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¿SABÍA USTED…

… que el 11 de agosto de 1942 abrió sus puertas el hotel Ávila?

1. Hotel Ávila. Wallace K. Harrison (con Max Abramovitz & Jaques André Fouilhoux), 1942 . Fachada principal hacia la calle

Caracas estuvo esperando muchos años para contar con una instalación hotelera acorde a su jerarquía como capital de la República. Más aún cuando a partir de la conversión de Venezuela en país exportador de petróleo comenzó a recibir cuantiosos ingresos y a ser objeto de importantes inversiones que derivaron hacia la mejora paulatina de su infraestructura.

2. Vista satelital de la urbanización San Bernardino con el señalamiento algunas de las principales edificaciones allí ubicadas. El hotel Ávila está distinguido con el número 4.
3. Cruce de las Avenidas Vollmer (derecha) y La Estrella (izquierda), San Bernardino, Caracas. Años 1950

De allí que cuando la ciudad comienza a crecer decididamente, y a finales de los años 1930 se rompe por primera vez de manera clara con el tradicional patrón de retícula característico de su casco histórico, y se desarrolla la urbanización San Bernardino, los capitales norteamericanos ligados a los hidrocarburos ven en dicho sector una buena oportunidad para invertir. Ello daría pie a la construcción de los mejores hoteles de la época: el Waldorf (1944), Potomac (1949) y Astor (1950), encabezados por el Ávila (1942), el de mayor estatus y más amplias comodidades y servicios de todos ellos. Luego se terminará de construir en San Bernardino el Centro Médico (1947), obra de Stelling, Tani & Cía., con asesoría de Edgar D. Martin, de Chicago; y la Shell contratará a Badgeley & Bradbury, una compañía de arquitectura de Nueva York, para la elaboración del proyecto de su edificio sede que termina de construirse en 1950.

Estas iniciativas, junto a la ejecución en 1944 de la primera edificación sede en Venezuela de la Creole Petroleum Corporation en la Plaza Mohedano; la instalación de la Embajada de los Estados Unidos en el edificio Valderrey (1948) en San Bernardino, obra del ingeniero Emilio Solórzano Yánez; la ocupación por parte de la Mene Grande Oil Company (tercera en producción tras la Creole y la Shell) del edificio Vulcania, también en San Bernardino; y de cinco pisos del recién construido Edificio Phelps (1946), obra del arquitecto estadounidense Clifford C. Wendehack, ubicado entre las esquinas de Veroes a Ibarras, por la Sinclair Venezuelan Oil Company, han llevado a Henry Vicente en el texto “Distritos Petroleros en CCS”, aparecido en el portal Prodavinci el 8 de agosto de 2017, a considerar a la zona de San Bernardino-La Candelaria justamente como el primer “Distrito Petrolero” que se detecta en Caracas, cuya suerte “se sellaba simbólicamente en 1956 con el traspaso del Hotel Ávila a empresarios venezolanos”, luego de que el resto de las actividades mencionadas y sus respectivas sedes migrara al este de la ciudad.

San Bernardino, como ya se adelantó, es, corroborado por Henry Vicente, “la primera urbanización yuxtapuesta al centro de la ciudad con un esquema de ocupación territorial diametralmente opuesto a éste, de ejes y nodos estrellados, pero contando también con modelos de habitación aislada, suburbanos”. Su trazado libre y sinuoso con paseos arbolados centrales, aunque se atribuye a Maurice Rotival, tiene en el proyecto de Gustavo Vollmer (1897) un claro precedente y en la mano del ingeniero Gustavo A. Marturet su ejecutor material. Allí, a las faldas del Ávila, en un terreno de un poco más de 15 hectáreas perteneciente a la antigua Hacienda Gamboa, bordeado por el río Anauco que baja del cerro creando un remanso donde se forma la Laguna de Gamboa, Rotival, en 1939, a instancias de del Presidente Eleazar López Contreras, selecciona el lugar que se ofrece a Nelson Rockefeller para desarrollar un hotel que por su ubicación sobre una colina tendrá la oportunidad de aprovechar unas excelentes vistas sobre la ciudad.

4. Plan general e implantación del hotel Ávila
5. Hotel Ávila. Izquierda: Planta baja. Derecha: Primer piso
6. Hotel Ávila. Fachada Principal

El proyecto se le encarga al arquitecto norteamericano Wallace K. Harrison (1885-1981) a través de su firma Harrison, Fouilhoux & Abramovitz, de fuertes vínculos con el Grupo Rockefeller (para quien ya había proyectado en Nueva York el Rockefeller Center -1930-), quien hace una especie de alto en su militante adscripción a los movimientos de vanguardia europeos, «escucha al entorno» y se “tropicaliza” asimilando errores cometidos en encargos anteriores hechos en el Caribe, siendo el Ávila el único hotel que se detecta en la cronología de su obra y la única edificación realizada en Venezuela de su mano.

Hannia Gómez en el catálogo de la exposición “Our Architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas. 1925-1975” (2017), señala cómo Harrison, quien cuando se termina de construir el hotel tenía 67 años, propone una arquitectura entre venezolana y americana, tradicional y moderna, internacional y caribeña, entre el Yatch Style y el Spanish Colonial (que) se convirtió en una referencia para toda la región desde el día mismo de su inauguración” y en “uno de los más importantes monumentos modernos de la capital”.

7. Vista aérea del hotel desde el noroeste

El edificio de 120 habitaciones se implanta como remate de la arbolada avenida Jorge Washington, se oculta entre la vegetación que lo antecede, y se direcciona compositivamente permitiendo el disfrute del Ávila y del valle de Caracas, a través de una planta compuesta por dos alas rectangulares que se articulan formando un ángulo, producto de una correcta lectura de las condiciones del sitio. Es en el vértice formado por los dos cuerpos “donde el arquitecto, siguiendo un impulso… absolutamente personal, inserta las formas libres de la marquesina de la entrada, del lobby y del salón de fiestas…”, comentará Gómez. Por otro lado, se señala cómo el pasillo-estar cubierto ubicado en la entrada del hotel que “garantiza la vista de la transitada terraza de la entrada”, proviene de emular al Caracas Country Club instalación que fuese visitada en varias ocasiones por Harrison y Nelson Rockefeller en busca de referencias “locales”.

8. Diversas tomas tanto del exterior como del interior el hotel

Harrison, egresado de la École des Beaux-Arts de París, adecúa su claro esquema funcional y la pura volumetría que rinden honores a la arquitectura moderna, a las condiciones climáticas húmedas propias del lugar donde se ubica, orientándolo correctamente, logrando una fluida relación entre el interior y el exterior, utilizando materiales locales y dotándolo, además, de elementos que lo aproximarán expresivamente a la arquitectura tradicional autóctona: romanillas en los corredores exteriores, balaustradas de madera torneadas en los balcones privados de las habitaciones y un amplio corredor previo al lobby central del hotel, todos cubiertos de teja criolla. La diferencia que se establece entre la lectura del edificio desde su acceso, donde se muestra complaciente con la cultura lugareña, y la que ofrece hacia el interior más decididamente internacional, revela aspectos interesantes de la formación del arquitecto y una proximidad asombrosa con la actitud asumida posteriormente por Villanueva (graduado también en la École des Beaux-Arts) en «El Silencio».

9. Vista actual de la fachada principal del hotel Ávila

“El Hotel Ávila, representó, como señala González Casas, un momento crucial del cambio cosmopolita vivido en la Caracas de los cuarenta”, apuntará Henry Vicente. En 1944 Clifford Wendehack realiza su ampliación (avalada por Harrison), reformulada y construida por la firma Hegeman-Harris. Al año siguiente (1945) el salón principal fue redecorado, y proyectadas la remodelación y ampliación del cuarto piso así como la “Casa del Presidente” por Badgeley, Wood & Bradbury.

