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LAS PUBLICACIONES DE EDICIONES FAU UCV

Hélène de Garay Vida y arquitectura 

Jeannette Díaz 

Ediciones FAU UCV/ Fundación Empresas Polar

2009

Sumado a lo que fue un buen año para el desarrollo del mundo editorial en temas de arquitectura en el país, el libro Hélène de Garay. Vida y arquitectura podría considerarse una rara avis dentro de los estándares de publicaciones dedicadas a profesionales que ya cuentan con el reconocimiento de sus pares. Además se trata del primer libro publicado en Venezuela donde el protagonismo lo tiene una mujer arquitecto.

Producto del trabajo presentado por la doctora y profesora Jeannette Díaz para finalizar su participación en el Taller sobre Periodismo y Memoria, proyecto impulsado por la Fundación Empresas Polar desde 2001 y coordinado por la periodista y escritora Milagros Socorro, a través de él no sólo hizo un aporte a la historia reciente venezolana mediante la indagación en torno a la presencia de la mujer en el mundo profesional (tema, por cierto, muy poco abordado), sino que además supo convertirlo en 2005 en el Trabajo de Ascenso que le permitió alcanzar la categoría de profesor titular dentro del escalafón universitario en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. 

Retocado posteriormente para su conversión en libro de interés para todo público, en enero de 2009, como colofón al productivo Taller guiado por Socorro, la Fundación Empresas Polar publica la investigación de Díaz junto a otros dos trabajos producidos allí: Alicia Eduardo. Una historia de vida, de Cecilia Sucre y Caminos y fogones de una familia trasandina, de Julie Carbonell, con la particularidad de que para Hélène de Garay. Vida y arquitectura se pudo lograr la participación conjunta de Ediciones FAU UCV, gracias a los buenos oficios de su autora. Las tres obras lanzadas en 2009 se sumaban así a las doce publicadas en el lapso de duración del Taller, como resultado de los aprendizajes y las destrezas metodológicas adquiridas por los cursantes que durante 8 años ininterrumpidos acudieron a la exitosa cátedra.

El libro de 185 páginas en papel lumisilk y formato de 22,5 x 21,5 cms, contó con la coordinación editorial de Manuel Rodríguez Campos, producción de Gisela Goyo, corrección de Teresa Casique, fotografía de Hélène de Garay y cuidado diseño gráfico de Aixa Díaz, en el que se independizó en todo momento las imágenes de los textos. Fue impreso por La Galaxia y tuvo un tiraje de 1000 ejemplares. 

El contenido se encuentra repartido entre la Introducción, seis Capítulos (Mapa referencial metodológico; Reconocimiento del terreno personal; Atenea proyecta; Heratenea: entre dos aguas; Detrás de los bastidores; y Vivencia y teoría: en busca de sentido), Referencias bibliográficas y, como anexo, la síntesis curricular de Hélène de Garay. En él se explora, en síntesis, 3 áreas temáticas: el desarrollo de la mujer como profesional de la arquitectura, la influencia de sus rasgos personales en el desarrollo de su carrera y, finalmente, las habilidades y destrezas que la han ayudado a consolidar su quehacer disciplinar.

Como confiesa la autora del libro en la propia Introducción, “podemos conocer las creaciones de Hélène de Garay visitando sus edificios o analizando planos, dibujos o fotografías. Sin embargo, mi propósito ha sido develar su sentido vital a través de sus testimonios, poniendo de manifiesto rasgos relevantes de su persona, entorno familiar y desarrollo profesional en Venezuela desde los años setenta hasta hoy”. A lo cual añadirá en el capítulo I para terminar de esclarecer hacia dónde apuntó la búsqueda: La intención germinal que motivó esta indagación fue descubrir el sentido que Hélène de Garay ha encontrado en su práctica de la arquitectura y cómo este sentido, desde su condición de mujer, ha condicionado su experiencia vital desde y hacia la arquitectura. El estado del arte en esta área de interés indicaba una carencia de estudios que abordaran la práctica profesional de arquitectas, lo que constituyó un estímulo para indagar sobre esta temática. Así, por tratarse de una investigación exploratoria sobre una persona, se planteó como un caso de estudio único, utilizando el método de historia de vida”. 

La selección de Hélène de Garay “se realizó buscando referencias de arquitectas que tuvieran al menos veinte años de práctica ininterrumpida en el diseño de proyectos de arquitectura y que hubieran acumulado méritos profesionales. Se hizo una pequeña encuesta a quince colegas en ejercicio pidiéndoles que seleccionaran tres arquitectas con esas condiciones. La arquitecta Garay fue mencionada en doce de esas listas. Finalmente subjetividades y afinidades personales, con una buena dosis de determinación de mi parte, permitieron que Hélène de Garay fuera el centro de este estudio”, acotará Díaz. Las otras dos profesionales objeto de mención fueron Celina Bentata y Maricarmen Sánchez.

