Archivo de la etiqueta: publicaciones

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Jane Jacobs

Cuatro entrevistas

Traducción: María Serrano Giménez

Editorial Gustavo Gili

2019

Nota del editor

Desde la publicación en 1961 de su obra mítica Muerte y vida de las grandes ciudades, el respeto y la fascinación por la mirada lúcida e incisiva de Jane Jacobs acompañó para siempre a la intelectual norteamericana. Este libro recoge cuatro entrevistas, inéditas en castellano, en las que descubrimos la cara más humana y vivencial de Jacobs: desde los años de precariedad laboral, el descubrimiento de la metrópolis o sus paseos aleatorios y sin rumbo por el Manhattan de la década de 1930, hasta su incursión en el activismo político y sus reflexiones más afiladas contra la planificación urbana y los grandes dogmas de la modernidad.
Una lectura imprescindible de una de las grandes voces del siglo xx.

ACA

VALE LA PENA LEER

La madrina de las ciudades

Se publican conjuntamente cuatro entrevistas a Jane Jacobs que retratan a la autora de ‘Muerte y vida de las grandes ciudades’, la intelectual que urgió a recuperar la vida en la calle para humanizar la ciudad

Anatxu Zabalbeascoa

Tomado del blog “Del tirador a la ciudad”

4 de junio 2019

El País

“Querida Jacobs: Haga siempre lo que de verdad le gustaría hacer. Hay media docena de editores que se pelearían por un manuscrito suyo sobre la ciudad, y aunque no puedo aventurar cómo lo recibirá el público, es su deber escribir ese libro. No hay nadie que tenga tantas cosas frescas y sensatas que decir sobre la ciudad y ya es hora de que se digan y se discutan, así que póngase a trabajar”. En 1958, tres años antes de que Jane Jacobs publicara su obra maestra Muerte y vida de las grandes ciudades, otro humanista, Lewis Mumford encabezó así la carta que le envió”.

Cuarenta años después, Jacobs había abandonado Nueva York para instalarse en Toronto. Lo hizo siguiendo a sus hijos. Por entonces, Estados Unidos estaba asustado por la crisis del Sputnik (reacción estadounidense al éxito del programa espacial soviético). Y los chavales estaban en edad de reclutamiento y no querían ir a Vietnam. El mayor había conseguido una beca para hacer un doctorado en física. Y ambos tenían claro que preferían ir a la cárcel que a la guerra. Fue el marido de Jacobs quien decidió que no habían criado a sus hijos para que terminaran en la cárcel. Se fueron. “Me he dado cuenta de que quienes se consideran a sí mismos exiliados nunca consiguen rehacer su vida. Nosotros nos considerábamos inmigrantes. Se trataba de una aventura y estábamos todos juntos”. Le dijo Jacobs al periodista James Howard Kunstler que la entrevistó en Toronto para la revista Metropolis. Lo que contó Kunstler entonces, cuando Jacobs tenía 84 años, o Roberta Brandes en la revista New York, o sus opiniones poco antes de morir sobre Quebec y la independencia constituyen otra cara, más personal, pero seguramente igual de urbana, de la gran dama que defendió la vida en la calle como condición sine qua non de la humanización de las ciudades. Esas charlas están reunidas ahora, y por primera vez traducidas al castellano por María Serrano, en el impagable volumen Jane Jacobs, cuatro entrevistas (Gustavo Gili).

A Howard Kunstler, que tituló su entrevista La madrina de las ciudades, Jacobs (Scranton Pensilvania, 1916, Toronto, 2006) le contó que vio por primera vez Nueva York con 12 años, antes del Crack del 29. Llegó en ferri, desde Nueva Jersey y vio aparecer el sur de Manhattan. Lo que le llamó la atención no fueron los edificios —no había apenas rascacielos— ni siquiera los característicos depósitos de agua. Se fijó en las personas “había gente por todas partes”. Años más tarde, regresaría y se instalaría en casa de su hermana para buscar trabajo. “Leía en el periódico los anuncios de empleo. Cruzaba andando el puente de Brooklyn hasta Manhattan, y luego, cuando me rechazaban en todos aquellos trabajos, me pasaba el resto del día curioseando por el lugar donde había pasado, o, si acababa en algún sitio que ya conocía, me gastaba cinco centavos en un billete de metro, me iba a alguna parada al azar e investigaba por otro sitio. Por las mañanas buscaba trabajo y por las tardes me dedicaba a deambular por la ciudad”. Una mañana le tocó el gordo y consiguió trabajo en una fábrica de caramelos. Pero fue el tiempo, presumiblemente perdido lo que terminó por darle una profesión: “Al haber pasado tardes observando diferentes zonas de la ciudad, empecé a escribir artículos que compró la revista Vogue”. Eso sí, ella los adaptaba a los lectores: el barrio de las pieles, por ejemplo, fue su primer escrito. Le pagaban 40 dólares la pieza. Ganaba 12 a la semana en la fábrica de caramelos.

