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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 323

Como tantos otros materiales que son utilizados en la industria de la construcción, la pintura “producto fluido que, aplicado sobre una superficie en capas relativamente delgadas, se transforma al cabo de un tiempo en una capa sólida que se adhiere a dicha superficie, de tal forma que recubre, protege y decora el elemento sobre el que se ha aplicado”, tiene antecedentes remotos. En tiempos antiguos la pintura era hecha a base de pigmento y se empleaba con el apoyo de implementos tales como brochas o pinceles a los cuales se han sumado rodillos y pistolas existiendo siempre la posibilidad de ser aplicada por inmersión.

Del apoyo que nos ofrece Wikipedia sabemos que el uso de la pintura ofrece diversas vertientes siendo considerada como la base de una de las primeras expresiones artísticas de la humanidad. En su preparación, el hombre primitivo utilizó mezclas basadas en ocre rojo o amarillo, hematita, óxido de manganeso y carbón vegetal. A pesar de la diversidad de ingredientes que se ha logrado descubrir usados como pigmentos, la mayoría de las pinturas echaban mano del aceite o agua como base diluyente, disolvente o vehículo para lograr la consistencia adecuada.

Dentro de la evolución que ha sufrido la pintura como material industrializable, se conoce que “en 1718, Marshall Smith inventó en Inglaterra una ‘Máquina o motor para moler colores’. No se sabe con exactitud cómo funcionaba, pero era un dispositivo que aumentaba la eficacia de la molienda de pigmentos de forma espectacular. Pronto, una empresa llamada Emerton and Manby anunciaba pinturas a precios excepcionalmente bajos que habían sido molidas con una tecnología que ahorraba trabajo”.

1. Izquierda: Henry Alden Sherwin. Derecha: Edward Porter Williams.
2. Izquierda: Sede de Sherwin Willams & Co. (1870). Derecha: Tienda de venta de pinturas Sherwin-Williams (c.1920).
3. Algunas fotos que muestran los años iniciales en que apareció la empresa Sherwin-Williams

Pero el gran salto que sirvió de apoyo a la masiva utilización de la pintura con fines de recubrimiento y protección contra agentes externos tanto en la construcción como en el hogar, se da cuando en 1866 Henry Alden Sherwin (1842-1916) se aventura a montar un pequeño negocio en Cleveland, Ohio, EE.UU. y de ente los diversos socios que lo fueron acompañando solo uno, Edward Porter Williams (1843-1903), se mantuvo en actividad. De dicha sociedad surge en 1870 Sherwin-Williams & Co. gran fabricante de pintura e inventor en 1880 de SWP (Sherwin-Williams Paint) la primera lata de pintura lista para usar. También hará historia cuando en 1884 contrate a Percy Neyman, el primer químico empleado por un fabricante de pinturas estadounidense.

Por otro lado, se conoce que en el año 1897, cuando el químico francés Charles Mureau descubrió el acrilonitrilo (un líquido sintético, incoloro y de fuerte olor que sirvió de base para elaborar los plásticos), sin saber que hacer inicialmente con él ni que éste componente estaría ligado para siempre con el desarrollo del acrílico (polimetil metacrilato). Tanto Mureau como aquellos que buscaban las tizas sintéticas en base a caseina (aglomerante) fueron los precursores de todo el inmenso mundo de los plásticos. A partir de ese primer paso se fueron desarrollando los plásticos para los más variados usos, entre ellos el de la pintura industrial.

Es interesante, sin embargo, repasar brevemente la evolución que en el tiempo ha acompañado a la firma Sherwin-Williams, ya que se convirtió en punta de lanza de las más importantes mejoras e innovaciones que presenta el ramo.

4. Evolución del logo e imagen actual de Sherwin-Williams.

Así, sabemos (con el apoyo de https://www.sherwin.com.ar/conozca-sherwin/nuestra-historia/), que en 1905 el logo de la marca que había comenzado con un camaleón sobre una paleta de pintor, muta al concepto de una lata volcando un producto sobre el globo terráqueo acompañándose del slogan “cover the earth” (cubre la tierra), conformándose de esta manera el logo oficial de Sherwin-Williams conocido internacionalmente.

