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HOTELES NACIONALES

1. Pabellón del Hipódromo de El Paraíso. Vista desde la terraza

Pabellón del Hipódromo de El Paraíso

Sin ser propiamente una edificación hotelera, Ciro Caraballo en Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista (1993) ubica la construcción en 1931 del Pabellón Social del Hipódromo Nacional de El Paraíso como un uso complementario que formó parte de la política oficial del régimen por promover el turismo, que tuvo su etapa de mayor esplendor al momento en que León Becker, anfitrión de origen alsaciano que arriba a Venezuela “posiblemente en la primera posguerra”, asume el manejo coordinado de las principales instalaciones que conformaban entonces la red de “Hoteles Nacionales”: el Miramar de Macuto y el Jardín de Maracay de las cuales fue sucesivamente su “Director Administrador”.

Caracas desplazada durante el gomecismo por Maracay como centro de poder y de las atenciones gubernamentales, siempre se vio en la necesidad de contar con un hotel de primera categoría lo cual, como señala Caraballo, no dejó de estar “presente en la mente de las autoridades del Ministerio de Obras Públicas y, a partir de 1930, en boca de los funcionarios relacionados con el Despacho de Turismo”. Dicha inquietud, que no era compartida por el Benemérito y en parte se vio minimizada por las inversiones hechas en el ramo de la hotelería caraqueña por el sector privado, orientó la mirada de los promotores turísticos oficiales hacia el único lugar de la capital donde Gómez se sentía como en su casa: el Hipódromo Nacional de El Paraíso.

2. Las tribunas del Jockey Club en el Hipódromo de Sabana Grande ubicado en Las Delicias (1896)

Quizás sea bueno recordar que la afición hípica tuvo su primera manifestación a nivel nacional con la construcción de una pista para las carreras de caballos en el sector Las Delicias de Sabana Grande, inaugurada el 1 de marzo de 1896. Tal y como se recoge en la página http://www.anecdotashipicas.net/TrabajosEspeciales/SabanaGrande_CunaDelHipismo.htm: “Desde el año de 1893, comienza a publicarse en la prensa de la época, principalmente en el  diario El Tiempo, una serie de avisos pagados por Mathieu Valery, donde se informa el proyecto de constituir el Jockey Club de Venezuela, a semejanza de Jockey Club  de  París, con la finalidad de construir un hipódromo en Caracas, pero sin indicar su ubicación”. Así, el Jockey Club de Venezuela, legalizado formalmente el 10 de agosto de 1895, fue la entidad que se encargó de impulsar y financiar la construcción del Hipódromo de Sabana Grande fijando allí su sede. Para su realización “…se contrataron los servicios del arquitecto Venter; se instaló la lujosa tribuna inglesa para albergar a los miembros del Jockey Club e invitados especiales; y Arturo Michelena, quien en sus tiempos en Francia fue asiduo visitante del Hipódromo de Longchamps, fungió de asesor en lo que respecta a la ornamentación de los alrededores del hipódromo”.

El crecimiento urbano de Caracas hacia el este llevó a pensar en la conveniencia de construir un nuevo hipódromo. Para ello en 1907 el Jockey Club procedió a adquirir 10 hectáreas a los hermanos García Prim en la naciente y aristocrática urbanización de El Paraíso, lo cual condujo a la inauguración de la nueva instalación el 15 de febrero de 1908 participando en el acto Gustavo J. Sanabria, Gobernador Político y Militar del Distrito Federal y Presidente del Jockey Club de Venezuela, conjuntamente con José Gil Fortoul, Manuel V. Lander Gallegos, Celestino Martínez, Eduardo Sucre, Félix Galavís y Manuel Corao, miembros de esta agrupación hípica nacional.
En la construcción inicial se utilizaron las gradería del desmantelado Hipódromo de Las Delicias, las columnas rescatadas como chatarra del Mercado de San Jacinto y rejas de hierro especialmente fabricadas por la Escuela de Artes y Oficios de Caracas.