Inicialmente los intereses de la autora, quien conocía a Garay sólo de referencia, encontraron cierta resistencia en quien iba a ser objeto de estudio para ser entrevistada sobre tópicos sobre los cuales no se sentía cómoda, en el afán de conjugar logros profesionales y vida personal, hasta el punto que el proyecto estuvo a punto de ser abortado. Sin embargo, llevados a cabo los ajuntes necesarios, hasta el punto de condicionar a su aprobación previa cualquier publicación de lo que se  escribiera, se logró la fluidez necesaria que permitió el alumbramiento del libro.

Como ya adelantamos, y aquí tal vez hubo algo vinculado a la incomodidad señalada en el párrafo anterior, la mirada de Díaz, enmarcada dentro de una aproximación cualitativa, no discurre, como tradicionalmente acontece con monografías dedicadas a arquitectos, sobre lo disciplinar o se basa en el análisis crítico de la obra y los edificios que se suelen publicar. En este caso se ofrece una perspectiva diferente a la acostumbrada en este tipo de estudios siendo “episodios de vida los encargados de irnos develando la construcción de una exitosa carrera profesional, pues el eje estructurador de este libro parte de la propia Hélène de Garay. Es su voz la que da inicio a los capítulos centrales para luego completar su relato con testimonios y opiniones de familiares, relacionados, colegas y profesores conocedores de su trabajo. En el capítulo inicial y en el que cierra el volumen a modo de conclusión, la autora expone las pautas metodológicas que han guiado esta singular manera de aproximarse a tan importante obra arquitectónica”, se apunta en la Sinopsis que acompaña la presentación de la obra en https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/publicaciones/libros/helene-de-garay-vida-y-arquitectura/.

Reconocida y premiada por su obra, tanto nacional como internacionalmente, Hélène Lluch Cebrián nació en Toulouse (Francia) durante la II Guerra. Es la hija menor de Enrique Lluch de Mons y Lucy Cebrián quienes tuvieron que huir de España en 1939. Emigra de Francia a Venezuela con su familia a comienzos de los años 1950 donde se residencia definitivamente. Casada en Caracas con el constructor vasco Mikel Garay a mediados de los años 1960 (relación que duró 29 años y de la que nacieron dos hijos varones), egresa de arquitecto en la FAU UCV en 1967. En el resumen curricular publicado en el libro de Díaz se puede observar que  tiene como primer proyecto reconocido el Centro Comercial Los Molinos, San Martín, ganado a través de un concurso privado (1975-1979). Le siguen, entre otros, el edificio industrial y de servicios Catabia, La Urbina (1986) -Mención Premio Metropolitano de Arquitectura en la VII Bienal de Arquitectura 1987-; el edificio de oficinas Fosforera Venezolana, Antímano (1989) -Primer Premio Internacional de la VII Bienal de Arquitectura de Quito, Ecuador, 1990-; el edificio de oficinas Torre KPMG, avenida Francisco de Miranda (1993); el edificio PDVSA Sur, avenida Libertador (1994); y el Palacio de Justicia de Barcelona, estado Anzoátegui (1998), a los que se suman casi treinta edificios de vivienda multifamiliar realizados entre 1976 y la actualidad ubicados casi en su totalidad en Caracas y el Litoral Central.

Hélène de Garay fue uno de los Directores fundadores el año 1988 de la Fundación Museo de Arquitectura junto con Celina Bentata, William Niño, Martín Padrón, Juan Pedro Posani, Jorge Rigamonti, José Miguel Roig, Leszek Zawisza y Fernando Tábora. Además ha participado en numerosos eventos nacionales e internacionales, obtenido varios premios y distinciones y realizado una relevante actividad académica e institucional que incluye el haber sido jurado de premios tanto en Venezuela como en otras partes del mundo. Su obra ha sido publicada en diversidad de revistas tanto académicas como de divulgación y en libros escritos por connotados autores.

Además de la investigación de Jeannette Díaz que dio origen a la publicación que hoy hemos comentado, la figura de Hélène de Garay ha sido motivo de atención en otros dos trabajos académicos: uno realizado por el Arq. Philippe Fortuney, Facultad de Arquitectura de la Universidad del Zulia, y otro por el Arq. Rubén Araña, Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad de Los Andes.