En 1910 “Sherwin-Williams edita por primera vez Home Decorator, una revista que se convierte rápidamente en fuente de referencia, inspiración e información para arquitectos, pintores profesionales y dueños de casas”.

En 1935 “La compañía lanza la primera pintura al agua de la historia: Super Kem Tone. Y para su aplicación inventa el rodillo”.

El año 1955 “en Estados Unidos la línea Kem prueba su extraordinario éxito con la venta de más de 360 millones de litros” y en 1959, encontrándose en el tope del mercado mundial de la pintura, Sherwin-Williams revoluciona el mercado al lanzar “un sistema de dosificación único hasta entonces, el Colormeter, que permite al consumidor elegir entre más de 2100 colores listos para usar, sin tener que esperar su preparación en fábrica”.

En 1961 “El mercado conoce la nueva estrella de Sherwin-Williams: Loxon. Una pintura de excelente poder de cubrimiento especialmente formulada para exteriores, que alcanza rápidamente una clara posición de liderazgo”.

5. Izquierda: SWP (Sherwin-Williams Paint) la primera lata de pintura lista para usar (1880). Derecha: El dispensador Colormeter y la gama de productos Sherwin-Williams (1962)
6. El impacto de la pintura dentro de las revistas de decoración, la incorporación del rodillo como instrumento y dos anuncios publicitarios de pinturas Sherwin-Williams de mediados del siglo XX.
7. Super Kem Tone (1935) y Kem Glo (1964).
8. Kem-Z10 (1970) y REXPAR (1973).

En 1964 aparece otro producto que por sus características inéditas, asombra al mercado de pinturas de la época: Kem Glo, “el esmalte milagroso que luce y se lava como la porcelana”.

En 1966 Sherwin-Williams celebra sus primeros 100 años y en 1969 abre el Centro Técnico Steudel en Chicago.

En 1970 “ve la luz Z-10, el látex para interiores más exitoso de las últimas décadas” y en 1973 “Sherwin-Williams presenta un nuevo látex para profesionales: Rexpar, un barniz marino que ofrece la máxima protección a la intemperie y los rayos del Sol. También se lanzan Kem Lustral y Kem Semi-Lustre, este último se conocería más tarde como Kem Satinado para finalmente convertirse en Kem Satin”. Durante esta década la marca introduce la división Sherwin-Williams Automotive.

En 2000 Sherwin-Williams entra al nuevo milenio trabajando a pleno con la presentación de nuevos productos, como Kem Lux, Rexpar Stain y Kem Triple Acción”. En 2002 “al ya tradicional y exitoso látex para interiores Z10 y su línea de complementos, se le suma Z10 Frentes, el impermeabilizante de mejor relación costo-calidad del mercado”. También alcanza una cobertura de más de 3000 tiendas en EE.UU.

En 2004 “se lanza Z10 Exterior y una extensión de la línea de esmaltes profesionales Kem Pro”; y en 2006 “se renueva la línea REXPAR en forma completa con un diseño de avanzada y con la incorporación de productos de última tecnología para el cuidado y protección de la madera”.

En 2016 se produce el lanzamiento de la nueva línea de Loxon Larga Duración, “con un diseño renovado y nuevas tecnologías que maximizan la calidad de los productos. Las características mejoradas ofrecen más poder de cubrimiento, mayor resistencia al frote y a la intemperie, más poder antihongo, más elasticidad, más impermeabilidad, mayor ahorro de energía y más lavabilidad”.

9. Paleta de colores y productos Sherwin-Williams que ofrece en la actulidad PPV Puras Pinturas Venezolanas C.A., empresa filial del Grupo Corimon.

Y para finalizar este recorrido, en 2019 “se incorpora a la tradicional línea de Esmaltes Sintéticos KEM doble acción y KEM triple acción para madera y metal, la línea de Esmaltes al agua KEM AQUA. Con una fórmula superadora en términos de nivelación, blancura y adherencia se presenta en acabado brillante y satinado; en blanco, negro y base pastel. Estos productos de bajo olor y rápido secado llegaron para darle innovación a la marca”.

