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TEXTOS FUNDAMENTALES

Arquitectura popular de Venezuela

Graziano Gasparini – Luise Margolies

Ernesto Armitano Editor

1986

Arquitectura popular de Venezuela escrito por Graziano Gasparini (arquitecto e historiador) y Luise Margolies (antropóloga social), es un libro de 317 páginas, formato de 24,5 x 28,5 cms., tapa dura, diseñado por el propio Gasparini, impreso por Gráficas Armitano, C.A. en papel Glacé de 150 gramos del que se hizo un tiraje de 8.000 ejemplares.

Dedicado por los autores con “admiración, respeto y afecto” a Miguel Acosta Saignes “padre de la antropología venezolana” quien aún vivía cuando se editó, se trata de un texto de referencia que busca, entre otras cosas, poner de relieve el valor de una categoría que siempre ha ido a remolque y por debajo de “lo erudito”, “lo culto”, “lo propio de las élites”, “lo que se escribe con mayúsculas”.

Adelantándonos a asuntos que son expuestos en el capítulo 9 (“Final”) que bien pudieron aparecer como preámbulo, para los autores, “lo popular” ocupa un espacio que le es propio y que está vinculado etimológicamente a populus (el pueblo) y a las manifestaciones que de él emanan: el saber, la cultura, la tradición, la experiencia, la expresión, el arte, la música, la danza, la medicina, la religión y la arquitectura. “El concepto de arquitectura popular nace para distinguir y definir una de las manifestaciones de la cultura popular” declararán en el mencionado capítulo Gasparini y Margolies. Allí mismo en otro momento expondrán: “Lo popular es sincero. Lo popular es obvio. Lo popular es humano, a veces sencillo y rústico, pero humano. Los sentimientos no necesitan erudición. Para expresarlos no hay que ser literato. Los sentimientos populares nacen de la serenidad, de la meditación, de la sinceridad. (…) No importa la exquisitez de las definiciones. (…) Lo popular es el espinazo de la Nación”.

Con lo anterior por delante y el libro en la mano, cuando Pedro Grases escribe la “Introducción” de Arquitectura popular de Venezuela logra rescatar del primer capítulo titulado “Lo popular y la vivienda” lo que considera resume su propósito fundamental. De allí Grases subraya: “…en los últimos cincuenta años la transformación de la vivienda tradicional en Venezuela ha sido mas violenta y drástica que en los ‘casi cinco siglos de historia desde la llegada de los europeos al Nuevo Mundo’. Los efectos de la era del petróleo, a partir, especialmente, del fin de la II Guerra Mundial han sido determinantes por el cambio económico y cultural, a través de un conjunto de hechos (modernización, industrialización, urbanización, comunicaciones, etc.) que han ido borrando en forma casi incontenible los rasgos característicos de la tradición venezolana en la vivienda de sus habitantes».

Por tanto, el libro, cosa que también devela Grases, debe ser entendido como un documento que deja registro de las manifestaciones construidas más resaltantes sobre las cuales se podría apoyar “… la búsqueda de la tradición como ‘gran unidad dentro de la diversidad y complejidad de las soluciones regionales’ antes de la era petrolera venezolana. Todo ello en trance de desaparición, como tributo inevitable al progreso contemporáneo, por lo que esta obra adquiere un carácter testimonial de valor inapreciable”.

Graziano Gasparini y Luise Margolies socios en esta loable y valiosa empresa que busca “preservar en lo posible la parte más legítima del pasado nacional” y evitar “la total destrucción de lo que simbolizó el alma colectiva”, se combinan desde sus respectivas áreas de conocimiento para ir presentando a través de un sustancioso texto acompañado de excelentes fotografías (aportadas en su gran mayoría por ambos), los temas que consideran claves para comprender cuáles son los elementos constitutivos de nuestra arquitectura popular, aquellos que por su permanencia la definen y contribuyen a precisar su idiosincrasia, así como las categorías que podrían explicarla: lo diverso de sus manifestaciones, la manera como se construye, los materiales y técnicas que se utilizan, la respuesta al clima, las fuentes de las que bebe, la asimilación de lo culto o la forma como se asocia a otras manifestaciones son, entre otros, motivo de atención.

Así, en el primer capítulo (“Lo popular y la vivienda”) ya anunciado, donde se establecen los fundamentos de la obra, los autores se detienen a “precisar el alcance y significado del término ‘arquitectura popular venezolana’, y sobre todo, determinar el período que se puede considerar como representativo de la manifestación cultural”. Será la arquitectura prepetrolera, aquella que va “desde el lejano ayer sin fecha, hasta la segunda guerra mundial”, la que aporte mayores insumos a la definición que se busca y la que ofrece dentro de su diversidad la oportunidad de encontrar gran unidad producto de un equilibrio que existía “entre una forma de vida y una economía basada en las actividades agrícolas”. En consecuencia, se ve a la modernización impulsada por la riqueza petrolera como una amenaza que ha puesto al descubierto la fragilidad de la tradición acumulada la cual hay que preservar a toda costa sin dejar de reconocer que forma parte intrínseca de ella su capacidad de transformarse, mezclarse y adecuarse a los tiempos que se viven.

También aclaran Gasparini y Margolies en el primer capítulo su particular interés por referirse al tema de la “vivienda rural relacionada con la población criolla” la cual consideran como fuente principal de referencias y requiere atención ya que ha despertado interés solamente a partir de los años cincuenta, cuando “apenas acusa débilmente las primeras influencias de los incipientes procesos de industrialización y rápida urbanización” y los trabajos de los folcloristas Felipe Ramón y Rivera y el antropólogo Miguel Acosta Saignes empiezan a ocuparse en vivo de la vivienda indígena.

Portada e imágenes tomadas del interior del libro

Sentadas las bases y expuestos los motivos, el libro a partir del segundo capítulo desarrolla temáticamente aquellos asuntos que refuerzan el interés de los autores. Así, “Arquitectura indígena” (título del capítulo) apunta al rescate de una cultura que prácticamente se ha mantenido inalterable desde la llegada de los primeros europeos y a valorar una serie de aspectos que históricamente siempre han colocado las construcciones de los aborígenes venezolanos en un nivel por debajo de la “gran arquitectura”. Clasificada a grandes rasgos entre vivienda colectiva y vivienda unifamiliar, Gasparini y Margolies despliegan una amplia información visual que acompaña la detallada explicación de cómo y por qué aparecen y se construyen el shabono Yanomamö, el bohío Barí, la churuata Panare, la churuata Piaroa, la churuata Ye’kwana, la churuata Pemón, la casa andina y la vivienda palafítica.

