ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 154

Con la exposición Venezuela. Arquitectura y trópico 1980-1990 la Fundación Museo de Arquitectura dio un importante paso en el fortalecimiento de sus actividades iniciadas en 1988 cuando es creada y nombrados como Directores-fundadores: Celina Bentata, Helene de Garay, William Niño, Martín Padrón, Juan Pedro Posani, Jorge Rigamonti, José Miguel Roig, Leszek Zawisza y Fernando Tábora.

Para el momento en que se concibe la muestra (1991), la Fundación, gestada como “Institución privada sin fines de lucro, orientada hacia la difusión de la Arquitectura”, ya tenía en su haber la organización de al menos 6 eventos expositivos, realizados con la colaboración de otras entidades en las que se contó con la participación de algunos de sus protagonistas: “Figuras de Ciudad”, con Giovanni Chiaramonte, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, julio 1988 (conferencia y catálogo); “La Casa Como Tema”, Museo de Bellas Artes, octubre 1989 (conferencias y catálogo); “Alessandro Anselmi. Dibujos y proyectos”, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, mayo-julio 1990; y “Nuevos caminos de la Arquitectura Española” con la participación de 4 destacados arquitectos españoles, junio 1990 (precedida el año anterior del “Primer Seminario sobre Arquitectura Española” organizado en los espacios de Parque Central).

Venezuela. Arquitectura y trópico 1980-1990 se estructuró como parte de la representación de nuestro país en la V Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia, Italia (1991), y, en vista del interés que suscitó fue albergada casi de inmediato por la Maison de l’Architecture de París, Francia, en el marco del “Rencontre du Venezuela à Paris”, entre el 13 de noviembre de ese año y el 15 de enero de 1992 con el auspicio del CONAC y el patrocinio de la Unión Latina. La curaduría corrió a cargo de María Teresa Novoa y estuvo acompañada de un catálogo bilingüe (español-inglés) de 68 páginas cuya portada ilustra nuestra postal del día de hoy.

La muestra, que podríamos decir tuvo un importante antecedente en otra titulada “Los Signos Habitables” (1984) organizada por William Niño Araque en los espacios de la Galería de Arte Nacional (ver Contacto FAC nº 103 del 18-11-2018), permitió ir perfilando nuevos rumbos dentro de la arquitectura venezolana desprendidos de la gesta marcada por Carlos Raúl Villanueva y los arquitectos que hicieron de la década de los años 50 la más destacada dentro de la historia constructiva del país e ir valorando la presencia de nuevas figuras surgidas a partir de la instauración de la democracia, signadas en este caso por un tema común: el trópico y las diferentes maneras como es interpretado a través de variadas respuestas edificadas.

Así, Venezuela. Arquitectura y trópico 1980-1990  brindó la oportunidad a la Fundación Museo de Arquitectura de promover la obra de buena parte de sus integrantes y “tras bastidores” a William Niño una nueva ocasión para manifestar de qué manera se podría entender “lo caribeño” y “lo tropical” (categorías que buscaban alejarse de “lo climático” y su carga funcionalista) dentro de la construcción de lo que desde mediados de la década de los 80’ denominó como una “posible” Escuela de Caracas. Obras de diferentes escalas que evidencian su carácter público o privado, usos residenciales, cívicos o religiosos, espacios urbanos y proyectos paisajísticos diseminados por todo el territorio se dan cita en la exposición tras las figuras de Max Pedemonte, Manuel Delgado, Miguel Carpio, Lissette Ávila de Delgado/Esther Fontana de Áñez, Celina Bentata, Edmundo Díquez/Oscar González/José Alberto Rivas, James Alcock, Helene de Garay, Jesús Tenreiro Degwitz, Jorge Rigamonti y Fernando Tábora con la finalidad de mostrar un amplio abanico de soluciones concretas a problemas concretos, ancladas en la autonomía disciplinar, con un peso importante en lo expresivo y lo formal, y con una clara consideración de las variables del lugar.
Sin embargo, quizás sea Alberto Sato, autor del texto introductorio del catálogo de la exposición titulado «Arquitectura. Forma y Trópico», quien nos brinde con mayor claridad la clave con la cual poder repasar en las obras expuestas un importante cambio de actitud ante el medio, el cual pasa de convertirse en una simple reacción de defensa a través de mecanismos que más bien asemejan escudos, resueltos mediante el uso de ábacos y complejas ecuaciones, a ser considerado como tema o pretexto tendiente a descifrar los cautivantes secretos de la luz tamizada y su potencialidad plástica.

En ese contexto la arquitectura venezolana objeto de la muestra permite a Sato afirmar cómo, tomando el testigo de lo iniciado en los años 50, se consuma «la construcción de la sombra (como) fragmento o totalidad de un programa arquitectónico: un sabio juego de los volúmenes bajo la luz produce sombras; es desde allí donde la luz se observa con calma; los detalles de la arquitectura son apreciables y el trópico se disfruta, sea desde la galería de una casa, el atrio de un edificio de oficinas, el claustro de un monasterio, una ventana recedida, un muro irregular de ladrillos, una reja, una pérgola; recurren al ancestro del abrigo, no del frío sino del calor.»