De lo que también recogemos de Wikipedia, Sherwin-Williams llega a Venezuela en 1953 cuando se funda Sherwin-Williams Venezolana mediante un acuerdo entre el grupo venezolano liderizado por el empresario Eugenio Mendoza Goiticoa y The Sherwin-Williams Company. “En la década de 1970, la empresa cambia su denominación social para llamarse C.A. Venezolana de Pinturas, y continua con la fabricación y venta de su gama de productos Sherwin-Williams. En el año 2004, después de 51 años de relaciones comerciales ambas empresas deciden separarse y de esta manera se crea la empresa Sherwin-Williams Pinturas de Venezuela, S.A. en la ciudad de Valencia. C.A. Venezolana de Pinturas continúa su operación, perteneciendo ahora al Holding Colombiano, Grupo Mundial. Bajo su denominación Venezolana de Pinturas expende las marcas Kem, Dominó (ambas antiguamente pertenecientes a Sherwin-Williams) y Pincelada (adquirida de Pinturas International, posteriormente Pintuco)”.

Ya posicionada en nuestro país en 1957 aparece en A, hombre y expresión (primera revista de arquitectura editada en el país desde 1954), la sobria y cuidada propaganda de Sherwin-Williams que ilustra nuestra postal del día de hoy diseñada por Clara Urdaneta, palpable manifestación del camino que por aquellos años estaba tomando el diseño gráfico en Venezuela.

Como se habrá visto, seguirle la pista a Sherwin-Williams es conocer de primera mano la evolución de los productos que se usan como recubrimiento, ofrecidos en la actualidad por una diversidad de empresas que, sin embargo, no han podido desbancar a la firma de origen estadounidense del tope del mercado que ya cuenta con 156 años de fundada y presencia en más de 100 países, clara demostración de que literalmente “cubre la tierra”.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://alchetron.com/Henry-Sherwin y https://en.wikipedia.org/wiki/Edward_Williams_%28businessman%29

2. https://www.sherwin.com.ar/conozca-sherwin/nuestra-historia/ y https://historiadelaempresa.com/sherwin-williams

3. https://www.sherwin-williams.com.ec/historia/

4. https://www.sherwin.com.ar/conozca-sherwin/nuestra-historia/ y https://construex.com.ec/exhibidores/sherwin_williams

5 y 8. https://www.sherwin.com.ar/conozca-sherwin/nuestra-historia/

6. https://pinturassw.com/conocenos/historia/, https://ar.pinterest.com/pin/533395149617147290/ y https://ar.pinterest.com/pin/336292297166235708/

7. https://www.ebay.com/itm/234595693762 y https://www.ebay.es/itm/154597375991

9. https://pinturassw.com/conocenos/historia/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 322

La Tercera Convención Nacional de Arquitectos cierra un ciclo de eventos que bajo esa denominación organizó la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA). Desde la primera realizada en 1959 en los espacios de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, pasando por la segunda de 1962 (en la misma sede), hasta la tercera que hoy nos ocupa, todas ellas se constituyeron en oportunidades inmejorables para evaluar de qué manera se habían ido cumpliendo los objetivos propuestos desde la creación de la SVA en 1945.

Signada prácticamente con base en el mismo guion de las anteriores, la Convención correspondiente 1965 partía con la ventaja de que se contaba con la experiencia acumulada en las dos que le precedieron. Sin embargo, pese a ello, su cristalización definitiva pasó por algunas dificultades para poder concretar la sede donde finalmente se realizaría. Anunciándose inicialmente (noviembre de 1964) para tener lugar en Maracaibo, posteriormente se mencionaría como locación las instalaciones del Club Puerto Azul (abril 1965) para finalmente recalar una vez más en la FAU UCV, donde se desarrolló entre el 4 y el 9 de mayo, correspondiéndole al Presidente de la República Dr. Raúl Leoni pronunciar el discurso inaugural en el auditorio de esa casa de estudios.

El Comité Organizador estuvo integrado por los arquitectos Julián Ferris, Guido Bermúdez, Antonio Cruz Fernández, Jorge Romero Gutiérrez, Gustavo Ferrero Tamayo, Carlos Guinand Baldó, Francisco Pimentel, Américo Faillace y José Joaquín Álvarez. Omer Lares y Ralph Erminy ocuparían los cargos de Secretario y Subsecretario, respectivamente.

En principio, destacaban dos puntos importantes dentro del temario que buscaban dar continuidad a lo adelantado en la convención anterior: la colegiación de los arquitectos y el problema de la vivienda y el desarrollo urbano y regional en Venezuela.