El tercer capítulo  dedicado a “La tierra cruda” se pasea por aspectos relacionados a la presencia en el país de la “arquitectura de tierra” y las técnicas utilizadas para elaborarla. El adobe y la tapia constituyen junto al bahareque los elementos más conocidos siendo el último el procedimiento constructivo más usado incluso desde antes de la llegada de  los europeos y africanos. A la vivienda de bahareque corresponden las explicaciones dedicadas a su proceso constructivo donde aparecen la horconadura, el encañado, el embutido y el empañetado como sus diferentes etapas.

El cuarto capítulo, dedicado a “Los aportes foráneos” repasa en buena medida el inevitable proceso de mestizaje que se revela dentro del andar y la evolución de la arquitectura popular venezolana. La influencia española, predominante durante casi 300 años, es fundamental para entender la variedad de materiales y elementos que con una diversidad asombrosa se encuentran en los más apartados rincones del país. A partir de la independencia, al abrir Venezuela sus puertas al comercio libre, comienzan a llegar influencias de otras latitudes que se irán sumando y generarán respuestas igualmente interesantes que consistirán en la sustitución y uso de nuevos materiales y con ello también una forma distinta de componer las fachadas.

En “Viviendas y ambiente”, quinto capítulo, se recorre y analiza la manera sabia con que la arquitectura popular da respuesta a las variables climáticas de acuerdo a la región del país donde se localice, fuente inagotable de aprendizaje. De tal forma se dirige la mirada a la casa de Paraguaná, las casas de los páramos andinos y la casa de Maracaibo sumándose a ellas el impacto causado por la aparición del techo de “zin” el cual paulatinamente fue sustituyendo al tradicional de tejas.

Fotografías tomadas del capítulo «Genius loci»

“Genius loci”, sexto capítulo, aborda “uno de los aspectos más atractivos, humanos y siempre diferentes, dentro de la tipología repetitiva de la arquitectura popular, … lo novedoso, único, excéntrico, imprevisible y extravagante del aporte personal en determinadas intervenciones”. Se trata éste de un capítulo donde las fotografías hablan por sí solas para relatar las combinaciones de formas, materiales, colores y elementos que ofrecen infinidad de ingeniosas y atractivas maneras de combinarse y componerse siempre tras la búsqueda de resolver problemas funcionales que sin duda derivan en soluciones con una importante carga estética.

Siendo fundamentalmente una arquitectura anónima y sin duda la más abundante, la popular juega un papel relevante en la conformación del espacio urbano de muchos pueblos y ciudades del país ofreciendo en muchos casos lecciones dignas de estudio. A este tema que podría estar relacionado con el “hacer ciudad”,  dedican Gasparini y Magolies el capítulo 7 desplegando una vez mas hermosas imágenes que dan cuenta de este importante hecho en diversas regiones y bajo diferentes circunstancias geográficas y topográficas.

Casi a modo de conclusión, bajo el título “Arquitectura popular hoy”, los autores reconocen cómo “la situación actual de la arquitectura popular venezolana es el resultado incontestable de los cambios sustanciales que han afectado el país; no se trata sólo del aspecto físico, es decir, de los cambios que pueden haber ocasionado los nuevos materiales industrializados o por que se vayan abandonando siempre más las técnicas constructivas tradicionales. Seguramente lo más importante, dentro de los factores de cambios, es la nueva actitud del hombre que ha vivido todas las transformaciones originadas por la modernización”. Es aquí donde se resalta la fragilidad que presenta el tema de la tradición y su sustitución por nuevos anhelos que han afectado sensiblemente la vida en el interior del país tras el hecho irrefutable de que ya para 1980 “Venezuela figuraba a la cabeza del mundo como el país con el más alto porcentaje de población urbana: 83,3%”. Sin embargo, pese a que han cambiado los materiales y desaparecido las técnicas tradicionales “la ‘arquitectura popular’ como fenómeno cultural sigue vigente”.

El formato de Arquitectura popular de Venezuela y la calidad de su contenido fotográfico puede hacer creer que se trata de un “coffee table book” diseñado únicamente para facilitar una placentera revisión de su contenido visual. Sin embargo, sin dejar de reconocer lo anterior, tanto o más importante que ello pasa a ser su bien estructurado discurso y orden de aparición de los temas que trata, donde a cada paso no deja de señalarse un aprendizaje y una advertencia sobre temas medulares que como la tradición, la memoria y la identidad claman por su preservación hoy más que nunca.

Sin embargo, una pregunta empieza a rondar insistentemente una vez terminada de revisar la obra: ¿por qué no se mencionó y menos aún se incluyó como parte importante del desarrollo de la arquitectura popular venezolana la experiencia correspondiente a los barrios autoconstruidos y las viviendas que los conforman, que para el momento de la publicación ya ocupaban una importante proporción de algunas ciudades venezolanas, particularmente Caracas? Responder esta interrogante daría pie, sin lugar a dudas, a otra nota diferente a la aquí presentada que podría tener un contenido crítico más agudo o dar pie a un debate acerca de los verdaderos intereses que movieron a los autores del libro.

ACA

HA SIDO NOTICIA

CONCLUYE «JULIO, MES DE LA ARQUITECTURA»

TEMA: ARQUITECTURA EN PANDEMIA

55 ANIVERSARIO DEL CAV

El Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV), su junta directiva nacional y sus filiales estatales, con el apoyo institucional de Facultades de Arquitectura de las Universidades Central de Venezuela, Santa María, Rafael Urdaneta, Nacional Experimental del Estado Táchira, La Universidad del Zulia, José Antonio Páez, José María Vargas, el Instituto Universitario Santiago Mariño, con la adhesión como respaldo internacional de la Unión Internacional de Arquitectos, de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos, de la Regional de Arquitectos del Grupo Andino y de la Red de Bienales de Asociaciones de Arquitectos, la Alcaldía del Municipio Maneiro, expresa su satisfacción por haber cumplido exitosamente el programa previsto de actividades para celebrar “Julio, Mes de la Arquitectura”.

El tema de este año fue “Arquitectura en pandemia”.

