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Organizado por la Universidad Central de Venezuela (UCV) y el gobierno de Venezuela, con apoyo de la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso del Hombre (FPH) y otras instituciones privadas, tanto extranjeras como venezolanas, y coordinado por las profesoras Teolinda Bolívar y Josefina Baldó de la Escuela de Arquitectura de la UCV, el Primer Encuentro Internacional Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo realizado entre los días 25 y 29 de noviembre de 1991 realizado en las instalaciones del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG), Altamira, se constituyó en un importante punto de inflexión dentro del rico y extenso debate acerca del barrio urbano, desarrollado desde los ochenta tanto a nivel nacional como internacional.


El tema de la rehabilitación de los barrios tiene en Venezuela unos muy claros antecedentes académicos en la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV, particularmente en lo que se conoció como el “Taller Vivienda”, dictado en dos oportunidades conjuntamente entre el Sector de Estudios Urbanos y el de Diseño entre 1986 y 1989 y que contó con la participación de los profesores Federico Villanueva (coordinador), Josefina Baldó, Teolinda Bolívar, Henrique Hernández, Alejandro López, Juan José Martín Frechilla, además de asesores en diversas especialidades: Alfredo Cilento, Roberto Pérez Lecuna, Rodolfo Sancio, Guillermo Mac Quhae y Enrique Arnal y un total de 26 estudiantes, cuyos resultados fueron recogidos en el artículo “La rehabilitación de barrios existentes como experiencia docente en la Escuela de Arquitectura de la FAU”, publicado en el nº 4 (1988) de la revista Tecnología y Construcción.
Paulatinamente, sumado a otras contribuciones tanto teóricas como prácticas que Leandro Quintana expone en “La Participación Popular en las Políticas de Vivienda en Venezuela”, revista Urbana, nº 16/17 (1995), esos primeros pasos iniciados en el “Taller Vivienda” fueron abonando el camino a la realización del evento que hoy nos ocupa, en cuya Declaración Final y conclusiones se sientan las bases para que el Estado venezolano reconozca la importancia del enfoque de habilitación de barrios.


Acto seguido, en 1993, FUNDACOMUN-OCEI a través del III Inventario Nacional de Barrios llevan a cabo un levantamiento integrado de información demográfica y cartográfica de las zonas de barrios de Venezuela, delimitándolas y asignándoles denominaciones técnicas propias de la metodología de habilitación: Unidades de Planificación Física (UPFs) y Unidades de Diseño Urbano (UDUs). Ello conducirá a la contratación por parte del Ministerio de Desarrollo Urbano (MINDUR) de los profesores e investigadores Josefina Baldó y Federico Villanueva del Plan Sectorial de Incorporación a la Estructura Urbana de las Zonas de Barrios del Área Metropolitana de Caracas y de la Región Capital (Sector Panamericana y Los Teques) (1994). Este plan tuvo un importante impacto académico (los autores recibieron, en el año 1995, el Premio Nacional de Vivienda que otorgaba el CONAVI) y político, hasta el punto que su metodología comenzó a replicarse en otras ciudades importantes del país.
Posteriormente, tras el triunfo de Hugo Chávez en 1998, habiendo ese mismo año Baldó y Villanueva elaborado Un Plan para los barrios de Caracas, se le ofrece la oportunidad a Josefina Baldó de presidir en Consejo Nacional de la Vivienda (CONAVI) y de poner en práctica el trabajo acumulado a lo largo de más de diez años a través del Programa de habilitación física de las zonas de barrios (PHFB). La corta e intensa gestión de Baldó (siempre acompañada por Villanueva), permitió la elaboración de toda una serie de publicaciones (en su mayoría del año 2000) que acompañaban la política que se buscaba implementar la cual, traducida en la elaboración de los Planes Sectoriales que abarcaban al resto del país, sirvieron de orientación y guía a la propia institución, a la puesta en marcha del I Concurso de Ideas. Propuestas Urbanísticas de Habilitación Física para Zonas de Barrios. Petare y La Vega, a los habitantes que buscaban mejorar sus viviendas y a las comunidades para supervisar a los contratistas que realizaban obras de mejoramiento de servicios e infraestructura.
El programa se comenzó a implementar de forma masiva y con éxito alcanzando 247 zonas de barrios en todo el territorio nacional pero la salida, a fines del 2000, de Baldó del CONAVI, como consecuencia de una creciente tensión entre civiles y militares (quienes no acompañaban la propuesta de privilegiar la rehabilitación de barrios), significó el fin del PHFB y pese a que se intentó retomar en noviembre de 2004 con el nombre de “Transformación endógena de barrios”, abarcando 300 zonas de barrios en todo el país, definitivamente terminó paralizándose en su totalidad. También la salida del CONAVI se convirtió para la incansable Baldó en la oportunidad de seguir exponiendo su visión del problema y la metodología a seguir desde la Asociación de Amigos del Hábitat (AMHABITAT) la cual dirige y cuyo blog (https://josefinabaldo.blogspot.com/p/metodologia-amhabitat-para-la.html) es imprescindible lugar de consulta.