Las Comisiones de estudio estarían constituidas de la siguiente manera:

Tema “Problema de colegiación”: Coordinador, arquitecto Heriberto González Méndez; Secretaria, arquitecto Ana Díaz.

Tema “Problema de la vivienda y el desarrollo urbano y regional en Venezuela”: Coordinador, arquitecto Víctor Fossi: Secretario, arquitecto Alfredo Cilento; Subsecretario, arquitecto Alfredo Roffé.

Tema “Varios”: Coordinador, arquitecto Roberto Armas Alfonso; Secretario, arquitecto Domingo Álvarez; Subsecretario, arquitecto Lindolfo Grimaldi.

También, se realizó como actividad paralela un seminario dedicado a la “Conservación y Restauración de Monumentos en Venezuela” en el que se discutieron los siguientes asuntos:

  • El arquitecto frente a la problemática de la conservación y restauración de monumentos.
  • Análisis de la legislación vigente.
  • Deficiencias de la situación actual.
  • Recomendaciones para mejorar dicha situación.

Llama particularmente la atención cómo el tema de la enseñanza de la arquitectura que ocupó un importante espacio en las dos primeras convenciones quedó relegado en esta ocasión a un segundo plano. También la escueta cobertura que se le diera en el nº 20 de la revista SVA a diferencia de lo ocurrido con las anteriores citas gremiales.

Sería ésta, como ya adelantamos, no sólo la última convención sino el último evento importante que le correspondería organizar a la SVA, que el año siguiente (1966) cambiaría su denominación por el de Colegio de Arquitectos de Venezuela que designó como su primer presidente a Heriberto González Méndez. Para entonces la Sociedad ya contaba con cerca de 400 miembros.

Sin embargo, en julio de 1965, poco después del acontecimiento, la SVA elegiría la que fue su última Junta Directiva que estaría integrada por los siguientes arquitectos:

Presidente: Ernesto Fuenmayor Nava; Vicepresidente: Carlos Celis Cepero; Secretario: Ana Díaz Rodríguez.

Tribunal Disciplinario: Víctor Fossi, Humberto Bermúdez, Luis Muñoz Tébar, Pedro Lluberes y Elena Seguía de Ruiz.

Tal y como resaltaron Lorenzo González Casas y Henry Vicente Garrido en “La Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA)”, texto aparecido en el nº 84 de la revista entre rayas (julio-agosto de 2010) dedicado a conmemorar los 65 años de la creación del ente gremial, de entre sus numerosos logros alcanzados cabría destacar entre los organizativos, amén de las tres convenciones, por un lado, la participación activa en la organización del IX Congreso Panamericano de Arquitectos (1955) y, por el otro, la creación de las Bienales Nacionales de Arquitectura, las cuales cobraron forma en 1963 llevando asociado el otorgamiento del Premio Nacional de Arquitectura, por el Ministerio de Educación y el Premio de la SVA, por resolución de la Junta Directiva de la Sociedad, resultando los primeros ganadores Carlos Raúl Villanueva por la totalidad de su obra y Jorge Romero Gutiérrez por el Centro Profesional del Este, respectivamente. Ya en 1959 se había lanzado la revista SVA cuyo nº1 recogió con lujo de detalles la Primera Convención.

“A la par de desarrollar estas importantes actividades -señalarán Lorenzo González Casas y Henry Vicente Garrido-, la SVA se incorporó activamente al surgimiento de redes globales e intentos asociativos internacionales, como fueron la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectura (FPAA), a la cual se adscribió en 1946 y la Sociedad Bolivariana de Arquitectos, creada en julio de 1963, con un documento constitutivo firmado en la sede de la SVA. El primer Presidente de la Sociedad Bolivariana fue Guido Bermúdez y su Vicepresidente Carlos Celis Cepero”.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 321

La aparición en marzo de 1950 de la histórica publicación Los Disidentes ofrece varios datos curiosos que de entrada conviene señalar. En primer lugar, se trata de una revista venezolana en el sentido de que fue concebida y producida por venezolanos, pero editada e impresa fuera del país: en París para más señas. El segundo aspecto tiene que ver con que el folleto, como sus creadores prefirieron definir, produjo desde la distancia, pese a su tamaño, número de páginas y duración, un efecto crucial sobre la percepción y finalidad del arte con claras secuelas en la cultura contemporánea venezolana, con aspiración de ampliarse por la América Latina, tal y como mostraba el lema ubicado en su portada debajo del nombre.