El “experimento caraqueño” de Harrison es desplazado en 1953 como primer hotel de la ciudad al terminarse la construcción al sureste del hotel Tamanaco, el cual acompaña la aparición de un segundo “Distrito Petrolero”, pero eso es tema para otra ocasión. Desde hace años pasó al olvido aquel dicho que rezaba “en el Ávila es la cosa”, sinónimo de fiesta, celebración y encuentro en fechas importantes para la sociedad capitalina.

ACA

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  1. https://www.pinterest.com/pin/382946774550958068/

2. Captura de Google Earth. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. https://twitter.com/tachirense89/status/1074131812870430720?lang=ar

4, 5 y 7. Hannia Gómez. Catálogo de la exposición «Our architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas. 1925-1975» (2017)

6. https://www.ccscity450.com/obra/hotel-avila/

8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

9. http://guiaccs.com/obras/hotel-avila/

¿SABÍA USTED…

… que en 1954 el Ministerio de Obras Públicas (MOP) concluye la construcción de la avenida Francisco de Miranda?

1. Vista de la avenida Francisco de Miranda desde Chacaíto hacia el Este. Finales de los años 1950. A la izquierda: edificio Royal Palace (1953), de frente: edificio Easo (Gustavo Guinand Van der Walle, 1951)

La moderna avenida de aproximadamente siete kilómetros que transcurre entre el límite del municipio Chacao y el municipio Libertador en Chacaíto hasta la avenida principal de Las Vegas de Petare (municipio Sucre, anteriormente distrito Sucre), tiene su origen en el trazado del antiguo Camino Real de Petare que unía las haciendas dispuestas a lo largo del trecho mencionado y permitía a su vez el acceso a la zona colonial del pueblo de Petare, donde, transformado en la calle La Libertad, marcaba la entrada a la Hacienda La Urbina, última en urbanizarse de entre las que la vía unía.

Aquel primer camino, una vez desatado el proceso de urbanización del este de Caracas a raíz de la venta con fines especulativos de las tierras de las haciendas que lo ocupaban, dio pie a que el 12 de marzo de 1947, en el período que se conoce como el “Trienio adeco”, el entonces Gobernador de Caracas, Gonzalo Barrios, inaugurara oficialmente la que se conoció como “Carretera del Este”, que conectaba la Calle Real de Sabana Grande con las urbanizaciones Chacaíto, Country Club, Altamira y Los Palos Grandes. Es la ampliación de la Carretera junto a la construcción del tramo entre Los Palos Grandes y Petare lo que se termina en 1954 durante la dictadura perezjimenista, dividiendo al poblado petareño en dos partes: una al norte y otra al sur. Ello dará pie también al cambio de denominación de la vía por el del precursor de la independencia venezolana que ya había sido usada para identificar el estado en el que se ubica, uno de los más importantes del país.

2. Vista de la avenida Francisco de Miranda hacia el Este con el edificio Galipán (Gustavo Guinand Van der Walle,1952) en primer plano. Finales de los años 1950

Considerada la avenida más larga del Área Metropolitana de Caracas (entidad jurídico-administrativa de la capital de la República creada por decreto en 1950), la Francisco de Miranda se constituyó desde su puesta en servicio, con sus calzadas de más de 30 metros de anchura (en total seis vías, tres en un sentido y otras tres en el otro de oeste a este que se ensanchan en el sector de Chacao con canales de servicio y zonas de estacionamiento), islas verdes en ciertos tramos y aceras de cuatro metros cada una, en la arteria vial o “parkway” de mejor presencia dentro de la Caracas moderna. Su costo fue de 26.148.148,45 Bs. y la obra realizada por la Constructora Fibrocemento que luego también participaría en la ejecución del enlace con la Autopista del Este a la altura de Altamira en 1956.

3. Dos tomas de la avenida Francisco de Miranda. Izquierda: vista hacia el este a su paso por Chacao. Derecha: vista hacia el oste a su paso por la Plaza Altamira.
4. Izquierda: Vista aérea de la Plaza Altamira con el paso de la avenida Francisco de Miranda al sur. Derecha: Vista hacia el este del inicio de la avenida Francisco de Miranda en Chacaíto.

No incluida como «imprescindible» en el Plan Municipal de Vialidad de 1951 elaborado por la Gobernación del Distrito Federal más si como parte del sistema del este del Plano Regulador de aquel mismo año junto a las avenidas Andrés Bello, Libertador y Lincoln, la Francisco de Miranda se termina casi a la par de la sí incluida Autopista del Este (ampliada y prolongada hasta Petare en 1955), tomando en cuenta el auge comercial e industrial que se proyectaba a lo largo de su desarrollo, contribuyendo a la valorización de las tierras e inmuebles y al aumento de los tributos municipales. No sería exagerado decir que esta avenida aceleró e impactó el urbanismo en su entorno y modificó profundamente la antigua fisionomía de la capital y muy particularmente la zona de Petare.

En tanto la Autopista del Este actuaría como vía expresa para soportar la gran movilización de vehículos livianos y de carga, siendo luego complementada con la construcción del tramo suroeste hacia el Valle y el enlace Catia-San Martín, la Francisco de Miranda estaba destinada a asumir el peso del transporte público. Con estas y otras obras, la Caracas de los años 50 quedó convertida en una ciudad al servicio de la modernización motorizada, donde el espacio urbano dedicado a la circulación fue diseñado casi exclusivamente a garantizar la plena movilidad del automóvil.

5. Avenida Francisco de Miranda en Chacaíto. Edificio Sokoa (Isidro Monzón, 1947): A su izquierda, vista parcial del edificio Toki Eder (Miguel Salvador Cordón, 1940)
6. Izquierda: Edificio Royal Palace (1953), Chacaíto. Derecha: Estación de Servicio La Castellana (1959)
7. Avenida Francisco de Miranda a la altura de La Castellana. En primer plano el Cine Castellana (Gustavo Wallis,1952)
8. Nueva sede de la Cigarrera Bigott (1957)

Desde antes de ser inaugurada como “Carretera del Este” hasta que es finalizada como avenida Francisco de Miranda en 1954 y durante toda la década de los 50, el eje vial empezó a generar una importante atracción para la inversión inmoiliaria traducida en la construcción de edificaciones de valor que posteriormente pasarían a ser emblemáticas, algunas de ellas, lamentablemente, ya demolidas. Así, desplazándonos de Chacaíto hacia el este se pueden mencionar, entre otros, los edificios: Royal Palace (1953); Sokoa (Isidro Monzón, 1947); Toki Eder (Miguel Salvador Cordón, 1940); Easo (Gustavo Guinand Van der Walle, 1951); Canaima (Narciso Bárcenas,1955); Galipán (Gustavo Guinand Van der Walle,1952); Seguros Venezuela (1957); Roraima (Natalio Yunis, 1957); Cine Lido (Gustavo Guinand Van der Walle,1946); Los Llanos (Jan Gorecki, 1956); Cine Castellana (Gustavo Wallis,1952); Estación de Servicio La Castellana (1959); Plaza Altamira (Martín Hermanos,1945); Humboldt (Francesco Saverio Puglia del Vecchio y Felix Brando,1955); Embajada de los EEUU (Don Hatch,1958); Socony-Mobil (Don Hatch, 1959) y Guarimba (1959), debiéndose reconocer que más allá de la intersección con la avenida principal de La Carlota  hasta Petare es poco lo que se puede mencionar para la fecha, quizás debido al uso industrial que prevalecía en la zona, a excepción de la nueva sede de la Cigarrera Bigott (1957) y el Hospital Pérez de León (1938),  

9. Izquierda: Torre La Primera Celina Bentata, 1973). Derecha: Torre Europa (Carlos Gómez de Llarena, Manuel Fuentes y Moises Benacerraf, 1975)
10. Unicentro El Marqués (Antonio Pinzani, 1973)

