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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 461

La conocida como “Tragedia de Vargas”, ocurrida en diciembre de 1999, representa el desastre meteorológico de mayor magnitud en la historia contemporánea de Venezuela, dejando una huella imborrable en la infraestructura y el tejido social del litoral central. Uno de los epicentros de esta devastación fue la cuenca de Camurí Grande, donde se asienta el Núcleo Universitario del Litoral (NUL) de la Universidad Simón Bolívar (USB). Este evento no solo destruyó el 80% de la planta física de la institución, sino que obligó a una redefinición total de su modelo académico y de su relación con un entorno geológico altamente dinámico.

Quizás valga la pena recordar que el NUL inició su andadura formal en la década de los setenta, un periodo de expansión para la USB, cuya sede principal en Sartenejas ya se perfilaba como un referente de excelencia científica. La necesidad de atender el litoral central, una zona estratégica por su actividad portuaria y turística llevó a la elaboración por parte de la universidad de un proyecto académico basado en ofrecer carreras técnicas enfocadas en áreas administrativas, tecnológicas y de servicios, con una duración de 3 años. Como espacio idóneo para su funcionamiento le fueron entregados a la institución el 15 de septiembre de 1975 los terrenos de lo que fue la Hacienda Camurí Grande que sumaban en total 112 hectáreas. Este lugar, caracterizado por su alto valor escénico y su ubicación en la estrecha franja entre la cordillera de la costa y el Mar Caribe, presentaba tanto oportunidades como desafíos para la planificación urbana.


La aprobación institucional por parte del Consejo Nacional de Universidades (CNU) el 16 de enero de 1976 marcó el inicio de la construcción de una planta física que debía ser funcional y adaptable. El modelo académico, exigía una infraestructura que priorizara los espacios de práctica, como talleres y laboratorios, por encima de las grandes aulas de conferencias teóricas.

Al iniciar formalmente sus actividades el 12 de febrero de 1977 (ya habiéndose creado el 4 de febrero de 1976 el Decanato de Investigaciones), el NUL contaba con una planta física aún en construcción, donde destacaban las edificaciones coloniales del siglo XVII de la antigua casa de la Hacienda Camurí Grande (inmueble testimonio de la arquitectura colonial venezolana y residencia del Dr. José María Vargas tras su regreso de Puerto Rico en 1824, que luego se convertiría en la sede administrativa) y el trapiche (testimonio del pasado incorporado al paisajismo norte en proceso de realización), a las que se añadieron 4 pabellones (similares a los utilizados en la primera etapa del desarrollo de la sede de Sartenejas) en los que se centró la actividad docente (aulas y laboratorios) y algunas oficinas administrativas, encontrándose el quinto en vías de ser concluido. Con el paso del tiempo se irían completando paulatinamente el resto de los edificios y el paisajismo que terminaron de darle forma definitiva al campus: se concluyó el pabellón V y se levantó el VI; también desde el Decanato de Investigaciones se impulsó la construcción de la infraestructura de laboratorios (grupo de naves industriales equipadas con tecnología de punta para la época); se fueron añadiendo una serie de edificaciones aisladas de apoyo que albergaron la Casa del Estudiante, la Casa del Profesor, la Casa del Empleado, el puesto de guardabosques, un invernadero y depósitos de mantenimiento; y hacia finales de la década de los noventa se había iniciado la construcción de un edificio de aulas de mayor escala para centralizar la formación teórica de las nuevas licenciaturas que se estaban abriendo.


Aquella planta física, indisolublemente ligada a su entorno natural, que equilibraba el rigor industrial con la preservación del patrimonio histórico ocupó, sin embargo, la zona más vulnerable del valle surcado por la quebrada Camurí Grande. Salvo las edificaciones históricas (la Casa de Vargas y el trapiche de la hacienda) que se ubicaron (dada la sapiencia constructiva de la arquitectura tradicional) en zonas altas no inundables, el resto ocupó abanicos aluviales, una formación geológica propia de la zona donde los ríos depositan sedimentos al llegar a la costa. De allí que, pese a que la universidad realizaba esfuerzos constantes de mantenimiento de drenajes y sistemas de canalización para proteger los laboratorios y aulas de las crecidas estacionales de los ríos adyacentes, la crecida originada por las extraordinarias precipitaciones que cayeron entre el 14 y el 17 de diciembre de 1999 haya arrasado, como ya se dijo, el 80% de los edificios lo cual obligó a actuar con premura para tratar de reestablecer prácticamente desde cero las actividades en el Núcleo.
Dada la magnitud del desastre, las labores de canalización de los cauces, la remoción de escombros y la reconstrucción del Núcleo pasaron a ser primera prioridad dentro de los planes trazados por la Autoridad Única de Área del Estado Vargas (AUAEV), creada inmediatamente después del evento, cuyo brazo ejecutor en lo relativo a las realización de obras civiles (recuperación, infraestructura y vivienda, entre otras) sería CORPOVARGAS (Corporación para la Recuperación y Desarrollo del Estado Vargas) creada en junio de 2000.

