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ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 365

El concurso convocado por la Alcaldía del Municipio Baruta el año 2002 con el objeto de diseñar la Plaza del Sol, Mercado y Terminal de Transferencia a ubicarse en la entrada principal norte del centro tradicional de Baruta, sobre un importante espacio urbano totalmente subutilizado con frente hacia tres calles (la avenida San Sebastián o La Industria al norte, la calle Ricaurte al oeste y la calle Mariño al este), tenía como objetivo recibir propuestas que colaboraran a resolver una serie de problemas que allí se concentraban, mejorar la calidad ambiental del entorno y, de ser posible, convertirse en un primer paso de una acción ordenadora para la capital de la entidad.

1. Vista aérea con la localización del espacio objeto del concurso en el contexto de Baruta.

Una vez concluido el proceso de convocatoria, inscripción, entrega y evaluación de los trabajos presentados a la competición, resultó ganador el proyecto elaborado por el arquitecto Jorge Rigamonti con la colaboración de Cesar Badaracco y Helena Correa Rigamonti uno de cuyos renders, el que muestra la fachada hacia la calle Mariño, por donde se tenía previsto el acceso al terminal de transferencia, ilustra nuestra postal del día de hoy.

Pensado para convertirse en la puerta de entrada al pueblo de Baruta desde Caracas y para servir de detonante de la revitalización del centro, el proyecto, que ofrece un enfoque innovador para diseñar el espacio público, buscó liberar las calles adyacentes de microbuses y vendedores informales, para permitir la organización del mobiliario urbano, ampliando y enriqueciendo el sistema peatonal.

2. Izquierda: Planta del nivel Terminal de Transferencia. Derecha: Planta del nivel Plaza del Sol.
3. Cortes.

De la descripción elaborada por los proyectistas que se puede encontrar en https://www.behance.net/gallery/12106775/Plaza-del-Sol-Public-Market-and-Transfer-TerminalE, podemos ver que el partido arquitectónico asumido contempla la construcción de una edificación en forma de “U” que “se organiza paralela a las calles para valorar su espacialidad urbana y contiene una gran plaza-patio que retoma el nombre de Plaza del Sol. Liviana y ‘transparente’, la edificación está a su vez protegida por un gran techo sombrilla y pieles vegetales verticales constituidas por una gran variedad de especies de plantas trepadoras (enredaderas) venezolanas”. El edificio, sin lugar a dudas el elemento protagónico del planteamiento, tiene carácter multifuncional e integra en un área de 12.380 m2 de construcción un terminal de autobuses con locales comerciales (mercado) y servicios relevantes para la comunidad conectándose a su vez con un centro cultural adyacente a través de un puente peatonal. Su planta trapezoidal con las caras norte y sus paralelas entre sí, es producto del interés de los proyectistas en adaptarse al perímetro del terreno, factor que origina buena parte de las decisiones en torno a su geometría.

4. Renders en los que se puede apreciar la fachada hacia la calle Ricaurte con el acceso principal y el acceso lateral a la Plaza del
Sol y también el importante papel que juega en todo momento el «techo-sombrilla».

El acceso principal ubicado sobre la calle Ricaurte, permite percibir y alcanzar de forma directa a través de una escalinata el espacio central (Plaza del Sol) y desde allí apreciar la totalidad del edificio. Desde la plaza se puede acceder directamente a la mitad de los 74 locales comerciales ubicados en la planta baja. Para llegar a los otros 37 se previó la existencia de corredores aporticados perimetrales que, pese a dar hacia la calle, se encuentran protegidos por la piel vegetal diseñada como envolvente del edificio. El mismo esquema se repite en los dos pisos superiores, existiendo en este caso corredores que se relacionan con la plaza. En total se cuenta con aproximadamente 222 locales de tamaños diferentes, teniendo los ubicados en las alas norte y sur (los más pequeños) la misma superficie entre sí, siendo los localizados al este y oeste los de mayor dimensión.

Por otro lado, el sistema de soporte de la edificación fue concebido con base en elementos de acero galvanizado, diseñados con la colaboración del ingeniero Francisco Niubo Ribo, “de grandes luces, económicas y de rápido ensamblaje”. Con la maleabilidad como atributo se pensó en la existencia de “pocos elementos cerrados con tabiquerías flexibles y livianas para los locales comerciales, modificables en el tiempo”.

5. Arriba: Render que muestra la fachada hacia la avenida San Sebastián o La Industria y la esquina con la calle Ricaurte. Abajo: tres diferentes vistas de la Plaza del Sol con los efectos de luz y sombra que el «techo-sombrilla» produce.

Como parte de las consideraciones ambientales y de sostenibilidad tomadas muy en cuenta en el diseño, las fachadas del edificio, como ya se ha insinuado, incorporan vegetación permeable al viento “que protege del sol directo los corredores aporticados perimetrales que dan acceso a los locales comerciales del mercado, en sus 3 pisos”. Como complemento y también remate en sentido vertical, el techo sombrilla se separa del volumen edificado y a la vez lo cubre en su totalidad tamizando la luz y propiciando un micro clima cuya finalidad es la de reducir considerablemente el consumo energético.

“La terraza superior, abierta y protegida por el techo sombrilla flotante, podrá utilizarse para la ubicación de jardines, cafeterías, zonas para juegos infantiles, restaurantes, y los equipos mecánicos del edificio. El techo sombrilla permite una óptima ventilación natural y matiza la luz mediante un novedoso diseño, de forma que el sol con su propio movimiento vaya produciendo variaciones en la iluminación natural, desde la luz directa atomizada en las horas de la mañana y de la tarde, a la luz totalmente indirecta en las horas más calurosas del mediodía”. De “efecto cinético” califican los proyectistas la sensación que percibirían los usuarios a lo largo del día.

Como resultado de una muy adecuada adaptación del programa a las diferentes cotas del terreno se logra reducir al máximo el movimiento de tierra y se obtiene un mínimo impacto ambiental. Es el correcto tratamiento de la topografía el que permitió localizar el terminal de transferencia en el nivel más bajo pudiéndose acceder directamente desde la calle Mariño (extremo sureste del terreno), alcanzándose una capacidad máxima para 24 microbuses y 36 rústicos, estacionados al mismo tiempo.

6. Despiece del modelo 3D del proyecto publicado en el blog CA. Catálogo de Arquitectura. Venezuela-Latinoamérica que permite comprender a cabalidad el proyecto.

