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La organización entre el 6 y el 10 de junio de la Trienal de Investigación FAU 2011 por parte de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, significó para el mundo académico vinculado a la arquitectura en el país el ver materializado, a través de un evento que cobraría carácter periódico, el impulso que en 2008 se produjera con la realización de la Semana Internacional de Investigación (reseñada en el Contacto FAC 279 del 3 de julio de 2022).
En esta oportunidad coincidirían, además, las III Jornadas de Investigación de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva, las XXIX Jornadas de Investigación del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción (IDEC) y las Jornadas de Investigación del Instituto de Urbanismo (IU).

El evento, impecablemente organizado, que tuvo un total de hasta 17 patrocinantes, convocó a docentes, estudiantes, profesionales y público en general para el intercambio de experiencias de investigación y reflexión sobre temas de plena actualidad vinculados con el pensamiento y la práctica de la arquitectura, el desarrollo experimental de la construcción y el urbanismo. Contó con la participación de conferencistas nacionales e internacionales, lo cual propició una excepcional oportunidad de intercambio del más alto nivel académico en torno a las siguientes áreas temáticas: Ambiente y sostenibilidad, Ciudad y sociedad, Historia y patrimonio, Informática y representación gráfica, Tecnología constructiva y Teoría y proyectación arquitectónica.
Replicando en cierta forma lo que fue la estructura de la Semana Internacional de Investigación del 2008, la Trienal acogió, además de las Jornadas de las tres instancias académicas fundamentales de la institución, una serie de conferencias y un Coloquio.
El Comité Organizador presidido por el decano de la FAU UCV Guillermo Barrios, tuvo en la profesora Rosario Salazar Bravo en su rol de Presidente Ejecutivo del evento y el equipo conformado por el Comité Ejecutivo y los Coordinadores de Comisiones, una muy destacada actuación hasta el punto que se logró la participación de hasta 99 ponencias todas sometidas a un estricto proceso de selección dirigido por la Comisión Científica y el apoyo de 126 árbitros, las cuales fueron publicadas por Ediciones FAU UCV en las Memorias que recogieron en físico los resúmenes y venían acompañadas con un CDRom con los documentos en extenso.
Así, para la edición 2011 de la Trienal (tal y como se puede consultar en https://www.fau.ucv.ve/trienal2011/) se propuso como título del Coloquio “El proyecto, la arquitectura más allá de la superficie”, con el objetivo de “presentar miradas múltiples —y con profundidad de campo— dentro de un tema abundante en determinaciones”. La oportunidad permitió, según los organizadores, “abrir caminos hacia la validación del proyecto como recurso que construye un espacio significativo para la Arquitectura en la sociedad contemporánea”. Con ello se buscó estimular “la reflexión y el debate como maneras de abordar los temas inherentes a las tendencias epistemológicas y los enfoques metodológicos que se expresan en el estudio del proyecto como concepto neurálgico de las disciplinas de la Arquitectura y el Urbanismo”. También se propuso “a arquitectos e investigadores en general el reto y la gran oportunidad de reivindicar al proyecto como concepto inherente de sus respectivas disciplinas, además de validar su rol como un recurso de integración cuyo análisis construye (y ha construido históricamente) un espacio significativo para que se puedan establecer puentes de interconexión con otras disciplinas y prácticas del conocimiento”.

Para reforzar el sentido expuesto desde la organización, se contó para dictar la conferencia de apertura del evento con la presencia del destacado arquitecto y académico catalán Josep Muntañola, de reconocida trayectoria internacional, quien abrió el camino de las disertaciones sobre los temas vinculados con la investigación en la arquitectura y el urbanismo dictando la conferencia: “La investigación proyectual a examen: un gran desafío a la arquitectura del siglo XXI”, la cual posteriormente fue objeto de una publicación dentro de la colección Ensayos de Postgrado de Ediciones FAU UCV.

