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VISITAS MEMORABLES

Richard Meier (Newark, 1934)

El hecho de que en julio de 1985 una figura de la talla de Richard Meier haya aceptado la invitación que le hicieran los organizadores del Mes de la Arquitectura (el Colegio de Arquitectos de Venezuela -CAV- y la Asociación Venezolana del Diseño), habla a las claras del significado que tenía Venezuela dentro del circuito internacional de la disciplina. Meier había recibido el año anterior el Premio Pritzker, como se sabe, el más alto galardón de la arquitectura a nivel mundial, siendo el sexto arquitecto en obtenerlo y, si a hablar de Premios Pritzker vamos, por nuestro país han pasado, además del norteamericano: Oscar Niemeyer, Frei Otto, Kenzo Tange, Aldo Rossi, Rafael Moneo, Jean Nouvel, Glenn Murcutt, Richard Rogers y Frank Gehry, lo cual no es poca cosa.

1. Afiche elaborado para la celebración del Mes de la Arquitectura, julio 1985, que tomó como motivo una fotografía del Atheneum de New Harmony, Indiana de Richard Meier

Aquel Mes de la Arquitectura de 1985, estructurado en torno a la presencia de Meier, permitió la realización de charlas, coloquios y actividades de intercambio y sirvió de marco a la celebración de los 40 años de la creación de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) y los 19 de la fundación del CAV. La organización del evento estuvo a cargo del arquitecto Alejandro Mendoza D’Ascoli y en todas las actividades programadas destacó la activa presencia de profesionales, estudiantes y público en general. Estrenaba el Colegio nueva imagen y en la clausura fue presentado el número 48 de la remozada revista CAV, dirigida a partir de ese momento por William Niño Araque y María Teresa Novoa acompañados por un Comité de Redacción conformado por: Hannia Gómez, Max Pedemonte, Magali Ruz Brewer, Oscar Tenreiro y Esdras Parra. El presidente del ente gremial entre 1984 y 1986 fue Ítalo Balbi.

Pues bien, la presencia de Meier formó parte de los nuevos aires que soplaban dentro de un gremio caracterizado durante años por privilegiar asuntos algo alejados de la visión de la arquitectura como fenómeno cultural, cosa que ahora interesaba. Los números 48 (1985) y 49 (1986) de la ya mencionada revista CAV así como el número especial dedicado a Ciudad Guayana dan fe de ello y, dentro de la 49, correspondió a Hannia Gómez publicar el texto “Richard Meier. Cuando las catedrales son blancas”, título que parafraseaba el conocido libro de Le Corbusier Cuando las catedrales eran blancas (que alude a la construcción de catedrales en el siglo XIII, el culmen del estilo gótico en Francia, momento en que dichas edificaciones dominaban sin discusión el paisaje de las ciudades), con el que  intentó “definir cuál es la trascendencia real de esta figura internacional, y cuáles los beneficios de su presencia entre nosotros”.

El nombre del ensayo también apunta claramente a resaltar la actitud del primer Meier quien, a contracorriente de lo que acontecía en los Estados Unidos durante los años sesenta, “propuso sus primeros proyectos de casas blancas siguiendo la tradición corbusieriana de los años veinte”.

Gracias al artículo de Gómez conocimos, por ejemplo, que del recorrido que hizo el arquitecto norteamericano en su corta estadía “encontró a El Silencio de Villanueva (1942-45) entre los edificios de Caracas especialmente interesante”. Asunto curioso si se quiere ya que bien pudo haberse referido a obras que, como las suyas, bebieron y expresaron en los años 30 y 40 claras vinculaciones con la arquitectura moderna internacional como las níveas casas de Manuel Mujica Millán o el primer racionalismo del propio Villanueva, obras que, a ciencia cierta, no sabemos si llegó a visitar.

Quizás sea también el escrito de Gómez el que mejor puede guiarnos para contextualizar el momento que transitaba Meier en aquel entonces dentro de su exitosa carrera.

Graduado en la Universidad de Cornell en 1957, al terminar sus estudios viajó por Europa donde tuvo la ocasión de conocer a Le Corbusier influencia clave en su arquitectura, como ya se ha adelantado. A su vuelta a Estados Unidos, trabajó en varios despachos de arquitectos, entre ellos los de Skidmore, Owings and Merrill (SOM) y Marcel Breuer, hasta que en 1963 abrió su propio estudio.

Meier visita Caracas en plena madurez con 51 años y más de 20 de ejercicio profesional a cuestas en los que había transitado su etapa más prolífica en cuanto a producción de obras determinantes que luego le sirvieron para asentar un modo de hacer arquitectura que le sería propio. Para Hannia Gómez, ubicados en el momento de su visita, “debemos ver en la presencia de Meier el lanzamiento de un indicio de excelencia y profesionalismo a la población de diseñadores y arquitectos que trabajamos en Venezuela”.