Luego, paulatinamente, la avenida se irá completando de manera desigual sin contar con una clara idea del perfil urbano que debería tener una arteria de tal importancia, mostrando siempre un comportamiento muy distinto entre el tramo Chacaíto-Parque del Este y La Carlota-Petare, acentuado cuando el Distrito Sucre se divide en 1989, correspondiéndole el primero al municipio Chacao y el segundo al municipio Sucre. Durante el intervalo se abre el Parque del Este (Roberto Burle-Marx, Fernando Tábora y John Stoddart junto a Carlos Guinand Sandoz, 1961) y se construirán, entre otros: el Centro Comercial Chacaíto (Antonio Pinzani, 1968); la Torre Europa (Carlos Gómez de Llarena, Manuel Fuentes y Moises Benacerraf, 1975); la Torre La Primera Celina Bentata, 1973); el Centro Lido (Celina Bentata, 1988); el edificio Mene Grande (Rafael José Larraín Basalo, 1966); el edificio Banco del Orinoco (Gustavo Legórburu, 1984); el Centro Comercial Canaima (Coto y Loperena Arquitectos, 1964); el Parque de Cristal (Jimmy Alcock, 1977); la Torre Empresarial Parque del Este (Bernardo Borges, Francisco Pimentel y Jacobo Koifman, 1978); el Centro Comercial Los Ruices (1963); el Unicentro El Marqués (Antonio Pinzani, 1973); y el Conjunto Residencial La California (Carlos Guinand Baldó y Moisés Benacerraf, 1965).

11. Parte del “distrito petrolero”, que se desarrollaría entre La Floresta y Los Palos Grandes con los edificios «Sucre» y la antigua sede de la embajada de los EE.UU a la derecha, ambos del arquitecto Don Hatch
12. Vista aérea hacia el sur de las zonas de La Castellana y Altamira que forman parte de lo que se conoce como «la milla de oro», de la cual la avenida Francisco de Miranda es su eje principal

Tomada en cuenta también en los años 50 como epicentro en la conformación de lo que Henry Vicente llama un “distrito petrolero”, que se desarrollaría entre La Floresta y Los Palos Grandes, y considerada como principal conexión del Parque del Este con el resto de la ciudad, la avenida Francisco de Miranda recibe, con su incorporación desde 1988 al trazado de la línea 1 del Metro de Caracas cuando se inaugura el tramo Chacaíto-Los Dos Caminos y posteriormente en 1989 Los Dos Caminos-Palo Verde, un importantísimo impulso que le permitió a mediados de la década de 1990 ser considerada el eje central de los que se dio en denominar como la “Milla de Oro”, distrito financiero que sustituiría la pujante actividad comercial y de oficinas que otrora asumieran el centro de la ciudad y más adelante el eje Plaza Venezuela-Sabana Grande-Chacaíto. Dicha “Milla” abarcaría el tramo que va entre Chacaíto y el Parque del Este, centrándose su impacto en el municipio Chacao y ampliando su influencia hacia el municipio Baruta, incluyendo El Rosal, Las Mercedes y Chuao para lo cual contribuiría enormemente la prolongación de la línea 4 del Metro. Su fortaleza, traducida en rentabilidad y respaldada por buenos índices de seguridad que se apreciaban en los dos municipios que abarca, hizo de la “Milla de Oro” la zona de Caracas que más recibió demandas para la construcción de nuevos edificios destinados a oficinas y centros empresariales hasta el punto de atraer la atención de algunas dependencias gubernamentales y empresas estadales que ubicaron allí sus sedes. También fue objeto de un cuidadoso trabajo de renovación que atendió de manera significativa sus aceras y mobiliario urbano e hizo soñar en la posibilidad de considerar al peatón como protagonista por sobre el caos vehicular que la había ido amenazando peligrosamente.

A modo de contracara, la avenida Francisco de Miranda presenta, una vez pasado el solitario trecho flanqueado por el Parque del Este y el Parque Miranda, al adentrarse en el municipio Sucre, un cambio drástico de su fisonomía mostrando una creciente degradación en la medida que se aproxima a Petare, que requeriría de una particular atención y la convierte potencialmente en un reto a nivel de planificación y diseño urbanos.

El auge y proyección de la avenida Francisco de Miranda como arteria vital para el surgimiento de un nuevo centro de ciudad, se ha visto afectado y paralizado por la enorme crisis económica que atraviesa el país, lo cual ha afectado enormemente la confianza de los inversores y la calidad de vida de los empleados que allí laboran y que constituyen su fuerza vital, quedando como tantas otras cosas a la espera de la llegada de tiempos mejores en los que su indudable potencialidad podría ser rescatada.

ACA

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Todas. Colecciones Crono Arquitectura Venezuela y Fundación Arquitectura y Ciudad

¿SABÍA USTED…

… que en febrero de 2015 se declara el ganador del Concurso Público para el Proyecto Subsede de Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV), Puerto Ordaz?

1. Perspectiva de la propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. Consorcio VAV-PMA representado por el Arq. Domingo Acosta e integrado, además por los arquitectos Miguel Acosta y Efraín Vivas y los ingenieros Alfredo Calzadilla y Ottavio Ulisse.

El certamen, programado y coordinado por la arquitecto Aurora Zapata e impulsado con entusiasmo por el economista José Khan (miembro de la directorio del BCV), cuyo jurado fue presidido por el arquitecto Américo Faillace, representante a su vez del Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV), se realizó en dos etapas. La primera que consistió, una vez publicado el 25 de mayo de 2014 el aviso de prensa que convocaba al “Concurso público para la selección de empresas, firmas consultoras o personas naturales para la elaboración del proyecto de la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela”, en la recepción hasta el 27 de junio a las 3:30 p.m. de los recaudos exigidos para la preselección, fase para la que se presentaron hasta cuarenta y cuatro (44) aspirantes; y la segunda que, una vez preseleccionados diecisiete (17) de ellos, se tradujo en la revisión final de los “Aspectos Profesionales y Propuesta Preliminar de Conjunto”, según los requisitos establecidos en las bases del Concurso entregados por sólo ocho (8) de los preclasificados, que dio como resultado la selección de un grupo ganador y otros tres a los que se les otorgó mención honorífica.

Fue distinguido como vencedor, haciéndose merecedor de la contratación para el desarrollo del proyecto completo, el Consorcio VAV-PMA representado por el Arq. Domingo Acosta e integrado, además por los arquitectos Miguel Acosta y Efraín Vivas y los ingenieros Alfredo Calzadilla y Ottavio Ulisse.

2. Perspectiva de la propuesta que obtuvo la primera Mención Honorífica del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. ADJKM Arquitectos C.A./ Montemayor Arquitectos C.A./VEPICA.
3. Perspectiva de la propuesta que obtuvo la segunda Mención Honorífica del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. MA+ Micucci arquitectos asociados, BOCA y AM Estudio de Arquitectura.
4. Láminas de entrega de la propuesta que obtuvo la tercera Mención Honorífica del Concurso público para la selección de empresas, firmas consultoras o personas naturales para la elaboración del proyecto de la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela. Ing. Esteban Tenreiro.

La primera Mención Honorífica, correspondió al equipo de profesionales ADJKM Arquitectos C.A./ Montemayor Arquitectos C.A./VEPICA. La segunda le fue conferida a MA+ Micucci arquitectos asociados, BOCA y AM Estudio de Arquitectura; y la tercera al grupo representado por el Ing. Esteban Tenreiro.

