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¿SABÍA USTED…

… que en 2006 se termina la construcción de la nueva sede de la Galería Freites en Las Mercedes?

1. Galería Freites. Vista desde la avenida Orinoco, Las Mercedes.

El sistema de galerías de arte privadas, tal como lo conocemos hoy, es una estructura que se consolidó entre la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, transformando radicalmente la forma en que el arte se produce, se consume y se valora.

2. Pintura c.1651 de David Teniers el Joven representando parte de la famosa colección de arte formada por Leopoldo Guillermo de Habsburgo cuando fue Gobernador de los Países Bajos de 1647 a 1656.

Si bien se pueden señalar como pasos previos importantes a la comercialización del arte: la aparición a partir de siglos XVI y XVII de un coleccionismo con visos enciclopédicos y la apertura al público de los espacios que contenían una amplia diversidad de objetos; el debilitamiento de las estructuras de patronazgo tradicionales: la Iglesia y la Corona; el surgimiento de la burguesía como factor clave de una nueva relación de intercambio entre los artistas y el público; y la dispersión a finales del siglo XVIII de las grandes colecciones aristocráticas de la Europa continental que dieron origen en Inglaterra a la consolidación de las subastas como el mecanismo de arbitraje de precios por excelencia, será el siglo XIX el que representará la edad de oro de la profesionalización de la galería. Surgieron firmas que no solo vendían arte, sino que moldeaban el gusto de las naciones y establecían puentes transatlánticos entre la producción europea y la nueva riqueza estadounidense.

3. El Foundling Hospital (hoy demolido), primera institución londinense en abrir su colección de arte al público en la década de 1740.
4. La Dulwich Gallery ubicada en Dulwich (población dentro del condado del Gran Londres). Se inauguró en 1817 en una galería expresamente diseñada por el arquitecto John Soane, lo que fue una novedad en su época pues casi todos los museos antiguos (Louvre, Uffizi, Museo del Prado, Ermitage, etc) reutilizaban edificios ya existentes.

A mediados del siglo XIX, el mercado de arte en Francia e Inglaterra estaba dominado por las Academias, que controlaban el gusto público a través de sus exhibiciones anuales: los Salones Oficiales. Sin embargo, la rigidez de este sistema llevó a los artistas de vanguardia a buscar alternativas fuera de las instituciones estatales. Fue así como el surgimiento de sociedades de artistas independientes y galerías comerciales permitió que algunos movimientos sobrevivieran al rechazo oficial.

5. François Joseph Heim, “Charles V distribuyendo premios a los artistas al terminar el Salón de 1827”, 1824.
6. Caricatura del Salon des Refusés (Salón de los Rechazados), 1863.

Es en ese contexto donde la figura de Paul Durand-Ruel, quien apostó por el Impresionismo en la década de 1870, logró definir el modelo de galería contemporánea y a la vez convertirse en el primer «marchante» moderno ya que no sólo vendía cuadros: creaba mercados, organizaba exposiciones individuales y «apostaba» por artistas que el sistema oficial ignoraba. Su apoyo a la corriente pictórica francesa no se trató solo de un acto de gusto personal, sino de una revolución en la gestión del valor artístico. Durand-Ruel comprendió que el marchante ya no debía ser un simple tendero, sino un defensor activo y un estratega que construía la reputación del artista desde cero.

7. Paul Durand-Ruel (1831-1922). Izquierda: Fotografiado en su galería por Dornac el año 1910. Derecha: Pintado por Auguste Renoir c.1910.

Paralelamente a la evolución comercial, el espacio físico de la galería sufrió una transformación radical. Durante el siglo XIX, las galerías imitaban los interiores domésticos de la alta burguesía, con paredes cubiertas de terciopelo rojo, molduras doradas y cuadros colgados en múltiples filas. Sin embargo, a finales de esa centuria, la Secesión de Viena y arquitectos como Charles Rennie Mackintosh comenzaron a experimentar con paredes blancas y espacios despojados de ornamentación para organizar las muestras, sugiriendo que la obra de arte es un objeto autónomo, libre de influencias externas y del paso del tiempo. Al aislar la pintura en un muro blanco y vacío, la galería otorgará a la obra una autoridad casi mística. Este espacio no es neutral; es un mecanismo de validación que le dice al espectador que lo que está viendo es importante y valioso, independientemente de su contexto original.

8. Charles Rennie Mackintosh. Interior de su casa, Glasgow, c.1906.

Luego, a principios de siglo, galeristas como Ambroise Vollard y Daniel-Henry Kahnweiler (marchante de Picasso) establecieron el modelo actual: un contrato de exclusividad entre el artista y la galería, donde esta última asume el riesgo financiero a cambio de gestionar la carrera del creador. Tras la Segunda Guerra Mundial, el centro de gravedad del mundo del arte se trasladó de París a Nueva York. En este contexto, Leo Castelli emergió como la figura dominante, fusionando las estrategias de Durand-Ruel con una sensibilidad moderna hacia la cultura de masas y los nuevos medios.

9. El 28 de julio de 1872 se inaugura en el Café del Ávila, en Caracas, una exposición de arte organizada por James Mudie Spence, Leopoldo Terrero y los hermanos Ramón y Nicanor Bolet Peraza. Se basa en la colección personal de Spence y se llama Primera Exposición de Bellas Artes Venezolanas.

En lo que respecta a nuestro país, para comprender la aparición de las galerías privadas, es imperativo analizar el vacío que vinieron a llenar. Durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX, la actividad expositiva en Caracas estaba limitada a los salones oficiales y a muestras esporádicas en lugares de sociabilidad general. Un hito fundacional se sitúa el 28 de julio de 1872, con la Primera Exhibición de Bellas Artes en el Café del Ávila, organizada por James Mudie Spence junto a los hermanos Bolet Peraza. Este evento, aunque efímero, demostró que existía un público interesado en el consumo visual fuera de las instituciones religiosas o gubernamentales.

10. El Círculo de Bellas Artes fue fundado el 3 de septiembre de 1912.
11. El 19 de octubre de 1918 se inaugura el Museo de Bellas Artes de Caracas, ubicado en un espacio de la sede de la Academia Nacional de Bellas Artes (actual Escuela de Música José Ángel Lamas).

A principios del siglo XX, el panorama seguía dominado por la Academia de Bellas Artes. Sin embargo, en 1909, la huelga de estudiantes que dio origen al Círculo de Bellas Artes, fundado en 1912, marcó el primer cisma importante contra el academicismo. Aunque el Círculo no poseía una galería comercial propia, sus integrantes realizaban exposiciones en locales alquilados o talleres particulares, sentando las bases de una autonomía creativa que más tarde requeriría de infraestructuras comerciales estables para su sustento. Durante este periodo, la figura del artista operaba bajo un modelo de encargo directo o protección estatal, una dinámica que empezaría a cambiar con la inauguración del Museo de Bellas Artes (MBA) en 1938, diseñado por Carlos Raúl Villanueva, que institucionalizó el estándar de exhibición en la ciudad.

