1954•Guinand & Brillembourg, C.A., reconocida empresa constructora venezolana, proyecta y concluye la Planta Refinadora de Maíz Remavenca (Refinadora de Maíz Venezolana, C.A.), ubicada en la Carretera Nacional No. 1., Sector La Encrucijada, Turmero, estado Aragua.
1951•El teniente coronel Guillermo Pacanins A., Gobernador del Distrito Federal, inaugura el 19 de abril, la recién concluida Escuela Municipal de Enfermeras de Caracas, ubicada en la urbanización San Bernardino, a pocos metros de la avenida Andrés Bello.
El nuevo edificio que tiene un sótano, planta baja y cuatro pisos, fue construido en un lote de 8.500 metros cuadrados y tiene capacidad para 300 alumnas.
Dispone de 9 aulas, tres laboratorios, biblioteca, auditorio, sala de esparcimiento, piscina, gimnasio y canchas deportivas. También cuenta con amplios servicios y cocina, dos comedores, uno con capacidad para 150 estudiantes y el segundo, para 12 profesores y lavandería.
En el bien iluminado y ventilado sótano está además de las habitaciones del personal de apoyo, el garaje (con capacidad para varios automóviles y dos autobuses de servicio), los calentadores de agua, equipos de purificación de agua potable y de aire acondicionado.
1905•Se reinstala la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela en el Hospital Vargas de Caracas, cuya construcción había sido decretada en 1888 por el presidente Juan Pablo Rojas Paúl (1826-1905), proyectado por el ingeniero Jesús Muñoz Tébar, construido con la participación de Calixto González, alumno del doctor José María Vargas, e inaugurado el 5 de julio de 1891.
…que Henrique Hernández en 1970 proyecta y en 1972 termina de construir su propia casa en la urbanización Prados del Este, una pequeña pero significativa bisagra dentro de su trayectoria como arquitecto?
Cuando Henrique Hernández Osuna (1930-2009) introduce ante el Banco Nacional de Ahorro y Préstamo (BANAP) el proyecto de investigación titulado “Construcción experimental de viviendas en terreno de relleno con asentamiento”, venía de encabezar hasta 1969 la experiencia de Diseño en Avance dentro del Banco Obrero y se encontraba comprometido de lleno con el proceso de Renovación Académica de la FAU UCV visualizando la formación del arquitecto como prolongación de su experiencia profesional en el sector público.
Hernández presenta su solicitud ante el BANAP de la siguiente manera: “El trabajo de investigación consiste en el diseño y construcción de un prototipo de vivienda para ensayar los siguientes aspectos: a) Posibilidad de construir viviendas en terrenos con relleno, sujetas a movimientos con asentamiento; b) Posibilidad de aceptar un cambio de concepto en el diseño de la vivienda, fundamentado en lo funcional y no en el aspecto de permanencia y solidez”. El breve enunciado encierra no sólo una provocación para quienes entienden la vivienda bajo esquemas convencionales o a la arquitectura totalmente alejada de una importante dosis de cientificidad, sino un reto para poner a prueba el ingenio junto a la capacidad de la industria de la construcción venezolana para apoyarlo, amén de eslabón demostrativo de una cada vez más consolidada línea de pensamiento.
Pero lo que se puede considerar verdaderamente insólito y a la vez muestra absoluta de coherencia y convicción con lo que se propone y con la capacidad de resolver el problema planteado, es que Hernández y su familia serán los conejillos de indias que vivirán tanto el proceso constructivo como la evolución de esta casa convertida en todo un laboratorio habitable.
“Demostrar haciendo” como señalaba continuamente Hernández e incluso “aprender haciendo”, reminiscencias ambas del empirismo inglés que con frecuencia afloraba en su comportamiento, matizado por un indudable espíritu racional, se dan cita en esta pequeña obra la cual encierra, independientemente de su escala, lo que su autor profesaba. Así, podemos ver en ella: una edificación integrada dentro de una visión sistémica cuyo comportamiento total es producto de la interacción entre las partes mediante una cuidada coordinación modular; la evidencia de cómo puede plasmarse un sistema constructivo abierto al empleo de los componentes que el mercado ofrece traducida en la rapidez con que fue levantada; y, por si fuera poco, la demostración tangible de los beneficios que trae diseñar con la flexibilidad como acompañante del uso habitacional y, por ende, de cualquier tipo de edificio, patente a través de la idea de encerrar y cubrir un espacio único divisible de múltiples maneras. Todo un manifiesto made in Venezuela.
En la entrevista que se le hace para la Revista CAV nº 40 (1974) titulada “Diseño experimental. Entrevista a una casa de cartón”, Hernández transmite con una objetividad que raya en lo obsesivo su manera de concebir, construir y habitar una vivienda. En tal sentido, la casa, nos dirá Hernández, “apenas pesa 102 toneladas. 72 de piso, 23 de estructura y techo y 7 de paredes, ello repartido en 160 metros cuadrados que es su área. Es decir, ‘carga’ al suelo con apenas 63,7 gramos por centímetro cuadrado…! La tubería de aguas blancas y negras va toda exteriormente, muy superficial, de manera de poder tratarla fácilmente en cualquier accidente. La unidades/baño son prefabricadas, adosadas y puestas simplemente sobre la losa.”