3. Vista parciales del Hipódromo de El Paraíso. después de la remodelación de 1931. Arriba: la tribuna del Hipódromo de Sabana Grande reutilizada
4. Izquierda: Monumento a Carabobo mejor conocido como la “India del Paraíso”, Eloy Palacios, 1911. Derecha: Plaza Petión, El Paraíso ubicada al lado del Hipódromo y frente al Instituto Pedagógico y a la India. Desapareció a raíz de la construcción del distribuidor La Araña.

Gómez, quien había respaldado el traslado del coso hípico, lo convierte en un importante foco de la intervención estatal: en 1911 se inaugura frente a dichas instalaciones el Monumento a Carabobo mejor conocido como la “India del Paraíso” (originalmente destinada para ubicarse en la Sabana de Carabobo para conmemorar los 90 años de la batalla) y, más adelante, la Plaza Alejandro Petión. Como señala Caraballo, “no sólo servía el centro hípico para las actividades de carreras, en su amplio óvalo central también tenían lugar importantes espectáculos de carácter masivo, desde el aterrizaje de aviones, hasta las marchas del ejército a caballo, en las fiestas patrióticas”.

5. Vista panorámica del Hipódromo de El Paraíso.
6. Vista parcial del Hipódromo de El Paraíso en fechas próximas a su inauguración en 1911, donde se pueden apreciar las tribunas principales y la recta final de la pista.

En 1931 mediante Decreto Presidencial, el Benemérito ordena la remodelación total del Hipódromo de El Paraíso la cual el estará a cargo del Ministerio de Obras Públicas (MOP). Caraballo apuntará: “Estas reformas incluyeron el mejoramiento de la pista, caballerizas, nuevas tribunas públicas y la presidencial, con un especial énfasis en el rescate de sus áreas circunvecinas. Las estructuras metálicas fueron encargadas a la firma de los ingenieros Ayala y Wallis. En los jardines se distribuyeron doce kioskos, destinados a la venta de boletos; sanitarios y grupos de música en la terraza de apostadores, nueva pavimentación y enrejados, hacían de marco a lo más novedoso del nuevo conjunto: ‘El Pabellón’, inmenso templete de ladrillo, concreto y techos metálicos, en moderno estilo Art-Deco, el cual serviría para las recepciones a cubierto, restaurant y ‘dancing’, contando a su vez con un bar abierto al exterior y una terraza para bailes y espectáculos. El tradicional lugar de carreras de caballos pasaba a convertirse así en el más importante conjunto recreativo de la Capital de la República”.

7. Pabellón del Hipódromo de El Paraíso. Izquierda: Planta. Derecha arriba: vista interior del Gran Salón durante su construcción (1930). Derecha abajo: vista interior del Gran Salón una vez concluido en 1931
8. Pabellón del Hipódromo de El Paraíso visto desde la terraza

Diseñado por el arquitecto André Potel y elaborado en las oficinas de Edificaciones y Ornato del MOP, el “dancing”, como se le identificaba en los planos, tenía 2.200 m2 de área cubierta y, de acuerdo a la Memoria que presenta el citado Ministerio en 1932, “sus fundaciones fueron construidas considerando la posibilidad de ampliar con un segundo piso. Los techos de los corredores, del bar y de las dependencias de servicio se construyeron de platabandas; mientras que el salón central es de armadura metálica de una luz de 23,50 m por 23,50 m, cubierta de laminas de zinc; el cielo raso es de celotex y está colocado en forma de escalones y los interespacios sirven para ventilación y para alumbrado indirecto. La instalación eléctrica ha sido estudiada cuidadosamente; el salón principal con diversas luces de colores cambiantes y una cornisa luminosa de vidrios blancos opacos que la circundan”. Como datos adicionales cabe agregar que el salón tenía 8 metros de altura y que su estructura se apoyaba en doce pilares perimetrales lo cual liberaba el enorme espacio interior, único de tales dimensiones para la época. Rodeado por amplios corredores abiertos en tres de sus lados, que servían de espacio de interconexión con el exterior y áreas de expansión de la sala de fiestas, el del lado este del Pabellón se integraba con una terraza descubierta de 2.000 m2 aprovechable para grandes celebraciones. La zona norte estaba destinada a los servicios de apoyo.