2. Izquierda: “The New York Five”, Revista Vanity Fair de 1996. De izquierda a derecha: Michael Graves, Charles Gwathmey, Richard Meier y Peter Eisenman (John Hejduk no aparece en la fotografía). Derecha: Portada del libro Five Architects (Arthur Drexler, Colin Rowe y Keneth Frampton), 1972

Hacía ya trece años que había aparecido Cinco Arquitectos (Five Architects), libro que, junto a la exposición organizada en el MoMA por Arthur Drexler en 1967, podríamos decir que en 1972 presentó en sociedad (en este caso de la mano de Drexler, Colin Rowe y Keneth Frampton), a un grupo de arquitectos formados en Nueva York compuesto por Peter Eisenman, Michael Graves, Charles Gwathmey, John Hejduk y el propio Meier.  Vistos como grupo al momento de su aparición, conformaron lo que Helio Piñon en 1984 calificó como una de las “neovanguardias” (fundamentalmente valorada por la obra de Hejduk y Eisenman) que surgieron a mediados de los años sesenta y los setenta del siglo XX, reflejando en este caso una lealtad común a una forma pura de la arquitectura moderna. Posteriormente los miembros del grupo fueron realizando un trabajo divergente, negando cualquier relación con los demás. Graves se apuntó decididamente al postmodernismo. Eisenman ha limitado su trabajo a las imágenes y los modelos de los diseños arquitectónicos de futuro en los medios impresos, aunque se convirtió en el arquitecto más asociado con el deconstructivismo. Gwathmey también se ha mantenido fiel al estilo moderno, aunque su pureza se ha visto atenuada por la realidad de las grandes comisiones corporativas y públicas, y Meier ha sido el más fiel a la estética moderna y al estilo de Le Corbusier.

3. Cuatro conocidas obras de Richard Meier. Arriba izquierda: Smith House, Connecticut (1965-67). Arriba derecha: Douglas House, Michigan (1973). Abajo izquierda: The Hartford Seminary, Connecticut (1978-1981). Abajo derecha: Atheneum de New Harmony, Indiana (1979)

Superado “el modernismo juvenil de las casas blancas de New England, (Meier) empieza a replantearse el problema de la modernidad contemporánea con una precisión y una fortaleza que está sorprendiendo a todos”, dirá Hannia Gómez. Tras los años de su producción doméstica, apunta luego a formular con toda claridad un estilo propio basado en “un asentamiento objetivo en la intención de sus proyectos”.  El grupo de trabajos conformado por el Atheneum de New Harmony, Indiana (1979), el Seminario de Hartford, Connecticut (1981), los nuevos edificios administrativos para la Renault en Boulogne-Billancourt, Francia (1982), la entrada a Concurso Internacional para el Reciclaje del Lingotto Fiat, Torino (1984), el Kunsthandwerk Museum, Frankfurt (1985) y el High Museum of Art, Atlanta (1984), en los que Meier reemprende la búsqueda de un lenguaje institucional, constituyen para Gómez “nuevas catedrales blancas ya no de piedra de Francia recién tallada, sino de láminas de hierro porcelanizado, que brillan ahora también con la radiante racionalidad de un nuevo rigor estructural”.

Arropado por sus anfitriones gremiales, Meier no tuvo en Caracas, que sepamos, contacto con la academia, lo cual quedó a deber. Sí dio una charla magistral con epicentro en su obra en los espacios del Museo de Bellas Artes, lugar donde se desarrollaron la mayor parte de los eventos de intercambio de aquel Mes de la Arquitectura. Valga agregar que su paso causó un revuelo que no se veía desde la venida de Aldo Rossi en 1980.

4. Portadas de dos importantes libro publicados dedicados a recopilar la obra de Richard Meier titulados de la misma manera. Izquierda: el realizado por John Hejduk (1976). Derecha: el editado por Kenneth Frampton y y Joseph Rykwert (1999)

Para quienes recuerdan aquella época y se sintieron (y sienten) atraídos por su arquitectura, tienen hoy una muy buena oportunidad para calibrar los efectos del paso del tiempo y para constatar si aún, como afirmaba John Hejduk en Richard Meier, Architect (1976), Meier es “la pasión de la arquitectura, la creación, la re-creación y realización de una obra que nos paraliza con su intensidad” o, como lo hace Hannia Gómez, la suya es “una arquitectura intensa que produce a la vez obras de memorable polémica (el Bronx Developmental Center) y obras de vigencia y aceptación presentes (el High Museum of Art de Atlanta), que han mantenido interesada a la crítica por más de diez años”. Desde aquí pensamos que los mejores años de Meier ya pasaron, siendo justamente aquellos que abarcaron sus primeras tres décadas de trabajo los que recogen lo más trascendente de su obra. Hoy transfigurado en Richard Meier & Partners Architects, despacho con más de 130 proyectos diseminados por todo el mundo, quizás queda sólo como importante vestigio la blancura de su arquitectura y el máximo rigor en el ejercicio del oficio.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela

2. https://fabricadeideasbo.wordpress.com/2021/03/01/the-new-york-five-la-pandilla-que-gesto-el-neo-racionalismo-en-los-estados-unidos/

3 arriba izquierda: https://tecnne.com/contextos/richard-meier-smith-house/

3 arriba derecha: http://byricardomarcenaroi.blogspot.com/2011/04/architecture-arquitectura-richard-meier.html

