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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 383

La imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy, una perspectiva del proyecto realizado por Carlos Celis Cepero (1925-2023) para el Complejo Residencial Los Ilustres, ubicado en la plaza Los Símbolos, fechado en 1979, nos indujo a pensar que sería una tarea relativamente sencilla el poderlo documentar y comentar.

Creímos, en principio, que se trataba de un desarrollo que ocuparía el valioso terreno localizado al este del importante espacio público que funge de nodo articulador entre el Paseo de los Ilustres y el Paseo de Los Símbolos, donde hoy se localiza el consolidado barrio urbano León Droz Blanco, el cual se presentaba como una muy bien delimitada lengüeta plana y lista para ser desarrollada en las imágenes que se publicaron durante el proceso de construcción del corredor urbano a mediados de la década de 1950 del siglo pasado.

1. La Plaza y el Paseo Los Símbolos en pleno proceso de construcción (c.1956). En la foto de la izquierda se puede apreciar, en la esquina inferior izquierda y en la de la derecha en el centro arriba, el lote de terreno donde suponíamos se desarrollaría el Complejo Residencial Los Ilustres.
2. Impactante imagen del día de la inauguración del Paseo y la Plaza Los Símbolos a finales de 1956. A la izquierda el lote de terreno que dos años después sería invadido por los primeros pobladores del barrio León Droz Blanco.

Al indagar sobre el momento en que el predio fue invadido por las primeras viviendas informales y precarias que dieron origen al barrio, descubrimos que ello ocurrió tan temprano como 1958, inmediatamente después de la caída de Pérez Jiménez y en medio del Plan de Emergencia impulsado por Wolfgang Larrazábal, momento en el que se abandonó la “guerra contra el rancho” impulsada por el primero y se disparó la invasión de terrenos baldíos en la capital asociado al incremento de migrantes procedentes del interior del país. Siguiendo esa línea pensamos que desde entonces se pudo haber presentado algún litigio de parte de los propietarios del predio tendiente a lograr su desocupación.

3. Arquitectos Américo Faillace, Nelson Douaihi, Jimmy Alcock y Raúl Garmanedia, proyecto para un edificio de la Fundación Bolivariana, Plaza Los Símbolos, 1965-1966.

Fue entonces cuando descubrimos que entre 1965 y 1966 la Fundación Bolivariana (quizás propietaria del terreno) encargó para el terreno que nos ocupa en la Plaza Los Símbolos, el proyecto para un delgado y elevado edificio laminar que sería desarrollado por los arquitectos Américo Faillace, Nelson Douaihi, Jimmy Alcock y Raúl Garmanedia del que quedó como testimonio la foto de una maqueta publicada en Caracas a través de su arquitectura (1969) y sobre el cual no tenemos mayores noticias.

Luego pensamos que aprovechando el desarrollo de la línea 3 del Metro de Caracas y la necesidad de construir la estación Los Símbolos en el lugar, surgiría la solicitud hecha al arquitecto Celis Cepero para la realización de un segundo proyecto destinado a desarrollar el lote acorde a lo que permitía la ordenanza de zonificación, como respaldo al interés de los propietarios por recuperar lo que les pertenecía.

Sin embargo, todo lo dicho anteriormente se ha quedado en simples especulaciones. Por un lado, no nos fue posible ampliar detalles sobre si hubo en realidad unos propietarios de los terrenos afectados y si en algún momento intentaron recuperarlo. Por el otro, nos hemos topado con que el barrio León Droz Blanco ha sufrido un proceso cada vez más consistente de consolidación, que tiene una organización comunal fuerte que vela por preservar su calidad ambiental, su memoria y sus tradiciones, todo lo cual reorientó el propósito inicial que teníamos para elaborar esta nota.

4. Vista aérea de la Plaza Los Símbolos y sus alrededores en la actualidad. A la derecha el barrio León Droz Blanco.

Esther Wiesenfeld en “Entre la invasión y la consolidación de barrios: análisis psicosocial de la resistencia al desalojo”, artículo publicado en la revista Estudios de Psicologia 1998, 3(1), expone lo siguiente: “La presencia de los barrios en el contexto social venezolano, tiene una larga data. En efecto, a partir de la década del cuarenta comenzó en el país un fuerte movimiento migratorio hacia las grandes ciudades, en particular, hacia su ciudad capital, Caracas. Es así como en una forma acelerada, la composición poblacional de Venezuela pasa a ser mayoritariamente urbana. (…) Esta situación generó una multiplicidad de problemas, en particular, los referidos a los servicios públicos, la escasez de vivienda, la atención médica, entre otros. Estos problemas eran, en muchos casos, resueltos por las propias personas, quienes se organizaron y trabajaron en pro de su solución. Así, los barrios emergen como una respuesta a los problemas de vivienda que se hacían cada vez más difíciles para quienes llegaban a las ciudades en busca de un lugar donde vivir y trabajar, en fin, donde mejorar sus condiciones de vida”.

Utilizando justamente el barrio Droz Blanco como ejemplo, Wiesenfeld confirma algunas de nuestras hipótesis iniciales cuando expone con relación a su progresiva consolidación: “A medida que fueron llegando nuevos pobladores y se construyeron estas primeras viviendas, éstos tuvieron que organizarse para desarrollar todo tipo de estrategias que les permitiera adecuar el terreno a sus necesidades. Por otra parte, a lo largo de su historia, el barrio soportó no menos de cinco intentos de desalojo, tanto por parte de instituciones estatales así como por particulares interesados en utilizar los terrenos con fines de construcción privada. Sin embargo, estos intentos fracasaron una y otra vez, debido fundamentalmente al espíritu de organización y lucha que los residentes fueron cristalizando en el tiempo, con base en los vínculos sociales y afectivos construidos paralelamente a la construcción de sus viviendas y los servicios. En efecto, el nivel de consolidación alcanzado por la comunidad, tanto en lo que se refiere a sus aspectos estructurales como sociales, ha sido un elemento decisivo en cada instancia de amenaza que se ha vivido”.

5. Fotos del interior del barrio León Droz Blanco.
6. El Droz Blanco visto desde el Paseo Los Símbolos.

El barrio asumió su denominación en honor de León Droz Blanco, militar nacido en Maturín en 1925, miembro de la resistencia clandestina contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez que fue asesinado por la policía política perezjimenista cuando se encontraba en el exilio en Colombia, todo lo cual encierra un importante significado.

La Sra. Ángela González, Presidenta del Consejo Comunal de los Símbolos, en “León Droz Blanco: 50 años de construcción y lucha Social”, publicado en http://puebloenrevolucion.blogspot.com/2008/10/len-droz-blanco-50-aos-de-construccin-y.html aportó en 2008 la siguiente información correspondiente a la propiedad definitiva del terreno donde se ubica el barrio: “Esta angustia desaparece totalmente a partir del 2002, año tres de la Revolución cuando se adelanta la regularización de la tenencia de las Tierras Urbanas, con la adjudicación de la propiedad colectiva, logramos que se nos reconociera como los únicos dueños, no solo de la parcela donde construimos nuestra casa, sino de todo el terreno, todos somos dueños de todo, ninguna persona puede vender sin consulta y aprobación de una asamblea de ciudadanos y ciudadanos”.

7. Página del libro Caracas a pie dedicada a la ruta «Recorrido sinuoso por Los Chaguaramos». Abajo, el barrio León Droz Blanco.

