando el ejecutivo presentó al Congreso Nacional el proyecto de ley para el retorno integral del negocio de los hidrocarburos a las manos del sector público el cual, tras un largo debate, se aprueba como Ley Orgánica de Nacionalización del Petróleo cuyo “ejecútese” se dio el 25 de agosto de 1975. Esta ley que reserva a la nación la exploración, explotación, manufactura, refinación, transporte y comercio del petróleo, asfalto y todo tipo de hidrocarburos dejó sin efecto las concesiones petroleras el 31 de diciembre de ese mismo año, anulando el derecho de realizar actividades a las compañías trasnacionales a las que se les había otorgado.

Por otro lado, de la información que se encuentra en internet se desprende que el nacimiento de la industria petroquímica en Venezuela comienza cuando se creó la Dirección de Petroquímica Nacional, como dependencia del Ministerio de Minas e Hidrocarburos en 1953 en la cual, luego de realizados los estudios preliminares y elaborada una planificación general, se iniciaron los proyectos, al tiempo que se instalaba una pequeña planta mezcladora de fertilizantes en Morón, estado Carabobo, la cual más adelante se convertiría en la sede del Complejo Petroquímico que lleva su nombre.

Desde el punto de vista formal, los planes de industrialización comienzan con los decretos presidenciales números 367 y 368, dictados los días 20 y 29 de junio de 1956, respectivamente, por el entonces presidente Marcos Pérez Jiménez. Mientras el decreto 367 establece la creación “con carácter de Instituto Autónomo, a partir de esta fecha (20 de junio) del Instituto Venezolano de Petroquímica (I.V.P.), por el cual estaría adscrito al Ministerio de Minas e Hidrocarburos”, el 368 se encargó de establecer el Estatuto Orgánico de dicho ente, cuyo primer artículo expone que “tendrá por objeto el estudio y desarrollo de industrias destinadas al aprovechamiento de minerales e hidrocarburos, en especial de gas natural”, que terminó materializándose en 1958 con la construcción de las plantas de Cloro-Soda, Refinería Experimental y Mezcladora de Fertilizantes en el Complejo Petroquímico de Morón, cuyo proyecto conformado por 13 plantas, incluyendo la Refinería Experimental y Aromáticos ya se había realizado en 1956.

2. Complejos petroquímicos en diversas partes del mundo

La decisión de darle continuidad a los planes adelantados durante la Dictadura fue una de las características más importantes que se siguió en cuanto a esta rama de la industria se trata y, por ende, la iniciativa de instalar nuevas plantas petroquímicas ya estaba tomada en 1962 como lo demuestra el texto del Segundo Plan de la Nación (1963-1966). Inicialmente, aparte de la refinería experimental para 3000 barriles diarios que si se hizo junto a las plantas de Ácido Sulfúrico, Molienda de Roca Fosfática y Superfosfato Simple, se planeaba instalar en Morón el complejo Nº 5,  proyecto que después fue desviado hacia el estado Zulia dando origen al que fue conocido como Complejo Petroquímico “El Tablazo”, cuya construcción se inicia en 1968 (1ª etapa) concluyéndose la infraestructura de buena parte de las tres etapas que lo conforman en 1973. “El Tablazo” junto a Morón son las piezas fundamentales que servirán para sustentar la transformación en 1977 del I.V.P. en Petroquímica de Venezuela, S.A. (PEQUIVEN).

Cabe acotar que aunque desde 1956 los complejos petroquímicos eran propiedad exclusiva de la Nación, paulatinamente hasta 1977 la dinámica económica llevó a la creación de hasta 10 empresas mixtas tanto en Venezuela como en otros países, donde el capital venezolano contribuyó con el capital extranjero a la instalación de plantas petroquímicas que finalmente fueron nacionalizadas. Con el transcurrir de los años se sumó a la estructura de PEQUIVEN el Complejo Petroquímico José Antonio Anzoátegui ubicado en el sector de Jose, entre Píritu y Barcelona, inaugurado en 1990 y se completó la compra accionaria de Monómeros Colombo-Venezolanos S.A.

