Archivo de la etiqueta: Iglesias

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 93

“El Concurso para el desarrollo del Anteproyecto de la ‘Catedral de Ciudad Guayana’ fue convocado en mayo de 1981, y significó para ese momento un estimulante llamado a los arquitectos de todo el país. Ante una situación profesional ‘estancada’, con trabajos ‘limitados’, después de un largo tiempo sin ‘concursos’, lo sugerente del tema de ‘La Catedral’ y su específica ubicación en Ciudad Guayana, núcleo urbano ‘recién planificado y estrenado’, llevó a una masiva participación y a desmesuradas expectativas que no llegarían a ser satisfechas. El programa de las bases del concurso, si bien era bastante deficiente, permitía una deseable libertad para interpretar el problema, no así las limitadas condiciones de presentación y de entrega. El jurado inicialmente designado no participó en el veredicto final, y fue sustituido de manera no muy clara. Esto sumado al incumplimiento de la adecuada exposición de los anteproyectos, generó un clima de tensiones y polémicas entre los concursantes, el Colegio de Arquitectos de Venezuela y los representantes de la Corporación Venezolana de Guayana. Sin embargo la participación fue importante, se presentaron aproximadamente unos cuarenta y cinco anteproyectos”.
Esta larga cita de Maciá Pintó, al inicio de la completa reseña aparecida en el nº 64 (octubre 1982) de la revista Punto, titulada “Entre la catedral y la fábrica: LA ARQUITECTURA”, nos sirve para contextualizar las condiciones dentro de las cuales debe entenderse este llamado a concurso que terminó dando como ganadora la propuesta presentada por Oswaldo Molina, cuya fotografía de la maqueta ilustra la postal del día de hoy.
El lugar escogido por los organizadores se ubicaba en San Félix, confluencia de los dos ríos más importantes del país (el Orinoco y el Caroní), “con dominio visual de la zona de Alta Vista de Puerto Ordaz y del maravilloso espectáculo de los saltos del Caroní (…) desligado de algún tipo de eje referencial que lo conecte con la nueva ciudad, los antiguos centros o los bordes de los ríos”. Esta condición en principio desfavorable fue aprovechada por Molina para proponer una edificación que buscó convertirse en punto de referencia visible desde toda la urbe buscándose en la Catedral el detonante que iniciase el desarrollo de un sector de baja densidad y poca altura, conformada fundamentalmente por el uso residencial. Ello obligaba, como en efecto ocurrió, a generar un contexto urbano propio que diese cuenta de la extensa área del terreno asignado el cual oscilaba entre 3.45 y 4.83 hectáreas.

1. Concurso para el desarrollo del Anteproyecto de la «Catedral de Ciudad Guayana». Propuesta ganadora. Oswaldo Molina. Imágenes y maqueta que formaron parte de la entrega


La opción adoptada por Molina apostó por crear un monumento ubicado en la parte más alta del lote como remate de un eje ascensional que conectaba con la calle, cubriendo así las expectativas expuestas en el programa del concurso: “La solución arquitectónica debe combinar de manera armónica la característica de monumentalidad propia de una Catedral, así como la condición pastoral de una edificación al servicio de la atención espiritual de los fieles”. La planta del espacio dedicado al culto se resuelve apegada a un esquema semicircular dando como resultado un limpio volumen que tomó la forma de un medio cono truncado posado sobre una gran plaza diseñada para permitir celebraciones litúrgicas al aire libre en la superficie semicircular restante y la vinculación con el Palacio Episcopal. Así, según Pintó, la solución propuesta por Molina, en cuanto al tratamiento espacial, caería en el grupo de proyectos “con vocación casi aséptica, de lenguaje ‘neutro’, ‘técnico’ o ‘profesional’, guiado por una fuerte geometría de pirámides, esferas, cubos, conos, y demás objetos de génesis tecnológica y deshumanizada escala”, que además desatiende la necesaria adaptación al exigente clima de la zona.
El proyecto de Molina, apunta Pintó, “era un proyecto hecho para ganar”, lo cual denota la gran capacidad que este talentoso arquitecto venezolano ya desaparecido desarrolló a la hora de abordar este tipo de contiendas convirtiéndose, para quienes durante años vieron en los concursos una oportunidad para ejercitarse y obtener los mejores resultados, en un temible contrincante.