De la extensa lista de actividades (31 en total) programadas y realizadas vía internet y algunas presenciales, que se efectuaron desde Caracas, Maracay, Valencia y Pampatar, así como también desde México, España, Bolivia, Argentina y USA, dejaremos constancia sólo de las siguientes:

DOMINGO 4 DE JULIO, DÍA DEL ARQUITECTO

SE DIERON MENSAJES DE SALUTACIÓN POR PARTE DE LOS PRESIDENTES DE LA FEDERACIÓN PANAMERICANA DE ASOCIACIONES DE ARQUITECTOS, DE LA REGIONAL DE ARQUITECTOS DEL GRUPO ANDINO, DE LA RED DE BIENALES DE AMÉRICA LATINA, DEL CAV Y DE LA FILIAL ESTATAL DE CARABOBO. EN EL MISMO ACTO SE HIZO EL CONFERIMIENTO DE LA ORDEN CARLOS RAÚL VILLANUEVA A LOS ARQUITECTOS HENRIQUE VERA, VIVIAN DEMBO Y ROBERTO AMENEIRO Y DEL PREMIO HERIBERTO GONZÁLEZ MÉNDEZ A DICK MORENO, LUIS GÓMEZ ALTAMAR Y TOMAS PEREZ CALDERON.

Hora: 11:00am. VÍA INTERNET

MARTES 13 DE JULIO

CONFERENCIA: NUEVOS HORIZONTES PARA LA FORMACIÓN DE ARQUITECTOS: CARRERA DE ARQUITECTURA Y CONVENIO DE BOLONIA

PONENTE: ARQ. GUSTAVO IZAGUIRRE

Hora: 3pm. VÍA INTERNET

JUEVES 15 DE JULIO

CONFERENCIA: PROTOTIPOS: SU IMPORTANCIA EN EL PROYECTO

PONENTE: ARQ. BERNARDO MAZZEI

Hora: 3pm. VÍA INTERNET

JUEVES 22 DE JULIO

CONFERENCIA: REHABILITACIÓN DEL HOTEL HUMBOLDT

PONENTES: ARQ. GREGORY VERTULLO, ING. ALFONZO OLIVARES E ING. MIGUEL VIELMA

Hora: 3pm. VÍA INTERNET

JUEVES 29 DE JULIO

1ra. Parte: TELEFÉRICOS DE LA PAZ Y SU ARQUITECTURA

PONENTE: ARQUITECTOS ROBERTO AMENEIRO, CARLOS GONZALEZ Y CARLOTA ALFONSO

Hora: 3pm. VÍA INTERNET

2da. Parte: LA ARQUITECTURA COMO RESULTADO DE LA VALORACIÓN DIMENSIONAL DEL LUGAR

PONENTE: ARQ. FRANCISCO MUSTIELES

Hora: 4pm. VÍA INTERNET

SÁBADO 31 DE JULIO

ACTO DE CLAUSURA DE “JULIO, MES DE LA ARQUITECTURA”

ORADOR DE ORDEN: DR. ISAAC ABADÍ.

ACTO DE ENTREGA DEL RECONOCIMIENTO “BOTÓN DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS DE VENEZUELA” A LOS ARQUITECTOS SASKIA CHAPELLÍN, ROGELIO MAYORCA Y AL LIC. NABOR ZAMBRANO.

ACTO DE ENTREGA DE LA ORDEN COLEGIO DE ARQUTECTOS DE VENEZUELA A LOS ARQUTIECTOS ISAAC ABADÍ, DOMINGO ACOSTA, ANA CRISTINA ECHEVERRÍA, ANTONIO FIDALGO, LUISA GALAVÍZ, HANDEL GUAYASAMÍN, GUSTAVO MÁRVEZ, BERNARDO MAZZEI, TIBISAY PARDO, FLAVIO ROMERO, KIOMARA SCOVINO, CIRO SOSA, AL DR. ALONSO ROMERO Y AL ABOG. CRISPÍN NÚÑEZ

Hora: 11am VÍA INTERNET

ACA

ANTE DOS SIGNIFICATIVOS OLVIDOS, ALGO MÁS SOBRE EL 29 DE AGOSTO

1. Izquierda: Miguel Arroyo (1920-2004). Derecha: Joel Sanz (1947-2013)

El pasado domingo 29 de agosto en la nota “TAL DÍA COMO HOY…”, pasamos inexcusablemente por alto que en esa fecha también, muy relacionados con nuestra cultura, se produjeron el nacimiento en 1920 de Miguel Arroyo (f. 2004) y el fallecimiento en 2008 de Joel Sanz (n. 1947), dos personas que además de destacar en sus respectivos ámbitos profesionales dejaron una huella indeleble como docentes en las generaciones que formaron.

2. Miguel Arroyo y Harry Abend en en el Taller de Ensayos de Texturas (hoy Taller Galia) de la FAU UCV (circa 1958)

1

Para subsanar (sólo en parte) la primera de esas importantes omisiones que se nos hizo patente al visitar la página de facebook de nuestro amigo Enrique Larrañaga, le hemos pedido autorización para transcribir el sentido texto que elaborara hace un año con motivo del centenario del nacimiento de Miguel Arroyo.

El 29 de agosto de 1920, hace hoy cien años, nació en Caracas Miguel Arroyo, persona y personalidad fundamental en el desarrollo artístico venezolano durante el siglo XX y en su introducción a la modernidad.

Desarrolló su trabajo como ceramista, diseñador, museólogo, museógrafo, crítico y teórico y, en mi opinión, esa variedad de dedicaciones pueden resumirse en su permanente y persistente afán docente. Así tuve la suerte de conocerlo cuando no sabía quién era y mi padre me sugirió que le preguntara cuál era la diferencia entre grabados y aguafuertes (se lo había preguntado a él y tampoco sabía) en la inauguración de una exhibición de Goya en el Museo de Bellas Artes y aquel hombre, que hoy presumo muy ocupado con las obligaciones de una inauguración, le dedicó un tiempo que percibí muy largo y minucioso a un muchachito a quien paseó por buena parte de la muestra haciéndole ver las diferencias entre las técnicas a partir de su expresión en las obras y sus soportes.

Años más tarde disfruté su sabiduría (tan intensa que podía desplegarla sin alarde alguno sino con una humildad sobrecogedora) en la Universidad Simón Bolívar y en las varias veces en que me recibió en su casa para conversar sobre casi cualquier tema, consultar dudas, apoyar inquietudes y compartir su extensa biblioteca (de la que me regaló más de un libro que hoy atesoro con el doble interés de los títulos y de su origen).

Hasta en este país desmemoriado e ingrato con sus verdaderos héroes estoy seguro que la fecha generará distintos homenajes y recuerdos y en cada uno seguramente se destacará alguna o varias de las muchas facetas de su trabajo y su legado.

3. Miguel Arroyo compartiendo con sus estudiantes de la Universidad Simón Bolívar durante el receso entre alguna de sus clases de Plástica; posiblemente en 1978 o 1979.

