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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 227

La imagen que hemos seleccionado hoy para que acompañe nuestra postal corresponde a la propaganda de una marca que nace como consecuencia de la creación en 1894, por parte del emprendedor e industrial austríaco Ludwig Hatschek, del material que se conoce como fibrocemento, el cual patentó en 1900 y empezó a fabricar a partir de 1903 bajo el nombre comercial de Eternit.

Según consta en su biografía, Hatschek compró en 1893 una fábrica de papel en desuso en Schöndorf, cerca de Vöcklabruck, Austria. Para esta fábrica, adquirió máquinas de hilar de amianto (asbesto) usadas de una hilandería incendiada en Lend fibra que, sumada al cemento, celulosa, aire y agua, le permitió concretar la idea de producir un material “más ligero que el ladrillo, más barato que la pizarra y mejor que la chapa”. De lo que recogemos del portal https://www.eternit.at, Hatschek “llama al primer material de construcción producido industrialmente del mundo ‘Eternit’, derivado del latín ‘aeternus’, que significa algo así como ‘eterno’ y debería revolucionar el mercado: debido a las propiedades físicas especiales de los paneles Eternit, como resistencia a las heladas, resistencia al fuego y de peso ligero, el material de construcción encuentra rápidamente partidarios”.

1. Ludwig Hatschek quien es considerado el inventor del fibrocemento y la patente Eternit registrada en 1901

Desde que comienza su producción industrial, Eternit tuvo un enorme éxito y aceptación dentro de la industria de la construcción en virtud de sus ventajas competitivas en el uso para cubiertas dado su bajo costo, al punto que el nombre comercial se dio a conocer prácticamente en todo el planeta, perteneciendo en cada país donde tiene presencia a diferentes empresas o grupos empresariales que la han adquirido con el paso del tiempo.

La que es lanzada como “la losa de hormigón más delgada del mundo” sirvió ya desde 1903 para techar naves industriales y fábricas en toda Europa imponiéndose paulatinamente a escala internacional, cobrando un auge inusitado a partir de la reconstrucción que se emprende después de la Segunda Guerra Mundial. El portal ya citado complementa: “El auge de la construcción en la década de 1960 dio lugar a una gran proliferación de edificios. Numerosos paisajes de tejados llevan la firma de Eternit, pueblos enteros están revestidos con el material de construcción. Eternit avanzó rápidamente de ser un material de construcción puro a ser el material de una cultura: a ser un material de construcción de culto, por así decirlo. Y el panorama de la arquitectura también fue tomando conciencia de la empresa. Inspirándose en las posibilidades estructurales, se forman alianzas con grandes de la arquitectura austriaca como Clemens Holzmeister, Mauriz Balzarek u Otto Wagner. A nivel internacional, son reconocidos arquitectos Oscar Niemeyer, Le Corbusier y Alvar Aalto quienes dan forma a la cultura moderna de la construcción y a la vez aparecen junto a Eternit. (…) El pabellón de la Expo de Nueva York de Gustav Peichl, la iglesia Steinhof de Viena de Otto Wagner, la Ortsstockhaus de Braunwald de Hans Leuzinger y la Maison Blanche de La Chaux-de-Fonds de Le Corbusier son solo algunos de los testigos contemporáneos de la exitosa historia de Eternit.”

2. La Sanierung Ortstockhaus, Braunwald, edificio histórico del arquitecto Glarus Hans Leuzinger (1887-1971) rennovado en 2016 utilizando fibrocemento como revestimiento exterior
3. Silla Bucle fabricada en fibrocemento diseñada por Willy Guhl en 1954

Otro hecho destacado a mencionar fue cuando el diseñador Willy Guhl creó en 1954 la famosa silla de bucle, la cual se componía de una sola pieza elaborada con este material, y cuyo diseño reflejaba las cualidades propias del fibrocemento: delgado, ligero, resistente y atractivo.

Ampliamente conocido como “asbesto-cemento” la popularidad de dicha combinación sufre un duro golpe en los años 70, momento en que diferentes investigaciones emprendidas en los Estados Unidos determinan que la exposición prolongada con el amianto, cuyas propiedades asociadas a la resistencia al calor, al fuego y a las sustancias químicas además de no ser conductor de la electricidad y por ende un buen aislante térmico (características que lo habían impuesto por sobre el zinc, otro material muy utilizado para realizar cubiertas), acarreaba riesgos de contraer cáncer. La página https://www.cancer.gov/espanol/cancer/causas-prevencion/riesgo/sustancias/asbesto/hoja-informativa-asbesto, señala: “A fines de los años setenta, la Comisión de Seguridad de los Productos para el Consumidor de EE. UU. (U.S. Consumer Product Safety Commission, CPSC) prohibió el uso del asbesto en los compuestos para la reparación de tablaroca o cartón-yeso y en chimeneas de gas porque las fibras de estos productos podían escaparse al ambiente durante el uso. Además, en 1979, los fabricantes de secadoras de pelo eléctricas dejaron voluntariamente de usar el asbesto en sus productos. En 1989, la Oficina de Protección Ambiental de los Estados Unidos (U.S. Environmental Protection Agency, EPA), prohibió todo uso nuevo del asbesto; sin embargo, los usos establecidos antes de 1989 aún se permiten. La EPA estableció también normas que requieren que las escuelas inspeccionen los edificios para la presencia de asbesto dañado y para eliminar o reducir la exposición de los ocupantes mediante el retiro o el sellado del asbesto”. Y añade: “Es posible que la gente esté expuesta al asbesto en su trabajo, en su localidad o en sus hogares. Si los productos que contienen asbesto se sacuden, fibras pequeñas de asbesto se desprenden en el aire. Cuando se inhalan las fibras de asbesto, es posible que se alojen en los pulmones y que permanezcan ahí por mucho tiempo. Con el tiempo, las fibras pueden acumularse y causar cicatrices e inflamación, lo cual puede dificultar la respiración y llevar a serios problemas de salud”.

La marca Eternit, asociada desde siempre con la denominación asbesto-cemento, se vio obligada a modificar totalmente la fórmula de fabricación de los productos que utilizó durante años, sustituyendo el amianto por otros tipos de fibras, como fibras de celulosa, fibras vinílicas, o fibra de vidrio. También debió emprender una campaña de gran alcance para ir eliminando del inconsciente colectivo dicha asociación de la cual todavía quedan importantes resquicios en virtud de la enorme cantidad de metros cuadrados que aún permanecen cubiertos por sus productos. Todo ello ha dado pie a la aparición de otras marcas que hoy en día compiten con un sello que por años mantuvo un monopolio que, como ya se dijo, cobró visos culturales.

4. “Programa Nacional de Vivienda Rural”, impulsado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social durante los años 50, 60 y 70. Todos los techos de las casas todos eran de fibrocemento

Regresando al tema directamente relacionado con la imagen de nuestra postal, sería bueno recordar que en la pujante Venezuela de los años 50, 60 y 70 los techos de las unidades pertenecientes al “Programa Nacional de Vivienda Rural”, impulsado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que tenía como principal objetivo la “lucha contra el rancho” en ese medio, eran realizados en su totalidad en fibrocemento como muestra de que se había dejado en el pasado el uso de otros materiales que venían asociados a la proliferación de enfermedades. También como demostración de agilidad y eficiencia en su colocación, la cual requería de mano de obra no necesariamente especializada y permitía incorporar al propio usuario en la construcción de las unidades de vivienda ya que el producto venía con un set de elementos e instrucciones que facilitaban su instalación. Tal fue la penetración lograda que en algún momento Graziano Gasparini lo consideró como parte del proceso de transculturización y “modernización” sufrido por la arquitectura popular venezolana como consecuencia del paso de una Venezuela agrícola a una petrolera, donde se fueron sustituyendo por “eternit” un buen porcentaje de las cubiertas hecha con ramas, paja y demás productos vegetales, los techo de tejas y también al conocido «techo de zin». Posteriormente, el uso de otros tipos de lámina como la compuesta por aluminio y un aislante de asfalto liquido conocido por su nombre comercial de “Acerolit” (elaborando por Cindu) han entrado a formar parte del espectro de materiales ampliamente utilizado para abaratar costos y competir con el fibrocemento.

