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1931• Se concluye la construcción y se inaugura la sede de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales

1931•  Se concluye la construcción y se inaugura la sede de la Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales, ubicada en el cruce de la hoy denominada Avenida José Antonio Páez y la Avenida Francisco de Paula Santander, urbanización El Paraíso. El terreno para el nuevo edificio, su construcción y dotación fue donado por el Sr. William Henry Phelps (1875-1965) y sus hijos.
La nueva organización científica había sido gestada el 29 de octubre de 1929 por un total de 58 miembros destacados, los cuales tuvieron como primera Junta Directiva a Luis Razetti (Presidente), Alfredo Jahn (Vice-Presidente), Henri Pittier (Secretario), Eduardo Röhl (Tesorero) y Francisco Izquierdo (Bibliotecario). Otros destacados miembros fundadores fueron como Juan Iturbe, William H. Phelps (padre e hijo), Francisco Tamayo, Ricardo Zuloaga, Santiago Aguerrevere, Eduardo Röhl, Enrique Tejera y F. Milá de la Roca, entre otros.

Sociedad Venezolana de Ciencias Naturales. Junta Directiva. Sentados, en el centro: Dr. Alfredo Jahn, Presidente; izquierda, Richard Dolge, Primer Vicepresidente; derecha F. L. Pantin, Segundo Vicepresidente. De pie, izquierda a derecha: W.H. Phelps, hijo, Tesorero.

La Sociedad especializó sus labores en botánica, zoología (con énfasis en ornitología y entomología) y geología, apoyando a la investigación, básica y aplicada, ofreciendo asesorías y desarrollando labores de docencia.
Actualmente su sede se encuentra en la Calle Cumaco de la Urbanización El Marqués, Caracas.

HVH

¿SABÍA USTED…

… que en 1921 se inaugura la plaza Washington en El Paraíso, Caracas?

1. Foto tomada por Luis Felipe Toro en la que probablemente quedó registrada la inauguración de la Plaza Washington en El Paraíso el 19 de abril de 1921.

El Paraíso, primera expansión de Caracas hacia el suroeste iniciada a finales del siglo XIX y a la vez primer suburbio residencial de la alta burguesía caraqueña, se fue desarrollando gracias al empuje que le diera, por un lado, la firma del contrato acordado en 1891 entre la administración del presidente Raimundo Andueza Palacios y la empresa Tranvía de Caracas (compradora de los terrenos de la antigua hacienda Echezuría) y, por el otro, los temores que ocasionara el terremoto acaecido en 1900 en los ocupantes del centro de la capital con el presidente Cipriano Castro a la cabeza, quien adquirió y remodeló en 1904 Villa Zoila para convertirla en su residencia.

Aunque en 1891 se inauguraba la Avenida Principal y se iniciaban en firme los trabajos tendientes a urbanizar la zona dotándola de vialidad y servicios, los mismos fueron paralizados durante 4 años al estallar la Revolución Legalista, retomándose en 1895 cuando, con motivo del Centenario de Antonio José de Sucre, se organizó en sus predios la Exposición Agrícola e Industrial de Venezuela. El sector donde se produjo la primera ocupación sería el más próximo al centro de la ciudad (parroquia San Juan) con el que se conectaría mediante un puente una vez salvado el obstáculo que ofrecía el río Guaire. El desarrollo se extendería hasta la intersección de la Avenida Principal (a la que se acompañó con otro eje paralelo) con la que se conocía como Avenida Castro (que comunicaba hacia el este con el Rincón del Valle y con los puentes Sucre y de Hierro), cuya prolongación hacia el oeste daría pie a la Avenida Carabobo y a su continuación conocida como Avenida de la Vega que terminaba justamente en ese lugar.

2. Detalle de dos de los Planos de Caracas de Ricardo Razetti que muestran la evolución de la primera etapa de El Paraíso.
Izquierda: 1897. Derecha: 1906.
3. Detalle del «Plano de Caracas» de Ricardo Razetti de 1929 donde se pueden apreciar al sureste del primer desarrollo las plazas República -hoy Páez- (1905) y 19 de abril de 1810 (1911) -hoy Madariaga-, al oeste el Hipódromo Nacional (1908) y, próximo a él, sobre la avenida Carabobo al suroeste, la segunda localización del «Monumento a Carabobo» o «La India del Paraíso» (1921).

La comparación entre los planos de Ricardo Razetti de 1897, 1906 y 1929 muestra a las claras el desarrollo del que fue objeto El Paraíso desde su primer trazado hasta que paulatinamente lo fueron ocupando “quintas” o “viviendas unifamiliares aisladas”, aparecen la Plaza República -hoy Plaza Páez- (1905) en el cruce entre la Avenida Principal y la  Avenida Castro, el Hipódromo Nacional (1908), gran detonante del proceso, y se realizan diversas intervenciones vinculadas a las celebraciones del Centenario de la Independencia (1910-1911) ubicadas sobre el eje Avenida Carabobo-Avenida de La Vega (hoy  Avenida José Antonio Páez).

A tan magna conmemoración obedece la inauguración en 1911 de la Plaza 19 de abril de 1810 (donde se devela la escultura de Emilio Gariboldi, “Monumento a Francisco Salias y José Cortés de Madariaga”) contigua a la Plaza República y ese mismo año del “Monumento a Carabobo” del escultor Eloy Palacios, mejor conocido como La India de El Paraíso, que originalmente Cipriano Castro había encargado para ser ubicada en la llanura donde se libró la batalla con motivo del 90 aniversario del evento, pero que luego Gómez (debido a la desnudez de la figura que protagoniza el monumento lo cual consideró un “irrespeto a la majestad de los próceres”), destinaría para ornamentar a la pujante urbanización caraqueña. La India debía ser inaugurada por el Benemérito el 24 de junio de 1911, como prolongación de las festividades del Centenario coincidiendo con los 90 años del triunfo en Carabobo, pero por el empeño en incorporar la inscripción “Unión, Paz y Trabajo” (lema de su gobierno) terminó develándose el 21 de agosto, según se recogió en el nº 474 de El Cojo Ilustrado.

