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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 318

En junio de 1799 el naturalista alemán Alexander Von Humboldt (1769-1859) y el médico y botánico Aimé Bonpland (1773-1858) se embarcan en la fragata Pizarro, en el puerto de La Coruña, después de obtener del rey de España, Carlos IV, pasaporte para viajar con fines científicos a las llamadas Indias Occidentales.

La fragata, después de haber sido desviada de su rumbo original hacia México por el mal tiempo, toca tierra finalmente en Cumaná. A partir de allí Humboldt y Bonpland comenzarían dieciséis meses de recorrido por Venezuela. Al llegar a Caracas en septiembre 1799, ambos se alojan en una casa grande al norte de la ciudad donde permanecerían por un período de dos meses. Alli ascienden a La Silla de Caracas en una caminata que les tomó 15 horas. Era la primera vez que a alguien se le ocurría hacerlo…

La imagen que ilustra la postal 318, es una litografía de 53 x 48 cm. que data de 1827, a partir de un dibujo coloreado a mano de Alexander Von Humboldt. Es un esquicio o bosquejo de la nivelación barométrica que muestra una sección del cerro El Ávila, que podemos suponer contiene observaciones realizadas por Humboldt a partir de sus expediciones y caminatas por la geografía del valle de Caracas.
La ilustración que lleva como título “Porto-Rico. Amer. Sep.” e identificada con el número 69, muestra en primer plano la sección de la montaña que separa el valle y el litoral señalando el “Camino de la Guaira a Caracas por la cumbre” (Chemin de la Guayra a Caracas par la Cumbre) Venezuela, y en la parte inferior izquierda el plano de la isla de Puerto Rico, junto a las Islas Vírgenes, Anguila y Saint Martin, georeferenciadas según los paralelos y meridianos.

Resulta significativo el perfil de la cadena montañosa, que se representa con precisión científica en esta ilustración dramáticamente coloreada a mano. El dibujo, que forma parte de un Atlas, muestra las características geográficas de una forma muy novedosa para su época. En la composición de la lámina, a pesar de llevar el nombre de Porto-Rico, destaca la ilustración de la sección del Ávila y su caída al mar por sobre la de la isla con la que se identifica.

La sección muestra la altura de los distintos puntos que conformaban el camino entre la Guaira y Caracas, partiendo desde La Guaira. Le siguen Maiquetía, Curucuti, El Salto, Venta Grande, el Cuayuvo, la Cumbre, el camino de las vueltas, la fuente de Sanchorquíz, La Cruz de la Guaira, la Aduana de La Pastora, hasta llegar a la Plaza Mayor de Caracas y, como referencia, el río Guaire. Humboldt construye relaciones entre estos lugares y puntos geográficos de importancia como la altura de los valles de Aragua y de los llanos de Calabozo. A su vez apunta la temperatura media de Caracas que alcanzaba los 21,5 grados centígrados, la de la Silla de Caracas que llegaba a los 15,5 grados centígrados; y la de la Guaira que rozaba los 28 grados.

1. Izquierda: Los seis tomos del «Atlas universal de geografía física, política, estadística y mineralógica, en la escala de 1/1641836 o de una línea por 1900 toesas» de Philippe Vandermaelen. Derecha: La Carta de Ensamblaje del tomo nº5 correspondiente a América Meridional

Preparado como litografía por quien fuera llamado el “Mercator de la joven Bélgica”, el visionario geógrafo y cartógrafo belga Philippe Vandermaelen (1795-1869), e impreso en Bruselas por Henri Ode, esta ilustración forma parte del hermoso “Atlas universal de geografía física, política, estadística y mineralógica, en la escala de 1/1641836 o de una línea por 1900 toesas”, elaborado tal y como explicita Vandermaelen “según los mejores mapas astronómicos observaciones y viajes en los diversos países de la Tierra”. Cabe destacar que para definir la altitud Humboldt utiliza la “toesa”, una medida que equivale a 1,94 metros.

En un esfuerzo descomunal Humboldt junto a Vandermaelen y Ode, miembros de la Societé de Geographie de Paris, publican esta gran obra litográfica impresa, con una completa recopilación de la geografía del mundo en hojas separadas sin encuadernar, donde todos los mapas están en la misma escala, y donde 1 pulgada equivale a 26 millas. Los mapas del Atlas se publicaron originalmente divididos en partes contentivas de diez mapas cada una entre los años de 1825 y 1827. La publicación constaba de seis partes: la Primera parte, mostraba la geografía de Europa (con Estadísticas según Hassel); la Segunda parte, el extenso territorio de Asia; la Tercera parte el continente africano; la Cuarta parte, América Septentrional; la Quinta parte América Meridional y la Sexta parte, el territorio de Oceanía.