El diseño del anuncio aparecido en la revista Integral que hemos utilizado, muy probablemente pasó por las manos de Omar Carreño, conocido artista plástico venezolano quien tenía a su cargo la “dirección artística” de la publicación. También destacan del anuncio, además de su cuidado diseño, el que se promocione como “asbesto-cemento” y su versatilidad para ser usado “en la construcción”, “en la industria”, “en la arquitectura” y “en la decoración”, todo esto en plenos años 50 del siglo XX.

La gama de productos ofrecidos por Eternit Venezolana S.A., cuyo nombre aparece en el Directorio de la revista y cuyas oficinas estuvieron ubicadas en el selecto centro comercial La Gran Avenida (Plaza Venezuela), cuyos depósitos se ubicaban en la avenida Los Cármenes de El Cementerio y la fábrica en la avenida Bermúdez de Maracay (estado Aragua), abarcaba no sólo láminas para techos, sino también tuberías, tanques de agua y planchas para recubrimiento de fachadas, fabricación de muebles u otros objetos. Hoy Eternit Venezolana, que construyó un edificio sede en la Av. Chicago con Prolg. Milan, Los Ruices, Caracas, aún mantiene su planta en Maracay con una limitada producción y ha dejado en manos de diferentes concesionarios la distribución de su oferta.

5. Dos obras recientes en los que se ha usado fibrocemento en exteriores. Izquierda: Herzog & de Meuron. Ricola Storage Building (1986–1987). Derecha: Lighthouse / Room11 Architects (2015)

Hoy en día el uso de fibrocemento en la industria de la construcción sigue ofreciendo múltiples posibilidades no solamente reducidas a su aplicación como elemento de cubierta. Son numerosas las obras de arquitectura que han aprovechado sus condiciones de aislante térmico y su resistencia al fuego y a las inclemencias del tiempo como recubrimiento y acabado final de importantes edificaciones de las cuales las revistas de arquitectura dan buena fe. Sus fabricantes lo ofrecen argumentando que los costos ambientales incurridos por el uso de fibrocemento son un 20 por ciento menores que, por ejemplo, el uso típico de ladrillo. También exponen que requiere menos gasto energético en el montaje y la construcción que todos los demás materiales de la pared, excepto la madera y un bajo consumo de energía en transporte e instalación. Además exponen que los costos ambientales relacionados con el agotamiento de la capa de ozono, las sustancias cancerígenas y las emisiones de desechos sólidos son casi insignificantes lo cual hace del fibrocemento (despojado definitivamente del asbesto como acompañante) un material que entra en sintonía con los más actuales requerimientos asociados a la sostenibilidad.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://blog.laminasyaceros.com/blog/qui%C3%A9n-creo-el-fibrocemento y https://blog.laminasyaceros.com/blog/qui%C3%A9n-creo-el-fibrocemento

2. https://ortstockhaus.ch/archiv/sanierung-erneuerung/

3. https://nonsolarredi.wordpress.com/2013/10/04/nuovo-eternit-in-casa/

4. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5 izquierda. https://www.atlasofplaces.com/architecture/ricola-storage-building/

5 derecha. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/903249/fachadas-de-fibrocemento-en-la-arquitectura-9-ejemplos-notables

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 226

1976 amaneció con la noticia de que Petróleos de Venezuela (PDVSA) asumía formalmente la responsabilidad de extraer y refinar el crudo venezolano, consolidando la nacionalización del sector. El acto formal que daba inicio al proceso estuvo a cargo del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez, quien pronunció un discurso desde el pozo Zumaque I, lugar del reventón de 1914. Estábamos en medio de la “Gran Venezuela” que ese año registra su mínimo histórico de desempleo ubicándose en el 4%.

En esos 12 meses nuestro país recibía las visitas oficiales de Henry Kissinger (Secretario de Estado de los EE.UU), Josip Broz Tito (Presidente de Yugoslavia) y los Reyes de España a un año escaso de la muerte de Franco. Air France inaugura el servicio de sus modernos aviones supersónicos Concorde para cubrir la ruta directa París/Charles de Gaulle-Caracas/Maiquetía con frecuencia de un vuelo semanal, sueño que duró 6 años.

En lo político, la nación se conmociona con el secuestro por parte del Grupo de Comandos Revolucionarios del empresario estadounidense William Niehous, Vicepresidente de Owens-Illinois, quien será rescatado luego de tres años. Durante las investigaciones sobre el secuestro de Niehous, agentes de la DISIP arrestan a Jorge Rodríguez, quien muere en reclusión cinco días después de ser arrestado. También con relación al caso Niehous se levanta la inmunidad parlamentaria a los diputados Fortunato Herrera y Salom Mesa Espinoza.
Otra conmociones de diferente índole las constituyen, por un lado, la voladura en el aire de un avión DC8 de la línea aérea Cubana de Aviación con 73 personas a bordo, acto terrorista que tuvo como responsables a los cubanos Luis Posada Carriles y Orlando Bosch y los venezolanos Freddy Lugo y Hernán Ricardo; y, por el otro, la tragedia que supuso el estrellamiento cerca de la pista de aterrizaje del Aeropuerto de Lajes (Isla Terceira, Azores) del Hércules C-130 de la Fuerza Aérea que transportaba a todos los miembros del Orfeón Universitario de la UCV, incluido su director Vinicio Adames.

1. Un libro, una obra de teatro y dos películas que aparecieron o se estrenaron en 1976

En aquel agitado año para nuestro país, en el plano cultural se registra la aparición de los libro Del buen salvaje al buen revolucionario, de Carlos Rangel y Algunas palabras, de Eugenio Montejo. También se estrenan importantes películas entre las que se pueden mencionar Sagrado y obsceno, de Román Chalbaud; Fiebre, de Alfredo Anzola, Juan Santana y Fernando Toro; A propósito de Simón Bolívar, de Diego Rísquez; Compañero Augusto, de Enver Cordido; Canción mansa para un pueblo bravo, de Giancarlo Carrer; y Soy un delincuente, de Clemente de la Cerda. José Ignacio Cabrujas, por otra parte, monta por primera vez Acto cultural su fundamental obra de teatro y la Galería de Arte Nacional, creada en 1974, abre sus puertas al público en el edificio que antiguamente ocupaba el Museo de Bellas Artes en Los Caobos donde permanecería hasta la construcción su verdadera sede.

Era la época en que las Bienales Nacionales de Arquitectura se realizaban con regularidad y, luego de celebrada tres años antes la Quinta, entre los días 26 de noviembre y 10 de diciembre de 1976 abre sus puertas la Sexta en la ampliación del Museo de Bellas Artes, proyectada por Carlos Raúl Villanueva y Oscar Carmona con cálculo estructural de Waclaw Zalewski y José Adolfo Peña, inaugurada en 1973. También eran tiempos en que se podía cursar invitación y contar con la asistencia de diversas y connotadas figuras internacionales. Para la ocasión, se tuvo la participación en un ciclo de Conferencias-Debates de los arquitectos Oriol Bohigas (España), Fernando Belaúnde Terry (Perú) y Kenzo Tange (Japón), lo cual garantizaba un atractivo adicional a la muestra en sí de los 64 trabajos participantes, 27 de los cuales optaban al Premio Nacional de Arquitectura.

2. De izquierda a derecha: Oriol Bohigas, Fernando Belaúnde Terry y Kenzo Tange, invitados internacionales a la VI Bienal Nacional de Arquitectura

Realizada en homenaje a la memoria de Carlos Raúl Villanueva, fallecido el año anterior (1975), la VI Bienal contó como complemento con una muestra sobre su obra y trayectoria en la que, tal y como se recogía en la prensa (El Universal, jueves 26 de noviembre de 1976), “… el público tendrá la oportunidad de admirar, no sólo los aspectos arquitectónicos de su labor, sino también numerosos escritos, apuntes y guías que utilizó en su labor docente, y también su colección de arte, además de un audiovisual con duración de 20 minutos que recoge momentos de su carrera”.