El Coloquio “El proyecto, la arquitectura más allá de la superficie”, moderado por el arquitecto Álvaro Rodríguez Muir tuvo la participación de: Jorge Sarquis (Argentina), Susana Jiménez Correa (Colombia), Azier Calvo (Venezuela), Dyna Guitian (Venezuela), Enrique Larrañaga (Venezuela), José Rosas Vera (Chile) y Josep Muntañola (España).
Además del Coloquio y las jornadas de investigación, la Trienal estuvo estructurada con base en 8 conferencias magistrales y otras 6 vinculadas éstas últimas a cada una de las áreas temáticas del evento que contaron como escenario el auditorio de la FAU UCV en horario vespertino.
Las primeras estuvieron a cargo de: José Rosas Vera -Chile- (Disciplina y profesión. Una frecuente confusión epistemológica en la enseñanza de la arquitectura: Lecciones y experiencias de las tesis proyectuales de la Escuela de Arquitectura); Graziano Gasparini -Venezuela- (El barro no es patrimonio universal ni excepcional); Jorge Sarquis -Argentina- (La investigación proyectual: Innovación disciplinar socialmente necesaria); Juan Carlos Rojas Arias -Colombia/Francia- (Demolición del hábitat y renovación urbana); Susana Jiménez -Colombia- (Didáctica de la investigación proyectual en arquitectura); Carlos Brillembourg -Venezuela- (El corazón de Caracas 1800-2011); y Pedro García del Barrio -España- (La cultura construye ciudad. Plan de infraestructuras culturales para Córdoba 2016).
Las segundas fueron dictadas por: Jorge Ramírez -Colombia- (Ambiente y sostenibilidad); Doris Tarchopulos -Colombia- (Ciudad y sociedad); Fernando Diniz Moreira -Brasil- (Historia y patrimonio); Luciano Landaeta -Venezuela- (Informática y Representación Gráfica); Solano Benitez -Paraguay- (Tecnología y construcción); Tomás Díez Ladera -Venezuela- (Teoría y Proyectación Arquitectónica); y Barry Bergdoll (Estados Unidos) quien dio la conferencia de clausura titulada “Corrientes ascendentes”.
Adicionalmente, se organizaron un total de seis visitas guiadas a diferentes lugares y edificaciones de la capital y se llevó a cabo un interesante foro titulado “La FAU sin fronteras: Intercambio de experiencias con profesionales, egresados de la FAU”, en el que participaron: adjkm arquitectos (Francia); Rodolfo Agrella (Venezuela); Luciano Landaeta (Estados Unidos); Igor Peraza (China-Barcelona); Roberto Puchetti (Venezuela); y Alejandro Vega (Venezuela).

La noche del viernes 10 de junio como cierre del evento dirigido a todo público, se presentó en el auditorio de la FAU la conocida pianista, compositora y cantante venezolana Prisca Dávila quien estuvo acompañada por un grupo de destacados músicos.
A poco que uno observe lo que hemos brevemente mostrado se podrá captar sin dificultad que la Trienal de Investigación FAU 2011 por la programación organizada, por los invitados que asistieron y por las temáticas que abordó, se trató de un verdadero acontecimiento que logró dinamizar como en pocas ocasiones la vida académica y profesional de la ciudad, en momentos donde aún reinaba el calor de la presencialidad como vía predominante para realizar actividades de este tipo.
ACA
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Postal, 1, 2 y 4. https://www.fau.ucv.ve/trienal2011/

