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¿SABÍA USTED…

… que en 1921 se inaugura la plaza Washington en El Paraíso, Caracas?

1. Foto tomada por Luis Felipe Toro en la que probablemente quedó registrada la inauguración de la Plaza Washington en El Paraíso el 19 de abril de 1921.

El Paraíso, primera expansión de Caracas hacia el suroeste iniciada a finales del siglo XIX y a la vez primer suburbio residencial de la alta burguesía caraqueña, se fue desarrollando gracias al empuje que le diera, por un lado, la firma del contrato acordado en 1891 entre la administración del presidente Raimundo Andueza Palacios y la empresa Tranvía de Caracas (compradora de los terrenos de la antigua hacienda Echezuría) y, por el otro, los temores que ocasionara el terremoto acaecido en 1900 en los ocupantes del centro de la capital con el presidente Cipriano Castro a la cabeza, quien adquirió y remodeló en 1904 Villa Zoila para convertirla en su residencia.

Aunque en 1891 se inauguraba la Avenida Principal y se iniciaban en firme los trabajos tendientes a urbanizar la zona dotándola de vialidad y servicios, los mismos fueron paralizados durante 4 años al estallar la Revolución Legalista, retomándose en 1895 cuando, con motivo del Centenario de Antonio José de Sucre, se organizó en sus predios la Exposición Agrícola e Industrial de Venezuela. El sector donde se produjo la primera ocupación sería el más próximo al centro de la ciudad (parroquia San Juan) con el que se conectaría mediante un puente una vez salvado el obstáculo que ofrecía el río Guaire. El desarrollo se extendería hasta la intersección de la Avenida Principal (a la que se acompañó con otro eje paralelo) con la que se conocía como Avenida Castro (que comunicaba hacia el este con el Rincón del Valle y con los puentes Sucre y de Hierro), cuya prolongación hacia el oeste daría pie a la Avenida Carabobo y a su continuación conocida como Avenida de la Vega que terminaba justamente en ese lugar.

2. Detalle de dos de los Planos de Caracas de Ricardo Razetti que muestran la evolución de la primera etapa de El Paraíso.
Izquierda: 1897. Derecha: 1906.
3. Detalle del «Plano de Caracas» de Ricardo Razetti de 1929 donde se pueden apreciar al sureste del primer desarrollo las plazas República -hoy Páez- (1905) y 19 de abril de 1810 (1911) -hoy Madariaga-, al oeste el Hipódromo Nacional (1908) y, próximo a él, sobre la avenida Carabobo al suroeste, la segunda localización del «Monumento a Carabobo» o «La India del Paraíso» (1921).

La comparación entre los planos de Ricardo Razetti de 1897, 1906 y 1929 muestra a las claras el desarrollo del que fue objeto El Paraíso desde su primer trazado hasta que paulatinamente lo fueron ocupando “quintas” o “viviendas unifamiliares aisladas”, aparecen la Plaza República -hoy Plaza Páez- (1905) en el cruce entre la Avenida Principal y la  Avenida Castro, el Hipódromo Nacional (1908), gran detonante del proceso, y se realizan diversas intervenciones vinculadas a las celebraciones del Centenario de la Independencia (1910-1911) ubicadas sobre el eje Avenida Carabobo-Avenida de La Vega (hoy  Avenida José Antonio Páez).

A tan magna conmemoración obedece la inauguración en 1911 de la Plaza 19 de abril de 1810 (donde se devela la escultura de Emilio Gariboldi, “Monumento a Francisco Salias y José Cortés de Madariaga”) contigua a la Plaza República y ese mismo año del “Monumento a Carabobo” del escultor Eloy Palacios, mejor conocido como La India de El Paraíso, que originalmente Cipriano Castro había encargado para ser ubicada en la llanura donde se libró la batalla con motivo del 90 aniversario del evento, pero que luego Gómez (debido a la desnudez de la figura que protagoniza el monumento lo cual consideró un “irrespeto a la majestad de los próceres”), destinaría para ornamentar a la pujante urbanización caraqueña. La India debía ser inaugurada por el Benemérito el 24 de junio de 1911, como prolongación de las festividades del Centenario coincidiendo con los 90 años del triunfo en Carabobo, pero por el empeño en incorporar la inscripción “Unión, Paz y Trabajo” (lema de su gobierno) terminó develándose el 21 de agosto, según se recogió en el nº 474 de El Cojo Ilustrado.

4. Ceremonia inaugural del «Monumento a Carabobo» el 21 de agosto de 1911, recogida por El Cojo Ilustrado, N° 474, 15 septiembre de 1911. La pieza del escultor Eloy Palacios, según la revista, fue «levantada en la avenida 19 de diciembre» siendo esta, por tanto, su primera ubicación.
5. Detalle del Plano de Caracas de Ricardo Razetti de 1929 donde se puede apreciar en el cruce de las Avenidas de la Vega y 19 de diciembre el emplazamiento original del «Monumento a Carabobo» (1911) posteriormente ocupado por la estatua de George Washington (1921).
6. Escultura de George Washington en su emplazamiento original (1883) entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.
7. Estatua de George Washington ubicada en la Avenida de La Vega con 19 de noviembre en fechas cercanas a su mudanza en 1921 desde el espacio que ocupaba entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional.

