De entre los ejemplos que Juan Pedro Posani destaca a la hora de desarrollar el capitulo titulado “El eclecticismo como sistema” en Caracas a través de su arquitectura (1969), basado en un trabajo anterior que lleva por nombre “El eclecticismo criollo”, publicado en el Boletín del CIHE, nº 6 (septiembre 1966), especie de corriente que florece entre las primeras generaciones de arquitectos formados en Venezuela durante los años 50 y 60 del siglo XX que se funda “1) En el uso de las formas del pasado reciente y 2) En el concepto de estilo en tanto creación esencialmente personal”, donde los referentes temporales a los que los jóvenes profesionales remiten no son otros que los grandes maestros del Movimiento Moderno, aparecen dos casas diseñadas por Gorka Dorronsoro (1939-2017) en Caracas: una ubicada en Cumbres de Curumo de 1965 y otra que Posani localiza en Los Guayabitos, cuando en realidad se encontraba en la urbanización El Placer, de 1968.
Al referirse a las dos obras, Posani establece una sutil e interesante comparación entre ellas, que creemos vale la pena reproducir como preámbulo a la nota que tiene como protagonista a la segunda de ellas: la Quinta Consuelo o Casa Garmendia, cuya fotografía tomada desde el noreste engalana nuestra postal del día de hoy.
1. Las dos casas proyectadas por Gorka Dorronsoro a las que Juan Pedro Posani hace referencia en Caracas a través de su arquitectura. Izquierda: la ubicada en Cumbres de Curumo. Derecha: la situada en Los Guayabitos (urbanización El Placer) conocida como Quinta Consuelo o Casa Garmendia.
Sobre la vivienda de Cumbres de Curumo Posani señala, siempre en el marco de lo que considera una operación de eclecticismo instrumental por parte de Dorronsoro, lo siguiente: “Esta es una obra en la cual se muestra evidentísimo el deseo de ceñirse con la mayor fidelidad al espíritu y al lenguaje formal de Le Corbusier. Pero un Le Corbusier muy particular, en el que se mezclan aspectos y sugerencias formales de los años veinte con elementos del Le Corbusier de la Maison Jaöul y del Convento de La Tuorette”. Por otro lado, sobre la Casa Garmendia expresa: “En esta otra obra refleja una notable evolución con relación a la anterior. Sin desligarse del ámbito de la cultura ecléctica (Mies, esta vez) la búsqueda se aproxima a una suerte de ‘realismo’ arquitectónico, basado sobre la identificación de las cualidades constructivas de los materiales”.
2. Otras fotografías que acompañaron la publicación de la Casa Garmendia en Caracas a través de su arquitectura.
Más allá de las diferencias que se puedan tener en cuanto a los referentes a los que apunta Posani con relación a la vivienda unifamiliar que hoy nos ocupa, lo cierto es que el proyecto, realizado en 1964, año en el Dorronsoro egresa de la FAU UCV, y se incorpora como asistente de Carlos Raúl Villanueva en la Oficina de Planificación de Construcciones de la UCV, permite apreciar que se trata de una muestra de sapiencia en cuanto a la adaptación al accidentado terreno donde debió implantarse y de reconocimiento del paisaje circundante propio de las afueras de la ciudad.
3. Plantas (arriba) y corte (abajo) de la Casa Garmendia publicados en la revista Punto nº 47 (noviembre-diciembre 1972).
Para lograr la exitosa respuesta, el arquitecto propuso insertar en el terreno de 776,83 m2 un prisma de base rectangular como volumen principal con sus lados mayores en sentido norte-sur, colocado paralelamente a las curvas de nivel de la parcela, que contiene la totalidad de los componentes del programa. Además, apela al juego de una serie de planos horizontales y verticales: los primeros enfatizados mediante una amplia terraza desarrollada longitudinalmente que se abre hacia las vistas lejanas a modo de extensión de las áreas sociales (fachada norte), reforzados con la presencia de otra terraza menor que aprovechan las habitaciones en la planta alta; y los segundos utilizados en la composición de la fachada sur donde se ubica el acceso, cuyo protagonista es un cilindro que contiene la escalera en caracol que permite subir a la planta alta.
4. Dos de las fotografías que acompañan la publicación de la Casa Garmendia en la en la revista Punto nº 47 (noviembre-diciembre 1972).
La casa, apreciable como un todo plenamente incorporado al paisaje desde la curva en pendiente de la calle que la bordea y le da acceso, combina estructuras mayormente metálicas y de concreto con el ladrillo macizo usado como cerramiento tanto de la pieza arquitectónica como del terreno que la contiene. De metal también son la ventanería y los antepechos de la terraza hacia la que se abren las habitaciones.
Proyectada, como ya se insinuó, en dos plantas, en la primera se ubica el acceso vehicular y peatonal junto a las áreas sociales (sala y comedor de miran al paisaje) y de servicio (cocina, cuarto de servicio y cuarto de lavado) más próximas a la entrada. Por medio de la ya mencionada escalera de caracol se accede a la segunda planta, con independencia del tránsito de la planta baja, donde se ubican cuatro habitaciones y dos baños, así como un estar. El balcón que une todas las habitaciones en el frente norte funciona a su vez como elemento de protección solar.
5. La casa vista desde el noreste.
Publicada por primera vez por Posani, la Casa Garmendia apareció ampliamente documentada (sin comentarios que la acompañaran) en la revista Punto nº 47 (noviembre-diciembre 1972) voluminoso ejemplar de referencia que también incorporó, entre otros: el Edificio del INCE de Tomás José y Eduardo Sanabria; el Edificio de Seguros Orinoco de José Miguel Galia; la Torre Phelps de José Puig; el Edificio Nuevo Centro de Julio Coll Rojas; el Almacén Central de Repuestos Volkswagen de Dirk Bornhorst; y una vivienda unifamiliar en Porlamar de Pablo Lasala.
6. Tres participaciones de Gorka Dorronsoro en el campus de la Ciudad Universitaria de Caracas. Edificio de Ingeniería Sanitaria (izquierda), Edificio de Ingeniería Metalúrgica (derecha arriba) y Edificio de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (derecha abajo).
Dorronsoro, incorporado como ya se dijo entre 1964 y 1972 al equipo liderado por Carlos Raúl Villanueva en la Oficina de Planificación de Construcciones de la UCV, proyectó el edificio de Ingeniería Sanitaria (1970-1975), el de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (1967-1977) y, de manera independiente, el de Ingeniería Metalúrgica (1976-1988) con la colaboración de Julio Riquezes. Además, entre 1993 y 1999, junto a Juan Pedro Posani y Frank Marcano retomará la idea de actualizar el Plan Rector de la CUC buscando darle continuidad a lo dejado por Villanueva en los años 70. Talentoso arquitecto y estupendo fotógrafo reconocido con premios en Bienales Venezolanas de Arquitectura y exposiciones de fotografía, profesor de diseño arquitectónico y conferencista en Venezuela, Puerto Rico, Colombia y Costa Rica, Dorronsoro obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura el año 2008.
7. Fotografías recientes de la Casa Garmendia tomadas por el arquitecto Franco Micucci.
Recientemente, la Casa Garmendia ha sido objeto de atención en las páginas de Instagram de Arquitectura Venezuela (@arquitecturavzl) y Franco Micucci (@francomicucci) quien ha aportado una serie de fotografías recientes que dan cuenta del estado de buena conservación de la obra.
8. Trabajo de levantamiento y representación llevado a cabo por los estudiantes de tercer semestre de la UD 09 FAU UCV Roiner Oropeza y Onebis Castellanos, como parte del «Registro de arquitectura construida en Venezuela» guiado por el profesor Joao de Freitas.