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La revista INMUEBLES, cuya portada correspondiente al número 1 ilustra nuestra postal del día de hoy, aparece en julio de 1992 en medio de un país que en febrero había sido sacudido por un golpe de estado y que nuevamente lo sería en noviembre, lo cual indica a las claras que, más allá de tales avatares, se estaba apostando a generar para “la industria privada más importante del país … un medio de comunicación destinado a informar, analizar y opinar sobre su desarrollo”, tal y como lo expresara su editor Yamandú Botella Oriol en “Con usted”, nota editorial que acompañó aquel lanzamiento. Botella Oriol añadirá: “Sectores tan diversos como la arquitectura, la construcción, la comercialización, el financiamiento y la decoración se resumen, ahora, en una sola palabra: INMUEBLES. (…) Si agregamos a ellos la fabricación de productos e insumos y todos los servicios relacionados veremos cuan vasto es el panorama a reflejar”.
Como corroboración de que aún privaba una visión optimista, y de que se aspiraba recorrer un “largo camino” que se asumiría “con absoluta responsabilidad y con la confianza que nos otorga el contar con el respaldo de un equipo multidisciplinario de profesionales inmobiliarios y de la comunicación”, en el mismo texto Botella Oriol se planteaba como principal reto el colocarse a tono con “las dimensiones que está alcanzando la inversión inmobiliaria, a través de nuevas modalidades de comercialización, de trasplantes exitosos de fórmulas de financiamiento de otros países, del desarrollo de la Ley de Política Habitacional, del surgimiento de nuevos productos y tecnologías”, todo lo cual “hacía necesario un medio que hiciera llegar al gran público el análisis de esos temas, en profundidad”.

Y, en efecto, Botella Oriol estaba acompañado de un amplio equipo de redactores, columnistas, colaboradores y corresponsales en el exterior con Elinor Gil como Jefe de Redacción, Salvador Chang como Asesor Económico, Ricardo Reyes como Director de Comercialización, Thaís Sosa como Gerente de Cuentas y María Antonieta Parra como Ejecutiva de Cuentas. Contaron, además, con un excelente grupo de fotógrafos: Ricardo Gómez Pérez y Ricardo Jiménez (quienes se identificaban como Ricar-2) además de Esteban Montagut, y con la Dirección de Arte y Diseño a cargo de Jorge Haralambides apoyado en Fanny Salazar como Secretaria de Coordinación.
La revista, de periodicidad mensual y formato tamaño carta, partió con un total de 80 páginas estableciendo un grupo de secciones fijas y alternadas, a saber: Construcción, Temas, Productos, Hábitat y Mercado a las que se sumaban otras que variaban según la ocasión: Perfil, Debate abierto, Gente en obra, Entre comillas, Tips, Convención inmobiliaria, Lanzamiento, Desde El Ávila clips y Exterior.
La arquitectura tuvo desde el primer momento un lugar destacado dentro de INMUEBLES, particularmente en las secciones Construcción, Temas y Hábitat tomando diferente talante según el caso. Así, en aquel primer número aparecería (sin firma) “Meliá Caracas. Luis XVI en Sabana Grande” que ofrece una semblanza general del novedoso hotel 5 estrellas que se inauguraba en la avenida Casanova, así como una completa ficha técnica.

En la sección Temas, se publicó en número 1 de INMUEBLES el texto “El barrio: problema y solución” que recoge una conversación sostenida entre los redactores y el profesor Oscar Olinto Camacho (para entonces presidente ejecutivo de la Fundación Banca Hipotecaria y director del Consejo Nacional de la Vivienda), quien el año anterior (1991) había culminado un extenso trabajo de investigación auspiciado por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de Canadá con el apoyo académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, sobre la propiedad y el inquilinato de los barrios de Caracas.
Por otra parte, en la sección Hábitat se publicó el muy completo artículo “Una galería como sede para la creación”, firmado por María Teresa Novoa, coincidiendo con la inauguración de la nueva sede de la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas en la avenida Bolívar, proyectada por Carlos Gómez de Llarena y Moisés Benacerraf. En la misma sección pero apuntando a mostrar novedades en diseño asistido por computadoras, apareció “La arquitectura muerde la manzana” en el que la redacción se hizo eco del trabajo sostenido del arquitecto Hernán Pisani desde su empresa Soft CAD, diseñando programas de dibujo destinados a ser usados en equipos producidos por Apple Computers, de los cuales destacaba el versátil User’sCAD encontrándose a las puertas de producirse el lanzamiento del ArchiDOT (Architectural Designs Oriented Tool).