Su modesto formato de 18 x 22.5 cm, las dieciséis páginas más tapa que conformaron su tripa, su pequeño tiraje y corta vida: cinco números (todos aparecidos en 1950, correctamente editados en la Imprimerie Beresniak 12, Rue Lagrange, París), hablan a las claras de que fue su contenido bien escrito y en ocasiones incendiario, amén de la coyuntura en que aparece, lo que más pesó para que la experiencia alcanzara la trascendencia de tuvo.

Los Disidentes, digámoslo de una vez, no fue otra cosa que el órgano de difusión del grupo del mismo nombre, formado por un grupo de artistas y escritores venezolanos residentes en París entre 1945 y 1952, quienes asumieron una posición de ruptura y vanguardia que se enfrentó contra los “falsos impresionistas, falsos salones de arte y falsos folkloristas” que, según ellos, dominaban la cultura oficial en el país. También se proponían luchar en contra de la educación oficial impartida en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas, cuyas fuentes provenían del paisajismo y nativismo, específicamente. Haciendo honor a su nombre, Los Disidentes procuraban alcanzar la renovación del arte tradicional y académico mediante la asimilación de los valores de la abstracción europea. De tal manera, los cinco documentos publicados en un lapso de siete meses aglutinan las ideas revolucionarias de este grupo, y se convierten en referencia obligada para comprender el “arraigo y preferencia” del arte geométrico en Venezuela.

1. Taller Libre de Arte. 1948-1952.
2. Izquierda: Alejandro Otero. Cafetera azul (1947). Derecha: Mateo Manaure. Mujer con gallo (1948).

Sin pretender abarcar la multiplicidad de factores que giraron en torno a la fundación de Los Disidentes y su órgano de difusión, se han señalado como antecedentes fundamentales: la creación en 1940 del Salón Oficial de Arte Venezolano por parte del Ministerio de Educación, desde donde se implementó un sistema de bolsas y premiaciones que permitió a los beneficiados viajar al extranjero; las críticas de que fue objeto la Escuela de Artes Plásticas en 1945 que originaron la expulsión de un grupo importante de estudiantes; y la apertura también por parte del Ministerio de Educación del «Taller Libre de Arte» en 1948 válvula de escape que permitió la convivencia de manifestaciones artísticas muy variadas pero que le abrió la puerta fundamentalmente a la abstracción como medio de expresión. Valga añadir que las becas y bolsas de trabajo otorgadas por el gobierno a los artistas aventajados tuvieron dos destinos fundamentales: París y México donde se dirigieron individualidades con rasgos formativos comunes pero con criterios ideológicos divergentes en lo atinente al «compromiso social». Al primer grupo pertenecen justamente Los Disidentes y al segundo lo que se denominó como» La Barraca de Maripérez» cuya conformación (1945) es anterior a la del grupo parisino.

3. Los Disidentes en París (c.1950).

Volviendo a la publicación que nos ocupa es interesante detectar, con la ayuda del artículo “Los Disidentes, manifiesto de arte abstracto” de Jacinto Salcedo, publicado en el libro Revistas culturales latinoamericanas 1929-1960, coordinado por Lydia Elizalde (2008), cómo el cabezal de la portada del número 1 estaba conformado por “una ocurrente composición que muestra un cuadrado negro sobre el cual se dibuja expresivamente una caligrafía que no encaja, que se manifiesta más allá de los límites y que inevitablemente se autorrefiere: “Los Disidentes”, el nombre de la revista, está entre comillas”. En la tapa, hecha exclusivamente con tipografía e impresa sobre cartulina marrón, aparecen los nombres de los artistas-colaboradores “como un gesto arrogante y emancipado”: Pascual Navarro Velásquez (pintura), Alejandro Otero Rodríguez (pintura), Mateo Manaure (pintura), Luis Guevara Moreno (pintura), Carlos González Bogen (pintura), Narciso Debourg (pintura), Perán Herminy (pintura), Rubén Nuñez (pintura), Dora Hersen (pintura), Aimée Battistini (pintura), Belén Nuñez (ballet) y J.R. Guillent Pérez (filosofía).