También fue incorporada al curso conducido para alumnos de 3° semestre por el profesor de diseño Joao de Freitas en la Unidad Docente 9 FAU UCV durante primer de este año 2024, dedicado al Registro de arquitectura construida en Venezuela, donde los estudiantes Roiner Oropeza y Onebis Castellanos llevaron a cabo un estupendo trabajo de levantamiento y representación que incluyó la elaboración de una maqueta, y que se encuentra montado en la página de Instagram @jddefreitasjoao.
Desde el año 2005 la Casa Garmendia o Quinta Consuelo forma parte del catálogo de Bienes de Interés Cultural de la Nación, publicado en Gaceta Oficial N° 38.234, de igual forma la alcaldía del Municipio Baruta la declaró como Bien de Interés Municipal según Decreto N° 181.
Sobre la vida y obra de José Lino Vaamonde Valencia (Orense, 1900 – Caracas, 1986), autor del dibujo que ilustra nuestra postal del día de hoy, ya nos hemos referido al menos en un par de ocasiones desde estas páginas. La primera al elaborar la nota sobre su papel jugado en el diseño y construcción de dos “súper estaciones” de servicio (Blandín -La Castellana- y Las Mercedes, ambas en Caracas), proyectadas la primera en 1954 y la segunda en 1955, pero abiertas al público en 1959; y la segunda al referirnos a su rol dentro del equipo que concibe el nuevo edificio de la Shell (1957-1960), también conocido como edificio La Estancia, que se ubicaría en un sector vacío de la urbanización Chuao.
1. Sección de Arquitectura de la Compañía Shell de Venezuela. Izquierda: Super Estación de Servicio Las Mercedes. Carlos Augusto Gramcko bajo la supervisión de José Lino Vaamonde, 1955. Derecha: Super Estación de Servicio Blandín, La Castellana. Rafael Valery S. bajo la supervisión de José Lino Vaamonde, 1954.
La participación de Vaamonde en las obras señaladas las lleva a cabo desde la que fue tal vez su principal actividad realizada en el país: ser el responsable de la creación y organización de los Servicios de Arquitectura de la Shell Caribbean Petroleum Co. (antecesora de la Compañía Shell de Venezuela), dependencia que se encargaría desde 1946 de atender el urbanismo y diseño de campamentos petroleros, sus viviendas y sus diferentes servicios (clubes, edificaciones educativas y de atención médica o elementos de apoyo), así como también diversas necesidades que la compañía requería y aportaba a los centros poblados próximos a los lugares donde su actividad extractiva se desarrollaba, fundamentalmente en el occidente del país. Allí, Vaamonde desempeñará diversos cargos (Jefe de la Sección de Arquitectura, primero, y de la Sección de Proyectos, después), hasta que por su valiosa labor la transnacional anglo-neerlandesa lo nombre en 1958 Arquitecto Asesor de la Compañía, el más alto cargo en su rango dentro de la empresa, de la que se retirará en 1961 tras 15 años de servicio.
2. Edificio La Estancia (antiguo edificio de la Shell), Chuao. Diego Carbonell, Miguel Salvador Díaz y José Lino Vaamonde (1957-1960).
Vaamonde, egresado en 1927 de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid (título al que sumó los de arquitecto sanitario y aparejador en 1934), tuvo durante la República un activo desempeño gremial jugando “un destacado papel tanto en la creación de los Colegios de Arquitectos y redacción de sus estatutos fundacionales, como en los cargos, obtenidos por elección, que desempeñó: secretario de la Sociedad Central de Arquitectos los años 1929 a 1931, miembro fundador y secretario del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid desde 1931 a 1934, así como fundador y secretario general del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España entre 1932 y 1934”, de acuerdo al artículo dedicado a Vaamonde elaborado por Isabel Argerich Fernández para el portal de la Real Academia de la Historia de España (http://dbe.rah.es/biografias/44253/jose-lino-vaamonde-valencia)
3. Secundino Zuazo. Plan de Reforma Interior y Ensanche de Madrid (1929)
Siguiendo el texto de Argerich Fernández, sobresalen del período en que ejerció la profesión en la península su participación “en la construcción del Metro de Madrid (1927) y del ferrocarril Orense-Santiago (1929), dedicándose desde entonces al urbanismo. También trabajó para Secundino Zuazo en los planes de Reforma Interior y Ensanche de Madrid, Ensanche de Zaragoza y Plan Comarcal de Madrid”. En 1934 presentó a concurso del Ministerio de Obras Públicas en colaboración con Luis Pérez Mínguez y Joaquín Ortiz García un proyecto para poblados en zonas regables del Guadalquivir por el que logró mención especial del jurado. “En 1935 fue (…) premiado por su estudio Algunas aportaciones al estudio de la Vivienda Rural española; al año siguiente se distinguió con la 1ª Medalla en la Exposición de Bellas Artes de Córdoba (Sección Construcción) con el proyecto Vivienda Mínima para Obreros”. De 1928 será su escrito “La Arquitectura, función social” y de julio de 1935 el artículo “Algunas aportaciones al estudio del problema de la vivienda rural española”, publicado en la revista Administración y progreso nº 37.
4. Dos fotografías procedentes del archivo de José Lino Vaamonde que registran su participación como integrante de la Junta Central del Tesoro Artístico que llevó adelante la protección de las obras del Museo del Prado durante la Guerra Civil española (izquierda), y como Comisario General Adjunto del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París de 1937 (derecha).
Incorporado a la gestión republicana, Vaamonde comienza una intensa actividad para la protección institucional del Tesoro Artístico español. “En octubre de 1936, fue nombrado arquitecto conservador del Museo del Prado, y vocal arquitecto de la Junta Central del Tesoro Artístico tres meses después. Como tal, dispuso medidas para la protección del Museo, y se responsabilizó de uno de los aspectos cruciales de la vasta operación de traslado de obras maestras a Valencia: su recepción y adecuada conservación en dicha ciudad” a raíz del bombardeo del centro de Madrid que causó serios daños al Museo. Finalmente, destaca su participación como Comisario General Adjunto del Pabellón Español en la Exposición Internacional de París de 1937. Por tanto, su militancia y compromiso con el gobierno de Manuel Azaña, es lo que le lleva a exiliarse en Venezuela donde arriba en 1939.
5. Izquierda: Edificio Peque, San Bernardino, Caracas. José Lino Vaamonde y Joaquín Ortíz García (1945). Derecha: Edificio de Servicio Shell para el Agricultor, Cagua. José Lino Vaamonde y Sección de Arquitectura de la Compañía Shell de Venezuela (1952)
Entre su llegada al país y su incorporación a la Shell Caribbean Petroleum Co. transcurrirán siete años en los que Vaamonde pasa un período de cierta inestabilidad profesional (común al de otros de sus colegas exiliados). Residenciado en Valencia, recién legado lleva adelante una fallida experiencia empresarial junto a Joaquín Ortiz –recién llegado de la República Dominicana– y ya en Caracas se asocia durante un corto tiempo con Javier Yárnoz y el propio Ortiz lo cual dio como resultado la construcción de varias obras todas ubicadas en la capital.
6. José Lino Vaamonde y Sección de Arquitectura de la Compañía Shell de Venezuela. Izquierda: Centro de Entrenamiento Artesanal de Lagunillas (1953). Derecha: Hotel Lagunillas (1955).7. José Lino Vaamonde y Sección de Arquitectura de la Compañía Shell de Venezuela. Izquierda: Viviendas de campamento petrolero, Lagunillas (1955). Derecha: Club Manaure también, Cardón (1953).
Así pues, retomando el hilo con que iniciamos esta nota, el edificio administrativo proyectado por Vaamonde para la Refinería Cardón, estado Falcón, en 1959, se sumará, como bien apunta Henry Vicente Garrido en “De Venezuela: La ficticia ‘ilusión’ del destierro”, texto publicado en Arquitecturas Desplazadas. Arquitecturas del exilio español, 2007, catálogo de la exposición del mismo nombre de la cual fue director y comisario, a otra importante cantidad de trabajos realizados dentro de la Sección de Arquitectura de la Shell: los planes reguladores de Lagunillas (1954) o de Altagracia (1958), el edificio de Servicio Shell para el Agricultor, en Cagua (1952), el Centro de Entrenamiento Artesanal de Lagunillas (1953), la Unidad de Quemaduras del Hospital Shell en Maracaibo (1955) y el Club Manaure también en Cardón (1953), entre otros.
