1992•Se concluye la remodelación del Edificio San Pedro para transformarlo en sede del Instituto de Previsión del Profesorado (IPP) de la APUCV, ubicado en la avenida Los Estadios (Plaza Simón Bolívar UCV – Estacionamientos), urbanización Los Chaguaramos, realizado por un equipo de arquitectos del Instituto Experimental de la Construcción (IDEC) de la FAU UCV, donde Alfredo Roffé (1929-2011) (FAU UCV, promoción 8/1958) y Cristina Echevarría realizaron la Programación de la obra y de su construcción; Carlos Becerra Lauría (FAU UCV, promoción 8/1958) y Cristina Echeverría proyectaron la arquitectura, con la participación del arquitecto colombiano Urbano Ripol (egresado de la Universidad de Los Andes en 1957), quien diseñó y construyó la cubierta.
Del edificio existente sólo se utilizó la estructura de la planta baja y el primer piso, sustituyéndose la del último por una de concreto aporticado, dejando libre un espacio central a triple altura, que ofrece ventilación e iluminación, a la vez que en su entorno se integran las diferentes dependencias. En este espacio libre, que asemeja un patio interno, los proyectistas ubicaron la escalera central del edificio y el arquitecto Ripoll los cubrió con cuatro medias bóvedas de madera con luces de 7,50 metros, aporticadas con cerchas también de madera, unidas con planchas metálicas.
En el año 2005 el IPP-APUCV con la intención de completar los servicios que ofrecía amplió su sede en un edificio construido a pocos metros del proyectado por Becerra-Echevarría-Ripoll, ubicado en la Plaza Las Tres Gracias, integrado al edificio diseñado por Diego Carbonell en 1951 para el Colegio Médico de Venezuela. Esta nueva ampliación construida por la Fundación Fondo Andrés Bello fue diseñada por los arquitectos José Alejandro Santana, Andys Piñate y Andrés Alemán. Se concluyó y puso en servicio en dos etapas, en el 2011 y en el año siguiente.
Norman Foster ampliará el Museo de Bellas Artes de Bilbao
23 de julio 2019
Tomado de Arquitectura Viva
La propuesta realizada por Norman Foster junto a Luis María Uriarte ha resultado ganadora del concurso para renovar el Museo de Bellas Artes de Bilbao, que buscaba reformar 2.250 metros cuadrados de su actual superficie construida y ampliar las instalaciones con, al menos, 5.140 metros cuadrados de nueva construcción, respetando los dos edificios existentes. El equipo seleccionado se ha impuesto a los otros cinco finalistas: Nieto Sobejano Arquitectos; Rafael Moneo; BIG, AZAB y Proskene; Snøhetta y Foraster Arquitectos; y SANAA Jimusho e Iñaki Aurrekoetxea & Bazkideak.
Presidido por el director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza, el jurado —entre cuyos miembros se encontraban Matxalen Acasuso, Zuriñe Antoñana, Luis Fernández-Galiano, Miren Lorea Bilbao, Gorka Martínez, José Ángel María Muñoz, Mikel Ocio y Patricia Urquiola— ha designado por unanimidad el proyecto ganador entre las propuestas presentadas de forma anónima y bajo un lema. Denominado ‘Agravitas’, el diseño vencedor busca recuperar el protagonismo del edificio de 1945 al restablecer el acceso principal donde estuvo originalmente. Dotando con una nueva identidad al conjunto, se proyecta de forma respetuosa sobre las instalaciones existentes una galería expositiva diáfana y flexible, con 2.000 metros cuadrados distribuidos en una sola planta. Bajo esta pieza estriada, sostenida por un reducido número de apoyos, se sitúa el nuevo eje vertebrador del museo, la plaza Arriaga, iluminada por la luz natural que accede desde el óculo que atraviesa la nueva galería. El sistema de construcción en seco permitirá agilizar la ejecución de la ampliación y la reforma, cuyo presupuesto máximo estimado es de 18.658.200 euros (IVA incluido).
