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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 292

La posmodernidad en Venezuela tuvo, más allá de los círculos académicos, un efecto si se quiere leve en cuanto a manifestación tanto en la arquitectura como en la ciudad. Sin embargo, si alguna obra de las realizadas en nuestro país durante los años 80 del siglo XX recoge de manera refinada aquello que Charles Jencks denominó El lenguaje de la arquitectura posmoderna (1977), esa es la quinta Palmasola, ubicada en la Av. Oriente del Caracas Country Club, diseñada por Carlos Brillembourg.

En este interesante ejemplo, la vivienda unifamiliar despojada de ataduras económicas volvió a convertirse en el territorio de experimentación ideal para que un arquitecto, muy próximo a las tendencias más en boga, lograra recrear mediante lo que algunos podrían calificar como un “juego erudito”, un historicismo vinculado a la manera como Aldo Rossi lo tradujo salpicado del uso de elementos propios de la arquitectura tradicional y de ciertos guiños cercanos a la estética de Luis Barragán.

1. Vista de la quinta Palmasola desde el sur

La blanca casa, permanentemente y desde el ángulo que se mire, recurre a ejercitar la memoria colocándose a contracorriente de experiencias más asociadas a la arquitectura moderna sin dejar de manifestar su deuda con una continuidad temática y una forma de articular los espacios.

Según María Teresa Novoa, quien escribe una reseña de Palmasola en la Revista CAV 49 (abril 1986) acompañada de una completa información fotográfica: “Brillembourg al buscar sus raíces en la historia de la Arquitectura y en el ambiente, se torna sensible al camino que marca la estética de los 80, y define su discrepancia frente a la opción gratuita e improductiva de la ortodoxia racionalista. En Palmasola presentimos la historia de la Arquitectura más allá de la ocasión de un acercamiento material entre Arquitectura nueva y Ambiente antiguo”.

2. Quinta Palmasola. Maqueta
3. Quinta Palmasola. Planta baja
4. Quinta Palmasola. Dibujo axonométrico

La casa en esencia está conformada por un paralelepípedo ubicado al extremo este de la parcela, paralelo a la calle, que alberga la mayor parte del programa, articulado a un pequeño cubo que contiene la sala el cual está rodeado de una columnata circular que cita directamente al templete de San Pietro in Montorio de Bramante. En ella se define con toda claridad un eje espacial perpendicular a la calle a partir del juego engañoso e indirecto con el acceso exterior que, tras el ingreso, se convierte en un hall relacionador de sus dos niveles y de distribución al resto de la planta baja. En el hall se ubica una limpia escalera que conduce a las habitaciones en la planta alta y desde él se puede continuar en línea recta hacia la sala, ir a la derecha a un grupo de ambientes para el uso personal del dueño de la casa (estudio, biblioteca y dormitorio auxiliar con un amplio guardarropa-baño), o acceder a la izquierda al comedor, a un pasillo de servicios que comunica con la cocina y el garage o a un generoso ambiente intermedio que por su ancho cuesta calificarlo de corredor, el cual se convierte en el máximo protagonista de la fachada posterior, conduce a una pequeña piscina y está delimitado por un pórtico que entra en el agua.

5. Quinta Palmasola. «La pared azul» en los espacios destinados al servicio de la piscina.
6. Quinta Palmasola. Hall de entrada

De la descripción aparecida en el catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987) extraemos lo siguiente: “… los espacios destinados al servicio de la piscina se encuentran incluidos como una estancia a cielo abierto, en donde se ha planteado un singular experimento de Arte Ambiental -La pared azul- que nos recuerda las igualmente felices realizaciones del arquitecto mexicano Luis Barragán”.

El jardín donde irrumpe la piscina está igualmente protagonizado por una esbelta palma datilera de la cual la casa deriva su nombre.

De la descripción hecha por Novoa sabemos que el piso de la casa es de parquet “siguiendo el dibujo de la espina de pez mientras en la logia se ha usado mármol ‘botticino’ y en el exterior ‘travertino grezzo’ ”.

Esta obra, ecléctica por donde se le vea, juega de manera muy hábil con la volumetría, las visuales, las relaciones interior-exterior y la incidencia solar garantizando la iluminación y ventilación natural para todas las estancias y el correspondiente confort ambiental.

Si apelamos al ilustrativo gráfico que Jencks elaboró para el libro ya mencionado, buscando armar el árbol genealógico del cual se desprende el vocabulario usado por la arquitectura posmoderna, la quinta Palmasola sería heredera de lo que el conocido crítico e historiador califica como “urbanismo ad hoc” por la clara influencia que manifiesta del neorracionalismo italiano inspirado a su vez en el análisis de la ciudad tradicional, lo cual nos permite aventurar que el jardín posterior de la casa tiene la aspiración de ser considerado un patio y también una plaza.

Por otro lado, Brillembourg, venezolano residenciado desde muy temprano en los Estados Unidos, una vez graduado de arquitecto en Columbia University en 1975, trabajó casi de inmediato con Jimmy Alcock y seguidamente con la firma Mitchell/Giurgola. Fue miembro fundador en 1977 del Instituto de Arquitectura Urbana (IAU), funda en 1980 en Caracas la oficina Brillembourg Arquitectos y Urbanistas estableciéndose finalmente en Nueva York donde ejerce desde 1998 en su oficina Carlos Brillembourg Architects.

Palmasola coincide con la estadía en Caracas de Brillembourg desde finales de los años 70 y buena parte de los 80 y con su actividad dentro de Instituto de Arquitectura Urbana donde el contacto con los invitados internacionales venidos a Venezuela gracias a esa organización, ejerció sobre él una notable influencia que supo manejar con sapiencia y elegancia.

La casa obtuvo un reconocimiento en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura (1987) y fue publicada en la revista Casa Vogue en abril de 1985.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela

1, 2, 4, 5 y 6. https://www.carlosbrillembourgarchitects.com/1975-1985/palmasola

3. Revista CAV 49, abril 1986

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 291

La imagen que acompaña nuestra postal del día de hoy corresponde a una empresa nacional que, por haber logrado comercializar masivamente un tipo específico de ventana, logró que su denominación terminara asociándose con el nombre de quien la producía.
De esta manera, cuando se dio el boom de la construcción de Venezuela durante los años 50 del siglo XX, llegó a popularizarse como ventana “macuto” aquella que estaba conformada por delgadas paletas de vidrio, madera o aluminio accionadas por un mecanismo basculante que justamente Industrias Macuto S.A. generalizó.
Convencida de la calidad de su producto e intentando darlo a conocer dentro del ramo de la construcción y en especial en el gremio de los arquitectos, la compañía no escatimó en anunciarse seguida e insistentemente en la revista Integral que, como se sabe, hizo su aparición por primera vez en 1955 convirtiéndose así en la segunda publicación periódica del país en salir a la luz detrás de A, hombre y expresión que ya lo había hecho en 1954.
De tal manera, además del hoy publicado que apareció en el número 9 de Integral en 1957, hemos encontrado que Industrias Macuto S.A. se promocionó desde el mismo inicio de la revista figurando a través de sendos anuncios en los números 1, 2, 3, 6, 7 (con presencia destacada en la segunda página), 8, 9 y 10-11.

