Archivo de la etiqueta: Patrimonio

HA SIDO NOTICIA

AGENDA DE LA SEMANA

JUEVES 19 Y VIERNES 20 DE SEPTIEMBRE 2019

Jornadas de Patrimonio Industrial en Venezuela

Érase una vez la industria…

Sala Cabrujas

Centro Cultural Chacao

Programa:

Jueves 19 de septiembre

9:00-9:15 a.m.

Bienvenida

Cultura Chacao

Presidente TICCIH Venezuela

9:15-9:45 a.m.

Orlando Marín

“Casarapa, de trapiche a Ingenio”

9:45-10:15 a.m.

Lucía Sánchez Figueroa

“La Historia de la técnica en Venezuela: del Cacao al Petróleo”

10:15-10:30 a.m.

Sesión de Preguntas

10:30-11:00 a.m.

Pausa café

Boca Café/Los emprendi2

11:30-12 m.

Lorenzo González Casas

“La industria del cemento en Venezuela”

12 m-12:30 p.m.

Henry Vicente
“De una modernidad excluyente a una premodernidad inevitable: Distritos petroleros en Caracas”

Viernes 20 de septiembre

9 a.m.-12 m.

ARQUITOUR INDUSTRIAL

VIERNES 20 DE SEPTIEMBRE 2019

Presentación

TODO LLEGA AL MAR

Un libro sobre el Pensamiento y Obra del Arquitecto Oscar Tenreiro

Hora:

5:00 p.m.

Lugar:

Verticem Space

Oripoto

El Hatillo

SÁBADO 21 DE SEPTIEMBRE 2019

Presentación

RED HOUSE CHINA

Realizaciones de un arquitecto venezolano en Beijing

Libro sobre la Obra del Arquitecto Antonio Ochoa Piccardo

Hora:

11:00 a.m.

Lugar:

Fundación Francisco Herrera Luque

Plaza Los Palos Grandes

Chacao

ACA

VALE LA PENA SABER

Conoce la historia sobre el actual abandono de la Casa Niemeyer

Por Bruno Gabriel

Traducido por Mónica Arellano

8 de agosto, 2019

Tomado de Plataforma arquitectura

La Casa das Canoas, un importante edificio diseñado por Oscar Niemeyer en 1951 en Río de Janeiro y catalogado como patrimonio por el Instituto de Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan), está cerrado.

Considerado un hito de la arquitectura moderna, la residencia se destacó porque fue construida a las faldas de Pedra Bonita, en el barrio de São Conrado. Hoy, está pasando por un proceso de disputa que pone a un lado a los familiares del arquitecto fundador de la residencia y, por el otro, a la Fundación Oscar Niemeyer, responsable de la conservación de la propiedad.

Rodeada de jardines por Roberto Burle Marx y el Bosque Atlántico de Tijuca, la Casa das Canoas ha estado abierta al público durante 20 años. En 2007, se incluyó junto con otras 34 obras del arquitecto en el listado de bienes protegidos.

Según la información de la columna de Lauro Jardim de ‘O Globo’, y confirmada por un informe con la familia de Oscar Niemeyer, la casa no ha sido visitada durante casi un año y está en malas condiciones. Entre los problemas encontrados se encuentra la piscina de azulejos sin agua y agrietada. Se han retirado los muebles y hay fugas en las paredes. El jardín tenía el diseño original modificado, con inserción de grava en lugar de la hierba vieja.

El bisnieto de Niemeyer, Paulo Sergio, cree que la inserción del material se realizó solo para reducir los costos de mantenimiento, lo que hace que el trabajo no sea característico. En una declaración enviada a HAUS, la fundación indica que la casa se está sometiendo a un proceso de restauración que involucra intervenciones extensas. Según la institución, la impermeabilización del patio externo ya se ha realizado, pero aún es necesario revisar la estructura de la piscina y reconstruir el puente sobre el río circundante. Las intervenciones totalizarían R $ 2,7 millones, pero los fondos aún no se han recaudado.

La fundación también afirma que «la restauración de Casa das Canoas está en la lista de proyectos aprobados para su financiación a través de la ley ISS del Departamento de Cultura de Río de Janeiro, publicada el 15 de julio, y está en proceso de preparación de proyectos detallado para su aprobación por los organismos del patrimonio «.

Carlos Eduardo Niemeyer, nieto de Niemeyer, atribuye la falta de fondos a la mala planificación y organización de la fundación. “La infiltración de la piscina ha estado ocurriendo durante años y nunca ha sido reparada adecuadamente, solo se han hecho trucos. Esto ha dañado su estructura, que ahora está condenada por la ingeniería”, menciona.