ACA

VALE LA PENA LEER

Modernidad y meritocracia

In Defense of Talent

Luis Fernández-Galiano

27/10/2021

Tomado de arquitecturaviva.com

El término ‘meritocracia’ fue acuñado en 1958 por el sociólogo británico Michael Young, en un libro que ya entonces presentaba el concepto bajo una luz oscura, The Rise of Meritocracy, donde advertía del riesgo de la creación de una nueva casta basada en la educación y el talento. Este debate se ha avivado en fechas recientes con dos obras de eminentes profesores, Daniel Markovits de Yale (The Meritocracy Trap, 2019) y Michael Sandel de Harvard (The Tyranny of Merit, 2020). El primero de ellos resumía su tesis en portada —‘Cómo el mito fundacional americano alimenta la desigualdad, desmantela la clase media y devora a la élite’—, argumentaba que «el mérito no es sino una impostura» y censuraba la transmisión hereditaria del privilegio a través de la educación elitista; y para el segundo —Premio Princesa de Asturias, y traducido ya al castellano— la meritocracia es tóxica, divide la sociedad en ganadores y perdedores, generando tanta altanería como resentimiento, y debe combatirse poniendo énfasis en lo comunitario. Frente a esta demolición intelectual de la movilidad social a través de la formación y el esfuerzo —sobre la que esta revista se pronunció en marzo con ‘Menosprecio del mérito’— se ha alzado en 2021 Adrian Wooldridge con The Aristocracy of Talent, una sólidamente argumentada defensa de la meritocracia, «lo más próximo que tenemos a una ideología universal».

Doctor en Historia por Oxford y ‘political editor’ del Economist, Wooldridge aborda aquí «la idea revolucionaria de la meritocracia», inseparable de una modernidad que pone en cuestión la hermética estratificación social del Antiguo Régimen, donde cada cargo o trabajo estaba asociado a la posición que otorga el nacimiento. Cuando muchas de las ideas que han modelado las sociedades occidentales durante los últimos siglos están en crisis —«la democracia retrocede, el liberalismo pugna por mantenerse, y el capitalismo ha perdido el brillo»—, la meritocracia es popular en todo el mundo porque afirma la capacidad de llegar tan lejos como permita el talento de cada uno, asegura la igualdad de oportunidades a través de la educación, prohíbe la discriminación por raza o sexo, y selecciona evitando el patronazgo o el clientelismo. El tránsito de la ética aristocrática a la ética meritocrática supone una auténtica revolución moral, y este es un argumento en defensa del mérito más poderoso aun que su evidente vinculación con el crecimiento económico y la prosperidad. En su desarrollo histórico, los socialistas del siglo XIX apoyaron la idea como un vehículo hacia una sociedad mejor, mientras los conservadores la veían como una amenaza al orden social, pero tras la II Guerra Mundial la meritocracia alcanzó en Occidente una aceptación unánime, solo agrietada en las últimas décadas por la censura de la izquierda radical, que le reprocha haberse convertido en una plutocracia, y de la derecha populista, que rechaza el cosmopolitismo displicente de las ‘élites cognitivas’.

La aristocracia del talento es desde luego un oxímoron, y al autor no se le escapa que la meritocracia está hoy en el taller de reparaciones, porque se ha hecho hereditaria y el ascensor social está averiado. Wooldridge propone regenerarla volviendo a dar una dimensión moral a la educación de las élites y otorgando estatus a la formación profesional, para evitar el egoísmo arrogante de los unos y el rencor iracundo de los otros. Acepta el fundamento sociológico de las críticas de Markovits o Sandel, pero también polemiza con John Rawls cuando el filósofo asegura que es injusto recompensar a los que tuvieron la fortuna de nacer mejor dotados, porque «hasta el joven Mozart tenía que practicar». Es esa ética del esfuerzo la que ve afianzarse en Asia, y muy especialmente en China, fiel a su tradición confuciana, y que ha extendido la meritocracia del ámbito de la educación al de la política. Y aunque muestra distancia frente a la modernidad autoritaria de la superpotencia asiática, también expresa preocupación porque en Occidente avance la democracia refrendaria, que adopta decisiones de gran calado con mayorías escuetas y sin suficiente debate informado. Ante el desafío de China por el liderazgo global, Wooldridge cree que Occidente solo puede competir con ella templando la democracia con el conocimiento de los expertos, y regenerando una meritocracia genuinamente liberal que conjure el peligro detectado por Young hace seis décadas.

The Aristocracy of Talent

How Meritocracy Made the Modern World

Adrian Wooldridge

Editorial Allen Lane 

2021

Idioma: inglés

Nota de los editores

En The Aristocracy of Talent, el estimado periodista e historiador Adrian Wooldridge traza la historia de la meritocracia forjada por los políticos y funcionarios que introdujeron el principio revolucionario de la competencia abierta, los psicólogos que idearon métodos para medir las habilidades mentales naturales y los educadores que construyeron escaleras de oportunidad educativa. Mira más allá de las culturas occidentales y muestra los efectos transformadores que ha tenido en todos los lugares donde se ha adoptado, especialmente una vez que las mujeres ingresaron al sistema meritocrático.

Wooldridge también muestra cómo la meritocracia ahora se ha corrompido y argumenta que el reciente estancamiento de la movilidad social es el resultado del fracaso para completar la revolución meritocrática. En lugar de abandonar la meritocracia, dice, deberíamos pedir su renovación.