El proyecto, que recibió en Río de Janeiro el “Premio de Reconocimiento 2005-América Latina” en los International Holcim Awards para Construcción Sustentable, como otras tantas propuestas ganadoras de concursos de arquitectura en nuestro país, no llegó a construirse. Así, la Plaza del Sol, Mercado y Terminal de Transferencia se sumaría, en el caso de Jorge Rigamonti (1940-2008), al Museo del Petróleo-Complejo Urbano, Cabimas, estado Zulia (1984) y el Patio-Jardín Esquina La Torre, Caracas (1995) como trabajos galardonados que se quedaron en el camino.

Nota

El proyecto que aquí hemos reseñado ha sido objeto de una completa reelaboración gráfica (modelo 3D) de parte de Nathaly Briceño, luego editada por Ramón Fermín, que se encuentra publicada en el blog CA. Catálogo de Arquitectura. Venezuela-Latinoamérica. Obras y proyectos de arquitectura con tradición moderna-materia-estructura-paisaje (https://catalogosdearquitectura.wordpress.com/2018/03/12/rigamonti-jorge-2002-plaza-del-sol-mercado-y-terminal-de-transferencia/). De allí hemos tomado también algunas imágenes que hemos considerado complementan lo que aparece en https://www.behance.net/gallery/12106775/Plaza-del-Sol-Public-Market-and-Transfer-Terminal, fuente de la que procede el resto.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 1, 2, 3, 4 y 5: https://www.behance.net/gallery/12106775/Plaza-del-Sol-Public-Market-and-Transfer-Terminal

6. https://catalogosdearquitectura.wordpress.com/2018/03/12/rigamonti-jorge-2002-plaza-del-sol-mercado-y-terminal-de-transferencia/

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 364

Cuando desde mediados de la década de los años 80 del siglo pasado el crítico venezolano William Niño Araque comenzó a elaborar sus argumentos en torno a la existencia de una “posible” Escuela de Caracas, esgrimía que el término “no está propuesto como una manera conciliada de hacer arquitectura, ni como una tendencia, ni como un manifiesto. Se propone como una intención que abarca las múltiples visiones enraizadas con el lugar”. Con ello complementaba sus primeras aproximaciones optimistas, seductoras y llenas de redundancias poéticas hacia una serie de edificaciones que ya a partir de los años 1970 traslucían su «caribeñidad» y «tropicalidad», dos categorías que va puliendo poco a poco con la finalidad de demostrar la existencia de dicha “escuela”.

La sugerente propuesta de Niño Araque surge de la asimilación y combinación de varias ideas y premisas: el planteamiento desarrollado por Helio Piñón a comienzos de los 80 en La arquitectura de la neovanguardias (1984); la presencia de dos polos claros en la evolución de la arquitectura moderna venezolana: el abstracto (representado por la arquitectura internacional o desarrollista que se da en los 50) y el figurativo (representado por la arquitectura «populista» del mismo período); el rechazo a toda clase de planteamiento ideológico; la conformación de una teoría procedente del examen de soluciones concretas a problemas concretos, consecuencia del convencimiento de la autonomía disciplinar; el importante peso que lo expresivo y lo formal tienen definitivamente en la arquitectura; el rol jugado por las condiciones ambientales y paisajísticas de la ciudad de Caracas como detonante en la concreción de una determinada actitud hacia el lugar; y la convivencia bajo un mismo techo de respuestas muchas veces disímiles, es decir, la no necesaria coherencia que conlleva normalmente la conformación de una «escuela».

1. Jimmy Alcock. Quinta «La Ribereña», 1976. El corredor, hacia el norte.
2. Jimmy Alcock. Quinta «La Ribereña», 1976. El corredor, hacia el sur.

De esta manera, la «posible» Escuela de Caracas establecería su compromiso, ya no tanto con la tradición abstracta de la arquitectura moderna, sino con una simbología más figurativa, ya no con la simple eficiencia, funcionamiento y racionalidad constructiva sino «con el novedoso sentido que hoy adquiere la lógica de la historia, interpretada esta vez desde la perspectiva de la geografía tropical y caribeña». Niño Araque logra detectar que «el enfrentamiento esencial de la experiencia arquitectónica venezolana contemporánea no parece centrarse en la antigua relación forma-función de los cincuenta, ni en la forma-eficiencia tecnológica de los años sesenta, sino en la renovada visión forma-figura-lugar».

Niño Araque así parece alinearse a una poética de la figuración y de la historicidad que tiene sus antecedentes en la tradición fenomenológica que ya desde los 50 propiciaba una arquitectura del lugar y había sido retomada por algunos teóricos latinoamericanos. Poética que «sorprende a través del descubrimiento tardío de la morfología geográfica y de su topografía, de su luz, de la materia, de la vegetación, del viento y de la lluvia». Poética que apunta a una «atmósfera del lugar» que se presenta «cuando la luz dominada desde la naturaleza se introduce en un edificio concebido a partir de materiales auténticos y en geometrías instaladas sobre la geografía», haciendo que la arquitectura adquiera «su sentido de temperatura y riqueza». Poética que, contrariamente a su base empírica, aspira a convertirse en cuerpo doctrinario y a dictar las pautas sobre cómo deben ser entendidos, desde lo espacial, sus postulados.

Todo este largo preámbulo no ha tenido otra finalidad que la de contextualizar la aproximación a una casa emblemática como lo es “La Ribereña”, diseñada por Walter James (Jimmy) Alcock a solicitud inicialmente de la familia Bernárdez-Lecuna (posteriormente adquirida por la familia Cisneros), cuya construcción en un terreno de 4.000 m2 a las faldas del Ávila en la urbanización Caracas Country Club se concluye en 1976, ejemplo representativo como pocos de los argumentos con que Niño Araque buscaba justificar la existencia de aquella “posible” Escuela de Caracas.

3. Jimmy Alcock. Quinta «La Ribereña», 1976. El patio, paisajismo de Roberto Burle-Marx.
4. Jimmy Alcock. Quinta «La Ribereña», 1976. Izquierda: Croquis de la planta. Derecha arriba: Isometría. Derecha abajo: Planta baja.

