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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 101

La Revista CAV 2/22 (1967), dedicada completamente a la ciudad de Barquisimeto, recoge como sección muy destacada toda la información correspondiente al llamado, selección y fallo del Concurso Nacional de Arquitectura para la sede del Concejo Municipal del Distrito Iribarren, idea pionera dentro del territorio nacional para edificaciones públicas de este tipo, lo que auguraba un prometedor futuro para este mecanismo de selección: “En septiembre de 1966 el Concejo Municipal del Distrito Iribarren en una jornada memorable y por unánime voluntad de todos sus integrantes, tomó la decisión de iniciar las gestiones para que el diseño del edificio de su futura sede fuese elegido en el marco de un certamen nacional de ideas. Nunca estará de más resaltar la significación de aquella inteligentísima iniciativa, hoy ya una realidad”.

El concurso que “fue promovido y concretado en el excepcional período de 9 semanas”, contó con la asesoría del arq. Felipe Montemayor y como miembros del jurado con el Ingeniero Municipal del Distrito Iribarren Gerardo Pérez Lugo, el arq. Enrique Gómez Marcano (representando al Concejo Municipal), el arq. Paulo Pimentel (representado al Ministerio de Obras Públicas -M.O.P.-), el arq. Américo Faillace (representando al Colegio de Arquitectos de Venezuela -C.A.V.-) y al ing. Jorge Rovatti (representado al Colegio de Ingenieros de Venezuela -C.I.V.-).

1. Fachada del anteproyecto presentado por Jesús Tenreiro en el Concurso Nacional para la sede del Concejo Municipal del Distrito Iribarren, Barquisimero, estado Lara

La exitosa convocatoria registró un total de hasta treinta y seis profesionales inscritos, de los cuales 22 entregaron anónimamente sus propuestas, pasando siete de ellas a ser consideradas como finalistas, de entre las cuales, el 13 de diciembre de 1966, por unanimidad y “con cuatro días de anticipación a la fecha prefijada”, se seleccionó como ganador el anteproyecto distinguido con la letra “V” presentado por Jesús Tenreiro Degwitz, resultando reconocido con el segundo premio el trabajo identificado con la letra “J” entregado por Ignacio Contreras Iribarren con la colaboración de Carlos Gómez de Llarena. Ambos trabajos, también, se encuentran ampliamente desplegados en la Revista CAV 2/22 que nos ha servido de apoyo a esta nota.

La voluntad firme por parte de las autoridades de que la obra se ejecutara ya preveía desde el propio momento del fallo que los planos definitivos del proyecto fueran entregados el 1 de junio del año siguiente (1967). Orgullosos, los organizadores declaraban: “Se ha dado un ejemplo singular a la nación demostrando que es posible organizar eficazmente un concurso de jerarquía  en un tiempo brevísimo; que los profesionales responden con un esfuerzo a la altura de la invitación y que de todo esto el resultado es un magnífico edificio que sin duda será un orgullo nacional y un inmenso paso delante de la Arquitectura venezolana”.

2. Jesús Tenreiro. Concejo Municipal del Distrito Iribarren, Barquisimeto, estado Lara. Izquierda: detalle de la fachada. Derecha: espacio de la Cámara Municipal
3. Jesús Tenreiro. Concejo Municipal del Distrito Iribarren, Barquisimeto, estado Lara. Espacio central

Y en buena medida no les faltó razón: ubicado en la carrera 17 entre calles 25 y 26, el edificio de alrededor de 6.000 metros cuadrados, ceñido al programa estipulado en las bases del concurso, resuelto con un sótano y tres niveles de oficinas donde se encuentra una Sala de Artes, una galería de Retratos de los Alcaldes del municipio Iribarren y Presidentes del Concejo Municipal a lo largo de la historia, además del Salón de Sesiones y una Sala Situacional incluyendo un auditorio, se terminó de construir impecablemente en 1968 en concreto armado obra limpia, ofreciendo una poderosa imagen exterior que dignifica el histórico contexto en el que se encuentra mediante un sabio manejo de la volumetría y el control solar, una rica espacialidad interior estructurada con base en un patio central y un control consciente y sensible de la luz que dejan atrás, a modo de simple anécdota, las influencias que sin duda existieron de la arquitectura de Louis Kahn, de quien Jesús Tenreiro (1936-2007) fue siempre un atento estudioso.