Los apuros y negociados (generalmente asociados a las premuras como excusa), que se generaron alrededor de las obras, condujeron a la contratación por parte de CORPOVARGAS de un grupo de empresas que abordarían las obras de recuperación e infraestructura ligadas al Núcleo. Como parte de ellas se develó la presencia de un grupo de arquitectos e ingenieros a quienes correspondió elaborar un esquema general que establecía la localización y disposición de las nuevas edificaciones en una meseta producto de un agresivo movimiento de tierra hecho en la fila o estribo norte de la montaña que confina el valle, lugar que ofrecía la mayor seguridad en caso de producirse un nuevo deslave. El impacto ambiental ocasionado y la escasa calidad arquitectónica de lo propuesto por la firma contratista se hizo eco al interior de la USB y en particular entre el profesorado de la Carrera de Arquitectura, lográndose la aprobación por parte del Consejo Directivo de la institución de una Comisión evaluadora (coordinada por el entonces Jefe del Departamento de Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas el profesor Luis Emilio Pacheco), que llegó a la conclusión de que lo más adecuado para canalizar correctamente la reconstrucción del NUL era convocar un concurso interno cuyo objetivo no sería otro sino el de producir un plan maestro y una estrategia de desarrollo para las nuevas obras arquitectónicas.
El Concurso de Ideas, cuyo llamado se hizo el 6 de junio de 2001 y que debió entregarse en un tiempo perentorio, contó con la participación de 7 profesores que formaban parte de la planta de la Carrera de Arquitectura tuvo, paradójicamente, que adaptarse al movimiento de tierra ya ejecutado y contra el cual se había reaccionado dando pie a la convocatoria.




Las propuestas presentadas por Guillermo Frontado, Oswaldo Lares, Flor Crespo, Alejandro Borges, Enrique Cilia, Maricarmen Sánchez y el equipo conformado por Alfredo Sanabria, Edwing Otero y Hugo D’Enjoy, cuya base programática sería, grosso modo, la que para el momento de la tragedia ya poseía el Núcleo, serían evaluadas por un jurado integrado por la Comisión Evaluadora: Luis Emilio Pacheco, Carlos Reimers, Tomás Cervilla y Alberto Tucker. Finalizadas las deliberaciones el 13 de julio de 2001, resultó ganador el trabajo entregado por Sanabria-Otero-D’Enjoy cuya lámina correspondiente a la “planta techo con sombra” engalana nuestra postal del día de hoy.
El jurado, por otro lado, recomendaría a los ganadores tomar en cuenta una serie de observaciones e incorporar algunas ideas provenientes de otras propuestas presentadas siendo la más notoria el asumir como base para la realización del proyecto de paisajismo el trabajo entregado por el profesor Oswaldo Lares.

De la publicación de los resultados del concurso en la revista Galpón Cinco nº6 de finales de 2001, extraemos la siguiente cita que expone los aspectos más relevantes que soportan el planteamiento ganador:


La Solución concebida con la intención de satisfacer los requerimientos planteados, propone la construcción de una compacta ciudadela que al igual que emplazamientos semejantes del pasado (…), sepa integrar las diferentes edificaciones del programa en un sistema continuo de espacios públicos que las concatenen y que al implantarse en el lugar les permitan establecer íntima relación con el paisaje y con la topografía.

La Idea propone que, partiendo de la creación de un basamento común, se puedan vincular las diferentes edificaciones del conjunto a lo largo del eje que trazan los dos extremos más notables del terreno. Estos son: al Este la Casona Colonial de alargada planta y al Oeste el tope de la colina que limita la explanada.