1. Modelo de propaganda utilizado con más frecuencia por Industrias Macuto S.A. al promocionarse en la revista Integral.

En el modelo de propaganda que más fue utilizado, la empresa, ubicada en Caracas en la avenida “Este 10 Bis Nº 84- El Conde. Teléfono 552.872”, enfatizaba en su condición de fabricante de “ventanas de celosía mecanizadas”, mostrando un dibujo en corte de la misma donde se ve el mecanismo con el que basculan, abriendo la posibilidad de que las paletas sean en madera o vidrio. En el mismo anuncio, que también hemos decidido publicar, se resaltan las propiedades del cerramiento: “ventilación regulada; visión de cristal fijo; fáciles de lavar; seguridad para niños; marcos de tela metálica; economía en el mantenimiento; resistente al robo; Pro-Tect-U armoniza”, con lo cual se podía tener una buena idea de lo que se ofrecía.
Por tanto, el aviso que exponemos hoy en la postal podría considerarse como complementario a los que ya anteriormente habían permitido posicionarse a Industrias Macuto S.A. en el mercado. En su diseño, más elaborado que los anteriores, se maneja un mensaje definitivamente dirigido al arquitecto donde se muestran objetos comúnmente utilizados en su ejercicio diario, un dibujo parcial del exterior de una casa y una fotografía del interior de un ambiente que posee un amplio ventanal curvo de vidrio conformado por las ventanas ofrecidas por la compañía, lo cual muestra en cierta forma su versatilidad.
Este anuncio se encabeza con la frase “Su buen nombre como profesional depende de…” lo que invita a seguir leyendo para encontrarnos con dos palabras clave “proyectos” (acompañado de algunos de sus atributos como “concepción”; “cálculos cuidadosos; y “elección de materiales”), y “supervisión” (caracterizada por “que se realicen los planos”; y “que se utilicen los materiales por Ud. escogidos”), para cerrar, colocando entre el nombre de la firma y su dirección con el teléfono, lo siguiente: “Cuando Ud. eligió productos Macuto, lo hizo después de un cuidadoso análisis de materiales, fabricación y acabado… NO PERMITA IMITACIONES”. El mensaje es muy claro y también la certeza de que se está ofreciendo un producto de calidad que ya empezaba a ser plagiado dada su popularidad.
Con respecto al término “ventanas de celosía mecanizadas” utilizado por Industrias Macuto S.A. para ofrecer sus cerramientos, quizás valga la pena ahondar un poco con el objeto de aclarar varios aspectos de orden terminológico que a veces tienden a la confusión.
Por ejemplo, si partimos que lo correcto es especificar el mencionado elemento constructivo como lo identifica la empresa o, en su defecto, como “ventana basculante tipo ‘macuto’ ”, con frecuencia vemos que el mismo tiende a denominarse también como “ventana de romanilla”, cuando se sabe que la romanilla, por lo general, se trata de un dispositivo realizado comúnmente con pequeñas paletas inclinadas pero con la particularidad de que ellas suelen ser fijas y de materiales opacos, adecuados para mitigar las inclemencias del sol como la madera, el aluminio, el hierro y hoy en día hasta el plástico. En otras palabras, acordando que una romanilla es un elemento cuya función primordial es la protección solar y en ciertos casos de la lluvia ¿puede denominarse como tal a una ventana hecha con vidrio? La confusión se incrementa cuando notamos que el diccionario de la Real Academia de la Lengua define romanilla como “f. Cancel corrido, a manera de celosía, que se usa en las casas de Venezuela, principalmente en el comedor.”
Interesante por demás puede tornarse el intercambio de las paletas móviles de vidrio accionadas por el sistema basculante patentado por Industrias Macuto, por otras de un material como los que ya hemos mencionado con lo cual pareciera que estaríamos en presencia, ahora sí, de una romanilla ya no fija sino móvil.
Otra palabra que puede generar ruido proveniente de  la oferta directa que hace la empresa es “celosía” ya que provee “ventanas de celosía mecanizadas”. Si acordamos que es solo a partir de su versión en la que se usa madera o aluminio que las ventanas “macuto” pueden considerarse “romanillas”, el considerarlas “de celosía” luce más complicado. Si nos remitimos de nuevo al diccionario encontramos que celosía es “f. Enrejado de listoncillos de hierro, que se pone en las ventanas de los edificios y otros huecos análogos, para que las personas que están en el interior vean sin ser vistas.”
Celosía conduce indefectiblemente a tamiz o velo y, por otro lado, se asocia a persiana, enrejado o entramado con funciones muchas veces de separación o delimitación entre ambientes (interiores o exteriores) o para sombrear o proteger del viento, tomando de vez en cuando un cariz decorativo. También las celosías pueden ser fijas, móviles o extensibles, de madera hierro u otros materiales, pero siempre son vistas como elementos enteros. Lo esencial en todo caso es su capacidad de otorgar privacidad sin sacrificar la luz ni la ventilación.
Dicho lo anterior ¿en qué medida el “sistema macuto” puede ser entenderse como una “celosía mecanizada”? La difícil respuesta quedará en manos del lector sin que por ello dejemos de reconocer en lo propuesto por la empresa un interesante grado de versatilidad que seguramente es el que nos ha llevado a hacer las anteriores disquisiciones.
En todo caso, sea por una vía o por la otra, a lo que le estamos dándole vueltas es a una preocupación muy propia también de los años 50 por tomar en cuenta las variables climáticas, asociada indefectiblemente al adecuado acondicionamiento ambiental de las edificaciones mediante no sólo la protección sino muy particularmente a través de la ventilación cruzada para las cuales cualquiera de los mecanismos que hemos revisado es sumamente útil.

2. Vegas & Galia. Edificio Tabaré, San Bernardino (1955)

Es el diseño de dispositivos que logren resolver con eficiencia el trinomio iluminación, protección y ventilación o, en otras palabras, el alcanzar mediante el elemento que cierra un ambiente, una vez que se ha perforado para integrarlo con el exterior, la iluminación correcta, integrarse visualmente con su entorno, protegerse del sol y de la lluvia y finalmente permitir que pase el aire, uno de los más interesantes retos de diseño que puede afrontar un arquitecto en el trópico. Es ello lo que podríamos traducir como lo que en algún momento llevó a Juan Pedro Posani a calificar la ventana diseñada por Vegas & Galia, primero para el edificio Tabaré en San Bernardino (1955) y luego reutilizada en Meli y Crisbel (Los Morochos, 1957) de Colinas de Bello Monte como “una ventana de verdad”.
El sistema de cerramiento del Tabaré está constituido por dos partes donde la superior está conformada a su vez por dos elementos: en primer plano una romanilla de paletas fijas de aluminio que pivota en su parte superior y, detrás de ella, una ventana corrediza de dos hojas de vidrio transparente. De acuerdo a la incidencia solar y las condiciones climáticas la romanilla opera como generadora de sombra, tamiz lumínico o escudo contra la lluvia sin impedir que pase el aire dejando a la ventana complementar la segunda función, incidiendo mayormente en la iluminación y ventilación adecuadas. La parte inferior del sistema, complementaria a la primera, permite según las necesidades variar su naturaleza: puede llevar una chapa metálica, una romanilla fija de aluminio o un paño fijo de vidrio.
Como se verá en el sistema diseñado por Vegas & Galia, donde la ventana propiamente dicha pudo haber sido sustituida por una “macuto” de vidrio, se logra diferenciar claramente el rol que juega una romanilla pivotante del que juega el elemento vidriado móvil corredizo, donde la primera al estar plegada produce un efecto similar al de una celosía.