4. Jesús Tenreiro. Concejo Municipal del Distrito Iribarren, Barquisimeto, estado Lara. Vista exterior

Esta modélica experiencia sirvió, además, para ofrecerle a Tenreiro (Premio Nacional de Arquitectura en 1991) una de las pocas ocasiones de concretar en hechos su talento como proyectista a lo largo de su trayectoria, tras la paradoja de haberla podido ejecutar a través de un mecanismo que ha demostrado ser, al menos en nuestro país, objeto de sucesivas frustraciones para los profesionales de la arquitectura. Como muestra valga señalar, dentro de la misma tipología edilicia, los casos fallidos (por no pasar de la realización de los respectivos proyectos), correspondientes a los concursos para el Palacio Municipal del Distrito Federal  (1970, ganado por Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes) o para el Palacio Municipal del Distrito Sucre, edo. Miranda (1985, ganado por Juan Carlos Parilli), sin mencionar otra gran cantidad de oportunidades lamentablemente perdidas. El Palacio Municipal de Barquisimeto es uno de tres monumentos (junto al edificio sede de la CVG en Puerto Ordaz y la Abadía Benedictina en Güigüe) que Tenreiro dejó como legado a la arquitectura contemporánea venezolana. También nos dejó como importante testimonio lo que le expresó en 1993 a Antonio Ochoa en una entrevista aparecida el 24 de enero en El Universal, luego de renunciar al Premio Nacional que le fuera otorgado dos años antes: “Un premio es algo muy serio, como le escribí al jurado al comunicarle mi decisión. Lo que hay es que rechazar las estructuras burocráticas, cualquiera que éstas sean, según decía Thomas Bernhard. Comparto su idea de que todos los honores que se le hacen a una persona son sospechosos.(…) Las bases fueron modificadas y se transformó en la premiación a la ‘supuesta trayectoria’, y una trayectoria no se premia con dinero sino con más obras”. Ojalá le hubieran hecho caso.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1. Revista CAV 2/22 (1967)

2. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/consejo-municipal-j-tenreiro/

3. https://www.facebook.com/pg/asociarNOS/posts/

4. https://twitter.com/mfernandajaua/status/1224229896857231360

ES NOTICIA

Ya está abierto el registro para el séptimo Seminario Fundación Cisneros, Disrupciones. Dilemas de la imagen en la contemporaneidad.

Del portal web de la Fundación Cisneros hemos extraído la siguiente información:

La séptima edición del Seminario Fundación Cisneros, Disrupciones. Dilemas de la imagen en la contemporaneidad, conceptualizado y dirigido por Ileana Ramírez, Directora de Programas de la CPPC, se llevará a cabo el próximo 16 de marzo del 2018, en el Centro Cultural Chacao, en Caracas. Como en ediciones anteriores, el programa del seminario incluye una amplia gama de formatos de presentación, desde conferencias a talleres y contribuciones editoriales. También involucra a varios colaboradores para su conceptualización y en la creación de programas paralelos tales como recorridos arquitectónicos y ciclos de cine y video. El evento principal de este seminario es una conferencia de un día.

El VII Seminario Fundación Cisneros tiene como finalidad aproximarnos a conceptos sobre el arte enlazados con la política. (…) Para esclarecer este complejo entramado se acotarán los espacios del arte y la política, distinguiendo los puntos en donde ambos se encuentran (lo político en el arte, políticas para el arte, arte político, acción pública del arte, acción política ciudadana).

Disrupciones busca reconocer las articulaciones entre arte y política en la contemporaneidad,  seleccionando casos específicos en los que se evidencien las contradicciones que allí ocurren a través de una mirada crítica que permita valorar la obra, no solamente en sus aspectos formales sino en la intencionalidad del artista. Por otra parte, el uso de nuevas tecnologías y medios que han modificado las formas de producción y circulación de las imágenes nos invitan a pensar sobre cuál es el espacio del espectador y su ponderación sobre la valoración de lo sensible. También se recolectarán datos e información alrededor de los fenómenos sociales y políticos de interés, generando debates que sean insumos para la reflexión. Finalmente, se promoverán actividades que a través de la experimentación patenticen, en la práctica, estos temas y produzcan contenidos inéditos que sirvan de marco referencial para investigaciones futuras.
El seminario Disrupciones, abarcará tres grandes ejes de desarrollo. La primera parte se centrará en El uso de las Imágenes (…).