4. Ceremonia inaugural del «Monumento a Carabobo» el 21 de agosto de 1911, recogida por El Cojo Ilustrado, N° 474, 15 septiembre de 1911. La pieza del escultor Eloy Palacios, según la revista, fue «levantada en la avenida 19 de diciembre» siendo esta, por tanto, su primera ubicación.
5. Detalle del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1929 donde se puede apreciar en el cruce de las Avenidas de la Vega y 19 de diciembre el emplazamiento original del «Monumento a Carabobo» (1911) posteriormente ocupado por la estatua de George Washington (1921).
6. Escultura de George Washington en su emplazamiento original (1883) entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.
7. Estatua de George Washington ubicada en la Avenida de La Vega con 19 de noviembre en fechas cercanas a su mudanza en 1921 desde el espacio que ocupaba entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.

Es, sin embargo, el plano de 1929 de Razetti el que nos informa de dos situaciones interesantes. La primera es que ya aparece la conexión de la Avenida de La Vega con la Avenida San Martín (sector El Empedrado, Artigas) mediante la Avenida 19 de diciembre y en dicho encuentro, en el centro de la Avenida de La Vega, se visualiza la redoma donde inicialmente se había ubicado en 1911 y en solitario el “Monumento a Carabobo”. La segunda es que ya en 1929 la mencionada obra había sido trasladada (probablemente en 1921, año del centenario de la batalla, 111 del 19 de abril y 110 de la Firma del Acta de la Independencia) a un costado del Hipódromo sobre la Avenida Carabobo, presidiendo un espacio conformado por dos plazas gemelas “de equilibrada simetría, con elaborados jardines y caminerías sinuosas situadas a ambos lados del monumento, diseñadas por el ingeniero Ricardo Razetti y ubicadas transversalmente a la avenida…”, como nos indican María Isabel Peña y Gregory Vertullo en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015). Cabría añadir, por tanto, que el emplazamiento actual de La India, en la redoma situada al final de la Avenida Páez en el cruce con la O’Higgins (en las entradas de La Vega y Montalbán), obedeció a un segundo traslado del monumento realizado en 1966 en momentos en que se construyó el Distribuidor La Araña, hecho que afectó severamente el lugar donde se había emplazado por segunda vez en 1921.

Pues bien, es en la intersección de la Avenida de La Vega con la 19 de Diciembre, en el espacio dejado libre por La India, donde en 1921, cumpliéndose 111 años del 19 de abril, se colocará la escultura de George Washington realizada por el artista estadounidense William Rudolf O’Donovan (1844-1920), procedente de su ubicación original entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional, lugar que ocupaba desde 1883, espacio que desde 1888 pasó a denominarse como Plaza Washington. Simultáneamente, ese mismo día, se “descorrió el velo” de la estatua de Bolívar en el Central Park de Nueva York (del escultor venezolano Nicolás Veloz) según relata Enrique Bernardo Núñez, cronista de la ciudad, en su libro La ciudad de los techos rojos (Calles y esquinas de Caracas) (1947).

8. Detalle del «Plano de Caracas y sus alrededores» (1934) de Eduardo Röhl donde aún no aparece la que hoy se conoce como Plaza Washington. Por tanto, todavía la escutura del prócer estadounidense se encontraba ubicada en el eje de la hoy denominada avenida Páez.
9. Plaza Washington (circa 1960).
10. Plaza Washington. Detalles de la escultura de William Rudolf O’Donovan y del pedestal con la inscripción que se le colocó.
11. Plaza Washington. Planta (izquierda arriba) y dos imágenes recientes (circa 2015).

Será, por tanto, más adelante (después de 1939, momento en que aparece el espacio en uno de los planos del Plan Rotival y luego en el de Caracas y sus alrededores de 1941) que se diseñará la plaza triangular que hoy conocemos como Plaza Washington en El Paraíso y se reubicará allí la obra inicialmente colocada en 1921 en el cruce de vías. Sobre ella Gregory Vertullo en Caracas del valle al mar… señalará: “La configuración triangular de la plaza es el resultado de una intervención desarrollada en la década de los 40 por el arquitecto Tomás José Sanabria, cuando el arquitecto cursaba estudios de ingeniería civil, y que posteriormente fue intervenida en la década de los 50 … El perfil de mayor longitud de la plaza se encuentra definido por la avenida José Antonio Páez, rematando en su extremo este en un ángulo…” que apunta a la intersección donde inicialmente se ubicaron tanto La India como la escultura del prócer norteamericano. “Al centro de la plaza se encuentra la estatua pedestre del (primer) presidente estadounidense …, vaciada en bronce apoyada sobre un pedestal de mármol…”. La inscripción del pedestal dice: «El Gobierno y el Pueblo de Venezuela a JORGE WASHINGTON, fundador de la República del Norte. Erigido en el Centenario del Libertador Simón Bolívar, 1883». Será el fechas posteriores al diseño de la plaza que se le dará el nombre de Avenida Washington a la que hasta entonces se denominaba 19 de Diciembre la cual, curiosamente, se había empezado a nombrar como 9 de diciembre como lo testifica el Plano de Caracas y sus alrededores elaborado por la Esso en 1946. Dicho plano también le otorga el nombre de Urbanización Washington a la zona aledaña a la plaza.

