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VISITAS MEMORABLES

1. Leonardo Benevolo fotografiado por Graziano Gasparini durante su primera visita a Venezuela en la casa de Alfredo Boulton, Pampatar, Isla de Margarita

Leonardo Benevolo (1923-2017)

Considerado como uno de los más destacados historiadores de la arquitectura y del urbanismo del siglo XX, Leonardo Benevolo (a cuyo apellido no colocaremos la tilde, que en español se le suele poner, respetando la forma como se escribe en italiano con la cual tituló todos sus libros), visitó por primera vez Venezuela cuando fue invitado por Graziano Gasparini a participar en el Seminario Internacional en torno al tema “Situación sobre la historiografía de la arquitectura latinoamericana”, realizado en la Ciudad Universitaria de Caracas entre 9 al 14 de octubre de 1967, organizado por el Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas (CIHE), bajo los auspicios del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la UCV (CDCH).

2. Benevolo y Pedro Rojas Rodríguez conversan durante el Seminario “Situación sobre la historiografía de la arquitectura latinoamericana”.

Para aquel evento en el que también participaron otros reconocidos investigadores como Erwin Walter Palm de Alemania, George Kubler y Sibyl Moholy-Nagy de Estados Unidos, Paolo Portoghesi (que junto a Benevolo vino por Italia), Fernando Chueca Goitia de España, Ricardo de Robina, Pedro Rojas Rodríguez y Salvador Pinoncelly de México, José García Bryce y Frederick Cooper Llosa de Perú y Germán Téllez de Colombia, a los que se sumaron Alfonso Venegas Rizo, Juan Pedro Posani, Carlos Raúl Villanueva y Graziano Gasparini por Venezuela, Benevolo presentó la ponencia “Las nuevas ciudades fundadas en el siglo XVI en América Latina. Una experiencia decisiva para la historia arquitectónica del ‘cinquecento’”, que junto al resto serían publicadas en el número 9 (especialmente dedicado al evento) del Boletín del CIHE en abril de 1968.

3. Izquierda: nº 9 del Boletín del CIHE dedicado por completo al Seminario “Situación sobre la historiografía de la arquitectura latinoamericana”. Derecha: Benevolo, Posani y Villanueva en Margarita

Al igual que gran parte de los asistentes al Seminario, Benevolo tuvo la ocasión de conocer la Isla de Margarita gracias a la gentileza del Sr. Alfredo Boulton y su esposa la Sra. Yolanda Delgado Lairet quienes los hospedaron en su casa ubicada en Pampatar. De esta manera entraría en contacto con una región del país que contaba con un acervo patrimonial importante acompañado por dos de sus más conspicuos estudiosos y cultores: Gasparini y Boulton.

Benevolo, oriundo de Orta San Giulio (municipio piamontés en la provincia de Novara, al norte de Italia), para cuando visitó Venezuela por primera vez en 1967 contaba con 44 años y ya hacía 21 que se había recibido de arquitecto (1946) en la Universidad de Roma La Sapienza. Para entonces, también ya tenía una fructífera experiencia como docente e investigador registrándose que, tras finalizar sus estudios, destacaría por sus “revolucionarias” investigaciones y en especial por la realizada estableciendo la diferencia entre la arquitectura romana y la griega, que le daría acceso a la cátedra de «Historia y estilos de la arquitectura I y II» en la facultad de Roma en 1956.

4. «El Benevolo» en una de sus ediciones en español.
5. Los otros dos importantes libros que ya Benevolo había publicado antes de su primera visita a Venezuela.

También había publicado tres de sus más importantes libros: la fundamental Storia dell’architettura moderna, Laterza, 1960 (Historia de la arquitectura moderna, traducida por primera vez al español en 1963 por Taurus y conocida desde entonces en el mundo académico como “el Benevolo”), Una introduzione all’architettura, Laterza, 1962 (Introducción a la arquitectura, publicada por primera vez en español en 1979 por Blume), y Le origini dell’urbanistica moderna, Laterza, 1963 (Orígenes del urbanismo moderno, publicado por primera vez en español en 1979 por Blume).

Tras aquella primera visita de Benevolo a Venezuela se registran otras tres: en 1968, 1969 y 1972. La primera y la última sería como invitado de nuevo por el CIHE de la FAU UCV y la del 69, quizás algo más trascendente por su impacto en la naciente escuela de arquitectura de Mérida (creada en 1961) y por el debate suscitado en torno al desarrollo urbano de esa ciudad, estaría destinada a dictar el Seminario “Las Nuevas Búsquedas a la Ciudad Contemporánea”. Luego, también pasaría por Caracas a dar una conferencia cuando los aires de la Renovación académica empezaban a soplar con fuerza.

Sobre el seminario ofrecido por la ULA que tendría a Benevolo como principal protagonista, para el cual fue invitado por el Departamento de Historia a través de los profesores Alfonso Vanegas, Gustavo Díaz y Paolo D’Onghia en coordinación con las autoridades, y también sobre sus repercusiones, el arquitecto y profesor Luis Jugo Burguera publicó en 2004 lo siguiente: “Allí valoró a la Ciudad Universitaria de Caracas concebida por Carlos Raúl Villanueva como una ‘ciudad dentro de la ciudad’: el más importante y audaz planteamiento urbanístico humano de Venezuela”; y prosigue: “En su estadía en Mérida tuvo oportunidad de conocer y observar los planteamientos que se hacían al desarrollo de la ciudad en 1969, por lo que escribió una carta al Rector Pedro Rincón Gutiérrez, indicándole que localmente se había comenzado a desarrollar ‘todo un movimiento contrario a los procedimientos de Planificación Urbana en Venezuela y a la propuesta de Mérida en especial’. Invitaba a que ‘la Universidad debería pedir un nuevo procedimiento de Planificación, pero no debería esperar la concesión de este procedimiento para ocuparse del Plan Regulador’. Sugería que la ULA debería dedicarse, de acuerdo con la administración municipal, ‘a estudiar un nuevo Plan Piloto, actualizado según los criterios internacionales en la materia y adaptado a las necesidades particulares de la ciudad de Mérida…y demostraría que la Universidad se mueve por su propia iniciativa y que quiere tener una participación activa en el desarrollo del territorio en el cual se encuentra; comprometería a las fuerzas universitarias -profesores y estudiantes- no sólo a hacer propuestas organizativas, sino a producir un trabajo creativo; impulsaría a los diversos grupos políticos a suministrar propuestas para el futuro de la ciudad, confrontables sobre el terreno concreto” (Pintó, Maciá y D’La Coste, Irma: trabajo de grado: “La Universidad como Modelo de Estructura Urbana”, 1972, referido en Jugo, 2004, p.17)”.

