LA RUE DES TRANSITIONS. TISSONS LA VILLE DE DEMAIN
Église Saint Pierre de Firminy
13 de abril 2024 – 12 de enero 2025
A través de la exposición The Rue des Transitions los diseñadores Caroline Manovicz y Costanza Matteucci invitan al visitante a explorar el futuro de nuestras ciudades sin la presencia de combustibles fósiles. Con este cambio de paradigma, nuestra vida diaria se ve afectada en gran medida y van surgiendo nuevas formas de relación.
Desde la ciudad moderna hasta la ciudad en transición, los desafíos evolucionan y, por esta proyección futurista, el visitante se sumerge en seis escenarios de redirección ecológica, cuestionando nuestros lugares de sociabilidad urbanos, nuestros modos de viaje, nuestra dieta y también el ruido de la ciudad.
Siendo necesaria la acción, el público será invitado a convertirse en actor en el cambio. Gracias a las instalaciones interactivas, el visitante recompone esta ciudad en transición.
Si algo salta a la vista cuando se observa el desarrollo urbano de Caracas a lo largo del siglo XX es el descuido y abandono de que han sido objeto sus diferentes cursos de agua, elementos fundamentales dentro de sus características topográficas y ambientales. Tanto el río Guaire como las diferentes quebradas que procedentes de montañas y colinas permiten explicar la conformación orográfica e hidrográfica del valle donde se asentó la capital, se fueron socavando, hundiendo, embaulando y tapando convirtiéndose en espacios objeto de expoliación, ocupación, acumulación de basura y desechos, drenaje de aguas servidas y cloacas al aire libre.
Es por esta razón por la que cualquier reflexión que vaya en la dirección de reimaginar un mejor futuro para la ciudad que conlleve propuestas integrales de mejoras urbanas y ambientales, no debe pasar por alto la recuperación de una de los elementos esenciales del locus caraqueño constitutivo de su razón de ser.
1. Hidrografía de Caracas.
En consecuencia, el constatar que la situación actual de Caracas presenta un gran déficit de áreas verdes por habitante, según las normas internacionales, sumado a la falta en la continuidad del sistema espacial urbano en sentido norte-sur, es lo que permite, a partir del reconocimiento de la estructura hidrológica de la ciudad, ver allí la posibilidad de concretar y mejorar su conectividad a escala metropolitana.
2. Caracas: corredores del espacio público. Ejes estructurantes.
Es en esa dirección que desde finales del del siglo XX se formuló como línea de investigación a ser desarrollada dentro del Instituto de Urbanismo de la FAU UCV la consideración de la recuperación de los cauces de agua presentes en Caracas trastocados en ejes temáticos-ambientales generadores de propuestas a escala urbana de espacios públicos.
Bajo el liderazgo del profesor Frank Marcano, la mencionada línea de investigación y la metodología que la acompañaba tuvieron la oportunidad de ser puestas a prueba, valoradas y visualizadas a través de los Talleres de la Maestría de Diseño Urbano, abiertos como parte de las cohortes respectivas a partir del año 2003. Es el ensamblaje preparado por los cursantes del Taller III de la Maestría el año 2016, como resultado de desarrollar 7 ejes ambientales teniendo como base otras tantas quebradas del sector norte de Caracas, el que ilustra nuestra postal del día de hoy.
3. Izquierda: Frank Marcano. Las Constelaciones de la Serpiente y el Colibrí. Metáfora del espacio abierto de Caracas, Ediciones FAU UCV, 2011. Derecha: Frank Marcano. Bóveda celeste del espacio público de Caracas. Constelación de los colibríes. Ejes norte-sur
Como apoyo, desde el punto de vista conceptual tanto a la línea de investigación como a la labor desarrollada en los talleres, Marcano elaboró en 2005 un texto con visos poéticos titulado “Las Constelaciones de la Serpiente y el Colibrí. Metáfora del espacio abierto de Caracas” (publicado como libro en 2011 por Ediciones FAU UCV), donde identifica siete quebradas de las más de 22 que descienden del Ávila a las que da el nombre de siete constelaciones que corresponderían a otras siete especies de colibríes (Nuca Blanca-Quebrada de Tacagua, Cola de Hoja-Quebrada de Catuche, Tijereta-Quebrada Anauco, Cola Azul-Maripérez, Topacio Candela-El Pedregal/Chacaíto, Pico Lezma-Quebrada Sebucán/Agua de Maíz y Hada Orejazul-Quebrada La Julia/Tócome). Todas ellas junto al lugar en el que desembocan (el río Guaire, que Marcano asocia a la constelación de la serpiente), constituyen figuras evocadoras y simbólicas que pueden ser usadas como instrumentos reorganizadores de la lectura del plano de la ciudad capital tal y como las constelaciones son propuestas como ordenadores del aparente caos estelar.
