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HA SIDO NOTICIA

El Pabellón de Chile para Expo Milán 2015 es reinstalado en Temuco

Fernanda Amaro

Tomado de Plataforma arquitectura

21 de septiembre 2017

La noticia puntualizaba cómo «el arquitecto Cristián Undurraga, desde sus inicios contempló la posibilidad de reutilizar el edificio para ser trasladado a Chile, razón por la cuál se decidió su construcción con una estructura desmontable de madera laminada.»

También señalaba que: «En el caso del pabellón de la Expo Milán 2015, se aprovechó la estructura para trasladarse y reconstruirse en la ciudad de Temuco, (…) al sur de Chile, en las faldas del Cerro Ñielol. El objetivo de esta instalación será el de entregar a la zona un centro de encuentro y difusión cultural de los pueblos originarios y la gastronomía del país.

Las obras de reinstalación del pabellón fueron iniciadas en agosto de 2016 y apoyadas por la Intendencia Regional de la Araucanía, la Municipalidad de Temuco y por diversas organizaciones locales (…) y las dirigió Lorenzo Constans, excomisionado General de Chile para la Expo Milán 2015, quien contó con la colaboración de la arquitecta italiana Federica Pugliese, como supervisora de las obras, invitada a la reconstrucción dado su amplio conocimiento del edificio luego de participar en su construcción original en Italia y en su desarme.»

Por otro lado, de la descripción enviada por el equipo del proyecto (Undurraga Devés Arquitectos) aparecida también en Plataforma arquitectura el pasado 9 de abril, se extrae lo siguiente:

«Desde los comienzos del diseño, supimos que el Pabellón Chileno, para la Expo Milán 2015, debería ser de madera. Chile tiene una hermosa tradición de edificios de madera cuyas raíces se remontan a la colonización europea en América. La madera es también uno de los recursos naturales más importantes del país, además de ser un material renovable, siendo Chile uno de los países más exitosos en la tasa de reforestación del planeta. (…) Para extender el ciclo de vida útil del edificio luego de terminada la Expo se diseñó una estructura mecano donde la racionalidad y simpleza de sistema constructivo permitiera, no sólo un rápido montaje en Milán sino, además, permitiera su posterior desmontaje, transporte y reconstrucción en Chile. Al mismo tiempo, se diseñaron espacios neutros, al interior del edificio, para permitir flexibilidad durante la exposición, teniendo en cuenta su adaptación a diferentes usos en el futuro. (…) A diferencia de su implantación original en Milán, donde el pabellón era parte de un paisaje denso y abigarrado de edificios singulares aquí, en Temuco, el entramado de madera enfrenta un espacio público abierto dando paso a una nueva lectura de su volumen. Por otra parte, como telón de fondo, aparece la masa arbolada del cerro Ñielol, territorio sagrado para los Mapuches, pueblo originario de la región. Formalmente, el pabellón, es un volumen simple hecho de madera laminada de pino radiata, cuya expresión  está definida por una retícula estructural. Estructura y arquitectura son una misma cosa. Desde la distancia el pabellón aparece como una totalidad, (escala monumental), mientras que en la inmediatez aparece el fragmento, el despiece de la madera nos relaciona con el cuerpo y le confiere escala humana. (…) La caja de madera (que tiene una superficie útil de 1720 m2) está montada sobre 6 trípodes invertidos de acero. Esta condición de «puente»  permite liberar la planta baja generando una transparencia visual y creando un espacio intermedio donde interior y exterior se funden. En su nueva ubicación  se dispuso un acristalamiento perimetral del espacio de modo tal que se permitiera  su uso intensivo durante todo el año. Allí se despliega un pequeño mercado y un restaurante, además de servir de atrio para subir a la caja donde tienen lugar las exposiciones. Como complemento del programa se diseñó un pequeño auditorio y oficinas administrativas.»