La fundación, a su vez, culpa del problema al propio diseñador de la propiedad, diciendo que la estructura de la piscina se ha visto comprometida desde la década de 1980. “La piscina tiene serios problemas de fugas que fueron tratados en ese momento por acciones paliativas de la propiedad por el propio arquitecto Oscar Niemeyer, cuando hizo un gran trabajo en la casa. Se hicieron parches de mortero en la unión de la pared de la piscina con el fondo y otros puntos que estaban agrietados”, mencionaron en un comunicado. La fundación argumenta que esta es la razón principal por la que la casa tuvo que cerrarse.

Los miembros de la familia Niemeyer no están de acuerdo. Para ellos, el punto más cuestionable es la falta de mantenimiento por la que ha pasado la casa, lo que ha provocado que incluso la familia comience a cuestionar el acuerdo de préstamo que se hizo con la fundación. “Hay un contrato y estamos esperando su posición. Pero en poco tiempo, la impermeabilización se dañará cuando la casa sea abandonada”, dice Carlos Eduardo.

La Fundación Oscar Niemeyer se defiende y dice que está claro la intención de algunos de los herederos de apropiarse de los derechos y los bienes valiosos de la casa. “Si la Fundación se extingue, todos los derechos asignados y los activos bajo su custodia regresan a ellos. Algunos miembros de la familia han creado instituciones con el nombre del arquitecto, haciendo un uso inadecuado de su trabajo, además de otras acciones que causan daños a la institución, lo que dificulta el mantenimiento de sus actividades básicas», justifica la institución.

El bisnieto Paul va más allá. Para él, es necesario respetar la forma en que el arquitecto pensaba sobre el capital. “La fundación no entendió algunos principios de Oscar. Ganar dinero con el trabajo de mi abuelo no coincide con lo que dijo”. Según él, la visita a Casa das Canoas, cuando está abierta, debería ser gratuita. “Oscar no estuvo de acuerdo con la especulación financiera o los bienes inmuebles sobre el patrimonio que construyó. Su legado es público”, concluye Paulo.

Histórico

En 2014, el columnista Cleo Guimarães ya había publicado una nota sobre la desaparición de al menos cuatro elementos de los muebles de la casa. Habían sido creados por el arquitecto y habrían recibido un destino incierto. En ese momento, la familia de Niemeyer reveló que se llevaron dos sillones, una mesa y una chaise longue, valorados en $ 80,000. Todos los muebles fueron catalogados.

En una nota a HAUS, la Fundación Oscar Niemeyer afirma que los muebles de Casa das Canoas permanecen conservados y que no se han retirado muebles, excepto lo que formaba parte de la colección de la fundación. “Se ha desactivado una sala de reuniones y su mesa de 10 asientos se ha trasladado a la sede de la institución. La declaración de robo es completamente poco realista y difamatoria ”, concluyen.

La casa

Reconocido por expertos y críticos de arte como una síntesis de la arquitectura moderna, el edificio está rodeado de vidrio curvo que acompaña a su entorno. Para las salas de estar, se crearon áreas sombreadas para evitar el uso de cortinas, preservando la transparencia de las ventanas y la vista de la naturaleza circundante. Una enorme piedra se extiende desde la piscina circular hasta el interior de la habitación. La propiedad una vez albergó a Oscar Niemeyer, quien vivió allí con su esposa, Anita, y su hija, Ana María, hasta 1959.

ACA

ES NOTICIA

La Unesco declara Patrimonio Mundial ocho obras de Frank Lloyd Wright

El comité celebra que el arquitecto del helicoidal Museo Guggenheim de Nueva York hizo un uso «sin precedentes» de materiales como el acero y el hormigón

Antonia Laborde

Frank Lloyd Wright (1867-1959)

7 de julio 2019

El País

A lugares como el Parque Nacional de Yellowstone, el Gran Cañón o la Estatua de la Libertad, una serie de construcciones del arquitecto Frank Lloyd Wright ubicados en Estados Unidos se han sumado este domingo al listado de Patrimonio Mundial declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Los ocho edificios, construidos en su mayoría en la primera mitad del siglo pasado, son patrimonio histórico estadounidense. El conjunto de las obras seleccionadas entre más de 400 diseños del maestro de la arquitectura norteamericana ha sido titulado «La arquitectura del siglo XX de Frank Lloyd Wright». El comité explicó que los edificios seleccionados reflejan la «arquitectura orgánica» desarrollada por Wright, que incluye “un plano abierto, un desenfoque de los límites entre el exterior y el interior y el uso sin precedentes de materiales como el acero y el hormigón”.