El evento, organizado por el Colegio de Arquitectos de Venezuela (CAV) y coordinado por el arquitecto José Ramos Fellipa, fue auspiciado en esta oportunidad por del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC).
William Niño Araque en el texto titulado “La ciudad recobrada” aparecido en el Catálogo de la VIII Bienal Nacional de Arquitectura. La arquitectura del lugar (1987), se refiere a la arquitectura que se mostraba en la Bienal que hoy nos ocupa como parte de una posible, desordenada e inconexa “Escuela de Caracas”. La lectura que hace Niño a la distancia apela al uso del término “neovanguardias” (acuñado por Helio Piñón en 1984) que consistía en la reutilización del lenguaje y modos propios de las vanguardias de comienzos del siglo XX para asumir una actitud renovadora. “El ‘nuevo mundo’ arquitectónico -dirá Niño- abandona así en nuestro medio, la ilusión conformadora del Bauhausianismo, centrada en la integración de las artes al servicio de la comunidad y en la idea de la prestación de servicios al proceso de desarrollo económico, para buscar espacio en posiciones más críticas y distantes”.

Inmersa en “el aplastante desarrollo económico venezolano de los años setenta” y asociada a una “arquitectura de la opulencia” la “Escuela de Caracas” se caracterizará por: asumir “soluciones concretas a los problemas concretos, por la ausencia de teorización explícita y por cierto desinterés en la difusión pública de sus aportaciones”; tener en la realización de una serie de concursos de arquitectura, cuyas propuestas ganadoras no se caracterizaron por ser innovadoras, una válvula de escape para ofrecer “operaciones subversivas” y “soluciones alternativas, no como el resultado de un proyecto explícito o de una teoría general, sino como una operación cerrada sobre sí misma”; no haber sido superadas las nuevas exigencias de la arquitectura en el medio intelectual venezolano. Y concluye: “no debe extrañarnos que las proposiciones arquitectónicas más interesantes sean el producto de una insistencia absolutamente individual y no de un consenso o clima intelectual generalizado…”.

3. VI Bienal Nacional de Arquitectura. Izquierda: Premio Nacional. Torre Europa, Av. Francisco de Miranda. Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes con el acompañamiento de Moisés Benacerraf. Derecha: Premio Metropolitano. Banco Metropolitano, Sabana Grande. José Miguel Galia
4. VI Bienal Nacional de Arquitectura. Premio Vivienda Unifamiliar. Quinta Gamero, Cumbres de Curumo. Jorge Castillo y Ralph Erminy con participación de Carlos Cruz-Diez
5. VI Bienal Nacional de Arquitectura. Premio Mejor Tesis (Trabajo final de grado más destacado), “Sistema constructivo para estaciones ferroviarias”. María Teresa Novoa, Ana Isabel Loreto, Martín Padrón y Andrés Simón Herrera 

Bajo esta mirada es que se podría observar el grupo de obras galardonadas en la VI Bienal donde el Premio Nacional fue otorgado a la Torre Europa, de los arquitectos Carlos Gómez de Llarena y Manuel Fuentes con el acompañamiento de Moisés Benacerraf; el recién creado Premio Metropolitano (fusión de los Premios Municipales que en ocasiones anteriores otorgaban el Distrito Federal y el Distrito Sucre) recayó sobre el edificio para el Banco Metropolitano en Sabana Grande, de José Miguel Galia; el Premio Vivienda Unifamiliar se lo llevó la quinta Gamero en Cumbres de Curumo, de Jorge Castillo y Ralph Erminy con participación de Carlos Cruz-Diez; el Premio de Arquitectura para Proyecto no construido fue para el Parque del Oeste, de Jorge Romero y Daniel Baquero; el Premio Mejor Tesis (Trabajo final de grado más destacado) se le dio a María Teresa Novoa, Ana Isabel Loreto, Martín Padrón y Andrés Simón Herrera  con “Sistema constructivo para estaciones ferroviarias”; el Premio Colegio de Arquitectos de Venezuela (labor gremial, actividad docente y obra destacada) reconoció al arquitecto Heriberto González Méndez; el Premio Nacional de Urbanismo distinguió a los arquitectos Pedro Lluberes, Omer Lares y Mireya Urdaneta; y el Premio Interés Social quedó desierto.

La Torre Europa, elegante edificio proyectado en 1971 para un grupo corporativo suizo y terminado de construir en 1975, ubicado sobre la avenida Francisco de Miranda en el cruce con la avenida Los Cortijos de Campo Alegre sobre un terreno de 4.000 m2, tiene 4 niveles de sótanos para 400 automóviles, planta baja comercial, mezzanina compartida entre dos locales con pequeñas oficinas en la parte superior, una torre de 12 pisos para oficinas de 1.300 m2 por planta y un remate de dos niveles para oficinas especiales. Además, el partido asumido permitió liberar un gran espacio público de acceso a la entrada localizada en la esquina y lograr un aporte significativo al orden urbano de la zona tras una acertada lectura de las variables del lugar.

6. Torre Europa. Izquierda: Planta de techos. Derecha: Planta tipo pisos 1 al 12
7. Torre Europa. Izquierda: Vista de la fachada sur desde la avenida Francisco de Miranda. Derecha: Corte transversal

La edificación ha sido reseñada en dos ocasiones con gran acierto. La primera por Hannia Gómez en el catálogo de la Bienal de 1987 ya señalado y la segunda por Iván González Viso en Caracas de Valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015). En ambos casos se resaltan entre los logros alcanzados por esta torre, que de torre no tiene nada, los avances que representó como solución tecnológica por lo cual para Gómez no fue extraño que apareciese por primera vez totalmente publicada en la páginas de la revista Arquitectura e Ingeniería. Entre las innovaciones técnicas que mostró la Torre Europa se encontraban, según Gómez, “la modulación coordinada de todos los elementos internos para flexibilizar las plantas, el criterio de macroestructura del edificio con losas cada dos pisos y membranas en los pisos intermedios, la liberación de las plantas de la escalera de incendio antes de la aparición de la normativa que así lo obliga hoy en día, el uso inaugural de un nuevo diseño de las ventanas Unifedo como courtain-wall, las juntas aislantes horizontales entre los pisos y el mismo diseño de la fachada autoportante y aislante…”.

En 1998 el edificio sufrió un voraz incendio (sin pérdidas humanas que lamentar) a raíz de un corto circuito en los cajetines de electricidad, ubicados entre los pisos 1 y 3, repitiéndose otro dos días después en el piso 5, lo cual dejó inutilizados 6 de las 12 plantas del inmueble y en particular las oficinas del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA). Sin embargo, una reconstrucción, rehabilitación y actualización de sus instalaciones bien llevadas a cabo lograron que se reinaugurara tres años después.

El Premio Nacional de 1976 a la Torre Europa y a sus arquitectos, si bien logró exaltar sus aportes técnicos, ante todo permitió reivindicar el valor que todo edificio debe añadir al sector de la ciudad donde se inserta y el de convertirse en claro ejemplo de arquitectura urbana.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 2, 6 y 7. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

3, 4 y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 225

La Ciudad del Sol se convirtió desde la aparición del nº 0 en noviembre de 2008 en el órgano de difusión del Museo Nacional de Arquitectura (MUSARQ), entidad fundada en 2006 y dirigida desde esa fecha hasta 2018 por Juan Pedro Posani, profesor y crítico venezolano nacido en Roma en 1931; colaborador principal de Carlos Raúl Villanueva en el proyecto de la Ciudad Universitaria de Caracas, desde 1949 hasta mediados de los años 60; cofundador del Sector de Historia y Crítica del Arquitectura de la FAU, UCV; Premio Nacional de Arquitectura (1993); presidente fundador del Instituto de Patrimonio Cultural de Venezuela (1994-1999); y Doctor Honoris Causa, Universidad Central de Venezuela (2000).