3 abajo izquierda: https://larryspeck.com/photography/hartford-seminary/

3 abajo derecha: https://www.archdaily.com/106367/ad-classics-the-atheneum-richard-meier-partners-architects/5037fc0b28ba0d599b0007a4-ad-classics-the-atheneum-richard-meier-partners-architects-image

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

VISITAS MEMORABLES

Rafael Moneo (Tudela, 1937)

Rafael Moneo visita por primera y única vez Venezuela en 1989 cuando es invitado por los organizadores del Primer Seminario sobre Arquitectura Española, evento estructurado en torno a la exposición “Nuevos caminos de la arquitectura española” montada con el auspicio de la Fundación Museo de Arquitectura en los espacios del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (MACCSI), la cual a su vez estuvo acompañada por otra titulada “6 arquitectos españoles a vuelo de fotógrafo” con imágenes tomadas por Rosángela Yajure.

En su corto viaje a Caracas, Moneo presentó el jueves 11 de mayo en la Sala Plenaria de Parque Central una memorable conferencia donde expuso con excelentes fotografías y coherente discurso lo más relevante de su obra construida y el eje central de su pensamiento. También concedió una sustanciosa entrevista realizada el día anterior en la quinta “Los Aromos”, vivienda particular del arquitecto Oscar Tenreiro quien estuvo acompañado por su socio profesional de entonces, Francisco Sesto, y por Carlos Pou, todos ellos integrantes de la planta profesoral de lo que se conoció con el “Taller Firminy”, experiencia docente fundada por Tenreiro en 1983 en el seno de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. La entrevista concedida a Tenreiro quedó registrada en el libro Sobre arquitectura. Conversaciones con Kenneth Frampton, Oriol Bohigas, Rafael Moneo, Jaume Bach, Gabriel Mora y César Portela, publicado en 1990 al año siguiente de la realización del evento que trajo a Moneo y además a Bach, Mora y Portela, estándose a las puertas de la realización de un segundo encuentro de similares características, que también promovería la Fundación Museo de Arquitectura, en junio de aquel año y que contaría con la presencia de Oriol Bohigas, Antonio Cruz, Anton Capitel y Manuel de las Casas.

1. Sede del Museo de Arte Contemporáneo e Caracas, Parque Central
2. Izquierda: Oscar Tenreiro, Sobre arquitectura. Conversaciones con… (1990). Derecha: Rafael Moneo, La mezquita de Córdoba, la lonja de Sevilla y un carmen en Granada (2017)

Para 1989, año de agitaciones nacionales e internacionales como “El Caracazo” (27 de febrero) y la caída del Muro de Berlín (29 de octubre), la arquitectura española ya se había posicionado como referencia a nivel internacional. El valor propio que lo hizo posible tiene mucho que ver con la capacidad manifestada por los arquitectos españoles de mirar de forma renovada los postulados de la arquitectura moderna desde el rigor tanto conceptual como tectónico, donde la racionalidad iba asociada al desarrollo de una cultura que incorporaba el análisis interpretativo lo cual, a su vez, derivó en un nuevo lenguaje. Además, España ya había despegado desde el punto de vista económico hacia lugares que la colocarían entre las naciones europeas con mayor crecimiento y, por tales razones, había logrado que Barcelona y Sevilla fueran seleccionadas para albergar en 1992 los XXV Juegos Olímpicos de la era moderna y la Exposición Universal, respectivamente.

Por otro lado, para la arquitectura venezolana el observar la experiencia española cobraba particular interés por lo nutritivo de las raíces sobre las que se fundaba, por el ejemplo que daba el hecho de haberse desarrollado desde la acción pública más que desde la privada, por la relación entre sus representantes más notables con la docencia universitaria, y por la sintonía con una tradición muy próxima a las enseñanzas de Carlos Raúl Villanueva, cuya más importante exposición antológica justamente se había realizado desde el 20 de Noviembre 1988 hasta febrero 1989 en los espacios del MACCSI.

De allí que el haber podido traer a Venezuela a cuatro de sus arquitectos más representativos no deja de ser, además, una señal de las posibilidades y oportunidades que el país ofrecía y de la capacidad que aún se tenía de organizar eventos y traer invitados de gran envergadura, tradición que se remonta a los años 50 del siglo XX.

Moneo, egresado de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en 1961, quien había trabajado con Francisco Javier Sáenz de Oiza mientras estudiaba (1956-1961) y con Jørn Utzon recién recibido entre 1961 y 1962, se concentra, tal y como se recoge de su biografía, en profundizar su formación superior a partir de 1963 “cuando recibió una beca de dos años para estudiar en la Academia de España en Roma, estancia que tuvo gran influencia sobre su trabajo posterior. Volvió a España en 1965 y fue en primer lugar profesor adjunto en la Escuela de Arquitectura de Madrid (1966-1970). En 1971 ganó la Cátedra de Elementos de Composición en la ETSAB, lo que le llevó a vivir durante casi diez años en Barcelona, hasta que en 1980 ganó la oposición a catedrático de composición en la Escuela de Arquitectura de Madrid, que abandonó tras unos años de ejercicio”. Ya en 1973 había establecido su propio despacho en Madrid “compaginando desde entonces el diseño arquitectónico con la enseñanza”.

