A través de las cuentas de Instagram @bastidas_salinas y @revistaentrerayas, hemos conocido que el equipo conformado por Marcos Coronel, Ricardo Sanz, Khristian Ceballos, Ana Valenzuela, Gabriel García, Cristian Fontana y Carlos Arellano resultó ganador del Concurso Nacional para la Rehabilitación de la Plaza Guaicaipuro de Los Teques, anuncio que fue hecho el pasado martes 25 de junio.
La convocatoria a participar de esta iniciativa abierta a todos los profesionales de la arquitectura, en la que el sector público y el privado unieron fuerzas y actuaron como auspiciantes, estableció entre el 1 y el 20 de marzo de este año para hacer las inscripciones. Una vez cerrado el lapso, la fecha tope para la entrega de las propuestas se fijó para el 18 de mayo.
El jurado integrado por Isabel Maria De Jesús Pereira (antropólogo), Manuel Almeida (historiador), Justine Caballero (arquitecto), Larissa Slibe (arquitecto), Alejandro López (arquitecto), Cesar Vielma (abogado) y Karin Bolívar (representante de la comunidad), tras revisar los trabajos presentados por más de 60 concursantes, preseleccionó 12 de entre los cuales escogió como ganador el identificado con el seudónimo “Suelo/Sombra/Luz” consignado por el equipo ya señalado.
“Suelo/Sombra/Luz” funge a la vez de marco conceptual de la propuesta triunfadora gracias al énfasis particular que se hace en esos tres elementos: “Suelo que nos recuerda nuestros orígenes, lo interpretamos como una gran superficie porosa, lo que permite drenar las aguas de lluvia con facilidad, a la vez que extiende la superficie verde habitable. (…) Sombra que rinde homenaje a la vegetación emblemática que existe en el lugar, potenciado en este caso con un grupo de cubiertas ligeras apergoladas, que resguardan a los usuarios y que hablan del clima tropical. (…) Luz, una apuesta optimista al futuro, un lugar que rinde homenaje a la atmósfera donde se inserta y busca ser mediador entre la tradición y la innovación.
En el acto público presidido por Farith Fraija Norwood, alcalde del Municipio Guaicaipuro y su equipo de gestión, por un lado, se exaltó la iniciativa de convocar al talento nacional para aportar nuevos enfoques, estrategias y tecnologías a la resolución de temas urbanas locales y, por el otro, se anunció que las obras de rehabilitación de la plaza comenzarán las próximas semanas.
Vaya desde aquí las más sinceras felicitaciones para los ganadores.
Nota
Las imágenes que publicamos proceden de @bastidas_salinas y @revistaentrerayas.
Premiados los ganadores del Concurso de Señalética de la UCV
El “Concurso Nacional de Ideas para el desarrollo y diseño del proyecto integral de señalética para el conjunto del campo universitario, sus edificaciones y obras de arte” fue convocado a finales del mes de mayo de 2023 por la Comisión Presidencial para la Recuperación de la UCV. Estaba dirigido a arquitectos, ingenieros, diseñadores gráficos, industriales y profesionales de otras disciplinas afines.
Una vez concluido el martes 12 de septiembre el lapso para hacer efectiva la entrega (consistente en un máximo de tres láminas tipo A1 -59,4 x 84,1 cm-, horizontal o vertical, con una resolución de 150 dpi en formato PDF), serían 11 los equipos que la harían efectiva de los cerca de 25 originalmente inscritos el 14 de julio.
El pasado 27 de septiembre el jurado evaluador presidido por la ingeniera Jaqueline Faria, junto a José España, especialista comunicacional; Anakarina Hernández, secretaria de la Comisión Nacional de Cooperación con la UNESCO; la arquitecta Fabiola Velazco y los arquitectos Joao de Freitas y Javier Caricatto, dio a conocer el veredicto según el cual decidieron por unanimidad conceder un premio único, así como dos menciones honoríficas, a los equipos identificados con los seudónimos NORT3, MEDIO y FUGA, respectivamente.
La premiación se efectuó la tarde del martes 14 de noviembre en el auditorio 018 de la Facultad de Ingeniería donde al equipo ganador (NORT3), conformado por los arquitectos Ana Cecilia Flores, Jaime Pizani y José David González, así como el diseñador gráfico Gabriel González, se le otorgó la cantidad de diez mil dólares (10.000,00 $) y le corresponderá, también, ser contratado para el desarrollo del manual de uso y supervisión de la construcción de los elementos.