Con relación al escultor William Rudolf O’Donovan quizás valga la pena señalar, con el auxilio de Wikipedia, que “nació en el condado de Preston, Virginia (ahora Virginia Occidental) y aprendió a esculpir por sí mismo. Después de la Guerra Civil, en la que O’Donovan sirvió en el ejército confederado, abrió un estudio en la ciudad de Nueva York y se hizo conocido como escultor, especialmente de piezas conmemorativas. En 1878, O’Donovan se convirtió en asociado de la Academia Nacional de Diseño. George Washington era uno de sus temas favoritos (elaboró, además de la escultura que tenemos en Caracas, una colosal estatua de bronce que corona el Monumento a la batalla de Trenton, New Jersey -1891-93- o la que se encuentra en la Torre de la Victoria, Newburgh, New York -1886-87-) y publicó una serie de artículos sobre retratos de Washington. Durante las décadas de 1870 y 1880 colaboró con Maurice J. Power, político, escultor y propietario de la Fundición Nacional de Bellas Artes en la producción de muchas obras de arte público”.

La plaza Washington fue declarada «Bien de Interés Cultural» el 25 de septiembre de 2009 por el Instituto del Patrimonio Cultural.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://twitter.com/elarchivove/status/1358422766559592455

2, 3, 5 y 8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. https://twitter.com/cojoilustrado/status/1275866935000006657

6 y 9. http://mariafsigillo.blogspot.com/2013/04/la-plaza-del-padre-sojo-y-washington.html

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

10. http://guiaccs.com/obras/plaza-washington/ y https://steemit.com/spanish/@wladimircarrera/recorrido-por-4-plazas-y-monumentos-emblematicas-en-caracas-venezuela-situacion-actual

11. http://guiaccs.com/obras/plaza-washington/ y https://www.pinterest.com/pin/453667362446218916/

¿SABÍA USTED…

…que en 1905 se inaugura la Plaza República (hoy Plaza Páez) y en 1911 se concluye la construcción de la Plaza 19 de abril de 1810 (hoy conocida como Plaza Madariaga), ambas ubicadas en El Paraíso, Caracas?

1. Planta de ubicación de las plazas Páez y Madariaga en El Paraíso

La primera expansión de Caracas hacia el suroeste iniciada a finales del siglo XIX se verá impulsada de manera definitiva por el terremoto acaecido en 1900 y por la decisión de Cipriano Castro, a raíz del evento, de fijar su residencia en Villa Zoila al sur del rio Guaire que, como se sabe, fue construida en 1902 por su anterior propietario Julio Torres Cárdenas, adquirida por Castro en 1904 y remodelada por Alejandro Chataing en 1905.

2. Izquierda: Casa de la hacienda «Paraíso» (antigua hacienda Echezuría) a finales del siglo XIX (1881). Derecha: La avenida principal de El Paraíso a comienzos del siglo XX (1904)

Dicha expansión se produciría sobre los terrenos ocupados por la hacienda “Paraíso” (antigua hacienda Echezuría), propiedad desde 1881 del Sr. Carlos Díaz por la venta que le hicieran las cuatro herederas de Juan Vicente Echezuría (su propietario original desde 1830) y definitivamente adquiridos en 1890 por el Sr. Julio Toro (representante de la Compañía Anónima Tranvía de Caracas) al Sr. José María Reyes.

Así, como complemento relacionado al tema, encontramos en la página https://jazoera.blogspot.com lo siguiente: «En contrato establecido en 1891 entre la administración del presidente Raimundo Andueza Palacios y la empresa Tranvía de Caracas, en manos de Félix Rivas, se ofrece la prestación del servicio de transporte, que articularía el centro de la ciudad capital con el centro poblado de Antímano. Entre las condiciones fijadas en la celebración del contrato, consta el levantamiento de una urbanización en los espacios de la hacienda Paraíso, con el nombre de ‘Ciudad Nueva’, la cual contaría con los servicios de luz eléctrica, agua, cloacas y de corte recreativos como las plazas. Esta primera intención de urbanizar sobre los espacios de la vieja hacienda, se inician el 24 de agosto de 1891.»

Ya para septiembre de ese año de 1891 se inauguraba la Avenida Principal. “La arteria vial se iniciaba en el Puente El Paraíso y remataba frente a la casa de la hacienda. Las obras se detienen a causa de la Revolución Legalista, dejando paralizados los trabajos de urbanización por espacio de 4 años”.

3. Plano de Caracas, Ricardo Razetti, 1906 y detalle mostrando el trazado de El Paraíso para la fecha donde en la parte inferior ya se puede reconcer la ubicación de la plaza República (hoy plaza Páez)

Bueno sería señalar, también, que reiniciados los trabajos de urbanización en 1895 con motivo del Centenario de Antonio José de Sucre, el gobierno había organizado la Exposición Agrícola e Industrial de Venezuela para la cual el Club Agrícola construyó, según proyecto de Juan Hurtado Manrique, una edificación ecléctica de corte neoclásico que posteriormente sería ocupada desde 1902 por el Colegio San José de Tarbes.

Por tanto, la conectividad con el centro de la ciudad sería el detonante definitivo para que aquellos terrenos fuesen los seleccionados por la burguesía caraqueña después del terremoto para instalarse siguiendo el modelo de ciudad jardín, lo cual tendrá a la “quinta” o “vivienda unifamiliar aislada” como gran protagonista, dándose así inicio a un proceso que signará para siempre el crecimiento de la capital. Ya anteriormente el mismo grupo social había elegido la zona como lugar de esparcimiento tras la búsqueda de espacios para una recreación y diversión saludable, por lo que se puede decir que de finales de siglo XIX, el sur de Caracas se fue consolidando paulatinamente en el imaginario de la élite caraqueña como zona propicia del modernismo urbano.