ACA

TAL DÍA COMO HOY…

… 7 de febrero, nace en 1841 Auguste Choisy y en 1859 fallece Agustín Codazzi.

1. Izquierda: Auguste Choisy. Derecha: Agustín Codazzi

Auguste Choisy (1841-1909), ingeniero francés, historiador y teórico de la arquitectura, autor de un libro fundamental como Histoire de l’Architecture (1899), destacó durante el siglo XIX por resaltar dentro de la historia de la arquitectura fundamentalmente sus aspectos técnicos, lo cual le valió un importante lugar dentro del capítulo “La tradición académica y el concepto de composición elemental” desarrollado por Reyner Banham en su libro Teoría y diseño en la primera era de la máquina (1985) a quien dedica el segmento titulado “Choisy: racionalismo y técnica”.

2. La Histoire de l’Architecture (1899) libro fundamental dentro de la disciplina y pieza clave en la gestación de la arquitectura moderna.

Banham, para quien la función y la construcción no pueden existir sin la estética, aunque rechaza de Choisy la visión de que la arquitectura es una consecuencia lógica de la técnica y también su racionalismo que deja reducido a cinco conceptos fundamentales “Lógica, análisis, función, economía y rendimiento”, reconoce en él la adecuación espontánea de la técnica y el Zeitgeist: si para Choisy el dórico y el gótico podrían ser considerados como los dos grandes estilos, para Banham la arquitectura de la primera edad de la máquina (1900-1930)  ocuparía el lugar de tercer gran estilo, ya que los tres son fruto de una interacción singular entre la fe en el progreso y las principales innovaciones tecnológicas.

También valora Banham las ventajas que ofrecen la presentación y las ilustraciones que acompañan la Histoire de l’Architecture: “… está editada en dos volúmenes importantes, mas no demasiado grandes; al menos no tan grandes como para no poder llevárselos a casa. El texto se expone en párrafos relativamente breves, cada uno de los cuales está dedicado -normalmente- a demostrar un solo punto, de suerte que la consulta resulta fácil y en casi todas las páginas hay por lo menos una ilustración notable. Nada podría subrayar tan bien la idea de continuidad de la práctica arquitectónica como la completa homogeneidad de estilo de estas 1.700 ilustraciones, todas dibujadas por Choisy conforme a una fórmula invariable. Las desviaciones con respecto a esa fórmula no son numerosas -una perspectiva ocasional, un simple alzado o una planta-, ni memorables, y esto es lo más importante. La fórmula es de desarrollo isométrico: presenta planta, sección y alzado en una sola imagen, suprime los detalles y presenta al lector un diagrama elegante y de comprensión inmediata.”. No hay que olvidar que la isometría, utilizada en el libro con naturalidad, debido a su abstracción, fue incorporada durante la generación siguiente a la arquitectura y al arte abstracto, cosa que también reconoce Banham señalando que las ilustraciones del libro fueron utilizadas por Le Corbusier en su revista L’Esprit Nouveau.

3. Algunas de las ilustraciones que acompañan la Histoire de l’Architecture de Auguste Choisy

Choisy, también es reconocido por Kenneth Frampton en Estudios sobre cultura tectónica (1999), por su capacidad en identificar la buena arquitectura con la buena construcción y explicar la sucesión temporal de los estilos según las expresiones tectónicas de una sociedad en relación con su medio físico. En el capítulo “Greco-Gótico y Neo-gótico: los orígenes anglo-franceses de la forma tectónica”, dentro de la saga greco-gótica francesa conformada por Claude Perrault, Michel de Fremin, el abate de Cordemoy y el abate Laugier durante el siglo XVIII, se suma otra neo-gótica anglo-francesa durante el XIX iniciada por Charles de Montalembert y Augustus Welby Northmore Pugin, seguida por Robert Willis y Arcisse de Caumont y que concluye con Henri Labrouste, Eugène Viollet-le-Duc y dos de sus seguidores: Joseph Eugène Anatole de Baudot y justamente Auguste Choisy, quien tiene poco en común con su maestro “salvo una pasión saint-simoniana conjunta por la aplicación de un análisis objetivo a la historia de la arquitectura”. Para Frampton, “aparte de Auguste Perret, que en muchos sentidos fue su seguidor, Choisy parece haber sido el último teórico del ideal greco-gótico, ya que en su historia enciclopédica dedicó una tercera parte del primer volumen y otro tanto del segundo a la arquitectura griega y gótica, respectivamente. Empleando la isometría vista desde arriba, donde el volumen corpóreo y sus soportes columnarios aparecen representados de forma homogénea, Choisy parece haber anticipado el hormigón armado como única técnica capaz de superar el antiguo cisma, fusionando en una sola entidad las dos grandes líneas de la cultura edificadora occidental.”