La publicación, sencilla y modesta pero cuidadosamente elaborada, siempre estuvo impresa a una sola tinta, sin ilustraciones (sólo se reproducen obras en los números 4 y 5) y contó con una escueta diagramación “con márgenes generosos, con detalles tipográficos como las capitulares y titulares que le aportan contraste”. Pero como ya se asoma en lo que se puede considerar como una especie de editorial ubicado en la página 1 del primer número se trató desde un primer momento que estuviese cargada de crítica y reacción: “Ningún interés creado, ninguna sensiblería ante lo que creemos nuestro inalienable deber. La juventud latinoamericana está hoy situada ante la alternativa, o bien de someterse al canon tradicional, o hacer que Latinoamérica logre su verdadera dignidad”.

Destaca también del primer número la crítica frontal de Alejandro Otero contra el comisionado del gobierno francés Gastón Diehl, establecido en Caracas y “cronista del arte moderno en Venezuela”, a quien se le encargó hacer itinerar por América Latina la exposición “De Manet a nuestros días”. Diehl asumiendo su rol como referencia dentro de la crítica nacional “en su visión, con un rancio sesgo eurocentrista, recomendaba a los jóvenes artistas venezolanos ‘no quemar muy rápido las etapas’ y mantenerse en la corriente del paisajismo posimpresionista porque el arte abstracto era una ‘tentación inútil’”. Ante tal postura, Otero no pierde tiempo en elaborar un mordiente artículo titulado “¿Gastón Diehl promulga y espera una resurrección del espíritu impresionista en Venezuela?” donde lo acusa de conservador y rechaza su postura que ignora al Cubismo y al arte abstracto, texto que señalará gran parte de la ruta que para estos temas siguió la revista.

4. Portadas de los números 2 al 5 de la revista Los Disidentes y página de contenidos del nº 4
5. Un dibujo de González Bogen acompañando un artículo de Mateo Manaure en el número 4 de la revista.

El resto de los números de Los Disidentes permite detectar en su carátula la incorporación de nombres como los de Armando Barrios (pintura) en el número 2, Miguel Arroyo (pintura) en el número 3 y César Henríquez (cine) en el número 5. También las ligeras variaciones de color y diseño de su tapa siempre en cartulina. Así, el número 2 de abril tendrá la carátula roja, el 3 amarillo pálido, el 4 color mostaza y el 5 marrón. A partir del número 3 “el cabezal cambia su diseño por una tipografía rotulada a mano que recuerda la disgregación de elementos del discurso cubista”, apuntará Jacinto Salcedo. Será en el número cuatro cuando aparezcan por primera vez reproducciones de imágenes dibujos: los de González-Bogen, por ejemplo, acompañarán a un artículo de Mateo Manaure. Pero más relevante aún será la publicación en ese mismo número de la “Última página escrita por Wassily Kandinsky con dos dibujos del artista” tal y como reza en el sumario. Del mismo número 4 cabe destacar los artículos “Ballet: arte incomprendido en Venezuela” de Belén Nuñez, “En torno a la pintura de hoy” de Narciso Debourg y “Del arte abstracto” de Alejandro Otero.

6. El polémico texto de Carlos González Bogen titulado «La escuela ‘de los paisajistas’ de Caracas» aparecido en el número 2 de la revista.
7. Airada respuesta contra la actitud de Los Disidentes y en defensa de los paisajistas venezolanos publicada en la columna “Márgenes” del diario Últimas Noticias el 21 de mayo de 1950, firmada con el seudónimo R.N. de C.
8. González Bogen responde brevemente en el nº 5 de la revista del grupo, bajo el mismo título: “De nuevo los disidentes” al responsable de la columna «Márgenes».

