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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 79

Jorge Romero Gutiérrez (1924-1997) fue quizás una de las personalidades que a través de su incansable actividad como arquitecto, promotor e impulsor de proyectos de diversa índole copó de manera importante la década de los años 50 del siglo XX venezolano. El Centro Profesional del Este (obra de su autoría) se convirtió no sólo en la sede de su oficina sino en el centro de mayor actividad gremial y cultural del momento y el sitio desde donde se empezaron a gestar empresas que iban más allá de lo que una mente conservadora pudiese imaginar, todo ello imbuido en los aires de una época que permitía soñar en Venezuela desde lo más alto. Romero tuvo la capacidad de asociarse en los diversos proyectos que decidió emprender en función de las destrezas de sus acompañantes y de la cantidad de trabajo que enfrentaba su oficina. Así, si para el diseño del Centro Profesional del Este o El Helicoide de la Roca Tarpeya cuenta como aliados con los jóvenes Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger, y para el lanzamiento de la revista Integral busca la compañía de los hermanos Roffé (Violeta y Alfredo), quienes ya anteriormente le habían abierto las puertas a una sección de arquitectura por él promovida en Cruz del Sur, para el trazado de nuevas urbanizaciones como Prados del Este o la Ciudad Balneario Higuerote el socio ideal fue José Antonio Ron Pedrique (1927-2001).

1. Ciudad Balneario Higuerote. Planta de conjunto mostrando la vialidad, conexiones y accesos desde el exterior

La Ciudad Balneario Higuerote nace como idea a finales de los años 40 y su planificación recorre buena parte de los 50. Como toda empresa pionera que mira al futuro, destinada en este caso a ofrecer un desarrollo cercano a Caracas (a 120 kms. que con “la nueva carretera pronta a concluirse (…) hace que en dos horas puedan cómodamente los habitantes de la capital trasladarse por automóvil a ese importante centro”) donde poder invertir para contar con una segunda vivienda que permitiera cubrir las necesidades del descanso estival, el ocio y la recreación, la mirada, por solicitud de otro visionario como lo fue Antonio Bertorelli, se coloca en un franja de 6 kms. de playa ubicada entre la población de Higuerote y el puerto de Carenero (estado Miranda), protegida por el Cabo Codera, lo cual le daba “una característica especial que la diferencia de las playas profundas y agitadas del Litoral del Distrito Federal”, el otro polo con el que se buscaba competir al que se estaban destinando las inversiones del momento.

2. Ciudad Balneario Higuerote. Plano de zonificación y parcelamiento. José Antonio Ron Pedrique

Ron Pedrique, quien en definitiva toma las riendas del trazado de la Ciudad Balneario, hace una completa descripción de las variables que se tomaron en cuenta para su ubicación, posterior desarrollo y diseño en la revista Integral número 10-11 (1958), siendo la propia revista desde sus primeras entregas uno de los espacios donde con mayor asiduidad se le hacía propaganda como lo demuestra la imagen de nuestra postal del día de hoy.

De la memoria redactada por Ron Pedrique se pueden extraer importantes datos relacionados con las condiciones naturales de la zona a desarrollarse, las características de la región circunvecina y la meteorología del sector, hasta toparnos con “las directrices del proyecto” donde se exponen: 1) Los principios fundamentales para la planificación y finalidad de la obras, recogidos a través de un “plano regulador”; 2) La vialidad; 3) Las unidades de habitación y sus servicios comunes; 4) La escala humana; y 5) Lo que denomina como “generalidades: uso de la tierra, arborización y tratamiento paisajista”.

3. Ciudad Balneario Higuerote. Centro de recepción. Proyecto. José Antonio Ron Pedrique
4. Ciudad Balneario Higuerote. Vestuario público. Proyecto. José Antonio Ron Pedrique

Sin buscar extendernos demasiado vale la pena rescatar del texto de Ron Pedrique los siguientes aspectos que conforman la visión general de un conjunto que sigue al pie de la letra “los cuatro postulados del Urbanismo Moderno”: la importancia de “la flexibilidad dentro de un conjunto ordenado”; sol -espacio- áreas verdes, canales y lagunas como componentes fundamentales de una ciudad destinada al entretenimiento “donde la libertad individual y la iniciativa privada juegan especial interés para aportar el máximo descanso de la vida rutinaria y doméstica provocando más unidad en la familia y el cultivo del cuerpo y de la mente”; organización de las unidades de habitación (o unidades vecinales) entre la playa y un “gran canal” interior de aguas frescas corrientes provenientes del río Curiepe, comunicados con el mar a través de “la laguna de la Reina”; desarrollo por etapas de las unidades vecinales hasta formar la comunidad integral donde “cada unidad de habitación es un órgano con vida propia y una función que complementa el sistema”; la determinación de una serie de áreas comunes tales como un centro comunal, religioso, educacional superior y administrativo (visto como extensión del pueblo de Higuerote), un “centro turístico de uso público, con sus restaurantes, sus campos de deportes, su piscina amplísima de 300 m. de largo por 150 de ancho y un comercio vecinal adyacente…”, un Club Náutico de carácter exclusivo, el Golf de “más de 500.000 metros cuadrados de grama con 18 hoyos” y el más importante de los espacios públicos (la playa) de “70 m. de ancho libre y 5.000 de largo” que estaría acompañado de un bulevar, al cual se suman el parque Curiepe a desarrollarse a ambas riberas del rio de ese nombre, el gran Canal y la laguna de la Reina. La vialidad, las comunicaciones y la infraestructura de servicios son capítulos aparte a los que se les dedicó especial atención particularmente en lo referente al saneamiento ambiental de toda la zona que aportaría el desarrollo.