El Droz Blanco fue incluido por José (Cheo) Carvajal y Juancho Pinto en una de las rutas que publicaran en la página dominical Caracas a pie del diario El Nacional titulada “Recorrido sinuoso por Los Chaguaramos”, recogida luego en el libro del mismo nombre que vio la luz en 2012. De sus impresiones rescatamos, para finalizar, lo siguiente: “Caminar sus angostas calles -naturalmente un ‘paseo peatonal’-, es mirar un lugar que desafía los lugares comunes: tiene tradición, algunas casas que envidiaría la clase media, cancha de básquet y parque de atracciones en sus accesos. Hay planes de remodelación de viviendas a través del consejo comunal, y un edificio que Misión Hábitat está construyendo para veinte familias. Se conecta con Los Chaguaramos por varios accesos, tanto así que son una misma cosa”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

1, 2 y 6. Colección Crono Arquitectura Venezuela

3. Graziano Gasparini y Juan Pedro Posani. Caracas a través de su arquitectura (1969).

4. Captura de Google Earth

5. http://venezuelau.blogspot.com/2008/11/barrios-de-caracas-len-droz-blanco.html

7. José Carvajal y Juancho Pinto. «Recorrido sinuoso por Los Chaguaramos», Caracas a pie , El Nacional, 2012

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 382

Un conocido viajero británico que visitó Venezuela en el año 1810 escribió respecto a su viaje desde la Guaira a Caracas lo siguiente:

“…al viajero recién llegado se le trata de una manera parecida a la forma de tratamiento que se le da a un fardo de mercancía. Se le coloca encima de una mula provista de una especie de silla y estribos moriscos, torpes e inconvenientes, tal es como se emplean en España, y antes de llegar a Caracas, tiene generalmente que servirse de sus espuelas y paciencia. La carretera está pavimentada en muchas partes sin lo cual sería intransitable por completo durante el tiempo lluvioso. En sus partes más pendientes asciende por zigzags; pero algunas veces es tan estrecha que dos mulas cargadas no pueden pasar una a la otra”

La cita, tomada de la página 4 del folleto promocional La Guaira and Caracas Railway publicado en 1934 por la empresa La Guaira and Caracas CO. LTD., de donde también proviene el mapa que ilustra nuestra postal del día de hoy, muestra una situación muy diferente a que presentaba la comunicación entre ambas poblaciones un año antes de la muerte de Gómez.

El pequeño plano, que figura en la última página del folleto, muestra con claridad con una delgada línea roja la ruta del ferrocarril entre la ciudad puerto de la Guaira y Caracas. Este plano, a diferencia de los planos convencionales, muestra el norte hacia abajo; a Caracas en la parte superior y a La Guaira en la parte inferior, para explicitar el recorrido ascendente desde la costa hacia la capital del ferrocarril que iniciaba su ruta en la ciudad puerto.

1. Portada del folleto publicado por La Guaira and Caracas CO. LTD. en 1934.

La Guaira and Caracas CO. LTD. empresa encargada de administrar el transporte ferroviario entre la costa de La Guaira y el valle de Caracas con sede en Dashwood House 69, Old Broad Street, Londres, hace circular un impreso bilingüe destinado a promover el ferrocarril y el país en una época en que ya el automóvil había ganado terreno como medio de transporte en Venezuela.

A pesar de que desde el puerto a la capital la distancia era de tan solo 11 km. en línea recta, la ruta por ferrocarril alcanzaba los 37 km. gracias a los valles y las curvas de las montañas.

Para 1934, el ferrocarril de la Guaira y Caracas ofrecía un servicio muy conveniente y rápido de trenes de pasajeros que salía desde ambas ciudades cada hora, desde las 6:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. La ruta que comenzaba en la estación del ferrocarril ubicada en los muelles de la Guaira, seguía por la playa por 2 km. hasta el pequeño Balneario de Maiquetía, y luego comenzaba a ascender en una pendiente que variaba entre 3% y el 4% hasta el kilómetro 33, donde alcanzaba una altitud de 946 m. sobre el nivel del mar, después de recorrer las faldas de las montañas que se encuentran entre la meseta alta en la cual está situada la capital, y la costa.

Esta diferencia de altura se verifica en la sección que acompaña al plano donde se evidencian cada uno de los puntos que de manera ascendente recorre el tren sorteando la cadena montañosa del Ávila. La ruta salía de la Guaira hasta Maiquetía (50 pies), luego pasaba por el Rincón (300 pies), atravesaba el Túnel 1 (669 pies), seguía a Curucutí (1079 pies), luego atravesaba el Túnel número 2 (1316 pies), seguía al sector de los llamados zigzag (1.533 pies), luego pasaba por Boquerón (2.021 pies), llegaba a Peña de Mora (2.295 pies), luego a Ojo de Agua (2.667 pies), Cantinas (2.903 pies), Blandín (2.892 pies), Catia (3.105 pies), y Agua Salud (3.020 pies), para finalmente llegar a Caracas (2.984 pies). En total la ruta ascendía hasta los 3.105 pies en su punto más alto, Catia.

Esta variación de alturas lógicamente permitía observar el cambio progresivo del paisaje a medida que se ascendía a la capital o descendía al litoral, como se muestra en la ilustración de la portada del folleto. Así, durante el trayecto, se podía observar el contraste entre la árida geografía costera de la Guaira y la exuberancia de la vegetación y la fauna tropical de la sierra del Ávila y la llegada al valle de Caracas.

2. Páginas interiores del folleto publicado por La Guaira and Caracas CO. LTD. en 1934.

La construcción del ferrocarril de la Guaira comenzó en 1882 y finalizó en 1883 cuando en el mes de julio llevó sus primeros pasajeros. “Supervisado por el ingeniero Jesús Muñoz Tébar, utilizando un promedio de 1.807 peones por día, la obra fue exitosamente concluida e inaugurada por el presidente Guzmán Blanco el 25 de julio de 1883, como parte de las celebraciones del centenario del natalicio del Libertador Simón Bolívar” encontramos en https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/f/ferrocarriles/. Funcionó por medio de vapor hasta el año de 1927, cuando a fin de proveer un servicio adecuado a las necesidades modernas se electrificó.

En cuanto al puerto de La Guaira, hasta el año 1885 fue un simple fondeadero, hasta que una compañía británica se encargó de la construcción del tajamar. Más tarde el muelle se completó permitiendo el tránsito de aproximadamente 250.000 toneladas de carga por año. Así, el ferrocarril se convirtió en un medio de transporte indispensable para trasladar mercancías que se descargaban de los buques y se almacenan por la corporación del puerto de la Guaira en sus depósitos. Una vez almacenadas, las mercancías eran examinadas por las autoridades aduaneras, y después despachadas. La frecuencia del servicio permitía que las mercancías de los almacenes llegasen a Caracas a tiempo y sin demora.

3. Páginas interiores del folleto publicado por La Guaira and Caracas CO. LTD. en 1934.

En cuanto a la información contenida en el folleto de promoción turística de 27 páginas publicado en 1934, que pretendía transmitir la imagen de Venezuela como un país de progreso, abierto al visitante, éste también contenía un detallado mapa de Venezuela (patrocinado por Shell) en cuya parte inferior se señalaban las principales ciudades del país y su número de habitantes. También un plano de la “parte central” de Caracas con los lugares que se debían visitar: la casa natal del Libertador, el Museo Boliviano, el Capitolio, el Caracas Country Club, el hotel Majestic, el Mercado, el Teatro Municipal, el Nuevo Circo, el Palacio de Miraflores, el Panteón, el Paraíso y la Universidad.

Allí también se promociona el Hipódromo Nacional haciéndolo parecer igual a sus similares extranjeros. Un lugar que durante la temporada de carreras era el sitio preferido por el alto mundo capitalino.

Imágenes de época del puerto de La Guaira, Caracas, el Capitolio, la ruta del ferrocarril, el Hotel Miramar, la Universidad, el Hipódromo y otras ilustran el carácter de la ciudad.