12. El Taller Libre de Arte de Caracas es creado en 1948. Funcionó hasta 1952 en tres sedes: el 4º piso del Edificio Miranda situado en la esquina de Mercaderes (1948-1950); Edificio El Pájaro ubicado entre las esquinas de El Pájaro y Curamichate (1950-1951); y el 1er piso del Edificio Cipreses, esquina de Cipreses (1951-1952).

Hacia 1948, surge el Taller Libre de Arte de Caracas, una institución que, si bien no era una galería privada en el sentido estrictamente comercial, funcionó como el primer espacio de vanguardia real donde los artistas gestionaban su propia visibilidad comenzando a experimentar con el cubismo y el folclore, alejándose de los premios oficiales para buscar un lenguaje propio que pronto encontraría eco en el mercado privado. Este taller fue el catalizador que preparó al coleccionismo caraqueño para la transición hacia el arte moderno y la abstracción que luego liderarían Los Disidentes.

La verdadera eclosión de las galerías de arte privadas en Caracas ocurrió a partir de 1950, impulsada por un crecimiento económico sin precedentes derivado del auge de la industria petrolera, lo cual fomentó la aparición de una clase media y una élite empresarial con apetito por el arte contemporáneo internacional y nacional. En tal sentido, se registra la aparición en 1947 de la primera galería de arte con carácter comercial y privado de la ciudad: la Galería Palma, fundada por Blanca Arreaza de Alvigini. Estaba situada en el centro de la ciudad, específicamente entre las esquinas de La Palma y Santa Teresa. Luego, en 1952, en el Bloque nº 1 de la urbanización El Silencio, abriría sus puertas la Galería Cuatro Muros fundada por Mateo Manaure y Carlos González Bogen, espacio fundamental de vanguardia que introdujo el arte abstracto geométrico en Venezuela. Más tarde, en 1955, Graziano Gasparini creó la Galería de Arte Contemporáneo (GAC), primer espacio comercial que se dedicó a la actualidad plástica nacional e internacional en Caracas, ubicado en la Gran Avenida de Sabana Grande. Allí, por ejemplo, se exhibieron los primeros “coloritmos” de Alejandro Otero.

13. Edificio Las Fundaciones. Diego Carbonell, 1955. Allí en uno de sus locales funcionó entre 1956 y 2001 la Sala Mendoza.

En 1956, se funda la Sala Mendoza, que se convertiría en el pilar fundamental del mercado del arte venezolano. Aunque operaba bajo el auspicio de la Fundación Mendoza, su estructura y objetivos eran los de un espacio de vanguardia que introducía criterios de documentación, catalogación y curaduría profesional antes inexistentes en el ámbito privado. Además, fue la primera galería con iluminación profesional y elementos de montaje. La Sala Mendoza, ubicada entonces en el edificio Las Fundaciones, avenida Andrés Bello, abrió sus puertas con una exposición de Boggio y fue pionera en la promoción del arte abstracto y cinético, sirviendo como plataforma de lanzamiento para artistas que luego alcanzarían fama mundial, como Jesús Soto y Carlos Cruz-Diez.

14. Clara Diament Sujo (izquierda) y César Segnini (derecha), fundadores de las galerías Estudio Actual y Durban, respectivamente.

Tras el exitoso período de apretura relatado, el circuito artístico caraqueño se expandió rápidamente con espacios que compartían esa mezcla de rigor curatorial y espíritu privado. Así, fueron abiertas sucesivamente, entre otras: la Galería Acquavella (avenida principal de la urbanización El Bosque, edificio San Juan, 1959); la Galería El Muro (edificio San Mauricio, avenida Urdaneta, 1962); la Galería G (urbanización Chuao, calle California, edificio San Francisco, 1964); la Galería Estudio Actual (sótano del Centro Comercial Chacaíto, 1968); la Galería Conkright (avenida Francisco de Miranda, edificio Galipán, 1970); la Galería Viva México (calle El Colegio con avenida Venezuela, Sabana Grande, 1970); y la Galería Minotauro (urbanización Las Palmas, avenida Las Palmas con la calle Los Apamates, quinta Yolanda, 1978), todas con una destacada relevancia.

15. Sedes de las galerías Viva México (izquierda) y Minotauro (derecha).
16. El edificio San Carlos (Tomás José Sanabria, 1954) albergó entre 1983 y 1995 a la Galería Sotavento.

Si durante los años 60 y 70 el centro de gravedad cultural de Caracas se desplazó hacia Sabana Grande y sus alrededores, donde la Calle Real se transformó en un bulevar cosmopolita, lleno de librerías, cafés y galerías que atraían a la «intelligentsia» de la época. Luego, desde mediados de los 70 e inicios de los 80 el país experimentó una bonanza económica y cultural que consolidó un mercado de arte sumamente dinámico. En este período las galerías se expandieron hacia el este de la ciudad, especialmente hacia Las Mercedes. Entre otras, en 1970 abre la Galería Durban (calle Madrid, entre las calles New York y Trinidad); en 1974 el Centro de Arte Euroamericano (calle California entre Jalisco y Monterrey), en 1977 la Galería Freites (calle Orinoco entre Jalisco y Monterrey), y en 1985, a pesar de la contracción económica que azotó Venezuela a partir de 1983, la Galería Sotavento (calle Jalisco con California, edificio San Carlos).

17. El economista y gestor cultural Alejandro Freites durante la presentación en su galería del libro «40 años. Selección de ensayos críticos» el pasado 4 de febrero de 2026.

La Galería Freites, sobre la que ahondaremos el día de hoy, fue creada por el economista y gestor cultural Alejandro Freites junto a su esposa, Mariela Golding en medio de una época de crecimiento cultural e institucional del país donde tuvo que competir con importantes instituciones del ramo ya establecidas que eran referencia a nivel internacional. En tal sentido, asumió el compromiso de exhibir, promocionar, investigar y documentar el arte venezolano (de diferentes tendencias y diversas generaciones) que se propuso difundir con un alto sentido de responsabilidad en cada una de sus actividades. A diferencia de otros espacios de la época, la Freites se enfocó en un modelo de «galería de autor», donde la curaduría y la representación exclusiva de grandes maestros marcaron una línea de distinción.

