1993•En el marco de la celebración en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) del Sexto Seminario de Arquitectura Latinoamericana (SAL), bajo el lema «Nuestra Arquitectura Reciente. Conceptos y Realizaciones», se inaugura, el domingo 2 de mayo, en el Museo de Artes Visuales Alejandro Otero (MAVAO), en la Zona Cultural – La Rinconada, la exposición «La Arquitectura de Ricardo Porro».
La exhibición organizada por la Fundación Museo de Arquitectura, que contó con la presencia de reconocido arquitecto cubano fue posible gracias al patrocinio de Belfort Glass, C.A. Metro de Caracas, DANZAS transportes internacionales, C.V.G. y Edelca.
Ricardo Porro (1925-2014) se graduó de arquitecto en la Universidad de La Habana en 1949 e hizo estudios de postgrado en el Instituto de Urbanismo de la Sorbona, París. En 1957 se traslada a Venezuela donde es contratado como docente por la FAU UCV. En nuestro país trabajó en el Banco Obrero bajo la dirección del maestro Carlos Raúl Villanueva. Con el triunfo de la Revolución Cubana regresa a Cuba y en 1960 Fidel Castro lo designa para proyectar las Escuelas Nacionales de Arte de La Habana (Escuela de Danza Moderna y la Escuela de Artes Plásticas), proyecto que realiza con la colaboración de los arquitectos italianos Roberto Gottardi y Vittorio Garatti.
En 1966 huye de Cuba, exiliándose en Francia en donde inicia la impartición de clases en París, Lille y Estrasburgo, a la vez que desarrolla una extensa práctica profesional tanto en ese país como en Europa.
1992•Se concluye la construcción y equipamiento del Edificio Administrativo CVG Venalum, ubicado en la Zona Industrial de Matanzas, estado Bolívar, proyectado por un equipo coordinado por el arquitecto Azier Atela Amade (FAU UCV, reválida en la promoción 20C / 1972), con la participación del arquitecto Alberto Park Flores (FAU UCV, promoción 28/1978) como residente, todos estos vinculados a la empresa Marshall y Asociados, C.A. (Edgar G. Marshall, Presidente Ejecutivo).
La fachada del edificio fue resuelta con el sistema de ventanas UNIFEDO, siendo para el momento el octavo proyecto que esta empresa realizaba y el segundo fuera de Caracas.
1951•Se termina de construir la Casa Salas, ubicada en la urbanización San Bernardino, Caracas, diseñada por los arquitectos Diego Carbonell y Tomás José Sanabria.
1977• Con la instrumentación del IV Plan de Sidor durante el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, se inició el crecimiento sostenido de Ciudad Guayana. Todo estaba en construcción. Sin embargo, la nueva ciudad no estaba en condiciones de absorber el incremento de población, sobre todo la de los técnicos y profesionales llamados a trabajar en el Plan.
Por tal motivo en 1975 el gobierno nacional negocio la compra por seis millones de dólares de un «hotel flotante» con la Compagnia Italia. El barco adquirido, el Cristóforo Colombo, había sido fabricado entre 1953 y 54. Desplazaba 29.191 toneladas, tenía de eslora 213 metros y capacidad para 1350 pasajeros y 570 tripulantes. Había sido buque insignia de la flota italiana navegando durante más de 20 años el Adriático y diferentes rutas del Atlántico.
Bajó su ancla por primera vez frente al puerto de Sidor, Matanzas, en septiembre de 1977 y estuvo anclado en ese muelle dando alojamiento a 1.200 personas, rebautizado con el nombre de “Residencias Cristóbal Colón”.
Estuvo en funcionamiento durante varios años hasta que la oferta hotelera y las facilidades existentes en la ciudad, así como el mantenimiento del buque, hicieron inviable la operación. Fue vendido en 1981 y desguazado en otoño del año siguiente en Kaohsiung, ciudad portuaria al sur de Taiwan.