En cuanto al encuentro realizado en Caracas en 1991, donde se reunieron especialistas de cincuenta países sobre el tema de los asentamientos urbanos no controlados, es bueno acotar que se produjo como resultado el documento “Declaración de Caracas. Sobre la rehabilitación de los barrios populares” publicado en el nº 7/8 (1991-92) de Tecnología y Construcción y posteriormente en el libro La cuestión de los barrios de 1996 (compilación realizada por Teolinda Bolívar y Josefina Baldó). En él quedó plasmada una valiosa huella acerca de la forma de abordar la problemática de los barrios y, gracias a la participación de los académicos de la FAU UCV, empezó a consolidarse y ratificarse la metodología de aproximación al tema y la validez de su visión integral para una mejora sustancial de las zonas de barrios y el logro de su incorporación a la ciudad formal.
La “Declaración de Caracas” dejó constancia de los tópicos tratados en el evento y de las experiencias expuestas por los participantes, donde las diferencias pero sobre todo las coincidencias sirvieron de caldo de cultivo para dejar claro que era desde allí desde donde se debía trabajar a favor de estrategias comunes y de la superación de algunos “cuellos de botella”. Ello finalizó en el establecimiento de seis puntos que constituyeron los términos de referencia para una política de rehabilitación.
Tres fueron los temas sometidos a debate los cuales derivaron en “ideas y convicciones” que se podían entender como conclusiones: 1) Reconocimiento y fortalecimiento de las dinámicas de los barrios y consolidación de los estatutos de ocupación; 2) Crear medios institucionales adaptados a los objetivos buscados para lograr la rehabilitación de los barrios urbanos autoproducidos; y 3) Algunos principios para el financiamiento.
Pierre Calame, director general para la fecha de la Fundación Charles Léopold Mayer para el Progreso del Hombre (FPH) en “La Declaración de Caracas y sus dos hijos” (2004) publicado en http://www.irenees.net/bdf_fiche-analyse-526_fr.html, se pregunta, tras hacernos saber que fue uno de los promotores de la elaboración del documento: “¿Quién hubiera pensado que la reunión de una veintena de altos funcionarios, celebrada en 1991 como una de las actividades del Encuentro Internacional por la Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo, pudiera dar tan buenos, extraordinarios y permanentes frutos?” y continúa, “doce años después podemos decir que esta reunión tiene dos continuaciones inimaginables:
Más adelante, Calame resume: “En la Declaración de Caracas se recogen elementos esenciales o principios rectores relevados en el intercambio. Al cabo de tres días de reunión nos dimos cuenta, para nuestra gran sorpresa, de que las condiciones de pertinencia de las políticas públicas de rehabilitación de barrios de hábitat popular eran por todas partes las mismas y suponían la aplicación de principios idénticos en los cuatro rincones del globo. Por el contrario, las soluciones concretas a adoptar para realizar esos principios eran radicalmente diferentes según se tratara de Indonesia, de Camerún, de Brasil, de Venezuela o de Francia.
Los principios rectores comunes construidos colectivamente y fundados en el intercambio de experiencias, se volvían verdaderas obligaciones de resultado para la acción pública. Principios comunes llevaban a los responsables de las políticas públicas a:
He aquí el germen de una nueva manera de concebir la gobernabilidad.”
Para finalizar, en el blog mencionado, en lo que interpretamos como un reconocimiento a lo que el Primer Encuentro Internacional Rehabilitación de los Barrios del Tercer Mundo significó, Baldó señala lo siguiente: “La trayectoria de la habilitación física de asentamientos urbanos no controlados en Venezuela, (…) es producto de conocimientos y experiencias acumuladas en todo el mundo, reinterpretadas críticamente y en forma creativa por venezolanos. En esa trayectoria han participado miles de pobladores de los asentamientos no controlados y miles de miembros y voceros de organizaciones comunitarias, construyendo, en su práctica, las orientaciones metodológicas que aquí se prescriben. Además, algunas de esas organizaciones fueron conceptualizadoras de las orientaciones.
Otro universo de creadores de la metodología, colaboradores y seguidores de ella, la forman el millar de profesionales y técnicos de distintas disciplinas que se incorporaron a la habilitación física, y algunos como autores de aspectos específicos. Instituciones académicas y organizaciones no gubernamentales de distinto tipo también prestaron su concurso para el desarrollo estas orientaciones metodológicas. Asimismo, diversas instituciones y organismos públicos, con diferentes cohortes de funcionarios designados o electos.
Se debe dejar constancia de todas estas contribuciones a la habilitación física de desarrollo urbanos no controlados, pero AMHABITAT considera esta metodología como propia, en la medida que, como asociación de profesionales, se ha mantenido durante 22 años en la vanguardia nacional e internacional de la habilitación física este tipo de desarrollos.”
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1 y 2. Revista Tecnología y Construcción, nº4, 1988
3. Revista Tecnología y Construcción, nº 9, 1993
4. Semanario Arquitectura HOY, nº 62, 21 de mayo de 1994
5. Revista Tecnología y Construcción, nº 7/8 (1991-92).