La construcción de este Atlas, es fundamental para la historia de la cartografía, pues puso en perspectiva un problema propio de la disciplina: cómo mostrar e ilustrar la totalidad del mundo desde el punto de vista científico, y cómo dividirlo para poder estudiarlo, representarlo, imprimirlo y reproducirlo en sucesivas imágenes. Para muchos conocedores, el Atlas de Vandermaelen con las ilustraciones de Humboldt, con frecuencia fue malinterpretado por estar impreso en hojas separadas, pues generalmente los mapas de la geografía terrestre se comprenden mejor en el contexto de sus mapas vecinos. A manera de curiosidad, en Bruselas, en un año que desconocemos, se construyó un globo que alcanzó los 7,75 metros de diámetro juntando todos los mapas contenidos en este Atlas. Ello gracias a que todos los planos estaban dibujados con sus respectivos paralelos y meridianos representando a escala la curvatura exacta de la tierra.

El dibujo que nos ocupa, incluido en el volumen 5 del Atlas, reviste suma importancia, pues sus ilustraciones mostraron por primera vez a Europa y al mundo entero nueva y valiosa información científica. Un ejemplo de ello es que la exploración pionera de Humboldt por el Orinoco, cuyos dibujos figuran en este Atlas, pudo establecer la ubicación precisa y mostrar la conexión entre el río Orinoco y el río Negro, respondiendo una pregunta que había desconcertado a los geógrafos durante tres siglos.

En el mundo del coleccionismo de mapas muchos afirman que este tipo de Atlas, aunque único en concepto y tamaño, se alejaba del estilo de los mapas generalmente apreciables como obra de arte por sus cualidades estéticas y finos detalles.  Sin embargo, la obra en el contexto del tiempo en que se desarrolló la técnica litográfica, representa una monumental pieza que alcanza estatura artística por su factura técnica, belleza y valor científico. Estos dibujos hechos a mano significaron en su momento, la mayor y mejor representación del mundo en su totalidad a escala, con un alto nivel de rigor, detalle y precisión.

Tal y como lo expresa Karl Krispin en “Alexander Von Humboldt. La visita de un hombre libre a Venezuela”, texto publicado el 17 de marzo de 2022 por la Fundación Cultural Estilo (accesible a través de https://revistaestilo.org/2022/03/17/alexander-von-humboldt-la-visita-de-un-hombre-libre-a-venezuela/) “con sus Naturgemälde, Dibujos de la naturaleza, -Humboldt- pinceló igualmente su concepción de la formación de la tierra. Ello se puede comprobar en el famoso dibujo transversal que realiza del Chimborazo, al que escaló como el Pichincha, el Cotopaxi, el Vesubio o la Silla de Caracas”.

2. Vista de la Silla de Caracas, Aimé Bonpland (c.1800).

Según Andrea Wulf, autora de La invención de la naturaleza, el nuevo mundo de Alexander von Humboldt (2016), el científico y explorador era capaz de percibir la naturaleza como una fuerza global interconectada, y a partir de este tipo de representaciones descubrir similitudes entre distintas zonas climáticas de todo el mundo, avizorando el peligro de un cambio climático provocado por el hombre, que hoy resulta evidente. Así, las ideas del visionario naturalista alemán cambiaron nuestra manera de ver el mundo natural y hoy configuran la conciencia medioambiental moderna. A su vez, Humboldt convirtió la observación científica en una narrativa poética, y sus escritos y dibujos inspiraron no sólo a naturalistas y escritores como Darwin, Wordsworth o Goethe, sino también a políticos como Jefferson y Simón Bolívar.

La ilustración que explica parte de la geografía de Caracas del valle al mar, forma parte de la David Rumsey Historical Map Collection, y puede ser revisada en detalle en la web www.davidrumsey.com.