En años más cercanos (2005), PEQUIVEN cambiará su denominación por el de CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A., viviendo desde entonces sucesivas etapas de reestructuración la última a cargo de una comisión designada por Decreto Presidencial el 27 de agosto de 2019.

Los complejos petroquímicos en sí mismos constituyen un territorio muy especializado del área de la construcción dominado por estrictas normas que, entre otras cosas, obligan a visibilizar y facilitar el acceso a todos los elementos que los componen confiriéndoles un aspecto muy característico. Esa condición de “mostrar por fuera sus entrañas” ha causado, junto a las refinerías, fascinación entre quienes han visto en ellos referentes claros en el desarrollo tecnológico de la arquitectura a través de lo que se ha conocido como “high tech”. El emblemático caso del Centro Pompidou en París (1977) y el seguimiento que se le puede hacer a la trayectoria de sus dos proyectistas (Renzo Piano y Ernesto Rogers) e incluso las evocadoras y a la vez duras imágenes que transmiten algunas de las “ciudades invisibles” de Ítalo Calvino dan, en una cierta medida, fe de este influjo.

3. Edificio Pawa, Las Mercedes (1976). Jimmy Alcock. Adquirido por PEQUIVEN para ser su sede en Caracas en 1976 (hoy Bitúmenes del Orinoco S.A.)

En todo caso, a diferencia de las empresas petroleras nacionalizadas que continuaron llevando a cabo la actividad y a su vez heredaron las notables edificaciones que para sí construyeron las anteriores subsidiarias extranjeras, el I.V.P. pese a ser un importante Instituto Autónomo, no contó con una sede destacable que asumiera el rol de sede corporativa más allá de que se supiera que a su cargo se encontraban los enormes complejos que hemos mencionado y que en cierta medida lo identificaban. De tal manera, no será sino una vez constituida PEQUIVEN que se adquirirá en 1977 el edificio Pawa, proyectado por Jimmy Alcock inicialmente para viviendas y terminado de construir en 1976, para ubicar allí su sede corporativa, lo cual conllevó a su adaptación para el nuevo uso de oficinas. Ubicado sobre la calle Cali de la urbanización Las Mercedes colindando con la quebrada de Baruta, la bien manejada escala del Pawa, conformado por tres volúmenes de distinta altura (dos cuerpos de planta cuadrada recubiertos en ladrillo que contienen las oficinas, articulados por un módulo de circulación vertical que deja el concreto de su estructura a la vista), como señala Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) evidencia la preocupación muy personal de Alcock por el espacio, la geometría y el lugar tratándose, como señala el propio arquitecto, de “un edificio hecho para la calle y la quebrada” que ofrece una muy digna respuesta hacia el espacio público, una clara resolución de su acceso a través de una pequeña plaza lateral y un armónico balance entre los elementos que lo conforman.

4. Edificio sede de PEQUIVEN en la avenida Francisco de Miranda, Chacao (hoy Ministerio del Poder Popular para Transporte y Comunicaciones). Grupo Arquina S.R.L. (1990)

Posteriormente PEQUIVEN, quizás movida por un afán de mayor figuración, decide trasladar su apacible sede en Caracas y dejar el edificio Pawa para que fuese ocupado por Bitúmenes Orinoco S.A. Para ello emprende la construcción de una enorme edificación localizada en la acera norte de la Av. Francisco de Miranda, Chacao (cerca de la estación del Metro), el cual se concluye en 1990 y estuvo a cargo del Grupo Arquina S.R.L. donde se registra también la participación de la importante compañía constructora Edifica. La Torre PEQUIVEN, conformada por dos cuerpos (el bajo que incorpora, además de comercios en planta baja y mezzanina, 6 pisos de estacionamientos, y la torre de oficinas propiamente dicha que suma 12 pisos más) tiene 62.104 m2 de construcción y costó en su momento $ 27.720.000, según datos que hemos obtenido de http://www.arquina.com/CCTP.html. Lograda mediante un impecable trabajo del concreto obra limpia, la Torre PEQUIVEN, aunque sin duda asumió durante muchos años la imagen corporativa de la empresa, siempre dejó la impresión de tratarse de una edificación a la que el terreno asignado le quedó pequeño en virtud de su enorme masa y el poco cuidado manejo de la escala.