La segunda parte, Inventarios históricos, abordará el tema de activismo y protesta social a través de experiencias acontecidas en diferentes lugares, que han marcado un momento significativo (…).
El tercer y último eje temático, Los nuevos medios, abordará directamente las tecnologías que han creado un campo de nuevos oficios con políticas sui generis, en donde la apropiación y la traducción expanden su dimensión en otras esferas de poder (…).

En tanto que el teatro es también una disciplina relevante por su vocación política, contaremos con (…) una propuesta multidisciplinaria que nos invitará a reflexionar sobre las nociones contemporáneas de libertad de pensamiento, igualdad y derechos humanos a través de dinámicas que convocan la participación de las personas del público.

Por último, un conjunto de ponencias breves en formato Pecha Kucha se enfocarán sobre diversos temas, abarcando las nociones de la imagen, formas de representación y el alcance del poder y las posibilidades de cambios en el espacio público. (…) Adicionalmente, se han comisionado 6 textos para su publicación en la página web de la CPPC a María Virginia Jaua, Félix Suazo, Sandra Pinardi, Bernardo José de Souza, José Luis Barrios y Albeley Rodríguez, sobre importantes aspectos inherentes a la relación arte-política, y su relación con la imagen en diferentes contextos del arte contemporáneo en Latinoamérica.
En el marco del seminario, el artista y cineasta Carlos Castillo ofrecerá un taller sobre imagen en movimiento en el espacio independiente ONG de Caracas. Tendremos también un ciclo de cine y video con la selección de Iván Candeo y, finalmente, ampliaremos la experiencia del seminario con un recorrido arquitectónico por la ciudad de Caracas diseñado por LuisRa Bergolla y la organización CCSen365.

ACA

EL ACERVO EDITORIAL DE LA FAU UCV

Croquis.

Plan Rector. Ciudad Universitaria de Caracas

Gorka Dorronsoro

Ediciones Instituto de Urbanismo/Comisión de Estudios de Postgrado FAU UCV

2000

El Plan Rector de la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC) -Premio de Diseño Urbano en la IX Bienal Nacional de Arquitectura (1998)-, realizado entre 1993 y 1999 por el Instituto  de Urbanismo de la FAU, luego de ser designado para tal fin por el entonces Rector de la UCV Dr. Simón Muñoz, estuvo coordinado por los arquitectos Juan Pedro Posani, Gorka Dorronsoro y Frank Marcano, siendo este último quien, además, asumió la dirección del trabajo y de un amplio equipo que se apoyó, en cuanto al diseño urbano, en Ángel Luis Yánez y Carlos García García, fungiendo de colaboradores Sebastián Monteagudo y Giancarlo Pesiri.

Bajo la premisa de que se estaba en presencia de un “organismo vivo” y de que la “restauración no puede ser tan sólo un acto puntual aislado, sino también y sobre todo un proceso ininterrumpido de conservación, cuya continuidad debe estar garantizada por un uso constante, cuidadoso y respetuoso, pero activo…” (tal y como se recoge del informe aparecido en el nº 69 de Arquitectura HOY del 16-7-1994), el Plan surgió de la necesidad de dotar a la Universidad Central de Venezuela de un instrumento que permitiera abordar de manera integral, articulada, clara y ordenada su recuperación y conservación en el tiempo, así como su mantenimiento y posible crecimiento, con miras a apoyar la condición de Monumento Histórico de su recinto que ya poseía. También cabe acotar que, pese a su valor, fue considerado sólo como un anexo indicativo de que existían estudios previos realizados, dentro del expediente de postulación de la Ciudad Universitaria ante la UNESCO con miras a su declaratoria como Patrimonio Mundial (hecho que aconteció el año 2000), ello en virtud de las discrepancias surgidas entre el equipo de investigadores que redactaron dicha postulación y los principios de “intervención, zonas y anteproyectos” propuestos por los coordinadores del Plan.

De los diferentes documentos que se produjeron para concretar esta herramienta orientadora y normativa, destacan aquellos de carácter técnico dirigidos a poner al día toda la información relacionada con la situación actual del objeto que se estaba estudiando, producto de un diagnóstico del estado de sus edificaciones (destacándose aquellas que poseen alto valor patrimonial), de sus espacios vacíos y de su funcionamiento. De aquí se derivó otra información escrita y gráfica tendiente a precisar actuaciones a favor de la recuperación de alteraciones de diversa índole que afectaran tanto los edificios proyectados por Carlos Raúl Villanueva como una serie de espacios descuidados u ocupados por construcciones provisionales, a detectar áreas con potencial de intervención y a atender todo lo correspondiente al tránsito vehicular con miras a priorizar la peatonalización del campus.