A los equipos acreedores de mención, FUGA, integrado por las licenciadas en diseño industrial María Virginia Altuve y Verónica Gómez, y MEDIO, formado por las arquitectas Elisa Silva y Claudia Jubés, el diseñador gráfico Ricardo Báez y el arquitecto Alexander Pérez, les correspondió a cada uno la cantidad de tres mil dólares (3.000,00 $).
La arquitecta Ana Cecilia Flores, docente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, en nombre del equipo ganador explicó a los periodistas “que en la propuesta que presentaron asumen un compromiso con el patrimonio, basados en los principios de mínima intervención, máximo respeto a la originalidad del patrimonio y el principio de reversibilidad: ‘Somos un equipo diverso de generaciones distintas y nuestra propuesta es una familia de objetos concebida desde la complejidad, que facilita esa deambulación y el sentido de pertinencia, que va a retribuir en la preservación del Patrimonio porque es responsabilidad de todos’. (…) La arquitecta sostuvo que utilizaron materiales que permitieran que la propuesta fuese viable económicamente, que tuviera durabilidad y fuera de fácil usabilidad para los usuarios, pero que también pudieran dar paso a otras formas en el futuro, aplicando ‘ese criterio de reversibilidad, dinamismo y vida que tiene un Patrimonio como este’ «.
Concluye la nota de prensa señalando que “La propuesta de NORT3 está basada en la pregunta ¿Dónde está el Norte?, que continuamente se hacía el maestro Carlos Raúl Villanueva. Esta sirvió como excusa para diseñar una señalética para la Ciudad Universitaria de Caracas, que considera la sinergia entre la cultura, el arte, la arquitectura, la naturaleza y la diversidad humana”.
Vaya desde aquí nuestras sinceras felicitaciones a los ganadores.
El llamado a concurso privado de ideas de arquitectura que hiciera en febrero de 2002 la empresa Sincrudos de Oriente C.A. (SINCOR), sociedad mercantil integrada por las empresas Total Venezuela, S.A., filial del grupo Totalfinaelf (Francia); PDVSA Sincor S.A. (Venezuela) y Statoil Sincor, A.S. (Noruega), que participaba en el desarrollo de la faja petrolífera del Orinoco, significó para los participantes invitados el encontrarse por primera vez de forma explícita con la oportunidad de hacer propuestas que no sólo se tradujeran en un “edificio emblemático para la empresa y la arquitectura nacional” dado “el carácter e importancia de las actividades que realiza SINCOR en el estado Anzoátegui”, sino “…que además de demostrar excelencia en el diseño, también contemplen su sustentabilidad y viabilidad técnica y económica”, tal y como rezaba en las bases del concurso elaboradas el año 2001 por sus organizadores.
Por si esto fuera poco, hacia el final del documento entregado a los convocados, en la sección “La arquitectura que queremos” se manifestaba de manera aún más explícita el compromiso de la empresa con los valores ambientales de la arquitectura: “Queremos una arquitectura nacional, que enfatice los contenidos de su localización regional–tropical… (que combine) el uso de tecnologías apropiadas y materiales constructivos locales con un lenguaje global acorde al nivel de nuestras exigencias como empresa multinacional y multicultural… Requerimos una arquitectura sostenible, con vista a nuestras actividades en los próximos 35 años en el lugar, que valorice los aspectos de redunden en la disminución del consumo energético, sin menospreciar las ventajas de los sistemas de control ambiental”.
1. Láminas presentadas en el concurso por el equipo de VAV Proyectos y Construcciones, C.A.
En tal sentido, a la firma VAV Proyectos y Construcciones C.A. con el arquitecto Domingo Acosta a la cabeza (junto a Fruto Vivas y Efraín Vivas, la colaboración de Mauricio Espina, Erick Vivas y Ariel Donoso y propuesta paisajística de Enrique Blanco), ganadora a la postre del certamen, se le presentó la inmejorable ocasión de plasmar en la práctica toda una serie de planteamientos que Acosta como profesor e investigador dentro del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) venía desarrollando en el área del desarrollo tecnológico.
Así, en el artículo titulado “Hacia una arquitectura y una construcción sostenibles: el proyecto para el edificio sede de SINCOR (Barcelona, estado Anzoátegui)”, publicado en la revista Tecnología y Construcción, Vol 19, Nº 2 (2003), Acosta develará lo que serían los aspectos conceptuales vinculados al enfoque en torno a sostenibilidad, que ya desde los años 90 del siglo XX, introducidos por Alfredo Cilento, se venían debatiendo y explorando dentro del IDEC y la manera como ellos fueron incorporados en la concepción y puesta en escena de la idea ganadora del concurso.