La construcción se programó para ser concluida en 9 semanas y estuvo a cargo de Carlos Blaschitz & Cia, la más importante en el país para los años treinta.

A partir de su inauguración el 14 de noviembre de 1931 “el Pabellón fue adscrito al ‘Despacho de Turismo’ perteneciente al Ministerio de Salubridad, Agricultura y Cría, al tiempo que era entregado, para su administración y promoción, al Gerente de los Hoteles Nacionales: León Becker” que lo convertiría en una sala de festejos con capacidad para 1.200 personas o, en otros momentos, en un centro de diversiones, nos recordará Caraballo. “En el ramo turístico el Pabellón prestó servicio de apoyo a la red de Hoteles Nacionales, organizando desde allí excursiones, así como también sirviendo de centro para las reservaciones de habitaciones del Hotel Jardín y el Hotel Miramar”, habiendo servido eventualmente, también, para el alojamiento de turistas ante inconvenientes que se presentaban o como lugar de escala en largos traslados, sustituyendo, aunque sólo fuera parcialmente “al tan ansiado y nunca concretado, hotel de turismo de Caracas.”

9. El Pabellón del Hipódromo en la actualidad. Izquierda: Ubicación junto a la intimidante presencia del distribuidor La Araña. Derecha: Acceso principal hacia la avenida Páez.
10. El Pabellón del Hipódromo en la actualidad. Frente hacia la avenida Páez.

En 1959 tras la inauguración del Hipódromo Nacional de La Rinconada cesan las actividades del Hipódromo de El Paraíso y con él los bailes y festejos especiales que se realizaron durante casi 30 años en el Pabellón, destinándose sus instalaciones para que el Instituto Pedagógico Nacional pusiese a funcionar el Liceo Aplicación, centro educativo para el entrenamiento de los nuevos docentes. El otrora espacio lúdico se convertiría en la Biblioteca y Salón de actos del nuevo Instituto, “… el área que había funcionado como cocina era transformada en enfermería y el bar en sala de gimnasia, mientras que el resto del edificio, pobremente tabicado, serviría para alojar, de alguna manera, otras instalaciones del centro educativo.”

La construcción del Distribuidor “La Araña” a finales de la década de los sesenta le da la estocada final al lugar: obliga al traslado de “La India” a una redoma en la confluencia de las avenidas La Paz y Páez, se arrasa con el parque Petión y con el campo deportivo, y la ubicación de las columnas del mamotreto vial negaron su participación urbana obligando al Pabellón a resignarse a ser considerado un “anónimo galpón”.

11. «Intervención restaurativa» del antiguo Pabellón del Hipódromo integrado a la Unidad Educativa Nacional Edoardo Crema

En 1977 la Unidad Educativa Nacional Edoardo Crema, fundada en 1974 en Montalbán, ocupa las instalaciones de la antigua sede del liceo Aplicación y en 2009 lo que fue el Pabellón del antiguo Hipódromo del Paraíso sería sometido a una “Intervención restaurativa” a cargo del Ing. Alfonso C. Olivares Garcés (la cual puede ser consultada en https://arquetipos21.blogspot.com/2010/10/intervencion-restaurativa-en-el.html), que buscó rescatar la deteriorada estructura, para un mejor uso de la comunidad educativa. En 2019 el portal Caraota Digital publica “Edoardo Crema: zona de desastre que 500 alumnos llaman liceo”, reportaje que, para quien esté interesado, ofrece una semblanza de las condiciones en las que se encuentra la que fuera la resplandeciente instalación que en los años 30 del siglo XX sirviera de lugar de encuentro y distracción para la sociedad caraqueña.

ACA

Procedencia de las imágenes

1, 7 y 8. Ciro Caraballo, Hotelería y turismo en la Venezuela gomecista, 1993

2. https://www.facebook.com/CojoIlustrado/posts/433709090872235/

3, 5 y 6. Colección Crono Arquitectura Venezuela.