Por otro lado, se contó con la elaboración de una serie de propuestas de nuevas intervenciones registradas a través de un grupo de documentos e imágenes que permitirían canalizar su abordaje al momento de emprenderse los correspondientes proyectos involucrados. De este proceso de aproximación proyectual llevado adelante por el equipo coordinador y en particular por Gorka Dorronsoro se recopiló un rico material que dio lugar al libro que hoy nos ocupa.

La publicación está conformada por un “Prólogo” de Juan Pedro Posani, el valioso ensayo “El croquis como instrumento de diseño” de Frank Marcano Requena, los textos “Comentarios sobre el Plan Rector” y “Comentarios sobre los croquis” de Gorka Dorronsoro y, finalmente, la selección de croquis su elemento protagonista.

La aproximación al contenido de Croquis… puede hacerse de dos maneras: o bien siguiendo lo planteado por Marcano en su ensayo, y así obtener una visión panorámica y reflexiva del rol jugado por el boceto dentro del proceso de creación de una obra artística, arquitectónica o de diseño urbano; o bien a través de la “Guía” que Dorronsoro ofrece para recorrer y apreciar los dibujos escogidos.

Así, Marcano, quien divide su texto en tres partes: “El croquis, mecanismo de lo inefable”, “Croquis: monólogo del diseñador” y “Croquis y Plan Rector”, hace un recorrido histórico y se debate conceptualmente entre el valor que tiene este medio de expresión como parte del proceso de realización de una obra y su condición de elemento que cobra total autonomía cuando es considerado como pieza artística. Sin embargo, en un pasaje de su escrito se puede encontrar que “… los croquis pueden ser visualizados (también) como ayudas para establecer un orden en las imágenes de un diseñador ya que, de acuerdo con estudios realizados, el diseñador es propietario de un número de temas y preocupaciones que van más allá del tema específico del problema que quiere solucionar. Nos referimos al mundo interior del creador, que de acuerdo con su riqueza y conformación, propondrá respuestas prototípicas o temáticas. Esto nos lleva a tomar en cuenta el mundo de los fantasmas del creador y el mundo específico del problema a resolver”.

Con lo anterior en mente es que vale la pena aceptar la invitación que hace Dorronsoro para adentrarse en el libro proponiendo un recorrido imaginario que, siguiendo la ruta de algunas propuestas arquitectónicas de nueva planta hechas dentro del Plan Rector de la CUC, se inicia con lo planteado para el “Borde sur”, mostrándonos de inmediato “La entrada” desde las Tres Gracias, las ideas para el edificio de “Ingeniería Mecánica” (antesala de la universidad desde “La entrada”), para los “Edificios de aulas” (dos de ellos a ambos lados -este y oeste- de la “Plaza de la Biblioteca” y otro formando un patio con el “Instituto Anatómico”), para “La Plaza de la Biblioteca” en cuyo interior estaría el “edificio de Servicios de Extensión”, la nueva visión  del “Conjunto” de la CUC” con la incorporación de lo anteriormente propuesto, el edificio para la “Escuela de Arte” y el que albergaría los “Institutos de la Facultad de Arquitectura” al este de dicha entidad. El libro, en resumen, ofrece variadas lecturas acerca de la capacidad manifiesta para lograr expresar las ideas, cultura y fuero interno de un talentoso arquitecto y estupendo fotógrafo, nacido en 1939, cercano colaborador durante 11 años de Villanueva en la CUC, egresado de la FAU UCV en 1963, Premio Nacional de Arquitectura (2008) y que nos dejó en abril de 2017 a la edad de 77 años.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 100

El que se denominaba formalmente como edificio de las “Oficinas para ‘Canmacin’” más conocido como la “sede administrativa de Cauchos General”, es uno de tantos casos que denota la desaparición implacable dentro del paisaje urbano de Caracas de una pieza de arquitectura de gran valor, perteneciente en este caso a nuestra rica modernidad, a causa de los vaivenes del mercado inmobiliario y a la incapacidad de reaprovechamiento de sus instalaciones que bien podrían haber albergado el uso al que finalmente se destinó el terreno en el que se encontraba.