Aunque fue un par de años a la Universidad de Columbia, Jacobs se formó por las calles. Desprejuiciada, “perdiendo el tiempo” y anotando lo que veía: “Fui un tiempo a una asignatura de Sociología y me pareció una idiotez”, apunta en la entrevista. En Canadá, Jacobs se dio cuenta de que “los estadounidenses no se creen de verdad que haya otros lugares tan reales como Estados Unidos”.

Pocas personas han hecho más por el activismo ciudadano que Jane Jacobs. Y pocas conocen tan bien su capacidad de cambiar las cosas como la dificultad de hacerlo. En 1950, ella misma recogía firmas para impedir que una carretera atravesara Washington Square. Pedían firmas entre quienes se sentaban al sol, jugaban allí con sus hijos, leían un libro o paseaban a perros. El caso es que muchos de los ciudadanos que usaban la plaza rehusaron firmar la petición de salvarla. Estaban convencidos de que firmar la petición podría resultar peligroso. “Fue en esa época cuando aquel extraño temor lo invadió todo, pero también recuerdo cuando se disipó, estando en plena lucha por salvar un barrio”.

Jacobs terminó nacionalizándose canadiense porque no le parecía normal no poder votar ni participar en las decisiones del lugar donde vivía. La relación con Mumford acabaría en discusión. Dos años después de la carta, en 1960, ella había terminado su inolvidable libro. Vería la luz un año después. Y Mumford, un hombre que, según Jacobs, cambiaba de carácter volviéndose ansioso al entrar en Nueva York, pasó a defender la ciudad jardín, la idea de vivir cerca de la ciudad con los beneficios del campo, una utopía para Jacobs que ni cuidaba la ciudad ni protegía el campo.

ACA

textos fundamentales

Contribución al estudio de los planos de Caracas

La ciudad y la provincia 1567-1967

Irma De Sola Ricardo

Ediciones del Cuatricentenario de Caracas.

Dirección de Cartografía Nacional

1967

Contribución al estudio de los planos de Caracas: La ciudad y la provincia 1567-1967, publicado por el Comité de Obras Culturales del Cuatricentenario de Caracas, es una voluminosa edición que selecciona y recoge los mas importantes planos que han representado a la ciudad a lo largo de su historia. No resulta casual que su titulo sea “Contribución”, tal cual y como lo declara su autora, pues persigue ayudar al estudio de la urbe al abrir un capitulo inicial en la exploración de su cartografía, así como de otras ciudades del interior del país que formaron parte de la Provincia de Caracas. Los 114 planos y mapas, las 20 fotocopias y las 165 fichas de planos que presenta De Sola, cuya tarea de recopilación y curaduría comenzó cuando se le encomendó la catalogación de los planos que se ofrecieron en la Segunda Exposición Bibliográfica sobre Caracas de 1957, abren un infinito mundo de posibilidades para la comprensión de la historia a través de la representación de momentos históricos específicos.  

Este libro es una “rara avis” dentro de la prolífica producción intelectual de la escritora venezolana Irma De Sola Ricardo nacida en 1916, hija de padres oriundos de Curazao, pues ella es más conocida por poemarios, ensayos, e investigaciones relacionados con la lucha por los derechos de la mujer y el niño. Obras como “Balbuceos” – poemas (1938), “El americanismo y la colaboración de la mujer y de las juventudes en el acercamiento de los pueblos del nuevo continente» – ensayo (1938), “Síntesis” – cuentos (1940) o “Teresa de la Parra semblanza de una escritora” – ensayo (1982), evidencian un universo literario muy distinto al gran “libro gris” que publicó en 1967.  