Como tantos otros casos dentro de la historia de los certámenes de arquitectura en nuestro país, el anteproyecto ganador para la Catedral cayó en el pozo dominado por la burocracia y la irresponsabilidad, dando la sensación de que el llamado se hizo sin tener todas las variables que garantizarían su construcción debidamente cubiertas.
Luego de que Juan Pablo II viniera por primera vez a Venezuela en 1985 y diera una multitudinaria ceremonia el 29 de enero en Ciudad Guayana, se decidió reactivar la idea de construir la Catedral ahora en los terrenos donde el Santo Padre oficiara la misa, conocidos como Cruz del Papa en el sector de Altavista, los cuales fueron donados por la CVG a la Diócesis de la ciudad, creándose la Fundación «Catedral de Ciudad Guayana».

2. Catedral de Ciudad Guayana. Julián Ferris y Jaime Hoyos. Maqueta del conjunto

En 1986 cuando se dan los pasos para la elaboración del proyecto en el nuevo lugar, el entonces Ministro Presidente de la CVG, Ing. Leopoldo Sucre Figarella, obviando por completo el antecedente que constituía el concurso ganado por Molina, recurre a los arquitectos Julián Ferris y Jaime Hoyos para diseñar un «Templo (con capacidad para 1200 personas), la Curia Diocesana, casa parroquial, área para administración y servicio comunales, residencia de monjas, plaza con monumento a la virgen, más espacio para misas multitudinarias y estacionamiento para 150 vehículos. (…) El complejo ocupará un área de 22.345 metros cuadrados y la Catedral tendrá una altura de 33 metros, 40 de ancho y 60 de extensión. Desde ella se podrá dominar parte del paisaje del río Caroní y la Presa Macagua II», tal y como se recoge de http://historiadeladiocesisdeguayana.blogspot.com/2012/03/catedral-de-ciudad-guayana.html.

3. Obras paralizadas de la construcción de la Catedral de Ciudad Guayana según proyecto de Julián Ferris y Jaime Hoyos. 2017

Las obras de acuerdo al proyecto de Ferris y Hoyos se iniciaron en 2001 con muchos altibajos interrumpiéndose en 2004 y reactivándose de nuevo en 2014, año en que, a raíz de la canonización de Juan Pablo II, la catedral de Ciudad Guayana, aún en construcción y con un adelanto de apenas el 40%, pasa a llevar su nombre. La historia continúa.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 1. Revista PUNTO, nº 64, 1982

2. https://www.youtube.com/watch?v=u5T_QoZHHME

3. https://www.correodelcaroni.com/ciudad/44-roban-en-la-construccion-de-la-catedral-de-ciudad-guayana

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 59

La imagen que hoy protagoniza nuestra postal nos muestra una hermosa perspectiva dibujada en grafito y creyón blanco sobre papel sepia, realizada por Carlos Guinand Sandoz (Caracas, 1889-1963), como parte del proyecto para la Capilla del Colegio San José de Tarbes (La Florida) alrededor de 1958, obra terminada de construir en 1961.
Guinand, quien junto a Carlos Raúl Villanueva, Manuel Mujica Millán y Luis Malaussena, pertenece a un grupo pionero en cuanto a darle entrada a la arquitectura moderna en el país se refiere, muestra dentro de su amplio currículum la participación entre 1950 y 1953 como profesor de la cátedra de acuarela y guache de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, justo en el período en que esta institución se estaba creando, quedando registrado, además, como uno de sus fundadores.
La biografía de Guinand recoge cómo desde su regreso al país en 1915, luego de cursar estudios superiores en el Technische Hochschule de Munich, manifiesta una clara inclinación por aproximarse a la defensa y conservación de la naturaleza, comenzando así una interesante periplo que lo llevará luego a proponer una arquitectura que utilizará formas neocoloniales y art-déco combinadas con un lenguaje académico, que derivará posteriormente hacia el modernismo. Hemos dicho periplo porque Guinand, quien se vincula entre 1915 y 1917 con la actividad agrícola, terminará cerrándolo con su designación en 1961 como presidente del Consejo Consultivo del proyecto “Parque del Este”, obra en la que se involucró intensamente (recordemos que diseña en este recinto el Planetario Humboldt) hasta que lo sorprendió la muerte.
Tampoco es de menor importancia señalar que Guinand, como Miembro de la Comisión Nacional de Urbanismo (1938), participó activamente en el proyecto del Plan Rector de Caracas, mejor conocido como «Plan Rotival», siendo invitado a concursar posteriormente (1941), al igual que Villanueva, en la primera oportunidad que se tuvo de ponerlo a prueba a través del proyecto de la Reurbanización de El Silencio.
Con el auxilio del libro de José Luis Colmenares titulado Carlos Guinand Sandoz (1989) y del catálogo de la exposición “Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época”, organizada por la Galería de Arte Nacional entre junio y septiembre de 1998, con la curaduría de Carmen Araujo Suárez y William Niño Araque, podemos precisar que la Capilla del Colegio San José de Tarbes de La Florida, tema que hoy nos ocupa, pertenece al momento en que Guinand preside la firma Guinand y Brillembourg C.A. (creada en 1955), y formó parte de un proceso que se inicia con otra capilla diseñada en 1957 para la misma congregación religiosa en su sede principal de El Paraíso, por lo que es muy difícil desvincular ambas realizaciones.