8. José Lino Vaamonde y Sección de Arquitectura de la Compañía Shell de Venezuela. Edificio de oficinas Refinería de Cardón (1959).
Por otra parte debe señalarse que, con las estaciones de servicio como preámbulo, el edificio de oficinas de la Refinería Cardón y el edificio Shell de Chuao, serán las últimas obras en las que participó Vaamonde antes de jubilarse de la petrolera, mostrando ambas un claro parentesco en lo que a su preocupación por la protección solar se refiere constituyéndose tal vez ello en su rasgo más característico.
9. Portada y páginas interiores del libro Salvamento y protección del tesoro artístico español durante la guerra, 1936-1939 publicado por José Lino Vaamonde en Caracas en 1973.
Ya retirado de la Shell, Vaamonde publicó en Caracas en 1973 una monografía titulada: Salvamento y protección del tesoro artístico español durante la guerra, 1936-1939 y, posteriormente, “Objetivo: Museo del Prado” aparecido en la revista madrileña Historia 16, nº 7, noviembre de 1976 que recogieron la su actividad y experiencia ya citadas para la protección institucional del Tesoro Artístico español durante la Guerra Civil.
Posteriormente a su fallecimiento en Caracas, la figura de Vaamonde tuvo la oportunidad de ser revalorada en su tierra de origen. Ello ocurrirá a partir del momento en que la conservadora del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), Isabel Argerich, profundiza desde el año 2000 el estudio de la trayectoria y vida del arquitecto gallego naturalizado venezolano y cuando posteriormente, actuando como comisaria de la exposición «Arte protegido» (inaugurada en 2003 en el Museo del Prado) se relataron las medidas de salvaguarda del patrimonio artístico puestas en marcha por la Junta de Protección del Tesoro Artístico durante la Guerra Civil.
10. Fotografías procedentes del archivo de José Lino Vaamonde que forman parte del libro Salvamento y protección del tesoro artístico español durante la guerra, 1936-1939 y de la donación hecha por su hijo Joselino Vaamonde el año 2001 al Instituto del Patrimonio Cultural de España.
Para todo ello tuvo vital importancia la donación que en 2001 hiciera efectiva al Instituto del Patrimonio Cultural de España su hijo, Joselino Vaamonde Horacada, consistente en 299 documentos del archivo personal del arquitecto sobre su labor ya mencionada, donde destacan sus encargos para el Museo del Prado y la Junta Central del Tesoro Artístico en Valencia, así como durante su etapa como comisario general adjunto del Pabellón de la República española en la Exposición Internacional de París de 1937, y secretario general de Propaganda.
En 2019, al cumplirse el bicentenario del Museo del Prado, se llevaron a cabo una serie de reportajes que narraron con gran objetividad la labor llevada a cabo por el arquitecto ourensano de salvaguarda y protección del tesoro artístico del Museo durante la Guerra Civil que el libro de 1973 ya había registrado pero que el franquismo se empeñó en mantener a oscuras.
En 2021 el IPCE incorporó al catálogo web del archivo del Instituto (https://catalogos.mecd.es/opac/) cerca de 700 nuevos documentos del fondo histórico sobre la protección del patrimonio artístico durante la Guerra Civil entre los que se encuentran la colección donada por Joselino Vaamonde y los procedentes de los archivos de Roberto Fernández Balbuena (Madrid, 1890-Ciudad de México, 1965).
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal, 5, 6, 7 y 8. Henry Vicente Garrido. «José Lino Vaampnde». Arquitecturas Desplazadas. Arquitecturas del exilio español, 2007
La Trienal de Investigación FAU 2014, cuyo pendón elaborado para la ocasión ilustra nuestra postal del día de hoy, fue un evento que dio continuidad a la Semana Internacional de Investigación 2008 y a la Trienal de Investigación FAU 2011, y el tercero de una cadena que, afortunadamente, se ha prolongado hasta nuestros días.
Organizado por la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, y realizado entre el 30 de junio y el 4 de julio del año 2014, convocó a docentes, investigadores, estudiantes, profesionales y público en general al intercambio y a la reflexión crítica acerca de experiencias de investigación finalizadas o en curso sobre temas vinculados al pensamiento y a la práctica de la arquitectura y el urbanismo.
1. Toma del día inaugural del evento.
Bajo la temática “Nuevo(s) Mundo(s). La reinvención de la ciudad latinoamericana”, la comunidad académica y profesional fue llamada a reflexionar sobre la ciudad latinoamericana de cara a las tendencias fundamentales que definen su transformación en los albores del siglo XXI, para lo cual fueron invitados a enviar ponencias y a presenciar las exposiciones de connotados conferencistas invitados a compartir sus visiones y posturas en un ambiente de discusión franco y productivo.
Siguiendo la tradición establecida en las ediciones anteriores, el programa de la Trienal de Investigación FAU 2014 acogió, además de las conferencias magistrales y el coloquio central, las jornadas de las diferentes instancias de administración académica de la FAU: las IV Jornadas de Investigación de la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva; las XXXII Jornadas de Investigación del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción, IDEC, y las Jornadas de Investigación del Instituto de Urbanismo, IU.
2. Graziano Gasparini fue uno de los conferencistas de mayor relieve de los que participaron en la Trienal.
Los organizadores explicaron que tras el lema con el que se tituló el evento (“Nuevo(s) Mundo(s). La reinvención de la ciudad latinoamericana”), se buscaba “indagar cómo, en el seno de relevantes experiencias arquitectónicas y urbanísticas que tienen lugar en la región, anidan pulsiones de integración a diferentes escalas, así como abordajes conceptuales y proyectuales de nuevo tipo que marcan un momento de excepción en cuanto al resurgimiento —lo que hemos llamado reinvención— de la ciudad latinoamericana.”
La Trienal, siguiendo las pautas de eventos anteriores, se organizó en torno a seis áreas temáticas que procuraron agrupar las investigaciones llevadas a cabo por los expositores y ponentes. Ellas fueron:
Ambiente y sostenibilidad (AS), en la relación de la arquitectura y el medio ambiente en la que esta se inserta.
Ciudad y sociedad (CS), buscando explorar el fenómeno urbano visto como un todo que comprende procesos dinámicos de naturaleza física, económica y social.
Historia y patrimonio (HP), y cómo la variable histórica vista como eje fundamental de análisis en la evolución de las disciplinas arquitectónicas y urbanísticas.
Informática y representación gráfica (IRG), contemplando los aspectos de modelado y visualización arquitectónica como una nueva herramienta de narrativa visual del discurso Arquitectónico y de Ciudad.
Tecnología constructiva (TC), incorporando la innovación y el desarrollo tecnológico, los materiales de construcción, los sistemas y aspectos constructivos en torno al hecho arquitectónico.
Teoría y proyectación arquitectónica (TPA), a partir de la reflexión implícita en la actividad docente y profesional vinculada con el proyecto arquitectónico.
La exitosa convocatoria logró atraer a más de un centenar de proyectos desarrollados o en curso tanto en la FAU como en otras instituciones académicas que fueron evaluadas por el Comité Científico de la Trienal cuyo trabajo de arbitraje culminó con la selección de un número de ochenta y tres proyectos culminados o en pleno curso, que fueron expuestos en las jornadas de investigación en el marco de un programa general de actividades que persiguió celebrar la producción del conocimiento en el campo de atención propio de la institución.