Del detallado informe elaborado por Faillace, se hizo del conocimiento general lo siguiente, indicado destacadamente en el Veredicto:

“Como es sabido, los concursos públicos o privados para la ejecución de proyectos de complejidad, por sus resultados comprometidos con el urbanismo, la arquitectura, la ingeniería y todas aquellas disciplinas que inciden, en especial, las que promueven el uso de nuevas fuentes de energía, deben generar instalaciones diversas que contribuyan al autosostenimiento y economía en todos los frentes. (…) Cada una de las respuestas formuladas responden a alta calificación para el desarrollo de planes de cualquier naturaleza, en producción de ideas avanzadas en el campo del proyecto y construcción, por tanto, se ha obtenido una muestra significativa de la tradicional altísima formación, capacidad y experiencia profesional para la atención de programas, proyectos, construcción y mantenimiento de obras a nivel nacional. (…) Por tanto, se hace necesario aprovechar esta nueva oportunidad, promovida por el BCV, para continuar, con énfasis, promocionando y resaltando esta valiosa capacidad instalada profesional, en Venezuela”.

5. Dibujos provenientes de la entrega de la propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz.

Ampliamente presentado por la revista Entre Rayas en su portal web el 9 de marzo de 2015 como “un tepuy en lo alto de Ciudad Guayana”, frase con la que se identificó en la segunda etapa del concurso, el proyecto ganador se muestra como “símbolo de carácter público en el perfil urbano. Visible desde la distancia, la imagen se convertirá en referencia del imaginario colectivo de la ciudad. Su falda vegetal desciende hacia el Norte para formar el ‘Bosque de los Vientos’. Al Oeste, una curiara complementa la referencia de todo el conjunto a la dimensión geográfica, cultural e histórica de la región guayanesa. El tepuy, el ‘Bosque de los Vientos’, la curiara y el basamento del tepuy conforman así los cuatro elementos fundamentales de esta propuesta.”

A la imagen simbólica se suman criterios relacionados a la integración al contexto urbano y al paisaje circundante mediante un generoso espacio público abierto que propicia, junto a una plaza cubierta y otras actividades, la conectividad urbana y potencia su ya asomada integración al paisaje.

6. Propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. Criterios de diseño bioclimático y ahorro energético

Pero si algo cobra real importancia en el planteamiento presentado por el grupo ganador son los criterios de diseño bioclimático y ahorro energético, los cuales estuvieron acompañados de la serie de gráficos e ilustraciones que por su atractivo y claridad enriquecieron la presentación entregada. A ello se adiciona el uso de una tecnología de la construcción que, basada en el acero, se presenta flexible y de rápido montaje dada su condición de construcción seca conformada por componentes modulares, en la que se tomó muy en cuenta la sismorresistencia como factor que disminuye la vulnerabilidad. A todo lo anterior habría que agregar como variable tecnológica el diseño de un “campo eólico de 42 aerogeneradores de eje vertical.”

7. Propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz. Diagrama explicativo de los elementos que forman el conjunto

En resumen, los elementos del conjunto que con precisión describen el proyecto son:

  1. Tepuy: Torre de Oficinas BCV.
  2. Curiara: Espacios Públicos Internos de contacto con la comunidad.
  3. Basamento – Volumen Bajo: Actividades académicas, de investigación y certificación.
  4. “Bosque de los Vientos”: Espacios Públicos Abiertos.

Una vez concluido el proyecto, para noviembre del año 2015 se llama a un concurso abierto para la realización de las “Obras provisionales, movimiento de tierras y muros anclados del Proyecto Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela, en lote del terreno identificado como UD-250, ubicado en la ciudad de Puerto Ordaz, estado Bolívar”, consistente en un “Acto único de recepción y apertura de sobres contentivos de manifestaciones de voluntad de participar, documentos de calificación y ofertas”, llamado que se repite entre enero y febrero de 2016 cuyo desenlace, en principio, permitió el inicio de las obras.

8. Estado de la construcción de la propuesta ganadora del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz, febrero 2020

El 19 de febrero de este año 2020, TalCual publicaSede del BCV en Puerto Ordaz: otra muestra de la desenfrenada corrupción”, nota periodística que se encuentra acompañada de imágenes que dan cuenta del avance de una construcción que no ha alcanzado ni siquiera aquello que se licitó hace ya cuatro años y menos del 10% del total de una obra que se ofreció culminar en 2018: “… la construcción corrió con la misma suerte del III Puente sobre el río Orinoco y de la represa Tocoma: abandono total”, señalará el periódico.

Deseamos que en algún momento este sombrío panorama que acompaña tanto al país en general como a la Subsede de Guayana del Banco Central de Venezuela en Puerto Ordaz y otros tantos emprendimientos de envergadura que nos ha tocado reseñar desde aquí, se revierta “para continuar -tal y como señaló Faillace-, con énfasis, promocionando y resaltando esta valiosa capacidad instalada profesional, en Venezuela”.

Nota

El Proyecto ganador del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV) en Puerto Ordaz (“Un tepuy en lo alto de Ciudad Guayana”), del Consorcio VAV-PMA representado por el arquitecto Domingo Acosta, obtuvo en la XIII Bienal Nacional de Arquitectura de 2019 el Premio en la Categoría Proyectos en Ejecución y, además, recibió Mención Honorífica en el Gran Premio XIII Bienal.

ACA

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1, 5, 6 y 7. https://entrerayas.com/2015/03/un-tepuy-en-lo-alto-de-ciudad-guayana-2/

2. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/763118/adjkm-plus-montemayor-arquitectos-plus-vepica-segundo-lugar-por-nueva-subsede-del-banco-central-de-venezuela

3. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/763645/ciudadela-el-dorado-propuesta-ganadora-del-tercer-lugar-por-nueva-subsede-del-banco-central-de-venezuela

4. https://www.skyscrapercity.com/threads/puerto-ordaz-estado-bol%C3%ADvar-subsede-banco-central-de-venezuela-pro.1800551/

8. https://talcualdigital.com/la-inconclusa-sede-del-bcv-en-puerto-ordaz-otra-muestra-de-la-desenfrenada-corrupcion/

¿SABÍA USTED…

… que en 1973, en la V edición de la Bienal Nacional de Arquitectura se otorga el Premio Nacional al arquitecto José Miguel Galia por la obra Edificio Seguros Orinoco, ubicado en el ángulo noreste de la esquina de Socarrás, avenida Este 2 con avenida Fuerzas Armadas, Caracas?

1. Edificio sede de Seguros Orinoco, esquina de Socarrás, avenida Fuerzas Armadas, Caracas. José Miguel Galia en colaboración con Adolfo Maslach y Luis Martínez, 1971

Cuando en 1968 José Miguel Galia (1919-2009) proyecta Seguros Orinoco, en colaboración con Adolfo Maslach y Luis Martínez (arquitectura) y Paúl Lustgarten y Gilberto Bourgeot (estructura), ya habían transcurrido diez años de la disolución de Vegas & Galia, sociedad que entre 1952 y 1958 se constituyó, como dirá Alberto Sato en José Miguel Galia. Arquitecto (2002), en “uno de los equipos conductores de la arquitectura moderna venezolana, con sus 35 proyectos y 26 obras construidas, donde se han hecho presentes la normativa urbana, la tipología edilicia, el dispositivo ambiental, los materiales constructivos de las edificaciones, los detalles y acabados, con la maestría de quienes, por la vía de un riguroso profesionalismo, han dado verdaderas lecciones de arquitectura”.

Así, Galia deja su sociedad con Vegas a los 39 años con 11 años de labor profesional y se convertirá en una de las figuras más importantes dentro del panorama arquitectónico venezolano. A la vez, continuará siendo uno de los profesores de mayor valía dentro de la Escuela de Arquitectura de la UCV de cuya Facultad fue miembro fundador en 1953.

A partir de 1958 para Galia comenzará también una etapa en la cual Sato abre dos importantes vertientes: la de su participación en el desarrollo de un numeroso grupo de edificios de vivienda en propiedad horizontal, que constituyen en sí mismos una clara tipología; y otra, que denomina como “Protagonismo”, en la que tiene cabida el edificio que hoy nos ocupa, donde “una doble articulación de su poética se juega ante cada proyecto: por una parte la subyacencia de ideotipos con geometrías angulosas, en planta y elevación; por otra, la realidad del medio profesional, el gusto y el reconocimiento del cliente, que en general termina por dominar el proyecto”. A lo que valdría la pena agregar cómo “las nuevas tendencias arquitectónicas por una parte, y una realidad abierta y permeable a nuevas imágenes, estéticas y modos de abordar los temas de la arquitectura y de la ciudad, se hacen presentes en la obra de Galia”.