Iván González Viso y Federico Vegas en “Historia de Caracas a través de sus planos” (Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015), expresarán al analizar el plano de Ricardo Razetti de 1906 lo siguiente: “Lo más deseable ya no será el estar cerca de la plaza Bolívar, ahora la meta consistirá en separarse de la trama urbana continua, aislarse del vecino y de la calle mediante jardines. Si antes la vivienda con su patio era un microcosmos de la ciudad y su plaza, ahora la quinta representa un anhelo de campo y una negación de lo urbano; con la pretensión evidente, casi agresiva, de jamás ser ciudad. La variedad estilística de estas casas de El Paraíso celebra esta condición de diversidad y autonomía y la convierte en una nueva atracción, al punto de que el principal listado del plano es el de las grandes casas que han sido construidas en seis años, presentadas con el apellido de sus dueños: Zuloaga, Erazo (sic), Torres Cárdenas, Boulton y otras treinta familias”.

Ya en ese plano de 1906 se logra detectar en el cruce entre la Avenida Principal de El Paraíso y la Avenida Castro  (que comunicaba con el Rincón del Valle y con los puentes Sucre y de Hierro, primeros en conectar el centro de Caracas con el sur), una plaza que ya se había construido en 1905 con el nombre de Plaza República.

4. Arriba: Postal de cerca de 1905 cuando en la entonces denomnada Plaza República se erige la estatua de José Antonio Páez. Centro: Cuadro “¡Vuelvan caras!” (1882) de Arturo Michelena. Abajo izquierda: boceto de Andrés Pérez Mujica de 1903 que presentó junto a una maqueta al concurso anual de la Academia de Bellas Artes de Caracas dedicado al monumento a Páez. Abajo derecha: escultura de Pérez Mujica fundida en Paría y colocada en el espacio en 1905.

Trazada mediante un diseño más propio del siglo XIX con caminerías en diagonal formando una cruz (similar al de la Plaza Bolívar), en el centro del espacio urbano se colocaría la estatua ecuestre del general José Antonio Páez, de quien posteriormente asumirá su nombre definitivo. De la nota sobre la Plaza Páez que aparece en Caracas del valle al mar…, rescatamos: “En los años 50, el sentido de la plaza fue modificado con nuevos pavimentos integrados con la vegetación y con un espejo de agua. La plaza posee una densa población de jabillos y samanes que generan un túnel vegetal de especímenes centenarios que se extiende desde Puente Hierro hasta La India (parroquia La Vega), otorgándole identidad al paisaje urbano de la zona”.

La estatua ecuestre de Páez que preside el espacio, inaugurada por el Presidente Cipriano Castro el 23 de mayo de 1905 con discurso de orden de Don Eduardo Blanco, para la época Ministro de Instrucción, cuenta con una interesante historia. Al ser develada y durante muchos años se creyó que la obra pertenecía a Eloy Palacios, quien posteriormente realizaría el “Monumento a Carabobo” mejor conocido como la India de El Paraíso, inaugurada en 1911, que se ubicaría frente al Hipódromo. Pero lo cierto es que la escultura del primer presidente de Venezuela a caballo fue diseñada y realizada por el artista valenciano Andrés Pérez Mujica (1873-1920), discípulo de Arturo Michelena, cuyos bocetos para el cuadro “¡Vuelvan caras!” (1882) inspiraron a Pérez Mujica a la hora de presentarse en 1903 al concurso anual de la Academia de Bellas Artes de Caracas enviando una maqueta para el monumento de Páez. Ello le valió la obtención en 1904 de una beca de estudios a Europa donde viajó con Palacios quien lo asesoró en lo relacionado a la fundición en bronce del monumento y le hizo algunas sugerencias con relación a las proporciones de la estatua. De allí seguramente se produjo la confusión que derivó en que apareciese Eloy Palacios firmando el monumento lo que causó la indignación de Pérez Mujica y la indiferencia del gobierno. No será sino hasta 1964 cuando se reconozca su autoría gracias a las diligencias del entonces Cronista de la Ciudad, Enrique Bernardo Núñez.

Con el tiempo, el proceso de deterioro de la plaza Páez fue en aumento al punto de ser hurtados algunos elementos de la escultura como la lanza, la espada, los estribos y las riendas. Los trabajos de recuperación del espacio realizados en 2006, sirvieron para completar los elementos faltantes a la estatua, la replantación de las áreas verdes y reparación de las bombas de agua de las fuentes, iniciándose desde entonces, de nuevo, otro ciclo de desgaste que hoy ya puede ser apreciado.

5. Plano de Caracas, Ricardo Razetti, 1929 y detalle mostrando el trazado de El Paraíso para la fecha donde en la parte inferior ya se puede reconcer la ubicación de las plaza República (hoy plaza Páez) y 19 de abril de 1810 (hoy Madariaga).

Contigua a la Plaza Páez hacia el este, lo que hace que se perciba como un mismo espacio urbano, se concluye la construcción en 1911, en momentos en que Juan Vicente Gómez ya detenta el poder, de la Plaza 19 de Abril de 1810, actualmente conocida como Plaza Madariaga, en honor al clérigo, tribuno y prócer nacido en Chile José Cortés de Madariaga (1766-1826). Su forma triangular se origina como resultado de haber ocupado todo el terreno restante hasta tener como límite al este el final de la Avenida Castro y el inicio de la Carabobo (hoy avenida Páez). La localización y trazado de ambas plazas ya se puede apreciar con fidelidad en el plano de Razetti de 1929.

La Plaza 19 de abril de 1810 debe enmarcarse dentro de los actos que acompañaron la conmemoración del Primer Centenario de la Declaración de la Independencia, que arrojaron la construcción de una serie de monumentos y obras públicas entre las que vale la pena destacar: el ya mencionado “Monumento a Carabobo” de Eloy Palacios (1911); el Proyecto de Palacio para la Exposición en el primer Centenario de la Independencia de Rafael Seijas Cook (1909); la remodelación del Panteón Nacional a cargo de Alejandro Chataing (1910); la adquisición y recuperación de la casa natal del Libertador (1912-1921); el edificio para Operaciones Quirúrgicas que se integró al conjunto del Hospital Vargas de Manuel Felipe Herrera Tovar (1909-1911); el edificio de Correos y Telégrafos Nacionales de Luis Briceño Arismendi (1910-1911); la Biblioteca Nacional de Alejandro Chataing (1910-1911); y el edificio del Registro Público y Archivo Principal de la Sala Técnica del MOP a cargo de Manuel Felipe Herrera Tovar (1910-1911). Además, en 1911 apareció el nº 1 de la Revista Técnica del Ministerio de Obras Públicas, publicación mensual donde quedaron plasmadas muchas de las obras mencionadas.