En el caso que nos ocupa y dado lo alargado del lote se ha concebido un sistema de espacios peatonales abiertos que se articulan a lo largo del eje longitudinal. Estos se estructuran a la vez entre dos grandes áreas de dimensiones y características diferentes. Al Este el área Institucional y al Oeste el área Recreacional, ambas se vinculan con un amplio espacio arbolado que hemos llamado Bulevar.
(…)

A ambos lados de dicho eje se encuentran los bloques que aglutinan las principales actividades del nuevo Núcleo Universitario, las Aulas y los Talleres de Mecánica Aeronáutica y Naval.


Separados de este centro y próximo al trapiche de la antigua Hacienda Camurí Grande, se implanta la escuela de Hotelería que contempla la refacción del antiguo edificio y sirve de acceso peatonal al recinto elevado.En el resto del terreno, en el valle que sirviera de asiento a los antiguos sembradíos y posteriormente a las edificaciones arrasadas por la crecida del río, se plantea la creación de terrazas con terraplenes y diques que permitan utilizar con relativa seguridad estos terrenos con fines deportivos y recreacionales, para ello se plantea rescatar las dos edificaciones más resistentes que se mantienen en pie, a fin de prestar los adecuados servicios a esta actividad.

Finalizado el concurso ocurrió uno de esos episodios inverosímiles que ha acompañado (salvo muy pocas excepciones) a cuanto certamen de arquitectura se ha realizado en el país. Debiendo las autoridades universitarias respaldar e impulsar los resultados, cedieron a las presiones provenientes de quienes tenían en sus manos la ejecutoria de las obras civiles y de la dirección de planta física del NUL, quienes impusieron la planta de ubicación proveniente de una de las propuestas presentadas (no ganadora), con la cual se desarrollaría el conjunto de edificios a ser ubicados en la “meseta” producto del movimiento de tierra ya existente sobre el terreno.
A partir de allí los ganadores, a través de las páginas de la revista Galpón 5 ya mencionada, denunciaron graves problemas en la organización del concurso lo que, sumado a la “falta de honestidad” por parte de las autoridades universitarias y el comportamiento reñido con la ética de uno de los concursantes, se tradujo en la “construcción de un híbrido complaciente” por parte de un arquitecto perdedor y un desarrollo que ha dejado como resultado una arquitectura cuestionable, situación que les hizo pensar que el llamado a concurso fue un “parapeto” montado para finalmente entregar la responsabilidad del desarrollo del Núcleo a quien no lo merecía, perdiéndose así una oportunidad de oro para realizar un proyecto evaluado como el mejor.




Quizás sean las imágenes actualizadas del NUL y sus edificaciones el mejor testimonio para evaluar cómo se desvirtuó lo que pudo ser un proceso de reconstrucción modélico, el cual, no obstante, contra viento y marea y pese a los avatares del tiempo de crisis que ha envuelto al país, ha resurgido de sus cenizas como una muestra ejemplar de superación ante la adversidad.

Dentro de las diversas paradojas que este concurso encierra, también se encuentra el hecho de que, tras ser invitados Sanabria-Otero-D’Enjoy por el Colegio de Arquitectos de Venezuela a participar en la X Bienal de Arquitectura de Caracas (BAC) de 2001 para presentar la propuesta ganadora como parte de los planes y proyectos que, originadas en su gran mayoría desde las universidades, se convirtieron el aportes para la recuperación y desarrollo de Vargas, los organizadores del evento decidieron otorgar el “Gran Premio” o Premio Nacional X Bienal de Arquitectura de Caracas a la totalidad (10) de los trabajos presentados bajo tal condición. Lo curioso es que la propuesta de “Reconstrucción de la Sede de la Universidad Simón Bolívar Núcleo del Litoral. Camurí Grande”, fue el único proyecto de arquitectura que formó parte de ese reconocimiento compartido.


En la actualidad, podría decirse que, signado por una planificación defectuosa, el Núcleo ha logrado el objetivo fundamental de reubicar la actividad académica en zonas seguras, protegiendo la vida de la comunidad mediante la ocupación de la meseta. La recuperación de edificaciones emblemáticas como la Casa Vargas ha permitido salvar la identidad histórica del recinto, mientras que la incorporación del Edificio ELE sitúa al núcleo en la ruta de las energías sostenibles.