6. Mérida. Plan General de Ordenación Urbana, 1971

Como resultado de aquella visita a nuestro país, Benevolo publicaría posteriormente dos artículos: “Una Contribución Política”, Caracas, junio/1969 y “La Lección de Venezuela”, Caracas, junio/1969, en los que “mantiene la preocupación por los problemas de la arquitectura, de la planificación y de la Universidad a partir de la comprensión de su naturaleza política común”, nos aportará Lugo. En este sentido cabría señalar que Benevolo desde la aparición de su Storia dell’architettura moderna fundamentó siempre la nueva arquitectura “en la agenda social y en el reformismo. Su posición de crítico militante se derivaba de la idea política que tenía de la arquitectura y asímismo de una marcada sensibilidad religiosa, que se tradujeron en la atención a la problemática social de la vivienda y el crecimiento urbano…”, como nos recuerda Fulvio Irace en “La ética de la historia. Leonardo Benevolo (1923-2017)” artículo publicado en El País el 30/04/2017.

7. Los cinco tomos de la edición en español de Diseño de la ciudad.

Tras aquellos años de continuo contacto con Venezuela Benevolo no volvería más. Sin embargo, ello no impidió que fuera durante varias décadas a través de sus publicaciones el historiador de la arquitectura con mayor influencia en la formación de los arquitectos del país. Sus libros que desde entonces hasta su fallecimiento terminaron superando las tres decenas, fueron traducidos a muchos idiomas, convirtiéndolo en un clásico en las escuelas de medio mundo, de Italia a Latinoamérica, y con ellos se formaron varias generaciones de estudiantes. Su serie de 5 libros que en español se denominó Diseño de la ciudad de 1977 (original en italiano L’arte e la cittá antica, 1975), utilizada muchas veces como guía de los cursos de proyectos, y su Historia de la arquitectura del Renacimiento de 1972 (Storia dell’architettura del Rinascimento, 1968), se sumarían a sus tres primeras obras para conformar un grupo de textos de consulta obligada.

8. Leonardo Benevolo.
9. Izquierda: Plano de Ascoli Piceno. Derecha: Bolonia a comienzos del siglo XX.
10. Los dos últimos libros publicados por Benevolo.

El haber llegado con salud a una avanzada edad y podido contar con la colaboración de sus dos hijos (Alessandro y Luigi), le permitió a Benevolo mantenerse activo en Brescia (la ciudad donde escogió vivir) y poder así no sólo publicar (siempre con Editori Laterza): La ciudad europea (1993), La captura del infinito (1994), L’architettura nel nuovo millennio (La arquitectura del nuevo milenio) de 2006, una larga entrevista titulada La fine della cittá (El fin de la ciudad) de 2011 o Il tracollo dell’urbanistica italiana (El declive de la urbanística italiana) en 2012, sino también enseñar en Florencia, Venecia y Palermo, ser invitado a prestigiosas universidades de todo el mundo y desarrollar una intensa actividad profesional, que lo llevó a proyectar y construir (tras ganar el correspondiente concurso junto a Tommaso Giuralongo y Carlo Melogran) la nueva sede de la Feria de Bolonia, el plan regulador de Ascoli Piceno, el plan del centro histórico de Bolonia, el plan regulador de Monza (1993-97) y los planes reguladores de diversas ciudades del Piemonte y Lombardía (Módena y Bérgamo), entre otros.

En algún momento con el objeto de explicar sus diversos enfoques y el amplio espectro de sus investigaciones y realizaciones Benevolo afirmaría: «Mi trabajo es la arquitectura, desde la enseñanza a la propuesta de leyes, desde el dibujo a la realización de proyectos urbanos, desde textos a libros”.

11. De izquierda a derecha: Giulio Carlo Argan (1909-1992), Bruno Zevi (1918-2000), Manfredo Tafuri (1935-1994) y Leonardo Benevolo (1923- 2017)

Quien nos visitara por última vez en 1972 forma parte de una generación italiana sin la que no se comprende el pensamiento de la arquitectura contemporánea, junto a Bruno Zevi, Manfredo Tafuri y Giulio Carlo Argan. En particular, su enfoque sociopolítico y amplio, basado en la idea braudeliana de la longue durée, enriqueció la perspectiva de los historiadores de la modernidad con su mirada global. Benevolo, como señala Irace, “nunca dejó de creer que sólo en la calidad de los proyectos necesarios puede encontrarse la solución para una sociedad más justa y solidaria” y, a diferencia de otros historiadores o críticos, opuso “a la arquitectura ‘extraordinaria’, la razonabilidad de la arquitectura ‘ordinaria’ y ‘necesaria’”. Según él “las cuestiones lingüísticas debían quedar en un segundo plano respecto a la responsabilidad de dar una respuesta concreta a los problemas humanos”, lo cual lo coloca “a la orden del día, después de la euforia de la arquitectura glamurosa que precedió al colapso del sistema financiero internacional”.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2 y 3. Boletín del CIHE nº9, abril 1968

4, 5, 7 y 10. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6. https://www.ciudadespatrimonio.org/publicaciones/evolucion-urbana/merida.pdf

8. https://www.clarin.com/arq/arquitectura/leonardo-benevolo-adios-maestro_0_ByKTZ20Sx.html

9. https://www.orangesmile.com/travelguide/ascoli-piceno/high-resolution-maps.htm y http://urban-networks.blogspot.com/2014/07/cuando-el-plan-de-bolonia-era-una.html

11. https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/argan.htm, https://www.goodreads.com/author/show/135610.Bruno_Zevi, https://arquiscopio.com/manfredo-tafuri-in-memoriam/ y https://www.urbipedia.org/hoja/Leonardo_Benevolo

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

La arquitectriz

Melania Mazzucco

Anagrama

2022

Nota de los editores

La fascinante historia de Plautilla Bricci, la primera arquitecta moderna, en la Roma del siglo XVII.

Un día de 1624 un padre lleva a su hija a la playa de Santa Severa a ver los restos de una criatura quimérica, una ballena varada. El padre, Giovanni Briccio, llamado el Briccio, atesora en su escritorio un diente de esa ballena, que después su hija, Plautilla, conservará toda su vida, junto con el recuerdo imborrable del animal que vio de niña en aquella playa.

Estamos en la Roma del esplendor barroco, la Roma de los papas, la Roma de Bernini y Pietro da Cortona, la Roma de las intrigas, el fanatismo, la violencia, la pompa, el libertinaje y la peste. Giovanni es pintor, dramaturgo y músico. Plautilla es su segunda hija, menos agraciada que la primogénita, pero destinada a ser una mujer importante. Su padre la educará en el arte de la pintura y ella acabará convirtiéndose en arquitecta, en la primera arquitecta de la historia moderna.