En otras palabras, podría decirse que se profundiza una exploración sobre los espacios intermedios que se traduce en la consideración cuidadosa y constante de la transición entre el interior y el exterior a través de la utilización de diversos dispositivos que trabajan a favor del descanso de una retina fatigada por el sol y que terminan muchas veces generando «lugares».Venezuela. Arquitectura y trópico 1980-1990 ajustada en su rango temporal (1980-1992) e incorporando nuevas obras vuelve a ser montada en 1993, promovida por la Fundación Museo de Arquitectura, en el marco del VI Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL) realizado en Caracas. Junto a “Ricardo Porro Arquitecto de América en Europa” ocupó entonces los espacios del Museo de Artes Visuales Alejandro Otero. Allí se volvió a ofrecer como escaparate de una arquitectura del lugar que abrió paso a lo que Niño denominó como “éticas tendenciales de actuación” las cuales, poco a poco, empezaron a justificar e incluir manifestaciones un tanto alejadas de lo que originalmente se vislumbraba como un “deber ser” atado a la caracterización mediante “atmósferas” de “lo caribeño” y “lo tropical”, clara demostración de cómo lo prescriptivo deriva rápidamente de considerar que somos “lo uno o lo otro” a reconocer que mas bien somos “lo uno y lo otro”.

ACA

Es noticia

Jean Nouvel, Museo Nacional de Catar en Doha

Tomado de la página web de Arquitectura Viva

Inaugurado el pasado jueves 28 de marzo e inspirado en las caprichosas formas de los cristales de la llamada rosa del desierto, el museo utiliza su expresividad para establecer un nexo entre la cultura beduina y la modernidad global. Un sistema orgánico de discos intersecados se extiende en torno al antiguo palacio Amiri, generando un recorrido ondulante en su interior: un viaje a través del pasado, el presente y el futuro del país.

El Museo Nacional de Catar es una apuesta del arquitecto francés por la innovación estructural como respuesta a la búsqueda de identidad formal. Con 40.000 m2 de superficie cubierta, el edificio está rodeado por un parque de 112.000 m2 que reinterpreta el paisaje desértico de Catar. En el extremo sur de la Corniche, el paseo marítimo que recorre la bahía de Doha, el museo es el primer monumento que se puede contemplar a la llegada al nuevo aeropuerto internacional; el edificio se convierte así en la imagen de bienvenida a Catar.

La estructura está constituida por una serie de discos de sección esférica con distintos diámetros y curvaturas variables. Los discos verticales son el soporte del edificio y transmiten el resto de cargas de los planos horizontales hasta la base. Los discos están formados por una estructura metálica radial con una envolvente impermeabilizante. En los intersticios entre ellos aparecen los vidrios con las carpinterías empotradas, de forma que desde el exterior aparentan no tener marco. 

El diseño responde al clima local: grandes voladizos crean espacios en sombra, el metal, el hormigón y la vegetación son autóctonos, y las zonas de amortiguación térmica de los huecos del disco crean masa térmica reduciendo las cargas de enfriamiento. El hormigón de color arena se integra en el entorno húmedo y polvoriento. El edificio, como los habitantes del desierto cuya historia narra, está inspirado en la luz, la sombra y el movimiento fluido; crece de la tierra y se fusiona con ella.

ACA

La noticia de la semana

Esta semana se conoció que la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV ya forma parte de los socios institucionales de ONU-Hábitat. Esto abre la puerta para la participación de la UCV, sus facultades e institutos en los nuevos retos para el futuro de las ciudades.
También se supo que se está preparando un evento abierto en cuanto a la participación en el cual se busca conocer y aportar propuestas para ciudades venezolanas con base en la Nueva Agenda Urbana de ONU-Hábitat.

Este importante logro no hubiese sido posible sin el empuje y tesón de la Prof. Zulma Bolívar, coordinadora de este programas por la FAU con ONU-Hábitat, quien pese a la grave crisis que atraviesa el país no descansó hasta lograr el objetivo.

Nota

El Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HABITAT) es una agencia de las Naciones Unidas, con sede en Nairobi, que tiene el objetivo de promover ciudades y pueblos social y ecológicamente sostenibles.

La agencia fue establecida en 1978 después de la conferencia Hábitat I, desarrollada en Vancouver, Canadá. Entre su creación y el periodo 1997-2002 la agencia dispuso de pocos medios y sus objetivos no estuvieron muy claros, sin embargo, intentó mejorar las condiciones de vida en las ciudades, especialmente, de países en vías de desarrollo.

En el periodo 1997-2002 la agencia vivió una notable revitalización. De 2005 a 2010, su directora ejecutiva fue la tanzana Anna Kajumulo Tibaijuka y desde octubre de 2010 hasta 2017, el español Joan Clos. En diciembre de 2017, fue electa la malaya Maimunah Mohd Sharif, como nueva directora ejecutiva quien asumió la responsabilidad en enero de 2018.