Sin embargo, la misión de reconstrucción del Núcleo sigue inconclusa. El auditorio en obra gris, el comedor inhabilitado y la sedimentación de las presas de protección son recordatorios de que la infraestructura universitaria requiere de una inversión sostenida que trascienda la planificación inicial. La colaboración entre la academia, las empresas privadas como Krill Energy y la Asociación de Egresados de la USB (AEUSB) se perfila como el modelo necesario para garantizar la operatividad y el crecimiento de una sede que, habiendo sobrevivido a la mayor tragedia natural de Venezuela, continúa siendo un símbolo de excelencia y resiliencia en el litoral central.
Nota.
Para la realización de esta reseña contamos con el importante y desinteresado apoyo de los arquitectos y profesores Alfredo Sanabria y Luis Emilio Pacheco para quienes va nuestro sincero agradecimiento.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 6, 9-17 y 22. Cortesía de Alfredo Sanabria.
1. CENDA USB (https://www.cenda.usb.ve/node/31)
2. Caracas del valle al mar (https://guiaccs.com/obras/casa-de-hacienda-y-trapiche/)
3, 19, 20 y 21. 45 aniversario USB Sede del Litoral (https://sites.google.com/usb.ve/45-aniversario-usb-sede-del-li/un-recorrido-por-la-sede-del-litoral)
4. Club Camurí Grande (https://camurigrande.com/wp-content/uploads/2014/09/Eduardo-Valera-Informe-T%82cnico.pdf#:~:text=El%20Club%20Camur%C3%AD%20Grande%20se%20encuentra%20en,sin%20la%20presencia%20del%20cono%20de%20deyecci%C3%B3n.)
5. La desigual vulnerabilidad de las poblaciones
ante catástrofes naturales: el caso del Desastre
de Vargas (Venezuela) en 1999 (file:///C:/Users/PC%20de%20Azier/Downloads/Dialnet-LaDesigualVulnerabilidadDeLasPoblacionesAnteCatast-4999322-2.pdf)
7 y 8. Revista Galpón 5. Universidad Simón Bolívar. Nº 6 (2001)
18. José Luis López. «APRENDIENDO DEL DESASTRE DE VARGAS. Una visión crítica y constructiva sobre las medidas adoptadas para la mitigación del riesgo», BOLETÍN de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, nº50, marzo 2021 (https://acading.org.ve/wp-content/uploads/2023/02/BOLETIN_50.pdf)
23 y 24. Capturas de «Sobrevolando la USB. Sede del Litoral» (https://www.youtube.com/watch?v=w7X0C0Zxdd4)
Postal nº 461

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NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Arquitecturas inusuales
Experiencias otras en la arquitectura y el urbanismo de Santiago de Chile (1950-2020)
José Ignacio Vielma Cabrujas, Iván González Viso y Felipe Corvalán Tapia
Local Ediciones SpA
2025
Sinopsis
Si la ciudad actual es con frecuencia describible como un otro inabarcable, como una acumulación contingente de materia y experiencia, este libro solo puede actuar a la manera de un índice provisional, y seguramente insuficiente para Santiago de Chile. La enseñanza o la crítica privilegian lo claro y lo legible, las genealogías precisas. Sin embargo, existen arquitecturas y experiencias urbanas que no aspiran ni pueden alcanzar estos cánones. En este volumen se han reunido algunas de estas arquitecturas encontradas, y han sido dispuestas ante estrategias de crítica y representación específicas, identificándose como territorios de exploración: una autopista, un conjunto de gasómetros, un par de caracoles santiaguinos, un enorme mercado persa, un celebrado edificio pleno de paradojas, un vacío ruinoso de la antigua infraestructura ferroviaria, una red de objetos autoproducidos para el intercambio, y algunas otras. Así, lo que presentamos como arquitecturas inusuales es un conjunto informe compuesto por veintisiete artefactos al margen de lo normalmente discutido y valorado, un conjunto de evidencias que están ausentes de un concepto común, un conjunto de experiencias otras.
Descripción
Por Iván González Viso
A veces, la arquitectura más interesante no es la que sale en las postales, sino la que rompe las reglas. El libro ‘Arquitecturas inusuales’ explora esos 27 casos que habitan en los márgenes de lo convencional en la capital chilena (1950-2020).
El libro ofrece una mirada fresca y novedosa a la ciudad y la arquitectura. Un registro visual inédito mediante fotografías, dibujos arquitectónicos complejos y descripciones de estructuras que ignoran los cánones estéticos tradicionales y que forman hoy parte de la identidad de la ciudad.
La rica selección se muestra agrupada bajo categorías ‘móviles’ como caja de sorpresas, sistemas, vacíos, modos o aplicaciones y objetos, faros y piezas, y proponen una lectura cruzada.
Un viaje necesario por el Santiago de 1950 a 2020 que nos enseña que lo ‘raro’ también forma parte de la identidad de la ciudad. El libro es el resultado de un proyecto de investigación a cargo de José Ignacio Vielma, Iván González Viso y Felipe Corvalán, posible gracias al patrocinio de los fondos concursables de FONDART, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, e Inmobiliaria Quinta Anauco.
La próxima vez que camines por Santiago, mira hacia arriba. Quizás estás frente a una ‘arquitectura otra’.
Disponible en consulta en la Biblioteca de la FAU UCV a partir de marzo.
ACA
HA SIDO NOTICIA
Visiones no construidas del Centro Pompidou presentadas en la exposición “Concours Beaubourg 1971” en París