3. Rafael Moneo. Edificio sede de Bankinter, Madrid (1972-1976). Dibujo axonométrico

Así, cuando Moneo viene a nuestro país ya era considerado, con 52 años, el más importante e influyente arquitecto español de su generación. Mostraba una muy buena cosecha de proyectos y obras realizadas hasta aquel entonces pero sobre todo personificaba una sólida postura con respecto a la intrínseca relación que debe existir entre el hacer y el pensar la arquitectura. Su trayectoria profesional y su formación intelectual, abonada por un acucioso estudio de las tradiciones nórdica y grecolatina, del aporte de Aldo Rossi y la arquitectura racionalista italiana sin dejar de lado la española, del primer Sterling, de Alvar Aalto y de Robert Venturi, así como el ser un lúcido formador de arquitectos tanto en Madrid como en Barcelona, frentes desde los que “denunció la tendencia moderna de crear edificios con criterios de corto plazo, y defendió el diseño de obras que puedan mantenerse actuales durante un largo tiempo, a modo de monumentos”, representando lo que se ha denominado como “racionalismo contextual”, le habían valido para ser invitado en 1976 a los Estados Unidos, donde trabajó en el Instituto de Arquitectura y Estudios Urbanos de Nueva York y dio clases en la Cooper Union School of Architecture (Nueva York) y, particularmente, para ser nombrado en 1985 decano del Departamento de Arquitectura de la Universidad Harvard, puesto que ocupó durante quince años y que ya había asumido anteriormente Josep Lluis Sert entre 1953 y 1969.

Por tanto, cuando Moneo visita Venezuela detentaba desde hacía 4 años este importante cargo académico en Harvard, dejando en claro de su experiencia norteamericana, tal y como le confiesa a Tenreiro en la entrevista ya mencionada, que si bien las escuelas de arquitectura de ese país hacen un mayor énfasis en lo artístico y muy poco en lo instrumental, “ello tiene como contrapartida una estructura profesional y social muy bien establecida. En el fondo los estudiantes de las escuelas saben que, al final, van a acabar sometidos a la férula de una estructura profesional muy rígida y muy firme y que ese aprendizaje artístico que han tenido, va a tener que redefinirse tan pronto como entren a trabajar en una oficina. Las oficinas, por otra parte, saben que los productos que la sociedad reclama pueden prescindir cada vez más de una buena definición espacial”, viéndose perjudicado, olvidado y excluido el tema de la vivienda, asunto que particularmente le preocupa.

Para 1989 las obras que Moneo ya exhibía en su portafolio se puede decir que conformaban lo más esencial de su exitosa carrera que luego se vería incrementada por la asignación de numerosos encargos, por ser ganador de importantes concursos, amén de la obtención de significativos galardones entre los que destacan el Premio Pritzker (el primero otorgado a un arquitecto español) en 1996 y ese mismo año la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA); la Medalla de Oro del Royal Institute of British Architects (RIBA) en 2003; el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2012 y el Praemium Imperiale  de Japón en 2017.

4. Rafael Moneo. Izquierda: Ayuntamiento de Logroño (1973-81). Derecha: Museo Nacional de Arte Romano (Mérida) (1980-85)
5. Rafael Moneo. Edificio de la Previsión Española en el paseo de Colón de Sevilla (1982-87)

Son obras medulares que merecen especial mención, de acuerdo a lo conversado entre Moneo y Tenreiro: la Ampliación de la sede principal de Bankinter, Paseo de la Castellana (Madrid) (1972-1976), junto con Ramón Bescós; el Ayuntamiento de Logroño (Logroño) (1973-81); el Museo Nacional de Arte Romano (Mérida) (1980-85); el Edificio de la Previsión Española en el paseo de Colón de Sevilla (1982-87); y la Estación de ferrocarril de Atocha (Madrid) (1985-88). Además, sin mencionarlo, se sabe que estaba proyectando el Edificio L’illa Diagonal en la Avenida Diagonal (Barcelona) (1986-93); el Auditorio (Barcelona) (1987-99) y la Fundació Pilar y Joan Miró, (Palma de Mallorca) (1987-1992), obras que definitivamente lo encaminarán hacia la obtención del Pritzker.

Con respecto a la denominación de “Nuevos caminos de la arquitectura española” que se le dio al evento que lo trajo a nuestro país y en donde se le pretendía insertar, fue claro cuando en la entrevista dijo: “Si se hablase de nuevos caminos en la arquitectura española, a lo mejor hay que hablar de una generación que se sitúa inmediatamente después de Juan Navarro, después de Piñón y Viaplana, una generación imprecisa y que seguramente es a la que correspondería en sentido estricto el ser identificada con nuevos caminos. (…) No creo que ni a Juan Navarro ni a mí, nos corresponda ya estar en una exposición que pretende descubrir Nuevos caminos de la arquitectura española”.