Ahora, en su madurez, Plautilla evoca su vida: el decisivo encuentro con el abad Elpidio Benedetti, mecenas y amante, que llegará a ser secretario de Mazarino; la construcción de Il Vascello, la espléndida villa con forma de barco que se levanta en una de las colinas de Roma y cuya autoría no se le reconocerá en un principio…

Melania G. Mazzucco regresa por todo lo alto al género histórico y a la recreación de una figura real del mundo del arte, algo que ya hizo en su ambiciosa y excelsa La larga espera del ángel, sobre Tintoretto. Aquí reconstruye con minuciosidad y fastuosidad una época de esplendores y violencias, y relata la apasionante historia de una mujer adelantada a su tiempo, una pionera que rompió barreras y abrió caminos.

Melania Gaia Mazzucco (Roma, 1966) está considerada una de las mejores escritoras de su país. En Anagrama ha publicado Vita (Premio Strega); Ella, tan amada (Premio Napoli y Premio Vittorini); Un día perfecto; La larga espera del ángel; Limbo (Premio Elsa Morante); Eres como eres (Premio Il Molinello) y Estoy contigo.

ACA

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 331

Considerado como el material que más ha sido utilizado por la industria de la construcción en nuestro país, el cemento tiene, además, una larga data como insumo empleado por el hombre a efectos de conformar su hábitat.

De acuerdo a Wikipedia: “El cemento es un conglomerante formado a partir de una mezcla de caliza y arcilla calcinadas y posteriormente molidas, que tiene la propiedad de endurecerse después de ponerse en contacto con el agua. El producto resultante de la molienda de estas rocas es llamado clinker y se convierte en cemento cuando se le agrega una pequeña cantidad de yeso para evitar la contracción de la mezcla al fraguar cuando se le añade agua y endurecerse posteriormente. Mezclado con agregados pétreos (grava y arena) y agua, crea una mezcla uniforme, maleable y plástica que fragua y se endurece, adquiriendo consistencia pétrea, denominada concreto u hormigón”. Y se añade en otro momento: “Se pueden establecer dos tipos básicos de cemento: 1) de origen arcilloso: obtenidos a partir de arcilla y piedra caliza en proporción 1 a 4 aproximadamente; 2) de origen puzolánico: la puzolana del cemento puede ser de origen orgánico o volcánico. (…) Puesto que la composición química de los cementos es compleja, se utilizan terminologías específicas para definir las composiciones”.

1. Obras de la antigüedad donde se hizo uso del cemento. Izquierda: Panteón de Agripa, Roma (127 dC). Derecha arriba: Esfinge de Guiza y pirámide de Micerinos, Egipto (c.s. XXVI aC); Derecha abajo: Coliseo, Roma (82 dC)

Aunque se tienen registros que se remontan al año 6000 aC donde se señala su uso incipiente, que en 5600 aC se ha detectado la construcción más antigua en el que se hace presente en el suelo de una cabaña en Lepensky Vir, Serbia, y que los egipcios al construir sus colosales obras 2600 años antes de Cristo emplearon un mortero (mezcla de arena con materia cementosa) para unir bloques de piedra, es en el 450aC cuando los constructores griegos descubrieron que ciertos materiales procedentes de depósitos volcánicos, mezclados con caliza, arena y agua, producían un aglomerante de gran fuerza, capaz de resistir la acción del agua dulce y salada. En todo caso, serán los romanos en los albores de la era cristiana los que perfeccionen su uso empleándolo para la realización de importantes obras civiles y edificios públicos entre los que destacan el Coliseo (82 dC) y el Panteón (127 dC).

Con el valioso apoyo de http://www.cehopu.cedex.es/hormigon/temas/C32.php?id_tema=75 hemos sabido que el cemento tal y como lo conocemos hoy en día tiene como primer antecedente el año 1759 cuando el ingeniero inglés John Smeaton desarrolló un nuevo mortero para unir los bloques de piedra del faro de Eddystone. Al cabo de pocos años, en 1796 el empresario James Parker registró la patente de una clase particular de cal hidráulica, obtenida a partir de piedra de la isla de Sheppy, a la que llamó “cemento romano”. El conglomerante que obtuvo fue muy celebrado, generalizándose su empleo en Gran Bretaña.

2. Tres personajes claves dentro de la historia del cemento. De izquierda a derecha: John Smeaton (1724-1792), William Aspdin Radford (1815-1864) e Isaac Charles Johnson (1811-1911).

Ya en el siglo XIX, en 1812 a raíz de las obras del puente de Souillac en Dordogne, el ingeniero Louis Joseph Vicat empezó a estudiar las cales naturales de la zona, identificando sus componentes y clasificándolas según su «hidraulicidad». A partir de ello, en 1818 enunció el principio de la fabricación del cemento hidráulico artificial, sobre el que siguió trabajando el resto de su vida, identificando los mejores yacimientos de cales y cementos de Francia.

Más adelante, en 1824 el empresario ladrillero de Leeds Joseph Aspdin, tras años de experimentación con mezclas de caliza y arcilla, consiguió fabricar el primer cemento artificial, que patentó ese mismo año. Lo llamó “cemento Portland”, pretendiendo asociarlo a la afamada piedra de esta península inglesa. Fue su hijo William Aspdin quien desarrolló el negocio del Portland, que empezó a comercializar.

Entre 1830 y 1850 se da el primer desarrollo en Francia de la industria del cemento natural de la mano, por un lado, de Honoré Gariel y François Garnier y, por el otro, de Joseph Auguste Pavin de Lafarge.

La patente superioridad del Portland sobre todos los cementos naturales tiene gran repercusión en 1838 cuando en una de sus primeras aplicaciones el ingeniero Isambard K. Brunel lo utiliza durante las obras de un túnel bajo el Támesis.

3. Esquema del proceso de fabricación del cemento Portland, mostrando los posibles puntos de control de calidad, en los cuales el productor extrae muestras.

Por su parte, Isaac Charles Johnson en 1844 obtuvo por primera vez el clínker, la base del cemento artificial moderno. Del análisis de la mezcla de cal y arcilla rica en sílice que componía el Portland y el de sus diferentes grados de cocción, concluyó que la mezcla debía calcinarse hasta alcanzar su vitrificación parcial y así obtuvo el clinker. Fue un paso más en la producción a gran escala que pronto haría de la industria del cemento artificial uno de los pilares de la Revolución Industrial.