En esta breve nota apenas quiero recordar, con profundo agradecimiento, la generosidad didáctica de ese hombre que compartía lo que sabía y lo que le preocupaba con verdadero interés y serena contundencia, Virtudes que quienes tuvimos la suerte de nutrirnos de ellas recordaremos siempre; cada siglo que pase, como lo hacemos con emoción en este primer siglo de presencia de un maestro integral que hoy se cumple.

Enrique Larrañaga

4. Gerd Leufert, Jesús Soto y Miguel Arroyo en el patio del Museo de Bellas Artes, 1967
5. Luis Alfredo López Méndez y Miguel Arroyo. Intervención de la parte inferior de la marquesina de entrada del Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de New York,1939, proyectado por Gordon Bunshaft para Skidmore & Owings.
6. Miguel Arroyo. Izquierda: Botella (cerámica, arcilla roja, torneado), 1959. Derecha: Arte, Educación y Museología: Estudios y Polémicas 1948-1988 (Caracas, Academia Nacional de la Historia), 1989
7. Miguel Arroyo. Sillas para el estar de la casa de Pampatar de Alfredo Boulton, 1954
8. Miguel Arroyo. Dos de los murales que sirven de división en el Taller de Ensayos de Texturas (hoy Taller Galia) en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV)

Síntesis biográfica

Miguel Gerónimo Arroyo Castillo nació en Caracas el 29 de agosto de 1920.

Fue ceramista, pintor, diseñador, museólogo, museógrafo, crítico y teórico del arte. Entre 1934 y 1937 asistió a la Academia de Bellas Artes, posteriormente llamada Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas, donde inició su formación de la mano de Antonio Edmundo Monsanto. En 1937, a los 17 años de edad, fue asistente de Luis Alfredo López Méndez realizando con él en 1939 diferentes intervenciones artísticas en el interior del Pabellón de Venezuela en la Feria Mundial de New York, ciudad en la que vivirá durante dos años. En 1943 expuso en la sección de pintura del IV Salón Oficial Anual de Arte Venezolano (MBA) la obra Negros e India. Profesor de Dibujo e Historia del Arte en el Liceo de Aplicación de Caracas (1944-46), entre 1947 y 1948 realizó una especialización en Educación Artística en el Carnegie Institute of Technology de Pittsburgh. En 1950, se une al grupo Los Disidentes, liderados desde París por Alejandro Otero. Desde 1951 hasta 1953 trabajó en diseño de interiores y muebles. En 1953, es nombrado profesor del curso de cerámica y de esmalte sobre metal de la Escuela de Artes Plásticas, la Escuela que lo había formado. En 1956 diseñó dos murales tridimensionales y cuatro murales que sirven de división en el Taller de Ensayos de Texturas (hoy Taller Galia) en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela (UCV). En 1954 fue reconocido con el Premio Oficial de Artes Aplicadas del Salón Oficial Anual de Arte Venezolano (Museo de Bellas Artes) con un conjunto de piezas cerámicas. Entre 1957 y 1959 fue profesor Jefe del Taller de Plástica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV. Diseñó e instaló la colección egipcia del Museo de Bellas Artes, del cual fue director entre 1959 y 1976. Durante su gestión, organizó el museo en departamentos y curadurías, así como también el Servicio de Registro. Profesor invitado de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar entre 1976 y 1981 y profesor en la Escuela de Artes de la Facultad de Humanidades de la UCV entre 1978 y 1985. Su libro Arte, Educación y Museología: Estudios y Polémicas 1948-1988 (Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1989), recopila sus ensayos críticos. En 1992 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas.

Fallece en Caracas el 3 de noviembre de 2004.

9. Joel Sanz en su oficina atendiendo a un grupo de estudiantes de la USB, 2010.

2

Para dejar al menos una pincelada sobre la figura de Joel Sanz apelamos primero a la nota, también muy emotiva, montada justo el pasado domingo 29 de agosto por Víctor Sánchez Taffur en su página de Instagram, y luego al texto “LO MEJOR DE NUESTRAS VIDAS (A causa de una ausencia)”, publicado por Oscar Tenreiro el 7 de septiembre de 2013 en el diario TalCual y que se encuentra desde esa misma fecha en su blog Entre lo cierto y lo verdadero.

Joel fue arquitecto y un profesor a tiempo completo, un monje del claustro académico. Gracias a su legado docente obtuvo los méritos suficientes para recibir el Premio Nacional de Arquitectura de Venezuela en el año 2000.

Fue uno de los fundadores de la Unidad Docente Nueve, y allí dio clases alrededor de cuatro décadas. Por cierto, la UD9 se prepara para cumplir sus 50 años en este 2022 y es importante recalcar que el maestro Sanz dirigió como coordinador casi la mitad del tiempo que tiene el grupo académico.

Conocí a Joel a los 15 años, luego entré a estudiar arquitectura, trabajé en su oficina, compartimos infinidad de actividades, clases, eventos, viajes y reuniones. Fuimos amigos.

10. Imágenes de la última visita de Joel Sanz al curso del profesor Víctor Sánchez Taffur en la Unidad Docente 9

Estas imágenes pertenecen a la última vez que visitó mi curso y los estudiantes tuvieron la oportunidad de escucharlo.

Hoy se cumplen 8 años del fallecimiento del maestro Joel Sanz, pasa el tiempo y seguimos escrutando todas las cartas que nos dejó sobre la mesa.

Víctor Sánchez Taffur

11. Charla del profesor Joel Sanz en el Museo Arqueológico de Quíbor durante la visita realizada por el curso del profesor Víctor Sánchez Taffur, 2005.

I

Ricardo Lagos, ex-Presidente de Chile declara en una entrevista para El País de Madrid: En Chile, la dictadura nos robó lo mejor de nuestras vidas. ¿No podemos decir los venezolanos, exactamente lo mismo? Lo creo, y vuelve en mí esa convicción con toda su fuerza con motivo de la reciente muerte, súbita, del colega Joel Sanz, nacido en Noviembre de 1947.

Si dejamos aparte todo aquello que nos hace singulares, Joel era uno más de los venezolanos que han visto con estoicismo mezclado con una muy explicable sensación de frustración el transcurrir de los últimos quince años, dominados por una especie de reinado de la mediocridad y el resentimiento. Tiempo en el cual el desdén hacia la idoneidad profesional en provecho de la sujeción política ha sido la norma, con algunos momentos, muy raros y ya lejanos en el tiempo, de efímera apertura.

