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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 461

La conocida como “Tragedia de Vargas”, ocurrida en diciembre de 1999, representa el desastre meteorológico de mayor magnitud en la historia contemporánea de Venezuela, dejando una huella imborrable en la infraestructura y el tejido social del litoral central. Uno de los epicentros de esta devastación fue la cuenca de Camurí Grande, donde se asienta el Núcleo Universitario del Litoral (NUL) de la Universidad Simón Bolívar (USB). Este evento no solo destruyó el 80% de la planta física de la institución, sino que obligó a una redefinición total de su modelo académico y de su relación con un entorno geológico altamente dinámico.

1. Toma de posesión de los Terrenos del Núcleo Universitario Litoral el 15 de septiembre de 1975. El Rector de la USB Ernesto Mayz Vallenilla protagoniza el acto.

Quizás valga la pena recordar que el NUL inició su andadura formal en la década de los setenta, un periodo de expansión para la USB, cuya sede principal en Sartenejas ya se perfilaba como un referente de excelencia científica. La necesidad de atender el litoral central, una zona estratégica por su actividad portuaria y turística llevó a la elaboración por parte de la universidad de un proyecto académico basado en ofrecer carreras técnicas enfocadas en áreas administrativas, tecnológicas y de servicios, con una duración de 3 años. Como espacio idóneo para su funcionamiento le fueron entregados a la institución el 15 de septiembre de 1975 los terrenos de lo que fue la Hacienda Camurí Grande que sumaban en total 112 hectáreas. Este lugar, caracterizado por su alto valor escénico y su ubicación en la estrecha franja entre la cordillera de la costa y el Mar Caribe, presentaba tanto oportunidades como desafíos para la planificación urbana.

2. El Trapiche (arriba) y la antigua Casa de Hacienda de Camurí Grande (abajo, conocida luego como la Casa de Vargas) construcciones del siglo XVII ubicadas en la colina norte del valle donde se construyó el Núcleo del Litoral de la USB.

La aprobación institucional por parte del Consejo Nacional de Universidades (CNU) el 16 de enero de 1976 marcó el inicio de la construcción de una planta física que debía ser funcional y adaptable. El modelo académico, exigía una infraestructura que priorizara los espacios de práctica, como talleres y laboratorios, por encima de las grandes aulas de conferencias teóricas.

3. Vista de los Pabellones, construidos en la parte baja del valle de Camurí Grande, donde se iniciaron formalmente las actividades docentes en el Núcleo Universitario del Litoral de la USB en 1977.

Al iniciar formalmente sus actividades el 12 de febrero de 1977 (ya habiéndose creado el 4 de febrero de 1976 el Decanato de Investigaciones), el NUL contaba con una planta física aún en construcción, donde destacaban las edificaciones coloniales del siglo XVII de la antigua casa de la Hacienda Camurí Grande (inmueble testimonio de la arquitectura colonial venezolana y residencia del Dr. José María Vargas tras su regreso de Puerto Rico en 1824, que luego se convertiría en la sede administrativa) y el trapiche (testimonio del pasado incorporado al paisajismo norte en proceso de realización), a las que se añadieron 4 pabellones (similares a los utilizados en la primera etapa del desarrollo de la sede de Sartenejas) en los que se centró la actividad docente (aulas y laboratorios) y algunas oficinas administrativas, encontrándose el quinto en vías de ser concluido.

Con el paso del tiempo se irían completando paulatinamente el resto de los edificios y el paisajismo que terminaron de darle forma definitiva al campus: se concluyó el pabellón V y se levantó el VI; también desde el Decanato de Investigaciones se impulsó la construcción de la infraestructura de laboratorios (grupo de naves industriales equipadas con tecnología de punta para la época); se fueron añadiendo una serie de edificaciones aisladas de apoyo que albergaron la Casa del Estudiante, la Casa del Profesor, la Casa del Empleado, el puesto de guardabosques, un invernadero y depósitos de mantenimiento; y hacia finales de la década de los noventa se había iniciado la construcción de un edificio de aulas de mayor escala para centralizar la formación teórica de las nuevas licenciaturas que se estaban abriendo.

4. Camurí Grande y zonas aledañas días después de la tragedia del 99. En la parte superior se observa, arrasado por la crecida de la quebrada Camurí Grande, el valle en el que ubicaron inicialmente las edificaciones del Núcleo del Litoral de la USB.
5. Condiciones en las que quedó la puerta de acceso al Núcleo del Litoral después del deslave de diciembre de 1999.