5. Centro CORIMON, Valencia (1991). Servio Tulio Ferrer. Sede de PEQUIVEN convertida en CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A.

En tiempos más recientes PEQUIVEN ya convertida en CORPORACIÓN PETROQUÍMICA DE VENEZUELA S.A. traslada de nuevo su sede corporativa a la ciudad de Valencia, estado Carabobo, donde ocupará el edificio diseñado originalmente por Servio Tulio Ferrer en 1991 para el Centro CORIMON, corporación fundada en 1949 por Hans Neumann con el nombre de “Montana Fábrica de Pinturas” dedicada a la producción de pinturas y productos relacionados, resinas, empaques y tintas. De esta nueva sede que cuenta con un área de construcción de 7.590 m2 que ocupa  2.393 m2 de un terreno de 31.366 m2 cabría señalar, como se recoge en la memoria descriptiva presentada junto al edificio para la IX Bienal Nacional de Arquitectura (16 de agosto al 8 de noviembre de 1998), que “constituye una contraposición a la edificación corporativa impuesta en el país durante los últimos años, en la que predominan la verticalidad, el uso irracional de superficies de cristal (courtain wall) y complicadas soluciones estructurales que encarecen aún más el costo de estas edificaciones. La racionalidad derivada del sistema modular estructural empleado, la horizontalidad, la respuesta al contexto en cuanto a protección solar y la economía, representada por la rápida ejecución y materiales empleados (básicamente acero), conforman las características primordiales de este edificio de oficinas». Sólo añadir que este edificio conformó junto al Banco del Libro (Altamira) y el Instituto de Ingeniería (Sartenejas) una notable trilogía en cuanto al uso del SIEMA (Sistema de estructuras metálicas apernadas), desarrollado por el Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la FAU UCV.

6. Proyecto para «Edificio de servicios de apoyo a la sede corporativa de PEQUIVEN». MARS. Modelos para una arquitectura social (2010)

Como dato adicional hemos encontrado en https://modelosparaunaarquitecturasocial.wordpress.com/anteproyecto-nueva-sede-junta-directiva-pequiven/ que en 2010 la firma MARS (Modelos para una arquitectura social) proyectó un “edificio de servicios de apoyo a la sede corporativa de PEQUIVËN” que imaginamos se encuentra próximo al que mencionáramos en el párrafo anterior. Hoy a 42 años de su creación PEQUIVEN, cuyo logo original en blanco y negro fue diseñado por Jesús Emilio Franco en 1975 simbolizando el proceso de transformación de una gota de petróleo, tras haber sido escenario de diferentes actos de corrupción se encuentra sumida, al igual que toda la industria vinculada al petróleo en una profunda crisis que afecta a diferentes rubros productivos entre ellos fundamentalmente a la agricultura y la industria.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. http://www.logobook.com/logo/pequiven/

2. https://www.ssecoconsulting.com/industria-petroquiacutemica-en-ameacutericalatina.html

3. http://guiaccs.com/obras/edificio-pawa-antes-pequiven/

4. https://mapio.net/wiki/Q11318084-fr/

5. https://www.expansion.com/latinoamerica/2017/01/11/5875dc29ca4741a1028b464e.html

6. https://modelosparaunaarquitecturasocial.wordpress.com/anteproyecto-nueva-sede-junta-directiva-pequiven/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 181

En Venezuela, el año de 1971 fue particularmente intenso en lo que a la convocatoria o desenlace de concursos de arquitectura se refiere. Organizados todos bajo el auspicio de un activo Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), al certamen correspondiente a la sede del INOS (ver Contacto FAC nº 106 del 09/12/2018) se sumaron el de la Sala de Conciertos y Sede de la Orquesta Sinfónica Venezuela (posteriormente denominado Complejo Cultural Teresa Carreño) y el del Edificio Sede de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE), cuya propuesta ganadora es el objeto de nuestra postal del día de hoy.
Quizás valga la pena recordar que CADAFE, de lo que se recoge en internet, es una de las filiales de Venezuela AES cuyas operaciones se concentran en la zona occidental, central, oriental y sur del país.