2. Izquierda: Fotomontaje de la propuesta inicial para la sede de Seguros Orinoco. Derecha: Edificio construido según el proyecto definitivo

Seguros Orinoco forma parte de uno de los dos “nuevos palacios del trabajo” (el otro será la sucursal del Banco Metropolitano en Sabana Grande de 1976) en los que, según Sato, Galia busca romper “la casi inevitable homogeneidad que en apariencia exige el edificio de oficinas” atacando “el problema desde un ángulo inesperado, desde el lugar, desde cómo acceder y qué buscar en la escala de la ciudad de Caracas” a modo de estrategias proyectuales fundamentales que llevan a desplazar una imagen que se había considerado como recurrente, y a la que una compañía aseguradora en franco crecimiento que buscaba constituirse en referencia dentro de una dura competencia apostó, considerando la importancia de que su sede se convirtiese en su símbolo y señal de identidad.

Si bien el primer anteproyecto de 1966 era en hormigón visto con un tratamiento volumétrico de gran potencia desde el punto vista plástico, muy diferente al que finalmente se construyó, cobra relevancia el hecho de que la aprobación de dicha propuesta por los clientes ocurriese el año anterior al que se produjera el terremoto de Caracas de 1967, cuyos efectos obligaron a repensar por completo los sistemas estructurales en el país y por ende a descartar el primer proyecto. Sato, quien recoge con cuidado todos los detalles que rodearon el proceso que condujo la solución definitiva, señala cómo “en el segundo proyecto, la inestabilidad estructural y visual de la pirámide invertida se transforma en una sólida pieza de envigados ortogonales”, complementada “con cerramientos prefabricados de hormigón en placas de una pieza que salvaban la distancia entre la viga y la placa maciza”, derivando en una imagen donde predominaba la obra limpia.

La modificación de la segunda imagen en pro de la definitiva provino de la poca experiencia que existía para la época en la utilización de elementos prefabricados (en particular por parte de la empresa Edificaciones C.A. perteneciente al grupo Orinoco), los cuales si iban además destinados a una obra en particular significaban, paradójicamente, aumento del tiempo de ejecución dada su complejidad constructiva y, en consecuencia, de su costo.

“Así, luego de intentar otras soluciones de cerramiento, Galia se decidió por el empleo de piezas de alfarería como material de revestimiento, manteniendo el sistema distributivo original”, nos dirá Sato. “De este modo, pese a la notable diferencia de estructura, forma e imagen de los proyectos, la constante distributiva define el ‘qué’ frente al ‘cómo’ de la proposición kahniana”.

3. Vista desde la avenida Fuerzas Armadas del edificio sede de Seguros Orinoco
4. Planta baja del edificio sede de Seguros Orinoco
5. Dos tomas interiores de la planta baja del edificio sede de Seguros Orinoco

Deteniéndonos en aspectos más precisos, cabe señalar que el edificio fue construido en una parcela rectangular de 650 m2 (con frentes sur y oeste de 20 y 32,5 mts., respectivamente), ocupa el 100% del terreno en la planta baja y las dos mezzaninas, para luego elevarse en una torre de 10 niveles, con 59% de ocupación de la parcela y rematar con 3 niveles adicionales para los equipos de aire acondicionado, sala de ascensores y aviso luminoso. En total un 528% de construcción que se traducen en 6.640 m2. Su ejecución se realizó en 24 meses (1969-1971) a un costo de Bs. 7.500.000,00.

El programa arquitectónico buscó, además de cumplir con las exigencias funcionales, lograr una edificación que diera una flexibilidad de utilización y ubicación de los espacios internos necesarios para una entidad cambiante y en transformación. Los arquitectos resolvieron el edificio con una volumetría dinámica en la que se juega con los llenos y vacíos que explota la condición de esquina, produciendo secuencias espaciales positivo-negativas continuamente cambiantes que en cierto momento engañan en cuanto a la apreciación real de sus dimensiones. Además, del revestimiento de las fachadas ya descrito, logrado con piezas de alfarería en medidas especiales que sirven para obtener la trabazón vertical y horizontal con junta continua, los proyectistas dejaron las vigas y columnas de concreto a la vista en el interior del edificio recubriendo los pisos de las zonas públicas y escalera con mármol travertino. Por otro lado, la solución estructural, acatando las nuevas normas, se define con base en un sistema de hormigón armado aporticado, conformando placas macizas y de fundación sobre pilotes.

6. Izquierda: Acceso al edificio donde se aprecia la puerta-reja tridimensional de Carlos González Bogen (1920-1992). Derecha: Corte

Henrique Vera en la nota que acompaña la presentación del edificio publicada en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), buscando resaltar los valores espaciales y ambientales que la obra posee, apunta: “al ubicar el núcleo de circulación vertical opuesto al acceso, se generan espacios internos flexibles, silenciosos, con jardines y terrazas cerradas, apergoladas o caladas.(…) El acceso a la triple altura desde la avenida se produce a través de la hermosa puerta-reja tridimensional de Carlos González Bogen (1920-1992)”.

Con la intención de entender Seguros Orinoco como parte de un continuo que se inicia en la la época de Vegas & Galia, particularmente en cuanto a su potente imagen y al uso tradicional del ladrillo de alfarería que Galia refuerza, perfecciona y hace parte suya, Sato nos recuerda cómo se puede “trazar un recorrido de veinte años desde las fachadas laterales de El Municipal, el primer proyecto de la Torre Polar, los muros del Teatro del Este, la pequeña Torre de Servicios de Anglo.-Ven y los edificios de propiedad horizontal. Éstos conformaban una identidad tectónica, que en el caso de la sede de Seguros Orinoco, empleado como revestimiento, institucionalizó un modo de recubrimiento que se ha hecho frecuente en la arquitectura caraqueña, acogiéndose a una imagen construida al calor del debate latinoamericano sobre la identidad regional, pero que no puede ocultar procedencias internacionales, llámense aaltianas o kahnianas. Estos aspectos constituyen en Galia detalles de un ‘procedimiento’, que si bien nunca ha sido impermeable a los acontecimientos de la arquitectura internacional, permite explicar más ajustadamente el significado de su obra.”

Si se quiere ampliar la información sobre este importante edificio, además de los textos señalados, recomendamos consultar las revistas Arquitectura e Ingeniería, enero 1972; Punto nº 47, diciembre 1972; y CAV nº 35, 1973, así como el libro Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1 de Mariano Goldberg (1980) y el catálogo de la VII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar  (1987).

7. Edificio sede de Seguros Orinoco, Puerto Ordaz. José Miguel Galia, 1976

 Como demostración de que “nunca segundas partes han sido buenas”, en 1976 la misma compañía de seguros inaugura en Puerto Ordaz, estado Bolívar, un segundo edificio proyectado igualmente por Galia sin la compañía de Maslach pero si del mismo equipo en cuanto a estructura e instalaciones, siguiendo las directrices volumétricas y de recubrimiento de la sede caraqueña, en este caso sobre un terreno de 2.350 m2 lo cual arrojó 16.450 m2 de construcción. La desproporción que terminó alcanzando la propuesta guayanesa abarcó incluso al portal del acceso principal del edificio el cual, diseñado también por Carlos González Bogen, alcanzó 8 metros de ancho y 12 metros de alto, y está compuesto de dos hojas pivotantes fabricadas en hierro.