El auspicioso avance en la construcción de la Ciudad Balneario Higuerote contó con el impulso de capital privado y público, viéndose (como tantos otros proyectos) afectado por la caída de la dictadura el año 1958. Para ese momento se había logrado adelantar el trazado vial y el dragado que permitió materializar el gran canal y los canales secundarios previstos en el plano regulador de zonificación y parcelamiento de Ron Pedrique. Desarrollos posteriores han dado lugar a la aparición sobre su trama de casas, edificios, clubes y algunos hoteles no siempre a tono con el plan originalmente trazado pero sí reforzando la vocación que lo originó.

5. Ciudad Balneario Higuerote. La Pérgola
6. Ciudad Balneario Higuerote. La Pergolita

También se pudieron construir y poner en funcionamiento las principales piezas que servirían de referencia a las áreas públicas donde “los arquitectos responsables por la propuesta urbana no habrían tenido injerencia alguna en el desarrollo formal tan sui generis del equipamiento arquitectónico” y que según Víctor Ron Pedrique (hermano del planificador y responsable del sistema de drenajes de la Ciudad, entrevistado por Jorge Villota), se fue gestando a partir de la injerencia directa del promotor Antonio Bertorelli, quien con la influencia que en él tuvieron los trabajos de Le Corbusier y Oscar Niemeyer, publicados en las revistas de arquitectura de la época, solicitaba a los ingenieros, dibujantes y algún que otro arquitecto que conformaba su staff, traducir libremente imágenes provenientes de publicaciones norteamericanas del momento, particularmente Architectural Record, lo que daría forma a elementos tan importantes como la “Pérgola”, la “Pergolita” o la Gran Fuente. “Un paisajismo orgánico, unitario y cromático, acentuado por hitos escultóricos, y donde se despliegan pabellones lineales (modulados a través de bóvedas y costillas, y con sistemas de circulación vertical que constituyen un evento) son algunos pasajes de identidad…” que Villota encuentra presentes en Higuerote y que corroborarían la hipótesis bien sustentada en su trabajo “Architectural Record, 1948-1958: en busca de la referencia primigenia para la Ciudad Balneario Higuerote”, presentado en la Semana Internacional de Investigación FAU UCV 2008.

7. Ciudad Balneario Higuerote. Fuente luminosa

Vale resaltar que la búsqueda por parte de Villota de la referencia primigenia para la Ciudad Balneario ha estado precedida por otro tipo de preocupación dirigida más bien a la preservación de un lugar que posee “valor histórico” y que el tiempo, la desidia y el abandono convirtió prácticamente en ruinas, presente en otro trabajo presentados en el SAL XII, organizado por la Universidad del Bío-Bío y que se realizó entre el 12 y el 15 de noviembre de 2007 en Concepción, Chile, titulado “Ciudad Balneario Higuerote: Imaginario, valoración e identidad. Patrimonio en peligro”.

8. Ciudad Balneario Higuerote. La Pérgola

De parte del resumen de este último trabajo suscribimos las ideas (vigentes luego de 10 años) que nos podrían permitir cerrar esta nota: “Su nombre de inmediato evoca imágenes lúdicas. Sus piezas se despliegan en nuestra memoria con la complicidad de la imaginación. Sin embargo, la situación actual dista mucho de la fruición modernista que le dio origen. Los espacios urbanos parecen nunca haber existido y los equipamientos escultóricos se encuentran abandonados, víctimas del vandalismo y con patologías tectónicas. La principal de estas piezas, la Pérgola (excepcional edificación de planta curva, cubierta por una cáscara y orientada hacia los canales), se encuentra en desuso. Una refuncionalización de estos espacios catalizaría el desarrollo de la región, atraería nuevas inversiones, generaría fuentes de empleo, revalorizaría la propiedad privada e implicaría mejor calidad de vida”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, y 2. Revista Integral, nº2, 1956

3, 4, 5 y 6. Villota, J. “Architectural Record, 1948-1958: en busca de la referencia primigenia para la Ciudad Balneario Higuerote”, Semana Internacional de Investigación FAU UCV, 2008.

7. http://www.temporadista.com/scripts/articulos/embarcadero-la-pergola.asp

8. https://mapio.net/pic/p-13455657/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 78

Nuestra postal del día de hoy muestra lo que se conoce como “El segundo plano de Razetti” o, tal y como reza en su contenido, el Plano de Caracas. Según el original del Ingeniero Ricardo Razetti, con los aumentos y correcciones hasta la fecha. Enero 1906, cuyo original en blanco y negro tiene unas dimensiones de 66 x 40 cms., fue dibujado a escala 1:10.000 y pertenece a la Colección de la Biblioteca Nacional.

Razetti dibuja este nuevo plano de Caracas, basado en el de 1897 pero corregido y aumentado, como una edición especial para la Guía Directorio anual de Caracas, una publicación comercial regular que entre 1885 y 1909 editara Van-Praag Hermanos e incluía un directorio comercial clasificado y un directorio de los domicilios privados en la ciudad así como propaganda diversa.