La revista, planificada inicialmente para aparecer trimestralmente, se concibió como un instrumento de información participativa, de diálogo y de discusión, entre quienes consideran la creación del espacio habitable como un problema de cultura.

1. Portada, página editorial y otras dos de contenidos del nº 0 de La Ciudad del Sol, noviembre 2008

Ese número inaugural lanzado a título de prueba bajo el concepto de revista-periódico (es decir, sin engrapar), conformado por 29 páginas (más la portada y la contraportada) a todo color, cuyas medidas eran 22,5 x 31, tuvo como editor a Juan Vicente Pantin acompañado por un Comité Editorial conformado por Domingo Álvarez, Pablo Balini, Javier Cerisola, Evelyn Gilbert, Juan Pedro Posani e Ignacio Urbina Polo. “Con pretensiones de buena diagramación gráfica…y sobre todo, de pertinencia”, conceptualizado y diseñado por Eduardo López, contiene el nº 0, además del “Editorial”, los artículos: “La Internacional de los Museos”, de J.P. Posani; “Situación del Programa de Habilitación de Barrios”, de Josefina Baldó y Federico Villanueva; “En honor a Roma, A.D.MCMXCV”, de Juan Vicente Pantin; “Tommaso Campanella y La Ciudad del Sol”, de Javier Cerisola; y “Diseño al Límite. Encuentro internacional sobre las fronteras del diseño industrial”, de Ignacio Urbina Polo; la nota “La ciudad de los otros en Venecia”; la presentación de la sede de “La Villa del Cine”, de Carlos Pou Ruán y del proyecto para el “Museo Nacional de la Historia y de la Diversidad Cultural”, de Gilberto Rodríguez; y una sección resaltando las actividades del MUSARQ en el 2007.

Según se recoge en el “Editorial”, La Ciudad del Sol “es una publicación de arquitectura y de diseño industrial con un programa editorial centrado en los grandes problemas que nos angustian a todos los ciudadanos. Una revista de radicalidad de principios, que busca esquivar la frivolidad típica de la decoración doméstica … y la seriedad doctoral de las publicaciones especializadas. Defendemos el lenguaje llano y comprensible para todos”. Y, sin dejar de manifestar las aspiraciones desmesuradas de todo proyecto editorial que se inicia, también se expone lo siguiente: “el tiempo y el dinero que esta revista cuesta al presupuesto público, están dedicados a los temas que realmente constituyen prioridad de una realidad en revolución: La ciudad y sus traumas de  crecimiento; el gravísimo problema de la pobreza y sus formas de acceder al espacio; las dificultades de definir las pautas de planificación pública; la calidad de las intervenciones del Estado y de los particulares, las modalidades de participación del diseño industrial en los términos que propone la integración latinoamericana, son parte de los temas que acompañarán a las crónicas especiales y las secciones fijas que se han pautado”.

El número 0 dio paso luego a otros tres: dos de ellos en papel y el tercero en digital que, aunque mantuvieron su carácter de revista-periódico, variaron su formato a uno cuadrado de 21,5 x 21,5 cms y, como también suele ocurrir, rompieron la pauta de aparición trimestral inicialmente prevista. De hecho, el nº 1 (cuya portada ilustra nuestra postal del día de hoy), que podría considerarse como un lanzamiento ya oficial, aparece en agosto de 2010. El Nº 2 lo hace en julio de 2012 y el 3 en marzo de 2015 sin que se registre hasta hoy una nueva salida.

2. Páginas interiores del nº 1 de La Ciudad del Sol, agosto 2010

Para más detalles, el nº 1, de 31 páginas, tuvo un amplio tiraje de 3000 ejemplares. El rol de editor lo asumió en este caso Juan Pedro Posani y el Comité se mantuvo igual con la excepción de que Ignacio Urbina fue sustituido por Efraín González. Eduardo López siguió encargado del diseño grafico. En el “Editorial” se hace mención a lo aprendido a raíz de la salida del número 0 destacándose fundamentalmente el cambio de formato por razones económicas pero a la vez valorando en la nueva presentación las ventajas que tiene a la hora de “evocar mejor lo transitorio de la palabra y de los hechos, la inmediata función casi periodística de las publicaciones que no pretenden eternizarse en los papeles satinados y en las fotos espectaculares de las típicas revistas de arquitectura, a las cuales, de arquitectura, justamente, interesa más que todo su carácter de espectáculo”.

Tras la invitación “a nuestros lectores a participar en esta pequeña empresa colectiva, construir poco a poco una lectura arquitectónica del país, una lectura nueva, distinta, crítica y autocrítica, pero siempre, eso sí, llena de esperanza y de utopía”, el nº 1 está claramente estructurado en secciones que están antecedidas por el “Editorial” y el texto “La estética de la pobreza”, traducción hecha por Posani del capítulo 4 del libro BRAZIL modern architecture in history de Richard Williams (ed.) de 2009.

En el bloque de “PROYECTOS” aparecen la “Estación Alí Primera Línea 1 Metro Los Teques, El Tambor” acompañada de una entrevista a los arquitectos Max Pedemonte, Teresa Sánchez y Harry Frontado; y el “Mercado Punta de Mulatos, estado Vargas” con otra entrevista en este caso a los arquitectos João de Freitas y Roberto Castillo. La sección “LOS LIBROS INDISPENSABLES” incluye notas críticas y comentarios a los textos La arquitectura del poder, Deyan Sudjic. Ariel, Barcelona, 2007; Brazil, modern architecture in history de Richard J. Williams (ed.). Reaktion Books, UK, 2009 (elaborada por J.P. Posani); y Carlos Raúl Villanueva de Juan José Pérez Rancel. Los Libros de El Nacional, Caracas, 2009 (redactada bajo el título de “Recensión al Villanueva de Pérez Rancel” por Javier Cerisola). El apartado correspondiente a “ACTIVIDADES DEL MUSARQ” contiene “La Ciudad Universitaria de Caracas. La utilidad de una exposición” y “Oscar Niemeyer en Caracas”, ambas reseñadas por Javier Cerisola, así como también “Diseño al límite. Encuentro internacional sobre las fronteras del diseño industrial” con una nota de Ignacio Urbina Polo. Finalmente el capítulo “DISEÑO INDUSTRIAL” está integrado por el artículo “Para crear Identidad y Diseño” de Efraín González.

La Ciudad del Sol, como ya se dijo, hasta que se demuestre lo contrario ha tenido una vida tan larga como lo que duró el empuje de quienes estaban interesados en que apareciera. Bajo su estela declarativa cargada de una ideología complaciente de cara a quienes manejaban las teclas del poder de la cultura nacional, no dejó de aportar una buena documentación sobre el área de su interés, útil para los interesados en seguirle la pista a los temas tratados.

3. Izquierda: Portada del nº 3 de La Ciudad del Sol, marzo 2015. Derecha: Portada del libro Diez años de pensamiento crítico de Juan Pedro Posani, 2012
4. Vista aérea del Nuevo Circo de Caracas y el Museo Nacional de Arquitectura (MUSARQ) proyecto de Juan Pedro Posani con cálculo estructural de José Adolfo Peña

Sobre la institución a la que se adscribe, de cuya polémica sede, su cuestionable relación con el entorno y los discutibles eventos organizados hasta ahora no nos vamos a referir, valga recordar que, de acuerdo a lo que aparece en https://www.fmn.gob.ve/museos/museo-nacional-arquitectura, “se plantea como requisito esencial constituirse en un espacio abierto para el debate y la reflexión de los grandes temas, que conciernen a la arquitectura, la ciudad y el diseño industrial. El MUSARQ se plantea acercar al público a una visión contemporánea del hecho arquitectónico, orientada al saber, la investigación, la reflexión colectiva y la divulgación cultural. Esta institución desarrolla su actividad programática en torno a cinco grandes ejes temáticos estructurales: la historia, la ciudad, el ambiente, la tectónica y el diseño industrial”.