Fundada en 1958 con el fin de fusionar todas las empresas estatales prestatarias del servicio eléctrico y de optimizar la administración y la operación de las empresas de electricidad dependientes del Estado Venezolano que estaban repartidas en todo el país, en 1968 CADAFE y la Electricidad de Caracas (EDC) firman un convenio de interconexión eléctrica creando para ello la Oficina de Operación del Sistema Interconectado (OPSIS) con el fin de organizar la venta de energía eléctrica de CADAFE a la EDC, acuerdo al que luego se sumarían EDELCA y ENELVEN. Desde ese momento, CADAFE desarrolló una infraestructura eléctrica en Generación, Transmisión y Distribución y logró un alto grado de electrificación en Venezuela, lo cual le permitió atender a más del 80 por ciento del territorio nacional.
Por tanto, a comienzos de los años 70 del siglo XX, CADAFE, cuyo eslogan rezaba “La empresa de energía eléctrica del Estado venezolano”, buscando diferenciarse del eficiente servicio prestado simultáneamente por el sector privado, se mostraba como una organización robusta y de vital importancia estratégica que requería, entre otras cosas, reforzar su imagen institucional por lo que decide someter a concurso la realización de su sede principal que se ubicaría en un lote de terreno sobre la Av. Sanz de la urbanización El Marqués al este de Caracas.


Cubierto por la revista PUNTO nº 43 (junio 1971), de la información allí recogida se puede decir que en la organización del concurso interviene el Presidente de CADAFE, ingeniero Ildemaro León Morales conjuntamente con las diferentes empresas de electricidad del país, con la colaboración del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV). También que el Jurado Calificador, estuvo integrado por los arquitectos Bernardo Borges Winckelmann y Américo Faillace (invitados nacionales), Carlos Gómez de Llarena (por el CAV), Hernán Badell Atencio (por la Ingeniería Municipal del Distrito Sucre), así como el ingeniero Mathias Brewer (por el CIV), el cual “otorgó los premios siguientes: Primer Premio, bolívares cien mil y contratación del proyecto a los arquitectos Fernando Fábregas Romá y Marcelo Castro Rivera; Segundo Premio, bolívares cincuenta mil, a los arquitectos Mario Bemergui, José Miguel Menéndez y Miriam Rodríguez; Tercer Premio, bolívares treinta mil, repartidos en partes iguales entre los trabajos de los arquitectos José Monaldi y Francisco José Bermúdez, por una parte, y Luis Perdomo Delgado, Jorge L. Núñez, Oscar Díaz Álvarez y Alvaro Coto, por otra. También obtuvieron menciones y bonificaciones, de cinco mil bolívares, los trabajos presentados por los arquitectos Jorge Azpúrua Ríos, Jorge E. Dupuy y Gustavo Wallis”.

1. Foto satelital del conjunto de la sede de CADAFE en El Marqués, Caracas

El terreno asignado, ofreció a los ganadores la oportunidad de proponer, a medio nivel sobre la avenida Sanz y sobre un espacio abierto o plaza de carácter cívico, tres volúmenes, definidos por la programación proporcionada por los organizadores y la clasificación de las diversas actividades allí contempladas, que se relacionan e integran permitiendo “desarrollar el proyecto en dos etapas sin ninguna interferencia, como era requisito en las bases del Concurso”, según se recoge en la descripción publicada en PUNTO.

2. Propuesta ganadora del Concurso Nacional de Arquitectura Anteproyecto sede de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE). Fernando Fábregas y Marcelo Castro. Planta de conjunto.
3. Propuesta ganadora del Concurso Nacional de Arquitectura Anteproyecto sede de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE). Fernando Fábregas y Marcelo Castro. Maqueta.