3. Terraza cubierta de una quinta caraqueña de finales de los años 1950 donde se aprecia el uso de ventanas tipo «macuto» en los cerramientos
4. Pieza troquelada de identificación de Industrias Macuto S.A. de una de las ventanas del ambiente mostrado en la foto anterior, obtenida al momento de emprender su remodelación.
5. Presentación actual de una » Ventana Macuto Romanilla en Aluminio 8 pines» extraido de mercadolibre.com.ve

Las ventanas “macuto” a partir de su irrupción en el mercado fueron profusamente utilizadas tanto en su versión de vidrio como en la de madera o aluminio, contándose entre quienes las especificaron en obras importantes reconocidos arquitectos u oficinas como la ya mencionada de Vegas & Galia, Carpio & Suárez, Diego Carbonell o Fruto Vivas buscando muchas veces dotar a los edificios de un carácter cónsono con  nuestras condiciones climáticas.
La patente desarrollada por Industrias Macuto S.A. para sus “ventanas de celosías mecanizadas” fue objeto a través del tiempo, dado su éxito comercial, de numerosas imitaciones las cuales proliferan hoy en el mercado nacional. Aunque ya hoy desapareció, la insistencia de la empresa en algunos de sus avisos de que “no acepte imitaciones, pida ventanas Macuto” junto a la calidad del producto (que llevaba troquelado en los componentes metálicos su nombre) hace ver a las claras que, tal y como comentamos en las primeras líneas de esta nota, el término “ventana macuto” se convirtió en sinónimo de “ventana basculante de paletas delgadas de aproximadamente 10 cms de ancho”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

2, 3 y 4. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 290

La celebración en 2003 del 20 aniversario de la creación de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas de la Universidad José María Vargas (UJMV), marca un punto de quiebre dentro de la historia de esa institución.

Del 25 al 30 de agosto de aquel año en medio de un clima de gran motivación lograda por quienes tenían en sus manos su conducción, se logró organizar un evento (cuyo afiche promocional es recogido en nuestra postal del día de hoy) que mostraba el muy buen nivel alcanzado por un centro de enseñanza que, contra todo pronóstico, venciendo las adversidades que imponían la planta física en la que se enseñaba y los míseros sueldos que devengaban sus profesores, había logrado imprimir a sus estudiantes un notable espíritu de competencia y superación.

Hay que recordar que los estudios de arquitectura en la UJMV fueron impulsados desde el mismo momento en que ella se crea en junio de 1983. Para liderizar el proyecto académico, estructurar el plan de estudios y asumir como su primer decano, fue seleccionado por la familia propietaria de la institución educativa el reconocido arquitecto y profesor Maciá Pintó quien, por haber desarrollado su carrera como docente e investigador en la Universidad Central de Venezuela, se acompañó para ir abriendo las asignaturas del pensum de profesores provenientes de esa casa de estudios.

En términos generales, los estudiantes de arquitectura, diseño gráfico, diseño industrial y museología, compartían durante los primeros semestres materias que les permitían entender las relaciones entre ellas ampliando el panorama formativo para luego ir perfilando sus respectivas vertientes profesionales. De allí la presencia durante el primer semestre de Introducción a la historia del arte y la arquitectura, Teoría del diseño y del conocimiento, Teoría de la percepción y de la forma y de Laboratorio de técnicas y métodos de Investigación junto al Taller de Diseño y Dibujo y Técnicas de Representación. Se buscaba en todo caso perfilar un arquitecto que manejase con mayor profundidad y desde muy temprano conocimientos teóricos ligados al espacio, la función, la percepción, la técnica y la forma con el acompañamiento de la maquetería, la elaboración de modelos tridimensionales y la fotografía como puntales formativos.

A la gestión de Pintó siguieron sucesivamente durante los primeros 20 años la de Ana Díaz de Tenreiro, José Luis Colmenares y Francisco Arocha profesor fundador, dedicado a dictar las materias de Dibujo Técnico, Geometría Descriptiva y Taller de Diseño Arquitectónico y también a ejercer como Jefe de los Departamentos de Diseño y de Lenguaje y Comunicación hasta que le correspondió asumir el decanato de la Facultad desde 1996 y a quien tocó en 2003, junto al equipo conformado por José Guerra como Coordinador de Diseño, José Humberto Gómez Coordinador de Teoría y Víctor Sánchez Taffur primero Coordinador del Centro de Investigación y Extensión y luego Director de la Escuela de Arquitectura, organizar la efemérides.

A lo largo de los primeros 20 años de creada fueron varias las actividades de importancia en las que intervino la comunidad de arquitectura de la Vargas. Así, en 1990 participa junto a Nave y las Escuelas de Arquitectura de las universidades Simón Bolívar y Central de Venezuela, con la colaboración de Eurobuilding y el Centro Simón Bolívar, en la organización de las 3 charlas (“Alejandro de La Sota y la arquitectura moderna en España”, “La arquitectura moderna y la idea de región” y “Le Corbusier y la India”) dictadas los días 3, 4 y 5 de diciembre por el reconocido historiador y crítico de la arquitectura inglés William Curtis en la Sala Plenaria de Parque Central.

1. Arriba: Portada del del cuaderno de gran formato Taller Alcock. Un aporte a la museología de la arquitectura. Abajo: una de las representaciones que contiene el cuaderno. Proyección axonométrica ortogonal trimétrica por el método de los cortes (despiezada) de
los edificios Altolar y Loma Verde realizada por los estudiantes Francisco Benetti y Adriana Loaiza
2. Maqueta de los edificios Altolar y Loma Verde elaborada por los estudiantes de la Vargas para la exposición “ALCOCK Arquitecto. Obras y Proyectos 1959-1992″

Más adelante, en lo que podría considerarse una de sus aportaciones más relevantes, la Vargas se involucra de lleno en el montaje de la exposición “ALCOCK Arquitecto. Obras y Proyectos 1959-1992”. Para ello ya se había organizado previamente un seminario-taller dirigido por los profesores Ana María Marín, William Niño Araque, Rosita De Lisi y Joaquín Russo donde los estudiantes de arquitectura y museología emprendieron la concepción, diseño y realización de un proyecto museológico integral como aporte a la muestra, que derivó en la elaboración del hermoso cuaderno de gran formato Taller Alcock. Un aporte a la museología de la arquitectura, fruto de la experiencia conjunta realizada entre la UJMV y la Fundación GAN, que recoge los dibujos y fotos de los modelos resultantes del seminario, correspondiendo la Coordinación Editorial a María Elena Huizi (GAN) y a Ana María Marín (UJMV) la Coordinación General del trabajo.

3. Carátulas de los tres ejemplares publicados de la colección «Arquitectos y Obras»

Fruto de la experiencia denominada “Arquitectos y obras”, asignatura perteneciente al plan de estudios cuyo objetivo fue registrar el quehacer de un grupo de arquitectos venezolanos contemporáneos, quienes asistieron como invitados especiales a los cursos, en los cuales, se analizó y criticó sus obras, se hizo el relevamiento de éstas, su registro fotográfico y maquetas, aparecieron en 1993, 1994 y 1996 tres publicaciones durante la gestión de José Luis Colmenares contando con la coordinación de Alberto Navarro Gurovich, primero como Director de la Escuela y luego como Director del Centro de Investigación y Extensión. La primera estuvo dedicada a Joel Sanz, Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha; Jorge Rigamonti; y Manuel Delgado. La segunda a Doménico Silvestro, Enrique Larrañaga y Fernando Lugo. Y la tercera a Pablo Lasala, Jesús Tenreiro y José Miguel Galia.

De tal manera, el evento que hoy nos ocupa se constituyó en un esfuerzo más por dar a entender que la Vargas podía competir de tú a tú con las universidades tradicionales en cuanto a calidad de formación y resultados obtenidos. Bajo la coordinación de Víctor Sánchez Taffur (egresado en 1994 y como ya comentamos Director de la Escuela en ese momento) se organizaron: una exposición de los Talleres de Diseño, un seminario para estudiantes, varios recorridos por la ciudad, Charlas Magistrales a cargo de distinguidos invitados y una serie de ponencias presentadas tanto por estudiantes cursantes como por egresados.