Desde su creación en 2006 hasta que se inaugura su edificio el 1 de octubre de 2011 el MUSARQ funcionó puertas adentro en una oficina administrativa ubicada en los espacios de la Galería de Arte Nacional en aspectos de organización y concepción de su programación inicial así como en la definición de su política editorial, de la cual La Ciudad del Sol es su principal producto. Luego se sumará la publicación del libro Arquitectura HOY. Diez años de pensamiento crítico (2012), recopilación llevada a cabo por Javier Cerisola de los artículos publicados por Posani en el diario Economía HOY a lo largo de la década de los años 90 del siglo XX. Para finalizar, no queremos dejar de señalar cómo el curioso nombre de la revista se trata de otro guiño un tanto idealista de parte de Posani hacia la atracción que aún generan las utópicas sociedades comunistas de las cuales el libro de Tommaso Capanella, titulado justamente La Ciudad del Sol (en latín, Civitas Solis) de 1602, junto a Utopía (1516) de Tomás Moro son paradigmáticos ejemplos desde los propios albores de la Edad Moderna. Inspiradas en La República de Platón pero tomando como referencia la una el misticismo milenarista medieval y la otra el humanismo de Erasmo, la evocación por parte de Posani a Tommaso Campanella, “quien por primera vez en la historia, o casi, pretendió diseñar en el aire las ideas una ciudad perfecta, racional hasta el mínimo detalle, plasmaba con su diseño arquitectónico una perfecta correspondencia con el diseño social”, le permite expresar casi con ingenuidad “que en este nombre, La Ciudad del Sol, pudiesen resonar memorias, aspiraciones de futuro, añoranzas de atrevimientos, hasta alegrías tal vez tropicales, adecuados asideros, en todo caso, para un programa de trabajo, justo para este momento y este clima de nuestra Venezuela”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 224

El Centro Ciudad Comercial Tamanaco (mejor conocido por sus siglas CCCT) ostentó durante muchos años el lugar que lo colocaba con el establecimiento de su tipo más grande del país. Ello ocurrió desde que se terminó su primera etapa en 1976 hasta 1998 cuando abre sus puertas el Centro Comercial Sambil Caracas. La denominación de ciudad comercial tiene que ver justamente con sus dimensiones, las características de su organización y la diversidad de usos que alberga. Se levanta sobre un terreno de aproximadamente 83.000 m2 (8,3 Há) ubicado en la urbanización Chuao, municipio Chacao, estado Miranda, que, luego de la lotificación de la hacienda de la cual tomó el nombre la urbanización, estuvo durante muchos años vacío y luego subutilizado como lugar donde funcionaba el Autocine o Cinemóvil Tamanaco.

1. Arquitecto Diego Carbonell Parra (1923-2000)
2. Vista aérea del sector de Chuao en 1970 donde se construiría el Centro Ciudad Comercial Tamanaco y otros importantes edificios

Su proyectista, Diego Carbonell Parra (1923-2000), egresado del Massachusetts Institute of Technology en 1944, Presidente de la Sociedad Venezolana de Arquitectos (SVA) (1951-53) y uno de los miembros fundadores de la FAU UCV (1953), ya había hecho acto de presencia casi a modo fundacional en la zona donde se implantará el CCCT diseñando entre 1957 y 1958 junto a Miguel Salvador Díaz y José Lino Vaamonde el edificio La Estancia (antiguo edificio Shell, luego Maraven y hoy sede de la UNEFA), hito de la arquitectura moderna venezolana. También sería bueno recordar que Carbonell constituye entre 1949 y 1953 la que se reconoce como la primera oficina de arquitectura de Caracas junto a Tomás José Sanabria (Carbonell y Sanabria Arquitectos), experiencia que, al servir de modelo para otra serie de profesionales, cambiará el perfil de la disciplina durante la década de los 50 del siglo XX y que realizará una serie de obras señeras en las que modernidad y tradición serán tratadas con particular equilibrio. Ya de manera independiente Carbonell proyectará en 1953 el Centro Comercial del Este (sobre la avenida Casanova); en 1955 la sede del Colegio de Médicos del Distrito Federal (Plaza Las Tres Gracias) y el edificio Las Fundaciones (Avenida Andrés Bello); en 1957 el edificio La Hacienda (Las Mercedes); y en 1958 la Casa Club del Junko Golf Club (El Junko) por citar algunas de sus obras a las que habría de sumarse el trazado y diseño de viviendas tipo para las urbanizaciones Santa Marta y Santa Cecilia (1955).

En esta oportunidad Carbonell, quien durante los años sesenta había reorientado su actividad arquitectónica hacia el campo de la planificación y gerencia de edificaciones, se asociará para enfrentar el proyecto del CCCT con el arquitecto norteamericano Chris Ramos.

3. Diego Carbonell y Chris Ramos. Primera propuesta de conjunto para el Centro Ciudad Comercial Tamanaco (1971)

La ambiciosa propuesta, prevista para ser construida por etapas, se propone desde un inicio concentrar las edificaciones que la integran destinándose la casi totalidad del resto del terreno para resolver los estacionamientos los cuales se desarrollarían, además, en los sótanos del complejo. Los primeros bosquejos elaborados por Carbonell (1971) muestran la existencia de tres volúmenes principales en los que se jugaba con el escalonamiento de las fachadas de diferentes formas ofreciéndose una presencia si se quiere más homogénea en que ya destacaba la imagen de una pirámide invertida como elemento de mayor impacto visual.

Se buscaba en todo caso responder a las variables del contexto en el que se insertaba (rodeado de vías rápidas, de difícil accesibilidad peatonal y afectado por el cono de aproximación del Aeropuerto La Carlota) e impactar, dada su estratégica ubicación, mediante el uso del concreto armado obra limpia con visos brutalistas y el protagonismo del elemento piramidal que en definitiva identificará el conjunto de cara a la ciudad.

4. Anuncio promocional de la preventa del CCCT
5. Vista aérea de la primera etapa del CCCT junto al Distribuidor El Ciempiés y la Autopista Francisco Fajardo

El desarrollo y evolución del proyecto apuntará a acentuar y liberar la lectura formal del elemento protagónico de la composición (destinado a oficinas) el cual junto a la construcción en las plantas inferiores de un extenso centro comercial (con 9 salas de cine, el automercado CADA y la tienda por departamentos BECO como “anclas”) y las respectivas áreas de estacionamiento, conformará la primera etapa inaugurada el año 1976 luego de cuatro años de iniciadas las obras.

La “pirámide invertida”, que perdura desde el primer planteamiento de conjunto hasta la propuesta final, permitirá, además, incorporar importantes innovaciones estructurales, introducir la iluminación cenital a su espacio central y manejar de manera peculiar la incidencia solar en sus fachadas, aspecto este de importancia para el uso que alberga. Finalmente, estará acompañada para cuando se concluya la construcción de la segunda etapa (1982) de otras 4 torres de oficinas y un hotel de 200 habitaciones (morfológicamente muy distantes de la primera propuesta), incrementándose a 450 tiendas del centro comercial (tres niveles más) y a más de 5000 los puestos de estacionamiento.

6. Tomas cercanas de la «pirámide invertida» del CCCT
7. Vista aérea del CCCT totalmente concluido
8. Uno de los espacios interiores del CCCT

En total se construyeron 480.000 m2 bajo un esquema de propiedad multiuso, correspondiéndole a don Siro Febres Cordero, quien creó la empresa Ciudad Comercial Tamanaco, la tarea de reunir al nutrido grupo de inversionistas que se asociaron para lograr que la obra se concretara de acuerdo al proyecto definitivo de Carbonell (de mayor incidencia en la primera etapa) y Ramos (con mayor peso en la segunda).