4. Carátula del estuche que contiene el CD que recoge las Memorias del evento y páginas de créditos.
Las 83 ponencias seleccionadas se dividieron de la siguiente manera: 19 sobre Ambiente y sostenibilidad, 18 sobre Ciudad y sociedad, 22 sobre Historia y patrimonio, 5 sobre Tecnología constructiva, 3 sobre Informática y representación gráfica y 16 sobre Teoría y proyectación arquitectónica.
En la presentación de las Memorias del evento, que fueron recogidas en un estuche contentivo de un CD, y se encuentran en línea (file:///C:/Users/USER/Downloads/TIFAU%202014.pdf), cuyo diseño y coordinación estuvo a cargo de Ediciones FAU UCV, el decano de la FAU y presidente del Comité Organizador, Guillermo Barrios, explica cómo las dificultades surgidas desde comienzos del año 2014 obligaron a prescindir en esta ocasión de conferencistas invitados de otros países lo cual permitió descubrir que, “en su carácter local, el programa de conferencias de esta edición sería una oportunidad excepcional para vernos ‘al calor de la intimidad’, desde adentro; para dirigir una mirada entrañable a lo que estamos haciendo…y dejando de hacer; qué líneas de trabajo tenemos abiertas como comunidad del conocimiento; qué temas captan nuestra atención y cuáles están aún pendientes…una ocasión para pasar revista con ojo crítico a las áreas temáticas que hemos identificado en la Facultad, para reflexionar y discutir ‘en familia’ sobre el estado del arte de la investigación en el campo de la arquitectura y el urbanismo en el país actual”.
5. Conferencia “Ciudad y Sociedad: Arquitectura del vínculo para un contexto incierto» a cargo de Ignacio Cardona. Lo acompaña Yuraima Martín.
Dentro de este marco, los conferencistas que participaron en el evento fueron: Ana María Marín, Antonio de Lisio, Frank Marcano, Graziano Gasparini, Ignacio Cardona, Iris Rosas, Jaime Erazo Espinoza, José Peña Uzcátegui, Luis Fornéz, Marco Negrón, Roberto Briceño León, Teolinda Bolívar y Tulio Hernández.
6. Presentación de la visita guiada «Superficies verdes de Chacao» hecha bajo la responsabilidad del profesor Argenis Lugo.
A pesar del énfasis local, el programa de la Trienal 2014 incluyó dos eventos con participación internacional: el Taller Ciudades, Barrios y Urbanizaciones Populares y el Coloquio que giró en torno al tema central del encuentro. También se organizó el Foro “Reinventando Ciudades Seguras Incluyentes” y, como parte del programa de actividades de formato libre se realizaron visitas guiadas a diferentes sectores de Caracas y tertulias sobre publicaciones en el ámbito arquitectónico y literario. Además, se organizaron dos propuestas de intervención artística que incorporaron la participación de estudiantes y profesores que pueden conocerse a través de http://backroomcaracas.com/tag/trienal-de-arquitectura-fau-2014/.
7. Dos propuestas de intervención artísticas llevadas a cabo en el marco de la Trienal organizadas conjuntamente con Backroom Caracas. Izquierda: Superbloque de Mariana Rondón. Derecha: Proyecto Inverso con Ángela Bonadies.
Tal y como señaló el decano Barrios en aquel momento: “La semana de la Trienal es una oportunidad para que, fuera de las actividades formales del aula y nuestro trabajo cotidiano, nos pongamos en contacto con un abanico de temas y nuevas lecturas de la arquitectura, de la ciudad, para trascender las fronteras de los programas del pénsum y complementar aproximaciones personales a la comprensión y cuestionamiento del entorno. En suma, para vernos y ser vistos como parte de una vibrante e irreductible comunidad del conocimiento”.
En el panorama de la arquitectura española del último cuarto del siglo XX, la revista Arquitecturas Bis (que estuvo acompañada del curioso subtítulo Información gráfica de actualidad) ocupó un destacadísimo lugar. Concebida en 1973 por el arquitecto Oriol Bohigas, la editora Rosa Regás y el diseñador Enric Satué como un medio independiente, la publicación circuló durante el período que abarca de 1974 a 1985, en medio del proceso de transición que condujo a España de la dictatura a la consolidación de la democracia después de la muerte de Franco en 1975.
1. Rosa Regás, Oriol Bohigas y Enric Satué.
Fue elaborada siempre en los talleres de La Gaya Ciencia, empresa editorial fundada por Regás en 1970, quien a su vez asumió la dirección. Contó, además, con un Consejo de Redacción de lujo que incluyó en un primer momento, además de a los arquitectos Oriol Bohigas, Federico Correa, Lluís Domènech, Rafael Moneo, Manuel de Solà-Morales y Helio Piñón, al historiador y crítico de arte Tomàs Llorens -entonces exiliado en Inglaterra- y al diseñador gráfico Enric Satué. Más adelante el grupo decidió incluir, por mediación de Bohigas, a Luis Peña Ganchegui a partir de 1977 y ese mismo año, por recomendación de Correa, al entonces estudiante Fernando Villavecchia quien fungió de secretario del Consejo y luego, ya graduado, como coordinador de contenidos.
Dos como mínimo son los aspectos que consolidaron la importancia y trascendencia de Arquitecturas Bis en el ámbito de las publicaciones periódicas de la época, diferenciándola del resto. El primero fue que se trató de una revista de autores y no de autor, para lo cual la conformación de su Consejo Editorial tuvo mucho que ver en el hecho de no contar con una marcada línea editorial tantas veces asociada a la figura de un único director. El segundo está relacionado con el innovador formato y diseño gráfico que la caracterizó, fiel reflejo de su espíritu diverso, independiente y carente de una estructura programática, que logró representar e interpretar críticamente, tanto a través del texto como de la imagen, las prácticas discursivas de la posmodernidad en la que también estuvo inmersa.
2. Portada y primera página del Índice de los números 1 a 52 de Arquitecturas Bis.
Objeto de estudio tanto por su forma como por su contenido, los 52 números de Arquitecturas Bis han permitido la gestación de numerosos artículos, investigaciones y trabajos académicos de los que es importante echar mano para conocer a fondo su repercusión en el tiempo. También la colección completa puede revisarse a través de un CD ROM editado por Faximil Edicions Digitals de Valencia (España) en 2004, con el auspicio de la Universidad Politécnica de Valencia y Colegio territorial de Arquitectos de Valencia, cuyos datos generales (índice por número, temático y por autores) pueden consultarse a través de https://issuu.com/faximil/docs/indexab1-52.
3. Dos revistas madrileñas independientes que precedieron a Arquitecturas Bis ambas desaparecidas. Izquierda: Nueva Forma, Nº 56, septiembre de 1970. Derecha: Hogar y Arquitectura, Nº 75, marzo-abril 1968.
Tomando como guía la tesis doctoral titulada “Otra Arquitecturas Bis. La aportación crítica de Madrid”, presentada por Alejandro Valdivieso Royo el año 2021 en la Universidad Politécnica de Madrid, claro ejemplo como su título refleja de las diversas vertientes que ofrece la revista para abrir sendas investigativas, vale la pena resaltar, en primer lugar, el rescate de lo disciplinar que se convirtió en eje transversal de quienes colaboraron en su realización desde el comienzo. También destacar el rol jugado por Arquitecturas Bis en el esfuerzo por llenar el vacío en forma y contenido, desde otro polo geográfico y cultural, dejado por las revistas madrileñas que en la década anterior fueron responsables de llevar adelante la discusión arquitectónica: Nueva Forma y Hogar y Arquitectura, cerradas en 1975 y 1977, respectivamente, a lo que se suma el cese en 1973 de Carlos de Miguel como director de Arquitectura, órgano de difusión del COAM.
Sin embargo, para comprender el proyecto editorial de Arquitecturas Bis, afirma Valdivieso, hay que entender, a su vez, su “carácter socialmente circunscrito al contexto barcelonés de la Transición, donde un insólito acoplamiento entre provincianismo y cosmopolitismo -que venía de lejos, mucho antes incluso del paso del realismo existencial de posguerra a las complejidades de la cultura pop- fue capaz de crear un contexto de mayor coherencia donde se produjo una marcada disolución de las hasta entonces estancas comunidades profesionales, es decir, la cohesión de toda élite”.