Arriba: Izquierda, Museo Guggenheim (Nueva York); Derecha, Unity Temple (Oak Park, Illinois). Abajo: Izquierda, Casa Frederick C. Robie (Chicago); Derecha, Fallingwater (Mill Run, Pensilvania)

En la cuadragésimo tercera reunión celebrada por el comité de Patrimonio Mundial, esta vez en Bakú, Azerbaiyán, Estados Unidos consiguió sumar una nueva obra (aunque sea un conjunto) a las 23 que ya estaban declaradas como patrimonio de mundial por la Unesco. Entre los edificios destacados de Wright (1867-1959), aparece el cilíndrico Museo Guggenheim de Nueva York, acabado meses después de su fallecimiento. El arquitecto concibió el edificio-espiral como un “templo del espíritu”. Otra edificación reconocida por el comité es el Unity Temple, una iglesia Unitaria Universalista ubicada en Oak Park, Illinois, y construida entre 1905 y 1907. La entrada al siglo XX fue un periodo muy fecundo en la carrera del arquitecto y esta fue su obra más famosa de aquella época: fue su iniciación con el hormigón armado y se atrevió a dejar a la vista la instalación eléctrica como parte del diseño.

Arriba: Izquierda, primera Casa Herbert y Katherine Jacobs (Madison, Wisconsin); Derecha, Hollyhock (Los Ángeles). Abajo: Izquierda, Taliesin West (Scottsdale, Arizona); Derecha, Taliesin East (Spring Green, Wisconsin)

“Cada uno de estos edificios ofrece soluciones innovadoras a las necesidades de vivienda, culto religioso, trabajo u ocio. El trabajo de Wright de este período tuvo un fuerte impacto en el desarrollo de la arquitectura moderna en Europa”, describe el comité de Patrimonio Mundial. Los otros seis edificios seleccionados incluyen la Casa Frederick C. Robie en Chicago; la Taliesin en Spring Green, Wisconsin; la Hollyhock en Los Ángeles; la Fallingwater en Mill Run, Pensilvania -que de una de sus terrazas nace una catarata que desemboca en el río-; la Taliesin West en Scottsdale, Arizona; y la primera Casa Herbert y Katherine Jacobs en Madison, Wisconsin. Esta última es considerada su inmersión en el concepto usoniano. Wright comenzó a construir las casas usonianas a partir de 1934, como respuesta a la crisis económica en la que estaba sumergido EE UU después de la Gran Depresión. Los materiales eran naturales y de bajo coste, pensados para que las familias de la clase media pudieran acceder a las viviendas, que solían tener forma de L porque estaban construidas en sitios poco cómodos para una edificación tradicional. Los diseños eran sencillos, pero modernos, y el arquitecto los pensaba acorde al entorno natural en el que edificaban las casas. En esa época, Wright adelantó: “Un hogar estadounidense será un producto de nuestro tiempo, espiritual y psíquicamente. Será una gran obra de arte, respetada en todo el mundo, por su integridad, su valor real”. El maestro de la arquitectura estadounidense quería reflejar el espíritu de su país en sus construcciones, y que estas dialogaran con el exterior. Desde ahora parte de esa idea conforma la lista de los 1.092 sitios declarados Patrimonio Mundial.

ACA

LA RED HOTELERA NACIONAL

1. Vista del hotel Humboldt desde la estación de llegada del teleférico (postal de finales de los años 1950)

Hotel Humboldt (I)

Sin lugar a dudas, el hotel Humboldt es el buque insignia, la joya de la corona o, en todo caso, la más emblemática de las edificaciones que forman parte de la red hotelera que la CONAHUTU (Corporación Nacional de Hoteles y Turismo, adscrita al Ministerio de Fomento) construyó y administró a partir de 1955. Con el Humboldt hemos querido cerrar nuestro recorrido por esa importante cadena de instalaciones que dejaron huella en la impronta arquitectónica del país, tanto por la calidad de los resultados como por la posibilidad de entenderla como oportunidad de mostrar un claro acercamiento a las condiciones de tiempo y lugar en las que se gestaron, desarrollaron y levantaron.

Para empezar, podemos dividir nuestra aproximación a este edificio en dos momentos: aquel que repasa las razones que lo originaron y el contexto que lo circundaba, selección del arquitecto, ideación, proyecto, desarrollo, construcción y puesta en funcionamiento; y otro que daría cuenta del desempeño a través del tiempo de la obra, las diversas lecturas que ha suscitado desde su inauguración hasta nuestros días, su conservación y sucesivas intervenciones y, fundamentalmente, su vigencia y significado dentro de la cronología de la arquitectura venezolana, a sabiendas que se trató de un trabajo polémico, sujeto a la contaminación de aspectos ideológico-políticos, pero enfrentado con el más absoluto profesionalismo, siguiéndose la máxima que tanto repetía Villanueva de que “los gobiernos pasan pero las obras quedan”.