Baste con citarlo de nuevo y con ello observar esta amplia y generosa estancia unifamiliar que, como mencionaba escuetamente su proyectista al presentarla en la VIII Bienal Nacional de Arquitectura de 1987, no sólo se ajustó al programa que “el propietario fijó para su residencia con los requisitos normales para este tipo de vivienda”, sino que definitivamente los trascendió. Niño Araque en su momento expresará, como quien está recorriendo “La Ribereña”, lo siguiente: “… entre múltiples elementos necesarios para la concepción de la arquitectura habría que señalar… desde el trópico y la geografía caribeña tres condiciones de carácter indispensable. La primera de ellas estaría dada en el juego a partir de una geometría libre, el fundamento de una estructura que mantenga consonancia con la libertad del territorio; la segunda, estaría en la materia, la presencia de una condición sólida y auténtica, poseedora de sustancialidad: la madera, la arcilla, el hormigón bruto, la piedra; la última y seguramente la condición de mayor importancia estaría en la naturaleza, pero no una naturaleza en estado virgen sometida a una visión ecologista y orgánica, sino a una naturaleza artificial, en la que el hombre señala el dominio de un orden abstraído de la propia naturaleza”.

5. Jimmy Alcock. Quinta «La Ribereña», 1976. Arriba: Vista de la casa desde el sur. Centro: Fachada sur. Abajo: Corte-fachada por el corredor.

Alcock, escueto y objetivo a la hora de explicar soluciones como las suyas llenas de sensibilidad y talento, apuntará con relación a “La Ribereña”: “Las metas arquitectónicas propuestas corresponden a la filosofía arquitectónica que particularmente aplico a los proyectos de unas viviendas unifamiliares. a) Implantación de la vivienda en el terreno, como determinante más importante, tomando en consideración todos los factores naturales del sitio (topografía, vistas, brisas, etc.) y las construcciones existentes a su alrededor; b) La calidad espacial de la casa en cada uno de sus ambientes particulares”.

El resultado estuvo, por tanto, signado por respetar las vistas hacia la falda del Ávila lo que justificó la creación de una terraza que, ubicándose en el centro del terreno, se convertirá en el espacio de mayor relevancia del proyecto. “La ubicación de la terraza en este punto, hace que sea el Este el sitio más especial de toda la casa y tendería a opacar así a los otros ambientes. Por tal razón había que recurrir a planteamientos arquitectónicos espaciales en todos los otros ambientes al mismo tiempo que pudieran competir con la calidad que ofrece la terraza”, acotará Alcock.

Trabajada bajo la condición de asemejar una fortaleza que muestra sus encantos ocultos luego de traspasar el muro ciego, lineal, paralelo a la calle que la separa del exterior, es el deslumbrante paisaje natural diseñado por Roberto Burle-Marx lo primero que asombra al hacerlo a través del cubo girado utilizado para definir el acceso. Fuentes de agua, pequeños patios junto a obras de Alexander Calder y Nedo Mion Ferraio configurarán una secuencia espacial que, lograda por el juego entre los volúmenes edificados y el muro perimetral, es todo un deleite para los sentidos.

Iván González Viso en la nota sobre “La Ribereña” redactada para Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje (2015) expresará: “La casa trastoca los valores de las tipologías tradicionales, se apropia del lugar y lo interpreta sensiblemente, acusando la presencia del Ávila, en un conjunto armónico compuesto por formas construidas con muros de ladrillo macizo, que dialogan construyendo patios, texturas, espejos de agua, pérgolas, vegetación, suelos y paisaje. Las áreas sociales interiores son espacios intermedios definidos por la cubierta, sin puertas ni ventanas, donde se establece una continuidad entre la construcción y la naturaleza”.

6. Jimmy Alcock. Quinta «La Ribereña», 1976. Izquierda arriba: La entrada. Izquierda abajo: Detalle del área de la piscina. Derecha arriba: Detalle de la entrada. Derecha abajo: Vista del corredor desde el jardín interno.

Refiriéndose en concreto a la casa, Niño Araque en el catálogo de la exposición “La casa como tema. Primera aproximación antológica de la casa en Venezuela”, realizada en los espacios del Museo de Bellas Artes el año 1989, precisará: “La Ribereña sintetiza y continúa la experiencia iniciada con la Casa López en la década anterior (que será continuada con las casas Kavac y Fisher la década siguiente, añadiríamos nosotros). La dispersión de sus volúmenes valorados por medio de geometrías opuestas, la implantación de los mismos siguiendo una suave disposición sobre la topografía y el continuo manejo de materiales cálidos, porosos y nobles (ladrillo, madera y piedra), otorgan a la casa una cálida atmósfera de hábitat de montaña. Sin embargo, esta situación es enfrentada a la radical apertura y libertad de sus espacios integrados y distanciados a la vez por uno de los más conmovedores elementos de la arquitectura venezolana: el corredor. La pérgola de acceso y la escala de llegada constituyen el punto focal y articulación que actúa como referencia tipológica de la Arquitectura Colonial y también de una segura arquitectura del Caribe, pues, en este caso, el espacio no está signado por los cerramientos sino por los efectos de escala, los efectos plásticos y cinéticos de la luz, el poder de la materia y, sobre todo, la presencia de la vegetación límite y valoración de la tridimensionalidad”.

O, en palabras de Alcock: “El área de estar se colocó en un sitio totalmente separado, de tal manera que exista absoluta libertad para su tratamiento, en lo que a niveles de piso se refiere, altura y pendientes de techo, posición y forma de sus paredes: es decir, total libertad para controlar el espacio arquitectónico, de acuerdo a los planteamientos funcionales del cliente.(…) Igual filosofía se aplica al estar familiar, dormitorio principal y hasta el área de trabajo de la cocina.(…) La casa queda compuesta por una serie de ambientes estudiados especialmente en cada caso particular e integrada al sistema total de la vivienda”.

7. Jimmy Alcock. Quinta «La Ribereña», 1976. Espacio del salón.

Terminada de construir, como ya hemos dicho, en 1976 “La Ribereña”, extraordinario ejemplo de la relación entre edificación y lugar, no fue presentada en la VII Bienal Nacional de Arquitectura de 1980 (como tal vez correspondía) y sí en VIII la de 1987 donde se le otorgó el primer premio como mejor vivienda unifamiliar.