Acompañaron a los arquitectos proyectistas en la tarea de llevar adelante los cálculos estructurales los ingenieros Francisco Pérez Rodríguez, Luís Enrique Madriz y Manuel Porras, con el apoyo de Hugo Hernández López y Celso Fortoul Padrón.

La construcción de la primera etapa se hizo a través de un consorcio formado por tres empresas: Fibrocemento, Inversora Taca y la Constructora de los Hermanos González. El ingeniero Francisco Pérez Rodríguez, se encargó de la inspección de la obra. Al iniciarse la segunda etapa se incorporó al Ing. Enrique Pardo Morales con un equipo de profesionales para contribuir con la supervisión de la obra en la que participaron más de 120 contratistas.

La condición de isla que siempre ha caracterizado al CCCT ha hecho de la llegada en vehículo su principal forma de acceso. Sin embargo, desde la apertura de la estación Chacao de la línea 1 del Metro de Caracas (1988) se ha reforzado su vinculación aunque lejana con este sistema de transporte, estándose a la espera de la finalización de las obras de la línea 5 que aproximaría a los usuarios desde la estación Tamanaco. Esta particularidad ha hecho que desde la apertura del Centro Sambil, mucho más accesible desde el transporte público, la actividad del CCCT disminuyera sensiblemente, obligando a sus propietarios a llevar a cabo importantes inversiones que han buscado una reactivación la cual ha llegado.

Pese a todo ello el CCCT (cuyo slogan es “todas las soluciones en un mismo lugar”) desde su apertura se convirtió en referencia y lugar de encuentro concentrando buena parte de los comercios de élite de la ciudad además de lugares de diversión y entretenimiento. Su versatilidad y permanente actualización le ha permitido albergar también exposiciones industriales y comerciales, eventos musicales y de entretenimiento a gran escala en su áreas destechadas. Hoy, sin duda, es una de los principales lugares de distracción dentro de una ciudad que no ofrece seguridad y que ha hecho de los centros comerciales cerrados y con sistemas de vigilancia espacios urbanos de disfrute masivo.

9. SIMBIOSIS Arquitectura + Gerencia. Arq. Alejandro Borges G. Dos láminas del proyecto presentado para el concurso privado organizado por el CCCT para la remodelación y actualización de los pisos del centro comercial. 2008

En 2013, a raíz de un concurso privado organizado por el CCCT para el proyecto de remodelación y actualización de los pisos del centro comercial ganado por la arquitecto Vivian Dembo, el arquitecto Alejandro Borges a la vez que presenta su propuesta, señala con claridad cómo “la dinámica urbana actual y la bien comprendida necesidad de generar espacios dados al peatón, han cambiado radicalmente el papel potencial de una pieza tan importante como lo es el CCCT. Tanto su escala como su ubicación en la ciudad lo han convertido en pieza fundamental en las posibilidades reales de establecer conexiones Norte-Sur en este tramo de nuestra ciudad combinando esfuerzos privados y públicos. Las presiones actuales ineludibles de múltiples fuerzas del lugar constituyen una oportunidad valiosa de desarrollar estrategias que permitan ser repetidas a lo largo de la gran escisión que representan la autopista y el río en el tejido de Caracas”. Y añade: “En la actualidad, el CCCT opera como un extraordinario pasaje urbano que de una manera precaria y accidental conecta peatonalmente la avenida Francisco de Miranda, el metro de Chacao y la avenida Libertador con el sector de Chuao y Las Mercedes. La nueva estación del metro Las Mercedes y el futuro Parque La Carlota van seguramente a acentuar el flujo peatonal desde y hacia el CCCT”, todo lo cual le permite realizar una interesante propuesta que con el título de “Arqueología del espacio. Del fragmento a la idea globalizadora” se puede consultar en el nº 103 de la revista entre rayas de febrero de 2014.

Diego Carbonell tras diseñar y ejecutar el CCCT recibió desde el gremio arquitectónico duras críticas en cuanto al claro distanciamiento que mostró esta obra con su anterior producción, muy alejada en cuanto a los patrones estéticos hasta entonces había manejado dando rienda suelta en este caso a las exigencias de inversionistas y agentes inmobiliarios. La desproporcionada escala de los espacios, falta de claridad en los recorridos y llegadas a las diferentes partes que lo conforman, ausencia de contacto con el exterior, impureza y descuido en el tratamiento de la masa construida, y presencia de materiales y acabados suntuosos y aleatoriamente combinados, si bien alejaron a Carbonell de la “buena arquitectura” dejaron sumamente satisfechos a los promotores y también a quienes desde mediados de los años 70 han podido conocerlo. La idea de una ciudad dentro de la ciudad donde la seguridad y el confort del usuario y del vehículo predominan lo convierten en pionero y referencia ineludible dentro de los malls caraqueños.

10. Julio Volante. “Edificio Ciudad Tamanaco”, 1964

Nota

Como dato curioso hemos encontrado que Julio Volante publicó en la Revista Punto nº 17, abril 1964, para la sección “Habla un arquitecto” la imagen de un proyecto que se identifica como “Edificio Ciudad Tamanaco” que bien podría ser una primera propuesta para el lugar donde finalmente de erigió en CCCT, sin que nos atrevamos a afirmarlo categóricamente. Sería interesante que nuestros lectores nos ayudaran a corroborar si esto es o no cierto.

ACA

Procedencia de las imágenes

1. https://www.academia.edu/36603255/Biografia_sobre_el_Arquitecto_venezolano_Diego_Carbonell_Parra

2, 3, 4 y 6. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad

5. https://www.pinterest.com/pin/483574078716324439/

7. https://hectorucsar.wordpress.com/2012/12/06/caminando-por-caracas-piero/caracas-ccct/

8. https://www.tripadvisor.com.ve/LocationPhotoDirectLink-g316066-d316539-i94542393-Centro_Comercial_Ciudad_Tamanaco-Caracas_Capital_Region.html

9. https://entrerayas.com/2014/03/arqueologia-del-espacio-del-fragmento-a-la-idea-globalizadora/

10. Revista Punto nº 17, abril 1964

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 223

Según los  datos generales que se pueden recoger en internet, el estado Cojedes está situado en el centro-occidente del país y debe su nombre al río homónimo que significa “donde todo se da”. Otros asocian etimológicamente la denominación “cojedes” a la lengua Caribe traduciéndola por “pueblo de cerámica o pueblo de ceramistas”. Posee una extensión territorial de 14.800 kilómetros cuadrados, que representa el 1.62% del territorio nacional por lo que es el decimoquinto con mayor superficie del país. Su clima es cálido y pertenece al sistema geográfico de los Llanos Centrales junto con el estado Guárico. Además, con 416.327 habitantes, en 2018, es el tercer estado menos poblado sólo por delante de Delta Amacuro y Amazonas.

Por ser tradicionalmente una entidad cuyas principales actividades económicas son la agricultura y la ganadería, Cojedes pasó a un segundo plano desde el momento en que Venezuela comenzó a despuntar como país fundamentalmente minero, a pesar del enorme potencial de tierras aptas para el cultivo que posee las cuales no han sido debidamente aprovechadas, aunque se ha registrado un ligero repunte de la actividad agrícola gracias al uso de la irrigación y la mecanización. Su población, por otra parte, posee un bajo nivel de desarrollo y un rezago en cuanto a la atención que se le ofrece desde los presupuestos que asigna el gobierno central. Cabe destacar que la fundación en 1989 del Hato Piñero, ubicado al sur del estado, le ha permitido sacar provecho de lo que se conoce como eco-turismo ya que se trata de casi 80 mil hectáreas de verdes paisajes, encontrándose allí la reserva natural más grande de América y la tercera a nivel mundial.