Tal y como hemos ido destacando cada vez que nos hemos aproximado a alguna de sus manifestaciones, el observar el desarrollo del Plan Hotelero Nacional ofrece la ocasión de apreciar el estado de la arquitectura venezolana del momento en toda su amplitud, es decir, permite palpar la totalidad de los visos que ofrece su variada identidad. De aquí que las fuentes a ser interpretadas por los proyectistas encargados de materializarlo no provengan sólo de lo tradicional o lo popular sino también directamente de las corrientes dominantes en el ámbito internacional, produciéndose casi siempre una traducción más que un simple traslado de códigos, donde la oportunidad ofrecida por la temática, en lo que de recreo y ocio contiene, hace que la mitigación funcionalista de las condiciones de cada lugar se convierta en excusa para caracterizar la respectiva experiencia. Es por ello que el Humboldt, de entre aquellos hoteles que se nutren con mayor claridad de lo que se está haciendo más allá de las fronteras nacionales, se erige en caso paradigmático.

2. Izquierda: trayecto del teleférico entre Maripérez (Caracas) y El Cojo (Macuto, Litoral Central). Derecha: vista aérea del lugar escogido para implantar el hotel

También lo es por su características excepcionales: en primer lugar por el emplazamiento escogido (la cima del cerro El Avila -2.140 metros sobre el nivel del mar- uno de los puntos más altos de la Cordillera de la Costa a lo largo del Valle de Caracas); en segundo lugar por las implicaciones constructivas que ello conllevaba ya que se trataba de la primera incursión humana de magnitud en una zona de difícil acceso y poca superficie; y, en tercer lugar, por el compromiso político, social y estratégico asociado a su diseño, ya que se convertiría en el bastión del desarrollo de una serie de puntos de servicio turístico en el Parque Nacional El Ávila destinados a incrementar la actividad recreacional de la capital de la República. Es, pues, el proyecto para el hotel Humboldt un caso que viene de antemano cargado de toda una serie de implicaciones que no tuvieron que soportar en tal grado otros desarrollos hoteleros.

De esta forma, teniendo como precedente “la visionaria ocurrencia que un Ingeniero francés, el Conde Vladimir de Bertren, con experiencia en teleféricos en Suiza, presentó en 1954 al Ministro de Obras Públicas Julio Bacalao Lara”, apuntado por Juan José Pérez Rancel en la “Reseña” escrita en abril de 2015 para el portal entrerayas del libro Hotel Humboldt. Un milagro en el Ávila (Joaquín Marta Sosa, Gregory Vertullo y Federico Prieto, 2014), se toma la decisión entre política y caprichosa de emprender la obra sobre El Ávila sin tener los estudios que respaldaran su viabilidad económica ni su inserción dentro de un plan más global. Por tanto, se acomete empíricamente la empresa bajo el supuesto de que ella motorizará y determinará el resto de las intervenciones que un futuro plan establezca, y como demostración extrema del alcance de los planteamientos del Nuevo Ideal Nacional con relación a la «transformación racional del medio físico», que en este caso viene a ser sinónimo a dominio de la naturaleza e imposición de una señal que a la vez sirva de control visual sobre la geografía. La gran suerte ha sido el haber contado con los profesionales capaces de dar una respuesta si bien polémica desde un cierto punto de vista, absolutamente racional, seria y coherente desde otro.

Mientras a un grupo de expertos alemanes de la firma Ernst Heckel, se les encarga el estudio para el trazado y funcionamiento del Teleférico (que garantizaría en primer lugar la realización de las obras en la cima y posteriormente brindaría la posibilidad de comunicar la ciudad con el Litoral Central), a Alejandro Pietri se le asignan los proyectos de la estación terminal de Maripérez (en Caracas) y la de transbordo de El Cojo (en el Litoral) con toda una serie de servicios adicionales que significaban el preámbulo de un itinerario visto como opción clara para el esparcimiento de una masa importante de la población. «El Teleférico con un recorrido de 3.400 metros, salva un desnivel de 1.100 metros en un tiempo de 12 minutos ofreciendo a los viajeros hermosas vistas de la ciudad desde diferentes alturas», se señalará en la Memoria Descriptiva que junto a los planos del proyecto aparecen por vez primera desplegados en la revista Integral, nº 10-11, Caracas, abril 1958, bajo el título «Parque Nacional del Ávila. Estación de llegada y Hotel Humboldt, en la Cima del Ávila».

3. Croquis esquemático de Tomás J. Sanabria indicandola implantación del hotel y su contacto con el teleférico
4. Izquierda arriba: boceto de la estación de llega del teleférico. Derecha arriba: croquis de la primera proposición presentada por Tomás J. Sanabria. Izquierda centro: bocetos conceptuales y explicativos de la propuesta definitiva para el hotel. Derecha centro: foto de la maqueta del proyecto del hotel. Abajo: corte esquemático explicativo del programa.