En la explicación, Hernández refuerza el carácter efímero de la edificación asumiendo con humor (y cierta satisfacción por haber logrado su controversial cometido) el calificativo de “casa de cartón” que le dieron los vecinos al observar que no estaba hecha con materiales convencionales, ya que sus techos y paredes eran de aglomerado de caña (Tablopán según su nombre comercial). También se recrea al explicar detalladamente las complicadas condiciones del terreno de relleno (17 metros) en el que le correspondió construir, la manera como técnicamente fue enfrentada esta crucial etapa de la investigación (la selección de una placa flotante sobre la que descansaría la armazón metálica con juntas flexibles que constituiría la estructura del contenedor habitable), los referentes ingleses en los que se soporta (la casa hereda tanto en su comportamiento ante las dificultades del terreno como en su concepción constructiva la experiencia acumulada por el Consurtium of Local Authorities Special Programme -CLASP-), y el perfecto comportamiento de la edificación luego de tres años de construida. Para que no queden dudas de que se trata de un experimento nos aclara: “Ese comportamiento lo medimos mediante tres sistemas: Uno de simple nivel de agua, en distintos puntos de la superficie, complementándolo con mediciones mediante teodolito, referidas a un punto fijo exterior sobre tierra firme; mediciones que permiten seguir el asentamiento de la placa así como su posible inclinación; y tercero se hacen mediciones del posible desplazamiento utilizando un inclinómetro en una perforación de 20 metros. No se ha inclinado ni movido apreciablemente hasta ahora. En cambio elementos ajenos a ella, como el muro lateral, la puerta del garage y otras, si han sufrido desplazamientos sensibles. (…) Las mediciones prosiguen, y creemos que en breve tiempo podrán ser analizadas debidamente con sus lógicas consecuencias de reglamentación que permitan normalizar este tipo de construcción.”
Con respecto al otro objetivo de la investigación: “aceptar un cambio de concepto en el diseño de la vivienda, fundamentado en lo funcional y no en el aspecto de permanencia y solidez”, Hernández remite a la utilización de materiales livianos e industrializados, su practicidad en cuanto al costo de mantenimiento y durabilidad y, sobre todo, a la resistencia (ya asomada en líneas anteriores) de parte de los vecinos a entender que una casa de tales características se pudiese ubicar en una urbanización de clase media en el sureste de Caracas, pese a que se acude al uso de aire acondicionado central, otro experimento para medir el rendimiento y costos, pensando en su utilización a posteriori en otro tipo de edificaciones como en efecto sucedió de manera equívoca al incorporar la climatización artificial como sistema de ventilación en el “edificio de Trasbordo” en la UCV años después.
La flexibilidad de la planta, distribuida con apoyo en el mobiliario, se esgrime como una de las soluciones a considerar en el futuro de la vivienda en el país: “Que la prefabricación entregue las paredes fundamentales con sus servicios, y que la industria del mueble, más desarrollada, ofrezca las subdivisiones internas, dando una mayor posibilidad de organización específica para cada uno. En este caso, por ejemplo, la casa es una sola nave, subdividida con muebles, que son susceptibles de ser cambiados, como en efecto he tenido que hacerlo varias veces sin mayores complicaciones. Los muebles paredes no los llevé al techo, para vivir yo mismo un poco la tan trillada teoría de los ‘espacios continuos’.” Mies van der Rohe resuena tanto en la concepción del espacio como en la manera de hacer uso de lo que el mercado ofrece para construir: “… el papel del arquitecto no es inventar materiales sino usar los materiales inventados. (…) Hay que dejar a la industria que invente y pruebe los materiales y después de probados el arquitecto debe usarlos. El arquitecto debe mirar a la industria como un productor de partes y no de unidades terminadas”, ya había dicho en su momento el gran maestro alemán.
Los problemas acústicos, de transmisión de calor y de seguridad que la casa ofrece, asociados también a las características de los materiales utilizados, son evaluados con miras a su ajuste en posteriores experiencias. Sin embargo, Hernández se encarga de subrayar las ventajas de su condición experimental: “primero la posibilidad de producir viviendas a gran velocidad; el uso que se pueda dar a estos materiales livianos en otras edificaciones o en propiedad horizontal de estructura convencional; la facilidad de modificar los ambientes internos creados; la solución económica a construir en terrenos con relleno…”.