1. Arriba: perspectiva del conjunto de la planta de Cauchos General con el edificio administrativo en primer plano. Abajo: Perspectiva del acceso
2. Planta de conjunto. 1: Nuevo edificio de oficinas. 2: Fábrica existente renovada. 3: Estacionamiento. 4: Zona de carga. 5: Autopista del Este

Ampliamente reseñado en el nº 3 de a, hombre y expresión (enero 1957), primera publicación de arquitectura aparecida en Venezuela dirigida por Carlos Raúl Villanueva, Ramón Losada Domínguez y Juan Pedro Posani y coordinada por Clara Urdaneta, el edificio cuya imagen acompaña la postal del día de hoy fue realizado por la Oficina de Planificación y Vivienda en colaboración con la firma de arquitectura Guinand & Benacerraf integrada esta última por Carlos Guinand Baldó y Moisés F. Benacerraf, la cual responsabilizó del proyecto al arquitecto norteamericano (posteriormente residenciado en nuestro país) Emile Vestuti (1927-1998). La ejecución de la obra estuvo a cargo de Constructora Ferrán C.A. quien la terminó el año 1956 con un costo aproximado a los Bs. 600.000, de acuerdo a información procedente del permiso de construcción para un edificio de oficinas a ser ubicado en Chacao, otorgado a Carlos Guinand Baldó por la Dirección de Obras Municipales, recogida en el nº 221, agosto 1954, de la Revista del Colegio de Ingenieros de Venezuela.

3. Vista del conjunto desde el sur
4. Vista parcial del edificio administrativo con parte de las áreas externas.

Complemento de una nave industrial dedicada a la fabricación de neumáticos, este sobrio edificio de una planta, lograda sencillez, cuidadas proporciones e impecable pureza, denota por parte del joven Vestuti una clara influencia de Mies van der Rohe a través del manejo de los códigos que caracterizaron la etapa europea del maestro alemán, algo alejados si se quiere del lenguaje asumido en los proyectos del Hotel Residencias Montserrat en Altamira (1951), el edificio Gran Avenida cerca de la Plaza Venezuela (1952) y el Banco Unión de Sabana Grande (1953), realizados con anterioridad también como arquitecto asociado a la oficina de Guinand & Benacerraf.

5. Vista del corredor del cuerpo administrativo con la entrada al fondo
6. Fachada sur del edificio administrativo

Tal vez hayan sido las condiciones del programa y su rol de complemento a una fábrica de grandes proporciones lo que llevó a Vestuti a optar por la horizontalidad y el uso de la cubierta plana como tema al que sumó la presencia del alero, el corredor y el patio como elementos de confort ambiental, poniendo, además, el acento en el cuidado de los detalles constructivos y el uso de los materiales gobernados por un sistema modular, dando como resultado una pieza que explota al máximo la flexibilidad espacial, rasgo éste propio de la más absoluta modernidad. En otras palabras Vestuti optó por el silencio solemne y no por el ruido molesto como recurso para acompañar la edificación a la que se sumaba. De la nota aparecida en a, hombre y expresión (seguramente redactada por Juan Pedro Posani), rescatamos lo siguiente: “El edificio destinado a las oficinas de la General (…), constituye un caso aislado dentro del cuadro de las construcciones caraqueñas. Testimonio de una sensibilidad aguda pero controlada, en él se ha tratado de aunar los instrumentos tecnológicos más actuales con la herencia temática de la arquitectura tradicional”. Las estupendas imágenes que acompañan la reseña (que alcanzan niveles de patrimonio histórico) dan prueba de ello y también de la insensatez cometida cuando al ser demolido en sus terrenos se construyó el Centro Comercial Sambil de Chacao en 1998.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 3, 4, 5 y 6. «Oficinas para la ‘Canmacin’ en Caracas», revista A, hombre y expresión, nº 3, enero 1957

1. Catálogo de la exposición Our Architects en Caracas. Arquitectura norteamericana en Caracas. 1925-1975, Sala TAC, 2017

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 99

De entre los clubes de ciudad, que además de brindar las condiciones de tranquilidad y esparcimiento complementarios que ya para los años 50 del siglo XX empezaba a requerir la agitada vida metropolitana, el Club Táchira se podría incluir en el lote de las iniciativas emprendidas por un grupo humano oriundo de una determinada región del país que por añadidura buscaba preservar costumbres, tradiciones y demás actividades que recrearan los vínculos rotos por la distancia del lugar de origen (ver Contacto FAC nº 42 del 27-08-2017).