Aquella planta física, indisolublemente ligada a su entorno natural, que equilibraba el rigor industrial con la preservación del patrimonio histórico ocupó, sin embargo, la zona más vulnerable del valle surcado por la quebrada Camurí Grande. Salvo las edificaciones históricas (la Casa de Vargas y el trapiche de la hacienda) que se ubicaron (dada la sapiencia constructiva de la arquitectura tradicional) en zonas altas no inundables, el resto ocupó abanicos aluviales, una formación geológica propia de la zona donde los ríos depositan sedimentos al llegar a la costa. De allí que, pese a que la universidad realizaba esfuerzos constantes de mantenimiento de drenajes y sistemas de canalización para proteger los laboratorios y aulas de las crecidas estacionales de los ríos adyacentes, la crecida originada por las extraordinarias precipitaciones que cayeron entre el 14 y el 17 de diciembre de 1999 haya arrasado, como ya se dijo, el 80% de los edificios lo cual obligó a actuar con premura para tratar de restablecer prácticamente desde cero las actividades en el Núcleo.

Dada la magnitud del desastre, las labores de canalización de los cauces, la remoción de escombros y la reconstrucción del Núcleo pasaron a ser primera prioridad dentro de los planes trazados por la Autoridad Única de Área del Estado Vargas (AUAEV), creada inmediatamente después del evento, cuyo brazo ejecutor en lo relativo a las realización de obras civiles (recuperación, infraestructura y vivienda, entre otras) sería CORPOVARGAS (Corporación para la Recuperación y Desarrollo del Estado Vargas) creada en junio de 2000.

6. Plano topográfico donde se puede apreciar en el centro la «meseta» o «terraza» producto del movimiento de tierra llevado a cabo por la contratista a la que se le asignaron los trabajos de remoción de escombros y reacondicionamiento de los terrenos del Núcleo del Litoral de la USB. También se resalta en líneas gruesas las obras de canalización de la quebrada Camurí Grande.

Los apuros y negociados (generalmente asociados a las premuras como excusa), que se generaron alrededor de las obras, condujeron a la contratación por parte de CORPOVARGAS de un grupo de empresas que abordarían las obras de recuperación e infraestructura ligadas al Núcleo. Como parte de ellas se develó la presencia de un grupo de arquitectos e ingenieros a quienes correspondió elaborar un esquema general que establecía la localización y disposición de las nuevas edificaciones en una meseta producto de un agresivo movimiento de tierra hecho en la fila o estribo norte de la montaña que confina el valle, lugar que ofrecía la mayor seguridad en caso de producirse un nuevo deslave.

El impacto ambiental ocasionado y la escasa calidad arquitectónica de lo propuesto por la firma contratista se hizo eco al interior de la USB y en particular entre el profesorado de la Carrera de Arquitectura, lográndose la aprobación por parte del Consejo Directivo de la institución de una Comisión evaluadora (coordinada por el entonces Jefe del Departamento de Diseño, Arquitectura y Artes Plásticas el profesor Luis Emilio Pacheco), que llegó a la conclusión de que lo más adecuado para canalizar correctamente la reconstrucción del NUL era convocar un concurso interno cuyo objetivo no sería otro sino el de producir un plan maestro y una estrategia de desarrollo para las nuevas obras arquitectónicas.

El Concurso de Ideas, cuyo llamado se hizo el 6 de junio de 2001 y que debió entregarse en un tiempo perentorio, contó con la participación de 7 profesores que formaban parte de la planta de la Carrera de Arquitectura tuvo, paradójicamente, que adaptarse al movimiento de tierra ya ejecutado y contra el cual se había reaccionado dando pie a la convocatoria.

7. Izquierda: Portada del nº6 de la revista Galpón 5 (2001) que recoge las propuestas presentadas para el Concurso de Ideas Sede USB Litoral. Derecha: Página interior con parte del trabajo ganador entregado por el equipo integrado por los arquitectos Alfredo Sanabria, Edving Otero y Hugo D’Enjoy.
8. Páginas interiores del nº6 de la revista Galpón 5 donde se recogen las otras seis propuestas presentadas a concurso.

Las propuestas presentadas por Guillermo Frontado, Oswaldo Lares, Flor Crespo, Alejandro Borges, Enrique Cilia, Maricarmen Sánchez y el equipo conformado por Alfredo Sanabria, Edwing Otero y Hugo D’Enjoy, cuya base programática sería, grosso modo, la que para el momento de la tragedia ya poseía el Núcleo, serían evaluadas por un jurado integrado por la Comisión Evaluadora: Luis Emilio Pacheco, Carlos Reimers, Tomás Cervilla y Alberto Tucker. Finalizadas las deliberaciones el 13 de julio de 2001, resultó ganador el trabajo entregado por Sanabria-Otero-D’Enjoy cuya lámina correspondiente a la “planta techo con sombra” engalana nuestra postal del día de hoy.

El jurado, por otro lado, recomendaría a los ganadores tomar en cuenta una serie de observaciones  e incorporar algunas ideas provenientes de otras propuestas presentadas siendo la más notoria el asumir como base para la realización del proyecto de paisajismo el trabajo entregado por el profesor Oswaldo Lares.