El ensayo inicial que precede a los planos muestra las infinitas posibilidades que ofrece el rico mundo cartográfico y su vinculación con la historia, donde De Sola se pasea por diversos temas y episodios de la ciudad haciendo referencia a los valores urbanos de la capital y la importancia de su conservación y rescate. No faltan menciones que van desde aspectos de memoria e identidad, a otros de carácter legal, normativo, arquitectónico, histórico, ilustrativo, didáctico, pintoresco y turístico, pasando por sugerencias prácticas sobre la importancia de la nomenclatura caraqueña, y que evidencian la complejidad de la construcción urbana de una ciudad que se ha venido gestando por más de cuatro siglos.

El libro, de gran formato, horizontal (59×39 cms. en cartoné), de 281 páginas, pensado para mostrar los planos a escala adecuada, posibilita según las ideas de Karl Schlogel “leer el espacio en el tiempo”. Armar este relato le tomó a De Sola 9 años de investigación y peregrinaje. Es quizás el único compendio cartográfico extenso de la capital venezolana y una pieza de gran valor investigativo, hoy difícil de conseguir. La portada diseño de Mateo Manaure, lo hace aún mas especial. El formato permite hurgar en detalle sobre los planos y escudriñar en episodios cartográficos, para visualizar hechos del urbanismo y la arquitectura de la ciudad gracias a que su encuadernación permite desprender independientemente cada una de las hojas que lo conforman.

Desde un punto de vista investigativo De Sola más que proporcionar respuestas, es hábil en generar preguntas a través de los planos, que hablan por si solos, y van construyendo, a medida que se avanza, una compleja y rica lectura de la historia de la ciudad, invitando al lector a pensar en el lenguaje y finalidad de cada mapa, como una forma de conocimiento.

La reproducción de los planos en el libro no fue un tema menor. De Sola ilustra de forma cronológica la evolución de la historia, el proceso de creación y desarrollo de la capital, que requirió un manejo por parte de expertos en impresión en los talleres de la Cartografía Nacional, para poder manipular y reproducir cada plano en blanco y negro, conservando los atributos propios de cada uno, por la perdida del color.

Desde planos antiguos del siglo XVI, que nos muestran como nos veían los conquistadores y cuyo encanto radica en su muy personal forma de representación que se acerca al manuscrito, pasando por los maravillosos planos de reconocidos ingenieros y cartógrafos Venezolanos como Eduardo Röhl o Ricardo Razetti, hasta complejos planos técnicos elaborados por la Dirección de Cartografía Nacional, a mediados del siglo XX, De Sola muestra un mundo infinito de historias y episodios que se transforman en nítidas representaciones que congelan la ciudad en momentos específicos. El libro es en realidad una compilación informativa de documentos, a ratos fresca y a ratos obsesiva, llena de transcripciones exactas de los textos de los planos y de útiles anotaciones propias de la autora, que deja abiertas múltiples interrogantes sobre la época histórica contenida en cada mapa y las razones que detonaron profundos cambios en su fisonomía.

La aproximación de la autora no persigue ser académica ni rigurosa. En efecto, De Sola es absolutamente honesta al declarar que el ensayo no pretende ser una cátedra. Su mérito, más bien, está en haber reunido una colección de planos de la ciudad de distinta índole y procedencia: desde algunos que reposan en el Archivo General de Indias de Sevilla y el Histórico Militar de Madrid, hasta los elaborados por Cartografía Nacional o que forman parte de archivos particulares, entre otros.