1. Vista aérea de Colinas de Bello Monte. Circa 1955

Así, los alcances que desde un principio se plantean los fundadores del Club Táchira aunque coincidentes en cuanto a su condición regional con otros de la misma época (como por ejemplo la Casa Monagas, la Casa Sucre o la Casa Guárico), son de mayor envergadura. En efecto, los directivos de la antigua Casa Táchira se proponen a comienzos de los años 50 la necesidad de desarrollar un gran club integral para la ciudad de Caracas que minimice en parte el déficit existente en este tipo de instalaciones. Los argumentos que se manejan, lejos de ser los típicos de cualquier comunidad o asociación cerrada, tienden en principio a la apertura y la incorporación de «una gran variedad de elementos de la colectividad como socios propietarios simpatizantes que gozan de los mismos derechos de los nativos», a excepción del control  de la Junta Directiva y el Tribunal Disciplinario que estaría en manos de los oriundos de esa región, tal y como se recoge en «Club Táchira» (Memoria Descriptiva, dibujos, planos y fotos. Proyecto: Arq. Fruto Vivas), Integral, nº 10-11, abril 1958. En pocas palabras se buscaba crear un importante centro de esparcimiento e intercambio social.

2. Vista aérea de Colinas de Bello Monte. Circa 1955. En la esquina derecha terraceo de la construcción del Club Táchira

Bajo este criterio y con el mayor apoyo oficial (no olvidemos que Marcos Pérez Jiménez, a la sazón dictador y Presidente de la República, era nacido en el estado Táchira así como la mayoría de los gobernantes del país hasta mediados del siglo XX), se emprende la búsqueda de un terreno para el Club acorde con sus objetivos generales y ajustado a un programa que permitiese su aprovechamiento intensivo. Se presenta entonces la oportunidad de adquirir a bajo costo un lote de 50.000 metros cuadrados en la recién inaugurada urbanización Colinas de Bello Monte: muy bien ubicada, equidistante, accesible y con estupendas visuales sobre la ciudad, factores que hacen pasar a un segundo plano las dificultades que la accidentada topografía impondría al proyecto. Además, la presencia del Club sumaría un punto más a favor del interés de parte de Inocente Palacios (promotor que en 1949 asume la aventura de urbanizar, como parte de la presión del crecimiento de Caracas hacia el sur, la primera colina que sería ocupada por la clase media), por convertir esta Urbanización en un punto de referencia cultural a escala metropolitana, interés que impulsará la construcción de la Concha Acústica «José Angel Lamas» (proyecto de Julio Volante), y el encargo a Oscar Niemeyer del proyecto para el Museo de Arte Moderno de Caracas.

3. Club Táchira. Boceto del conjunto hecho por Fruto Vivas

Para realizar tanto el Plan Maestro como la arquitectura de los diferentes componentes que conformarían el Club Táchira se selecciona al aún estudiante de arquitectura Fruto Vivas (recordemos que se gradúa en la promoción nº 5 -1956-) quien no sólo ya despuntaba como un brillante profesional sino que además había nacido de ese estado. Vivas acomete la resolución del programa con base en el terraceo de la moderada pendiente del terreno: cada terraza correspondería a una actividad diferente, interconectada a las demás, con aprovechamiento máximo de las visuales, buscándose la máxima adecuación al entorno. Así mismo se piensa en dotar al Club de un elemento que lo identifique y lo diferencie a su vez de la zona residencial en la que está localizado.

Fruto Vivas atravesaba en 1955, su más prolífico momento en cuanto al desarrollo de lo que se llamó la «arquitectura populista». Además venía de colaborar con Oscar Niemeyer en el anteproyecto para el Museo de Arte Moderno de Caracas ubicado en otro terreno-mirador de la misma urbanización. De esta manera con la propuesta para el club se empiezan a encontrar dos exploraciones que ya Vivas había emprendido con anterioridad: por un lado la búsqueda de una arquitectura nacional que se nutriera de las fuentes de la cultura popular y por el otro la investigación de la lógica de los tipos estructurales. Es así como puede entenderse tanto la visión que se tiene para el primer Plano de Conjunto del Club (recogido en el dibujo que hoy ilustra nuestra postal) como la resolución del elemento que en definitiva lo identifica.

4. Fotografía del modelo de la concha reducido sometido a ensayo (Instituto Eduardo Torroja)
5. Disposición general de la solución de cubierta (archivos CEHOPU)

En el Plano de Conjunto aparecen claramente diferenciadas tres piezas que empiezan a disputarse el protagonismo: lo que en un principio se denominó «la concha» ubicada en la parte más alta del terreno y cerca del acceso, la cubierta plana con grandes voladizos de «el bowling» colocada en un nivel intermedio y lo que en un principio se designa como “el rancho” localizado en la parte más baja. La concha y el rancho son pensados como cubiertas tipo cáscara mientras que el bowling, con un planteamiento estructural igualmente interesante, refleja la influencia muy próxima del Museo de Niemeyer. En todos interviene como asesor estructural Eduardo Torroja.