9. Plano de conjunto de la propuesta ganadora presentada por Sanabria-Otero-D’Enjoy.

De la publicación de los resultados del concurso en la revista Galpón Cinco nº6 de finales de 2001, extraemos la siguiente cita que expone los aspectos más relevantes que soportan el planteamiento ganador:

10. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Planta nivel 0.00 y Corte longitudinal B-B’.
11. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Planta nivel 4.50 y Corte longitudinal A-A’.

La Solución concebida con la intención de satisfacer los requerimientos planteados, propone la construcción de una compacta ciudadela que al igual que emplazamientos semejantes del pasado (…), sepa integrar las diferentes edificaciones del programa en un sistema continuo de espacios públicos que las concatenen y que al implantarse en el lugar les permitan establecer íntima relación con el paisaje y con la topografía.

12. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Planta nivel 9.00 y Corte longitudinal B-B.

La Idea propone que, partiendo de la creación de un basamento común, se puedan vincular las diferentes edificaciones del conjunto a lo largo del eje que trazan los dos extremos más notables del terreno. Estos son: al Este la Casona Colonial de alargada planta y al Oeste el tope de la colina que limita la explanada.

13. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Axonométricas conjunto.

En el caso que nos ocupa y dado lo alargado del lote se ha concebido un sistema de espacios peatonales abiertos que se articulan a lo largo del eje longitudinal. Estos se estructuran a la vez entre dos grandes áreas de dimensiones y características diferentes. Al Este el área Institucional y al Oeste el área Recreacional, ambas se vinculan con un amplio espacio arbolado que hemos llamado Bulevar.

(…)

14. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Axonometrías + Vista de aulas.

A ambos lados de dicho eje se encuentran los bloques que aglutinan las principales actividades del nuevo Núcleo Universitario, las Aulas y los Talleres de Mecánica Aeronáutica y Naval.

15. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Imágenes rectorado.
16. Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción Sanabria-Otero-D’Enjoy. Propuesta ganadora del concurso para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB. Imágenes rectorado. Fotos de la maqueta elaborada por Carlos Gago.

Separados de este centro y próximo al trapiche de la antigua Hacienda Camurí Grande, se implanta la escuela de Hotelería que contempla la refacción del antiguo edificio y sirve de acceso peatonal al recinto elevado. En el resto del terreno, en el valle que sirviera de asiento a los antiguos sembradíos y posteriormente a las edificaciones arrasadas por la crecida del río, se plantea la creación de terrazas con terraplenes y diques que permitan utilizar con relativa seguridad estos terrenos con fines deportivos y recreacionales, para ello se plantea rescatar las dos edificaciones más resistentes que se mantienen en pie, a fin de prestar los adecuados servicios a esta actividad.

17. Plano general de la propuesta utilizada para la Reconstrucción del Núcleo del Litoral de la USB impuesta por la empresa contratista de las obras en complicidad con la Dirección de Planta Física del Núcleo.

Finalizado el concurso ocurrió uno de esos episodios inverosímiles que ha acompañado (salvo muy pocas excepciones) a cuanto certamen de arquitectura se ha realizado en el país. Debiendo las autoridades universitarias respaldar e impulsar los resultados, cedieron a las presiones provenientes de quienes tenían en sus manos la ejecutoria de las obras civiles y de la dirección de planta física del NUL, quienes impusieron la planta de ubicación proveniente de una de las propuestas presentadas (no ganadora), con la cual se desarrollaría el conjunto de edificios a ser ubicados en la “meseta” producto del movimiento de tierra ya existente sobre el terreno.

A partir de allí los ganadores, a través de las páginas de la revista Galpón 5 ya mencionada, denunciaron graves problemas en la organización del concurso lo que, sumado a la “falta de honestidad” por parte de las autoridades universitarias y el comportamiento reñido con la ética de uno de los concursantes, se tradujo en la “construcción de un híbrido complaciente” por parte de un arquitecto perdedor y un desarrollo que ha dejado como resultado una arquitectura cuestionable, situación que les hizo pensar que el llamado a concurso fue un “parapeto” montado para finalmente entregar la responsabilidad del desarrollo del Núcleo a quien no lo merecía, perdiéndose así una oportunidad de oro para realizar un proyecto evaluado como el mejor.

18. Vista panorámica del Núcleo en la actualidad en la que se señala el sistema de obras de control para proteger a la población de Camurí Grande. Se observa una de las presas sobre el río Migueleno, la canalización de ambos cauces y los espigones en la descarga al mar. No se muestran las otras 5 presas que conforman el sistema de protección.
19. Proyecto de Recuperación y Reconstrucción de la Sede del Litoral. Plano general.
20. Proyecto de Recuperación y Reconstrucción de la Sede del Litoral. Disposición de los edificios y usos en el Sector Terraza en 2014 donde se señala las obras construidas, las que están en proceso de construcción y las que están por construir. Propuesta atribuida al arquitecto Guillermo Frontado.
21. Proyecto de Recuperación y Reconstrucción de la Sede del Litoral. Maqueta con la disposición de los edificios en el Sector Terraza. Propuesta atribuida al arquitecto Guillermo Frontado.