8. Vista de la sala del MoMA, Nueva York, en la que se puede apreciar la maqueta del edificio sede de Seguros Orinoco (Caracas) como parte de la exposición “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980″, marzo-julio 2015

Para finalizar no olvidemos que Seguros Orinoco fue uno de las obras seleccionadas para representar a Venezuela en la importante exposición “Latin America in Construction: Architecture 1955–1980”, montada en los espacios del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) del 29 de marzo al 19 de julio de 2015, y que la maqueta allí presentada había sido elaborada para la muestra “José Miguel Galia. Arquitecto”, organizada por la Fundación Museo de Bellas Artes y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, abierta en el Museo de Bellas Artes de Caracas en marzo de 1992.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 4. Alberto Sato, José Miguel Galia. Arquitecto (2002)

2, 3 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

5 y 6. Revista Punto nº 47, diciembre 1972

8. https://www.moma.org/calendar/exhibitions/1456/installation_images/10535

¿SABÍA USTED…

… que el 14 de agosto de 1953 se inaugura en Maracaibo el Hotel Del Lago Intercontinental?

1. Hotel Del Lago, Maracaibo. Holabird & Root, 1953

El año 1953 tuvo la particularidad de ver cómo se producía un importante despegue de lo que eran las instalaciones hoteleras nacionales hacia un significativo cambio de escala. Dicho despegue lo encabezan dos edificaciones que, diseñadas bajo estándares internacionales para una misma cadena, espoleadas por la demanda que empezaba a exigir la industria petrolera y con la participación, bien como asesores o bien como proyectistas, de oficinas de arquitectura extranjeras, convierten a las dos principales ciudades del país en puntos de referencia. Así, Caracas y Maracaibo fueron testigo de la inauguración por un lado del hotel Tamanaco y por el otro del hotel Del Lago, los cuales, aunque fueron emprendidos, construidos y administrados por entes privados, casi se podría decir que son precursores de lo que simultáneamente comenzó a gestarse como la Red Hotelera Nacional desde la Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU), confundiéndose a veces como parte de esta iniciativa. 

Dotados de todos los ingredientes complementarios para la celebración de eventos, reuniones sociales y actividades recreacionales, tanto el Tamanaco como el hotel Del Lago pasaron a convertirse de inmediato en importantes puntos de encuentro locales a la vez que relevantes piezas arquitectónicas. Aunque la preeminencia de la autoría del Tamanaco se le reconoce fundamentalmente a Gustavo Guinand Van der Walle lo cierto es que este reconocido profesional venezolano trabajó de la mano con Holabird & Root & Burgee, oficina estadounidense con sede en Chicago, a la cual correspondió asumir la totalidad del diseño del hotel marabino al cual dedicamos la nota de hoy.

2. Izquierda: Holabird & Roche, The Marquette Building, Chicago (1893-1894). Derecha: Monadnock Building, Chicago, Burnham & Root (1891)
3. Dos obras de la firma Holabird & Root. Izquierda: Daily News Building, Chicago (1929). Derecha: Hotel Tequendama, Bogotá (1952)
4. Holabird & Root. Waubonsee Community College, Sugar Grove, Illinois (2012)

El estudio de arquitectura Holabird & Root fue fundado en la ciudad de Chicago en el año 1880 por William Holabird (1854-1923) y Ossian Cole Simonds bajo el nombre de “Holabird & Simonds”, siendo reconocido como su primer proyecto importante la capilla del Cementerio Graceland (1888). Simonds abandonó la firma en 1883 para seguir su carrera como arquitecto paisajista y a partir de ese momento la oficina fue renombrada como “Holabird & Roche” al asumir Martin Roche (1853-1927) papel protagonista dentro de misma. Cabe destacar que Holabird y Roche estuvieron trabajando en el despacho de William LeBaron Jenney antes de independizarse.

Cuando son contratados los servicios de la firma para intervenir en los proyectos tanto del hotel Tamanaco como el Del Lago, ya Holabird y Roche habían fallecido y la firma se había renombrado como “Holabird & Root”, producto de la colaboración de John Augur Holabird (hijo de William Holabird) y John Wellborn Root, Jr., con sede (hasta hoy) en el edificio Marquette obra de Holabird & Roche de 1895 perteneciente a la Escuela de Chicago. A través de su larga y extensa trayectoria, la firma fue cambiando en diversas ocasiones de estilo desde el conocido (y mencionado) como Escuela de Chicago, pasando por el art deco, la arquitectura moderna y, más recientemente, sumándose a la corriente de la arquitectura sostenible (http://holabird.com/).

Ya para 1953 Holabird & Root tenía acumulada una vasta experiencia en el diseño de instalaciones hoteleras siendo importante añadir que casi en simultáneo con los proyectos venezolanos realizan el hotel Tequendama de Bogotá (1952-53) en todos los cuales se sumó como arquitecto asociado Joseph Burgee.

5. Hotel Del Lago, Maracaibo. Holabird & Root, 1953

Ubicado en la Avenida 2, El Milagro, Maracaibo, y construido en los terrenos que pertenecían a la compañía Constructora Moderna propiedad de los hermanos Manuel y Samuel Belloso, la transnacional norteamericana Intercontinental Hotels Corporation, subsidiaria de la Pan American World Airways, inaugura el día 14 de agosto de 1953 el hotel Del Lago, construido por las empresas D.O.F. Compañia Anónima de Construcciones y Tailor Construction Company. La moderna instalación que contó con una clasificación de cinco estrellas, fue el primer recinto con aire acondicionado central en la ciudad. El día de su apertura, encabezada por el primer presidente del hotel, Don Mario Belloso, asistieron Monseñor Rincón Bonilla, quien bendijo el lugar así como otras personalidades del ámbito político, comercial e industrial regional y nacional, presentándose la cantante norteamericana Diana Adrián, y por el Zulia la orquesta del maestro Gregorio Garrido.

El hotel abrió sus puertas con 129 habitaciones disponibles de las 150 previstas, todas ellas con aire acondicionado, siendo administrado, como ya se asomó, por la cadena hotelera Intercontinental. En los primeros doce meses de funcionamiento (según reseña el Diccionario General del Zulia) hospedó a 49.832 personas.

Maracaibo, ciudad que desde la colonia manifestó una clara vocación comercial, cambia en gran medida su fisonomía y empieza a presentar un sostenido crecimiento por el hecho de que allí se instalaron a partir de 1940 buena parte de las sedes y oficinas de la industria petrolera dada la proximidad con el más importante lugar de extracción de hidrocarburos del país ubicado en el Lago. De tal manera, el hotel no hace otra cosa que llenar una ingente demanda que, además de comercial y empresarial, empezará a ser turística.

También la instalación se sumará a una serie de intervenciones en las cuales ya se empezaba a ver la influencia norteamericana en la región y que empezarán a incrementar el acervo de arquitectura moderna en la ciudad, la cual tiene un principalísimo referente inicial en el Mercado Principal de Maracaibo (1931) obra dirigida por el ingeniero belga León Jerome Hoet. Más adelante, en 1943 se inaugura el Club Creole y el Aeropuerto Grano de Oro, construido con la colaboración de la Pan American Airways, Inc.., proyecto de Luis Eduardo Chataing quien diseñará también en 1946 el edificio para la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia (LUZ). En 1948 el Ministerio de Obras Públicas (MOP) concluye la construcción del Sanatorio Antituberculoso de Maracaibo, proyectado por el arquitecto de origen español Fernando Salvador; en 1949 Don Hatch, arquitecto norteamericano quien vino al pais con el equipo técnico de la empresa IBEC, propiedad de Nelson Rockefeller, diseña el primer centro comercial del país, en el cual funcionaría el Supermercado Todos, C.A. (posteriormente denominado CADA); y en 1951 se ponen en servicio los edificios de Zulia Motors y del Hospital Coromoto construido por acuerdo entre el gobierno nacional y la empresa Creole Petroleum Corporation. En 1952, en fechas próximas a la inauguración del hotel Del Lago, se inaugura en Maracaibo la segunda tienda por departamentos de la cadena norteamericana Sears Roebuck de Venezuela en una edificación proyectada por el arquitecto Tomás José Sanabria. Siguiendo con esta importante inercia sería bueno registrar que en 1954 se inaugura el edificio de la Casa Matriz del Banco de Maracaibo proyectado por Arthur Kahn y en 1956 se concluyen tanto la construcción de la Aduana de Maracaibo de Dirk Bornhorst, Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger y Simón Fernández como el edificio administrativo de la Sun Oil Company- Shell Caribbean Petroleum Company de Juan Andrés Vegas.