Sabemos que esa sujeción impuesta desde el Poder ha sido un mal venezolano, pero en este tiempo de espejismos revolucionarios ha llegado a niveles como nunca en nuestra historia. Y si los espacios de trabajo públicos para los arquitectos han sido aquí tradicionalmente una reserva para allegados y amigos, siempre hubo alguna posibilidad de que se abrieran oportunidades, algo que hoy resulta prácticamente imposible a menos que se cultive y rinda culto a la hipocresía.

En un escenario así personas como Joel Sanz, veraces, de cordialidad sincera pero nunca complaciente, conscientes de que su valor personal y profesional era resultado de un proceso de maduración profundo y auténtico, en el que las apariencias poco contaban, tenía necesariamente que verse en situación difícil, colocado en cierto modo al margen, en una frontera problemática.

12. Joel Sanz. La Casa de mi Madre, Higuerote, 1987. Mención Especial en la Categoría Diseño Arquitectónico en la VII Bienal de Arquitectura de Quito de 1990

II

Todos en nuestro mundo profesional hemos estado asediados por este contexto hostil y desde todo punto de vista absurdo en un país donde todo está por hacerse. Y la muerte de Sanz, Premio Nacional de Arquitectura del año 2000, nos lo hace notar, de nuevo, de un modo estridente y doloroso.

Toda muerte, eso creo, es un mensaje, una llamada, una señal a menudo incomprensible. Y para mí la de Joel Sanz, aparte de esa dificultad para entenderla, me induce en cierto modo a gritarle en la cara a quienes teniendo en sus manos la posibilidad de que gentes como él dijesen una palabra fuerte a través del hacer, de su obra, se mantengan pasivos o incluso sigan practicando esa absurda doctrina de la exclusión, asunto central del proceder público dominante aquí. Porque Joel era un arquitecto que pudo construir muy poco hasta llegar últimamente a enfocarse sólo en la docencia, pese a su muy sólida formación: conocimiento constructivo que se expresaba por ejemplo en el dominio del detalle, hábil y atractivo manejo de los materiales, un sentido intuitivo de las formas de trabajo de la estructura, y una gran facilidad para la organización del edificio. Todo unido a un sólido compromiso estético que lo llevó a proponer imágenes de arquitectura que deben perdurar aunque sea en el mundo virtual, tarea que corresponde realizar ahora a sus legatarios, sus colegas cercanos del mundo universitario (la Unidad Nueve de la UCV), compromiso docente que cultivó con entrega y una rara vocación. Porque no puede dejarse de relacionar la personalidad de Sanz con esa labor de profesor que estimuló en muchos el amor a la arquitectura, a la vez que insistía en la necesidad de rigor, de estudio y de trabajo fuerte, virtudes que le fueron propias.

13. Joel Sanz. Propuesta ganadora del Concurso Nacional de Ideas “La Cultura Libera al San Carlos”, 2000

III

Era Joel Sanz ese tipo de arquitecto nuestro que, sin estar demasiado consciente de ello, ejerce considerando suyas las mejores cosas de la tradición moderna: la forma es esencialmente resultado y mucho menos imposición previa, siendo la organización del edificio uno de sus orígenes; la propuesta estructural se asume como hilo conductor del proceso; el edificio resuelve problemas, responde a ellos, se vincula positivamente a un programa sin que este requisito se imponga; agudeza en la identificación de ciertas líneas maestras que orientan el diseño (la topografía, los accidentes naturales, las direcciones visuales en contextos urbanos); importancia de las proporciones: el hombre como referencia permanente. Agudeza ayudada por un talento innato, reconocible en su capacidad para el dibujo, expresiva, precisa, capaz de, incluso, llevarlo a la vez por direcciones opuestas, lo cual le provocaba no pocos conflictos. Y objetivos estéticos muy bien inscritos en nuestro momento histórico. Tal vez digo demasiadas cosas difíciles de expresar (recordemos que la arquitectura se muestra, no se explica) pero sé también que hay pocos arquitectos de ese tipo aquí y en cualquier parte, porque ha ido pesando demasiado la superposición de modas o tendencias orientadas por la pulsión artística.

No creo que haya entre los colegas de aquí, que ven en nuestra disciplina un sentido más profundo que el de simple medio de sustento, conscientes de su dimensión cultural, de las exigencias intelectuales en el sentido tan bien definido por Carlos Raúl Villanueva, que dude en decir que con la muerte de Joel Sanz pierde Venezuela uno de sus mejores arquitectos. Y lo más irónico, lo que precisamente nos lleva a increpar al puñado de colegas que conscientes o no de su complicidad son parte de una suerte de mafia sumisa que soporta directa e indirectamente la parodia política que rige a Venezuela, es que muere sin haber podido dejarnos lo que sus capacidades le hubieran permitido hacer. La cultura venezolana es la que pierde y eso cuenta, porque en ella se mostrarán las consecuencias de la desgraciada coyuntura política que hemos vivido, sea cual sea su nombre, durante quince años. Y ha hecho posible tantas cosas que nos han robado lo mejor de nuestras vidas.

Oscar Tenreiro

14. Carlos Gómez de Llarena y Joel Sanz (colaborador). Residencia Geriátrica en Caraballeda, 1971-1973
15. Joel Sanz. Museo Arqueológico de Quibor (hoy Museo Antropológico de Quibor Francisco Tamayo). Vista del edificio Residencia y del edificio de Investigación, 1996
16. Izquierda: Joel Sanz. Museo Arqueológico de Quibor (hoy Museo Antropológico de Quibor Francisco Tamayo). Sección frontal del edificio de Investigación, 1996. Derecha: Joel Sanz (coord.) Carceri d´ Invenzione, v 2.0, 2005.
17. Joel Sanz. Centro de tenis para los XV Juegos Deportivos Nacionales, San Carlos, Cojedes, 2003

Síntesis biográfica

Joel Sanz Pino nació en Caracas el 23 de noviembre de 1947.