Escrito por Antonia Piñeiro
Publicado el 20 de febrero de 2026
Tomado de https://www.archdaily.com
El 30 de enero se inauguró en París la exposición «Concours Beaubourg 1971: Una mutación de la arquitectura», que exhibe material de archivo del concurso que resultó en la selección del actual Centro Pompidou, diseñado por Renzo Piano y Richard Rogers entre 1969 y 1974. Debido al reciente cierre del edificio por reformas, aproximadamente 100 documentos de archivo, incluyendo algunos nunca antes expuestos de las colecciones del Centro Pompidou (planos, dibujos, fotografías, maquetas, etc.), se exhiben en la Academia de Arquitectura de la Place des Vosges hasta el 22 de febrero de 2026. Coproducida por la Academia de Arquitectura y el Centro Pompidou, con procedente de la Escuela Nacional Superior de Arquitectura de Saint-Étienne, la exposición presenta propuestas alternativas, imaginativas y, en ocasiones, imposibles de construir. Ofrece un repaso a un período fértil en la historia de la arquitectura, destacando los efectos duraderos del «concurso Beaubourg» en la disciplina y la profesión.

En julio de 1971, el jurado del concurso internacional de arquitectura para el futuro Centro Pompidou, presidido por el arquitecto e ingeniero Jean Prouvé, seleccionó como ganador el proyecto del equipo formado por Renzo Piano, Richard Rogers, Gianfranco Franchini e ingenieros de Ove Arup & Partners. Según el presidente Georges Pompidou, la diversidad de opiniones era uno de los objetivos clave del concurso, que no estaba reservado a firmas consolidadas, sino que permitía la participación de talentos emergentes de todo el mundo. El proyecto final fue seleccionado entre 681 propuestas, que plasmaron las principales corrientes arquitectónicas de la época, incluyendo a los defensores de la tradición Beaux-Arts, del expresionismo, de la modernidad, de las megaestructuras de posguerra y de los jóvenes representantes de las vanguardias.


Con material de archivo inédito, la exposición presenta alrededor de cuarenta proyectos de arquitectos como Jean Nouvel, André Bruyère, Claude Parent, Luc Zavaroni, Andrault & Parat y Henry Pottier. Según Hugo Trutt y Boris Hamzeian, del departamento de arquitectura del Centro Pompidou, el resumen de las propuestas demuestra cómo el equipo ganador «cuestionó no solo el modelo clásico de las instituciones culturales parisinas, sino también el rol mismo del arquitecto, reuniendo un equipo multidisciplinar que fusionó arquitectura, ingeniería, construcción y alta tecnología en el espíritu del llamado ‘Diseño Total'».

La exposición presenta el huevo gigante de André Bruyère, un museo ovoide audaz que reposa sobre una base de tres plantas. Impulsado por un interés filosófico en la curvatura pura y el deseo de un interior amplio e ininterrumpido, el proyecto buscó albergar el programa dentro de una forma icónica. La doble pirámide de Claude Parent reinventó el museo como formas monumentales pareadas, una elevándose como un túmulo ajardinado sobre el suelo, la otra resonando bajo él, como una exploración de la «función oblicua» y las geometrías inclinadas, influenciadas por las teorías de Paul Virilio y los precedentes brutalistas. El platillo volante de Luc Zavaroni presentaba una estética claramente espacial, proponiendo una estructura suspendida elevada a más de cincuenta metros del suelo, evocando la fascinación de la época por los cohetes y el diseño extraterrestre, a pesar de sus imprácticas implicaciones estructurales.