18. Quinta ubicada sobre la avenida Orinoco, Las Mercedes, en la que funcionó la Galería Freites entre 1977 y 2006.
19. La obra de Julio Maragall expuesta en la primera sede de la Galería Freites el año 1994.

Funcionó entre 1977 y 2006 en una quinta remodelada ubicada sobre la calle Orinoco (Las Mercedes), ubicada en el mismo lugar donde construiría su nueva sede entre 2003 y 2006. El proyecto del nuevo edificio, uno de los pocos diseñados ex novo para albergar el uso expositivo desde el ámbito privado, estuvo a cargo del arquitecto y artista plástico Julio Maragall (España, 1936), hijo del escultor catalán Ernesto Maragall y de Fina McGill, por lo que pronto se vinculó al arte, y en paralelo a sus estudios universitarios, asistió a cursos de escultura, obteniendo su grado de arquitecto en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, en 1965.

20. Ubicación de la Galería Freites dentro de la urbanización Las Mercedes.
21. Julio Maragall.

La obra, como se expresa en el catálogo preparado por la galería para promocionarse (https://issuu.com/galeriafreites/docs/a-f_catalogo._gf_2024cr15_isuu_1pag), “refleja claramente el carácter simbólico de una estructura que se erige a través de una relación neta entre arte y diseño”.

22. Dos vistas de la fachada de la Galería Freites.
23. Vista del interior de la Galería Freites.

En otro catálogo (https://issuu.com/galeriafreites/docs/maragall_2805_pp_compressed), en este caso publicado con motivo de la exposición “Julio Maragall. Arquitecto del volumen”, realizada en los espacios de la institución entre noviembre de 2023 y febrero de 2024, donde seis de sus edificios fueron los protagonistas debidamente acompañados por parte de su obra escultórica, se recoge lo siguiente: “… la Galería Freites… es un claro ejemplo de una edificación escultórica. La fachada principal está modelada por altas y sinuosas paredes curvas acabadas en tablillas de arcilla, ciegas al exterior, solo permitiendo ventanas en puntos focales. La arquitectura interior, resuelta en líneas rectas, contrasta con los inmensos volúmenes escultóricos exteriores, creando tensión en la resolución de los espacios. Los cuatro pisos se organizan en torno a una entrada central de luz natural, ubicada en la terraza, proporcionando una condición etérea a las salas inferiores, y que se decanta e ilumina cenitalmente a la escultórica escalera central ubicada en la planta de acceso. El interior, minimalista, con amplias y luminosas áreas y paredes blancas, le cede todo el protagonismo a las obras de arte”. En tal sentido, se trata de un edificio que refleja con claridad tres de las características fundamentales del lenguaje de Maragall: “Formas austeras y severas, con linealidad rítmica sostenida y movimiento; Incorporación de la luz como elemento de composición en la volumetría; y Juego de relaciones plásticas entre elevación vs. horizontalidad y tensión vs. serenidad”.

24. Galería Freites. Planta piso 3.
25. Vista del interior de la Galería Freites.
26. Tratamiento volumétrico de la Galería Freites.

La nueva galería de 1.400 metros cuadrados de construcción, diseñada para albergar obras de gran formato y soportar el peso de esculturas de enorme peso, pensada para ser emblema de la institución que contiene, sería inaugurada el 11 de junio de 2006, con una muestra individual del artista venezolano Edgar Sánchez, titulada «Piel de asfalto». Sánchez, valga decirlo, también participaría en la inauguración de la primera sede en 1977. Sus cuatro niveles incluyen: salas de exposiciones (de las cuales en las dos plantas inferiores se presentan exposiciones temporales y en los pisos superiores se muestran de obras de artistas representados), áreas de almacenamiento y servicio, jardines y una amplia terraza con vista hacia el valle caraqueño y el cerro Ávila.

27. Galería Freites. Planta techo.
28. Galería Freites. Relaciones espaciales.

A pesar de las transformaciones económicas producto de la crisis bancaria del año 1994, que significaron el fin de una era de patrocinio artístico corporativo, a lo que se sumó la notable decadencia de los museos estatales desde comienzos del siglo XXI, el circuito de galerías en Caracas ha demostrado una resiliencia notable. A partir del año 2000, el eje artístico se desplazó desde las sedes individuales en calles de Las Mercedes hacia centros culturales privados y espacios que integran naturaleza y arquitectura, mutando hacia una función de «resguardadora» del pensamiento crítico. La falta de mantenimiento, la censura ideológica y la fuga de cerebros en instituciones como el Museo de Bellas Artes o el MACC obligaron a los agentes culturales a buscar nuevos refugios geográficos y operativos en el este de la ciudad.

29. Exposiciones de Fernando Botero (arriba) y Jacobo Borges (abajo) en la Galería Freites.
30. Algunos de los catálogos que forman parte del fondo editorial de la Galería Freites.

En este contexto la Galería Freites, ha mostrado una enorme adaptabilidad y comprensión de los tiempos que corren, manteniendo un equilibrio entre la exhibición de su fondo de maestros consagrados y la apertura a nuevas tendencias, consolidándose como una parada obligatoria en el circuito cultural que aún hace vida en Las Mercedes. Desde su fundación ha organizado más de 140 exposiciones entre individuales y colectivas, que permitieron ampliar las colecciones venezolanas iniciales con obras de la escultura inglesa de la posguerra, y la de artistas trascendentales como Alexander Calder, Alexander Archipenko, Arman, Fernando Botero, Julio González, Manolo Valdés, Robert Indiana, Víctor Vasarely, Jacobo Borges, Jean Arp, Jorge Stever, Lynn Chadwick, Reg Butler, Santiago Cárdenas y Abigaíl Varela, entre otros; y con la representación exclusiva de la obra de Baltasar Lobo.

La figura de su fundador, Alejandro Freites, inseparable de la trayectoria de la galería, lo presenta como un promotor cultural que no solo se ha limitado a la venta de cuadros o la representación de artistas renombrados, sino a la creación de catálogos razonados y libros de arte de alta calidad editorial, contribuyendo a la documentación de la historia del arte en Venezuela.

31. Tres proyectos en los que participó Julio Maragall mientras estuvo como arquitecto asociado en la oficina de Julio Volante entre 1965 y 1972. Banco de Comercio en la plaza San Jacinto (izquierda), Academia Merici, en la urbanización Cerro Verde (derecha arriba) y Hotel Holliday Inn en la Isla de Margarita (derecha abajo).