“En el siglo XX -señalará Wikipedia- se da el auge y generalización de la industria del cemento, debido a los experimentos de los químicos franceses Vicat y Le Chatelier y el alemán Michaélis, que logran un cemento de calidad homogénea; la invención del horno rotatorio para calcinación y el molino tubular y los métodos de transportar hormigón fresco fueron ideados por Juergen Heinrich Magens, que los patenta entre 1903 y 1907”.

4. La Fábrica de Cementos La Vega (Caracas) de la Compañía Anónima Fábrica Nacional de Cementos (FNC) inicia operaciones en 1909.

En Venezuela, en fechas tan tempranas como el 23 de noviembre de 1907, con la finalidad de suplir un insumo que era hasta entonces importado, fue fundada por el ingeniero Alberto Smith la Compañía Anónima Fábrica Nacional de Cementos (FNC), la cual inició sus operaciones en 1909 en la pequeña población de La Vega al oeste de Caracas, cuando la capital de Venezuela apenas comenzaba su desarrollo urbanístico, con una producción de 50 sacos diarios. Para 1916, Carlos Delfino adquirió el 75% del capital e impulsó la fabricación con la moderna tecnología del momento saliendo de allí los insumos para la construcción de importantes edificaciones nacionales de las primeras 4 décadas del siglo XX. De acuerdo a lo contenido en el portal http://www.fnc.com.ve “en noviembre de 1944, se funda la Compañía Anónima Cementos Táchira, hoy conocida como Planta Táchira. Por su parte, los trabajos de construcción de la Planta Ocumare del Tuy -otro pilar fundamental de FNC- se iniciaron a finales de la década del sesenta, fábrica que entró en plena operación el primero de julio de 1970”. En 1994, el Grupo Lafarge adquiere la mayoría de los activos de Cementos La Vega, Cementos Táchira y Planta Ocumare, y posteriormente compró Premex (ahora División Concretos y Agregados), productora y comercializadora de agregados y concreto premezclado.

Otra importante empresa dedicada a la producción de cemento en el país será Cementos Carabobo cuyo inicio data de 1940 con la explotación de canteras ubicadas en la ciudad de Valencia. Dos décadas más tarde, por razones de mercado, decidió fusionarse con su competidora Cementos Coro, lo que dio paso a una nueva empresa llamada Consolidada de Cementos (Conceca). De forma independiente, en 1970, se fundó otra compañía en este sector: Cementos Caribe de la que Holcim compró acciones en 1978. La empresa suiza se dio tiempo para conocer el mercado y cuando en 1993 se presentó la oportunidad de una fusión entre Conceca y Caribe, anunció su interés por convertirse en el accionista mayoritario del nuevo grupo haciéndose con el 99,9% de los títulos.

5. Arriba: Vista general del complejo cementero de Pertigalete, Guanta, estado Anzoátegui de la C.A. Venezolana de Cementos cuya primera etapa inició operaciones en 1949. Abajo: Planta de Pertigalete II inaugurada en 1973.

Pero la más poderosa e importante industria cementera del país sería creada el 23 de septiembre de 1943 por un grupo de empresarios venezolanos encabezados por Eugenio Mendoza Goiticoa: C.A. Venezolana de Cementos (Vencemos). Este consorcio pondría en funcionamiento en 1945 Planta Lara en la ciudad de Barquisimeto, con una capacidad instalada de clínker de 15.000 toneladas métricas anuales. En 1947 se inaugura Planta Mara, ubicada en Maracaibo, estado Zulia, con una capacidad instalada de clínker de 100.000 toneladas métricas anuales. En 1949 comienza operaciones Planta Pertigalete I en Guanta, estado Anzoátegui, con una capacidad instalada de clínker de 100.000 toneladas métricas anuales, que luego de la adquisición en 1951 de los yacimientos de yeso de Macuro y tras recibir desde allí en 1955 el primer embarque de ese material, a partir de 1956 potenciará su capacidad para producir nuevos derivados para la construcción.

El crecimiento de C.A. Venezolana de Cementos se verá reflejado en la ampliación de la planta de Pertigalete (1958) y de sus muelles para buques de gran calado (1963); ampliación de la planta de Barquisimeto (1959 y 1966); inauguración de la Planta Pertigalete II (1973, con ampliación en 1990); ampliación de la planta de Maracaibo (1977); y en la puesta en marcha las nuevas plantas de autogeneración eléctrica en Planta Mara y Planta Pertigalete (1979).

Además, de las instalaciones de Vencemos salió el todo el material con el que se construyeron dos de las obras de ingeniería más importantes del país: el Puente “Rafael Urdaneta” sobre el Lago de Maracaibo (inaugurado en 1962) y el “Complejo Hidroeléctrico Raúl Leoni” (hoy Simón Bolívar) en Guri cuyo suministro de cemento concluye en 1986. También de dichas plantas salía el material que era distribuido y comercializado en todo el país por Materiales Mendoza y el que era utilizado en otras tres empresas creadas por Don Eugenio vinculadas a la industria de la construcción: la Compañía Mezcladora C.A., denominada luego Mezcladora Mixto Listo Consolidada (fundada en 1948), la empresa Viviendas Populares, S.A. (VIPOSA) -de 1966- y la C.A. Agregados Livianos de 1969.

En 1994 Vencemos se convierte en filial de la mexicana Cemex.

6. El Puente “Rafael Urdaneta” sobre el Lago de Maracaibo (inaugurado en 1962) y el “Complejo Hidroeléctrico Raúl Leoni” en Guri (finalizado en 1986), dos grandes obras realizadas con materia prima proveniente de la C.A. Venezolana de Cementos.

La fuerza del emprendimiento privado en materia de cemento que tuvo sus inicios, como hemos visto, en 1907, pasó primero por un proceso de apertura y transnacionalización (1989-1993) donde las empresas Holcim, Lafarge y Cemex, como también hemos señalado, adquieren a Consolidada de Cementos, Fábrica Nacional de Cementos y Vencemos, lo que implicó modernización tecnológica e incremento de la eficiencia productiva de todas ellas.

Más tarde, en 2008, se produjo un segundo punto de quiebre cuando desde la jefatura de Estado se plantea la necesidad estratégica de nacionalizar la industria del cemento. Así, el 18 de junio, con la publicación en Gaceta Oficial N°5.886 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de las Empresas Productoras de Cemento, se declararon de utilidad pública y de interés social las compañías cementeras Cemex, Holcim y Lafarge, por cumplir actividades estratégicas para el desarrollo de la Nación. Las empresas fueron expropiadas y ocupadas. Cemex, particularmente, pasará en 2013 a denominarse de nuevo Venezolana de Cementos S.A., en 2014 se reformará totalmente el documento constitutivo de la empresa y en 2015 cambiará su figura jurídica de empresa privada a institución del Estado.