Otras dos menciones son importantes hacer dentro de la conversación sostenida con Tenreiro. La primera cuando al hablar de la permanente tensión o debate que se da entre tradicionalistas y modernos en la arquitectura española de los años 50 que se decanta por los últimos y que, luego de la aparición del edificio Torres Blancas de Sáenz de Oiza, se presta durante los 60 a la aparición de muestras “neopopulistas”, “aaltianas” o “historicistas”, introduce el papel que a favor de una ruptura representa el edificio Bankinter “que recoge ya algo de lo que Rossi estaba diciendo; que no se puede decir que sea venturiano pero que no ignora algunos aspectos formales que Venturi ha planteado; que es duro en su respeto a los aspectos disciplinares”, abriendo por aquel entonces “una discusión más general, como en el resto del mundo, y menos determinada por las circunstancias específicas españolas”.

La segunda cuando al referirse al Ayuntamiento de Logroño y todos los avatares que debió transitar su proyecto y construcción en medio del proceso de transición política española, sentencia: “Yo creo que… es uno de los edificios que mejor se podrán citar, dentro de 50 años, como edificios que representaban el espíritu del cambio. Es un edificio que propone que en él actúe una administración seria, digna, abierta. Que trata, con más o menos éxito, de que en él haya la posibilidad de vivir una vida democrática y de que en él se de una relación entre quien administra y quienes son administrados, que no sea retórica ni doméstica. En ese aspecto es un edificio que … a pesar de esa seriedad y de esa condición adusta … tiene también los valores de la arquitectura de las socialdemocracias del norte de Europa. Tiene esa especie de limpieza. Y en eso, me parece a mi, que Logroño resistirá una lectura en clave política más allá de la propia lectura en clave de ideología estética, de la que estábamos hablando.”

El tener presente a la arquitectura española, y a Moneo en particular, es lo que conduce a que en la encuesta realizada desde Arquitectura HOY entre julio y octubre de 1993, dirigida a sus lectores con la finalidad de determinar “La mejor arquitectura reciente en Europa”, el Museo de Arte Romano de Mérida haya sido el edificio más mencionado y España el país más citado entre los 14 arquitectos o grupos de arquitectos consultados.

De los muchos libros que ha escrito, dedicados a analizar críticamente obras de arquitectura y arquitectos de muy diversas épocas en un tono didáctico encomiable, vale la pena destacar el más reciente titulado La vida de los edificios. La mezquita de Córdoba, la lonja de Sevilla y un carmen en Granada, publicado en 2017. Moneo, quien al referirse a Mario Botta, expresaba que “lo peor que le puede pasar a un arquitecto es tener éxito…”, situación a la que siempre se ha visto sometido y de la cual siempre ha tratado de desmarcarse en virtud de que considera que “si no quieres bien a alguien… lo mejor que puedes hacer es desearle éxito, porque no hay quien aguante el éxito…”, vive hoy a los 83 años una etapa de madurez plena y de disminución natural en su capacidad de atender encargos que lo ha llevado a ser, si cabe, aún más selectivo de lo que siempre ha sido. Ya en 1989 decía refiriéndose al edificio de la Previsión Española, y con ello finalizamos, lo siguiente: “Hay un momento … en que los edificios, si se considera que van a tener una vida más larga que la propia tuya, se deben en primer lugar a la ciudad en la que se inscriben. En un sitio tan delicado como era el solar de Previsión Española, mi problema era parecer menos personal… y yo tengo que correr el riesgo de parecer nostálgico, pero lo que no puedo en un lugar como ese, es malograr la coherencia o la tranquilidad, la consistencia de un punto de la ciudad tan claro”, lo cual resume toda una actitud que permite repasar con sus altos y sus bajos una “luminosa trayectoria”.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.elnacional.com/entretenimiento/museo-sofia_221580/

2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3. https://www.wearch.eu/sede-de-bankinter-madrid-espana-1972-76/

4 izquierda. https://eardleydesign.com/halls/logrono/

4 derecha. http://www.diedrica.com/2015/07/museo-de-arte-romano-de-merida.html

5. https://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/09/andalucia_sevilla/1336567906.html

VISITAS MEMORABLES

Frank Gehry (Toronto, 1929)

Si algo podríamos decir que caracterizó las visitas que hiciera a Venezuela el mundialmente famoso arquitecto Frank Gehry, vinculadas todas al proyecto para la sede del Centro de Acción Social para la Música en Barquisimeto, estado Lara, fue la brevedad, la concisión, homogeneidad en la cobertura, escaso contacto con el medio académico y profesional venezolanos y manipulación política que de ellas se hizo, particularmente la última del 23 de diciembre de 2014.