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 92

El Sistema Estructural Metálico Apernado (SIEMA) es tal vez uno de los elementos que mejor permiten explicar la evolución de la visión que caracteriza la línea de trabajo dedicada al desarrollo tecnológico de la construcción del IDEC FAU UCV, desde sus inicios (1975) hasta la actualidad. En primer lugar porque se trata de una clara muestra de lo que se considera un sistema constructivo abierto, basado en el ensamblaje en obra de componentes estandarizados producidos industrialmente, económico, versátil, de fácil montaje, ligero y flexible. En segundo lugar porque su conformación modular permite diversos acomodos internos, cambios de dirección en la retícula estructural, previsión de crecimiento progresivo y la posibilidad de explorar con variadas formas de cerramiento, según el uso a que se destine la edificación que lo emplee, pudiéndose alcanzar hasta tres pisos de altura. Y, en tercer lugar, porque denota la presencia actualizada de los primeros contactos que establecieron los fundadores del Instituto, a comienzos de los años 60, con el Programa Especial del Consorcio de Autoridades Locales del Reino Unido (CLASP), que a través del CLASP Development Group los proveyó posteriormente (1977-78), gracias al convenio CONICIT-IDEC-CLASP, bajo la figura de transferencia, de una tecnología flexible y abierta basada en el uso del acero en edificaciones educativas que, por ensayo y error, será plenamente adaptada por el IDEC a las condiciones de nuestro país para su utilización en una amplia gama de construcciones, tal y como señala Alberto Lovera en el artículo “Los laberintos de la innovación tecnológica. El Sistema Siema del IDEC» (1993).

Detenerse a conocer las características de este sistema (información que puede consultarse ampliamente en http://www.fau.ucv.ve/idec/pdf/propuestasidec.pdf), cobra sentido para enfatizar su condición de andamiaje o soporte de múltiples posibilidades que a su vez permiten detectar la habilidad y el talento del diseñador o diseñadores que echan mano de él y, en particular, la participación de Henrique Hernández, junto a Alejandro Calvo y Nora de la Maza, en el proyecto y construcción de la sede para el Banco del Libro, Altamira (Caracas).

1. Izquierda: Plano de conjunto. Derecha arriba: detalle del acceso. Derecha abajo: hall de acceso

Las condiciones que debieron sortearse de antemano en el proyecto del edificio no eran nada favorables: necesitaba ubicarse en un lote estrecho y largo próximo al Distribuidor Altamira al borde de la vía que conecta la autopista Francisco Fajardo con la plaza Francia, por lo que el volumen prismático producto de la utilización del sistema tendría que orientar sus caras más largas hacia el este y el oeste. De aquí que las operaciones relacionadas con la implantación del objeto, su relación con el entorno y su comportamiento climático pasarían a ser fundamentales a la hora de tomar decisiones de orden arquitectónico.

Haciendo valer su ya demostrada capacidad para sacar partido de las adversidades, Henrique Hernández ubica el edificio de 1.500 m2 de construcción, una bien proporcionada caja de tres pisos de 12.60 mts de ancho por 39.60 de largo y una altura de 9.15 mts, cuya planta responde a un módulo estructural de 3.60 mts a lo largo, con luces de 7.20 mts y 5.40 mts para cubrir el ancho, organizada en función de dos núcleos de circulación y servicios colocados uno a cada extremo, lo más alejado posible de las desfavorables condiciones de ruido y tráfico prevalecientes al sur, con la intención de lograr hacia el norte un modesto y a la vez digno acceso que estaría acompañado de una pequeña plaza (desde donde está tomada la foto que ilustra nuestra postal del día de hoy) en la que se proponía la inserción (no consumada) de una obra de Alejandro Otero. De esta forma se conseguiría también dar cabida más al norte a un pequeño estacionamiento y a la incorporación de los retiros como espacios de expansión (a modo de patios) de las actividades públicas ubicadas en la planta baja, gracias al atinado papel que juega el muro perimetral. Así, la edificación se convierte ella misma en acceso y elemento ordenador principal de las diferentes fases de crecimiento del programa y de ocupación del resto del complicado terreno.