4. Cuadro de las investigaciones desarrolladas en la Maestría de Diseño Urbano (2003-2008) dentro de la línea «Espacios Abiertos en Caracas, Las constelaciones del colibrí» .
De allí que las propuestas acumuladas a lo largo de las diversas cohortes de la Maestría en Diseño Urbano (de la cual la de 2016 en una clara muestra), hayan sido desarrolladas (con algunas variantes) como respuesta a la necesidad de generar relaciones a través de las quebradas que recorren la ciudad en sentido norte sur, y conformar a partir de ellas diversos espacios públicos orientados a afianzar la geografía y potenciar el paisaje de la capital. Se trata, por tanto, de una aproximación que pretende “coser” la ciudad a partir de los cauces de agua históricamente ignorados, tanto transversal como longitudinalmente. Además, los proyectos abordan temas espaciales y de infraestructura, centrándose en la generación de zonas verdes de uso público, nuevos ámbitos urbanos y potenciales pulmones verdes de escala metropolitana, así como las rutas de aves sobre el valle.
5. Portada y contraportada de la publicación digital «7 ejes ambientales para Caracas. Propuestas urbanas de espacio público. Espacio público, sistema hídrico y riesgos» preparada por los cursantes del Taller de Diseño Urbano 3 de la Maestría en Diseño Urbano, cohorte 2016
No es menos importante, a efectos propositivos, el que los cursantes hayan detectado en mayor o menor medida, junto a la discontinuidad espacial, la presencia de problemas a enfrentar como la inseguridad, la carencia de transporte público, la aparición de usos no conformes y la presencia de asentamientos informales, entre otros, a los cuales se busca responder generando posibles soluciones.
Los arquitectos que participaron en el Taller de Diseño III de la Maestría en Diseño Urbano, cohorte 2016, fueron: Vanesa Malpica (quebrada Maripérez-Colibrí Cola Azul), Estefanía López (río Guaire sector Las Mercedes-Serpiente), Adrian Rivas (quebradas Chacaíto-Colibrí Topacio Candela), Darianna Urbina (quebrada Agua de Maíz-Colibrí Pico Lezma), Jefferson Cottin (quebrada Tócome-Colibrí Hada Orejazul), Orlando Vásquez (quebrada La Julia- Colibrí Hada Orejazul) y Carlos Soto (quebrada Caurimare- Colibrí Hada Orejazul). Ellos lograron organizarse para presentar de forma coordinada en una publicación digital sus correspondiente propuestas que se puede consultar en https://www.plataformaurbana.cl/archive/2016/10/28/7-ejes-ambientales-propuestos-para-recuperar-los-espacios-publicos-de-caracas/
6. Páginas interiores de la publicación digital «7 ejes ambientales para Caracas. Propuestas urbanas de espacio público. Espacio público, sistema hídrico y riesgos».
Cabe destacar que en las propuestas se incorporaron estudios previos realizados por Margarita Jardín y Franco Micucci y el taller contó con el apoyo del Instituto de Urbanismo y la Fundación Fondo Andrés Bello. Jardín, egresada de la Maestría, publicó su trabajo final titulado “Sistema de espacios abiertos en la ciudad de Caracas: una mirada desde el territorio y los senderos del verde. Caso de estudio: el eje norte-sur del Ávila a las colinas del sur” dentro de la colección de libros digitales de Ediciones FAU UCV.