ACA

¿SABÍA USTED…

… que el 19 de marzo de 1954, hace ya 65 años, fue inaugurado el Anfiteatro «José Ángel Lamas» comúnmente conocido como la Concha Acústica de Colinas de Bello Monte, Caracas?

1. Anfiteatro «José Ángel Lamas» (Concha Acústica de Colinas de Bello Monte) un día de concierto de la Orquesta Sinfónica Venezuela

Cuando se acomete desde 1949 la urbanización de los terrenos ubicados hacia el sureste del casco central de Caracas, antiguamente ocupados por la Hacienda Bello Monte (donde se alojó Humboldt durante su estancia en 1799), que se extendían a ambos lados del rio Guaire, se hace en dos etapas: la primera consistente en la lotificación de las áreas planas de los sembradíos agrícolas donde se desarrolló la urbanización Bello Monte en la Parroquia El Recreo, a cargo de la familia Casanova-Hernández, dueños de las tierras; y la segunda, poco tiempo después, cuando Juan Vicente Casanova-Ibarra y Antonio J. Casanova le proponen a Inocente Palacios y Luis Albero Pocaterra el desarrollo de los terrenos más inclinados cuya extensión alcanzaba aproximadamente 1.700.000 m2. Esta escarpada zona, localizada al sur, daría origen a lo que se conoce como Colinas de Bello Monte, donde Palacios (quien conseguiría apoyo del Banco Obrero ya como presidente de C.A. Urbanización Colinas de Bello Monte) terminó gestando un suburbio con alto sentido especulativo que se convirtió en la primera conquista por parte del crecimiento formal de la ciudad de lo que en otro contexto sería calificado como un “cerro”.

Palacios, quien sumaba a su actividad empresarial y urbanizadora la de ser promotor cultural y musicólogo (sin olvidar que tuvo que ver con la creación de la Escuela de Arte de la UCV), buscaba, entre otras cosas convertir Colinas de Bello Monte (promocionada, dada su espectacular condición escénica, con el lema “Una terraza sobre el Ávila”) en un nuevo “corazón de Caracas” y en el epicentro de un movimiento cultural que tenía dos importantes pilares: la posibilidad de proyectar al borde de una pequeña colina el futuro Museo de Arte Moderno de Caracas (que se le encarga, luego de la declinación de Mies van der Rohe, a Oscar Niemeyer), y el diseño en un pequeño valle de un espacio al aire libre cuyas condiciones eran inmejorables para disfrutar de la música y celebrar festivales (el cual se pone en manos del arquitecto argentino residenciado en el país Julio César Volante) y se conocerá como «la Concha Acústica». Si interesa, también podríamos sumar a ello la casa-pinacoteca del propio Palacios llamada “Caurimare”, proyectada por el profesional italiano Antonio Lombardini (llamado «el arquitecto de Colinas») tan “absurdamente grande” que en ella se podía, dada su escala, hacer “conciertos de hasta cuarenta músicos”, como revelara Palacios en una entrevista que le hicieran Hannia Gómez y William Niño en 1989.

2. Anfiteatro «José Ángel Lamas» (Concha Acústica de Colinas de Bello Monte). Arquitecto Julio Volante. 1954

Así, la empresa C.A. Urbanización Colinas de Bello Monte, a instancias de su presidente, dona el terreno de 18.000 m2 ubicado en la Calle Caurimare con Calle Chaure de la citada urbanización, para la construcción de la Concha Acústica, llamada a ser sede artística de la Orquesta Sinfónica Venezuela (OSV). El proyecto desarrollado por Volante (graduado en la Universidad de Buenos Aires donde fue profesor de Acústica y Master of Science de la Universidad de Columbia, EE.UU. Reválida FAU UCV promoción 16F/1967, profesor de Composición Arquitectónica y luego Jefe de Taller en la FAU UCV), que rememora los anfiteatros de la antigüedad clásica y aprovecha las cualidades acústicas y estéticas que ofrece la topografía del lugar, será construido por un consorcio integrado por las firmas Técnica Constructora, S.A., TEC, S.A. y Gil Rangel Baquero, S.A. y se convertirá en la primera instalación de este tipo en la ciudad.

3. Anfiteatro «José Ángel Lamas» (Concha Acústica de Colinas de Bello Monte). Arquitecto Julio Volante. 1954
4. Anfiteatro «José Ángel Lamas» (Concha Acústica de Colinas de Bello Monte). Colorritmos de Alejandro Otero

Luego de tan sólo 45 días de construcción (entre el 15 de enero y el 1º de marzo), este espacio cultural, que tiene un aforo de 8.000 puestos, conocido también como Anfiteatro “José Ángel Lamas”, se concluyó siendo inaugurado el 19 de marzo de 1954 (en el marco de la X Conferencia Interamericana rindiendo honores a los delegados a la mencionada conferencia y, pese a la negativa manifestada por Vicente Emilio Sojo, también al entonces Presidente de la República, Marcos Pérez Jiménez y su señora Doña Flor Chalbaud), con la celebración de un concierto cuya primera parte, dedicada a música sacra venezolana (compuesta por José Ángel Lamas y José Antonio Caro de Boesi ), estuvo a cargo del Orfeón Lamas bajo la dirección del maestro Sojo, director a su vez de la OSV. La segunda parte, con la orqueta conducida por maestro alemán Wilhelm Furtwängler, estuvo conformada por obras de Georg Friedrich Händel, Richard Strauss y Richard Wagner.