Nuestra postal del día de hoy recoge una propaganda publicitaria aparecida en la revista venezolana de arquitectura Integral nº10-11, donde la C.A. Venezolana de Cementos promociona la “novedosa” producción del cemento blanco “Vencemos” en el país que se había iniciado en 1957 en su planta ubicada en Barquisimeto, estado Lara.

El cemento blanco debe su color a la ausencia casi total de los óxidos férricos que son los responsables del color gris oscuro del cemento Portland tradicional. Para sustituir a los óxidos férricos se añade alguno de estos óxidos: de calcio, criolita o de fluorita. Es un material ideal para trabajos donde se requiera un acabado pulido sin tener que renunciar a la resistencia; tiene, además, aplicaciones estructurales y decorativas. En pocas palabras, el cemento blanco es cemento Portland con blancura mayor al 85%.

7. En 1966 la C. A. Venezolana de Cementos (VENCEMOS), construye un hiperboloide de revolución como cubierta de su pabellón en la Exposición Nacional de Industrias. La estructura de concreto armado fue construida utilizando cemento blanco. Al término de la exposición el pabellón fue demolido.

Para finalizar, vale la pena recordar que la evolución y perfeccionamiento en la producción de cemento está absolutamente ligada desde el siglo XIX a un compuesto del cual es parte fundamental: el concreto armado, hormigón armado o ferrocemento. Si bien durante todo aquel siglo, sobre todo en Inglaterra y Francia, se dan varios estudios encaminados a descubrir el secreto de los hormigones romanos, y se tiene registro de experiencias pioneras ya en 1848, se ha establecido el año 1910 como el momento a partir del cual se entra de pleno derecho en la denominada etapa clásica del hormigón armado.

Como se sabe, el hormigón puede asimilarse a una piedra, aunque de origen artificial. Como ella, es capaz de soportar grandes cargas de compresión; pero si bien tiene esta remarcable virtud, su resistencia a la tracción es en cambio muy limitada. Será el acero quien compense esta falla y permita la obtención de un tercer material producto de otros dos que trabajan conjuntamente.

En Venezuela el cemento y el hormigón podría decirse que son los reyes de los materiales de construcción en virtud de la generalización de su uso a toda escala y nivel. Son, además, en gran medida responsables, debido a su correcto empleo por parte de los profesionales ligados a la realización de obras civiles y desarrollo de una mano de obra diestra en su realización, de estar presentes en la mejor arquitectura del país.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

2. https://es.wikipedia.org/wiki/John_Smeaton, https://en.wikipedia.org/wiki/William_Aspdin y https://vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/03.028/748

3. https://victoryepes.blogs.upv.es/2015/05/23/fabricacion-del-cemento/

4. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/fabrica-de-cementos-la-vegael-23-de-noviembre-de-1907-fue-fundada-la-compa%C3%B1%C3%ADa-an/2324827707732561/

5. http://www.venceremos.com.ve/en_2012_planta_pertigalete_alcanzo_mayor_produccion y Colección Crono Arquitectura Venezuela

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

¿SABÍA USTED…

… que en 1980 se concluye la construcción del Bulevar de Sabana Grande?

1. Toma aérea del Bulevar de Sabana Grande.

Con la conclusión de la construcción en 1983 del primer tramo de la línea 1 del Metro de Caracas entre Propatria y Chacaíto, la ciudad se vio favorecida, luego de varios años de penurias que sufrió “por arriba” ocasionadas por las obras que se realizaban “por debajo”, por la generación de una red de espacios públicos que acertadamente Max Pedemonte (arquitecto jefe desde 1968 del Metro de Caracas) denominó como “Rutas paralelas”: intervenciones producidas a nivel de la superficie producto de la construcción del subterráneo que redundaron en un incremento de la movilidad de grandes masas, no dependientes del vehículo privado, y que derivaron en la realización de toda una infraestructura peatonal complementaria, consistente en la ampliación de aceras, construcción de bulevares y plazas las cuales le empezaron a dar sentido al término acuñado.

2. «Rutas Paralelas», Max Pedemonte (1983).

La que quizás puede considerarse por su envergadura la acción de renovación urbana más importante del siglo XX, dejó entre las más resaltantes “Rutas paralelas” las plazas: Caracas (entre las torres del Centro Simón Bolívar), La Hoyada, Palo Verde y Brión en Chacaíto; y, sobre todo, la transformación de la antigua avenida España en Catia y la Calle Real de Sabana Grande (avenida Abraham Lincoln) en sendos bulevares que se convirtieron de inmediato en disfrute y desahogo del ciudadano y alegría para los comerciantes dado el notable incremento en la calidad ambiental que ello trajo consigo y el cambio en la conducta de quienes usaban dichos espacios y también las instalaciones ubicadas bajo tierra. También sirvió para que en 1983 se publicase el libro “Rutas paralelas. Plan de recuperación urbana del Metro de Caracas” (que posteriormente Pedemonte presentó para ascender en el escalafón universitario en 1985) y para que en la VIII edición de la Bienal Nacional de Arquitectura de 1987, le fuese otorgado el Premio Nacional al Metro de Caracas y en particular a la División de Arquitectura dirigida, como ya se indicó, por Pedemonte.

Pues bien, es la peatonalización del tramo comprendido entre las estaciones de Plaza Venezuela y Chacaíto de la línea 1 del Metro, surcado por lo que se denominó durante mucho tiempo como la Calle Real de Sabana Grande y luego como la avenida Abraham Lincoln, lo que dio origen a la construcción de lo que conocemos hoy como el Bulevar de Sabana Grande.

Conocer la historia de esta vía de poco más de kilómetro y medio, que se remonta prácticamente al período colonial, ofrece la oportunidad de detectar varios momentos importantes en la ruta a su transformación definitiva en bulevar e incluso dentro del tiempo transcurrido desde que asumió ese carácter.

Su origen nos remite a 1783, cuando formaba parte de lo que se conoció como el Camino Real que vinculaba el casco central con las haciendas del este llegando hasta Petare. Su nombre fue tomado de la condición de las tierras (planas y extensas) ubicadas entre la quebrada de Maripérez y la de Chacaíto donde comenzó a formarse alrededor de 1760 una pequeña población con los caraqueños que preferían vivir en tranquilidad y acompañados del buen clima que asumió el nombre de Sabana Grande a partir de las características geográficas del lugar. Por otro lado, de lo que se desprende de “Breve historia de Sabana Grande” publicada por Jesús García Porras en su página de Facebook Así era Caracas…, “en 1747 el ayuntamiento manifestó al entonces gobernador de la provincia, Maestre de Campo Don Luis Francisco Castellanos, la urgente necesidad de recoger a los leprosos que andaban errantes por Caracas y confinarlos en esos parajes”, cosa que con el tiempo no prosperó.