Es, sin embargo, el plano de 1929 de Razetti el que nos informa de dos situaciones interesantes. La primera es que ya aparece la conexión de la Avenida de La Vega con la Avenida San Martín (sector El Empedrado, Artigas) mediante la Avenida 19 de diciembre y en dicho encuentro, en el centro de la Avenida de La Vega, se visualiza la redoma donde inicialmente se había ubicado en 1911 y en solitario el “Monumento a Carabobo”. La segunda es que ya en 1929 la mencionada obra había sido trasladada (probablemente en 1921, año del centenario de la batalla, 111 del 19 de abril y 110 de la Firma del Acta de la Independencia) a un costado del Hipódromo sobre la Avenida Carabobo, presidiendo un espacio conformado por dos plazas gemelas “de equilibrada simetría, con elaborados jardines y caminerías sinuosas situadas a ambos lados del monumento, diseñadas por el ingeniero Ricardo Razetti y ubicadas transversalmente a la avenida…”, como nos indican María Isabel Peña y Gregory Vertullo en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015). Cabría añadir, por tanto, que el emplazamiento actual de La India, en la redoma situada al final de la Avenida Páez en el cruce con la O’Higgins (en las entradas de La Vega y Montalbán), obedeció a un segundo traslado del monumento realizado en 1966 en momentos en que se construyó el Distribuidor La Araña, hecho que afectó severamente el lugar donde se había emplazado por segunda vez en 1921.

Pues bien, es en la intersección de la Avenida de La Vega con la 19 de Diciembre, en el espacio dejado libre por La India, donde en 1921, cumpliéndose 111 años del 19 de abril, se colocará la escultura de George Washington realizada por el artista estadounidense William Rudolf O’Donovan (1844-1920), procedente de su ubicación original entre la Basílica de Santa Teresa y el Teatro Nacional, lugar que ocupaba desde 1883, espacio que desde 1888 pasó a denominarse como Plaza Washington. Simultáneamente, ese mismo día, se “descorrió el velo” de la estatua de Bolívar en el Central Park de Nueva York (del escultor venezolano Nicolás Veloz) según relata Enrique Bernardo Núñez, cronista de la ciudad, en su libro La ciudad de los techos rojos (Calles y esquinas de Caracas) (1947).

8. Detalle del «Plano de Caracas y sus alrededores» (1934) de Eduardo Röhl donde aún no aparece la que hoy se conoce como Plaza Washington. Por tanto, todavía la escutura del prócer estadounidense se encontraba ubicada en el eje de la hoy denominada avenida Páez.
9. Plaza Washington (circa 1960).
10. Plaza Washington. Detalles de la escultura de William Rudolf O’Donovan y del pedestal con la inscripción que se le colocó.
11. Plaza Washington. Planta (izquierda arriba) y dos imágenes recientes (circa 2015).

Será, por tanto, más adelante (después de 1939, momento en que aparece el espacio en uno de los planos del Plan Rotival y luego en el de Caracas y sus alrededores de 1941) que se diseñará la plaza triangular que hoy conocemos como Plaza Washington en El Paraíso y se reubicará allí la obra inicialmente colocada en 1921 en el cruce de vías. Sobre ella Gregory Vertullo en Caracas del valle al mar… señalará: “La configuración triangular de la plaza es el resultado de una intervención desarrollada en la década de los 40 por el arquitecto Tomás José Sanabria, cuando el arquitecto cursaba estudios de ingeniería civil, y que posteriormente fue intervenida en la década de los 50 … El perfil de mayor longitud de la plaza se encuentra definido por la avenida José Antonio Páez, rematando en su extremo este en un ángulo…” que apunta a la intersección donde inicialmente se ubicaron tanto La India como la escultura del prócer norteamericano. “Al centro de la plaza se encuentra la estatua pedestre del (primer) presidente estadounidense …, vaciada en bronce apoyada sobre un pedestal de mármol…”. La inscripción del pedestal dice: «El Gobierno y el Pueblo de Venezuela a JORGE WASHINGTON, fundador de la República del Norte. Erigido en el Centenario del Libertador Simón Bolívar, 1883». Será el fechas posteriores al diseño de la plaza que se le dará el nombre de Avenida Washington a la que hasta entonces se denominaba 19 de Diciembre la cual, curiosamente, se había empezado a nombrar como 9 de diciembre como lo testifica el Plano de Caracas y sus alrededores elaborado por la Esso en 1946. Dicho plano también le otorga el nombre de Urbanización Washington a la zona aledaña a la plaza.

Con relación al escultor William Rudolf O’Donovan quizás valga la pena señalar, con el auxilio de Wikipedia, que “nació en el condado de Preston, Virginia (ahora Virginia Occidental) y aprendió a esculpir por sí mismo. Después de la Guerra Civil, en la que O’Donovan sirvió en el ejército confederado, abrió un estudio en la ciudad de Nueva York y se hizo conocido como escultor, especialmente de piezas conmemorativas. En 1878, O’Donovan se convirtió en asociado de la Academia Nacional de Diseño. George Washington era uno de sus temas favoritos (elaboró, además de la escultura que tenemos en Caracas, una colosal estatua de bronce que corona el Monumento a la batalla de Trenton, New Jersey -1891-93- o la que se encuentra en la Torre de la Victoria, Newburgh, New York -1886-87-) y publicó una serie de artículos sobre retratos de Washington. Durante las décadas de 1870 y 1880 colaboró con Maurice J. Power, político, escultor y propietario de la Fundición Nacional de Bellas Artes en la producción de muchas obras de arte público”.