Los invitados especiales a la celebración fueron los arquitectos Jimmy Alcock, Oscar Capiello, Carlos Gómez de Llarena, Enrique Fernández-Shaw, José Miguel Galia, William Niño, Luis Polito, Pablo Rodríguez, Joel Sanz, Oscar Tenreiro, Federico Vegas, Gonzalo Vélez y Hernán Zamora.

Se contó además con la participación de los arquitectos Carolina De Vasconcelos, Gustavo Curtos, José Humberto Gómez, Hortensia Pérez, José Guerra, Alejandro Rico, Henry Rueda, Francisco Arocha, Nicola Cerone, Luciano Landaeta, Víctor Sánchez y Carmen Delgado y de los bachilleres Shirley Carvallo, María Antonia Campos, Paola Pugi, Arturo Galindo y Tomás Santana.

Lo realizado habla a las claras del esfuerzo e importante despliegue llevado a cabo en tiempos donde la Facultad de Arquitectura y Artes Plásticas de la UJMV pasaba por un momento de particular efervescencia que mantenía muy en alto su autoestima.

4. “EL PLAN DE PACO. En memoria de Francisco Arocha Arnay (1945-2021), arquitecto, maestro y amigo”, publicado por Víctor Sánchez Taffur en su blog PROPUESTAS IN_CONSULTAS. Sobre arquitectura, docencia, y otros asuntos, el 17 de octubre de 2021

Al respecto, Sánchez Taffur en un sentido escrito realizado con motivo del fallecimiento de Francisco (Paco) Arocha el 2 de octubre de 2021 titulado “EL PLAN DE PACO. En memoria de Francisco Arocha Arnay (1945-2021), arquitecto, maestro y amigo”, publicado en su blog PROPUESTAS IN_CONSULTAS. Sobre arquitectura, docencia, y otros asuntos el 17 de octubre de 2021, señalará sobre el período que vivió como profesor y luego como director de escuela en la Vargas junto a Arocha: “Formamos un equipo exitoso y a mis 32 años obtuve un crecimiento personal significativo. Ganamos premios y reconocimientos internacionales, viajamos por más de ocho países en solo dos años, organizamos diferentes eventos, asistimos a congresos, propusimos espacios nuevos para la facultad, hicimos concursos y también exposiciones, fomentamos el intercambio con profesores de otras instituciones, trabajamos en publicaciones y quizá lo más importante: conformamos una excelente plantilla de docentes y una comunidad académica con mística y comprometida con aquel proyecto, que en el fondo era el de Paco, él era su guía silente desde hacía varios años y el cerebro detrás de bastidores”.

Lamentablemente, el relevante evento de 2003, como ya apuntamos, marcó un punto de inflexión dentro de los estudios de arquitectura en la Vargas. Sorpresivamente, a finales de ese año los propietarios de la universidad decidieron destituir al decano Francisco Arocha en una acción que hasta el día de no hoy no tiene otra explicación que la de buscar un cambio de rumbo orientado por intereses económicos más que académicos.

Federico Vegas, quien dio clases durante dos semestres en la Vargas el año 1989, a comienzos de 2004 escribirá en El Nacional un texto titulado “Un nuevo varguicidio” donde expresará lo siguiente sobre su experiencia como profesor, el evento de 2003 y la inexplicable sustitución de Arocha: “En verdad aquello era tierra de nadie. Había algo de limbo, de oficina pública, de lugar de paso. El siguiente semestre di clases con otra actitud. Gracias a William cambió mi visión del problema y sentí un gran respeto por aquellos héroes de la resignación, que estaban obligados a imaginar una escuela donde no habían sino aulas, pasillos y ascensores. Todo marchó bien y comencé a encariñarme con aquella desolación. La magia que fluye de la relación profesor y alumno puede vencer los peores escenarios. (…) Pasaron los años. Hace unos meses me invitaron a dar una charla en la Vargas para la «Semana del Estudiante». (…) Me impresionó muchísimo el programa de aquel evento. Hace tiempo que no se organizaba en una facultad de arquitectura del país algo tan coherente, tan amplio, tan estimulante. Si eran héroes los alumnos, estos profesores son santos con dotes milagrosas. El asunto empezó a tener sentido cuando supe que el decano era Francisco Arocha. (…) Cuando hurgué un poco más en lo que venía sucediendo en la Vargas no podía creerlo: concursos, viajes, conferencias, invitados, exposiciones. Era algo que desafiaba todas las leyes espaciales ¡Una mediocre universidad, en un mediocre edificio, tenía la mejor facultad de arquitectura del país! (…) Hoy me entero de que este pasado diciembre todos fueron despedidos: Francisco Arocha, Víctor Sánchez y otros profesores que tendrán por siempre mi cariño y admiración. (…) ¿Por qué han despedido a quienes hacían su trabajo con excelencia y con el reconocimiento de toda la comunidad de arquitectos y estudiantes? Pues muy sencillo, porque la mediocridad le tiene terror a la excelencia. Parece que hasta la misma dueña de la universidad se asustó del auge, del renombre, del ímpetu, del fervor, de la generosidad, del despertar de la facultad que constituye una parte importante de su negocio”. Con Arocha, a finales de 2003 salió todo su equipo directivo y con ellos renunciarían 28 profesores inconformes con la decisión, marcando un declive del cual aún no ha habido muestras tangibles de recuperación cualitativa.

ACA

Postal y 3. Coleeción Crono Arquitectura Venezuela.

2. https://edificioaltolar.tumblr.com/post/116221381158/venezuela-en-el-moma-el-museo-de-arte-moderno

4. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2021/10/17/el-plan-de-paco-en-memoria-de-francisco-arocha-arnay-1945-2021-arquitecto-y-maestro-victor-sanchez-taffur-caracas-venezuela/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 289

Cuando en enero de 1952 la Revista Shell irrumpe en el aún limitado escenario editorial venezolano de las publicaciones periódicas dedicadas a la cultura, la empresa petrolera que la patrocinaba (la Royal Dutch Shell) ya hacía 40 años que se había establecido en nuestro país. También hacía 12 que venía apareciendo otra revista de corte similar impulsada en esta caso por la Standard Oil of New Jersey de Venezuela y la Lago Petroleum Corporation: El Farol, de la que la Shell toma buena parte de su orientación y con la que compite, si se quiere, sanamente.

Con base en el libro Londres en Caracas y la Haya en Maracaibo: retos empresariales de Royal Dutch Shell en la industria petrolera venezolana entre 1943-1958, de Alejandro E. Cáceres (2019), podemos afirmar que la Royal Dutch Shell, consorcio anglo-holandés fundado en 1907 tras la fusión de una compañía con sede en La Haya -dedicada a la exploración, producción y refinación de hidrocarburos- con una firma británica dedicada al transporte y la comercialización (con oficina central en Londres), se establece a partir de 1912 en Venezuela con la compra de la compañía Caribbean Petroleum Company, “que poseía el control de concesiones en un territorio inmenso, pero no capacidad para construir una torre”. Partícipe con limitaciones de los primeros 10 años de desarrollo de la industria cuando aún se producían 1.400 barriles diarios, que se incrementarán en 1914 con la perforación en Mene Grande del pozo Zumaque Nº 1 abriéndose con ello la posibilidad de exportación en 1917, todo cambiará en diciembre de 1922 con el reventón en Cabimas (Costa Oriental del Lago de Maracaibo) del pozo Los Barrosos 2, que llegará a producir 100.000 barriles de crudo diarios durante 5 días justamente en predios donde operaba la Shell. Esto permitirá que “Venezuela aparezca en el negocio petrolero mundial convirtiéndose para 1928 en el primer exportador y segundo productor del orbe”. Sin embargo, la poderosa Shell de entonces, que ejercía prácticamente el monopolio de la producción nacional, es contrarrestada por el gobierno de Gómez, “quien ofreció nuevas concesiones a la Standard Oil de Estados Unidos”.