El arquitecto Volante le dio una moderna forma geométrica a la “concha” que, a modo de altavoz, contiene el escenario de la “José Ángel Lamas”, logrando que los sonidos de los instrumentos tuvieran reflexiones nítidas y uniformes audibles hasta a los 87 metros, distancia a la cual se encuentra la última grada de asientos, dispuestos en forma de caparazón marino siguiendo las curvas de nivel del terreno. Las gradas convergen en el escenario teniendo al foso de la orquesta como espacio de transición.
Para colaborar en el acondicionamiento acústico del conjunto, la “concha” fue construida, luego de la realización de los cálculos necesarios, buscando hacer entrar en vibración los planos de reflexión y dispersión, recubriendo el interior con un delgado friso aplicado sobre metal desplegado, capaz de producir la vibración deseada a la vez de reflejar en toda su pureza cualquier nota musical. Las paredes laterales encajonan en 20 metros los sonidos evitando el eco. A ambos lados de su parte externa, mirando hacia la gradería, fueron ubicadas dos obras o “colorritmos” del pintor y escultor venezolano Alejandro Otero.

El piso del escenario es una losa de concreto que asemeja una caja sonora y que cubre los camerinos ubicados debajo. Las gradas están apoyadas sobre columnas y vigas, ya que, por ser el terreno un relleno, no se pudieron asentar directamente.
La Concha Acústica “José Ángel Lamas” contaba con sanitarios, una cabina de control, iluminación, juego de luces para el escenario, dispositivos para radio y televisión y posibilidad de grabación de sonido.

5. Programa del Concierto Inaugural del Anfiteatro «José Ángel Lamas» (Concha Acústica de Colinas de Bello Monte). 19 de marzo de 1954

En su momento se decía que Wilhelm Furtwängler, luego de dirigir en la “José Ángel Lamas” había dicho “Acústica Perfecta”. También se sabe que el maestro Furtwängler luego de la inauguración del 19 de marzo se quedó en Caracas unos días más celebrándose un segundo concierto el 21 bajo su sola dirección cuando se grabó un disco en vivo con la OSV desde el espacio que hoy nos ocupa incluyéndose en el repertorio las obras Don Juan de Strauss, Concerto Gross Op. 6 N°10 de Händel y la Sinfonía N° 1 Op. 68 de Brahms.

Pocos meses después de inaugurada, entre los días 22 de noviembre y el 7 de diciembre, se celebró allí el 1º Festival Latinoamericano de Música de Caracas, organizado por Inocente Palacios, los Maestros Enrique de Los Rios y Pedro Antonio Rios Reyna y el escritor cubano Alejo Carpentier, estando todo el programa a cargo de la OSV. Se tocaron piezas de los latinoamericanos Alberto Ginastera, Héctor Tosar y Carlos Chávez, y de los venezolanos Inocente Carreño, Juan Bautista Plaza y Evencio Castellanos. En 1957 se realizó el segundo festival y el tercero en 1966.

Alejo Carpentier, también musicólogo, quien por aquellos años residía en Venezuela y colaboraba semanalmente escribiendo la columna “Letra y Solfa” que aparecía en el diario El Nacional, comenta en el artículo “El micrófono y la música”, aparecido el 21 de noviembre de 1953, una vez que expone el nefasto uso del micrófono en conciertos sinfónicos o presentaciones de música lírica, comenta sobre las diferencias existentes entre la conocida Sala Pleyel (ubicada en París) y sus dificultades para poder ser adaptada acústicamente y “el magnífico éxito logrado por el doctor Julio César Volante, arquitecto del Anfiteatro de Bello Monte, cuya Concha Acústica ha sido sometida a las primeras pruebas el sábado pasado, en horas del mediodía, con el concurso de varios profesores de la Orquesta Sinfónica Venezuela. (…) La audición resultaba extraordinariamente pura y nítida para observadores situados en todos los extremos del espacio que ocupará el graderío. (…) La prueba fue conclusiva, por lo totalmente satisfactoria: el Anfiteatro de Bello Monte es un logro. Llenará su finalidad de modo espléndido. Debemos felicitar, pues, al doctor Julio César Volante por la aportación de su pericia técnica al éxito de la obra…”.

