Desde su surgimiento tras la Segunda Guerra Mundial, el brutalismo ha ejercido una especie de fascinación hipnótica entre sus admiradores y cierto rechazo por sus detractores. Bien sea por sus imposibles formas geográficas o por la austeridad de sus fachadas, para bien o para mal, ese juego inesperado de hormigón que no se sabe muy bien si viene del pasado o de un futuro distópico difícilmente pasa desapercibido.
Basado en la funcionalidad de los edificios, la utilidad del espacio y la construcción por encima de lo ornamental, esta tendencia ha cautivado a propios y extraños por su estética sincera que favorecía el uso del hormigón armado sin pintar ni pulir.
En el libro ‘España brutal’ Alejandro García Alcántara presenta un fantástico y amplio recorrido a lo largo de toda la geografía española a través de los muy diversos edificios brutalistas, su historia y su legado cultural, un itinerario visual e informativo imprescindible para los amantes de esta corriente, que va de las Torres Blancas de Madrid al Espai Verd de Valencia pasando por el Walden 7 de Barcelona.
Nota
Para leer una reseña completa del libro se puede visitar
La Bienal de Arquitectura Latinoamericana (BAL) es el foro que, cada dos años desde 2009, reúne en España a los ejemplos más destacados de la arquitectura joven latinoamericana. Está organizada por la Asociación para la Reflexión Estratégica acerca de la Arquitectura (AREA).
La BAL es un espacio de referencia para el reconocimiento de arquitectos jóvenes de la región, y estamos buscando llegar al mayor número posible de arquitectos menores de 40 años interesados en participar.
Datos clave de la convocatoria:
Participación totalmente gratuita
Dirigida a arquitectos menores de 40 años
Fecha límite de inscripción: 1 de octubre de 2026
Entrega: hoja de participación + portafolio en formato DIN A3, PDF
A comienzos de la década de los años 80 del siglo XX, Maracaibo y el estado Zulia se convirtieron en el centro de atención de lo que era el debate arquitectónico y urbano tanto a nivel nacional como internacional. La corporación de desarrollo regional (Corpozulia), por un lado, y la universidad (LUZ), por el otro, convocaron para trabajar y exponer sus ideas sobre cómo llevar adelante desarrollos urbanos teniendo a la vivienda y la comunidad como ejes centrales, a tres figuras del mundo anglosajón que ya habían manifestado sus reparos en cuanto a las limitaciones que los planteamientos de la modernidad mostraban para hacer ciudad y a la vez propiciar la convivencia ciudadana. Ellos fueron Nicolaas John Habraken, Kevin Lynch y Christopher Alexander.
1. De izquierda a derecha: Nicolaas John Habraken (1928-2023), Kevin Lynch (1918-1984) y Christopher Alexander (1936–2022).
Con el invaluable apoyo de Francisco Mustieles, arquitecto y Profesor Emérito de la Universidad del Zulia (LUZ), atento amigo y miembro de la Fundación Arquitectura y Ciudad, ya habíamos obtenido los pormenores de la visita de Habraken en 1982 (ver https://fundaayc.com/2025/05/11/habraken-en-el-zulia/). En aquel momento, Francisco nos había expuesto que el propósito de la llegada de Habraken “no solo fue el de dictar un curso corto de postgrado sino también ver la posibilidad de incorporar su participación en el equipo que estaba proyectando la nueva Ciudad Guasare, bajo la asesoría general de Kevin Lynch, para hacerse responsable de los desarrollos de edificaciones multifamiliares, mientras que el equipo de Christopher Alexander se hacía cargo de los desarrollos unifamiliares para los grupos socioeconómicos de bajo ingreso. Esto es, los dos máximos exponentes que, a nivel mundial, estaban trabajando por la participación del usuario en el diseño de su vivienda, junto con Lucien Kroll por aparte, con aproximaciones metodológicas diferentes -Lenguaje de Patrones versus Diseño de Soportes- estarían presentes en el diseño de la nueva ciudad, … pero la participación de Habraken no se llegó a concretar”.