No es de extrañar, por tanto, que en 1956, tan solo tres años después de su inauguración haya sido necesario ampliar el número de habitaciones, salones y restaurantes del hotel Del Lago. Por otro lado, en 1972, la CONAHOTU, adquiere la mayoría de las acciones y asume el control de la instalación.

6. Ampliación y remodelación del Hotel Del Lago, 1975. Arquitectura: Américo Faillace. Diseño interior: Nikolajs Sidorkovs

Será en 1975 cuando se lleve a cabo su tercera y más ambiciosa ampliación según proyecto del  arquitecto Américo Faillace: una torre de 14 pisos (que contrapone armoniosamente su verticalidad con la horizontalidad del edificio original) con 128 habitaciones, nuevos salones y piscina la cual se inaugura en 1980 luego de 5 años de trabajos, aprovechándose la ocasión para remodelar totalmente la parte original del hotel. Faillace ya había realizado en 1967 junto a Manuel Corao la ampliación del hotel Tamanaco Intercontinental en Caracas lo que lo calificaba con creces para el trabajo que le tocó enfrentar en Maracaibo. El proyecto de diseño interior de los espacios de la ampliación del hotel Del Lago quedó en manos del arquitecto Nikolajs Sidorkovs, quien venía de haber trabajado en la adecuación interna del hotel Anauco Hilton en Parque Central, Caracas (1972-77). Más tarde, en 1981 se habilitaron las 369 habitaciones y el centro de convenciones y en 1998 se inauguraron los salones Zapara A y B, con vista a la ciudad y al lago, desde donde se observa la Isla de Zapara.

Renovado nuevamente el año 2003, en 2006 una vez conformada el año anterior la Sociedad Mercantil Venezolana de Turismo Venetur, se inició el proceso de transferencia de la propiedad de varios hoteles, dentro de los que figuró el hotel Del Lago InterContinental, que pasó a manos del Ministerio del Poder Popular para el Turismo, con el nombre de Venetur del Lago.

A partir de 2017, el ampliamente conocido “Hotel Del Lago” se denomina “Tibisay Hotel del Lago” y es administrado por la empresa venezolana que le ha incorporado su nombre. Desde entonces se empezó un proceso paulatino de recuperación de las habitaciones que aún continúa.

Hoy, golpeado por la crisis y la pandemia, sin embargo se promociona de la siguiente manera: “Cuenta con 360 habitaciones: 208 son sencillas, 140 dobles, 9 junior suites y 3 suites. Además cuenta con 8 salas para eventos y tres restaurantes con platos de cocina local e internacional. Incluye instalaciones deportivas como cancha de raquetbol, pista para correr y gimnasio. Asimismo dispone de barbería, salón de belleza, tienda de artesanía, boutique de ropa masculina, floristería y librería. Cuenta con conexión wifi, lavandería, aparcamiento y helipuerto. Proporciona también piscina, espacios verdes y parque infantil. Sus habitaciones disponen servicios como televisión por cable, aire acondicionado, caja de seguridad, minibar, conexión wifi y baño privado”. En otras palabras, un hotel que, con todas las dificultades mantiene aún su estatus y se encuentra a la altura de la ciudad a la que pertenece.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2 izquierda. https://www.researchgate.net/figure/The-Marquette-Building-Dearborn-and-Adams-streets-Chicago-Holabird-and-Roche-1895_fig4_236723904

2 derecha. https://www.pinterest.com/pin/251779435388253290/

3 izquierda. https://es.wikipedia.org/wiki/Holabird_%26_Root

3 derecha. https://twitter.com/HistoriaFotBog/status/1248974281511514113/photo/1

4. http://holabird.com/

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

¿SABÍA USTED…

… que el 11 de agosto de 1945 es inaugurada la que se conoce actualmente como la Plaza Francia de Altamira?

1. Vista de la Plaza Altamira hacia el sur en fechas cercanas a su inauguración.

Tras la historia de la Plaza Altamira y lo que ella significó y significa para el urbanismo caraqueño se encuentran diferentes protagonistas. El primero y más nombrado es Luis Roche (1888-1965) empresario, promotor inmobiliario y urbanista autodidacta, quien luego de los afortunados emprendimientos llevados adelante, asociado con Juan Bernardo Arismendi, en Caño Amarillo (1924) y San Agustín del Norte (1925), luego participa con el Banco Obrero en San Agustín del Sur (1928) y, finalmente, en el desarrollo de las urbanizaciones caraqueñas de La Florida (1929), Don Bosco (1935) y Los Caobos (1939) para culminar en 1943 con Altamira.

Así, es bueno recordar que a comienzos de la década de los años 40 del siglo XX la ciudad ya mostraba una marcada tendencia a crecer hacia el este del valle tal y como lo demuestra el «Plano de Caracas y sus alrededores» de 1934 dibujado por Eduardo Röhl. Allí se señalan los pueblos de origen colonial de Chacao y Petare y las urbanizaciones de Los Caobos, La Florida, el Country Club, Campo Alegre, Los Palos Grandes, Sebucán y Los Chorros, cuyos variados trazados salpicados de edificaciones aisladas se encuentran conectados por la Carretera del Este que llevaba del centro hasta Petare.

Altamira para entonces aún estaba ocupada por la hacienda agrícola El Paraíso (aunque hay quienes añaden otras dos: Quintero Serrano y Los Dolores), propiedad de las señoras Ana Cecilia Branger y Teresa Sagarzazu cuya extensión de 110 hectáreas era bañada por las quebradas Pajaritos, Quebrada Seca y Quintero o quebrada de Chacao, afluentes del río Guaire, que descendían de norte a sur desde la montaña. Roche, siempre un paso adelante en cuanto a visión de lo que un sector de la ciudad potencialmente podía ofrecer (sin descartar su correspondiente comercialización), compra la hacienda en 1943, crea en 1944 la empresa Altamira, C.A. con el objeto de desarrollar la urbanización y solicita autorización al Concejo Municipal para realizar el parcelamiento. En 1950, ya parcelada, se procedió hacer entrega formal de los espacios públicos de la urbanización ante la Municipalidad.

2. Maqueta de la urbanización Altamira realizada durante los años 1940 para promover la venta de parcelas
3. Vista aérea de la Plaza Altamira en fechas cercanas a su inauguración.

La particularidad que hizo de Altamira un desarrollo diferente y atractivo estuvo, justamente, en proponer como gran frente hacia la vía que la conectaba con el resto del valle un espacio abierto de grandes proporciones (el de mayor tamaño en la ciudad de entonces), del cual partirían dos ejes principales en sentido norte-sur que a su vez distribuirían hacia el resto de la red vial interna. Se trataba del nacimiento de la Plaza Altamira.

En cuanto al trazado de la urbanización de inspiración neobaroca, donde, según Lorenzo González, Orlando Marín y María Moleiro en “Enrique García Maldonado: entre el olvido y la persistencia de la modernidad venezolana” (texto presentado en la Trienal de Investigación de la FAU UCV -2011-), “se experimentó nuevamente el esquema de creación de un nodo sobre ejes perpendiculares, ensayado con éxito en Los Caobos”, se ha señalado que participan acompañando a Roche tanto la firma Martin Hermanos Co., formada entre 1942 y 1943 por los hermanos Julián y Luis Martín, como el propio García Maldonado quien ya había realizado para el mismo promotor el proyecto para la urbanización Los Caobos (1939).