Julio Maragall, por su parte, estando en Nueva York comienza su actividad profesional en 1965 en la Oficina de Arquitectura de Mario Romañach y Donald Belcher & Asociados. De regreso a Caracas ejerce como arquitecto proyectista en la Constructora Tecsa y luego, a partir de 1966, como miembro asociado de la oficina del Arq. Julio Volante. En 1972 funda Maragall & Asociados que desde su fundación y hasta la fecha, ha desarrollado diversos proyectos arquitectónicos y urbanos. En 1988 es reconocido con la Mención Vivienda Multifamiliar en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura, y en 2022 recibe la Orden Colegio de Arquitectos de Venezuela.

32. Mario Romañach al centro, en los espacios exteriores de la casa-club donde funcionó la primera sede de la carrera de Arquitectura de la USB; a su izquierda, Julio Maragall, de espalda Alberto Tucker y a su derecha Jorge Núñez.

También en 1972, Maragall realizó un posgrado en la Universidad Simón Bolívar dictado por Mario Romañach, que le abrió las puertas para dar inicio ese mismo año a su actividad docente en la cátedra de Diseño Arquitectónico como parte del grupo pionero de la Carrera de Arquitectura junto a otros egresados de Cornell: Alberto Tucker (1964), Jorge Núñez (1966) y José Miguel Roig (1959). Entre 1984 y 1986, en esta misma universidad, ejerció la coordinación de la Carrera de Arquitectura, integrando los departamentos de Diseño Arquitectónico y Estudios Urbanos. También inaugura y asume la docencia de la cátedra de escultura.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 22, 24 y 27. Galería Freites. JULIO MARAGALL. Arquitecto del volumen. 2023 (https://issuu.com/galeriafreites/docs/maragall_2805_pp_compressed)

2. Wikipedia. Colección Privada (https://es.wikipedia.org/wiki/Colecci%C3%B3n_privada)

3. El Foundling Hospital (https://martalujan.wordpress.com/2020/09/09/el-foundling-hospital/)

4. Wikipedia. Dulwich Picture Gallery (https://es.wikipedia.org/wiki/Dulwich_Picture_Gallery)

5. My Modern Met (https://mymodernmet.com/es/salon-paris-historia/)

6. The Collector (https://www.thecollector.com/what-was-the-salon-des-refuses/)

7. Wikipedia. Paul Durand-Ruel (https://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Durand-Ruel)

8. dwell (https://www.dwell.com/article/the-architecture-of-charles-rennie-mackintosh-9b290674)

9. @historietadevenezuela (https://www.instagram.com/p/CR35jLttzSL/)

10. steemit (https://steemit.com/spanish/@danielarndn/el-circulo-de-bellas-artes-de-caracas)

11, 13 y 16. Colección Crono Arquitectura Venezuela

12. WIKIHISTORIA DEL ARTE VENEZOLANO (http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/El_Taller_Libre_de_Arte)

14. RAGO (https://www.ragoarts.com/auctions/2023/12/a-visionary-eye-works-from-the-collection-of-clara-diament-sujo/122); y ArtNexus (https://www.artnexus.com/es/magazines/article-magazine-artnexus/60240b1d7b0dc23cd4a51d1a/103/durban-segnini-gallery)

15. Galería Viva México (https://www.facebook.com/Galeriavivamexicoccs/); y Desde la memoria urbana (https://hanniagomez.blogspot.com/2019/04/salvemos-villa-minotauro.html)

17. @galeria_freites (https://www.instagram.com/p/DU6Bcm9DnIR/)

18, 19, 23, 25, 29 y 30. Galería Freites. 2022 (https://issuu.com/galeriafreites/docs/a-f_catalogo._gf_2024cr15_isuu_1pag)

20. Capturas de Google Earth.

21. ESTILO / online (https://revistaestilo.org/2023/12/10/julio-maragall-arquitecto-del-volumen-en-galeria-freites/)

26, 28 y 31. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

32. Carlos Olaizola. «MARIO ROMAÑACH. EL ARQUITECTO CUBANO QUE SIRVIÓ DE PUENTE ENTRE PENSILVANIA Y CARACAS» (https://trienal.fau.ucv.ve/2017/publicacion/articulos/TPA/extenso/TIFAU2017_Extenso_TPA-02_COlaizola.pdf)

¿SABÍA USTED…

… que en 1961 se diseña y en 1962 se construye el Parque Miranda, Municipio Sucre, Caracas?

1. Parque Miranda (c.1962). Cafetín y sanitarios de la zona deportiva.

El crecimiento urbano de Caracas hacia el este durante las primeras décadas del siglo XX, que en 1934 quedó claramente plasmado en el hermoso “Plano de Caracas y sus alrededores” de Eduardo Röhl, ejemplifica como pocos la transformación de las haciendas que ocupaban esa parte del valle en urbanizaciones que, a modo de eslabones de una cadena, fueron apareciendo enlazadas por el camino que conectaba el casco central con Petare y que en 1947, en el tramo entre Sabana Grande y Los Palos Grandes, dio origen a la Carretera del Este.

2. Captura parcial del «Plano de Caracas y sus alrededores» de Eduardo Röhl (1934).
3. Detalle del «Plano de Caracas y sus alrededores» de Eduardo Röhl (1934) con la ubicación de la Hacienda San José.

En el plano de Röhl puede notarse justo al sur de Sebucán, entre el camino y el Guaire, la vasta extensión de terreno que ocupaba la Hacienda San José, propiedad de la familia del escritor Manuel Díaz Rodríguez dedicada al cultivo de café y caña de azúcar, lugar que sería expropiado mediante decreto del 19 de mayo de 1950 para ser destinado a la construcción de un gran parque para la ciudad.

4. Parque del Este. Plano preparado por Roberto Burle Marx y su equipo para ser presentado en la V Bienal de San Pablo, la cual se llevó a cabo en 1959. La franja ubicada al norte, separada por la avenida Francisco de Miranda, que luego se convertiría en el Parque Miranda se encuentra comunicada con el Parque del Este por un puente y se ve trabajada con criterios similares a éste en cuanto a su diseño.
5. El Parque del Este en el centro, el Museo del Transporte al este y el Parque Miranda al norte.

La inauguración en 1954 de la avenida Francisco de Miranda sobre el trazado de la antigua Carretera del Este, alargando su extensión original desde Los Palos Grandes hasta Petare; en 1955 de la prolongación de la Autopista del Este (abierta en 1953) entre La Carlota y La California Sur, y luego su correspondiente conexión con la Francisco de Miranda; y la apertura a comienzos de los años 1960, de la avenida El Samán (hoy Rómulo Gallegos), que uniría Los Palos Grandes con La Urbina, dejarían demarcado el terreno que se destinarían al Parque del Este (82 hectáreas al sur de la Francisco de Miranda hasta la autopista y al este de La Floresta hasta la conexión entre la Miranda y la autopista), quedando a la deriva dos franjas residuales: la comprendida entre la conexión autopista-Av. Miranda y la quebrada Agua de Maíz; y la ubicada entre la Miranda y la avenida El Samán desde la intersección de ambas hasta la quebrada. La primera, de aproximadamente 2 hectáreas, ocupada inicialmente por talleres y depósitos del Ministerio de Obras Públicas (MOP), terminaría albergando en sus galpones desde 1970 al Museo del Transporte. La segunda de aproximadamente 7 hectáreas, usada como apoyo a la construcción del Parque del Este y luego abandonada, daría origen al proyecto del “Parque Miranda” al cual dedicaremos la presente nota.