Para Panayotis Tournikiotis en La historiografía de la arquitectura moderna (2001), Choisy fue, junto con Eugène Viollet-le-Duc y Julien Guadet, uno de los tres historiadores de la arquitectura decimonónicos que más influyeron en la gestación de la arquitectura moderna.

4. Viajes de Agustín Codazzi (1816-1822).

Más próximo a nosotros, Agustín Codazzi (1793-1859), militar, explorador, ingeniero, cartógrafo y naturalista, nace en Italia y muere en Colombia pero será en nuestro país donde dejará una impronta que lo colocaría dentro de los más ilustres nombres del siglo XIX nacional y latinoamericano.

Autor del primer Atlas de Venezuela, Codazzi, tal y como señala uno de sus principales estudiosos, Juan José Pérez Rancel en “Agustín Codazzi: un romántico de la Ilustración en América”, texto aparecido en El Nacional el 13 de octubre de 2019 en homenaje a los 160 años de su fallecimiento cumplidos en enero de aquel año, en realidad “no era geógrafo de profesión: se había formado entre 1810 y 1815 como Sub-Oficial de Artillería montada, en la Escuela italiana de Artilleros de Pavía, en donde se capacitó en estrategia militar, fortificación, matemáticas, astronomía, cartografía, agrimensura, física, química y las aplicaciones prácticas de esas disciplinas. Cumplió esos estudios bajo el influjo de las Revoluciones Industrial, Científica y Agrícola que sucedían entre el ‘700 y el ‘800, y del auge de las exploraciones naturalistas, la botánica, la antropología y del liberalismo económico y político occidental.”

5. Documento de la proclamación de la República de Florida, 1817.
6. Fuerte del corsario francés Louis-Michel Aury en la isla de Providencia en donde estuvo entre 1818 y 1821. El dibujo fue hecho por su secretario de estado, Luis Perú de Lacroix.

No deja se ser interesante repasar la intensa vida de Codazzi desde su juventud cuando su padre Domenico Codazzi lo encaminó para que fuera un hombre de leyes a cursar en la Universidad de Bolonia, su cambio de opinión en 1810 para decidir realizar estudios militares ingresando a la Escuela de Ingeniería y Artillería de Módena y a la Academia de Guerra de Pavía, donde se formó como suboficial de Artillería y obtuvo el grado de subteniente, participando posteriormente como soldado del Imperio francés en las Guerras Napoleónicas y luego en la disolución del Reino Itálico; sus dilemas entre “la espada y el arado” y sus inciertos viajes por Italia, el Mediterráneo y Europa oriental; su llegada a Amsterdam desde Varsovia para recalar en los Estados Unidos y enterarse allí de la gesta libertadora de Simón Bolívar, para sumarse como “corsario de la libertad” a la División Unión de Louis Aury, participar en la creación de la fallida República de Florida y más adelante dirigir junto a Constante Ferrari la fortificación, construcción de muelles, caminos e infraestructura del archipiélago de San Andrés; su paulatina madurez como cartógrafo y sus travesías interoceánicas aunadas a su desarrollo como político; su regreso a Italia “llamado por la tierra” donde con Ferrari como socio se instala como granjero en el valle del Po, luego de que en 1922 muriera Aury y se disolviera la División Unión; su regreso a América embarcándose rumbo a Cartagena de Indias en 1826 para, casi de inmediato, ir a Bogotá para engrosar las filas del ejército grancolombino con el cargo de brigadier del cuerpo de artillería del departamento del Zulia, donde se le encargará entre 1827 y 1830 “la fortificación y defensa de las 2.780 leguas cuadradas del Departamento del Zulia, desde las montañas merideñas al Sur del lago hasta el Golfo de Venezuela, y entre la cuenca del Lago y Valledupar al oeste de Perijá. Como resultado surgió no solo el plano de la ciudad-puerto artillada y el Plan de Defensa, sino la única cartografía detallada de una región de la Colombia confederada, primer mapa de una provincia de Venezuela independiente”, preludio de lo que será su gran obra: el Atlas Físico y Político de la República de Venezuela y el Resumen de la Geografía de Venezuela ambas de 1840.

7. Portada del Atlas Físico y Político de la República de Venezuela (1840)
8. Mapa general de Venezuela dibujado y publicado por Agustín Codazzi en 1840.
9. Agustín Codazzi y sus colaboradores en el campamento de Yarumito, provincia de Soto.