4. Portadas de los números 1, 2 y 3 de Arquitecturas Bis.
Así, tras la coincidencia en alejarse de las narrativas unívocas de la arquitectura moderna y de concebirla como un proceso orgánico que permite el crecimiento de sus propios fundamentos de manos de las nuevas generaciones, los contenidos que aparecieron en Arquitecturas Bis también fueron capaces de mostrar la compleja revisión disciplinar posmoderna conformando una línea que, además, puso en entredicho los postulados negacionistas experimentados en los años cincuenta logrando evidenciar, dentro de la diversidad de sus colaboraciones, una postura no militante que dejaba abierta a puerta acerca de si se estaba en presencia de una modernidad ya agotada o un proyecto por completar.
5. Portadas de los primeros números de dos revistas catalanas contemporáneas con Arquitecturas Bis. 2C Construcción de la Ciudad (otoño 1974) y Carrer de la Ciutat (noviembre 1977)
Lo cierto, como señala Valdivieso, es que “Arquitecturas Bis persiguió desde su primer número una ruptura con las prácticas del pasado, tanto en la forma de mirar, pensar, historiar y teorizar la arquitectura, como en la manera de hacerla llegar a sus lectores”, sin necesidad de apelar al compromiso ideológico que mostraban otras publicaciones catalanas de la época como 2C Construcción de la Ciudad (1974-1985) o Carrer de la Ciutat (1977- 1980), convirtiéndose en “signo de aquella sensibilidad inclusiva en un periodo plural de emergencia teórica”. Es por ello que “se prescindió deliberadamente de un editorial o una línea programática que, sumado a las saludables divergencias de su heterogéneo Consejo de Redacción, terminó por reflejar que la no prevalencia de un único tema -o un único punto de vista- caracterizó un periodo plural que de manera imprecisa se ha denominado posmodernidad. Una ruptura ideológica que aún hoy contamina todo aquel debate que habla de la arquitectura posmoderna en términos estrictamente estilísticos y no discursivos”.
6. Portadas de dos revistas que nivel internacional mostraban intereses similares a los de Arquitecturas Bis. Oppositions, nº 22 (Otoño 1980) y Lotus International, nº 40 (1983)
Por otro lado, señalará Valdivieso, “a pesar de que Arquitecturas Bis nace en un periodo de emergencia teórica en el que las ideas parecían querer reemplazar a los edificios, y si bien otras publicaciones hermanas como Oppositions desde Nueva York o la renovada Lotus International desde Milán habían mostrado un fervor militante por la teoría, la revista barcelonesa … practicó una teoría donde la referencia (la obra, el edificio), más allá de desaparecer, se destaca. (…) Todo ello sin menoscabo de las influencias procedentes de la semiótica (o de la semiología, según su ascendencia), de la crítica social o de la crítica literaria y de historiadores que habían hecho de ésta última el argumento principal de algunos de sus trabajos”.
7. Portadas de los números 8, 9 y 10 de Arquitecturas Bis.
Sobre el importante peso que para la publicación periódica tuvo su diseño gráfico, hasta el punto de convertirse en un sello distintivo, Enric Satué, que participaba de las decisiones editoriales del Consejo de Redacción, llegó a construir lo que podría denominarse un “objeto-revista” que evitó en todo momento disociar la forma del contenido. Dicho en otras palabras: “Arquitecturas Bis guardaba una semejanza con la arquitectura que encarnaba, arraigada en la batalla entre la autonomía y la heteronomía, representando e interpretando genuinamente las prácticas discursivas de la posmodernidad -fragmentación, agregación, ensamblaje, referencia histórica-…”, dirá Valdivieso.
Es de boca del propio Satué, quien esperó hasta el último número, el 52, de diciembre de 1985, para escribir “UN FORMATO. El diseño de Arquitecturas Bis” y así explicitar tan importante tema, de quien hemos podido saber que en 1973, en un panorama de revistas internacionales de arquitectura en pleno apogeo, tuvo que asumir que “la única expectativa de éxito en la formalización de una nueva publicación independiente y con muy escasos recursos económicos consistía, por lo visto, en adoptar un planteamiento de diseño experimental y evitar con ello el más leve roce (es decir, semejanza) con las revistas ya acreditadas”.
8. Artículo de Enric Satué, diseñador gráfico de Arquitecturas Bis y portada del nº 52 (final extraordinario), diciembre 1985, en el que apareció.
De allí que, debiendo renunciar a muchas de las ventajas formales que proveía un holgado presupuesto, se apostó por proponer un nuevo formato alejado de lo convencionalmente asumido en el medio editorial, explorando una dimensión inédita en las revistas de arquitectura: la altura. De esta forma, “de acuerdo con las características físicas que determinaban el producto (papel modesto e impresión a una tinta), el formato alargado permitía trabajar en una línea más parecida a los periódicos que a las revistas”, precisará Satué.
La verticalidad, “ritmo compositivo fundamental en arquitectura”, traducida a un tamaño de 230 x 395 mm (con una caja total de 190 x 353 mm), que traía consigo una serie de ventajas para la publicación de fotografías y su juego con los textos, se convertiría en el patrón de identidad del producto junto al manejo del nombre y su tipografía. A diferencia del exceso de diseño de tipos de alfabetos que predominaban en la época, Satué recurrió a combinar la vulgar Times para los textos (como hacían todos los diarios) y la convencional Helvética (de todas las revistas de arquitectura) para los titulares, aprovechándose ésta última fuente, “subrayándolo con el arcaísmo novecentista de la V por la U”, para componer la palabra ARQVITECTVRAS en rojo y en negritas (convertido así en logotipo), al que se le incrustaba la numeración del ejemplar correspondiente en negro, colocando el BIS en cursiva en una segunda línea, acompañado con discreción de la fecha (a la izquierda) y la frase “Información gráfica de actualidad” a la derecha, ambas en cursivas.
9. Portadas de los números 21, 22 y 23 de Arquitecturas Bis.
Si la numeración iba recorriendo de izquierda a derecha el logo salida tras salida, todo el cuerpo identificatorio, en la medida que transcurría el tiempo, lo fue haciendo de arriba abajo a lo largo de la verticalidad de las primeras páginas con ligeras modificaciones cuando se trataba de números dobles. Esto fue así desde la salida hasta que en el número 34 (mayo/diciembre 1980) se fija el cuerpo identitario al lado izquierdo a lo largo del eje vertical para ser leído de abajo a arriba el cual solo comenzará a desplazarse de izquierda a derecha a partir del número 44, recortándose y alejándose del borde inferior en los números 50, 51 y 52.
Sólo a modo de repaso, valga decir que el primer ejemplar de Arquitecturas Bis (mayo 1974) recogió en su portada (que ilustra nuestra postal del día de hoy) la nota “El neorracionalismo se viste de sport. LA OBRA DE RICHADR MEIER EN BRONX” firmada por David Mackay y Roger Sherwood y otra de carácter luctuoso (sin firma) que anuncia que “LOUIS KAHN HA MUERTO” hecho acaecido el 17 de marzo de aquel año. En una larga y estrecha franja al lado izquierdo se informa sobre la editorial y su dirección; se presenta al Consejo de Redacción y demás créditos, aprovechándose el espacio para incluir el precio del ejemplar y comentar dos fotos asociadas al fallecimiento de Kahn.
10. Índice del nº 1 de Arquitecturas Bis.