La plaza Washington fue declarada «Bien de Interés Cultural» el 25 de septiembre de 2009 por el Instituto del Patrimonio Cultural.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://twitter.com/elarchivove/status/1358422766559592455

2, 3, 5 y 8. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. https://twitter.com/cojoilustrado/status/1275866935000006657

6 y 9. http://mariafsigillo.blogspot.com/2013/04/la-plaza-del-padre-sojo-y-washington.html

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

10. http://guiaccs.com/obras/plaza-washington/ y https://steemit.com/spanish/@wladimircarrera/recorrido-por-4-plazas-y-monumentos-emblematicas-en-caracas-venezuela-situacion-actual

11. http://guiaccs.com/obras/plaza-washington/ y https://www.pinterest.com/pin/453667362446218916/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 278

Según Alfredo Cilento en “El Ministerio de Obras Públicas en la construcción de la infraestructura para el desarrollo (1874-1976)” (Trabajo de Incorporación a la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat de Venezuela, 2015), para el año 1873 Venezuela, era un país eminentemente rural que registraba 1.783.993 habitantes. En Caracas, por su parte, se concentraban un poco más de 50.000 almas.

En ese contexto, la gestión de Guzmán Blanco y su visión de la cultura urbana, introdujo en Caracas a partir de 1874 como parte de un nuevo episodio, elementos novedosos que complejizaron el damero fundacional y el modelo urbano precedente, generando importantes transformaciones arquitectónicas y urbanas de influencia francesa, contando para ello como principal punto de apoyo el Ministerio de Obras Públicas (MOP), creado el mismo año para “supervisar los grandes proyectos en ejecución, bajo la figura de concesiones a empresas nacionales y extranjeras”. La creación del MOP permitió establecer una superestructura técnica y administrativa especializada por encima de las Juntas de Fomento, es decir, sobre las tradicionales organizaciones locales de fomento y construcción, lo que significó consolidar el dispositivo tecno-burocrático ingenieril del Poder Nacional. Los pasos dados por el gobierno de Guzmán Blanco “sentaron las bases de una amplia política modernizadora del aparato del Estado y que se avocó a comunicar las regiones productoras con los puertos, sobre la base de registros confiables de producción y comercio, que permitían localizar y cuantificar los flujos y los volúmenes de exportación e importación”, afirmará Cilento. Así, si sólo Caracas pasaba de 50.000 habitantes; Valencia, Barquisimeto y Maracaibo tenían entre 25.000 y 30.000 habitantes; y El Tocuyo, Tocuyito, San Carlos, El Baúl, Ortiz, El Sombrero, Barbacoas, Altagracia, Zaraza, Tucupido, Yaritagua, San Cristóbal y Mérida, se ubicaban en el rango de 10.000 a 13.000 habitantes.

La cultura urbana, tal como la conoce Guzmán a través de las capitales europeas, no se concibe sin monumentos y edificios importantes, sin paseos y sin lugares amables para la burguesía, interesada no sólo en el trabajo sino también en los placeres de la vida. El fuerte contraste de Caracas –todavía una modesta ciudad postcolonial– con las grandes ciudades que él ha visitado, lo incita a convertirla en un “pequeño París”, que perseguía proyectar como una ciudad moderna, de ideas liberales y civilizadas, próspera, agradable y segura para vivir e invertir.

Esa visión se reflejó claramente en la “Memoria que la Comisión encargada de erigir e inaugurar las estatuas del ilustre americano, regenerador de Venezuela, General Guzmán Blanco, presentó a la legislatura nacional de Venezuela” en 1876, donde se detalla que la inversión en obras de ornato en el Distrito Federal, alcanzó los 2.587.190 bolívares, y la inversión en vías de comunicación, acueductos y cisternas los 971.405 bolívares.

Estas estrategias urbanas sobre la trama fundacional, así como las edificaciones públicas más representativas de la obra de gobierno, que transformaron el entorno urbano poscolonial, fueron representadas en dos planos. El primero, levantado por orden del “Ilustre Americano”, firmado por el General Andrés Level y suscrito por Felipe Tejera en 1874 que se tituló «Plano topográfico de la ciudad de Caracas, capital e los EE.UU de Venezuela»; y el segundo, el “Gran Plano de la ciudad de Caracas, conforme a la reciente numeración i división, segunda edición, dedicada al General Francisco Linares Alcántara”, fechado en 1877 que ilustra nuestra postal del día de hoy.

El plano de 1877 “dibujado, grabado, corregido, aumentado y explicado” a escala 1:4.000 conmemora la presidencia de Linares Alcántara y representa la ciudad de la época, cuya sociedad, cultura, economía y poder se organizaban alrededor del espacio.

Poco sabemos de su autor, Juan de la Cruz Martínez y su labor como ingeniero y cartógrafo. Sin embargo, en el plano son verificables algunos aspectos técnicos y artísticos que permiten apreciar también su capacidad como dibujante y grabador amén de sus dotes didácticas.

El General Francisco Linares Alcántara (“El gran demócrata”) fue electo Presidente de Venezuela para el bienio 1877-1879, comenzando su mandato el 2 de marzo de 1877. Sin embargo, su gobierno tuvo escasos 18 meses de duración. Linares Alcántara emprendió un gobierno reformista que se fijó como meta, según Francisco González Guiñán en Historia contemporánea de Venezuela (1924), seguir “desarrollando…próspera y fuerte, la Regeneración de la Patria”. Sus metas se orientaron a una mayor apertura política y al respeto por los derechos individuales. Esta “democratización” se vio reflejada tambien al permitirle a los estados una mayor autonomía, pudiendo disponer de una suma del presupuesto nacional para aquellas Obras Públicas “que las autoridades … consideraran como más beneficiosas para su respectivo estado”, para lo cual es bueno recordar que el Decreto núm. 2.094, emitido por el Congreso el 15 de mayo de 1878, estipulaba que cada entidad recibiría, del presupuesto nacional de Obras Públicas, la suma anual de Bs. 120.000.