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Cuando la semana pasada nos referimos al lugar ocupado por el Centro Comercial Los Palos Grandes (o “Canaima”) dentro de una posible evolución de ese tipo de edificación en la capital, adelantábamos el importante sitial ocupado por el Centro Comercial Chacaíto. Hoy nos correspondería añadir que este emblemático edificio marca un antes y un después tanto en la manera como fue concebida su organización y resuelta su implantación en el sitio donde le ha correspondido estar, como por el impacto que su apertura aportó a la manera de entender su trazado y el rol que puede jugar un grupo concentrado y diverso de comercios dentro de la trama de la ciudad. Se trata de una obra aleccionadora que, sin duda, envió un claro mensaje sobre la integración que debe darse entre un edificio de esta naturaleza, el trópico, la ciudad y el usuario el cual tuvo una consideración privilegiada.

El lugar donde se desarrolló el centro comercial, al este de la quebrada Chacaíto, límite natural entre lo que antes era el Distrito Federal y el Distrito Sucre del estado Miranda (o, en la actualidad, entre los Municipios Libertador y Chacao), no sólo ofrecía las ventajas que otorga su condición de nodo articulador urbano de fácil acceso, sino que imponía un complejo reto a la hora de enfrentar la topografía, sectorizar los usos que debía albergar, resolver mediante un esquema claro la relación entre el vehículo y el peatón, y decidir cómo responder a los dos frentes que lo limitan: al norte la avenida Francisco Solano López, y al sur lo que para entonces era el fin de la Calle Real de Sabana Grande y el inicio de la avenida Francisco de Miranda.
Producto de parte de la venta de los 50.000 m2 de terreno que conformaban la antigua Hacienda Sans Souci, los 23.000 m2 que conforman el lote trapezoidal que se destinó al centro comercial, se separan de los 33.000 m2 que darían pie a un importante desarrollo habitacional que tomó el nombre de la hacienda, diseñado por José Miguel Galia, por la ya mencionada avenida Solano, vía que comunicará la Av. Principal de la urbanización El Bosque con la urbanización Las Delicias de Sabana Grande.
El proyecto, encargado al arquitecto Antonio Pinzani (1927-2009), construido entre 1965 y 1968, que contó con la participación de los ingenieros Sergio Piccín y Antonio Froyo en el diseño estructural, enfrentó con gran sabiduría la articulación de las complejas situaciones que presentaba el nodo de Chacaíto ideando un conjunto abierto al clima, con amplios corredores peatonales separados del automóvil que permitían recorrerlo disfrutando a la vez de lo que sus vitrinas mostraban.

Conformado por dos grandes piezas, una en forma de “L” que ocupa los linderos norte y este, y otra con planta cuadrada ubicada al sur-oeste, el centro comercial se divide en 3 niveles: sótano (donde se combinan estacionamientos y comercios); planta baja comercial (con fuentes de soda y una plaza central luego convertida en estacionamiento), y planta alta (que tiene usos comerciales y oficinas con área de estacionamiento independiente al norte). Inicialmente tuvo 97 tiendas y contaba con un total de 600 puestos para automóviles.
El nivel superior del cuerpo en “L”, donde destaca al oeste el volumen destinado al supermercado (ocupado finalmente por la cadena Central Madeirense que para la época ya se convertía en la competencia de CADA), conecta la avenida Francisco Solano López por medio de escaleras y una rampa al nivel principal (planta baja comercial). La segunda pieza, rodeada por cómodos pasillos y abierta la calle, contempla la existencia de un espacio central a doble altura donde el tratamiento de la luz se convierte en protagonista. En general, las tiendas ordenadas a partir de corredores perimetrales sin cerramientos, que mantienen al paseante entre las vitrinas y el exterior, junto a unos letreros comerciales de alta calidad gráfica, fueron claves en su imagen vanguardista en los años 70.