2. Planta de conjunto (izquierda) y esquemas explicativos sobre la consideración de las variables climáticas (derecha).
Con la más absoluta claridad, Acosta declara cómo: “Nuestra propuesta se centra en cinco ideas para una arquitectura sostenible: el techo como filtro ambiental; el patio interior: ventilación e iluminación naturales; vegetación y ciclo del agua: la incorporación de los procesos naturales al entorno del edificio sede; estructura flexible y de rápido montaje; y construcción seca y por componentes modulares, todo ello bajo la premisa que encierran las siguientes estrategias: hacer más con menos recursos; reducción del consumo energético; reducción de la contaminación y de los peligros para la salud; construir bien desde el inicio; cero desperdicio, y producción local, flexible y de pequeña escala”.
Enfocado claramente con la intención en convertirse en un edificio manifiesto, y en un importante eslabón dentro de un campo al que se le ofreció la posibilidad de explicar y dar salida a temas que se manejan desde el interior de la academia, Acosta expondrá cómo el proyecto asumió cada una de las ideas plasmándolas en criterios y objetivos que se aplican en la implantación de la edificación en el predio, el uso de diversos elementos, la escogencia de los materiales, la utilización de un determinado sistema estructural y la organización del programa.
Ante el reto de trabajar en un lote de 43.000 metros cuadrados de superficie, plano, físicamente muy homogéneo, sin mayor relevancia del paisaje, de escasa vegetación, alta humedad relativa, temperaturas fuera de la zona de confort, velocidad del viento más moderada que fuerte y elevado nivel freático, insertado en un sitio de bajo perfil, deprimido y sin mayor interés, en medio de un contexto ruidoso, polvoriento y contaminado que originan un fuerte deterioro de la calidad ambiental y urbana, la respuesta incorpora una serie de intervenciones urbanísticas que apuntan a mejorar su accesibilidad, dar relevancia al tratamiento de las áreas exteriores y procurar la concentración del edificio de 7.500 metros cuadrados de construcción, orientado norte-sur, en el segundo tercio del terreno.
3. El techo como filtro ambiental.4. El patio interior: ventilación e iluminación naturales.
Para materializar las ya mencionadas “cinco ideas para una arquitectura sostenible”, Acosta expondrá cómo cada una estará acompañada de una serie de elementos arquitectónicos y constructivos orientados por un grupo de estrategias.
Así, el techo como filtro ambiental se referirá “al concepto del doble techo con vegetación, un sistema pasivo de control ambiental ideal para moderar las fuerzas del clima” y estará conformado por pérgolas, una “nube vegetal” y un “paisajismo elevado” donde “la vegetación en las azoteas invade las pérgolas”.
El patio interior: ventilación e iluminación naturales “propone el patio interior como lugar fresco y lleno de vegetación para proteger de la excesiva radiación solar y de la lluvia, y permitiendo la ventilación natural en las áreas comunes del edificio, para así lograr significativos ahorros de energía”.
5. Vegetación y ciclo del agua: la incorporación de los procesos naturales al entorno del edificio sede (izquierda) y Estructura flexible y de rápido montaje (derecha)
Vegetación y ciclo del agua: la incorporación de los procesos naturales al entorno del edificio sede “establece que la vegetación y el agua son los grandes protagonistas del enfoque ecológico de nuestra propuesta como contribución a mejorar los deteriorados procesos ambientales del entorno urbano”, para lo cual “se creará un laguna que consolide el vínculo de la vegetación y el agua al entorno de la sede y para control del ciclo del agua” y se utilizará “vegetación abundante en el paisajismo: caminerías, estacionamientos y laguna”.
Estructura flexible y de rápido montaje “responde a los principios de flexibilidad del espacio exigidos por los usos de la sede”, contándose con espacios libres de 15 m x 15 m ofreciéndose la máxima flexibilidad, facilitando la coordinación modular de la estructura y demás elementos prefabricados modulares.
6. Construcción seca y por componentes modulares (izquierda) y despiece del edificio (derecha).
Construcción seca y por componentes modulares “intenta lograr el ideal de ‘cero desperdicio’ a través de procesos de construcción y ensamblaje de componentes de estructura y cerramiento guiados por los principios de la ‘construcción seca’ y de la ‘desconstrucción’”, planteándose el uso de una estructura conformada por “elementos prefabricados modulares apernados”, la fijación a ella de los cerramientos exteriores (paneles de fachada, ventanas y elementos de protección solar) mediante pernos y tornillos, el uso de cerramientos interiores flexibles y desmontables y la sujeción de los elementos de la pérgola mediante ganchos.