2. Los dos primeros libros publicados por Christopher Alexander. Community and privacity (1963) y Notes on the Synthesis of Form (1964). El segundo, producto de su tesis doctoral realizada en Harvard dirigida por Sergei Chermayeff (coautor del primero), se convertirá en puntal de lo que se denominó «el movimiento de los métodos de diseño» que cuestionaba la manera de trabajar del diseñador o proyectista a solas, aislado de la realidad y del entorno, por lo que éstos deben trabajar en equipos interdisciplinares, tal y como exige la complejidad de las sociedades postindustriales. En su investigación, Alexander trataba de dividir los problemas de diseño racionalmente en pequeñas unidades o ‘patrones’ resolubles mediante la aplicación de la Teoría de la Información. Por ello, prefirió adoptar, no una estructura en forma de árbol (en la manera de ordenar y resolver los problemas de la arquitectura y la ciudad), como era habitual, sino una concepción más adecuada y compleja, en forma de “semi-retícula” de tipo fractal que, en su opinión, identificaba con la “estructura de las cosas con vida”.
Esta valiosa información despertó en nosotros la curiosidad por conocer detalles sobre la insinuada presencia de Chistopher Alexander (1936–2022), a lo cual Francisco nos respondió sin demora. Sin embargo, es hoy cuando damos cabida a lo que nos aportó, lo que aprovecharemos para hablar sobre la trayectoria y visión del matemático, teórico del diseño y arquitecto británico-estadounidense nacido en Austria, formado como matemático (1956) y como arquitecto (1958) en la Universidad de Cambridge y que obtuvo el primer doctorado en arquitectura otorgado por la Universidad de Harvard (1963 con la tesis titulada Notes on the Synthesis of Form), célebre por revolucionar las metodologías proyectuales y la planificación urbana a través de un enfoque centrado en la estructura lógica, la teoría de sistemas y el bienestar humano.
Así, Christopher Alexander, vendría a Maracaibo para dictar un curso en el marco del programa de Cursos Cortos de la Dirección de Postgrado de la Facultad de Arquitectura de LUZ del 8 al 13 de septiembre de 1980 y, a la vez, para encaminar la firma de un contrato para que el Center for Environmental Structure (CES) de la Universidad de California en Berkeley (de donde fue profesor durante más de 40 años), fundado en 1965 y también presidido por él desde entonces, participara en el diseño de la Nueva Ciudad Guasare. El CES se responsabilizaría por los vecindarios de grupos económicos medio-bajo y bajo, uno de los cuales, boceteado por Alexander, ilustra nuestra postal del día de hoy.
3. El estado Zulia y la zona en la que se desarrolló el Proyecto Sidero Carbonífero del Zulia concebido originalmente en la década de 1970 por la Corporación para el Desarrollo de la Región Zuliana (Corpozulia).4. Cuenca del Guasare-Socuy, zona en la que se pensó desarrollar la Nueva Ciudad Guasare.
El grupo de trabajo para el proyecto de la Nueva Ciudad Guasare, realizado entre 1980 y 1983, desarrollo que se insertaría en la región noroccidental del estado Zulia como parte del Proyecto Sidero Carbonífero que Corpozulia venía impulsando, estuvo coordinado por Kevin Lynch e integrado por Alexander, Germán Samper, Marcial Echenique, Jack Dangermond y Hajo Neis, entre otros. Mustieles, para entonces joven arquitecto y profesor de LUZ, junto a Andrés Echeverría, se integrarían representando a la universidad “al equipo de Diseño Urbano, dirigido por Rosario Giusti, con la asesoría general de Kevin Lýnch, y con la participación de Flavio Ferreira -diseñador urbano-, además de otros responsables”, según nos transmitió el propio Francisco. Por su parte Lynch, quien ya había intervenido en los años 60 en la planificación de Ciudad Guayana como parte del Joint Center for Urban Studies del MIT y Harvard, volvería ahora de nuevo al país cuando Corpozulia lo contrata a través de su firma privada.
El plan general de la nueva ciudad destinada a albergar a los trabajadores de la mencionada explotación carbonífera de la cuenca del Guasare-Socuy, data de 1980. Se insertaba dentro de un programa regional original que no consistía solo en extraer mineral, sino en crear un «polo de desarrollo» integral en el extremo noroccidental del Zulia. Para evitar la proliferación de campamentos improvisados o barrios marginales de trabajadores, la planificación regional de Corpozulia incluyó de forma pionera la proyección de una infraestructura habitacional, vial, ferroviaria y portuaria de primer nivel. Es en este marco de ordenamiento donde surgió una propuesta urbanística de vanguardia la cual abarcaba alrededor de 179 hectáreas y contemplaba una población de 60.000 habitantes.