4. https://orachapellincaracasvenezuela.blogspot.com/2008/08/plazas-y-parques-de-la-vieja-caracas.html

9 izquierda. Google Earth

9 derecha. https://twitter.com/jldangeloduran/status/1012492665441701890

10 y 11. https://arquetipos21.blogspot.com/2010/10/intervencion-restaurativa-en-el.html

NOVEDADES EDITORIALES DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Draw in Order to See: A Cognitive History of Architectural Design

Mark Alan Hewitt

ORO Editions

2020

Idioma: Inglés

Nota de los editores
Draw In Order to See es el primer libro que examina la historia del diseño arquitectónico utilizando las últimas investigaciones en neurociencia y cognición incorporada. En la actualidad, entre las docenas de libros sobre dibujo arquitectónico, teoría del diseño, metodologías, creación de modelos, CAAD y planificación, no hay ninguno que analice específicamente la historia de la representación como un reflejo de los hábitos cognitivos entre individuos y grupos de arquitectos.

Como historiador y arquitecto en ejercicio, Mark Hewitt tiene un punto de vista único que le ha permitido estudiar las prácticas de diseño de muchos arquitectos durante varias épocas, comenzando en el Renacimiento y extendiéndose hasta finales del siglo XX. Sus libros publicados anteriormente han tocado temas relacionados con la práctica del diseño, ya que muchos han tratado la vida de arquitectos y diseñadores. Además, ha escrito docenas de biografías de arquitectos, ha publicado ensayos sobre representación arquitectónica y ha escrito una tesis de maestría sobre percepción visual y arquitectura.

Hewitt ha dedicado más de 30 años a escribir sobre el proceso de concepción (o visualización) de edificios en el cerebro. Los investigadores sobre ese tema ahora citan constantemente uno de sus primeros estudios sobre dibujos y modos de concepción.

Este libro sigue esa línea de investigación con los nuevos descubrimientos sobre percepción visual, cognición y encarnación que han revolucionado la ciencia del cerebro. Hewitt cree que mirando históricamente cómo los arquitectos han diseñado, una práctica basada en el cerebro desarrollada durante y después del Renacimiento, los dibujos se volvieron lo suficientemente sofisticados como para proporcionar retroalimentación para la percepción y la memoria. Su argumento es que il disegno, surgido en Italia durante la época de Leonardo y Miguel Ángel, inició ese sistema que fue plasmado en planes de estudios durante el surgimiento de las instituciones de Bellas Artes antes de la década de 1920, y que posteriormente el sistema Bauhaus lo reemplazó por completo, con lo que tenemos hoy.

ACA

VALE LA PENA LEER

Origen y destino

Luis Fernández-Galiano

14/06/2020

Tomado de arquitecturaviva.com

Hay libros que se resumen en portada, y ese es el caso de estos dos volúmenes. El astrobiólogo Lewis Dartnell amplía el viejo vínculo entre la geografía y la historia para explicar ‘cómo la historia de la Tierra determina la historia de la Humanidad’, en un relato de nuestros orígenes que se extiende hasta el Antropoceno; por su parte, el economista Daron Acemoglu y el politólogo James A. Robinson exploran ‘el pasillo estrecho’ que desde la época clásica ha permitido a algunos estados y sociedades alcanzar la libertad mientras otros han fracasado en el empeño, creando regímenes autoritarios. Cartografiando la influencia del medio físico en el devenir humano, y jalonando con episodios ejemplares nuestro trayecto hacia la libertad, los libros se complementan para trazar un itinerario determinado tanto por las constricciones geográficas como por la voluntad de emancipación, y llevarnos desde el origen necesario hasta un destino voluntario y huidizo.