IGV

Procedencia de las imágenes

Postal y 1. https://lib-dbserver.princeton.edu/visual_materials
/maps/websites/vandermaelen/home.htm

2. https://wellcomecollection.org/works/jsz9tsgm

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 317

El Museo y Casa Parroquial Cristo del Buen Viaje, ubicado con frente al Bulevar Joaquín Maneiro y a la calle San Martín, Pampatar, estado Nueva Esparta, diseñado por el arquitecto Ángel L. Yánez, cuya imagen engalana nuestra postal del día de hoy, inaugurado el 26 de octubre de 2012, fue producto de la propuesta ganadora de un concurso público organizado en el año 2010 por el Centro de Ingenieros y Arquitectos del estado Nueva Esparta (CIENE) en el cual participaron 20 arquitectos egresados de diferentes universidades, radicados en la región.

Destinado a proveer espacios que permitieran exponer objetos, ofrendas y tributos relacionados a una veneración de larga tradición en la Isla de Margarita, las bases del concurso planteaban la exigencia de contar, además, con áreas administrativas, una cafetería y de servir de residencia para el párroco local.

1. Museo y Casa Parroquial Cristo del Buen Viaje. Fachada hacia el Bulevar Joaquín Maneiro.
2. La fachada principal del museo, el patio y el cafetín.

El resultado del desarrollo del proyecto construido es una edificación de líneas sobrias, muy bien adaptada al contexto, que resalta justamente por las consideraciones que se hicieron para respetar la escala, el carácter y las condiciones climáticas del entorno. La celosía que identifica la fachada, el alero que la enmarca y a su vez señala a modo de zaguán el ingreso, el patio y el jardín como elementos estructurantes de los espacios que conforman el programa y la utilización de los techos como remate del recorrido interno y a la vez espacio de desahogo donde se desarrollan múltiples actividades, ofrecen un resultado que finalmente llenó de calidad las expectativas puestas por quienes promovieron su realización.

3. Dos imágenes que ilustran la espacialidad interior y la circulación del museo.

De la descripción publicada cuando la obra fue presentada para participar en la Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (BAQ) del año 2014, rescatamos lo siguiente:El patio y el jardín, como dos vacíos articulan tres actividades: una la pertinente al habitar -la casa parroquial- otra la concerniente a la difusión y cultura -las salas expositivas- y la tercera la correspondiente a las actividades de extensión -tienda, café y áreas directivas. (…) La casa parroquial se ubica de modo más controlado, con acceso directo desde la calle superior y con estacionamiento propio, las habitaciones ven hacia el jardín interior, evitando el contacto con la calle ruidosa, este cuerpo aprovecha el desnivel y se conecta por un puente con el museo. (…) Las salas Expositivas en el centro del predio, son el corazón del conjunto, la sala de los Milagros se vincula visualmente con el jardín de planta baja, y posteriormente ella es jardín ya que su techo es vegetal. (…) La tienda café y áreas directivas en el lado sur, separadas de las salas por el patio, el mismo que con una superficie continua de piso se incorpora a la zona de la tienda-café, espacio ideal para actividades culturales, la dirección y sala de juntas se ubican en la planta alta estableciendo contacto visual con dichas zonas”.

4. Vista aérea de la zona de Pampatar donde se ubican el museo y la iglesia del Santísimo Cristo del Buen Viaje.
5. Iglesia del Santísimo Cristo del Buen Viaje e imagen del patrono de Pampatar.

El museo, aunque guarda estrecha relación con la iglesia del Santísimo Cristo del Buen Viaje, patrono de Pampatar, fue construido en un terreno no colindante a ella (a unos 200 mts de distancia) lo cual ofrece a ambos edificios una total autonomía. Por su parte, el pequeño templo, ubicado frente al Castillo San Carlos de Borromeo, es a su vez una obra arquitectónica sencilla de rasgos austeros donde reposa la imagen que le da el nombre, la cual es una de las más veneradas por el pueblo neoespartano y particularmente por los pescadores quienes a diario antes de salir de faena suelen encomendarse a él y por quienes emprenden cualquier travesía que los aleje de la isla. Fue construido en 1748 bajo la dirección del Jefe del Castillo de San Carlos de Borromeo, Don Antonio de la Espada. En su interior, además de la imagen del cristo (llegada de España a comienzos del siglo XVIII) se encuentra un óleo que data de la misma época («El Juicio Final») y la obra «Animas» pintada por Juan Pedro López según opinión del crítico e historiador de arte Alfredo Boulton. La iglesia es parroquia desde 1758 y fue elevada a Santuario en 2002.