Con respecto a la elaboración del Atlas de Venezuela, Pérez Rancel nos apuntará: “A finales de 1838, finalizaron las expediciones corográficas y en la casa de Codazzi en Valencia comenzó el trazado final de las cartas originales hasta 1839, cuando Codazzi elaboró un prospecto del proyecto editorial para buscar suscriptores y financiamiento público y privado para la impresión en los talleres de París a escoger. A la edición se añadió un Mapa general del país y los datos históricos, que en un principio debían ir en párrafos marginales a las cartas, convirtiéndose en tres volúmenes adicionales redactados principalmente por el Capitán de artilleros Rafael María Baralt. A mediados de 1840 partió de La Guaira la Comisión, con los manuscritos originales y las cartas terminadas, para finalizar las demás en la casa-taller habilitada en París, en la cual recibían las visitas, entre otros, del septuagenario Barón de Humboldt, entusiasmado por ver materializarse sus previsiones y recomendaciones de cuarenta años antes. Los doce volúmenes de manuscritos resultantes contenían las estadísticas físicas, demográficas y de recursos de los Cantones o distritos provinciales; las conclusiones sobre la botánica y los tipos de agricultura posibles para el país; la red de caminos existentes y de canales, navegación fluvial y ferrocarriles propuestos para el territorio, entonces de 1.250.000 m2; los paisajes y sitios naturales notables, etc. Debido a los costos, Codazzi debió reducir a tres volúmenes las páginas de datos y conclusiones manuscritas, titulándolas Resumen de la Geografía de Venezuela, y encabezó el Atlas con los Informes del Secretario de la Sociedad Geográfica de París, Sabine Berthelot, primero en revisar los originales y recién designado Agente Especial en Europa para la Inmigración, y de Jean Baptiste Boussingault, quien había sido comisionado por la Academia de Ciencias de Francia por recomendación de Humboldt para la evaluación científica de la obra. Durante ocho meses imprimieron y para agosto de 1841 ya circulaban en Caracas los ejemplares. Los elogios científicos a la obra culminaron con el reconocimiento de su valor por la Royal Geographic Society y el otorgamiento a Codazzi en 1842 de la Orden de la Legión de Honor, por parte del rey Luis Felipe de Francia”.

El aporte de Codazzi incluirá posteriormente la organización del poblamiento del país cristalizando así las ideas ya esbozadas en Resumen de la Geografía de Venezuela que tendrá como fruto la llegada el 8 de abril de 1843 al sitio donde el primer grupo de colonos (378 inmigrantes procedentes de Alemania) fundarían la Colonia Tovar. También se encargará Codazzi de organizar el traslado a Caracas de los restos de Simón Bolívar en 1842.

“La permanencia de Codazzi en la Colonia Tovar se vio interrumpida por su designación en diciembre de 1845 como Gobernador de la provincia de Barinas. (…) En febrero de 1848, después de la invasión del Congreso en Caracas por las turbas monaguistas, Codazzi renunció a la Gobernación, obstaculizada durante 1847 por el nombramiento de Monagas como Presidente y por la oposición del Partido Liberal, que en Barinas instigó los intentos de asesinarlo. Así culminaron los veinte años de Codazzi en su segunda Patria.”

10. Agustín Codazzi. Carta XII – División política de la Nueva Granada, 1851

Desde mediados de 1948 Codazzi se radicará  en la Nueva Granada (su tercera patria) para dirigir su Comisión Corográfica para la cual trabajará sin descanso hasta que la muerte, causada por la malaria, lo alcanza en las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta el 7 de febrero de 1859. De Wikipedia extraemos lo siguiente: “Aunque su obra en la Nueva Granada quedó incompleta, correspondió a sus asistentes y seguidores completar y publicar los mapas de la república. El primer resultado de esta labor se vio en 1865 con el Atlas de los Estados Unidos de Colombia de parte de Manuel Ponce de León y Manuel María Paz y cuyas cartas se basaban enteramente en las dibujadas por Codazzi durante la comisión. En 1890 fue publicado el Atlas Geográfico e Histórico de la República de Colombia, con la cartografía por parte de Manuel María Paz y con el texto explicativo de parte de Felipe Pérez”.

Los restos de Codazzi fueron exhumados y trasportados a Bogotá, a la Iglesia de San Juan de Dios. Posteriormente el Gobierno de Venezuela los solicitó para depositarios en el Panteón Nacional de Caracas, lugar en el cual actualmente reposan desde 1942.

11. Tres publicaciones dedicadas a Agustín Codazzi realizadas por Juan José Pérez Rancel

Nota

Juan José Pérez Rancel, investigador y profesor en la FAU UCV, ha publicado sobre Codazzi dos libros: Agustin Codazzi. Italia y la construcción del Nuevo Mundo (2002) fruto de su tesis doctoral realizada en Italia y Agustín Codazzi (Biblioteca Biográfica Venezolana, volumen 37) de 2006. También coordinó la edición de Agustín Codazzi. Arquitecto del territorio. Simposio-Foro (2001).