Quizás sean las imágenes actualizadas del NUL y sus edificaciones el mejor testimonio para evaluar cómo se desvirtuó lo que pudo ser un proceso de reconstrucción modélico, el cual, no obstante, contra viento y marea y pese a los avatares del tiempo de crisis que ha envuelto al país, ha resurgido de sus cenizas como una muestra ejemplar de superación ante la adversidad.

22. Reconocimiento otorgado en la X Bienal de Arquitectura de Caracas BAC 2001 al arquitecto Alfredo Sanabria por el trabajo «Reconstrucción de la Sede de la Universidad Simón Bolívar. Núcleo del Litoral. Camurí Grande», como parte de los proyectos presentados en el evento para la Recuperación y Desarrollo de Vargas, los cuales en conjunto fueron acreedores del Premio Nacional X Bienal de Arquitectura de Caracas.

Dentro de las diversas paradojas que este concurso encierra, también se encuentra el hecho de que, tras ser invitados Sanabria-Otero-D’Enjoy por el Colegio de Arquitectos de Venezuela a participar en la X Bienal de Arquitectura de Caracas (BAC) de 2001 para presentar la propuesta ganadora como parte de los planes y proyectos que, originadas en su gran mayoría desde las universidades, se convirtieron el aportes para la recuperación y desarrollo de Vargas, los organizadores del evento decidieron otorgar el “Gran Premio” o Premio Nacional X Bienal de Arquitectura de Caracas a la totalidad (10) de los trabajos presentados bajo tal condición. Lo curioso es que la propuesta de “Reconstrucción de la Sede de la Universidad Simón Bolívar Núcleo del Litoral. Camurí Grande”, fue el único proyecto de arquitectura que formó parte de ese reconocimiento compartido.

23. Dos tomas aéreas recientes de las instalaciones del Núcleo Universitario del Litoral de la USB.

En la actualidad, podría decirse que, signado por una planificación defectuosa, el Núcleo ha logrado el objetivo fundamental de reubicar la actividad académica en zonas seguras, protegiendo la vida de la comunidad mediante la ocupación de la meseta. La recuperación de edificaciones emblemáticas como la Casa Vargas ha permitido salvar la identidad histórica del recinto, mientras que la incorporación del Edificio ELE sitúa al núcleo en la ruta de las energías sostenibles.

24. Vistas generales recientes de los edificios del Sector Terraza del Núcleo Universitario del Litoral de la USB.

Sin embargo, la misión de reconstrucción del Núcleo sigue inconclusa. El auditorio en obra gris, el comedor inhabilitado y la sedimentación de las presas de protección son recordatorios de que la infraestructura universitaria requiere de una inversión sostenida que trascienda la planificación inicial. La colaboración entre la academia, las empresas privadas como Krill Energy y la Asociación de Egresados de la USB (AEUSB) se perfila como el modelo necesario para garantizar la operatividad y el crecimiento de una sede que, habiendo sobrevivido a la mayor tragedia natural de Venezuela, continúa siendo un símbolo de excelencia y resiliencia en el litoral central.

Nota.

Para la realización de esta reseña contamos con el importante y desinteresado apoyo de los arquitectos y profesores Alfredo Sanabria y Luis Emilio Pacheco para quienes va nuestro sincero agradecimiento.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 6, 9-17 y 22. Cortesía de Alfredo Sanabria.

1. CENDA USB (https://www.cenda.usb.ve/node/31)

2. Caracas del valle al mar (https://guiaccs.com/obras/casa-de-hacienda-y-trapiche/)

3, 19, 20 y 21. 45 aniversario USB Sede del Litoral (https://sites.google.com/usb.ve/45-aniversario-usb-sede-del-li/un-recorrido-por-la-sede-del-litoral)

4. Club Camurí Grande (https://camurigrande.com/wp-content/uploads/2014/09/Eduardo-Valera-Informe-T%82cnico.pdf#:~:text=El%20Club%20Camur%C3%AD%20Grande%20se%20encuentra%20en,sin%20la%20presencia%20del%20cono%20de%20deyecci%C3%B3n.)