Dentro de los anuncios del folleto es evidente la competencia de las líneas de transporte marítimo, donde la “Hamburg-Amerika Linie” (fundada en 1847) destaca sus nuevos buques transatlánticos: el “M.S Caribia” y el “M.S Cordillera”; la “Royal Netherlands Steamship” radicada en Amsterdam, que operaba un servicio regular de pasajeros entre Europa y Barbados, Trinidad, Venezuela, Curazao, Colombia, Panamá y Costa Rica, hacía gala de su “rapidez seguridad y confort”; la “Compagnie Generale Trasatlántique”, de buques a vapor con sede en Londres, representada localmente por Roche y Compañía, anunciaba su ruta regular desde Plymouth hasta Leaward y las islas Windward llegando a Venezuela,  Colombia, Panamá y Costa Rica; y la empresa «Fyffes Line», (cuyos agentes eran David Pardo en Caracas y A. Wallis Sucrs. en La Guaira), se mercadeaba como una línea de barcos a vela y a vapor especialmente construidos para el trópico con cabinas de primera clase con vista al mar. Junto a las mencionadas también estaban presentes la línea alemana “Horn Line” de Hamburgo; la “Red D line” norteamericana con sede en Nueva York; la “Societá Italia Flotte Riunite”; y la línea “Trasatlántica Española”.

4. Página de publicidad de una línea marítima incorporada al folleto.

El transporte aéreo también tuvo un espacio en el folleto. La línea área Pan American Airways, destaca en su publicidad su riguroso sistema de inspección técnica de cada vuelo, y la regularidad de sus salidas para Cumarebo y Maracaibo, así como para Maturín, Caripito y Puerto España. A su vez el moderno vehículo Ford de 1934, distribuido por la empresa El Automóvil Universal en Caracas, junto al plano de carreteras patrocinado por Shell, eran señal del crecimiento y popularización del vehículo a motor gracias al crecimiento petrolero.

Finalmente, a partir de finales de los años 30 el ferrocarril dejaría de ser un medio de transporte aconsejable para viajar entre La Guaira y Caracas debido a la caída gradual de la economía agroexportadora, precipitada por la crisis de 1930 y la decidida política de construcción de la red de carreteras en el transcurso de las primeras décadas del siglo XX. A partir de 1931, La Guaira and Caracas CO. LTD. dejó de pagar dividendos a sus accionistas por pérdidas en el negocio. El traslado del mar al valle sobre rieles y durmientes, estaba ya en aprietos.

Quizás por ello en 1934, La Guaira and Caracas CO. LTD. intento impulsar en este folleto turístico, el cómodo viaje en ferrocarril entre La Guaira y Caracas que se popularizó a partir de 1883, y se posicionó como un eficiente medio de transporte de carga y pasajeros.

La época del paseo en ferrocarril entre la capital y el mar llegaría a su fin más temprano que tarde en 1951, al no poder competir con las ventajas del automóvil particular, la extensión de la red de carreteras y los precios de los combustibles provenientes del petróleo.

IGV

Procedencia de las imágenes

Todas. La Guaira and Caracas CO. LTD., La Guaira and Caracas Railway, Folleto promocional (1934)

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 381

El año 2012 fue testigo de dos eventos que coparon el interés de los arquitectos venezolanos dirigidos a atender la necesidad de contar, de una vez por todas, con la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda en La Carlota como fundamental espacio público para todos los caraqueños.

Por un lado, el 20 de marzo, en el marco del 445 aniversario de la fundación de la ciudad, la Alcaldía del Área Metropolitana de Caracas, conjuntamente con organizaciones representantes de la sociedad civil, academias, gremios, alcaldías de los municipios integrantes del Área Metropolitana, la Gobernación de Miranda, el Colegio de Arquitectos de Venezuela, el Colegio de Ingenieros de Venezuela y el Cabildo Metropolitano, organizó el “Concurso Público de Ideas para transformar la Base Aérea La Carlota en Parque Verde Metropolitano”, reseñado en estas páginas el 7 de junio de 2020 en el Contacto FAC nº178 y cuyos ganadores, Manuel Delgado Arteaga (Venezuela), Jorge Pérez Jaramillo (Colombia) y OPUS-Oficina de Proyectos Urbanos (Colombia), fueron conocidos en acto público el 28 de noviembre.

Por el otro, en medio del desarrollo del concurso anterior, como parte de una especie de contrapunteo de carácter político, el gobierno central a través de la entonces denominada Oficina Presidencial de Planes y proyectos Especiales (OPPPE), encabezada por el arquitecto Francisco Sesto, lanza el 7 de septiembre la convocatoria a otro certamen que llevaría por nombre “Concurso Recinto Ferial de Caracas”, al cual dedicamos la nota de hoy.

Si el Concurso impulsado por la Alcaldía Metropolitana buscaba obtener ideas que apuntaran al “logro de una Ciudad Ambientalmente Sustentable, Segura e Integrada, donde ‘La Carlota’ se constituye como la pieza fundamental del Sistema de Espacios Públicos Metropolitanos de la capital”, enmarcadas a su vez en los lineamientos del Plan Estratégico Caracas Metropolitana 2020, que derivarían en la generación de una planificación que ordenara la intervención en el lugar, el promovido por la OPPPE, tomando como base el Plan Maestro 2011 elaborado unilateralmente por ese ente gubernamental, lo que buscaba era desarrollar un sector de la base aérea mediante la captación de anteproyectos destinados a resolver el edificio anunciado.

1. El Plan Maestro elaborado por la OPPPE para La Carlota.

Cabe recordar que sobre La Carlota existe una larga lista de iniciativas que para abreviar, ya que fueron desglosadas por nosotros en el artículo señalado, en lo que se refiere solamente a este siglo remiten en primer lugar al anuncio hecho en 2001 por Hugo Chávez de “regalarle” a Caracas los terrenos de la base aérea, entusiasmado por unos dibujos rápidos provenientes de un cuaderno que Fruto Vivas tenía archivados, que muestran cómo se vería el espacio ocupado por lagunas y cultivos donde habría un helipuerto y la pista se mantenía para emergencias. A aquella iniciativa seguirá la tentación surgida en 2006 por construir en La Carlota desarrollos de vivienda por parte del entonces Alcalde del Municipio Chacao, Leopoldo López, para lo cual se apoya en la propuesta elaborada por el arquitecto Alberto Manrique. Seguirán luego como otros intentos: la idea, muerta al nacer en 2007, de levantar un Parque Científico Tecnológico que incluía la construcción de 620 apartamentos y que sin embargo derivó en la instalación en 2010 de una fábrica de ensamblaje de celulares; la exposición en 2007 dentro de los espacios de la FAU UCV de los resultados de una experiencia de postgrado impulsada por el Instituto de Urbanismo titulada “Propuestas para La Carlota” que dio origen a un interesante artículo de Oscar Tenreiro titulado “Un resumen de reflexiones sobre La Carlota” (Entre lo cierto y lo verdadero, 17/10/2007); la esperada decisión por parte de Hugo Chávez en 2008 de eliminar el aeropuerto (que sí se da) y trasladar la sede de la Fuerza Aérea a Maracay (lo cual no ocurre); las amenazas siempre latentes de desarrollar La Carlota por partes y de construir viviendas; la contratación de un Plan Maestro en 2008 a una empresa de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV; para “finalizar” con una nueva decisión de Chávez en julio de 2011 de convertir La Carlota en un parque (Parque Bolívar) con la incorporación en 2012 de un circuito de Fórmula 1 a ser inaugurado en 2016, que originó el ya mencionado Plan Maestro elaborado por la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPPPE).