4. Izquierda: Aviso con el recorrido de la ruta de autobuses Santa Teresa-Altamira, años 1940. Derecha. Arriba: una parada de autobús típica de la urbanización Altamira en fechas próximas a la inaguración de la plaza. Abajo: Foto tomada el día de su inauguración (11 de agosto de 1945)

El inicio de la venta de terrenos en Altamira fue un proceso que tuvo que lidiar durante algún tiempo con el problema de la lejanía del casco histórico. Por ello estuvo acompañado de una imaginativa y activa campaña que llevó a la incorporación de una ruta de transporte publico que la conectaba con el centro de Caracas, la cual dio pie al diseño de unas muy características paradas diseminadas por la urbanización e hizo de la visita a la zona un obligado paseo dominical para quienes no lo hacían en automóvil. Los precios del metro cuadrado sobre las dos avenidas principales de 24 metros de ancho denominadas entonces como El Ávila -al este- y El Parque -al oeste- (hoy Luis Roche y San Juan Bosco, respectivamente) y sobre la Transversal 6 eran de 25 bolívares, mientras que en el resto se colocó en 20.

Por otra parte la plaza, entendida como monumental puerta de entrada, se prefiguraba presidida por la presencia de un obelisco que debía “ser más alto que la Catedral de Caracas” tratándose el resto del espacio con áreas para caminar, lugares de descanso con bancos, jardines y un espejo de agua. Su inauguración formal data del 5 de julio de 1944.

La Plaza Altamira y su diseño nos permiten incorporar a un segundo protagonista en la figura del arquitecto Arthur Kahn (1910-2011), nacido en Estambul y llegado a Venezuela en 1942, a quien algunos le atribuyen ser su proyectista cosa que otros rebaten dado el ecléctico estilo neovasco empleado en los detalles decorativos, los brocales de los jardines, caminerías, escaleras y las dos paradas de autobús ubicadas en el perímetro oeste y este del espacio, diciendo que más bien corresponde a Manuel Mujica Millán (1897-1963), sin que ninguna de las dos versiones tenga asidero firme. Lo cierto, por un lado, es que Henry Vicente (estudioso de la obra de Kahn), afirma categóricamente que la Plaza Altamira no fue proyectada por el arquitecto de origen turco y, por el otro, que la construcción sí estuvo a cargo de la ya citada firma española Martín Hermanos, que ha corrido mejor suerte en cuanto a ser considerada como diseñadora (de manos de Luis Martín) tanto de lo ya mencionado como de la fuente conformada por un espejo de agua con boquillas o chorros, las farolas de hierro colado, las astas para banderas y el propio obelisco de 24 metros de altura erigido en piedra artificial, quedando aún abierta la duda sobre si el diseño de éste último corresponde a Mujica Millán, quien definitivamente no tuvo nada que ver con el resto del espacio público.

5. Dos imágenes de la Plaza Altamira durante los años 1950 que muestran dos momentos del desarrollo de la urbanización.

Otra clara certeza señala a Arthur Kahn como autor del emblemático, elegante y estupendo edificio que cierra el extremo norte de la plaza: el edificio Altamira, finalizado en 1947, “soberbio ejercicio Beaux Arts” (según palabras de Vicente) e inseparable compañero del espacio público al que se suma, mejora y complementa, segunda obra que Kahn realiza a través de su firma Arquidec C.A. creada en 1945. También había proyectado con anterioridad la fachada del Edificio 5 ubicado al suroeste de la plaza.

Conocida desde su construcción como Plaza Altamira, el importante espacio es rebautizado en 1967 como “Plaza Francia” sin que aún haya podido borrarse su nombre anterior del habla cotidiana de los ciudadanos. El cambio surgió como parte del convenio suscrito por las máximas autoridades metropolitanas de París y Caracas, capitales de Francia y Venezuela, donde se decidía designar a un espacio público en cada una de estas ciudades con los nombres de los países signatarios del acuerdo. Se dice que dados los ancestros franceses de Luis Roche fue la Plaza Altamira la seleccionada en Caracas al momento en que Marcos Paredes del Gallego y Luis Henrique Nuñez solicitaron a la Cámara Municipal el cambio de nombre.

6. La Plaza de Venezuela en París luego de que en 1976 se colocara la obra “Physichromie double face” del maestro Carlos Cruz-Diez.

La Plaza de Venezuela en París, más allá de su céntrica ubicación, no tiene ni punto de comparación con la calidad, envergadura y significado de la Plaza Francia caraqueña y sólo posteriormente, en 1976, cuando en ella se coloca la obra “Physichromie double face” del maestro Carlos Cruz-Diez (obra de 3 mts de altura x 18 mts de largo inaugurada en 1978), pasa a tener cierta relevancia. Más adelante (1989) el escultor francés Bernard Pages emularía a Cruz-Diez cuando la pieza La deliee, es colocada en la Plaza Francia de Altamira para conmemorar el bicentenario de la Revolución Francesa.

Es de destacar, como parte de otra adición de muchas que la plaza ha sufrido con el pasar de los años, la colocación en 2002 en el sector oeste del monumento religioso dedicado a la Virgen María Auxiliadora, el cual hoy, vandalizado e intervenido, se encuentra en franco estado de deterioro.

7. Dos momentos en los que la Plaza Altamira, ya rebautizada como Plaza Francia, ha sido objeto de intervenciones. Izquierda: Años 1970. Construcción de los puentes elevados sobre la avenida Francisco de Miranda. Derecha: 1988. Resultado de los trabajos asociados a la realización de la estación, diseñada por el arquitecto Gustavo Legórburu.

También vale la pena señalar cómo durante los años 70, cuando se intentó “remediar” el problema del tránsito entre la Autopista Francisco Fajardo y Altamira, al buscarse como solución la construcción de puentes metálicos “provisionales” o “elevados” que sortearan el paso a nivel de la avenida Francisco de Miranda, el perfil de la plaza sufrió un importante impacto que perduró a lo largo de la construcción de la estación Altamira perteneciente a la línea 1 del Metro de Caracas, abierta en abril de 1988. Los trabajos asociados a la realización de la estación, diseñada por el reconocido arquitecto Gustavo Legórburu, aunque buscaron ser respetuosos con el espíritu de la plaza, trajeron una significativa modificación a su sector sur a ambos lados de la Francisco de Miranda entre los que destaca la construcción de una “cascada” que refuerza la entrada del subterráneo desde el norte y el diseño de un anfiteatro con diferentes funciones junto a jardines laterales al sur.

Equidistante entre Plaza Venezuela y Petare, la Plaza Francia de Altamira sería “el espacio público de mayores dimensiones en la capital de Venezuela hasta que se construyó en la década de los 50 del siglo pasado el paseo de Los Próceres”. Rodeada en la medida que ha transcurrido el tiempo por edificio de valor que han colaborado a la definición del recinto y, más recientemente, de otros que lo han alterado, la plaza, con sus 75 años recién cumplidos, no sólo marcó un hito en la expansión de la ciudad de Caracas hacia el este a comienzos de la década de 1940 sino que se mantiene como uno de los referentes urbanos de su tipo más importantes de la capital. Mantenida con cierta regularidad y utilizada para la realización de diversos eventos hoy la plaza y su obelisco se erigen con dignidad como importantes emblemas del Municipio Chacao y de toda la ciudad.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://twitter.com/eldiario/status/1160598285297627139?lang=el

2, 3 y 7 izquierda. https://arquitecturayempresa.es/noticia/plaza-altamira-lugar-emblematico-de-caracas

4. https://caracascuentame.wordpress.com/2016/07/07/altamira-la-primera-urbanizacion-que-tuvo-caracas/

5 y 7 derecha. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6. https://twitter.com/cvconstruccion/status/714566553644244996