1. Capilla del Colegio San José de Tarbes de El Paraíso. Carlos Guinand Sandoz. 1957

Lo común entre ambas, además del lenguaje utilizado, lleno de resabios academicistas propios de la transición que muestra la primera arquitectura moderna venezolana, es la presencia de un esquema compositivo que combina y articula un volumen cúbico con un elemento vertical que corona con el campanario. Temas tales como el manejo de la transición entre el interior y el exterior a través del uso de corredores y marquesinas, y la concepción de un espacio interior absolutamente moderno, resuelto con limpieza desde el punto de vista estructural e iluminado a través vitrales de proporción alargada son otras de sus semejanzas.
Sin embargo, el enclave que le tocó en suerte manejar en la capilla de La Florida (una pequeña colina que salva una altura promedio de cinco metros sobre el nivel de la calle), llevó a Guinand a prefigurar una propuesta de mayor impacto visual sobre el entorno urbano, que se aleja aún más del lenguaje académico, aproximándose decididamente a los códigos propios del neoplasticismo. Para ello basta analizar la decisión de colocar, en este caso, el volumen vertical del campanario hacia una esquina ya no tanto articulado sino más bien fusionado con el cuerpo principal.
Así mismo, la manera como se ha salvado el desnivel para llegar al edificio, la manera como se resuelven los accesos y el revestimiento con piedra de la colina modificada, nos hablan de una clara promenade manejada con sensibilidad y maestría que incorpora la monumentalidad como atributo de una obra de pequeña escala.
Carmen Araujo Suárez y William Niño Araque afirman, y no podemos menos que coincidir con ellos para cerrar, que se trata “de una de las capillas más limpias, claras y funcionalmente acabadas de la arquitectura venezolana”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal y 1. Galería de Arte Nacional. Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época, 1998

1986• Iglesia Nuestra Señora de Coromoto y San Judas Tadeo, Los Samanes

Iglesia Nuestra Señora de Coromoto y San Judas Tadeo.jpg

1986•  Se concluye la construcción y consagra la Iglesia Nuestra Señora de Coromoto y San Judas Tadeo, perteneciente a la Parroquia Santo Domingo de Guzmán, ubicada en la Avenida Principal con calle 3, Urbanización Los Samanes, Municipio Baruta, Caracas, proyectada por el arquitecto Massimo Rugiero (University of Arizona, Tucson, Arizona, 1971) para la Gobernación del estado Miranda.
El sencillo templo tiene estructura metálica, con cerchas a la vista en su interior, cubierta liviana, paredes en ladrillo en obra limpia y frisada sólo la pared detrás del altar, dispuesto a un nivel diferente, más alto. El piso es de cemento requemado y panelas de arcilla.
Poco tiempo después de construida la iglesia se remodeló, ampliando el espacio para los feligreses con el añadido de pequeñas naves laterales, sin tener que modificar la estructura original, modificándose únicamente en parte el cerramiento exterior.

HVH

2000• Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

2000•  El 20 de agosto es dedicada por el entonces presidente de la iglesia, Gordon B. Hinckley, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ubicada en la Av. Principal de El Cafetal, urbanización Caurimare, Caracas.
El 10 de enero del año anterior se colocó la primera piedra de esta edificación de 1.425 m2 que fue levantada en una parcela de 2.023 m2 .
Tiene sus fachadas recubiertas de granito y en el pináculo que la corona una figura de Moroní, hijo de Mormón y el último profeta nefita.