ACA

Procedencia de las imágenes

Todas. Catálogo de la exposición «Alcock . Obras y proyectos. 1959-1992», Editor A/Fundación Galería de Arte Nacional, 1992

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 363

CAPUY, acrónimo de Compañía Anónima Puente Yanes (C.A. Pu ente Y anes), fue la primera empresa fundada por la familia Blohm después de la reconstitución de Blohm & Co. Nace en 1954 de la sociedad conformada por Ernesto Blohm (socio capitalista y administrador) y Franz Resnik (maestro ebanista), como firma dedicada a importar una gran selección de muebles escandinavos que era para el momento la gran escuela del diseño en todo el mundo. Su primera tienda estuvo ubicada en Puente Yanes (cruce de la avenida Este 2 con av. Sur 9), La Candelaria, frente al edificio BECO-Blohm diseñado por el arquitecto Arthur Kahn en 1948 y presentaba una selección de los mejores muebles suecos, daneses y holandeses de la época, producto del acertado gusto de Resnik quien traía “containers” llenos de mercancía varias veces al año.

Durante sus primeros años CAPUY ofreció, además de mobiliario para la casa, cubertería, cristalería, vajilla, manteles, alfombras y objetos decorativos, así como telas estampadas, ropa, relojes y joyas. También, desde entonces se ha destacado por ser la primera tienda venezolana en presentar colecciones exclusivas de muebles realizados por los diseñadores más importantes a nivel mundial.

1. Arthur Kahn. Edificio BECO Blohm, Puente Yanes, La Candelaria (1948).
2. Póker de firmas que en los años 50 del siglo XX llegaron a convertir la decoración del hogar en un estilo de vida.

CAPUY conformó junto a DECODIBO S.A. (fundada por el Sr. Anthony Dibo en sociedad con los arquitectos venezolanos, Carlos Guinand Baldó y Moisés Benacerraf), TECOTECA (creada por el artista plástico y diseñador de origen neerlandés Cornelis Zitman) y Galerías Hatch (puesta en marcha por iniciativa del arquitecto norteamericano radicado en el país Don Hatch), un póker de firmas que llegaron a convertir la decoración del hogar en un estilo de vida y acompañaron a lo largo de la década de los años 1950 venezolanos a toda una serie de manifestaciones que tuvieron al diseño industrial, el diseño de interiores y la arquitectura como sus principales protagonistas, estableciendo altos estándares que marcaban el camino hacia una creciente calidad de vida, en medio de un país que pasaba a pasos agigantados de lo rural a lo urbano. En particular, CAPUY fue, a su vez, una suerte de cátedra extracurricular de diseño que, tras ser descubierta por los estudiantes de arquitectura de la UCV, era visitada con frecuencia para empaparse con las últimas tendencias europeas en diseño de mobiliario y accesorios. También se constituyó en gran apoyo para los jóvenes arquitectos que compartían experiencias para la integración de diversas disciplinas del diseño en Venezuela.

3. Izquierda: CAPUY se muda a Chacaíto en 1976 construyéndose su sede (un inconfundible volumen negro) sobre el edificio que ya ocupaba BECO. Derecha: Centro Comercial Expreso, producto de una profunda remodelación de los espacios que ocupaban BECO y CAPUY.
4. El Centro Comercial Expreso, Chacaíto, con y sin la presencia de CAPUY.
5. Sede actual (desde 2015) de CAPUY y BoConcept en la calle Madrid de Las Mercedes.

Después de muchos años en Puente Yanes donde dio inicio al trabajo de fabricación local, y luego de que en 1974 arrancara operaciones la fábrica de muebles en Monterrey, Baruta, en una planta de 6.000 metros cuadrados de construcción, enmarcados en un complejo de 24.000 metros cuadrados, CAPUY se muda en 1976 a una tienda de 5.000 metros cuadrados ubicada en el edificio BECO en Chacaito. (actual Expreso). Tenía, además, sucursales en Maracaibo y Valencia.

En 1981, en medio del desarrollo de proyectos corporativos y crecimiento sostenido, la tienda de CAPUY en Chacaito, queda destruida a raíz de un voraz incendio que afectó todo el complejo, sobreviviendo un sillón de poltrona que se exhibe en su actual sede en Las Mercedes, inaugurada en 2015.

En 1996. Muere Franz Resnik, y Walter Hubsch, nuevo Gerente General, trabaja en la modernización y fortalecimiento gerencial, orientando las acciones a hacer a la empresa más resistente a las turbulencias del entorno.

El año 2000 se incorpora la marca Abstracta, para comercializar a la franquicia danesa BoConcept, que ofrece muebles de diseño a precios competitivos.

En 2005 CAPUY se divide y la fábrica de Monterrey se convierte en una empresa aparte proveedora de la firma.

En 2006 la firma trabaja en la reestructuración de su organigrama y en el desarrollo de un plan de expansión de todas sus áreas, bajo las directrices de un nuevo gerente quien lidera el proceso de cambio.

En 2010 y 2011 en su sede de Chacaíto incorporada al Centro Comercial Expreso, con motivo de la celebración del Mes de la Arquitectura, CAPUY, junto al Colegio de Arquitectos de Venezuela, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV y la Carrera de Arquitectura de la Universidad Simón Bolívar, abre las dos ediciones de la exhibición 5 Décadas de Arquitectura Venezolana dos de los últimos eventos importantes realizados allí.

En 2014 el Grupo CAPUY cumple 60 años de operación continua y como parte de dicha celebración se muda de Chacaíto e inaugura en 2015 su nueva sede en la Calle Madrid con Calle Nueva York, en Las Mercedes, donde funciona hasta la actualidad en un espacio que cuenta con 540 metros cuadrados de exposición y ofrece mayor comodidad y accesibilidad para sus clientes.

6. Arriba: Vista de un espacio de la antigua sede de CAPUY en Chacaíto. Abajo: Dos vistas del interior de la sede actual en Las Mercedes.

Desde el punto de vista comercial, la nueva sede de CAPUY está acompañada por una nueva tienda BoConcept y ofrece algunas novedades, tales como:

• Capuy Classic Collection: piezas que han perdurado en el tiempo y son ideales para coleccionistas y aficionados del buen gusto.

• Accesorios e Iluminación: una extensa oferta de accesorios de diversas categorías, que complementan el catálogo de muebles de diseño o que sirven como regalo para múltiples ocasiones especiales.

• Design Center: propuesta de valor agregado que permite proponer soluciones para los espacios del cliente, a través de ofertas de mobiliario y decoración pensadas de acuerdo al estilo de diseño de interiores que solicite. Esto incluye la posibilidad de manejar espacios de hogares, oficinas, hoteles, restaurantes, entre otros.