3. Plan de la Ville de Caracas, dans l’Amerique Meridionale, 1806 (izquierda) y Plano de la ciudad de Santiago de León de Caracas, 1810 (derecha).
4. Toponimia del Gran Valle de Caracas y su contorno.
5. Sabana Grande a comienzos del siglo XX.

A poco que uno observa los planos de Caracas de 1806 y 1810 se puede ya detectar la indicación hacia el este del “Chemin de Petare” o del “Camino de Sabana Grande”, respectivamente, una vez se traspone el “peaje” de Puente Anauco, indicación clara de la existencia de la vía de la que se originó la “Calle Real de Sabana Grande”. Con el tiempo el lugar cobró importancia como cruce de caminos, circunstancia que propició desde muy temprano la instalación de posadas y tiendas de mercancía cuando aún se trataba de una ruta de caballos, mulas y carretas.

Según el historiador Manuel Landaeta-Rosales en La iglesia y plaza de la Candelaria de Caracas (1908), “Sabana Grande, que tuvo ermita desde 1780, (fue) elevada a parroquia civil con el nombre de El Recreo el 22 noviembre de 1852, por acto de la antigua Diputación Provincial de Caracas; y parroquia eclesiástica el 22 de febrero de 1864, en el Gobierno Provisorio del Estado Caracas”. La denominación “El Recreo” que toma la parroquia proviene de las características de área de desahogo y esparcimiento de la ciudad que el sector tuvo ya desde finales del siglo XVIII y del hecho de que el Colegio Seminario Tridentino de Santa Rosa de Lima, adquirió una casa en Sabana Grande con el fin de adecuarla como residencia de verano de los colegiales.

Ya para 1881, la arteria que hoy nos ocupa es atravesada por la tercera línea del tranvía conocida como El Central, con paradas en La Campiña y Sabana Grande. La zona, además, sufrirá un impulso importante en su crecimiento a finales del siglo XIX cuando “en 1895, sobre una superficie de veinticuatro (24) hectáreas en la parte noreste de la Parroquia Foránea El Recreo en un claro del llamado Bosque del Recreo entre el sitio denominado Las Delicias y la Quebrada Chacaíto” se ubique el Hipódromo de Sabana Grande, que funcionaría sólo hasta 1900 debiéndose esperar a que en 1908 se inaugurara el Hipódromo Nacional El Paraíso para reanudar la actividad hípica en la capital.

El desarrollo comercial definitivo de la Calle Real de Sabana Grande, ya incipiente desde sus orígenes, se empieza a acelerar desde que en 1912 comenzaron a transitar vehículos automotores por esta vía y crearse una línea de transporte entre la Plaza Bolívar de Caracas y Petare, y más aún cuando a partir de los años 30, con el crecimiento de la ciudad, los pueblos y haciendas del este del valle se fueron transformando en urbanizaciones, zonas residenciales y comerciales, para las que la antigua Calle Real era un eje vial de importancia.

6. Calle Real de Sabana Grande a mediados del siglo XX.
7. Sabana Grande nocturna. Años 1960.

Entre finales de la década de los años 40 y los 70 del siglo XX podría decirse de la avenida (de alto tráfico y denominada desde 1951 como Abraham Lincoln formando parte junto a las avenidas Andrés Bello, Libertador y Francisco de Miranda del sistema vial este propuesto por el Plano Regulador de aquel año), cobra buena parte de la su fisonomía actual mereciendo la pena resaltar el asentamiento temprano hacia el este del edificio Los Andes (Manuel Salazar Domínguez, 1949), el teatro Acacias (Rafael Bergamín, 1956) y el cine Radio City (Natalio Yunis, 1953), así como de los dos primeros centros comerciales de la ciudad: La Gran Avenida (Guinand, Benacerraf y Vestuti, 1950) y el Centro Comercial del Este (Diego Carbonell, 1953). En la parte central se construyeron, en el cruce con la calle El Recreo (o Negrín), las sucursales del Banco Mercantil y Agrícola (Vegas & Galia, 1954) y el Banco Unión (Guinand, Benacerraf y Vestuti, 1954), y hacia el este se ubicarían el hospital San Juan de Dios (1943), la sucursal El Recreo del Banco de Venezuela (Rafael Bergamín, 1948) y el cine Broadway (Oficina Alayeto Bled, 1951).

Habría que recordar, también, que en su desarrollo hasta convertirse en los años 50 y 60 en el principal y más prestigioso eje comercial al aire libre de la ciudad, la Calle Real de Sabana Grande contó con el acompañamiento de una ordenanza de zonificación (ratificada por el Plano Regulador de Caracas. Ordenanza y Plano de Zonificación de 1953, Comunidad 4), que propició la proliferación de edificaciones de uso mixto con comercio en planta baja en las que se fueron ubicando las firmas más reconocidas del país, entre las que puede anotarse la presencia de joyerías, librerías y tiendas exclusivas de ropa y calzado para damas y caballeros así como expendios de comida, “incluidos los cafés al aire libre que los caraqueños adoraron desde el primer momento, y muchos bares”, como dirá Milagros Socorro en el artículo “Sabana Grande, algo posible y maravilloso” aparecido en Prodavinci el 26 de enero de 2020. En 1975 dentro de la política de intensificación y uso del espacio público para el ocio, la Gobernación del Distrito Federal acondicionó las aceras de la avenida Lincoln, con un diseño que incorporó sombra y asientos, lo cual trajo consigo una revitalización diurna y nocturna del lugar.

8. Izquierda: Proyecto Boulevard de Sabana Grande realizado por el arquitecto Orlando Flores para la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU) en 1965, obra que nunca fue realizada. Derecha: Zonificación Sabana Grande. OMPU Plan General Urbano 1970-1990.
9. Avenida Abraham Lincoln a mediados de los años 1970.

A partir de 1976, cuando se inician las obras de la línea 1 del Metro, se cierra el tránsito automotor y se convierte, como ya adelantamos, a partir de 1983 en bulevar peatonal. Para entonces el comienzo y el final del eje estaba representado por el edificio La Previsora (Borges, Pimentel, Koifman y Lasala, 1972) y el Centro Comercial Chacaíto (Antonio Pinzani, 1968).