6. Dos trabajos de Ángel Yánez realizados en Margarita. Catabar (izquierda) y Hotel Isabel La Católica (derecha).

Ángel L. Yánez, arquitecto proyectista del Museo y Casa Parroquial Cristo del Buen Viaje, se graduó en la Universidad Central de Venezuela el año 1991. Fue alumno del profesor Joel Sanz y trabajó con Gorka Dorronsoro y Juan Pedro Posani, en el Plan Rector para la Ciudad Universitaria de Caracas. Fue asistente del arquitecto Rogelio Salmona, en la VI Conferencia Internacional sobre Centros Históricos y Patrimonio Moderno realizada en la UCV en 1995. También trabajó puntualmente con Jorge Castillo. Residenciado en Margarita, participó en el equipo de diseño y gerencia de obra del Puerto de Cruceros de Margarita, Puerto de la Mar, dirigido por Folco Riccio y participó como socio de la oficina de arquitectura “Arquitectos Yánez Asociados”, junto a su padre y hermano. De su obra realizada en Margarita destacan, además de la que nos ha ocupado el día de hoy, entre otras: Utopia Cafe I y II, Casa Mon, Catabar, Residencias Malibu Suites, Hotel Villa Maloka, Hotel Margarita Real y Hotel Isabel la Católica el cual también presentó en la BAQ de 2014 y fue reconocido con el premio “Categoría Turismo” de la Bienal Nacional de Arquitectura del mismo año. Además de haber sido el ganador del concurso regional que concluyó en la construcción del Museo y Casa Parroquial Cristo del Buen Viaje, Yánez ha obtenido reconocimiento en el Concurso Regional de Ideas para la Sede de la Fundación Claret, Margarita (1998), el Concurso Nacional de Ideas Junta Parroquial Fermín Toro, Caracas (1994) y el Concurso Nacional de Ideas El Mundo de los Niños, Puerto Ordaz (1993).

Edificado por la Gobernación del Estado Nueva Esparta, el Museo y Casa Parroquial Cristo del Buen Viaje se concretó a través de una inversión de 7 millones de bolívares.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal 1, 2 y 3. https://arquitecturapanamericana.com/museo-y-casa-parroquial-cristo-del-buen-viaje/

4. Captura de Google Earth

5. https://vernisalazar.wordpress.com/2016/10/06/la-iglesia-del-santisimo-cristo-del-buen-viaje-pampatar/ y https://www.venezuelatuya.com/tradiciones/el_cristo_del_buen.htm

6. https://es.foursquare.com/v/catabar/4d1bed9bfd7bb60cb0049ae1 y Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 316

Algo alejada, pero a la vez integrada vialmente al trazado que terminó estructurando la urbanización El Paraíso, así como pieza importante en el empuje que se dio para emprender su poblamiento, Villa Zoila está estrechamente ligada, no sólo con la primera expansión de la ciudad hacia el sur al otro lado del río Guaire que rompió con el patrón de damero asumiendo el modelo de ciudad-jardín, sino con la historia política del país.

1. Detalle del Plano de Caracas de 1906 de Ricardo Razetti con la localización de Villa Zoila.

Claro ejemplo de la vivienda aislada caraqueña de comienzos del siglo XX, el inmueble comenzó a construirse a finales del año 1900 como vivienda personal por el doctor Julio Torres Cárdenas, secretario de la presidencia tiempo después, quien adquirió el terreno en noviembre de aquel año y casi de inmediato ordenó la construcción del edificio. Posteriormente, en 1903, Cipriano Castro adquiere la estancia otorgándole el proyecto para convertirla en la residencia presidencial a “el gran constructor del régimen”: el ingeniero y arquitecto Alejandro Chataing (1873-1928). A partir de allí es rebautizada como “Zoila” en honor a la esposa del presidente Castro, Doña Zoila Rosa Martínez de Castro.

La pareja presidencial habitó la casa hasta 1908, cuando Castro sale de la presidencia y del país. Las reformas realizadas por Chataing, registradas por Iván González Viso y Gregory Vertullo en el texto dedicado a la mansión aparecido en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), tuvieron que ver, entre otras, con “el acceso a la villa, la inserción de las escalinatas a ambos lados del eje central, los jardines y la vialidad interna”.