6. Parque Miranda (1961-62). Planta general de anteproyecto.

Así, producto de una estrecha colaboración que se daría entre la Ingeniería Municipal y Obras Públicas Municipales del Distrito Sucre del estado Miranda y la División de Obras Especiales del Ministerio de Obras Públicas (MOP), el diseño y construcción del Parque Miranda, respondería a la necesidad de rescatar unos terrenos que entre 1952 y 1961, luego de delimitar el Parque del Este, definir el trazado de la Av. Miranda y construirse la Av. El Samán, se habían convertido en “basurero público no autorizado y refugio de maleantes”.

Las aproximadamente 7 hectáreas objeto de la intervención, con una longitud de 850 metros lineales y un promedio de ancho de 65 metros, fueron proyectadas por el equipo integrado por los arquitectos Julio Coll Rojas y John Machado, el arquitecto paisajista Eduardo Robles Piquer, el ingeniero agrónomo William Rojas y el ingeniero civil Enrique Samaniego.

7. Parque Miranda (1961-62). Planta general definitiva.

De la detallada descripción titulada “El Parque Miranda o un trabajo en equipo”, publicada en la Revista SVA, nº6 junio-julio 1962, se desprende que “la topografía presentaba accidentes, pero de poca magnitud” y que “la vegetación era abundante hacia el Oeste, nula en su centro y escasa hacia el Este”.

Con las determinantes provenientes de la ubicación y características del lote, “el planteamiento que privó en el grupo, fue el que partía del principio que, teniendo como vecino inmediato al Parque Nacional del Este, cuya característica es semipasiva, se debía proyectar un parque cuya actividad fuese sumamente activa, o sea, un parque donde se puedan hacer deportes, competencias deportivas y grandes áreas destinadas a parques infantiles”.

8. Parque Miranda (1961-62). Zonificación definitiva.

El terreno, que se vio afectado en su lindero norte por la previsión de ensanche de la avenida El Samán, restándole 11 metros a todo lo largo y una disminución de alrededor de 10.000 m2, fue sectorizado en cinco zonas que guiaron su programación definitiva: una deportiva, una para juegos infantiles, una plaza, pasos peatonales y otra para estacionamiento.

Tomando en consideración la importancia de interconectar peatonalmente la zona residencial ubicada al norte en la avenida El Samán con la avenida Francisco de Miranda (eje predominante en cuanto al flujo de transporte colectivo), se decidió proponer dos pasos: uno a la altura de la urbanización Sebucán y otro frente a la urbanización Santa Eduvigis, que serían utilizados para la demarcación de las zonas del parque. “Estos pasos estaban trazados pues ya los habían delimitado los peatones dentro de aquel matorral y basurero…”, señalarán los proyectistas en su memoria.

9. Parque Miranda (c.1962). Zona de juegos infantiles.

Así, al extremo oeste, entre la intersección de las avenidas Francisco de Miranda y El Samán y el pasaje Santa Eduvigis, se desarrollaría una plaza o “zona de descanso para adultos” aprovechando la existencia de un estanque que sirvió de almacenamiento de agua, creándole niveles inferiores y sumándole una buena iluminación junto a bancos donde sentarse.

Moviéndonos hacia el este, entre el paso peatonal de Santa Eduvigis y el de Sebucán, se ubicó la “zona de juegos infantiles” en concordancia con la abundante vegetación existente. Bordeada por una malla metálica que permitía el acceso desde los pasos peatonales, en medio del trazado sinuoso de la caminería diseñada por Robles Piquer para salvar árboles de valor, se colocaron grupos de trapecios, toboganes, sube y baja, túneles y de máquinas pesadas en desuso, acompañados de dos cafetines y kioskos abiertos para la protección del agua y el sol. También se previó reforestar para aumentar la sombra.

10. Parque Miranda (c.1962). Cafetín y sanitarios de la zona de juegos infantiles.
11. Parque Miranda (c.1962). Juego infantil construido a bese de troncos de árboles hallados en el sitio.

Entre el paso peatonal de Sebucán y el límite al extremo este (la quebrada de Agua de Maíz), el sector menos arbolado y de mayor superficie, se ubicó la “zona deportiva”. Bajo criterios que respetaban la correcta orientación, generando un sistema de caminerías que los interconectaban, proveyéndolos de un adecuado sistema de iluminación nocturna, separándolos de la calle con una cerca metálica y sembrando una importante cantidad de árboles “netamente criollos”, fueron distribuidos de oeste a este: un campo para juego de béisbol infantil y sóftbol (en la zona del terreno donde no existía ningún árbol); tres canchas reglamentarias de baloncesto; tres canchas reglamentarias de voleibol; una cancha con dos cestas para practicar baloncesto y, en el extremo sureste, cuatro canchas gigantes de bolas criollas. Además, el área fue dotada de vestuario con duchas y sanitarios para damas y caballeros; cafetín con sanitarios para damas y caballeros y una casa para para el guardián del parque.

12. Parque Miranda (c.1962). Izquierda: Brocal de concreto a ras de tierra con secciones de tubos de asbesto de 2, 3 y 4 pulgadas alternadas con viguetas de monte. Derecha: Canchas para el juego de bolas criollas. Brocales de concreto con viguetas de monte embutidas.

Finalmente, como un cuerpo extraño dentro de la trama se insertó, con acceso desde la avenida El Samán, entre el parque infantil y el campo de béisbol, limitado por el paso peatonal de Sebucán, un estacionamiento con capacidad para 150 vehículos. “Aprovechando que esta zona está a nivel de las avenidas se colocaron allí dos diseños de muros en los cuales va puesto el nombre de ‘Parque Miranda’ y un asta de bandera de 30 metros de alto”, acotarán los diseñadores.

13. Parque Miranda (c.1962). Izquierda: Laberinto de escaleras tubulares policromadas. Derecha: Escalera construida con secciones de troncos.