Así, el llamado hecho el 7 de septiembre iba destinado a convocar un “Concurso Nacional de Arquitectura para el anteproyecto del Recinto Ferial de Caracas, como parte integral del proceso de planificación urbana que lleva a cabo el Gobierno Bolivariano para la transformación de la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda en un gran parque metropolitano”, según lo publicado en https://es.slideshare.net/recintoferialcaracas/convocatoria-concurso-nacional-de-arquitectura-recinto-ferial-de-caracas.

2. Parcela donde se localizaría el Recinto Ferial (izquierda) y programa de áreas (derecha).

Es en esa misma publicación, como parte de la información inicial que buscaba atraer a los posibles participantes, donde se da a conocer parcialmente el Plan Maestro que apuntará a la creación de Parque Bolívar, “el cual sumará 107 nuevas hectáreas de áreas verdes a la ciudad”. También que “en los espacios del Parque Bolívar se aportarán usos complementarios para crear una nueva centralidad metropolitana con edificaciones y equipamientos para la educación, recreación, turismo, deporte, cultura y trabajo”.

El concurso es definido, además de nacional, como abierto, anónimo y en una sola etapa y está dirigido “a todos los arquitectos y arquitectas venezolanos y venezolanas con sus respectivos equipos, quienes y deberán cumplir cabalmente con todos los requisitos y Bases”.

Con un premio de Bs. 500.000,00 para el ganador se garantizaba también “la firma de un contrato de prestación de servicios profesionales, para el desarrollo del proyecto”. También se otorgarían, de ser necesario “diploma con la calificación de mención a aquellas propuestas designadas por el Jurado Calificador” y certificado de participación «a todos los arquitectos que se inscriban en este Concurso y entreguen sus propuestas de acuerdo a los requisitos establecidos en las Bases”.

El jurado calificador estaba integrado por los arquitectos: César Portela (Invitado internacional), Héctor Torres (Viceministro de Proyectos y Obras Turísticas), Juan Pedro Posani (Director del Museo Nacional de Arquitectura), Gilberto Rodríguez (Asesor de Urbanismo de la OPPPE), Orlando Martínez (Director de Obras de la OPPPE) y Abner J Colmenares (Miembro suplente encargado de hacer la programación).

La parcela objeto del Concurso, ubicada en el sector sur-oeste del Parque Bolívar, contaba con un área de poco más de 53.000 m2 en la cual se debía resolver una edificación de 38.214 m2 de construcción que debía albergar las siguientes actividades: “ferias, exposiciones, congresos, convenciones, jornadas, festivales, espectáculos, banquetes y demás categorías de reuniones y otros eventos de los viajes de incentivos (corporativos, gubernamentales, sociales, técnicos, científicos, políticos, sindicales, gremiales, etc.)”, las cuales venían acompañadas de un programa de áreas donde destacaban como espacios rentables: un salón ferial, un salón de convenciones, una sala de juntas y comisiones y un auditorio acompañados de áreas de vestíbulos y servicios.

De acuerdo al cronograma, también publicado, las inscripciones se realizarían del 10 de septiembre al 19 de octubre de 2012, la entrega se pautaba para el 15 de enero de 2013 y el veredicto se daría el 30 de enero seguido por una exposición de los trabajos entregados entre el 2 y el 24 de febrero.

3. Renders de la propuesta ganadora presentados para el concurso.
4. Tres de los trabajos que obtuvieron Mención. Izquierda: Franco Micucci. Centro: Miguel Braceli. Derecha: AGA Estudio Creativo.

Finalmente, sería el 5 de febrero cuando el jurado calificador, reunido en la sede del Museo Nacional de Arquitectura (Musarq), hizo público el veredicto al que había llegado, resultando ganadora la propuesta 4163, anteproyecto presentado por los arquitectos venezolanos Servando García, egresado de la ULA, quien encabezaba el equipo integrado por además por Gabriel Quintero, Jesús Uzcátegui, Patricia Travanti, Maximiliano Ovalle y Manuel Barreto (al que se deben sumar al menos otras 10 personas), una de cuyas imágenes acompaña nuestra postal del día de hoy.

Fueron, además, reconocidas con menciones especiales las propuestas de Doménico Silvestro, Daniel Erlich, Miguel Braceli, Franco Micucci, Carlos Maurette, Francisco Jaimes Avendaño y Orlando Vásquez.

Una amplia nota de prensa publicada en https://www.aporrea.org/actualidad/n222803.html nos ha permitido conocer algunos datos relevantes como que la OPPPE le asignaría a los ganadores “un equipo de acompañamiento y supervisión para que el proyecto se adapte y cumpla con los estándares internacionales” y que según Lucas Pou, arquitecto de la OPPPE, “el equipo de García ‘entra ahora en diálogo con nosotros’ para afinar el proyecto en los próximos meses; a finales de año debe comenzar la construcción de las fundaciones, calculó. De acuerdo con el cronograma, la obra debe estar lista en diciembre de 2015… En ella, el Gobierno Nacional invertirá 384,7 millones de bolívares”.

De la misma fuente hemos sabido que “el arquitecto español César Portela, no pudo viajar a Venezuela, recibió los documentos por vía electrónica y emitió su opinión”, siendo sustituido en las deliberaciones por el miembro suplente Abner Colmenares.

5. Diversas facetas de la propuesta ganadora.

En el veredicto, leído por Juan Pedro Posani, se manifestaba que “entre otros, se evaluaron criterios como la relación de la edificación con el contexto urbano, las relaciones funcionales de la edificación y su calidad espacial, los criterios estructurales y de sustentabilidad y la factibilidad económica”. Sin embargo, aclaró “que no se encontró ninguna propuesta que cumpliera con todos los criterios de evaluación establecidos en las bases, por lo que el jurado se orientó ‘a la selección, entre las mejores propuestas, de aquella que ofrece más posibilidades de ajuste y desarrollo manteniendo sus cualidades originales’. El anteproyecto, puntualizó, deberá incorporar las observaciones del jurado calificador”.

Los ganadores, en boca de Servado García, declaraban que con el Recinto Ferial “queríamos hacer un espacio inclusivo … no nada más un recinto ferial, sino un punto de encuentro donde se den otras actividades para la gente…”. También que el concepto del edificio era que “explotara hacia la ciudad generando actividades” y que su inspiración es la arquitectura colonial, “creo que partimos de allí en algún momento”.

Consultado García acerca de los materiales de construcción que se emplearán “explicó que una de las cosas que se propusieron fue poder levantar la obra con materiales y tecnología local. Se usará mucho concreto que provendrá de la planta concretera instalada en La Carlota; también planificaron emplear tubos reciclados de Pdvsa. (…) La obra contará con iluminación y ventilación naturales, así como reciclaje de agua de lluvia. Espacios como el auditorio requerirán aire acondicionado, apuntó, pero ‘lo que estamos pensando es que puede ser una alternativa’».

Para finalizar, como una demostración más de la ruta llena de ofertas incumplidas que acompaña la realización de concursos de arquitectura en Venezuela, Francisco Sesto, quien tenía el rimbombante cargo de “Ministro de Estado para la Transformación Revolucionaria de la Gran Caracas”, declaró el día de la premiación “que en su larga experiencia con concursos -citó no menos de 7 u 8- casi nunca pudo ver la materialización del resultado; en cambio, con La Carlota ‘estamos en capacidad de asegurar que el resultado del concurso’ se va a concretar en pocos años”.