7. Páginas interiores de la publicación digital «7 ejes ambientales para Caracas. Propuestas urbanas de espacio público. Espacio público, sistema hídrico y riesgos».
Podría decirse, en resumen, que la iniciativa llevada a cabo dentro de la Maestría en Diseño Urbano del Instituto de Urbanismo y los resultados obtenidos forman parte del deseo de los caraqueños por consolidar nuevos espacios urbanos en la capital a partir de sus cauces de agua, hechos geográficos que históricamente han sido ignorados y negados, y que fueron decisivos en su fundación y desarrollo.
8. Páginas interiores de la publicación digital «7 ejes ambientales para Caracas. Propuestas urbanas de espacio público. Espacio público, sistema hídrico y riesgos».
Luego de más de un siglo conviviendo con quebradas ignoradas, y un río contaminado y abandonado, hechos que retratan a nuestra sociedad y denotan una preocupante actitud de descuido ante el medio ambiente, este tipo de búsquedas, con algún grado de esperanza y nostalgia, aspira a rescatar algunos de los elementos más maltratados dentro del paisaje urbano, y que sin duda son fundamentales en la construcción de su identidad.
9. Páginas interiores de la publicación digital «7 ejes ambientales para Caracas. Propuestas urbanas de espacio público. Espacio público, sistema hídrico y riesgos».
Frank Marcano en “Rescate de las quebradas, la Zona Rental, espacio público y cultura” texto publicado en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) plantea con claridad meridiana, en absoluta coherencia con lo que desde hace años viene sosteniendo, lo cual nos va a permitir cerrar esta nota: “Mejorar la ciudad significaría entonces utilizar las quebradas como espacio público y conectarlos al eje central que es el río Guaire, que debe ser recuperado. (…) Es necesario mejorar el movimiento urbano en Caracas, no solo de autopistas, o de sistemas complejos de distribución o sistemas subterráneos de transporte. Organizarlos alrededor de ejes marcados por la naturaleza, la topografía, la vegetación, para lograr una oferta variada y rica de sistemas de movimiento. (…) Para mejorar la calidad de vida de Caracas, es importante reconocer los cursos del agua como senderos caminables, como espacios de peregrinaje urbanos de recreo y de encuentro. El río Guaire es la arteria principal y allí hay que empezar a estudiar con detenimiento sus posibilidades”.
4. Margarita Jardín. “Sistema de espacios abiertos en la ciudad de Caracas: una mirada desde el territorio y los senderos del verde. Caso de estudio: el eje norte-sur del Ávila a las colinas del sur” (https://www.fau.ucv.ve/trienal2011/cd/documentos/cs/CS-13.pdf)
1955• El 25 de noviembre se inaugura en el Museo de Arte Moderno MoMA, de Nueva York, la exposición “Arquitectura Latinoamericana desde 1945” (LATIN AMERICAN ARCHITECTURE SINCE 1945), en la cual se exhiben 49 edificios: grandes conjuntos universitarios, proyectos de vivienda social, estadios, un club nocturno, hoteles, edificios industriales, iglesias y viviendas privadas, seleccionadas de los trabajos recientes realizados en 11 países de Latinoamérica por el arquitecto, historiador y crítico norteamericano Henry-Russell Hitchcock y montados museográficamente por Arthur Drexler, curador del Departamento de Arquitectura y Diseño del museo.
La curaduría de la exposición optó por usar imágenes de gran formato, planos y diapositivas tridimensionales en visores individuales.
Entre los 56 arquitectos cuyos trabajos fueron exhibidos figuran del Brasil, Oscar Niemeyer, Lucio Costa, Affonso Eduardo Reidy y Jorge Machado Moreira; de Puerto Rico Henry Klumb; Max Borges, Jr. de Cuba; Alejaniro Prieto, Francisco Artigas y Jaime Ortiz Monasterio y Luis Barragán de México; y de Venezuela Carlos Raúl Villanueva, Martín Vegas, José Miguel Galia, Guido Bermúdez, Moisés Benacerraf y Carlos Guinand Baldó.
Representando a Venezuela en la exposición estuvieron:
– en los paneles 7 y 7A, de Carlos Raúl Villanueva, el Aula Magna y la Plaza Cubierta, 1952-1953, de la Ciudad Universitaria de Caracas, texto, plantas y cinco fotos.