En resumen, el proyecto definitivo que guio la construcción contempló: 28.000 m2 para la Zona Deportiva; 18.000 m2 para la Zona de Juegos Infantiles; 3.000 m2 para la Zona de Plaza; 1.500 m2 para las Zonas de Pasos Peatonales; y 4.500 m2 para la Zona de Estacionamiento, dando un total de 55.000 m2 en los que se aprovechaba la totalidad del terreno disponible.

Ante la proximidad de la temporada de lluvias correspondiente al año 1962 y con base en un estricto cronograma de obras, el parque se construyó en tan sólo 38 días.

14. Parque Miranda (c.1962). Ambiente techado. Piso de canto rodado y baldosas circulares de diferentes diámetros prefabricadas en sitio.

Una vez abierto y puesto en funcionamiento el parque incorporó al sector una considerable vitalidad producto del rescate de una zona en deterioro que se destinó a un uso público, con base en un proyecto realizado sin alardes, basado en la racionalidad, recurriendo al uso de materiales nobles y accesibles, transitable de punta a punta y que tuvo en el respeto a la vegetación existente y la reforestación sus objetivos primordiales.

15. Vista general del Parque Miranda en 1963. En primer plano el campo de béisbol infantil/sóftbol, luego el paso peatonal Sebucán, después el estacionamiento y al fondo la arbolada zona infantil.

Veinte años mantuvo el lugar su fisonomía original teniendo que soportar la falta de mantenimiento y el correspondiente deterioro propio de nuestras obras públicas. Sería a comienzos de los años 1980 cuando a lo anterior se sumaría la canibalización progresiva de las áreas que originalmente conformaban el parque hasta llegar al lamentable estado en el que hoy se encuentra.

16. Vistas exteriores del Gimnasio “José Joaquín ‘Papá’ Carrillo”.
17. Vista aérea reciente de la esquina sureste del Parque Miranda con la Plaza Miranda y el Millenium Mall a continuación.

El primer zarpazo le sería dado al decidirse la ubicación en lo que fue la zona deportiva del Gimnasio “José Joaquín ‘Papá’ Carrillo”, construido para albergar la disciplina del voleibol de los IX Juegos Deportivos Panamericanos de 1983. Con capacidad para 3.500 espectadores y sin contar con áreas de estacionamiento, el impacto que trajo a la zona, convertido luego en sede de un equipo profesional de baloncesto, ha sido altamente negativo. Adicionalmente, en el extremo este fue construida una edificación en la que la municipalidad ofrece un servicio de salud.

18. Vistas de la piscina «Alberto Figueredo».
19. Vista aérea del “Complejo Deportivo Parque Miranda”.

De 1983, formando parte de las obras para los Panamericanos, data la construcción de una piscina olímpica, conocida oficialmente con el nombre de “Alberto Figueredo”, en el lugar donde antes se ubicó el estacionamiento. La piscina, el gimnasio y el campo de béisbol infantil/sóftbol (única pieza sobreviviente del proyecto original junto al paso peatonal de Sebucán) llevan hoy el pomposo nombre de “Complejo Deportivo Parque Miranda”.

Otra nefasta intervención la constituye la construcción entre el gimnasio y el parque de béisbol infantil/sóftbol de un galpón que eventualmente funge de mercado.

20. La estación Parque del Este (hoy Miranda) vista desde la avenida Rómulo Gallegos.
21. Vista desde el oeste del Parque Miranda hoy con la estación Parque del Este en primer plano.

Situándonos ahora en el extremo oeste, otro significativo impacto se produjo al construirse en 1988 la estación Parque del Este (hoy Miranda) de la Línea 1 del Metro de Caracas sobre parte de lo que era la zona infantil. Por tratarse de una de las estaciones de mayor tamaño con una marcada presencia superficial, se procedió a eliminar toda la arborización existente lo cual se terminó de consumar al construirse más hacia el este una escuela (donde antes hubo un preescolar armónicamente integrado al lugar) y un cuartel de guardaparques, de escasa calidad arquitectónica que nada ofrecen a la ciudad.

22. Vista desde el norte del campamento abandonado por Odebrecht en lo que era la zona infantil del Parque Miranda.
23. Vista aérea del campamento abandonado por Odebrecht en lo que era la zona infantil del Parque Miranda.

Pero la estocada final a la zona más arbolada del antiguo parque se produjo en 2014 cuando la firma Odebrecht instaló allí el campamento de construcción y la fosa de la estación Miranda II, una obra que forma parte de la Línea 5 del Metro de Caracas y que se encuentra actualmente paralizada. La obra, rodeada por una pared de concreto y cercas metálicas, que solo alcanzó un 54% de ejecución antes de ser abandonada, conllevó la tala de aproximadamente 400 árboles y la desaparición de toda la fauna que allí habitaba. María Isabel Peña, apreciada profesora y vecina de la zona nos ha manifestado que junto a Diana Fernández y John Stoddart lograron documentar el ecocidio e hicieron una propuesta de reforestación (8 árboles por cada uno de los talados), que Odebrecht se comprometió a ejecutar sin cumplir su ofrecimiento, engañando por completo a toda la comunidad circundante.

24. Imagen comparativa de la planta general definitiva del proyecto del Parque Miranda de 1962 (arriba) y una vista aérea reciente. Sólo sobreviven el campo de béisbol infantil/sóftbol y el paso peatonal de Sebucán.

Por si lo anterior fuera poco, el borde sur del parque sobre la avenida Francisco de Miranda y a lo largo de su frente con el Parque del Este, se ha convertido en una parada longitudinal de autobuses que hacen rutas urbanas e interurbanas. También, sobre lo que hoy es la avenida Rómulo Gallegos, María Isabel nos comentó: “El campo de béisbol es muy activo, ¡la gente ve los juegos recostada de la reja y de sus automóviles estacionados en el borde y además tomando cerveza que venden en los comercios del edificio que está enfrente …!”. Además, que “hay otra cosa interesante: de un lado del campo de juego y lindando con el estacionamiento de la piscina hay un pasaje con un kiosko de mucho éxito y donde se reúne gente … A lo largo del muro altísimo levantado por Odebrecht con unos murales pobrísimos, recientemente aparecieron kioskos que ocupan casi toda la acera (uno de chicha muy exitoso) y al lado de los guardaparques un camioncito viejo pintado de negro con terraza en el techo… vende cochino en todos los formatos y tiene hasta acomodadores de puestos para los carros … ¡Todo un eje de entretenimiento pues …!”.

Claro ejemplo que un pedazo de ciudad rescatado en su momento de la desidia y que el tiempo ha hecho que aparezca de nuevo bajo otro formato, el Parque Miranda muestra hoy la cara de un territorio fronterizo anarquizado y degradado que pide a gritos un rescate que le devuelva la dignidad con la que por muchos años acompañó a su noble vecino el Parque del Este.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 y 6-14. «El Parque Miranda o un trabajo en equipo». Revista SVA, nº6 junio-julio 1962.