Más de una década ha transcurrido desde entonces y del plan elaborado por la OPPPE sólo ha quedado una desproporcionada conexión que comunica la base aérea con el Parque del Este. La Carlota sigue a la espera.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 5. https://www.behance.net/gallery/7198463/PUBLIC-FACILITIES-%28RECINTO-FERIAL-DE-CARACAS%29/modules/688477405

1 y 2. https://es.slideshare.net/recintoferialcaracas/convocatoria-concurso-nacional-de-arquitectura-recinto-ferial-de-caracas

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. https://www.archdaily.cl/cl/02-236078/mencion-concurso-recinto-ferial-caracas-micucci-arquitectos-asociados, https://www.archdaily.cl/cl/02-234522/mencion-concurso-recinto-ferial-caracas-miguel-braceli y https://www.archdaily.cl/cl/02-239530/mencion-concurso-recinto-ferial-caracas-aga-estudio-creativo

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 380

Toda obra de arquitectura, independientemente de su magnitud, de su localización dentro de la ciudad, del uso al que esté destinada o del nivel de difusión del que haya sido objeto, tiene una historia y cobra un significado tanto para los que la habitan como para aquellos que se aproximan a ella, más aún cuando se tienen claros sus antecedentes. Con ello no estamos diciendo nada nuevo, pero creemos que puede servir de necesaria introducción a la nota que hoy dedicaremos a la casa Vega, proyectada en 1973 por los arquitectos Alberto Tucker Mellior (1937-2021) y Mario Ramañach (1917-1984).

1. Ubicación de la casa Vega dentro de la urbanización Prados del Este.

Ubicada al fondo de una calle ciega que marca el final (o el inicio, depende de cómo se mire) de la avenida Los Jardines en la urbanización Prados del Este, al sureste de Caracas, la casa significó para sus proyectistas la oportunidad no sólo de satisfacer con creces las aspiraciones de sus clientes a través de una obra de indudable calidad sino que sirvió, además, para sellar una amistad forjada durante años entre un maestro y su discípulo, quienes asumieron el reto de tomar la batuta en la aventura que se encuentra detrás de la creación y puesta en marcha de la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar.

Alberto Tucker, mientras cursó estudios de arquitectura en la Universidad de Cornell a comienzos de los años 60 (regresó a Venezuela en 1964), tuvo la oportunidad de conocer a Mario Romañach, destacado arquitecto cubano con una amplia y fructífera producción de obras en su país entre 1945 y 1959 (la cual puede consultarse en https://www.urbipedia.org/hoja/Mario_Roma%C3%B1ach), lo cual permiten catalogarlo como uno de los más importantes arquitectos modernos de la isla caribeña. Cabe añadir que Romañach, quien tuvo que emprender el camino del exilio a los Estados Unidos a finales de 1959, durante su estadía en Norteamérica fue profesor de las universidades de Harvard (había conocido a Walter Gropius en La Habana), Cornell y Pennsylvania, siendo en la Escuela de Diseño de esta última (que como se sabe tenía gran peso la figura de Louis Kahn, a quien admiraba) donde desarrolló con mayor intensidad su carrera académica y en ese estado donde logró acumular cierta obra construida.

2. Algunas de las obras realizadas por Mario Romañach en Cuba entre 1945 y 1959. Arriba izquierda: Casa Noval Cueto, Cubanacán (1948-1949). Arriba derecha: Apartamentos para Evangelina Aristigueta de Vidana (1956). Abajo izquierda: Casa Evangelina Aristigueta, Cubanacán (1953). Abajo centro izquierda: Casa Ernesto Suárez, Querejeta (1959). Abajo centro derecha: Casa Rufino Álvarez, La Habana (1956-1957). Abajo derecha: Casa Manuel Saavedra, Querejeta (1951).

Pues bien, en el marco de la creación de la Universidad de Caracas, luego Simón Bolívar, alternativa a la penetración política de que había sido objeto la Universidad Central de Venezuela desde mediados de los años 60 del siglo XX, quienes la concibieron en 1967 vieron en el modelo organizativo aplicado por algunas casas de estudio de Estados Unidos y Canadá una oportunidad de romper con el rígido esquema que regía a las universidades nacionales. Dándole un carácter “experimental”, una estructura departamental que derivaba en la oferta de ”carreras” y contando con un apacible lugar para desarrollarse lejano al bullicio capitalino, Ernesto Mayz Vallenilla, rector desde 1969, encontró la oportunidad propicia para dar cuerpo a su tesis de un “humanismo planetario” el cual “encontrará su satisfacción en la huida y el retorno a un mundo virtuoso, idealizado, en un campo que se yergue sobre una colina en la que se cultivarán los hombres que subyugarán el caos urbano por el conocimiento; constructores de la nueva ciudad reformada mediante el dominio consciente de la técnica”, afirmará Carlos Olaizola en “Mario Ramañach. El arquitecto cubano que sirvió de puente entre Pensilvania y Caracas”, ponencia presentada en la Trienal de Investigación FAU 2017.

Pues bien, quiso el destino que Justo Pastor Farías (encargado entre otros de organizar los estudios de ingeniería en la USB), quien a su vez había encomendado a Gustavo Legórburu la tarea de organizar los correspondientes a arquitectura como alternativa a una “politizada” UCV que atravesaba, además, el proceso de Renovación Universitaria, se aproximarán, una vez creada la carrera en enero de 1971, a un desconocido Alberto Tucker Mellior para proponerle que fuese el primer Coordinador y terminase de armar el Plan de Estudios.

3. Mario Romañach (izquierda) y Alberto Tucker (derecha).
4. Mario Romañach al centro, en los espacios exteriores de la casa-club donde funcionó la primera sede de la carrera de Arquitectura de la USB; a la izquierda, Julio Maragall, de espalda Alberto Tucker y a la derecha Jorge Núñez.

Tucker, sin experiencia alguna en la docencia y egresado de una universidad norteamericana como Cornell, según testimonio ofrecido a Olaizola, por aquellos años se había asociado a su maestro Mario Romañach quien venía con frecuencia al país y lo animaría a que aceptara el importante desafío ofreciéndole todo su apoyo y experiencia.

Será Romañach, por tanto, quien, luego de revisar el voluminoso trabajo adelantado por Legórburu, le proponga a Tucker a través de un diagrama, de una manera sencilla, clara y directa todo lo que debería ser y contener la carrera:“… el número de años de diseño con el número de diseños que debía contemplar el plan, la cadena de estructura, en fin, todo el esquema organizativo estaba allí, en una simple hoja blanca, y me dijo, esto es todo lo que debe tener la carrera”, le confesará Tucker a Olaizola. Luego Tucker le presentará esa propuesta a Legórburu obteniendo su aprobación.

Olaizola añadirá: “Gracias a este hecho afortunado, termina Mario Romañach involucrado en la concepción del Plan de Estudios, aplicando algunas de las destrezas que lo llevaron a ser considerado el mejor arquitecto de Cuba y un ‘notable profesor en Estados Unidos’ (Dagit, 2013, p. 45); el dibujo del cual se servía para expresar sus ideas, y la capacidad de síntesis y claridad conceptual, fueron aptitudes que se harían patentes en los años sucesivos, cuando su labor tras bastidores terminará resultando clave para la consolidación de la carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar y para la renovación de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela”.

De tal manera, el diseño de la casa Vega proyectada justo en aquellos años y el plan de estudios de la carrera de arquitectura de la USB tienen como denominador común esa feliz coincidencia.