7. Desde su fundación, CAPUY ha hecho de la tipografía de su nombre su sello de identidad.

Desde sus inicios CAPUY ha apelado a convertir en el elemento más importante de su identidad visual su propia denominación en mayúscula, tal y como puede constatarse en la imagen inaugural que ilustra nuestra postal del día de hoy. Con el tiempo ha apelado a cambiar la fuente original sólo una vez adoptando las mayúsculas de la serie eurostile bold extended, la cual mantiene hasta el día de hoy y que en un determinado momento tuvo máxima preferencia de parte de los estudiantes de arquitectura a la hora de rotular sus planos.

Después de casi siete décadas, siempre vinculada al Grupo BECO Blohm, CAPUY sigue contando dentro de su stock con productos de indiscutible calidad de las mejores marcas del mundo. Como reza en sus promociones: “Nuestros diseños son vanguardistas y contemporáneos lo cual nos convierte en la opción preferida en la intervención de espacios interiores de residencias, oficinas y sectores comerciales”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

  1. http://tribuarquitectonica.com/una-vida-y-un-pasaje-vida-y-trayectoria-profesional-de-arthur-kahn-1910-2011/

2. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

3. https://twitter.com/GFdeVenezuela/status/1018209375998144512/photo/1 y https://m.facebook.com/centrosexpresocaracas/photos/a.10152419237774735/10158586712889735/?type=3&av=100012991511211&eav=Afbw3qjRTT1QXJV6JzUCGV-C7eWcEugaslMMRan_AEhtr7qq7V_od2dhpSUUDnTDmVc&source=57&paipv=0

4. https://exponoticia.wordpress.com/2015/08/11/lacoopcirila-invita-al-teatro-de-titeres-gratuito-en-expreso-chacaito-caracas/ y https://www.expresochacaito.com/

5. https://www.facebook.com/photo/?fbid=507807353173539&set=a.179884825965795

6. https://es.foursquare.com/v/capuy/4cd5d086a5b346882b5c9050 y http://comerciocorporativo.blogspot.com/2015/07/capuy-inaugura-nueva-sede.html

7. http://comerciocorporativo.blogspot.com/2015/07/capuy-inaugura-nueva-sede.html

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 362

“Las Italias de Caracas” fue el nombre dado a la exposición nº61 montada en la Sala Trasnocho Arte Contacto TAC, ubicada en el Trasnocho Cultural del Centro Comercial Paseo Las Mercedes entre el 5 de julio y el 29 de julio de 2012.

La inauguración se realizó el 4 de julio, día del arquitecto en Venezuela, y contó con la presencia de una nutrida concurrencia que logró apreciar una impecable puesta en escena que tuvo a Hannia Gómez como curadora y redactora de los textos (con Valeria Ragonne como asistente), y a Frank Alcock como responsable de la museografía. La producción estuvo a cargo de la Sala TAC y DoCoMoMo Venezuela y la coordinación general le correspondió a Rosa Elda Fernández asistida por Lenny Briceño. Colaboraron con el montaje y la investigación documental los estudiantes de la FAU UCV que participaron en la pasantía ofrecida por DoCoMoMo Venezuela.

Con “Las Italias de Caracas” DoCoMoMo (Grupo de trabajo oficial de Venezuela para la Documentación y Conservación internacional de edificios, sitios y barrios del Movimiento Moderno, creado en 2010), dio un primer e importante paso que ha permitido ir registrando y documentando la huella dejada en la ciudad por diferentes oleadas migratorias que a lo largo del siglo XX vieron en Venezuela, un país de futuro donde poder asentarse y prosperar. De ellas, la italiana quizás haya sido la más numerosa y la que mayor incidencia haya tenido en su desarrollo urbano y su arquitectura.

Así, la exposición, junto a la investigación y registro que la acompañaron, buscó mostrar la relevante aparición de arquitectos y artistas de origen italiano en la conformación el paisaje construido de la ciudad a través de su obra. También ilustró la imperceptible presencia del diseño italiano en detalles que acompañan a muchos edificios e incluso en el interior de los hogares a través del mobiliario y utensilios que se usan a diario.

1. Diferentes vistas de la muestra..

Para cumplir su objetivo, la muestra, a través de 25 paneles, contó con un importante despliegue fotográfico complementado por textos y estuvo enriquecida con la exhibición de muebles de época, objetos utilitarios y decorativos. Todo ello permitió al público conocer la influencia de arquitectos y artistas que con su propia sensibilidad creativa supieron exaltar el potencial paisajístico de Caracas a través de sus creaciones. Con las historias inéditas de un grupo de especialistas de renombre, con el maestro Gio Ponti a la cabeza de la lista, junto a Doménico Filippone, Nigra Montini, Graziano Gasparini, Antonio Lombardini, Ángelo Di Sapio, Juan Pedro Posani y muchos otros, Caracas amontonó imágenes y nomenclaturas de raíces peninsulares, bautizando calles y edificios con un carácter distintivo, muy bien documentadas en la exposición.

Como ya se insinúa del título escogido para la muestra, en Caracas se puede constatar no sólo el hecho de que ha sido varias ciudades a lo largo de su historia, sino también que en ella coexisten en su interior zonas que son reflejo de las diversas intervenciones que constructores, arquitectos y urbanistas han realizado dotándolas de un sello característico. Es en este sentido que la mano de la inmigración italiana se ha hecho presente en urbanizaciones, avenidas y edificaciones que con la mirada acuciosa de los curadores han podido ser develadas. La impronta cultural plasmada en costumbres, gastronomía y vocabulario sería una derivación del importante esfuerzo realizado.

Ante el hecho de que la mayor parte de las imágenes expuestas en la sala habían sido captadas recientemente, Hannia Gómez, vicepresidenta del capítulo venezolano de DoCoMoMo y curadora de la exposición expresó en su momento: “Nos interesan las fotos históricas, pero también las contemporáneas porque queremos mostrarle a la gente que éstas no son construcciones viejas sino edificios que están vivos, que habitan la ciudad”.

2. Detalle del mosaico fotográfico elaborado para la exposición.
3. Portada del catálogo con una estupenda fotografía de la Villa Monzeglio de Antonio Montini Foschi (Colinas de Bello Monte, 1953), e índice del mismo.
3. Algunas de las páginas interiores de la publicación correspondientes al catálogo de obras.