6. Arriba: Diversas tomas del “Monumento a Francisco Salias y José Cortés de Madariaga” obra del escultor italiano Emilio Gariboldi, develada en 1911. Abajo izquierda: postal que muestra la escultura en bronce del “Monumento a la Victoria”, o Ángel de El Paraíso (1910) ubicada en el extremo norte de la plaza Madariaga. Abajo derecha: la plaza Madariaga en los años 1960.
7. La plaza Madariaga en la actualidad.

Volviendo a la plaza que ahora nos ocupa sobresale allí la obra del escultor italiano Emilio Gariboldi, “Monumento a Francisco Salias y José Cortés de Madariaga” develada en 1911. El año anterior, en el marco del Primer Centenario, la Gobernación del Distrito Federal había promovido dos concursos para la ejecución de los monumentos conmemorativos del 19 de abril de 1810, los cuales fueron ganados por Gariboldi. El primero fue la lápida en mármol colocada en la fachada de la Catedral de Caracas. El segundo fue justamente el realizado en bronce y mármol colocado en la nueva plaza construida en El Paraíso. Gariboldi, quien se trasladó a Venezuela hacia 1889, tiene una amplia obra conocida de tipo conmemorativo y funerario. Su biografía puede ser consultada en http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/Gariboldi,_Emilio.

También en la Plaza Madariaga se encuentra una pieza de mármol anónima (Narciso) hoy en día totalmente mutilada, situada dentro de un espejo de agua; y al noroeste frente a la Comandancia General de la Guardia Nacional Bolivariana -GNB- (antigua quinta Las Acacias realizada por Alejandro Chataing para la familia Boulton entre 1905 y 1912), la escultura en bronce del “Monumento a la Victoria”, o Ángel de El Paraíso, erigido también para las fiestas del Centenario en 1910 justamente en la puerta oriental de la urbanización.

La Madariaga, que tiene un área de 10.410 metros cuadrados y está bordeada por la mencionada Comandancia, una sede de la Universidad Santa María y el Centro Comercial Páez, ha sido por años lugar de esparcimiento en virtud de la gran variedad de árboles que la sombrean. También fue objeto de una remodelación en 2014 que buscaba preservar las áreas verdes, recuperar sus tres espejos de agua, incorporar aparatos para la ejercitación física y juegos infantiles e incluyó la resiembra de más 5.000 especies ornamentales. En la actualidad los trabajos realizados ya ofrecen un marcado desgaste debido al mal uso de los usuarios y descuido de los entes encargados de su mantenimiento, más allá de que los vecinos detectan «un cierto nivel de seguridad» que proporciona la proximidad de las instalaciones de la GNB.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. http://guiaccs.com/obras/plaza-paez/

2. https://twitter.com/gfdevenezuela/status/1260322854358388744?lang=bn

3. http://guiaccs.com/planos/la-busqueda-de-el-paraiso/

4. https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9s_P%C3%A9rez_Mujica; http://lecturas-yantares-placeres.blogspot.com/2012/09/el-dia-que-la-estatua-de-paez-hablo.html; http://estatuasdecaracas.blogspot.com/2011/02/

5. http://guiaccs.com/planos/ultimo-plano-de-razetti/

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

7. http://guiaccs.com/obras/plaza-madariaga/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 243

Nuestra postal del día de hoy recoge el anuncio de una constructora de la que con el tiempo sólo se ha podido rastrear la importante obra a la que en él se hace mención: la “Unidad de Habitación El Paraíso”, conocida más comúnmente como “Unidad Residencial El Paraíso”, proyectada por Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares como una de las primeras realizaciones del Plan Nacional de la Vivienda 1951-55 formulado por el Taller de Arquitectura del Banco Obrero (TABO), enmarcado a su vez en la gestión estatal vinculada al Nuevo Ideal Nacional perezjimenista.

El curioso diseño de la propaganda elaborado por Juan Pedro Posani para el nº 2 de la revista A, hombre y expresión, muestra detalles fotográficos de la obra, ejecutada por la Constructora Sánchez, enmarcados dentro de lo que podríamos entender como una alusión a las nubes de Calder que presiden el interior del Aula Magna de la Ciudad Universitaria de Caracas, inaugurada apenas dos años antes. Por otro lado, la composición general de las tres “nubes”, junto a la tipografía, tienden a conformar de manera esquemática la planta de tan emblemático edificio. Recordemos que Posani por aquellos años es el más directo colaborador de Carlos Raúl Villanueva dentro del Instituto Autónomo de la Ciudad Universitaria y, junto a él y Ramón Losada los tres son fundadores de la revista donde la constructora se promociona.

Por otro la lado, la sutil pero importante diferencia en la denominación del edificio construido entre “unidad de habitación” y “unidad residencial” no es menor. La primera remite a un nivel social muy diferente a la segunda, lo que en efecto ocurrió cuando del proyecto original realizado en 1952 sobre un solar adquirido en 1951 por el Banco Obrero de accidentada topografía, buenas visuales sobre la ciudad y densa vegetación, ubicado al sureste de la avenida Páez, conformado por 3 superbloques – dos de 14 pisos y uno de 19 – más tres bloques de 4 pisos, estacionamientos y 2 calles internas, inspirados en la Unidad de Habitación de Marsella de Le Corbusier, sólo se construyó un superbloque de 18 pisos y dos bloques de 4 pisos. Este hecho reorientó la asignación de los apartamentos originalmente destinados a la clase obrera hacia la clase media: la densidad había bajado de manera importante y la proximidad al centro de la ciudad colaboraron para ello fuera así.