Esto significó un giro radical con respecto al control centralizado de los proyectos de obras públicas que se había llevado a cabo durante el Septenio (1870-1877), a lo cual habría que sumar que bajo el mandato de Linares Alcántara también se ordenó abolir parte de la legislación urbana promulgada por el anterior gobierno guzmancista, que incluyó la aprobación del Decreto para la demolición de las estatuas de Antonio Guzmán Blanco (promulgado el 19 de diciembre de 1878), como símbolo del rechazo político hacia su gestión gubernamental, acciones que fueron coordinadas en Caracas por Manuel Hernández Sosa, a cargo de las Obras Públicas; Juan de Dios Monzón, a cargo del Crédito Público; y José de los Santos Escobar quién se desempeñó en la gobernación del Distrito Federal.

Un claro signo de la política de Linares Alcántara fue también la reapertura del Colegio de Ingenieros, que había sido clausurado por el Ilustre Americano. También cabe destacar que en 1874 se crea la Facultad de Ciencias Exactas en la Universidad Central de Venezuela, “en la cual se otorgarán los títulos de agrimensor e ingeniero, despojados de todo componente militar y que en 1877 se gradúa la primera promoción (siete egresados) de la Facultad de Ciencias Exactas de la UCV”, tal y como apunta Carlos Genatios en Ciencia y tecnología en Venezuela (2004).

El plano en homenaje a Linares Alcántara, muestra las fachadas de las edificaciones que forman parte de la obra de Gobierno enmarcados en el proceso de modernización del país, bajo el modelo de estado nación, como es el caso del Palacio Legislativo y el Capitolio, obra de Luciano Urdaneta (1873). Este edificio público de carácter monumental compuesto por dos grandes cuerpos, no se ajustaría a las dimensiones de la cuadra tradicional. Se construiría como excepción a la receta formal de ocupación de la manzana seguida hasta entonces. Su forma no solo aspiraría a introducir un nuevo lenguaje arquitectónico, sino tambien a generar una nueva centralidad urbana rompiendo con los cánones establecidos y reforzado por nuevos espacios públicos. Por otro lado, la Plaza Guzmán Blanco, también dibujada en el plano, se construye para articular de forma coherente la fachada del Capitolio con la fachada de la Universidad, adyacente al Museo Nacional. Para ello, la calle se ensancha y la dimensión de la manzana sur se reduce permitiendo insertar un espacio en que se exhibía la estatua ecuestre de Guzmán.

Este coherente conjunto, testimonia una obra de gobierno que intentó cambiar el carácter colonial de Caracas introduciendo elementos del urbanismo decimonónico francés, tales como calles arboladas, paseos y plazas.  Junto a la Plaza San Jacinto, la adyacente a la Iglesia de Altagracia, y La Candelaria, ubicadas en esquina, estas transformaciones urbanas estarían destinadas a enriquecer el damero fundacional.

Bajo esta óptica, se construye el Paseo Guzmán Blanco, en la colina de El Calvario, como lugar de recreo para la ciudad con un doble propósito: resolver el proyecto de acueducto de Macarao y crear un mirador hacia la ciudad. A ellos se sumará el Teatro Guzmán Blanco (1876), proyecto de Esteban Ricard, un edificio cuyo peristilo y vestíbulo invaden la antigua Plaza San Pablo.

En el plano, destaca con fuerza el orden impuesto a partir de los ejes de las avenidas norte-sur y este-oeste, que se representan mas anchas, y se intersectan en la esquina noreste de la “Plaza de Bolivar”, estableciendo una nueva jerarquía para las calles. En relación a ellas se realiza una numeración “tomada al principio y fin de cada cuadra”.  También el plano evidencia que la subdivisión parroquial que se arrastraba no guardará relación con estos ejes, y la definición de las parroquias no seguirá criterios geométricos para hacerlas equivalentes en superficie y territorio.

A lo anterior se sumó el hecho de que hacia fines del siglo XIX, Caracas ya contaba con múltiples calles ininterrumpidas, en sentido Norte-Sur y Este-Oeste, orientadas a mantener la continuidad de la red vial. Tal fue el caso de la prolongación de la calle sur 5 sobre el Guaire, y la construcción de los primeros puentes de hierro entre 1874 y 1876. En tal sentido, Cilento apuntará que “Entre 1874-1875 se construyó el Puente Regeneración o Puente Hierro sobre el Guaire, como prolongación de la calle sur 5 este, proyecto de Luciano Urdaneta y H. Cook de la empresa británica The Crumlin Viaduct, que también produjo las estructuras metálicas de las cubiertas del Palacio Legislativo (Capitolio) y del Teatro Guzmán Blanco (Teatro Municipal)”.

Estas acciones urbanas y transformaciones estéticas que consideraron el damero fundacional como soporte, afianzarían la cuadrícula y potenciarían la estructura y belleza de la capital, aspecto que se acentuaría en los próximos años, con la superposición de una nueva nomenclatura urbana capaz de orientar y crecer junto con la ciudad, y que coexistiría con la tradición caraqueña de nombrar las esquinas.