Fue arquitecto, diseñador y docente. En 1964 se inscribe en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela. Mientras estudiaba realizó una pasantía con el arquitecto Jesús Tenreiro. Recibe su título de arquitecto el 12 de marzo de 1970 graduándose con honores. Fue ganador de un concurso como preparador de Geometría Descriptiva, y fue preparador de los profesores Ángel Martin, Omar Carnevalli y de Pablo Lasala quien fue su profesor y luego amigo. En el año 1971 comienza a trabajar con el arquitecto Carlos Gómez de Llarena y desarrollan una Residencia para ancianos en Caraballeda para la Fundación Planchart. En el año 1972 funda un taller de proyectos, junto a Pablo Lasala, Carlos Gómez de Llarena y Jacobo Koifman, que se denominó Unidad Docente 5, que pasó a ser Unidad Docente 7 y luego Unidad Docente 9, taller que actualmente continúa en la Facultad de Arquitectura, que cuenta con 40 años de actividad académica, del que Sanz fue coordinador desde el año 1985 hasta el año 2005. Ha sido profesor de Historia de la Arquitectura Moderna desde 1980 hasta 1984, profesor invitado al Taller de Diseño Inter-facultades de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile en Santiago de Chile en el año 1998, profesor de la Maestría de Diseño Urbano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en el año 2000 y en noviembre de 2007 fue Profesor Visitante de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue coordinador de la publicación Carceri d´ Invenzione, v 2.0, que incluyó los proyectos de titulación de sus alumnos en el primer período académico del año 2005. Como profesor de la asignatura Diseño sus alumnos han obtenido 21 premios Axis: 8 premios únicos y 13 menciones. En 1975, se une a Juan Carlos Parilli y Francisco Arocha como socio de la firma S+P+A, Arquitectos, C.A. Participó en gran cantidad de proyectos de diferentes escalas, y de concursos de arquitectura ganando cuatro premios y cuatro menciones honoríficas. El año 2000 obtiene el Premio Nacional de Arquitectura.

Fallece en Caracas el 29 de agosto de 2013.

ACA

Procedencia de las imágenes

1 izquierda. http://vereda.ula.ve/wiki_artevenezolano/index.php/Arroyo,_Miguel

1 derecha. https://oscartenreiro.com/2013/09/14/no-perder-el-alma/

2. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2009/05/12/villanueva-en-barcelona-o-tenreiro-tal-cual-venezuela/

3. https://www.ceciliadetorres.com/exhibitions/enlarge/gerd_leufert_-_life_gestures_works_on_paper_1960-1995/1091

4. https://www.facebook.com/search/top?q=enrique%20larra%C3%B1aga

5, 6 y 16 derecha. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

7. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2010/11/15/miguel-arroyo-1920-2004-pionero-del-mobiliario-moderno-el-nacional-caracas/

8. https://www.flickr.com/photos/hzdedalus/14870403299 y-horizontes-del-taller/ y https://www.picuki.com/tag/TallerGalia

9. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2013/09/23/lo-mejor-de-nuestras-vidas-homenaje-a-joel-sanz-1947-2013-oscar-tenreiro/

10, 11, 15 y 16 izquierda. https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/2010/10/15/bitacora-de-tres-propuestas-para-quibor-museo-antropologico-de-quibor-francisco-tamayo-joel-sanz-venezuela/

12, 14 y 17. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

13. https://hanniagomez.blogspot.com/2009/01/joel-sanz-premio-nacional-de.html

¿SABÍA USTED…

… que en 1983 se inaugura y en 1988 se concluye la construcción de la Plaza Brión en Chacaíto?

1. La plaza Brión en fechas próximas a su inauguración durante los años 80 del siglo XX.
2. Intervenciones urbanas que se originaron a partir de la construcción de la Línea 1 del Metro de Caracas.

Entre los lugares que Max Pedemonte incluyó en lo que denominó como “Rutas paralelas”, recorrido peatonal asociado a una secuencia de espacios urbanos ininterrumpidos que buscaba entretejer una ciudad escindida surgido a raíz de la construcción del Metro de Caracas, la Plaza Brión, ubicada en Chacaíto, Municipio Chacao, constituyó uno de sus hitos fundamentales. En el texto “Plan de recuperación urbana” con el que el Metro se presenta en el catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura de 1987 (donde obtuvo el Premio Nacional), y con la intención de contextualizar la serie de operaciones que se implementaron, el propio Pedemonte señalará: “Estas intervenciones arrancan desde el año 1975 con la realización del proyecto de peatonalización del área adyacente a la basílica Santa Teresa, seguidos de la Plaza Caracas y del Paseo Anauco.”

3. La Línea 1 de Metro de Caracas a la altura de Chacaíto en pleno proceso constructivo
4. Toma aérea del bulevar de Sabana Grande.
5. Otra imagen de la plaza Brión en fechas cercanas a su inauguración.

Absolutamente vinculado a lo que fue la conversión de la Calle Real de Sabana Grande en bulevar y a la construcción de la estación Chacaíto de la línea 1 del subterráneo, el que puede ser considerado una de los lugares más concurridos de la ciudad, se constituyó en el remate necesario a la operación que originó lo primero y en desahogo de lo segundo cobrando un carácter que, por haber tenido que adaptarse a las condiciones de un entorno ya construido, ha debido asumir un papel en el que se combina la movilidad y la permanencia propios de un espacio de transición y, por ende, la dificultad de ser apreciado como una totalidad.

6. La Carretera del Este.
7. La avenida Francisco de Miranda en los años inmediatamente posteriores a su inauguración.

Habría que recordar que cuando en 1947 se inauguró la Carretera del Este, vía que conectó la Calle Real de Sabana Grande con el Country Club, Altamira, Los Palos Grandes y Los Dos Caminos, el antiguo Camino Real pasó a convertirse en calzada que podría ser recorrida por el ya para entonces pujante automóvil, derivando posteriormente en la construcción de la avenida Francisco de Miranda (inaugurada en 1954), que con tres canales de circulación por lado se extendería por 8,2 kilómetros. Se conformaba así el último eslabón de un eje continuo que permitía enlazar el casco central con Petare, el cual posteriormente guiaría el trazado de la Línea 1 del Metro de Caracas. Chacaíto, por tanto, siempre fue el punto nodal donde al atravesar su quebrada en sentido oeste-este se entraba en el Municipio Sucre del estado Miranda, finalizaba la Calle Real y comenzaba la más importante arteria del este de la ciudad.

8. Fotografía de las obras de construcción de la estación Chacaíto del Metro de Caracas, 1982.
9. Plaza Brión. Planta
10. La Plaza Brión de Chacaito en la actualidad.

Como lugar estratégico y puerta de entrada, Chacaíto fue objeto de un particular cuidado para los diseñadores de la División de Arquitectura del Metro, tanto en lo relacionado a la estación que adoptaría tal denominación como de las áreas exteriores que la acompañaban. De tal manera que, una vez vencida la resistencia de la Asociación de Comerciantes de Sabana Grande de eliminar el vehículo como protagonista del espacio una vez concluidas las obras, y decidida la construcción del bulevar mediante un histórico pronunciamiento emanado de la Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano (OMPU), se allanó el camino para hacer de la renovación urbana un elemento complementario que daría origen a la incorporación del inicio de la avenida Francisco de Miranda como ensanche del bulevar y parte de un espacio peatonal de 40 x 280 mts, reforzado por los centros comerciales Chacaíto, Country y Único, que limitaban sus bordes junto a edificios de uso mixto, que es lo que conocemos como la Plaza Brión.