Un tercer trabajo aparecerá también en la sección Hábitat: “Para recordar a Leopoldo Martínez Olavarría” de Juan José Martín Frechilla, escrito en honor al importante arquitecto fallecido por aquellas fechas, quien protagonizó desde su condición de funcionario público el desarrollo y modernización de Caracas entre 1940 y 1970, para lo cual Martín Frechilla hace un compacto pero muy sustancioso recuento resaltando su destacada participación.
Bueno sería reconocer que aquel primer número de INMUEBLES no tuvo desperdicio dada la amplitud de temas, lo atinado en la selección de los mismos y la calidad de redacción y acompañamiento visual que tuvieron, lo cual debe haber dejado muy satisfechos a quienes promovieron la iniciativa.
En la medida que fue apareciendo mensualmente y consolidando su posicionamiento, las siguientes entregas de INMUEBLES mantuvieron su buen nivel y continuaron incorporando temas de gran valor para los interesados en la arquitectura de entre los cuales cabría destacar, entre otros, los reportajes dedicados a la construcción de la Torre Confinanzas titulado “Confianza en las alturas”, al Hipermercado MAKRO titulado “El consumo encuentra su templo estructural” y a “El Renacer de la Cultura Mesoamericana”, que junto a otro artículo de Juan José Martín Frechilla que por repasar las exposiciones universales desde la de Chicago en 1893 a la de Sevilla en 1992, le permitieron titularlo “Un siglo y pocas novedades”, llenando todos de contenidos el nº3 de septiembre de 1992.

La aparición en INMUEBLES de temas vinculados a la historia, la crítica y la actualidad arquitectónica permitirá registrar (a riesgo de que se nos queden algunos por fuera) los artículos: “En la cima de Güigüe, estado Carabobo. Una abadía benedictina. Jesús Tenreiro” de María Teresa Novoa y “De cara a Europa” de Martín Frechilla (ambos en el nº4, octubre 1992); el reportaje “Crónica de una torre levantada en dos tiempos. A la conquista del sureste”, dedicado a la Torre Humboldt de Federico Beckhoff, y los textos “James Alcock. La arquitectura como paisaje” de William Niño Araque y “Simón Vélez. La arquitectura del bambú” de María Teresa Novoa (todos del nº5, noviembre 1992).
Ese importante impulso se verá reforzado por la serie de ensayos dedicados a Maestros de la Arquitectura Contemporánea Venezolana escritos por Manuel López Villa, de los cuales aparecerán los correspondientes a Henrique Hernández (“La arquitectura de la tecnología”, nº6, diciembre 1992), Fruto Vivas (nº8, febrero 1993), Jesús Tenreiro (“La arquitectura como monumento”, nº 10, abril 1993) y José Miguel Galia (“La arquitectura de la realidad”, nº13, julio 1993).

Nuestro registro, incompleto por demás, da cuenta de la aparición de INMUEBLES al menos hasta 1995, quedando para la posteridad los números especiales dedicados a registrar dos importantes eventos realizados en Caracas, de los cuales fueron recogidos textos elaborados por algunos de los participantes. Ellos son: el VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana realizado del 25 al 30 de abril de 1993 (nº9, marzo 1993) y la VI Conferencia Internacional de Centros Históricos y Patrimonio Edificado Iberoamericano realizada del 24 al 30 de julio (nº20, agosto-septiembre 1994).
También vale la pena reseñar que el nº12, con el que INMUEBLES celebraba su primer aniversario, le abrió las puertas a un amplio recorrido titulado “El viejo futuro de Caracas”, donde se dieron cita importantes protagonistas en el desarrollo y modernización de la ciudad a través de sendos reportajes dedicados a: Juan Bernardo Arismendi, Luis Roche, Luis Alberto Pocaterra, Carlos Raúl Villanueva, Rafael Bergamín (escrito por Martín Frechilla), Irwin Perret-Gentil, Julio Sosa Rodríguez, Heriberto González Méndez, Oscar Ochoa Palacios e Inocente Palacios. También registró la aparición de los artículos: “La arquitectura de Manuel Mujica Millán” de Martín Padrón, “Lucio Costa» de Carlos Eduardo Dias Comas y “Luis Malaussena y la modernización del país” de Silvia Hernández de Lasala.
Tras el recorrido que hemos podido hacer a partir de su primera aparición, queda claro que la revista INMUEBLES se constituyó en un importante apoyo para la divulgación de la historia, la crítica y las obras de arquitectura venezolanas a lo largo de los años 1990 y en ineludible referencia a la hora de llevar adelante un registro de lo allí acontecido.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 1, 2, 3 y 4. Revista Inmuebles, nº 1, julio 1992
5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