El primer número, de 36 páginas, incorporó, además, los textos “¿Existe una arquitectura sin significado?” de Lluís Domènech; “Lo paupérrimos museos españoles van a gastar dinero en anuncios inútiles” de O.B.; “El Modernisme y la arquitectura española del siglo XIX: Textos sobre el Modernisme” de Oriol Bohigas; “Arquitectura del siglo XIX en Madrid, Valencia y Mallorca” de Rafael Moneo; “Enfrentamiento a Gaudí” de Lluís Domènech; “Il Giardinetto de Correa-Milá” de Rafael Moneo; “Montblanc: Los fantasmas de la muralla” de Manuel de Solá-Morales; “Magnificent intentions” de Suzanne Stephens; “Conversación con Alejandro de la Sota desde su propio arresto domiciliario” de Mariano Bayó; “Impresiones de un arquitecto catalán en una primera visita a Brasil” de Federico Correa; y “Tumba de asfalto para Mackintosh” de J.U.
Al igual que el nº 1 el 34, el 35 y el 45 tuvieron 36 páginas siendo la cifra más repetida la de 32, hasta 21 veces. Los ejemplares más voluminosos fueron el 23-24 y el 36-37 ambos de 64 páginas. El nº 52 con el que se cerró la aparición de la revista tuvo carácter de «final extraordinario» y contó con 48 páginas siendo de los números sencillo el más corpulento.
En cuanto a participaciones, las firmas que más veces se registraron en Arquitecturas Bis fueron las de Oriol Bohigas (40), Helio Piñón (28), Lluís Domènech (19), Rafael Moneo (16), Manuel de Solá-Morales (15), Federico Correa (10), Tomás Llorens (8), Ignacio de Solá-Morales (8) y Maite Muñoz (5).
11. Índice del nº 52 (final extraordinario) de Arquitecturas Bis.
El índice temático ya señalado al comienzo de la nota contenido en el CD ROM citado se organizó con base en los siguientes ítems: actualidad, historia, teoría y crítica, comentario de textos, arquitectos y obras y libros reseñados, lo cual habla a las claras de los intereses que guiaban a la redacción.
12. Portadas de los números 30-31, 32-33 y 34 de Arquitecturas Bis. El 34 marcó el inicio de lo que Satué definió como «segunda etapa gráfica)
Con respecto a su periodicidad, tal y como ocurre comúnmente con las publicaciones de este tipo, Arquitecturas Bis fluctuó de un comportamiento que fue desde el bimestral, al semestral pasando por el trimestral y el cuatrimestral. Sin embargo, podríamos decir que se editaron en promedio 4 o 5 números al año durante sus casi 11 de existencia.
13. Portadas de los nº 1 de dos de las revistas que Satué menciona dentro del grupo que siguieron las pautas de carácter, diseño y formato impuesta por Arquitecturas Bis. Izquierda: Skyline. The New York Arquitectural and Design Calendar (abril 1978) diseñada por Massimo Vignelli, al igual que Oppositions, para el Institute for Architecture and Urban Studies (IAUS). Derecha ARQ (noviembre 1980), Escuela de Arquitectura de la Pontificio Universidad Católica de Chile.
Ya para cerrar quizás valga la pena volver a seguir a Satué, quien en el mismo artículo que hemos citado reconoce que para el cierre de su periplo en 1985, si bien Arquitecturas Bis en sus inicios fue todo un suceso editorial en cuanto experimentación e innovación en el diseño, con el transcurrir del tiempo ya había dejado de tener el impacto inicial. En tal sentido confiesa: “Hoy el formato acentuadamente vertical, el referente pseudoperiodístico y, en ocasiones, el uso del rojo y el negro en la primera página, la Helvética u otro tipo convencional cualquiera para el diseño de logotipos o bien el protagonismo visual del número de orden, no constituyen novedad alguna en este sector”. Luego de señalar numerosos ejemplos que asimilaron las novedades que en su tiempo impulsó Arquitecturas Bis (recogidos en la portada del nº 52) y de congratularse por ello, Satué concluirá diciendo: “La generosa moraleja que parece desprenderse de esta intangible epopeya gráfica es que, nacida en su tiempo con el deseo de no parecerse a ninguna otra, Arquitecturas Bis se detiene hoy autocomplacida de ver perpetuada su imagen, en mayor o menos medida, en otras revistas, herederas, al menos, de su fisonomía”.
14. Portadas de los tres números 50, 51 y 52 (final extraordinario) de Arquitecturas Bis.
La otra moraleja, proveniente de evaluar el peso de los contenidos publicados, de la apertura conducente a abrir el debate sin inhibiciones y como consecuencia la de convertirse en referencia de cómo enfocar lo disciplinar desde la propia arquitectura, permanece como experiencia que difícilmente podrá ser igualada.
ACA
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Postal, 1, 6 y 13. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad
Difícil de catalogar, la obra de Alejandro Pietri (1924-1992) ofrece la oportunidad de encontrar un arquitecto que supo desenvolverse con personalidad propia dentro de lo que fue el período más interesante y fértil de la arquitectura venezolana: los años 50 del siglo XX.
1. Alejandro Pietri. Estación Maripérez del Teleférico Caracas-El Ávila-Macuto.2. Alejandro Pietri. Estación El Cojo del Teleférico Caracas-El Ávila-Macuto.3. Alejandro Pietri. De izquierda a derecha los pabellones venezolanos para Bogotá, Santo Domingo y Damasco.4. Alejandro Pietri. Exposición Internacional de Caracas de 1960. Izquierda: Corte, fachada y planta del Ministerio de Producción para ser ubicado en el sector oeste de La Carlota. Derecha arriba: Bocetos del Serpentarium (arriba) y Aviarium (abajo). Derecha abajo: Plano de ubicación del Aviarium y el Acuarium.
Seguirle los pasos a Pietri (con estudios de arquitectura en la Universidad de Oklahoma 1950 y título de arquitecto de la UCV en1955), significa ver cómo se presentan en simultáneo diversas búsquedas que tienen que ver con lo tipológico, lo estilístico y lo estructural, siendo esta tercera vertiente, en la línea de la experimentación con sistemas no convencionales, la que logró poner en evidencia con mayor fuerza habida cuenta de que suyas son las dos estaciones terminales del Teleférico Caracas-El Ávila-Macuto (la de Maripérez y la de El Cojo, ambas de 1956), así como los Pabellones venezolanos para las Ferias Internacionales de Bogotá (1954), Santo Domingo (1955) y Damasco (1957, no construida) y los proyectos de los edificios (1957-1958) que formarían parte de la frustrada Exposición Internacional de Caracas de 1960.
5. Alejandro Pietri. Edificio Los Morochos. Ubicación en la urbanización El Paraíso.
Es así como, teniendo como antecedente directo el diseño elaborado para el rascacielos que se ubicaría en el sector oeste de La Carlota (previsto dentro del Plan Maestro de la Exposición Internacional de Caracas de 1960), destinado a albergar el Ministerio de la Producción, primer paso en la creación de un nuevo polo de concentración del poder fuera del casco histórico de la ciudad, Pietri aborda durante la misma época (1956) el encargo que se le hace para diseñar un edificio de viviendas en la entonces prestigiosa urbanización de El Paraíso sobre la avenida D (hoy Lucas Manzano) en el cruce con la avenida F, a una cuadra de la Iglesia de Nuestra Señora de Coromoto.
6. Edificio Los Morochos. Corte-perspectiva (izquierda) y despiece isométrico (derecha)
Pietri afronta el proyecto buscando alterar la lectura tradicional que se tiene de un bloque de apartamentos poniendo en marcha varias operaciones. La primera consiste en soportarlo en una columna central, hueca, en concreto armado, dentro de la cual ubicó la circulación vertical (una escalera de desarrollo curvo y un ascensor) y los servicios, dejando la planta baja techada y libre para ubicar el acceso y los estacionamientos, quedando los pisos superiores en volado. La segunda, consecuencia de la anterior, fue liberar el diseño interior de los apartamentos de columnas dotándolos, en principio, de la máxima flexibilidad para lograr diversos acomodos internos ya que los sanitarios se adosaron al núcleo central. Y la tercera apuntó a unificar el tratamiento de las cuatro fachadas mediante la utilización de una piel continua conformada por una retícula que, asemejando una colmena, proveería de iluminación por igual a las áreas sociales e íntimas de cada uno de los dos apartamentos que ocupaban cada una de las siete plantas tipo que el inmueble posee.