A pesar del énfasis puesto por Henrique Hernández por demostrar de qué manera fue dando pragmática respuesta a los temas que constituyeron el centro de la investigación, es inevitable asociar el modo como se dispone, construye, formaliza y proporcionan los espacios de la casa, el cuidado puesto en los detalles y el diseño de los componentes que conforman su estructura metálica y su relación con los cerramientos, a la presencia de un sensible diseñador. Las fotografías que acompañan la entrevista dan clara cuenta de ello y de la imposibilidad de distanciarse (una vez más) de Mies, así como tampoco de la experiencia de las Case study houses promovida entre 1945 y 1966 desde la revista norteamericana Arts & Architecture. En particular la Case study house nº 8 (quizá la más conocida de todas), proyectada en 1949 por Charles y Ray Eames para ser su propia vivienda, podría servir de referencia para establecer un claro paralelismo con la más modesta “casa de cartón” de Henrique Hernández por las variables conceptuales, espaciales, programáticas y constructivas manejadas. Hoy en día, a 46 años de su construcción, esta casa mantiene la categoría de ejemplo sobre cómo concebir el diseño de una vivienda unifamiliar basado en un cambio de paradigma. Su longevidad permite sopesar la relatividad de su condición efímera trastocada, paradójicamente, en durabilidad gracias a una adecuada selección de materiales y una disciplinada rutina de mantenimiento. A su falta de solidez, palpable en la frágil ligereza que sigue transmitiendo, habría de añadirse la verdadera solidez escondida en la vigencia de los postulados esgrimidos por su autor, los cuales siguen esperando la superación de una muy dilatada ceguera política, social y cultural.
Vasco Szinetar presenta Caracas postcards: últimos apuntes
Tomado de: monitor ProDaVinci
12/07/2018
El sábado 18 de agosto cerró al público en la sede de Colinas de Bello Monte de SPAZIOZERO Galería, la muestra de la producción más reciente del fotógrafo Vasco Szinetar, titulada Caracas postcards: últimos apuntes. Había sido inaugurada el 14 de julio.
De la reseña aparecida en Prodavinci rescatamos lo siguiente:
La muestra, con una mirada acuciosa y a través de formatos variados, se inserta en un diálogo personal con nuestro contexto. Se trata de una propuesta donde el reconocido fotógrafo extiende un entramado de imágenes que ahondan en los oscuros itinerarios de la situación política, económica y social que atraviesa la Venezuela reciente.
Sobre la exhibición, comenta Lorena González, curadora de la muestra:
“Caracas postcards: últimos apuntes, es un proyecto donde el artista desciende hacia los bordes innombrables de nuestro doloroso paisaje urbano, levantando imágenes que funcionan como epígrafes de la mirada. La obra se va construyendo a partir del diálogo de este observador preocupado, paseante agudo que va compilando un diario personal sobre el complejo desmoronamiento social que se está tejiendo a su alrededor”.
En este caso, Szinetar ha recurrido a la utilización de formatos y técnicas diversas como la fotografía directa, el retrato, capturas de pantallas provenientes de la red, libros intervenidos, paisajes apropiados, escamoteos y alteraciones de la imagen, incluyendo también la presencia de su palabra poética dentro de la sala de exhibición.
Para el artista ha sido un reto darle forma a este conjunto de piezas en las que trabaja desde hace dos años. Aquí de algún modo se distancia de lo que ha sido su trabajo anterior e inserta nuevas formas de aproximación caracterizadas por el uso de la materia como una traducción valiosa para sus inquietudes. No obstante, para la curadora, aunque pareciera que el fotógrafo se separa de los grandes retratos de otros tiempos, continúa existiendo un vínculo profundo con el género. No solo esboza un autorretrato dialogado de su mirada sobre lo que sucede, sino también un retrato de nosotros mismos como una sociedad en crisis extrema:
“Como un coleccionista de tensiones y vacíos, Szinetar destaca en cada cuerpo de trabajo las incertidumbres de caminantes silentes, para adentrarse desde su propio coloquio en las causas y consecuencias del oscuro itinerario que durante casi veinte años ha socavado la vida de todo un país”, comenta González Inneco.
Vasco Szinetar es un artista de amplia trayectoria. Es autor de varios libros de poesía y fotografía. Entre sus exposiciones individuales destacan: Re-tratados, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (1988); Personajes, Museo de Arte Moderno Jesús Soto, Ciudad Bolívar y Museo de Arte de Maracay, Venezuela (1991); Re-tratados, España 1974-2003, Casa de América, Madrid (2004); Frente al Espejo/Cheek to Cheek, Festival Malpensante, Bogotá (2009). Ha recibido premios como el II Premio Nacional de Fotografía Conac, 1982; Mención de Honor, Salón Christian Dior, 1993; Premio Harry Liepins, Salón de Artes Visuales Arturo Michelena, Valencia, estado Carabobo, 1996 y en 2014 recibió el Premio AICA 2013 por las muestras Vasco Szinetar. Cuerpo de Exilio/El Ojo en Vilo, realizadas en La Caja, Fundación Chacao y en la Sala Mendoza. Durante el 2018 fue invitado por el Ministerio de Cultura Argentina para presentar tres exposiciones en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires: Descoloridos, en la Biblioteca Casa de la Lectura; Cheek to Cheek y Frente al espejo, en la Biblioteca Ricardo Güiraldes. En la realización de la muestra Caracas postcards: últimos apuntes intervinieron: Kataliñ Alava como diseñadora y productora, Manuel Eduardo González como museógrafo y Lorena González como curadora de la exhibición.
ACA
Nos interesan temas relacionados con el desarrollo urbano y arquitectónico en Venezuela así como todo lo que acontece en su mundo editorial.