Es a Tomás José Sanabria (1922-2008), graduado de arquitecto en la Universidad de Harvard (1947), a quien con sólo 32 años corresponderá la responsabilidad de planificar y diseñar toda la intervención en el tope del cerro. Para ello se asumió desde un principio la división del proyecto en dos zonas claramente diferenciadas e incluso separadas mediante un atractivo tratamiento paisajístico a cargo de Roberto Burle Marx. Estas dos zonas serían: el Área Pública (ubicada al oeste, contenida dentro de un volumen compacto, cubierto por un sistema de bóvedas y resuelta bajo el criterio de un espacio flexible que se adapta mediante terrazas a la topografía), donde además de la llegada del Teleférico se previó el funcionamiento para un máximo de 800 personas de los servicios de bar, restaurant, terrazas de estar con amplias vistas y el atractivo especial de una pista de patinaje sobre hielo, y el Hotel de Turismo Humboldt (ubicado al extremo este como remate de todo el trayecto), el cual se conectaría con el Área Pública únicamente a través de un pequeño teleférico de 600 metros de recorrido (cuya pequeña estación conforma otro volumen de similares características al de la Áreas Públicas), sistema que garantizaría el control del acceso al hotel además de proporcionar al turista otra interesante perspectiva. Aquí cabe destacar que lamentablemente el proyecto original de Burle Marx se vio severamente afectado al tomarse la decisión de conectar con una calzada permanente de forma directa el Área Pública con el Hotel.

Con todos los argumentos técnicos y funcionales a su favor Sanabria llega a la conclusión de hacer del hotel un conjunto que debería permitir aprovechar las excelentes visuales en 360º, adaptándose lo mejor posible a la topografía. La pequeña meseta con que se contaba y el incremento sustancial del programa, el cual en un principio se pensó modestamente para contar con un rango de 13 a 20 habitaciones, pasándose luego a 100 (siguiendo instrucciones directas del propio Pérez Jiménez, quien a su vez vetó la propuesta de Sanabria de considerar la incorporación de un casino como fuente segura de financiamiento para su mantenimiento), y quedando definitivamente en 70, no daba cabida a soluciones extendidas o en todo caso mimetizadas al paisaje como originalmente se pensó. Así, para Sanabria fue de trascendental importancia el giro que tomó el incremento del programa para jugar con la escala y así lograr con un edificio de medianas proporciones la sensación a la distancia de que se trataba de uno mayor basado en acrecentar la verticalidad. Para ello la elección del punto preciso de su localización, muy próximo a un precipicio de cerca de 500 metros de profundidad, es la clave utilizada para sumarle la máxima esbeltez en virtud de que la forma más común de apreciarlo es mirándolo desde abajo y desde lejos.

5. Vista del conjunto de la estación y el hotel en plena construcción
6. Arriba: fotos del hotel en plena construcción. Izquierda abajo: el hotel prácticamente concluido. Derecha abajo: perspectiva del proyecto del hotel
7. Izquierda arriba: vista del hotel desde la llegada desde el teleférico. Derecha arriba: vista de la piscina temperada. Izquierda abajo: planta fiestas y planta pent house. Derecha abajo: vista interna de las áreas sociales

La opción definitiva de hacer del edificio un faro iluminado de noche y brillante de día gracias su aluminizada coraza se resuelve ubicando las 70 habitaciones-suites (5 por nivel) en una torre de planta circular, de 14 pisos y 60 metros de altura en la que la circulación ocupa la menor superficie posible para no entorpecer el aprovechamiento de las vistas. Las áreas sociales sí se solucionarían explotando el terreno al máximo mediante la creación de terrazas, cubiertas por un interesante juego de bóvedas parabólicas intersectadas, cerradas mediante grandes ventanales, con las que se ha logrado crear la suficiente intimidad sin perder la oportunidad de disfrutar del majestuoso paisaje circundante, producir una gran riqueza espacial, dar la escala justa en la medida que el visitante se aproxima al edificio y ofrecer una visual agradable a los techos vistos desde la torre. La piscina climatizada, el sauna y el gimnasio, techados por un bóveda independiente, también gozan del mismo privilegio espacial que el resto de las áreas con orientación en este caso hacia el norte, hacia el mar.

El sistema estructural adoptado para la torre (columnas perimetrales amarradas a una pantalla cilíndrica central de gran resistencia al sismo), difiere evidentemente al adoptado para las áreas sociales (a base a costillas parabólicas de gran envergadura que soportan las cubiertas abovedadas), aunque en ambos se utilizó el concreto armado como material fundamental. El cálculo, a cargo del ingeniero Oscar Urreiztieta, acompaña con total precisión la preocupación de Sanabria por este importante tema que colabora decididamente en la caracterización de una obra que logra culminarse en 199 días de la mano de la compañía venezolana ENECA y el aporte del ingeniero Gustavo Larrazábal. A esta apreciación se sumarán otros aspectos que ligan el edificio al espíritu de la arquitectura internacional del momento: el criterio de composición básica (torre y cuerpo bajo) y la solución espacial que se decide adoptar para las zonas comunes, cuyas formas curvas remiten a la experiencia brasileña.