Cabe resaltar como parte del montaje, la elaboración de un impactante “Mosaico” que ocupó la pared oeste de la sala (con diseño gráfico de Sandra Carrillo con base en el aporte de un total de hasta 14 fotógrafos), y que habla de la presencia anónima de la cultura italiana en la ciudad: “… está construido con los murales, cornisas, pavimentos, arlequines, luminarias, rótulos, nombres, molduras, yeserías, almohadillados, frisos, spacatto, relieves, terracotta, estatuaria, relieves, herrerías, mármoles, plafones, cerámicas, barandas, ornamentos y mosaicos italianos de Caracas. Los edificios que lo componen no son monumentos históricos… pero pudieran serlo. No sabemos quién los hicieron… pero llegaremos a saberlo. Son el anónimo legado de un gran pueblo de constructores, que llegaron a esta ciudad e hicieron en ella otra ciudad. Hasta hoy invisible”, señalará Hannia Gómez en el texto que lo acompaña.

También el texto introductorio que recibía a los asistentes hace mención del empuje de la mano de obra italiana, destacando la manera como el anonimato no ha sido obstáculo para evidenciar la procedencia de quienes construían la ciudad: “Una multitud valerosa de trabajadores que vinieron a reconstruir sus vidas, y que, haciéndolo, lo primero que reconstruyeron fue su propia ciudad fragmentada. Fugitivos de los problemas de sus países, llegaron para llenar el valle de los fragmentos arquitectónicos y urbanos de sus recuerdos. El momento constructivo que el país vivía debido al boom petrolero, encontró en estos refinados arquitectos, experimentados ingenieros, sabios constructores, poéticos artistas y magníficos artesanos italianos la herramienta más eficiente para la transformación del entorno, aprendiendo de ellos, confiando en ellos… y también volviéndose un poco ellos”.

4. Algunas de las páginas interiores de la publicación correspondientes al catálogo de obras.

La exposición fue acompañada con la publicación de un estupendo catálogo que recoge todo el trabajo curatorial e investigativo desplegado, el cual fue diseñado por Antonio Huizi y Bettina Bottome, quienes también tuvieron a su cargo la diagramación de los paneles de soporte que llenaron la sala. La Galaxia fue la imprenta escogida para garantizar la reproducción de hasta 1000 ejemplares.

Programada para montarse en el Centro de Bellas Artes de Maracaibo entre los días 30 de abril hasta el 27 de mayo de 2013, «Las Italias de Caracas» permitió sin duda, como bien señala Hannia Gómez en el texto introductorio, constatar cómo “El capítulo italiano de la herencia moderna de Caracas, en sus divinas hibridizaciones con la cultura local, cambió la psicología ambiental de la ciudad moderna, revelándole a la gente culturalmente el potencial escénico del lugar, la especificidad de los sitios, y enseñándolos a hacer una arquitectura más urbana. Sin sus Italias, el ambiente vital de Caracas nunca será el mismo”.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.ciefve.com/site/las-italias-de-caracas/

1, 2, 3 y 4. Las Italias de Caracas, catálogo de la exposición del mismo nombre, Trasnocho Cultural, Sala TAC, julio-agosto 2012

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 361

Con la aparición del número 1 de ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy, Proimagen Editores C.A. daba cumplimiento a su ofrecimiento de aportar un nuevo producto (en este caso monográfico) que se sumaba a los dos Anuarios de Arquitectura Venezuela que habían publicado en 1981 y 1982. El primero de ellos venía acompañado de una presentación a cargo del arquitecto José Manuel Mijares, Presidente entonces del CAV; un texto del arquitecto y profesor Leszek Zawisza titulado “La arquitectura moderna en Venezuela”; y 50 proyectos descritos e ilustrados, divididos en 10 secciones: Viviendas Unifamiliares, Conjuntos de Viviendas Unifamiliares, Viviendas Multifamiliares, Conjuntos de Viviendas Multifamiliares, Educación, Comercio, Oficinas, Industria, Recreación y Turismo, y Servicios Públicos. El segundo incorporó textos e imágenes de 42 proyectos agrupados en 9 secciones: Viviendas Unifamiliares, Viviendas Multifamiliares, Conjunto de Viviendas, Educación y Cultura, Comercio, Oficinas, Industria, Recreación y Turismo, y Servicios Públicos e Institucionales, así como un ensayo de Ilmar Luks, profesor del Centro de Investigaciones Históricas y Estéticas de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV, titulado “Arte en la arquitectura venezolana contemporánea”.

1. Números 1 y 2 del Anuario de Arquitectura Venezuela, años 1981 y 1982, respectivamente.

Así, editado por Claudio Vivas Sardi, Cecilia Montesinos de Lapioli y Sergio Lapioli Alizo (productores, también, de los dos libros mencionados), con la colaboración de Marielena Valdez y Fanny León, el nº 1 de ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy, dedicado al Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, está ilustrado con fotografías de Dennis León y material suministrado por el propio aeropuerto. Apareció en febrero de 2003 cuando la obra que se despliega, proyectada por los arquitectos Felipe Montemayor, Luis Sully, Joseba Pontesta, Estanislao Sekunda, Leopoldo Sierralta, y Joaquín Leniz, construida entre 1974 y 1978, ya había obtenido el Premio Nacional de Arquitectura otorgado en la VII Bienal de 1980.

Para los editores, el lanzamiento de ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy, significó atender “la inquietud por cubrir un poco el vacío de información que tenemos los venezolanos en cuanto a la arquitectura actual y su historia en el país, sus alcances, recursos físicos y tecnológicos”. De allí que pretendan “dar a conocer los alcances de la arquitectura, su respuesta a problemas específicos desde el punto de vista integral, reconocer la labor de los profesionales y los equipos de trabajo que son protagonistas del tema tratado y ofrecerles la oportunidad de explicar sus respuestas arquitectónicas con sus objetivos, determinantes, limitaciones y el proceso para el logro del resultado expuesto”.

2. Cuatro de las páginas interiores del nº 1 de ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy.

Para alcanzar tan loables metas el trabajo escogido venía como anillo al dedo por tratarse de la obra más importante realizada en el país por aquellos años, además de ser una edificación compleja en lo funcional que ofrecía muchas aristas sobre las cuales el lector podía documentarse a través de la presentación de las memorias, fotografías y dibujos que la acompañaron. Con ello se buscaba, adicionalmente, marcar “el inicio de una iniciativa que esperamos sea un aporte tangible a la formación de arquitectos, profesionales afines y público en general”.