Así, desde su establecimiento en Venezuela, la Shell adquiere nuevas compañías que sumarán once al final y se fusionarán entre 1953 y 1958. Para 1945 estas compañías representan más del 31 por ciento de la producción petrolera nacional (solo superada por Creole con 43 por ciento). Por otro lado, la Shell logra cubrir con lo que extrae en nuestro país el cuarenta por ciento de su producción mundial, la mayor proporción de sus concesiones en general; por ello, la empresa envía a Venezuela sus mejores talentos que después pasarán a ser directores gerentes en sus dos sedes de Caracas y Maracaibo.

Todo este introito, que nos ha servido para contextualizar brevemente el rol de la que fuera al inicio la más poderosa empresa petrolera radicada en el país, también nos permite detectar un momento en que la compañía hace más eficiente su funcionamiento a nivel nacional y, dentro de ello, decide también dar importancia a su promoción a través de la creación de un órgano que la facilitara, decantándose por otorgar peso a la difusión de la cultura venezolana de esos tiempos en los que Venezuela vivía una clara dictadura. De allí la aparición de una revista enfocada a temas diversos muy alejados de la política. No obstante, si bien la Revista Shell evadió siempre las manifestaciones de tipo ideológico en su contenido, logró dar cabida en medio de un ambiente represivo a destacadas firmas y a ampliar su alcance mucho más allá del tema petrolero siendo el arte, la literatura, el teatro y en un tono menor la arquitectura motivos de especial interés, compitiendo con la economía, la geografía, la historia, el folklore y la biología.

1. Algunas fotografías provenientes del Archivo Fotográfico Shell publicadas previamente en la Revista

Fue notoria la aparición de secciones tales como la dedicada a “Pintores Venezolanos” y en especial, a partir del número 4, al “Arte Fotográfico” (creándose desde el nº 15 la denominada “Foto del mes” que luego cambiaría por “Nuestra foto” en el nº 28), y que tiene en el artículo de Alfredo Boulton aparecido en el nº 3 titulado “¿Es un arte la fotografía?” su punto de partida. De tal modo, se puede afirmar que el archivo que logró acumularse constituye una de las colecciones fotográficas de mayor valor en Venezuela, reflejo de la vida urbana y social de la década de los 50 y de los paisajes que constituyen el país. Conformado por aproximadamente 16.608 fotografías de valor artístico, el archivo fue donado en 1968 a la Universidad Católica Andrés Bello, específicamente al Centro de Investigación de la Comunicación (CIC). Carlos Herrera, Leo Matiz, Pedro Maxim, Ricardo Espina, Zoltan Karpati, Gediminas Orentas, Walter Wachter, Paul Rupp, Juan A. Martinez Pozueta, Luis Noguera, Graziano Gasparini, Juan Francisco Hernández, Iván Petrovski, Mariano de Aldaca y Carlos E. Puche son algunos de los fotógrafos que publicaron sus imágenes allí.

2. Algunas de las portadas de la Revista Shell

La Revista Shell, que circulará entre 1952 y 1962, fue una publicación, al igual que El Farol, subsidiada para su distribución gratuita que además podía ser adquirida por el público en general a través de una suscripción. En su primer año apareció en cinco ocasiones, pero a partir del segundo regularizó su periodicidad trimestralmente (4 números con salida en marzo, junio, septiembre y diciembre), llegando a alcanzar un tiraje que osciló entre los 17.000 y los 26.000 ejemplares pudiéndose asumir los 20.000 como promedio. Sus medidas se mantuvieron en el tiempo siguiendo un formato aproximado de 31 x 23 cms y el número de páginas estuvo entre las 50 y las 60. Durante sus 11 años de existencia alcanzó en total 45 números.

El director fundador de la Revista Shell fue el escritor, poeta, político y diplomático venezolano Vicente Gerbasi, quien ejerció el cargo solamente durante los primeros dos números de enero y febrero de 1952. Luego le seguirían: Eligio Alcega (interino que se encargó del nº 3 -junio 1952-); el escritor, periodista y abogado Julián Padrón (números 4 -octubre 1952- al 12 -septiembre 1954-); el abogado, escritor, poeta y político José Ramón Medina (números 13 -diciembre 1954- al 30 -marzo 1959-); cerrando el ciclo el escritor, periodista e historiador Guillermo Morón (números 31 -junio 1959- al 45 -diciembre 1962-), lo cual habla a las claras del alto nivel que alcanzó una publicación dirigida por tan destacados humanistas que además fueron asiduos colaboradores. Como complemento a ello cabe señalar que en la revista, además, publicaron intelectuales y artistas de la talla de Juan Liscano, Arturo Uslar Pietri, Miguel Acosta Saignes, Juan Nuño, Ramón Díaz Sánchez, Marco Aurelio Vila, Aquiles Nazoa, Ida Gramcko, Adriano González León, Pedro Grases, Carlos Raúl Villanueva, Mariano Picón Salas, Gloria Stolk, Juan Calzadilla, Carlos Manuel Möller, Alejandro Otero, Jacobo Borges o Alfredo Boulton, entre otros.

En particular, el número 1 de la Revista Shell tuvo como director artístico a Santiago Riola, un tiraje de 17.000 ejemplares y 53 páginas. La portada, dada su aparición en enero de 1952, estuvo ilustrada por una reproducción del cuadro “Reyes Magos” del pintor Marcos Castillo impresa por Miangolarra Hnos. mientras que la tripa estuvo a cargo de Cromotip. El número 2 de febrero, siguiendo con el tono alegórico a las fechas, tuvo en su portada el cuadro “Carnaval” de Armando Barrios y como referencia de la permanente preocupación por el diseño de parte de sus editores, para la carátula del nº 35 se reprodujo una serigrafía de Jesús Soto.

El Sumario de aquel primer número lo conformaron los siguientes textos, artículos o reseñas: “De Andrés Bello a la crítica actual”, Mariano Picón Salas, pp. 4-9; “Biografía del antiquísimo toro”, Juan Liscano, pp. 10-16; “¿Se encuentra el porvenir del cine en manos de los pintores?”, Gastón Diehl, pp. 17-25; “Tamborón, teatrillo de títeres”, Sin firma, pp. 26-32; “La casa del hombre en la ciudad”, André de Raunies, pp. 33-41; “Carga la burra”, Miguel Acosta Saignes; pp. 42-44; “Juan Liscano. Folklore y cultura”. (Reseña bibliográfica), M.A.S., p. 45; “Ramón Díaz Sánchez. Guzmán, elipse de una ambición de poder”. (Reseña bibliográfica), pp. 45-46; “Benjamín Carrión. El nuevo relato ecuatoriano”. (Reseña bibliográfica), César Dávila Andrade, pp. 47; “George S. Murdock. Outline of South American Cultures”. (Reseña bibliográfica), p. 48; “Julio De Armas, J. A. Mata de Gregorio y Miguel Acosta Saignes. Tres trabajos presentados en la I Convención de la Asociación Venezolana para el Avance de la Ciencia”. (Reseña bibliográfica), L. D., pp. 48-49; “Rodolfo Moleiro. Reiteraciones del bosque y otros poemas”. (Comentario bibliográfico. Sección “El libro de actualidad”), Juan Sánchez Peláez, p. 52.