7. Vista fachadas norte y este (izquierda) y planta baja (derecha).
SINCOR que en 2002 realizó la primera producción de crudo sintético que alcanzó los 180.000 barriles diarios a partir de un suministro de 200.000b/d de crudo pesado proveniente de la región de Zuata en la Faja del Orinoco, y que en 2005 anunció que perforaría ocho nuevos pozos productores y esperaba perforar unos 67 pozos en el año 2006 y 84 pozos en el 2007, se vio obligada a convertirse en empresa mixta en 2007 siendo luego asimilada por el consorcio llamado Petrocedeño. Presumimos que este último evento terminaría dejando de lado la construcción del edificio ganado por concurso que hoy nos ha ocupado y con ello la posibilidad de poner a prueba los interesantes planteamientos de una arquitectura y construcción sostenibles que lo sustentaban.
8. Vista fachada norte.
Por otra parte, la labor investigativa acumulada por Acosta (egresado de la FAU UCV en 1979, Ph.D.en Arquitectura de la Universidad de California, Berkeley, 1986 y profesor titular del IDEC, FAU, UCV), le permitió presentar en septiembre de 2002 el trabajo de ascenso a la categoría de profesor asociado titulado “Arquitectura y construcción Sostenibles: propuestas y experiencias profesionales y académicas”, por el que obtuvo el Premio Bienal Carlos Raúl Villanueva al Mejor Trabajo de Ascenso de la FAU-UCV en 2004, y más adelante, junto a Alfredo Cilento, “Edificaciones sostenibles: estrategias de investigación y desarrollo”, publicado en 2005 en Tecnología y Construcción Nº 21 I. Acosta en 2015 dirigió el equipo ganador del Concurso para la Subsede Guayana del Banco Central de Venezuela (BCV), la cual le hizo merecedor de la Mención Honorífica del Gran Premio XIII Bienal de Arquitectura de Venezuela, 2019 (coautor arquitecto Miguel Acosta), y publica en 2019 el libro Diseñar en el Antropoceno: La arquitectura más allá de la sostenibilidad con el que obtiene el Premio Juan Manuel Cagigal 2021 al mejor libro de texto de Ingeniería y el Hábitat, otorgado por la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat de Venezuela.
El concurso convocado por la Alcaldía del Municipio Baruta el año 2002 con el objeto de diseñar la Plaza del Sol, Mercado y Terminal de Transferencia a ubicarse en la entrada principal norte del centro tradicional de Baruta, sobre un importante espacio urbano totalmente subutilizado con frente hacia tres calles (la avenida San Sebastián o La Industria al norte, la calle Ricaurte al oeste y la calle Mariño al este), tenía como objetivo recibir propuestas que colaboraran a resolver una serie de problemas que allí se concentraban, mejorar la calidad ambiental del entorno y, de ser posible, convertirse en un primer paso de una acción ordenadora para la capital de la entidad.
1. Vista aérea con la localización del espacio objeto del concurso en el contexto de Baruta.
Una vez concluido el proceso de convocatoria, inscripción, entrega y evaluación de los trabajos presentados a la competición, resultó ganador el proyecto elaborado por el arquitecto Jorge Rigamonti con la colaboración de Cesar Badaracco y Helena Correa Rigamonti uno de cuyos renders, el que muestra la fachada hacia la calle Mariño, por donde se tenía previsto el acceso al terminal de transferencia, ilustra nuestra postal del día de hoy.
Pensado para convertirse en la puerta de entrada al pueblo de Baruta desde Caracas y para servir de detonante de la revitalización del centro, el proyecto, que ofrece un enfoque innovador para diseñar el espacio público, buscó liberar las calles adyacentes de microbuses y vendedores informales, para permitir la organización del mobiliario urbano, ampliando y enriqueciendo el sistema peatonal.
2. Izquierda: Planta del nivel Terminal de Transferencia. Derecha: Planta del nivel Plaza del Sol.3. Cortes.
De la descripción elaborada por los proyectistas que se puede encontrar en https://www.behance.net/gallery/12106775/Plaza-del-Sol-Public-Market-and-Transfer-TerminalE, podemos ver que el partido arquitectónico asumido contempla la construcción de una edificación en forma de “U” que “se organiza paralela a las calles para valorar su espacialidad urbana y contiene una gran plaza-patio que retoma el nombre de Plaza del Sol. Liviana y ‘transparente’, la edificación está a su vez protegida por un gran techo sombrilla y pieles vegetales verticales constituidas por una gran variedad de especies de plantas trepadoras (enredaderas) venezolanas”. El edificio, sin lugar a dudas el elemento protagónico del planteamiento, tiene carácter multifuncional e integra en un área de 12.380 m2 de construcción un terminal de autobuses con locales comerciales (mercado) y servicios relevantes para la comunidad conectándose a su vez con un centro cultural adyacente a través de un puente peatonal. Su planta trapezoidal con las caras norte y sus paralelas entre sí, es producto del interés de los proyectistas en adaptarse al perímetro del terreno, factor que origina buena parte de las decisiones en torno a su geometría.