10. El Bulevar de Sabana Grande en 2006

Si bien podemos fijar un antes y un después entre aquella Calle Real donde predominaba el tránsito vehicular y su cierre para darle prioridad al peatón, en el tiempo transcurrido entre 1983 hasta nuestros días se debe registrar también un momento de quiebre. Será cuando a comienzos del siglo XXI el espacio empezó a ser paulatinamente invadido por el comercio informal contando con la anuencia de las autoridades centrales y municipales, hasta convertirse en un lugar degradado, inseguro y decadente que alejó definitivamente a los más prestigiosos y tradicionales comercios.

11. Rehabilitación integral del Bulevar Sabana Grande (2009-2011).

Tras esa invasión que duró años, en 2009 PDVSA La Estancia, luego de procederse al desalojo, convoca un concurso público de rehabilitación del bulevar el cual, aunque tuvo un final polémico, permitió la construcción de la propuesta ganadora presentada por Elisa Silva/Enlace Arquitectura consistente en el diseño de un pavimento cuyo proyecto fue premiado en la VIII Bienal de Arquitectura y Urbanismo, Cádiz, 2012. “La propuesta igualó los niveles de la acera y la calzada y valorizó el espacio urbano. Sin embargo, los icónicos anuncios publicitarios de las tiendas, con valor estético y peso en la memoria del caraqueño, desaparecieron con el argumento de sanear las edificaciones y el espacio. Hoy el bulevar muestra toldos en textiles blancos, que dan sombra a los caminantes y se alternan con obras de arte y elementos lúdicos en toda su extensión”, plantearán en 2015 María Isabel Peña e Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje. El tiempo también se ha encargado de que en el eje aparezcan otras edificaciones algunas de ellas con un dudoso valor arquitectónico.

Las aproximadamente 12 cuadras que van desde la avenida Las Acacias hasta Chacaíto junto a las 23 transversales que a ella confluyen, refugio según Alberto Veloz de “lo sagrado y lo profano”, son hoy en día el corredor peatonal más importante de la ciudad y uno de los lugares más concurridos y accesibles ofreciendo buenas condiciones para el disfrute de todos los caraqueños.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. https://www.archdaily.cl/cl/02-331412/en-detalle-pavimento-y-drenaje-del-bulevar-sabana-grande-en-caracas-venezuela/52e8fef7e8e44ed6d6000074-en-detalle-pavimento-y-drenaje-del-bulevar-sabana-grande-en-caracas-venezuela-imagen?next_project=no, http://www.enlacearquitectura.net/obra/2011/12/pavimento-boulevard-sabana-grande/, https://entrerayas.com/2011/09/proyecto-de-rehabilitacion-integral-bulevar-de-sabana-grande/

2. Max Pedemonte, Rutas paralelas. Plan de recuperación urbana del Metro de Caracas, 1983

3. http://guiaccs.com/planos/la-descripcion-del-viajero/ y http://mariafsigillo.blogspot.com/2016/04/caraquenos-otra-epoca-empieza.html

4. https://vicentequintero.medium.com/la-historia-de-sabana-grande-caracas-una-ruleta-de-fuertes-altibajos-vicente-quintero-3496a06a90dd

5. https://vicentequintero.medium.com/la-historia-de-sabana-grande-caracas-una-ruleta-de-fuertes-altibajos-vicente-quintero-3496a06a90dd y El Cojo Ilustrado, nº 500, 15 de octubre de 1912.

6. https://www.todocoleccion.net/postales-america/caracas-calle-real-sabana-grande-fotografica~x33486122, https://www.pinterest.com/pin/285415695113249186/ y https://www.pinterest.com/pin/453667362445167878/

7. https://vicentequintero.medium.com/la-historia-de-sabana-grande-caracas-una-ruleta-de-fuertes-altibajos-vicente-quintero-3496a06a90dd, https://twitter.com/GFdeVenezuela/status/1017570203167809538 y https://culturacolectiva.com/historia/como-se-vive-en-caracas-venezuela/

8. Colección Crono Arquitectura Venezuela

9. http://blog.banesco.com/banesco-escotet-conoces-la-historia-gran-cafe/, https://prodavinci.com/sabana-grande-bohemia-y-narrativa/ y Colección Crono Arquitectura Venezuela

10. https://www.archdaily.cl/cl/02-331412/en-detalle-pavimento-y-drenaje-del-bulevar-sabana-grande-en-caracas-venezuela/52e8fef7e8e44ed6d6000074-en-detalle-pavimento-y-drenaje-del-bulevar-sabana-grande-en-caracas-venezuela-imagen?next_project=no y https://raizdany.wordpress.com/2011/04/09/el-boulevard-de-sabana-grande-i/

11. http://www.enlacearquitectura.net/obra/2011/12/pavimento-boulevard-sabana-grande/, https://entrerayas.com/2011/09/proyecto-de-rehabilitacion-integral-bulevar-de-sabana-grande/ y http://radiomundial.com.ve/bulevar-de-sabana-grande-hizo-realidad-el-sueno-de-caminar-caracas-fotos/

VALE LA PENA LEER

Un nuevo libro relata la turbulenta historia de la complejidad arquitectónica

Por Michael Webb

14 de septiembre de 2022

Tomado de ArchDaily.com

El título rompedor de marquesinas lo dice todo: Architecture Unbound. A Century of the Disruptive Avant-Garde de Joseph Giovannini (Rizzoli, 2021, reseñado en el pasado Contacto FAC 291 del 25/09/2022), es un ambicioso intento de explorar las costas más salvajes del diseño y explicar cómo y por qué los arquitectos inconformistas se han atrevido tanto. También es una amplia introducción a los artistas que sentaron las bases para la innovación arquitectónica hace un siglo; a los filósofos y teóricos que mapearon nuevas formas de pensar; y a las complejidades de la teoría del caos, los programas paramétricos y de software que han dado forma a edificios excepcionales en las últimas décadas.

Un tomo de 800 páginas con más de mil notas finales podría intimidar a todos menos a los especialistas y estudiantes dedicados. Pero, de hecho, es sorprendentemente legible y bien argumentado: afortunadamente libre de la jerga académica y las polémicas intimidatorias que florecen en este campo. Uno puede contar con la erudición y la escritura viva de Giovannini, un crítico que ha defendido durante mucho tiempo la vanguardia. Incluso lo ha practicado en una escala modesta, y dedica este estudio a su esposa e hija por su tolerancia a un apartamento inclinado. El libro en sí está inclinado. Pentagram ha dispuesto el texto en bloques sutilmente inclinados y su portada es un digno tributo a Alexander Rodchenko, el maestro de la tipología constructivista. Hay una gran cantidad de imágenes bien subtituladas de edificios célebres y desconocidos, junto con obras de arte relacionadas.