2. Detalle de la fachada sur
3. Fachada oeste

El otro gran acierto del edificio estriba en la manera como es tratada su envolvente la cual no sólo actúa como respuesta acorde a su desfavorable orientación, sino que brinda la oportunidad de llevar a cabo una cuidadosa selección de los elementos que la integran y sobre todo de incorporarle un rico y variado dinamismo. Sin abandonar preocupaciones de índole funcional que privan a la hora de mostrar al exterior los ambientes que su piel recubre, las fachadas del edificio hablan por si solas de un claro deleite por la composición de los planos que las definen y su permanente diálogo con la modulación estructural: romanillas fijas y móviles (de variadas dimensiones) de aluminio anodizado, así como marcos de ventanas y cerramientos sólidos del mismo material, se combinan contrastando con casquetes seccionados a media bóveda en fibra de vidrio de color amarillo, inyectándole a la ligereza de las cerchas y columnas que componen el sistema constructivo una sugerente capacidad expresiva que no atenta contra su sobriedad. Todo este esfuerzo estético, reforzado con la participación de Carlos Cruz-Diez en el tratamiento del hall de entrada, deriva, además, en haber logrado condiciones óptimas de ahorro energético ante las circunstancias adversas del medio.

4- Patio cubierto

En el Banco del Libro, Hernández y su equipo logran plasmar una obra madura que muestra cómo tras la aparente frialdad y esquematismo de la estructura que soporta el edificio es posible conmover al visitante no sólo desde fuera sino particularmente cuando se disfruta de la atmósfera interior, plenamente alcanzada teniendo al control de la luz como protagonista. De esta manera se aprovecha una de las mayores ventajas que aporta el SIEMA: lograr la libre disposición de las partes constitutivas del programa propio de una institución pública dentro de la máxima flexibilidad espacial con la menor cantidad de elementos.

5. Arriba izquierda: fachada norte. Arriba derecha: fachada sur. Abajo: escalera con estructura metálica a la vista

Posteriormente a la realización del Banco del Libro el IDEC, a través de su empresa TECNIDEC, construirá en Sartenejas (1991) la ampliación de la Fundación Instituto de Ingeniería en la que de nuevo participa Henrique Hernández, esta vez acompañado por Alejandro Galbe y Cristina Echeverría. El sistema se comercializa y también en 1991 se utiliza para la construcción de un edificio de laboratorios de la Procter & Gamble en La Yaguara (Caracas), proyecto del arquitecto Pablo Lasala, para luego servir de soporte (tras la firma de un contrato de Licencia con la empresa CORYLUM C.A.) para contener la sede del Grupo CORIMON en la Zona Industrial de Valencia, estado Carabobo del arquitecto Servio Tulio Ferrer y, más recientemente, el núcleo de Maturín de la UCV del arquitecto Nelson Rodríguez.

El seguirle la pista a los orígenes y desarrollo del SIEMA ha permitido a Alberto Lovera en el ya citado artículo develar “los laberintos de la innovación tecnológica”, pero sobre todo el poder constatar, de nuevo, que Henrique Hernández al usar el catálogo de piezas que lo conforman, ha logrado no sólo complementarlo sino dotar a la edificación resultante de un carácter que trasciende la simple resolución automática de los problemas arquitectónicos involucrados, sin dejar de convertirse en una nueva acentuación del sistema constructivo más que en una búsqueda de formas originales. La experiencia acumulada, unida al aprendizaje que produjo el episodio del edificio de Trasbordo, cobra en el Banco del Libro un tono menos programático pero igualmente experimental dando como resultado un contenedor que dialoga con el lugar y no un objeto derivado de la literal traducción de un proceso. La paradoja que encierra el largo tiempo transcurrido entre la realización del proyecto y su inauguración (cerca de 5 años cuando no debió pasar de uno), atribuible a problemas de orden presupuestario y de diversa índole, no desmeritan el valor del Banco del Libro como manifiesto arquitectónico a favor de una particular visión comprometida con la ideación desde la sistematicidad constructiva de cualquier obra que busca ser eficiente, económica y de rápida ejecución.