Al fallecer Linares Alcántara repentinamente en noviembre de 1878, muchos aseguran que culminó la aventura reformista iniciada con su ascenso al poder y el proceso de rechazo contra Guzmán Blanco comenzado en abril de 1877. Con la muerte de Linares Alcántara tomaría fuerza la llamada Revolución Reivindicadora, cuyo objetivo era el retorno al país del Ilustre Americano y con ello poner fin a lo iniciado por “El gran demócrata”. El “Gran plano de la ciudad de Caracas…” tiene el sello de los EE.UU. de Venezuela, Ministerio de Obras Públicas, Archivo General de Planos y pertenece a la colección de la Biblioteca Nacional.

IGV

¿SABÍA USTED…

… que en 1947 luego de dos años de trabajo se concluye la construcción y el equipamiento del Hotel Nacional?

1. Hotel Nacional. Izquierda: Vista lejana desde el oeste con el Centro Simón Bolívar a la derecha y más allá la avenida Bolívar (circa 1954). Derecha: Vista donde se aprecia la solución en esquina

Ubicado en el terreno del sureste de la esquina de Camejo, en el cruce de la Av. Este 6 con la Av. Sur (a pocos metros al oeste del Pasaje Zingg), y diseñado por el arquitecto de origen turco Arthur Kahn (1910-2011), este edificio, del cual desconocemos el número y tipo de habitaciones, que contaba con planta baja, mezzanina, seis pisos, una terraza cubierta y brise-soleils como elementos de protección en las ventanas de la fachada oeste, fue el primer proyecto de arquitectura de importancia que realizó Kahn en Venezuela.

Seguirle los pasos a la trayectoria de Kahn significa descubrir una personalidad verdaderamente fascinante. Gracias a sus biógrafos que con empeño fueron rescatando paulatinamente la figura de Kahn del anonimato desde hace aproximadamente 15 años (destacándose particularmente entre ellos Henry Vicente), sabemos que tras los estallidos de la Primera Guerra Mundial con apenas 5 años se trasladó con su familia a la ciudad de Viena en Austria donde estudió dibujo y música (piano), dominando a lo largo de su vida el trombón, la guitarra, la batería, el piano y el contrabajo. Más tarde, luego de un internado de cinco años en Laussane, Suiza, inició sus estudios de arquitectura en la Escuela Politécnica de Zurich, los cuales abandonó para regresar a Viena y retomar sus formación como músico. En 1930, Kahn fue trombonista en la orquesta de la bailarina, cantante, vedette y actriz estadounidense, nacionalizada francesa, Josephine Baker quien diez años más tarde salvaría la vida de sus padres en plena Segunda Guerra Mundial. Con 22 años se inscribe en la Escuela de Bellas Artes de París donde en 1939 se gradúa de arquitecto sumándose luego como voluntario en el ejército francés al inicio de la guerra. Emigra a Venezuela en 1942 desde las costas de Marsella hasta Puerto Cabello y ya en nuestro país se desempeñaría por poco tiempo como músico en la orquesta de Luis Alfonso Larrain y se presentaría individualmente bajo el seudónimo de Peter Anders.

2. Arthur Kahn (circa 2000)

Ese mismo año será contratado como dibujante de arquitectura en el Ministerio de Obras Públicas por Carlos Raúl Villanueva, al que había conocido en la Exposición Internacional de París de 1937, quien le propone trabajar con él en el proyecto de la Ciudad Universitaria. Para aquel momento Villanueva se encontraba adelantando las primeras realizaciones del conjunto (el complejo médico), y Kahn colaborará brevemente en el diseño del Hospital Universitario y más ampliamente en el del Instituto Anatomo-Patológico. Paralelamente, en 1945, crea la firma Arquidec C.A., con la que va a realizar el proyecto del Hotel Nacional. Señalaba Kahn en entrevista realizada en 2010: «Trabajaba de día con Villanueva en el proyecto de la Ciudad Universitaria y de noche, en casa, en el proyecto del Hotel Nacional».

3. Ubicación del Hotel Nacional en la esquina de Camejo sobre el plano ESSO del centro de Caracas de 1946
4. Izquierda: Sello propagandístico del Hotel Nacional. Derecha: Postal del hotel en la que se perciben sus fachadas norte y oeste
5. Hotel Nacional. Perspectiva del proyecto (cerca de 1945) mirando hacia el sur cuando aún no se había empezado la construcción del Centro Simón Bolívar

La construcción del Hotel Nacional es recogida tangencialmente en un artículo aparecido en la revista Billiken del año 1945, rescatado por María F. Sigillo en https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html, donde se señala: “El Progreso incontenible que ha invadido Caracas desde que la Reurbanización ‘El Silencio’ cargo de comprobar que todo es posible cuando se quieren hacer las cosas bien, extrajo capital de su escondite, buena parte del cual está colaborando en la transformación del viejo cascarón avileño. (…) Tenemos para nublarnos los ojos de maravillas en tal sentido, edificaciones como las de Veroes, que se debaten en un afán de superación: y como si los edificios de otros sectores ciudadanos no estuvieran acordes también en este mismo sentido, salta a la vista, para regodeo de los caraqueños que aman la ciudad, y por ella serían capaces de condenarse a un silencio sepulcral, el Hotel que Mariné construye en la  esquina de ‘Camejo’. (…) Lo cierto es que de lo que nos presenta la gráfica donde  vemos la auriga trotando sus caballos en la calle ruinosa a la que solamente le falta el perro muerto en el centro de la calzada para que fuera más caraqueña, no quedará absolutamente nada, cuando el Coronel Mariné, hinche la trompeta para anunciar a nativos y musiúes que Caracas tiene otro gran señor Hotel para servir a todos. (…) A quién se le ocurriera ir en busca de la estación de los parihueleros en la esquina de Camejo, en cuyo ángulo sureste, existió durante años un negocio de Café y comida denominado por Juan Bautista Arrechederra “Restaurant MOSCATEL”… moriría como una flor marchita quien tratase de rememorar lo que hubo allí”.