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El edificio Las Fundaciones, cuya fotografía tomada en fechas cercanas a su inauguración en 1955 engalana nuestra postal del día de hoy, es uno de los primeros trabajos realizados por Diego Carbonell Parra (1923-2000), tras disolverse la sociedad que mantuvo con Tomás José Sanabria entre 1949 y 1953, la cual dejó una fructífera producción entre obras y proyectos. También es la segunda edificación de importancia realizada por el empresario Eugenio Mendoza Goiticoa (1906-1979) en la avenida Andrés Bello. La primera, de 1945, fue el Hospital Ortopédico Infantil, proyectado en un terreno aledaño por Carlos Guinand Sandoz en conjunto con la firma norteamericana conformada por Wallace Harrison, Jacques-André Fouilhoux y Max Abramovitz. El hospital está vinculado a la Fundación Venezolana para la Parálisis Infantil creada en 1942 por Mendoza, primera de dos que hallarían cobijo y se beneficiarían de la rentabilidad del edificio diseñado por Diego Carbonell que hoy nos ocupa.

La labor filantrópica de Mendoza, compartida con la creación de empresas de diferente tenor, seguirá con la gestación en 1951 junto su esposa Luisa Rodríguez Planas de la Fundación Eugenio Mendoza (la segunda vinculada a la obra de Carbonell) dedicada a 3 fines primordiales: la ayuda al niño, a la agricultura y a la cultura y, en 1958, con la creación de la Fundación de la Vivienda Popular, completada en 1961 con el Banco Hipotecario de la Vivienda. Más adelante, en 1964, Mendoza se convertirá en el principal propulsor y partícipe en la Declaración de Responsabilidad Social de la Libre Empresa, que daba piso principista a la organización y al concepto del Dividendo Voluntario para la Comunidad, basado en la participación del empresariado nacional, mediante el aporte de un tanto por ciento de los beneficios anuales de cada empresa, a fin de llevar a cabo con más posibilidades una acción social de mayor alcance para resolver los problemas de la población más necesitada. Anteriormente, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Mendoza había sido llamado por el presidente de la República general Isaías Medina Angarita, para encargarse del Ministerio de Fomento (1942-1943) y en 1958, a la caída del régimen de Marcos Pérez Jiménez, es designado miembro de la nueva Junta de Gobierno pero renuncia a los pocos meses.


El edificio proyectado por Carbonell para Mendoza, situado al lado norte de la avenida Andrés Bello entre la plaza dedicada al prócer (inaugurada en 1956) y el Hospital Ortopédico Infantil, se concibió basado en dos cuerpos: el bajo, alargado a lo largo del eje oeste-este del terreno (lo que acentúa su horizontalidad); y una torre de oficinas de planta rectangular, con el eje mayor también en sentido oeste-este, ubicada en el extremo oeste. Los criterios que justificaron la asunción de este partido arquitectónico están aclarados plenamente en la Memoria Descriptiva publicada en el nº 4 de la revista Integral (junio de 1976) junto al resto del proyecto. Allí se explica que las masas generales del edificio “fueron definidas por las condiciones del subsuelo formado sustancialmente por grandes rellenos provenientes de la construcción de la Avenida. Así, en el extremo oeste se colocó la torre de oficinas, la cual comprende sótano, planta baja y mezanine, ocho plantas de oficinas y departamento ejecutivo en la planta superior. En el extremo este el relleno alcanza un máximo de dieciocho metros, lo que planteaba un difícil problema en el aspecto relativo a fundaciones; en ese extremo se desarrolla una planta comercial con mezanine parcial, y para solucionar el problema de las fundaciones se adoptó una estructura liviana, constituida por losas onduladas de seis centímetros de espesor”.