Por su parte, León Van-Praag, constructor y contratista de obras públicas en la ciudad, quien participó en el comité directivo para organizar las fiestas públicas vinculadas al acto de posesión de gobierno de Guzmán Blanco en 1873, encarga a Razetti un plano donde su autor evidencia que Caracas comienza a extenderse con fuerza mas allá de si misma. Una observación atenta muestra que la ciudad que inicia el siglo XX, se presenta aún compacta, pero sus estrategias de crecimiento hacia el valle comienzan a ser muy distintas a la norma descrita en el plano de 1578, “de esta suerte va todo el pueblo edificándose”.

Razetti evidencia que al sur, el crecimiento de “El Paraíso” como urbanismo, lejos de contemplar un sistema de cuadras, calles, plazas y patios, se separa de la trama urbana continua. Así, el damero se extiende hasta llegar al Rio Guaire, y a partir de allí un nuevo orden, donde proliferarán nuevas tipologías arquitectónicas, comienza a gestarse.

Como bien señalan Federico Vegas e Iván González Viso en Una ciudad en sus redes y en sus tramas (2009): “Desde comienzos del siglo XX lo más deseable no es estar cerca de la plaza Bolívar; los ciudadanos con mayores recursos ahora anhelan vivir aislados, rodeados de jardines, en lotes contiguos. Si antes la vivienda con su patio era un microcosmos de la ciudad y su plaza, ahora la quinta representa un anhelo de campo, una negación de lo urbano; con la pretensión evidente, casi agresiva, de jamás ser ciudad. La variedad estilística de estas casas de El Paraíso celebra esta condición de diversidad y autonomía”. Esta idea se refuerza en el plano mostrando en la parte inferior derecha un gran recuadro superpuesto, donde se señalan todas las propiedades (44 en total) ubicadas en las nacientes Avenida Castro y la Urbanización El Paraíso, muchas de ellas identificadas con el nombre de su propietario.

Sin embargo, el crecimiento hacia El Paraíso se estructura con una retícula de manzanas pequeñas que se extiende entre la prolongación de las calles sur 12 y sur 14, hasta tocar el limite topográfico señalado en el plano. Al interior de las manzanas viviendas unifamiliares aisladas en forma de “Villas”, se construyen siguiendo el modelo de ciudad jardín.

Al oeste, noroeste y este, el esquema de expansión tendrá mas que ver con un crecimiento desarticulado, producto de la construcción y desarrollo de edificaciones a los lados de los caminos para salir de la ciudad, en antiguos predios o lotes agrícolas que responden a lógicas asociadas a la tenencia de la tierra y su explotación. Los antiguos caminos que comunicaban a Caracas con las parroquias foráneas, se van afianzando, y se muestran en dirección “de la Guaira”, “de Valencia” y “a Petare”.

La extensión del brazo de la ciudad al este, anticipa su conquista. El estado Sarria, Santa Rosa de Lima y Quebrada Honda, muestran formas desarticuladas de expansión sin orden aparente ni relación entre sus calles y construcciones, como un intento de adaptarse a la geografía. La colina que en un futuro ocupará San Bernardino no ha sido aún urbanizada.  

Al noroeste, ya se anuncian sobre un camino paralelo, la salida hacia la Guaira, Agua Salud y Catia.

Resulta curioso que este plano, a diferencia del de 1897, no muestre el directorio comercial clasificado de la ciudad rodeando el plano de Caracas habiendo sido encomendado por Van-Praag para la edición de su Guía Directorio Anual. En tal sentido, podemos suponer que Razetti actualizó este plano de la ciudad incorporándole el trazado de El Paraíso y muchos otros detalles y que, una vez dibujado por el propio Razetti, los encargados de la tipografía, habrían de enmarcarlo y completar la información comercial relativa a los comercios y clasificados. La superposición de manera no ortogonal del recuadro con la leyenda de El Paraíso, con una tipografía mayor, la ausencia de marco, y tipografías diferentes en sus leyendas, son elementos que permiten suponer que este segundo plano elaborado por Razetti, a diferencia del muy hermoso y cuidado de 1897, fue un documento inacabado.

IGV

Procedencia de la imagen

González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 77

“Caracas ha necesitado hace años de un centro cultural que estuviese en relación con el enorme desarrollo de la ciudad. Se piensa en la actualidad situar este centro hacia la parte final de la Avenida Bolívar, integrando en esa área los ya existentes Museos de Bellas Artes y de Ciencias Naturales, la Escuela de Artes Plásticas y un conjunto de nuevos edificios, tales como el Planetarium, la Biblioteca Nacional y otros similares”.

1. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Localización inicial donde se propusieron los trabajos entregados


Con este texto y varios diagramas que colaboran a ubicar el sitio destinado al “centro cultural” en general y la “Biblioteca Nacional” en particular (al sur de los museos, como remate de la avenida Bolívar, colindando al este con el parque Los Caobos y coincidiendo con el emplazamiento actual del complejo Teresa Carreño), el nº 16 de la revista Integral -1959- (el que casualmente marcó la desaparición de esta importante publicación periódica), dedica un generoso espacio a mostrar las cuatro propuestas presentadas en el concurso de anteproyectos destinados a esta importante obra, organizado por el Ministerio de Obras Públicas el año 1958 en momentos en que se comenzaban a respirar nuevo aires democráticos en el país.

2. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Propuesta del equipo integrado por los arquitectos Guido Bermúdez y Pedro Lluberes. Maqueta
3. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Propuesta del arquitecto Erasmo Calvani. Maqueta
4. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Propuesta ganadora presentada por el equipo integrado por los arquitectos Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Maqueta

Los equipos participantes integrados por Guido Bermúdez y Pedro Lluberes; Erasmo Calvani; Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos como arquitecto colaborador; y José Miguel Galia con Richard Banggeli, ofrecen a través de las soluciones presentadas la oportunidad de detectar la adscripción a los paradigmas del momento mediante diferentes maneras de organizar un edificio que, programáticamente, demarcaba con claridad la existencia de elementos funcionalmente característicos: salas de lectura, depósitos de libros, oficinas administrativas y de personal técnico especializado, áreas públicas complementadas con actividades culturales, zonas de servicio y estacionamientos.

5. Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional. Propuesta del equipo integrado por los arquitectos José Miguel Galia y Richard Banggeli. Perpectiva

Las propuestas de los tres primeros equipos señalados apelan a la utilización del cuerpo que contendría el depósito de libros como elemento vertical que pudiese fungir de identificación del conjunto y remate visual al eje de la avenida Bolívar, el cual se ve acompañado, con matices, por un cuerpo bajo (compacto o a su vez subdividido en piezas o bloques funcionales), que contendría el resto de las actividades de la biblioteca, destacándose en general el sector en que se localizarían las salas de lectura. Si la opción de Bermúdez-Lluberes se decanta por desarrollar una propuesta donde se exploran diversas soluciones estructurales asociadas a las partes que forman el conjunto, que la dotan de una expresividad propia donde priva la fragmentación, y la de Calvani apela a la articulación de tantos volúmenes como funciones reconocibles posee el programa con la aspiración de que el cuerpo más alto se convierta en una especie de puente sobre un jardín, la de Ferris-Dupuy y Hoyos toma partido por la severidad compositiva, el equilibrio y buena proporción de las partes que la conforman reforzando un claro juego entre horizontalidad y verticalidad, amén de tratar con absoluta sobriedad las superficies que las envuelven. Sólo el cuarto equipo (Galia-Banggeli) apuesta a una solución totalmente horizontal controlada por una rasante superior, integrada más bien al parque que tiene como vecino, trabajada explotando al máximo su riqueza espacial interior, donde los libros en depósito se ocultan y ubican en sótanos minimizando su importancia como elemento visualmente resaltante.

Resultó ganador de la contienda el anteproyecto presentado por Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos (cuya maqueta fotografiada ilustra la postal del día de hoy), que suma a lo ya señalado el hecho de haber colocado la torre del depósito de libros como remate de la avenida Bolívar en franca orientación este-oeste (recordando, sin duda, el planteamiento hecho por Villanueva para la Biblioteca Central de la UCV), de generar como contrapunto a ella el volumen cuadrado de la hemeroteca y de desarrollar el cuerpo bajo que los articula adaptándose al declive que se produce hacia el Parque Los Caobos.

6. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Plano de conjunto

Posteriormente, una vez comenzado el desarrollo del anteproyecto, la localización de la Biblioteca Nacional se altera (ver “Nueva Biblioteca Nacional. Arquitectos Julián Ferris h. Carlos Dupuy y Jaime Hoyos” en la revista Punto nº 2, marzo 1961). El nuevo lote, siguiendo la propuesta de la “Oficina Municipal de Planeamiento Urbano”, se mantiene dentro del sector denominado como “conjunto cultural”, y se ubica al noreste del Museo de Bellas Artes, colindando ahora al sur con el Parque Los Caobos y accediéndosele desde lo que hoy se conoce como el bulevar Amador Bendayán (calle real de Quebrada Honda). Si bien las condiciones contextuales varían no así el esquema y disposición de los volúmenes del conjunto al cual se añade como componente adicional el edificio para el “Archivo Nacional”, el cual se ubica (sujeto a ser desarrollado posteriormente) hacia el norte sobre la avenida Libertador y se articula con la biblioteca a través de una plaza que contendría un estacionamiento en el subsuelo ampliando la capacidad del originalmente planteado, manteniéndose, sin embargo, la independencia de cada uno.

7. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Planta baja
8. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Fachadas
9. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Fachadas
10. Julián Ferris, Carlos Dupuy y Jaime Hoyos. Propuesta ganadora del Concurso de anteproyectos para el nuevo edificio de la Biblioteca Nacional en su nueva localización. Maqueta

La sensación de que simplemente se procedió a implantar casi literalmente la propuesta ganadora del concurso, respetando únicamente criterios de orientación sin recoger las variables que el nuevo entorno sugería tomar en cuenta, debilita enormemente esta segunda versión de tan importante edificio una vez que sale de nuevo a la palestra, más allá de que la programación haya sido aumentada por el M.O.P. y se haya adaptado a las recomendaciones técnicas provenientes  de “diversas fuentes especializadas”. Finalmente, transcurrido el tiempo, el proyecto de Ferris, Dupuy y Hoyos, como dicta la tradición en Venezuela, no se construyó. En los dos lugares donde fue ubicado inicialmente se desarrollaron actividades culturales de otra índole una de las cuales (el Teatro Teresa Carreño) fue objeto de un concurso posterior. Cuando se decide retomar la idea de realizar los edificios para la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación se incorporan a la propuesta hecha por Tomás José Sanabria para el Foro Libertador (1973-1993), próximos al Panteón Nacional, sin que conozcamos el por qué se dejaron de lado los ganadores en buena lid del concurso inicialmente convocado a la hora de llevar a cabo la realización de los correspondientes proyectos. Pero esto forma parte de una historia que pertenece a un contexto diferente al que nos interesa.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1-5. Revista Integral, nº 16, 1959