Concebida como escenario para que la primera orquesta sinfónica profesional del país se luciera en espectáculos de gran factura y al alcance de un público que gustaba de las bellas artes, en la Concha Acústica de Bello Monte se registran 51 presentaciones de la OSV entre 1954 y 1983. Actualmente, no sin haber sufrido en el tiempo los avatares del descuido, la falta de mantenimiento y de sucesivas intervenciones, los efectos del aumento de densidad en sus alrededores y las amenazas de su cambio de uso, la Concha Acústica de Bello Monte, sirve como un espacio para la cultura local y es la sede de la Orquesta Sinfónica Municipal de Baruta y se constituye en el sitio ideal para que aún hoy se disfrute en sus instalaciones del teatro, el cine, la música y hasta de actividades deportivas y recreativas de todo tipo.

ACA

Procedenca de las imágenes

1, 3 y 4. http://guiaccs.com/obras/concha-acustica-de-bello-monte/

2. Colección Crono Arquitectura Venezuela

5. https://twitter.com/GFdeVenezuela/status/930102109105770496/photo/2

visitas memorables

Richard Rogers (Florencia, 1933)

Cuando Richard Rogers llega a Caracas en enero de 2014, lo hace con el objetivo de firmar el contrato para la realización del proyecto para el Parque “Hugo Chávez” a ser ubicado en terrenos de La Rinconada, aledaños al Hipódromo Nacional y en las proximidades del Poliedro y del Museo de Artes Visuales Alejandro Otero.
Las características del encargo, solicitado por el Gobierno Nacional para rendir un homenaje más a quien fuera jefe de Estado entre 1999 y 2013 a un año de su fallecimiento, y manejado por la Alcaldía del Municipio Libertador a través de la Fundación Parque Hugo Chávez, tiñeron lo que debía ser un importante aporte para los anales de nuestra arquitectura en manos de una de las firmas más renombradas a nivel mundial, de un cariz político del que le fue muy difícil zafarse, dado el manejo fundamentalmente propagandístico que se le otorgó a la visita y a las actividades, presentaciones y posterior desarrollo de una obra que se inició en 2013, se prometió finalizar para 2015 y hoy se encuentra prácticamente paralizada.

Realmente Rogers no tenía nada que demostrar al venir a Venezuela (ya con 81 años) en cuanto a la capacidad y talla que como arquitecto había alcanzado. Su crecimiento se inicia cuando trabaja como aprendiz con su primo Ernesto Nathan Rogers en Milán; continúa tras su graduación con un master’s degree de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Yale en 1962; sigue al asociarse con Norman Foster (al que conoció en Yale), con quien creó el Team 4 (junto a sus respectivas esposas) experiencia que duró hasta 1967; se eleva a nivel mundial tras ganar en 1971 con Renzo Piano (con quien se asoció sólo para este trabajo), el concurso para el Centro Cultural del plateau Beaubourg (bautizado posteriormente como Centro Georges Pompidou) inaugurado en 1977; y se solidifica al fundar ese mismo año, en compañía de Marco Goldschmied y Mike Davies, Richard Rogers Partnership, que se transforma desde 2007 en Rogers Stirk Harbour + Partners (al asociarse con Ivan Harbour y Graham Stirk, quienes ya se habían unido a Richard Rogers Partnership en 1985 y 1983 respectivamente), lo que le permite cargar a sus espaldas la realización de más de 60 proyectos y obras a lo largo y ancho de todo el mundo entre las que destacan: el edificio Lloyd’s en Londres (1979-84), la Corte Europea de los Derechos Humanos en Estrasburgo (1984), la Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid-Barajas (hoy Adolfo Suárez) en Madrid (1997-2006),  One Hyde Park en Londres (2007-2009) o la Torre BBVA Bancomer en Ciudad de México (2009-2015) en sociedad con Legorreta + Legorreta, por citar sólo unos pocos. Además, en 1985 ya le había sido conferida la Medalla de Oro del RIBA, en 2000 el Praemium Imperiale del Japón y en 2007 el Premio Pritzker.

Quizás haya sido el activismo que asume desde que regresa a Londres desde Italia en 1977 (una vez concluido en Centro Georges Pompidou), manifiesto tras su empeño por mejorar la red urbana de la capital británica y su relación con el Támesis mediante propuestas innovadoras, o a través de sus batallas en defensa del espacio público y contra todas las formas de gueto (tanto para los pobres en los suburbios como para los ricos en sus comunidades cerradas), su afán por impulsar la idea de una ciudad compacta servida por transporte público y respetuosa con el medio ambiente (que lo llevó a chocar directamente con el “campeón de todos los reaccionarios arquitectónicos” -el príncipe Carlos-), traducido en figuración política como militante activo del partido laborista y como Miembro de la Cámara de los Lores (Rogers es nombrado, siendo italiano de nacimiento, Lord a comienzos de los años 90), junto a su visión progresista, que pudo poner en práctica como asesor primero de Tony Blair y luego como director para la arquitectura y el urbanismo del Greater London Authority, lo que despertó su interés hacia la Venezuela de Hugo Chávez que se acrecentó al conocerlo personalmente años atrás en el exterior y verse atraído tanto por el personaje como por la idea que le transmitiera de diseñar un parque recreacional que ayudara a los habitantes de Caracas.