1. Unidad Residencial El Paraíso. Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares. Izquierda: Dos perspectivas y la planta tipo. Derecha: Planta de conjunto
2. Unidad Residencial El Paraíso. Carlos Raúl Villanueva, Carlos Celis Cepero y José Manuel Mijares. Plantas de apartamento duplex

Definitivamente, tal y como señala Beatriz Meza Suinaga en la ficha elaborada para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), “en 1953 se erigen 2 bloques bajos con 40 apartamentos duplex de 3-5 dormitorios, y entre 1954-1955, el superbloque formado por un paralelepípedo y 2 alas transversales de 18 pisos, con 2 pisos para estacionamientos, 2 de servicios y 14 plantas que contienen 182 apartamentos dúplex (26 cada 2 pisos, y 5 modelos de 3 dormitorios). A nivel de calle, al estacionamiento sobresaliente de 2 pisos se adosan rampas peatonales para acceder al tercer nivel con una terraza semitechada y servicios comunales; detrás de los bloques bajos se proyectaron un kinder, comercios y club no construidos. El superbloque presenta variedad con su estructura a la vista, alternancia de llenos y vacíos -paños ciegos, ventanas, balcones, retranqueos- romanillas, quiebrasoles, aleros, contraste de alturas y movimientos plásticos realzados por la policromía de Alejandro Otero (1921-1990)…”. Además, habría que decirlo, se aprovechan al máximo la visuales y se logra iluminar y ventilar la totalidad de los espacios de forma natural y correcta.

Sibyl Moholy-Nagy en Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964) aportará lo siguiente: “Cuando Villanueva y Carlos Celis Cepero comenzaron El Paraíso, acordaron basarse en tres directivas principales respetadas a pesar de los obstáculos derivados de la ubicación, los aspectos económicos y la opinión pública.

1. Elegir panoramas tan variados como fuera posible porque el paisaje y la ciudad circundante debían ser incorporados.

2. Eludir la monotonía variando el conjunto de los edificios (la silueta) y mediante la diferenciación de las alturas y del alineamiento de los edificios entre sí.

3. El diseño exterior debía ser original, pero no a costa de lo razonable. La orientación hacia el oeste debía protegerse especialmente del sol por medio de mamparas y brise-soleils.”

3. Tres vistas exteriores de la Unidad Residencial El Paraíso

El conjunto ha sido reseñado a lo largo de todas las publicaciones editadas sobre la obra de Villanueva no sólo como parte del Plan Nacional de la Vivienda sino como uno de los dos primeros prototipos, junto a la Unidad de Habitación Cerro Grande, proyecto de Guido Bermúdez construida en El Valle casi en simultáneo, de edificaciones de gran altura con los que se dan los primeros pasos para lo que luego serán intervenciones de mayor densidad para las que se proyecta un nuevo tipo de superbloque, más simplificado, más económico y de más rápida ejecución, “donde Villanueva asumió todos los riesgos de la nueva escala tanto en la arquitectura como en el urbanismo”, tal y como señalará Paulina Villanueva en “Unidad Residencial ‘El Paraíso’ ” texto aparecido en el nº 29 (2013) de la revista DPA (Barcelona) dedicada a C.R. Villanueva.

En el libro Carlos Raúl Villanueva (2000) realizado por la propia Paulina junto a Maciá Pintó leemos en la reseña dedicada a la “Unidad Residencial El Paraíso” lo siguiente: “Sin embargo, en El Paraíso, al ser un bloque que también contiene servicios, está presente la particular fusión de Villanueva entre urbanizar y proyectar, al reunir en la solución arquitectónica una propuesta de vida comunitaria completa.”

En lo que a la Constructora Sánchez se refiere, a ella se deben dirigir los comentarios que señalan a la Unidad Residencial El Paraíso como realizada dentro de patrones de muy alta calidad, donde la estructura a la vista destaca por su limpieza y buena ejecución y todas las obras, tanto estructurales como de arquitectura, se llevaron a cabo de acuerdo a lo previsto en el proyecto y en los tiempos establecidos. También la nobleza constructiva (junto al cuidado en el mantenimiento puesto por sus moradores) permite observar el conjunto hoy en día como uno de los mejor conservados de la época. En cuanto al Plan Nacional de Vivienda hay que señalar que “a pesar de la actuación técnica del BO y del interés gubernamental en resolver las carencias, los resultados revelaron la imposibilidad de generar una oferta acorde con la demanda y, a fines de 1953, los programas oficiales cambian y en adelante se enfoquen en eliminar los ranchos en Caracas obviando prácticamente al resto del país”, como señalará Beatriz Meza Suinaga en “Gestión estatal de la vivienda en Venezuela: el Plan Nacional (1951-1955)”, texto publicado en Cuadernos del Cendes (2014). Allí se iniciaba la “guerra contra el rancho” la cual también se perdió. La acentuación del proceso migratorio y el aumento exponencial del crecimiento de áreas de vivienda no controladas no logró frenarse.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 2. Sibyl Moholy-Nagy, Carlos Raúl Villanueva y la arquitectura de Venezuela (1964)

3. https://www.pinterest.com/pin/92816442307596293/, https://www.pinterest.com/pin/423619908695175049/ y http://guiaccs.com/obras/unidad-residencial-el-paraiso/

HOTELES NACIONALES

1. Pabellón del Hipódromo de El Paraíso. Vista desde la terraza

Pabellón del Hipódromo de El Paraíso

Sin ser propiamente una edificación hotelera, Ciro Caraballo en Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista (1993) ubica la construcción en 1931 del Pabellón Social del Hipódromo Nacional de El Paraíso como un uso complementario que formó parte de la política oficial del régimen por promover el turismo, que tuvo su etapa de mayor esplendor al momento en que León Becker, anfitrión de origen alsaciano que arriba a Venezuela “posiblemente en la primera posguerra”, asume el manejo coordinado de las principales instalaciones que conformaban entonces la red de “Hoteles Nacionales”: el Miramar de Macuto y el Jardín de Maracay de las cuales fue sucesivamente su “Director Administrador”.