HVH

1991• Conjunto Ciudad de Dios, Maracaibo

Conjunto Ciudad de Dios.jpg

1991•  A instancias de Mons. Gustavo Ocando Yamarte, gestor y consecuente promotor del proyecto, se concluye la construcción del Conjunto Ciudad de Dios, complejo socio-cultural y religioso integrado por el Museo Ciudad de Dios y la Iglesia San Tarcisio, ubicado en la Avenida Circunvalación 2, Urbanización La Paz, Valle Alto, Maracaibo, estado Zulia, proyectado por el arquitecto venezolano de origen iraní, Alí Namazi Borhan (1953-2008) (Universidad de Utah, Oregon, EEUU).
El Templo San Tarcisio, fue diseñado en 1989 y consagrado el 12 de abril de 1991 por el entonces Arzobispo de Maracaibo Mons. Domingo Roa Pérez, en presencia del presidente de la República Carlos Andrés Pérez, el gobernador Oswaldo Álvarez Paz y varias autoridades eclesiásticas nacionales.
Es un volumen con forma de espiral de planta irregular que contiene dos salas, siendo la primera la que alberga el altar mayor a dos niveles como un anfiteatro.
La segunda sala es una capilla de menor dimensión, que tiene dos sótanos donde funcionan: en uno la sacristía y salones en donde funcionó una estación de radio, estudios de grabación, la biblioteca y la Fundación Niños Cantores del Zulia;  y en el otro una cripta con 83 bóvedas para los restos mortales de sacerdotes zulianos.
La otra edificación que integra el conjunto es el Museo Ciudad de Dios, un volumen ovoide de planta circular, provisto de una galería continua con arcos ojivales y en su lado opuesto, 17 ábsides adosados.
Ambas edificaciones cuentan con intervenciones de artistas plásticos: el español Ángel Atienza (1931-2015) y del zuliano Abdón J. Romero
En el Templo San Tarcisio hay una serie de vitrales de Atienza sobre los Sacramentos y Mandamientos de la Iglesia, y de Romero el mosaico “Cristo Resucitado” en el altar mayor, el mural “El sueño de Jacob” pintado en la columna central y las esculturas de San Tarcisio y la Santísima Virgen María.
En el centro de la cúpula del Museo de Dios cuelga una lámpara de cristal obra de Atienza, de 10 toneladas que representa el pasaje bíblico «El Sueño de Isaías». En las paredes una serie de frescos de Romero que representan la «Historia de la Salvación».
En septiembre de 1992, durante la gestión del alcalde Fernando Chumaceiro, el ayuntamiento marabino declaró esta obra patrimonio artístico-arquitectónico de la ciudad de Maracaibo.
Otras obras del arquitecto Namazi son el Hospital Madre Rafols, el Monumento a la Virgen de Chiquinquirá, la remodelación del Boulevard Santa Lucía, el templo Santísimo Cristo de San Francisco, en Maracaibo y la Plaza Bolívar en Cabimas.

HVH

1961• Iglesia de Nuestra Señora de Coromoto

Iglesia Nuestra Señora de Coromoto.jpg

1961•  Se concluye la construcción y es consagrada por Monseñor Humberto Quintero, Arzobispo de Caracas y luego primer Cardenal de Venezuela, la Iglesia de Nuestra Señora de Coromoto, ubicada en la Avenida Lucas Manzano, Urbanización El Pinar, El Paraíso, Caracas, proyectada por el arquitecto de origen vasco Urbano De Manchobas (1887-1968), con la colaboración de los ingenieros Bernardo Paul (1900-1949) y Vicente Franco. El ingeniero Narciso Bárcenas (1925- 2008) (F. Ingeniería UCV, 1946), fue quien realizó los cálculos estructurales.
La edificación del santuario se había iniciado en 1949 completándose para 1952 sólo las bases de las torres, fecha en la cual los Misioneros Redentoristas inician una campaña de recolección de fondos recibiendo aportes de diversas empresas del sector privado y la colaboración de varias casas de su misma orden religiosa de Venezuela (Barquisimeto, Valencia, Maracaibo, Mérida, San Cristóbal) y del exterior; y, adicionalmente, de modo especial, de los habitantes de la Urbanización El Paraíso y de otras zonas de la ciudad de Caracas.
El Santuario se compone de dos iglesias: una Cripta, subterránea y el Santuario a 1,50 metros sobre el nivel de la calle.
La construcción como tal se apoya sobre 208 pilotes, hincados a 18 metros de profundidad los cuales fueron colocados por la empresa Christiani & Nielsen.
La Cripta que tiene 54 por 23 metros (1.242 m2), fue diseñada con una nave central y dos laterales, y hoy día se utiliza como salón de encuentros y conferencias, así como sitio para catequesis.
El Santuario, apoyado sobre la cripta, tiene 1.000 m2 (50 x 20 metros), en los cuales se dispuso una nave central y dos laterales con un total de nueve altares, un crucero, coro y tres galerías o tribunas, cúpula y dos torres de 45 metros de altura.
La cerámica azul, roja y amarilla fue donada por la Ciudad Universitaria de Caracas como material excedente de su construcción.
Los hermosos vitrales se fabricaron en Venezuela y Colombia: los hechos en el país, por emigrantes españoles formados en Madrid en la Escuela francesa de Maumejan. El más grande de ellos, fue hecho en Cali en la Casa Velasco.
Las campanas fueron fundidas en Alemania y el retablo construido en los «Talleres de Arte Alvareda Hermanos», en Zaragoza, España.

HVH