6. Dos imágenes del Hotel Nacional. Izquierda: Vista de la fachada oeste desde el Centro Simón Bolívar donde puede apreciarse la protección con brise-soleils móviles. Derecha: Vista de la esquina de Camejo hacia el sur con parte del hotel a la izquierda y la iglesia de Santa Teresa al fondo

La nota, aparte de darnos pistas de quien fuera el constructor del hotel (un tal Coronel Mariné), cierra haciendo mención a la elaboración de una maqueta, acompañada por los dibujos del proyecto, que se exhibía “en diversos sitios de la capital” y que “dice por sí sola, de lo que se trata, para contribuir al embellecimiento urbano en Santiago de León de Caracas”.

Por tanto, el hotel nacía generando grandes expectativas presentándose como una muestra más de arquitectura moderna sumándose a otras instalaciones que proliferaron en pleno crecimiento de la ciudad de la mano de la bonanza proveniente de la explotación del petróleo. Así, a la “americanización” hotelera que se registra en “Los tiempos hoteleros de Caracas en la memoria de Nikolajs Sidorkovs” (https://entrerayas.com/2016/06/los-tiempos-hoteleros-de-caracas-en-la-memoria-de-nikolajs-sidorkovs/) y se da en San Bernardino, iniciada por el Ávila (1942) y representada por el Waldorf (1944), el Potomac (1948) y el Astor (1950), el Nacional (1947) junto a El Conde (1948) se sumarán desde el centro de la ciudad, llamando la nula atención que Sidorkovs presta al muy buen edificio diseñado por Arthur Kahn.

7. Edificios Cruz Verde (izquierda) y Camejo (derecha) proyectados por José Antonio Ron Pedrique como prolongación del Centro Simón Bolívar. Parte del segundo se levantó en el terreno donde se encontraba el Hotel Nacional.

El Hotel Nacional, propiedad del Sr. Manuel Guillermo Díaz, fue adquirido por un millón de bolívares por el Centro Simón Bolívar durante la gestión del Dr. Miguel Márquez Rivero (1952-1955),  y así como la decisión de construir el Centro Simón Bolívar conllevó la demolición en 1949 del hotel Majestic, otra decisión similar como la de prolongarlo mediante la construcción de los edificios Camejo y Cruz Verde (terminados en 1964) y de los enlaces viales de la Avenida Bolívar significó la demolición del Hotel Nacional a inicios de los años 60, es decir, tuvo poco más de trece años de vida que para una edificación de su envergadura es verdaderamente poco.

Sin embargo, si bien el Majestic ha sido objeto de un positivo rescate dentro de la memoria de la ciudad, el Nacional ha pasado directamente al olvido, señalándose únicamente, cuando se reseña la importante obra realizada por Kahn desde 1947 en adelante, que se trata de la primera obra ejecutada por la firma Arquidec C.A. y “es el primer edificio en Venezuela con brise-soléil movible”. Son pocas las fotografías que se tienen de él y casi inexistente la información gráfica que se encuentra publicada.

8. Dos obras emblemáticas de Arthur Kahn. Izquierda: Edificio Altamira (1947). Derecha: Pasaje Zingg (1951-1953)

Arthur Kahn diseñó: el Edificio Altamira (1947) en la primera etapa de la Urbanización Altamira; el Edificio Beco Blohm (1948), en la esquina Puente Yanes; el edificio Caribe (1948), en la Urb. San Bernardino; el Pasaje Zingg (1951-1953), en la Avenida Universidad que complementó el edificio del mismo nombre construido por el ingeniero Oskar Herz entre 1939 y 1940, incorporando las primeras escaleras mecánicas de la capital (las cuales eran de madera); la Farmacia Tropical (1949-1950) y la sede principal del Banco de Maracaibo (1954) ambas en la capital del Zulia; y la Unidad Piloto Experimental del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, IVIC en los Altos de Pipe (1953-1954) y el edificio Acco en Las Mercedes (1970). También proyecto las casa Kemprer en San Bernardino (1943), Semmering en Colinas de Los Caobos (1949-1952) y la Beracasa en Los Chorros (1958), su gran obra, demolida en 2008.

Kahn se nacionalizó venezolano y revalidó su título de arquitecto en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, UCV, en 1962.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Colección Crono Arquitectura Venezuela y Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

2. https://arquitecturayempresa.es/noticia/arthur-kahn-en-caracas-edificio-altamira

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad y Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html

6. https://mariafsigillo.blogspot.com/2013/11/contraste.html y

7. Colección Crono Arquitectura Venezuela

8. Colección Crono Arquiectura Venezuela y http://tribuarquitectonica.com/una-vida-y-un-pasaje-vida-y-trayectoria-profesional-de-arthur-kahn-1910-2011/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 276

Dentro del grupo de casas que forman parte de un selecto catálogo que retrata la entrada definitiva de nuestra arquitectura a la modernidad, “Hato Hamburgo” ocupa un lugar especial por diversas razones.