Frank Owen Goldberg (Toronto, 1929), residenciado en Los Ángeles desde joven cuando sus padres de origen judío-polaco se trasladan desde Canadá a esa ciudad en 1947, se graduó en 1954 de arquitecto en la Universidad del Sur de California (USC), obteniendo más tarde la nacionalidad estadounidense. En 1956, por sugerencia de su entonces esposa Anita Snyder, en un esfuerzo para evadir el antisemitismo reinante en Estados Unidos, cambia su nombre por el de Frank O. Gehry por el que se le conocerá en adelante y reconocerá en todo el mundo. Ejerciendo desde su propio despacho desde 1962, Gehry ha sido galardonado, entre otros, con el Premio Pritzker en 1989, la Medalla de Oro del Instituto Americano de Arquitectos (1999) y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2014 (séptimo arquitecto en recibirlo). Su nota biográfica recoge cómo “animado por su abuela, de niño se entretenía construyendo edificios y ciudades con restos de materiales que encontraba en la ferretería de su abuelo. Esa forma de trabajar y el interés por materiales de construcción no convencionales, como metal corrugado y el titanio, y el desarrollo de una estética cruda e inacabada, han hecho de Gehry uno de los diseñadores más característicos y fácilmente reconocibles del pasado reciente”.

1. Cuatro obras emblemáticas de Frank Gehry. Arriba. Izquierda: Remodelación entre 1977 y 1979 de su propia vivienda en Santa Mónica, California. Derecha: Walt Disney Concert Hall (2003), Los Angeles, California. Abajo. Izquierda: Vitra Design Museum (1989-90), Weil am Rhein, Alemania . Derecha: Dancing House (1992-96), Praga
2. Frank Gehry. Museo Guggenheim de Bilbao (1997)

Su camino al estrellato se inicia con la remodelación entre 1977 y 1979 de su propia vivienda en Santa Mónica (California) signada por una estética que fue catalogada de deconstructivista, y alcanza su nivel máximo con el Museo Guggenheim de Bilbao (1997) en la que plasma su visión de la arquitectura como obra de arte. El Vitra Design Museum (1989-90), junto a Günter Pfeifer en Weil am Rhein, Alemania; la Dancing House (1992-96), junto a Vlado Milunić en Praga; y el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles por nombrar sólo unas cuantas, son obras que se han convertido en íconos dentro de las ciudades donde se han realizado demostrando una actitud siempre abierta a la experimentación, caracterizada por un interés particular en la manipulación y yuxtaposición de las formas, por la innovación técnica y el contenido conceptual y espacial de los edificios.

3. José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel en un acto en San Francisco, 2012.

La irrupción de Gehry en la escena venezolana está absolutamente ligada a las figuras de José Antonio Abreu (Valera, estado Trujillo,1939-Caracas, 2018), músico, economista, político, activista y educador, fundador en 1975 de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil y la Fundación del Estado para el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela (FESNOJIV), que tiene como su máxima expresión la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar (fundada en 1979); y de su más dilecto discípulo, Gustavo Dudamel (Barquisimeto, 1981), músico y compositor, el más notorio ejemplo de la excelente formación que provee lo que se ha conocido como “El Sistema”, nombrado en 1999 director de música de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y de la Orquesta Sinfónica Nacional de la Juventud de Venezuela, y desde 2009 hasta hoy rutilante director musical de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles (LA Phil).

Una muy completa nota de prensa publicada el 16 de junio de 2014 por el diario El Impulso de Barquisimeto (https://www.elimpulso.com/2014/06/16/a-la-espera-del-centro-de-accion-social-para-la-musica/), aporta como datos que se manejaron cuando se hizo inminente la necesidad de construir el Centro de Acción Social para la Música para esa ciudad, en virtud de “la multiplicación de agrupaciones musicales, ensambles y bandas y el incuestionable aglomeramiento en el Conservatorio Vicente Emilio Sojo”, el que “el proyecto de construcción del edificio y la Sala de Conciertos Gustavo Dudamel comenzó a gestarse en 2002 tras un convenio establecido entre el Ejecutivo Nacional y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El BID habría prestado a Venezuela 150 millones de dólares para la edificación de siete centros musicales”, gracias a las siempre diligentes y perseverantes gestiones de José Antonio Abreu.

4. El terreno donde se proyectaría el Centro de Acción Social para la Música, ubicado en la avenida Libertador con avenida Argimiro Bracamonte, frente al Parque del Este, Barquisimeto

Sin contarse aún con un claro proyectista para el complejo, el terreno, ubicado en la avenida Libertador con avenida Argimiro Bracamonte, frente al Parque del Este, fue concedido por la Alcaldía del Municipio Iribarren el 5 de junio de 2006. “El proyecto original contempla 8.742 m² de construcción para los 8.000 alumnos de la entidad larense, distribuidos en cinco niveles, Sala de Conciertos para 1.597 personas (platea: 994, balcón 1: 154, balcón 2: 164, coro: 140), 17 Salas de Ensayo, un tiempo estimado de construcción de 36 meses y un presupuesto inicial de 22 millones de dólares en 2007, estimado por los arquitectos larenses Nelson Morellos y Rafael Moreno. El desarrollo de la obra sería mediante los aportes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Gobierno nacional y regional”. Los primeros movimientos de tierra se dieron a principios de 2009, cuando el 24 de enero el propio Dudamel había colocado la primera piedra en presencia de los maestros José Antonio Abreu, Tarcisio Barreto Ceballos, Alfredo D’ Addona, el gobernador Henri Falcón y Joel Branski del BID, entre otras personalidades.