– en los paneles 8 y 8A, de Carlos Raúl Villanueva, el Estadio Olímpico, 1950-1951, de la Ciudad Universitaria de Caracas, texto y dos fotos.
– en los paneles 22 y 22A, de Martín Vegas Pacheco y José Miguel Galia, el edificio Polar, 1952-1954, Caracas, texto y una planta y una foto.
– en los paneles 37 y 37A, de Carlos Guinand y Moisés Benecerraf, el edificio de apartamentos Monserrat, 1950, Caracas, texto, planta y dos fotos.
– en los paneles 38 y 38A, de Guido Bermúdez, la Unidad de Habitación Cerro Grande, Caracas, texto, plano y una foto.
– en los paneles 39 y 39A, de Guido Bermúdez, J. Centellas, C.A. Brando, José Hoffmann, José Manuel Mijares, J.A. Ruiz Madriz, J. Noriega con Carlos Raúl Villanueva como consultor, el Desarrollo de Viviendas de Cerro Piloto, 1954, texto, un plano y una foto.
La exposición “Arquitectura Latinoamericana desde 1945” montada en el MoMA, NY, preparada con los resultados del inventario realizado por el arquitecto, historiador y crítico norteamericano Henry-Russell Hitchcock, a solicitud de ese museo, lo llevaron a describir ciertas características comunes observadas por él, “1. El uso generalizado del concreto utilizado en construcciones aporticadas convencionales y en delgadas ‘pieles o conchas’, por la falta de madera para uso estructural o acero. 2. Muchos dispositivos, heredados o recientemente desarrollados, para controlar el calor excesivo y la insolación, y 3. El uso del color, bien pintando los frisos o en mosaicos, empleado mucho más que en cualquier otro sitio del mundo”. Lo que lo llevo a afirmar que “encontró los mejores ejemplos de esto en ciudades universitarias y edificios públicos, concluyendo que en estos campos Latinoamérica supera a los EEUU”.
El extenso catálogo de la exposición, de 176 páginas y más de. 250 ilustraciones, publicado por el MoMA en diciembre de 1955 y ampliamente distribuido como libro por Simon & Schuster, sirvió para hacer conocer nuestra arquitectura de forma global.
El 24 de noviembre, día de la inauguración de la exposición “Arquitectura Latinoamericanas desde 1945” en el MoMA en Nueva York, estuvieron presentes los destacados arquitectos venezolanos, Martin Vegas Pacheco un joven de 29 años y su esposa Trina Pérez Machado y el Maestro Carlos Raúl Villanueva con su esposa Margot Arismendi Amengual.
1953• Se concluye la construcción iniciada el año anterior y pone en servicio el edificio sede del Banco Mercantil y Agrícola, ubicado en la avenida Este 4 (hoy av. Universidad), esquina de San Francisco, Caracas, proyectado por la empresa Velutini y Bergamín, C.A., integrada por el ingeniero Rafael Emilio Velutini (1911-1987) (FI UCV 1936) y el arquitecto Rafael Bergamín (1891-1970) (Escuela de Arquitectura de Madrid -1918 / UCV reválida en 1939).
En este edificio sin modificar funcionó este banco hasta mediados de los años ´50, cuando fue remodelado de acuerdo a la propuesta del arquitecto Julio Volante y reabierto el año 1957.
En la imagen, la fachada norte sobre la avenida Este 4 y la fachada Este.
1951• Se termina de construir el Hotel Montserrat o Residencias Monserrat, ubicado frente a la zona sur de la Plaza Altamira, proyecto de Carlos Guinand Baldó (1925–1982) (UCV, 1948), Moisés Benacerraff (1924-1998) (Yale, 1947) y Emile Vestuti (1927–1998) (Yale, 1949).