8. Vista del hotel desde el camino que conduce a Galipán

Sin embargo, es la voluntad que ha manifestado la arquitectura a lo largo de toda la historia de trascender a través de objetos vistos como monumentos, lo que creemos pesó mucho a la hora tomar la decisión definitiva. Sanabria, dotado de una gran capacidad profesional y una incuestionable sensibilidad, logra resolver magistralmente el problema que tenía entre manos usando los elementos que desde siempre han acompañado a la arquitectura (forma, escala, espacio y orden) y los recursos que la más moderna tecnología le podía aportar. De esta manera arquitecto y régimen demostraron en este caso estar en plena sintonía con el afán de crear un símbolo que representase la voluntad y posibilidad de una sociedad para alcanzar las metas que se propone por sobre cualquier dificultad. Con el Humboldt, obelisco impregnado de contemporaneidad, inaugurado el 29 de noviembre de 1956, se transformó de manera importante la silueta del cerro que siempre ha acompañado a la ciudad, por lo que se puede decir que a partir de entonces Caracas sí comenzó a ser otra y que este icono querámoslo o no ya forma parte de su más profunda identidad.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.puentedemando.com/hotel-humboldt-icono-de-venezuela/

2. Izquierda: Revista Integral, nº 10-11, abril 1958. Derecha: Colección Tomás José Sanabria. Fundación Privada de Compromiso Urbano, Fundación Alberto Vollmer.

3. Colección Tomás José Sanabria. Fundación Privada de Compromiso Urbano, Fundación Alberto Vollmer.

4. Izquierda y abajo: Revista Integral, nº 10-11, abril 1958. Derecha: Colección Tomás José Sanabria. Fundación Privada de Compromiso Urbano, Fundación Alberto Vollmer.

5, 6 y 7. Colección Tomás José Sanabria. Fundación Privada de Compromiso Urbano, Fundación Alberto Vollmer.

8. https://conocedores.com/reinaugura-el-hotel-humboldt-con-la-mejor-vista-de-caracas-14906

1946• Inauguración del Liceo Fermín Toro

Inauguración del Liceo Fermín Toro.jpg

1946•  El día 15 de diciembre se inaugura y se pone en servicio el Liceo Fermín Toro, ubicado entre las esquinas de Marcos Parra y Solís, en la Parroquia Catedral, Caracas, construido entre 1943 y 1946, de acuerdo al proyecto del arquitecto Cipriano Domínguez. La institución educativa había sido creada por decreto del Presidente de la República Eleazar López Contreras el día 12 de septiembre de 1936 con el nombre de «Instituto de Formación Secundaria Fermín Toro». Su primera sede fue una casona remodelada que quedaba entre las esquinas de Reducto a Glorieta (hoy Avenida Lecuna), bajo la dirección del Dr. José Francisco Reyes Baena (1936 hasta 1943).

«La construcción de la edificación se pudo completar resolviendo los problemas creados por estar el terreno seleccionado atravesado por la Quebrada Caroata (la misma que pasa debajo del Conjunto Residencial El Silencio). Se implantó el edificio colocándolo sobre un plano continuo de suelo, evitando el uso de escalinatas y ubicando la fachada de mayor longitud hacia la cuadra que va de Solís a Marcos Parra». El edificio tiene tres pisos en el bloque de aulas y solo dos en el cuerpo que agrupa las áreas complementarias. «Su geometría se ordena a través de un cuerpo longitudinal, del cual se desprenden tres cuerpos perpendiculares, paralelos entre sí, que forman patios. Cada brazo, organizado y dividido con las mismas proporciones, alberga distintos usos (administración y biblioteca, áreas culturales, aulas, laboratorios y gimnasio). Como remate, al sur, se ubicó el auditorio».
El Liceo Fermín Toro fue reconocido como patrimonio arquitectónico moderno de Caracas.

HVH

Inauguración del Liceo Fermín Toro 2Fachada Sur.

Inauguración del Liceo Fermín Toro 3Fachada Este del Liceo Fermín Toro  con el Arco de la Federación al fondo.