Así, en la primera etapa, con un área de construcción inicial de 40.000 m2 y que al finalizarse en 1974 alcanzó los 45.000 m2, se previó colocar lo que es el Edificio Sede propiamente dicho, acompañado de un basamento dedicado a servicios, levantado sobre cuatro sótanos de estacionamiento con capacidad para 500 automóviles, y un cuerpo delantero que ocupa el primer plano de la perspectiva presentada a concurso que ilustra la postal.
El Edificio Sede fue resuelto como una torre de 16 plantas sobre la plaza, desarrollado con una planta baja, mezzanina, 11 plantas tipo, piso de Presidencia como remate, planta de instalaciones mecánicas y helipuerto. “De planta cuadrada de 36 mts. de lado, formada por 3 luces de 12 mts. cada una; comprende un núcleo central en el que se sitúan las circulaciones verticales, servicios, ductos, etc., permitiendo un área periférica absolutamente libre, lo que permite la máxima flexibilidad de este espacio” apuntarán los autores. Construido en concreto obra limpia caracterizado por una impecable calidad de ejecución, no deja de ser importante señalar que desde el mismo anteproyecto, fue tomada muy en cuenta la orientación que se le dio a la torre lo cual derivó en un adecuado tratamiento de protección solar que le confiere una clara y potente imagen.
Por su parte el cuerpo delantero, de cuatro plantas, contiene algunos comercios a nivel de la avenida Sanz y locales de tipo cultural, como sala de exposiciones, auditórium y otras similares en las plantas superiores. La plaza, espacio central del conjunto, alberga desde su inauguración en 1974 una obra del artista venezolano Alejandro Otero.
La segunda etapa (que no se construyó) “comprende un edificio rental de oficinas, que incluye planta baja, mezzanina, siete plantas tipo y nivel de instalaciones mecánicas. Está resuelto con los mismos criterios de funcionamiento y estructura que el edificio sede de CADAFE. Incluye igualmente 4 sótanos de estacionamiento con capacidad para 300 automóviles”.
Con respecto a los arquitectos distinguidos con el primer premio se puede agregar que Fernando Fábregas Romá, de origen catalán, residenciado en Venezuela desde los años 50, graduado de arquitecto en la FAU UCV, promoción 12B en 1962, ejerció durante un breve lapso la docencia en la dicha casa de estudios, formó parte en 1966 de la Comisión Asesora nombrada por la Junta Directiva de la Sociedad Venezolana de Arquitectos que acompañaría el frustrado diseño de la sede del Colegio de Arquitectos de Venezuela por parte de Carlos Raúl Villanueva en el Parque de los Caobos y fue miembro fundador de Bouwcentrum de Venezuela y del Centro Venezolano para la Investigación y Construcción del Hábitat.
Por su parte, Marcelo Castro Rivera, chileno, graduado en la FAU UCV, promoción 12C en 1963, colaboró con el maestro José Miguel Galia en 1962 en el diseño del Edificio Residencial Guri, en Bello Monte y tuvo, al igual que Fábregas, una dilatada trayectoria profesional de la que destaca el diseño en 1978 de la quinta Paidahue (su casa de habitación), ubicada en la Calle Sur 1 de la urbanización El Placer, Baruta, declarada Bien de Interes Muncipal según decreto 181 de abril de 2005. Luego de una breve pasantía por la FAU UCV se incorporó en 1972 como parte del primer equipo de profesores de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar de donde se jubilará a finales de los años 90.

4. Vista actual de la primera etapa construida del edificio sede de la Compañía Anónima de Administración y Fomento Eléctrico (CADAFE). Fernando Fábregas y Marcelo Castro. El Marqués, Caracas