5. Vista aérea de la casa Vega (a la derecha de la imagen).

La casa, visita de culto para estudiantes y egresados de la USB y lección de arquitectura, responde al lugar donde se encuentra (el final de una calle y una amplia parcela) y resuelve el programa convencional asignado mediante la creación de dos volúmenes: uno conformado por dos paralelepípedos desplazados los cuales, orientados en sentido noreste-suroeste, favorecen su cabal apreciación y resuelven el acceso de personas y vehículos; y otro, ubicado en el borde sureste del terreno completando un interesante juego compositivo, conformado por un cubo aislado concebido originalmente como oficina o consultorio y que funciona actualmente como casa de huéspedes.

6. Izquierda arriba: La fachada hacia la calle. Izquierda abajo: La fachada hacia el jardín. Derecha: Zaguán de entrada en el primer piso
7. Diversas vistas del interior de la casa Vega.

Hacia el frente, dejando una amplia área de estacionamiento en la planta baja, se desarrolla una imponente escalera que, finalizando en un pequeño zaguán, señala al primer piso y al lugar donde los dos volúmenes se solapan como el sitio donde se entrará formalmente a la vivienda. Ello ofrece la oportunidad de tener una muy lograda distribución funcional hacia las diversas zonas que la componen: el cuerpo más angosto contendrá las habitaciones en dos niveles; el más ancho, las áreas sociales (sala-comedor) en planta alta y la cocina junto a los servicios en la planta baja (con acceso directo también desde el exterior), que contarán con un amplio desahogo abierto hacia el generoso jardín posterior, techado por el vacío dejado bajo el propio volumen que hacia la calle, bajo una operación similar, había permitido techar parte del estacionamiento.

Construida de manera impecable en concreto obra limpia (presente tanto en el interior como en el exterior) y cerramientos en ladrillo a la vista tratado con escrupuloso cuidado que le ofrecen una atractiva textura, la casa se muestra enigmática hacia la calle y expresiva hacia el fondo desde donde se puede apreciar el Ávila a la distancia. Las habitaciones se iluminarán desde el retiro lateral noroeste dándole a ese frente un ritmo que logra diferenciar la condición presente en los dos niveles. También está llena de detalles en madera que confirman el cuidado que tuvieron sus diseñadores de no dejar nada sin contemplar.

Pasada por alto como muchas otras por la importante recopilación y curaduría que dio origen a la exposición “La casa como tema” realizada en el Museo de Bellas Artes en 1989, la casa Vega merece un lugar en un nuevo esfuerzo que se emprenda en ese sentido en algún momento, que esperamos no sea muy lejano.

Muy bien mantenida por sus propietarios sometida a pocas modificaciones de acuerdo a su programación original, la casa Vega, reiteramos, ofrece a quien la visita la oportunidad de apreciar arquitectura al más alto nivel y a los vinculados a la carrera de arquitectura de la USB un lugar que permite beber de las fuentes, mantener vivo el recuerdo de quienes fueron sus proyectistas y descubrir, aunque sea de forma lejana, el rol jugado por ellos en su formación profesional.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.instagram.com/francomicucci/

  1. Captura de Google Earth.

2. https://www.urbipedia.org/hoja/Mario_Roma%C3%B1ach

3. https://www.urbipedia.org/hoja/Mario_Roma%C3%B1ach y https://twitter.com/ealv21/status/1381771202386141187

4. Carlos Olaizola, “Mario Ramañach. El arquitecto cubano que sirvió de puente entre Pensilvania y Caracas”, Trienal de Investigación FAU 2017 (Cortesía Enrique Larrañaga)

5. Captura de Google Earth

6. https://twitter.com/ealv21/status/1381774175476518914 y https://www.instagram.com/francomicucci/

7. https://twitter.com/ealv21/status/1381774175476518914 y Cortesía Luis Emilio Pacheco

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 379

Dentro de las empresas que, con una larga trayectoria, mayor apoyo han brindado a la industria de la construcción y en particular a arquitectos y decoradores, se encuentra Hunter Douglas, firma de origen alemán presente en el mercado desde hace más de 100 años y que aún tiene importante peso dado el carácter innovador que la caracteriza.

1. Henry Sonnenberg fundador en 1919 de una empresa de fabricación y distribución de máquinas y herramientas en Düsseldorf, Alemania, considerada como el origen de Hunter Douglas.
2. En 1933 Sonnenberg muda su negocio y se trasladarse junto a su la familia a Rotterdam, Países Bajos.

Basados en datos obtenidos de internet y en la página https://www.hunterdouglas.com, podemos afirmar que Hunter Douglas tiene su origen en 1919 gracias a la iniciativa de Henry Sonnenberg, propietario de una pequeña empresa dedicada a producir herramientas para maquinarias llamada Sonnenberg Machinery radicada en Düsseldorf, Alemania. Más adelante, Sonnenberg se vio obligado a causa de la situación en su país, y la inseguridad asociada al advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, a mudar su negocio y trasladarse en 1933 junto a su la familia a Holanda, que se perfilaba como un país neutral.

Será en 1946 cuando, establecido para entonces en los Estados Unidos, Sonnenberg se asociará con Joe Hunter. Hunter, que con su hermano Eddie, había desarrollado importantes innovaciones en la fabricación de diversas máquinas, logrará en medio de la Gran Depresión inventar un proceso revolucionario para la fabricación de papel de aluminio cuyo perfeccionamiento dará como resultado la creación y comercialización de la primera persiana veneciana flexible exitosa y la maquinaria para fabricarla, la cual patentan. Ello marcará junto a la sociedad con Sonnenberg el punto de partida de Hunter Douglas Machinery Corporation. Cabe destacar que en esa época sólo existían las persianas horizontales de madera y que la firma, asentada en Riverside, California, logró en corto tiempo emplear a 1.000 personas.

3. Joe Hunter (izquierda) y Henry Sonnenberg (derecha) se asocian en 1946 y la empresa pasa a denominarse Hunter Douglas Machinery Corporation.
4. Maquinaria empleada por Hunter Douglas para la fabricación de persianas venecianas (c.1947)

Ya para 1947 las persianas de aluminio de Hunter Douglas habían ganado el liderazgo en el mercado estadounidense. El modelo de negocio era tan innovador como el producto: la empresa logró desarrollar una vasta red en los Estados Unidos y Canadá de más de 1.000 fabricantes independientes, que vendían las persianas durante el día y las ensamblaban a medida en sus salas de trabajo por la noche.

Por razones de regulación en EEUU que impedían la expansión de las empresas, Sonnenberg decide en 1956 mudarse a Canadá, decisión que no fue acompañada por Joe Hunter, razón por la cual éste se queda con la marca. Ya para entonces Hunter Douglas había patentado en 1951 la marca Luxaflex® para denominar su línea de persianas venecianas. En Canadá, Sonnenberg empieza a fabricar a escala las máquinas que permitían perforar, cortar y curvar ligeramente cada lámina de aluminio para luego, conformar el producto. En 1953 tras el éxito logrado en Estados Unidos y Canadá, Hunter Douglas se expandió a Australia.

5. Anuncios publicitarios de la década de 1950 en los que se promocionan las persianas venecianas Luxaflex® de Hunter Douglas.
6. Toldos de aluminio: otro producto elaborado desde la década de 1950 con la marca Luxaflex®

En 1958 se incorporó a la empresa Ralph Sonnenberg hijo de Henry quien con 22 años comenzó su carrera como vendedor en el Reino Unido y más tarde fundó la organización de ventas en Francia. En 1971, dos años después de que Hunter Douglas saliera a bolsa, Ralph Sonnenberg tomó las riendas de toda la empresa cosa que mantiene hasta la actualidad en compañía de sus dos hijos.

Entre el 60 y el 70 Sonnenberg decide volver a EEUU y comprar la marca Hunter Douglas nuevamente, para así recuperarla. De regreso observa que es mucho más eficiente fabricar y venderle el producto hecho a cada distribuidor que venderle la máquina para fabricarlo.