De esta manera, el 17 de enero de 2014 (sin que se hiciera público el pago acordado) se firma el contrato mencionado al inicio entre Rogers Stirk Harbour + Partners (representada por Richard Rogers) y la Fundación Parque Hugo Chávez (representada por Jorge Rodríguez), que permitiría a la firma británica desarrollar el plan maestro y los proyectos para los estadios de futbol y de béisbol y que finalmente se redujo a la realización del correspondiente al “Estadio Nacional de Fútbol de Venezuela”, el único trabajo ampliamente reseñado en la página web de la oficina de arquitectura británica (https://www.rsh-p.com/projects/estadio-nacional/).

1. Imágenes del proyecto para el Estadio de fútbol ubicado en el Parque Hugo Chávez, La Rinconada, Caracas. Rogers Stirk Harbour + Partners

Del proyecto del estadio (supuestamente “en proceso” de desarrollo desde 2013) se puede señalar que tiene un costo estimado de 325 millones de dólares, un área de 121.000 m2 de construcción y una capacidad para 50.000 espectadores. También que tuvo como arquitecto asociado a Simon Smithson y la colaboración de más de 17 personas, que la estructura de la cubierta estuvo a cargo de la firma de ingenieros Schlaich Bergermann und partner, la ingeniería estructural quedó en manos de ARUP y la arquitectura paisajista fue propuesta por la oficina Arquitectura y Agronomía.
La instalación deportiva, en forma de tazón, ubicada en una colina con excelentes vistas hacia la ciudad cuenta, según los proyectistas, “… con terrazas cortadas en la ladera que dan paso a una serie de explanadas flotantes que brindan acceso a los distintos niveles: es una adición liviana a la topografía circundante, con huecos deliberados en la estructura para proporcionar vistas espectaculares de la ciudad al noreste. Un techo de dosel de rueda de bicicleta de colores brillantes se cierne sobre el complejo, que será certificado por la FIFA y será la sede del Caracas FC.”

2. Estado de avance de las obras del Parque Hugo Chávez, La Rinconada, Caracas

Del trabajo publicado el 11 de abril de 2018 por elestímulo.com titulado “Las mentiras repetidas del Parque Hugo Chávez” (http://elestimulo.com/climax/las-mentiras-repetidas-del-parque-hugo-chavez/) hemos podido saber y corroborar cómo “el parque metropolitano más grande de toda Sudamérica” albergaría “la edificación de un estadio de fútbol con aforo para 53.200 espectadores y un campo de béisbol para más de 30.000 asistentes, con especificaciones de Grandes Ligas, (convirtiéndose) entonces en la carta de presentación —y principal promesa— del eje deportivo y recreativo del proyecto, que abarca el levantamiento de, al menos, una decena de estructuras con fines educativos y de transporte.”

También allí se recoge cómo la Fundación Parque Hugo Chávez se encargaría de la ejecución del estadio de fútbol mientras Fundapatria 2000 haría lo propio con el de beisbol (al cual se le dio la mayor prioridad en virtud de ser el deporte favorito de Chávez), cuyo proyecto quedó en manos de la firma Landscape Vision Corporation S.A. (Lanvicorp), empresa panameña con sede en Venezuela cuya “filial caraqueña fue creada en julio de 2013 y, en menos de un mes, estaba suscribiendo su primer acuerdo con el gobierno venezolano. En marzo de 2014 se le asignó la construcción del estadio de pelota. Otros proyectos en los que trabaja, según informa su página web, son gimnasios verticales en 15 localidades del país, la recuperación del Hotel Caribe (antiguo Meliá) en Caraballeda, estado Vargas; y la del Hotel Gaicamacuto, en la misma población. Todas son obras acordadas con el Estado. Los hoteles tampoco han sido terminados.”

Tras la erogación de ingentes cantidades de dinero y las promesas sucesivas de inauguración, sólo el estadio de beisbol pareciera avanzar a paso lento sin que aún se sepa, luego de más de seis años de iniciadas la obras cuándo definitivamente se terminará. Menos aún se conoce sobre el destino final del estadio de fútbol proyectado por Rogers.

3. Richard Rogers en Caracas. Izquierda: Recibiendo las llaves de la ciudad. Derecha: Conferencia dictada en el Museo de Arquitectura (MUSARQ)

En lo que concierne a la visita a Caracas del personaje que nos ocupa el día de hoy, Rogers, tal y como se recoge en https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-329284/richard-rogers-participara-en-diseno-de-parque-hugo-chavez-en-caracas del 24 de enero de 2014, “recibió las llaves de la ciudad de las manos del alcalde. En esta ceremonia expresó a los asistentes: ‘Creo que lo importante está en rescatar espacios para la recreación, para el buen vivir de la gente. Que los habitantes de la ciudad sientan que disfrutan del ambiente, bien sea con los paseos, solos o en grupos, y en esos rescates se encuentran los estadios, porque de lo contrario dirán que vine por política y no por ejercer mi labor de arquitecto en búsqueda de beneficios que se encuentran en el ambiente’. Finalizado el evento, el arquitecto se dirigió a hacer una inspección al terreno donde se edificará el parque Hugo Chávez y también participó en la inspección de las obras del Proyecto Integral Santa Rosa en El Recreo, complejo urbanístico diseñado por el arquitecto venezolano Fruto Vivas.”