De las polémicas suscitadas por o hacia Los Disidentes hay dos que brevemente vale la pena reseñar. La primera de ellas se origina en el texto de Carlos González Bogen titulado «La escuela ‘de los paisajistas’ de Caracas» aparecido en el número 2 de la revista, donde “ataca duramente a los pintores paisajistas de la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas. Los acusa de manejar los centros culturales oficiales con fines egoístas, además de ampararse en un ‘pseudo impresionismo bastardo’, llegando a responder sólo a intereses lucrativos y pintar para satisfacer la demanda del mercado local. Concluye parafraseando históricamente al censor Catón: ‘Preciso es destruir la Escuela de Caracas’” (sinopsis que hemos obtenido de la página del International Center for the Arts of the Americas -ICAA- at the Museum of Fine Arts, Houston https://icaa.mfah.org elaborada por María Elena Huizi). Del fuerte y violento artículo de González Bogen se derivó una respuesta airada contra la actitud de Los Disidentes y en defensa de los paisajistas venezolanos publicada en la columna “Márgenes” del diario Últimas Noticias el 21 de mayo de 1950, firmada con el seudónimo R.N. de C., texto al que González Bogen responde brevemente en el nº 5 de la revista del grupo, bajo el mismo título: “’De nuevo’ los disidentes”.

9. Artículo “Historia de una mítica disidencia”, publicado por el grupo “La Barraca de Maripérez” el 9 de julio de 1950 en Últimas Noticias: El diario del pueblo (Caracas).
10. Sorprendidos por la reacción de La Barraca, Perán Erminy, Luis Guevara Moreno y Narciso Debourg publicarán, primero en Últimas Noticias el 9 de julio de 1950 y luego en el nº5 de la revista, el artículo “Alrededor de la historia de ‘Los Disidentes’”.

El segundo debate se suscita a raíz de la aparición del artículo “Historia de una mítica disidencia”, publicado por el grupo de artistas de la misma generación conocido como “La Barraca de Maripérez” (al que ya hemos mencionado), el 9 de julio de 1950 en Últimas Noticias: El diario del pueblo (Caracas). La sinopsis obtenida de la página del ICAA señala que el Grupo La Barraca, radicado entonces en México, “ataca lo que concibe como falsas pretensiones revolucionarias de Los Disidentes (París, 1950), rechazando así la invitación de sumarse a su movimiento. Los integrantes de La Barraca de Maripérez indican que Los Disidentes no son otra cosa sino una continuación de la labor iniciada por los de La Barraca al rebelarse contra la Escuela de Artes Plásticas de Caracas siendo expulsados de esta. Por lo tanto, acusan, uno a uno, a Los Disidentes (salvo algunos casos) de haber realizado concesiones a movimientos tradicionales para obtener ciertos privilegios y premios”. Allí también se señala: “Este artículo es un ejemplo de las repercusiones que causó en el escenario cultural venezolano la violenta irrupción de Los Disidentes (1950). Aquí, artistas de la misma generación, rechazan con rencor y agresividad el llamado de Los Disidentes —hacia la juventud latinoamericana para sumarse a su labor transformadora de la cultura tradicional venezolana— por considerar que se apropiaron de luchas que fueron suyas también. Más allá de los celos que pudieron despertar en los artistas de La Barraca de Maripérez los ‘éxitos’ de Los Disidentes, este artículo prefigura el discurso controversial más importante en la historia del arte en Venezuela: ¿quiénes orientan su arte hacia el realismo social? ¿Cómo operó La Barraca de Maripérez, con clara influencia del muralismo mexicano? ¿Cuáles fueron los argumentos que se promovían versus abstraccionismo europeo representado por Los Disidentes?”.

A modo de contraataque y sorprendidos por la reacción de La Barraca, Perán Erminy, Luis Guevara Moreno y Narciso Debourg publicarán, primero en Últimas Noticias el 9 de julio de 1950 y luego en el nº5 de la revista, el artículo “Alrededor de la historia de ‘Los Disidentes’” cuya sinopsis publicada en la página de la ICAA apunta lo siguiente: “Narrando lo que fueron sus orígenes y puntualizando las motivaciones que los unieron, Los Disidentes reafirman su posición combativa en contra de un pasado que desean superar; para ello, acusan a La Barraca de Maripérez —a quienes habían invitado a sumarse a esta lucha, porque suponían intereses semejantes— de pretender vivir del prestigio de glorias pasadas, amén de desvalorizar los méritos logrados por Los Disidentes. Posteriormente, en nota añadida a este artículo, los pintores Perán Erminy, Luis Guevara y Narciso Debourg (miembros de Los Disidentes) amplían esta declaración, rechazando aquella acusación de que su movimiento y objetivos eran mera continuación del episodio de la rebelión contra la Escuela de Artes Plásticas de Caracas, ocurrida en 1945″.