2. Vista cenital actual de la ubicación de Villa Zoila y planta baja.
3. Villa Zoila a comienzos del siglo XX.

González Viso y Vertullo también aportarán lo siguiente: “Su estructura corresponde al sistema constructivo conocido como ‘Pan de Bois’, compuesto por esbeltas estructuras de madera articuladas con elementos dispuestos en sentido horizontal y diagonal, con un núcleo de mampostería de ladrillos. Las cubiertas de madera a cuatro aguas están soportadas por cerchas, protegidas inicialmente por láminas metálicas. La Villa está rodeada por corredores que articulan las tres crujías que componen el inmueble: la primera crujía alberga las áreas sociales, la segunda contiene las habitaciones y al centro la escalera de acceso a la torre, mientras que la última crujía (colindante con un alto muro de contención) alberga los servicios. La torre-mirador, similar a una pagoda con un distintivo techo a cuatro aguas, emerge del segundo cuerpo. Sobre las fachadas, con cerramientos apoyados sobre un antepecho con diagonales a modo de cruces, destacan pequeños vanos con calados de madera de diseños alegóricos al Art Nouveau”.

Con acceso desde la que se dio por llamar en aquel entonces como “avenida Castro”, que luego pasó a nombrarse “avenida de El Paraíso” y hoy se denomina José Antonio Páez (en el sector próximo a Puente Hierro), Villa Zoila está precedida por un amplio jardín definido por una avenida central arbolada que la comunica con la calle.

4. La Casa Amarilla (izquierda) y el Palacio de Miraflores (derecha) las dos residencias de los Castro en Caracas antes de instalarse en Villa Zoila.

Villa Zoila, indirectamente, estuvo vinculada a dos hechos si se quiere anecdóticos dentro de la historia del país a comienzos del siglo XX. El primero se relaciona al momento cuando, a raíz del terremoto del 28 de octubre de 1900, Cipriano Castro deja de utilizar la Casa Amarrilla como despacho y residencia presidencial cosa que había hecho desde su entrada triunfal a Caracas el 23 de octubre de 1899. Hasta entonces Castro había transformado el histórico edificio, según un cronista de la época, en centro de suntuosas fiestas: “La Casa Amarilla fue convertida en un palacio encantado. Cuatro mil lámparas incandescentes ordenadas de una manera artística y veinte y seis focos de arco voltaico, impresionaban a primera vista de una manera deslumbradora. Los salones eran fuente de maravillas, sobre todo el salón azul que contenía dos grandes escudos de Venezuela hechos de flores naturales. Todo era derroche de belleza que rayaba en lo incomparable”, se recoge en https://haimaneltroudi.com/historias-y-anecdotas-de-la-casa-amarilla/. Castro, el segundo mandatario que destinó el emblemático inmueble como su morada (el primero fue Francisco Linares Alcántara en 1877), aquel día en que la tierra tembló “se lanzó a la calle con un paraguas desde uno de sus balcones”, tal y como menciona Carlos Maldonado-Bourgoin en La Casa Amarilla: enclave histórico de Venezuela (1994). Es así como toma la decisión de ubicar una edificación con estructura antisísmica para fijar su nueva residencia y a la vez trasladar, buscando condiciones de seguridad similares, el despacho presidencial al Palacio de Miraflores alquilándoselo a Doña Jacinta de Crespo (viuda del general Joaquín Crespo). Para lo primero, mientras reside en Miraflores, localiza la villa que nos ocupa el día de hoy, construida en la naciente y aristocrática urbanización El Paraíso, dándole la oportunidad de acondicionarla, como ya se mencionó, a Alejandro Chataing para habitarla a partir de 1903.

5. Doña Zoila junto a Cipriano Castro (izquierda) y en su vehículo, c.1904 (derecha).

El segundo hecho ubica a Villa Zoila como una de las primeras (si no la primera) quintas que tuvieron que contar con vialidad interna y prever un espacio para estacionar un vehículo en el país. El hecho, aportado por Luis Alberto Perozo Padua en el artículo Fue en 1904 cuando llegó el primer vehículo a Venezuela”, aparecido en El Impulso el 20 de febrero de 2021, se vincula con la noticia de que, luego de ser junto a Clementina Velutini Couturier una de las contadas venezolanas que subieron a un automóvil en Europa, Doña Zoila Martínez de Castro importó uno al regresar de aquel viaje: un Panhard Levassor, traído en 1904, sumándose a los pioneros en hacer una adquisición de ese tipo en Venezuela.