También dio, siempre arropado por las autoridades gubernamentales, una conferencia para todo público titulada “Richard Rogers. Edificios y ciudades” el 17 de enero en la sede del Museo de Arquitectura (MUSARQ). Ninguna aproximación a la academia o a los gremios y cero contacto con los estudiantes en su relampagueante viaje. De esta manera, el paso de Richard Rogers por Caracas, trascendente pero a la vez sesgado como tantas otras situaciones que, buscando otras finalidades, se manipulan políticamente, quedará registrado como una modalidad y claro ejemplo de la presencia de importantes figuras de la arquitectura que, obedeciendo a diferentes intereses, han hecho de Venezuela un país atractivo desde hace mucho tiempo por muy diversas razones.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/02-329284/richard-rogers-participara-en-diseno-de-parque-hugo-chavez-en-caracas y https://www.rsh-p.com/projects/estadio-nacional/

2. https://www.rsh-p.com/projects/estadio-nacional/ y http://elestimulo.com/climax/las-mentiras-repetidas-del-parque-hugo-chavez/

3. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL nº 153

Aceras y Brocales. Una página para debatir el hábitat, cuya primera aparición en la sección “La Vida” dentro del diario Últimas Noticias data del 22 de septiembre de 2005 (y que hemos elegido para ilustrar nuestra postal del día de hoy),  se convierte por muchas razones en clara muestra de los avatares que han acompañado estos 20 años de gobierno “revolucionario”.
Para empezar sería bueno señalar cómo en su estreno, a través del texto “¿Qué es Aceras y Brocales?” se declara, transcurridos seis años de que Chávez asumiese el poder, la imposibilidad de que “… la gran tarea, convocada por este proceso revolucionario, de ordenar el territorio, dar calidad de vida a las ciudades, rescatar el valor primordial de la vivienda” pueda emprenderse, “sin que los arquitectos, ingenieros, estudiantes y el pueblo participen en ella con ideas, crítica e imaginación creativa”. Quedaba asentada así por un lado la “militancia” ideológica de los cuatro arquitectos responsables de la página (Juan Pedro Posani, Henrique Hernández, Alfredo Roffé y Alejandro López, los dos primeros distinguidos con el Premio Nacional), su condición de arquitectos “comprometidos”, esperanzados en que el futuro (que ya estaba transcurriendo) depararía mejores resultados a los vividos hasta el momento y algo que a la larga se perderá definitivamente: la convocatoria y amplia participación a un proceso necesitado de ideas e imaginación pero sobre todo de crítica.
En segundo lugar, la nota antes señalada también anunciaba el interés de contraponerse y provocar a lo que podría considerarse con el statu quo y a la vez demarcar un territorio que ya el titulo de “Aceras y Brocales” atisbaba. Es decir, la propia selección del nombre “… es, en más de un sentido, sarcástico, porque, de manera excesiva, va en contra de una concepción elitesca, sifrina, hermética, de la actividad del arquitecto. Y para exagerar le pusimos, (…) lo más balurdo, ordinario e inconveniente (…) con toda intención e ironía, para quitarnos esa imagen arrogante y esnobista del arquitecto, que manejando un lenguaje esotérico e inaccesible se dedica a algo que los comunes mortales no pueden comprender en profundidad.”

En tercer lugar, los editores de Aceras y Brocales exponían que les interesaba “hablar sencillamente de cosas serias relacionadas con el acto eterno y hermoso de construir”, colocando siempre a la ciudad, el ambiente y sobre todo la vivienda como ejes temáticos fundamentales.

Con toda esta carga implícita transcurrió la primera y más fructífera etapa de la página, que podríamos decir abarcó hasta el 31 de enero de 2008 (nº 121), momento en el que sale misteriosa y repentinamente de la redacción Posani por razones que luego se develarían y que nos pondrían frente a los derroteros autoritarios e intolerantes a la crítica que siempre han acompañado a los que nos gobiernan desde 1999.