2 y 3. Irma De Sola Ricardo. Contribución al estudio de los planos de Caracas, Ediciones del Comité de obras culturales del Cuatricentenario de Caracas, 1967.

4. Fernando Tábora. Dos parques. Un equipo, 2007.

5, 19 y 23. Capturas de Google Earth.

15. Venezuela te extraño (https://www.facebook.com/venezuelatextra/photos_by)

16, 18 y 24. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

17. Wikipedia. Los Dos Caminos (https://es.wikipedia.org/wiki/Los_Dos_Caminos)

20 y 21. Conacero (https://conacero.com.ve/py/estacion-de-metro-parque-del-este/)

22. Cortesía de María Isabel Peña.

INVITACIÓN

La Academia Nacional de la Historia (ANH) y la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat (ANIH), a través de la Comisión Interacadémica de Historia e Ingeniería (CIHI), junto a la Comisión de Historia de la Ingeniería (CHI) de la ANIH, invitan a la conferencia:

“Caracas y sus proximidades durante la república temprana: programas e intervenciones públicas y privadas”,

a ser impartida por la

Dra. Izaskun Landa

Resumen

El período de la temprana república, comprendido entre 1830 y 1858, tuvo mayor importancia que la atribuida hasta ahora en Caracas y sus cercanías. Las evidencias indican que ocurrieron transformaciones en la propiedad del suelo, las comunicaciones y el comercio que impulsaron la economía local; también hubo avances de variada intensidad en materia educacional, constructiva y de servicios. Ello fue el resultado, por una parte, de la formulación e implementación de programas sectoriales progresistas de corte liberal desde el Estado; y por otra, de los intereses y acciones de los particulares. El conjunto de las actuaciones institucionales, administrativas y constructivas modernizaron, de manera moderada y fragmentada, partes del territorio en cuestión, con avances amplios en el ámbito territorial y puntuales en el urbano. En ello, la modernización profesional de la ingeniería y la arquitectura jugó un papel esencial. Los programas formulados por Estado republicano establecieron ciertas características propias que diferencian este período de la era colonial; pero que, principalmente, iniciaron una senda que dirigió algunas de las actuaciones del Estado republicano en materia institucional, administrativa y de construcción territorial y urbana durante el siglo XIX y casi todo el XX. Ahí radica parte de la importancia de ese periodo.

Presenta y modera: académico Arturo Almandoz, coordinador de la CIHI y miembro de la CHI.

Día: miércoles 25 de marzo.

Hora: 4:00 p.m. (Vzla).

Modalidad: virtual.

Coordenadas ZOOM para acceder al encuentro:

https://us02web.zoom.us/j/85927270293?pwd=kbJgigwxQVNp8Nxona3evrmc3qHBs0.1

ID de reunión: 859 2727 0293

Código de acceso: 780269

ACA

COTA MIL 1

La Caracas de Musk: crónica de una redención tecnológica

¿Puede la tecnología prevalecer sobre el urbanismo y la arquitectura como mecanismo para dar nueva forma a la ciudad?

Iván González Viso

Caracas tiene esa mística de «ciudad del futuro» grabada en su ADN desde los años 50, cuando la arquitectura de Carlos Raúl Villanueva y la explosión de la modernidad hasta sus últimas consecuencias la pusieron en el mapa mundial. Basta recorrer con la mirada el valle, para advertir los estratos de una modernidad que en los años cincuenta pretendió ser vanguardia mundial.

Tras el expectante retorno de la democracia, la ciudad asiste hoy a un nuevo palimpsesto: el desembarco de Elon Musk. No se trata de una simple inversión de capital, sino de una propuesta de urbanismo de urgencia que busca devolverle a Caracas su destino de ciudad del futuro.

Elon Musk ha aterrizado en una Caracas democrática que se repone progresivamente del delirio revolucionario, con el cheque en blanco de su ingenio y sus empresas, sin limitarse a «arreglar» cosas; buscando un reinicio total del sistema operativo de la ciudad, amparado el el modus operandi de Space X, Tesla, Hyperloop y The Boring Company, para transformar el valle de Caracas y llevarlo a la cúspide del desarrollo global.

Esta redención comenzará, según Musk, en las entrañas mismas de la ciudad. El Metro, ese antiguo orgullo que terminó siendo un laberinto de asfixia y penumbra, se transformará bajo la lógica del CCS-Loop. Ya no habrá trenes que chirrían ni esperas que se miden en décadas de desidia. A partir de ahora, unas cápsulas autónomas, casi etéreas, se deslizarán por túneles presurizados eliminando la fricción de la distancia. Será curioso ver cómo la arquitectura de lo invisible dictará ahora el ritmo de lo público: se podrá ir de Los Dos Caminos al Silencio en un suspiro, mientras un sistema de filtrado aeroespacial —el mismo que Musk diseñó para Marte— purifica el aire de los andenes hasta volverlo más límpido que el de la superficie. Es la dignidad del tránsito recuperada.

Arriba, según Musk, la piel de la ciudad también cambiará. Las autopistas, esas cicatrices de asfalto que solían estar taponadas por el humo, se volverán silenciosas. Gracias a la carga por inducción y a una red de inteligencia artificial que coordina el flujo vehicular como si fuera un ballet de silicio, los Distribuidores El Ciempiés, La Araña o El Pulpo ya no serán un nudo de angustia. Caracas dejará de rugir para empezar a zumbar. El ruido blanco del valle será sustituido por el sonido de la brisa, permitiéndonos escuchar de nuevo el carácter de nuestra propia geografía y el clamor de las guacamayas.

Pero el gesto más audaz de futurismo se respira en La Carlota. Lo que antes era una barrera militar de asfalto muerto, será un Giga-Port. Un vacío que, por fin, se ha llenado de sentido. Un parque botánico que servirá de nido para taxis aéreos que conectan la montaña con el mar en cinco minutos, rodeado de edificios modulares que no agreden el paisaje, sino que lo celebran. Es la vivienda entendida como un prototipo de eficiencia extrema, donde el sol no es un enemigo que calienta las paredes, sino el combustible que alimenta la vida interior.

Y si elevamos la mirada hacia las laderas, donde el barrio siempre fue la evidencia de nuestra modernidad fallida, la transformación es casi mística. Musk no llegará con el mazo de la demolición, sino con el ingenio de la escala. Las «Tesla Homes», impresas en 3D, estabilizaran la incertidumbre de los cerros con techos solares y baterías Powerwall, donde cada hogar en Petare es ahora una unidad soberana. El habitante de la periferia ya no tendrá que esperar a que un Estado lejano le conceda el favor de la energía; él capturará su propia luz. Con la conectividad de Starlink, ese joven que antes estaba segregado por la topografía hoy habitará el mismo presente digital que un ingeniero en Berlín.