En 1970 la firma desembarca en Europa, comenzando por Holanda de donde Sonnenberg era ciudadano. En 1971, radicada en Rotterdam, Hunter Douglas N.V. se convirtió en la empresa matriz del grupo a nivel mundial. A partir de ese momento se realiza todo el desarrollo en Europa de forma sostenida. Se instala la fábrica de laminado de aluminio que mediante un proceso patentado por la firma permite definir con exactitud los componentes de la aleación antes de laminar. Ya para 1980 Hunter Douglas había expandido sus operaciones hacia Asia y América Latina.

7. Algunos productos desarrollados por Hunter Douglas entre 1960 y 2000.

Como algunas de sus importantes innovaciones cabría señalar que en 1962 Hunter Douglas lanza su primer producto arquitectónico a medida, el techo 84R; en 1966 el sistema de techo de aluminio lineal; en 1975 el nuevo sistema de persiana solar externa de alto rendimiento; en 1980 una gama completa de cortinas para ventanas que permite su expansión a Asia; en 1989 el sistema de techo de panel ancho; en 1992 los techos de celda abierta versátiles, que utilizan hasta un 90% de aluminio reciclado; y en 1998 aparece en el innovador sistema de fachada ventilada QuadroClad ™.

Desde el 2000 Hunter Douglas, asociada con 3Form (norteamericana) y NBK Architectural Terracotta (alemana), empresas que adquirirá posteriormente, se convierte en líder del mercado en soluciones de regulación de la luz natural y control solar, e incursiona en la producción de respuestas sustentables de alto diseño y alto desempeño, ampliando su compromiso con productos arquitectónicos que son adecuados tanto para las personas como para el planeta.

De 2010 será el lanzamiento, junto a 3Form, de Ditto y Koda XT, paneles translúcidos exteriores con 100 veces la resistencia al impacto del vidrio y 60 veces más resistentes que el acrílico realizados a base de resinas y que permiten a través de dos láminas dejar absolutamente al vacío y en medio de su espesor diferentes elementos que van desde variedades de telas, tejidos, hasta productos naturales como hojas de árbol; en 2015 lanza Woodwright ™ Tavola ™ y Cielos Baffle; y en 2017 HeartFelt®: sistema de techo de fieltro modular con una acústica excelente y una apariencia única con la sostenibilidad en su núcleo, que será galardonado con el prestigioso premio RedDot Award.

La evolución de Luxaflex®, por otro lado, ha derivado en la aparición de novedosos e innovadores productos como, por ejemplo, las exclusivas y premiadas cortinas Duette® (el producto más vendido por la compañía por su excelente relación precio-calidad), las cortinas Silhouette® ampliamente conocidas en el mundo de la arquitectura y la decoración interior, las cuales son ofrecidas con los novedosos sistemas de elevación SmartCord® y LiteRise® a los que se suman otros más sofisticados que incorporan mandos y motores a control remoto.

Por otro lado, Hunter Douglas es el principal fabricante mundial de tela Screen (tela tramada para cortinas roller) habiendo adquirido muchas compañías tanto asiáticas como europeas que fabricaban este insumo. A la tradicional cortina horizontal de aluminio, si bien ha cumplido una trayectoria de más de 70 años, se le realizó un restyling. Se modificó el cabezal, se cambiaron los componentes y se desarrolló una escalerilla nueva con prestaciones más completas. Estas últimas permiten juntar en un movimiento y como opción dos láminas dejándolas pegadas, favoreciendo una mejor visibilidad a través de la misma (sistema Magna View, desarrollado y patentado por Hunter Douglas).

8. Hunter Douglas dice presente en el siglo XXI.

En la página de Hunter Douglas Venezuela C.A. constituida en abril de 1992 como parte del crecimiento y expansión del grupo a nivel mundial, encontramos lo siguiente: “En Venezuela, la empresa cuenta con un amplio portafolio de productos para cubrimientos de ventanas, donde se pueden encontrar diversas líneas de productos como son sus exclusivas cortinas Silhouette®, Luminette®,  Pirouette® y además las cortinas Duette®, cortinas Enrollables, Panel Glide y Romanas, persianas de madera y de aluminio. (…) Por otro lado, también ofrece una amplia variedad de productos arquitectónicos como plafones de aluminio, lineales, cell (retículas) y curvos, así como revestimientos y sistemas de fachadas, cubiertas, celosías y cortasoles. Además, cuenta con 3form (panales traslúcidos de eco-resinas o vidrio) el cual es ideal para diseño interior”.

En resumen, nos encontramos en presencia de una poderosa transnacional líder mundial en cortinas y persianas y un importante actor en el mercado de productos arquitectónicos los cuales representan el 30 % del volumen total de la empresa. Sus productos están diseñados para ofrecer un sinfín de posibilidades para el control de la privacidad, la visibilidad y el impacto solar sobre el medio ambiente. De esta manera promueven el confort acústico, térmico y también visual. Se trata, además, de soluciones sostenibles ya que reducen el consumo de energía, hacen mejor uso de la luz natural y reducen el uso de aire acondicionado

El grupo está compuesto por 157 compañías con 64 plantas productivas y 93 ensambladoras, adicionalmente cuenta con organizaciones de marketing en más de 100 países.

Hunter Douglas, desde su propia creación ha tenido como denominador común la vinculación al diseño y el alto valor agregado como parte indisociable al espíritu de la compañía, lo cual ha garantizado tanto su permanencia como su ubicación en la cima del mercado de productos en su ramo.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.facebook.com/HunterDouglasEsmeralda/photos/excelente-oportunidad-de-re-decorar-tus-espacios-con-hunter-douglas/779566112375590/?paipv=0&eav=AfaIF1wzKDYwTdJw2s5FBcrLqakRSeWOzuHI4WZAH8FIPYlLT54Saz7pc-x-vLWfTtw&_rdr

1, 2, 3 y 4. https://www.hunterdouglas.com.au/our-history

5 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

7. https://architectural.hunterdouglas.com.co/productos/cielo-raso-84r/, https://architectural.hunterdouglas.cl/productos/fachadas-ventiladas-quadroclad/ y https://www.hunterdouglas.com.au/our-history,

8. https://www.pinterest.fr/pin/290271138473005435/, https://www.hunterdouglasarchitectural.eu/es-ES/landing/index.jsp?id=229, https://www.hunterdouglas.com.au/our-history, https://www.pirettedraperies.com/2016/07/18/hunter-douglas-historia-de-innovacion-tecnologia-y-diseno/ y https://www.pinterest.com/pin/393431717438418812/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 378

El 9 de abril de 2009 en el importante diario La Vanguardia apareció la nota firmada por Joaquim Ibarz titulada “Barcelona descubre al arquitecto venezolano Carlos Raúl Villanueva”. La misma, se iniciaba de la siguiente manera: “El Fomento de las Artes y del Diseño (FAD) de Barcelona, la institución que es referente en Europa del diseño, la arquitectura y el urbanismo que se hace en Cataluña, no podía haber elegido una exposición más adecuada para conmemorar el 50 aniversario de la creación de los premios que otorga cada año al mejor edificio y al mejor interiorismo. Bocetos y planos originales, vídeos, maquetas, fotografías y nubes flotantes de Alexander Calder forman parte de la muestra Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, que se presenta en Barcelona hasta el 13 de mayo. Los muros góticos de la sede del FAD en la Plaza dels Angels acogen esta singular muestra de la que fuera considerada la obra arquitectónica más importante de la América hispana. Después de Barcelona, la exposición viajará por varias ciudades de Europa y Latinoamérica”.