El proyecto se redimensiona en 2009 “a fin de beneficiar a músicos de los estados Yaracuy, Portuguesa, Falcón y Trujillo. Con una inversión de 250 millones de dólares la sede abrigaría a unos 15.000 músicos.(…) Para más señas, la Organización de Estados Americanos tomaría la sede de Barquisimeto para hacer su plan piloto para el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de las Américas”. Se ampliaban los alcances, se aumentaban los costos y se rendía pleitesía a las grandilocuencias del momento.

El descrito vendría siendo el panorama cuando Gehry visita por primera vez nuestro país en 2009, tras haber conocido poco antes en Los Ángeles a Dudamel, con la intención de dar inicio al proyecto del Centro de Acción Social para la Música de Centroccidente. La empatía surgida entre Gehry y Dudamel nace de una mutua admiración por las actividades que ambos realizan y está abonada por el hecho de que residían en la misma ciudad (Los Ángeles), de que el primero había diseñado la sede de la orquesta que dirigía el segundo (el Walt Disney Concert Hall construido entre 1992 y 2003) y por la sinergia producida entre ambos a partir de la fascinación e identificación de Gehry con los logros y proyección social de “El Sistema”.

Así, según la nota de prensa ya señalada, “El 12 de julio de 2009, Barquisimeto recibió a Frank Owen Gehry. Ese día se conoció que el reconocido arquitecto asesoraría el proyecto. Junto a Dudamel, Abreu, el gobernador Falcón y otras personalidades, Gehry recorrió el terreno. La visita marcó el primer encuentro entre el diseñador del Museo Guggenheim de Bilbao y el futuro Centro de Acción Social para la Música de Centroccidente. (…) Luego de inspeccionar el terreno, el ganador del Pritzker en 1989, organizaría sus ideas a fin de integrarlas a las propuestas de Abreu y Dudamel y en consecuencia, idear un edificio de acuerdo a las especificaciones técnicas, necesidades de los músicos y espectadores. Para la fecha se conoció que Gehry trabajaría con el japonés Yasu Toyota, uno de los mejores ingenieros acústicos del mundo”.

Relacionados con esta visita, Oscar Tenreiro y Enrique Larrañaga escribieron dos punzantes artículos cuya lectura recomendamos para obtener una visión crítica con relación al tema: el del primero, fechado el 20 de julio de 2009, se titula “Frank Gehry es el camino” y apareció publicado en el blog Entre lo cierto y lo verdadero; el del segundo titulado «En Bilbao tunai; Barquisimeto tumorro nai…» fue publicado inicialmente en facebook también en julio de 2009 y posteriormente en el blog Reflejos urbanos el 7 de marzo de 2012.

A partir de ese momento el trabajo adelantado por Gehry entra en un profundo silencio quedando como nota al margen la convocatoria en 2010 del Concurso de arquitectura para el desarrollo del Complejo Internacional de Acción Social por la Música, Simón Bolívar, en el Bulevar Amador Bendayán de la capital venezolana ganado por Khristian Ceballos, Alejandro Mendez, Mawari Núñez, Daniel Otero, Jean-Marc Río y colaboradores, y la inauguración el 12 febrero de 2011 del Centro Nacional de Acción Social por la Música (Cnaspm), sobre el mismo Bulevar, proyecto de Tomás Lugo.

De la sede barquisimetana sólo se tiene atisbos cuando Gehry manifiesta en marzo de 2012 que se inspirará en Abreu, Dudamel y “El Sistema” para diseñar el edificio (momento en que aparentemente pasa de ser asesor a tomar las riendas definitivas del encargo), y cuando el 28 de noviembre de 2013 luego de una reunión con el presidente de la República, realizada en el Palacio de Miraflores, el maestro Abreu (acompañado por Dudamel) informó que “uno de los puntos que tratamos esta noche fue la construcción de la Sala Dudamel en Barquisimeto, la sede de la orquesta en Lara, producto del máximo arquitecto actual Frank Gehry quien donó el proyecto en honor a Gustavo y en honor a la orquesta y que va a ser una referencia mundial de primer orden. Esto es un primer paso que estaremos dando para el primer trimestre del año”.

Luego, a través de declaraciones dadas cuando es entrevistado por el diario español El Mundo a raíz del otorgamiento el 7 de mayo de 2014 del Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Gehry manifiesta: Me emociona mi trabajo con el director de orquesta Gustavo Dudamel. Estamos construyendo un campus para los músicos del Sistema en la localidad de Barquisimeto. Es uno de los proyectos educativos en el mundo que más me ilusiona y tiene que ver con lo que hace mi fundación, que acaba de lanzar una iniciativa para potenciar la educación artística en las escuelas de barrios pobres”. Por esas fechas, el portal fundamusical.org.ve dando a entender (sin que lo hayamos podido corroborar) que Gehry había realizado varias visitas a Venezuela, rescata su visión sobre lo que “El Sistema” ha hecho en Venezuela: “Cada vez que vengo aprendo más sobre cómo los venezolanos viven la música. Es una forma distinta a la de la gente en Estados Unidos. Son culturas diferentes. Creo que este nuevo edificio tiene que entender cómo es la audiencia venezolana y los miles de niños que hacen música en este país. Creo que El Sistema es el modelo más importante de educación alrededor del mundo”.