ACA

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Revista ESPACIO, nº 4, 1989

LA NOTICIA DE LA SEMANA

A 20 años del Guggenheim Bilbao

Javier García Librero

Tomado de Plataforma Arquitectura

18 de octubre 2017

El Museo Guggenheim de Bilbao es una de las obras más significativas e influyentes de los últimos treinta años en el mundo de la arquitectura y este 19 de octubre celebra su vigésimo aniversario.

La construcción del museo en 1997 supuso el inicio de un paradigmático proceso de transformación urbana y económica que atrajo a turistas, inversionistas e inmobiliarias a Bilbao, convirtiendo una ciudad industrial en declive y castigada por el terrorismo, en una de las capitales culturales de España, Europa y el mundo. Su impacto económico llevó al filósofo y periodista español Iñaki Esteban a acuñar el concepto de “Efecto Guggenheim” en su libro homónimo publicado en 2007.

El diseño final, obra del arquitecto canadiense Frank Gehry tras ganar un concurso con tres candidatos, supuso también un punto de inflexión en el mundo de la construcción y la arquitectura. Para llevar a la realidad las complejas formas curvilíneas del proyecto, fue esencial el uso del software CATIA, inicialmente utilizado en la industria aeronáutica y aeroespacial. Asimismo, su ubicación inicial fue pensada en la Alhóndiga —un antiguo almacén de vino ubicado en la villa de Bilbao— pero luego fue trasladado junto al Puente de la Salve en la orilla del río del Nervión, mientras la Alhóndiga se convirtió años más tarde en el Azkuna Zentroa.

Además del gran impacto económico que supone para la ciudad, el Museo Guggenheim se ha convertido en uno de los más visitados de España tanto por turistas nacionales como internacionales, alcanzando el pasado 27 de septiembre los 20 millones de visitantes y superando en 2016, por octava vez en su historia, el millón visitas anuales, con un total de 1.169.404 personas.

Con motivo de los veinte años del Guggenheim, el museo ha organizado una serie de eventos entre los que destaca el espectáculo de video mapping  llamado Reflections, en el que la resplandeciente fachada de titanio es usada como un enorme lienzo en el que durante 20 minutos se proyectan, combinando música, luz e imágenes, dos décadas de historia, arte y creatividad en Bilbao.

Además, a través del programa TopARTE el Museo tiene programadas actividades abiertas a diferentes disciplinas como teatro, gastronomía, cine, música o danza, que permitirán descubrir a sus visitantes la rica variedad cultural que Bilbao y su entorno puede ofrecerles.

El propio arquitecto Frank Gehry, junto con los artistas Richard Serra, Jeff Koons, Jenny Hozer y David Hockney, se han sumado a esta celebración a través del vídeo “El arte lo cambió todo” en el que reafirman la estrecha relación que mantienen tanto con el Museo como con la ciudad de Bilbao.

A lo largo de estos 20 años, el Museo Guggenheim de Bilbao con sus formas expresivas y escultóricas y su imponente presencia, ha conseguido establecer un diálogo de contrastes con su entorno que lo han convertido en un símbolo urbano emblemático, capaz de atraer turistas de todo el mundo y de convertirse en ícono de Bilbao y su gente.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 84

El Ateneo de Caracas nace como institución, tal y como se recoge en el portal https://ateneodecaracas.wordpress.com/nueva-sede/, “… desde la necesidad de generar un espacio para la creación, la concordia y la confrontación en el campo de las artes y del pensamiento”. Para esta entidad, fundada en 1931, época de la dictadura de Juan Vicente Gómez, la mujer ha jugado un papel fundamental en el desarrollo del país y la cultura venezolana contemporánea, como protagonista y espectadora de sus grandes transformaciones. Su primera sede, ubicada en una vieja casa de Marrón a Cují en el centro de Caracas, fué utilizada como lugar de reunión de intelectuales para hablar veladamente de libertad y compartir lecturas, conciertos e ideas sobre la situación de aislamiento en que se vivía y sobre la urgencia de abrir espacios para las más diversas expresiones artísticas. Liderado por la compositora María Luisa Escobar, el Ateneo sirvió para la consolidación de un grupo de mujeres que decidieron transformar sus tertulias vespertinas en una actividad abierta a la colectividad, convocando a personalidades, artistas y familias vinculadas con el poder, a fundar una asociación que llegaría muy pronto a ser considerada como la República Libre de los Intelectuales.