De las “Residencias Cristóbal Colón” solo quedó en Ciudad Guayana el altar de la capilla del barco, donado por SIDOR a la Diócesis de Guayana, utilizado para la multitudinaria misa del papa Juan Pablo II del 29 de enero de 1985 en la cual cantó el niño Adrián Guacarán, retablo que actualmente reposa en la sede de la citada Diócesis.
Henrique Vera, Raúl Lander, Anna Brumlik, José Miguel Menendez, Mariana Piekaski y Juan José Martín. 1969
El Maestro Carlos Raúl Villanueva. Foto: H. Vera, 1969
Frohmund Burger, Guy Belleli, Raúl Lander. Foto: H. Vera, 1969
El maestro Villanueva y Jesús González Bogen declarando a un periodista. Foto: H. Vera, 1969
Guy Belleli concentrado en su lectura. Foto: H. Vera, 1969
Beltran Alfaro, Americo Faillace, Nelson Douahi, José Luis Perisse y Jesús Tenreiro. Foto: H. Vera, 1969
Enrique Palacios. Foto: H. Vera, 1969
Ingrid Chapellín, Hugo Manzanilla y Francisco Sesto. Foto: H. Vera, 1969
Ingrid Yanez y Marisol Delgado. Foto: H. Vera, 1969
Hugo Zapata, Pepe y Mariela Stolk. Foto: H. Vera, 1969
A las puertas del Consejo Universitario, José Miguel Menendez, Raúl Lander, Alicia Lobig y Guido Faustinelli. Foto: H. Vera, 1969
El Secretario integrante del equipo rectoral del Dr. Bianco aborda su carro estacionado en la «antigua», vehicular, Plaza del Rectorado. Foto: H. Vera, 1969
Domingo (El Flaco) Alvarez probando la Nikon F1. 1969
Henrique Hernández y José Miguel Galia. Foto: H. Vera, 1969
César Martín entre otros compañeros. Foto: H. Vera, 1969
Guido Faustinelli , Hugo Manzanilla, Juan Pedro Posani y Carlos Raúl Villanueva comentando los resultados de una sesión del Consejo Universitario a la cual asistio. Foto: H. Vera, 1969
Anna Brumlik, José Miguel Menendez y Juan José Martín. Foto: H. Vera, 1969
Carlos Gómez de Llarena, Eduardo Castillo, Francisco Pimentel y Guido Arnal
Andrés Simón Herrera, Leopoldo Provenzali. Foto: H. Vera, 1969
Enrique Palacios, Belen Ayala, Federico Villanueva, Alicia Lobig, Tecla Tofano, Anna Brumlik, Manuel López y Guy Belleli
Goyo Azpurua. Foto: H. Vera, 1969
Alicia Lobig. Foto: H. Vera, 1969
Hugo Manzanilla, Pablo Lasala, Maritza Brusasco, Nydia Romero y Ricardo Brillembourg. Foto: H. Vera, 1969
Democracia López, Marta Vallmitjana y Jesús Tenreiro. Foto: H. Vera, 1969
Arquitectura en renovación frente a Rector Bianco. Foto: H. Vera, 1969
Flaco Alvarez con tabaco. Foto: H. Vera, 1969
Cornelis Zitman y Henrique Hernández. Foto: H. Vera, 1969
Una profunda mirada hacia la obra de Le Corbusier que se hundió el mes pasado
Ethan Tucker
Tomado de Plataforma arquitectura
15 de marzo 2018
Traducido por Mónica Arellano
Este artículo fue publicado originalmente en Metropolis Magazine como «The Fascinating History of Le Corbusier’s Lost Barge.»
Este invierno, Francia experimentó una de las temporadas de lluvias más fuertes que se han visto en 50 años. En París, el Sena inundó los bancos, sumergió parques, calles e interrumpió el servicio del metro. El diluvio también reclamaba una obra arquitectónica. El 8 de febrero, la Louise-Catherine, una barcaza de concreto intervenida por Le Corbusier, se deslizó por debajo de las turbias aguas del Sena y se detuvo al fondo del río en Quai D’Austerlitz, al este de París.