Incluso el Guaire, ese río que fue nuestra cloaca moral durante un siglo, fluirá ahora con transparencia. Tras un saneamiento modular con filtros de grafeno, el «Cyber-Malecón» de Musk se convertirá en el eje de una ciudad que ya no divide el norte del sur.

En la visión de Musk, la ciudad no solo consume tecnología, sino que la produce. Esta redención técnica exigirá un corazón industrial, “la Gigafactory de Caracas”, una estructura de escala kilométrica situada estratégicamente en el umbral de los Valles del Tuy. No es una fábrica al uso; es un organismo de arquitectura sostenible que produce las celdas de combustible y los vehículos eléctricos para toda la región.

La implementación de esta planta reactivará el tejido social de las ciudades dormitorio, transformándolas en centros de empleo calificado. Pero la verdadera innovación caminará entre nosotros: el despliegue de Tesla Optimus. Robots humanoides que se convertirán en los nuevos guardianes del espacio público. Encargados del mantenimiento quirúrgico de las vías y de una recolección de desechos gestionada por algoritmos de eficiencia, los Optimus asegurarán que la ciudad funcione con la precisión de un reloj suizo, permitiendo que el ciudadano se dedique, por fin, a lo que es esencialmente humano: la contemplación y el encuentro en el espacio público.

La presencia del Ávila, ese muro de vegetación que define nuestra identidad, será elevada a una nueva categoría de preservación mediante la Vigilancia Sensorial. Ya no dependemos de la mirada azarosa; hoy, el parque nacional es el bosque más monitoreado del planeta de manera inteligente para controlar invasiones, incendios y ecocidios.

Una red de sensores térmicos y drones autónomos patrullará las crestas del cerro, detectando focos de incendio o intentos de deforestación antes de que el ojo humano pueda advertirlos. La tecnología será el sistema inmunológico del ecosistema.

Por otro lado, en las cercanías de los Altos Mirandinos, aprovechando el histórico ecosistema científico del IVIC, se establecerá un centro de investigación de materiales aeroespaciales junto a Space X. Caracas no lanzará cohetes, pero diseñará las aleaciones que los llevarán a Marte. Esta sinergia entre el aire puro de la montaña y la ciencia de vanguardia convertirá a la ciudad en un nodo de turismo de élite y conocimiento, donde científicos de todo el orbe vienen a estudiar cómo la tecnología puede convivir, en perfecta armonía, con un parque nacional.

¿Es esta Caracas de Musk una tecnocracia sin alma? Yo diría que es lo contrario. Es la técnica puesta al servicio de la morfología, una redención que nos perdona la geografía y nos devuelve la capacidad de diseñar nuestro destino. Caracas no ha perdido su esencia caribeña; simplemente ha aprendido a viajar a la velocidad de la luz. El Ávila sigue ahí, impasible, pero la ciudad que duerme a sus pies ya no es una promesa postergada. Es, por fin, una realidad redimida para transformar errores en gracia y crecimiento.

INVITACIÓN

COTA MIL

Una invitación a participar

Transitar por la Cota Mil es, para cualquier caraqueño, un acto de reconciliación con la ciudad. A esa altura, el caos del valle se ordena, el rumor de la ciudad se disipa y el paisaje se nos entrega como un escenario geográfico donde cada edificio y cada calle revelan su intención original.

Cota Mil nace con esa misma voluntad de ascenso: la de alejarnos de la urgencia del asfalto para entender el dibujo completo. Con la ambición de añadir profundidad al debate urbano nos proponemos observar a Caracas no como un problema que resolver, sino como una arquitectura que pensar. Buscamos que estas líneas sean ese mirador donde la teoría y la práctica convergen, recordándonos que, para proyectar el futuro de nuestro valle, primero debemos ser capaces de contemplar, con lucidez y rigor, el horizonte que hemos construido.

Hoy, con la aparición del Contacto FAC nº450, inauguramos este espacio de opinión abierto a las contribuciones de arquitectos, urbanistas, sociólogos, estudiantes y todo aquel que tenga una reflexión rigurosa que aportar a nuestra comunidad.

En un presente que nos urge a la inmediatez, esta columna propone una pausa necesaria para entender que cada edificio, cada plaza y cada acera es, en realidad, un punto de convergencia entre nuestras memorias y nuestras aspiraciones colectivas. Con el rigor que exige la buena arquitectura, Cota Mil aparecerá con periodicidad mensual, ofreciendo un coro de visiones sobre el fenómeno urbano, que invite al debate académico y ciudadano.

Cada mirada cuenta para completar el mapa de nuestra urbe. Esperamos tu visión para que, juntos, sigamos trazando el futuro de nuestra arquitectura y ciudad.

Envío de Propuestas y Colaboraciones

Invitamos a los interesados en participar en Cota Mil a enviar sus textos y propuestas editoriales para nuestra consideración.

  • Canal de recepción: Las colaboraciones deberán remitirse exclusivamente vía correo electrónico a la dirección: f.arquitecturayciudad@gmail.com
  • Asunto del correo: Colaboración Cota Mil- [Nombre del autor]
  • Requisitos de formato: El texto debe enviarse en formato Word (máximo 2 cuartillas), acompañado de una breve reseña biográfica del autor (no mayor a 5 líneas) y, opcionalmente, una imagen sugerida en alta resolución con sus respectivos créditos.
  • Cierre: Las colaboraciones serán seleccionadas por nuestro comité editorial bajo criterios de calidad y relevancia para el debate contemporáneo.

Nota Editorial y Términos de Colaboración

La Fundación Arquitectura y Ciudad se reserva el derecho de selección y publicación de los textos recibidos, de acuerdo con la relevancia temática y la disponibilidad de espacio en cada edición mensual.

Al enviar su propuesta, el autor autoriza a la Fundación a realizar ajustes de edición, corrección de estilo y titulación, siempre respetando el sentido original del contenido. Asimismo, el colaborador declara ser el autor original del texto y cede el derecho de difusión no exclusiva para su publicación en este boletín y en las plataformas digitales de la institución. Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad exclusiva de sus autores.

Para esta primera entrega en el boletín Contacto FAC nº 450, hemos hecho un ejercicio de imaginar el futuro de la ciudad a partir de la tecnología emergente, que hoy parece arropar todos los ámbitos el mundo de forma acelerada. Una crónica a futuro. ¡Esperamos la disfruten!

IGV