San Carlos, su capital, fue fundada en 1678 con el nombre de San Carlos de Austria siguiendo las pautas establecidas en las Leyes de Indias. Es una ciudad modesta, que tiene un limitado patrimonio arquitectónico y cuenta con sólo 150.000 habitantes según el censo del 2011. Se encuentra a aproximadamente 300 kms de Caracas. Históricamente, San Carlos se encuentra vinculada a las actuaciones de José Tomás Boves durante la guerra de independencia y a la muerte de Ezequiel Zamora en la Guerra Federal de quien tomó el nombre el municipio que la acoge. Tuvo resonancia más allá de nuestras fronteras durante los tres años (1976-79) en los que el Autódromo Internacional ubicado cerca de la ciudad fue sede de los Campeonatos Mundiales de Motociclismo.

Hecho el preámbulo necesario, el que haya sido escogida San Carlos como sede de los XV Juegos Deportivos Nacionales que se realizarían el año 2003 no dejó de ser todo un acontecimiento para una región en cierta forma olvidada. La ocasión, por tanto, se presentaba como idónea para inyectarle un dinamismo que pocas veces por allí se había vivido.

Pero desde el terreno que nos ocupa, lo más interesante de lo acontecido alrededor de aquellos Juegos Nacionales fue, por un lado, la oportunidad que se le dio a la buena arquitectura y a la idoneidad profesional de hacer acto de presencia y, por el otro, las circunstancias que permitieron que haya sido así, hasta el punto de que se podría considerar como una experiencia única y excepcional sin precedentes dentro de la historia democrática venezolana y mas aún en medio de un sistema político que se ha caracterizado por el sectarismo.

1. San Carlos, estado Cojedes. Vista aérea del lugar donde se localizó la Ciudad Deportiva para los XV Juegos Deportivos Nacionales de 2003

Seleccionados los terrenos en los que se desarrollaría el complejo deportivo al noreste de San Carlos, corresponderá al arquitecto Orlando Martínez Santana, a la sazón Director de Infraestructura y Servicios de la Gobernación del Estado Cojedes desde el año 2000 y designado a la vez Director General de Planificación e Infraestructura de los XV Juegos Deportivos Nacionales, tomar las más importantes decisiones que condujeron a la realización del Plan Maestro y la contratación de los proyectos que conformaron lo que se denominó la “Ciudad Deportiva”, parque urbano que ampliaría los servicios de la capital del estado.

Martínez, egresado en 1990 del Taller Firminy y entre 1994 y 2007 también profesor dentro de este grupo docente de diseño fundado en 1983 por Oscar Tenreiro dentro de la Escuela de Arquitectura de la FAU UCV, saltando por encima de las acostumbradas vías clientelares que recomendaban no contar con “la disidencia” para realizar cualquier trabajo impulsado desde el gobierno, decide convocar a Tenreiro para que realice el Plan Maestro (cuya imagen ilustra nuestra postal del día de hoy) y a un grupo de arquitectos, en su gran mayoría docentes de la FAU, para que desarrollen los proyectos de las instalaciones. Es así como a finales de 2001, con el tiempo apremiando para poder cumplir con la fecha de inicio (2003), con base en el plan trazado por Tenreiro se le asignan a Joel Sanz, Jorge Rigamonti, Augusto Terán, Ana María Marín y José Luis Sánchez, Edwing Otero, José Alejandro Santana y al propio Tenreiro la ejecución de los proyectos del Centro de Tenis, el Pabellón para Gimnasia Olímpica, el Centro de Ajedrez, el Centro de Piscinas, los Gimnasios de Combate, el Estadio Olímpico, y el Centro de Atención al Atleta más el Gimnasio de Basket, respectivamente. Todos, valga decir, capaces profesionales con muy poca obra construida.

Conjunto de la Ciudad Deportiva con la identificación de la localización de cada una de las instalaciones
Edwing Otero. Gimnasios de combate
Joel Sanz. Centro de Tenis
Jorge Rigamonti. Gimnasia olímpica
Oscar Tenreiro. Izquierda: Gimnasio de basket. Derecha: Centro de atención al atleta
Ana María Marín y José Luis Sánchez. Centro de piscinas

La historia del ensayo realizado en San Carlos y de las vicisitudes que surgieron en el proceso de elaboración de los proyectos y las que finalmente se tuvieron que superar para poder lograr la culminación (incompleta en muchos casos) de los trabajos de construcción de las instalaciones deportivas, donde se resalta el respeto que siempre caracterizó a Martínez para con el grupo contratado pese a las divergencias políticas que los distanciaban, se pueden encontrar muy bien relatadas en el blog Entre lo cierto y lo verdadero de Oscar Tenreiro en el texto titulado “Una experiencia” con fecha 28/09/013.

De lo expresado por Tenreiro rescatamos, para dar una idea de cómo una experiencia que nació muy bien encaminada logró finalmente desvirtuarse, lo siguiente: “Pero el fantasma del autoritarismo con todas sus consecuencias habría de imponerse en lo sucesivo, sumado a la marea ideológica que se instaló en todos los niveles de la acción pública, sobre todo a partir de las incidencias políticas de Abril de 2002 y el comienzo en los primeros meses de 2003 del movimiento hacia el Referendo Revocatorio que impulsó la oposición venezolana. A eso habría de sumarse la codicia corrupta de los altos personajes del Ejecutivo Regional que veían a Martínez como una figura incómoda. En primer lugar… su autoridad fue reducida y vulnerada. Por otro lado a los arquitectos se les fue restando injerencia hasta que ya cercana la apertura de los Juegos su presencia adquirió un carácter más bien aparente mientras se alteraban los proyectos o se dejaban incompletos. Se impuso una vez más la tradición venezolana: casi todo quedó hecho a medias, de modo improvisado o sujeto a múltiples interferencias.”

Para Tenreiro son únicamente rescatables de los niveles de irrespeto que sufrieron proyectos y obras el Centro de Ajedrez (Augusto Terán), el Centro de Asistencia al Atleta (de su autoría), el Pabellón para Gimnasia Olímpica (Jorge Rigamonti) y muy particularmente Centro de Tenis (Joel Sanz), donde el arquitecto logró una muy buena sinergia con los constructores gracias al completo proyecto realizado, a su perseverancia en la supervisión de los trabajos y al sentimiento de que se le abría una oportunidad que no quería desaprovechar. “Casi todos los demás edificios se pusieron en servicio sin estar terminados, mereciendo capítulo aparte por lo lamentable en relación al papel que podría haber cumplido para la ciudad de San Carlos, el abandono del Plan Maestro de la Ciudad Deportiva y la no construcción del conjunto de viviendas cercano a ella que debía servir como Villa Olímpica”, concluirá Tenreiro.

La realización de los XV Juegos Deportivos Nacionales sirvió para impulsar la creación en 2003 de Universidad Iberoamericana del Deporte (ahora llamada Universidad Deportiva del Sur) en terrenos cercanos a la Ciudad Deportiva, convirtiéndose además en objeto de estudio del «Primer Simposio de Arquitectura para el Deporte» realizado en noviembre de 2006 y luego del Diplomado “Diseño arquitectónico de instalaciones para el deporte y la recreación”, abierto en su primera versión en mayo de 2015 en la FAU UCV, ambos bajo la responsabilidad de AVADER (Asociación Venezolana de Arquitectura Deportiva y Recreacional).

Tras 17 años, las instalaciones, como tantas cosas en el país, han sido pasto de la desidia y la falta de mantenimiento quedando para la posteridad un relato que, pese a las expectativas que generó en su momento como caso del mayor interés, formará parte de las experiencias malogradas pero auspiciosas que reflejan además de responsabilidad profesional una generosidad y apertura que habrá que rescatar.

ACA

Procedencia de las imágenes

  1. Google Earth

Todas las demás: Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 222

“Modern Venezuela Moves Ahead!”. Con este titular, el diario norteamericano The New York Times, publica el 17 de marzo de 1963, un reportaje especial de publicidad y promoción sobre Venezuela, preparado por la Corporación Venezolana de Fomento. Un encartado que destacó la condición moderna de país, poniendo de relieve toda su dimensión productiva y la importancia de su creciente infraestructura.