3. Portada y Sumario del nº 3 de la Revista Shell, junio1952, donde apareció en breve ensayo «El Sentido de nuestra Arquitectura Colonial» de Carlos Raúl Villanueva. También con la firma de Miguel Ágel García bajo el título «La Guaira a Caracas» se presentó una documentada descripción acompañada de impactantes fotografías de las obras de la autopista Caracas-La Guaira.

La arquitectura, como ya adelantamos, también estuvo presente en la Revista Shell siendo tal vez el más importante texto aparecido allí, referencia dentro de la historia de la disciplina, el escrito por Carlos Raúl Villanueva titulado “El sentido de nuestra arquitectura colonial” para el número 3 (junio 1952, pp. 16-22). También fueron publicados allí, entre otros: el Trabajo Especial preparado por Mateo Manaure y Carlos Celis Cepero para el IX Congreso Panamericano de Arquitectos titulado “Puntos para un esquema general de la arquitectura en Venezuela” (nº 16, 1955); “Machu Pichu” de Graziano Gasparini (nº 39, 1962); “La arquitectura y el mobiliario en Venezuela (en la época de la Independencia)” de Carlos Manuel Möller (nº 34, 1960); y “Arquitectura del paisaje” de Eduardo Robles Piquer (nº 40, 1961). En cuanto a imágenes aparecieron excelentes fotografías de la Ciudad Universitaria de Caracas, la arquitectura de Richard Neutra, el Parque del Este, jardines diseñados por Roberto Burle Marx y los del hotel Maracay de Luis Malaussena, así como numerosas ilustraciones sobre nuestra arquitectura colonial.

4. Portada y página de presentación del director Guillermo Morón de los Índices Analíticos de Diez años (1952-1961) de la Revista Shell realizados bajo la responsabilidad de Domingo Miliani.

La Revista Shell, siempre editada por la Compañía Shell de Venezuela, fue objeto a lo largo de sus 11 años de vida de la elaboración de dos Índices Analíticos: uno en 1955, cuando cumplió cinco años y alcanzaba 20 números, a cargo de Oscar Sambrano Urdaneta en momentos en que el poeta José Ramón Medina era el director; otro en 1961 al llegar a los 10 años y arribar al número 41 de manos de Domingo Miliani con el historiador Guillermo Morón como director. Del segundo de ellos que se encuentra en https://docplayer.es/146606537-Revista-shell-de-diez-anos.html es de donde hemos obtenido la casi totalidad de la información que aquí recogimos el día de hoy. De su Introducción titulada «El presente índice» rescatamos, para terminar, lo siguiente: “La Revista Shell constituye para Venezuela -y para América- un modelo de publicación miscelánea en el terreno cultural. La variedad temática de sus artículos hacen de ella  un factor primario de consulta en los ramos más disímiles de la actividad humana”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2 y 3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

  1. https://centrocultural.ucab.edu.ve/archivo-shell-en-biblioteca-ucab/ y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. https://docplayer.es/146606537-Revista-shell-de-diez-anos.html

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 288

Diseñada por Celina Wiesenfeld de Bentata para la Constructora Sambil (donde trabajó durante 27 años y formó allí el Departamento de Arquitectura), lo que permite afirmar que se trata de la arquitecta venezolana que tal vez tiene mayor cantidad de metros cuadrados construidos, la Torre La Primera constituye su primera obra de importancia y la que refleja con mayor fidelidad los principios con los que fue formada en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, de donde egresó en 1961.

1. La cuadra al norte de la Av. Francisco de Miranda que transcurre entre la Av. Los Cortijos y la 2ª Avenida de Campo Alegre. De izquierda a derecha: la Torre Europa, la Torre Seguros Venezuela, la Torre Roraima y la Torre La Primera (en primer plano).

El edificio ocupa la esquina este de una de las cuadras de mayor calidad de las que conforman la avenida Francisco de Miranda, tanto por la condición coral como por la calidad individual que aporta cada una de las piezas que la componen. El segmento al que nos referimos, que transcurre al norte del importante eje vial entre la avenida Los Cortijos y la Segunda Avenida de Campo Alegre, comenzó a conformarse en 1957 con la construcción en el centro y casi al unísono de las torres Seguros Venezuela (Eugene F. Renger) y Roraima (Natalio Yunis) las cuales dictaron la pauta en cuanto a tipología, escala, altura y alineamiento que posteriormente fue seguida al completarse por la obra que hoy nos ocupa (1973) y finalmente por la Torre Europa (Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes, 1975), siendo de todos ellos el edificio proyectado por Bentata el único que transgrede ligeramente el orden urbano al retirar su cuerpo vertical y a la vez mantener la continuidad con su volumen bajo destinado a albergar la sede principal de la Entidad de Ahorro y Préstamo que le dio nombre.

Una aproximación descriptiva a la Torre La Primera, apoyada en lo publicado en la revista PUNTO nº 51 (abril 1974), nos permite decir que cuenta con 2 sótanos (que albergan 190 vehículos); un semi-sótano (para otros 20 automóviles) que además tiene capacidad para un restaurant y cafetería con acceso directo desde la calle y varios locales comerciales; planta baja y mezzanina (donde opera la agencia bancaria); una primera planta tipo, con terraza (pensada como futura ampliación de la entidad financiera); catorce plantas tipo de 700 m2 cada una que conforman la torre (con posibilidad de ser subdivididas en 2, 4, 6 u 8 partes según sea necesario), y como remate un pent-house.

2. Torre La Primera. Izquierda arriba: Planta de techos (situación). Izquierda abajo: Planta baja. Derecha arriba: Corte sentido norte-sur. Derecha abajo: Corte sentido este-oeste.

Por otro lado, el núcleo de circulación y de servicio del edificio fue colocado en el centro de la planta, decisión que facilitó la subdivisión de las oficinas e hizo eficiente el uso de los 3 ascensores más uno de carga, la escalera, ductos de basura y los sanitarios que contiene.

En el diseño de la envolvente exterior, Bentata recurre a plantear un sistema de protección solar para los ventanales del edificio correspondientes a las fachadas sur y norte, el cual opera como una segunda piel, separada del prisma habitado y se apoya sobre el entramado estructural que ocupa el primer plano. Las dos fachadas restantes son ciegas y hacia ellas se dispusieron dos pequeños núcleos de sanitarios como apoyo a cualquiera de las subdivisiones que se decidan hacer en la planta tipo.

3. Torre La Primera. Izquierda arriba: Planta tipo. Izquierda abajo: Detalle del sistema de protección solar. Derecha: Fachada sur.

Pensada bajo criterios de máxima racionalidad constructiva, sobriedad y corrección, la Torre La Primera fue construida en concreto armado obra limpia utilizando una retícula estructural de 8,40 x 6,65 mts lo que le ofrece máxima flexibilidad a las plantas de oficinas.

El ingreso al edificio desde la Av. Miranda está planteado con la finalidad de resolver la esquina a través de escalinatas y jardineras dispuestas a manera de transición entre la calle y la planta baja.

Perteneciente a una etapa de su trayectoria en la que Bentata se movía, según sostiene William Niño Araque en “Celina Bentata. Tránsito de la modernidad, cuestionamiento de un lenguaje”, artículo aparecido en el nº 49 de la revista C.A.V. (abril 1986), en la dialéctica forma-función donde la “funcionalidad de lo bello” se soporta “en la creencia de una resemantización inmediata e independiente de convenciones culturales”, en la Torre La Primera se maneja un lenguaje que le “confirió a la eficiencia de lo moderno, la capacidad de expresar a través de la arquitectura, los valores de una época y sus referencias iconográficas, visualizadas todas por medio de los objetos de alto nivel de acabado”.