En primer lugar porque se constituye en clara muestra de lo que significó durante los años 50 del siglo XX “colonizar” el entonces inexplorado y lejano sureste de Caracas cuando Jorge Romero Gutiérrez acomete alrededor de 1948, desde su sociedad con Ernesto Fuenmayor, primero la urbanización Charallavito (sobre la carretera vieja de Baruta) y luego, con la experiencia acumulada, desde 1951 el diseño a través de la oficina “Arquitectura y Urbanismo C.A” (en la que lo acompañan Carlos Pietri Martínez, gerente; José Luis Gómez, urbanista; Pedro Neuberger, Dirk Bornhorst y Humberto Vera Barrios como arquitectos), y mediante la empresa “Inversiones Planificadas”, la promoción y venta primero de la urbanización Prados del Este y posteriormente de Terrazas del Club Hípico y “La Ciudad Satélite” de La Trinidad. Así, como demostración de que aquello era posible Bornhorst y Neuberger, construirán las que serán sus viviendas en estos desarrollos: el primero en Charallavito donde proyecta justamente “Hato Hamburgo” (1956-1957) inicialmente diseñada para su hermana y ocupada por el arquitecto y su familia en 1962, y el segundo años después primero en Prados del Este (quinta “Tacalí”, 1963) y luego en Terrazas del Club Hípico (quintas “Tanolo” y “Yarín”, 1977).

También porque “Hato Hamburgo” marca un momento importante dentro de la primera etapa de la trayectoria de Dirk Bornhorst (1927-2019), conformada por un ramillete de quintas, algunas proyectadas en sociedad con Pedro Neuberger, en la que no sólo manejó de manera brillante una espacialidad plenamente contemporánea y un impecable funcionalismo sino porque ya empezaba a dar lecciones del significado de respetar y convivir con el medio donde se insertaban: consideración por la vegetación, adaptación a la topografía, apertura hacia las visuales largas y adecuado control solar.

1. Tres quintas proyectadas por la oficina Bornhorst-Neuberguer. Arriba izquierda: “Altamira” (Altamira, 1955). Arriba derecha: “Lida” (Lomas de San Román, 1955). Abajo: “Dunsterville” (Oripoto, 1958).
2. Dirk Bornhorst, Quinta «Lubeca» (Altamira, 1954).

De aquella primera etapa son producto de su sociedad con Neuberger: “Altamira” (Altamira, 1955), “Las Mercedes” (San Román,1955), “Villasmar” (Prados del Este, 1955), “Lida” (Lomas de San Román, 1955) y “Dunsterville” (Oripoto, 1958) como punto culminante, pudiéndose referir todas a la quinta “Lubeca” (Altamira, 1954), primera vivienda propia diseñada y construida por Bornhorst para su familia, como posible punto de partida.

“Hato Hamburgo”, cuyo nombre rememora una entrañable propiedad de una hectárea que los Bornhorst tenían en El Milagro, a orillas del Lago de Maracaibo, adquirida tras emigrar a Venezuela desde Lübeck (Alemania), donde Dirk pasó su infancia y parte de la adolescencia (entre 1927 y 1941), está concebida a partir del paisaje y las condiciones topográficas del terreno donde se implanta en la que “se trató de moldear la forma y silueta de la casa a las líneas suaves de las colinas que la rodean”, tal y como se recoge en la ficha elaborada para el catálogo de la exposición “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, organizada bajo la curaduría de la Fundación Museo de Arquitectura en los espacios del Museo de Bellas Artes entre octubre y noviembre de 1989. Allí también se señala que “para lograrlo se utilizó el recurso, innovador en la Caracas de los años cincuenta, de un techo-jardín que pareciera hacer de la casa una emanación de la propia colina surgida por la fuerza telúrica de una necesidad de cambio funcional y plástico en la concepción propia de la tierra.”

3. «Hato Hamburgo». Ubicación en la urbanización Charallavito
4. «Hato Hamburgo». Plantas
5. «Hato Hamburgo». Vistas exteriores
6. «Hato Hamburgo». Entrada principal y espacios interiores.

En otra buena referencia, el artículo “Todo paisaje presume una edificación”, publicado por Henry Vicente el 23 de junio de 2002 en la revista Todo en domingo que acompañaba los fines de semana al diario El Nacional, el análisis de “Hato Hamburgo” remite a resonancias provenientes de El Helicoide, el cual se diseñaba casi en simultáneo, en algunas de las decisiones formales que asociadas a lo funcional se toman para proyectar la vivienda: “Un eco del manto espiral que envuelve a la Roca Tarpeya aparece en la nueva casa… Un significativo cilindro, alternado de luz y sombra, según las distintas horas del día, actúa como bisectriz que concreta la célebre recomendación de Le Corbusier, separar claramente la circulación vehicular de la peatonal. La suave pared curva nos adentra en un micromundo apacible, en el que Caracas se divisa a lo lejos y en el que la arquitectura recrea el lugar y lo rubrica al poner sobre él las señas de una herencia interpretada y adaptada a un momento dado”.

Iván González Viso en Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) señala que “Hato Hamburgo” es de “dos plantas independientes, amoblada y distribuida bajo criterios modernos, está cubierta con un techo a dos aguas que cubre el último nivel percibido lateralmente. En planta baja, se ubican las áreas sociales abiertas al jardín y al Ávila, a través de grandes ventanales y líneas sinuosas, mientras que la planta superior destinada a las habitaciones se desarrolla en un bloque ortogonal”. Cabe añadir que también en la planta baja se ubicaron las áreas de servicio, el estacionamiento techado con depósito y área de mantenimiento para vehículos. También se ubicó en este nivel al área de cocina-comedor y la sala que se conecta directamente con el jardín y la biblioteca-estudio. En la segunda planta se encuentran tres habitaciones y un pequeño apartamento que incluye una cocina, sala-comedor, una habitación y su baño privado. Este segundo nivel cuenta con la particularidad de tener una losa curva que funciona a su vez como techo del estacionamiento y que fue cubierto con vegetación logrando así funcionar como aislante térmico. El segundo nivel está rodeado de terrazas y jardines a los cuales se pueden acceder directamente desde las habitaciones.