6. Izquierda: Portada del libro de Mariano Picón Salas Los días de Cipriano Castro (1953). Derecha: Página de Caracas a través de su arquitectura (1969) dedicada a Villa Zoila.

Punzante por demás es la descripción que hizo Mariano Picón Salas en Los días de Cipriano Castro (1953) del edificio que hoy comentamos. Citado por Juan Pedro Posani en Caracas a través de su arquitectura (1969), Picón Salas expondrá: “Un reflejo de toda la bizarría decorativa de comienzos de siglo, de aquel estilo híbrido de las exposiciones universales, comienza a invadir la pequeña metrópoli. Para los ocho años de gobierno que ya le garantiza la Constitución, el propio Don Cipriano se está haciendo en El Paraíso -que las crónicas sociales de ‘El Constitucional’ apodan ‘Los Campos Elíseos’ de Caracas- una casa que con sus retorcidos techos y su abundancia de pintado hierro ornamental, tiene algo de pagoda y de pajarera de los trópicos. Pequeños kioskos esparcidos en los prados, con enredaderas de trinitarias y albricias servirían para agasajar a las visitas en los ‘garden-parties’ que puso de moda la época. Allí la bondadosa Doña Zoila recibe a las señoras caraqueñas y les ofrece inocentes sorbetes, merengadas, tisanas y pastas dulces, mientras a su terrible marido le asaltan más complejos o diabólicos pensamientos”.

Tras la salida de Castro en 1908, la casa fue adquirida por su hermana Doña Laurencia Castro De Lázaro, quien vivió allí poco tiempo para posteriormente venderla al Estado. Durante el gobierno de Juan Vicente Gómez estuvo deshabitada hasta 1921, momento en que es convertida en escuela para varones, siendo designada posteriormente como escuela de enfermería exclusiva para mujeres. Esta última institución no perduraría mucho allí, ya que en el año 1936 el general Eleazar López Contreras dispone que en las instalaciones de la casona de Puente Hierro funcione de común acuerdo con el gobierno de España la primera Escuela de Agentes de Seguridad Pública, bajo la supervisión del Capitán Don Cecilio Marrero Suárez y el Brigadier Don Ramón Moreno Ayape. Este cuerpo de seguridad posteriormente dará vida a lo que hoy en día se conoce como la Guardia Nacional de Venezuela.

La página https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/villa-zoilaen-1903-es-inaugurada-villa-zoila-siendo-dise%C3%B1ada-por-el-arquitecto-a/1805120076369996/ señala lo siguiente: en 1957, Villa Zoila, que había sido hasta entonces la sede de la Guardia Nacional “es ocupada por el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, (pasando) los peores momentos de su historia, ya que le fueron agregados varios edificios anexos sin valor alguno, fueron destruidos sus jardines y los interiores de la antigua Casona y no conforme con eso en 1977 pretendieron demolerla para construir la sede del Ministerio de Transporte y Comunicaciones, acto en la cual intervino el ministro de la Defensa quien ordenó detener la demolición de la antigua vivienda Presidencial. (…) Durante años la Guardia Nacional tuvo varias batallas legales con el Ministerio de Transporte para que le fuera devuelta Villa Zoila como cuna de esta institución, y no fue hasta el año 1985 cuando por fin fue devuelta, en muy mal estado y casi por colapsar”.

7. Villa Zoila hoy convertida en Museo Histórico de la Guardia Nacional.

Luego de una rigurosa restauración, la casa es decretada Monumento Artístico e Histórico de la Nación el 7 de octubre de 1985 (según Gaceta Oficial 33.323), pasando a ser el Museo Histórico de la Guardia Nacional en el año 1991, uso que mantiene actualmente.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

  1. http://guiaccs.com/planos/la-busqueda-de-el-paraiso/

2. Captura de Google Earth y http://guiaccs.com/obras/villa-zoila/

3. http://wikimapia.org/2091981/es/Villa-Zoila#/photo/509618

5. https://twitter.com/tachirense89/status/1292240052798533632?lang=zh-Hant y https://www.misrevistas.com/asia/lectura/5690/fue-en-1904-cuando-llego-el-primer-vehiculo-a-venezuela

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

7. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/villa-zoilaen-1903-es-inaugurada-villa-zoila-siendo-dise%C3%B1ada-por-el-arquitecto-a/1805120076369996/, https://iamvenezuela.com/2016/07/villa-zoila/ y https://www.pinterest.com.mx/pin/384917099381269405/