Así, el cuerpo bajo contiene en planta baja 13 locales comerciales 12 con mezzanina y sólo ocho de ellos con sótano de tal forma que hay dos que por no tener sótano son de mayor tamaño en planta baja. También el programa contemplaba una “sala expositiva de arte” (sin mezzanina) ubicada entre los locales 9 y 10 con la misma área que éstos en planta baja pero con un amplio sótano donde se podían realizar exposiciones. La cubierta ondulada de concreto que los cubre se encuentra inclinada de menos a más en sentido norte-sur para permitir la existencia hacia la avenida Andrés Bello de las ya mencionadas mezzaninas que a su vez protegen un pasillo abierto al exterior que comunica los comercios entre sí. El extremo este fue rematado por un local de mayor tamaño (el nº13) que originalmente estuvo destinado a ser concesionario de automóviles de la marca DeSoto (fabricada por Chrysler Corporation de 1928 a 1960). El local nº1, ubicado en el extremo oeste, con mezzanina, sótano, una amplia vitrina a doble altura y la cubierta ondulada colocada en sentido perpendicular a la del resto del cuerpo bajo, contribuye a definir el atrio que da acceso al edificio. En él, en algún momento funcionó otro concesionario de vehículos en este caso de la marca Renault. Por otra parte, la “sala expositiva de arte” estuvo ocupada durante muchos años por la Sala Mendoza vinculada directamente a los intereses filantrópicos del propietario del edificio. Los estacionamientos de todo el edificio fueron resueltos al aire libre, al norte, en la parte posterior del terreno donde también se colocó un jardín de infancia.




El acceso a la torre de oficinas (en cuyo pent house se encontraba la sede de las dos fundaciones) tiene la particularidad de que está marcado por un atrio conformado por el cambio de sentido de la cubierta ondulada del que se beneficia igualmente el local nº1, como ya se indicó.


De la Memoria Descriptiva publicada en Integral también se recoge lo siguiente: “Toda la torre de oficinas está dotada de aire acondicionado. En el sótano se instaló el equipo de enfriamiento de agua, la cual es bombeada a los equipos de ventiladores instalados en cada piso. Los ductos son exteriores y están colocados en la fachada norte, formando los antepechos de las ventanas y sirviendo de protección contra la lluvia y el sol”. Ese particular tratamiento de la fachada norte estuvo acompañado de una preocupación climática similar para la fachada sur pero en este caso más cuidadosa de mostrar el carácter de una edificación ubicada en el trópico. Así, “para controlar el soleamiento en la fachada sur, se estudiaron unos dispositivos especiales formados por láminas verticales de asbesto, de sesenta centímetros de profundidad y un centímetro de espesor, y bóvedas horizontales de aluminio de dos milímetros de espesor y ciento veinte centímetros de profundidad, que unen las láminas verticales de asbesto”. Cabe destacar que todas las ventanas (en las que se colocaron cristales “Solex”) pueden abrirse en caso de que se presenten fallas en el sistema de aire acondicionado.


En 1979, año que coincide con el de la muerte de Eugenio Mendoza, se concluye la construcción del proyecto de Bernardo Borges, Francisco Pimentel y Pablo Lasala, para ampliar en 20.000 m2 el edificio Las Fundaciones. La ampliación, que eliminó el atrio de acceso de la edificación original desvirtuando su concepción arquitectónica, y añadió una escalera contra incendios en el extremo este del volumen diseñado por Diego Carbonell, está conformada por una torre adosada de 19 pisos que no contempló transición formal alguna con la obra preexistente.
El edificio Las Fundaciones fue expropiado por Fogade como parte de la crisis bancaria que afectó el sistema financiero venezolano a finales de los años 1990. Actualmente es la sede del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 12. Colección Crono Arquitectura Venezuela.
2. http://viejosrecuerdos.eklablog.com/plaza-andres-bello-a127262154 y Revista Integral nº 4, junio de 1976.
3. https://twitter.com/materialesamv/status/1116063605215170562
4, 5, 6, 7, 9 y 10. Revista Integral nº 4, junio de 1976.
11. Mariano Goldberg. Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980