El ejemplar de 96 páginas, tamaño carta, impreso en papel glasé y con propaganda intercalada, abordaba temas como:

“El aeropuerto y su historia, su adaptación a las necesidades y desarrollo del país, de la aviación, los alcances tecnológicos, datos sobre su planificación y etapas.

El aeropuerto como conjunto, sus componentes principales, la interrelación de los componentes, el enunciado de los problemas, determinantes y objetivos de diseño y las soluciones.

La incorporación del arte en la arquitectura.

El diseño gráfico de su símbolo, la señalización y su proceso de diseño y adaptación”.

3. Dos de las páginas interiores del nº 1 de ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy.
4. Páginas de promoción de los productos de Proimagen Editores C.A. en el nº 1 de ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy.

Las secciones que contempló la publicación, registradas en el Índice son las siguientes:

Introducción (editorial que expone las razones y expectativas que giran en torno al lanzamiento de la publicación y resume su contenido).

Una historia que vuela alto (artículo de Susana Montesinos Bruni que explica parte de la historia y antecedentes del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía).

Problemas y soluciones (con gráficos y esquemas ilustrativos del proceso de diseño y de toma de decisiones que llevaron a la solución definitiva para el conjunto y sus edificios).

Planos de conjunto (donde se puede apreciar la implantación y la ubicación de todos los componentes que conforman el aeropuerto).

Aeropuerto Internacional Simón Bolívar (donde aparece, junto a la memoria descriptiva, una completa información gráfica y fotográfica del edificio).

Terminal Nacional (aunque se encontraba en proceso de construcción se acompaña de un material similar al ofrecido para el terminal internacional. Se aclara que participaron en el proyecto los arquitectos Felipe Montemayor, Alfredo Suárez, Joseba Pontesta y Luis Sully).

Edificio Sede I.A.A.I.M -Instituto Autónomo Aeropuerto Internacional de Maiquetía- (en construcción y explicado como los dos anteriores).

Torre de Control (que someramente se presenta acompañado por dos fotografías y no se publican planos “por razones de seguridad”).

Cuartel Central de Bomberos Aeronáuticos (con completa información y especificación del equipo técnico del proyecto encabezado por los arquitectos Alfredo Suárez y Gustavo Avendaño).

Aire Acondicionado y Cocina (pequeños edificios complementarios ilustrados, también, con planos y fotos).

El Arte en el Aeropuerto (breve explicación con fotografías de la contribución de los artistas plásticos Carlos Cruz-Diez y Héctor Poleo en el tratamiento de pisos y un vitral, respectivamente, a los que se suman Ángel Ateiza y Alfredo Suárez para el resto de los vitrales).

El Señalamiento (importante rubro que corrió a cargo de los arquitectos Odoardo Rodríguez, Julio Cruz e Yrene Mora Alcalá).

El Logotipo del I.A.A.I.M (breve explicación de su creador, Gert Leufert, de los orígenes de la idea, su proceso de gestación y su relación con la institución que representa, acompañada de los dibujos correspondientes al símbolo).

5. Nº 3 del Anuario de Arquitectura Venezuela (1988), y números 2 (1984) y 4 (1989) de ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy en
los que ya no se muestra sólo un edificio sino la obra de arquitectos o grupos de arquitectos previamente seleccionados.

Los Anuarios de Arquitectura de Venezuela y ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy, se promueven en las dos últimas páginas de la publicación. Sobre los primeros sabemos que llegó a salir un tercer volumen en 1988, seis años después del segundo, lo cual habla a las claras de las dificultades por las que los editores ya estaban pasando para garantizar la continuidad.

De los segundos, presentados como “una serie venezolana que amplía su información”, cuya periodicidad suponemos bimestral, se daba la oportunidad de suscribirse hasta por seis números por Bs. 240. Sin tener certeza absoluta, la información que manejamos es que se llegaron a publicar sólo cuatro, apareciendo el último en 1989.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal, 2, 3 y 4. ah. Cuadernos de Arquitectura Hoy, nº1, 1983.

1 y 5. Colección Crono Arquitectura Venezuela

ALGO MÁS SOBRE LA POSTAL Nº 360

Pocos son los edificios caraqueños que pueden considerarse como verdaderos hitos dentro de su paisaje urbano y entre ellos destaca, sin lugar a dudas, la torre La Previsora.

Proyectado en 1969, terminado de construir en 1972 e inaugurado en 1973, La Previsora es producto de la necesidad de la compañía de seguros que le da nombre de salir de su sede en el centro de Caracas debido a su crecimiento como empresa, del deseo expreso de ser representada mediante un ícono claramente reconocible y del desenlace de un concurso privado que para tales fines fue convocado.

Según hemos rescatado de Internet, Seguros La Previsora fue fundada el 12 de marzo de 1914 con el nombre de La Equitativa con un capital de seis millones de bolívares. Inicia, pues, sus actividades en una época pre-petrolera justo el año que comenzó la Primera Guerra Mundial, fijando su primera sede en la Avenida Este 4, No.11 (de Sociedad a Traposos), en pleno casco central de Caracas. De inmediato comenzó su crecimiento al adquirir la cartera de seguros de la Compañía Venezolana de Seguros (fundada el 19 de junio de 1.893). Poco después se decidió cambiar el nombre a Seguros La Previsora mudándose a una nueva localización (de Conde a Principal). Para 1930 ya había adquirido otra empresa, Seguros Fénix. La ampliación sostenida de su cartera llevó a sus propietarios a plantearse la compra de un terreno para construir una nueva sede cercana al nuevo centro sobre el cual se desarrollaba la ciudad: la zona de Plaza Venezuela.

1. Torre Seguros La Previsora. Cortes generales con detalle de la parte inferior y una de las plantas.

Es a finales de los años 60 cuando se adquiere el lote en esquina de 3.000 m2 ubicado en la Av. Abraham Lincoln (hoy Bulevar de Sabana Grande) cruce con las avenidas Las Acacias, Bolivia y Valparaíso, frente al cual los estudios realizados por la Oficina Municipal de Planeamiento Urbano tenían prevista la construcción de una plaza cívica y el Metro de Caracas una salida de la estación contemplada en Plaza Venezuela. También, el terreno presentaba un nivel freático elevado con el cual tarde o temprano los futuros proyectistas habrían de lidiar. Valga añadir que para proceder a la compra del predio y acometer la futura construcción del edificio los propietarios se encontraron con serias dificultades para adquirir la totalidad de los terrenos circundantes. Sin embargo, tomando las correspondientes previsiones, procedieron a realizar una emisión de bonos por el orden de 34 millones de bolívares, 8 millones de dólares para la época, que ayudaron en gran medida a la cristalización de la obra.