5. La desigual vulnerabilidad de las poblaciones
ante catástrofes naturales: el caso del Desastre
de Vargas (Venezuela) en 1999 (file:///C:/Users/PC%20de%20Azier/Downloads/Dialnet-LaDesigualVulnerabilidadDeLasPoblacionesAnteCatast-4999322-2.pdf)

7 y 8. Revista Galpón 5. Universidad Simón Bolívar. Nº 6 (2001)

18. José Luis López. «APRENDIENDO DEL DESASTRE DE VARGAS. Una visión crítica y constructiva sobre las medidas adoptadas para la mitigación del riesgo», BOLETÍN de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, nº50, marzo 2021 (https://acading.org.ve/wp-content/uploads/2023/02/BOLETIN_50.pdf)

23 y 24. Capturas de «Sobrevolando la USB. Sede del Litoral» (https://www.youtube.com/watch?v=w7X0C0Zxdd4)

¿SABÍA USTED…

… que en 1975 abre sus puertas el Gran Hotel Meliá Caribe, ubicado en la parroquia Caraballeda, Litoral Central?


 Situado en un sector del litoral guaireño que, debido a su estratégica localización geográfica, a partir de los años 50 del siglo XX empezó a ser tomado en cuenta como zona para la recreación, el esparcimiento y para invertir en instalaciones de apoyo a lo vacacional, el Gran Hotel Meliá Caribe se sumó a una cadena de eventos que hicieron de la zona un punto de referencia con el transcurrir de los años.
Quizás no esté de más recordar que la parroquia Caraballeda es la más antigua de lo que hasta hace poco se conoció como el estado Vargas. La población que le da nombre fue fundada en 1568 por Diego de Losada como Nuestra Señora del Carballo (o de Caraballeda), patrona de Río Negro del Puente, pueblo natal de Losada en Zamora, España. Losada llevó a cabo su acto fundacional sobre las ruinas de la Villa de El Collado, levantada “con todas las reglas” en 1560 por Francisco Fajardo abandonada poco tiempo después tras los ataques incesantes de los aborígenes del lugar. Además, Caraballeda fue el primer puerto del litoral cuando aún La Guaira, fundada en 1555, no se había desarrollado para tal fin. Así, durante años fue punto de entrada y salida de la producción de las prósperas haciendas que se instalaron en la zona y del contrabando de quienes burlaban las vigilantes naves de la Compañía Guipuzcoana (que operó en Venezuela, como se sabe, desde 1730) cuando ya La Guaira ya había asumido el rol de puerto principal.
Tal y como recoge Iván González Viso en Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015), en 1608 el entonces gobernador de la provincia de Venezuela Sancho de Alquiza, “otorga para su desarrollo las tierras de Caraballeda a Juan Díaz. Estas tierras junto a las de la Hacienda Suárez … fueron destinadas al cultivo y producción de caña de azúcar, siendo la Hacienda Díaz una de la más extensas y productivas de la región, al este del litoral”. A modo de complemento, se puede decir que la parroquia se levantó en torno al punto central de la fundación ubicado hacia en interior del pequeño valle que ocupa y estuvo conformada por las haciendas Juan Díaz, Baulén, Suárez, Nepecuay, Cerro Grande y Camurí Chiquito o Camurí Chico.
Será a mediados de los años 1940, cuando la búsqueda de zonas de desahogo y esparcimiento para la creciente población caraqueña hará que la mirada de los inversionistas deje de lado el tradicional Macuto y vea en Caraballeda una excelente ocasión para emprender nuevos desarrollos. De tal manera, la hacienda Nepecuay dará origen a la urbanización Los Corales, la hacienda Suárez a Palmar Este, la Cerro Grande a la urbanización del mismo nombre, la hacienda Camurí Chiquito a Palmar Oeste, pero la más grande extensión, correspondiente a la hacienda Juan Díaz, es la que dará paso al Yatch and Golf Club Caraballeda así como a la urbanización Caribe y gran parte de la zona residencial de Tanaguarena. Cabe añadir que serán Bernardo Siso y Carlos Heny quienes adquirirán en 1946 la hacienda Juan Díaz (cuya casona había sido la sede de la primera aduana de la Compañía Guipuzcoana), para desarrollar la ya mencionada urbanización Caribe dejando su trazado en manos de Manuel Mujica Millán.
Constituida su población fundamentalmente por descendientes de esclavos que trabajaron las tierras, incrementada por la llegada a mediados del siglo XX de inmigrantes canarios y madeirenses, ya desde entonces la zona de Caraballeda empezó a convertirse en lugar donde los habitantes de Caracas solían pasar temporadas estivales o fines de semana, situación que mejoró enormemente al terminarse la construcción de la autopista Caracas-La Guaira en 1953.
El dragado y conexión al mar de la laguna Caraballeda, reseñada desde los tiempos de la conquista, permitirá crear la marina del ya citado Caraballeda Yatch and Golf Club (fundado en 1948) y el desarrollo en 1952 del primer club de playa del que tengamos registro, el Laguna Beach, ubicado en la confluencia entre el mar y la laguna, cuyo promotor fue Daniel Camejo Octavio y sus arquitectos Juan Andrés Vegas y Julián Ferris con la colaboración de Carlos Dupuy, Gustavo Ferrero y Jaime Hoyos). En torno a este lugar será desarrollado en 1955 por la Corporación Nacional de Hoteles y Turismo (CONAHOTU) el proyecto para el hotel Guaicamacuto (luego Macuto Sheraton), proyecto de Luis Malaussena junto a Frederico Beckhoff, Klaus Heufer y Klaus Peter Jebens (puesto en funcionamiento en 1960), y 20 años más tarde (1975) el Gran Hotel Meliá Caribe.