6. Proyecto definitivo de «La concha». Planta
7. Proyecto definitivo de «La concha». Fachada este
8. Encofrado de la losa que se desarrolla en el interior de «La concha»
9. Encofrado de la cubierta de «La concha»

Lo que en definitiva se hace de acuerdo al Plan original, aparte del terraceo, es “el rancho” (a quien se le bautiza en definitiva como “la concha”) por ser el único elemento de este tipo que se termina construyendo. En ella funcionarían las áreas sociales formales del club, un bar-restaurant y una boite con sus respectivas zonas de servicio. El cálculo estructural definitivo lo realizará el ingeniero Nicolás Colmenares.

10. Vista interior de «La concha»
11. Vista sur de «La concha»

Esta interesante obra conjuga de forma talentosa las dos preocupaciones que a Fruto Vivas, tal como mencionamos, obsesionaban. Así, a una cubierta conformada por un paraboloide hiperbólico en concreto de 76 metros de luz entre sus dos puntos de apoyo, muestra fehaciente de la tecnología de punta de la época, abierta en su punto más alto hacia el paisaje, se le trata contrastantemente con un criterio espacial absolutamente orgánico, libre, rico y se le ambienta utilizando materiales nobles y autóctonos: madera (canalete, zapatero, cañada, entre otros) para el recubrimiento inferior de la concha, de la losa de entrepiso y parte de los pisos, y piedra para muros y pisos de las áreas de mayor tránsito.

12. Vista hacia la ciudad de Caracas desde el interior de «La concha» con el Ávila como telón de fondo

Dentro de esta pieza maestra del sincretismo, el límite entre el interior y el exterior y entre el arriba y el abajo se difuminan. La topografía juega en todo ello un importante papel ayudando a esconder o disimular aquello que atente contra la fluidez y la totalidad vistas como categorías, siendo la boite el único elemento que nace del subsuelo con voluntad formal propia para equilibrar plásticamente la visión volumétrica lejana.

13. «La concha» con todos sus elementos vista desde Colinas de Bello Monte
14. Vista lejana que evidencia la silueta de «La concha»

La mejor explicación de las variables conceptuales que originaron la concha del Club Táchira nos la proporciona el propio Fruto Vivas en Reflexiones para un mundo mejor (1983): “Recuerdo mis palabras con el Maestro Torroja en un verano de 1955 en Costillares (Madrid), cuando planteé la estructura. Torroja me dijo que no cabía en ninguna ecuación conocida y yo le dije: ‘Precisamente es lo que quiero’, que la forma pertenezca íntimamente a la función y al hombre y no esté presa a las limitaciones que impone el cálculo matemático. (…) La imagen que yo planteé para el desarrollo de la estructura fué la siguiente: imaginemos un gran espacio donde el hombre hace su reunión de fiesta y los espacios de actividad cultural o recreativa que deseamos cubrir. Imaginemos el aire necesario para respirar que los envuelve y una ventana gigante; en este caso un Jardín colgante para mirar la ciudad deslumbrante; entonces dejemos caer un pañuelo desde el espacio que cubra estas áreas y que tome la forma lógica apoyada sobre las dos variables: los espacios recreativos con su volumen de aire y el paisaje”. Este pañuelo hecho edificio (si esta última palabra le cabe), concebido como experiencia fenomenológica, prefigurado para mirar y ser visto, permite llenarse los pulmones de una Caracas que desde allí luce dentro de su desorden como una gran selva tropical y manifiesta su indisoluble unión con el Avila. Nada de folklore a no ser los espectáculos, bailes y otras actividades que en él y sus terrazas se llevan a cabo con frecuencia. Mucho de arquitectura moderna impensable en otro lugar que no sea la colina donde se encuentra aferrada. El Táchira deja así a través de un icono su huella indeleble en la capital que tantas veces ha conquistado.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 6, 7, 10, 11 y 12. «Club Táchira» (Memoria Descriptiva, dibujos, planos y fotos. Proyecto: Arq. Fruto Vivas), Integral, nº 10-11, abril 1958.