Unos años más tarde, al ser entrevistada por la periodista Yasmín Monsalve, Bentata le manifestó lo siguiente con respecto a la manera como procedía al hacer arquitectura: “Hay algo que está amalgamando todo el eclecticismo para ofrecernos una arquitectura propia… Yo soy moderna por formación y quizá por modo de ser. Indiscutiblemente nadie es ajeno a las influencias de las diferentes tendencias que existen en todas partes del mundo. Pero siempre prevalece el vocabulario propio que forma parte de lo que uno ha estudiado y desarrollado y de su modo particular de ser”.

4. Cinco edificio de Celina Bentata realizados en diferentes momentos, todos en Caracas. Arriba izquierda: Residencias Aldoral, Los Palos Grandes, 1984. Arriba derecha: Conjunto residencial Doral Castellana, La Castellana, 1988. Abajo izquierda: Torre Shell (hoy BFC), El Rosal, 1990. Abajo centro: Centro Lido, Av. Francisco de Miranda, El Rosal, 1989. Abajo derecha: Torre Banesco, El Rosal, 1991.

De allí que su obra posterior a la Torre La Primera se vea afectada, según Niño Araque, ya no por la dialéctica forma-función sino por la dialéctica forma-figura que empezará a incorporar “la influencia de la crítica internacional de final de los setenta”, evidente en los proyectos de tres edificios de vivienda multifamiliar realizados en 1982: “Aldoral”, “Doralta” y “Negrín”. “La relevancia que en esos proyectos adquiere la construcción de la planta va ligada a una doble y contradictoria opción previa; por una parte el plano como generador de la arquitectura, por la otra, la imagen exterior de constantes más trascendentes que las transmitidas por los cánones de la modernidad”. De allí a que Bentata asumiera en buena parte la representatividad del fachadismo posmoderno en la arquitectura residencial caraqueña sólo había un paso.

Celina Bentata fue uno de los Directores fundadores el año 1988 de la Fundación Museo de Arquitectura junto con Hélène de Garay, William Niño, Martín Padrón, Juan Pedro Posani, Jorge Rigamonti, José Miguel Roig, Leszek Zawisza y Fernando Tábora.

En 1988 Celina Bentata creó su propia oficina asociada con su hija Tania Bentata de Aserraf  que se conoce como «Arquitectura Bentata» desde la cual obtuvo un éxito inmediato y el reconocimiento del gremio por ser una de las pioneras en su género junto a Maricarmen Sánchez y Hélène de Garay. Bajo su firma personal aparecen, entre otros, el Centro Lido (1989), La Torre Shell (1990, actual torre BFC) y la Torre Banesco (1991), además de un sinnúmero de conjuntos habitacionales.

5. Izquierda: Poster de la exposición “Celina Bentata. Arquitectura, Proyectos y Obra”, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, 1999. Derecha: Portada del libro America Latina. Architettura, gli ultimi vent’anni de Jorge Francisco Liernur, 1990

Es de resaltar el hecho de que en 1999 el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber realiza la exposición “Celina Bentata. Arquitectura, Proyectos y Obra” en la sala 11 durante los meses de agosto y septiembre cuyo catálogo es adquirido en 2004 por la  T.E.C.H. University Library de Texas y por la Berkeley Library University of California, U.S.A.

Bentata fue seleccionada con otros cinco arquitectos venezolanos para el capítulo dedicado a Venezuela en el libro America Latina. Architettura, gli ultimi vent’anni de Jorge Francisco Liernur, publicado por Ediciones Electa en 1990. También fue postulada por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) para el Premio Nacional de Arquitectura que otorgaba el CONAC en dos oportunidades 2004-2005 y 2006.

En 2010  «Arquitectura Bentata» participó en la exposición organizada por el CAV, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, la Universidad Simón Bolívar y Espacio Capuy, titulada “5 décadas de Arquitectura Venezolana” siendo el panel presentado seleccionado para ser expuesto en la ciudad de Medellín, Colombia. En 2014 recibió la condecoración Orden Carlos Raúl Villanueva del CAV.

Por la Torre La Primera la arquitecto Bentata obtuvo el premio Municipal del Distrito Sucre en la V Bienal de Arquitectura de Venezuela en 1973. También el edificio fue registrado en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005 por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005 como una de las manifestaciones tangibles.

ACA

Procedenia de las imágenes

Postal y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. https://www.sosbrutalism.org/cms/18832098

2. Torre La Primera. Revista PUNTO nº 51 (abril 1974)

3. Torre La Primera. Revista PUNTO nº 51 (abril 1974) y https://www.sosbrutalism.org/cms/18832098

4. Colección Crono Arquitectura Venezuela y https://www.constructorasambil.com/centro-lido/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 287

“Creo que en la primera idea hay un fuerte componente de relación con el pasado a través de la memoria. La formación, el punto de desarrollo interior del autor es imprescindible para resolver la aportación gradual de conocimiento, de desarrollar el curso de racionalización y comunicabilidad, que es específico del proyecto dentro de la producción de la arquitectura. Lo espontáneo nunca cae del cielo, es más bien un ensamblaje de la información y del conocimiento, consciente o subconsciente… Cada experiencia proyectual se acumula para formar parte de la próxima solución. A mí me gusta mucho el modelo del arte para explicar el proyecto de arquitectura. He visto algunos documentales sobre Picasso donde la génesis de la obra se produce como un trazo que no contiene una idea previamente definida, sino que actúa como detonador de la acción. En mi caso esto se produce a menudo con un dibujo; quizá en otros arquitectos se produzca de otra manera, en otro medio, con una imagen, con una narración… En cualquier caso, no se puede imaginar sin instrumentos de soporte. Pero esta imaginación como reacción inmediata está siempre cargada de experiencias anteriores, de memoria, etc.”.

Álvaro Siza Vieira

1. Miguel Acosta. Parte de la presentación hecha totalmente a mano enviada al Concurso Nacional de Arquitectura convocado en 2003 para proponer soluciones a la sede del Teatro Metropolitano de Barcelona, estado Anzoátegui

El impactante dibujo con el hemos decidido acompañar nuestra postal del día de hoy, realizado por el arquitecto Miguel Acosta como parte de la entrega preparada para el Concurso Nacional de Arquitectura convocado en 2003 para proponer soluciones a la sede del Teatro Metropolitano de Barcelona, estado Anzoátegui, nos permite colocar una vez más sobre el tapete un tema fundamental dentro de lo que históricamente ha sido el desarrollo de la disciplina: el del rol que juega la representación gráfica y sus diversas modalidades dentro del proceso de diseño que sigue todo arquitecto.

Las a veces complejas relaciones existentes entre dibujo e idea, dibujo y proyecto y dibujo y construcción, las cuales se encuentran acompañadas cada una por sistemas de codificación específicas y hoy en día se encuentran prácticamente dominadas en su totalidad por los medios digitales, permitirían cada una desarrollar sendos trabajos de indagación que en un espacio tan breve como este es difícil de abarcar. Ni qué hablar el intentar llevar a cabo una clasificación de los diversos tipos de dibujo que son utilizados por los arquitectos a la hora de explicarse dentro de su especificidad disciplinar. En todo caso, siguiendo la pauta que establece la imagen que hemos seleccionado y las inquietudes que ha manifestado su autor a través del trabajo “Distancias y aproximaciones entre dibujo e idea. Experiencias en cuatro concursos de arquitectura”, presentado en mayo de 2004 para ascender a la categoría de asistente en el escalafón universitario dentro de la FAU UCV (visitable a través de https://issuu.com/miguelacostagonzalez/docs/distancias_y_aproximaciones_entre_dibujos_e_ideas), quizás podamos detenernos brevemente a revisar cómo y de qué manera existen un grupo de consideraciones generales con respecto al tema que van más allá de las estrictamente individuales.