1. Gran Hotel Meliá Don Pepe de Marbella (1961-63). Eleuterio Población Knappe.
2. Hotel Meliá Puerto La Cruz (1974). Lampo y Lampo Arquitectos.

Cuando a mediados de los años 1970 la cadena española Meliá decide incursionar en Venezuela proyectando y construyendo en primer lugar el Meliá Puerto La Cruz (1974, 30.000 m2 de construcción, 220 habitaciones, diseñado por la firma Lampo y Lampo Arquitectos, conformada por Margot Fernández de Lampo y Roberto Lampo Molina) y luego el Meliá Caribe, se sumará a otras operadoras como Sheraton, Hilton, Intercontinental y Holiday Inn que ya venían funcionando en el país. Seleccionará como arquitecto al destacado profesional Carlos Gómez de Llarena quien contaría con la asesoría y colaboración de Eleuterio Población Knappe (Huelva 1928-Madrid 2011), autor del Gran Hotel Meliá Don Pepe de Marbella (1961-63).

3. Residencia Geriátrica de Caraballeda (1973). Carlos Gómez de Llarena con la colaboración de Joel Sanz.
4. Gran Hotel Meliá Caribe (1975). Carlos Gómez de Llarena con la colaboración y asesoría de Eleuterio Población Knappe.

En aquel entonces Gómez de Llarena también había sido solicitado por la Fundación Anala y Armando Planchart para llevar a delante (con la colaboración de Joel Sanz) el proyecto de la Residencia Geriátrica de Caraballeda, edificio concluido en 1973 que le permitiría a la institución dar cuerpo a uno de sus objetivos fundamentales.
Es así que se puede considerar el desarrollo del diseño del Meliá y el Geriátrico como piezas influidas por similares preocupaciones en cuanto al manejo de la forma, el tratamiento de las unidades de habitación, la riqueza espacial de sus áreas comunes y las consideraciones climáticas y de orientación en edificios residenciales que abordaban ambos la condición temporal de sus ocupantes. Ubicados los dos en Caraballeda (el hotel expuesto directamente a las brisas del mar y la residencia más hacia el interior sobre una pequeña colina), representaron también para el arquitecto todo un reto y un aprendizaje en cuanto al comportamiento del salitre en ambos casos: implacable y corrosivo en el primero y mucho más benévolo con el segundo.
De la relación de Carlos Gómez con don Eleuterio Población durante el desarrollo del proyecto del Meliá, hemos podido conocer cómo poco a poco, con mucha discreción, picardía y diplomacia, Gómez fue logrando zafarse de la pesada influencia de quien había diseñado el buque insignia del turismo español en la Costa del Sol (vertical, compacto y ligeramente quebrado en planta), apostando e imponiendo una solución horizontal compuesta con dos cuerpos de una gran plasticidad que fue reforzada por el uso sin temores de la línea curva y por la potencia que le imprimió a la fachada la continuidad de las franjas que unifican sus balcones y sistema de circulación horizontal. Coinciden ambas soluciones (la del hotel Meliá de Marbella y el Meliá Caribe) en considerar importante la ruptura de la monotonía rectilínea de los pasillos de las habitaciones, su categoría cinco estrellas, el aprovechamiento al máximo de las vistas y el valor del carácter que toda instalación hotelera debe asumir para sí e imprimir al lugar donde se localiza. La instalación española cuenta con 224 habitaciones mientras la venezolana tiene 320.