6-10. Revista Punto, nº 2, marzo 1961

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 76

Debe constituir para un arquitecto una sensación muy especial el tener la responsabilidad de proyectar un edificio de carácter fundacional dentro de una ciudad recién creada. Y sin duda se debe poseer talento para lograr con escasos 30 años de edad manejar las claves que puedan permitir a dicha obra trascender en virtud de la sensibilidad con que se escucha al entorno y a la vez son manejados los códigos y elementos que la convierten no sólo en un hito sino en elemento constructor de un lugar.
Todas estas consideraciones se encuentran tras cualquier aproximación que se quiera hacer a la actual sede de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) diseñada inicialmente por Jesús Tenreiro Degwitz (1936-2007) para albergar EDELCA (Electrificación del Caroní, empresa tutelada por la CVG creada en 1963), una de las piezas claves para impulsar el desarrollo de una región que se vislumbraba como la gran oportunidad de demostrar que al petróleo se le podía dar un buen uso.

1. Comprensión conceptual esquemática de la planificación de Ciudad Guayana dibujada por von Moltke en 1964

Quizás valga la pena recordar que Ciudad Guayana (bautizada en realidad con el nombre de Santo Tomé de Guayana), ejemplo de ciudad planificada y laboratorio en el que un equipo de profesionales venezolanos con la asistencia del Joint Center for Urban Studies de MIT-Harvard pudieron cristalizar conceptos desarrollados a comienzos de la segunda década del siglo XX, se funda el 2 de julio de 1961 cuando el entonces Presidente de la República Rómulo Betancourt coloca la primera piedra de un conglomerado urbano que abarcaría además de San Félix y Puerto Ordaz, a Matanzas, Castillito, Carhuachi, La Ceiba, Alta Vista, Yocoima, Macagua y Chirica, en la confluencia de los ríos Orinoco y Caroní.

2. Ciudad Guayana. Vista aérea del centro de Altavista
3. Construcción del edificio sede de la CVG


Así, en el “Plan Director de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Santo Tomé de Guayana” de 1961 se establecen un conjunto de áreas especiales: AltaVista, Punta Vista y San Félix que se esperaba constituirían “los tres centros poblados que por su valor geográfico, funcional o histórico producirán el impacto más significativo en la formación de la ciudad”. El sector de AltaVista, considerado como el sitio de localización del centro administrativo y comercial más importante de la urbe, cuyo crecimiento se daría a partir de una estructura de “células” que contendrían los generadores de actividades, estaba conformado por una serie de “macromanzanas” dispuestas según un orden lineal que se interconectarían a través de un sistema de circulación rápido y eficiente. Es en uno de estos grandes lotes donde se decide localizar el edificio para EDELCA, si no el primero, si el más importante en la naciente ciudad.

4. Edificio sede de la CVG. Corte
5. Edificio sede de la CVG. Vista frontal

Justamente es la soledad que le tocó vivir durante muchos años en AltaVista lo que acrecienta los valores que acompañan su diseño. Tenreiro ante el compromiso de proyectar un “fragmento” (como él prefería denominar a las edificaciones que componen la ciudad), opta por asumir el arquetipo de la pirámide escalonada propia de las culturas precolombinas mesoamericanas para dar la mayor contundencia a la decisión de darle forma a los siete niveles de planta rectangular que conforman la sede corporativa. El resto de las decisiones que conllevaron a incorporar un rico espacio interno, las terrazas que acompañan a cada nivel y el agradable, amén de ligero, espacio sombreado que se disfruta en su transitable planta baja (de donde proviene la imagen que acompaña la postal de hoy), otorgándole a la pieza el carácter que posee, se podrían complementar con la respuesta que el propio Tenreiro le dio a William Niño en la entrevista que le hiciera a propósito de la exposición “Los Signos Habitables”, realizada en la Galería de Arte Nacional en 1985, al solicitarle una síntesis de las intenciones que guiaron el proyecto:
“En esta cosa había una intención particular y específica: ofrecer un edificio que se conectara con la atmósfera del lugar (donde estuvo el edificio solo durante tanto tiempo), que se conectara con esa atmósfera. De manera que una de las intenciones más importantes era la identificación con lo climático y con lo solar. El edificio tenía que mantenerse allí como un signo, estuvo efectivamente aislado muchos años. Lo otro era una proposición de una arquitectura tropical que no identificara el sol como un enemigo sino como un amigo. Entonces hecho, yo creo que en cierto modo se lee en la manera como el edificio se escalona, la forma como se integra la vegetación. Y hay, además, ya en el plano constructivo, la intención que no se pudo lograr, que era realizarlo total e integralmente con acero liviano de Sidor, utilizando armaduras y diseños estructurales que permitieran absorber las cargas y los esfuerzos.”

6. Edificio sede de la CVG. Vissta general


50 años han pasado desde la inauguración del edificio y su vigencia está fuera de toda duda, más allá de que la infraestructura y sus alrededores han sido objeto de ciertas modificaciones como el cercado que hoy lo rodea y la instalación en su fachada de una valla con el logotipo distintivo de la CVG.