En 1958, la sede se muda a la esquina de Las Mercedes, y no fue hasta 1981 cuando el Centro Simón Bolivar, por iniciativa del gobierno de Rafael Caldera, concluye la construcción de la sede que le sirvió de imagen y asiento durante casi tres décadas, de estilo brutalista y proporción cúbica, formando parte del grupo de instituciones destinadas al arte y la cultura situadas en la zona adyancente al Parque Los Caobos, cuya imagen recogemos en la postal del día de hoy.

1. Ateneo de Caracas. Gustavo Legórburu. Arriba: corte este-oeste. Abajo: fachada sur

El edificio para la nueva sede de la Institución, dirigida en su momento por Maria Teresa Castillo, fué proyectado por Gustavo Legórburu (1930-2013), arquitecto graduado en la sexta promoción de la Universidad Central de Venezuela en 1957. Legórburu era un “arquitecto excepcional, con un talento desbordante, que además pudo expresarse en un momento venezolano de extremo dinamismo en el que construir la arquitectura parecía un asunto absolutamente natural como final obligado de todo intento, de toda promesa, expresada desde las primeras líneas sobre el papel ”, como bien señala Oscar Tenreiro en su blog “Entre lo cierto y lo verdadero” del 27 de julio de 2013 (https://oscartenreiro.com/2013/07/27/gustavo/)

Legórburu proyecta en 1979 un edificio a ser construido en concreto armado y obra limpia que recoge sus ideas sobre como debe ser la arquitectura para el clima del trópico. El edificio responde a la necesidad de protegerse del sol, a la ventilación natural y mezcla imágenes como alimento para darle sustrato a la forma con un gran rigor geometrico, estructural y constructivo, desprovisto de refinamientos. El conjunto de ocho mil quinientos metros cuadrados, albergaba una completa variedad de áreas destinadas a la cultura que llevaban los nombres de algunos de los personajes más relevantes de la cultura del país. Las dos salas de teatro –Anna Julia Rojas y Horacio Peterson-, la Sala de Conciertos, una sala de cine -Sala de Arte y Ensayo Margot Benacerraf-, la Galería Los Espacios Cálidos, la Sala La Fotografía, La Librería, ocho salas de conferencias y otros recursos, permitieron a la institucion trascender el ambito artístico y ampliar la diversidad cultural.

2. Ateneo de Caracas. Gustavo Legórburu. Planta sótano

Funcionalmente, la sala de conciertos, salas de teatro, salas de exposiciones y conferencias, aulas, talleres, librería y zonas rentables se distribuyen en dos cuerpos claramente diferenciados: uno vertical de ocho plantas y otro escalonado que alberga la actividad teatral. El espacio está concebido para que los usos que atraen a mayor cantidad de personas se concentren en el sótano y la planta baja, mientras que las de menor demanda se han dispuesto en los pisos superiores.

La planta cuadrada del edificio está compuesta por nueve módulos estructurales dejando un vacío central alrededor del cual se ubican los núcleos de circulación vertical. Tres de sus frentes están abiertos, lo que crea un área libre y a doble altura. El volumen destaca por la composición de sus fachadas, construidas con celosías de bloque ornamental de concreto dispuestos dentro de una retícula estructural y elementos tipo brise soleil  armónicamente distribuidos, equilibrando llenos y vacíos.