11. “Manifiesto No”, aparecido en el número 5 de la revista Los Disidentes.

Los Disidentes dejaron para el último número de la publicación la aparición de lo que se considera como su declaración de principios: el célebre “Manifiesto No” (que hemos decidido reproducir como imagen), como quien se despide dejando claro lo que desde un inicio se buscaba.

12. Pascual Navarro. Mural. Sin título. Universidad Central de Venezuela, Plaza cubierta (1954).

Terminado el intenso lapso que giró en torno a la publicación, no hay duda que la postura manifiesta por el grupo, pese a no ofrecer soluciones concretas, no pasó desapercibida. Por otro lado, posteriormente, Los Disidentes, como parte de un espíritu colectivo que comenzó a apreciar y exaltar el arte moderno, empezaron a contar con el apoyo de galeristas y coleccionistas, alcanzando su punto culminante (sin ser necesariamente manifestación de los gustos del régimen perezjimenista) en el proyecto “Síntesis de las Artes”, que lleva a cabo el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en la Ciudad Universitaria de Caracas. Allí, como se sabe, Villanueva integra de forma orgánica a los espacios arquitectónicos, obras murales y esculturas donde convivieron reconocidos artistas internacionales como Leger, Henri Laurens o Jean Arp con venezolanos ligados directa e indirectamente al movimiento de Los Disidentes: Mateo Manaure, Pascual Navarro, Armando Barrios, Alejandro Otero, Oswaldo Vigas, Jesús Soto, Miguel Arroyo y Alirio Oramas, entre otros.

13. Alejandro Otero. Abra solar. Plaza Venezuela, Caracas (1982). Obra que representó a Venezuela representó a Venezuela en la Bienal de Venecia.

Más tarde, el arte abstracto se convirtió a finales del siglo XX en un “emblema de una Venezuela moderna”, trascendiendo en algunos casos “como expresión del discurso de una sociedad progresista” tal y como apuntará Jacinto Salcedo. “De esta manera, plazas públicas de las principales ciudades de Venezuela detentan obras abstractas monumentales (muchas de ellas cinéticas) de artistas como Alejandro Otero, Mateo Manaure, Carlos Cruz-Díez o Jesús Soto”. La paradoja entre la encarnizada lucha contra el “arte oficial” desatada en 1950 por Los Disidentes y su posterior legitimación como representantes de él, no hace sino corroborar las vueltas que el tiempo y la distancia permiten corroborar. Recientemente, una vez más, se reavivará el debate entre si es al realismo a quien debe corresponder constituirse en estética oficial y al abstraccionismo terminar de instalarse como estética burguesa.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://icaa.mfah.org/s/es/item?Search=&property%5B0%5D%5Bproperty%5D=196&property%5B0%5D%5Btype%5D=eq&property%5B0%5D%5Btext%5D=Mar%C3%ADa%20Elena%20Huizi

  1. http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/El_Taller_Libre_de_Arte

2. http://vereda.ula.ve/historia_arte/artevenezolano/lsegunda.htm y https://odalys.com/odalys/galeriadearte.php?expo_id=28

3. http://ebefavenezuela.com/guevara_moreno.html

4. https://www.academia.edu/37531405/Revistas_culturales_latinoamericanas_1920_1960 y http://portaldepoetasvenezolanos.blogspot.com/2019/03/los-disidentes-grupo-de-artistas.html

5. https://www.academia.edu/37531405/Revistas_culturales_latinoamericanas_1920_1960

6, 7, 8, 9 y 10. https://icaa.mfah.org/s/es/item/813667#?c=&m=&s=&cv=&xywh=-1046%2C-139%2C5062%2C2833

11. http://portaldepoetasvenezolanos.blogspot.com/2019/03/los-disidentes-grupo-de-artistas.html

12. https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:UCV_2015-043a_Mural_de_Pascual_Navarro,_1954.JPG

13. http://laguiadecaracas.net/17372/el-balcon-de-las-munecas-en-santa-rosalia/abra-solar-alejandro-otero-2/