7. Edificio sede de la CVG. Detalle de la envolvente


“Toda obra que se haga ‘en su tiempo’ tiene probabilidades de trascenderlo. Lo más importante es que se trate de hacer un trabajo bien hecho, sin ocuparse mucho del que si va a ser o no intemporal. Así como antes te decía que no tiene mucho sentido ocuparse de que una cosa sea bella, sino hacerla bien, así mismo te digo que la intemporalidad se da si está bien hecha”, cita extraída de otro momento de la entrevista con William Niño, sintetiza una postura que sin dejar de lado la importancia del saber hacer, del cultivarse, del conocer y del saber tomar con un alta dosis de sensibilidad la decisiones correctas, retrata perfectamente a este admirado e importante arquitecto venezolano a quien Federico Vegas dedicó un sentido escrito a raíz de su fallecimiento en 2007 que recomendamos leer. (http://prodavinci.com/blogs/jesus-por-federico-vegas/)

8. Edificio sede de la CVG expuesto en la muestra Latin America in Construction: Architecture 1955–1980 (Latinoamérica en Construcción: Arquitectura 1955-1980), Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA, 2015


Fueron tres las obras de gran envergadura que logró realizar Jesús Tenreiro (Premio Nacional de Arquitectura, 1991) a lo largo de una carrera en la que siempre se quejó de las pocas oportunidades que se le daban de llevar adelante su actividad profesional hasta las últimas consecuencias. Sin embargo el tiempo ha demostrado que la calidad superó con creces la cantidad. El que los planos y una maqueta del edificio de EDELCA-CVG hayan pasado a formar parte de la colección permanente Latin America in Construction: Architecture 1955–1980 (Latinoamérica en Construcción: Arquitectura 1955-1980) del Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA), colaborará a reafirmar su atemporalidad no conscientemente buscada pero indudablemente alcanzada.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 3, 5, 6 y 7. https://iamvenezuela.com/2017/04/sede-de-la-corporacion-venezolana-de-guayana-cvg/

1 y 2. https://www.academia.edu/39780480/Ciudad_Guayana_a_planned_growth_pole_on_the_Orinoco_A_critical_assessment_on_the_role_of_spatial_planning

4 y 8. Latin America in Construction: Architecture 1955–1980, Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA, 2015

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 75

El proyecto y construcción de la Embajada de los Estados Unidos de América en Caracas (1989-1996) en la urbanización Lomas de Valle Arriba, forma parte de un episodio que queda fuera de lo que han calificado Lorenzo González Casas, Orlando Marín, Jorge Villota y Henry Vicente como “Distritos Petroleros” que durante las décadas de 1940 y 1950 pudieron detectarse dentro del desarrollo urbano de la ciudad (ver “Arquitecturas itinerantes en CCS: entre los Estados Unidos y Venezuela”, http://prodavinci.com/blogs/arquitecturas-itinerantes-en-ccs-entre-los-estados-unidos-y-venezuela/, primer texto enmarcado en el proyecto CCScity450 adelantado por el área de Teoría e Historia de la Arquitectura de la USB en conjunto con la Fundación Espacio y el Archivo de Fotografía Urbana).
En aquellos años “las multinacionales petroleras se vieron obligadas a reforzar y reformular su posición, así como la naturaleza de sus vínculos con el país, lo que propició la construcción de modernos Edificios-Sede en la capital, imagen legible de lo que hemos denominado Distritos Petroleros de Caracas, enmarcando así los diversos territorios en los que se fueron desenvolviendo, bajo una condición urbana particular, intereses, servicios y dinámicas asociados a dichas petroleras.
Estos ‘Distritos’ fueron trasladándose en el mapa de la ciudad a medida que se iban mudando las corporaciones petroleras pero todos ellos compartieron un imaginario común de ‘intensificación de la modernidad’, sustentado en un singular nivel de equipamiento y servicios respecto a otros territorios urbanos. Un ‘estilo de vida’ nuevo, identificable con las nociones de ‘campamento’ y de suburbio, y con criterios de representación opuestos a una ‘otredad’, anacrónica, que no conjugaba con el afán ‘modernizador’ de dichos Distritos”.
Así, por ejemplo, la presencia de la Embajada de los Estados Unidos en el primer Distrito Petrolero que se registra en la ciudad (el correspondiente a el sector La Candelaria-San Bernardino), le permite a Henry Vicente en “Distritos petroleros en CCS” (http://prodavinci.com/blogs/distritos-petroleros-en-ccs-por-henry-vicente-garrido/, segundo artículo de la serie) afirmar lo siguiente: “Nodo fundamental de este distrito fue la presencia de la Embajada de Estados Unidos en San Bernardino. Ocupaba el edificio Valderrey (1948), obra del ingeniero Emilio Solórzano Yánez. Y es que podemos trasladar a la idea de Distrito Petrolero la noción del ‘radio’ de disposición en el que debían situarse las residencias de los empleados de la embajada. Residencia y trabajo reunidos.”
Si bien la proximidad vivienda-trabajo en lo concerniente a los funcionarios de las embajadas pasa a ocupar un segundo plano a medida que transcurre el tiempo y el automóvil se impone como medio de locomoción, sin embargo la que fue considerada en su momento como la “nueva embajada de los Estados Unidos” (1959) diseñada por el arquitecto Don Hatch, también ve directamente influida su localización por la propuesta de desarrollar un “tercer distrito” en la zona de Los Palos Grandes-La Floresta, del cual quedaron sólo registros aislados, pasando a ser el de la sede diplomática sólo un episodio, un hito más que un nodo.