Las otras tres propuestas destacaron enfoques divergentes sobre la forma, la circulación y la lógica estructural. El proyecto estudiantil de Jean Nouvel, codibujado con François Seigneur, desplegó una red de galerías tentaculares que desafiaban las tipologías clásicas de los museos, sugiriendo una condición espacial fractal. La propuesta de Michel Andrault y Pierre Parat enfatizó la claridad programática y el juego estructural mediante dos alas laterales y una entrada esférica monumental, equilibrando masa y ligereza a la vez que priorizaba el movimiento del visitante mediante diagramas de circulación cuidadosamente estudiados. La plataforma reticular de Henry Pottier integraba módulos independientes dentro de una estructura metálica, culminando en un imponente restaurante panorámico. La propuesta se alineaba con el interés de Georges Pompidou por la verticalidad y hacía referencia a la lógica estructural del Palacio de la Diversión, manteniendo la mayor similitud en espíritu con el diseño ganador.


Otros anuncios recientes de eventos incluyen la inminente inauguración pública de la Casa Bola del arquitecto brasileño Eduardo Longo en São Paulo, una residencia esférica futurista que se presentará como parte de la exposición ABERTO5 del 7 de marzo al 31 de mayo de 2026, destacando enfoques experimentales para el diseño de espacios domésticos. Los últimos Premios al Edificio del Año de ArchDaily revelaron 15 proyectos ganadores de 14 países, que representan la diversidad global en logros arquitectónicos y el reconocimiento comunitario. En otra iniciativa de reconocimiento, el Instituto Americano de Arquitectura.
Sínopsis

La exposición “Concours Beaubourg 1971: Une mutation de l’architecture” en la Académie d’Architecture de París (30 de enero – 22 de febrero de 2026) exhibe documentos, planos y maquetas del concurso para el Centro Pompidou. La muestra destaca el diseño ganador de Renzo Piano y Richard Rogers, junto con propuestas alternativas y vanguardistas, celebrando un momento crucial en la arquitectura moderna.
Detalles Clave de la Exposición:
- Ubicación: Académie d’Architecture, Place des Vosges, París.
- Contenido: Cerca de 100 documentos de archivo, incluyendo maquetas y dibujos inéditos, de las 681 propuestas originales.
- Temática: Muestra cómo el concurso desafió la arquitectura tradicional parisina y marcó un cambio hacia la tecnología y el «Total Design».
- Contexto: Se celebra tras el cierre por renovación del Centro Pompidou, resaltando la relevancia del concurso de 1971.
La exposición, gratuita, ofrece una visión única de «visiones no construidas» y el impacto del concurso en la profesión, coproducida con el Centre Pompidou.
ACA
INVITACIÓN

Presentación de la publicación:
Cuestiones en el debate contemporáneo sobre la regeneración de la ciudad y sus barrios. Diálogos Caracas Barcelona.
Tomado de @francomicucci
Desde el Laboratorio de Estudio y Propuestas de Acciones Integradoras para Barrios Autoproducidos de Caracas (AICAlab – AIBAlab), nos complace invitarlos a la presentación de la publicación: Cuestiones en el debate contemporáneo sobre la regeneración de la ciudad y sus barrios. Diálogos Caracas Barcelona.
Este libro es el resultado de un enriquecedor intercambio académico virtual realizado entre profesores e investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar, además de expertos de otras instituciones de Venezuela, España, Colombia, Chile y Estados Unidos. Los diálogos Caracas Barcelona fueron realizados entre 2022 y 2023 en el marco del AICAlab, con el apoyo de Fundación para la Cultura Urbana, La Poeteca y Fundación Espacio.
Detalles del Evento
Fecha: Miércoles, 25 de febrero de 2026.
Hora: 11:00 am.
Lugar: Sala de Exposiciones de la FAU UCV.
Sobre la publicación
Esta publicación forma parte de una colección que promueve el Máster en Desarrollo Urbano y Territorial de la Universidad Politécnica de Cataluña y que coordina el profesor Carlos Llop y en el que participa la Profesora María Isabel Espinosa. Junto a ellos participaron en la coordinación del trabajo editorial la profesora María Isabel Peña de la FAU UCV y el profesor Franco Micucci de la USB junto a Federico Vegas y la profesora Doris Tarchopoulos de la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia. Esta publicación cuenta con material fotográfico cortesía del Archivo de Fotografía Urbana.
ACA