A medida que disminuyeron las aguas, la proa de la barcaza de 100 años de antigüedad, se atascó en el muelle y la arrojó al río, según Le Parisien. Aunque los bomberos estaban presentes e intentaron salvarla, se llenó de agua y se hundió en cuestión de minutos.
La Louise-Catherine nació en 1915 como una barcaza de concreto llamada Lieja que transportó carbón desde la ciudad portuaria de Rouen al sur de París durante la Primera Guerra Mundial. En 1929, el Ejército de Salvación compró el Lieja y contrató a Le Corbusier (Charles-Édouard Jeanneret) para convertir el buque en un refugio flotante para los desamparados de París.
Según el profesor de la Universidad de Nueva York y erudito de Le Corbusier, Jean-Louis Cohen, el proyecto fue completado en parte, por la heredera de la máquina de coser estadounidense Winnaretta Singer Polignac, quien fue una importante defensora de proyectos artísticos y caritativos en París. Otra partidaria del proyecto fue Madeleine Zillhardt, quién nombró la barca en honor a su compañera de toda la vida: la pintora Louise-Catherine Breslau. Al mismo tiempo, Le Corbusier se encontraba trabajando en un proyecto de vivienda pública para el Ejército de Salvación, el Refugio Cité en el 13er Arrondissement de París, que también fue financiado por el cantante Polignac.
La fascinación de Le Corbusier por los barcos se remonta a su infancia. Cohen escribe en un libro próximo a aparecer, Le Corbusier: The Built Work (Monacelli, 2018): «Tan grande fue la fascinación del joven Jeanneret por los barcos y transatlánticos que, incluso los textos de Adolf Loos en 1913 lo recalcan.»
En el caso de la Louise-Catherine, Le Corbusier reconfiguró la barca de 70 metros de largo para albergar 148 camas, un comedor, una cocina, cuartos para un capitán y un director de programa, así como un pequeño jardín colgante. También se agregaron espacios adicionales para dormir, lo que permitió que Louise-Catherine refugiara en su máxima capacidad a casi 200 personas.
Cohen escribe que la principal preocupación de Le Corbusier con la Louise-Catherine era acomodar tantos catres como fuera posible dentro de los limitados confines de la barca. El espacio estaba puntuado por columnas de concreto y dividido en tres cámaras. El interior se iluminaba con una ventana de cinta que corría a lo largo de la cabina.
Durante el invierno, Louise-Catherine sirvió de refugio para personas sin hogar que a menudo dormían bajo los puentes que rodean el Sena. En el verano viajó a las afueras de la ciudad para servir como un campamento de verano para niños parisinos. Debido a problemas de inseguridad y fugas, Louise-Catherine dejó de dar servicio como refugio en 1994. En 2008, la ciudad de París reconoció formalmente la barca como monumento histórico.
Sin embargo, como era de esperarse, el abandono de casi un siglo pasó factura. La Louise-Catherine, yacía sobria con el concreto expuesto al interior y al exterior, salvo por 84 columnas pintadas de azul y algunos graffitis. Las literas originales se quitaron para dar paso al espacio de exhibición planificado, revelando su propósito utilitario original de transportar carbón. Desde el muelle se apreciaba la limpieza de la geometría de la ventana horizontal que alcanzó su punto máximo por encima del Quai D’Austerlitz, convirtiéndose en una pieza de historia flotante.
Antes de hundirse, la Louise-Catherine estaba en planes de ser restaurada. La Asociación Louise-Catherine, un grupo de caridad que la adquirió del Ejército de Salvación en 2006, estaba en proceso de intervenir la barca de Le Corbusier. Alice Kertekian, miembro de la Asociación, comentó en Le Figaro, que la asociación tiene la intención de rescatar el buque, pero hasta que las aguas del Sena disminuyan, los buceadores no pueden evaluar la condición de la barca.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.