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2, 3 y 11. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4, 5, 6, 7, 8, 9. https://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Codazzi

10. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:AGHRC_(1890)-_Carta_XII-_Divisi%C3%B3n_pol%C3%ADtica_de_la_Nueva_Granada,_1851.jpg

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

LOS CINES DE LA HABANA

María Victoria Zardoya y Marisol Marrero

Ediciones Boloña

Publicaciones de la Oficina del Historiador

2018

283 páginas

Premio Panamericano BAQ 2020 Mejor libro

Tomado de http://www.arquitecturapanamericana.com/los-cines-de-la-habana/

Sinopsis

El libro Los cines de La Habana reconstruye la historia de esa función en la capital cubana y se detiene en el análisis y valoración de las salas cinematográficas, con énfasis en su impacto urbano, arquitectónico y socio cultural. Los cines de La Habana no solo sorprenden por su profusión, sino también por la calidad de su diseño y construcción. En sus fachadas, espacios interiores y mobiliario se pueden leer con facilidad los principales lenguajes formales por los que avanzó la arquitectura cubana. Su estudio constituye un momento inseparable del empeño mayor de aprehender los hitos fundamentales de la evolución de la arquitectura habanera en los primeros 60 años del siglo XX. En las edificaciones que les sirvieron de espacio vital quedaron reflejados los principales momentos del quehacer constructivo en La Habana y algunos de ellos representaron hitos en esa evolución

El texto está organizado en dos capítulos. En el primero se cuenta como las exhibiciones cinematográficas se convirtieron en una de las actividades recreativas más exitosas en La Habana, transitando desde de la readecuación de locales, en particular de viviendas, hasta la consolidación de una tipología propia, fácilmente identificable, con sus fachadas monumentales y sus inconfundibles marquesinas. Y también narra cómo el cine formó parte de los cambios y novedades que le imprimieron un ritmo acelerado a la vida habanera del siglo XX, con una nueva forma de comunicación masiva de alto nivel estético.

El segundo capítulo penetra en la relación de los cines con la ciudad y en cómo las salas más importantes desempeñaron un papel muy significativo en el protagonismo que adquirieron sus principales calles como centros lineales de actividades recreativas, a la vez que los llamados cines de barrio coadyuvaron a la conformación de la identidad cultural de los diferentes sectores capitalinos. Asimismo, posibilita un mejor entendimiento del proceso de crecimiento de La Habana y adentrarse en la vida cultural de muchas generaciones de cubanos, pues demuestra que el cine, siendo cultura en sí mismo, se relacionó con otras manifestaciones dentro del universo artístico nacional.

El tema resultó novedoso en el ámbito historiográfico cubano pues ese estudio no tenía precedentes. Las consideraciones que se ofrecen están respaldadas por una seria exploración en fuentes primarias. Se ofrecen los resultados del procesamiento de información sobre 191 cines de La Habana, que recoge año de construcción, propietarios, proyectistas y características técnicas, entre otros datos de interés, complementada con una profusa información documental de planos originales, lindas fotos de época e imágenes actuales. Junto al disfrute de su lectura, el libro permite aumentar la sensibilidad de la población frente al patrimonio construido y ofrece información a los especialistas para su valoración y evaluación como bienes patrimoniales.

El libro Los cines de La Habana constituye una abarcadora, y acuciosa pesquisa monográfica destinada a rescatar las memorias de las salas cinematográficas habaneras desaparecidas, y más que todo, a reclamar el rescate de aquellas que perviven, un conjunto excepcional de más de 80, tarea heroica, pero no utópica.

Nota de los editores

Los cines de La Habana es un extenso estudio histórico, arquitectónico y cultural sobre la introducción y desarrollo en Cuba de las salas de cine. Indaga en torno a los emblemáticos edificios que las albergaron, sus propietarios, arquitectos y decoradores que dejaron sus huellas en ellos. Son sus autoras: Maria Victoria Zardoya [La Habana 1962], arquitecta, y Loureda Marisol Marrero Oliva [Volgogrado, Rusia 1973], graduada de ingeniería civil.

ACA

1909• Inauguración de la Fábrica Nacional de Cementos

Inauguración de la Fábrica Nacianal de Cementos.jpg

1909•  Luego de dos años de estudios y construcción el 19 de abril Juan Vicente Gómez inaugura la Fábrica Nacional de Cementos ubicada en La Vega, Caracas, propiedad de ingeniero Alberto Smith, quien se había desempeñado en el cargo de Ministro de Obras Públicas.
La planta industrial se fundó con un capital de Bs. 626.000 teniendo como referencia las experiencias europeas, sobre todo la alemana.
Se previó una producción de 19 a 20 mil toneladas anuales (unos 50 sacos diarios). Las maquinarias se movían utilizando carbón importado de Europa.
Los ensayos realizados con briquetas del material producido (puro y mezclado con arena) dieron buenos resultados, algunos superiores a los establecidos por las normas europeas.

HVH

TEXTOS FUNDAMENTALES

Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista

Ciro Caraballo Perichi

Corporación de Turismo de Venezuela

1993

Editorial Ex Libris

Prólogo de Pedro Cunill Grau

Cuando en 1993 aparece Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista se llena otro importante vacío sobre un tema que nuestra historiografía había dejado de lado hasta ese momento.