Las imágenes de la portada son claras evidencias de ello: el Puente sobre el Lago de Maracaibo, la represa de Macagua, los jardines del Caraballeda Golf Club y en primer plano, una foto aérea de la Autopista del Este (particularmente del distribuidor “El Pulpo»), que muestra la complejidad de Caracas, y un urbanismo avasallante, donde las redes viales son protagonistas, siguiendo las ideas de desarrollo propuestas años antes en el “Arterial Plan for Caracas” elaborado por el urbanista Robert Moses en 1948.

1. Portada del suplemento «Modern Venezuela Moves Ahead!” publicado por The New York Times el 17 de marzo de 1963

El suplemento introduce la dimensión económica y productiva de Venezuela con una breve carta de presentación del Presidente Rómulo Betancourt, quien a través del “II Plan de la Nación”, delineó una estrategia de desarrollo de cuatro años (1963-66) organizada por la Oficina Central de Coordinación y Planificación de la Presidencia (CORDIPLAN), en coordinación con las organizaciones públicas y privadas. El ser considerado el II Plan como un “Plan para el Progreso” lo alineaba con las políticas emanadas desde la Alianza para el Progreso (ALPRO), programa de ayuda económica, política y social propuesto por Estados Unidos para América Latina a modo de “Plan Marshall” anunciado en marzo 1961 por el Presidente Kennedy y refrendado en agosto de ese mismo año en la reunión del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), reunido en Punta del Este (Uruguay) con la presencia de delegados de todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) a excepción de Cuba. Con la creación de la ALPRO se buscaba, entre otras cosas: un incremento anual de 2.5 % en el ingreso del capital, el establecimiento de gobiernos democráticos, la eliminación del analfabetismo de adultos para 1970, la estabilidad de precios, la eliminación de la inflación o deflación, una más equitativa distribución del ingreso, darle impulso a la reforma agraria, y a la planificación económica y social.

Al interior del folleto, en el artículo “The four year Plan: blueprint for the future” (ubicado en la página 6) se explica que “las recomendaciones del Plan, aspiran a colocar a Venezuela en la ruta hacia altos estándares de vida, y proveer los recursos para una mejor integración y cercana cooperación económica con países de Latinoamérica, y otros con los cuales Venezuela tiene intereses comunes”.

Los progresos del país en materia de reforma agraria, salud, industria, vivienda, educación para todos, comercio local e internacional, planes comunitarios, y florecientes actividades culturales, sostenidos sobre los crecientes ingresos de la renta petrolera, se plasman como los principales atributos para promoverlo en el mercado norteamericano. La publicación destaca el incremento de los ingresos del gobierno provenientes del petróleo en 1962, en un 12,62% en relación al año anterior, y la participación de un importante grupo de empresas norteamericanas que en conjunto y en asociación a otras empresas y consorcios locales lograban producir 3.199.800 barriles diarios de crudo.

Este impulso del gobierno de Betancourt, buscaba afianzar los vínculos políticos y comerciales que habrían permitido el surgimiento de una moderna industria en un país joven.

Dentro de este esfuerzo de promoción comercial del país, Caracas aparece reflejada dentro de la publicación como la “vibrante capital cosmopolita de Venezuela, magníficamente localizada en las planicies ubicadas entre dos cadenas montañosas, como el epítome del nuevo impulso y entusiasmo que motivan la economía venezolana”. Una capital vanguardista que exhibía un complejo sistema de autopistas, infraestructuras hoteleras, rascacielos, avenidas icónicas, un moderno sistema de teleférico, un impresionante hipódromo, un campus universitario de increíble magnitud y las emblemáticas torres de El Silencio.

2. Plano de Caracas y sus alrededores. Eduardo Röhl, 1934

En este contexto de impulso nacional, la Dirección de Cartografía Nacional del Ministerio de Obras Públicas pública en 1963 el plano de Caracas que ilustra nuestra postal del día de hoy, donde se enmarca la capital en un amplio contexto geográfico reflejado a escala 1:100.000, poniendo de relieve la situación de la ciudad en relación con su geografía circundante y las redes viales.

Este detallado plano contiene curvas de nivel cada 50 m, la red de drenaje, el nombre de las principales filas y quebradas, información vial y la trama urbana; además, reintroduce el sombreado para expresar la tercera dimensión aportada por la orografía que ya había incorporado Eduardo Rohl en el conocido y paradigmático “Plano de Caracas y sus alrededores” de 1934. El contenido de este mapa se basó en una compilación de datos realizada por el hoy extinto MOP, Cartografía Nacional, el servicio odógrafo de la división editora y otras instituciones no señaladas en el mismo.

El plano abarca gran parte de la región donde se asienta el valle y privilegia la lectura de las vías de transporte entre Caracas y su entorno, como si se tratase de mostrar un complejo sistema circulatorio, cuyo crecimiento estaba previsto en un periodo de 4 años, estipulado en el “II Plan de la Nación”. Ello permitiría la finalización del las autopistas entre Tejerías-Caracas, entre Valencia-Puerto Cabello y la que conectaría Caracas con el Puerto de La Guaira y una carretera de 200 kilómetros que vincularía Puerto Cabello a La Guaira, sin pasar por Caracas. En total 1.749 kilómetros de vías se completarían en estos 4 años para llegar a los 29.727 kilómetros.

Por otro lado el crecimiento de la capital y sus áreas de influencia, detonaría que grandes empresas venezolanas se establecieran en la zona industrial de Guarenas, con una ubicación privilegiada a sólo 20 minutos de Caracas, en las afueras, como uno de los sitios mas promisorios para el desarrollo industrial y manufacturero. 

Para 1963, la ciudad estaba conformada por en el Distrito Federal, con una población de 1.411.835 habitantes, mientras que la denominada Gran Caracas contaba con 1.336.000 habitantes. Adicionalmente el estado Miranda albergaba 537.491 habitantes.  Todo ello conformaba una gran área urbana, donde en un radio de 120 kilómetros se concentraba “casi la mitad del mercado de consumo de Venezuela, y un gran porcentaje de la población urbana del país”.

Este plano, realizado con los mejores equipos aerofotogramétricos con que contaba Cartografía Nacional, reconocida para la época como una de las instituciones que mayores progresos en el área había logrado en la América Latina, representa esta gran área geográfica de la región capital, donde Caracas amplió su zona de influencia marcada por las políticas de desarrollo y donde la vialidad se convirtió en una clara estrategia que buscó mejorar y reconectar los sectores productivas del país.

Es continuación y punto importante dentro de las publicaciones que ya desde 1936 empezó a realizar el Servicio Aerofotográfico cuando ejecutó la primera restitución fotogramétrica de vistas aéreas con el objeto de actualizar el mapa topográfico de Caracas y sus alrededores. Esta misión a una escala cercana al 1:25.000, es conocida como la Misión 8 (1936-39) y abarca la Cordillera de la Costa y la Serranía del Interior hasta el Edo. Aragua.

A partir del 26 de julio de 1937 y por decreto presidencial de López Contreras, el Servicio Aerofotográfico (nombre que se le dio a la Oficina de Cartografía Nacional instalada en Escuela de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales desde 1916), creado en 1935 y hasta entonces dependiente del Ministerio de Relaciones Interiores, se adscribe al MOP con la denominación de Dirección de Cartografía Nacional, siendo la misma el único organismo oficial especializado para la elaboración de mapas del país. De esta manera, se inició un nuevo período en la cartografía venezolana con la introducción de los adelantos tecnológicos modernos a la cadena de producción cartográfica en todas sus áreas. La incorporación de nuevas técnicas y tecnologías, aunado a una mayor preparación del personal, hizo posible el incremento de la producción de mapas topográficos a nivel nacional.

IGV/ACA

Procedencia de las imágenes

  1. https://m.facebook.com/lavenezuelainmortal/posts/1553490791416515

2. http://guiaccs.com/planos/la-ciudad-del-caballo/