El centro comercial, ubicado, como ya se dijo, en un punto neurálgico de la ciudad y de interconexión del transporte público, facilitó el desarrollo y éxito de diversos comercios “ancla”. Al ya mencionado supermercado, se sumaron fuentes de soda (como El Papagayo y el Ovni), librerías (como El Acento y Lectura), varias agencias bancarias, cines (como los tres “cinemas” ubicados en el sótano), un teatro, discotecas (como El Hipocampo a nivel de la Solano y la Eva en el sótano), tiendas que representaban a las mejores marcas (Carnaby Street, Wilco, Adams o Vogue) y muy especialmente Le Drugstore, espacio de ambientación juvenil que ofrecía en su interior, además de una fuente de soda que destacaba por la originalidad de sus platos y el nombre que llevaban, una cantidad de mini tiendas destinadas, entre otras, a la venta de discos, tarjetería y cerrajería, todo bastante alejado de lo que su nombre parecía sugerir.
Recién inaugurado, el conjunto de 45.000 m2 de construcción, cuyo diseño original proponía la realización de una torre de oficinas sobre el centro comercial (la cual fue desechada), se convirtió de inmediato en ícono comercial en Caracas.
Antonio Pinzani, graduado de arquitecto en 1953 en la Universidad de Venecia, Italia, quien revalidó su título en la FAU UCV en 1963 y siempre estuvo muy vinculado a la colonia italiana en nuestro país, alcanzó con el Centro Comercial Chacaíto su obra más lograda y se abrió paso para que posteriormente fuera considerado para diseñar la Escuela Técnica de Catia (1972) y el Unicentro El Marqués (1973) edificaciones que, pese a variar sus usos y sus escalas tienen claras vinculaciones con el de Chacaíto en cuanto al tratamiento espacial, volumétrico y ambiental. Más adelante se le contratará para proyectar la sede del Centro Social Ítalo-Venezolano (1980) y luego, asociado con Giampiero Pierucci Renta, a través de Pinzani + Pierucci, en 1991 el Edificio Sede Gerencial La Castellana; en 1995 el Centro Comercial La Colina, San Antonio de los Altos (estado Miranda); en 1996 el edificio sede de la Casa Oliveira, en Boleíta Norte; y en 1999 el Centro Comercial Santa Fé.



Luego de la inauguración del Metro en 1983, Chacaíto acentuó su condición de nodo dentro de la ciudad y los alrededores del centro comercial se vieron beneficiados por prolongación de la peatonalización del Bulevar de Sabana Grande y la creación de la Plaza Brión ubicada sobre la estación del subterráneo. No obstante, su condición de edificio permeable le ha traído, en momentos en que el deterioro de la ciudad ha ido en franco aumento, problemas para poder defenderse de la inseguridad, y lo que antes fue lugar de referencia por la variedad y calidad de los usos que ofrecía hoy ha dejado de lado el toque de exclusividad que lo distinguía a favor de una mayor mimetización con lo que existe en su entorno.
Acreedor del Premio Municipal del Distrito Sucre en 1970 en la IV Bienal Nacional de Arquitectura, a pesar de sus años y alteraciones, y de la imposición de la nueva tipología del “mall” (ensimismado y aislado de su entorno) que introdujo una nueva forma de vivir la ciudad, tal y como se señala en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) el de Chacaíto “sigue siendo considerado por muchos, desde el punto de vista arquitectónico, como el mejor centro comercial de la ciudad”.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
1, 2 arriba y 3 arriba derecha. Mariano Goldberg, Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980
2 abajo. https://i.pinimg.com/originals/96/fe/02/96fe025c42d20858f25b04887a970095.jpg y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
3. https://elestimulo.com/bienmesabe/le-drugstore-el-espiritu-caraqueno-de-los-70/ y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
4 arriba. http://guiaccs.com/obras/centro-comercial-chacaito/
4 abajo. https://venezuela.bienesonline.com/ficha-local-venta-caracas-distrito-federal_LOV110199.php

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