La institución, que funcionó por 26 años en esta sede desde 1983 hasta el 2009, cumplió una fructífera labor cultural presentando actividades como el Festival Internacional de Teatro, el Festival de Música Latinoamericana, el Festival de Cine Internacional, El Libro toma el Ateneo, el Taller Permanente de Expresión Creadora Infantil, la Feria de Navidad, el Proyecto Escuela, los Ciclos de Ópera Breve, el Festival Pirandello, los Festivales de Jóvenes Coreógrafos, el Festival Porte Acero y el Festival Crea Joven y también garantizando el funcionamento de la Radio del Ateneo de Caracas. Por otro lado, fungió como promotora de nuevas instituciones, acogiendo en su sede las actividades de importantes grupos artísticos (Grupo Rajatabla, FundateneoFestival, La Federación de Ateneos, Fundación Casa Simón Bolívar de la Habana) y también albergó a otras instituciones y grupos en sus espacios.

En el 2009 con la finalización del comodato que le permitía ocupar el edificio y la consecuente intervención del Estado por razones idelógicas y políticas, la institución fué desalojada de la sede, la cual fue ocupada por la Universidad Experimental Nacional de las Artes, UNEARTE.

3. Ateneo de Caracas. Actual sede en Colinas de Los Caobos

Hoy el Ateneo de Caracas se mantiene activo en una quinta de los años 50 ubicada en Colinas de Los Caobos con el mismo espíritu que catapultó su fundación, manteniendo como bandera la urgente necesidad de permencer como espacio para la creación y la confrontación en el campo de las artes y del pensamiento. Por otro lado, cabe destacar que Gustavo Legórburu quien forma parte de una generación de arquitectos con una obra excepcional en Venezuela, obtuvo el Premio Nacional de Cultura, mención Arquitectura en 1989.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://portaldelahistoriadecaracas.blogspot.com/2010/06/ateneo-de-caracas.html

1. Goldberg M. Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela Caracas. Parte 1, 1980

2. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

3. https://ateneodecaracas.wordpress.com/nueva-sede/

1992• Remodelación del Teatro Orlando Araujo (antiguo Teatro Cine Verdi), Barinas

Teatro Orlando Araujo.jpg

1992•  Se concluye la remodelación y abre sus puertas el día 8 de agosto el Teatro Orlando Araujo (antiguo Teatro Cine Verdi), ubicado en la Calle Arzobispo Méndez, Barinas, estado Barinas.
El nuevo centro cultural, fue instaurado por la Gobernación del Estado, que había decretado la creación de una fundación y adquirido las instalaciones para su sede, con el fin de incentivar la participación popular a través de actividades relativas a la educación, instrucción, ilustración y formación cultural que contaría con la participación activa de cultores de diferentes disciplinas artísticas, en beneficio directo de los ciudadanos de la región y en particular del estado Barinas.
Al nuevo teatro se le dio el nombre de Orlando Araujo (1927-1987) en homenaje al ilustre
barinés, reconocido e insigne escritor, economista, poeta, profesor universitario, periodista y guionista de cine y televisión.
La remodelación realizada conservó algunos elementos del antiguo Cine Teatro Verdi, tales como dos murales inspirados en obras del artista barroco italiano Guido Reni (1575-1642), la sala de proyección, las confortables butacas y las máquinas de proyección. Por otro lado, se eliminó el foso de los músicos, transformándose los camerinos en oficinas, se renovaron los sanitarios y se elevó el aforo a 630 puestos. Desde la creación de la Fundación y la inauguración del Teatro Orlando Araujo en 1992 se han presentado compañías de teatro, agrupaciones musicales y danza nacionales e internacionales tales como el Teatro Negro de Praga, el Ballet Nacional Ruso, el Ballet de Leipzig de Alemania, Danza Hoy, Ballet Nuevo Mundo, Ballet Teresa Carreño, conciertos de la Orquesta Sinfónica de los Llanos, Trío Teresa Carreño, el Festival Internacional de Narración Oral, Encuentro de Solistas de Danza, I Seminario Nacional de Teatro “Una visión Compartida”, Festival de Folklor de los Pueblos del Mundo y Festival Nacional e Internacional de Títeres.
En el año 2011 se disminuyen las actividades en el Teatro a causa del deterioro del edificio y sus instalaciones.