Orígenes se inscribe en el marco de las ‘grandes historias’ que se reseñaron en Arquitectura Viva 219, y si la mayor parte del relato pertenece a la deep history que toma como inicio la aparición del Homo sapiens, en su atención a la tectónica de placas y a la periodicidad cósmica de los cambios climáticos se sumerge en la aún más remota big history que ha popularizado David Christian, a quien por cierto no cita pese a haber publicado un libro de título y temática similar, Origin Story. Tampoco se cita el Sapiens de Harari, con el que ha sido comparado, pero la revista Nature asegura que su síntesis de geografía, oceanografía, meteorología, paleontología, arqueología e historia política «recuerda al clásico libro de Jared Diamond Armas, gérmenes y acero», y en este caso el autor sí merece incluirse en la bibliografía. Más allá de estas minucias, y del reproche que cabe hacer a la deficiente calidad de los mapas, el texto elegante, riguroso y bien traducido de Dartnell analiza ‘cómo la Tierra nos hizo’ a través de un zoom que lleva desde las modificaciones del planeta y el desarrollo de la vida a lo largo de miles de millones de años, la evolución humana durante los últimos cinco, la dispersión de la especie en los últimos cien mil años, el avance de la civilización desde hace diez mil años o el de la globalización en el último milenio. Es imposible resumir un libro que explica la geografía electoral contemporánea desde la geología, o la historia del mundo mediterráneo desde el cierre del océano de Tetis, pero los arquitectos encontrarán informaciones útiles en los capítulos ‘Con qué construimos’, ‘Nuestro mundo metálico’ o ‘Energía’, y estímulos abundantes en todos los demás.

El pasillo estrecho es la tercera gran obra de sus autores, que en 2006 publicaron Economic Origins of Dictatorship and Democracy y en 2012 Why Nations Fail (con versión española del mismo año, Por qué fracasan los países), un gran éxito de ventas que popularizó el término ‘élites extractivas’, y que con ese título reseñé en El País y en Arquitectura Viva 149. Avalado por dos premios Nobel de Economía y por el ya mencionado Jared Diamond, el nuevo libro de Acemoglu y Robinson persevera en la búsqueda del equilibrio entre Estado y sociedad que permite disfrutar de una libertad a la que se llega por una senda estrecha: «una libertad que sólo puede existir cuando la sociedad cuestiona el poder del Estado y de las élites, pero también cuando, al mismo tiempo, existe un Estado robusto capaz de defender nuestros derechos». En un recorrido histórico que lleva de la Atenas de Solón o el mundo árabe en tiempos de Mahoma a la República de Weimar o la Suecia socialdemócrata, los autores utilizan a Locke para definir la libertad que ambicionan, y a Hobbes para presentar a sus tres leviatanes: el ausente, el despótico y el encadenado, bien entendido que sólo este último hace posible que las naciones circulen hacia la libertad por el pasillo «entre el miedo y la represión que infligen los Estados despóticos y la violencia y la anarquía que surgen en su ausencia». Citando a Harari para advertir del peligro de que la tecnología facilite la tiranía, y a Pinker para subrayar la extrema violencia de las sociedades carentes de Estado, Acemoglu y Robinson transitan de los trabajos de Teseo a la Reina Roja de Alicia para trazar un camino emancipador. Nuestro origen está en la tectónica de placas y en las oscilaciones climáticas, pero nuestro destino no está escrito en el libro de la Tierra.

Orígenes

Lewis Dartnell

Debate

2019

392 páginas

El pasillo estrecho

Daron Acemoglu y James A. Robinson

Deusto

2019

672 páginas

ACA

TIEMPOS DE CUARENTENA

Descarga gratis los Tomos I y II  de «Arquitectura para colorear» elaborados por Carmelina&Aurelio

Mónica Arellano

7 de julio 2020

Tomado de Plataforma arquitectura

Como parte de una iniciativa del Taller de Arquitectura Carmelina&Aurelio con sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en México, los fundadores Carmelina y Aurelio lanzaron un libro con ilustraciones de arquitectura para colorear. Sin embargo, debido al éxito alcanzado, se dieron a la labor de realizar un Tomo II con ilustraciones de Zaha Hadid, Kengo Kuma, Rozana Montiel, BIG y Eileen Gray. Los dos libros en formato PDF están disponibles en su sitio web de forma gratuita y constan ambos de nueve páginas con cinco láminas para colorear cada uno tamaño carta. El link para hacer la descarga es https://www.carmelinaiaurelioarquitectos.com/descargables?utm_medium=website&utm_source=plataformaarquitectura.cl

ACA