Caracas desplazada durante el gomecismo por Maracay como centro de poder y de las atenciones gubernamentales, siempre se vio en la necesidad de contar con un hotel de primera categoría lo cual, como señala Caraballo, no dejó de estar “presente en la mente de las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y, a partir de 1930, en boca de los funcionarios relacionados con el Despacho de Turismo”. Dicha inquietud, que no era compartida por el Benemérito y en parte se vio minimizada por las inversiones hechas en el ramo de la hotelería caraqueña por el sector privado, orientó la mirada de los promotores turísticos oficiales hacia el único lugar de la capital donde Gómez se sentía como en su casa: el Hipódromo Nacional de El Paraíso.

2. Las tribunas del Jockey Club en el Hipódromo de Sabana Grande ubicado en Las Delicias (1896)

Quizás sea bueno recordar que la afición hípica tuvo su primera manifestación a nivel nacional con la construcción de una pista para las carreras de caballos en el sector Las Delicias de Sabana Grande, inaugurada el 1 de marzo de 1896. Tal y como se recoge en la página http://www.anecdotashipicas.net/TrabajosEspeciales/SabanaGrande_CunaDelHipismo.htm: “Desde el año de 1893, comienza a publicarse en la prensa de la época, principalmente en el  diario El Tiempo, una serie de avisos pagados por Mathieu Valery, donde se informa el proyecto de constituir el Jockey Club de Venezuela, a semejanza de Jockey Club  de  París, con la finalidad de construir un hipódromo en Caracas, pero sin indicar su ubicación”. Así, el Jockey Club de Venezuela, legalizado formalmente el 10 de agosto de 1895, fue la entidad que se encargó de impulsar y financiar la construcción del Hipódromo de Sabana Grande fijando allí su sede. Para su realización “…se contrataron los servicios del arquitecto Venter; se instaló la lujosa tribuna inglesa para albergar a los miembros del Jockey Club e invitados especiales; y Arturo Michelena, quien en sus tiempos en Francia fue asiduo visitante del Hipódromo de Longchamps, fungió de asesor en lo que respecta a la ornamentación de los alrededores del hipódromo”.

El crecimiento urbano de Caracas hacia el este llevó a pensar en la conveniencia de construir un nuevo hipódromo. Para ello en 1907 el Jockey Club procedió a adquirir 10 hectáreas a los hermanos García Prim en la naciente y aristocrática urbanización de El Paraíso, lo cual condujo a la inauguración de la nueva instalación el 15 de febrero de 1908 participando en el acto Gustavo J. Sanabria, Gobernador Político y Militar del Distrito Federal y Presidente del Jockey Club de Venezuela, conjuntamente con José Gil Fortoul, Manuel V. Lander Gallegos, Celestino Martínez, Eduardo Sucre, Félix Galavís y Manuel Corao, miembros de esta agrupación hípica nacional.
En la construcción inicial se utilizaron las gradería del desmantelado Hipódromo de Las Delicias, las columnas rescatadas como chatarra del Mercado de San Jacinto y rejas de hierro especialmente fabricadas por la Escuela de Artes y Oficios de Caracas.

3. Vista parciales del Hipódromo de El Paraíso. después de la remodelación de 1931. Arriba: la tribuna del Hipódromo de Sabana Grande reutilizada
4. Izquierda: Monumento a Carabobo mejor conocido como la “India del Paraíso”, Eloy Palacios, 1911. Derecha: Plaza Petión, El Paraíso ubicada al lado del Hipódromo y frente al Instituto Pedagógico y a la India. Desapareció a raíz de la construcción del distribuidor La Araña.

Gómez, quien había respaldado el traslado del coso hípico, lo convierte en un importante foco de la intervención estatal: en 1911 se inaugura frente a dichas instalaciones el Monumento a Carabobo mejor conocido como la “India del Paraíso” (originalmente destinada para ubicarse en la Sabana de Carabobo para conmemorar los 90 años de la batalla) y, más adelante, la Plaza Alejandro Petión. Como señala Caraballo, “no sólo servía el centro hípico para las actividades de carreras, en su amplio óvalo central también tenían lugar importantes espectáculos de carácter masivo, desde el aterrizaje de aviones, hasta las marchas del ejército a caballo, en las fiestas patrióticas”.

5. Vista panorámica del Hipódromo de El Paraíso.
6. Vista parcial del Hipódromo de El Paraíso en fechas próximas a su inauguración en 1911, donde se pueden apreciar las tribunas principales y la recta final de la pista.

En 1931 mediante Decreto Presidencial, el Benemérito ordena la remodelación total del Hipódromo de El Paraíso la cual el estará a cargo del Ministerio de Obras Públicas (MOP). Caraballo apuntará: “Estas reformas incluyeron el mejoramiento de la pista, caballerizas, nuevas tribunas públicas y la presidencial, con un especial énfasis en el rescate de sus áreas circunvecinas. Las estructuras metálicas fueron encargadas a la firma de los ingenieros Ayala y Wallis. En los jardines se distribuyeron doce kioskos, destinados a la venta de boletos; sanitarios y grupos de música en la terraza de apostadores, nueva pavimentación y enrejados, hacían de marco a lo más novedoso del nuevo conjunto: ‘El Pabellón’, inmenso templete de ladrillo, concreto y techos metálicos, en moderno estilo Art-Deco, el cual serviría para las recepciones a cubierto, restaurant y ‘dancing’, contando a su vez con un bar abierto al exterior y una terraza para bailes y espectáculos. El tradicional lugar de carreras de caballos pasaba a convertirse así en el más importante conjunto recreativo de la Capital de la República”.