1983•Se concluyen las obras del Estadio Nacional Brígido Iriarte, construido sobre lo que había sido el Estadio Nacional de El Paraíso, inaugurado en 1936 por el Presidente Eleazar López Contreras.
El nuevo estadio diseñado por el arquitecto Omar Carnevali y construido por la empresa D.O.F. (ingeniero Darío Lugo Román), aumentó el aforo de la edificación anterior a 12.500 espectadores, mejoró los servicios de apoyo y las diferentes las canchas deportivas.
En el mismo año de la inauguración el Estadio Brígido Iriarte fue reconocido con un Premio de la Asociación de Instalaciones Deportivas y Recreativas (IAKS) de Alemania.
1914• Se demuele parcialmente la edificación donde funcionaba el antiguo Hospital de la Caridad, el cual había sido construido en 1878 en tres terrenos contiguos en los cuales existieron el antiguo hospital San Lázaro, la Cárcel Pública destruida por el terremoto de 1812 y una casa de habitación. La edificación demolida, construida con métodos tradicionales, tenía valores históricos y arquitectónicos que se registraron como referencia para el proyecto del hospital a ser construido.
El nuevo Hospital de la Caridad, puesto en servicio en 1918, producto de la presión ante el gobierno Municipal de Barquisimeto del Dr. Luis Razetti (1862-1932) (Doctor en Medicina y Cirugía graduado en la Universidad Central de Venezuela en 1894) y la importantísima gestión y promoción de Dr. Antonio María Pineda (1850-1941), barquisimetano, (Medico graduado en Medicina en la Universidad Central de Venezuela en 1876 y Doctorado en la Facultad de Medicina de París, Francia). El Dr. Pineda, logró a través gestiones participativas, colectas públicas y las alianzas sociales que pudo establecer entre el gobierno, el influyente clero, y la comunidad (incluyendo entre ellos a médicos y comerciantes), que el hospital se edificara como un hospital moderno que se mantuvo operativo hasta 1954, fecha en la cual fue mudado de instalación a una nueva estructura en la avenida Vargas.
El edificio permaneció sin uso durante años, incluso con amenazas de demolición. Afortunadamente el Ayuntamiento lo adquirió en 1977 para que fuese utilizado para fines culturales.
Desde 1982, recuperado y remodelado, es la hermosa sede del Museo de Barquisimeto.
El Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), cuya sede principal ubicada aledaña al Parque Los Caobos (Caracas) había sido objeto de un concurso convocado en 1939, ganado por Luis Alejandro Chataing en 1940 y terminado de construir en 1941, demostró al poco tiempo de ser ocupado y puesto en funcionamiento importantes carencias espaciales y funcionales para poder albergar las diversas e intensas actividades que el gremio promovía y asumía.
Es así que, a poco más de 20 años de inaugurada su conservadora edificación de rasgos art déco, el CIV, en vista del importante crecimiento tanto de sus afiliados como de sus programas gremiales, sociales y divulgativos, con la mente puesta en ofrecer un lugar de encuentro y mayor comodidad para sus crecientes dependencias, dentro de un necesario criterio de preservación, vuelve a convocar en 1964 otro concurso destinado a ampliar su infraestructura.
El jurado, integrado por los arquitectos Julián Ferris, Tomás Sanabria, Víctor Fossi, Leopoldo Martínez Olavarría y Oscar Carpio, otorgó el Primer Premio a la propuesta presentada por Jimmy Alcock (FAU UCV, promoción 9-1959) y Carlos Gómez de Llarena (FA ULA, 1967), caracterizada por «envolver» hábilmente las viejas instalaciones, incorporándolas a la composición mediante una especie de podio que baja de norte a sur desde la Calle Real de Quebrada Honda hasta el nivel del Parque Los Caobos, desde el cual es posible comunicarse con él. Los detalles de la realización del concurso se pueden revisar en el Boletín del CIV, Nº 53, mayo 1964.