7. Edificio Los Morochos. Fachada sur, avenida Lucas Manzano (izquierda). Dos aproximaciones a la envolvente (derecha).
Se trata, en resumen, de un paralelepípedo regular de base cuadrada de 15 x 15 mts, rematado en su octavo piso (que se presume está destinado a una gran área común) con un techo piramidal. Los elementos prefabricados que conforman las fachadas fueron realizados en concreto con base en un módulo de 0,50 x 0,50 mts de cerca de 1 metro de profundidad dentro de los cuales se colocaron ventanas de dos hojas, repartidas alternadamente entre basculantes y batientes. Consecuentemente con las especificaciones del arquitecto Pietri, algunos de los vidrios de estas ventanas tienen color. Con este detalle de diseño se logró que el interior de la vivienda esté muy bien iluminado y ventilado, contando a la vez con una reducida insolación directa.
8. Edificio Los Morochos. Dos imágenes del interior. Izquierda: Escalera principal. Derecha: Sala-comedor de uno de los apartamentos.
Como único elemento que permite establecer la separación entre los pisos en medio de la abstracta y uniforme fachada, Pietri colocó en las cuatro esquinas unos pequeños balcones que sirven de desahogo a las áreas sociales y las habitaciones principales, siendo éste el único elemento de contacto con el exterior. Así, los dos apartamentos que ocupan cada piso (de aproximadamente 100 m2 cada uno) se distribuyeron preliminarmente para tener dos habitaciones más una de servicio, un baño principal y uno auxiliar, cocina, sala-comedor y dos balcones.
9. Edificio Los Morochos. Acceso.
La ubicación del simétrico volumen en el terreno previó el uso de los retiros también como área de estacionamiento, permitiendo como único gesto de reconocimiento de la esquina la localización sobre la avenida Lucas Manzano del acceso peatonal, que se resuelve acompañado de un muro perpendicular a la dirección de entrada, donde se colocó la identificación del arquitecto proyectista y la fecha de terminación del edificio (noviembre de 1959).
10. Alejandro Pietri. Izquierda: Centro Residencial Plaza en Los Palos Grandes. Derecha: Edificio Moros I en la urbanización San Antonio de Sabana Grande.
Además del edificio que hoy nos ha ocupado, otras dos son los dedicados a vivienda multifamiliar diseñados por Pietri que pueden encontrarse dentro del paisaje urbano caraqueño, cada una con acentos muy diferentes en cuanto a lo que proponen, lo que habla sin duda del espíritu libre que lo caracterizaba y su versatilidad como buen arquitecto que era: el Centro Residencial Plaza en Los Palos Grandes (1970), el edificio Moros I en la urbanización San Antonio de Sabana Grande (1971).
En el caso de Los Morochos, que gracias a la nobleza de su construcción ha podido sortear en gran medida problemas de mantenimiento, lamentablemente, en fecha posterior a su inauguración, se eliminó la hermosa planta baja libre, colocando allí un invasivo local comercial, que existe hasta el día de hoy.
ACA
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Postal. Julio César Mesa. Instagram (@juliotavolo)
4. Carola Barrios, Caracas: Ciudad Moderna y Museo. Intersecciones inacabadas en el paisaje de los años cincuenta (Tesis Doctoral presentada en la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, 2005)
MASISA, empresa de la cual publicamos el anuncio publicitario que acompaña nuestra postal del día de hoy, dentro de nuestra pauta dedicada periódicamente a comentar temas relacionados a la industria de la construcción, fue fundada en el año 1960 por Klaus Wiechert como la primera empresa productora de tableros aglomerados en Chile, con el nombre de maderas Aglomeradas Ltda., y tiene hasta el día de hoy importante presencia en Venezuela.
1. Productos que ofrece MASISA Venezuela a través de su página web.
Dedicada fundamentalmente a la fabricación de tableros de madera para muebles y arquitectura de interiores, MASISA ha diversificado su oferta de productos siempre relacionados con su actividad esencial. Así, en su página web https://venezuela.masisa.com/ encontramos que se dedica a “la fabricación y comercialización de soluciones para muebles y espacios interiores, con productos MDF, MDP, PB, OLB, melamina, revestimientos, molduras, maderas y otros productos de valor agregado”, lo cual nos permitirá refrescar algunos conceptos relacionados con el origen, evolución y diversificación en la producción de tableros desde el momento en que se constituyen en una alternativa a la hora de resolver elementos de madera de grandes dimensiones.
Lo primero que podemos precisar, acompañados por el Diccionario de la RAE, es que “tablero” se define como “tabla o conjunto de tablas unidas por el canto, con una superficie plana y alisada, y barrotes atravesados por la cara opuesta o en los bordes, para evitar el alabeo”. De allí que el primer tablero conocido, cuyo origen es difícil establecer, haya sido el que se obtiene al cortar el tronco del árbol en diferentes grosores siendo luego ensamblados por diversos sistemas (dentados, machihembrados o encolados y juntas a tope, por ejemplo), existiendo tantas variaciones como tipos de madera disponible hay, pudiendo ser de madera dura o blanda, de primera, segunda o tercera, o de tono claro u obscuro.
2. El contrachapado, también conocido como madera terciada, multilaminado, plywood, o triplay.
Gracias al auxilio de diferentes páginas especializadas en el tema, podemos afirmar que el siguiente paso tendiente a la obtención e industrialización de superficies de grandes dimensiones en madera llevó a la creación de lo que se conoce como contrachapado. La técnica de fabricación consiste en cortar la madera en hojas delgadas que después se encolan y prensan formando las capas del tablero. Estas capas se unen una sobre otra, de manera que las fibras de una capa quedan perpendiculares a las fibras de la próxima. La obtención de chapas de diferente espesor de gran flexibilidad y ductilidad, permite utilizarlas mediante la técnica del entamborado (construcción de una especie de bastidor reforzado con base a tablas de madera), o aplicarlas sobre piezas procesadas industrialmente para ofrecer un acabado semejante al de la madera natural de la que procede la chapa.
3. Construcción de pianos en la Enciclopedia Diderot y D’Alambert4. Dos icónicas sillas realizadas con madera laminada. Izquierda: Alvar Aalto. Silla Paimio (1932). Derecha: Ray y Charles Eames. LCW -Lounge Chair Wood- (1946)
Valga recordar que una de las actividades que más hizo avanzar la aparición del contrachapado fue el trabajo de los luthiers durante el siglo XVII-XVIII y que la ebanistería ya en el siglo XIX comenzó a aprovechar la facilidad del curvado de las chapas para economizar madera sólida y formar, por ejemplo, los peldaños curvos de las escaleras. También que ha tenido presencia importante en la historia de la aviación, la automoción, la fabricación del mueble moderno y como auxiliar en la industria de la construcción, y que producto de las mismas preocupaciones y utilizando al máximo las propiedades del material surge la madera laminada encolada patentada por primera vez como método de elaboración de elementos constructivos por Karl Friedrich Otto Hetzer de Weimar (Alemania) en el siglo XIX.
5. Dos imágenes históricas dentro del proceso industrializado de fabricación de láminas de contrachapado. Izquierda: Primera fabricación de contrachapado en USA, Portland Manufacturing Company, 1905. Derecha: Fabrica Schauman en Finlandia, 1912.
