Venezuela en la Bienal de Arquitectura de Venecia 2023
Escrito por Nicolás Valencia
Traducido por Piedad Rojas
Publicado el 11 de Marzo, 2023
Titulada The Laboratory of the Future y curada por Lesley Lokko, la Bienal de Arquitectura de Venecia 2023 llevará a cabo la 18° Exposición Internacional de Arquitectura del 20 de mayo al 26 de noviembre de 2023.
La edición 2023 de la Bienal incluirá 63 participantes nacionales ubicados en los Giardini, el Arsenale y el centro histórico de la ciudad de Venecia, Italia. Además, la exposición dará la bienvenida a Níger por primera vez, junto con Panamá, que tendrá su propio pabellón. La Santa Sede también regresará a la Biennale Architettura con un pabellón en la isla de San Giorgio Maggiore.
Según la información suministrada oficialmente por los organizadores, Venezuela estará representada por el trabajo:
Universidad Central de Venezuela, Patrimonio de la Humanidad en recuperación. Ciudad Universitaria de Caracas.
Comisión / Curador: Paola Claudia Posani
Lugar: Giardini. Pabellón de Venezuela (Carlo Scarpa).
Reconstruir las circunstancias que hicieron posible la publicación el año 2004 de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce, permite repasar parte de la pequeña historia que se oculta detrás de la aparición de un libro en el contexto de una institución académica que en aquel entonces mostraba una interesante vitalidad.
En primer lugar, hay que decir que el texto contenido en el sencillo pero muy atractivo producto impreso por Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo (cuyo concepto editorial correspondió a Iván González Viso y diseño gráfico a Metaplug C.A., Eduardo López y Lucas García), se inició con la convocatoria el año 2000 delII Concurso Internacional Carlos Raúl Villanueva, Mención Ensayo, en medio de las celebraciones del centenario del nacimiento del Maestro venezolano, del cual el escrito de Pérez de Arce resultó ganador en muy buena lid. Esta segunda versión del certamen se produjo casi treinta años después de que la revista Punto organizara la primera en momentos en que preparaba una edición especial dedicada a Villanueva, asignatura que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo. Aquel llamado dio como resultado el que fuera seleccionado como triunfador el evocador escrito enviado en inglés por el arquitecto japonés Makoto Suzuki titulado “El concepto de espacio cubierto”, que sería traducido al español por Ana Brumlik y saldría publicado en la mencionada edición especial que ocupó el nº46 (junio de 1972). El segundo premio le correspondería a Bruno Vayssiere con el artículo “Carlos Raúl Villanueva”.
1. Primero y segundo premios del I Concurso Internacional de artículos sobre la obra de Carlos Raúl Villanueva, publicados en la revista Punto nº46, junio 1972.2. Primero y tercer número de la Colección «Incertidumbres y Discordancias» publicados, al igual que el nº2, en 2004.
Lo segundo que cabe apuntar es que el trabajo enviado por Pérez de Arce se incorporó a una prometedora colección que bajo el título de “Incertidumbres y Discordancias”, impulsada por la Comisión de Estudios de Postgrado de la FAU UCV a instancias de las profesoras Carmen Dyna Guitián y Milena Sosa, y más específicamente desde la Maestría en Diseño Arquitectónico (coordinada en aquel entonces por José Rosas Vera), permitió agrupar tres trabajos del cual el que nos ocupa tomaría el número 2. El número uno le correspondería al texto Arte abstracto y Arquitectura moderna de Helio Piñón Payarés y el número tres aI de Alberto Sato titulado La caja del arte (Los museos de Carlos Raúl Villanueva), que obtuvo mención en el concurso ganado por Pérez de Arce.
Con el lanzamiento en 2004 de la colección, que Rosas Vera calificó como “un conjunto de reflexiones teóricas realizadas por destacados autores en temas que nos son propios y que además intentan exponer y recoger problemas emergentes en la arquitectura, diferencias y polarizaciones teóricas diversas y plurales que abran el debate sobe una disciplina y profesión contraída”, también se dio un importante paso para la consolidación de lo que un año más tarde sería la presentación oficial del sello Ediciones FAU UCV (a través del libro conmemorativoFacultad de Arquitectura y Urbanismo UCV. 1953-2003. Aportes para una memoria y cuenta),cuyo primer eslabón lo constituyó la creación en 2003de un Comité Editorial que debía encargarse de coordinar la amplia diversidad de productos impresos de valor académico que dentro de la institución se generaban.
3. Números 5 y 7 de la Colección «Ensayos de Postgrado», continuación de «Incertidumbres y Discordancias» a partir de la creación de Ediciones FAU UCV.
Ubicados en la transición que se dio en la política editorial de la FAU, también conviene mencionar que los tres primeros números de “Incertidumbres y Discordancias” fueron aprovechados para formar parte de la celebración en 2003 del 50 aniversario de la institución. Además, manteniendo la inercia de su importante impulso, la colección se mantendría luego arropada por Ediciones FAU UCV cambiando su denominación por el de “Ensayos de Postgrado”, dando pie a la aparición de otros cinco libros que mantendrían el mismo formato de 14 x 21 cms, aunque debieron paulatinamente renunciar a algunos aspectos del interesante concepto inicial de diseño de la colección (un cuadernillo encuadernado mediante una espiral recubierto por una tapa plegable de cartulina), ideado por Metaplug C.A. de la mano de Eduardo López y Lucas García.
4. Diseño de la carátula del nº2 como muestra del asumido por la Colección «Incertidumbres y Discordancias».
En lo que concierne al contenido de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad, se trata de un sustancioso y muy sugerente ensayo de 68 páginas que Pérez de Arce, aprovechando la flexibilidad que ofrece el género, desarrolla incorporando muy interesantes referencias y asociaciones que enriquecen una lectura amena, ordenada y fluida. Coincidiendo temáticamente con el trabajo de Suzuki publicado en 1972, el texto de Pérez de Arce está conformado por una Introducción y nueve partes que ya desde el índice señalan con claridad la ruta que decidió seguir en su reflexión: Dos propuestas; Pórticos y claustros; Desmembramiento: pabellón y pasos cubiertos; Pabellones, pórticos y jardines; Paisaje lleno, paisaje vacío; Cáscaras y volúmenes; Hebras y urdimbres; Pórticos, andenes y marquesinas; El equilibrio como tema; Bóvedas y parques; y Universidad, pórtico y ciudad.
5. Páginas interiores de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce.
En la propia introducción, donde el autor establece una estrecha relación entre la Ciudad Universitaria de Caracas de Villanueva y el Cementerio del Bosque de Gunnar Asplund, en su condición de obras cuyo desarrollo y construcción abarca la vida entera de ambos profesionales, y en las que detecta procesos similares de maduración que se traducen en el paso desde lo académico y lo profesional, su indudable dimensión urbana ysu condición de enclaves relativamente autónomos, Pérez de Arce resalta por sobre todo el hecho de que trata de obras que construyen un «paisaje complejo y cohesivo” y que postulan “una relación integrada de arquitectura y paisaje de un talante poco común en obras modernas de esta envergadura”.
Apuntando hacia el eje que vertebra el trabajo, Pérez de Arce, precisará con relación a la Ciudad Universitaria que “si bien la expectativa de su formulación académica inicial asegura al menos formalmente un nivel de cohesión urbana del conjunto mediante la alusión a los modelos formales de la ciudad tradicional, los ingredientes cohesivos de la fase moderna son más inciertos o al menos no tan predecibles en sus formas ni tampoco tan fácilmente anticipables en sus resultados”.
6. Páginas interiores de Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad de Rodrigo Pérez de Arce.
Luego, dejará servida la mesa para que el lector disfrute de la lectura del trabajo, develando desde el punto de vista conceptual la esencia de la exploración que emprenderá relacionada con el título del ensayo: “Claustro y Universidad se confunden en una misma expresión: en su relación con el claustro la idea de universidad evoca un formato espacial concreto cuya tipología perfectamente identificable se materializa en patios y pórticos. Estos ámbitos quedan entonces reconocidamente vinculados a la búsqueda del saber. El claustro universitario remite a la institución a su origen programático e histórico -cuya localización primera es el monasterio- aportando con ello una asociación tipológica y programática de doble faz. Este vínculo es importante a la hora de realizar un nuevo proyecto de Universidad; Villanueva parece recogerlo recurriendo en su proyecto al porticado, elemento constitutivo del claustro. Villanueva lo desprende figurativamente de su soporte, aislándolo de la masa edificada a la cual está usualmente asociado y lo emplaza en los jardines en plena autonomía como una figura libre para cumplir su función conectora. Esta operación, sus alcances y significados constituyen el argumento central de este escrito”, concluirá.
7. Rodrigo Pérez de Arce y sus dos últimos libros publicados.
Rodrigo Pérez de Arce Antoncich, destacado arquitecto chileno graduado en la Pontificia Universidad Católica de Chile (1972) con Graduate School Diploma en la Architectural Association de Londres (1975), a raíz de su vinculación con Venezuela, tomó la decisión de cursar el Doctorado en Arquitectura de la FAU UCV del que egresó en 2011 tras aprobar la tesis titulada “Materia Lúdica (juego, ciudad, arquitectura)”. Ha sido reconocido por su desempeño como jurado en concursos internacionales y nacionales, a los cuales fue convocado por su destacada labor profesional y académica. También ha dictado conferencias en Chile y en el extranjero y participado en diversos encuentros disciplinares en torno a la educación académica. Ha sido profesor en distintas escuelas entre ellas la Architectural Association Diploma School, la Universidad de Bath, y profesor invitado en la Universidad de Pensylvania. Paralelo a todo ello ha publicado en diferentes medios nacionales y extranjeros, destacando libros como: Escuela de Valparaíso. Ciudad abierta (Tanais Ediciones, 2003) junto a Fernando Pérez Oyarzun, Domicilio Urbano (Ediciones ARQ, 2006 y 2012), Hecho a Mano/Breve historia de la amnesia (Ediciones ARQ, 2016 y 2019), City of Play (Bloomsbury, 2018) y Valparaíso: un balcón urbano (Ediciones UC, 2019).
8. Rodrigo Pérez de Arce. Propuesta ganadora del concurso para la Remodelación de la Plaza de Armas (izquierda) y Centro Cultural Estación Mapocho (derecha) ambos en Santiago de Chile.
Otra de sus facetas está relacionada con el desarrollo de obras públicas como el Centro Cultural Estación Mapocho con Montserrat Palmer, Teodoro Fernández y Ramón López (1994), la remodelación de la Plaza de Armas con Sebastián Bianchi, Leonor Camaño, Álvaro Salas (2000), la Cripta de la Catedral Metropolitana con Patricio Mardones y Sebastián Bianchi (2006) y Jardín de Niebla con Christian Juica y Javier Basualdo (2012), entre otros. Actualmente se desempeña como profesor titular en la Universidad Católica en el taller de iniciación y el taller de magister. Recientemente ha sido reconocido entrelos ganadores de los Premios CA 2022,uno de los reconocimientos más importantes de Chile que otorga el Colegio de Arquitectos de ese país, con el premio Sergio Larraín García-Moreno, categoría: Ámbito académico o de investigación.
4, 5 y 6. Rodrigo Pérez de Arce, Villanueva. Los pasos cubiertos y la idea de ciudad. Ediciones Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Colección Incertidumbres y Discordancias. 2004
La única visita que hiciera el reconocido arquitecto mexicano Teodoro González de León a nuestro país, se produjo en 1993 en el marco del VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL), organizado en Caracas entre el 24 y el 30 del mes de abril por la Fundación Museo de Arquitectura y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, y que, bajo la Coordinación General del arquitecto Martín Padrón, tuvo como sede la Ciudad Universitaria, llevando por título “Nuestra arquitectura reciente. Conceptos y realizaciones”.
Centrado en los temas de enseñanza, valoración de la arquitectura del movimiento moderno y vivienda de interés social, teniendo como inmejorables escenarios la CUC y la «moderna» capital venezolana objetos, a su vez, de atención, desmontaje y discusión, el VI SAL sirvió para poner de nuevo sobre la palestra, la clara intención de sus fundadores y propulsores de ir construyendo un espacio de debate y reflexión acerca de la historia y el desarrollo de la producción arquitectónica y urbana latinoamericana y sus particularidades regionales, donde se valorara el surgimiento a través de pensamiento y obras de una arquitectura “apropiada” que, dejando de lado el mimetismo prevaleciente en otras épocas, reconociera tanto el “espíritu del tiempo” como el “espíritu del lugar”.
1. Eladio Dieste. Iglesia Cristo Obrero de Atlántida, Uruguay (1960).
Así, Silvia Arango, Marina Waisman, Ramón Gutiérrez, Christian Fernández Cox, Juvenal Baracco, Rogelio Salmona, Eladio Dieste, Ruth Verde Zein, Hugo Segawa, Roberto Fernández, Cristian Boza, Alberto Saldarriaga y Carlos Eduardo Dias Comas, se mostraron como los más entusiastas promotores de un movimiento que tuvo su primera aparición de forma espontánea en Buenos Aires (1985) con ocasión de la I Bienal de Arquitectura realizada en esa ciudad y que antes de realizase en Caracas estuvo precedido por el efectuado en 1991 en Santiago (Chile).
Con el transcurrir del tiempo en que periódicamente se produjeron estas reuniones, dejó de ser un secreto la paulatina instauración desde los SAL de una línea que, trastocada en ideología, empezó a manifestarse a través de un cierto tipo de arquitectura que mostraba un sesgo peculiar hacia el uso de materiales, formas, tipologías edificatorias y calidades espaciales que se constituyeron en su sello distintivo.
2. Le Corbusier. Unidad de Habitación de Marsella (1945-1952).
Por su parte, Teodoro González de León para cuando se lleva a cabo el SAL venezolano, ya se había consolidado como uno de los arquitectos mexicanos contemporáneos más importantes y como un claro representante tanto del brutalismo que proliferó entre los años 1960 y 1980, como del proceso de modernización de su país. De acuerdo a sus biógrafos, “realizó sus estudios en la Escuela Nacional de Arquitectura (UNAM) de 1942 a 1947, lapso durante el cual trabajó con Carlos Obregón, Carlos Lazo y Mario Pani. En 1947 obtuvo una beca del gobierno francés y trabajó durante 18 meses en el taller de Le Corbusier. Allí participó en los equipos de trabajo para la Unidad de Habitación de Marsella y L’Usine Duval de St. Dié, Francia. Desde su regreso a México, a finales de los años cuarenta, empezó a colaborar con otro arquitecto de su generación, Abraham Zabludovsky (1924-2003), desarrollando los elementos de su estilo, definido por la gran escala, el uso extensivo del hormigón armado y los patrones rítmicos. Desde entonces llevó adelante una actividad profesional ininterrumpida, primero en el campo del urbanismo y de la vivienda popular, y posteriormente en el de los grandes edificios públicos y privados”.
3. Luis Barragán. Casa-estudio (1948).
No necesariamente alineado con las pautas que empezaron a ser propias de la arquitectura resaltada por línea oficial de los SAL, más inclinada a mirar hacia la mesura íntima presente en la obra de Luis Barragán a la hora de buscar un genuino representante de la esencia moderna de lo mexicano, González de León, sin embargo, empezó a manifestar a través de sus realizaciones otra vía interpretativa de lo que podría significar el mirar hacia el pasado para encontrar lo esencial de lo construido la nación azteca. Ello, traducido en uso cuidado y plástico de la forma, escrupuloso tratamiento de los planos y manejo desmedido de lo dimensional, le empezaron a dar un claro sello distintivo donde lo mexicano también hacía acto de presencia. De tal manera, lo colosal, lo monumental, lo telúrico y la presencia de la materia en su forma más pura, junto al tratamiento del espacio abierto, claros rasgos de la herencia precolombina de su país, pasan a formar parte del lenguaje propio de un arquitecto moderno y culto así como claves para observar su obra.
4. Teodoro González de León.Unidad Habitacional Vallejo-La Patera (1970) en colaboración con Abraham Zabludovsky.5. Teodoro González de León. El Colegio de México (1976).6. Teodoro González de León. Universidad Pedagógica Nacional de México (1978) en colaboración con Abraham Zabludovsky.
González de León, bueno es recordarlo, ya para 1993 había realizado obras de gran envergadura, casi todas de carácter institucional y de gran presencia tanto en la ciudad de México como en otros centros poblados de su país, entre las cuales cabe señalar: la Unidad Habitacional Vallejo-La Patera (1970) en colaboración con Abraham Zabludovsky; las Oficinas Centrales del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores -INFONAVIT- (1975); El Colegio de México (1976); la Universidad Pedagógica Nacional de México (1978) en colaboración con Abraham Zabludovsky; el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo (1981) junto con Abraham Zabludovsky; el Centro Administrativo del Gobierno del Estado de Tabasco (1987); el Palacio de Justicia Federal (1988); la Ampliación de las Oficinas Centrales del Banco Nacional de México (1989) en colaboración con Abraham Zabludovsky; la Remodelación del Auditorio Nacional (1992) en colaboración con Abraham Zabludovsky; y la casa matriz del Fondo de Cultura Económica (1992).
7. Teodoro González de León. Centro Administrativo del Gobierno del Estado de Tabasco (1987).8. Teodoro González de León. Remodelación del Auditorio Nacional (1992) en colaboración con Abraham Zabludovsky.
Es tal vez por la importancia de todo lo anteriormente expresado, que los organizadores del VI SAL de Caracas no dudaron en invitar e incorporar a Teodoro González de León como uno de los invitados especiales al evento y, con ello, abrirle un significativo espacio dentro de las actividades que acompañaron la dinámica que se centró en la UCV. De tal manera, al maestro mexicano le correspondió el viernes 30 de abril de 1993 dictar la última de las cinco Conferencias Magistrales que, organizadas por el Centro Cultural Consolidado y la Fundación Museo de Arquitectura, con la participación de las facultades de arquitectura de las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y José María Vargas y el auspicio del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), la Fundación Museo de Artes Visuales Alejandro Otero, MEXICANA de Aviación y la Revista Inmuebles, tuvieron lugar en el Centro Cultural Consolidado, La Castellana. Las otras cuatro estuvieron a cargo de: Christian Fernández Cox -Chile-, Ricardo Porro -Cuba/Francia-, Eladio Dieste -Uruguay- y Severiano Porto -Brasil-, siendo Rogelio Salmona -Colombia- el “gran ausente”. Durante su intervención González de León mostró las directrices que guiaban su manera de entender la arquitectura y lo más relevante de su obra realizada hasta aquel momento.
9. Material divulgativo de las Conferencias Magistrales realizadas en el marco del VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL), Caracas, 1993.
Quienes durante su estadía en Caracas en abril de 1993 acompañaron a González de León a visitar la ciudad y su arquitectura, dan fe de lo asombrado y maravillado que quedó por la estupenda manera como el concreto obra limpia (su material favorito y sin duda el predominante dentro de arquitectura venezolana del siglo XX), era usado y trabajado en nuestro país.
10. Algunos libros publicados relacionados con la figura del maestro mexicano.
Luego de su estancia en estos lares, se publicaron, entre otros, los siguientes libros relacionados con la figura del maestro mexicano: Teodoro González de León. La voluntad del creador (1994, Louise Nouelle -coord.-); La idea y la obra (1995, de su autoría); Teodoro González de León. Obra reunida (2004 y 2017, Miquel Adriá -ed.-); La composición arquitectónica en la obra de Teodoro González de León (2009, José María Larios); Viaje a Japón -4 tomos- (2012-2015, de su autoría); Retrato de arquitecto con ciudad (2013, de su autoría); Arquitectura y ciudad (2013, de su autoría, discurso de ingreso al Colegio Nacional en 1989); Teodoro González de León. Maquetas (2016, Arquine, Catálogo de la exposición con el mismo nombre montada en el Museo de la Ciudad de México); y Lecciones. Escritos reunidos. 1966-2006 (2017, de su autoría, publicado cinco meses después de su fallecimiento).
Los estudiosos de su obra registran que González de León realizó 103 edificios: 72 en el área metropolitana de ciudad de México, 25 en los estados de la República y 6 en el extranjero (Brasilia, Guatemala, Belmopán, Austin, Londres y Berlín). A ello se suman 24 estudios urbanos y 173 proyectos de edificios que quedaron en papel.
Al maestro mexicano le fueron conferidos el Gran Premio Latinoamericano en la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires en 1989, el Gran Premio de la Academia Internacional de Arquitectura en la V y VII Bienales de Sofía, Bulgaria, en 1989 y 1994, y el Premio a la trayectoria profesional en la V Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo de Montevideo en 2006. También le fue otorgada la Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) en 2008. Fue miembro de El Colegio Nacional, de la Academia Nacional de Arquitectura, de la Academia de Artes, del American Institute of Architects y de la Academia Internacional de Arquitectura. Recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad Autónoma Metropolitana, de la Universidad Ricardo Palma (Perú) y de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina).
Ayer sábado 25 de junio en los espacios de la planta baja de la FAU UCV se conoció el veredicto final emitido por el jurado del Concurso TeriumCaracas al cual le hemos hecho seguimiento por aquí desde que fue convocado en mayo de 2021.
Una vez culminadas todas las fases, los evaluadores dictaminaron de entre los tres finalistas que fuera el Grupo MECHA, conformado por Robinson Moreno (Carpintero y Diseñador, UNEARTE) y Rodrigo Cordero (Escultor, Escuela Cristóbal Rojas) el que se llevara las dos bicicletas montañeras donadas como primer premio por la empresa de ciclismo profesional Ultrabikex.
Del veredicto del jurado, integrado porNathalie Naranjo, Ariadna Santacruz, José Humberto Gómez, Béla Kunckel, Ignacio Urbina Polo, Ángel Esqueda, Ana María Marín, José Alejandro Santana y Franco Micucci, extraemos lo siguiente con relación a la propuesta ganadora:
Una idea sencilla, de fácil fabricación y mantenimiento que, con un lenguaje escultórico de inspiración orgánica, logra producir un paisaje atractivo tanto individualmente como agrupado, sugiriendo inclusive la posibilidad de una aproximación lúdica al objeto.
Debido a que la geometría del dispositivo acompaña a la bicicleta en toda su extensión, produce un espacio claramente definido y diferenciable del circuito peatonal, disminuyendo a su vez el riesgo potencial de daño a las bicicletas, que por efecto de palanca pudieran sufrir torsiones o rupturas. Esta misma cualidad ofrece una solución versátil ante los distintos mecanismos de sujeción que existen en el mercado, garantizando dos o más puntos de anclaje.
Este proyecto asume una estrategia de inserción en el lugar por contraste, en la que no existe intención de confundirse con los ritmos, las formas o los materiales del conjunto universitario, permitiendo así que su valor patrimonial se mantenga claramente diferenciado de lo nuevo.
Este proyecto, sin embargo, tiene aún la tarea de identificar la justa medida en la que situarse en respetuosa distancia respecto de los edificios.
Es importante que se desarrolle en lo sucesivo un proyecto debidamente asesorado por aquellos profesionales que han hecho del paisajismo y del diseño urbano su especialidad, para lo cual el momento actual pareciera sugerir una vía posible en el marco del proyecto de recuperación de la CUC.
Desde lo constructivo, y para una mayor preservación en el tiempo, hemos sugerido anticipar posibles daños producto de los esfuerzos laterales a los que se verá sometida la pieza, para lo cual es posible manejar un aumento de calibre para el mismo diámetro de tubo preferiblemente, o en su defecto considerar recurrir al diámetro inmediato superior; es decir, pasar de un tubo de 1 ¼’’ a 1 ½’’.
Finalmente, creemos que las formas finales del proyecto expresadas en el prototipo ya hablan de un lenguaje que puede servir para desarrollar un sistema que crece y comporta soluciones para diferentes situaciones del contexto. Se trataría, pues, de una familia de objetos con el mismo vocabulario, que crean un interesante y amable diálogo con el patrimonio”.
Nuestras sinceras felicitaciones y todo el éxito del mundo a los ganadores.
Desde 1958, cuando Carlos Raúl Villanueva es sometido a una especie de ostracismo por su importante aporte como arquitecto en tiempos de la dictadura perezjimenista, la Ciudad Universitaria de Caracas (CUC), aunque había llegado a realizarse en un alto porcentaje, tenía aún pendiente la ejecución de una serie de proyectos y obras que atenderían necesidades no del todo satisfechas en el plan piloto original. Sobre ellos el Maestro no dejó de trabajar ahora con la colaboración de Gorka Dorronsoro y Emilio Palacios egresados de la FAU UCV (el primero en 1963 y el segundo en 1967) quienes, aún siendo estudiantes, se sumarían al equipo que ya integraba Juan Pedro Posani desde 1949.
Durante esa etapa posterior a 1960 Villanueva continuará dirigiendo el proceso de planificación y el diseño de los edificios pendientes hasta 1973, momento en que su salud se deteriorará hasta su muerte en 1975. De allí surgirán una serie de estudios que, como Leszek Zawisza apuntará en el nº 59 de la revista Punto dedicado a La Ciudad Universitaria de Caracas (octubre 1977), “serán una especie de testamento que el Maestro transmite hacia el futuro”.
El Plano de Conjunto de la CUC conservado de aquella fecha “permite detectar y enfatizar las intenciones de C.R. Villanueva acerca de la evolución deseable del espacio físico de la UCV, cosa que, con la desaparición del Maestro, resulta de más improbable realización todavía de lo que fue durante su vida”, complementará Zawisza.
1. Plano de conjunto de la Ciudad Universitaria de Caracas (c.1974) en el que se muestran los edificios proyectados en la última etapa con el de la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales resaltado en rojo.
Dentro de dicha evolución, donde la participación proyectual de Dorronsoro será por demás relevante, “los cambios más evidentes se producen en la faja sur del conjunto, que debería cobijar las Escuelas de Ingeniería y Ciencias. (…) Paralelamente con esto los estudios tecnológicos adquieren una nueva dimensión en el país y por tanto el original núcleo de las Ciencias Médicas tan decisivo e importante en la fase inicial de la Ciudad Universitaria, deberá ser balanceado con un cuerpo no menos importante de las Escuelas Politécnicas, cónsonas con la nueva realidad de Venezuela, país petrolero y metalúrgico. El centro de este núcleo formaría una plaza ubicada en el eje del conjunto Rectorado-Plaza Cubierta, es decir, el área ocupada actualmente por el estacionamiento frente al rojo prisma de la Biblioteca Central, flanqueada por tres grupos de edificios: un alto y compacto paralelepípedo del Ciclo Básico de Ingeniería al este, por el complejo de la Escuela de Ingeniería Industrial al sur, y por la Facultad de Ciencias al oeste. (…) A continuación de este grupo se proyectó el edificio de las escuelas de Minas y Metalurgia (en la inmediata cercanía de la entrada Las Acacias-San Pedro) y luego, del lado opuesto la Escuela de Ingeniería Sanitaria y el Edificio de Materiales y Modelos Estructurales, ambos realizados. De esta forma se proyectaba también completar el frente de la Ciudad Universitaria hacia la avenida Las Acacias (Paseo Los Ilustres) rellenando espacios que hasta hoy permanecen vacíos y abandonados o apenas cubiertos por deterioradas instalaciones provisionales”.
2. Gorka Dorronsoro con la colaboración de Julio Riquezes. Edificio para la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales. Croquis de estudio.
Esta larga cita tomada del texto de Zawisza preparado para la revista Punto 59, creemos que contextualiza a la perfección el marco en el que se inscribe la realización primero del proyecto (1976) y luego la construcción (1982-1987) de la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales, cuya imagen tomada desde su último nivel ilustra nuestra postal del día de hoy.
3. Maqueta del proyecto para la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales. Gorka Dorronsoro con la colaboración de Julio Riquezes.
Con respecto a los orígenes de la entidad que da pie al programa del edificio, sabemos que inicialmente Ingeniería Metalúrgica se trató de un Departamento que pertenecía a la Escuela de Geología, Minas y Metalurgia y que funcionaba en la mitad de uno de los galpones ubicados entre la Facultad de Arquitectura y la Escuela de Derecho. De lo que relatan los profesores Leopoldo Finol, Julio César Ohep y Ana Teresa Vielma Mendoza en “Sobre la construcción de nuestra sede”, consultable en http://www.ucv.ve/en/organizacion/facultad/facultad-de-ingenieria/escuelas/metalurgia/resena-historica.html, sabemos que “luego de la creación de la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales (octubre de 1972), surgió la necesidad de construir una sede acorde con los lineamientos académicos que se habían formulado en la solicitud de aprobación del Proyecto de Creación de la Escuela, ante el Consejo Nacional de Universidades. En este documento se plasmaron: las necesidades docentes, de investigación y de extensión de la Escuela, junto con la demanda de profesionales por la industria de este sector. Para la fecha la profesión de ingeniero metalúrgico había adquirido una importancia relevante y su desarrollo había sido considerado prioritario, en el Plan de la Nación. A estos efectos, se desarrollaron las especificaciones de diseño del edificio de la Escuela. Se contemplaron ambientes amplios y cómodos para dar cupo a una matrícula estimada en 400 estudiantes de pre y postgrado y al personal docente, técnico, administrativo y de servicios, requerido para su apropiada operación”.
4. Gorka Dorronsoro con la colaboración de Julio Riquezes. Edificio para la Escuela de Ingeniería Metalúrgica y Ciencia de los Materiales. Arriba: Corte transversal. Centro izquierda: Planta de techos. Centro derecha: Planta piso 5. Nivel biblioteca. Abajo izquierda: Serigrafía de corte transversal. Abajo centro: Detalle de la escalera. Abajo derecha: Vista interior de la biblioteca.
Con base en la planificación adelantada por Villanueva y su equipo descrita por Zawisza, se realizaron ante las autoridades universitarias las solicitudes respectivas para ubicar el edificio de la Escuela en el terreno cercano al lindero sur de la CUC, limítrofe con el Paseo Los Ilustres, que al norte limitaba con un estacionamiento y la Facultad de Farmacia; al noreste con el edificio de la Escuela de Ingeniería Mecánica; y al oeste con Puerta Técnica y la vialidad de acceso a la Ciudad Universitaria y al Hospital Clínico, la cual separaba este lote de terreno de la entonces Escuela Técnica Industrial (hoy día la Facultad de Ciencias) y la Facultad de Odontología. Obtenida la aprobación, “el Prof. Leopoldo Finol fue designado por el Director de la Escuela, Gerente del Proyecto e interlocutor entre la Escuela y las diversas autoridades, instituciones y empresas del Sector, que aportaron tanto su aprobación, como ideas, asesoría y recursos materiales, para su construcción”.
5. Izquierda: Vista del edificio desde el noroeste sobre la fachada principal. Derecha: Espacio intermedio entre la piel metálica y el edificio.
Para la obtención del dinero necesario en la ejecución de la obra fueron claves las figuras delIng. José Ignacio Casal (Ministro de Fomento entre 1975 y 1976 del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez) y del presidente de la Junta Directiva de SIDOR en aquel momento, Ing. Ángel Barreto (ambos metalúrgicos) los cuales a través de los respectivos organismos contribuyeron al financiamiento de la construcción del edificio, aportando la suma de Bs. 8.000.000.
Es entonces cuando se contacta al arquitecto Gorka Dorrondoro para realizar, con la colaboración de Julio Riquezes, el proyecto con que se construirá la edificación. Proyecto en mano se convocó la licitación de la obra la cual fue ganada por la empresa EDIFICA colocándose la primera piedra el 18 de agosto de 1982.
6. Vistas generales del edificio desde el norte y desde el sur (Paseo Los Ilustres).
“Paralelamente y con la anuencia del Consejo Universitario de la U.C.V., el proyecto fue elevado a la consideración de la Cámara de Diputados, para que fuese incluido en el presupuesto de la Ley de Planta Física de la Educación Superior. Los recursos restantes fueron así otorgados directamente por el Estado Venezolano a la Universidad Central de Venezuela, para la culminación de la obra, la cual tuvo oficialmente lugar el 18 de agosto de 1987”, complementarán Finol, Ohep y Vielma.
7. Izquierda: Puente de acceso al edificio donde se aprecia la escultura de Harry Abend colocada en 1994. Derecha: Dos aspectos de la piel de romanillas que recubre el edificio en su fachada norte.
En cuanto al edificio en sí lo primero que cabe señalar es que su implantación obedece a una dirección distinta al resto de los integrantes del campus, adaptándose más bien a las directrices del espacio urbano del Paseo Los Ilustres. En la ficha elaborada por Sebastián Monteagudo para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) encontramos que la Escuela fue construida “salvando el desnivel en el borde sur de los terrenos de la universidad; la planta de acceso se genera un nivel por encima del suelo y el ingreso se resuelve a través de un puente. En su composición hay elementos que la distinguen pero guardan relación con la Ciudad Universitaria. La estructura, de concreto, se expresa en la potente fachada hacia el paseo Los Ilustres, que revela (su) vigoroso esqueleto estructural… Esta cara contundente se orienta a la ciudad, y contrasta con la frágil persiana metálica que se muestra hacia el campus, que cubre la altura del volumen. Este dispositivo de control climático genera sombras entre las aulas, que se abren a terrazas, el jardín de palmas y el juego de luces que se filtra a través del cedazo que lo cubre. Las plantas, organizadas a partir de un corredor central, rematan en escaleras exteriores. Al centro, se ubica la torre de circulación vertical, coronada por una ligera pérgola metálica que protege el corredor hacia la biblioteca y el cafetín. Completa la pieza un enorme cilindro a doble altura, que alberga los laboratorios de ensayo, y actúa como marca de uno de los accesos al campus”.
8. Izquierda: Detalle de la piel de romanillas y del laboratorio de metalúrgica. Derecha: Vista interior del laboratorio de metalúrgica.
El carácter que cobró el edificio sirvió para que William Niño Araque lo incluyera entre las obras que conformaban una “posible” Escuela de Caracas, término que utilizó para agrupar arquitectos y obras que a partir de los años 1970 establecen su compromiso ya no tanto con la tradición abstracta de la arquitectura moderna, sino con una simbología más figurativa, ya no con la simple eficiencia, funcionamiento y racionalidad constructiva sino “con el novedoso sentido que hoy adquiere la lógica de la historia, interpretada esta vez desde la geografía tropical y caribeña”.
Nota
9. Carátula del libro «Croquis. Plan Rector. Ciudad Universitaria de Caracas» de Gorka Dorronsoro lanzado el año 2000 y uno de los dibujos que contiene.
Gorka Dorronsoro, Juan Pedro Posani y Frank Marcano entre 1993 y 1999, retomarán la idea de actualizar el Plan Rector de la CUC buscando darle continuidad a lo dejado por Villanueva en los años 70, sin evadir la posibilidad de dar una serie de pasos adelante en la línea evolutiva señalada por el Maestro quien siempre la consideró un “organismo vivo”. Ya para entonces el edificio de Ingeniería Metalúrgica se había construido y la atención se centró, entre otros, en el espacio que se tenía previsto ocupara la escuela de Ingeniería Industrial (el más desarrollado por Villanueva y Dorronsoro, el cual tenía un área techada de 40.000 m2, casi la mitad del Hospital Clínico) y la plaza que la acompañaba ubicada en el actual estacionamiento al sur de la Biblioteca Central. De este trabajo quedó el libro de Dorronsoro Croquis. Plan Rector. Ciudad Universitaria de Caracas lanzado el año 2000, cuando se conmemoraba el centenario del nacimiento de Carlos Raúl Villanueva y se producía la declaratoria de la CUC como Patrimonio Mundial.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.
1. Revista Punto, nº 59, 1977.
2, 4, 5 y 8. Revista Punto, nº 68, abril de 2000.
3. William Niño Araque. GALERÍA DE ARTE NACIONAL, «La Escuela de Caracas. Apuntes para un acercamiento a la arquitectura contemporánea venezolana», 1993.