AMAYUR, EREAGA Y… MENDI EDER

1. Arriba izquierda: Edificio Amayur. Arriba derecha: Edificio Ereaga. Abajo: Edificio Mendi Eder

Los nombres en euskera que encabezan esta nota corresponden a tres edificios hermanados no sólo por el origen de las denominaciones que los identifican sino por otra serie de circunstancias. En primer lugar forman parte de una saga que permite detectar la evolución de una manera de enfrentar el tema de la vivienda en alquiler que cobró un importante auge durante los años 50 del siglo XX. En segundo lugar porque están caracterizados por la selección de materiales similares cuyo resultado son tres soluciones que utilizan códigos afines en cuanto a la resolución racional de sus plantas, la composición de sus fachadas y el uso del revestimiento en ladrillo obra limpia utilizado para sus cerramientos exteriores combinado con detalles complementarios de herrería. Y en tercer lugar porque de todo lo anterior se puede derivar la presencia de la mano de un mismo proyectista, oculto tras la firma de los ingenieros que firmaron los planos introducidos para obtener los respectivos permisos de construcción ante la Ingeniería Municipal. Hablamos del delineante o arquitecto técnico vasco José Abásolo, uno de muchos exiliados políticos de la Guerra Civil Española que echaron raíces en nuestro país y lograron incorporarse al febril apogeo de la construcción en la Caracas de la década de 1950.

2. Edificio Amayur. Vistas exteriores

El Amayur (1953), cronológicamente el primero de ellos, ubicado en la parcela nº 57 de la calle La Cinta de Las Mercedes, vía tristemente célebre por haberse cometido en 1950, en una de las casas que allí existían, el magnicidio del presidente de la Junta Militar de Gobierno, Carlos Delgado Chalbaud, único hecho de este tipo registrado en la historia de Venezuela, deriva su denominación de una palabra cuya traducción significa “el fin” y que a su vez tiene un importante significado en la historia del reino de Navarra. Se suma así a otros tantos edificios que llevan nombres de origen vasco, la mayoría identificados con un estilo que asemeja los caseríos que pueblan el campo de aquel país, imperante en ese sector de la ciudad, del cual el Amayur pasa a ser una excepción dados sus rasgos definitivamente modernos.

Se trata de un pequeño edificio de tres pisos (con dos apartamentos en cada uno), semi-sótano y seis cocheras, construido por la empresa Zalútregui y Cía. (Adrián Zalútregui, Pedro Zabala y José Ignacio Landa) para ser habitado fundamentalmente por sus propietarios o famiiares (otro hecho que lo hace excepcional), proyectado por Abásolo y “permisado” por el ingeniero Luis Balliache F. Una mirada más atenta permite detectar cómo la edificación se adapta a las condiciones topográficas y geométricas de un terreno que ofrece poco frente urbano, mediante el desarrollo de un esquema simétrico que lleva a utilizar uno de los retiros laterales como su fachada principal. De ello se deriva que no ofrezca hacia la calle La Cinta mayor atractivo que el de presentarnos el costado de un bloque de apartamentos antecedido por un jardín, lo que convierte el descubrimiento de su acceso en una grata sorpresa para quien transita por la zona. El recubrimiento de sus fachadas con baldosas de ladrillo, el reborde de concreto (pintado de blanco) en ventanas y balcones y el uso de pasamanos metálicos en estos últimos, el empleo del bloque de vidrio de 20 x 20 cms como recurso para iluminar de día y expresar hacia el exterior la circulación vertical, y la elegante marquesina en volado con la que se marca la entrada, son señales que denotan el manejo correcto de los códigos de un racionalismo no necesariamente canónico.

Es la presencia de las características señaladas, que se pueden detectar por igual en el Ereaga (1954) y el Mendi Eder (1955), lo que permite colocar al Amayur como puerta de entrada a la lectura que hoy estamos intentando presentar desde aquí.

3. Edificio Ereaga. Vistas exteriores

Con relación al edificio Ereaga (1954), segunda etapa de nuestro recorrido, constituye junto al Mendi Eder una de las dos piezas mejor logradas dentro del armonioso y diverso paisaje urbano que conforma la avenida Miguel Ángel, localizada en la “Tercera sección”, parte baja y más plana de Colinas de Bello Monte, conformada por edificaciones residenciales de entre 4 y 8 pisos con comercios en la planta baja. La composición étnica de sus habitantes y el carácter vecinal que con el tiempo fue alcanzando, hacen ver esta avenida como el trozo de un barrio mediterráneo insertado en Caracas.

El Ereaga (nombre que significa “sembrar” y a la vez recuerda una hermosa playa vizcaína ubicada en Getxo), propiedad de la firma “Abásolo, Lizarralde y Cia.”, diseñado por Abásolo con la colaboración del ingeniero Rafael A. Palma, por ser de las primeras obras que se levantaron en la avenida, habría servido como eslabón en el desarrollo de una tipología que tiene en el Mendi Eder, construido posteriormente, su manifestación más acabada. Referencias aparte, sí parece que la temprana aparición del primero influyó en que fuera de los pocos inmuebles de la Miguel Ángel con vocación eminentemente residencial, hecho que ha perdurado obligándolo a defenderse de la presión a que el uso comercial circundante hoy lo somete.