5. Dos vistas lejanas del edificio y una de la fachada de acceso del Gran Hotel Meliá Caribe.

El Meliá Caribe, en resumen, está conformado por dos edificios unidos por un atrio donde se ubicaban los núcleos de circulación, colocándose en la planta baja el lobby, las áreas de espera y las sociales integradas muchas de ellas al exterior. Ambos cuerpos de cinco pisos y un pent house (donde se encuentra la suite presidencial), sumaron en total, como se adelantó, 320 habitaciones con diferentes configuraciones, algunas con vistas al mar Caribe y otras con vistas hacia el Ávila y el Caraballeda Yatch Club.
El hotel contaba con todas las comodidades que su jerarquía demandaba: piscina para adultos y niños, discoteca, varios restaurantes (uno de ellos de lujo), área de bar, canchas deportivas, helipuerto, lavandería, cocina y gimnasio, y tres salones principales: Canaima A, Canaima B y Roraima que se podían integrar sumando un espacio de 700 m2 para grandes eventos. Además, contaba con acceso directo a la playa.
Junto a la construcción del hotel, el año 1975 Vargas se repotenciará como lugar turístico cobrando la relevancia internacional que ya el Macuto Sheraton le había dado años antes. En la playa Los Cocos, vecina al Meliá, descubierta como la que poseía las mejores olas para la práctica del surf, ese mismo año se realiza el Primer Torneo Nacional Abierto de dicha disciplina deportiva y también se inaugura el bulevar Caribe que bordea la costa y culmina en el paredón del club Tanaguarena, convirtiéndose en el predilecto de las familias, jóvenes y amantes de la pesca. En diciembre de 1977, casi dos años después de la nacionalización impulsada por el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, el Meliá Caribe albergará la Conferencia General de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en momentos en que dicha organización tenía un enorme peso para la economía mundial.
Inevitablemente relacionados por localización y uso pero muy diferentes en cuanto a carácter, el Melía y el Sheraton convivieron durante casi 25 años atendiendo segmentos con claras diferencias: familiar y juvenil en el caso del primero e institucional y gerencial con respecto al segundo.
Luego del deslave que afectó gravemente la zona en1999, el hotel cerró sus puertas y funcionó durante varios meses como refugio para personas damnificadas.

6. Arriba: Render del conjunto de la propuesta del “Gran Complejo Hotelero Caribe Guaicamacuto” presentada por The Harman Group en 2015. Centro: Infografía donde se ubican los diferentes elementos de la propuesta. Abajo: fotografía de 2016 que muestra la situación actual en la que aún se encuentra el Gran Hotel Meliá Caribe.

Sumidos desde entonces en el más absoluto abandono, tras pasar ambas instalaciones en 1999 a manos del Estado al no ser renovadas las respectivas concesiones, y luego de varios intentos anteriores a cargo del Ministerio de Turismo, el Meliá y el Sheraton (o Guaicamacuto) empezaron a ser objeto de renovada atención por parte del gobierno en 2015, momento en que se ofrece la oportunidad a The Harman Group (consorcio norteamericano con sede en Filadelfia y Nueva York, dedicado a la ingeniería estructural y la planificación de estacionamientos) de realizar un proyecto que contemple la rehabilitación, renovación y ampliación de ambas instalaciones bajo la pomposa denominación de “Complejo hotelero Venetur Gran Caribe” y luego “Gran Complejo Hotelero Caribe-Guaicamacuto”. Dicho proyecto propone la incorporación de un centro de convenciones a tres niveles (que incluye un salón de baile de 1300 m2, un salón de baile junior de 750 m2, cocinas y escaleras), un gran lobby cúbico de vidrio (3800 m2) y una nueva estructura para un estacionamiento. Así, ambas instalaciones sumarían una oferta de 564 habitaciones y recuperarían de nuevo el importante rol que jugaban como promotoras de un turismo de alto nivel.
Las obras, cuya gerencia de construcción se contrata a la empresa ABU Project, SL (radicada en Palma de Mallorca, España), se inician en noviembre de 2015 y ofrecen un importante empuje hasta diciembre de 2016 cuando, por razones ligadas a la falta de continuidad en los pagos y opacidad en el manejo de los recursos asignados (registradas con lujo de detalles por la prensa local), se paralizan los trabajos  ofrecidos para ser terminados primero en 2019 y luego en 2020 cosa que no ocurrió. Ocho ministros de turismo de dos gobiernos diferentes del mismo signo han desfilado por esa cartera entre 2005 y 2020, y ninguno ha cumplido.
La comunidad de Vargas (hoy La Guaira) que tiene cifradas esperanzas en que se reactiven las obras y se genere un importante número de empleos como apoyo al sector turismo, sigue a la espera de que este importante hotel sembrado en la memoria colectiva sea definitivamente recuperado.

ACA

Procedencia de las imágenes

Encabezado, 2 y 3. Colección Crono Arquitectura Venezuela

  1. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. http://carlosgomezdellarena.blogspot.com/search/label/Hotel%20Meli%C3%A1%20Caribe

5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad, https://www.facebook.com/LaguairaenRetrospectiva/posts/1569591949844728/ y https://www.pinterest.com/pin/468092955004862111/

6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y https://diarioterceraola.com/hoteles-macuto-sheraton-y-melia-caribe-son-dos-verguenzas-del-estado-venezolano/

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2019

Nota de los editores

Una edición especial del Archivo Fotografía Urbana. Un libro producido por el fotógrafo y arquitecto Efraín Vivas acompañado por el poeta Santiago Acosta y curaduría de John Lange, que fuera presentado el martes 19 de noviembre de 2019, a las 4:30 pm en la Sala TAC de Trasnocho Cultural y donde las palabras de introducción estuvieron a cargo de Igor Barreto, Alejandro Oliveros y Vasco Szinetar.