El tema de la casa será para Bornhorst, tal y como ya apuntáramos en el Contacto FAC nº 129 (09/06/2019) objeto de reflexión y desarrollo a lo largo de su extensa carrera. Del “Prólogo” escrito por Bornhorst para el libro Del modernismo a lo transpersonal. Casas. Arquitecto Dirk Bornhorst (1994) de Omar Seijas, vale la pena volver a citar lo siguiente: “La Casa como tema siempre ha acompañado a los proyectos grandes elaborados en nuestro taller de arquitectura. En proyectos de casas, más personales, más íntimos y humanizados, libres de influencias comerciales, he podido desarrollar ideas estéticas y arquitectónicas con mucho más soltura y libertad que en grandes conjuntos, donde las restricciones económicas y las múltiples influencias de tantas personas involucradas, tendían muchas veces a debilitar los intentos de aportes frescos y novedosos. (…) En la casa yo trataba con una sola familia, resolvía sobre todo los múltiples aspectos de la vida humana en contacto con el jardín y la naturaleza, lo que siempre resulta en una programación compleja pero estimulante. La difícil topografía del valle de Caracas aumentaba el reto y ofrecía al mismo tiempo una gran diversidad de soluciones.”

7. Izquierda. Dos libros de Dirk Bornhorst. Arriba: Valores Perennes en la Arquitectura (2001). Abajo: Arquitectura, Ciencia y Tao:
el nuevo pensar ecológico, bio-cibernético y holístico, más allá de espacio-tiempo, en la ciencia y en el diseño (1999).
Derecha: Del modernismo a lo transpersonal. Casas. Arquitecto Dirk Bornhorst (1994) de Omar Seijas.

Más adelante, como también decíamos entonces, Bornhorst confesará cómo lo que siempre le ha fascinado de este tema ha sido “su calidad de espejo en la búsqueda de los valores más profundos y trascendentes de la arquitectura”, que le llevaron a “investigar y escribir en los años setenta, un trabajo de escalafón, … en la UCV en 1981 titulado: Una búsqueda de los valores permanentes en la fase mental-creativa y material-expresiva de la arquitectura”, el cual luego fue revisado y publicado como libro bajo el título de Valores Perennes en la Arquitectura (2001). Dichos valores, “independientes de estilos y de modas, traté de definirlos y clasificarlos según los cinco sentidos involucrados; traté de descubrir si estas calidades estéticas fueron captadas por la intuición o por el intelecto”, generándose así una especie de guía con la cual poder adentrarse en sus proyectos y obras.

Posteriormente, esa visión gestáltica, herencia de su estadía durante siete años entre 1941 y 1947 en Asia y de sus estudios  de arquitectura en Berkeley (de donde egresa en 1951), se ampliará cuando entre en contacto con investigaciones científicas más recientes provenientes de la física cuántica, más alejadas de las leyes racional-mecánicas, hasta llegar a niveles transpersonales, dando pie a la aparición del libro Arquitectura, Ciencia y Tao: el nuevo pensar ecológico, bio-cibernético y holístico, más allá de espacio-tiempo, en la ciencia y en el diseño (1999). Sobre su pensamiento y obra, Omar Seijas, quien fuera su discípulo y socio desde 1986, publicará en 1994 el ya mencionado libro Del modernismo a lo transpersonal. Casas. Arquitecto Dirk Bornhorst. En 2011 saldrá a la luz Dirk Bornhorst arquitecto. Mi vida en maqueta con la que se cerraba el prolífico capítulo reflexivo de un importante profesional.

Dentro de este marco, y para concluir, Henry Vicente subrayará: “en … Hato Hamburgo, lejos de la clonación de la vieja casa de familia, se pretendió construir una relación familiar con una atmósfera extinta y venerada, que asume el relieve como la condición más inmediata y determinante de la arquitectura, a tal punto que la casa semeja nacer de la misma colina en la que se encuentra incrustada. (…) De esta forma, la obra escapa del previsible ejercicio contemplativo del paisaje, y lo recrea más allá del simple espectáculo, para convertirlo en campo de acción. Una relación con el paisaje que es viva y que se acentúa a través del verdor de la vegetación que substancia la terraza y los muros, y que parece arrancado de un entorno natural idílico, como si el paisaje proveyera los materiales de la arquitectura”.

Bornhorst no sólo actuó como colono en Charallavito donde, ubicado al final de una calle ciega, durante mucho tiempo no tuvo vecinos, sino que también habitó en “Hato Hamburgo”, convertida con los años en lugar de peregrinaje, durante 57 años hasta su fallecimiento en 2019.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. http://guiaccs.com/obras/hato-hamburgo-2/

1. AA.VV. Pedro Neuberger. Arquitecto, 2014.

2. Omar Seijas. Del modernismo a lo transpersonal. Casas. Arquitecto Dirk Bornhorst. 1994.

3. http://fundamemoria.blogspot.com/2008/06/

4 y 6. https://www.instagram.com/arquitecturavzl/.

5. http://guiaccs.com/obras/hato-hamburgo-2/, Colección Crono Arquitectura Venezuea y https://www.instagram.com/arquitecturavzl/

7. Colección Fundación Arqutectura y Ciudad