De la nota elaborada por María Isabel Peña para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) rescatamos lo siguiente: “La difusa geometría de la plaza se configura con árboles, mobiliario urbano y elementos lúdicos, como un gran tablero de ajedrez con grandes piezas a escala humana, elementos que fomentan la permanencia del peatón. La plaza mantiene una gran actividad comercial y peatonal dado que en el sector se concentran diversas líneas de transporte que hacen de Chacaíto una estación intermodal.”

11. Izquierda: Escultura del almirante Luis Brión en la plaza que lleva su nombre, Chacaíto. Derecha: Escultura de José Martí en el cruce entre la avenida principal del Country Club y la avenida Francisco de Miranda, Chacaíto.

La escultura de Luis Brión, militar curazoleño que luchó en la Guerra de Independencia alcanzando el grado de almirante de las Marinas de Guerra de Venezuela y la Gran Colombia, lejos de buscar el protagonismo que se supone le añade la denominación del espacio, fue ubicada lateralmente en un punto intermedio rodeada de árboles. La estatua de otro prócer, en este caso de la independencia cubana, José Martí, se colocó en el cruce entre la avenida principal del Country Club y la avenida Francisco de Miranda. Cabe añadir que la escultura del almirante Brión fue registrada por el Instituto del Patrimonio Cultural como Bien de Interés Cultural de la Nación, publicado en la Gaceta Oficial de Venezuela N. 38.234 de fecha 22 de julio de 2005, como una de las manifestaciones tangibles recogidas en el I Censo del Patrimonio Cultural Venezolano 2004-2005, mereciendo «ser restaurada, protegida y conservada».

12. La fachada sur del Centro Comercial Chacaíto hacia 2014
13. El “Cubo Virtual azul y negro” de Jesús Soto en la plaza Brión frente al Centro Comercial Chacaíto.

Cumpliendo con una de las premisas que siguieron los proyectistas del Metro, la de incorporar el arte como parte integrante de las transformaciones urbanas que a su paso provocó, cerca del Centro Comercial Chacaíto, y como parte del espacio de la plaza, se colocó la pieza escultórica de grandes dimensiones “Cubo Virtual”, de Jesús Soto, hecha con varillas en aluminio móviles, que cuelga desde una estructura en cruz metálica sobre la salida peatonal del metro hacia la superficie. Ello se añade a otro interés manifiesto por hacer del Metro algo más que un sistema de transporte y que para lograrlo buscaba sumar a la alta calidad de su construcción la consideración del ciudadano como protagonista de un importante cambio cultural y conductual, traducido en respeto y cuidado por las instalaciones y el servicio, que durante muchos años logró introducir entre sus usuarios y que lamentablemente se ha perdido en nuestro días.

Si bien la Plaza Brión, dada su reciente data, carece de la tradición histórica de otros lugares de la ciudad, poco a poco ha ido forjando un sitial como punto de concentración de significativas manifestaciones políticas realizadas en los últimos veinte años. Hoy, afectada por el intenso uso y la falta de mantenimiento sigue cumpliendo el importante rol que le dio origen como parte de los espacios bien equipados con el mobiliario adecuado que, según palabras de Max Pedemonte,  han “permitido al peatón recuperar por fin en esta ciudad su derecho a caminar por ella, y de poder compartirla, al menos en paridad de condiciones, con esa especie de centauro mitad humano y mitad automóvil que se había hecho su dueño”.

Esta importante lucha pionera, lejos de haber concluido, todavía continúa de la mano de otros actores sociales.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://www.pinterest.com/pin/451134087665612073/

2. Max Pedemonte, Rutas paralelas. Plan de recuperación urbana del Metro de Caracas, 1983

3. https://www.pinterest.com/pin/393994667383457849/

4 y 5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

6 y 7. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

8. https://www.pinterest.com/pin/496592296387783755/

9. http://guiaccs.com/obras/plaza-brion/

10. https://es.wikipedia.org/wiki/Plaza_Bri%C3%B3n

11. http://estatuasdecaracas.blogspot.com/2019/01/almirante-luis-brion.html y http://estatuasdecaracas.blogspot.com/2014/01/jose-marti.html

12. http://guiaccs.com/obras/centro-comercial-chacaito/

13. https://arnoldorangel.wordpress.com/2014/02/07/dia-7-un-caballito-de-mar-al-trote/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 270

El Mapa de Venezuela como parte Austral de Nueva Andalucía, de Henricus Hondius (1597-1651) fechado en 1630, realizado a escala Milliaria Germanica communia y Milliaria Gallica comunnia, cuya imagen que engalana nuestra postal del día de hoy hemos obtenido de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, muestra dos provincias distintas del Imperio español que abarcaban gran parte del territorio de la actual Venezuela: Venezuela y Nueva Andalucía.

La provincia de Venezuela, figura como un enclave creado con el objeto de organizar mejor la administración de parte de los territorios denominados de Tierra Firme, actualmente constituidos por Venezuela, Colombia y Panamá. Su límite occidental estaba situado en el Cabo de la Vela en la península de la Guajira (cerca de la actual frontera entre Venezuela y Colombia), mientras que por el este su superficie se extendía hasta Maracapana, cerca de la ciudad de Barcelona, capital del actual estado Anzoátegui.

Por otra parte, la provincia de Nueva Andalucía, que más tarde pasó a denominarse provincia de Cumaná, fue una “entidad política creada en la región oriental de Reino de Tierra Firme —de la actual Venezuela— reunía a los antiguos territorios de Nueva Andalucía (creada en 1536) y Paria, en una única entidad creada el 27 de mayo de 1568 con Diego Hernández de Serpa como primer gobernador, con título por dos vidas”. La provincia de Nueva Andalucía y Paria incluía territorios de los actuales estados Sucre, Anzoátegui, Monagas y la isla de Trinidad, y sus ciudades más importantes eran Cumaná, capital provincial, y Nueva Barcelona. Esta provincia limitaba al sur con la de Guayana (creada en 1585), mientras que la de Venezuela ocupaba la frontera occidental.

El plano se realiza en la época en que Pedro Núñez Meleán, caballero de la Orden de Santiago, (quien sucede en el cargo a Juan de Meneses y Padilla quien se desempeñó como Gobernador entre 1624-1630), toma posesión del gobierno de la provincia de Venezuela como gobernador y capitán general. Nuñez Meleán permanecerá al mando hasta octubre de 1637, liderando varias expediciones exitosas contra los holandeses y mejorando la administración de las minas de Cocorote y Aroa aumentando así las exportaciones de cobre a la Península. Datos históricos muestran que para ese momento “una escuadra holandesa formada por 2 embarcaciones o urcas, se encuentra anclada en la isla de La Tortuga, entre Margarita y cabo Codera, dedicada a explotar las salinas”.