El edificio, un bloque alargado de cuatro pisos recubierto en ladrillo, orientado norte-sur, se divide en cinco módulos verticales con accesos independientes de un apartamento por planta. Tres de dichos accesos se ofrecen hacia la fachada principal y los otros dos se ubican en los extremos del volumen a modo de remate como respuesta a las esquinas con las calles laterales que lo limitan: la Caujaro al este y la Bucare al oeste. Todos los apartamentos, con doble fachada que favorece la ventilación cruzada, vuelcan sus ambientes principales hacia la Miguel Ángel viéndose expresados a través de un sistema homogéneo de balcones y ventanas, remarcadas por bandas en concreto pintado de blanco, lo cual acentúa la horizontalidad del bloque. El volumen se eleva medio nivel para evitar los registros visuales de los ambientes ubicados en planta baja, definiéndose así los accesos y generándose un semisótano de uso común.

4. Edificio Mendi Eder. Vistas exteriores y planta

El último capítulo de este repaso lo dedicaremos al edificio Mendi Eder (“monte hermoso” traducido del euskera), terminado de construir en 1955. Atribuido por muchos años a Félix Losada, ocupa como ya asomamos, el lugar más alto en el orden evolutivo de las tres edificaciones a las que nos hemos ocupado, siendo la solución más refinada y mejor lograda tanto como arquitectura como por su respuesta urbana. Ubicado en una parcela de forma irregular, en la esquina formada entre la Miguel Ángel y la calle Casiquiare, está organizado a partir de cuatro cuerpos dispuestos ortogonalmente que conforman una limpia planta en «U» y crean dos patios hacia el sur que permiten la ventilación e iluminación de los apartamentos, especialmente para sus áreas de servicio. Cada uno de los cuatro cuerpos, con dos apartamentos por piso, cuenta a su vez con dos accesos ubicados en sus extremos, que conducen a un núcleo de circulación vertical y a un hall independiente para cada unidad de vivienda.

Tiene el Mendi Eder siete pisos: la planta baja comercial, seis plantas de apartamentos y un nivel pent-house. Adicionalmente cuenta con un sótano para estacionamiento. Cada apartamento posee tres habitaciones, un baño, sala-comedor y cocina-lavandero. Tal y como se recoge del libro-catálogo de la exposición 1950. El Espíritu Moderno (1998), particularmente del capitulo titulado “El estilismo anónimo”, el Mendi Eder “se instaló cómodamente en la avenida Miguel Ángel de Bello Monte al activar la vida urbana de sus comercios en planta baja. La roja pantalla de su volumetría se vuelca hacia la avenida dando cuerpo al sector. Los apartamentos ventilan eficientemente, debido a su doble fachada y permiten la organización de los servicios al interior del espacio central, logrando así mantener el orden externo del edificio”. Su bien logrado efecto de bandas horizontales, que recurren a la utilización del mismo lenguaje observado en el Amayur y el Ereaga, se ve complementado por el espacio público creado en planta baja frente a los locales comerciales que respalda y refuerza el disfrute urbano del sector.

Para cerrar y a la vez aclarar el por qué en el título de la nota aparecen los puntos suspensivos que preceden al Mendi Eder, diremos que ello no tiene otro objeto que dejar abierta la puerta a la duda que aún guardamos con respecto a su autoría. Si el Amayur y el Ereaga cuentan con respaldo firme para asegurar que hayan sido proyectados por José Abásolo, el Mendi Eder aún encierra cierta dosis del misterio que otorga el no haber dado con la información certera (más allá de los evidentes lazos señalados que lo unen a los otros dos evidentes a través de las imágenes) que, sin embargo, no evitan el sospechar que Félix Losada fue simplemente el encargado de firmar los planos “permisados”.

Nota

Del blog de la Fundación de la Memoria Urbana hemos podido saber que el Amayur y el Ereaga fueron registrados por dicha entidad para el Instituto del Patrimonio Cultural y el CONAC en el Preinventario Arquitectónico, Urbano y Ambiental Moderno de Caracas 2005/2006 de acuerdo al Convenio de Financiamiento Cultural 2003, No. 293 de fecha 30 de septiembre de 2003, suscrito entre la Fundación de la Memoria Urbana y el CONAC, como Bien Preinventariado, y consignado ante la Alcaldía de Baruta el día 22 de noviembre de 2007. Por su parte el Mendi Eder fue declarado por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005 como una de las manifestaciones tangibles registradas en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005, y por la Alcaldía del Municipio Baruta como Edificación vertical de uso comercial y residencial multifamiliar Bien de Interés Municipal según Decreto N. 181, publicado en Gaceta Municipal extraordinaria N. 128-04/2005 de fecha 14 de abril de 2005.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad