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LOS AVATARES DE LA MÁS DESCUIDADA ENTRE LAS MÁS IMPORTANTES ESQUINAS DEL PAÍS (y II)

1. Vista aérea de la Plaza Bolívar de Caracas

Como continuación de la crónica adelantada la semana pasada, que sirvió de preámbulo para poder ahondar acerca del trance sufrido por el lote correspondiente al cuadrante noroeste de la esquina de La Torre, frente a la Plaza Bolívar de Caracas, recordemos que el espacio hoy vacío ocupado por un estacionamiento que alberga vehículos oficiales, presenta este lamentable aspecto desde el momento en que se decidió la demolición del edificio Washington (antes Hotel Klindt y previamente Gran Hotel Venezuela) el año de 1957. Es decir, ya han transcurrido 60 años  de infructuosos esfuerzos por dignificar una esquina que sin duda se lo merece dado su histórico emplazamiento. (1)

2. Proyecto del edificio Washington, Esquina de La Torre, Plaza Bolívar Caracas. 1957. Fachada sur. Tomás José Sanabria
3. Proyecto del edificio Washington, Esquina de La Torre, Plaza Bolívar, Caracas. 1957. Perspectiva. Tomás José Sanabria

Probablemente asociado al derribamiento del mencionado edificio Washington, la primera propuesta de la que tenemos registro para el solar en cuestión es la que Tomás José Sanabria elabora justo con ese mismo nombre el mismo año en que el vacío se instala allí (1957). Sanabria diseña un edificio de oficinas de veinte pisos, con planta baja libre a doble altura , fachada uniforme trabajada considerando la incidencia del sol y aislada dentro del terreno, que sin duda traduce una clara omisión de las variables contextuales imperantes: por un lado suma un espacio público que no se sabe si la Plaza Bolívar agradecería, y por el otro compite y opaca a la Torre de la Catedral, elemento que desde la colonia ha sido el protagonista de la esquina que lleva su nombre. (2 y 3)

4. Conjunto del Banco Central de Venezuela, Caracas. 1960-67. Perspectiva aérea. Tomás José Sanabria
5. Conjunto del Banco Central de Venezuela, Caracas. 1960-67. Frente hacia la avenida Urdaneta. Tomás José Sanabria

Este proyecto equívoco, que no se compadece con las reflexiones que Sanabria acumuló a través de los años respecto al tratamiento de nuestro centro histórico, y alejado de las tendencias que ya cuestionaban las propuestas del Movimiento Moderno a partir de la posguerra con relación a la disminución del protagonismo del objeto solicitando un mayor sensibilidad ante las preexistencias ambientales en espacios patrimoniales, luce más bien como una especie de calistenia de lo que finalmente fue la construcción de la “torre financiera”, segunda etapa del conjunto del Banco Central de Venezuela, que Sanabria ubicó en la esquina de Santa Capilla, templo si se quiere más modesto que la Catedral que también se ve impactado por la presencia de una mole mitigado en este caso por el ancho que tiene la avenida Urdaneta. (4 y 5)

6. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Propuesta ganadora. Maqueta. Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga
7. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Propuesta ganadora. Boceto de la fachada. Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga

Aunque nos ha sido imposible determinar a quien correspondía la tenencia del terreno, habida cuenta de que el edificio Washington pertenecía a un particular y no sabemos si su demolición ya insinuaba un cambio de dueño, el segundo momento al que no referiremos en esta saga de espasmódicas preocupaciones y subsiguientes frustraciones por atender la esquina de La Torre es el correspondiente a la convocatoria al Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal (1981), fecha en que detectamos la presencia de un ente público de jerarquía dentro de la ciudad dando muestras, no sólo de ser el propietario del solar sino de que asume la responsabilidad de atender el problema urbano allí existente. Para el momento se encontraba ocupando el tan señalado terreno un pequeño domo colocado allí por la propia Gobernación para publicitar su gestión dentro de la ciudad.
Este concurso, que se convoca pocos meses después de otro que tuvo gran repercusión a nivel del gremio a escala nacional (el de la Catedral de San Tomé de Guayana), en el que se inscriben 92 equipos profesionales y se terminan entregando 52 proyectos, permitió a través de las ideas presentadas apreciar una vez más el estado del arte con respecto al tratamiento de un lugar con una importante carga patrimonial localizado en el corazón mismo de la capital.
La propuesta ganadora a cargo de los arquitectos Daniel Betti, Raúl Grioni y Javier Usarraga (6 y 7), a pesar de estar cargada de un carácter monumental logrado a través de la distorsión que hace al jugar con la escala, de claras reminiscencias clásicas y ávida de protagonismo propio, puede sumarse sin mayores inconvenientes al criterio que en mayor o menor medida priva entre los participantes: el considerar la necesidad de reconstruir la esquina como un aspecto prioritario y en otorgar un valor referencial a las alturas de los edificios que conforman el frente norte de la Plaza Bolívar (las para entonces sedes de la Gobernación y de la Prefectura) y el frente este que va de Torre a Veroes a la hora de determinar alturas, accesos, localización de usos y manejo de los de espacios públicos  así como gestos que permitieran manejar libremente las variables de un programa abierto, dotado de una clara neutralidad, conformado por un auditorio para 400 personas y áreas de oficinas para la entidad convocante.

8. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Propuesta presentada por Pablo Lasala
9. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Propuesta presentada por Alfredo Guinand
10 y 11. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Propuesta presentada por Gorka Dorronsoro
12. Concurso Sede del Edificio Administrativo para la Gobernación del Distrito Federal, 1981. Propuesta presentada por Doménico Silvestro

La propuesta que Wallis hiciera en 1933 (ver Contacto FAC nº 33 del 25-6-2017) resuena a la hora de comprender el énfasis en el problema de la representatividad que muchos de los pre-anteproyectos presentados buscaban incorporar. Así mismo, cajas neutras, podios macizos, rebatimiento de las fachadas existentes, lenguaje neoclásico, impronta moderna, énfasis en lo tecnológico, sugestiva tropicalidad o uso de elementos tradicionales (8, 9, 10, 11 y 12), van de la mano de una diversidad de posibilidades que giran todas en torno a un compromiso asumido con la ciudad que los aires posmodernos del momento insinuaban abriendo la esperanza de poder recuperar el perfil urbano que llevaba más de treinta años perdido. Los promotores con bombos y platillos anunciaban que la obra se iniciaría en marzo de 1982, cosa que desde un comienzo asomaba buenos augurios y que finalmente no se cumplió. El domo siguió allí durante un buen tiempo.

13. Concurso de Ideas para diseñar “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”. Propuestas seleccionadas para pasar a la segunda etapa publicadas en Arquitectura HOY, nº 105, 6 de mayo de 1995
14. Concurso de Ideas para diseñar “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”. Propuesta ganadora. Jorge Rigamonti, Mario Quirós y Alfredo Caraballo. Vista renderizada desde la torre de la Catedral
15. Concurso de Ideas para diseñar “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”. Propuesta ganadora. Jorge Rigamonti, Mario Quirós y Alfredo Caraballo. Vista renderizada del Patio
16. Concurso de Ideas para diseñar “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”. Propuesta ganadora. Jorge Rigamonti, Mario Quirós y Alfredo Caraballo. Vista renderizada del patio.

En 1995 vuelve a intentarse desde la Gobernación del Distrito Federal, con el apoyo del Instituto de Patrimonio Cultural, abordar la ya crónica dolencia que a la ciudad aquejaba. Así, se convoca un nuevo concurso, en este caso de aspiraciones mucho más modestas que el anterior puestas en evidencia desde su propia denominación. Se buscaban ideas para diseñar “Un patio-jardín para la esquina de La Torre”.
Más allá de que el enunciado ya delata una especie de reconocimiento a la provisionalidad que el uso del terreno mostraba y una renuncia a las posibilidades de “edificar” y de “llenar”, apostándose en este caso por reconocer un vacío accidental y cuestionable ante la proximidad de la Plaza Bolívar, la convocatoria atrae a un importante número de arquitectos que lidiaron con las desventajosas condiciones impuestas desde las propias bases.
Con elementos muchos de ellos escenográficos o, en el mejor de los casos, de gran sensibilidad tectónica y formal, los concursantes sienten la necesidad de completar la esquina, separarse de la plaza y generar recintos autónomos muchos de ellos cargados de una clara impronta artística o poética. La idea ganadora, luego de un proceso previo de preselección de 5 opciones (13), que contaron con un plazo de dos meses adicionales para ser presentadas atendiendo las observaciones del jurado, estuvo a cargo de Jorge Rigamonti, Alfredo Caraballo y Mario Quirós (14, 15 y 16).

17. Esquina de La Torre a Principal (1900’s-2010)

Transcurridos ya más de 20 años desde que el 23 de mayo de 1995 el jurado conformado por Asdrúbal Aguiar, Juan Pedro Posani, Carlos Gómez de Llarena, Pablo Lasala, Morella Montero y William Niño premiara la sensible y atinada propuesta de Rigamonti, Caraballo y Quirós, seguimos encontrándonos con que el noroeste de la esquina La Torre sigue pidiendo a gritos la atención de los entes que tienen injerencia sobre su espacio (17).
Heredado desde finales de la dictadura, atendido espasmódicamente y a la vez vuelto a desatender durante la democracia, cargado de ideas que pudieran devolverle su dignidad perdida, el vacío de la que hemos denominado como “la más descuidada entre las más importantes esquinas del país” se halla aún a la espera de un mejor destino que ojalá no sea asumido por la Gran Misión Vivienda Venezuela.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. Google Earth

2. https://tomasjosesanabria.com/2016/12/20/edificio-washington/

3, 4 y 5. Galería de Arte Nacional. Tomás José Sanabria Arquitecto. Aproximación a su obra, 1995

6 a 12. Revista Punto, nº 64, 1982

13. Arquitectura HOY, nº 105, 6 de mayo de 1995

14, 15 y 16. https://www.behance.net/gallery/12163537/Garden-Patio-at-La-Torre-Corner-of-Bolivar-Square

17. https://comparativas-de-caracas.blogspot.com/

LOS AVATARES DE LA MÁS DESCUIDADA ENTRE LAS MÁS IMPORTANTES ESQUINAS DEL PAÍS (I)

El frente norte de la Plaza Bolívar de Caracas, el que va de la esquina de Principal a la de La Torre y, en particular, lo acontecido con esta última, nos permitirá a lo largo de dos entregas ilustrar cómo el desarrollo urbano de nuestra ciudad ha dejado de atender por un tiempo demasiado prolongado lugares que sin duda deberían ser emblemáticos.

1. Primer plano de Santiago de León de Caracas, 1578, dibujado por Antonio Muñoz Ruiz. Detalle del centro fundacional

De entrada podríamos señalar que si observamos el primer plano que se conoce asociado a la fundación de Santiago de León de Caracas, el de 1578 de Juan de Pimentel (1), puede reconocerse fácilmente la importancia que se le dio a los alrededores de la “plaza” (luego Plaza Mayor y hoy Plaza Bolívar) a la hora de ubicar allí los primeros edificios importantes. Así, siguiendo los lineamientos de las Leyes de Indias, el mencionado documento dispone para cada manzana (mediante una división cruciforme a partes iguales) una serie de solares identificados como “casas”, pertenecientes con seguridad a los primeros asignatarios que poblaron la ciudad, destacando en torno a la “plaza” únicamente la palabra “cabildo” (combinada con la palabra “casa” en el cuadrante suroeste de la cuadra ubicada al norte del importante espacio público) y la palabra “iglesia”, en el mismo sitio que hoy ocupa la Catedral, como sustantivos singulares. El poder civil (el legislativo y no el ejecutivo en nuestro caso) y el eclesiástico, de acuerdo a lo normado, son los primeros en posicionarse en el corazón de la ciudad.

2. Plano de la ciudad de Santiago de León de Caracas en el año 1810 por E. Mendoza Solar

Ahora bien, de no ser por el cambio de ubicación que en 1750 sufrió el Cabildo al cuadrante diagonal en el que originalmente se encontraba (distintas localizaciones pero una misma esquina: la inicialmente nombrada de «Casas Capitulares», luego de la «Guardia Principal» y finalmente de «Principal»), donde construye su nueva sede al sur a la ya existente “Cárcel Real”, quizás el frente norte de la Plaza Mayor no hubiese pasado al segundo plano que ocupó a lo largo de siglo y medio. De hecho, para corroborar el inicio de dicha venida a menos, en el “Plano de Santiago de León de Caracas” de 1810 se asocia al espacio correspondiente a la localización original del ayuntamiento la leyenda “(en construcción) para Autoridades” cosa que de hecho no sabemos si ocurrió así. (2)

3. Casa Amarilla, 1947
4. Casa Amarilla, Caracas, 2005

Por otro lado, como se sabe, el edificio del “Ilustre Ayuntamiento” estuvo vinculado a los acontecimientos del 19 de abril de 1810 y, luego de verse seriamente afectado (junto a la cárcel que lo acompañaba) por el terremoto de 1812 y quedado en el más absoluto abandono, será comprado por el gobierno de José Antonio Páez a la Municipalidad para, después de demolerlo, elevar allí la “Casa de Gobierno” en 1841. Posteriormente (1874), durante el septenio guzmancista, Juan Hurtado Manrique se encarga de remodelar la Casa de Gobierno dotándola del aspecto que hoy presenta como Ministerio de Relaciones Exteriores o “Casa Amarilla” (3 y 4), luego de haber sido entre 1877 y 1904 la “Mansión del Presidente de la República”, uso que será trasladado al Palacio de Miraflores ante la necesidad de contar a raíz del terremoto de 1900 con una edificación a prueba de sismos.

5. Vista de la antigua Plaza Bolívar de Caracas hacia la esquina de Principal después de tumbados los protales. Circa 1866
6. Antiguo frente de la Catedral, la esquina de La Torre y la Plaza Bolívar de Caracas después de tumbados los portales. Circa 1866

La evolución demorada del frente norte de la Plaza se puede corroborar a través de dos fotografías recogidas en la primera parte de Caracas a través de su arquitectura (1969) desarrollada, como se sabe, por Graziano Gasparini: la primera (5) cercana a 1866 “cuando se estaba ultimando la demolición del mercado colonial construido en 1755 por el gobernador Ricardos”, denota la existencia de una edificación de dos plantas donde funcionaba la Oficina de Telégrafo Nacional (o Casa de Correos) en la ubicación “fundacional” del cabildo (el medio cuadrante correspondiente a la esquina de Principal); y la segunda (6), de la misma época, en la que se observa la vivienda de una planta que ocupaba el frente correspondiente a la esquina de La Torre, diagonal a la Catedral.

7. Museo de Historia Natural (1899) que luego hospedó a la Biblioteca Nacional (1903) y al Museo Bolivariano -o Boliviano- (1911). Arquitecto Alejandro Chataing

De tal manera que no será sino hasta el último lustro del siglo XIX cuando se produzcan la primeras acciones tendientes a dignificar la fachada que nos ocupa. En 1899, en un segmento del frente asociado a la esquina de Principal, Alejandro Chataing diseña un pequeño, ecléctico y recargado edificio (7) destinado a albergar el Museo de Historia Natural que luego hospedó a la Biblioteca Nacional (1903) y al Museo Bolivariano -o Boliviano- (1911) y que posteriormente fue usado, demostrando una flexibilidad muy lejana a su talante, como sede de la Prefectura de Caracas dependiente de la Gobernación del Distrito Federal (hoy se encuentra ocupado por el “Gobierno del Distrito Capital”). Se producía así, sin ningún tipo de consideración histórica, la primera fragmentación del solar fundacional destinado al cabildo de manos, casualmente, de un ente público.

8. Edificio de la Gobernación del Distrito Federal. Propuesta para todo el frente norte de la Plaza Bolívar. Gustavo Wallis en colaboración con los arquitectos franceses Lahalle y Levard. 1933

Más tarde, en 1933, al decretarse la construcción del Palacio de la Gobernación de Caracas (proyecto de Gustavo Wallis en colaboración con los arquitectos franceses Lahalle y Levard) demoliéndose lo que quedaba del mutilado edificio que albergó la Oficina de Telégrafo Nacional, se completa el fragmento restante correspondiente a la esquina de Principal con un uso similar al señalado en el plano de 1568, operación que pareciera tener visos de reivindicación histórica. Para reforzar esa apreciación valga añadir que el mencionado decreto sentaba las pautas no sólo de la construcción del Palacio sino de las cuadras adyacentes a la Plaza Bolívar, normativa que no se cumplió a cabalidad pero que, sin embargo, se ve plasmada en el dibujo de lo que sería la fachada entera al norte de la Plaza Bolívar, demostración (más allá de su marcado academicismo) de una intervención integral que preveía recuperar la dignidad y unidad que dicho frente debía tener (8). Para lograrlo se proponía eliminar el edificio de Chataing y el del Gran Hotel Venezuela que desde 1895 ocupaba el cuadrante noroeste correspondiente a la esquina de La Torre, lugar que da origen al título de esta crónica.

9. Museo Boliviano y hotel Klindt. Fachada norte de la Plaza Bolívar, de principal a La Torre, Caracas. Tarjeta postal. 1910
10. Esquina de La Torre, Caracas. Circa 1910
11. Gran Hotel Klindt, Esquina de La Torre a Principal, Caracas.1910
12. Gran Hotel Klindt, Esquina de La Torre, Caracas. Circa 1908

Aterrizando en el lote sobre el cual finalmente nos interesar ahondar, conviene señalar que en 1906 el Gran Hotel Venezuela se reacondiciona, cambia de dueño y pasa a denominarse Hotel Klindt. Se trataba de un volumen de tres pisos, atribuido al ingeniero español Franco López, dotado de un lenguaje ecléctico con remembranzas renacentistas, sin grandes ambiciones en cuanto a reconocer su envidiable localización en esquina, que se diseñó buscando hacer coincidir la modulación en vertical de su fachada con la altura de los balcones y cornisas de los edificios que compartían la cuadra: el de Chataing y el resto de la construcción decimonónica de dos plantas que para la fecha aún permanecía en la esquina de Principal (9, 10, 11 y 12). El hotel ofrecía hacia la calle cuatro locales comerciales que fueron ocupados por diversos usos, entre otros por la Barbería “Paoli”, la Botillería “La Iberia”, la Agencia de Lotería “La Central” y un salón de billares, siendo tal vez el más recordado el correspondiente a la Cervecería “Strich” (algún tiempo después, Cervecería “Donzella”), punto de encuentro durante años de la sociedad caraqueña. Posteriormente, en 1931, 4 años después de la muerte de su propietario, el edificio del Hotel Klindt es vendido y remodelado para ser utilizado para oficinas, cambiando su nombre por el de Edificio Washington, siendo finalmente derribado en 1957 (a las puertas del inicio del período democrático), con el objetivo de construir un inmueble que complementase el funcionamiento de la Gobernación del Distrito Federal.

13. Vista de la Catedral y la esquina de La Torre, Plaza Bolívar, Caracas, 1967

Es justamente a partir de la demolición del Edificio Washington y del vacío que deja en el lugar que ocupaba (13), cuando comienza la etapa más triste y accidentada relacionada con el solar ubicado en diagonal con la torre de la Catedral de Caracas, de cuyo relato nos ocuparemos la semana entrante.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. González Viso I.; Peña M.I.; Vegas F. Caracas del Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje, 2015

2. https://mariafsigillo.blogspot.com/2016/04/caraquenos-otra-epoca-empieza.html

3. https://mariafsigillo.blogspot.com/2011/02/la-casa-amarilla.html

4. https://ciberturista.com/caracas/casa-amarilla-de-caracas/

5, 7 y 13. Gasparini G. y Posani J. P.; Caracas a través de su arquitectura, 1969

6. https://twitter.com/gfdevenezuela/status/960189088753217537?lang=ca

8. Galería de Arte Nacional. Wallis/Domínguez/Guinand. Arquitectos pioneros de una época, 1998

9. https://www.pinterest.com/pin/743164375986891298/?nic_v2=1a6F4m0Wq

10. https://caracashermosadotcom.wordpress.com/2016/08/02/gran-hotel-klindt/

11 y 12. https://twitter.com/gfdevenezuela/status/1056553943013228545

TAL DÍA COMO HOY…

… el 11 de junio de 1994 aparece en las páginas centrales del nº 64 de Arquitectura HOY el veredicto y las imágenes del proyecto ganador del Concurso Nacional de Ideas para Sede de la Junta Parroquial de la Parroquia Catedral y Centro Deportivo del Liceo Fermín Toro, realizado por el arquitecto Joel Sanz Pino (1947-2013).

Sanz, egresado de la FAU UCV en 1970, Premio Nacional de Arquitectura en el año 2000, insigne profesor de proyectos, admirador de la obra de James Stirling y de la labor pedagógica de Ramón González Almeida, se caracterizó por ser un sempiterno concursante quizás siguiendo los pasos de su compañero y amigo Pablo Lasala. En esas lides, ya Sanz había logrado previamente alzarse victorioso en el Concurso de Ideas para la Nueva Sede del Centro Italiano Venezolano de Oriente, Barcelona (1989) y del Centro Comercial City Garden, Maracay (1993), acompañado en este caso por sus socios Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha con quienes durante años conformó la firma S+P+A Arquitectos C.A. Más adelante también ganará junto a Juan Carlos Parilli, Claudia Hernández, Omar Ladera y Roberto Castillo, el Concurso Nacional de Ideas “La Cultura Libera al San Carlos” para la Transformación del Cuartel San Carlos en Centro Nacional de Culturas, promovido por el Instituto de Patrimonio Cultural  (IPC), el Consejo Nacional de la Cultura y el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes el año 2000.
El certamen que hoy nos ocupa, promovido por la Alcaldía del Municipio Libertador, cuyo veredicto fue dado a conocer el 2 de junio de 1994 en la sede del Concejo Municipal de Caracas, se proponía para dar respuesta a dos programas disímiles a los que debía preverse su construcción separada, a ser localizados en un terreno en esquina ubicado en el sector Caño Amarillo con frente hacia la Avenida Sucre en su acera oeste, muy próximo al Liceo Fermín Toro, al Arco de la Federación y a la escalinata del Parque el Calvario.
La propuesta, realizada en colaboración con Juan Carlos Parilli, Francisco Arocha, María Inés Gómez, Omar Ladera, Roberto Castillo, Aleisa Mondolfi, Elizabeth Bernys, María Patricia Sabas y Ricardo Sanz, se destacó entre las 71 ideas presentadas porque, según palabras del jurado, se escoge “una implantación y una organización volumétrica que separa y hace identificables, en un espacio que les es propio y que a la vez se vincula claramente con la ciudad, a la junta parroquial y al centro deportivo, permite su fácil construcción por etapas y controla sus magnitudes, con un adecuado sentido de la escala de la intervención”. Así mismo, “el jurado valoriza el espacio arbolado entre las dos instituciones, que constituye el corazón interno del proyecto, conectando los sectores alto y bajo, dando así una respuesta contundente a una de las exigencias esenciales de las bases. Igualmente considera acertada la forma de enfrentar volumétricamente la avenida Sucre, y el hecho de que la central eléctrica de algún modo se integra a la volumetría del proyecto sin ser negada”.
La claridad con que es expuesto el veredicto sin lugar a dudas tiene que ver con la composición de un calificado jurado presidido por Oscar Tenreiro que contó con el acompañamiento de Fernando Pérez Oyarzún (Chile) y Luigi Snozzi (Suiza) como invitados internacionales y Frank Marcano, Lucas Pou, Edwing Otero, José Manuel Rodríguez e Isabel Sánchez como representantes nacionales.
Con este concurso se abrió de nuevo otra expectativa en la que se buscaba esperanzadoramente “que la construcción del proyecto ganador sea el primer paso de una serie de operaciones similares, generada igualmente de concursos, dirigida a convertir la arquitectura de las instituciones en tema esencial de la cultura urbana de nuestro país”.
Lamentablemente tan loables intenciones no se cumplieron y finalmente el proyecto ganador del Concurso Nacional de Ideas para Sede de la Junta Parroquial de la Parroquia Catedral y Centro Deportivo del Liceo Fermín Toro no se construyó, pasando a engrosar la larga lista de iniciativas de este tipo que en nuestro país han tenido el mismo destino.

ACA