5. Proyecto de la Nueva Ciudad Guasare. Área urbana: usos del suelo.
Lynch junto a Samper coinciden en estructurar la ciudad a partir de un casco fundacional con agrupaciones abiertas y supermanzanas de 300 x 300 mts ocupadas por viviendas de baja densidad. La influencia de Lynch en el plano de la Nueva Ciudad Guasare se basó de manera directa en la aplicación práctica de los principios teóricos de su célebre libro La imagen de la ciudad (1960). Como director del Equipo de Diseño Urbano, Lynch no organizó las 179 hectáreas bajo una cuadrícula rígida o abstracta, sino centrándose en la percepción mental, la legibilidad y la orientación del habitante.
Ello se lograría mediante el diseño de una red vial que primaba la claridad del movimiento, donde las rutas de acceso vehicular rápido se plantearon en los límites externos del área urbana como grandes ejes conectores, mientras que los recorridos internos se proyectaron de manera orgánica e integrada. Para evitar la monotonía visual de los campamentos mineros tradicionales, cada macromanzana poseía características morfológicas homogéneas lográndose la transición entre vecindarios gracias al uso de nodos (centros de actividad), que consistían en pequeñas plazas de escala humana, áreas comunales y cruces peatonales donde la comunidad podía converger y fijar su ubicación en el espacio.
6. Proyecto de la Nueva Ciudad Guasare. Área urbana: usos del suelo. Remarcado sepuede apreciar un vecindario de auto-construcción para ingresos medios-bajos y bajos de los que diseñara el CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann.
El plano también contemplaba la inserción estratégica de hitos arquitectónicos y paisajísticos: edificaciones de carácter público (como escuelas, centros cívicos y oficinas de administración local) y elementos naturales destacados (como el cuerpo de agua y el parque deportivo contiguo) los cuales funcionaban como anclas visuales externas e internas. Su visibilidad a la distancia garantizaba una inmediata seguridad psicológica y espacial al caminar o conducir por la ciudad.
Finalmente, la morfología urbana adoptó los límites geográficos físicos y las áreas de preservación ambiental no como barreras agresivas o vacíos urbanos, sino como bordes definitorios que daban contención y forma a la mancha urbana. Estos límites protegían el entorno físico-natural a la vez que le otorgaban una silueta e identidad única a las 179 hectáreas del proyecto.
7. Christopher Alexander. Nueva Ciudad Guasare (1980-83). Estructura en árbol de un vecindario típico.
No deja de ser interesante observar cómo en el diseño de la ciudad se dan cita dos marcadas metodologías: el Lenguaje de Patrones de Alexander y la Legibilidad Urbana de Lynch que, sin embargo, compartían un mismo principio humanista: la participación del usuario y la experiencia psicológica del espacio.
8. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Estructura de dos vecindarios contiguos en árbol conectados cada uno a una calle principal.
De tal manera, los ejes de Christopher Alexander aportaban el tejido celular y la vida cotidiana a escala de barrio, mientras que los nodos e hitos de Kevin Lynch proporcionaban la estructura macro, los puntos de anclaje visual y la legibilidad general necesarios para que esa suma de pequeñas comunidades funcionara como una ciudad unificada y coherente, resolviéndose mediante una ingeniosa articulación de escalas, que iba desde la vivienda individual hasta la totalidad del conglomerado. Si bien el plano general se organizó con base en las ya mencionadas macromanzanas, el contorno de ellas funcionaba dentro del esquema de Lynch como sendas vehiculares y bordes, pero su interior estaba enteramente diseñado bajo los patrones de Alexander donde desplegaba tejidos y ejes de vivienda unifamiliar de baja densidad, completamente protegidos del tráfico automotor. Estos ejes residenciales peatonales no morían en la nada; convergían de forma natural en el centro libre de la supermanzana, el cual pasaba a convertirse en un nodo vecinal o micro-centro (un espacio público con escuelas, canchas deportivas o áreas verdes comunes).
Si bien los ejes residenciales y peatonales de Alexander funcionaban como «sendas de escala humana», el diseño aseguraba que, a medida que el habitante caminaba a lo largo de estos ejes residenciales, la densidad de actividad fuera aumentando paulatinamente. Recordemos que Alexander defendía que la arquitectura residencial debía nacer desde las necesidades del usuario (una morfología más orgánica y celular) por lo que Lynch aprovechó este enfoque para consolidar el concepto de barrios o distritos identificables.
9. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Detalle de la estructura de un vecindario en árbol en el que se remarcan: en azul el lugar para la provisión de materiales de construcción; y en rojo un espacio público.
Ahondando aún más en la estrategia empleada por Alexander, presente en el boceto que recoge nuestra postal, que Mustieles titula “el árbol como estructura para el encuentro”, él mismo nos lo explica:
“Aunque en escritos anteriores, Christopher Alexander había escrito ‘la ciudad no es un árbol’ (A City Is Not a Tree, 1965), para los nuevos vecindarios de estratos económicos medio-bajos y bajos de la nueva Ciudad Guasare (1980-83), él propone precisamente una estructura en árbol para crear prontamente un sentido de comunidad, al propiciar el encuentro de entre grupos, de procedencia diversa y sin conocimiento mutuo previo, que vendrían a trabajar y habitar en la ciudad.
10. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Detalle más elaborado de la estructura de vecindario en árbol en el que se remarcan: en azul el lugar para la provisión de materiales de construcción; y en rojo un espacio público.
Para ello, al entrar a cada vecindario, se dispondría de: un espacio público, provisto de espacio de juego para niños –motores sociales del encuentro entre familias-; una pila de agua potable para proveerse de ella antes de implantar el servicio en red a lo largo de las calles del sector; y al final del espacio público estaría dispuesta una edificación para la compra de materiales de construcción, y de esta manera las personas adultas de las familias se conocerían y pudieran generarse entreayudas.
Para llegar a sus casas, al ser árbol, lo harían siempre a lo largo de la misma calle, lo que facilitaría el mutuo conocimiento, por la propensión al encuentro.
La entrada principal a cada vecindario se haría por una calle con viviendas de grupos económicos medios, para así garantizar desde el inicio la provisión de agua, electricidad y otros servicios urbanos de infraestructura, y no fueran discriminados en la provisión de esos servicios”.
11. CES (Center for Environmental Structure): Christopher Alexander, Artemis Anninou y Martine Weissmann. Isometría del centro de un vecindario.
A modo de síntesis podríamos decir que la participación de Christopher Alexander en el Plan Maestro de Nueva Ciudad Guasare representó uno de los experimentos prácticos más ambiciosos para poner a prueba su teoría de patrones y diseño generativo a escala urbana completa dejando su intervención una impronta metodológica clave que se pueden resumir en tres aportes clave:
Aplicación de reglas generativas en tres niveles: En lugar de imponer una cuadrícula rígida o bloques prefabricados monolíticos, el equipo de Alexander en el Center for Environmental Structure (CES) formuló un código de reglas generativas. Este sistema regulaba:
El crecimiento y expansión global del tejido urbano.
La estructuración de vecindarios a escala humana (comunidades de aprox. 250 familias con espacios públicos integrados).
El diseño personalizado y participativo de las viviendas por parte de los propios residentes.
12. Barrio Santa Lucía o El Empedrao, Maracaibo.
Inspiración en la arquitectura popular zuliana: Durante sus trabajos de campo en la región, Alexander quedó fascinado por la trama tradicional del barrio Santa Lucía en Maracaibo. Declaró que ese tejido representaba la verdadera identidad de la «ciudad viva», sirviendo de modelo para la escala peatonal, las galerías y los espacios comunitarios de Guasare.
Integración social y gradualidad: El plan contempló la integración directa de los campamentos obreros y las dinámicas informales, facilitando una transición progresiva entre formas de vida rurales y urbanas.
13. Tres libros fundamentales para entender la evolución del pensamiento de Christopher Alexander.
A pesar de que las transformaciones económicas y políticas del proyecto minero impidieron que la ciudad se construyera en su totalidad según el plan original, Guasare se convirtió en un caso de estudio internacional referente. Demostró que el Lenguaje de Patrones de Alexander podía llevarse de la teoría a la práctica para planificar asentamientos enteros en países en desarrollo, priorizando la autogestión comunitaria sobre la tecnocracia urbana.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 5-11. Cortesía de Francisco Mustieles.
1, 2 y 13. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
Una celebración visual y un registro de las joyas arquitectónicas japonesas de la posguerra que han sido demolidas, y un análisis de las razones de su derribo.