Gracias a internet sabemos que “en 1990 CADAFE inicia el proceso de descentralización de la compañía, creando para ello cinco filiales: el 26 de octubre de ese año inicia operaciones la Compañía Anónima de Electricidad de los Andes (CADELA), concentrada en Barinas, Mérida, Táchira y Trujillo. Luego a partir de 1991 surgen Electricidad del Centro (EleCentro) el 22 de febrero, para Amazonas, Apure, Aragua, Guárico y Miranda (sólo para Barlovento y los Valles del Tuy); el 8 de marzo es creada la Electricidad de Oriente (EleOriente), encargada de los estados Anzoátegui, Bolívar, Sucre, Monagas y Nueva Esparta y el 3 de mayo es establecida la Electricidad de Occidente (EleOccidente), en Carabobo, Cojedes, Falcón, Yaracuy y Portuguesa; así como Desarrollo del Uribante Caparo (DESURCA) cuyo fin era culminar las obras del complejo hidroeléctrico del mismo nombre.
En 1997 EleOriente privatizó su participación en Nueva Esparta y se creó la empresa privada Sistema Eléctrico del Estado Nueva Esparta (Seneca). Por último se crearía en 1998 el Sistema Eléctrico de los estados Monagas y Delta Amacuro (SEMDA) que pertenecía en un principio a EleOriente y cuyo objetivo era privatizar la empresa, pero no se efectuó la operación.
En 2005 se decidió que todas estas filiales debían fusionarse dentro de la misma CADAFE y se crearon nueve regiones con el fin de administrar de otra forma el servicio que presta la empresa».
En 2007 CADAFE se convirtió en una filial de la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC), compañía estatal creada ese año con el fin de agrupar (y centralizar) todas las empresas eléctricas del país, la cual fija su sede en el correcto edificio diseñado por Fábregas y Castro en el Marqués que puede ufanarse de engrosar (aunque sea parcialmente) la corta lista de obras que tras un concurso nacional abierto han logrado construirse en nuestro país.
De identificarse en los 70 como “La empresa de energía eléctrica del Estado venezolano”, CADAFE aspiró a ser en los 80 “Luz para un pueblo que trabaja”, en los 90 un ente que “Llega donde Venezuela llega”, para convertirse desde la creación de CORPOELEC en “Energía para Venezuela” y desde 2017 en “Energía eficiente”. Juzgue el lector si ello en nuestra Venezuela de hoy es cierto.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2 y 3. Revista Punto nº 43, junio 1971

  1. Google Earth

4.https://www.diariolasamericas.com/america-latina/venezuela-imcumple-pago-bono-650-millones-estatal-electrica-n4136699

1973• Se inaugura la Torre Financiera del Banco Central de Venezuela

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1973•  La Torre Financiera del Banco Central de Venezuela, segunda fase del proyecto para esta institución, concebido y diseñado por Tomás Sanabria (1922-2008), Arquitecto (Graduate School of Design -GSD-, Harvard University EEUU / FI UCV reválida de título 1948), fue  inaugurada por el Presidente Rafael Caldera el 14 de Septiembre. Tiene un total de 117 metros de altura y 26 pisos sobre el nivel de la avenida Urdaneta, destinados a dependencias del BCV y a otros organismos financieros ubicados en la institución, la nueva Torre está interconectada con el edificio sede con el cual forma una sola unidad arquitectónica.

HVH

1997• Edificio de Oficinas y Servicios Santa Rosa

Edificio Santa Rosa.jpg

Edificio Santa Rosa 2.jpg

1997•  Se concluye la construcción del Edificio de Oficinas y Servicios Santa Rosa, de la Compañía Anónima La Electricidad de Caracas S.A.C.A., ubicado en la Calle Principal, urbanización Santa Rosa, Caracas, diseñado en el año 1990 por el arquitecto Ralph Anthony Brewer Carías (FAU UCV, promoción 17/A 1968) con la colaboración de Alejandra Sanoja Villalba (FAU UCV, promoción 33A/ 1985).
La supervisión de la arquitectura la realizaron los arquitectos Jorge Ortiz, Juan Alberto Ramírez y Eumilis Arellano.
El edificio fue estructurado con dos volúmenes: un basamento eminentemente de servicios y una torre sobre él, para oficinas, integrada solo en un nivel intermedio. Una de las características que hace destacar a la torre es el cuidadoso sistema de protección solar, diseñado para reducir la carga calórica con el uso de parasoles fabricados con una delgada membrana de aluminio estandarizado, de fácil mantenimiento y sustitución, que impide las vistas panorámicas sobre la ciudad.

HVH