Entrando de lleno en el terreno de la industrialización proveniente del aprovechamiento de los residuos de madera o de los productos de reciclaje de la propia industria de la madera, es que encontramos la presencia de lo que se conocen como tableros de partículas o su sinónimo: tableros de aglomerado. Su finalidad no es otra que la de sustituir a la madera sólida y convertir así los restos de la madera en superficies con cierto valor y con propiedades incluso mejoradas respecto a la madera natural. Su nacimiento, en los albores del siglo XX, fue propiciado por la mayor precisión de las herramientas de corte y principalmente por la mejora de los adhesivos industriales y las técnicas de encolado y prensado. Se obtienen aplicando presión y calor sobre partículas de madera y/o de otros materiales lignocelulósicos en forma de partículas, a las que se las ha aplicado previamente un adhesivo.
6. Diversos tipos de tableros derivados de la madera.
A riesgo de repetirnos en algún momento podemos, de acuerdo a http://www.cscae.com/area_tecnica/aitim/actividades/act_paginas/libro/09%20tableros%20en%20general.pdf, afirmar que los tableros, afirmar que los tableros, cuyo principal reto ha sido siempre superar sus dificultades en cuanto a la resistencia al agua, pueden clasificarse según el recubrimiento de las caras en: desnudos, recubiertos, acabados y rechapados. Por el formato de la madera en: de madera maciza, de chapas (contrachapados y laminados), de partículas (a base de partículas de madera -incluyendo también cáñamo, lino, bagazo y similares-), de lino (a base de partículas de madera más otras de diferente tipo -lino, bagazo, paja, etc.- en un porcentaje especificado), de virutas y de fibras.
7. Clara diferencia entre el MDF (izquierda) y el MDP (derecha) al que se suele asociar con el PB o aglomerado.8. Clara diferencia entre el OLB (izquierda) y el OSB (derecha).
Entre los tableros de fibras se encuentran: el MDF (cuyas siglas significan Medium Density Fibreboard -fibra de densidad media- que se fabrica mediante fibras de madera, normalmente astillas, y resinas sintéticas cuyo objetivo es proporcionar más densidad que la madera contrachapada; el MDP (cuyas siglas significan Medium density particleboard -fibra de densidad media- compuesto por partículas de madera que se aglomeran mediante un adhesivo termoestable y se prensan a alta presión para formar paneles. El MDP tiene una densidad media, es decir, no es tan denso como el MDF pero es más denso que el aglomerado o PB); el PB (tablero desnudo que se caracteriza por una baja densidad y a veces se usa como sinónimo de aglomerado); el OLB (-one layer board- no estructural para uso en construcción y remodelación así como en tabiquería para interior, revestimiento de muros y cielos interiores, embalajes y cierre temporal de obras; y el OSB (-Oriented Strand Board- estructurado con base en varias capas de virutas de madera que son prensadas y unidas perpendicularmente con el objetivo de obtener más estabilidad o resistencia siendo su proceso de fabricación algo similar al del tablero contrachapado).
9. Bosque de Uverito, reserva forestal ubicada entre los estados Anzoátegui y Monagas en la Mesa de Guanipa, creado en 1968. El pino caribe es principal el recurso del que se sustenta la producción de MASISA Venezuela.
MASISA, que tras su creación en 1960 empezó a transar en la Bolsa de Comercio de Santiago de Chile en 1970, para 1993 MASISA comienza a cotizarse en la Bolsa de Nueva York (NYSE), mediante su programa de ADR como parte de un proceso sostenido de expansión internacional que en 1992 ya se había concretado al crear MASISA Argentina. Luego, en 1995, alcanzó Brasil con la apertura de MASISA do Brasil Ltda. y, en 1996, con la fundación de Terranova Forest Products, Inc. y Constitución de Terranova Internacional S.A., consolida su intención de desarrollar proyectos transnacionales de explotación y comercialización de productos derivados de negocios forestales. En 1997 llega a Perú, y en 1998 comienza a desarrollar en Carolina de Sur, Estados Unidos, una planta de molduras y un centro de distribución. Ese mismo año se constituyen en Venezuela las filiales Andinos C.A. y Fibranova C.A. dedicándose la primera a la construcción de un aserradero y planta de secado. También en 1998, hace acto de presencia en Canadá y se constituyen filiales comerciales en México, Costa Rica y Colombia, llegando en 1999 a construir una planta México. En 2002 se crea MASISA Ecuador S.A.
10. Planta de MASISA en Macapaima, sur del estado Anzoátegui (ribera norte del Orinoco).
La actividad de MASISA en nuestro país se fortalece a partir de 2001 cuando Terranova Venezuela termina la construcción de su complejo industrial en Macapaima, estado Anzoátegui, iniciándose la puesta en marcha del aserradero y la planta de tableros. A su vez, Terranova Internacional S.A. materializa la compra de activos forestales a la venezolana Sociedad Manufacturas de Papel S.A. (MANPA). En 2003 MASISA asume la gestión de las operaciones de Fibranova C.A., filial venezolana de Terranova, que poseía una planta de tableros de partículas y de MDF en Puerto Ordaz.
11. El logo y el slogan que identifican a MASISA.
El crecimiento sostenido de la transnacional se mantiene ampliando sus operaciones de fabricación y comercialización, lo que la llevó en 2005 a aumentar su capital y a la fusión de Terranova S.A. y la antigua MASISA S.A. aprobándose el cambio de nombre de la compañía fusionada a MASISA S.A.
Sin embargo, si hasta 2013 la curva de la empresa fue siempre en crecimiento, a partir de 2017 comienza paulatinamente un proceso de reestructuración y desinversión de activos industriales, reorientando su estrategia de negocios en generar productos de mayor valor agregado y en su negocio forestal. Por ello anunció la venta de sus plantas en Argentina, Brasil y México además de poner en venta sus activos forestales en Argentina con el objetivo de tener una estructura más liviana, que le ha permitido a la empresa obtener eficiencias operativas y una mejora en sus márgenes operacionales.
12. Otra imagen de la planta industrial de MASISA en Macapaima, estado Anzoátegui.
Completado en 2020 el proceso de reestructuración y reorganización que incluyó la venta de los activos forestales en Chile, desde entonces la compañía se ha dedicado a desarrollar canales de venta a través de nuevas tecnologías con un modelo de negocios con mayor orientación al cliente, así como la reducción de su carga financiera neta, concentrando su capacidad industrial principalmente en Chile y en segundo lugar en Venezuela, “mercado este último definido por la compañía como ‘reserva de valor’, dados sus costos competitivos y su posición geográfica privilegiada”, de acuerdo en lo publicado en la página web del periódico chileno La Tercera el 9 de septiembre de 2017 (https://www.latercera.com/noticia/masisa-ve-reserva-valor-activos-venezuela/).
Se trata, por tanto, se una rara excepción en la que una empresa transnacional ha continuado apostando por nuestro país pese a las adversas condiciones económicas y políticas que lo han acompañado y gracias a que no fue incluida dentro de las numerosas expropiaciones y nacionalizaciones de que fueron objeto numerosas industrias ligadas al área de la construcción. Su página https://venezuela.masisa.com/ es una clara muestra de vitalidad dentro de un campo que no se caracteriza precisamente por ello y su gestión de actividades forestales e industriales al sur de los estados Anzoátegui y Monagas, a través de un grupo de empresas la han caracterizado por tener un fuerte compromiso con el desarrollo local.
13. Imagen tomada de la página web de MASISA Venezuela.
Así, MASISA Venezuela que cuenta con una clara “Política de Desarrollo Sostenible Corporativa”, “… trabaja para transformar los espacios e inspirar la vida de sus clientes a través de diseño, calidad y sustentabilidad… (…) La Compañía cuenta además con una amplia gama de productos y soluciones para la industria de la construcción, los cuales son elaborados siguiendo estrictos controles de calidad, con certificaciones técnicas y altos estándares ambientales y sociales”.
También, dentro de su política de responsabilidad social MASISA Venezuela ha mantenido una estrecha relación con las instituciones académicas y comunidades locales y se ha convertido en centro de negocios industriales y comerciales de la firma hacia Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México y Perú.
ACA
Procedencia de las imágenes
Postal. Revista entrerayas, nº 101, septiembre-octubre 2013