Entre las declaraciones que diera en 2014 se ha resaltado con insistencia y como muestra de cierta incoherencia en el actuar de Gehry ante gobiernos autoritarios, el haber comentado que mientras cursaba el postgrado en urbanismo en la Universidad de Harvard (1956) iba a ser incorporado por Josep Lluis Sert (Decano de Arquitectura en aquel momento) al equipo que presentaría el Plan Piloto de La Habana, Cuba, solicitado por el entonces presidente de la isla caribeña Fulgencio Batista, en el que colaboraron Paul Lester Wiener y Paul Schulz y los arquitectos cubanos Nicolás Arroyo (Ministro de Obras Públicas del gobierno de Batista), Gabriela Menéndez y Mario Romañach. Pues bien, Gehry al respecto confesó: «Sert me pidió que trabajara durante unos meses en su estudio y llegué allí con una amiga cubana. Al ver lo que estaba haciendo aquel señor, decidimos irnos. No queríamos trabajar para un dictador.»

5. Fotografías de la maqueta y los planos presentados en Miraflores por Frank Gehry el 23 de diciembre de 2014 durante su visita a Caracas

Como colofón de todo el proceso que se inició en 2012, es la noche del 23 de diciembre de 2014 cuando Gehry presenta en Miraflores ante las máximas autoridades del país, acompañado de Dudamel, varias maquetas y planos del proyecto que se había comprometido a hacer. De dicha reunión fue mucha y a la vez muy uniforme la cobertura mediática y escasa la información relacionada con material que pudiese ser de provecho para llevar a cabo de manera rigurosa un análisis de la propuesta, más allá de que quizás con base a la programación inicialmente formulada se contaría con dos salas de conciertos para 3.700 personas (originalmente sería una con 1.567 butacas), apoyadas con sus respectivas áreas de servicio y de la edificación que albergaría toda la actividad docente del Centro de Acción Social para la Música en la “ciudad musical de Venezuela”.

Nada acerca de los costos. Solo demagógicas declaraciones que, apuntando a 2016 como posible inicio de las obras, afirmaban que “Faltan dos años todavía y vamos a inyectar los recursos necesarios para construir esta maravillosa obra en Barquisimeto, en el corazón de lo que ha sido tradicionalmente el gran emporio de la cultura musical venezolana”. También formaba parte de la nota de prensa esta descripción acerca de Gehry: “Es un arquitecto estrella de fama mundial con edificios emblemáticos repartidos por todo el mundo, casi siempre caracterizados por esas sábanas retorcidas y arrugadas de metal, acero y cristal”, imagen que tal vez transmite la maqueta presentada siendo las imágenes que presentamos de lo poco que hemos podido rescatar.

6. Frank Gehry y Gustavo Dudamel durante la presentación del proyecto para la nueva sede para la orquesta juvenil Filarmónica de Los Ángeles, Youth Orchestra Los Angeles (YOLA), conocido como el Centro Judith and Thomas L. Beckmen. 2018
7. Maqueta y planta del proyecto para la nueva sede para la orquesta juvenil Filarmónica de Los Ángeles, Youth Orchestra Los Angeles (YOLA). 2018

Casi seis años han transcurrido desde entonces. Durante este lapso Dudamel (y Gehry seguramente con él) comienza a distanciarse de un régimen que incrementa la represión sobre la ciudadanía ante lo cual emite unas fuertes declaraciones en 2017 las cuales lo convierten de inmediato en “enemigo”. En 2018 muere el maestro Abreu y como consecuencia de todo ello queda el proyecto del Centro de Acción Social para la Música de Centroccidente en el olvido.

No obstante, al dupla Gehry-Dudamel ha reorientado su labor social hacia la conformación en 2007 de una orquesta juvenil en la zona sur de Los Ángeles (conocida como YOLA según sus siglas en inglés) vinculada a la LA Phil, inspirada en “El Sistema”. Para ella el conocido arquitecto ha proyectado una modesta sede destinada a atender a más de 1.200 estudiantes adaptando un edificio bancario de mediados de siglo XX, ubicado en el Centro Cívico de Inglewood, con oficinas, espacios de reunión comunitaria y salas de ensayo. La edificación remodelada se espera que abra en 2020, y la construcción se programó para comenzar en la primavera de 2019 coincidiendo con el centenario de la creación de la orquesta, con un costo de € 12,6 millones.

Se abren las apuestas acerca de si esta nueva iniciativa llegará, ahora sí, a feliz término.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2. https://culturainquieta.com/es/arte/arquitectura/item/14741-los-10-edificios-mas-emblematicos-del-arquitecto-frank-gehry.html

3. https://elpais.com/cultura/2018/03/25/actualidad/1521969779_347169.html

4. Google Earth

5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6. https://www.farodevigo.es/vida-y-estilo/gente/2018/08/17/musica-promover-cambio-social-15920865.html

7. https://www.metalocus.es/es/noticias/frank-gehry-presenta-el-diseno-del-nuevo-centro-yola-para-la-joven-orquesta-de-la