La compilación realizada por De Sola formó parte de una serie de monografías cuyo objeto fue acopiar material sobre diversos aspectos actuales e históricos de la vida de la capital, con motivo de cumplirse cuatrocientos años de su fundación. Estas monografías estuvieron a cargo de la Comisión Nacional para el Cuatricentenario de Caracas dirigida por el Presidente del Comité de Obras Culturales, Don Alfredo Boulton actuando Pedro Grases como secretario.  Por otra parte, la Comisión Nacional, de carácter multidisciplinar, que abarcaba distintos ámbitos para la difusión de los valores de la ciudad en aniversario, estaba integrada por el Gobernador de Caracas, Raúl Valera, Augusto Márquez (Comisionado especial de la Presidencia); Tomás Carrillo Batalla (Presidente del Comité de Obras Económicas); Julián Ferris (Presidente del Comité de Obras Públicas) y Carlos Eduardo Frías (Presidente del Comité de Obras Cívicas). Dentro de las publicaciones con fines conmemorativos que formaron parte de esta serie, se encuentran: “Caracas en tres tiempos” de Carlos Raúl Villanueva (1966); “El Área Metropolitana de Caracas” de Marco Aurelio Vila (1965); y la “Fundación y la conquista de Caracas” de el Hermano Nectario María (1966).

IGV

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

TODO LLEGA AL MAR

Pensamiento y obra del arquitecto Oscar Tenreiro

Oscar Tenreiro

Ediciones ETSAV

2019

Tomado del blog Entre lo cierto y lo verdadero de Oscar Tenreiro
18 de mayo 2019

Todo Llega al Mar –que así se llama el libro– tiene para mí, en la medida dictada por mi edad y las enormes dificultades de mi país, casi imposibles de olvidar, un valor testamentario. Y al verlo realizado no puedo evitar emocionarme. Es un testimonio de lo que he venido pensando desde hace ya años: que el discurso sobre arquitectura que nos abre la mejor puerta hacia la comprensión de nuestro oficio es el que escriben –o comentan con la palabra– sobre sus obras o proyectos, los arquitectos que las concibieron y realizaron. Cuando es ese el caso, se crea una obligación de sinceridad que llama  a dejar atrás el adorno –o el embrujo como dijo el filósofo– del lenguaje, para ser más preciso –o veraz– acerca de las intuiciones, razones o impulsos que llevaron a tomar las principales decisiones. Los arquitectos sabemos cuanta hojarasca –conceptos o juegos de palabras– recubre innecesariamente el deseo de explicar lo que hacemos, y si esa hojarasca a veces nos halaga o gratifica, también oculta o enmascara. A ello me refiero en el texto cuando insisto en señalar que la más completa publicación de crítica de arquitectura del Movimiento Moderno fueron los distintos volúmenes de las Obras Completas de Le Corbusier, sumadas a la serie de libros que Jean Petit y el propio Corbu publicaron, documentos que se caracterizan precisamente por su sinceridad y el uso sin complejos de la descripción en detrimento consciente de la explicación, la culpable de nuestros excesos verbales.

La sinceridad por otra parte abre espacio para reconocer y valorar un aspecto que casi ha desaparecido de la literatura crítica al uso: los fundamentos técnicos. Carencia que borra las huellas dejadas por los procesos que llevan a la construcción de la arquitectura, reduciendo lo que es en su esencia amplio y complejo y llevándolo a una simplificación que facilita la pose y el disfraz, rasgos que hasta cierto punto se han convertido en típicos del arquitecto que exhibe al mundo su rol de creador, de artista de marca, actitud que se imita o caricaturiza y lleva al arquitecto exitoso a vivir de la apariencia o de una sublimación forzada, puertas afuera, de los recursos que utiliza.

Y por último, la sinceridad invita también a referirse a los aspectos de la realidad que presionan, limitan o ensanchan el espacio en el que actuamos, para ubicar en el relato las dificultades o estímulos que llevan a tomar una u otra dirección, a considerar los horizontes espirituales o materiales, los afectos y las exigencias  entre los cuales transcurre nuestro día a día. En resumen, a incluir a la realidad en el cuadro descriptivo. En todas sus dimensiones, las positivas y las negativas, las que obstaculizan y las que facilitan. A presentarnos como parte del mismo mundo en el cual todos luchamos.

Fue con ese  espíritu que redacté el texto. Ya juzgará el lector si le fui fiel.