1. Embajada de los Estados Unidos de América en Caracas (1989-1996). Gunnar Birkerts. Vista general del edificio en su emplazamiento

De esta manera, cuando el Departamento de Estado norteamericano toma la decisión de construir treinta años más tarde de inaugurado el sobrio edificio de La Floresta un nuevo asiento para su representación diplomática en Venezuela, busca localizarlo en un lugar lejano del caos urbano, aislado y de difícil acceso. Se recupera en cierta forma la ubicación en un suburbio pero se apuesta con mayor énfasis por un objeto en contacto con el entorno agreste que también caracteriza la ciudad, que aproveche la oportunidad de verla sin que necesariamente sea visto desde ella.
El diseño del edificio, cuyos croquis engalanan la postal de hoy, se le asignó al arquitecto nacido en 1925 en Riga, Letonia, Gunnar Birkerts. Colaborador de Eero Saarinen entre 1951 y 1956 y luego socio de Minoru Yamasaki, Birkerts ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en Detroit, Michigan. Se unió a la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Michigan en 1959 donde enseñó hasta 1990 siendo distinguido como Profesor Emérito de dicha universidad y la Asociación de Escuelas de Arquitectura lo honró con el premio ACSA Distinguished Professor en 1989-90. Ha proyectado los museos de Arte Contemporáneo de Houston (1970-72) y Kansas City (1991-94), el Centro Corporativo de la IBM, Nueva York (1970-72), la Domino’s Tower, Ann Arbor (1984-98) y el Banco de la Reserva Federal de Minneapolis, Minnesota (1967-73), entre otros. Su último proyecto (2014) es la Biblioteca Nacional de Letonia en Riga. La Editorial GA le dedicó un número monográfico a su firma Gunnar Birkerts and Associates (1982) y también se han publicado Gunnar Birkerts. Process and Expression in Architectural Form (1994) y más recientemente (2009) Gunnar Birkerts-Metaphoric Modernist.

2. Embajada de los Estados Unidos de América en Caracas (1989-1996). Gunnar Birkerts. Vista desde el acceso

Birkerts propone para la embajada un edificio alargado, de 9.000 m2 de construcción (casi el triple del área de la anterior sede) contenidos en cinco pisos, sólido, empotrado en el lecho rocoso característico del lote donde se ubica, que se debate entre convertirse en un bunker o mimetizarse al verde paisaje que lo rodea. El proyecto, colocado sobre dos mesetas producto de un voluminoso movimiento de tierra, cuenta con una estructura en hormigón armado vaciado in situ, sin juntas internas, capaz no sólo de soportar fuertes movimientos sísmicos sino también “posibles ataques terroristas”. La oficina de Leslie E. Robertson Associates (LERA), a quienes se les encargó el cálculo estructural señalan en su portal web lo siguiente: “La estructura está construida para soportar una variedad de cargas, incluyendo la carga sísmica de la Zona Tres del Código de Construcción Uniforme, la carga por explosión, la carga del viento y la presión lateral aplicada por tres niveles de tierra contra la cara posterior del edificio.”

3. Páginas centrales del número 57 de Arquitectura HOY, 16 de abril de 1994

Cabe señalar que Birkerts visitó Venezuela en varias oportunidades pero fue en abril de 1994 cuando dio una conferencia en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber y fue entrevistado para el número 57 de Arquitectura HOY por Enrique Fernández-Shaw, texto que recomendamos leer a quienes quieran aproximarse más aún al sentido que caracteriza su obra.
La Embajada de los Estados Unidos en Caracas forma parte de la saga de calificados edificios realizados por dicho país a lo largo del mundo y que en este caso reafirma el valor estratégico que ha tenido Venezuela para norteamérica.
También es, sin duda, una importante pieza que, aunque escapa al ámbito temporal en el que se centró la curaduría de la exposición “Arquitectura norteamericana en Caracas 1925-1975: OUR architects”, actualmente abierta en los espacios de la Sala TAC del Trasnocho Cultural (Paseo Las Mercedes), sin duda la complementa.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 3. Arquitectura HOY, nº 57, 16 de abril de 1994

1 y 2. https://www.lera.com/us-embassy-caracas

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 74

La Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV (FAU UCV) prácticamente desde su creación ha prestado particular atención a las actividades de extensión cultural y dentro de ellas a la captación de importantes exposiciones itinerantes que son ofrecidas por embajadas e instituciones de relevancia con sede en el país. Algunas de ellas ya han sido objeto de atención desde estas páginas por lo que hoy continuaremos dando cuenta de ello refiriéndonos a la que quizás ha sido una de las muestras más relevantes presentadas en los espacios expositivos de la FAU durante la primera década de este siglo: Horta & after. 25 maestros de la arquitectura moderna en Bélgica, abierta entre el 22 de noviembre y el 16 de diciembre de 2005, momento en el que se encontraba al frente de la Coordinación de Extensión el profesor José Guerra Cogorno.

Horta & after, lejos de ser una exhibición aislada, formó parte de la organización conjunta entre la FAU UCV y la Facultad de Arquitectura y Planificación Urbanística de la Universidad de Gante del Simposio Internacional “Arquitectura Moderna en Bélgica y Venezuela” impulsado de manera particular por sus respectivos decanos Azier Calvo Albizu y Mil De Kooning, quienes asumieron la responsabilidad de dictar sendas conferencias realizadas en el auditorio de la FAU. Debe sumarse, también, como pieza importante en la organización del evento a la profesora Ronny De Meyer, quien junto al decano De Kooning se desplazó a Venezuela para el momento de la apertura de la exposición en la que también hicieron acto de presencia la Sra. Christine Stevens y el Sr. William de Baets, Embajadora y Primer Secretario de Bélgica en Venezuela.