La disrupción es el tema principal. La narración salta abruptamente de un tema o época a otra y viceversa. Un prólogo describe el rascacielos angular que alberga el Banco Central Europeo en Frankfurt como una «Torre Inclinada de Pisa contemporánea» y una insignia de aceptación para Coop Himmelb(l)au, que fueron anarquistas en sus primeros años. Luego, en rápida sucesión, algunas citas de Virginia Woolf, Thom Mayne y Colette; un collage iconoclasta de Stanley Tigerman, diseños radicales de 1983 y una sección sobre cómo las artes se movieron más allá del realismo a partir de la década de 1890. Abróchense los cinturones de seguridad, va a ser un vuelo lleno de baches.

Giovannini cita a Claude Parent, un arquitecto francés radical y productivo que cayó en la oscuridad, como una gran influencia en los practicantes contemporáneos, junto con Gordon Matta-Clark (que cortó edificios) y Lebbeus Woods (que no construyó casi nada pero dibujó divinamente). Elogia a Frank Gehry por su enfoque intuitivo del diseño, modelando a mano y explorando muchas iteraciones antes de permitir que sus socios expertos en computadoras creen documentos de trabajo, y también le apasionan los dibujos visionarios de Zaha Hadid y su dominio de las formas que fluyen sensualmente. Su abrazo a Peter Eisenman es menos convincente. Este es el arquitecto cuya obsesión por las geometrías subyacentes produjo una casa con una grieta en el piso del dormitorio y el Centro de Diseño y Arte Aronoff extrañamente distorsionado en Cincinnati. Eisenman admite que las decisiones clave sobre Aronoff fueron tomadas por la computadora y observa: «No sé si me gusta cómo se ve, pero el problema es irrelevante». Uno se pregunta si los usuarios están igualmente despreocupados.

Otros talentos aclamados (si bien familiares, y abrumadoramente blancos), desde Daniel Libeskind hasta Enric Miralles; Diller Scofidio + Renfro a Farshid Moussavi, cada uno recibe unas pocas páginas, y el libro abunda en revelaciones. Hay un fuerte énfasis en la representación gráfica. Marcos Novak, un pionero de la realidad virtual en UCSB, exhibió cuatro cuadros en la Bienal de Venecia de 2000, y sus formas rotas y rotas son tan emocionantes como cualquier imagen de la NASA de galaxias distantes. Dibujos y un modelo de escolares de Moscú muestran que otra generación ha heredado la visión de los constructivistas.

Giovannini ha hecho un trabajo admirable de selección y compresión, pero inevitablemente hay lagunas. Elogia a los artistas soviéticos de vanguardia de la década de 1920, en particular El Lissitzky y Kazimir Malevich, quienes influyeron fuertemente en Zaha Hadid, pero presta poca atención a las visiones arquitectónicas de Konstantin Melnikov, Alexander Vesnin y sus contemporáneos constructivistas. Apenas se mencionan las variadas manifestaciones del primer modernismo, y se retrata a la Bauhaus y sus herederos como si fueran una especie de Écoles des Beaux-Arts reaccionarias. El autor suscribe el mito ampliamente compartido de que el Modernismo expiró alrededor de 1970, gracias a algunas tesis provocativas y la demolición de un complejo audaz pero mal administrado en St Louis (Pruitt-Igoe de Minoru Yamasaki). Las viviendas públicas mal mantenidas y los desarrolladores que hacían Mies a bajo precio hicieron más para disminuir su atractivo que cualquier tratado. Sería más justo argumentar que el Modernismo (que simplemente significa «reciente» en lugar de «pasado») nunca desapareció. Varias generaciones de arquitectos desafiaron los viejos dogmas y, a través de su inventiva, el Modernismo ha renacido, realizando su potencial expresivo en una diversidad de formas.

MoMA y Philip Johnson son justamente criticados aquí por seleccionar un solo aspecto de la nueva arquitectura, despojándola de sus objetivos sociales y ungiéndola como el Estilo Internacional en una exposición de 1932. (También son ridiculizados por otro ejercicio de simplificación, la exposición Arquitectura Deconstructivista de 1998). Giovannini reconoce que los teóricos pueden ser «doctrinarios e insoportablemente arcanos… actuando como la clase sacerdotal de la arquitectura», repitiendo los errores de pioneros dogmáticos como Le Corbusier, que trató de reducir el diseño a cinco puntos, antes de ignorarlos en Ronchamp y Chandigarh. Pero está claro que está seducido por la ausencia de reglas, al borde de la anarquía, que ha generado un caos de forma por la forma en las ciudades prósperas de China, el Golfo y Europa.

Para bien o para mal, Estados Unidos se ha resistido a las innovaciones más audaces. Se necesitaron 14 años para financiar y construir el Walt Disney Concert Hall de Gehry, y el arquitecto fue constantemente denigrado hasta su finalización. Pero ese conservadurismo (o timidez) ha bloqueado muchas propuestas cuestionables. Antes de que las demandas se decidieran por una reurbanización mundana para el sitio del 11 de septiembre, se invitó a los radicales a ofrecer sus ideas. United Architects (un equipo ad hoc) propuso un complejo retorcido de cinco torres unidas en lugar del World Trade Center. Giovannini desearía que se hubiera realizado, pero un montaje lo muestra cerniéndose sobre el horizonte del bajo Manhattan tan intrusivamente como los ejes fálicos que ahora desfiguran Midtown.

El mensaje subyacente del libro es que, para estar a la altura de las demás artes, la arquitectura debe reflejar las incertidumbres reveladas por científicos y filósofos. ¿Pero por qué? Es cierto que vivimos en tiempos turbulentos, a merced del cambio climático, las desigualdades sociales y los demagogos y sus engañados acólitos, pero los arquitectos ilustrados respondieron a la era igualmente problemática de Hitler, Stalin y la Gran Depresión con edificios tranquilos y racionales, y posiblemente necesitamos más de esos ahora. Es fácil descartar la funcionalidad como aburrida, pero muchos de los edificios citados aquí están fuera de escala con respecto al contexto, su programa y los humanos que pasan por allí. Las ciudades solo pueden acomodar unos pocos íconos transgresores antes de que comiencen a parecerse a una película de ciencia ficción.

Los arquitectos contemporáneos tienen más que ofrecer que las virtudes tradicionales de firmeza, comodidad y deleite, pero esos principios siguen siendo relevantes. Y hay una curiosa sensación de desapego de la realidad en estas páginas. Por ejemplo, apenas encontré una mención de la obligación de los arquitectos de conservar energía y recursos, crear edificios netos cero y hacer que nuestras ciudades sean más habitables.

ACA