El libro tiene 420 páginas y unas ochocientas ilustraciones en color y blanco y negro. Es del formato que en Europa se denomina DIN A4, muy similar a lo que en nuestro país llamamos tamaño Oficio (21 x 29.7 cm.), muy usado en revistas. Tiene tapa dura para facilitar su manipulación y conservación. Mi texto está precedido por sendos ensayos introductorios a cargo de Iván Cabrera, Maite Palomares y Ana Portalés, Kenneth Frampton y Antonio Ochoa Piccardo, a los cuales sirve de colofón un estupendo acercamiento a lo que he hecho de parte de ese múltiple promotor de la arquitectura y el pensamiento que es José María Lozano. No puedo sino agradecer el rigor de sus observaciones y el interés genuino que mostraron en conocer y analizar algunas de los aspectos más significativas de mis luchas con la arquitectura.

Finalmente hago notar que se trata de una edición no venal, es decir, no se hizo para la venta. De ella me correspondieron un número limitado de ejemplares que llegarán próximamente a Venezuela. Los destinaré a distribución selectiva entre quienes puedan estar interesados y lo manifiesten usando la dirección de correos de este Blog.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Cómo hacer una tesis (de arquitectura)

Lineamientos teóricos para la elaboración de un trabajo de tesis del taller de diseño en arquitectura

Flavio Bevilacqua

Editorial Diseño

2019

Nota de los editores

El presente texto persigue el propósito de arrojar luz sobre la organización de la tesis final de la carrera en arquitectura consistente en la elaboración de una propuesta de carácter proyectual.

La tarea que el estudiante lleva a cabo en las aulas o talleres de la universidad, es una operación o proceso que se enfoca en conseguir un proyecto.

Buena parte de la tarea docente de un taller de diseño proyectual consiste en crear las condiciones para reflexionar sobre las acciones llevadas a cabo por el estudiante durante toda la operación de diseño, como así también, sobre el producto final. El objetivo de este ensayo, entonces, es el de exponer un modelo que sirva al estudiante, y a los docentes, para organizar la tesis final de la carrera de arquitectura: se trata de un proyecto del proyecto. Se espera que este proyecto del proyecto sirva de guía para la realización de la tesis, y de zona de encuentro que promueva la relación entre los distintos actores implicados en la discusión del trabajo en curso.

ACA

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Portada del libro La real fuerza de Santiago de Araya de Graziano Gasparini

La real fuerza de Santiago de Araya

Graziano Gasparini

Editorial Arte

2019

Texto de la solapa del libro escrito por el autor

Investigar los motivos persuasivos que demanda la construcción de un monumento singular que dejó huellas en la historia y en la arquitectura de un país, resulta satisfactorio conocer las razones de su presencia y de sus características. Más aún cuando ese monumento fue casi ignorado por los historiadores que se dedicaron a investigar la historia de la arquitectura militar del Caribe y, posteriormente, a las fortificaciones concebidas por los Antonelli. El castillo de Araya (1604-1762), a pesar de ser una obra de Bautista Antonelli, pasó casi desapercibida por los historiadores.

Conocí las ruinas de Araya en 1952 y desde entonces advertí que se trataba de una “traza italiana”. Para esa fecha ya se sabía de varias obras de los Antonelli pero nadie conocía sus orígenes natalicios. Pasaron varios años de investigaciones hasta tener la seguridad que los Antonelli eran originarios de Gatteo en Italia. Así me lo confirmó el alcalde Mario Ornelli en una carta del 22 de septiembre de 1999. En efecto, encontraron en el archivo comunal un acta testamentaria del siglo XVII en la cual Juan Bautista dejaba una suma considerable para los pobres de Gatteo. Sin embargo, no sabían de sus actividades de ingeniero militar ni de sus obras realizadas en el Caribe. Suministré datos y fotos y eso contribuyó a divulgar “la saga de los Antonelli”.

El castillo de Araya tiene conceptos y características de la arquitectura militar abaluartada de Tardo Renacimiento. Personalmente considero que es el monumento más valioso del patrimonio histórico-arquitectónico del período colonial de Venezuela.

Nota

Desde su primer libro Templos coloniales de Venezuela (1959) hasta la presente obra, Graziano Gasparini (Gorizia, 1924), ha publicado sesenta libros sobre temas de arquitectura precolombina, formación urbana, restauración, arquitectura colonial venezolana y arquitectura civil, religiosa y militar de Iberoamérica.

ACA