Dos gestos, que hablan de manera muy positiva sobre el valor que tienen los intercambios académicos bien entendidos, rodearon la realización de la muestra. El primero fue la inclusión dentro del montaje de una impecable maqueta realizada por Víctor Sánchez Taffur del pabellón que representó a Venezuela en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, proyecto del arquitecto y  entonces profesor de nuestra escuela de arquitectura Dante Savino.

El segundo, la edición especial del ejemplar nº 70 de Vlees & Beton -serie de monografías sobre el arte, la arquitectura y el diseño a cargo de Ranko Horetzky (Zagreb), Mil De Koonong y Ronny De Meyer (Gante)- que contiene la versión en inglés y español del importante texto “Operating instructions for architecture. A century of architecture in Belgium” (“Manual de instrucciones para la arquitectura. Un siglo de arquitectura en Bélgica”), a cargo del Profesor Emérito Geert Bekaert (Doctor Honoris Causa de la Universidad de Gante). Este ensayo elaborado en 1999 especialmente para el libro Horta & after. 25 Masters of Modern Architecture in Belgium (ediciones números 39-49 de Vlees & Beton) que acompañó la exposición del mismo nombre cuando se abrió por primera vez en la 4ª Bienal Internacional de Arquitectura de Sao Paulo, ofrece una panorámica visión teórica de lo acontecido dentro de la arquitectura Belga a lo largo del siglo XX, convirtiéndose en lectura obligatoria para quienes quieran aproximarse a un país que no se caracteriza por pertenecer al circuito más rutilante de la arquitectura internacional o “la república de la arquitectura” como el propio Bekaert la califica.

Transcribamos el primer párrafo y parte del segundo del ensayo para hacernos una idea de la manera como Bekaert se aproxima a su objeto de estudio, cuya vigencia y posibilidad de servir para comprender nuestras realidades “periféricas” luce totalmente pertinente: «La tiranía de las profesiones está, afortunadamente, en declive. Leemos libros sin pensar en literatura y hablamos de edificios sin categorizarlos inmediatamente como arquitectura o, al menos, es nuestro sueño. En La république mondiale des lettres (1999), Pascale Casanova analizó la naturaleza global de esa tiranía. Ella se refiere a la literatura, pero su análisis también se aplica a todas las demás disciplinas artísticas e incluso científicas. Una inesperada consecuencia de esta globalización es que un escritor, artista o arquitecto, normalmente sólo puede hacerse a un nombre propio en la medida en que la nación a la que pertenece es reconocida en esa «república global». La gente dice a la ligera que un país como Bélgica, que no tiene un lugar en la república de la arquitectura, no tiene arquitectos.

Ésta es una gran frustración para los críticos e historiadores nacionales. Su principal objetivo parece sr que esta república acepte a su país. Se trata de una empresa poco gratificante, ya que se va en busca de cualidades que no tienen mucho que ver con la arquitectura, y se corre el riesgo de considerar sólo el carácter nacional específico. Esto lo acerca a uno a las ideologías del regionalismo, crítico o no, que busca la cualidad de la arquitectura en su variedad regional. Resulta innegable que hay variedad. Pero a partir del mmento en que sólo se tiene en cuenta este aspecto casi idolatrante de ver las cosas, se comienza a perder de vista lo más importante.» La portada del ejemplar nº 70 de Vlees & Beton que fungió de catálogo para la muestra abierta en Caracas, elemento representativo del evento, conforma la imagen que hemos escogido para ilustrar nuestra postal del día de hoy.
Sobre los 25 Maestros presentes en la exposición valga señalar que están encabezados por Víctor Horta y Henry van de Velde (quizás los más conocidos internacionalmente por su peso en los albores del Movimiento Moderno) acompañados por: Víctor Burgeois, Louis-Herman De Konink, Huib Hoste, Marcel Leborgne, Gaston Eysselinck, (Fernand, Gaston y Maxime) Brunfaut, Julien Schillemans, Renaat Braem, Léon Stynen, Jacques Dupuis,  Groupe EGAU (Charles Carlier, Hyacinthe Lhoest y Jules Mozin), Willy Van Der Meeren, Lucien Engels, Peter Callebout, Charles Vandenhove,, Pal Neefs, Marc Dessauvage, AWG/Bob van Reeth, TOP Office/Luc Deleu, Paul Robbrecht y Hilde Daem, Stéphane Beel, Xaveer De Geyter, y NRA/Willem Jan Neutelings. En el libro que registra la muestra en extenso, cada arquitecto es objeto de particular atención a través de un breve ensayo que ofrece las coordenadas sobre las cuales comprender su obra a cargo de diferentes críticos y académicos de origen belga.
El simposio internacional y la exposición en Caracas fueron patrocinados por: el Ministerio de Cultura de la Comunidad Flamenca; la Embajada de Bélgica en Venezuela; la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela; el Departamento de Arquitectura y Planificación Urbanística de la Universidad de Gante y el Instituto para Estudios de Arquitectura y Diseño belgo-croata.
El catálogo Horta and after, del cual quedan aún algunos ejemplares, puede ser adquirido a través de http://www.edicionesfau.com.

ACA