Como en otros países, no todos los edificios modernos de mediados de siglo en Japón pueden ser, ni siquiera merecen ser, salvados. Sin embargo, una gran parte de estas obras —aquellas que alcanzaron nuevos hitos arquitectónicos y las que se convirtieron en símbolos para el público— merecen atención internacional. «Vanishing Japan» es el primer libro que arroja luz sobre estas joyas, convirtiéndose en un importante registro de edificios ya perdidos y poniendo su memoria al alcance de un público amplio y global. El libro se centra en unos noventa edificios demolidos desde el año 2000, mientras que la introducción, el epílogo y los análisis en profundidad proporcionan contexto adicional. La selección de proyectos incluye teatros, centros comerciales y oficinas emblemáticos construidos entre las décadas de 1950 y 1970, con ejemplos selectos de las décadas de 1980 y 1990. Si bien muchos de estos edificios se ubicaban en Tokio y Osaka, el libro incluye ejemplos de todo el país, mostrando los emblemáticos edificios locales que alguna vez fueron reconocibles y que siguen inspirando como ejemplos de innovación arquitectónica. El alto valor de los bienes raíces, las mejoras de ingeniería en medio de frecuentes terremotos y los costos de mantenimiento son solo algunas de las razones por las que los edificios se demuelen con frecuencia en Japón. Todas estas y otras razones se exploran en este libro perspicaz y accesible que invitará a los lectores a observar su propio entorno construido desde una perspectiva diferente.
Naomi Pollock es una arquitecta estadounidense que escribe sobre diseño y arquitectura japoneses. Es autora de Nuno: Visionary Japanese Textiles, Japanese Design Since 1945 y The Japanese House Since 1945. Vivió y trabajó en Japón durante más de treinta años.
La serie Obras de Aalto, compuesta por trece sitios arquitectónicos, ha sido incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Este conjunto de sitios revela el papel fundamental que desempeñó la arquitectura moderna de Alvar, Aino y Elissa Aalto, caracterizada por un enfoque humanista del diseño. La decisión de incluirla en la Lista del Patrimonio Mundial se tomó en una reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO en Busan, Corea del Sur, el 26 de julio, convirtiéndose así en el octavo sitio finlandés en ser Patrimonio de la Humanidad.
La serie Obras de Aalto consta de trece edificios o grupos de edificios, todos ellos representativos del modernismo, el avance del estado de bienestar finlandés y una perspectiva humanitaria.
«La inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO es una clara muestra de que la obra de toda una vida de los Aalto se considera importante, no solo en la historia nacional, sino también en la internacional de la arquitectura y el diseño, y en Finlandia podemos sentirnos orgullosos de ello», declaró con satisfacción Tommi Lindh, director ejecutivo de la Fundación Alvar Aalto, presente en la reunión.
Los sitios de Aalto Works son:
Sanatorio de Paimio, 1929-1933, Paimio
La Casa Aalto, 1935-1936, Helsinki
Zona residencial de la fábrica de celulosa Sunila, 1936–38, 1947, 1951–54, Kotka
Villa Mairea, 1938-1939, Pori
Ayuntamiento de Säynätsalo, 1949-1952, Jyväskylä
Universidad de Jyväskylä, campus Aalto, 1951–71, Jyväskylä
Centro Cívico de Seinäjoki, 1951–87, Seinäjoki
Casa experimental Muuratsalo, 1952-1954, Jyväskylä
Casa de la Cultura, 1952–58, Helsinki
Instituto Nacional de Pensiones (KELA), 1953–57, Helsinki
Estudio Aalto, 1954–55, 1962–63, Helsinki
Iglesia de las Tres Cruces, 1956–58, Imatra
Salón Finlandia, 1962/1967–75, Helsinki
Los sitios que ahora forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO han sido reconocidos como una parte significativa del patrimonio cultural común de la humanidad.
«El trabajo preparatorio a largo plazo ha dado sus frutos. El legado de los Aalto ha recibido el reconocimiento mundial más prestigioso que puede obtener la arquitectura», afirma Lindh.
Un enfoque humanista en el corazón del trabajo de diseño de los Aalto
La arquitectura y el diseño del arquitecto Alvar Aalto (1898–1976) son aclamados internacionalmente. Sus colaboradores más cercanos, Aino Aalto (1894-1949) y Elissa Aalto (1922-1994), además de otros arquitectos y diseñadores que trabajaron en su estudio, desempeñaron un papel fundamental en la creación de esta monumental obra.
Los edificios de la serie Obras Aalto, diseñados entre 1920 y 1980, se ubican en siete emplazamientos diferentes y representan distintos tipos de edificios. Todos ellos satisfacen las necesidades de vivienda, comunidad, trabajo y vida familiar. Buscan utilizar la arquitectura para resolver problemas relacionados con la educación, la democracia municipal, los servicios públicos y la toma de decisiones, los servicios sociales y sanitarios, la vida espiritual y el ocio.