Poco tiempo después de su construcción, el edificio fue objeto de una ampliación que alteró considerablemente sus proporciones para la cual utilizando el mismo esquema, se agregaron dos módulos estructurales hacia el norte, permitiendo ello contar con cuatro apartamentos adicionales por piso (dos a cada lado de su circulación central) que se sumaron a los seis ya existentes, incorporándose a la fachada norte un pequeño balcón (en lugar de la ventana existente en el volumen original) que permite rematar e iluminar el pasillo central de circulación que conduce a los apartamentos. Los arquitectos proyectistas en combinación con el cliente crearon un novedoso edificio no existente en el mercado venezolano en esos años, que estaba compuesto de apartamentos de área reducida, para solteros o parejas sin hijos, totalmente amueblados. Esto implicó que se concibiera a base de espacios mínimos, de usos múltiples, muy funcionales, fáciles de mantener, con mobiliario diseñado para cada sitio y con la escala adecuada, de forma tal que se aprovechara totalmente.
La parcela sobre la cual se construyó el edificio resultante es un rectángulo orientado norte–sur. El programa contempló diez apartamentos por piso, cada uno con tres ambientes para funciones claramente definidas: estar–comer–dormir, cocina con mueble que combina gabinete de servicio y bar, y baño–vestuario. Para poder lograr un programa tan compacto se tuvo que recurrir a el uso de la ventilación artificial. Con la estructura se planteó un sistema modular, sencillo y económico, cuyas columnas tenían el mismo ancho que los muros, evitando salientes. Para el diseño de las fachadas los proyectistas dieron diferentes respuestas. La norte y sur, se diseñaron más cerradas ante la eventualidad de la construcción de otros edificios (solo dejando aberturas del ancho del corredor de circulación para iluminación y en la del norte, un pequeño balcón). La este y oeste tienen, por una parte, un juego de llenos y vacíos, muros calados y balcones, que plásticamente permiten reconocer al edificio desde lejos, transparencia y visuales urbanas desde adentro y, por la otra, una muy adecuada protección solar, básica en nuestro trópico.
El edificio se continúa utilizando hoy con su función original.
Hotel Redidencias Montserrat, Plaza Sur Altamira, arquitectos Carlos Guinand, Moisés Benacerraf y Emile Vestuti. Planta de una habitación con muebles.Hotel Residencias Montserrat, Plaza Sur Altamira, arquitectos Carlos Guinand, Moisés Benacerraf y Emile Vestuti. Vista a través de la sala hacia el balcón con el mobiliario diseñado por Cornelis Zitman.Hotel Residencias Montserrat, Plaza Sur Altamira, arquitectos Carlos Guinand, Moisés Benacerraf y Emile Vestuti. Vista de la sala equipada con el mobiliario diseñado por Cornelis Zitman.Hotel Residencias Montserrat, Plaza Sur Altamira, arquitectos Carlos Guinand, Moisés Benacerraf y Emile Vestuti. Vista del comedor equipado con mobiliario diseñado por Cornelis Zitman
El mobiliario original, obra de Cornelis Zitman (1926-2016), diseñador industrial y notable artista plástico, se fabricó en su totalidad en el país con maderas nacionales y telas importadas. Al haber trabajado con los arquitectos se logró un equipamiento muy adecuado, funcional y contemporáneo.
En el año 1955 el arquitecto, historiador, crítico y profesor universitario Henry-Russell Hitchcock (1903-1987), responsable de la selección de los 49 edificios que integraron la exposición Latin American Architecture since 1945 en el Museo de Arte Moderno MoMA de Nueva York, entre noviembre 1955 y febrero 1956, publicó un extenso libro con igual nombre que la exhibición (Arquitectura Latinoamericana desde 1945) en donde incluye ( pp. 156-157) el edificio Residencias Monserrat, ilustrado con dos fotografías de Roger Halle, NY y la planta tipo.
1951. Hotel Residencias Monserrat, av. Ávila, Plaza Sur Altamira. Una vista nocturna del edificio. foto Roger Halle, NY (MoMA Archivo Fotográfico)
Hitchcock afirma sobre el edificio Residencias Monserrat en su libro: “Este pequeño bloque de lujosos apartamentos de una habitación está hábilmente diseñado, logrando en cada unidad espacios bien articulados … Los apartamentos son aún una novedad en Caracas, sin embargo la mayoría de los ya construidos son corrientes y de poca calidad”.
HVH
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