Decididos a hacer de su nueva sede un ícono representativo, la compañía de seguros convoca un concurso privado de arquitectura el cual es ganado por la empresa de arquitectura BPK (Bernardo Borges, Francisco Pimentel y Jacobo Koifman), que para entonces contaba como arquitecto asociado con el talentoso Pablo Lasala quien será el principal responsable del éxito logrado.

Las variables urbanas, características del subsuelo y condiciones propias del lugar llevaron a los proyectistas a hacer una propuesta conformada por dos elementos muy disímiles en lo relacionado a su volumetría y aspecto formal: una torre de oficinas de 30 pisos de altura con locales comerciales en sus plantas inferiores que contemplaban un acceso directo a la estación de metro prevista en el lugar y con dos sótanos de estacionamiento; y un cuerpo que albergaría un aparcamiento vertical para 450 puestos. La potente, limpia y sólida imagen de la torre (de silueta piramidal que da la sensación de emerger del subsuelo tomando en consideración el espacio público que inicialmente se ubicaría al sur), fue lograda mediante una solución de plantas decrecientes a medida que se gana en altura, rematada en su parte superior por un volumen de servicios.

2. Izquierda: Torre La Previsora, Caracas, Borges, Pimentel, Koifman y Lasala, 1972. Derecha: John Hancock Center, Chicago,
S.O.M, 1968.
3. Tres miradas cercanas al edificio.
4. La Previsora vista a la distancia desde su entorno circundante.

La solución fue de la entera satisfacción de los propietarios, irrumpió incorporando una nueva y polémica escala para el lugar y debió contar para su adecuada solución estructural con el aporte del conocido ingeniero calculista Agustín Mazzeo, otro importante protagonista dentro del equipo de diseño, quien preservó la forma original propuesta para la torre resolviendo el encuentro de los dos planos inclinados que conforman las fachadas, vinculándolos horizontalmente por grandes vigas o elementos estructurales, que permiten la formación de atrios interiores cada 5 pisos, todo en concreto obra limpia.

En total, de manos del Consorcio Integral Fertec (formado por los ingenieros Álvaro Fernández Zingg y Emilio Fernández Zingg), se construyeron 25.000 m2. La torre de oficinas, orientada norte-sur, con 117 metros de altura y 30 plantas de diferente superficie cada una, tiene dos cuerpos unidos por una pieza central que contiene la circulación vertical (seis ascensores), escalera y servicios. Los usos que ocupan los tres últimos pisos y rematan el edificio, sirviendo de base para la identificación de la compañía propietaria (sentido norte-sur) y la colocación de dos relojes suizos Patek Philippe (sentido este-oeste), se traducen en un gimnasio y una cafetería. Como dato adicional sobre la instalación de los relojes (que daban no sólo la hora sino también la temperatura), se conoce que los trabajos estuvieron a cargo del equipo de Ignacio Fungairiño y tuvieron una duración de ocho meses.

En la planta baja y mezzanina se encuentran una sala de cine y locales comerciales. El acceso principal ubicado al este cuenta con el mural Cromointerferencia (1973) obra de Carlos Cruz-Diez (1923) ubicado en el hall. El paisajismo estuvo a cargo de Eduardo Robles Piquer, complemento idóneo de una obra técnicamente impecable y que hace del concreto armado un material idóneo para resolver tanto la estructura como la muchos de los elementos arquitectónicos que conforman el conjunto.

5. La silueta del edificio convertida en logo de la empresa aseguradora.

La silueta de La Previsora, que la compañía de seguros asimiló como sinónimo de ascenso al fruto del buen trabajo y a la estabilidad, valores que quería transmitir a sus clientes, visible desde diferentes puntos de la ciudad, se convirtió muy temprano en el logo de la empresa manteniéndose así hasta la actualidad. También por su ubicación estratégica ha servido de referencia en la maniobra de aproximación de los aviones que operaban en el aeropuerto de La Carlota.

Seguros La Previsora luego de la inauguración de su flamante sede mantuvo un crecimiento sostenido que la convirtió entre 1990 y 1997 en la séptima aseguradora más grande de Venezuela, pasando en 2004 al tercer puesto y en 2009 al segundo. En 2004, La Previsora adquiere el 95% del capital accionario del Banco Confederado, por un monto de 20 millones de dólares pero luego de dos años deciden vender el banco a finales de 2006.

El 17 agosto de 2010 el gobierno bolivariano decretó a Seguros La Previsora, “como empresa de utilidad pública para ser un modelo de organización del Estado, con visión socialista y base principal de operaciones, para un nuevo sector de seguros”, situación que perdura hasta el día de hoy.

6. Intervenciones recientes en la Torre La Previsora.

El edificio, entre tanto, ha sido objeto de algunas intervenciones que alteran su condición original siendo la más reciente y grave la adhesión en planta baja sobre su fachada sur, sin ningún tipo de consideración sobre su volumetría ni sobre el espacio público, de cubiertas tensiles que techan un nuevo uso que allí ha comenzado a funcionar, lo cual ha afectado de manera considerable la percepción integral de la obra.

ACA

Procedencia de las imágenes

Postal. https://www.facebook.com/Arquitecturavzl/photos/a.1688228341392504/1688228348059170/?type=3

  1. Mariano Goldberg. Guía de edificaciones contemporáneas en Venezuela. Caracas. Parte 1, 1980 y http://guiaccs.com/obras/edificio-la-previsora/

2. http://guiaccs.com/obras/edificio-la-previsora/ y https://en.wikipedia.org/wiki/John_Hancock_Center

3. https://es.foursquare.com/v/torre-la-previsora/4ccde82072106dcb4ce1a599, https://arquitecturayempresa.es/noticia/torre-la-previsora-en-caracas y https://www.metamiami.org/fundacion-la-previsora

4. https://es.foursquare.com/v/torre-la-previsora/4ccde82072106dcb4ce1a599 y https://www.metamiami.org/fundacion-la-previsora

5. Colección Fundación Arquitectura y Ciudad.

6. Cortesía del arquitecto Francisco Pimentel Malaussena.