La era del modernismo en el siglo XX promovió la importancia de entornos cotidianos agradables y funcionales para todos, independientemente de su estatus social, riqueza, salud, edad o género. El bienestar de los ciudadanos desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la sociedad, mientras que la arquitectura y el diseño modernos se convirtieron en parte de la identidad finlandesa. El mobiliario y la iluminación, así como la conexión de los edificios con el paisaje circundante, son parte inseparable de la arquitectura de los Aalto.
Trasfondo de un extenso trabajo preparatorio por etapas
La inscripción de la arquitectura de los Aalto en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO es el resultado de un extenso trabajo preparatorio por etapas que se remonta a 40 años atrás. La fábrica y el área residencial de Sunila fueron propuestos para la lista provisional de Finlandia ya en 1986. Un par de años después, Villa Maire se consideró junto con Sunila, pero ninguna de las dos fue incluida finalmente en la lista. En cambio, el Sanatorio de Paimio se añadió a la lista provisional actualizada propuesta para su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial en 2004, pero no llegó a ser considerada por el comité en 2007.
Fue entonces cuando surgió la idea de una serie de sitios arquitectónicos de Aalto, y las Obras de Aalto se añadieron a la lista provisional del Patrimonio Mundial de la UNESCO de Finlandia en 2021. El Ministerio de Educación y Cultura encomendó a la Agencia Finlandesa del Patrimonio la responsabilidad de preparar la propuesta entre 2022 y 2024, en estrecha colaboración con la Fundación Alvar Aalto, ICOMOS Finlandia, los propietarios de los sitios de Aalto, las ciudades y diversos organismos oficiales. La propuesta de las Obras de Aalto se presentó al Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO el 1 de febrero de 2025.
Actualmente, la Lista del Patrimonio Mundial comprende 1248 sitios, incluyendo sitios culturales, sitios naturales o combinaciones de ambos. Finlandia firmó la Convención de la UNESCO para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural en 1987. La Lista del Patrimonio Mundial incluye actualmente siete sitios en Finlandia: los sitios culturales de Old Rauma (1991); Suomenlinna (1991); la Iglesia Vieja de Petäjävesi (1994); el Molino de Madera y Tableros de Verla (1996); el Yacimiento Funerario de la Edad del Bronce de Sammallahdenmäki (1999); el Arco Geodésico de Struve (2005); y el archipiélago de Kvarken (2006).
¿Qué significa ser Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO?
El objetivo de la Convención del Patrimonio Mundial de la UNESCO es identificar, proteger y preservar el patrimonio cultural y natural de importancia mundial mediante la cooperación internacional. Los Sitios Patrimonio de la Humanidad se comprometen a proteger y preservar el patrimonio arquitectónico para las generaciones futuras.
«La arquitectura y el diseño son una parte fundamental de la imagen nacional de Finlandia, y su inscripción aumentará significativamente el reconocimiento y la apreciación internacional del diseño finlandés, reforzando la posición de Finlandia como país líder en diseño», afirma Jukka Savolainen, director del Museo de la Fundación Alvar Aalto.
«La inscripción de la serie Obras de Aalto en la Lista del Patrimonio Mundial subraya la importancia del patrimonio cultural arquitectónico e impulsa el reconocimiento de la arquitectura y el diseño modernos de Finlandia, así como de su cultura y su estado de bienestar. Crea nuevas oportunidades para la cooperación nacional e internacional en diversos ámbitos, como el patrimonio arquitectónico, la conservación, la educación y el turismo cultural», añade.
La serie Obras de Aalto representa la arquitectura moderna finlandesa del siglo XX, que hasta ahora no figuraba en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. De este modo, complementa una lista que incluye conjuntos de arquitectura moderna internacional como la serie de 17 edificios de Le Corbusier (2016) y el conjunto de ocho edificios de Frank Lloyd Wright (2019).
«Dentro del marco de referencia del modernismo internacional, las obras de los Aalto se caracterizan por un nuevo lenguaje de diseño —tanto en interiores como en exteriores, secuencias espaciales, detalles exquisitos y una rica gama de materiales— que actúa como puente entre lo histórico y lo moderno, lo nacional y lo internacional», afirma Tommi Lindh.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.