El Archivo Fotografía Urbana tiene como objetivo institucional la investigación y la promoción de la fotografía asociada a la ciudad, a la experiencia urbana. Como parte de sus acciones institucionales tiene un área editorial cuyo propósito es promover la obra de fotógrafos venezolanos o extranjeros que han desarrollado su obra en el país.

Negro oscuro • Blanco trágico | Mañana vendrán las piedras, es una edición especial que reúne la mirada acuciosa y pausada del arquitecto y fotógrafo Efraín Vivas y la voz poderosa del poeta Santiago Acosta. Un diálogo íntimo y poético que pendula entre la imagen fotográfica y la palabra como unidad, teniendo como contexto la tragedia del deslave de Vargas ocurrida en 1999. El ensayo fotográfico fue producido por Vivas durante los días siguientes a la tragedia, mientras que este largo poema inédito de Acosta se compone a partir de la visión de esas fotografías en 2016, año en que se comenzó a preparar la edición de este libro.

Igor Barreto en sus palabras de introducción en el libro nos dice, refiriéndose al trabajo fotográfico de Efraín Vivas, que trasciende por su fuerza expresiva el documento de ese desastre histórico, y sobre la inmersión poética de Acosta en esas imágenes, lo siguiente: “Por el diafragma de su cámara se recomponen las piezas de un imaginario que dialoga con la queja y la videncia del largo y único poema de Santiago Acosta”. Eso es este libro, un dilatado diálogo poético que aproxima al observador-lector a otra mirada de ese evento natural que marcó nuestra historia social.
Retomando la reflexión del poeta Barreto: “Poesía y fotografías estructuran un mundo naciente inmerso en la desintegración social y en un escenario provinciano hollado por la muerte”.
El libro reúne 75 fotografías en blanco y negro de Efraín Vivas, imágenes contrastadas en las que se potencian los blancos brillantes, cielos negros y expresivas texturas que crean una narrativa de aquel desastre natural y humano que se muestra inquietante, pero al mismo tiempo poético. El registro no deja de ser documental, pero trasciende la evidencia por el alto valor estético. El periodista y poeta José Pulido ha dicho que Efraín Vivas escribe su poesía con la cámara.
Santiago Acosta con su poema desanda el eco de un drama que en las cuidadas imágenes fotográficas de Vivas se transfigura. Al respecto Igor Barreto afirma “El poema subraya el plano de la resonancia psicológica, mientras las fotografías nos confrontan con la dimensión fantástica y real de la desolación”.

La curaduría del libro, estuvo a cargo de John Lange (1932-2019), así como el diseño gráfico, realizado conjuntamente con María Gabriela Rangel. La pre edición fue obra de Sagrario Berti y la impresión sobre Job Parilux 170g, es obra de la editorial Ex Libris. Javier Aizpúrua cuidó personalmente todos los detalles de imprenta y encuadernación. Efraín Vivas realizó la producción general de esta cuidada edición.

ACA

1999• El Deslave de Vargas

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1999•  El 15 de diciembre, luego de varios días de incesante lluvia (más de 1.814 mm de agua en dos semanas), con la tierra empapada, convertida en barro, se inició un deslave que duró tres días, que desprendió miles de rocas, desde una montaña de 1800 metros de altura con pendientes de hasta 30º, que cayeron por valles, cauces de riachuelos, ríos y quebradas, arrasando todo cuanto tenían por delante. Nunca se sabrá cuántas personas perdieron la vida (algunos, conservadoramente dicen que fueron 30.000; otros que fueron bastante más).
La tragedia ocurrida, el peor desastre natural sufrido en Venezuela en el siglo XX, conocido internacionalmente como el Deslave de Vargas, afecto las costas de los Estados Vargas, Miranda y Falcón. Se perdieron urbanizaciones completas con todas sus viviendas, edificios multifamiliares, comercios, universidades, hoteles, clubs y vialidad. El fenómeno desplazó a miles de personas, desmembró familias, dislocó el aparato productivo y acabó con sus fuentes de trabajo. Muchas de las áreas afectadas estuvieron aisladas durante más de tres días, ya que la respuesta gubernamental, más pendiente de la realización de unas elecciones nacionales, tardó en organizarse, no percatándose de la magnitud de la tragedia.
Maiquetía y Macuto no sufrieron tanto, así como la zona de Caraballeda, en donde el deslave al llegar había perdido su inercia, sin embargo el Hotel Meliá Caribe sufrió grandes daños, no así el Hotel Macuto Sheraton que, sin embrago, tuvo que cerrar sus puertas como consecuencia del desastre económico que posteriormente afectó la zona.

HVH