4. Renders en los que se puede apreciar la fachada hacia la calle Ricaurte con el acceso principal y el acceso lateral a la Plaza del Sol y también el importante papel que juega en todo momento el «techo-sombrilla».
El acceso principal ubicado sobre la calle Ricaurte, permite percibir y alcanzar de forma directa a través de una escalinata el espacio central (Plaza del Sol) y desde allí apreciar la totalidad del edificio. Desde la plaza se puede acceder directamente a la mitad de los 74 locales comerciales ubicados en la planta baja. Para llegar a los otros 37 se previó la existencia de corredores aporticados perimetrales que, pese a dar hacia la calle, se encuentran protegidos por la piel vegetal diseñada como envolvente del edificio. El mismo esquema se repite en los dos pisos superiores, existiendo en este caso corredores que se relacionan con la plaza. En total se cuenta con aproximadamente 222 locales de tamaños diferentes, teniendo los ubicados en las alas norte y sur (los más pequeños) la misma superficie entre sí, siendo los localizados al este y oeste los de mayor dimensión.
Por otro lado, el sistema de soporte de la edificación fue concebido con base en elementos de acero galvanizado, diseñados con la colaboración del ingeniero Francisco Niubo Ribo, “de grandes luces, económicas y de rápido ensamblaje”. Con la maleabilidad como atributo se pensó en la existencia de “pocos elementos cerrados con tabiquerías flexibles y livianas para los locales comerciales, modificables en el tiempo”.
5. Arriba: Render que muestra la fachada hacia la avenida San Sebastián o La Industria y la esquina con la calle Ricaurte. Abajo: tres diferentes vistas de la Plaza del Sol con los efectos de luz y sombra que el «techo-sombrilla» produce.
Como parte de las consideraciones ambientales y de sostenibilidad tomadas muy en cuenta en el diseño, las fachadas del edificio, como ya se ha insinuado, incorporan vegetación permeable al viento “que protege del sol directo los corredores aporticados perimetrales que dan acceso a los locales comerciales del mercado, en sus 3 pisos”. Como complemento y también remate en sentido vertical, el techo sombrilla se separa del volumen edificado y a la vez lo cubre en su totalidad tamizando la luz y propiciando un micro clima cuya finalidad es la de reducir considerablemente el consumo energético.
“La terraza superior, abierta y protegida por el techo sombrilla flotante, podrá utilizarse para la ubicación de jardines, cafeterías, zonas para juegos infantiles, restaurantes, y los equipos mecánicos del edificio. El techo sombrilla permite una óptima ventilación natural y matiza la luz mediante un novedoso diseño, de forma que el sol con su propio movimiento vaya produciendo variaciones en la iluminación natural, desde la luz directa atomizada en las horas de la mañana y de la tarde, a la luz totalmente indirecta en las horas más calurosas del mediodía”. De “efecto cinético” califican los proyectistas la sensación que percibirían los usuarios a lo largo del día.
Como resultado de una muy adecuada adaptación del programa a las diferentes cotas del terreno se logra reducir al máximo el movimiento de tierra y se obtiene un mínimo impacto ambiental. Es el correcto tratamiento de la topografía el que permitió localizar el terminal de transferencia en el nivel más bajo pudiéndose acceder directamente desde la calle Mariño (extremo sureste del terreno), alcanzándose una capacidad máxima para 24 microbuses y 36 rústicos, estacionados al mismo tiempo.
6. Despiece del modelo 3D del proyecto publicado en el blog CA. Catálogo de Arquitectura. Venezuela-Latinoamérica que permite comprender a cabalidad el proyecto.
El proyecto, que recibió en Río de Janeiro el “Premio de Reconocimiento 2005-América Latina” en los International Holcim Awards para Construcción Sustentable, como otras tantas propuestas ganadoras de concursos de arquitectura en nuestro país, no llegó a construirse. Así, la Plaza del Sol, Mercado y Terminal de Transferencia se sumaría, en el caso de Jorge Rigamonti (1940-2008), al Museo del Petróleo-Complejo Urbano, Cabimas, estado Zulia (1984) y el Patio-Jardín Esquina La Torre, Caracas (1995) como trabajos galardonados que se quedaron en el camino.