1 y 2. https://elcolinero.org/el-pasado-de-colinas-en-fotos/

3. http://guiaccs.com/obras/club-tachira/

4, 5 y 14. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-332131/ad-classics-club-tachira-fruto-vivas-eduardo-torroja?ad_medium=gallery

8 y 9. https://elcolinero.org/el-pasado-de-colinas-en-fotos/club-tachira-5/

13. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Club_Tachira_Caracas.jpg

ES NOTICIA

Harvard anuncia el regreso de su conocido curso online sobre arquitectura para este 2018

Tomado de Plataforma arquitectura

31 de enero de 2018

Conocido como The Architectural Imagination (La imaginación arquitectónica), el popular curso online gratuito de Harvard vuelve este 2018 para enseñar los pilares fundamentales de la arquitectura a partir del estudio de importantes edificios de la historia, de la mano de un grupo de académicos de la prestigiosa universidad estadounidense.

Conducido por Erika Naginski (profesora de Historia de la Arquitectura), Antoine Picon (profesor de Historia de la Arquitectura y Tecnología) y K. Michael Hays (profesor de Teoría de la Arquitectura), junto a la estudiante de PhD Lisa Haber-Thomson, este curso de 10 semanas cubre temas que van desde el aprendizaje de leer edificios como expresión cultural hasta la realización de ejercicios prácticos de dibujo técnico y modelado buscándose así un acercamiento al trabajo de un arquitecto o historiador real.

En la descripción del curso (que puede encontrarse en https://www.edx.org/es/course/architectural-imagination-harvardx-gsd1x), se expone lo siguiente:

La arquitectura es una de las prácticas culturales más complejas negociadas y reconocidas a nivel mundial, tanto como una actividad académica como una carrera profesional. Su producción involucra todas las cuestiones técnicas, estéticas, políticas y económicas en juego dentro de una determinada sociedad. Durante diez clases, examinaremos algunos de los ejemplos más importantes de la historia que muestran como la arquitectura involucra, media y expresa las complejas aspiraciones de una cultura.

La primera parte del curso introduce la idea de la imaginación arquitectónica como una facultad que media la experiencia sensorial y la comprensión conceptual. Se exploran dos ejemplos del dibujo arquitectónico desde la perspectiva de la imaginación y la tipología arquitectónica a través de presentaciones de video y ejercicios prácticos. Se presentarán algunos de los desafíos involucrados en la escritura de la historia de la arquitectura, revelando que la arquitectura no siempre tiene una relación directa con su propia historia.

En el segundo conjunto de módulos, abordamos la tecnología como un componente de la comprensión de la arquitectura. La arquitectura está incrustada en contextos donde las tecnologías y materiales de construcción -vidrio y acero, hormigón armado- son agentes cruciales del cambio. Pero la tecnología de una sociedad no determina sus formas arquitectónicas. Descubrirá formas en que la tecnología innovadora puede habilitar y promover nuevas experiencias estéticas o alterar tradiciones ancestrales. Será testigo de los modos de la arquitectura de convertir medios técnicos brutales en percepciones y texturas significativas de la vida cotidiana. Las interacciones de la arquitectura y las tecnologías modernas cambiaron no solo lo que podría construirse, sino también qué tipos de construcciones podrían considerarse arquitectura.

El conjunto final de módulos confronta la relación compleja de la arquitectura con sus contextos sociales e históricos y sus audiencias, logros y aspiraciones. Como una práctica profesional profundamente arraigada en la sociedad, la arquitectura tiene obligaciones sociales y el poder estético para negociar el cambio social; para llevar recuerdos colectivos; incluso para expresar los ideales utópicos de la sociedad. Aprenderá sobre lo que llamamos el poder de representación de la arquitectura, y verá cómo la arquitectura tiene una capacidad particular para producir significados y recuerdos colectivos.

En síntesis, el cursante conocerá y aprenderá:

– Cómo leer, analizar y comprender las diferentes formas de representación arquitectónica.

– Contextos sociales e históricos detrás de las principales obras de arquitectura.

– Principios básicos para producir sus propios dibujos arquitectónicos y modelos.

– Contenido pertinente para el estudio académico o una carrera profesional como arquitecto.

El curso es totalmente gratuito. También se puede obtener un certificado oficial cancelando una suma en dólares si se completa.

Dadas sus características, la intensidad y contacto con los contenidos, el curso lo adelanta cada participante a su propio ritmo.

Ya se encuentra disponible online y finaliza el 30 de mayo de 2018.

ACA