Arriba izquierda: Perspectiva de la fachada principal. Arriba centro y derecha: Patios internos. Centro: Perspectiva general. Abajo: Planta baja
Tal y como lo describen Hannia Gómez y William Niño Araque en el texto elaborado para el catálogo de la exposición “Alcock. 1959-1992. Obras y proyectos” (Galería de Arte Nacional, 1992), dedicado a la propuesta ganadora del certamen: “El edificio de Chataing es envuelto por el nuevo edificio, un basamento que desciende hasta el parque, perforado de patios y surcado por pasarelas, sobre el cual se eleva el fuerte boque horizontal de oficinas. Entre este basamento surgen, como piezas integradas al juego de volúmenes, los fragmentos art déco del viejo colegio. El nuevo auditorio es el punto de referencia a la vez que la pieza clave de toda la composición, teñida sin lugar a dudas de un cierto tinte corbusiano. El techo del auditorio tiene encima otro al aire libre, como abierta tribuna al parque. Amarrando todo el complejo conjunto de niveles y escaleras de las nuevas áreas sociales y de servicios, transcurre una pasarela como una cinta continua. Esta pasarela, al llegar al frente, se extiende para convertirse en plaza de entrada, cortando el estacionamiento en dos. La plaza se reproduce adentro del edificio como su principal espacio interno”.
Corte transversal
Sin entrar a comentar la predominancia que tendría la ampliación por sobre la preexistencia (la cual se fragmenta y diluye) y la discutible connotación que termina cobrando el término “envolver”, la ambiciosa propuesta presentada por Alcock y Gómez de Llarena apunta a lograr una transformación integral tanto de lo edificado como del lugar donde se inserta, haciendo del recorrido de las instalaciones y los lugares de encuentro (cubiertos y descubiertos) que dicho transitar genera un tema fundamental, sincerando, además, el frente hacia el bulevar Santa Rosa (hoy Amador Bendayán) como acceso de mayor uso y por tanto ofreciendo hacia él otra imagen de la institución que contrasta con la mostrada por la “modesta” edificación original más bien volcada hacia el parque. Lamentablemente, como tantas veces ha ocurrido, la realización y puesta en marcha de la construcción del proyecto ganador se topó con innumerables intereses creados lo cual impidió su cabal realización, tomándose sólo retazos del mismo para resolver ciertos problemas puntuales correspondientes a las áreas sociales y de recreación del Colegio. Queda así destacada ésta como una experiencia “a medias” entre lo que debía ser y lo que resultó realizándose. Entretanto, Alcock por un lado y Gómez de Llarena por el otro se han destacado como dos de los más importantes arquitectos de su generación.
ACA
Procedencia de las imágenes
Todas. Alcock. 1959-1992. Obras y proyectos, Galería de Arte Nacional, 1992
2008•En el mes de julio se concluye la construcción del tercer edificio con el cual se amplía la Policlínica Táchira, ubicada en un terreno de 5.073 m2, entre la Calle 2 y la Av. 19 de Abril, San Cristóbal, estado Táchira, proyecto del arquitecto Jorge Romero Vieitez (FAU-UCV, promoción 10/1960.
La Policlínica Táchira había sido fundada en 1938 por los doctores Alfredo J. González (1909-1960), Roberto Villasmil Candiales (1901-1969), Raúl Soules Baldó (1907-1976) y el empresario Martín Marciales, hijo (1912-2001). Fue la primera clínica privada en el estado Táchira.
En su inicio la instalación médico asistencial ocupaba un solo y pequeño edificio, el cual fue ampliado y actualizado una primera vez en 1979 con un proyecto también del arquitecto Romero Vieitez. En esa ocasión se construyó una torre de 3.200 m2 distribuidos en seis pisos, se dotó a la clínica de tecnologías médicas de punta y se habilitó un amplio estacionamiento.
HVH
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