Partiendo de que el dibujo se trata de una forma más de comunicación, valiosa por demás para el arquitecto, cuando éste entra en contacto con un problema que busca resolver del cual ya ha recabado toda la información necesaria, son muy variadas las maneras como expone o refleja sus primeras aproximaciones al mismo. Podríamos iniciar diciendo que es muy probable que un arquitecto con cierta experiencia ya recoge en sus primeros esbozos, bocetos o croquis, al momento de exponer una idea, la esencia misma de lo que pretende proponer como hecho construido. No sólo eso sino que desde ese mismo momento muestra una forma particular de hacerlo donde entran en juego técnicas, trazos materiales o herramientas así como sistemas, dimensiones y niveles de representación que denotan su manera de pensar y expresar lo que quiere transmitir.

Acosta, por ejemplo, en la presentación de su trabajo declara: “Explicar ideas es un acto crítico. (…) En nuestro caso se trata de discernir sobre el ejercicio de nuestra disciplina en la práctica y en la docencia, en torno a las relaciones que pudieran existir entre el dibujo como instrumento y las ideas de arquitectura como pensamiento. (…) Como juicio anticipado podemos decir que donde comienza el dibujo concluyen las ideas y donde surgen las ideas se define el dibujo”.

Por su parte, María Isabel Ruíz Castrillo en la Tesis Doctoral titulada “El dibujo arquitectónico: crisol de intenciones”, presentada en la Universidad Politécnica de Cataluña en 1996, además de exponer la variedad de conocimientos que confluyen a la hora de analizar el valor del dibujo (de entre las cuales la psicología como mediadora entre la percepción y la representación pasa a ser una de las fundamentales), lo considera “… más allá de su evidente valor instrumental o técnico, como un genuino lenguaje, como el medio simbólico imprescindible para la manifestación de la razón arquitectónica. Y en consecuencia, afirmando su papel constituyente y determinante en todas las fases del proceso proyectual, de la misma arquitectura por tanto”. Y continúa: “Hago hincapié en ese carácter de totalidad de la participación del dibujo en el proyecto porque hay un momento en la realización de éste en que el dibujo arquitectónico muestra todo su poderío: el momento inicial, el de concepción”.

2. Miguel Acosta. Parte de la presentación hecha totalmente a mano enviada al Concurso Nacional de Arquitectura convocado en 2003 para proponer soluciones a la sede del Teatro Metropolitano de Barcelona, estado Anzoátegui

Tratándose el dibujo que hemos seleccionado de Acosta el correspondiente no sólo a un concurso sino a una fase en la que ya la propuesta se puede ver a niveles que permiten palpar su materialización, no estaría de más recordar según sus propias palabras las diferencias que existen entre él y sus etapas previas recogidas a través de bosquejos y croquis y entre las nociones de idea, imagen y contenido como referencias de lenguaje aplicables a lo que denomina “memoria conceptual” de un proyecto.

El bosquejo lo entiende Acosta como “diseño interior”, es decir, proviene del mundo interno, mental del artista y se diferencia del croquis en el sentido de que éste se ubica como etapa intermedia entre el boceto y el dibujo contando este último con un nivel mayor de elaboración. A modo de ilustración de lo expresado Acosta muestra un gráfico que establece la secuencia que iría desde el bosquejo hasta el dibujo pasando por el croquis el cual denomina como “Ciclo evolutivo del Dibujo”. No pasa por alto al hablar de dibujo la equivalencia que ese término tiene en italiano con “diseño”. Tampoco la oportunidad de tomar la definición de “idea” de los griegos entendiendo al hombre como un “hacedor de imágenes”. “La IDEA es el equivalente eterno e inmutable de la naturaleza que consigue su correspondencia en la conciencia divina. (…) CONTENIDO (se entiende) como la razón de la obra de arte, su alma, como Idea al interior de la idea”. Vuelve aquí, luego de establecer la equivalencia entre las nociones de idea y contenido a ubicar los términos sinónimos y cercanos en otro gráfico que llama “Ciclo evolutivo de las Ideas”.

Como recurso para explicar la experiencia acumulada a través de los cuatro concursos de arquitectura que presenta para corroborar sus hipótesis, Acosta  elabora la ya mencionada noción de “memoria conceptual” que entiende como “la síntesis verbal y gráfica de la relación entre dibujos e ideas en el proceso creativo de obras de arquitectura” entendiendo por “ ‘proceso creativo’ las atapas iniciales búsqueda y exploración de ideas de un proyecto, el cual se desarrolla de la manera siguiente: 1) Interpretación del Tema de la Edificación (Imagen Inicial) realizada mediante Bosquejos. 2) Exploración y Definición de Ideas realizada mediante Croquis de Exploración y de Concreción. 3) Repetición de los pasos anteriores”.

El proceso planteado cobra forma a la hora de aplicarse para explicar cada uno de los concursos expuestos organizándose así: “a) Descripción del Tema del Concurso: datos generales; b) Introducción explicación de las ideas con gráficos de apoyo; c) Desarrollo: explicación del proceso mediante la descripción de los dibujos originales; d) Resumen hemerográfico de las técnicas de dibujo y los aspectos de contenido”.

Más allá del valor académico que tiene el trabajo presentado por Acosta, donde ofrece una manera de ordenar el trayecto que va desde el dibujo como idea al dibujo como proyecto, sin duda estamos en presencia de un profesional que le imprime a su quehacer una incuestionable impronta artística que, sin embargo, no se aleja sino más bien reafirma la definición que sobre el dibujo Ruíz Castrillo elabora: “… es la acción del arquitecto mediante la cual desvela la figura de la arquitectura nueva, la expresión simbólica de sus intenciones que constituyen una realidad arquitectónica anticipada. Y es también mediante el dibujo como se configura esa realidad arquitectónica en un discurso articulado, en proyecto; que, al hacerse público, transciende al propio arquitecto…” momento en el que como señala Emilio Lledó en El surco del tiempo (1992), “… leído por unos ojos que proyectan, sobre él, el complicado mundo de los procesos mentales que convierten a la escritura en lenguaje y, a lo dicho en logos, en comunicación y sentido”.

3. NOMADAS (NMD). Parte de la presentación dibujada con el computador de la propuesta ganadora del Concurso Nacional de Arquitectura convocado en 2003 para proponer soluciones a la sede del Teatro Metropolitano de Barcelona, estado Anzoátegui

Nota

El Concurso Nacional para el Teatro Metropolitano de Barcelona, organizado por la Gobernación del estado Anzoátegui el año 2003, fue ganado por la empresa de profesionales NOMADAS (NMD) cuya sede principal se encuentra en Maracaibo y para aquel momento estaba integrada por los arquitectos Farid Chacón, Francisco Mustieles, Lourdes Peñaranda y Claudia Urdaneta.

Hemos decidido mostrar parte de su presentación para poder contrastar dos formas de expresión diametralmente opuestas que apuntaban a lograr un mismo objetivo.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1 y 2. Miguel Acosta. “Distancias y aproximaciones entre dibujo e idea. Experiencias en cuatro concursos de arquitectura”, Trabajo de ascenso presentado en mayo de 2004 para ascender a la categoría de asistente en el escalafón universitario dentro de la FAU UCV (visitable a través de https://issuu.com/miguelacostagonzalez/docs/distancias_y_aproximaciones_entre_dibujos_e_ideas)

3. NMD NOMADAS. A building as a plaza between racks. Barcelona Metropolitan Center Theater. https://www.nmdnomadas.com