Concebido como un ambicioso proyecto, auspiciado por la Corporación de Turismo de Venezuela, que a su vez originó una minuciosa investigación acompañada de un denso acopio documental, este libro “tapa dura” de 378 páginas, con formato tamaño carta y características de “coffee table”, permite a su autor, el profesor Ciro Caraballo Perichi, dejarnos en las manos una sustanciosa obra fácil de leer que además se convierte en referencia por su manera de repasar tanto la historia del tópico que aborda como los avatares asociados a sus temas fundamentales.

Prologada por el reconocido geógrafo Pedro Cunill Grau, quien, al adentrarse en las profundidades de la investigación resalta, “sin desconocer las innegables virtudes que tiene esta obra para la arquitectura y la historia”, su “aporte básico para la geohistoria del brutal cambio de la Venezuela prepetrolera a la Venezuela petrolera”, la publicación desarrolla una extensa “Introducción” necesaria para colocar a la hotelería y al turismo en contexto, tanto en cuanto al origen y evolución de ellos como protagonistas de la historia que se narra como en el  momento histórico que interesó escudriñar: la Venezuela gomecista.

La “Introducción” está integrada por tres partes: ADel albergue para viajeros al gran hotel”, compuesta a su vez por “Revolución Industrial: Revolución de la hotelería”, y “De la terma de salud a la terma de placer”; BDel viaje de salud al viaje de aventura”, contando como oportunidad para explayarse a través de “Las elegantes ciudades-balnearios a orillas del mar”, “El contacto con la prístina naturaleza salvaje”, “Comercio y aventura en los enclaves coloniales”, y “Los hoteles de veraneo en América Latina”; y CTurismo, un fenómeno del siglo XX”, desarrollado mediante “Organizando el fenómeno turístico”, “Teoría y práctica de la ciencia turística” y “América Latina: ¿un exótico destino alternativo?”.

Al enjundioso texto introductorio se añadirán para conformar el cuerpo central de la obra seis grandes capítulos:

el I Venezuela: El Hotel Comercial Republicano”, subdividido a su vez en otros dos subcapítulos, el A “Comercio y hotelería: un binomio del siglo XIX” y el B “Caracas: del ‘León de Oro’ al ‘Gran Hotel Klindt’ ”;

el IISalud y alojamiento: Venezuela siglo XIX”, conformado por A “Sitios de temperar: el ferrocarril como medio”, B “Balnearios de mar y río”, y C “Baños hidroterapéuticos y sitios termales”;

el IIIEl turismo y la empresa privada”, compuesto por A “Venezuela, un destino en los circuitos turísticos”, y B “La respuesta de la hotelería”;

el IVHotelería oficial: un ambiguo nacimiento”, integrado por A “El hotel termal: primogénito de los hoteles nacionales”, y B “El Miramar: inicio de la política oficial de turismo”;

el VMaracay, corazón turístico de Venezuela”, completado por A “Maracay, refulgente capital del gomecismo”, B “Maracay,: principal polo de atracción turística”, y C “Las instalaciones hoteleras en Maracay”;

y el VIEl Turismo: una política oficial”, complementado por A “El gobierno gomecista como promotor del turismo”, B “Los hoteles nacionales: promoción y funcionamiento”, y C “Turismo y gomecismo: ideas y proyectos inconclusos”.

Cierra el libro con un “Epílogo” que reflexiona sobre “Permanencia, decadencia y mutación” y se complementa con “A modo de conclusión”; exponiendo finalmente las “Fuentes” y un apetitoso “Anexo documental”, todos ellos material de consulta obligada sobre el tema.

Ya de por sí la lectura del índice transcrito creemos que genera la curiosidad necesaria y ofrece toda la amplitud que el tema tratado permite, por lo que no añadiremos comentarios adicionales más allá de reiterar la ligera y amena lectura que el libro comporta lo cual acrecienta su valor formativo e informativo. Sin embargo, si creemos importante señalar el fundamental apoyo y el valor instrumental que para quienes laboramos desde esta página tendrá la publicación con la finalidad de abrir a posteriori (a modo de Star Wars) un necesario preámbulo al viaje que emprendiéramos a través de la Red Hotelera Nacional, impulsada a mediados de los años 50 del siglo XX por la dictadura perezjimenista, que nos permitió mostrar, visitar y comentar las 12 piezas que la conformaron y que terminásemos de cubrir en el Contacto FAC nº 133 con el tercer texto dedicado al hotel Humboldt. Con ello queremos decir que Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista nos servirá para abrir desde ahora otra serie de notas que nos permitirán sentar las bases de lo que aquella experiencia significó, su vinculación con ésta última, si es que ello existió, y mostrar poco a poco las edificaciones que formarían parte de esta nueva saga.

ACA