De esta manera se colocaba en el lugar que le correspondía, el esfuerzo que para la promoción y llegada a feliz término de la exhibición liderizó el arquitecto venezolano Igor Peraza (a quien correspondió realizar la museografía), y que contó con la muy cuidada comisaría-curaduría del también arquitecto y profesor Javier Cerisola.

1. Cartel elaborado para la exposición.

Inaugurada el 26 de marzo de aquel año, bajo el auspicio del Gobierno Bolivariano de Venezuela y el Museo de Arquitectura (MUSARQ), Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas contó con el apoyo de la Fundación Villanueva, el COPRED, la Galería de Arte Nacional, la FAU UCV y el Museo de Bellas Artes, así como del propio FAD y del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat de Cataluña.

El programa que se siguió el día de la inauguración, en la que hizo acto de presencia el embajador de la República Bolivariana de Venezuela en España, Alfredo Toro Hardi, incluyó la presentación de la exposición a cargo de Juan Pedro Posani, director general del Museo Nacional de Arquitectura, y palabras de Beth Galí, presidenta del FAD, teniendo como momento central y destacado el dictado de la conferencia “La Ciudad Universitaria de Caracas. Espacio fluido, velos y vuelos” dictada por Silvia Hernández de Lasala, la cual fue seguida por un Coloquio en el que participaron los arquitectos Josep Quetglas y César Portela estando presentes, entre otros, Oriol Bohigas y Benedetta Tagliabue.

2. Diversas tomas del montaje de la muestra.

La cobertura mediática dada a la exhibición fue amplia (de ella destacamos el artículo «Villanueva o la madurez de la vanguardia» de Oriol Bohigas publicado en El País el 31 de marzo de 2009 –https://elpais.com/diario/2009/04/01/catalunya/1238548042_850215.html-), y en casi todos los casos se trató de colocar en contexto la relevancia de la obra expuesta, declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO el año 2000, las particularidades que envolvieron tanto a la curaduría como al montaje y la cantidad y calidad del material mostrado lo cual, junto a datos relacionados a la biografía de Villanueva, su concepción del conjunto sede de la UCV y la importante experiencia de síntesis de las artes que allí se dio (que Posani calificó como “la obra de arte más importante de nuestro país”), permitían al público catalán que decidiera acudir a la sala del FAD, desconocedor en buena medida de lo que allí se exponía, tener una visión amplia de la experiencia que irían a visitar.

El muy completo artículo escrito por Elisa Rodríguez Campo para la revista ArtNexus nº 74 (septiembre-noviembre 2009), señala cómo “todo el material es mostrado elegantemente sobre un dispositivo museográfico diseñado especialmente para la muestra, inspirado en perfiles y estructuras propias de la Ciudad Universitaria”. Y añade: “Se consigue reunir 3 enormes maquetas, 25 fotografías, 49 planos y 2 bocetos, y no sólo se trata de colecciones particulares, ni colecciones oficiales sometidas a estrictos controles de seguridad, sino que parte importante del rico archivo de la Ciudad Universitaria es rescatado del propio taller de arquitectura de Villanueva y exhibido por primera vez”.

3. Portada y página de créditos del catálogo de la exposición.

Por otra parte, la muestra estuvo acompañada con la publicación de un muy cuidado catálogo bilingüe, el cual se colocó a la altura del compromiso asumido. Producido por el Museo Nacional de Arquitectura, coordinado por Javier Cerisola y diseñado por Eduardo López y Mahadev Rojas, la edición está acompañada con fotografías de Paolo Gasparini y Silvia Lasala y tuvo un tiraje de 1.000 ejemplares. Se estructuró colocando el “Catálogo de obras” (impreso en papel glasé con excelente resolución) en sus páginas centrales y contiene los textos “Villanueva en Barcelona” de Juan Pedro Posani; “Pequeña historia de una exposición” de Beth Galí; “Curar Villanueva” de Javier Cerisola; “La Ciudad Universitaria de Caracas. Síntesis de modernidad, tradición, técnica, arte y naturaleza” de Silvia Hernández de Lasala; cerrando con “La síntesis de las artes” y “El problema de la integración” de Carlos Raúl Villanueva. Además, cuenta como “Anexos” con una Biografía de Carlos Raúl Villanueva, una Cronología de la Ciudad Universitaria de Caracas y una Selección bibliográfica.

4. Algunas de las páginas interiores del catálogo.

Del escrito elaborado por Cerisola, el que mejor ilustra los avatares que giraron en torno a la conceptualización, selección, documentación y acopio del vasto material que conforma la exposición abierta en Barcelona, verdadero trabajo en equipo, se pueden detectar los dos importantes retos que le correspondió enfrentar como su curador: el primero consistió en encontrar un filón que le otorgara a la muestra una connotación particular en vista de la cantidad de veces que ya había sido abordada y exhibida la obra de Villanueva. El segundo, justamente, apuntó a señalar cómo su carácter novedoso consistió en resaltar la fuente primordial de donde procedió el material expuesto: “Por primera vez, se recurre exclusivamente para una exposición sobre la Ciudad Universitaria de Caracas, a mostrar los materiales originales guardados en el archivo de la propia Ciudad Universitaria”, expresará Cerisola. Por ello la muestra, a diferencia de lo que han sido los dibujos mayormente conocidos del Maestro, sirvió para hacer en cierta forma público el repositorio que contiene toda la planimetría que soportó la construcción de la magna obra preservado en la “Casona Ibarra” y, por tanto, tuvo que ser acompañada de un arduo proceso de selección de entre “más de 8.000 unidades entre planos originales, definitivos o desechados, esquemas generales, bocetos y fotocopias simples o intervenidas por los dibujantes; sin contar fotografías, álbumes de informes técnicos, memorias y otro documentos escritos”. Como desafío, silente si se quiere, se encontraba el hecho de que tan ardua labor se dirigía a un público que desconocía el valor expresivo y formativo encerrado en el vasto material que se develaba.

5. Otras dos páginas interiores del catálogo.

El resultado, casi arqueológico, terminó agrupando “piezas tan valiosas como planos dibujados tradicionalmente a lápiz y firmados por el maestro, maquetas de hasta 60 años de antigüedad, croquis y bocetos, así como planos firmados conjuntamente por Villanueva y los mismos artistas, lo cual evidencia cómo este arquitecto supo escoger al más selecto grupo de artistas de la escena de vanguardia en Europa y Estados Unidos e invitarlos a formar parte activa del proyecto, dejándolos hablar desde sus propias poéticas e integrándolos a la empresa que se había trazado”, complementará Rodríguez Campo.

Será en definitiva “la huella contenida en aquellos papeles, hoy velados por un color amarillento, sobre los que se distinguen sellos que dictaminan ‘definitivo’, así como discretas salpicaduras de vino, recuerdo del éxito de un proyecto tan colosal como único, no sólo para la generación que le tocó verlo erigirse sino para todas las generaciones que hemos tenido la oportunidad de disfrutarlo”, lo que sin duda otorgó a lo presentado en Barcelona hace 14 años un valor propio, trascendente e inolvidable.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. https://scalae.net/evento/exposicion-del-fad-carlos-raul-villanueva-y-la-ciudad-universitaria-de-caracas

2. http://igorperaza.com/es/portfolio/exposicion-carlos-raul-villanueva/, http://archive.osa.cat/images/2009/fad%20villanueva/index.html y https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/5d63490290cc21cf7c0a21ef/74/carlos-raul-villanueva

3, 4 y 5. Catálogo de la exposición Carlos Raúl Villanueva y la Ciudad Universitaria de Caracas, Fundación Museos Nacionales/Museo de Arquitectura/Fomento de las Artes y del Diseño, 2009