Posani, quien seguramente corría con la mayor carga a la hora de elaborar los textos que aparecían en la página, ya para entonces fundador y primer director del recién creado Museo de Arquitectura (MUSARQ), proyecto por el cual siempre luchó, nunca dejó de poner en práctica el espíritu crítico que todo genuino militante de izquierda debe profesar, pensando ingenuamente que ello no traería consecuencias. Así, en un texto seguramente escrito por él titulado “Algunas explicaciones necesarias” (aparecido en el nº 122), se señala: “Hemos recibido algunas observaciones oficiosas al contenido de esta página que precisan unas explicaciones. Nos interesa sobremanera el éxito de este ensayo revolucionario que ya ha transformado a Venezuela y que debería transformarla aun más hasta llegar a convertirla en el país que todos los ciudadanos progresistas y moralmente sanos deseamos. Para ser coherentes con ello, estamos convencidos de que un instrumento absolutamente pertinente y necesario es el ejercicio de la crítica y la autocrítica. Creemos que la modestísima labor realizada por el colectivo de esta página, durante los cortos años de su existencia, es justamente eso: el ejercicio de la crítica constructiva, dirigida a señalar errores y a plantear soluciones, conjuntamente con destacar los éxitos y aciertos.

Pero se nos dice que nuestro estilo es demasiado agresivo y descalificador, se nos reprochan algunos adjetivos y un supuesto desequilibrio en las afirmaciones que hemos venido haciendo sobre el sector de la vivienda y el hábitat, que ha sido para nosotros un tema privilegiado. Si se nos señalaran razonadamente, estamos muy dispuestos a reconocer nuestros posibles excesos. Tal vez sirva como explicación la angustia ante las metas no logradas, las afirmaciones equivocadas y los errores evidentes cometidos durante el período revolucionario que comenzó en 1999. Quedan firmes los hechos a los cuales nos hemos referido: el sector vivienda es uno de los sectores públicos con el cual se han cosechados menos éxitos y donde se concentran muchas críticas. ¿Deberíamos callarnos frente a las evidencias porque con ello se le hace el juego a los adversarios? (‘¿por qué no te callas’ les recuerda algo?)”. Y cierra con esto: “Todo lo anterior viene a cuento porque a partir de esta semana se retira uno de los compañeros que han escrito en estas páginas. La razón es parte de una realidad pesada y compleja con múltiples interpretaciones. Una de ellas es que nos falta mucho para aplicar correctamente la muy actual consigna del Presidente, la de las tres R. Y esto va directo a quien le toca: a las autoridades revolucionarias que deben aprender a tolerar las críticas, a convertirlas en aprendizaje y a no dejarse llevar por tentaciones retrógradas. En ello nos jugamos el destino del nuevo socialismo del siglo XXI, que queremos verdaderamente democrático y no una mala repetición de las prácticas cuartorrepublicanas”. Todo un testimonio absolutamente premonitorio a la luz de lo que hoy vivimos.

Como complemento, en el nº 124 del 21 de febrero de 2011 aparece en “Explicando las explicaciones” lo siguiente acerca de la salida de Posani: “… hay autoridades que todavía son incapaces de admitir críticas, de discutir y razonar para aceptarlas o rechazarlas, en aras del proceso revolucionario. Este es un momento en que el manejo de la crítica –quien la hace y quien la recibe– es especialmente delicado y exige una seria revisión para evitar la intolerancia disfrazada de disciplina revolucionaria. Puesto en la disyuntiva de tener que salir del Museo de Arquitectura o retractarse de su posición crítica, ha escogido una vía intermedia. Ni un extremo ni el otro. Por eso simplemente se ha retirado, esperamos que temporalmente, del grupo redactor de Aceras y Brocales. Por lo demás, sigue siendo nuestro gran amigo y un revolucionario contumaz.”

Pese a este incidente, lo que pudo haberse traducido en una actitud solidaria de renuncia por parte del resto del equipo de redacción trocó, quizás con la intención de no perder un espacio que se creía importante, en una paulatina autocensura que fue invadiendo poco a poco la página.

Muy probablemente Posani siguió “tras bastidores” escribiendo durante un tiempo buena parte de los textos de Aceras y Brocales pero la actitud crítica languideció. Más adelante, la página sufre otra dura pérdida: muere Henrique Hernández el 8 de marzo de 2009 apareciendo como parte del equipo editor hasta el nº 176 del 12-3-2009. A ello seguirá el deceso en diciembre de 2011 de Alfredo Roffé siendo el último número en que está su firma el 303 del 22 de aquel mes.

Este proceso paulatino de pérdida de fuerza hacen que la página, aún hoy bajo la sola responsabilidad de Alejandro López (quien en 2018 sustituirá a Posani en la dirección general del MUSARQ), vaya apagándose hasta convertirse, a pesar de haber transcurrido en total casi 14 años, en un remedo de lo que fue, de donde se debe rescatar el esfuerzo por crear un blog que contiene todos los números del 1 al 453 del 8 de enero de 2015, cuya consulta permite un estudio más minucioso que el comprendido en esta nota. En resumen, Aceras y Brocales ha perdido poco a poco su periodicidad (hay que recordar que la página se publicaba, al menos hasta el nº 453, todos los jueves) y reaparece sin solución de continuidad dando cabida a otras voces, acompañando así la creciente conversión del diario que siempre la ha alojado en órgano de propaganda y divulgación complaciente del régimen.

ACA

Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.