El mapa, descrito en latín, esta impreso en Amstelodami, una latinización de una temprana forma del holandés para denominar a la ciudad de Amsterdam. El mismo considera la escala visual como elemento esencial de representación cartográfica, respetando la regla de utilizar varias escalas en expresiones latinas, un aspecto habitual en los grabados del mundo en el siglo XVI. En este caso Hondius se vale de las escalas en Milliaria Germanica communia (millas alemanas) y en Milliaria Gallica comunnia (millas francesas) para cubrir los territorios de Venezuela y Nueva Andalucía, así como todas las islas presentes en lo que denomina “Mar del Norte”.

De igual forma identifica los puntos cardinales como Septentrio (norte), Meridies (sur), Orientis (este) y Occidies (occidente) dibujando, como ya adelantamos parcialmente, un territorio que va desde el Cabo de la Vela al occidente, hasta la isla de Tobago al oriente; y desde Dominica al norte, hasta el lugar que denomina St. Thomas, al sur, adyacente al Rio Orinoco, este último descrito por los distintos nombres que se le otorgaban: “Río de Paria, Yuyapari, Huriaparia, Worinoque u Orinoque”.

Para el momento de elaboración del mapa, ya habían sido fundadas las poblaciones de Coro (1527), El Tocuyo (1545), Borburata (1548), Barquisimeto (1552), Valencia (1555), Mérida (1558), San Cristóbal (1561), Caracas (1567), Caraballeda (1568), Carora (1569), Los Teques (1573), Maracaibo (1574), Barinas (1577), San Juan de los Morros (1584), La Guaira (1589), Los Puertos de Altagracia (1592) y La Victoria (1593), muchas de las cuales aparecen ya reflejadas en él, con pequeñas fachadas: una simbología que se repite con pequeñas variaciones propias de su condición artística.

El plano privilegia un encuadre donde tierra firme y mar tienen el mismo peso compositivo, destacando la importancia de evidenciar todo lo conocido al interior del continente así como toda la línea de costa navegable y las islas al norte de las provincias. De esta forma, Hondius revela el interés estratégico y económico de Holanda en la región, y dibuja en detalle las islas de Aruba, Curazao, Bonaire, Isla de Aves, Los Roques, La Orchila, La Tortuga, Isla Blanca, Margarita, Los Frailes y Los Testigos; así como el cordón de islas que se despliegan al nororiente: Dominica, Matalino, Santa Lucía, San Vicente, Bekia y Granada, un cinturón que remata en la isla de Trinidad (adyacente a Tobago) bajo la cual aparece representado el delta del Río Orinoco. Cada una de ellas es dibujada por Hondius alternando cuatro colores distintos, para permitir una mejor legibilidad.

La hermosa y detallada representación de Hondius, incluye datos ilustrados de manera artística, como las dos rosas de los vientos dibujadas simétricamente a ambos lados del nombre del mapa, las cordilleras, valles y montañas, las pequeñas fachadas que señalan las poblaciones y asentamientos, las márgenes de los ríos, los pequeños arboles distribuidos a todo lo largo del territorio y una carabela navegando en el mar del norte. 

Hondius, además de construir el mapa del territorio de forma rigurosa desde el punto de vista de las convenciones gráficas y la representación, añade datos como la presencia de etnias indígenas en algunas zonas (indios palenques, indios de perito y otros).

Con relación a su autor, el cartógrafo Henricus Hondius, era hijo del tambien cartógrafo y grabador flamenco Jodocus Hondius (1563-1612), quien se estableció en Ámsterdam alrededor de 1593 y comenzó una empresa que produjo globos terráqueos y grandes mapas del mundo. Parte de la reputación como grabador y cartógrafo de su padre Jodocus Hondius se debe a que, en 1604, adquirió las placas para el atlas del mundo de Mercator y en 1606 publicó una nueva edición de esta famosa obra. Tras la muerte de Jodocus Hondius padre en 1612, sus hijos Henricus y Jodocus continuaron la empresa familiar, llegando a producir con su cuñado Johann Jansson, la publicación de lo que posteriormente se conoció como el famoso Atlas Mercator-Hondius.

IGV

HA SIDO NOTICIA

Barcelona nombrada Capital Mundial de la Arquitectura por la UNESCO para 2026

Escrito por Dima Stouhi

30 de julio de 2021

Tomado de ArchDaily

Junto a Copenhague y Río de Janeiro, Barcelona ha sido nombrada Capital Mundial de la Arquitectura de la UIA 2026 por la UNESCO, y será la sede del Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos dos años después del evento en Copenhague. Barcelona y Pekín fueron ambos aspirantes al título de 2026, pero la ciudad catalana tomó la delantera con su oferta ganadora titulada «Uno hoy, uno mañana», que explora el enfoque de la ciudad hacia la sostenibilidad y el futuro del entorno construido.

Barcelona anticipa varios eventos de arquitectura en los próximos años. Se espera que la tan esperada finalización de la Sagrada Familia tenga lugar a tiempo para el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. La ciudad también ha estado trabajando para albergar la Nueva Bauhaus europea, una iniciativa que «llama a todos los europeos a imaginar y construir juntos un futuro sostenible e inclusivo que sea hermoso para nuestros ojos, mentes y almas», y albergará la 25ª edición. de la Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo (BEAU).

La UNESCO nombró a Río de Janeiro, Brasil, como Capital Mundial de la Arquitectura para 2020. La ciudad estaba destinada a ser la sede del 27º Congreso Mundial de Arquitectos, pero debido a la pandemia, el evento se llevó a cabo digitalmente. Como primera Capital Mundial de la Arquitectura, la ciudad brasileña realizó una serie de eventos bajo el tema “Todos los mundos. Solo un mundo”, y promovió el undécimo objetivo de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible acordada internacionalmente: “Hacer que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”.

Establecida en 1948, la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) es una organización no gubernamental que cuenta con el apoyo de la UNESCO y tiene como objetivo resaltar el papel de la arquitectura y la planificación urbana en la configuración de un futuro sostenible y abordar los desafíos globales. Designada trienalmente, la ciudad Capital Mundial de la Arquitectura se convertirá en un foro internacional de debate sobre temas relacionados con el medio ambiente urbano.

ACA