7. Pabellón del Hipódromo de El Paraíso. Izquierda: Planta. Derecha arriba: vista interior del Gran Salón durante su construcción (1930). Derecha abajo: vista interior del Gran Salón una vez concluido en 1931
8. Pabellón del Hipódromo de El Paraíso visto desde la terraza

Diseñado por el arquitecto André Potel y elaborado en las oficinas de Edificaciones y Ornato del MOP, el “dancing”, como se le identificaba en los planos, tenía 2.200 m2 de área cubierta y, de acuerdo a la Memoria que presenta el citado Ministerio en 1932, “sus fundaciones fueron construidas considerando la posibilidad de ampliar con un segundo piso. Los techos de los corredores, del bar y de las dependencias de servicio se construyeron de platabandas; mientras que el salón central es de armadura metálica de una luz de 23,50 m por 23,50 m, cubierta de laminas de zinc; el cielo raso es de celotex y está colocado en forma de escalones y los interespacios sirven para ventilación y para alumbrado indirecto. La instalación eléctrica ha sido estudiada cuidadosamente; el salón principal con diversas luces de colores cambiantes y una cornisa luminosa de vidrios blancos opacos que la circundan”. Como datos adicionales cabe agregar que el salón tenía 8 metros de altura y que su estructura se apoyaba en doce pilares perimetrales lo cual liberaba el enorme espacio interior, único de tales dimensiones para la época. Rodeado por amplios corredores abiertos en tres de sus lados, que servían de espacio de interconexión con el exterior y áreas de expansión de la sala de fiestas, el del lado este del Pabellón se integraba con una terraza descubierta de 2.000 m2 aprovechable para grandes celebraciones. La zona norte estaba destinada a los servicios de apoyo.

La construcción se programó para ser concluida en 9 semanas y estuvo a cargo de Carlos Blaschitz & Cia, la más importante en el país para los años treinta.

A partir de su inauguración el 14 de noviembre de 1931 “el Pabellón fue adscrito al ‘Despacho de Turismo’ perteneciente al Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, al tiempo que era entregado, para su administración y promoción, al Gerente de los Hoteles Nacionales: León Becker” que lo convertiría en una sala de festejos con capacidad para 1.200 personas o, en otros momentos, en un centro de diversiones, nos recordará Caraballo. “En el ramo turístico el Pabellón prestó servicio de apoyo a la red de Hoteles Nacionales, organizando desde allí excursiones, así como también sirviendo de centro para las reservaciones de habitaciones del Hotel Jardín y el Hotel Miramar”, habiendo servido eventualmente, también, para el alojamiento de turistas ante inconvenientes que se presentaban o como lugar de escala en largos traslados, sustituyendo, aunque sólo fuera parcialmente “al tan ansiado y nunca concretado, hotel de turismo de Caracas.”

9. El Pabellón del Hipódromo en la actualidad. Izquierda: Ubicación junto a la intimidante presencia del distribuidor La Araña. Derecha: Acceso principal hacia la avenida Páez.
10. El Pabellón del Hipódromo en la actualidad. Frente hacia la avenida Páez.

En 1959 tras la inauguración del Hipódromo Nacional de La Rinconada cesan las actividades del Hipódromo de El Paraíso y con él los bailes y festejos especiales que se realizaron durante casi 30 años en el Pabellón, destinándose sus instalaciones para que el Instituto Pedagógico Nacional pusiese a funcionar el Liceo Aplicación, centro educativo para el entrenamiento de los nuevos docentes. El otrora espacio lúdico se convertiría en la Biblioteca y Salón de actos del nuevo Instituto, “… el área que había funcionado como cocina era transformada en enfermería y el bar en sala de gimnasia, mientras que el resto del edificio, pobremente tabicado, serviría para alojar, de alguna manera, otras instalaciones del centro educativo.”

La construcción del Distribuidor “La Araña” a finales de la década de los sesenta le da la estocada final al lugar: obliga al traslado de “La India” a una redoma en la confluencia de las avenidas La Paz y Páez, se arrasa con el parque Petión y con el campo deportivo, y la ubicación de las columnas del mamotreto vial negaron su participación urbana obligando al Pabellón a resignarse a ser considerado un “anónimo galpón”.

11. «Intervención restaurativa» del antiguo Pabellón del Hipódromo integrado a la Unidad Educativa Nacional Edoardo Crema

En 1977 la Unidad Educativa Nacional Edoardo Crema, fundada en 1974 en Montalbán, ocupa las instalaciones de la antigua sede del liceo Aplicación y en 2009 lo que fue el Pabellón del antiguo Hipódromo del Paraíso sería sometido a una “Intervención restaurativa” a cargo del Ing. Alfonso C. Olivares Garcés (la cual puede ser consultada en https://arquetipos21.blogspot.com/2010/10/intervencion-restaurativa-en-el.html), que buscó rescatar la deteriorada estructura, para un mejor uso de la comunidad educativa. En 2019 el portal Caraota Digital publica “Edoardo Crema: zona de desastre que 500 alumnos llaman liceo”, reportaje que, para quien esté interesado, ofrece una semblanza de las condiciones en las que se encuentra la que fuera la resplandeciente instalación que en los años 30 del siglo XX sirviera de lugar de encuentro y distracción para la sociedad caraqueña.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 7 y 8. Ciro Caraballo, Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista, 1993

2. https://www.facebook.com/CojoIlustrado/posts/433709090872235/

3, 5 y 6. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

4. https://orachapellincaracasvenezuela.blogspot.com/2008/08/plazas-y-parques-de-la-vieja-caracas.html

9 izquierda. Google Earth

9 derecha. https://twitter.com/jldangeloduran/status/1012492665441701890

10 y 11. https://arquetipos21.blogspot.com/2010/10/intervencion-restaurativa-en-el.html